lunes, 27 de septiembre de 2010

Samblancat de Graus



Samblancat es un apellido extendido por casi toda España, no sólo en Cataluña sino también, por ejemplo, en Murcia. Pero fue en Graus donde nació Angel Samblancat, Villa ésta, donde a sus ocho años de edad fue a vivir “El León de Graus”, Joaquín Costa y donde vivió cierto tiempo el gran escritor y jesuita aragonés, autor del Criticón, Baltasar Gracián. Escribió la tercera parte del Criticón, con su nombre cambiado, lo que le causó que fuera desterrado a Graus, “sin libros, pluma ni papel”. Costa fue un gran político, jurista, historiador y regeneracionista. Fue más regeneracionista con el agua, que afirmó que tenía que llegar a todas las zonas aragonesas. Tanto es así que la familia del también regeneracionista Labordeta, ha enviado las flores que recibió por su muerte, a la tumba de Costa en Zaragoza. Baltasar Gracián, nacido en Belmonte en 1601, y en 1631 fue destinado al Colegio de Huesca. En su obra “El Criticón” relata los pensamientos de dos hombres que se encuentran en una isla: “Critilo es el héroe, el discreto y el político, el hombre que nunca combate, sino que gana las batallas con la prudencia” y Andrenio es un estúpido y gobierna todo lo que hay bajo el instinto del hombre. Estuvo en Graus, desterrado por la Orden Jesuítica y Samblancat lo cita en su obra. Pero es notable su conversión en un “criticón” de la política en España, porque trata a todos los políticos que lucharon en la Guerra Civil española, como Gracián trata a Andremio el estúpido. Samblancat no se debió dar cuenta del talento práctico del pueblo de Graus, que cada año celebra una fiesta en la que crean con tesón y con ganas de progreso, metros y metros de longaniza. Los de Graus amaban a las longanizas de la paz y el grausino Samblancat, escribe sobre la Guerra Civil con “la deformación esperpéntica de la realidad”. El comportamiento de los políticos en aquellos años de la República y de la Guerra Civil, lo define Samblancat con su “Yo acuso a las víctimas”, en su obra “Caravana nazarena” en que relata el “éxodo y odisea de España, desde 1936 a 1940”. Al ver en su libro aquello de éxodo y odisea de España, me acuerdo de mi gran amigo Antonio Bescós, al que en mi pueblo trataban como “Trabuco”, que huyó en masa con sus compañeros durante la Guerra, a Francia, donde pasó frío y hambre. Un pariente suyo, General del Ejército Nacional, le evitó la cárcel al volver a Siétamo, su pueblo natal. Yo tenía cinco años cuando empezó la Guerra y con mi abuela materna, mis padres y mis cinco hermanos, tuvimos que sufrir la odisea hacia Francia por Jaca y Ansó, pero no hizo falta pasar a Francia. ¿Quien tuvo la culpa de tales sufrimientos?; y contesta Samblancat diciendo “Yo acuso “, como víctima de aquel éxodo y odisea, en la que tomó parte, igual que sus enemigos políticos”. Y acusó obligado por el “temor creciente ante el horror de ser retornados a España, o ante el avance del Führer tudesco”.

A Franco lo llama “buitre de collar desde que nació” y a Azaña, Presidente del Gobierno en Mayo del 36, lo llama “Cucaña” y lo define como “Buda abúlico y panzón, con verrugas en la cara y en el alma”. Según Samblancat: “El cambio de régimen no fue más que una especie de pasarse el cubierto y la servilleta un equipo de juerguistas a otro”.

¡Cómo se olvidaron del progresismo de Costa!, pero Samblancat se acuerda de Gracián citando en su obra, la “Crítica moderna”. Samblancat escribe :”la guerra es el principio de todo el mal” y atribuye “al mal gobierno de la República el Alzamiento del 18 de Julio”. Si se hubieran seguido los consejos de los residentes en Graus: Costa, y Baltasar Gracián, se hubiera cambiado la Historia de la Guerra, en una Fábula. Pone en la obra que Ortega y Gasset “había publicado el año 1925, la Deshumanización del Arte, igual que ahora que ya no se escriben casi en los periódicos, artículos filosóficos, científicos y de Arte.

martes, 21 de septiembre de 2010

José Antonio Labordeta Subías, poeta y cantautor de Aragón


La canción de José Antonio Labordeta viene de su espíritu poético, porque se puso a cantar por la llamada de su corazón a publicar a todo el mundo y en todos los festivales a los que asistía, con el fin de sentir, no sólo en su interior, sino en el aire sus bellas poesías sobre Aragón, al que tanto amaba y tanta alegría le producían algunas de sus comarcas y tanto dolor y soledad le inspiraban Los Monegros y las Sierras de Teruel. Su familia provenía de Belchite y de Azuara, lo que hacía que en esas localidades pasara sus vacaciones, con lo que los recuerdos de la ruinas de Belchite, le producían una gran tristeza, que él poetizaba y soñaba con sus canciones que “Al levantar la vista”, en aquellas tierras aragonesas, se “leyera: Libertad”. En Teruel permaneció con su esposa en esas tierras deprimidas y solitarias, que acabaron por sentir aquel “Adios a los que se quedan”, sin convertirse en emigrantes. En el año de mil novecientos setenta es trasladado a Zaragoza y allí estalla en su corazón y en sus pulmones la poesía cantada, que causaba el entusiasmo entre los asistentes a sus actos, provocando prohibiciones y censuras de sus discos. Pero no sólo fue el canto a la Libertad el más empleado por José Antonio Labordeta, sino que le cantaba enamorado a todo Aragón, que recorría por sus diversas comarcas y le deseaba : ”Agua para el erial, trigo para el barbecho, para los hombres camino, con viento y con Libertad”. Y llegaba a soñar en esos adelantos de la tierra, con cantos poéticos a individuos particulares, como “La vieja” o “Severino el sordo”. Y siempre deseando el renacer de Aragón en el que la emigración casi lo ha despoblado, pues dice: ”hay que regresar al País, a las viejas casas, todos los brazos son necesarios para construir un Aragón nuevo”.

Yo estuve con José Antonio Labordeta en una visita de la Diputación Provincial de Huesca en el Ayuntamiento de Monzón y en nuestras conversaciones, lamentó que en Barbastro hubiesen caído de tal forma las viñas productoras de uvas para fabricar el buen vino del Somontano. No sé si tuvieron influencia sus palabras en el desarrollo que han tenido las Bodegas en el Somontano de Barbastro, pero llaman la atención las magníficas obras que se han realizado desde aquellos años, en que estuvimos juntos. Yo creo que tomar una copa de tal vino, en homenaje a José Antonio Labordeta, contribuirá a que los aragoneses lo recordemos y que a los aragoneses nos limpie los ojos de las lágrimas, que produjo con sus canciones poéticas.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Los Pirineos abiertos



Estamos sufriendo una gran crisis económica y uno se pregunta:¿qué es lo que pensamos y hacemos para volver a prosperar ?. Los americanos dirigidos por Obama, quieren invertir una enorme cantidad de millones de euros en infraestructuras, como carreteras, ferrocarriles y al mismo tiempo piensan en bajar los impuestos y disminuir las desgravaciones a los grandes capitales. Con los millones de inversión protegerá a las empresas que se dediquen a la investigación. Con la creación de infraestructuras aumentarán los puestos de trabajo y esas infraestructuras dejarán al País, más preparado para su desarrollo futuro. Hay quien dice que en lugar de progresar, los Estados Unidos podrían recaer y la debilidad económica, traería más problemas a los americanos y a los europeos. En Europa se piensa de una forma diferente, pero los déficits nacionales imponen obstáculos a ese esperado relanzamiento. Alemania es el ejemplo a seguir por todas las naciones europeas y ve el peligro de una recaída proveniente de los Estados Unidos, a causa del financiamiento de todas las obras que se propone, que se basa en el endeudamiento; estamos en unos momentos de duda y no sabemos si caerán o prosperarán. En cambio Alemania ve su desarrollo en el aumento de las exportaciones, lo que se conseguirá con la productividad. Va a llamar a incorporarse al trabajo a doscientos cincuenta mil personas cada año, pero calificadas con sus títulos, para producir con su trabajo. En España, según me ha dicho un ingeniero, la gente no está, en general, preparada, porque algunos no tienen interés, ni sentido de la responsabilidad ni iniciativas para todo. De esta forma, si no cambiamos, mal porvenir nos espera. En Alemania sus trabajadores están intelectualmente preparados y aquí despreciamos los estudios y así no creamos, sino que sólo servimos. En una conferencia, en Alemania, preguntó el conferenciante que si querrían fundar una empresa y todos los asistentes levantaron sus brazos. En cambio en cierta ciudad española, a la misma pregunta, sólo contestó un asistente diciendo que sí, levantando su brazo. En España habría que buscar solución a la Crisis, en parte con el modelo americano y por otra parte siguiendo las teorías europeas. ¿Qué debíamos imitar del modelo americano?. Sencillamente seleccionando las obras públicas que nos aproximarían a Europa y a Africa y por otro lado estimulando la educación de la juventud y economizando el dinero. En España existen dos zonas privilegiadas en el aspecto económico. Una está situada en el triángulo, con un lado que va desde Santander pasando por las Vascongadas ,Navarra,Aragón y Cataluña, otro lado que va desde esta comarca hasta Castellón y el tercero desde Castellón, por debajo del Ebro, hasta Santander. Este triángulo está adherido a Francia, es decir a Europa, pero separado por una gran Cordillera, que dificulta las comunicaciones entre el Norte y el Sur, a pesar de que siempre se han comunicado el pueblo de Occitania con el argonés y el navarro.¡Cuantos apellidos comunes existen en ambas partes! Y ¡qué gran sacrificio supuso en tiempos de Alfonso XII y y de su hijo Alfonso XIII, la apertura del Canfranc !. La zona rica de Madrid está distante de la frontera con Europa, pero es un punto, situado en el centro de la Península, donde se recogen las inquietudes económicas de Marruecos, de Andalucía, de Portugal. No hay que olvidar la situación en que los Reyes de la Casa de Austria, eligieron esta capital en el centro de la Península. Si entonces fue útil esa elección, hoy en día continúa acertada. Ahora se está dando en los Países occidentales el paro y en los Estados Unidos su Presidente Obama, quiere dedicar millones de dólares para ejecutar obras públicas, para que así disminuya el terrible paro. En España parece ser que están mirando la forma de subir los impuestos en el PBI particular, y en la Renta, cuando estos impuestos aumentarán el paro. En su lugar debían dedicar dinero en aumentar las comunicaciones con Europa para, por una parte disminuir el paro y por otra acrecentar el comercio hispano-europeo, que contribuiría a regresar al progreso, aunque se dejaran medio paradas otras muchas construcciones. Pero si queremos volver a progresar no debemos apurar a los Bancos, a las empresas y a los contribuyentes con las subidas de impuestos. La autonomía más rica es la del Pais Vasco, luego Navarra, Cataluña, La Rioja, Aragón y Cantabria. La otra zona privilegiada que es la de Madrid, que ocupa el segundo puesto después del Pais Vasco. El movimiento del mercado madrileño es creciente. Pero mejor que extender este PIB por cabeza y año,es mejor idea que la política regional de Galicia, Asturias, Castilla y León por un lado y la Comunidad Valenciana por el otro, creen vías de comunicación que las enlace con ese triángulo del Ebro, pasando en algunas ocasiones por Madrid. Tenían que concurrir las comunidades en la búsqueda del centro de gravedad de la economía española para enlazarla con la Comunidad Europea. Dentro de las dos Españas, la del Norte y la del Sur, vemos que uniendo estas economías, con las del Norte, principalmente a través de Madrid, y unidas a la llegada de las mercancías marroquíes, que vendrían por el Túnel del Estrecho de Gibraltar, nos europerizarían a los españoles por el Norte y nos unirían al Norte de Africa por el Sur. Está casi terminada la autovía desde Lérida a Huesca, pero falta bastante desde Huesca a Pamplona. Desde Jaca a Francia habría que continuar la autovía y volver a poner en marcha el ferrocarril de Canfranc. Pero no sólo hacen falta estas obras, sino que habría que abrir una puerta ferroviaria en el Centro de Europa. Hay dos entradas, una en cada extremo de los Pirineos, una en Gerona y otra en Irún. Cataluña habla con frecuencia de referéndums de independencia. Y los Pirineos, que acercarían la historia de las relaciones de Zaragoza con Toulouse, dejarían completamente abiertas las puertas de España con Europa. ¿Por qué no lo quieren?, tal vez para que pongamos en marcha la ruta marítima a Francia, para quedarnos después incomunicados con Europa. Por el centro de los Pirineos, pasarían las mercancías por Madrid desde Marruecos, desde Portugal, desde Extremadura ,La Mancha y desde Andalucía. Valencia las mandaría por Teruel y toda España,Marruecos y Portugal saldrían beneficiados. Si no nos hacemos una sociedad comercial mayor, ¿cómo vamos a competir con las enormes sociedades de China, de la India y del Brasil.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

FELICIANO LLANAS Y LA FOTOGRAFÍA EN RELIEVE Y SU HERMANO JOSE MARÍA GRAN ESCRITOR

Jose Maria Llanas Aguilaniedo
He asistido en el Palacio de los Duques de Villahermosa y Condes de Guara a la exposición de fotografías obtenidas por el padre de José Antonio Llanas Almudévar, Don Feliciano Llanas Aguilaniedo. He quedado admirado en primer lugar de la calidad de esas fotos, que dan la impresión, por ser fotografías en relieve, de que las personas que en ellas aparecen, semejan esculturas, que están ocupando puestos, unos más avanzados que otros, e incluso parece que una mujer va a salirse inmediatamente del lugar que ocupa, para caer en el suelo, fuera de la fotografía. Ahora dicen que el arte fotográfico, se ha separado de esa dirección estereoscópica o multidimensional. ¿Cómo en aquellos años de mil novecientos veinte, obtenían aquellos resultados espectaculares con unas máquinas, como aquella propiedad de Don Feliciano, con la que realizó las fotos que están expuestas en la sala del museo, acompañadas también con la exhibición de dicha máquina?.
Me parece que en la vida de la familia Llanas existió una lucha intelectual, sobre todo en aquellos años de mil novecientos quince hasta mil novecientos veintiuno, en la que intervendrían José María Llanas Aguilaniedo (1875-1921), y su hermano Feliciano, que murió en marzo de mil novecientos treinta y seis. Yo sabía que en casa de Llanas vivió un gran escritor, pero nadie me hablaba de él, hasta que un día le pregunté a mi primo José Antonio que no sólo me contestó, sino que me regaló uno de los libros originales del gran altoaragonés José María Llanas. Después, el Instituto de Estudios Altoaragoneses, ha ido publicando sus obras. La profesora Dra. Ana Suárez Miramón, en cierta ocasión, me preguntó si sabía algo del escritor José María Llanas y yo le contesté lo poco que sabía. En el Instituto de Estudios Altoaragoneses me dieron un ejemplar, titulado “El Modernismo: José María Llanas Aguilaniedo”, que la citada doctora les depositó para que me lo entregaran a mí. Este trabajo es de fecha Septiembre de 2004.
José María estudió en Barcelona y allí con su condición de superdotado, que se le reconoció en el Instituto de Huesca y su gran emotividad, intervino en la creación del Modernismo. En el Modernismo debía intervenir, además del yo, el arte, es decir que en la lucha por el progreso de los hombres y mujeres, además del cerebro pensante, debía entrar la contemplación del arte, que lleva consigo la inspiración, la belleza y el sentimiento de justicia, que nos tiene que dar igualdad de oportunidades a todos los seres humanos. Rubén Darío admirador de la obra de José María declaró su inclinación “al divino imperio de la música, música de las ideas, música del verbo”.
José María intervino en la escritura de novelas en las que sus protagonistas, aquejados por patologías psicológicas, que hacen ver como en el Modernismo intervienen la estética nueva, con su emotividad y los elementos científicos de los que padecen esas patologías psicológicas. Ya decía Goya esta frase, que está escrita en su monumento de la Plaza del Pilar de Zaragoza: ”La fantasía abandonada de la razón produce monstruos, pero unida a ella es la madre de las artes”.
La profesora Ana Suárez Miramón escribe: ” y para esa función por su preparación y estudio, estaba muy bien dotado Llanas”.
Coincide Llanas con Baroja, que era médico, porque ambos sentían curiosidad “por los planos y mecanismos de la irracionalidad”. De una manera parecida a la de Llanas, en 1899, escribía que “el arte actual nace de lo subconsciente. Nace sólo de la inspiración, estado no presidido por el yo, que consiste en el libre ejercicio del automatismo cerebral y produce cuando impresiona enérgicamente, un estado de contemplación; en el cual ni se atiende, ni se reflexiona, ni se deduce; en el cual el yo absolutamente perdido, está fuera de su centro”.
José María centró la redacción de sus novelas en el emotivismo y como dice la Doctora Ana Suárez: “intentó llevar al lector hacia el convencimiento y la necesidad estética que siente todo hombre, y que diferencia a uno de otros sólo por el grado.”
Nietzsche declaraba la estética supeditada a la ética o moral del “superhombre”; José María creería en la “supremacía de lo estético sobre lo ético”.
Después de cuarenta y siete años de practicar la profesión de farmacéutico, el padre de José María, Don Feliciano Llanas Susiac por su espíritu ético frente al estético de su hijo, los enemistó durante muchos años. En el Alma Contemporánea, habla José María de la niñez, de la edad adulta y de la vejez del hombre; su padre ya mayor no coincidiría con su hijo en el sentimentalismo, pero viendo la fotografía de la página veintisiete, se contempla a Don Feliciano Llanas Susiac, delante del retablo de madera arqueada, con pisos en los que estaban depositados los botes de porcelana, que contenían los productos naturales, a los que se reconocían efectos terapéuticos. Don Feliciano usaba de la razón y tenía sensaciones del arte.
José María escribe en su libro “Alba contemporánea”, de la vejez, de la edad adulta, de la juventud y de la niñez. De la vejez le vendrían a Don Feliciano Llanas Susiac los malos humores que le producían en su cerebro, las emociones de su hijo José María.
Le siguió en la Farmacia Feliciano Llanas Aguilaniedo, hombre maduro que sintió la llamada de la Naturaleza, de las cosas antiguas, como las procesiones de Semana Santa, el traslado de los restos de Alfonso el Batallador en 1920, otra vez el traslado de las reliquias de San Lorenzo, de las carrozas del Mayo Florido y retrató en relieve todos esos motivos y otros que le atarían, como la mecánica, con la que esperaba que aquellos niños mal vestidos, que aparecen en sus fotos, con “apaños” y remiendos cosidos en sus ropas, dejasen de sufrir en sus trabajos y pudiesen hacerlos más rentables, con aquellos tractores Ford, que superarían la fuerza de aquel par de mulas, una negra y otra blanca, que aparecen en el libro de la Diputación. Fotografió automóviles, en uno de los cuales se ve a Pepe Cardús y retrata aviones en el Saso de Loreto y retrató en relieve todos esos motivos y otros que le atraían, como las trilladoras y los automóviles, los ómnibus, como el de Antonio Almudévar, que aparece delante de casa Almudévar de Siétamo .Al llegar a la madurez, como dice su hermano José María “modérase la turbulencia de las ideas, entran en juego la reflexión y las facultades superiores del espíritu…y provisto de abundante material –conocimiento, ábrense camino las transcendentales y bien gestadas concepciones”. Si , Feliciano Llanas Aguilaniedo ( no níu, sino la aragonesa palabra niedo), soñaba con la Naturaleza e iba a Siétamo, donde le sacaron o tal vez se sacó a sí mismo una fotografía, sentado en una galería, desde la que se ven un paisaje hermoso y al fondo la Fábrica de Harinas, construída por mi abuelo en colaboración con su cuñado Bescós, padre del escritor Silvio Kosti y en Huesca creó un jardín en la Torre de Casaus, con sus paseos , a la sombra de verdes parras, que se agarraban a los arcos de hierro que los acompañaban; podían sentarse los paseantes en bancos de piedra, algunos de los cuales su hijo José Antonio llevó a l Ayuntamiento para ponerlos en Las Escaleretas de la Catedral. En ese jardín hizo una piscina, con un vestuario revestido de baldosas francesas y en la pared que daba a la carretera de Zaragoza, ponían sus nidos en la hiedra los ruiseñores, a los que mi tía Luisa observaba, con una contemplación casi mística.
Era humanitario, pues cuando se enteró de que su hermano José María estaba enfermo, fue a buscarlo y lo trajo a su casa de Huesca, donde vivió hasta el año 1921, respetado por todos y querido por Joaquín Santafé, que fue mancebo de la farmacia, donde le proporcionaron piso para él y más tarde para su familia; Cuando murieron los padres de sus sobrinos Pepe y Patrito Cardús Llanas, se los llevó a su casa con lo que aumentaba el número de hijos que ya le había dado el Señor. Su inteligencia, unida a la llamada de la Naturaleza y del arte fotográfico le hacían buscar en ellos la mejora de vida de aquellos niños, que en sus fotografías salían corriendo por las calles.
Cuando murieron su hermano José María y la esposa de Feliciano Llanas Aguilaniedo, a saber doña Pilar Almudévar Casaus volvió a casarse con su hermana Teresina, para que no faltaran los cuidados a sus hijos y sobrinos Pepe Cardús y su hermana Patrito, pero perdió la ilusión por sacar fotografías el año mil novecientos veinte.
Iba Don Feliciano a pescar a la balsa de la huerta y al río Guatizalema, mientras sus hijos el pequeño Feliciano, Pablo, Lorenzo, Lurdes, Pepe y Patrito, se lo pasaban en grande en Siétamo. Allí había sacado gran número de fotografías, pero, a pesar de lo bien que lo pasaban todos los Llanas, él seguía pescando, de lo que yo todavía me acuerdo de verlo en la balsa de la huerta y dejar los peces en un terrizo en la despensa de la cocina. Iban en coche, en unos tiempos en que casi no existían. Allí se juntaban con amigos, como se ve en una fotografía en que Pablo está en el corral de casa con un joven pastor cuidando unos corderos. En otra foto se ve a Pepe Cardús montado en un caballo, mientras su primo Feliciané lo hace en un asno, como si fueran imitadores de Don Quijote y Sancho Panza. Hace escasos días estuve con Isabel Cativiela, cuyo nombre le pusieron al Campo de fútbol, llamándolo Villa Isabel. Ella era hija de una maestra de Siétamo y cuando venían los Llanas, se unía con Patrito, con mi hermana Mariví y con mi prima Lurdes y bajaban a la huerta, en cuya casa, en su fachada sur, había y todavía dura una pila de piedra, que llenaban de agua, que con el sol se calentaba, luego abrían un grifo y pasaba a una bañera de zinc en el interior de la casa, y allí se bañaban y lo pasaban alegremente. Murió en Marzo del año 1936.
Después de morir José María y Pilar, llegaba una generación de jóvenes, pero murió el mayor de los hermanos, llamado también Feliciané, y llegó la Guerra Civil, en la que José Antonio, con quince años y un físico débil y escasa visión, fue al frente y su mando lo envió a su casa. Estudió Farmacia con su hermano Lorenzo en Santiago de Compostela y el pobre Lorenzo, cuando estaba acabando su carrera, murió también, más tarde murieron su hermano Pablo y su hermana Lurdes.
Con las continuas muertes de los suyos y la angustia que producen las guerras, José Antonio no se quejaba de nada ni de nadie, pero se interesaba por todo lo divino y lo humano. Cuando era niño se subía a una de las habitaciones altas, allá en Siétamo y se revestía con prendas sagradas hechas para los niños y jugaba a decir misa; todo el mundo se acuerda de verlo en la Catedral y en San Pedro el Viejo, donde se sentaba con los beneficiados en los sillones del coro y cantaba gregoriano, afición que practicó toda su vida. Pero no sólo amaba el gregoriano sino que escuchaba la música clásica. Amaba también la fotografía, como yo mismo comprobé al verlo en la Torre Casaus trabajar en lugares bellos como el jardín, con su máquina sobre un trípode. Observaba a todas las personas y escuchaba sus dichos, que aprendía y repetía con frecuencia, conociendo a todo el mundo, acordándose de sus nombres y de sus apodos. Conocía las costumbres de las ciudades y de los pueblos, componiendo multitud de artículos costumbristas, en los que con una literatura divertida, agradable y con una gran ironía, tocaba todos los temas de lo que pasaba en Huesca, en su provincia, en Zaragoza y en los pueblos. Amaba la Naturaleza y se acordaba de los paisajes de Siétamo en su niñez, en su juventud del jardín de la Torre y en su madurez creó otro jardín en Huerrios y aumentó el horizonte del Parque Municipal, en el que plantó, con la colaboración del Ejército un enorme pinar. Pensaba en el progreso la maquinaria, como su padre Feliciano, cuando escribe: ”Por meses no cabe a Huesca la gloria de haber descubierto el dirigible…Un montón de chatarra, hierros retorcidos y engranajes olvidados en los desvanes de casa de mi prima María Cruz Bescós fueron hasta hace poco el único testimonio de esta gran proeza ”. Basta recordar la crónica que sale en La Ilustración Española y Americana sobre el accidente que en Siétamo tuvieron con un avión. Pero después de pensar, sintió la necesidad de rebautizar la Escuela Santos Dumond, dándole “el nombre de Bescós, Bosque y Vilas o simplemente el de Pepito Lasierra, que los cuatro hicieron por la aeronáutica en Huesca bastante más de lo que pudiera hacer mister Dumond”.
La literatura fue una manifestación del pensamiento y de los sentimientos de José Antonio y querida por los oscenses, que agotaron la edición de su libro “La pequeña historia de Huesca”, de tal forma que ahora hay muchos que esperan que se sigan publicando sus artículos, en libros. La música era una de las aficiones de José Antonio y se preocupaba por los órganos, por ejemplo el de la Catedral y procuraba que sus hijos tuvieran armonios, pianos, acordeones e incluso en una habitación, donde hacían sonar la música, tenían un jazz-band. Pero no sólo amaba la música, sino también la pintura.
Emilio Castelar, que tiene la mente clara, dice: ” Tenía José Antonio una filosofía, que era una maravilla. Hasta para morir, lo demostró, diciéndole a su esposa ,que se preocupaba de su salud : déjame morir en paz”.Añadía que sabía de Huesca más que ninguno, cuando decía: “ conservad la ciudad haciendo todo lo viejo nuevo”. He dicho que consultaba con todo el mundo, pero era muy frecuente sorprenderlo cuando hablaba con Don Federico Balaguer.
Fueron seis los hijos e hijas de José Antonio con su esposa María Antonia Vazquez y seis también hijos e hijas los de María Lurdes Llanas y de Manuel Martínez Sapiña, de los cuales Pepe sigue viviendo en Huesca.
La hija mayor de José Antonio y María Antonia es María Teresa, que según todos hemos podido comprobar hablando con ella, hemos podido ver una persona con una gran inteligencia y un humor envidiable. José Antonio es profesor en Madrid y hace sonar los armonios y pianos en su casa y la acordeón por todos los lugares que recorre. Lorenzo gran aficionado a los coches antiguos ejerce, como sus antepasados de farmacéutico en Huesca, Pablo, que como su padre está repitiendo con frecuencia las palabras y las expresiones, que le llaman la atención, reside en Fraga y practica la equitación, Feliciano reside en Madrid, donde no puede olvidar a Huesca y a Siétamo y dirige una asociación del Conde de Aranda; es un buen escritor, como puede verse en el libro que ha publicado la Diputación Provincial. La hermana pequeña ama a su madre y a su hermana, igual que a su hijo y a todos los acoge en su casa y me ha dicho que su abuelo dejó cuentos escritos en “fabla” aragonesa.
Todos los hijos e hijas están unidos en el bienestar de su hermana María Teresa.
Como dice José María Llanas Aguilaniedo sobre la juventud, en su libro “Alma Contemporánea” : “A medida que los años van transcurriendo, la inteligencia adquiere mayor seguridad, los hechos de experimentación observados y la ilustración adquirida por el estudio constituyen un campo de relativa amplitud para el ejercicio de las facultades del alma y las ideas propias comienzan a hacer su aparición”. Con estas palabras, parece que José María describe a los jóvenes hermanos Llanas y todavía añade: “ la juventud época de expansión violenta de sentimientos y de viva efervescencia de ideas, es un período parecido al de las grandezas…se piensa con ardor y con fiebre, se discute, se planea mucho, se columbran soluciones de problemas imposibles…los ojos deslumbrados disfrutan por anticipado del espectáculo hermoso de la vida”, la vida como aparece en la imaginación de los jóvenes, que hacen sonar la música, en Huerrios, en su casa o en Siétamo, entre ellos José Antonio con el acordeón.

El viejo campesino


Me he encontrado a un viejo campesino, pues tiene ya noventa años y allí en la puerta de su casa, estaba sentado, tomando la sombra. Seguramente por la mañana tomaría el sol, porque la fachada de su casa mira al sol saliente y en cada lado de la puerta tiene colocadas dos piedras de sillería, procedentes de algún pajar quemado para la Guerra Civil. En una de esas piedras estaba sentada su esposa y en otra Antonio, tranquilamente y sin prisas Nos hemos saludado, dándonos las buenas tardes y acabada la manifestación mutua de tan buenos deseos, el anciano Antonio, me ha ofrecido un vaso de buen vino y digo bueno porque, según me ha dicho, lleva ya cuarenta años en el mismo tonel. Es que lo viejo está lleno de buenos recuerdos y los toneles de madera, saben contener el buen vino. El, naturalmente, ha sido campesino, albañil, jugador de pelota en la Plaza Mayor de Siétamo, donde, jugando contra un equipo de tres “pelotaires”, nunca le ganaron. Pero con noventa años de edad, la vida le ha dado tiempo para hacer todas las cosas, por ejemplo fue cazador, unas veces de conejos, otras de liebres, muchas de perdices y en ocasiones de jabalís o “jabalines”, como los llaman los hijos de mi tierra. Cierto día, estaba Antonio en su huerta, que fue antes del Mesón y situada a las orillas del río Guatizalema, cerca del monte de Castejón de Arbaniés. En aquella parte alta del monte de Siétamo hay poca huerta, pero Antonio la había comprado al mesonero y en ella cultivaba patatas, judías, tomates, melones, cebollas de las que me recuerda que eran muy gordas. Pero además se preocupó de plantar nogueras, avellanos, manzanos, perales e incluso cereceras o cerezos. Cuando él cultivaba su huerta, veía, con frecuencia pasar y explorar su huerta, a alguna cuadrilla de jabalís, pero Antonio los vigilaba dentro de la “espera”, que era una caseta vieja y dentro de ella, esperando, comía nueces para aliviar tan larga espera. Los jabalíes, después de dar varias vueltas por los nogales de la huerta, se marchaban, porque se daban cuenta de que por allí, estaba el amo. Un día llegó por aquella huerta mi hijo Ignacio en plan de cazador y se encontró con Antonio y su mujer Rosario, que estaba cogiendo manzanas. Le dijo Rosario : ven a cazar los jabalís porque todas las nueces y avellanas que van cayendo durante el día, ellos por la noche se las comen. Los jabalíes batían los nogales, que entonces eran pequeños, rascándose en sus troncos y además se comían las avellanas y las cerezas. Con tanta variedad de frutas y verduras, no es extraño que Antonio todavía esté vivo con noventa años y sentado en su piedra de sillería tranquilamente, todavía le quedan bastantes más años de vida.

Pero ahora en los pueblos, no sólo Antonio sino muchos campesinos han abandonado el cultivo de los huertos y sus mismos huertos, pues teniendo tantos años, no pueden trabajarlos. Sólo quedan los árboles frutales, pero se han acabado las verduras, como aquellas gruesas cebollas, que se comían guisadas unas veces y otras en ensalada con tomate, que refrescaban el cuerpo y el alma. Ahora, como estamos en crisis, han arrendado la huerta a un ciudadano, que es frutero y esperamos que tenga la misma afición que Antonio por la huerta. Pero los jabalíes no sé si dejarán sanas las verduras y frutas de su viejo huerto.

lunes, 6 de septiembre de 2010

La culebra


En Agosto de este año de 2010, he encontrado en el portal de mi casa del pueblo, una pequeña culebra. La he recogido con mucho cuidado y la he liberado en el monte, para que creciera y realizara todas las buenas faenas que realizan en la Naturaleza sus hermanas y compañeras. Cuando era niño les tenía a las culebras temor, pues me daba miedo pensar en que pudieran contaminarme con alguna mordedura, que se me llevase de ese mundo, envenenado. Me habían contado algunas ancianas, que acudían las culebras a tetar en las mamas de las mujeres que estaban criando y luego he leído como en Méjico todavía hay gentes que creen en tales hechos. Pero también el cura en la iglesia nos recordaba el hecho bíblico que dice que una serpiente tentando a Adán y Eva, nos hizo a los hombres caer en el pecado y en las desgracias de esta vida. La gente les tenía temor y algunos pastores mataban las culebras para obtener su sebo o grasa para convertirlo en una pomada, que decían servía para curar las artrosis, el reumatismo, la artritis y hasta para combatir el cáncer. Sin embargo las culebras de este país eran animales pacíficos y bondadosos, que trataban de vivir sin molestar ni ser molestadas por nadie. Cuando se las descubre, como he hecho yo en el portal de mi casa, lo que tratan es de huir y simular una lucha defensiva. Son distintas de las víboras que tienen las pupilas de sus ojos, verticales y romboideas como los gatos. Yo me acuerdo de contemplar las culebras del río Guatizalema, de otra especie, que vivían felices en el agua. La genética pone en muchos animales dibujos y aparatos anatómicos para espantar a los animales atacantes, como las mariposas con los dibujos misteriosos en sus alas. Las mismas culebras, a veces, silban para espantar a sus enemigos o la culebra de escalera cuando huye va golpeando con su parte posterior en el suelo para espantar con su sonido, como si con su parte posterior, tocase el tambor terráqueo. Con las serpientes ocurre lo mismo que con las personas, pues unas son buenas y según los campesinos, otras perversas y hasta diabólicas; las buenas son las culebras que no inyectan a nadie veneno y las malas las que lo inyectan, a las que mucha gente considera como diabólicas con un criterio antiquísimo.
Alguna vez he encontrado una “camisa” de serpiente, que cambian cada año, pues dichas camisas son de un material muy fuerte y a medida que van creciendo, necesitan despojarse de ellas, para que se adapten a su anatomía. Algunos viejos artesanos recubrían con ellas alguna cartera o algún monedero, para darles un sentido enigmático.
Yo creo que la pequeña culebra que encontré en el patio de mi casa, era una cría de la llamada “culebra de escalera”, pues las adultas alcanzan alrededor de un metro y medio. Se llaman de escalera porque van escalonadamente perdiendo el color que las adorna de pequeñas. Se refugia en los matojos, en los terrenos secos y en los bosques y hace su vida de acuerdo con el calor ambiental, pues en Andalucía estas culebras, se muestran activas en invierno, porque no hace frío alimentándose de ratones, pájaros, huevos, lagartos y sube a los árboles para asaltar los nidos. Hay quien dice que hacen su vida durante el día, pero sus movimientos diarios son más bien crepusculares y nocturnos. Se arrastra por las carreteras por las noches, para gozar del calor que recoge el asfalto de los rayos del sol, que le han dado durante el día. Por eso se ven lugares donde se encuentran culebras atropelladas por los coches.
Las hembras ponen sus huevos durante el mes de Julio, resultando pocos en número pero de gran tamaño. En la primavera tiene lugar la copulación con los machos.
Habita la Península ibérica y el Midi francés. Su principal enemigo es el águila culebrera y a consecuencia de sus ataques se ven culebras con sus colas retorcidas. Como vemos las culebras son atacadas e incluso se dice que “a la culebra, con certeza, se mata cortándole la cabeza”. Pero hay que abandonar el gusto que le tienen algunos hispano-americanos, que dicen que les causa un gran placer dar el nombre de culebras, con un tinte mitológico, a esos fenómenos terribles como los tornados o las trombas, porque la Naturaleza es muy poderosa y arrasa hasta las mismas culebras, que como hemos visto son buenos animales.

La Ermita del Viñedo o del “Viñero” aragonés


Me encontré con Joaquín Borruel, cuando iba a montarme en el coche, para ir a contemplar el paisaje que ofrece la Sierra de Guara, alrededor de la Ermita del Viñedo. Se lo dije y le ofrecí acompañarme, a lo que él accedió emocionado, porque según me dijo, era Cofrade de la Virgen del Viñedo, desde que se fundó dicha Cofradía. Se sentó a mi lado y empecé a “ver” con los oídos como: ”Santolaria está en lo alto- Castilsabás en un tozal- y la Virgen del Viñedo, en medio del olivar”. Joaquín nació en Siétamo, nombre que figura en el estandarte que se encuentra dentro de la iglesia y su madre en La Almunia del Romeral, donde vivió un periodo de su vida. Y ¿cómo no iba a hacerse Cofrade de la Virgen del Viñedo?, cuando en su memoria llevaba el recuerdo de las dos visitas anuales que hacían los hijos de La Almunia, una vez sólo ellos, el ocho de Diciembre y otra el uno de Mayo, acompañados por los fieles de doce pueblos somontaneses. La primera vez los miembros de casa Martinete de la Almunia, después de oída la misa, obsequiaban a todos los vecinos a gustar tortas de anís o de aceite. Con aquellos recuerdos de nuestro Somontano, llegamos a la Ermita. Está construida con piedra de sillería y en la parte alta con ladrillo, siendo construida en 1728. El campanario está cubierto, no con líneas rectas, sino por una graciosa curva y debajo de la ventana donde suena la campana se encuentra un reloj de sol, aunque parece que en este lugar no corre el tiempo. A continuación se abre un a modo de claustro, en cuyo interior han colgado las golondrinas unos dieciocho nidos, porque en ese claustro han hallado la paz. Dentro de su pequeño volumen, da la impresión de ser un enorme Monasterio dedicado por el pueblo del Somontano a la Virgen del Viñedo, como si hubiere recibido su consagración del cercano Monasterio de Monte Aragón Dentro de la Iglesia preside desde el altar mayor la imagen de la Virgen del Viñedo, en un magnífico retablo, reconstruido por el notable artista, Julio Luzán. Dentro de este “Monasterio del pueblo”, se encuentran las paredes pintadas con una sencilla gran pintura de la Virgen del Viñedo y pinturas de Santa Lucía y de Santa Bárbara. En un cuadro se encuentra un romance que cuenta los milagros de la Virgen y en otro, en una “fabla” aragonesa, ya en decadencia, pone diversas circunstancias de la iglesia. Por un corto camino, pero con un encanto especial por los ramajes y sombras por ellos producidas, se llega, como en otros tiempos llegarían las caballerías cargadas de sacos de olivas, a molerlas en el Molino. Entrar en este edificio, te hace sentir a los hombres trabajando, para obtener el aceite de oliva y te emociona el sentimiento producido por el trabajo excesivo de aquellas gentes, que dormían en el mismo local, para no perder un minuto de tiempo. Allí están los algorines o depósitos de olivas de Pedro Calvo de Santolaria, de mi pariente José Vallés de Castilsabás y de Juan Ordás. Estos señores y varios otros dueños del Molino, lo dieron a la Ermita, donde se mezclan el sentimiento religioso y el amor al trabajo. Allí está el “redol”, donde una caballería haría dar vueltas a la piedra, muela o roello, que hacía brotar el orujo, separado por las esteras que colocaban para después sacarlas, someterlas a presión y obtener el aceite. Llama la atención la Prensa de Libra que tiene unos catorce metros, que con el manejo de los molineros aceiteros, presionaba para que saliera el aceite. En aquel enorme madero, uno de aquellos hombres, escribió lo siguiente, pero no sé si es exacto lo que digo : ”si es que logro con tesón, darle a la “pira”(al madero) función, como de un pobre, he de dar gracias a la Virgen”. Allí trabajaban y oraban, pero aquella pobreza de sus condiciones de vida, ha hecho, que aquella zona tan trabajadora se haya quedado casi despoblada. Pero hay un despertar entre los altoaragoneses por el recuerdo del Molino y el amor a la Virgen, que hacen que se haya convertido la Ermita del Viñedo en un lugar de visita extraordinario, para recordar y estudiar la vida del Somontano.