domingo, 30 de septiembre de 2012

Literatura pastoril, de Ana Francisca Abarca de Bolea

Monasterio de Casbas (Huesca)

A mediados del siglo XVII, aparece en España una inquietud por promover actos artísticos y culturales, abundantes en certámenes poéticos, reuniones académicas y tertulias literarias y en estos actos destaca la ciudad de Huesca en la que moraba un gran Mecenas, a saber don Juan Vicencio de Lastanosa, que residía en un enorme Palacio, que albergaba un museo y estaba rodeado  de jardines muy apropiados para celebrar en ellos obras de teatro pastoril y campesino y en sus salas tenían lugar todas las manifestaciones del arte, de la literatura y de la ciencia.

Entre los asiduos a tales actos estaban don Manuel de Salinas, autor de una “Epístola” dirigida a doña Ana Francisca Abarca de Bolea en los preliminares de su obra “Catorce vidas de Santas de la orden del Cister”, Don Orencio de Lastanosa, hermano de don Juan Vicencio el Mecenas ,el conde de Guimerá, erudito, historiador y anticuario, el Marqués de Torres, padre de Ana Francisca, a saber Don Martín y después Don Luis Abarca de Bolea, segundo Marqués de Torres, sobrino de Doña Ana Francisca Abarca de Bolea ,Don Francisco Ximénez de Urrea, de la rama de los Aranda, nacido en Epila, uno de los mejores eruditos de su tiempo, el cronista de Aragón don Juan Francisco Andrés de Ustarroz y otros más, destacando la figura más sobresaliente del grupo, a saber el padre Baltasar Gracián, a partir del año 1636 en que fue destinado al Colegio de la Compañía de Jesús de Huesca. Y copiando con exactitud a María Angeles Campo, por cuyas obras me oriento, he tomado lo que escribió en su libro Doña Ana Francisca Abarca de Bolea, en sus páginas 66 y 67, que dice así: “La monja de Casbas, doña Ana Francisca, a pesar de su estado religioso y de la censura monástica, puede decirse que forma parte integrante del selecto grupo de Lastanosa, ya que, como vemos, se encuentra muy vinculada a varios de sus miembros por medio de la correspondencia, de las visitas que le hacen sus amigos, de las estancias veraniegas en el Castillo de Siétamo, a donde ellos acudían y de alguna visita personal a Zaragoza y Huesca”.
Baltasar Gracian

Baltasar Gracián, publica en Huesca en 1648 su obra “Agudeza y arte de ingenio” y en el Discurso XXXI dice sobre la actividad de ”…la muy noble e ilustre señora doña Ana de Bolea, religiosa bernarda en el Real Monasterio de Casbas, en Aragón, tía del Marqués de Torres, que compitió con nobleza y  virtud y con su raro ingenio, heredado del insigne y erudito don Martín de Bolea, su padre, cuyas poesías han sido siempre aplaudidas y estimadas”.

Además “testifica, que en 1648 era ya autora de muchos y elegantes poemas”.

Siempre ha habido en la Historia mujeres que han destacado, como Ana de Bolea por sus cualidades literarias, pero no participaban más, porque no recibían enseñanza las mujeres y si ésta de que hablamos no se hubiera autoeducado, no hubiera pasado a la posteridad, pero no fue sólo ella la mujer que se distinguió, pues en el año 1650, promovió don Luis Abarca de Bolea y Castro Fernández de Híjar, Marqués de Torres, Conde de las Almunias, Barón de Clamosa, Barón de Siétamo y Rodellar, Barón de Pui de Cinca y Señor de la Villa de Maella, Caballero del Hábito de Santiago, la “Palestra numerosa austriaca” en la victoriosa ciudad de Huesca, al augustísimo consorcio de los Católicos Reyes de España don Felipe el Grande y Doña María-Ana la Inclita.

Y en dicha “Palestra numerosa austriaca” se presentaron quince mujeres, lo que causó sensación en los Jueces y así, su secretario escribió: "…y hasta las Señoras mujeres, permitiendo treguas a las almohadillas, renovaron lo celebrado de las Sibilas, dando que alabar a todos, y que envidiar a muchos; desmintiendo este día la poca satisfacción del numen, pues fueron tantas las que con tanto acierto se adoptaron hijas de Minerva, que empataron casi sus versos a los de los varones”.

Esta anécdota es un aviso a la humanidad de la igualdad de la mujer y el hombre, como la podemos contemplar el día de hoy, en que las mujeres igualan en sus estudios a los hombres y se ocupan no sólo de poesía, sino de política, de artes, de ciencias y de trabajo.

Doña Ana presentó en esta ocasión, una poesía del tema de la Purificación de la Virgen y consiguió el segundo premio, pero ella no se quedó satisfecha, como demuestra en su obra “Vigilia y Octavario de San Juan Baptista”, cuando escribe “Todos alabaron el buen gusto de Mileno, y dijeron que la autora de las octavas, no sólo merecía el segundo premio, que le dieron, sino muy de justicia el primero.

Esta queja, ¿no revela tal vez, una especie de protesta contra la opresión de la mujer?,  porque Ana Francisca no fue vanidosa personalmente.

Fue la monja de Casbas una mujer atenta a los acontecimientos de la Monarquía española y usó con facilidad y soltura el estilo barroco de la época en los panegíricos y en los poemas dedicados a ensalzar a los miembros de la realeza, pero llama la atención su forma de ser personal, con un enorme amor a lo aragonés, a su tierra, como si quisiera alejarse de la poesía elitista y aristocrática, inspirada en acontecimientos solemnes dentro de la oficialidad. Y así podemos ver, por su aragonesismo, al que ella era tan sensible,  desde el Corpus en Zaragoza y los paisajes del Moncayo, al que todavía hoy día contemplamos desde el pueblo de Siétamo, hasta la belleza en aquellos tiempos  del Castillo-Palacio de Montearagón  y del Monasterio de San Victorián, santo tan antiguo en el Alto-Aragón. Relata también el recuerdo y frecuentes visitas a su, como dice “mi casa y castillo” de Siétamo y escribe la poesía a la fuente de su convento de Casbas, que les disputan algunos vecinos y el recuerdo de la Sierra de Guara, de la que también parece una profetisa de su actual contemplación por turistas y no puede olvidar a los santos Lorenzo, Orencio, Victorián y San Urbez. La defensa de la fuente del convento, es un preludio de la defensa actual de los riegos de todo Aragón.

 Angelines Campo consiguió el título de Doctora en Filosofía y Letras con la tesis que tituló “Edición y Estudio de la Vigilia y Octavario de San Juan Baptista de Ana Francisca de Bolea” y  parece que ahora le van a publicar otro tomo más de su Tesis Doctoral.

Al acabar el libro “Doña Ana Francisca Abarca de Bolea”, Angelines Campo se expresa así: “Confío en que la presente publicación contribuya al conocimiento de una de esas personalidades, tan abundantes en el Barroco, que, aún sin disfrutar de los honores de un primer plano histórico, deberían ser tenidas en cuenta para la más amplia comprensión del panorama literario de una época, en este caso del movimiento barroco aragonés y, más concretamente, de la actividad intelectual y artística desarrollada en torno al prócer oscense don Vicencio Juan de Lastanosa, en cuyo círculo era respetada y apreciada, no sólo por el prestigio de su familia, sino también por sus méritos personales, doña Ana Francisca de Bolea”.

Don Manuel Albar en su obra “Estudios sobre el Octavario” de doña Ana Francisca Abarca de Bolea, publicado por el Archivo de Filología aragonesa en 1945,coincide en sus juicios sobre el estilo o estilos de Ana Francisca de Bolea y dice: ”La Vigilia y Octavario de San Juan Butista(1679) ofrece junto a un barroquismo rebuscado, la nota curiosa y típica de recoger en una obra de tendencia culta, el sabor agreste y popular de unas poesías dialectales”. Dice Angelines Campo en las Conclusiones Finales de su Tesis Doctoral, lo siguiente: “para determinar la adscripción genérica de la Vigilia y Octavario de San Juan Baptista, debemos decir que presenta la estructura de una miscelánea, compuesta por abundantes materiales literarios en prosa y  verso, enmarcados en un ligero argumento pastoril de clara orientación religiosa, y en cuyo transcurso se suceden variadas situaciones de carácter académico”. Alvar dice que es esta obra una mezcla de novela pastoril sacra, propia de una monja con sucesos artificiales, en que participan los pastores y pastoras, que se reúnen durante ocho días para preparar la fiesta del Santo y lo hacen contando novelas, declamando versos, improvisando actos y palabras de ingenio y acaba todo, con mucha felicidad, celebrándose al fin tres bodas.
Representación novela Pastoril

 Existían dos modelos, principalmente en el Barroco, a saber el del cordobés Góngora y el de los Argensola, aragoneses y dice Albar: “En los gongoristas abundancia verbal, riqueza expresiva, colorismo-que sólo se da esporádicamente en los aragoneses-y en los argensolistas, un carácter armonioso y admonitivo”. El gongorismo arrastró a los autores prosistas oradores y poetas, entre ellos  a Ana María Francisca Abarca de Bolea, dando colorido a sus escritos, dando riqueza a sus modos de expresión y los lanzaba a una abundancia verbal o de palabras. Angelines escribe que el bucolismo y la intención recopiladora justifican las definiciones de Alvar sobre la obra de Doña Ana, como”fusión de novela pastoril sacra y de misceláneas a lo Cigarrales”.

Como he dicho Alvar coincide con Angelines Campo al decir que el barroquismo de Ana Francisca no es exagerado aunque lo califica de rebuscado, sino que está dotado de una gentil grandilocuencia, con “cuatro o cinco tópicos adquiridos en  Dios sabe que devocionarios”. Le pasaba a Ana Francisca como a todos los aragoneses,”que su barroquismo no era exaltado”.

En el siglo XVII surge la novela pastoril, de la que María Angeles Campo, en su Tesis Doctoral, hace que salgan las palabras de Aurora Egido, que dicen: “su invención se asienta en la movilidad de la égloga que les permite en cada  una de ellas el uso de la prosa y el verso, o la inclusión de narraciones, descripciones, cartas y diálogos dramáticos”.

Don Ricardo del Arco Garay en la página 78 de su libro “La erudición aragonesa en el siglo XVII”, escribe: "A las tertulias lastanosianas acudiría más de una vez Gracián; y  a  ello, sin duda, alude en su Criticón (III, 12), al decir: ”No hay rato más entretenido ni más aprovechado que el de un “bel parlar” entre tres o cuatro. Recrease el oído con la suave música, los ojos  con las cosas hermosas, el olfato con las flores, el gusto en un convite; pero el entendimiento con la erudita y discreta conversación entre tres o cuatro amigos entendidos, y no más; porque en pasando de ahí es bulla y confusión; de modo que es la dulce conversación banquete del entendimiento, manjar del alma, desahogo del corazón, logro del saber, vida de la amistad y empleo mayor del hombre”. Esta afirmación demuestra que la unión de literatos que rodeaba a Lastanosa no era un ente oficial. sino un club de amigos.

Y es en esta época de la novela pastoril y campesina, cuando se cuidan los jardines para en ellos representar y leer y juzgar y meditar sobre la poesía, la santidad, la tragedia y los misterios de la Naturaleza.

Salió a la luz la “Vigilia y Octavario de San Juan Baptista” el año 1679, siendo la “única obra de ficción escrita por Doña Ana Francisca Abarca de Bolea…que guardó inédita durante mucho tiempo”. En la portada de su obra informa que “la escribió en su nunca ociosa juventud”.

Ella era humilde y tenía miedo de que su obra no le diera una digna categoría de escritora y en la dedicatoria “a  Don Pedro Abarca de Bolea se insiste en esta lejanía temporal”, entre su escritura y su publicación, como se demuestra en estas líneas : …un libro manuscrito que años pasados escribió…que la modestia de esas señoras quiere ocultar tanto tesoro aprisionándolo en el retiro de su primera formación…”

Don Vicente de Alambra “recordando que su padre (el editor) recibió el manuscrito el día de Resurrección”, escribe: “Este libro sepultado-muchos años ha tenido-el sepulcro del olvido-mas hoy ha resucitado”.

El Instituto de Estudios altoaragoneses publicó no hace mucho tiempo un libro de Actas del I y II curso en torno a Lástanosa, titulado “La cultura del Barroco y los jardines” y en él se lee en el Acta escrita por José Enrique Laplana Gil, de la Universidad de Zaragoza, como existe otra línea de investigación, ”que muestra cómo también en la prosa novelística se produjo en el Barroco la sustitución progresiva, lenta pero inexorable de lo pastoril por lo cortesano, en la que el pastor, ubicado en el centro de un paisaje natural, aunque arquetípico, cede su puesto al cortesano paseante, y casi nunca jardinero, que atraviesa las calles, cuadros, grutas, laberintos, fuentes y estanques de un paisaje recreado por el artificio humano", porque como dice  Fray Alonso Remón "pasear por los jardines es recreación propia de príncipes y poderosos”.

Don Ricardo del Arco en su obra “La erudición aragonesa en el siglo XVII”, en torno a Lastanosa escribía sobre “el laberinto creado por Ana Abarca de Bolea en su Vigilia”, que se encontraba en un hermoso jardín situado en las laderas del Moncayo… y el laberinto que tenía Lastanosa, en sus maravillosos jardines”.

Es curioso observar la similitud que existía entre estos laberintos, uno el que ideó Ana Francisca y otro el que tenía el Señor Lastanosa, con el que descubrí en el mes de Octubre del año 2002, que se encuentra en Madrid en un jardín del siglo XVII de los Duques de Osuna y que se llama  El Capricho, que se encuentra cerca del aeropuerto de Barajas, que me ha dejado alucinado y me ha hecho recordar los jardines que tenían en Huesca, Don Antonio Abarca de Serué, padre de Francisca Abarca Vilanova, sobrina de Ana Francisca y también monja en Casbas, que fue la que hizo publicar, años más tarde la obra “Vigilia y Octavario de San Juan Baptista”. Angelines Campo en su obra Doña Ana Francisca Abarca de Bolea, en la página 112, se expresa: “Quedan ya muy lejanos los tiempos en que Doña Ana en la Vigilia y Octavario de San Juan Baptista mostraba su entusiasmo por las maravillas que albergaba la mansión oscense de este su sobrino don Antonio, que en 1679 la ha nombrado ejecutora de su testamento y tutora de su hija pequeña, Doña María Victoria”. Estos jardines que tenía en Huesca Don Francisco Abarca y Vilanova, se encontraban en la confluencia de las calles Costa y la de los Salesianos, donde acaba el Coso Alto.  Allí se encuentra la Casa del Barco y en ella y la siguiente casa de la calle Costa y tal vez también en el recreo de los Salesianos, encontró  el señor Eliseo Carrera  en los restos de un jardín, el escudo de los Abarca, con fecha 1622 y que conserva en  su chalet. El jardín estaba pues, cercano a su casa de la casa Sancho Abarca.
Jardin "El Capricho" (Madrid)

El jardín “El Capricho” de Madrid tiene unos seis mil metros cuadrados de extensión, está rodeado por una pared, es posesión del Ayuntamiento de Madrid y se abre los fines de semana. Al entrar en él, se encuentra uno con un espacio como el ruedo de una plaza de toros, donde se divertían con toros y vaquillas, subidos los espectadores nobles en sus carrozas  y en carros los campesinos y pastores, que además de torear los toros o vaquillas, se refugiaban en ellos.

En el Octavario de Ana Abarca de Bolea, celebraban corridas de toros, en las que lanceaban algunos señores a caballo y ayudados por los pastores y campesinos.                              

Ha pasado la vida de Ana María Abarca de Bolea, pero gusta recordar detalles de ese tiempo pasado, como el encuentro del escudo de su pariente Don Francisco Abarca y Vilanova y contemplar en la Catedral de Huesca la capilla de los hermanos Lastanosa, que se encuentra al entrar en ella y que está cerrada por una reja.  No se puede observar  muy bien, por falta de luz en los días corrientes y por la vejez de las pinturas que suben  hasta la cúpula (1645-48) de dicha capilla, presidida por la imagen de los Santos Orencio y Paciencia(Giusepe Martínez) y  debajo de ella se encuentran enterrados los mecenas oscenses, con dos estatuas orantes de alabastro, a saber Juan Orencio, canónigo y Juan Vicencio de Lastanosa. Ya no queda nada de aquel palacio y de aquellos jardines, pero la Catedral de Huesca guarda la Capilla y la Cripta, que nos recuerda sus vidas, sus obras y su muerte. Hace unos días, en este mes de Diciembre del actual año de 2002, el Ingeniero Forestal Don Angel Claver me preguntó por el paso de los Lastanosa, a lo que yo creí que se trataba de algún paso de la procesión de Semana Santa, pero no se trataba de eso, sino de un pasaje subterráneo que algunos oscenses creían que existía entre dicha capilla y la Casa-Palacio de los Lastanosa,  que se encontraba por la actual farmacia  de Mingarro. No me extrañó porque también contaban que en Santo Tomás, antigua residencia en Huesca de los Abades de Monte Aragón,  se encontraba otro pasaje, que conducía al Monasterio. Me decía Don Angel que en la Guerra Civil, estaba la actual puerta de hierro abierta y entonces se introdujo por ella, sin pedir permiso a nadie, porque tal vez estuviera abierta para acoger a alguno que oyendo bombardear, quisiera introducirse en la Cripta o porque tal vez entonces el descuido imperaba ,lo mismo en los centros oficiales que en los religiosos; además el muchacho era entonces valiente y curioso.

Al entrar lo primero que vio fue la cripta, donde estaban enterrados los Mecenas oscenses, uno el Señor de Lastanosa y otro su hermano el Canónigo y adornadas sus tumbas, como he dicho, por dos figuras orantes, pero él de lo que se acuerda es de una enorme estatua, que,  siendo niño y estando casi a obscuras, le pareció gigantesca, a modo de una aparición blanca, que le dio la impresión de que  se tratara de un monje o de un obispo. La impresión que le produjo esta visión, añadida al estado ruinoso de lo que él creía pasadizo, lo alarmó y le hizo desistir de continuar investigándolo. Este relato contado por Don Angel después de sesenta y seis años es un tanto borroso.

También  me llamó la atención la  protección a las artes y a las letras en la ciudad de Huesca de los marqueses de Torres, pero fue la Doctora María Angeles  Campo la que me hizo leer sus vidas, cuando me regaló su tesis doctoral sobre Doña Ana Abarca de Bolea Mur y Castro, de dicha familia, cuyos descendientes heredaron el título de Condes de Aranda y que tenían su principal residencia en el Castillo –Palacio de Siétamo. Tengo un gran recuerdo de este Palacio, pues pertenecía a mi padre y escribió sobre mi abuelo, Ramón J. Sender, haciendo una descripción de él, a saber de Manuel Almudévar Vallés, y tal Palacio fue destruido por unos y por otros en la Guerra Civil del año 1936.

Con esta advertencia de que mis escasos conocimientos, vienen principalmente de la Doctora María Angeles  Campo, reconozco que con la lectura de sus obras y la asistencia a sus conferencias, el público de Huesca, quedaría satisfecho y enterado de la vida y obras literarias de Doña Ana Abarca de Bolea, en las que hacen notar los cambios, que era necesario traer a esta sociedad.

Fue Doña Ana, monja de Casbas, una mujer muy ligada a la Monarquía española, pues en el Altar de la Virgen, que trasladó al lado del altar Mayor, está pintado, según me parece, el Rey de España Don Felipe IV; además el Monasterio de Casbas tiene el título de Real y ella misma, en los panegíricos y en los poemas dedicados a exaltar la gloria de los miembros de la realeza, escribe en estilo barroco aragonés es decir nada confuso, mostrando al mismo tiempo su forma de ser personal, con un enorme amor a lo aragonés, a sus gentes (en el Octavario) a su tierra, ”como si quisiera alejarse de la poesía elitista y aristocrática, inspirada en acontecimientos solemnes dentro de la oficialidad”.

Como he escrito, estuvo Doña Ana Francisca muy ligada a la Monarquía española, que en el siglo XVI, había hecho de España un Imperio y mantenía la unidad del País, pero en 1598, cuando tomó la Corona Felipe III, España empezó a decaer, de tal modo que Quevedo en 1639 en sus Migajas sentenciosas, escribió, viendo “el sentimiento de fatalismo y de aflicción que envolvía a la sociedad española del Seiscientos”,  lo siguiente “Primero nos faltarán más lágrimas que causas de llorar”. El año 1700,al morir sin heredero Carlos II, se había convertido el Imperio español en el botín del despojo de los europeos, que hicieron perder en 1713,por el Tratado de Utrecht, Italia y Flandes. La familia de Doña Ana había siempre luchado con los soldados españoles y seguiría haciéndolo su sobrino Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, años más tarde. Ella esperaba que se regenerara la Monarquía, para que España fuera un País próspero.
Pico Moncayo(Zaragoza)

Llama la atención el aragonesismo que identifica de un modo real a Doña Ana con el ambiente aragonés que impregna su obra “La Vigilia y el Octavario de San Juan Baptista”. En primer lugar elige el paraje donde tiene lugar esta novela religiosa, que describe haciendo notar que se dan las “impresiones señoriales (de) un magnífico  paisaje montañoso al comienzo de la estación estival” y este paraje es el del Moncayo, en los límites de Aragón con Castilla y donde no muy distantes se encuentran las ermitas de San Juan Bautista y la de Nuestra Señora. Y no puede dejar separadas esta zona del Moncayo y la de la Sierra de Guara, debajo de la cual se encuentra el Monasterio de Casbas, en el que Doña Ana entró ya, a sus tres años y es lo que hace cuando la zagala Marica, se pone a cantar el “Romance de Guara”, que entre otras cosas dice que esta Sierra “se divisaba desde Moncayo con capirote de nieve”. Y la misma Marica canta “a una fuentecilla que unos pocos días sacaron en un convento de monjas, donde ella tenía una amiga que fue compositora del romance”. Además de ser una mujer que predicaba las necesidades de Aragón, como en este caso el problema del agua, se identifica con él ,comparando a la fuente “consigo misma en una clara referencia biográfica”.

La obra “La Vigilia y Octavario de San Juan Baptista” pertenece a la literatura pastoril, en la cual, se esconden como si fueran pastores y campesinos, hasta los más refinados cortesanos haciendo ver el “decoro y la verosimilitud del estado pastoril”. El contraste entre el comportamiento de los cortesanos y el rústico de los pastores lo pone Doña Ana en evidencia, en la Corrida de toros que se celebra en el Moncayo, como una más de las fiestas, que se celebran para honrar a San Juan Baptista. Aquí se ve la diferencia que se daba entre los caballeros, que en la fiesta de los toros han tenido como herederos a los actuales rejoneadores y  los pastores a los toreros de a pié. A ambos, los asistentes a los toros en el Moncayo, les manifestaron su “admiración por la bizarría de los pastores”, ya que todos, los cortesanos y los rústicos iban vestidos de pastores. Ahora ya no hay diferencia social entre una y otra clase de toreros.

Aquella obra la realizaban “siete galanes, siete damas, una niña, un padre anciano, dos graciosos y una graciosa. Es decir, que en esta novela figuran varios de los personajes-tipo de la comedia del siglo XVII, si bien traspuestas al ámbito pastoril”.

En “El Octavario y vigilia de San Juan Baptista, trata Doña Ana el tema amoroso, teniendo cuidado de no entrometerse demasiado en él, por no salirse del ambiente ético y acabando todos en boda, aunque dicha boda no se celebra en el Moncayo, sino una vez terminada la novela.

Y casa a los nobles con muchachas de familias pastoriles, como si quisiera igualar a las clases sociales, según un sentido muy cristiano Y busca, para ello a cortesanos, que son parientes suyos, como a Don Luis Abarca, capitán de corazas  y a Don Juan de Castro,”tan calificado como de aventajado caballero”. Se declara pariente de ellos, por ejemplo cuando dice, que don Juan de Castro recita unas décimas “que compuso una monja deuda suya”.

Esas bodas vienen a reforzar la teoría de Doña Ana, que expone en su obra: “El fin bueno en mal principio”. En esta obra, recitada por Gerardo explica que dos caballeros, de no tan buena conciencia como Castán y Abarca, a saber el milanés Lisardo y don Fulgencio de Sylva, nacido en Lisboa, cortejaban en Salamanca con las primas Doña Francisca y Doña Clara Pimentel, de tal modo que esta última pareja concertó su boda. Trataban de conquistarlas, no con hechos de armas sino con los esfuerzos de su ingenio. Schevill y Bonilla, apoyan a Doña Ana, diciendo que los “crímenes y maldades quedan siempre borrados por el perdón y el arrepentimiento: las manchas del honor se limpian con el casamiento”.

Parece llamarle la atención a Doña María Angeles Campo, que a Doña Ana Francisca Abarca de Bolea no le repugnara que hubiera gentes con la posesión de bienes materiales, pues dice con motivo de la financiación del “Octavario y Vigilia  de San Juan Baptista”: ”Para celebrar las fiestas de Juan se unían gustosos desde el opulento ganadero hasta el menos crecido rabadán”. El dinero ha sido y es necesario, pues en aquellos tiempos se creaban amparos para los necesitados, pero no lograban que en ellos estuvieran sanos y bien alimentados, como ocurre ahora, en que hay más abundancia de dinero y hay una inquietud social entre los ciudadanos. La misma Doña Ana  hace ver, ”cómo se unían gustosos desde el opulento ganadero hasta el menos crecido repatán”. Ahora se habla de la diferencia entre los que poseen el dinero, llamando a unos capitalistas y a otros proletarios, pero en Aragón, entonces y hasta hace muy poco tiempo los llamaban ricos y pobres. Entonces si un pobre conseguía unas buenas abarcas era un hombre feliz y si un rico tenía mala cosecha y no podía pagar, le embargaban todo y quedaba pobre.

El dinero era escaso y en el mismo Monasterio, donde ella fue abadesa Mitrada, se llegaron a pasar períodos de pobreza.

Doña Ana estaba preocupada por el entretenimiento del pueblo y componía narraciones, pues “en esas largas veladas campesinas”, de las que habla Chevalier, había que entretenerse y pasar el tiempo”y lo lograba, porque entonces no había cines, ni televisión ,escasos libros, porque la gente sencilla no sabía leer; no había vehículos con motor para viajar y hacer turismo, etc., etc. Y, para ello estaban preparados, en el consejo pastoril, unas veces caballeros de ese  marco pastoril, como  el canónigo Salinas de Huesca, amigo de doña Ana y el caballero Don Juan de Castro, y otras auténticos pastores o campesinos,”quienes muestran todo el encanto y espontaneidad del cuento oral”,”en reuniones de apacible entretenimiento para el donaire y agudeza de sus dichos”.

Estos fenómenos explican la evolución social, que pretende Doña Ana Francisca, es decir que el hombre no sea cortesano o pastor, sino que todos sean hombres.

El cuentecillo que introduce en El Octavario, es sencillo, es como una distracción de la gente, con lo que se divierte, escuchando a un personaje ,que lo único que pretende es divertir al oyente. Esta lectura de cuentecilos se daba en el siglo XVII, que existía para desenvolver las cualidades de la inteligencia, cuando los hombres del Renacimiento “se aficionaban a todo lo que es arte popular y espontáneo”.

El problema del latín lo tratan Doña Ana Francisca y el escritor Don Braulio Foz, que hace  hablar a Pedro Saputo, protagonista de su novela y comenta a “unas monjas entretenidas en rezar latines, que así no los entienden como que se  quedó vivo o muerto Fray Toribio”. La historiadora cisterciense Regina Vidal da la opinión, que dice: ”Cierto que la experiencia de la oración litúrgica exige una preparación cultural y una inteligencia de la lengua que se celebra, pero las monjas iletradas que no poseían el latín, no dejaban de ser semillas al embeleso emanado de la liturgia del que brotaba una fuente de gracia con sus cantos y esplendor. Tampoco el desconocimiento de unos textos latinos repetidos sin cesar podía ser absoluto”. 

Ante ese no entender el latín por parte del pueblo, la Iglesia  ha hecho que hace unos años, se celebrase la misa y se leyesen las Escrituras en la lengua hablada por la gente, lo que no impide escuchar y cantar de vez en cuando, cantos sagrados en latín que como dice Regina Vidal, no dejan”de ser semillas al embeleso emanado de la liturgia, que son una fuente de gracia y esplendor”.

¡Cómo sentía Doña Ana estos inconvenientes del latín!, pues lo expresa en el prólogo de la Vigilia y Octavario, que entendía la latinidad como si ex profeso la hubiera estudiado” y denunció por medio de estos cuentecillos  la incultura de muchos religiosos de su época, cuando, en contraste con la situación medieval, señalada por Regina Vidal Celma, en el Cister es un hecho la desigualdad de instrucción entre los monjes y las monjas, desequilibrio consumado tras un largo proceso de diferenciación que comienza en el siglo XIII”.

Don Antonio de Cáceres, Obispo de Astorga, escribió Paráfrasis a los Salmos de David y dice Angelines Campo que, probablemente, Doña Ana la había leído. El Señor obispo decía así: ”Y decíame esta religiosa un día, que uno de los mayores desconsuelos que sentía su espíritu en el continuo exercicio del coro, era decir y cantar siempre lo mismo sin entendello más un día que otro, y que tenía grande invidia a los religiosos, pareciéndole que de esta necesidad habían de medrar mucho en la devoción y en el espíritu, pues entiende lo que cantan, y saben de la manera que han de reverenciar y alabar a Dios en el coro y fuera de él…”

Hace una alusión a Anarda,  hermosa pastora ,que “canta un romance, que una monja, deuda suya, compuso y cantó el día de Reyes en una misa nueva”. ¿No se identifica Doña Ana con Anarda, como si viviera la novela su propia persona?. En el retablo, que con su sobrina Francisca Abarca, crearon en la iglesia del Monasterio, hay una señora, que parece no ir vestida de monja y al parecer, con una pluma en su mano izquierda, con la que tal vez escribiera su obra; tal vez sea Doña Ana Francisca Abarca de Bolea, porque está colocada al lado de San Francisco y de Santa Ana. Hay que tener en cuenta que Doña Ana no hizo los votos hasta los veintitantos años de edad. Su sobrina Doña Francisca Abarca de Vilanova pronunció sus votos a los dieciocho años y puede ser la que aparece junto a San Bernardo el Pequeño. Esta Doña Francisca Bernarda pudiera ser Velada “de lindo garbo y gran música de arpa”, por ser monja  bernarda y estar posiblemente al lado de San Bernardo, el moro convertido al escuchar el canto litúrgico en un convento, al que Doña Ana le dedica una de sus poesías. San Francisco ya está al lado de Doña Ana Francisca.
Ecudo de los Abarca

 Entre los restos del jardín de don Antonio Abarca y Vilanova de Serué, encontró don Eliseo Carrera,    la piedra con el escudo de los Abarca. Se ha hablado, en Huesca, sobre el escudo con las dos abarcas, que existía en la casa Abarca de la Calle de Sancho Abarca y Don Federico Balaguer me dijo que se lo había llevado a la provincia de Teruel, un pariente de la familia, que ya no conservaba el apellido, pero ahora nos encontramos con un escudo del mismo apellido y del mismo dueño, es decir el del famoso jardín de Don Antonio Abarca y Vilanova de Serué y de otros lugares de nuestra provincia. Este escudo está esculpido en una piedra especial, no está labrado en piedra arenisca y se conserva como si estuviera recién hecho. No está tallado sólo en una cara para colocarlo en una pared, sino que tiene cuatro caras, como para ponerlo sobre una columna, en una entrada de palacio o en un jardín.

El escudo tiene la fecha de 1662 y en 1679, el mismo año en que se publicó la obra de Ana Francisca de Bolea, ”Vigilia y Octavario de San Juan Bautista “, murió Don Antonio Abarca y Vilanova o de Vilanova, padre de Doña Francisca Bernarda Abarca de Vilanova, que promovió la publicación del Octavario y que el año 1683 colaboró con su tía Doña Ana en la construcción del retablo de la Virgen de la Gloria.

Existía una gran colaboración entre ambas Abarcas, como dice Angelines Campo en su vida de Doña Ana Francisca Abarca de Bolea, en la página 112 : ” Quedan ya muy lejanos los tiempos en que doña Ana en la “Vigilia y octavario de San Juan Bautista” mostraba su entusiasmo por las maravillas que albergaba la mansión oscense de este su sobrino don Antonio, que en 1679 la ha nombrado ejecutora de su testamento y tutora de su hija pequeña,  doña María Victoria”.

Doña Ana Francisca en su “Vigilia y Octavario de San Juan Bautista”, crea literariamente un jardín en el Moncayo, presidido por la ermita de San Juan, cerca del río Quiles y para ayudarse en ello, recuerda los de Lastanosa  y según Laplana Gil “tenemos noticias más o menos directas sobre la casa de recreo de Gaspar Galcerán de Castro (pariente de los Abarca de Bolea), conde de Guimerá “ y piensa “sobre los jardines oscenses de Don Antonio Abarca (como recuerda doña Ana Abarca en  su Octavario). Se acordó de la Torre de los hermanos Argensola en Monzalbarba  y de la casa de recreo “de don Juan de Moncayo, quien la recuerda en su correspondencia con Ustarroz”.

De este tema escribe el señor Laplana, en el mismo libro, lo siguiente: “ como lo cortesano se superpone a las convenciones del género pastoril en la obra de doña Ana Abarca, ya que estas obras también son reflejo indirecto  de la afición que tuvieron por la jardinería práctica algunos destacados aristócratas aragoneses inclinados a las letras”. (Socialización de lo pastoril y socialización de lo cortesano)  

En los jardines se representaba a los dioses paganos, a los santos cristianos, a arquitecturas pasajeras, adornadas por vegetales y que consisten unas veces en edificios clásicos, otras en ermitas o en viviendas de pastores o de rústicos labradores, que como seres en contacto directo con la Naturaleza, representaban obras teatrales, como el Octavario de Doña Ana Abarca y que con el Barroco,  van cediendo el paso a los nobles, que pasean por las avenidas, los laberintos de Lastanosa o de los Duques de Osuna, que yo contemplé en Madrid o navegan por el canal al estanque, en góndolas o en falúas ya en Huesca o en el parque del Capricho de Madrid. Doña Ana escribió no sólo en castellano, sino que hizo hablar a los pastores en “Fabla “aragonesa,  por ejemplo en la Albada al Nacimiento, en el Bayle pastoril al Nacimiento y en el Romance a la procesión del Corpus; y esta vez en Zaragoza, capital de Aragón, donde a algunos todavía les parece extraña la “fabla”. 

Y sobre la fiesta de los toros, escribe Doña Ana lo que ocurrió en el Moncayo, como ocurría en el Capricho de los Duques de Osuna, donde en su entrada hay una especie de ruedo, donde se daban las corridas de astados: ”Echo por los devotos pastores reverente obsequio a la Emperatriz Soberana, se fueron acomodando los jueces en tres iguales sillas que había mandado poner Lauro en otro tablado o balcón muy entoldado…no quedaron ventanas, desvanes ni tejados que no los ocupara diversidad de gente, así aventureros como curiosos (que estos pocas veces faltan),  y… tocando los clarines, se dio  principio a la corrida. Salió un bruto negro en el color, pasmo en la fiereza, que ocasionara terror a quien, menos animoso que los pastores, le envistiera”. Y aquí vemos como Doña Ana se acuerda de las mujeres y las hace participar en todas las fiestas que se celebran en el jardín del Moncayo, ya que “Añada porque tan caballerosa acción no quedara sin premio, le dio un pañuelo con ricas puntas de Flandes, para limpiarse el sudor que el extraordinario ejercicio le había ocasionado”.

Pero, después de los pastores, que hoy equivaldrían a los toreros de a pié, salieron dos caballeros, a saber “Don Juan de Castro el uno, caballero aragonés” y el otro de los que dice la autora: ”Hizo grandes suertes Don Luis Abarca, caballero aragonés”. Estos, hoy en día equivalen en el toreo a los rejoneadores.

¡Cómo nos hace recordar Doña Ana “los deliciosos jardines, burladores” (conducto oculto de agua que, a voluntad del que lo dirige, la esparce fuera para mojar a los que se acercan incautamente”)y artificiosos surtidores y huertas de Don Antonio Abarca(hijo de Sancho Abarca y de doña Victoria de Villanova, hermano de la monja de Casbas Doña Francisca Bernarda y padre de D. Tomás Abarca) y Don Vicencio Lastanosa ¡. Compara “aquel día a otros que había tenido en la ciudad de Huesca en las casas de dos caballeros, cuyas huertas, jardines y surtidores, podían competir con los prensiles, tan celebrados de la antigüedad”.  Se acuerda Doña Ana de todas las personas y cosas de Aragón, dedicándole versos a San Urbez. Guara y los estanques de los jardines le hacen hablar de la sequía, ya que en la página 144 de su Tesis Doctoral, escribe Angelines Campo: “A ocasión de la vecindad de la transparente laguna, tuvieron los mayorales largas conclusiones de lo importante que es a la vida humana el cristalino elemento y cuán dañosa es su falta. Tocaron en las prodigiosas aguas que anegaron la vana confianza de los egipcios en la rígida  del general diluvio, y no menos, en la estéril sequedad que en treinta y seis años padeció la afligida España, no hallándose en ella otro verdor que el que en algún profundo seno conservaba el agostado Ibero (Berro) o en alguna gruta de los empinados Pirineos”.

Entre los amigos de Lastanosa y de Doña Ana Abarca de Bolea se encontraba Baltasar Gracián, que no era amigo de pasearse por los jardines y sin embargo piensa en el sentido interno, en la esencia de su significado; es que Gracián está inclinado en otra forma por la literatura aragonesa y Doña Ana, autoprofesora y discípula de tantos miembros del equipo de Lastanosa, piensa como Gracián en el caso de la laguna o estanque, que aparece en los jardines y quisiera aplicarle a la tierra el beneficio de las aguas.

Don Ricardo del Arco escribe sobre la desaparición de los jardines de Don Antonio Abarca y de Don Vicencio Lastanosa, pero Doña Ana en su Vigilia el Laberinto  dice que “los jardines, huertos y paisajes que se descubren por los balcones” le hacen la ilusión de que los jardines serán creados por y para el pueblo.

Como por ejemplo el de la torre o casa de descanso de los Casaus, banqueros de Huesca, del siglo XIX, donde existía un jardín con su cenador, sombreado por cedros, magnolios y arcos de hierro, cubiertos de hiedra. Tenía también su laguna o piscina, acompañada por una casita, con su estufa interior y revocada exteriormente por bellos baldosines  azules, que recordaban paisajes franceses y de los que todavía se conserva alguno en Zaragoza. En dicho jardín se recordaban, como en tantas casas de recreo modernas (cigarrales, torres, quintas, jardines, huertas)“las calles, cuadros, cenadores, fuentes, flores y pájaros”. Me acuerdo de los paseos, del cenador, de la piscina o estanque, de las flores y de los pájaros, a los que mi tía Luisa, hermana de mi padre, sorprendí escuchando y observando a una pareja de ruiseñores, que tenían su nido entre la hiedra,  que cubría la pared que separaba el jardín de la carretera de Zaragoza. En la casa de descanso o torre tenían entre otros cuadros, uno de un ciervo en un bosque, que se completaba con un ciervo vivo, que tenían en un corral y que habían traído de la Montaña.
Jardines de Babilonia

A los jardines de Babilonia y Egipto, a los griegos y romanos, a los de Vocación en el Decamerón, los enriquecieron otros, como los jardines desérticos de los Carmelitas, los de la literatura pastoril y en otros casos se usan los jardines, donde se representan obras dramáticas, poemas y toda clase de novelas, sobre todo amorosas, pero a todos estos jardines, unas veces de los frailes conventuales, otras de los paganos, en ocasiones de los pastores y de los rústicos campesinos, más tarde de los caballeros, más o menos relacionados con las letras, pero les siguieron más tarde, según el Fraile  Alonso Ramón, que dijo en una ocasión”: pasear por los jardines es recreación propia de príncipes y poderosos”, personas “de gobierno y jueces, abogados, hombres de letras, secretarios, y hombres de papeles”.

En estas palabras parece que los jardines van siendo, con el tiempo, apetecidos por la gente, que sin pertenecer a la nobleza, poseen dinero para introducirse en ellos. Buendía dice que las casas de recreo “son sobre todo una muestra de la riqueza y liberalidad de los caballeros que organizan las fiestas; es decir son un elemento suntuario en el que se ostenta públicamente el poder de los personajes”. Y añade que los “ricos mayorales que protagonizan la Vigilia de Doña Ana Abarca…no cabe duda de que nos encontramos ante personajes pseudo aristocráticos que ostentan generosidad y riqueza bajo su disfraz pastoril”.

Han ido, con el tiempo cambiando las costumbres y el hombre, ya fuera noble o dejara de serlo, se constituyó, prescindiendo de los dioses, de los paraísos y de la Arcadia feliz, en alguien  que hacía una “confrontación entre la naturaleza y el arte”. Y el pueblo, imitando a Baltasar Gracian, admira la hermosura de las flores y vegetales  en general y sabe interpretar el sentido “simbólico y erudito incluso de los mínimos componentes del jardín”. (Laplana Gil). No describe Doña Ana extensamente los jardines de Abarca ni de Lastanosa y describe, en cambio el jardín artificial del Moncayo, donde había de celebrar el Octavario y Víspera de San Juan Bautista. Es que ella,  estaba acostumbrada a contemplar terrenos, que sin serlo, podían ser jardines, por su abundante y bella vegetación, como ocurría en el Palacio de Siétamo, desde el que se dominaban las verdes orillas del río Guatizalema,  los huertos de  la Fondura de Siétamo y los robles y carrascas de la Costera, donde estaba la Cruz de las procesiones, al este y al sur la ermita de la Virgen de Bureta y más arriba, también por el este, se veía la ermita de la Virgen de Liesa. En Casbas, estaba custodiada por la enorme huerta, que regaban con su fuente y mirando al norte, podía admirar la Sierra de Guara, que le inspiró una hermosa poesía.

Y como  ella,  los hombres y mujeres, convirtieron en hermosos jardines ciudadelas guerreras en otros tiempos, como la de Pamplona y la de Jaca y en nuestra ciudad de Huesca, entre las carreteras de Sabiñánigo y de Apiés, donde antes estuvieron las basuras y polvorines, se están repoblando cerros, entre los que se encuentra aquel donde han reconstruido la ermita de la Virgen de Jara, para transformar aquella zona en un hermoso jardín, desde donde se podrá admirar la Sierra de Guara y el Salto de Roldán. 
Ermita de Jara (Huesca)

Toda la sociedad lleva en su mente y en su corazón el deseo de usar los jardines, que en otros tiempos solamente lo eran por unos pocos ciudadanos, pero hoy en día uno se encuentra urbanizaciones en las que cada casa tiene su jardín. De la misma forma que nos acordamos de ellos, sería fácil y agradable recordar a Ana Abarca de Bolea, que soñó crear un jardín en el Moncayo para que todos los ciudadanos pasearan por él.

Hay un contraste entre los magníficos templos paganos, que aparecen en novelas pastoriles, como el de la diosa Minerva y la pobre y vieja ermita cristiana de los pastores del Moncayo, como dice Angelines Campo en la página 203 de Tesis doctoral y añade “…y porque la ermita del divino Juan no quedara tan solitaria, …la reedificaron entre todos “. Parece que el espíritu de los rurales oscenses, como Daniel Calasanz y sus esposas se dio cuenta de que “el dominio natural es transitorio, de acuerdo …con el final feliz …de la obra” han de contribuir a la reconstrucción de la ermita de Nuestra Señora de Jara. No pudieron poner, como los pastores del Moncayo un capellán y unos caseros, que  cuidaran de su devoción y adorno”. Ahora no tienen las ermitas ermitaños, como los tuvieron en mis años de niñez.

“Podemos concluir, pues, que la síntesis y antisíntesis entre lo natural y lo artificial, tan típica del Barroco, se manifiesta en la Vigilia y Octavario de San Juan Bautista en la presencia del paisaje artístico y en la ermita ruinosa y ornamentada, como principales espacios sobre los que se desarrollan las fiestas pastoriles”. Y ¡como Huesca tiene los mismos sentimientos hoy, con Jara y los montes próximos de los que quieren hacer,“un delicioso prado tan poblado de ese adorno (plantas naturales y flores), como asistido de naturales aromas”, como los tenía en aquellos viejos tiempos,  Ana María Abarca de Bolea!.

Escribe Angelines Campo: ”Y, como lección final de la novela, es ésta de la generosidad, la virtud exaltada, presentando un acto de liberalidad colectiva que, pretende sea la culminación de tantas generosidades anteriores”: y porque la ermita del divino Juan no quedara tan solitaria como la habían hallado, la reedificaron entre todos(…), con qué acabaron de acreditar su generosidad y devoción, prosiguiendo en ella todo el tiempo que vivieron”.

El Parque de Huesca, en el que seguramente entraría el jardín de Lastanosa, fue creado por don Vicente Campo, padre de la que tanto entiende de la personalidad femenina de Ana Francisca Abarca de Bolea.

 

viernes, 28 de septiembre de 2012

Usos y costumbres en el Altoaragón






El uso de determinados actos, crea un hábito  de realizarlos, de tal manera que llega esa práctica  a  convertirlos en costumbres. Se usan y se toman hábitos costumbristas  en todos los aspectos de la vida. Hay costumbres que se practican en la vida económica, en la vida social, de los distintos países, como por ejemplo en Inglaterra, en París, en Cataluña, en Aragón, etc., desde los actos y usos comerciales  hasta en los festivos.

En nuestra tierra altoaragonesa, la vida moderna ha hecho desaparecer muchos usos generales de toda la sociedad,  pero un día cualquiera en un almuerzo en una reunión de hombres  maduros, le hacen a uno reflexionar sobre las jotas cantadas, que cualquiera de los  asistentes, entona. Surgen los comentarios y las risas que producen y uno se llena de nostalgia al pensar en las costumbres y usos de nuestros antepasados.

Pocos versos entran en las jotas, pero definen los ambientes que con voces serenas y música jotera, te dan que pensar en ellos. Por ejemplo en la jota que cantó José María Puyuelo Sorribas, originario del pueblo de Ibieca, decía o mejor dicho cantaba :”Si te casas en Quicena,-no te faltarán melones,-pepinos y calabazas – y en “as sayas esgarrones”. ¡Cómo describe el ambiente productivo del pueblo de Quicena!, pues habla  de los productos hortelanos de los melones, pepinos y calabazas, que se crían en sus terrenos de huerta. Con tan refrescantes alimentos, el hombre se ve cautivado por aquellas hermosas mujeres, a las que los optimistas y sexuales hombres, ”fartos “ de jugos de la huerta, producen “esgarrones  en as sayas”,  de las buenas mujeres, impulsados por un instinto de conservación del género humano.

José María ante la alegría producida con su primera jota,  entona la siguiente:  ”Si quieres vivir a gusto-cásate en “o Somontano”- irás con leña “ta Huesca” y volverás  a caballo”. Un altoaragonés estimulando la boda de un paisano suyo, le dice que además  de llevar a vender leña a la capital oscense, podrá volver,  con el dinero,  ganado con la venta de la leña, al pueblo, montado a caballo o en el burro, que antes llevó sobre sus costillas la leña a la capital.

 Ahora con los casamientos,- no se dan muchos disgustos,- pues si no quedan contentos,- en breve se han divorciado”. Y con esta letra de jota, tengo que volver a escuchar a José María, la siguiente:  “ Yo me casé en Morrano- y la busqué en la Ribera- y me la dieron preñada, porque se estila en su tierra”. El mozo sufrió un disgusto y no sé si se divorció o no lo hizo, pero, con pocas palabras se vengó de los riberanos, al decir “ y me la dieron preñada, como se estila en su tierra”. Yo creo que fue un poco exagerado por añadir a los riberanos  un uso y una costumbre, que humillaba a los mozos, que se casaban.

Pero por lo visto no sólo sufrían las costumbres del sexo en la Ribera, sino también en la Montaña, porque un habitante de ella, dijo  “ que con las cosas de mear no hay que enredar, porque en su pueblo de la Montaña, se metió con una moza en un pajar y ciego con su amor, no se dio cuenta de que se le cayó la colilla encendida y quemó un pajar”.    “Otro jotero se queja de la pobreza que sufrían los campesinos de su tierra, cantando: “ Mi abuelo cuando murió-murió con el culo abierto, - y de dote nos dejó-un pedo- “pa” cada nieto”. Me dice José María que la desgracia de no heredar nada, les hacía emprender una vida de trabajo, porque toda su vida la pasaban con un escaso peso. Mucho se canta en las jotas sobre la cantidad y la calidad de las dotes, pues en otra jota dice que a un montañero,  que se casó en Bierge, le dieron de dote “o campo A Culada y “a fajeta do pis”. No se podía quejar porque se descargaría muy a gusto en “A Culada” y orinaría muy satisfecho en “a fajeta d´o pis”.  

Y él reflexionaba en la jota del abuelo, cuando recordaba que en cierta ocasión viajó a la ciudad  de Orlando en los Estados Unidos y allí se dio cuenta de que  la obesidad era un mal muy generalizado. Veía pasar por las calles multitud de sillas de ruedas, conducidas por jóvenes de  unos catorce o dieciséis años de edad.

Todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes, pues los “leñaceros”  del Somontano, que estaban delgados, viajaban felices montados en los lomos de sus burros. En cambio en la rica ciudad de Orlando, sus numerosos jóvenes obesos, rodaban sobre sus sillas de ruedas. Cada país tiene sus usos y sus costumbres.   

jueves, 27 de septiembre de 2012

Desarrollo de Cataluña y Navarra y retraso de Aragón


El tren no afea el Pirineo(Canfranc)






Aragón ha sido el centro de un territorio formado por los Pirineos, franceses y españoles, Navarra, Cataluña, Valencia, Baleares, Córcega y territorios italianos, como Cerdeña y Sicilia. En el siglo XX, se ha desarrollado Cataluña de una forma espectacular, en tanto que Aragón fundador de su noble Reino, que comprendía Cataluña, Aragón, Valencia, Baleares y las islas Mediterráneas, ha sufrido un retraso inmenso. En Aragón vivían novecientos mil aragoneses, al principio del siglo XX, los catalanes eran unos dos millones y un millón seiscientos los valencianos. Ha pasado un siglo y Aragón ha desarrollado muy poco, pues han subido sus habitantes al número de un millón trescientos mil habitantes, que con los inmigrantes han hecho crecer a la ciudad de Zaragoza, mientras los pueblos han ido disminuyendo,  envejeciendo y desapareciendo. Los catalanes, en cambio han pasado de ser dos millones de habitantes a más de cinco millones.


Cataluña y Valencia han prosperado así como Navarra.  Aragón, en cambio, estuvo a punto de morir,  como murió Alfonso I el Batallador, herido en Fraga y muerto en Poleñino. Su padre fue Sancho Ramírez ( 1076-1094), que murió en las murallas de Huesca y ocupó el trono Pedro  I  (1094-1104). Fueron hijos de Sancho Ramírez,  primero Pedro I, Alfonso el Batallador y el tercero, Ramiro II el Monje, y nietos del primer Rey de Aragón,  a saber Ramiro I, que murió en las murallas de Graus.  Alfonso el Batallador fue  un Rey guerrero, que conquistó entre otras muchas plazas, Tudela y su sucesor Ramiro II el Monje, incorporó Tortosa. Fueron ambos, después de Pedro I, los  que subieron al trono, primero Alfonso el Batallador y luego Ramiro II el Monje. Esto ocurrió después de la muerte en la muralla de Huesca, de Sancho Ramírez, Rey de Aragón y de Pamplona. Era éste hijo de Ramiro I, primer Rey de Aragón, que como he dicho, murió también en las murallas de Graus.
Este principio del Reino de Aragón, fue el fruto del heroísmo se sus Reyes. Hemos visto como murieron Ramiro I en Graus, Alfonso el Batallador en la batalla de Fraga, Sancho Ramírez en la muralla de Huesca. Pero hace falta considerar la forma en que fueron educados, pues Alfonso el Batallador (1104), nacido en Siresa, al lado mismo de Francia, donde dominaba un ambiente de Cruzada, con objetivos de conquistar Zaragoza y Lleida y con el deseo de salir al mar por Tortosa y por Valencia, respiró desde su niñez este deseo de reconquistar Aragón. Más tarde se formaría el Reino de Aragón. El Bearn francés se encuentra encima de Navarra, de Ansó y de Canfranc y siempre tuvo un interés por Aragón y por Navarra, con un espíritu de reconquista que transmitió a nuestros montañeses, cuyo dirigente en aquellos tiempos fue Alfonso el Batallador. Los bearneses fundaron pueblos y familias como Buil, otros en las Cinco Villas, aspiraron a conquistar Almudévar, como primera fase para conquistar Zaragoza y Valencia. Esta tiene pueblos y ciudades como Manises, en que vivieron hombres como Onofre Almudévar, Almudéver o Almodóvar, que conservaron la lengua valenciana antigua, que parece ser que coincidía en parte con el bearnés occitano de origen latino, aunque todavía quedaba, en el Bearn, la lengua vasca. Este bearnés tomó el apellido de Almudévar, al ser nombrado Bayle de Almudévar, recibiendo como apellido el nombre de la Villa. Lo mismo pasó en Zaragoza, donde al gobernador de la zona, siendo también bearnés, se le nombró jefe de la capital de Aragón. A Alfonso el Batallador, le entró la misma idea que a los bearneses y repobló varios pueblos con ellos y fue a Andalucía, de donde trajo mozárabes a Aragón. En el Convento de las Miguelas de Huesca, dicen que acomodaron a muchos de ellos.
En Toulouse  trabajaron los bearneses para que el Papa, convocara una Cruzada para conquistar Zaragoza (1118). Murió Alfonso el Batallador en Poleñino, después de intentar conquistar Fraga.
A la muerte del Batallador, le sucedió Ramiro II, el Monje. En estos años en que Ramiro II el Monje, era nombrado sucesor de su hermano, que había dejado de sucesoras a las Ordenes Militares, se creó una crisis, que fácilmente podría haber dado fin a la formación de Aragón.  Pero Ramiro II el Monje, fue llamado El Restaurador, por levantar la crisis y seguir adelante con el Reino de Aragón. Porque Ramiro no había practicado la política, encerrado en el convento francés de San Pedro de Tomeras, cerca de Narbona. Al principio tuvo que dominar  a los nobles, que le desobedecieron y consultando al Abad de dicho convento, éste cogiendo un ramo de flores, sin decir nada, cortó las  más sobresalientes del ramo. De la cabeza de este Abad de San Pedro de Tomeras (Narbona), en Francia, dicen que viene el montaje de la Campana de Huesca, por Ramiro II. Ramiro el Monje se encontró la economía en crisis, que pudo causar la desaparición de Aragón. La política estaba en manos de nobles, que se creyeron libres para hacer lo que ellos desearan y menos mal que Ramiro II, los educó con “La Campana de Huesca”.
 Como monje no estaba casado y lo hizo con Inés de Poitiers, con la que  tuvo a su hija  Petronila, para que continuase la generación real en Aragón. Petronila fue “Regina” de Aragón, es decir Reina y su marido el catalán Ramón Berenguer IV, fue “Princeps” o Príncipe.
  Por Siresa y por Hecho por el Puerto de Palo, entraban las Rutas Jacobeas y los peregrinos paraban en el Monasterio de Siresa y de allí se dirigían a la Calzada Romana, que por Ruesta iba a Pamplona. Era ese Monasterio de mucho prestigio en el mundo cristiano, pues ya el año 848, San Eulogio de Córdoba estuvo visitando Siresa y decía que en él trataban exquisitamente a los peregrinos. Este Monasterio de Siresa fue más tarde útil a Ramiro II, porque no sólo recibía peregrinos, sino comerciantes que pagaban sus tasas. Aquello era una vía de caminantes peatones y otros que montaban asnos y mulas, hasta los caballeros. Caminaban también mendigos y prostitutas. Era un punto de gran influencia internacional porque además de los peregrinos y comerciantes, estaba El Bearn francés, que fue políticamente, un guía de los habitantes del Sur del Pirineo, pues participó en la conquista de Almudévar, de Zaragoza y de Valencia, trayendo inmigrantes, fundando pueblos en las Cinco Villas, en Santa María de Buil y en Valencia, dejando apellidos como el de Buil, aunque algunos se lo cambiaron por otros del Sur de los Pirineos (como el de Almudévar), educando políticamente a los Reyes de Aragón ,como a Alfonso el Batallador en Siresa y a Ramiro II, en San Ponce de Tomeras, en Narbona.  
Ramiro II, contuvo el retroceso de Aragón y lo elevó a la categoría de colaborador de Cataluña, Valencia, conquistando Tortosa, que todos los aragoneses, hemos considerado necesario para hacer un puerto en la desembocadura del Ebro, como lugar de contacto con el Mediterráneo, para usarlo como en viejísimos tiempos se empleó Siresa, en combinación con el Midi francés.  He dicho que los aragoneses desearon hacer navegable el Ebro, pero, en la Diputación Provincial de Huesca, hace años se recibió una carta para que Aragón reclamara un pueblo mediterráneo para Aragón. Ni se le contestó, con lo que algunos aragoneses, hemos mostrado una indiferencia a nuestra tierra. El Conde de Aranda, muerto en el siglo XVIII, tuvo ideas geniales,como la de la navegación por el río Ebro. Igual que propuso ir dando la Independencia a varios Paises Americanos. No se le hizo caso, pero esos mismos Paises, se la tomaron.  Pero igual que cuando murió Alfonso el Batallador, se creo una crisis destructiva, superada por Ramiro II, Aragón no se tuvo en cuenta cuando se hizo el reparto de los mapas provinciales y regionales y  nos dejaron, por pocos kilómetros, aislados del mar. Igual que en tiempos de Ramiro II, se aprovechó Aragón de los pasos entre Francia y España, como el de Siresa y hoy día, no puede Aragón embarcar y desembarcar en el Mediterráneo, pero, cuestión inexplicable entre dos vecinos como Francia y España, con una historia antiquísima, como por ejemplo desde Carlomagno, no se entiendan, como para realizar los deseos de los pobladores de ambas naciones, de arreglar el ferrocarril de Canfranc o de construir un Paso Africano-Europeo por los Pirineos centrales.
Porque la política española, no sólo no prevé lo que puede suceder ni mira las continuas demandas de independencia, que se producen en el Pais Vasco y en Cataluña, puntos ambos de comunicación o puntos de entrada y de salida entre España y Francia. Entre tanto Cataluña ha subido hasta más de siete millones de pobladores y Valencia a unos cinco millones, en tanto en Aragón nos hemos quedado con un millón trescientos cincuenta mil habitantes. Las mujeres jóvenes se han ido marchando a servir, fuera de Aragón,  se ha expulsado a la población rural, entre otras a las del río Guarga, prohibiendo los rebaños de cabras, que mantenían el terreno libre de malas hierbas y la falta de comunicación entre el norte y el sur de Aragón. Y Aragón con  ese paso hispano-europeo, crecería en población,  en industria, al mantener unidos los dos focos industriales de Toulouse y Zaragoza, que engrandecerían a Francia,  a España y a Aragón. Se multiplicaría la población aragonesa,  al estar su población agraria reducida a una situación de país post industrializado, es decir a un 2’5-3, de la totalidad.
En cambio en Cataluña son siete los millones de habitantes, que difícilmente, puede sostener, con su gran costa de mar, por el que quieren comunicar Europa con Africa. Navarra ha llevado una mejor política de desarrollo de sus tierras, porque ha aprovechado el agua para distribuirla por toda ella, combinando los riegos agrícolas con el  establecimiento  de industrias por todos sus pueblos. Pero , en Aragón, ¡nada!. Mejor dicho han avanzado los riegos agrarios y se ha producido vida turística en el Maestrazgo y en Matarraña, en tanto que en el Pirineo se ha desarrollado el esquí y el turismo. Parece que Francia aprecia este desarrollo, pero no se da cuenta de la grandeza de todos los Pirineos del Norte y del Sur, que han sido siempre un mismo pueblo,  que siempre luchó, con el paso mutuo de la peregrinación religiosa hacia Santiago de Compostela y el paso de ganados, para aprovechar los pastos del Pirineo. Los ansotanos marchaban con sus ovejas hacia el Sur y sus mujeres subían a Francia a servir a los del Norte. Hoy ya casi se han acabado las rutas del ganado lanar por Aragón. Yo creo que el paso por los Pirineos centrales no afeará la belleza inmensa de los Pirineos, ni del Norte ni del Sur, de los que tantos escritores franceses han dado fe, como el admirable Lucien Briet. No creo que ahora Francia desprecie a España porque ya se han acabado los luchas coloniales y hemos entrado en una Europa Unida, que les hará ver a España, como lo ha sido siempre, en los Pirineos, como una fiel hermana. Unas veces iban las familias  altoaragonesas  a los Balnearios del Midi francés, como la del Conde de Aranda o la de mis abuelos, cuando en otras ocasiones políticas venían a España los curas perseguidos o los Clérigos de San Viator, a abrir  colegios, en tanto durante las revoluciones o las guerras, pasaban los refugiados españoles a Francia, como lo hicieron “Trabuco” de Siétamo o Almudévar de Barluenga.
Igual que Ramiro II el Monje se preocupó por los pasos del Pirineo, entre otros el del Puerto del Palo por Siresa, ahora para hacer progresar a Aragón, hemos de pedir ayuda a España y a Francia,  para que se arregle el paso de Canfranc y se construya el Tercer Paso desde Africa a Francia, por los Pirineos, para que suba Aragón y las zonas industriales de Toulouse y Zaragoza queden unidas. Hace falta ese paso para  qué deje Aragón de ser una región interiorizada, que son zonas llamadas a la desaparición. Como me dijo un amigo de Fañanás: “No hay que tener miedo a pedir ayuda, cuando dicha ayuda se dirige a una orientación de un País, para conseguir la mejora del bien común”. Lo que también hace falta para el progreso es la iniciativa privada, que después de la Guerra empezó a notarse con Labad-Mur y Compañía, vino Albajar a fabricar máquinas cosechadoras, Luna con máquinas industriales y los Porta, Antonio con el desarrollo ganadero y su primo con las harinas para el consumo humano. Todos estos hombres tuvieron capacidad par crear, pero faltó el apoyo y la colaboración, como en Navarra  de la Diputación y del pueblo. Esos hombres debían haberlos visto con un espíritu de futuro para que no se parara la evolución y el deseo de  vivir un futuro mejor,  no sólo para nosotros, sino para los nuevos aragoneses. Como dijo mi amigo.” Aquellas industrias, al no evolucionar, se cristalizaron y se convirtieron en principios de algo, que no llegó a realizarse.
Además Huesca tiene un potencial de desarrollo tremendo, pues ya decía Costa, que cuando la nieve que se ve por el Pirineo, se aproveche para regar, pues el Alto Aragón sería la zona de España con el mayor poder de creación alimentaria. Pero al hallarse el Alto Aragón entre vascos, navarros y catalanes, al no ser protegida la iniciativa aragonesa, como se apoyó la de los vecinos, sufrió una involución. No sólo faltó el apoyo de los políticos nacionales, sino el de las mismas autoridades locales. Cuando al acabar la Guerra Civil, fueron nuestras autoridades a Madrid, el Jefe del Estado les ofreció ayuda por su comportamiento durante la Guerra, pero nuestras autoridades, le contestaron que no querían nada, porque tenían la satisfacción de haber cumplido con su deber. En cambio el País Vasco y Cataluña se vieron favorecidos, con ayudas que los han hecho ascender. Además conservaron los vascos el Paso por Biarriz y los catalanes por Portbou. Aragón que desde siempre se había mantenido unido a Francia, pues basta recordar a Carlomagno en las puertas de Zaragoza y a San Eulogio de Andalucía en Siresa, vio como se perdía el paso por Canfranc, quedándose como una zona retirada de la civilización. Menos mal que ahora se está realizando la autovía entre Lérida y Pamplona y se ha realizado la carretera de Fiscal-Sabiñánigo. Se está luchando por la terminación de la autovía y se están estudiando planes para el Tercer Paso por los Pirineos. Si esto se logra, recordaremos a Ramiro II, protegiendo el Paso por el Puerto de Palos en Siresa y habremos progresado imitando a nuestro antecesor Ramiro el Monje.
Introduzco en este artículo, aquel que escribí hace muy poco tiempo y que dice así:
”Aragón, ¡ exige lo tuyo!. Porque a veces has despreciado a aquellos altoaragoneses, que lucharon por el progreso de Aragón y los despreciaste en los mismos Porches de Galicia. Ahora, la Democracia española está apoyada en el Tribunal Constitucional, que juzga si las leyes de las Autonomías entran en el plano de la Constitución. Desde hace ya más de tres años, está el Tribunal Juzgando la Ley de Autonomía de Cataluña. Veremos su resultado. En cuestión de autonomías y de revoluciones sociales, Cataluña se ha destacado en luchas utópicas, como el independentismo, la revolución bolchevique, el comunismo, el anarquismo, la economía industrial y la agraria, etc. Esta situación de juzgar la ley de Autonomía de Cataluña no es nueva. En 1934, el Tribunal de Garantías Constitucionales de la República, anuló la Ley de Cultivos Catalanes. La Agricultura fue uno de los temas, que más motivos de lucha aportó, ya desde 1870, poco más o menos, porque la Filoxera acabó con casi todas las viñas de España. En Huesca ya casi se ha olvidado el enorme desarrollo que tenían las nuevas plantaciones de viñas, por ejemplo en el Castillo de San Luis, plantadas por el no recuerdo, si ese francés era, Conde o Barón de Cotenson, con su móvil y sus malacates.¡ Cómo preveía Europa, cuando dijo: ”esta finca se encuentra a menos de cien kilómetros de Francia!, cuando tanto trabajaron franceses y españoles en Argelia. Efectivamente por su lado pasa la Vía Mudéjar, a la que le falta muy poco para llegar a Francia. En Aragón casi nos hemos olvidado de aproximarnos a Europa, pero en Cataluña la “rabassa morta” o la “cepa muerta”, originó a los “rabasaires”, que con ese nombre continuaron exigiendo al Gobierno Central. El ocho de Junio de 1934, el Tribunal de Garantías Constitucionales, declaraba al Parlamento Catalán incompetente en esta materia de la que hablaba la Ley de Cultivos Catalana. El Presidente de Cataluña era Lluis Companys, que se dirigió a los parlamentarios catalanes y les dijo: “Y si vosotros lo aprobáis, el Gobierno lo hará cumplir, pase lo que pase, y sea como sea”. El 16 de Octubre de 1934, Companys, igual que sus antecesores, creaba el “Estat Catalá”, pero al poco tiempo el General catalán Batet, acabó con la rebelión. Dicen de los aragoneses que somos muy tozudos, pero la Historia demuestra que los catalanes, lo son más. A nosotros, el Estado Central nos despojó de la desembocadura del Ebro, que quería el conde de Aranda hacer navegable hasta el Mediterráneo. Después de la Guerra Civil le dieron ventajas a Cataluña, pero en Aragón no se hizo nada para industrializarlo. Al separarse nuestra Diócesis de la de Lérida, se han guardado nuestras joyas antiguas. También quieren enseñar en ciertas partes de Aragón,  el catalán, que es justo que se enseñe, pero que ya lo enseñarán los aragoneses. Aquí queremos unir Aragón con Europa, que sería la unión de la mayor parte de España, de Portugal y de Marruecos por la Autovía y por el ferrocarril, pero los catalanes, sólo hablan de la Vía Marítima. Todavía nos quieren alejar más del punto en  la desembocadura del Ebro. Hay una fotografía de Companys, visitando Siétamo, delante de la Bodega del Palacio del Conde de Aranda y acompañado de algunos que yo conozco. Él iba elegantísimo y le seguían los milicianos y el pueblo mal vestido,  algunos incluso sin camisa. ¿Es que vino a Siétamo a dar algo a los aragoneses?. No,  pero es hora de darnos cuenta los aragoneses que debemos exigir la Autovía que nos una a Francia, que se arregle el ferrocarril por Canfranc. Porque a Artur Mas, en una entrevista, le han preguntado que piensa hacer, si el Tribunal constitucional desnaturaliza su Estatuto. Él ha contestado: Por ejemplo, la gestión de las estructuras, a saber, puertos, aeropuertos, trenes, carreteras y el concierto económico”. ¿Quien ganará?, Cataluña con toda la estructura citada o Aragón con su Autovía. No se trata de una rivalidad, sino de un acto de justicia que se debe hacer a Aragón y ellos que se lancen por los mares.
Costa lloraba en sus últimos días por la escasez de medios que se le dieron a Aragón. Cuando antes de morir en su casa de Graus no recibía a casi nadie, pero acogía a Buil el  del Castillo de San Román Morrano, pues ambos soñaban el progreso de Aragón.