jueves, 28 de marzo de 2013

Quijotes de la Mancha, hay muchos





Don Quijote de la Mancha, obedeciendo  la locura de su cerebro, quiso imponer la justicia en el Universo. Para ello se montó en su caballo Rocinante y  su humilde Sancho Panza, sobre un asno y se lanzó a recorrer las distintas tierras españolas, desde la Mancha, Aragón y Cataluña. Tal vez quisiera Cervantes, con la aventuras del Quijote, buscar una sociedad “justa, equitativa y saludable”.
Han pasado muchos años y pasarán siglos y todavía Don Quijote de la Mancha no ha conseguido que haya justicia en los políticos, en los organismos sindicales y que vivan con salud de sus cuerpos y de sus espíritus, todos los ciudadanos.
Pero no sólo existía y existe una sociedad injusta y abusiva, allá donde viven los españoles, sino que  en todo el Mundo, se dan esos malos abusos entre los hombres.  Y ha llegado una época, en que muchísimos hombres, blancos, negros, morenos y amarillos, se han desplazado desde sus lugares de origen hacia tierras en que decían que se había progresado en justicia y en nivel de vida.
Aquí en España, quedamos admirados de las turbamultas de inmigrantes, que iban llegando a convivir con nosotros. Los españoles ya emigraron a las Américas e incluso Cervantes, el Gran Escritor del “Don Quijote de la Mancha”, en su tiempo pidió permiso, con un brazo de menos para desplazarse a América. No lo dejaron que se fuera.
 Pero,  volviendo a los actuales tiempos, entre esos pobres hombres que vinieron a buscar en esta sociedad española, las cualidades necesarias para  hacer felices a todos hombres, yo he conocido a Ishtiaq  Hussain. Vive en un antiguo Bar del Tubo de Huesca. Sí, este ciudadano pakistaní, unido a otros veintiocho vecinos de Islamabad, decidieron, como el Quijote, correr por el Mundo, para encontrar trabajo en zonas que gozaran de progreso. En 1996,  iniciaron su marcha desde la capital de Pakistán. Limita esta nación, por el Sur con el Mar Arábigo, por el Oeste con Agfanistán y  su zona Norte, donde se encuentra Islamabad, perteneció a la Cachemira, hoy dividida entre La India y el Pakistán. Por el Norte limita con una larga zona, perteneciente al Agfanistán, que lo pone en contacto con el Imperio Chino.
Hussein y sus compañeros tenían que pasar de la zona Sur de Asia, es decir la tierra ocupada por los Ingleses, a saber La India y Afganistán, atravesando el Hinmalaya, al Turquestán ocupado por los rusos, gobernados entonces por el Zar Alejandro II. Estaba ese Turquestán ocupando el Asia Central. Tenían que pasar Ishtiaq Hussain y sus compañeros del Pakistán al Sur de Asia, de antiguo dominio inglés  al Turkestán  o Asia Central, de dominio ruso.
Y caminando,  caminando, pasaron por el Pakistán al Afganistán, y por su provincia de Nurestán, pasaron a la de Baghián, para llegar a la provincia fronteriza de Kandoz. Por Pakistán y Agfanistán no les cobraban por dormir en alguna casa, pero tenían que pagar la luz eléctrica que gastaban. Saliendo de la provincia de Kandoz, de Agfanistán,  pasaron a la provincia de                           Khatlón,  con su capital Qürghonteppa, perteneciente al Tajikistán, parte del antiguo Turkestán. Habían llegado a la parte norteña de la Ruta de la Seda, porque en su capital natal,  a saber Islamabad, capital del Pakistán, ya pasaba una carretera, que llaman de Pakistán a China. Pero Hussein y sus compañeros no iban hacia el Este, es decir a China, sino que querían alcanzar Europa, cogiendo su camino por el Oeste. Por esa ruta de la seda, desde trescientos años antes de Cristo, hasta el siglo XVI, habían circulado desde Grecia a Moscú. Por ella entraron en Europa,  procedentes de China, además de la seda, el papel, la pólvora y la porcelana. Por la Ruta de la Seda, el Comerciante Marco Polo, entabló unas relaciones comerciales, desde Italia hasta China. China se quedó aislada, pero ahora se están extendiendo los chinos por todo el mundo.
Bajo la tiranía de Stalin, fueron creadas cinco repúblicas soviéticas a saber: Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguizistán y Tayikistán, que más tarde fueron declaradas Repúblicas independientes. Durante siglos, estas tierras han sido recorridas por caravanas y  nómadas, donde en medio de desiertos y estepas inacabables, que circulaban por la Ruta de la Seda y no existían fronteras, creadas por el hombre,  sino impuestas por la Naturaleza en forma de desiertos y estepas, por algún río o por las montañas. Por aquellas tierras libres circulaban conquistadores como Gengis Khan, Tamerlán y otros.
Son famosas las grandes y antiguas ciudades, que han sido destruidas y reparadas en numerosas ocasiones. Tenemos las ciudades de Tashkent y actual capital de Uzbekistán, Khiva, donde nació un matemático del siglo X, Bukhara, que es una ciudad santa del Islam y donde nació Avicena, médico famoso de la Edad Media. En tal ciudad se encuentra un magnífico minarte del siglo XI, al que Gangis Kahn indultó de su destrucción. Está también Samarkanda, a la que, en tiempos de Alejandro Magno llamaban la Marakanda. Esta ciudad tiene una arquitectura musulmana que deja cegados los ojos del que la contempla.
Samarcanda, está situada al Norte de Afganistán y era,  prácticamente, el centro de la Ruta de la Seda,  estando esa ruta provista de lugares apropiados para asentar lugares para  descanso de las caravanas, lugares en que se podía comer, descansar, y lugares en que se ponían los musulmanes a orar.
Unos venían de la India,  otros  de Xian, la capital del Imperio Chino y desde Samarcanda podían elegir el camino hacia Bizancio o Estambul, a Venecia como Marco Polo, otros a Viena y muchos a Moscú. Todas esas rutas confluían en Samarcanda y seguían hasta Bukhara, por donde unos circulaban hacia Bizancio y otros, más por la primera ciudad, hacia Moscú.
Por esta Ruta se encontraban hombres de muchas de las razas de este mundo, los kirghises, los uzbecos, los rusos, los mongoles,  los chinos, etc., etc. Y aquí llegaron Hussain y sus compañeros, desde Islamabad, buscando el trabajo para todos y sus beneficios para ellos y para el Mundo.
Este movimiento racial, buscando la unidad de las razas humanas en convivencia y unión, conmovió el arte musical de del ruso Borodin. Siendo este señor georgiano, fue un nuevo Cervantes,  que compuso el Quijote, buscando la aplicación de la justicia a todos los hombres. Borodín, fue un nuevo Cervantes musical del Asia Cental. Borodin hizo melodías de la canción popular rusa, unidas a la de las del folklore del Uzbequistain. Produce emoción escuchar su música, mientras la caravana va circulando entre los desiertos de Samarkanda y de Bukhara, acompañada por sonidos misteriosos y melancólicos, en ese medio oriental, donde se mezclan con sonidos de pasos de caballos y de camellos, que se acercan o se alejan.
A esta tierra llegaron los ciudadanos de Islamabad, nuevos quijotes, con el ideal de encontrar trabajo para mantener a sus hijos y desarrollar la producción de los trabajadores del Mundo. Estos ciudadanos emigrantes que venían de Islamabad, parecían formados por Cervantes, que buscaba apartar al hombre de la alienación. En mi artículo “Don Quijote, antes y ahora”, escribo lo siguiente: “A Don Quijote lo interferían gigantes, que eran molinos de viento y a los hombres, en sus sueños, los interfieren también gigantes que son todo poderosos en sus torres del castillo del poder:”burocracias de hierro, automación y la deshumanización de la maquinaria estatal, social, científica, económica y técnica, cuyo objetivo es hacer que el mundo funcione sin tener en cuenta al hombre”. Como hemos visto a Cervantes, discriminado,  cuando se le negó el permiso de emigrar a América.
Hussain y sus compañeros, tenían que salir de esa tierra fría y montañosa, para llegar a los montes Urales, pero no había trenes porque el Transiberiano circulaba mucho más al Norte. Pero en tres días llegaron a los Urales, porque alquilaban automóviles.  Cuando se encontraban a la Policía, salían del apuro pagándoles veinte dólares. Por lo visto hasta la policía rusa, pasaba apuros económicos. Al otro lado de los Urales encontraron trenes, pero en Rusia tuvieron que estar durante tres meses, en Pyandan. Después de liberados, llegaron a Kiev, capital de Ucrania. Desde Ucrania, fueron por Checoeslovaquia, donde permanecieron durante cincoo días, encerrados en un vagón de ferrocarril.  Al llegar a Alemania los esposaron durante dieciocho días y la policía los tuvo, todavía tres meses detenidos.  
Cuando fueron liberados, Hussain marchó a Portugal, donde le ofrecieron trabajo, en avión el año 2001. Después ,igual que Don Quijote, no podía permanecer en ningún rincón de la Mancha, Hussain, estuvo trabajando en Italia, en Inglaterra y por fin en España. En Huesca lo conocí, en un pequeño local, dedicado a suministrar comidas baratas a los emigrantes. Este local lo tiene arrendado un compatriota suyo y como hemos visto que en el viaje por Pakistán y por Agfanistán, no les cobraban por dormir, aquí, en Huesca, se acogen mutuamente con sus compatriotas.
En algunas ocasiones, me acerco a este Bar, tomo un café cortado y me siento a escuchar y a ver, la pantalla de la televisión, en la que aparecen programas de alegres canciones y acompañamientos musicales del Pakistán.
Desde 1996 hasta hoy, en que corren los días del mes de marzo de 2013, han pasado ya muchos años, durante los cuales Hussain, ha trabajado en Europa, desde la que envía dineros a su esposa y a sus hijos en Islamabad.
He ido al Bar y mi amigo, que estaba gozando de la hospitalidad de sus compatriotas, sin despedirse, se ha marchado de Huesca a trabajar en otra provincia, más lejana. Siento no haberme despedido de su persona, pero espero encontrarlo algún día,  en algún lugar del Mundo, pues es un hombre que ,como Don Quijote, no para de correrlo. 

Los Hechos de los Apóstoles y el Pan Nuestro de cada día


El milagro de la multiplicación del pan y los peces.


El hombre está compuesto por cuerpo y alma. Su cuerpo es material y su alma es espiritual. Y cuando el hombre reza, empieza haciendo la señal de la Cruz, desde su frente hasta el pecho y desde el hombro izquierdo hasta el derecho, diciendo,  al mismo tiempo: “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.  

Hay que alimentar el cuerpo y el espíritu y algunas veces, los hombres han estado saturados de escuchar sermones, pero han tenido su estómago vacío. La primera Persona Divina, es decir el Padre, nos enseña a pedir el Pan nuestro de cada día. En la Oración del Padre Nuestro, decimos: ”El PAN nuestro de cada día, dánosle hoy y perdónanos nuestras deudas … y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos de todo mal”.

El Hijo, Dios y Hombre verdadero, también se acuerda de nuestras necesidades corporales, pero más  después de recordar el día de Pentecostés, en  “que todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse” (2:49). Pero Jesucristo el Hijo de Dios, había fundado por medio de sus apóstoles, la primera Lengua, que hasta entonces no  contaba con las mujeres y los niños en la comunidad, y “todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común,  en la fracción del PAN y en las oraciones”. “Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común (2:44): vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno (2.45). Íntimamente  unidos, frecuentaban a diario el Templo, partían el pan en sus casas, y COMÍAN  juntos con alegría y sencillez de corazón”2:46). “Ellos alababan a Dios y eran queridos por todo el pueblo. Y cada día, el Señor acrecentaba la comunidad con aquellos que debían salvarse”. (2:47).

¡Cómo se acordó Jesús, de que los hijos del pueblo, pudieran comer y beber, alimentando sus cuerpos!. Por ejemplo en la Multiplicación de los panes y de los peces, a las orillas del lago, pues en esta ocasión “Al desembarcar vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer. Jesús les replicó no hace falta que vayan, denles ustedes de comer. Ellos le dijeron no tenemos más que cinco panes y dos peces. Les dijo: ¡Traigánmelos!.  Mandó a la gente que se recostara en la hierba, y tomando los cinco panes y los dos peces alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a sus discípulos, que se los repartieron…Comieron unos cinco mil hombres sin contar las mujeres y los niños”.( Mateo 14,14-21).

Cada vez que escucho esa frase de Jesús, cuando dijo, ”Denles ustedes de comer”, me acuerdo de aquellas palabras suyas, que están escritas en el ordenador y que se expresan así: ”Nuestra vida en el mundo es un compartir constante. Compartimos la tierra en que vivimos, el aire que respiramos, el cielo que nos cobija, el sol que nos ilumina, la noche que nos permita descansar, las plantas que nos alimentan, el agua que nos refresca, los animales que nos acompañan, el cariño de las personas que nos anima. Sólo en el compartir podemos experimentar lo que realmente  somos: hijos de un mismo Padre, que construyó un hogar hermoso para todos, y que nos quiere unidos como hermanos que se aman y se ayudan en todo”.

Si no existieran el mal, la vida de los hombres sería feliz, pero entre éstos se ha introducido el egoísmo y en lugar de repartir, muchos buscan acumular el dinero y ese dinero no conduce a nada, porque cierra nuestra vida y nuestro corazón a todos los bienes, que podríamos hacer a nuestros  prójimos. El egoísmo cierra nuestras almas, para que no comuniquemos nuestros bienes materiales y nuestra riqueza interior, que vale más que nuestros bienes materiales. Si fuéramos generosos, podríamos recibir nosotros, los bienes de todo el mundo. Los  bienes materiales son bienes, en la medida, que son útiles en la vida de los demás y en la nuestra. Son simplemente objetos que se van pasando, como objetos de la caducidad.

Compartir con los necesitados es necesario,  porque Dios nos  ha dado todas las cosas y nos produce una alegría inmensa el dar al que lo necesita.

La venida del Espíritu Santo, ocurrió “al llegar el día de Pentecostés, estando todos reunidos en el mismo lugar”, (2:1). Es que el Espíritu Santo  da aliento a la vida y sin  Él, los seres humanos, permanecerían con su espíritu inerte. Pero el hombre tiene cuerpo y alma y su cuerpo vive alimentándose y el alma recibe los dones del espíritu.  Por eso se, ve como los judíos el Pentecostés lo celebraban como algo relacionado con fenómenos naturales. Por el mes de Mayo alcanzaban su madurez en Palestina y los fieles, iban a Jerusalén a ofrecerle al Señor en el Templo,  las primicias de su cosecha y mostrar a Dios su alegría y gratitud.

Con el tiempo Pentecostés dejó de considerarse como un ceremonial pendiente de la Naturaleza y se descubre en dicho recuerdo como “un viento divino que el hombre no puede domesticar ni manipular”. (Jn.3,8)

Y hay hombres, movidos por esa luz del Espíritu Santo, como dice la oración: “Ven Espíritu Santo… llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor,  envía, Señor,  tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra”. Esos hombres se dedican a dar al necesitado, lo que necesita y tratan así de renovar la faz de la Tierra. Y en tanto van haciendo el bien a sus prójimos, sus corazones se llenan de una alegría divina, esperando el día en que vivan sólo su vida espiritual,  porque los objetos temporales ya no tendrán objeto en las almas. Se dice en la oración  al Espíritu Santo: “Envía Señor tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra”.  

Parece que la obra de Dios va desde lo material a lo espiritual, y que nos conduce a través  de la misma realidad”. “No hay unión sin Espíritu, ni Espíritu sin unión”. El Espíritu es una especie de fuerza o energía, no material y se transmite en los actos de la creación.

Mi amigo, el Veterinario Ignacio Escalona, que fue hace unos años Alcalde de Grañén, es un sabio, que “me envió un  escrito que titula “Antigüedad y Cristianismo”, que movió a mi mente a pensar en la evolución. Siente Ignacio Escalona, igual que sentía Einstein que “la más bella y profunda emoción, que nos es dado sentir es la sensación de lo místico”. Lo mismo les pasa a los humildes y pobres que trabajan en una obra de Caridad, pues no cesan en su continua labor caritativa. En mi artículo “Síntesis del mundo material con el mental o espiritual” pongo “Los problemas de la materia son más fáciles de comprender que los del espíritu e incluso es difícil separarlos uno del otro, como cuando se medita sobre la fórmula de Einstein E=m.c2, en que parecen unirse la materia y la energía, que son de la misma naturaleza, de tal forma que algunos identifican el espíritu, con la síntesis de la materia y la energía”.   

Cuando veo a los humildes hombres trabajar caritativamente con los pobres, los identifico con el espíritu, cuando lo que hacen es trabajar con la pobre materia, por sus hermanos los humanos.

lunes, 25 de marzo de 2013

VELILLAS

Velillas (Huesca)



Aquí, en Velillas, se presenta ante vosotros un misache (¡qué más quisiera que ser aún un misache!),  nacido en  esta tierra aragonesa y en comarca o redolada, que es la vuestra, llamada el Somontano, que llega desde Huesca hasta Barbastro. ¿Qué es lo tiene esta tierra para que la quiera tanto?.Tiene bellezas sin cuento: sasos con a tierra roya, sardas de coscollos aspros, costeras donde as carrascas brindaban bellota dulce, para recreo de ovejas, de chavalins y de ancianas que las cogían con mimo, pa  dalesné a os tocinos; también tenemos as vals donde se crían os ordios y os trigos para moler farinas para enfornar, as dembas t'as que llegaba o fumo d' as chamineras, donde brincaba lo ricio pa pagentar os corderos, en terrenos más sombríos brincan cagicos, donde los niños cogían boletas para jugar a los pitos; en paredes de caminos y cuatrones brincaba algún litonero y en peñas y viñas, higueras de figos lamineros. Y como canta Labordeta en su canción :"donde hay agua una huerta". Pero una huerta en muchos pueblos del Somontano era un lujo; eran más frecuentes los pequeños huertos en “as fonduras d'os barrancos”, que regaban cuando bajaba agua y los hortales de invierno. Por esa razón ¡con qué mimo y cariño recogían el agua!.Hacían regatillos que conducían el agua llovediza a una olivera, a una pesquera o a una balsa, en alguna de las cuales aún puede verse o ceprén para regar los rótales a pozal. ¡Bien se valía de las múltiples y bien cuidadas viñas que criaban vino para poder apagar la sed, con más garantías de higiene que las aguas, que criaban ranas, que cantaban con los ronuecos y as cholivas a la noche!.

¡Oh las viñas, qué concietos les daban  los “carromateros que carromatiaban por a carretera” y más tarde a los conductores de los automóviles!.Una vez siño Francisco Bailo, que había nacido en Torres de Montes, se encontró la viña invadida por una “pallada” de chen, que se habían bajado “do coche de linia que se les había estorbau”. Y aquí quiero hacer mi homenaje personal a Siño Francisco como representante de la sabiduría de nuestros campesinos del Somontano. Y algunos de ustedes se preguntarán: ¿qué sabiduría tienen aquellos a quienes llaman señores y sabiendo mucho de matemáticas sólo les salen bien las cuentas cuando van a su favor y qué sabiduría tienen aquellos hombres, que poseyendo grandes conocimientos especializados, no responden cuando se les dice ¡buenos días! o ¡buen provecho!.

sábado, 23 de marzo de 2013

Los engañapastores




Un texto medieval de cuyo contenido no me acuerdo, acaba de esta forma:”ésto lo dijo uno que es de Alcalá”. Poco explícito se muestra el autor, que no revela su nombre, pero el que me lo contó, además de ser de Alcalá, me dijo que se llamaba Luis Aso y yo añado que no sólo es de Alcalá, sino que es de Alcalá del Obispo.

Mi amigo, allá por la primavera del año mil novecientos ochenta y uno y sería por el mes de Abril, cuando se siembra el girasol, al enganchar el arado, escuchó un pío-pío. No hizo al principio mucho caso, pero como continuaran los “piulidos”, empezó a sentirse intrigado porque por más que miraba, menos veía. Llegó a pensar en brujas, hasta que al fin descubrió que en un agujero del tractor y debajo del asiento, había cinco crías de pájaro acomodadas en su nido y se sintió feliz.

Subió al tractor y se dio cuenta como una pareja de engañapastores le seguía, unas veces volando y otras se posaba en la reja de arriba del arado reversible, otras en el faro trasero que sirve para iluminar el surco y a veces en la barra de la trailla. Cuando arrastrando el remolque con su tractor iba a Loscertales, donde también cultivaba la tierra, los pájaros se posaban en los laterales. Dicen que los engañapastores hacen eso, engañar a los pastores, pero al moderno tractorista no lo engañaban porque se habían hecho amigos y compañeros.

A José Luis le gusta llevar limpio el tractor y pasaba por descuidado al no lavarlo. ¡Cómo lo iba a hacer si los  pajaricos  hubieran muerto al ser regados con la manguera!. Al gaucho lo llamaban “abandonao” porque no engrasaba los ejes de su carro, cuyo sonido le gustaba escuchar. A José Luis el engañapastores le seguía, unas veces volando y otras se posaba en la reja de arriba del arado reversible, otras en el faro trasero que sirve para iluminar el surco y a veces en la barra de la trailla. Cuando arrastrando el remolque con su tractor, iba a Loscertales, donde también cultivaba tierra, los pájaros se posaban en los laterales del remolque.

Hay testigos de este caso, entre los que se encuentra Serafín el herrero de Pueyo de Fañanás, al que José Luis le llevaba los aperos a reparar. Seráficamente, cual nuevo San Francisco de Asís, observaba como la pareja subía al árbol vecino, un peral que sigue ahí y daba de comer a las crías: dentro de la dureza de su oficio, procuraba no asustar a las avecillas.

Todo el mundo no conocía el pequeño acontecimiento, porque si se divulgaba, los curiosos tal vez lo hubieran interrumpido.

Llegó la primavera del año mil novecientos ochenta y dos, que como todas las primaveras la sangre altera, incluyendo la de los engañapastores, que revoloteaban alrededor del tractor y acarreaban pajitas y hierbas al nuevo nido.

Amado Baus, vecino de José Luis, estaba esperándolo sentado en una pared y vio como el engañapastor, sobre un montón de arena, que allí estaba, engañaba a la engañapastora. Yo me imagino una danza de plumas en el aire, de volteretas graciosas y enamoradas, de reverencias elegantes del engañador a la engañada y de elegantes saludos a la amada y por fin el tremolar de plumas en éxtasis de amor.

A los pocos días la pajarica empezó a poner huevos en el nido del tractor hasta el número de cinco.

Cuando José Luis, por la mañana iba a ocupar el tractor para ir a labrar, se agachaba y miraba a la pájara y ésta se lo miraba a él, sin asustarse. Había surgido la amistad. Alguna vez al cerrar con fuerza la puerta de la cabina, salía la madre, pero volvía a incubar los huevos. Labraba los campos y se sentía acompañado por la pareja que revoloteaba a su alrededor. Salieron del huevo los pajaricos un domingo y otro domingo, a los quince días justos de su nacimiento, se lanzaron a volar.

José Luis los observaba como algo suyo y veía como los padres buscaban alimento en los surcos y  se lo llevaban a sus hijos. Al principio hacían pocos viajes en busca de cebo, pero los tres últimos días casi no daban abasto.

A pesar del traqueteo del tractor las crías vivían felices en el nido; solamente cuando labraba por las laderas empinadas, se asomaban como presintiendo un peligro.

Al llegar el año mil novecientos ochenta y tres a la siembra del girasol, el tractorista otra vez observó las evoluciones de los engañapastores, que volvieron a fabricar su nido y a poner huevos, pero un día se dio cuenta desconsolado que no había nada dentro de él.

¿Quién tuvo la culpa del desastre?. ¿Algún vecino que metió las manos donde no debía o fue un pobre gato de su propia casa?. Nunca más se supo de los engañapastores.

Hay quien dice que las aves también evolucionan hacia nuevas formas de vida, pero nosotros, ¿las dejamos seguir esa marcha evolutiva?.