miércoles, 29 de mayo de 2013

Se ha muerto mi amigo y vecino, Rafael Bruis Vilellas





Tuvimos en Siétamo, Rafael y yo, antes de la Guerra Civil, un maestro poeta, envuelto con prosáico  guardapolvo, que guardaba su modesta ropa de polvos y lodo pueblerino y vivía un poético vivir, que expandía poesía a los niños campesinos. Hoy, al enterarme de la muerte de mi amigo, que igual que yo, estaba en  los ochenta y dos años, he mirado en el cuaderno de fotografías, aquellas  en la que el Maestro Don José Bispe, Rafael,  yo mismo y todos nuestros compañeros, fuimos retratados, para contemplar nuestras vidas.  Y  hoy he tenido la oportunidad de ver a Rafael con sus cinco años de edad  envuelto, como el maestro en su guardapolvos, y en el tanatorio, he contemplado sus rasgos serenos, pero sin vida. Hay niños en las grandes capitales, que no conocen al gorrión humilde, al asno ya negro, ya platero como el que había en mi casa, en el que montábamos Rafael y yo, para conducirlo a la fuente a beber agua. Esos niños tampoco conocen a la vaca lechera, ni al pato ni a la oca, ni han escuchado, jamás, el canto del gallo corralero. En cambio en el corral de mi vecino Rafael, hasta hace poco tiempo, en vida de sus buenas hermanas Pilar y Josefina, lanzaban sus kikiriquís, unos hermosos gallos corraleros.
En el patio de recreo,  Rafael y yo, con la tierra del suelo hacíamos acequias, para que circulara el “pis”, que lanzábamos a ellas, imitando a los viejos hortelanos que regaban con el agua pura de la fuente.  ¡Hasta pronto,  Rafael!.

sábado, 25 de mayo de 2013

El escracheo,” el esclafar y el escrachar”





Nos ha devuelto la República Argentina, hermosa y variada en montañas y  llanuras, la palabra escrache o escracheo. Los ciudadanos se han quedado extrañados al leer y escuchar tal palabra, cuando entre nosotros también existe. El Periodista Mariano Grondona dice que “el escrache es una agresión física que no llega a ser cruenta, contra aquellas personas a las cuales sus agresores procuran menoscabar simbólicamente delante de la sociedad”. Para algunos el escrache es un acto de violencia, que inclina a perder el respeto a la dignidad de los escracheados. Sí,  hay quienes no admiten el escracheo, pero es difícil no sentir simpatía o antipatía por el escrache o por el ofendido en este problema. Dicen que un 78 por ciento de la gente no ve ninguna acción mala en un escracheo, cuando éste se realice de un modo pacífico y un dieciocho por ciento cree que su acción es un delito contra los políticos.

Esta palabra de escrache no se encuentra en el Diccionario Espasa- Calpe ni en la Enciclopedia de Larousse, como tampoco se encuentra en ninguno de ellos la palabra esclache o esclachar y sin embargo se encuentra la palabra escachar. Escachar en Argentina quiere decir cascar o destripar y en la Enciclopedia Larousse: cascar, aplastar, despechugar; vulgarmente romper. En el Espasa- Calpe, pone resultados parecidos, como  escachar, cascar,  aplastar, despechugar, cachar o hacer cachos y romper.

Pero en el Diccionario de voces aragonesas de Don Jerónimo Borau, publicado en la Imprenta de la Diputación de Zaragoza el año de 1884, escachar  quiere decir despachurrar o mejor aplastar, machucar, chasquear y dejar burlado. Y la palabra esclafar, que aparece en la página 227 del mismo Diccionario de Borau, quiere decir machucar, chafar, quebrantar. También se dice esclafar los huevos, por cascarlos, partirlos o abrirlos. ¿ No está relacionada la expresión popular, que dice ¡vete a “cascala”, con esclafe o esclache, acción de cascar los huevos y las situaciones opresoras del pueblo?. Eso de romper o escrachar lo han tenido que hacer  durante toda la historia, pues basta ver que de las lenguas  occitano- romanas, procede el verbo escrachar. En la lengua francesa, se encuentra la palabra escrache, que a los franceses, les hacía estar encolerizados contra males físicos, como el “muermo y la úlcera”, pero otras veces hacía estar rabiosos a los franceses contra actos humanos, a los que se quería combatir con imprecaciones medievales. Dicen que hay justicia en el Mundo, pero queda un gran espacio que la busca y que no la encuentra y por eso hay hombres que escrachean.  Sí,  escrachean algunos con Teatro callejero, otros con pintadas frente a los domicilios de personas egoístas y criminales, aunque otras veces son búsquedas del arte que no pueden alcanzar los que las pintan. Arrojar  huevos frente a domicilios y contra individuos que han jugado con el dinero ajeno en los Bancos, teniendo en cuenta que esta forma de escracheo, ya viene desde siglos, “no se sabe si de los mismos huevos o de las gallinas”.

Dicen en la Argentina que el escrache, es un procedimiento del pueblo, para pedir la justicia, cuando ésta no se hace o por descuido o por imposibilidad de hacer una condena de un delito. Una Agrupación llamada Hijos, lanzó este lema: “Si no hay justicia,  hay esclache”

Algunos definen el esclache o escracheo como una demanda popular, contra personas que han cometido violaciones de los derechos humanos  o  que están hundidas   en la corrupción. Para llevar a cabo esa demanda, se realiza a veces con sentadas, canciones o pintadas, frente al domicilio particular e en lugares públicos. En Huesca, en la cuesta que sube a la Catedral, para la Fiesta de San Lorenzo, un grupo de amigos demandan al Ayuntamiento,  no sé si será contra la supresión de la circulación por ciertas calles o por cualquier otro motivo.

En España los afectados por la rotura de sus hipotecas, defienden el escrache como una pacífica forma de protesta por no hacer caso los poderes Político y el Bancario, a las personas que se han hipotecado con sus pisos. Los políticos que tienen la obligación de buscar el bienestar y la justicia, iniciaron la concesión de créditos para que el pueblo comprara pisos y después, al llegar la crisis, ¿cómo no adivinaron la llegada masiva de las hipotecas?. El periodista y escritor Isaac Rosa dice: “los antidesaucios no han empezado por los escraches, sino que antes de llegar hasta aquí, han ido subiendo todos los escalones previos: confianza en el sistema ( que los dejó tirados), denuncias en los juzgados (pero la ley hipotecaria los desampara judicialmente), peticiones a los gobernantes (oídos sordos), manifestaciones (ignoradas o reprimidas), paralización de desahucios (recibiendo a cambio más policía)…….y ahora, después de consumir todos los cartuchos anteriores, el escrache.

Está este mundo confundido con el escrache, el escracheo, el escachar y todas esas palabras con el mismo significado, cómo está confundida la política con la justicia y la hipoteca.

El último recurso que le queda al pueblo sencillo, es el escrache. 

viernes, 24 de mayo de 2013

SABIÑANIGO



Existen Autonomías, como la vecina Navarra, que en tiempos constituyó con Aragón un sólo Reino, que se ha preocupado del desarrollo uniforme de todo su territorio. Parece ser que ahora los hombres buscan desarrollar su vida en enormes núcleos humanos, como por ejemplo en la descomunal ciudad de Méjico, que cuenta con dieciocho millones de habitantes, en la de Madrid donde una huelga de la aviación civil, crea enormes problemas para entrar o para salir de ella. También en Aragón contamos con Zaragoza, a la que ya llaman muchos Zaragón.

En Navarra se busca el reparto de la industria por las diversas comarcas de Tudela, de Estella, de Tafalla, etc.,etc.,así como la distribución de los riegos. Aquí en el Alto Aragón, en cambio, disminuye la población activa en Huesca y en Sabíñánigo. Sabiñánigo era, cuando conocí su existencia, un pueblo minúsculo, en aquellos tiempos de la Guerra, cuando, estando en Jaca, íbamos a la Cantera para ver, con tristeza como venían refugiados de tal pueblo, que huían de la zona en que esa guerra hacía la vida imposible. Pero pasó el conflicto, durante el cual se construyó la carretera de Monrepós, que tal vez ahora, se convierta en autopista Lérida-Pamplona, y empezaron a establecerse industrias y la emigración, al mismo tiempo que marchaba a Cataluña o a Madrid, acudió también a Sabiñánigo; vinieron andaluces con el fin de constuir los canales para las Centrales eléctricas, que se quedaron a vivir allí y  reforzaron el núcleo del antiguo "Samianigo". Y es que tal pueblo, ahora una pequeña ciudad, empezó a mostrarse como centro de comarca y ¡Señor, qué comarca! nada menos que la del Serrablo, pues a su alrededor estaban aquellos pequeños, pero hermosos pueblos con sus iglesias románicas de los siglos X al Xll, de un estilo que parece exclusivo de esta zona, a saber el Mozárabe, según unos o Serrablense, según otros. Allí se encuentra la ermita de San Juan de Busa, las iglesias de Satué, Isún, Larrede, oliván, Susín…Javierre, cuyo templo  lo transformaron en el siglo XVll.          Se instaló el Museo, sede de todos los elementos de vida y de trabajo antiguos y que fueron utilizados por los viejos habitantes de Sabiñánigo y de su zona. Al mismo tiempo la gran industria subió el nivel de vida de la nueva pequeña ciudad, ayudando a los jóvenes a alcanzar títulos, que habrían de ser útiles a las fábricas de su pueblo natal, pero que han sido provechosos para las de otros lejanos lugares.

El pueblo se está  envejeciendo cada día más y luego tendrá  que venir Labordeta a cantar su canción que dice así: Regresaré a la casa-la casa de mi padre-abriré las ventanas-y que la limpie el aire-que limpie la esperanza-que arrastre los recuerdos-y arranque de los muros -los retratos ya viejos.         

No nos quedará  más remedio que recitar los versos de Rubén Darío, cuando así se lamentaba: ¡Juventud, divino tesoro, ya me voy para no volver, cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer!.                      

¡Qué lástima que en Aragón,no se abrieran comunicaciones con Francia!. Se han abierto en Vascongadas y en Cataluña, pero en el fiel Aragón, se ha cerrado el paso por Canfranc. Cuando Sabiñánigo fue una auténtica explosión de la industria, que si se hubiera abierto un gran paso entre Francia y España, igual que Carlomagno ya llegó hasta Zaragoza, se hubiera hecho una realidad el círculo industrial Zaragoza, Toulouse y en medio Sabiñanigo.


jueves, 23 de mayo de 2013

Caballerizas





En los cortijos andaluces y un poco alejados de ellos, para evitar el olor que producen

el estiércol y la orina de los caballos, se encuentran las caballerizas. En Huesca hacia el noreste del cerro de las Mártires Santas Nunila y Alodia se alzan las caballerizas de varios gitanos oscenses. No son elegantes como las de los señores andaluces; son como chabolas, delante de las cuales se hallan los corrales, delimitados por delgados troncos de madera.  Se encuentran dichas caballerizas o cuadras, debajo de otro cerro en cuya corona se encuentra un saso aragonés o llanura, en donde está  enclavada una grande y bonita casa de un  elegante gitano, que tiene también su propia caballeriza. En ella encierra caballos de montar y de raza pesada, que tienen como destino el matadero. En los días de Semana Santa se le ve andar pos las calles de la ciudad por las que pasan las procesiones y es que está vigilando a sus caballos, que forman parte del inicio de la procesión, con los soldados romanos, que los montan. En distintas jaulas encierra, además de sus gallinas, a sus numerosos y “chulapones” gallos de pelea, con los que en ocasiones, cuando los oscenses están un día de fiesta por las playas, por los pueblos o por la Montaña, ellos hacen luchar a sus pollos con otros que traen los gitanos desde los lugares donde moran. Allí echan apuestas, toman sus cafés y consumen algún bocadillo. Y cuando el sol se esconde, entran algunos en su casa, en la que presidía la abuela cuando todavía vivía y era objeto del respeto de todos los gitanos, y al entrar se ponen los visitantes a cantar y a bailar coplas gitanas, acompañadas por el sonido de sus palmas.

Parece que no tienen grandes conocimientos religiosos, pero sus escasas ideas las tienen muy arraigadas. Un día pasaba por el Monasterio de la Asunción, cuya iglesia está casi siempre cerrada, pero aquel día que se veía abierta, entré dentro y me encontré los bancos todos llenos de gitanos, entre los que se hallaba el elegante dueño de los caballos. Le pregunté que era lo que hacía en el templo y me contestó que todos los años iba a rezarle a la Manjarí, como los gitanos nombran a la Virgen María.

Entré un día del mes de Marzo, cuando empieza la Primavera, en la caballeriza o conjunto de cuadras de los gitanos oscenses y allí estaban varios de ellos, a los que saludé; los que no me conocían no me contestaron, pero los conocidos se alegraron mucho.Unos estaban sacando el “fiemo” de las cuadras y había uno ya mayor que estaba acompañado por un joven gitanico y por un elegante caballo hispano-árabe, que habían hecho correr sujeto con una larga cuerda y sudando como estaba, no paraba de relinchar como llamando a sus compañeros de cuadra. Por lo que pude apreciar quería el Curro vender el caballo y tenía necesidad de conectar con el que se lo había de comprar, pero como manejaba, igual que yo, bastante mal el teléfono inalámbrico, le pidió al muchacho que lo llamara. Así lo hizo el muchacho y cuando contestó, habló con él y allí se quedó esperando a que llegara. Le dije: ¡qué cariño les tienes a los caballos!,  y él me contestó : ¡ay sí, porque los quiero como si fueran parte de mi familia!

Yo me fui y al llegar a la carretera que está debajo de las cuadras, oía cantar con una enorme energía, a una multitud de gorriones.Miré hacia arriba y sobre unas zarzas los vi como estaban cantando felices y yo creo que lo hacían porque estaba llegando la Primavera. ¿Porqué se reunían en tal lugar los pardos  pajaricos?,  sencillamente  porque, como yo había visto minutos antes, alrededor de los corrales había montones de cebada de la que se alimentaban y bebían en las bañeras que habían puesto para darles a agua a sus caballos. Asocié enseguida aquella banda de los gorriones a las “cuadrillas” de gitanos, que como ellos viven inocentemente,confiando en la naturaleza y en la solidaridad que entre ellos se tienen. Hace falta que no sean discriminados y que acudan a los trabajos, en los que podrían salir de esa situación de discriminación, para ser libres, como los pájaros.

martes, 21 de mayo de 2013

Romería a San Urbez de Albella y de Planillo



 
San Urbez



El sábado dieciocho de Mayo, he llegado con mi familia, a Albella, a la que se acude desde Sabiñánigo  por Fiscal y al pasar hemos contemplado el río ARA. En Albella, pueblo rodeado de montañas,  que se han vestido de pinos y de robres, en tanto con tan poca población, se van arruinado diversas ermitas. Pero en este día de romería se encuentra el pueblo de Albella lleno de aragoneses, habitantes de los valles del Guarga, del Aragón y del hermoso río Ara, que estaban esperando acompañar a San Urbez, patrono del Agua de la Montaña,  en una procesión. Acompañamos al santo con una gran bandera de color rojo, de enorme tamaño, y le cantaban al santo una multitud de mujeres y de hombres hasta la Ermita, donde  se celebran los actos religiosos de dicha Romería, en honor del santo altoaragonés. Al acabar la misa, el sacerdote,  que canta como los ángeles, dió a besar a los peregrinos, una reliquia de San Urbez. Dentro de la pequeña Ermita, en la que no falta ningún detalle, porque de la reducida espadaña, cuelga una sonora campana, también pequeña como la Ermita, pero que resuena en aquellos valles y montañas, aumentando el amor de aquellas sencillas gentes, venidas de cercanos pueblos y de lejanas ciudades. Una vez dentro del templo, se contemplan los altares, con la imagen del Santo presidiendo el retablo del Altar Mayor, y a sus lados, con  figuras labradas en antiguas  maderas, en la que se ve al santo luchar con el oso y en otra con el demonio. Se complacen los visitantes contemplando el Coro y las ingenuas pinturas que adornan los muros y las bóvedas de toda la Ermita. Para la Guerra Civil no se destruyeron los objetos litúrgicos, como hicieron en Nocito, donde abrasaron hasta los restos de San Urbez. Los fieles subían a la Ermita cantando,  acompañados por el saxofón de un excelente  músico de Tierrantona y de una amabilísima señora, que  hacía sonar el bombo, de cuyo son parecía que hasta las montañas se alegraban .El sacerdote celebró la misa, predicó palabras piadosas y también hizo sonar  su melodiosa voz y al salir,  en el pórtico cantaban antiguas canciones dedicadas a San Urbez, los romeros de Nerín. Unas piadosas mairalesas,  en el exterior de la Ermita repartían trozos sabrosísimos de una torta montañesa y en el interior distribuían tortas enteras a los cofrades de San Urbez.
Después,  al retirarse los participantes en la procesión y en la misa, prepararon sabrosas comidas en casas particulares, como las que ofrecieron los hermanos Ceresola a los peregrinos, en sus renovadas salas. Ricardo Lardiés Viñuales cofrade del pueblo de Buerba, nos echó una bendición antigua que decía :”A San Urbez bendito, San Justo con su Pastor y a san Veturián Abado, que nos conserven los frutos de esta tierra y nos aumente los del alma, si es la voluntad de Dios”.
Al acabarse los festines, subimos a una casa vecina, propiedad  de los Cebollero, en la que se inició el baile, que confirmó la alegría de hombres y de mujeres. Llamaba la atención el suelo de la sala, que era de una belleza superior y antiquísima, formado por guijarros de piedras de grava del río Ara. Había allí numerosos corazones de hombres y de mujeres, que creyeron que se apoderaba de ellos una nueva juventud, que les pareció que daría esperanza a sus corazones en un porvenir mejor.
Yo, concretamente, sentí una gran satisfacción al  llegar a Albella, por la nueva carretera de Sabiñánigo a Fiscal y contemplar aquel paisaje hermoso que rodea a San Urbez.