lunes, 13 de enero de 2014

La jubilación de Eliseo Carrera



He contemplado tu Cortometraje,  no sé si tuyo, o que te lo ha proporcionado un buen amigo, sobre la jubilación, y que tú,  creo que habrás hecho tuyo, igual que yo lo he convertido  en mío, con humor, con el fin de pasar bien, el fin de mis días.  ¡Perdona!, yo no sé si te has jubilado  o estás a punto de hacerlo, pero en tu programa veo que entiendes profundamente, ese comportamiento,  que se apodera de un hombre jubilado. Y me doy cuenta de que el problema  te preocupa y estás meditando sobre tu situación en la jubilación y estás preparándote como un novicio, para vivir  tu porvenir con alegría y conformación con los problemas que se presentan al hombre, cuando ya no tiene nada que hacer, o más bien, estudia la forma de ocupar el tiempo que le queda de vida, para  vivirla con júbilo, durante  el  tiempo  que le queda de estar vivo. Desarrollas   con un gran sentido del humor, diversas situaciones que se te presentan  y no tienes más remedio que exclamar: “Santa Ana, buena muerte y poca cama”. Y si no conocías esta jaculatoria, de ahora en adelante, la recordarás. Es un deseo, que cuando me encuentro con alguna persona mayor, que pertenece a la gente educada o con algún viejo, como  yo, con nuestra  educación problemática, siempre te manifiestan su deseo de ¡buena muerte y poca cama!.
Está claro que las personas que salen en tu  cortometraje,  lo pasan bien y tienen unas enormes  ganas de vivir con alegría, sentados en buenos  sillones,  o pasando un buen rato en un tresillo, dándose algún beso con su amada esposa, mejor  que acostados en una cama pasando largos días, meses o años sufriendo los dolores previos a la muerte. ¡Qué alegre es la escena en que la pareja de jubilados, están sentados y mientras ella se va tomando poco a poco, un café con leche, el abuelo la va mirando!.  Parece que en el viejo jubilado resurgen llamadas de amor, mientras el pequeño perrito, los está acompañando, sentado en el suelo, junto a los pies de la pareja. Suena una alegre música, para hacernos ver con su sonido, a los que nos hace ilusión la escena de amor de los jubilados, que  ¡tararí, tarará!, soñaremos pero no nos podremos comer ¡una rosca de amor!. ¿Qué le pasa al jubilado?, pues sencillamente lo mismo que canta, puede ser que otro jubilado, que dice acompañado por la bella y alegre música: “¿Qué le pasa, qué le pasa a mi camión, qué le pasa,  que no arranca?”.
El camión, por lo visto,  ya no puede rodar, como el jubilado, tampoco puede correr, a pesar de gozar de descuentos en numerosos locales, en transportes y vacaciones en la playa. De su torpeza en los movimientos surge el mayor fastidio para el jubilado,  que consiste en carecer de tiempo suficiente  para usar cualquier cosa, por ejemplo los cordones de sus zapatos, para atarlos bien.
¡Qué fácil me resulta  escribir la vida de un retirado, simplemente copiándole al autor  del cortometraje, las aventuras de un  jubilado!,  porque su mejor definición de un jubilado, la hace el autor de dicho cortometraje, diciendo, que es ”Eterna persona para el café”. ¡Qué razón tiene cuando uno observa como toma su café un hombre que no tiene otra cosa que hacer!. Porque efectivamente, ¿cuál es la faena que ha de cumplir, un jubilado en toda una semana?. Sencillamente, porque el sábado y el domingo, como todo el mundo guarda fiesta, para descansar, el resto de la semana ya tiene bastante tarea, con tomarse sus cafés, atarse sus zapatos y pensar en lo que hará cuando tenga tiempo. Pues en efecto, durante toda la semana bastante trabajo tiene con mirar la televisión y estar tumbado en el sofá, durante más de tres horas, cada día.
Eliseo, yo  no sé si te has jubilado, pero ¿estás pensando en jubilarte o en esperar que pasen varios años, trabajando, para ser feliz?. Ten cuidado pues a los que les gusta trabajar, no quieren jubilarse y todos los que lo conocen, dicen de él que es un “tonto del haba”.
Eliseo, eres un hombre de un cerebro activo y de una generosidad espléndida, porque ,tienes una cualidad selectiva , para recoger los artículos interesantes en el ordenador, pero tu generosidad te inclina a hacerlos llegar a mi ordenador y compruebo tu inquietud intelectual y artística, que quieres que vuele entre los hombres. 


Para ti la felicidad radica en viajar con tu moto por el mundo, no está basada en un destino y yo me alegro de imaginarte montado en alguna de tus motocicletas, haciendo viajes que te llevan a ser feliz. Pero me acuerdo de otro de tus cortometrajes, que dice:” Había una pareja de ancianos, que se fueron al cielo”. Allá arriba el esposo, se encontró tan feliz, que,  por no perder la costumbre, que tenía en la Tierra, de echar broncas a su esposa, le dijo: ”Sin  ti y tus cereales de mierda, podríamos haber estado aquí hace unos diez años”.  ¡Qué bien se encuentran los jubilados de la Tierra,  en el Cielo!.

Hablando contigo, me di cuenta de que además de inteligente y generoso, eres feliz montando tus motocicletas, pero sobre todo que tu espíritu siente dentro de sí mismo, una llamada profética. Tú mismo fuiste el que me habló del profeta Elías y de su segundo discípulo y también profeta ELISEO. El profeta Elías, fue recogido en presencia de su discípulo Eliseo, por un carro tirado por caballos, que eran de fuego o tal vez que se desplazaban por la energía solar. No se sabe dónde, ahora,  se encuentra el profeta Elías, si en el cielo o en el espacio eterno, pero dejó  a su discípulo Eliseo triste,  compungido y preocupado. Y esa preocupación la ha heredado ELISEO CARRERA, porque me ha revelado que igual que Elías , subió tal vez al cielo, en un carro de energía de fuego, él se siente feliz, sobre su moto MONTESA, que por el tubo de escape, lanza pequeñas llamaradas, y, puede hacerlo mucho más feliz, cualquier día, abandonando este mundo, con el fin de   ser eternamente feliz allá arriba.

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