miércoles, 26 de febrero de 2014

A Estebané de Siétamo

Ermita de Santa Lucia (Huesca)



Hoy, día 25 de Marzo,de hace varios años, se  celebró en el Psiquiátrico de Huesca, un acto consistente en los funerales por Estebané Bescós, que señalaba el declinar de los vecinos antiguos de Siétamo y el comienzo de una época, en la que en este pueblo vivirán sus nuevos habitantes.
Es que se  murió Estebané a los 81 años de edad, el hombre más inocente de la Villa y el que más simpatías gozaba  por parte de sus escasos y antiguos habitantes. Cuando yo me marchaba al entierro, mi esposa me dijo: “ponte el abrigo nuevo y límpiate los zapatos”, porque ella quería que yo asistiera a acompañarlo con la mayor dignidad posible. Nació en Siétamo en 1923 y fue su madre la señora Dorotea Ramón y su padre el señor Esteban Bescós, siendo su hermano mayor el conocido en Siétamo y en Huesca, Antonio Bescós, por el apodo de “Trabuco”.
En la Historia hay un antes y un después y en la de Siétamo, el antes consistía en ver a Estebané recorriendo todas las casas del pueblo, que tenían sus puertas continuamente abiertas durante el día. En aquellos tiempos no asistían a la escuela los niños que sufrían algún retraso en su mente y por otro lado gozaba de una memoria fantástica, ya que ha recordado siempre  todos los nombres y apellidos de los habitantes de esas casas. Cuando entraba en alguna de ellas, decía: ”Joaquín Bruis y Joaquina Latre, ¡pastas y galletas!” y  la gente se las daba con la mayor satisfacción. Cuando hace ya unos años lo llevaron al Psiquiátrico, iban algunos a llevarle una torta y él exclamaba: ”Pascual Mas me da torta!,  y  cuando veía a mi hijo, decía .”Ignacio Almudévar, ¡pastas, pastas!”.
En dicho Psiquiátrico  era el encanto de enfermos y enfermeras, paseaba por los jardines del centro e iba hasta la ermita de Santa Lucía, donde  yo mismo lo vi, una vez que fui a visitarlo. Desde que él se fue de Siétamo, empezó a decrecer la población y cerraron las Escuelas y ahora se está repoblando otra vez de buenas gentes, pero que no conocían a Estebané. Consecuencia de este movimiento poblacional, a su entierro hemos ido los viejos habitantes, que desde siglos habitaban sus antepasados en él y nos ha recordado la historia de Siétamo, la para nosotros antigua y hemos fijado la vista en los nuevos pobladores, que verán con la nueva autopista la industrialización de la Villa de Siétamo. Si Estebané hubiera nacido en estos años, se le hubiera formado y hubiera llegado a ganarse la vida, haciendo trabajos manuales.
Se ha celebrado la misa en la capilla del Psiquiátrico y hemos visto el amor que le tenían desde el cura que celebraba, las enfermeras y un enfermo que durante la misa le dijo al sacerdote.”mala cara, mala cara pone Manuel!”, como aquel que le recordaba el dolor que sentía. Efectivamente el cura habló de la frecuencia con que Estebané iba a visitar la capilla.

Los de Siétamo, aunque estaban lejos de su tierra, cantaban :”Juntos como hermanos, hijos de la Iglesia, vamos caminando el encuentro del Señor!”, ¡como  Estebané!.

viernes, 21 de febrero de 2014

Las murallas del Coso Bajo de Huesca


Se encuentran esas antiguas murallas, en la parte posterior de los que fueron Almacenes Escartín,  pero no se trata tan sólo de  murallas, sino que allí, saliendo de ese solar, hacia el Norte y hacia  el  Este,   se encuentra un Teatro Romano.  Están ambos, Teatro y Muralla frente a la  Plaza de Santo Domingo.  Hoy esos Almacenes, se han transformado en un Bar y en una Sala de Fiestas, actuales por sus funciones y en romanas, por su origen y por su belleza, como si el tiempo no corriera. Están ambos diciéndole  al hombre que la vida pasa, pero sigue viviendo generación tras generación y   los hombres, no han podido levantar una denominación más bella y más real, de esa carrera del tiempo, pues  la llaman   “Bendita Ruina”. Pero ha tardado mi amigo Bene Ollés, unos dos mil años en devolver a  aquellas murallas, la alegría que manifestaban los romanos, antes de que se fueran escondiendo   las mismas, con la edificación y apoyo  en ellas, de   locales, donde se vendían alpargatas, cuerdas, talleres de reparación y venta de armas, como la armería de Riba y alimentos de huerta, para que los consumieran las distintas generaciones de oscenses que por al lado de esas murallas, pasaban.
Yo mismo, gracias a la amistad con Angel  Escartín, comerciante en el edificio que se encontraba y se encuentra en el seno  de dichas murallas, me coloqué de Veterinario en aquel Comercio Agrícola –Ganadero, que había fundado  mi  amigo. Él, heredó el local de una clínica veterinaria  de su padre, Don Manuel Escartín, que durante muchos años, como un buen veterinario, arreglaba los cascos de las caballerías y operaba sus defectos, colocaba herraduras nuevas y a veces castraba algún  caballo o potro  joven.
Yo, trabajé con Angel  Escartín en aquellos Almacenes, que recordaban una feria agrícola-ganadera, porque allí entraban continuamente, agricultores y ganaderos, que venían de los pueblos, de los alrededores de Huesca e incluso montañeses y  somontaneses.   Angel Escartín era la figura que presidía aquella procesión continuada de clientes, como  participábamos, todos los oscenses, en la  veneración de las figuras de las procesiones de Semana Santa, enfrente de los almacenes. 

Durante la Semana Santa, íbamos a Santo Domingo, casi todos los habitantes de Huesca,  a besar los pies del Cristo de la Santa Cama. Cristo tenía el rostro, como transmitiendo tristeza a los que íbamos a visitarlo. Los soldados romanos custodiaban a Cristo y en los Almacenes, era Angel Escartín, el que con su sonrisa, complacía  a los compradores y con su conversación, hacía felices a los campesinos, que ahora, a mí,  al menos, me parce que ya no existen. Encima del almacén vivían sus hermanos Jesús y María Cruz, que cuando bajaban a la tienda, Jesús alegraba con sus bromas a las clientas, alegrándose él mismo  con ellas, tanto que   a mí mismo me  hacía sonreír. Hace no mucho tiempo me despedí de María Cruz,  en la Residencia de Chimillas.  Doña Anita, la esposa de Don Angel era y sigue siéndolo,  de una belleza tranquila, amable y cariñosa con todo el mundo. Todavía está gozando de muchos años de vida, que el Señor le va regalando. Con su bondad amaba a todos los que trabajábamos en los almacenes y adoraba y cuidaba a su querido esposo,  Angel Escartín.
Mi trabajo en aquellos almacenes, consistía en que los animales, propiedad de los clientes, gozaran de buena salud, con los machos, caballos y mulas, que labraban sus campos. Cuidaba también del caballo de montar,  de don Manuel, el Señor de Chimillas, al que los gitanos, cuando pasaba por el puente del Isuela, lo saludaban. También procuraba que lus vacas no sufriesen mamitis,  que estropearan el buen sabor y la sanidad de la nata, que ellas producían. Llegaron las granjas de pollos y las de producción de huevos y aquel ambiente parecía que la vida se multiplicaba y se alegraban los granjeros y los comerciantes, con el pueblo que consumía pollos y huevos. De aquella empresa tengo que recordar a muchos compañeros y compañeras, que me ayudaron a convertir en alegre mi vida. El administrador principal era don Julio Casbas y el hombre de trabajo manual más simpático y honrado Antonio, que se  crio  en el Convento de Santa Teresa y allí murió y el hoy periodista, Luis García, que en aquellos tiempos recogía mis escritos, en un trozo de saco de papel, y lo escribía  a máquina, para publicarlo en el Periódico.
 Pero yo,  no veía las murallas que protegían la parte posterior y lateral  de aquellos Almacenes, que ahora exhiben, la belleza de su antigua  arquitectura,  oculta durante muchos siglos. Sin embargo, ahora, en el mismo Coso Bajo, se lee el título del  Bar actual y antiguo Teatro Romano, que no está totalmente restaurado y por las noches, da espectáculos, que divierten a los actuales vecinos de Huesca, igual que entonces, daban en ocasiones, diversión a los entonces oscenses. Ese título es, en latín, ”Bendita Ruina” o “Ruinas benditas”,  como quien alaba  la  misión secular de alegrar a los hombres, con su trabajo , sus  juegos y los lejanos recuerdos  del pasado y con cierta tristeza, pensar que ya murieron.  Han pasado los años, para que la familia Ollés,  renovara la misión de aquel Teatro. Compró los Almacenes Escartín,  mi amigo Bene Ollés y lo restauraron su hijo Miguel,  acompañado por Esther, que es una restauradora genial. Tal vez la protegiera en sus estudios el “Genius Loci” o  espíritu del lugar  del Teatro Romano. 

 No es extraño que al “Genius Loci” o Genio del Lugar, le sucediera algún  Angel de la Guarda, porque el hombre siempre ha creído en seres inmateriales,  que los han apoyado  en sus pensamientos.  Y muy cerca del Teatro Romano, se encuentra la Iglesia de Santo Domingo, donde proliferan en la Semana Santa los Romanos,  con sus caballos, sus Pasos  Religiosos,  en que,  en alguno de ellos se alza un  Angel de la Guarda, como guardaba el Teatro Romano, el “Genius Loci”. Pero Santo Domingo es una iglesia  construida   en el Renacimiento  y hubo otra más antigua, en los confines del  Teatro Romano. En la muralla, se ven todavía los agujeros en la piedra, que apoyaron los maderos que guardaban a Santo Domingo. En una viejísima fotografía se ven soldados romanos de la Semana Santa, donde en otros tiempos estaba la iglesia de Santo Domingo,  apoyada en la Muralla  Y allí estaban tomando algún alimento,  animado por algún trago de vino, que les apoyara en su misión de solemnizar las procesiones.
Hoy, los Ollés,  han remozado el recuerdo de los viejos edificios y murallas de hace XX siglos. Al entrar por el Coso Bajo en el Bar, se adivina al fondo, el antiguo Teatro,  a su derecha se encuentra un muro romano, que formaba parte del Torreón, ya caído,  pero  del que se ve su base, con claridad, en este siglo XXI, en que aún se conserva. Era uno de los casi cien torreones, con que contaba la muralla. Hoy sólo queda uno,  frente al Convento de las Miguelas, que parece haber sido edificado por los cristianos,  ya que su sillería no es tan voluminosa como la que colocaban los romanos.
En el siglo I,  nace el Teatro Romano, que   conectaba con la muralla. Su construcción en diversos puntos de España, se extiende durante el tiempo que duró  la gran cultura romana.  Vespasiano, en el año 72 a. C., mandó construir el Coliseo más grande del Mundo, como fue el Anfiteatro de Flavio. Con ese Anfiteatro los emperadores se ganaban el aprecio de los ciudadanos, ante los espectáculos culturales y también, ¿por qué no decirlo?, de la presentación de espectáculos,  a veces morbosos y otras, sangrientos como las luchas de los gladiadores y el cruel sacrificio de los esclavos por las fieras, que se guardaban en los túneles del Anfiteatro. Los romanos cultivaban una civilización hedonista y los Coliseos o Teatros Romanos, cumplían la misión de distraer y divertir al público. El genio de Roma, pensaba de ese modo, para que el pueblo sin trabajo, mantuviera la Paz. Ahora hay que cambiar las ideas de los gobernantes para hacer feliz al pueblo, mirando  una parte del  resucitado Teatro de Huesca, pues el resto del Teatro, está escondido bajo las casas que rodean la muralla. En el Teatro creado por Ollés, se exhiben espectáculos que fomentan el amor y no el odio. Por ejemplo, en la Sala Genius, que pretende ser el Teatro, se presenta el libro: ”Amor blanco, roto”, los Boleros con humor del  Grupo Maracaibo, Fiestas del Carnaval y multitud de espectáculos de música y de humor.
En Huesca hay cientos de iglesias, ermitas, ruinas, algunas  resucitadas como Bendita Ruina, pero nadie podrá decir que ha visto la Osca romana, si no admite haber contemplado su Teatro Romano. Para contemplar aquel Teatro,  echará visiones oscuras en la muralla,  intentando contemplar una visión clara de todo el Teatro o Anfiteatro. Pero el que mira los restos enterrados, sólo logra ver   una visión oscura del Teatro o Anfiteatro, cuyos restos están enterrados en varias casas vecinas, por delante y por detrás, como en casa de Sopena, en la misma calle que sube por frente a la antigua Santa Rosa,  hasta el Bar Taurino, que se encuentra hacia arriba, con sus restos romanos debajo de su pavimento.
 Pero fueron los Ollés con Esther, los que han abierto con claridad la visión del Teatro Romano, pero  ahora,  Huesca tendrá que esperar a que se siga investigando el Anfiteatro o el Teatro total.
Pero ya tenemos un modelo de amor al pasado, para que siga influyendo en la actualidad y en el porvenir de los ciudadanos oscenses. Este modelo ha luchado y sigue haciéndolo,  para presentarnos a los oscenses, un todavía incompleto Antiteatro romano o Teatro Romano, porque el modelo de creación de Miguel Ollés y de Ester Abadía, directora de la restauración de los lienzos,  se queda parado,  en el reciente descubrimiento de parte del Teatro Romano, en fincas que lindan con los antiguos Almacenes de Angel Escartín, por ejemplo en la finca posterior de la Calle Canellas, número 5.
En la parte trasera de antiguos Almacenes de Escartín,  se da a uno cuenta de la interrupción del Teatro, en la casa del mismo Coso Alto, 79. La  muralla, que marca el fin y el principio del Teatro Romano,  tiene unos cuarenta metros de longitud.   Alcanza en algunas partes una altura de seis metros. Esa fuerte muralla, resiste la presión que  se da entre los edificios de la Calle Peligros, que también contiene restos romanos y la delantera, usada ahora, como Teatro Romano, en la que se encuentra la muralla, en la parte  posterior  del antiguo local de Escartín en el Coso Bajo.
No se encuentra la pureza absoluta de la arquitectura romana, porque hubo tiempos en que se construyó y  otros en qué  se reconstruyó la muralla por los árabes en el año de 875. En la Guerra entre los dos cristianos, dirigidos por dos Pedros, uno el aragonés Pedro IV y el otro Pedro III,  de Castilla, derribaron partes de la muralla y fue necesario reconstruir partes de la misma.  
Con este actual e improvisado Teatro Romano, se ha preocupado Miguel Ollés de la reconstrucción de ese maravilloso Anfiteatro  Romano, imitador del Coliseo Romano, pero ahora están paradas las obras físicas, aunque los cerebros de los técnico arquitectónicos, están pensando en dar soluciones a la  reconstrucción total del Teatro Romano. El cerebro de Miguel,sueña con la terminación de las obras en aquel Teatro Romano, y ha encontrado el nombre del Teatro ,llamándolo “Bendita Ruinas” o benditas ruinas, que protegidas por un “Genius”,quiere convertir aquel espacio en accesible al público, para que en Huesca hay “ un punto de encuentro para unir inquietudes y servir como soporte para cualquier iniciativa de carácter social, cultural y turístico en la ciudad de Huesca y su entorno”.
Del  Coliseo Romano, salieron los Teatros  Romanos de Caesaraugusta y de Osca, ambas ciudades importantes  en el Imperio Romano. En Huesca además de la Universidad Sertoriana, apareció el Teatro Romano. En su muralla, sobre unas enormes rocas naturales, se elevan  sillares, unos romanos y otros árabes, pero bajando por una apertura se alcanza un largo pasillo, que pude ser que acogiera  a las fieras que tal vez se exhibieran,  en diversos actos hedonistas.  Durante la Guerra civil, lo usaron los vecinos del Barrio, para refugiarse de los bombardeos, con que se atacaba a la ciudad de Huesca. Muy antiguos tienen que ser esos pasillos o enormes celdas, pues en sus techos brotan  y han brotado unas, tal vez estalagmitas, que en aquella paz de siglos posteriores al imperio romano, siguen, aunque muy lentamente  creciendo. Dicen del Coliseo Romano (80 d. C.), nombre dado  por el constructor Flavio, que para albergar los espectáculos de gladiadores,   tenía un hipogeo, que era un complejo de túneles y mazmorras. En ellas se alojaban,  por poco tiempo,  pues los esperaban la muerte, los esclavos  y animales salvajes. Allí se exhibían luchas entre gladiadores, carreras de caballos y tiro de pequeños coches y caza de animales o venatorio. En Huesca, no sé si actuaban los gladiadores, pero  había animales salvajes, que abundaban más que en Roma, y éstos eran los toros de lidia. Cerca está la Plaza de Toros, que no se usaba como tal en aquellos tiempos, pero sí que había un local,  donde se guardaban toros para el cercano, no sé si  Anfiteatro o Teatro.    Este se inauguró en el siglo primero,  al mismo tiempo que el Anfiteatro de Zaragoza o Caesar Augusta, en el que podían entrar seis mil espectadores. Fue el emperador Tiberio el que se ocupó de su construcción. Dice la Historia que ambos anfiteatros, el de Huesca y el de Zaragoza, fueron construidos simultáneamente.
Atravesando el pasillo subterráneo, o pasadizo o mazmorra primitiva, se llega a un lugar donde se encuentra una escalera metálica. El Coliseo Romano consta de cuatro pisos y el de Huesca, yo no sé  cuántos,  pero desde luego más de uno. Y de la misma forma que en Roma, empleaban ascensores,  no de los actuales, para subir y bajar de un piso a otro. Allí donde han colocado la escalera, habría algún sistema de subida y bajada.
La cabeza de Miguel Ollés , le da vueltas continuamente, sobre el trazado arquitectónico de la obra romana, pues de vez en cuando  llegan noticias nuevas sobre él. Hace no mucho tiempo se han descubierto en la Calle Canellas, nº 5,nuevas ruinas del Teatro Romano, que dan esperanzas al espacio del número 79, del Coso Bajo de Huesca, de formar con esas ruinas el auténtico Teatro Romano de Huesca.
El “Genius Loci” o Genio del Lugar, protege en ambiente de la entrada de Huesca por la carretera de Barbastro. Se encuentra primero con  el Teatro Romano, la Iglesia de Santo Domingo y la antigua del mismo santo en el Teatro Romano. En la Plaza de toros, existía en tiempos del imperio romano, un lugar donde se guardaban toros, para en alguna ocasión, luchar con ellos o en el Teatro o en los campos vecinos. 

Pero el espíritu de los oscenses ha amado siempre el Teatro y frente a Santo Domingo y debajo del nº 79, de la “Bendita Ruina”, en el siglo XVI, se fundó el “Corral de Comedias”, en el que se representaban obras hasta de Lope de Vega. Yo me acuerdo de la Posada de Laviña, en cuyo corral se representaban las comedias. En sus cuadras, con mi padre, cuando veníamos de Siétamo a Huesca, encerrábamos a la burreta torda, que teníamos desde antes de la Guerra Civil.
En el ordenador, en “Bendita Ruina” se lee: “El concepto de “Genius Loci” hace referencia al espíritu protector del lugar y es heredado de la cultura romana. Lo podemos entender como la atmósfera del lugar, las  preexistencias  ambientales y la memoria colectiva…Artistas y escritores a lo largo de la historia han encontrado inspiración en los lugares y han explicado el fenómeno, tanto en el arte como en la vida cotidiana, cuando se han referido al paisaje o a los ambientes urbanos”.
En aquellas antiguas fechas en que los romanos, enseñaban en los Teatros la cultura hedonista, buscaban  para el pueblo el placer y la ausencia de dolor y ahora Miguel Ollés, busca que el pueblo tenga “iniciativas de carácter social, cultural y turística en la ciudad de Huesca y en su entorno”.
Basta mirar a los primitivos romanos del Imperio que buscaban el hedonismo

Y los miles de soldados romanos, que han acompañado las procesiones de Semana Santa, queda claro que también ellos gustaban de echarse en aquellos días un buen almuerzo,  acompañado de un buen vino. 

lunes, 17 de febrero de 2014

Zaragoza y Aragón



Aragón es la Autonomía española con menos habitantes por kilómetro cuadrado, unos veinticuatro, lo que supone un tres por ciento de la población de España, teniendo en cuenta que en extensión, nuestra tierra supone el nueve por ciento de la superficie nacional.
Podemos decir, sin ninguna vergüenza, que Aragón es un desierto demográfico. Si Zaragoza no fuera tan populosa, nuestro peso demográfico nos convertiría en un vacío territorial sin ningún peso específico político, dentro de la Nación.
¿Es de lamentar que Zaragoza sea tan grande? Muchos, efectivamente se quejan de ello, diciendo que la megalópolis va contra los intereses del resto de Aragón, que se convierte en un gran ídolo de barro con una descomunal cabeza metálica que puede desequilibrarlo.
Yo, personalmente no veo mal que exista una gran capital en nuestra Región-Nación aragonesa, lo que me preocupa es que no crezcan nuestros pueblos, nuestras ciudades y nuestras cabeceras de Comarca, como ocurre en Navarra, donde gobiernan mirando el desarrollo de cada núcleo urbano,  repartiendo sus aguas y estableciendo industrias que hacen que los habitantes no emigren.
Aragón tiene los mismos orígenes que Navarra, pero se ha olvidado de zonas, como el Somontano, tan bellas y tan surcadas por ríos, que como en Angüés o en Siétamo no se aprovechan nada, sino es para llevarse sus aguas. Al pasar por Angüés, te das cuenta de que la carretera, se llama Calle de Joaquín Costa, hombre nacido en Graus y de un cerebro excepcional, que quiso convertir Aragón en una huerta. Pero aquí mismo,  en Angüés, se da uno cuenta de cómo los políticos españoles, se han dejado  a Angüés y a Siétamo, como pobres secanos, teniendo como tienen ambas poblaciones,  a saber Angüés el río Alcanadre y Siétamo,  el Guatizalema.  Siétamo  ya fue por segunda vez, dejado de secano. La primera con el proyecto, nacido en el pueblo, que fracasó por una Guerra Carlista,  y la segunda, abandonada por el Pantano de El Grado.
De Siétamo a Caspe, primero por la provincia de Huesca y luego por la provincia de Zaragoza,  baja una carretera, que se une con la que va desde dicha ciudad a Barcelona. Siguiendo un poco más al Sur, se llega  al pueblo de Alcañiz, que pertenece a la provincia de Teruel.
Hemos bajado del Alto Aragón al Bajo, donde se encuentran pueblos con un ambiente medieval. Allí se encuentra uno con Oliete, Ariño, Samper, Hijar,  Monroyo, Beceite y Calaceite. El aspecto de Albalate, con su barrio moruno, Valderrobres y La Fresneda, te dan  la impresión de que has vuelto a tiempos pasados. Se encuentran muestras de muchas civilizaciones, unas con pinturas rupestres como en Mazaleón, Castellote y Ariño. Se encuentran también, poblados ibero- romanos, en varios pueblos, como en Azaila. Se contemplan ermitas góticas y torres como las iglesias de Alcorisa,  Muniesa y la iglesia de Híjar.
Y de las bellezas  antiguas  y originales, se encuentran yacimientos paleontológicos, en uno de los cuales se encontró un dinosaurio, donde hace escaso tiempo, lo encontraron fosilizado.
Estuve en cierta ocasión en Alcañiz, donde me llevó el compañero Veterinario Don Alvaro Franco Oliván. Allí me di cuenta de que el Bajo Aragón es una zona, con gran personalidad, que hace retumbar fuertemente el sonido de los bombos y de los tambores, para la Semana Santa. Hacen pensar esos bravos sonidos, en la conmoción de la Naturaleza, al morir Cristo en el Cruz. Al contemplar y escuchar estos tañidos que se oyen por el cielo, se da uno cuenta de que se encuentra en Aragón, donde  a  los aragoneses antes de Cristo, los conmovía el  paso a  la Primavera desde el Invierno. Pero al llegar Cristo, parece que están alabando al Señor, cuando estaba el Santo Grial o Cáliz de la Pasión de Cristo en San Juan de la Peña, que hacía  sonar los tambores,  por todo el Maestrazgo. Si,  se escuchan los sonidos bravos de la vida de los turolenses, en la Puebla de Híjar y en Hijar, Andorra, Alcañiz, Calanda, Alcorisa, La Puebla, Samper y Urrea.

 En 1762, Miguel Azara, Novicio en el Convento  de Nuestra Señora de los Angeles  de Híjar, donde bajó desde Siétamo de la casa de mis antepasados los Azaras. En Híjar, asistiría a las severas procesiones, en que presidía el color negro de las túnicas de los cofrades y el tercerol o capa plisada. Es y sería entonces ya, impresionante la subida al Calvario  y el “romper” la hora, a las  O horas, por los sonoros golpes de los Tambores.


En Calanda, de donde era natural Luis Buñuel, a lo largo de una acequia,  se cultivan campos de melocotoneros, cuyos melocotones son tan sabrosos como los de Alcañiz  y Valderobres. Luis Buñuel tenía un temperamento fuerte, como las costumbres de Calanda, donde rompen la hora a las doce del mediodía del Viernes Santo, produciendo un estruendo que dura veintiséis horas que ponen a prueba el temperamento de los hijos de Calanda. Acaba la procesión con una marcha, que llaman  palillera. Se ven entre los tamborileros y entre los que hacen sonar los bombos, muchas manos llenas de sangre, que recuerda la fe y el coraje de los habitantes del Bajo Aragón. Siguen los turolenses, volviendo a los suaves sonidos dulzaineros, como unos mozos de Monroyo, que han recuperado ese antiguo instrumento del famoso Tío Gaité. Y ahora, además,  bailan la Samarreta. En Calanda se encuentra el Templo del Pilar, pues Miguel Pellicer, vecino de Calanda,  se  quedó sin una pierna el año de 1657 y la Virgen del Pilar, milagrosamente se la devolvió. En todo el Bajo Aragón, se tiene devoción y hace pensar en la alegría que produce la Virgen del Pilar en Zaragoza, cada año, como si al mismo tiempo que se contemplan inmensidad de flores que el pueblo zaragozano le impone en la Plaza del Pilar,  se escucharan los tambores y los bombos. También tiene que ser agradable  en el Mundo Mudéjar de Teruel, escuchar esos sonidos convertidos en celestiales, alabando el estilo mudéjar, con sus colores  mosaicos, morunos, que son como los colores de las flores. El año 40 después de Cristo, en Zaragoza se apareció la Virgen al Apostol Santiago el Mayor, sobre un pilar de jaspe, que todavía veneramos los aragoneses. En Calanda, cantaban:  “En mi pueblo no bendicen el agua de bautizar,- que la bajan de la Ermita- de la Virgen del Pilar”.
Teruel que se encuentra en la parte sureña de su provincia, es el  “vaticano” del estilo mudéjar, porque su estilo monumental  e histórico, ha hecho que se reconociera a Teruel, como “Patrimonio de la Humanidad”.
En los altos macizos de Peña Roya y Beceite, donde se juntan las provincias de Teruel con la de Tarragona y con la de Castellón, se alza el Tossal dels Tres Reys, a 1356, metros sobre el nivel del Mar, lo mismo que ocurre con la Mesa de los Tres Reyes, en el Pirineo, donde se reunían los reyes de Francia de Navarra y de Aragón, Más abajo de Azaila y de Alcañiz, se levantan los olivares, que producen el aceite más fino del mundo. En Azaila se encuentran los restos  ibero-celta- romanos, que no se pueden contemplar iguales en el resto de España. En tal monumento, se ven  correr calles, a través de los siglos, torres y fosos. Todo está presidido  por un templo romano .
El Maestrazgo, está situado en el Este de Teruel, limitando con Castellón por el Este, al Norte por el Bajo Aragón, al Oeste con Andorra- Los Arcos y con la Comunidad de Teruel y al Sur con Gúdar-Javalambre. Tiene el Maestrazgo como capital a Cantavieja y hay pueblos como Iglesuela del Cid, que ennoblece su historia. Pero no sólo fue el Cid Campeador su héroe, sino que el Gran Maestre de las Ordenes Militares del Temple, de San Juan y de Montesa, dirigía estas tierras establecidas para defenderlas, contra los moros. 
El General Ramón Cabrera y Griñó, tuvo la zona central de su lucha, durante la Primera Guerra Carlista, a saber desde 1833 hasta 1840. Fue una Guerra, de la que escribió en el siglo XIX, Don Benito Pérez Galdós, en la zona del Maestrazgo.
Debajo de esta zona del Mayorazgo, se encuentra Teruel, capital de la provincia, al sur de la misma. Parece que esta ciudad venera el amor,  con el bello y triste sepulcro de los
“Amantes de Teruel” y el “Torico”, representa el amor de los turolenses a la ganadería brava  y a la ganadería de consumo, como por ejemplo el jamón, famoso por su sabor y del que es la provincia de Teruel, que más fama alcanza. 
En la parte suroeste se encuentra la Comarca de Albarracín. Es una comarca que cuida la ganadería, el patrimonio forestal y el turismo rural. Pero es que además su capital, fue declarada Monumento Nacional en año de 1961.Es toda la comarca de una gran belleza, pues Albarracín está presidida por una Catedral y la ciudad y su Castillo están rodeados de murallas. Se encuentran pinturas rupestres de una antigüedad desde seis mil a mil quinientos años. Ocupa una porción de Sierra del Sistema Central Ibérico, que suministra agua abundante a la comarca y a España,  porque en ella nace el Río Tajo y en la roca está excavado un acueducto que conduce agua al pueblo de Cella. Es una tierra de una gran riqueza turística de mucha fama. Está contigua a la zona de Cuenca y de Guadalajara, en que se encuentra la ciudad, antes aragonesa, de Molina de Aragón.
Saliendo de la Comarca de Albarracín, se penetra en la del Río Jiloca, que corre, no sólo por las comarcas de la  provincia de Teruel, sino también por la de Zaragoza,  por el Campo de Daroca y Comunidad de Calatayud y desemboca en el río Jalón, que desagua en el Ebro. Nace cerca de Monreal, en el paraje de los Ojos de Monreal del Campo, y antes decían que su nacimiento tenía lugar en Cella, al pie de la Sierra de Albarracín. Sin embargo se ha comprobado que el tramo desde Gella hasta Monreal del Campo, es un canal que se construyó  en el siglo XVIII.  Desemboca el Jiloca en el Jalón, en tierras de Calatayud, provincia de Zaragoza. Antes pasa por la también zaragozana Daroca, ciudad de historia fantástica, en cuyo Campo entra el Jiloca, por Calamocha. En las orillas del Jiloca se encuentran molinos y batanes, como los que existen en cualquier río aragonés, como el Guatizalema, cerca de la ciudad de Huesca, en Los Molinos de Sipán.
Dentro del municipio de Calamocha, se encuentran diversos pueblos, como Cutanda, Luco de Jiloca, Navarrete del Río, Olalla…Esta zona de Calamocha tiene una gran especialidad  en la preparación de jamones, que están dentro de la denominación de Jamón de Teruel. Tiene Calamocha el privilegio de ser un punto de encuentro con las ciudades del Mediterráneo,  como Valencia. Está cerca de Zaragoza capital de la Depresión del Ebro y de Madrid, capital de España. Calamocha se cita en el Cantar del Mío Cid. Esta situación ayudará a Calamocha  a ser un importante núcleo industrial. De la Comarca del Jiloca se pasa a Daroca, en la provincia de Zaragoza, pero antes cerca de Calamocha, se encuentra la laguna de Gallocanta,  repartida entre Teruel y Guadalajara. Es un lugar ideal con una fauna que encuentra en dicha laguna una estación, para descansar y alimentarse en sus largos viajes por el cielo. A dicha Laguna me llevó mi yerno Santiago  , que me hizo contemplar aquel mundo idílico. En el pueblo de Retascón, cerca de Daroca, nació la madre de Santiago  , que colabora conmigo en mis escritos. Allí acude a veranear, Visitación Guillén, acompañada por su esposo Bernardo Adiego. Fuimos a verlos y al mismo tiempo, me llevó Santiago a la Laguna de Gallocanta, en la provincia de Teruel y a la ciudad de Daroca. En esta ciudad se conserva la iglesia de Santa María, que despierta un gran interés por que en ella se guardan los Sagrados Corporales. En Daroca se contempla una ciudad medieval, rodeada de murallas.
Encima del Campo de Daroca, se asientan  Calatuyud, el Campo de Cariñena y su lado el de Belchite. Calatayud  estuvo poblada  por los iberos y después por los romanos y quedan las Ruinas de Bilbilis Augusta. Hay cinco castillos, entre los que destaca el Castillo Mayor o de Ayub. Pero no se acabó el arte con los moros, pues éstos cuando fueron derrotados por los cristianos,  trabajaron de albañiles  con el estilo Mudéjar, que el año 2001 fue declarado como Patrimonio de la Humanidad. Cercano a Calatayud se eleva el Monasterio de Piedra, donde me llevó Santiago  y pude contemplar un parque de aguas y cascadas, que tornaba verde todo el paisaje. Allí se contempla el trato entre los hombres y las aves, que ante el público,  ven como acuden a sus llamadas y consumen los alimentos que les proporcionan, los seres humanos. Son numerosos los pueblos en la Comunidad de Calatayud, con bellos nombres, como Alhama de Aragón, Ariza y el pueblo de Belmonte de Gracián, es decir el pueblo,  donde nació en el siglo XVII, el escritor Baltasar Gracián, leído en todo el mundo. Es agradable e  interesante  ”El Criticón”.
Al Norte de la Comunidad de Calatayud se asienta Aranda, y de sus Condes,  heredó el título de Conde de Aranda, Don Pedro Pablo Abarca de Bolea. Nació en Siétamo y fue un político,  militar y diplomático en el siglo XVIII. Poseía numerosos títulos nobiliarios, como Marqués de Torres de Montes y Barón de Siétamo. Se preocupó, apoyando a su pariente Pignatelli, de la navegabilidad del Río Ebro, pero su muerte ha hecho que el puerto de Aragón en el Mediterráneo, se olvidara. 
La capital de Aranda es Illueca.
La Comarca del Bajo Jalón o Valdejalón, se encuentra entre Calatayud, Campo de Cariñena y Zaragoza. Su capital es La Almunia de Doña Godina . En ella se encuentran, centros de formación. En ellos estudiaron mis hijos Manuel e Ignacio, que se hizo Ingeniero Agrónomo. Mi mujer y yo hemos ido a la Almunia a traer y a llevar a nuestros hijos. Al lado del Campo de Cariñena, se encuentra el Campo de Belchite, que por el Norte limita con Zaragoza. En la Guerra Civil de 1936, hubo en Belchite una batalla, entre el 24 de Agosto al seis de Septiembre de 1937. Produjo cinco mil muertos  y lo dejó, en ruinas, que se conservan. Esta batalla dio lugar a reforzar las defensas de Zaragoza.
Encima de Aranda, se encuentran el Campo de Borja y el Moncayo con su capital Tarazona.
Desde Siétamo, en días claros, se divisa el Moncayo, pero en Borja y en Tarazona, es el Moncayo el que preside sus vidas y vigila su pasar a través del tiempo. Están las dos zonas en el límite con Navarra, con Tudela al otro lado, Fueron las tres poblaciones reconquistadas por Alfonso el Batallador, que estuvo enterrado en el Monasterio de Montearagón y ahora en San Pedro el viejo de Huesca. En el Campo de Borja se da con facilidad,  la uva garnacha, de la que sale un buen vino. Tudela, navarra, que con Tarazona, a unos veinte kilómetros,  una de otra, van muchos tudelanos a coger setas al Moncayo. Ambas ciudades tienen sus catedrales  y desde ambas ciudades se contempla el Moncayo. La tía del Conde de Aranda, abadesa del Monasterio de Casbas y escritora en aragonés y en Castellano, que trabajó en Casa de los Lastanosa de Huesca,con Baltasar Gracián, que  alababa en 1648, a Ana Francisca Abarca de Bolea, con las siguientes palabras: “ La muy noble e ilustre señora doña Ana de Bolea, religiosa Bernarda en el Real Monasterio de Casbas, en Aragón, tía del Marqués de Torres, que compitió con nobleza y virtud y con su raro ingenio, heredado  del insigne y erudito don Martín de Bolea, su padre, cuyas poesías han sido siempre aplaudidas y estimadas”. ”Así podemos ver, por su aragonesismo, al que ella era tan sensible, el Corpus en Zaragoza y los paisajes del Moncayo, al que todavía hoy contemplamos desde el pueblo de Siétamo”. El Moncayo tiene un paisaje montañoso  magnífico, cuando llega la primavera. Escribió Ana Francisca Abarca de Bolea “La Vigilia y el Octavario de San Juan Baptista”. Pertenece ese escrito a la literatura pastoril y María iguala en el comportamiento a los cortesanos con las pastoras. No puede Ana Francisca separar la zona de Guara con la del Moncayo y hace cantar a la zagala Marica, el Romance de Guara, que afirma que esta Sierra “se divisaba desde  Moncayo con  capirote  de nieve”. ¡Cómo sentía la Abadesa de Casbas el aragonesismo de su época, por su amistad con el sabio jesuita Baltasar Gracián, nacido en  la zona de Calatayud y por las miradas que se echaban y todavía se echan el Pico de Guara y el Moncayo!.
Ya estamos en la ribera del Ebro y en la Ribera Alta, se emprende el camino hacia las Cinco Villas.
Las Cinco Villas, que una vez salidos de Francia, se entra en ellas por Sos del Rey Católico, donde nació el primer Rey Fernando el Católico, casado con la castellana Isabel la también llamada Reina Católica. Salió la madre del Rey con su feto de Sangüesa de Navarra, para que el príncipe Fernando naciera en Aragón. Después de Egea de los Caballeros, se pasa por Tauste, que nos trae el recuerdo del gran escritor universal Ramón J. Sender,  nacido en 1901, en Chalamera. Vivió en Huesca, en Alcañiz  y estuvo cuatro años en 1911 hasta el 1914, en Tauste, donde se eleva la torre mudéjar de Santa María. En Huesca ayudó a su padre como Secretario del Periódico de los agricultores oscenses, La Tierra, de la cual ya bastante después de la Guerra Civil, mi padre acudió a la liquidación del Periódico y nos trajo a los hijos, algunos lapiceros y pequeñas piezas de acuarelas. Sender conocía mi familia y escribe sobre mi abuelo, como habitante del Castillo del Conde de Aranda. También describió en Tauste el Castillo de Sancho Abarca, dejando volar a su imaginación. Era muy joven y manifestaba gestos de amor a Valentina Ventura. A catorce kilómetros de Tauste se alza el Santuario a la virgen, de Sancho Abarca y muy cerca está el pueblo de Colonización llamado Sancho Abarca. Se encuentra el Santuario en las Bárdenas de Aragón,  continuación de las navarras.  
Por estos parajes bajaron los bearneses, que soñaban con España, todos los habitantes de Pau y de Oloron. Llegaron a crear pueblos en la Montaña Pirenáica, igual que mucho más tarde los crearon en Valencia. Los bearneses entraban por Ansó y Echo y se unían en Sos del Rey Católico.  Se juntaron en Ayerbe, con los navarros y aragoneses y conquistaron primero Almudévar, donde a un bearnés, del cual viene mi apellido, cambió su apellido franco por el nombre de la villa de Almudévar. Luego entraron en Zaragoza, donde se acordarían de los intentos de Carlomagno de apoderarse de la ciudad. Y en el Pilar enterraron a Gaston de Bearn y a su esposa Talesa. Se encuentran en el Pilar, cuarenta documentos, conservados en archivos. Alfonso el Batallador, que conquistó Zaragoza, le concedió el patronato de la iglesia de Santa María. Como he dicho ambos esposos fueron enterrados en dicho templo. Para los peregrinos  fundó el Hospital de Santa María, del que se conocen noticias de la donación en el año 1143. Alfonso el Batallador respetaba la tradición de que Santa María se apareció al Patrono de los Peregrinos de Santiago.       
Gaston de Bearn era Vizconde del Bearn y fue nombrado autoridad de Aragón, por su primo Alfonso el Batallador Señor de Zaragoza.
Estamos en las orillas del Ebro, donde Pignatelli y su primo el Conde Aranda, quisieron convertir el río en navegable para que Aragón tuviera un Puerto de Mar. Fijándose en los mapas, se ve como cortaron la salida natural del Ebro desde Aragón.
Hemos llegado a Zaragoza, porque: ”De ros altos Perineos-men baixé en ta tierra Plana,- pa corteixar  a una nina- que Marichuana la claman”. Sí, hemos bajado hasta la Tierra llana, donde está la gran Niña Virgen,  la Madre de todos los aragoneses. Y es cierto,  porque como me dice Santiago Adiego “desde Zaragoza, en invierno, cuando está el día claro, se ve el Monte Visaurín, entre Hecho y Ansó, desde cualquier terreno un tanto elevado”. Lo mismo que pasa cuando subes desde Huesca al Monrepós y contemplas Zaragoza, e incluso como hizo un aragonés, que se lanzó caminando a Zaragoza , desde dicho Monrepós. Y en Tardienta y en Torralba de Aragón, cuando subes por la noche a la Sierra, divisas la iluminación artificial de Zaragoza. Desde todos los Monegros, aproximadamente  a unos cien kilómetros y a veces algo más, podemos ver los montes nevados de los Pirineos y desde éstos, en sus crestas pirenaicas, se contempla un mar de nieblas desde la Hoya de Huesca hasta el Ebro. En cambio en los altos montes,  la atmósfera es diáfana. El Alto Aragón es una “bajada” desde los Altos Pirineos hasta la Tierra Baja. En el Pirineo  se encuentra el Monte Perdido (3358) y Viñamala(3298), en su parte Oeste y las lluvias son mayores de 2.OOO mm. anuales. Cae menor cantidad de agua en los macizos de Posets(3371) y la Maladeta(3404), para acabar la cadena montañosa en  el Aneto, y en la capital de los Monegros, Sariñena, que está a unos 285 metros de altura sobre el nivel del Mar, la lluvia sólo alcanza 434 mm al año. El último pico de los Pirineos , al lado de Cataluña es el Aneto. Desde la Torre de la Iglesia mudéjar de Torralba de Aragón, se ven, por su lado izquierdo el Moncayo y hacia la derecha  y hacia arriba se contempla el Turbón y más al Oeste el conglomerado de los montes que se agrupan alrededor del Monte Aneto. Lo mismo se ve desde la Sierra de Tardienta, según me han dicho unos tardientanos.
Hay un contraste de clima entre el Norte francés de los Pirineos, que está bañado por los frentes que vienen del Océano Atlántico, pues hay algo de verdad de que “Africa empieza en los Pirineos”. Basta ver en nuestros Pirineos una atmósfera luminosa, con árboles y otros vegetales, desconocidos en Europa y en el Sur, las estepas  monegrinas. Es curioso ver las sardas con coscollos, que se crían en la Sierra de Alcubierre, montes de Zuera y en la Serreta Negra de Fraga, que se reproducen en zonas  pirenaicas, en las que llueve poco en el Norte del Alto Aragón, por ejemplo por Sobrabe y por el Gallego. Cuando se preparaba la batalla de Lepanto, se cortaron multitud de árboles en los Monegros.   
Las cuatro zonas en que se divide el Alto Aragón, son Los Pirineos, el Prepirineo, el Somontano y los Monegros.
 Esta teoría de la unidad desde los pirineos hasta los Monegros y hasta Zaragoza, la demuestra el cuadro que posee Eliseo Carrera, nacido en los Monegros, en Villanueva de Sigena. El cuadro representa el cadáver flotante del caballo de Roldán,  ayudante de Carlomagno, que desde que murió en el Salto de Roldán, fue arrastrado por las aguas del Flumen y del Alcanadre, y que bajó desde la Sierra prepirenaica, hasta los Monegros. Todo bajaba de los Altos Pirineos hasta los Monegros, como los ríos Aragón, Gallego Alcanadre y Cinca, de la misma forma que bajaban las cabañeras a los ganados desde Ansó, Sallent y de toda la Montaña, a pasar los inviernos en la Tierra Baja. Igual que Miguel Servet, descubridor de la circulación de la sangre y nacido en Villanueva de Sigena, viajó por Europa y murió asesinado, Joaquín Costa nacido en Graus, estudió la circulación del agua por Aragón,  de arriba abajo, que han transformado tantos miles de Hectáreas de los Monegros, en campos de regadío.
De los Pirineos bajan las aguas a la Tierra Baja y los ganados y el ferrocarril que bajaba de Pau y de Oloron, se abandonó para dejarnos separados con ese otro lado del Pirineo, cuando en países, en que tanta propaganda se hace de su independencia, están fuertemente comunicados con Francia. Y aquí no podemos crear el círculo industrial que abarque a Zaragoza y a Toulouse.
Aragón tiene, como Navarra sus orígenes en el Pirineo. Es una palabra vasco-ibérica, compuesta por ”ara”, que quiere decir río y por “egún”, que significa, en castellano, día; por tanto Aragón equivale al “río que viene del día” y aunque baja desde Canfranc, perpendicularmente hasta cerca de Jaca, desde esta localidad, se orienta hacia el oeste, discurriendo hacia Navarra desde el Este, punto geográfico por el que sale el sol y por tanto nace el día. Aquellos habitantes antiguos, ¡cómo ponían nombres a los ríos, a los valles y a las montañas, explicando su relación con la Naturaleza!;  sólo hay que ver como la palabra vasco-aragonesa Zuriza, está conforme a su color blanquecino, que es su significado en castellano, a causa de la cantidad de nieve que allí cae y Polituara es el valle o el río hermoso. Y ¿qué decir de Javierre o Chabierre, del que se conocen en nuestra provincia alrededor de cuarenta topónimos con este nombre?, qué equivale a Echeverri o casa nueva, teniendo en cuenta que la diferencia se da también con otros nombres del País Vasco, pues basta ver como unos se llaman Chavarri, otros Echevarria, etc.,etc. En Navarra,  al lado exactamente de Aragón, se encuentra Javier, que antes se pronunciaba como Chavierr. Julio Caro Baroja dice que en la zona que recoge aguas para el río Aragón, por medio del río Ijuez o Izuel, se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Iguacel, “del más puro románico”. Se pregunta por el significado de esas antiguas palabras vascas y dice “la diptongación antigua, como otras muchas de la zona y la reducción de r final a l son signos de evolución dentro del romance peculiar de esta tierra pirenáica,  porque el cambio y la alternancia de r, l son conocidos y muy antiguos. Así Araba dice Alava y Ayara, Ayala, y por esta lengua vasca, cabe incluso imaginar que Aragón y Alagón son el mismo nombre.
Aquellos montañeses a lo largo de los siglos, han ido bajando a otros territorios aragoneses, unas veces por conquista y otras por emigración y se han unido a los antiguos habitantes que por allí se encontraban, muchos de ellos de su misma tribu ilergete y otros celtas, romanos, godos o árabes, que en realidad no tenían tal origen pues casi todos ellos eran del terreno y se habían convertido en musulmanes, que más tarde serían expulsados de España. De Botaya , al lado de San Juan de la Peña y cerca de Jaca, bajo mi abuela paterna Pilar.
Y aún en este siglo vemos como van desapareciendo o disminuyendo algunos pueblos de esa montaña. Basta recordar el caso de Sebastián Grasa Estallo y de su esposa Eugenia Casaus  Callau. El primer apellido está castellanizado y equivale a Garasa, que todavía conservan muchos altoaragoneses.
En el mes de Noviembre de  2003, cumplio cien años y todavía se acuerda de sus años infantiles y juveniles allá en el antiguo pueblo de Salinas de Jaca y me cuenta cosas del Forato, con su culebra –dragón,  al que daban de comer un vecino del pueblo y
no se olvida de una bruja que vivía al lado de su casa. Iba andando a las ferias de Navarra y compraba cañablas y esquilletas para sus ovejas en Sanguesa . Cuando pasaba por la Sierra de Santo Domingo veía la Osqueta, que en vasco quiere decir apertura pequeña, como las que él hacía en las orejas de sus ovejas, para marcarlas. Es osqueta diminutivo de osca, de donde le vino el nombre a Huesca, es decir de la Osca o Salto de Roldán.
Ya hace muchos años que emigró de su desaparecido pueblo y está en Siétamo, con su familia y él ve como Aragón, desde hace tiempo se da cuenta de cómo  está perdiendo peso económico, en tanto su vecina Navarra sigue creciendo, no sólo en Pamplona, sino en todo su territorio
En cambio en el año 2003, se dice que Aragón, “está perdiendo peso económico en el conjunto de España”. Por el Norte se encuentra Jaca , Sabiñánigo, Boltaña y Benasque, debajo el prepirineo están Huesca y Barbastro y por el sur Sariñena , Villanueva de Sigena y Fraga. No es solamente necesario avanzar en ese camino económico de Aragón, sino que hay que conseguir, que como en Navarra, se logre de un modo equilibrado  “en todo el territorio, no sólo en partes muy concretas como puede ser el corredor del Ebro o la capital zaragozana”. Hay que evitar que la labor que durante siglos ha realizado en el Pirineo el patrono de la aguas, San Urbez, se pierda en lugares como en Angüés y Siétamo y que no se rían de Costa, con su nombre en la carretera de Barbastro a Huesca.
Se quieren llevar las aguas del río Ebro, pero ya se nos han llevado las del Guatizalema y se quieren llevar las del Alcanadre.¿Por qué no se acuerdan de que nuestras aguas rieguen nuestras tierras, antes que regar las de los demás?. Ahora van a hacer el proyecto de aprovechamiento de las aguas del pantano de Montearagón  y como no estarán allí discutiendo los vecinos, escaso vecinos de nuestros pueblos se las llevarán a otras tierras, a las que podrían también llegar, después de haberse aprovechado en su parte alta. Cataluña con Aragón, Valencia y las Islas Baleares, ha sido una zona de prestigio comercial e industrial y se la ha protegido, concretamente en el siglo XXI, comunicándola con Francia. En cambio, en Aragón se ha dejado casi abandonada la construcción del Ferrocarril, que por Canfranc, nos uniría con Aquitania.
Zaragoza, a orillas del río Ebro, que recoge las aguas del Pirineo, es la capital del antiguo Reino de Aragón, pero ha quedado aislada del Mar Mediterráneo, porqué los políticos han despreciado a ese noble Reino. Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda y nacido en mi pueblo de Siétamo, se preocupó del Canal del Ebro, al que quería dar salida por el Mediterraneo, a los productos de Aragón. Basta mirar el mapa de Aragón y contemplar cómo se corta radicalmente, la salida al Mar de Aragón, por un puerto naval. La familia de los Abarca de Bolea, siempre se relacionó con Francia, porque subía a lugares de aguas calientes. De San Ponce de Tomeras salió el Rey Ramiro I el Monje. En Velillas, al lado mismo de Siétamo, se fundó un monasterio dedicado a San Ponce o Ponz de Tomeras. Era el Pirineo un País, que unía a Francia y a España y la Historia lo demuestra, entre otros hechos históricos, hay que pensar en los intentos que el Emperador Carlomagno,  hizo  para unir Zaragoza, al primer intento de crear un Impero Europeo, como ahora se está realizando el “Mercado Común Europeo”.
Los moros también ocuparon el Midi Francés y se estableció una reconquista común entre franceses y españoles. Por ejemplo en el Bearn francés, donde se encuentran las ciudades de Pau y de Oloron, se hizo una gran labor, para conquistar Zaragoza. Se unieron los bearneses con los navarros y altoaragoneses en Ayerbe después de fundar poblaciones en el Norte de Huesca, conquistaron Almudévar, donde mi antepasado bearnés, fue nombrado Bayle. Luego conquistaron bajo las órdenes del Rey Alfonso el Batallador, la ciudad de Zaragoza, que ya buscó en su vida, el Emperador Carlomagno. Tardaron años en conquistar Valencia en cuya geografía, fundaron pueblos, los bearneses. En Valencia se encuentra el apellido Almudévar, que en lengua valenciana, se convierte en Almudéver. El punto más esplendoroso, fue el de Zaragoza, quedando al Norte el Alto Aragón y al Sur, el de Teruel.
Los cristianos sintieron la necesidad de tomar Valencia, y tardaron varios años en hacerlo, pero en la región valenciana, fundaron  pueblos, después de pasar a conquistarlos por la actual provincia de Teruel. ¡Cómo se acercaron los aragoneses a Tarragona ,cerca de Valderrobres y cómo lo hicieron más abajo, por Rubielos de Mora y por Mora de Rubielos, pegadas a Castellón y a Valencia. Igual que en el Pirineo, están a los lados de Aragón de Navarra y de Francia el pico de los Tres Reyes, tocando las provincias de Castellón y de Tarragona, se encuentra el Tossal dels  Tres Reis, a mil trescientos cincuenta y seis metros de altura
¡Cuántos Reyes ha dado Aragón a Cataluña, Valencia y Baleares!, pero como se quedado Aragón con tierras sin puerto de mar, como debieron haber hecho los españoles, al dividir España en provincias, buscando una salida al mar, por la desembocadura del Ebro, por Tortosa y por Castellón!. Este reparto se hizo en mil ochocientos y pico, cuando ya había muerto del conde de Aranda en mil setecientos ochenta y nueve. No sé si es la escasa población de Aragón la que hace que no se hagan las obras necesarias para hacerlo prosperar. Para unir Cataluña con Francia, se ha inaugurado un ferrocarril extraordinario, cuando, el Gobierno catalán, está exigiendo la independencia. En Irún donde funciona otro ferrocarril extraordinario, pasa por él, la mercancía para España. Y aquí,  en Aragón,  se quebró el ferrocarril de Canfranc y no lo arreglan.

De todos estos asuntos, trata el contenido de este articulo y ustedes podrán recordarlos y tratar de que Aragón, crezca y se cultiven en él, no sólo las tierras, sino también la industria, el turismo, las comunicaciones, el deporte y sus costumbres, sin olvidar sus lenguas.

sábado, 15 de febrero de 2014

A Teresa Ramón

Peana del Padre Nolivos.


A Lope de Vega le mandó Violante componer un soneto y a este humilde somontanés le ha ordenado un gran hortelano, que, como habrán adivinado se trata de Daniel Calasanz, hacer una presentación como pregonera de la Semana Santa, de Teresa Ramón Palacio.
Me resulta fácil obedecer, por dos razones: una, porque ya la he presentado otras veces y la segunda porque una oscense de la Calle de la Campana, no necesita presentación en Huesca.
Cuando salió a la luz tu libro “Con los pies en mi tierra” que, aprovecho la oportunidad para decir que merece ser leído por todos los aragoneses, te presenté no como pregonera de la Semana Santa, sino como campanera mayor del Reino de Aragón por haber nacido en la calle de la Campana y porque al leer tus letras de jota y tus poesías, me da la impresión de que un tañer de campanas llena nuestros claros cielos.
Pero hoy no puedes ser campanera  porque, aunque las campanas suenan en ocasiones tristes como en los entierros o como cuando dices: ”Las campanas del Pilar-dicen que tocan a duelo-cuando la gente murmura, que han de trasvasar el Ebro”. En Semana Santa los badajos han de permanecer quietos, como lenguas mudas. Hoy no eres pues, campanera ,sino ¡pregonera de nuestra Semana Santa!.
Pregonera y mujer, mujer y pregonera. A lo largo de la Historia fueron casi siempre los hombres los que pregonaron las guerras, las paces, las glorias, las miserias las justas guerreras y las poéticas y también las excelencias de la mujer. Pero hace cerca de dos mil años, el ángel del Señor anunció a María y esta mujer inmaculada, Hija de David, pronunció, con su bellísimo cántico, el primer pregón de la obra de Salvación que el Señor iba a realizar.
Muchos años se ha tardado, a fe mía, a que las mujeres vuelvan a ser protagonistas en la vida de los pueblos y en el caso que nos ocupa, a ser pregoneras de la Semana Santa, que por unos días nos hace recordar el Misterio de la Salvación.
No es, por tanto extraño que una mujer, hoy Teresa Ramón, está aquí para hacernos revivir sagradas escenas.¿Dónde estaba María durante la Pasión de Cristo?.La secuencia del Viernes Santo nos contesta: Stabat Mater dolorosa, -Juxta crucem lacrimosa, -Dum pendebat Filius.Estaba la madre dolorosa junto a la cruz, llorosa, mientras su Hijo
Pendía de la Cruz. ¿Quiénes la acompañaban?.
Y aquí está Teresa Ramón, a la que se le podrían atribuir estos versos:”Quiero vivir para siempre-en torre de tres campanas, -donde tres luces distintas-den una luz a mi alma.
Esas tres luces son: Aragón, la familia y la mística y desde su torre de tres campanas se pone a cantar a Aragón con coplas de jota, por las que recibe el Primer Premio en el Concurso de San Lorenzo, el año 1955, el premio en el 58, el Premio a la mejor colección de letras, concedido por la Comisión de Festejos del Ayuntamiento de Zaragoza en el año 1982 y otros muchos, que sería prolijo enumerar.
Además compone romances y otras rimas cantando al Castillo de Loarre, a los Amantes de Teruel, a la mañana de San Lorenzo, al barrio de San Martín, a San Jorge y a todo lo que le recuerda a su tierra aragonesa, a la que es doblemente sensible por ser aragonesa y por ejercer su profesión de maestra en Barcelona.
La luz de la familia le inspira un romance a su difunto esposo Don Emilio Rosico, de Estadilla, a su hijo Emilio, a sus nietos Lucía, Teresa y Manuel y a sus hijas María Teresa y María del Carmen.
Pero, donde yo creo que alcanza su mayor altura poética, es en su poesía mística; no en vano se llama Teresa como la de Avila, a la que dedica su Fuentecica de Alba.
He dicho, al principio que presentar a Teresa como pregonera, me resultaba fácil, pero ahora digo que, para ella, ejercer de tal, le resulta mucho más fácil. Con leer su “Pasa el Cristo del Perdón”, quedaría y nunca mejor dicho, como los propios ángeles.
En ella se pregunta:¿Por  qué no puso escalera a su Cristo Fray Nolivos? Y es que el crucificado le dijo: “No dispongas escaleras para mi Cruz, fray Nolivos; la suplirán los oscenses con un amor infinito, cada vez que alcen sus ojos y los fijen en los míos”.
Van ustedes a escuchar a Teresa y podrán comprobar que si a los oscenses no les hace falta escalera para acercarse a su Cristo del Perdón, ella tampoco la necesita para subir a las alturas de la inspiración.


martes, 11 de febrero de 2014

Mosaico ibero, entre Navarra y Aragón



Desde Logroño subía hasta Pamplona la Calzada Romana, que comunicaba la ciudad de las Musas de Arellano, con la ciudad también romana de Andelos. En esta ciudad se desviaba un corredor que conducía a Sangüesa y a Jaca. La calzada que venía de Logroño a Pamplona por Belascoain, Ibero y Echaurriz, se acercaba a Sangüesa y a Jaca, desde donde se bajaría a Osca o Huesca y a Zaragoza. De Zaragoza o Caesar Augusta se ascendía por las Cinco Villas para llegar  a Sangüesa y a Javier, cerca del cual,  al otro lado de una cabañera o tal vez una calzada romana, en el lado aragonés, se encontró un mosaico,  que está expuesto en el Museo de Pamplona. Todo aquel territorio navarro-aragonés parece ser un campo arqueológico, empezando por el nombre de Caesar Augusta que le aplicaron a Zaragoza, hasta el de Pamplona, que viene del emperador Pompeyo, aplicado a la navarra Iruña.  
Recorriendo aquel terreno se contempla un enorme parque arqueológico. Debajo de Estella se puede contemplar la Ciudad de las Musas de Arellano. En aquella Villa se rendía culto a los “lares”, protectores de la casa y de la familia, a los “penates” que protegían la elaboración de los vinos y de otros alimentos y por último a los “manes”, que buscaban el respeto a los antepasados. Se elaboraban, cada año, unos cincuenta mil litros de vinos riquísimos, que hacían perdurar la salud de los que lo bebían. ¡Cómo se ve en aquella Villa el culto a los dioses paganos, durante el siglo primero después de Cristo y tres o cuatro siglos posteriores!. Hay que ver como destaca la personalidad de Navarra con aquel “Taurobolio”. ¡Cómo destacan en Navarra, el agua , el vino, la sangre y los toros!. Aquellos toros producían la sangre,  al ser sacrificados en el Taurobolio, cayendo su sangre sobre el sacerdote pagano. En mi artículo Arellano y su villa romana, escribo: ”¡Cómo aquellos romanos de religión pagana, intuían en el vino una unión con la otra  vida, que conservarían los cristianos con el vino, bebido como la sangre de Cristo!”. Allí mismo hay dos losas de piedra en las que parecen presumir sus testas, dos toros. Más arriba, debajo de Mendigorría o Monte Rojo, del color de la sangre, que daban y dan todavía los toros en aquella tierra, se ve una profecía del agua en todos los pueblos de Navarra, porque se ven claramente unas obras, que suministraban de agua a la ciudad de Andelos, como se ve en Arellano un depósito de agua para suministrarla a esta ciudad. Eran obras proféticas porque desde aquellas antiguas obras romanas, antes que las musulmanas, se ven canales que repartirán y reparten el agua por toda Navarra y cerca de Sangüesa, el Pantano de Yesa, es un enorme depósito, que por Navarra y por la Cinco Villas, es como el depósito de agua de Caesar Augusta. Enfrente de Sangüesa se alza la ciudad de Sos del Rey Católico. Entre sus dos términos se asienta el enorme yacimiento arqueológico romano de  Campo Real- Fillau, con principalmente ruinas romanas, de las mismas características que las de Arellano y las de Andelos.  Se extiende sobre sobre una amplia llanura del Río Onsella, cercano al río Aragón. Están unidos Sos del Rey Católico con Sangüesa por la carretera comarcal A-127, pasando a través del pequeño pueblo de Campo Real, a cuyo lado  se encuentra el enorme campo arqueológico. Cerca de este pueblo pasa el Canal de las Bárdenas. La jota de V. Ordóñez cantaba así : ”La Bardena está sin agua,-pero yo se la daré,-con lágrimas por tu ausencia, su llanura regaré”. La población de esta zona,  pertenecía a los vascos antiguos, que algunos tímidamente, dicen que por lo menos llegarían al Río Gállego, pero Sangüesa o Zangoza, tiene un equivalente en su nombre con el pueblo cercano a Huesca, de Angüés y en la llanura del Onsella se encuentra el pueblo de nombre vasco de  Isuarre, como en el Norte de la Sierra de Guara, a nivel de Santa Eulalia la Mayor o Santolaria, se encuentran las ruinas del desparecido pueblo de Isuarre. Y al Sur de Santolaria se alzan los Mallos de Ligüerri. Así como por Sangüesa existe el nombre de Gabarderal, en todo el Alto Aragón, aparecen los nombres de Gabarda, Gabardilla, Gabardiella, etc. No hay que defender unos límites reducidos del pueblo de origen vasco, sino inspeccionar los nombres de origen vasco,  hasta el terreno de los ilergetes, que ocupaban desde Lérida a Huesca. Hay que insistir en la arqueología de Navarra y de Aragón, desde el Ebro hasta Pamplona y desde Pamplona por Sangüesa, por Sos del Rey Católico, por el campo arqueológico de Campo Real- Fillera, hasta Zaragoza.
Estuve en una Bodega del pueblo de Ayerra, cerca de Pamplona a comprar vino y me llamó la atención una frase que decía poco más o menos: “Ayerra, lágrima navarra del toro” y me acordé del pueblo del somontano Oscense, en el que tantas veces he estado, y que se llama Ayera.
En estas tierras que suben desde Arellano, por Andelos, por Sangüesa, Sos del Rey Católico, por el espacio arqueológico de Campo Real- Fillera, bajando por el Canal de las Bárdenas, hasta Zaragoza, hay que recordar el agua, la sangre, el vino y los toros. Me he acordado del abastecimiento de agua de Arellano, del de Andelos, con su sistema de riegos, del río Onsella,  que nace en Aragón para desembocar en Sangüesa, del Pantano de Yesa, convertido en enorme Depósito de agua potable de Caesar Augusta y del Canal de las Bárdenas. La sangre, que en los “Taurobolios” se hizo derramar a los toros, pero que todavía se hace derramar en aquellas tierras y sobre todo en Pamplona, con sonido mundial, a cuyas corridas han asistido grandes escritores como  el premio Nobel Ernest Hemingway. El vino se cruzó en los tiempos paganos con la sangre de los toros y en estos momentos con la sangre de Cristo. Los toros que han formado con los caballos, la parte más importante de la zoología en España, en Navarra han triunfado siempre, siendo quizá, la Plaza de Pamplona, con el trazado de los encierros de toros, el Templo Taurino, que después de tantos siglos, sigue gozando de la admiración del mundo entero.  
En aquellas tierras habitadas por vascones, escribió el poeta calagurritano Prudencio, nacido un poco más al Sur de Arellano, sobre los Taurobolios, que proliferaban en este territorio, en pueblos como Ujué, Aibar, Artajona y en Sos del Rey Católico. En Sos se encontraron tres ejemplares y en Uncastillo y en San Miguel de las Cinco Villas, en cuya parroquia se rezó en vasco a primeros del siglo XX, se hallaron más. Aquellas zonas estaban pobladas por caballos y por toros, que influían en la producción de trabajo y en el consumo de carne. El poeta calagurritano Prudencio, escribió en el siglo IV d.c.,  lo que sigue: ”la persona que ha de recibir el taurobolio entra en una fosa cubierta, con un suelo agujereado. Se conduce a un toro sobre el suelo agujereado y se le sacrifica hundiendo un largo cuchillo en el pecho. Su sangre se cuela en la fosa cubriendo al devoto que se encuentra debajo. El iniciado sale de la fosa y se presenta ante la gente como un ser nuevo”. ¡Cómo contrastaban las escenas de esos siglos de paganismo, con las más piadosas que montaron los cristianos!. El propio poeta calagurritano Prudencio, que nació al Sur de Arellano, escribió piadosas escenas de la comunión con el pan y el vino, de sentido contrario a la   crueldad de las ceremonias de los taurobolios.
La moneda ibérica aparece en Pamplona es obra de aquel pueblo vasco-ibérico y aparece con el nombre de Barscunes y cerca de Jaca aparece la moneda de Arsaos, que aunque se esconde el lugar exacto de su producción, se creó en el siglo II a.C.,en el terreno de los Bascones acercándose a Jaca. También se elaboró la moneda de Egea. Aquel territorio desde debajo del Ebro, en Calahorra hasta Pamplona, después Sos del Rey Católico, Egea y Jaca desde el Norte hasta Zaragoza, vivió con el vino, las losas exhibiendo cabezas de toro, el dinero representado por las monedas de Barscunes y la de Arsaos, fueron el asiento de Monasterios como el de la Oliva, el de Leire y el de San Juan de la Peña. De aquella ciudad profética de Andalos, que regó los campos de Mendigorría, se ha pasado al pantano del Irati y al de Yesa.
En Huesca salió el Bolskan, que en vasco se dice Osca y donde en el siglo I, d.C., Sertorio, general romano, quiso fundar un estado independiente de Roma, cuando en Pamplona, se vivió en paz con Roma. Este convivir conservó la lengua vasca, los toros y los riegos.  Cuando este mes de Marzo de 2012, fui acompañado por mi yerno Santiago Adiego al Museo de Pamplona, nos encontramos,  con la señora Clotilde, que trabaja en dicho Museo en la Sección de Prehistoria y nos aclaró,  lo que yo había leído en el tema de Andelos (Andión, Mendigorría), que afirmaba que en las ruinas de las viviendas de Andelos, había escritos en latín y en vasco-ibérico. A mí me preocupaba esta cuestión, que ella nos la aclaró con un mosaico romano, ingresado en el Museo el año 1991, del que pone: Pavimento descubierto a la entrada de una estancia, en el que puede leerse la siguiente inscripción ibérica, cuya transcripción sería. LIKINE ABULORAUNE EKIEN BILBILIARS.
El problema de la localización de si estaba Arsaos, situado en la actual Navarra o en Aragón, de si Navarra tiene Fueros y no Huesca, no tiene importancia. La tiene el abandono en que se ha sometido al territorio aragonés de los Bascones  y lo que hay que hacer es no conformarse sólo con el ferrocarril de Canfranc, sino que se cree el Tercer Paso por el Centro de los Pirineos, que comunicará la Provincia de Osca con la Occitania del Midi Francés, que fue el origen de los Bascones.

De las regiones con las que se unen España y Francia, algunos dicen que no pertenecen a España, pero de lo que nadie duda es de El Pirineo Aragonés es España y Europa, por lo menos desde Carlomagno.

lunes, 10 de febrero de 2014

Platero y yo y mi tía Luisa



El primer asno que llamó la atención de Cristo, cuando estaba atado frente al Monte de los Olivos, fue recordado por Él, que  mandó ir a buscarlo,  para hacer su entrada triunfal en Jerusalén.  Y los oscenses y ciudadanos de casi todos los pueblos de España, después de caducados  años y siglos, hemos visto pasar por nuestras calles, a Cristo, montado en su borrico platero en unos casos y en otros de color más oscuro. ¡Cómo el Señor unía su grandeza divina, con la humilde belleza del asno!.  No era bella  su figura para algunos, como para Dalí y Buñuel, que criticaron   la figura de Platero, pero se debieron  equivocar esas dos grandes figuras o su gusto no coincidía con el del pueblo. Y  contrasta la opinión de esos escritores,  ante la ternura y el encanto, que desde hace cien años,  en  que se editó la obra Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez, nos ha seguido mostrando Platero. Si, nos  ha mostrado a Platero, no sólo en su belleza física, inferior a la del caballo, sino la belleza que va descubriendo su isla espiritual, admirada por los niños  que conviven con él. Ya escribió Juan Ramón Jiménez  (1881-1958): “Isla  de gracia, de frescura y de dicha, edad de oro de los niños; siempre te hallé yo en mi vida”, después de la belleza física, que cantó el autor. Hace cien años que se publicó el primer ejemplar de la vida de Platero, narrada  poéticamente por Juan Ramón Jiménez y  vivida exóticamente por miles  de asnos. Yo mismo he convivido con tres, dos de color tordo platero y uno negro, que ha dejado el paso al asno,  que actualmente espera en la Huerta del Conde de Aranda, a los niños que le llevan galletas y montan sobre él. Allí acude a cuidar al asno y a un viejo caballo, Santiago, hermano de “Manolo el del  Bombo”, que es un hombre cariñoso con ellos, que les da, no sólo verde de la huerta,  sino también cebada, que los mantiene fuertes. Han pasado cien años desde que Platero divierte y consuela a los niños, ya que su libro a él dedicado por el gran poeta Juan Ramón Jiménez, es el más editado, en España, después de la Biblia y del Quijote.  Personas  buenas,  como Santiago, conviven con los asnos plateros, pues todos los años,  le vienen los cofrades de una de las Cofradías de la Semana Santa de Huesca, a buscarle a su amigo, también Platero, para que participe en la procesión del Domingo de Ramos.  Salen dos asnos, los dos Plateros, uno vivo, el de Santiago y otro de madera, sobre el que sale Cristo montado sobre él. A este asno de madera lo conozco yo mucho, porque recuerdo cuando el profesor y amigo mío, Vicente Vallés, lo tallaba junto a Cristo, en la ciudad de Huesca, para que se luciera sobre él, en la procesión de Ramos,  la Gloria de Dios y Hombre, y al mismo tiempo alababa al humilde Platero.
Ahora estamos pasando por el año de 2014, en que se publicó por primera vez “Platero y yo”, y yo conocí a su hermana Platera, por los años de 1935, antes de la Guerra Civil, en que se quedó abandonada por mi familia, a causa de los cañones, fusiles y aviones, pero que tuvo, muchos amigos que le salvaron la vida. Al volver a Siétamo en 1938,  allí nos encontramos. Debió  pasar hambre, porque el ramal que sujetaba su cabestro a la anilla del pesebre, estaba partido,  a fuerza de mordiscos, ya que mi Platera tenía necesidad de salir a la era, a alimentarse de algún grano de trigo. Con sus dientes,  mordía la cuerda que la mantenía prisionera y cuando lograba ser libre, corría hacia la era. Al acabar la Guerra Civil, empezó nuestra segunda etapa de amistad entre Platero y yo. En el pueblo era la más íntima amiga, que tenía y la necesitaba continuamente para  vivir  féliz.  Con frecuencia hacía falta traer agua a mi casa desde la fuente  y le ponía encima de su dorso las  “algaderas”, obra artesanal en la que se colocaban cuatro cántaros, pero bien llenos de agua, para acarrearlos hasta nuestro domicilio. Cuando yo sólo no podía sujetar bien las “algaderas”, siempre encontraba alguna persona, que me ayudaba a realizar esa labor,  tan limpia y tan necesaria. Pero cuando ya estaban las  tinajas en el  patio de mi casa, rebosantes de agua, yo no sabía que hacer sin mi burra Platera.
Yo no podía aguantar la separación de mi Platera conmigo y quería volver a ser su jinete,  para bajar a la Fuente para que se refrescara, bebiendo esa agua tan fresca. Yo me convertía en jinete de mi burra Platera, que caminaba lentamente hacia el abrevadero, pero al llegar a él, se abstenía  de beber esa agua, de la que ya estaba totalmente satisfecha, por habérle proporcionado tantas veces, oportunidades para que bebiera. Al abstenerse, yo, la enfocaba hacia nuestra casa, pues aquel enorme caserón era tanto de la burra Platera, como mía y ella empezó a correr y yo no pudiendo seguir,  cabalgando, o mejor “plateando”, caí sobre el suelo y se abrió una herida, en la parte lateral de mi cabeza. Aun se puede ver tal cicatriz, que el barbero del pueblo, señor Jorge Betrán, con su blusa de color oscuro, me cosió la herida, en un cuarto, de una casa en ruinas, producidas por la recién acabada guerra.  
Pero ¡cómo no iba a perdonarla!, si ya antes de la Guerra Civil, con mi tía Luisa y con mis otros cinco hermanos, nos bajaba a la fuente “Rafael”,  que está al lado del río Guatizalema.  No nos bajaba a los seis hermanos simultáneamente, sino que nuestra tía, nos colocaba a los tres hermanos más pequeños, sobre los lomos de la burra, en tanto los otros hermanos, Manolo y hermanas Mariví y María, bajaban con las bolsas,  que contenían el pan y el chocolate, que íbamos a merendar. Igual que  Zenobia,  esposa de Juan Ramón Jiménez lo amaba a él y a Platero.  Mi tía Luisa ha sido durante toda su vida, una mujer que ha amado a todos los niños y niñas, con los que se ha encontrado y ha hecho que convivieran armoniosamente con todos los pájaros y con todos los asnos, que convivían con ellos. Me acuerdo de una ocasión en que estaba observando como un hecho milagroso, como en un nido de ruiseñor, semi escondido en la yedra del jardín de la Torre Casaus, con sus ojos y con sus oídos, el canto de los pájaros. Antes de la Guerra Civil, mi tía Luisa, amaba a la burreta Platera, igual que Zenobia, estaba pendiente de Platero.  En mi artículo: ”Zenobia Camprubí, mi tía Luisa y la burra Platera”, escribí lo siguiente: “Y mi tía Luisa, hermana de mi padre, vivía lo que  la naturaleza gobernaba, y tenía un corazón de oro y al llegar el solsticio de Primavera, se le despertaba el deseo de llevarnos a la Fuente “de mi tío Rafael”, para que nos bañásemos los niños y jugásemos en la arena de las orillas del Río Guatizalema y bebiésemos las aguas que surgían de la Fuente, que manaba a su lado”. El poeta “nos cuenta que los niños pasean encima de Platero y siempre él los asusta de manera que hiciera como que va a empezar a galopar y sólo está jugando; nos dice como hay una niña que adora a Platero y siempre está pendiente de él. Nos habla del Doctor, yo diría veterinario de Platero”.
Mi tía Luisa mandaba “aparejar la  burreta  torda- platera,  a la que por detrás del cuello, colgaba tía Luisa las alforjas con pan y chocolate, que los tres hermanos mayores se cansaban de llevar y nos montaba a los tres hermanos pequeños, a saber Luis, Jesús y yo mismo, mientras mis hermanos mayores,  Mariví, Manolo y María, iban a alcanzar las aguas del río y de la Fuente, caminando y teniendo cuidado junto con la niñera de que no cayésemos del lomo del asno,  al suelo”.
¡Còmo Juan Ramón Jiménez me ha recordado siempre los ratos felices que yo pasé en mi vida con los asnos, como el suyo, “Platero y yo”!.

A Juan Ramón Jiménez le regalaron un Platero de cartón y él lo veneraba y se lo presentaba a los que iban a visitarle a él. Un Hermano de San Viator,  también regaló a mi familia otro asno,  que colgaron en la reja de la escalera de nuestra casa de Siétamo  y cuando entramos en ella, le decimos que “aunque tú no te acuerdes de nosotros, nosotros lo hacemos en nuestros corazones, mientras vivamos. Te prometo, burreta Platera, que cuando llegue el Domingo de Ramos, iré al Coso Alto de Huesca, a admirar al asno negro que cuida Santiago en nuestra huerta y al Platero de madera, que esculpió el profesor Vicente Vallés, hace ya muchos años.