lunes, 31 de marzo de 2014

OLIVITO Y OLA

Restos de una construcción de Olivito.

Hay personas, unas aragonesas y otras procedentes de esta zona aragonesa, que se apellidan Olivito. Todos queremos saber de donde venimos y a donde iremos a parar o a vivir eternamente. Yo soy nacido en Siétamo y siempre (mi pequeño siempre) he conocido los campos que en otros tiempos formaban parte del desaparecido  pueblo de Olivito. Y yo observaba que en un campo, que se encuentra debajo del principio de la carretera, que baja desde Siétamo hasta Caspe, pasando por Alcalá del Obispo, Argavieso y Novales, donde se une con la carretera Huesca a Sariñena, se encontraban trozos de  mosaico, y partes de objetos de barro, destinados a utilizar en las casas de aquel entonces por las familias. En dos veces, encontramos con mi vecino y amigo Carmelo Puyuelo, ya difunto, las dos piezas de piedra, de forma redonda, de un molino de mano, que en tiempos primitivos, usaban para moler cereales, para hacerse el pan con que se mantendrían. También molieron bellotas, pero no creo que con este molino tan pequeño, se pudieran triturar. En ese campo, me parece, que  estuvo asentado el pueblo o más bien aldea de Olivito, porque está al lado  del camino o más bien cabañera, por su anchura, que baja desde Siétamo hasta el Barranco de La Ripa, para subir después a la meseta del Saso, que por el Este limita con Ola, con el Monte de Monflorite y con el monte de Tierz. Quedaba Olivito encima del Barranco, como se conoce ahora a este río poco caudaloso, que tiene otros dos nombres, uno de los cuales es río Botellac. Viene de Bandaliés, cruza la Carretera General N-240, donde acababa el monte del pueblo, también desaparecido, de Quinto, baja después por el hoy monte de Siétamo,  antes de Olivito, para pasar por Ola, donde se ven dos cauces, porque en el siglo XVIII,  se desvió el barranco debido a unas enormes tormentas. Por la cabañera o camino que va de Siétamo al Saso, se ha levantado y se contemplaba, hasta hace unos seis o siete años, en el límite entre dicho camino y el solar,  un poco más elevado de Olivito,  una pared pétrea, muy bien levantada,  pero que al recibir Domingo Borruel la finca de Olivito por la Concentración Parcelaria, optó por derribarla. Era una buena tierra, llana y encima de ella todavía queda un pequeño tozal, poblado de carrascas, donde yo creo que estuvo situado Olivito. Con el arado redujo el pretendido solar, pero todavía se puede, sobre él, reflexionar de la larga historia de tan pequeño pueblo. Cuando se llega por la cabañera al fin, entonces de la pared de la finca, al lado del Barranco, he bebido varias veces agua en un manantial, que surgiendo de la pared, desaguaba en el Barranco. Aquella fuente no era fija, como tampoco el curso del Barranco,  que unas veces se desbordaba y otras en cambio se secaba. Mirando desde el valle, al Norte, se contempla el Monasterio-Castillo de Montearagón, cuyas campanas, cuando las hacían sonar, se escuchaba su sonido desde Olivito.Al Sur se encuentra Ola, al Este unos prolongados y elevados tozales, que acogen, al otro lado,   a Siétamo y al río Guatizalema y por el Oeste se eleva un Saso, del que Olivito tenía su parte.
El cauce del Barranco es un tanto profundo y de sus orillas se desprende de vez en cuando algún trozo de tierra arcillosa. Se nota que no hace muchos años el cauce del agua era más elevado. Y esta visión me la confirmó mi padre, diciéndome que esto ocurrió,  cuando en Ola se hizo en dos el cauce del Barranco, por una enorme tormenta que excavó mucha tierra. Antes regaban cuando bajaba agua, pero desde que ocurrió la enorme tronada, se ha hecho difícil elevar el agua hasta los campos,  para regar.
En la Historia de Aragón de Ubieto Arteta dice de OLIVITO, que es un despoblado cerca de Siétamo. Fue Lugar en 1495, perteneciente a la Sobrecullida de Huesca. ”En 1646 de encontraba en la Vereda de Huesca. En Marzo de 1099 Pedro I de Aragón dio al Monasterio de Mortearagón la iglesia de “Olevito. El 22 de febrero de 1389 era de Miguel de Gurrea”. “Fue fuego (1543); 1 fuego (1609); 1 fuego ( 1646). Después despoblado”. Se sabe que Ola estaba poblada por moros, que fueron expulsados por el año 1613. Se supone que lo mismo debió ocurrir en Olivito, donde al expulsar a los moriscos en aproximadamente los mismos años que en Ola. Estos  datos los da Ubieto  Arteta diciendo que en 1609, sólo existía en Olivito un fuego.
Pero fue por aquellas fechas con ligeras diferencias, cuando fueron expulsados los moriscos de Ola. ¿Se fueron marchando de Olivito sus habitantes antes de dicho año de 1613?, o es que ya Olivito estaba casi despoblado.  
Encima de la autovía romana, que de Huesca iba a Siétamo, se encontraba una casa de campo, en el antiguo término de Olivito y ahora en la partida del monte de Siétamo, también llamada Olivito. Se encuentra cerca del miliar sexto, antes de llegar al séptimo, que coincidía con Siétamo, cuyo nombre deriva del latín Septimus. Era de la familia de Emiliano Boira y su dueño, al acabar la Guerra Civil, vivió en Madrid, desde donde venía por Siétamo,  cada año. Cuando murió venía su elegante esposa. Fue destruida dicha casa y todavía se encuentra sus ruinas en la finca,  que compró Sebatián Grasa, que bajó de Salinas de Jaca, el antiguo, a vivir en Sietamo. Es difícil dilucidar si Olivito estaba al Sur de Siétamo, al lado del Barranco y con una fuente, como yo creo y como dice Ubieto Arteta, al lado de una vereda.  Yo creo que Olivito estaría mejor con su barranco,  con el que regaría y con su fuente, además muy cerca del pueblo de Ola, que parece ser que algo tienen que ver entre sí, la raíz de Ola y la de Olivito. En el Pirineo por el río Gallego, se encuentra Oliván, cuyo nombre también tiene que ver con los de Ola y Olivito.
En la provincia de Huesca se ha hablado el vasco, el latín, lenguas visigóticas y árabe. Entre otras terminaciones de las palabras, se encuentran las de eto-eta, unas veces y en ocasiones se transforma eto en ito; y yo he experimentado en la Sierra de Guara, encima de Siétamo, que al Fragineto lo llaman también Fraxinito. Y al Olivito, lo llaman en Navarra Oliveto. (Conde Oliveto).    
Se llama antropónimo el nombre de una persona al cual se  añaden por ejemplo sus apellidos. Esto ocurre con el latín, pero no siempre las raíces de las palabras definen apellidos, por ejemplo Ola es el nombre de pila de Olit, Olite, Oliva, Oliván y Olivito, que no corresponde a un apellido, sino que en vascón significa herrería. En el Valle de Echo se encuentra un nombre de Olidola, en que –ola en lugar de empezar la palabra, la termina, empezada por –oli, que es el comienzo de Olivito. En vasco se encuentran palabras que empiezan por Ola, como Olabarría y otras que acaban por –ola,  como Esnaola. Con Olivito parecen tener relación los nombres de Olit, Olite, Olive, Oliván.
Son muchas las palabras, que en la Provincia de Huesca acaban en –ito  o en –eto, por ejemplo Nocito, Aineto, Cercito, Cheto y Echeto y Fragineto, según unos o Fraixinito,  según otros.
Fraxín es una planta, pero yo ignoro los nombres adjudicados a las demás palabras. Tú,  que te llamas Olivito, busca con paciencia y constancia el significado exacto de tu apellido.
Post data: Calle del Conde Oliveto en Pamplona, donde está el Despacho de mi hija Elena Almudévar Bercero.

En la hoja del Ordenador: Ignacio Almudévar Zamora-Olivito.pdf. Conde Olivet, Navarra, pone lo siguiente: ”Pedro Navarro (¿Garde?), Navarra 1460-Napoles 1528, Conde de Oliveto, fue un noble marino, militar, ingeniero navarro, célebre por su actuación durante las Guerras de Italia y en el norte de Africa”.

domingo, 30 de marzo de 2014

Disminuidos psíquicos, pero felices


Después de varios años, en qué visité este Centro de seres humanos, con capacidad psíquica disminuida y que Atades levantó al lado de la carretera de Jaca, junto al Santuario de Nuestra Señora de Cillas, he vuelto al vivero de que disponen para buscar plantas de pequeños cipreses para ponerlas en un jardín. El día veintidós de Noviembre de este año de 2006, llegué a dicho vivero a las nueve de la mañana, pero no lo abren hasta las diez. Entonces pasé a recordar aquella inauguración del monumento, que se levanta cerca de la entrada del edificio redondo, que fue el primero que se edificó en el Centro de Atades, pero ahora  se alzan varios edificios, algunos también redondos, separados por verdes prados y en ellos se alzan altivos pinos y redondos olivos y todos ellos, a saber, los edificios , los prados y los árboles, forman como un pueblo de esos que se representan en los cuentos de enanos y en el que viven los disminuidos psíquicos, cuidados por Atades.
Parecen estos árboles criaturas de Dios, como lo somos los hombres y mujeres, porque al mirar la afilada copa de los pinos, éstos nos señalan del cielo; en cambio los olivos con sus retorcidos troncos y el color verde-blanco de sus hojas, están coronados por unas copas esféricas, que nos recuerdan los trabajos que realizan los hombres y mujeres en el mundo y nos invitan a visitar los varios edificios, también redondos muchos de ellos, que imitando al Doctor Don Manuel Artero, que tiene colgado su retrato en el vestíbulo, otras personas, en escasos años han ampliado la extensión del Centro, desde el día en que se levantó el monumento hasta el día de hoy.
Es que esas personas se preocupan  de todas las necesidades de las otras personas necesitadas, porque sus facultades han recibido algún recorte. Pasé por el comedor, donde estaban los disminuidos desayunando con apetito y con comodidad en un ambiente agradable, al que contribuía la calefacción. Estuve esperando que abrieran el vivero, en el recibidor, por el que pasaban algunos mozos de enorme volumen y también mozas diminutas de cuerpo, pero que creo que tenían un alma gigantesca. Un grupo de mozos y de mozas estaban esperando que los llevaran a la piscina municipal para bañarse, en este mes del Otoño, en tanto que otros con sus bolsas esperaban la hora para empezar sus diarias prácticas de trabajos manuales. Yo, como ellos, también estaba esperando que abriesen el vivero a las diez de la mañana, para coger alguna  planta, como algún muchacho esperaba para, en el mismo vivero, prestar sus servicios a la belleza de sus jardines.
En resumen, todos estábamos allí esperando, como están todos los hombres y mujeres en este mundo, pero los inquilinos  habitantes de este pueblo, no de enanos sino de disminuidos psíquicos, que se creó en Huesca sólo para ellos, también esperaban solamente pasar los ratos felices que se les iban a proporcionar a lo largo del día. En tanto la gente de la calle espera también pasar ratos de felicidad, pero tienen que aguantar desgracias, que surgen espontáneamente a lo largo de la vida.

Hay que agradecer a las personas que han creado este Centro y que trabajan por los disminuidos psíquicos, para que sean felices, ya que si ellos faltaran seríamos enormemente desgraciados sin su obra.

jueves, 27 de marzo de 2014

El Gaitero de Santolaria la Mayor


Cada día que pasa me doy cuenta de que falta algún compañero de la vida y me acuden a la memoria multitud de recuerdos de los muertos, que he encontrado,  unos en las iglesias, otros en los cementerios y algunos en cualquier rincón del monte. Ya de niño oía pedir a  una vecina del Cielo: “Santa Ana, buena muerte y poca cama”.
Debajo de la Iglesia Parroquial de Siétamo, está abandonado desde
1875, un antiguo cementerio, que se trasladó al monte, cerca del Fosal de Moros. ¿Cómo sabemos los que todavía quedamos vivos, que Sietamo tuvo hace ya cerca de cuatrocientos años habitantes moros?, simplemente porque los tractores que con remolques cargados, abrieron en el suelo tumbas, todas orientadas hacia La Meca. En la puerta del cementerio,  por la que se entraba, unos para salir y otros para quedarse debajo de la tierra, veía yo, con cierta frecuencia a la señora Juana Periga, ya antes de la Guerra Civil y me parecía que rezaba por los difuntos allí enterrados, pero parece ser que también lo hacía por los difuntos de Santolaria, donde ella nació y que se veía desde esa puerta, allá en la Sierra. Efectivamente, después de multitud de años me he enterado, que también rezaba por el Gaitero de Santolaria, un pariente suyo, cuya gaita se acabó y desapareció. Yo, con mis cinco años de edad, le llevaba un pan y ella, agradecida, me hacía sentar al lado de una mesa de su hogar y me sacaba un vaso de agua fresca, recién traída de la fuente y me la endulzaba con una cucharada de azúcar. Yo gozoso, la gozaba y pensaba en esta vida, con sus alegrías, como la de tomar azúcar y la transparencia de ver rezar a la abuela en la puerta del hoy desaparecido cementerio. Pero luego llegó la tristeza de la  Guerra Civil, en que tantos murieron por las armas y quedó  destruida  la casica de la señora Juana, cuyo solar está ahora ocupado por el ayuntamiento de Siétamo.
El centro de la paz, del cementerio de Huesca se convirtió en un centro de guerra, porque no se daban cuenta los que allí disparaban, de que ya había allí bastantes muertos,  para aumentar su número. Huesca no podía enterrar en su cementerio y tuvo que hacerlo en el Cerro de Las Mártires. Allí se alza el monolito dedicado al republicano Manuel Abad y a sus compañeros. Fue Manuel Abad, en 1848,  hecho prisionero en Siétamo,  pues estaba refugiado en mi casa y  mi difunta abuela Pilar Casaus, quiso salvarle la vida, alegando los antiguos derechos de los infanzones a dar hospitalidad, pero el capitán, le dijo que ya se habían desechado esos derechos. Lo tuvo que entregar y  fue fusilado. Pasados unos noventa años, llegó la Guerra Civil, y no hicieron falta grandes ojos para ver  muchos muertos por las calles de Siétamo, criminalmente asesinados  por unos y por otros. Al poco tiempo de acabada la Guerra, llegó por Siétamo una bella mujer, acompañada de un hombre. Dijo que quería ver donde estaba muerto su marido y el cura, acompañado por el sacristán “Trabuco” y por un mozo de “jada”, llegaron al lugar donde estaba enterrado su esposo. Lo encontraron y al verlo, se lanzó el acompañante de la viuda y abriendo el pequeño bolsillo relojero, le sacó un reloj, Allí se acabó el respeto a los muertos, porque obtenido el botín del difunto, se marcharon sin enterrarlo siquiera. Ante esta situación exclamó el cura: el muerto al hoyo y el vivo al bollo.       



miércoles, 26 de marzo de 2014

Al lado del Camino de Santiago, se encuentra el Bar Santi



Un día del mes de Noviembre del año 2004, en la población de Zizur Mayor, al lado de Pamplona, entré en el Bar que está situado al lado del Camino de Santiago, al que no había visitado desde hacía aproximadamente un año. Recibí la satisfacción de ser reconocido por su dueño, un aragonés de Zaragoza, que ha comentado mi presencia con un navarrico de ochenta años, que había conducido en su juventud camiones por la provincia de Huesca. Me ha saludado y me ha llenado de satisfacción, porque me ha recordado la ciudad de Zaragoza y su barrio de Las Delicias, ciudad donde yo viví y estudié durante cinco años y él había nacido en dicho barrio y se acordaba de su abuela, nacida en Pinseque y que se casó con su abuelo, nacido en Utebo. Es un hombre serio y sin embargo yo observaba como se acordaba, cuando era niño, de ver llegar al tranvía de Torrero –Delicias y de cómo daba la vuelta para subir otra vez a Torrero. Otros recuerdan los pequeños pueblos agrícolas con sus machos, sus bueyes y sus mulas y Santi Bueno se conmueve con el recuerdo de los entonces casi nuevos aparatos mecánicos, que se han creado para que la gente pueda vivir unida en las grandes ciudades. Estuvo de camarero en el Café Oriental, donde recuerda la presencia de aquellos hombres  vestidos con su blusa negra de tratantes, hombres formales, que cuando después de un trato le daban la mano a aquel al que habían comprado el animal,  le entregaban el dinero, que abundante llevaban por los bolsillos. A él le llaman la atención los nombres vasco-ibéricos de Alagón, de Gurrea y de Ejea y se acuerda de sus dos hermanos que viven en Zaragoza y sobre todo de su hermana, que allá en Estados Unidos le trae a la memoria los nombres antiguos de España, como el Alamo, San Bernardino y California.
A los pocos instantes llegó Antonio Chamorro, también viejo conocido mío, cliente del Bar Santi, nacido en Bermaj en la provincia de Jaen. A continuación hablamos de muchos temas, como por ejemplo de las olivas que en su tierra se recogen en los trescientos y pico mil olivos, que por allí vegetan. El recuerdo de aquellos olivos le ha llevado a hablar de la Virgen, que se encuentra en la Ermita de Cuadros de Bermaj, que está  asentada en el torreón enorme de un antiguo Castillo. El, como su esposa Julia Reyes, la aman tanto, que con los ojos humedecidos, se puso en el bar a cantar con su estilo flamenco, aquella canción, que dice así:”¿Dónde vas Blanca Paloma- A deshora, por la noche- Vas en busca de tu Hijo,- que lo entierran esta noche?.¿Quién me presta una escalera-para subir al madero - a quitarle las espinas – a Jesús el Nazareno?.
Cuando cantaba al Cristo de su pueblo y a la Virgen de Cuadros, se le notaba en sus modulaciones y en las contracciones de su cara, que dicha Virgen no estaba sólo en su pueblo, sino también en su corazón.
En estas conversaciones y canciones estábamos, cuando apareció por ahí un joven extremeño de Puebla del Prior, pequeño pueblo de la provincia de Badajoz. Contó que en ese pueblo tenían una gran figura del toreo, que se llama Miguel Angel Perera y también habló de la Virgen de Botó, que llevaba colgada en una preciosa medalla de oro. Ha hablado de los corderos y de los cerdos que tan abundantes se crían por su tierra, así como de los garbanzos, de los pimientos y de los espárragos que tanto abundan en aquellos campos inmensos a los que miraba y no veía su fin. Al oír cantar al andaluz, le entró la emoción y también se puso a cantar canciones de su tierra y a recordar el dialecto que ya casi no se habla en Extremadura, a saber el “castúo”. Este hombre joven tiene la sabiduría de un hombre de cien años, pues dice que ahora los jóvenes no hablan mas que de fútbol y de unas cintas, que hacen sonar en sus cabezas con sonido retumbante, con un pom, pom, pom estridente, que les impide decir adiós a sus primos  y a sus tíos y amigos, que por allí pasan.

Nos hemos marchado emocionados al cambiar la conversación que ordinariamente llevamos los hombres en los bares y darnos cuenta de cómo casi todos tenemos un afecto a las Vírgenes de nuestros pueblos, a la lengua que por ellos se habla y a las costumbres que por ahí se usan todavía y más porque los cuatro habíamos sacado una estampa de la Virgen, a la que tanta devoción tenemos en nuestros pueblos.         

domingo, 23 de marzo de 2014

Conventos de Santa Teresa de Jesús en Huesca

Convento Carmelitas Descalzas de Huesca.

Conventos de Santa Teresa de Jesús los hay en España con una gran proliferación y Huesca no podía ser menos porque yo me acuerdo,  de haber estado en dicho convento en varias ocasiones. Una, cuando mi tía Luisa, hermana de mi padre, me llevaba con ella a visitar a las Teresianas Descalzas,  que seguían  el ejemplo de Santa Teresa de Jesús  en  ese Convento, localizado en la Plaza de Zaragoza, que fue construido entre los años de 1641 y 1704.Quedaba yo impresionado en aquella iglesia de estilo barroco, con sus imágenes impresionantes y sus pinturas en los muros. Más tarde tuve que ir en alguna ocasión a llamar a las monjas,  con una campana, cuyo badajo tenía que mover con una cadena. Acudían a  abrirme monjas con sus rostros tapados con velos y me conducían al gallinero, donde yo tenía que visitar a los gallos y  a las gallinas. Las monjas, para verme actuar con los gallos, se levantaban el velo y cuando yo levantaba la vista, hacían volver al velo a ocultar su rostro.
Tenían costumbres antiguas, porque Santa Teresa de Jesús, va a hacer quinientos años, que nació. Hoy las Teresianas Descalzas,  han abandonado el antiguo Convento y se han trasladado fuera de la ciudad de Huesca, en la carretera de Zaragoza. En ese lugar, lejos del “mundanal ruido”,  se dedican a leer las obras de la Santa y a estudiarlas, otras veces, en otras ocasiones consideraban,  por ejemplo aquellos viajes, que montadas en carros se trasladaban a fundar nuevos conventos o moradas. En muchas ocasiones se dedican a leer  y reflexionar sobre los escritos de la Santa.
El viejo convento de la Plaza de Zaragoza inspira un respeto imponente y ahora, atendido por los Padres Carmelitas, sigue siendo visitado por muchos oscenses, que asisten a misa y a pensar en los problemas espirituales. Pero aquel histórico convento, como he dicho construido entre 1641 y 1704, se ha visto rodeado por edificios civiles, que casi impedían a las Carmelitas contemplar la Naturaleza por sus lados y tenían que mirar siempre hacia el cielo. Gracias a los Carmelitas se van conservando, por ejemplo la imagen de la fachada de la iglesia, que representa a Santa Teresa de Jesús, a la cual las palomas iban destruyendo poco a poco. A la derecha de la Iglesia se entra en un claustro,  en el que en Navidad se exponen Belenes y en Semana Santa se recuerdan las procesiones, que hacen vivir a los fieles,  la muerte de Cristo.
Pero las monjas querían salir de aquellos apretados muros para contemplar al Señor en un ambiente libre del mundo y cercano a la gloria del cielo. Leyendo a Fernando Patxot, en “Las Ruinas de mi convento” y mirando la alegría de su arquitectura, leo  “Parece una habitación levantada en medio de un campo verde y frondoso. Por donde menos dista del poblado es una legua. En los inviernos rigurosos, aquel verde de diversos matices, se cubre de una blancura brillante”. La nieve vuelve blanco el paisaje y parece que las almas de las monjas, derraman un brillo de sus almas.

Las Carmelitas, cuando abandonaron el convento del centro de la capital, se llevaron consigo el mosaico, de 1792, que adorna el recibidor, y  que colocaron debajo de la reja. Es una reja luminosa, que no está, como las de los antiguos conventos, oscurecida por cortinas que impedían verse a los visitantes con las hermanas visitadas. Ahora esos mosaicos, transmiten la antigua alegría que transmiten sus flores y sus pájaros y que, cuando las monjas vinieron de la Plaza de Zaragoza, quisieron llevarse consigo el placer que les producían, y que siguen produciéndoles. Ese placer las unía con Dios.  

No me extraña que esos mosaicos alegrasen a las Carmelitas Descalzas, porque a mí,  que me siento, frente a la reja del recibidor, cuando los miro me llenan de contento el corazón,  porque exponen ante mí, un color blanco y azul, convertidos en vida. Una vida que viene de muy lejos porque en medio de la escena de los ciervos, los pájaros, la gran variedad de flores y un jarrón, pone la fecha de 1790,en que todavía vivía el Conde de Aranda en Siétamo y de donde saqué, después de destruido su castillo, unos mosaicos ingenuos, que también alegraban el corazón. La fecha de la muerte del conde es la de 1798 y la fecha que preside los del convento de las monjas descalzas del Carmelo, es la de 1790. Proceden los alegres y artísticos adornos del año de mil setecientos y pico y la vida de esos ángeles que acompañan a las flores y a las aves, vienen todavía desde más lejos que de la fecha de mil setecientos.
El fondo de los mosaicos es blanco y el color de los ciervos, de las aves y de las flores, es azul, como el color del cielo. Al otro lado de la reja se divisan las sillas en que se asientan las carmelitas, que no tienen necesidad de ver tales dibujos tan alegres, pues sus almas limpias, sienten alegría sin ver las flores y los pájaros, en cambio en mi mente esas flores y esos animales, purifican la conciencia de mis pecados en este mundo.
La Madre Superiora, me hablaba del origen de todas las hermanas carmelitas, unas españolas, otras africanas, otras asiáticas  y muchas americanas. Y me explicó como Santa Teresa de Jesús, cuya figura presidía el recibidor,  acompañada por San Juan de la Cruz, vivía en una época, en la que existían muchos mayorazgos y valoraban mucho el ser personas de sangre limpia. Santa Teresa nunca consintió que se supieran los apellidos de las familias de cada monja, para ayudar a todas las demás. Han pasado muchos años y hoy se aprecian en plan de igualdad, la patria o la raza de cada una de las hermanas del Convento de las Teresianas Descalzas. Todas son hijas de Dios. En prueba de este pensamiento, se divisan escudos del Carmelo entre todos los animales y flores que están representadas en los mosaicos. Para la Madre Superiora todas las monjas del convento son Hijas de la Virgen del Carmen y hermanas de Cristo. Sigue diciendo la Madre, prescindir de la humanidad de Cristo, es un fracaso,  porque la humanidad es la que te abre las puertas de la Divinidad. Jesucristo es Dios y hombre, pues dijo Cristo: “Quien me ve ha visto a mí, ha visto al Padre”.
Muchos ateos dicen  que no creen en Dios porque no lo han visto y ahora que se están estudiando las Partículas de Dios o bosones de Higgs, que  no se sabía que existían, porque no se veían,  pero ahora ya se ven. Dios es Todopoderoso y el hombre es su criatura. ¡Qué fe tiene la Madre Superiora de las Carmelitas Descalzas de la carretera de Zaragoza!
Ahora se están preparando las monjas carmelitas para celebrar el quinientos aniversario del nacimiento de Santa Teresa, el 28 de marzo de 1515. Todas las monjas de Santa Teresa del mundo, se reúnen en comunidad, porque todas son Hijas de Dios, discípulas de Santa Teresa  y por tanto Hijas de la Virgen del Carmen y Hermanas de Jesucristo.

   

viernes, 21 de marzo de 2014

Llorar y cantar, sufrir y ser felices




No lloraba la gitana, al lado de la  chabola, sino que sonreía y el gitano andaluz, lucía su elegante sombrero, en tanto que en otras ocasiones, cubría su cabeza, con un pañuelo de colores, que la envolvía. En su sesera en la que guardaba sus ideas con los colores de una pañoleta policromada,  hacía siempre gritar  al   gitano,  con olés y olés y en otras ocasiones con los dedos de sus manos, golpeaba rítmicamente sobre una tabla, como golpean los gitanos con sus pies, cuando bailan. Había recogido un hueso de un jamón,  ya consumido, pero que conservaba alguna brizna de aquel músculo, que había satisfecho a otros seres humanos. No sé si se lo habían regalado en una carnicería o la había recogido  en algún contenedor. El gitano, armado con un hacha, golpeando sobre un madero viejo, golpeaba sobre el hueso,  para obtener trozos de él,  que cociéndolos en agua, sale de él, una rica sopa.
 Parecía que aquel gitano decía, “sólo quiero con el ruido de una taranta, repetir al mundo entero: yo soy minero”. Aquel gitano, que procedía de Almería, donde trabajaban sus hermanos de raza,  en aquellas minas, se acordaba de la taranta. Allí practicaban el “arte de un pueblo marginal”, que ¡cosa extraña!, recordaba un Romeo y Julieta gitano, por la repetición del amor entre un calé y una gitana. Tarantos llamaban a los habitantes de Almería y éstos con la taranta practicaban el arte del pueblo, porque esa taranta era una de las salidas  folklóricas del baile y el cante de los mineros.
Después de escuchar con gran placer a Antonio Molina, que decía: “La marca España son los escritores, poetas y directores de cine”. El creó películas de cine y cantó toda su vida cientos de películas como aquella que dice : ”Soy minero, soy minero”. Antonio Molina, nació en la provincia de Málaga en 1928 y murió en Madrid en 1992. Dijo que la marca España son poetas y directores de cine y él inundó el mundo de coplas y de flamenco, que hizo sonar en muchos espectáculos teatrales y películas en que su voz elevada de tono, ejercía una gran influencia.
Ya muy joven marchó a Madrid, creando un gran espectáculo, que debutó en el Teatro Calderón. Con su numerosa colección de Coplas, toca todas las actividades de los españoles. La canción más recordada en España es la de “Soy minero, soy minero”, pero nadie se olvida de “Adiós a España”, ”Soy un pobre presidiario”,  “Yo quiero ser mataor”, y ”Ni Alemania ni Francia”. También decía sólo quiero el ruido de una taranta para repetir al mundo entero “yo soy minero”, siendo un actor español, que iba por el mundo cantando coplas flamencas. Lo hacía con su elevada voz, con un tono alto y con un estilo que nadie podía imitar. El pueblo amaba contemplar sus espectáculos de teatro, así como las películas, en que su voz, pronunciaba con una habilidad vocal, que fue la principal llamada que atraía a ese pueblo. Murió de sesenta y cuatro  años de edad en 1992.
Hoy, en un Bar del Tubo de Huesca, he tomado café con el Almeriense o “taranto” José Martínez Nieto, alias el Wili. Se ha puesto a cantar una canción, que dice: ”Mi hermano está en Alemania-ganando buenos caudales-pero no olvida a su madre-ni olvida el nombre de España. La novia se desespera cuando –tardo en escribirle, porque siente los dolores, de la ausencia de su amante”. Y como en la calle no puede acompañarse con los zapatos en el suelo,  con sus dedos sigue el ritmo de su canción, acompañando la música que cantaba con su boca.
Este Almeriense Wili, es un hombre pobre en dinero,  pero tiene un espíritu, parecido al de Antonio Molina. Cuando le alabo sus  sentimientos, dice, “la vida es muy triste, pero es muy bonita, porque yo no he conocido a ningún hombre difunto, que me diera los buenos días”.
Cuando camino por la calle, siento la ausencia de personas, que tal vez estén trabajando y sólo se encuentra uno a parados y a hombres que ya tienen muchos años y yo me pregunto ¿esas personas lloran o cantan, son felices o sufren la carencia de calor en el invierno y de frescura en el verano o tal vez carezcan de alimentos que prolonguen su vida?.
Estos días  he contemplado la vida de esas personas, que viven al margen de la sociedad y a veces son despreciados por no bailar sardanas ni jotas, sino flamenco.
Francisco Ribera- Beleta, vio un paralelismo entre la pareja de Romeo y Julieta y otra pareja formada por calés de dos clanes  gitanos, que muchas veces se odian sin recordar los motivos. Y este Ribera- Beleta en 1966, creó la película “Los Tarantos”, con Carmen Amaya como actriz principal y Antonio Gades. Y la película “Los Tarantos” llego a ser nominada a los Oscar.

Yo no veo a Antonio Molina ni escucho a Carmen Amaya, porque ya están muertos, pero me emocionó cuando oigo cantar, aquí en Huesca, al sensible Willi, acompañando el sonido con el ritmo de sus dedos.

jueves, 20 de marzo de 2014

Paja y pajuzo

Pantano de Calcón  (Huesca)


Asistieron algunos amigos de Siétamo a uno de los cuatro entierros que se celebraron en Angüés, durante el mes de Diciembre del pasado año de 2001. ¡ Dios mío,cómo mueren los habitantes de nuestro Somontano,con sus planas, laderas y honduras debajo de la Sierra de Guara!. Ahora a este Somontano lo llaman falseando su geografía, Hoya de Huesca.Son sus habitantes ya viejos y mayores y llevan en su cerebro una protección de paja,que les hace guardar sus usos y costumbres, para morir y acabar en ellos. ¡Qué bien le vienen a la auténtica Hoya de Huesca estas formas de pensar de los somontaneses, que no se acuerdan de regar, ni de hacer la Concentración Parcelaria!. A esa capa de paja , que les hace respetar sus tradiciones,les ha añadido la Hoya de Huesca otra capa, pero no de paja sino de pajuzo,es decir de paja no fresca,sino empezada a podrir. Cuando la Confederación Hidrogeográfica  del Ebro lanzó el anuncio de que se podían pedir las aguas del Pantano de Calcón, no las pidieron los somontaneses,sino que las solicitó Castellón de la Plana,situado todavía más lejos que la Hoya de Huesca..menos mal que al darse cuenta de este abandono, las solicitó el Alcalde del Somontano de Loporzano.
Mis amigos de Siétamo, que asistían al citado entierro  observaron que  por allí también estaba presente un auténtico aragonés, un modelo antiguo,porque llevaba puestas sus abarcas,con peducos y rellenos de paja , para aislar sus pies del intenso frío reinante en aquellos momentos.Es un hombre mayor,que quiere conservar las costumbres antiguas y no hace caso a los que le dicen que arregle su casa,porque él lo que  quiere es tener leña para su hogar,sus sopas de ajo y sus judías con chorizo y con patatas.Además no tiene hijos.Es como un símbolo de los pocos habitantes que quedan en los pueblos del somontano, porque ellos , cada día que pasa,van quedando menos y más viejos y más solitarios,aislados del mundo oficial por una paja antigua,obtenida de la trilla en las viejas eras, donde sólo quedan unos pajares, ya con goteras.
Tienen en la zona de Angüés el pantano de Calcón y de la misma forma que un día no pidieron sus aguas, para regar, ahora tampoco piden las del caudaloso río Alcanadre, que deberían bajar desde allá arriba,desde Pedruel hasta Calcón,donde convertirían en huerta aquellos montes.¡Qué desprecio le hicieron al gran Joaquín Costa, cuando a la carretera o calle Mayor de Angúés, la bautizaron con su nombre, pero sin agua!.En Siétamo y en Loporzano tenemos las aguas del pantano de Montearagón y las del río Guatizalema, de las cuales tenemos Escritura Pública de Comprar, que hicimos a Santa Eulalia la Mayor y al pueblo de Sipán. Y ahí estamos sin reclamarlas porque nos hacemos viejos y la paja nos aisla como al auténtico aragonés de Angüés de los peligros actuales,por una parte del frío del cuerpo y por otra del frío del alma, que evita el mojarse con las aguas, que en otros tiempos tantas veces nos negaron.

La paja es natural que cause perjuicios a los hombres del somontano, a los que tres veces nos quitaron el riego, pero el pajuzo es cruel, odioso, incomprensible, porque trata de mantener la ignorancia de estos pueblos, que tienen dercho al riego con sus propias aguas y no se les informa. Se quieren llevar el Ebro, pero nuestros ríos ya se los llevaron a los aragoneses hace muchos años.Hay un divorcio,como en Argentina, entre el pueblo soberano y el poder.

lunes, 17 de marzo de 2014

Las colmenas y los hombres



Pertusa  

Los hombres, caminando, caminando recorrían los montes, y unas veces cazando y otras, al ver una colmena, se endulzaban sus cuerpos y sus almas, con la rica miel que habían obtenido las abejas de las flores, que adornaban el monte.
Estuve un día de estos, en un Bar, tomando un café, en compañía de Manolo Bibián  y de su cuñado Emiliano Díez. Escuchábamos ambos al  mosen, Manuel Bibián, que con sus palabras, nos parecía que aquel café estaba bendecido, en armonía el sabor y el aroma del café, con la rectitud de sus palabras. Ese café es el fruto de una planta que navegando,  navegando hacía el Nuevo Mundo y luego caminando, caminando por ese Continente, fue recogida por los españoles y con el aroma de ese fruto, que se obtiene  cociéndolo  y  que todavía estamos consumiendo, endulzándolo  a veces con azúcar y otras con la dulce miel de las abejas.
Manolo Bibián  es amante de todas las obras de la Naturaleza, como son los patos, los pavos, las perdices, los faisanes e incluso los cobayas, que alimenta  en un corral de Pertusa y admira y colabora en las obras del hombre, como las iglesias, por ejemplo la parroquia de tipo catedralicio de Pertusa o aquellas casas, como la suya, que hace más de un siglo alojó religiosas, que educaban a los niños del pueblo. Esa casa abandonada,  con su trabajo personal continuado durante muchos años, ha conservado, como   casa de Dios,  y de  su servidor,  el cura de Pertusa. Si, ama al pueblo de Pertusa de cuya población es el párroco, porque es admirable el terreno en que se asienta dicho pueblo, ya que se encuentra en una península, casi del todo rodeada del agua del río Alcanadre, menos su “istmo”;  y  por la profundidad por la que corre su cauce, hace sonar el agua rozando y besando las paredes que separan el río de la altura en que se asienta el pueblo de Pertusa. Pasaba por la Villa el Camino de Santiago,  que venía desde Levante y por tanto pasaron por ella, desde los íberos y los romanos,  y en la época de la arquitectura románica; aquella en que en 1575, se alzó la Torre Plateresca del arquitecto del Escorial, Juan de Herrera y últimamente  el monte lo han convertido en terreno de regadío, con aguas procedentes del pantano del  Grado, dejando a las del Alcanadre, que sigan el cauce de su profundo curso.
Manolo, de mi pueblo y querida familia con la mía, ha vivido la restauración de la iglesia, que es Monumento Nacional y ha luchado por los antiguos tubos del órgano del siglo XVI, y de reverente sonido, tubos que hacían vivir a los hombres actuales, hasta que los han renovado, el tiempo de la vida en que se colocaron los primitivos. Porque una vez en la iglesia, sus visitantes se recuerdan además de la Torre construida por Herrera en 1575, de la cripta con sus hermosos capiteles del siglo XIII, y  del claustro  gótico.
Frente a la Torre de Pertusa, en lo alto del paisaje se asoma la blanca ermita de la Virgen de la Victoria, con su espadaña, que parece lanzar saetas  al firmamento. En esta ermita estuvimos con mi mujer y con la hija mayor de Montori de Tierz, Mari Carmen y su marido Ignacio y con la ya difunta y muy recordada Maruja Palacio, y asistimos a la boda de su sobrino, bendecida por Mosen Manuel Bibián,  al que le pido me perdone, porque yo no puedo casi, llamarlo de otra forma que Manolo. En aquellas alturas,  alrededor de la ermita había jardines, que unidos  a la música y a los cantos que en la boda, se cantaron, daba la sensación de encontrarse cerca del cielo. Me dio la impresión, al salir del cementerio de Pertusa, en el que Mosen Manuel acompañó el cuerpo de Maruja Palacio, de que desde el lugar donde la enterraron, se veía la Ermita de la Victoria. Al volver del cementerio el ambiente sonreía, pero se veían lágrimas brotar de los ojos de muchos vecinos. Algunos conversaban y el Mosen,  dio orden al público de que  guardaran silencio. Es que este hombre es armónico con la Naturaleza, con la vida,  con la muerte y con el ruido que crea la corriente de agua en el río,  que circula alrededor de Pertusa y con el silencio con que está la ermita de la Victoria, allá arriba. He tenido la suerte de visitar en su casa a Manolo, pero cada vez que entraba en ella, me daba la impresión de que cada vez, aumentaban la belleza y el orden en su construcción. “El patio de su casa es particular” porque el suelo es de guijarros de piedras  gravillosas,  recogidas en el río Alcanadre. Estos pavimentos van desapareciendo de los patios de las antiguas casas del Alto Aragón, pero quedan algunos, como el de casa Almudévar  de Siétamo. Pero el suelo de casa de mosen Manuel, es totalmente perfecto, habiendo  él mismo, colocado los guijarros de piedra, uno a uno. Pero, pasando de la piedra a los papeles históricos, yo me quedé, en una de las visitas que le hice, admirado de la gran cantidad de papelas  antiguos  y modernos, en los que estudiaba la historia aquella Villa de Pertusa. En nuestro pueblo de Siétamo, en la Guerra Civil, quemaron todo lo que encontraron,  incluso los edificios y al dejar al pueblo sin datos de sus antiguos habitantes, Manolo creó un conjunto de pequeños discos, en los que podemos estudiar el pasado de nuestros abuelos, bisabuelos, etc. y a mí me regaló uno de ellos.
No sólo ha estudiado el templo, Monumento Nacional de Pertusa, sino que ha investigado la Calzada romana que venía de Levante, por el puente romano que cruza el  río Alcanadre. El me manifestó el bochorno que sintió, cuando encontró una sepultura de los romanos, que dejó abierta el agua de una tormenta, dio parte a quien correspondiese, pero ahí se quedó la tumba con sus difuntos romanos. Estos hacían periodos de descanso en Pertusa y esos romanos, en su tumba no se sabe si siguen descansando o se han caído sus huesos en el río. ¿Cómo no se acuerdan de al menos conservar la muralla romana,  que todavía muestra algún tramo?.
No sólo recuerda Manolo las obras de los hombres a lo largo de la historia, sino que cultiva y se recrea en la obra de la Naturaleza, que Dios creó y que los hombres tenemos que cultivar, para vivir y gozar del regalo divino. Y la defiende,  no sólo en la cuenca del río Alcanadre, sino en la Plaza de la Inmaculada de Huesca. Por ejemplo su cuñado Emilano  Diez,  sentado en el velador, en que nos sirvieron el café, estaba con los ojos abiertos, escuchando contar a su cuñado, la captura de una colmena de abejas. Apareció en el jardín de la Plaza de la Inmaculada un grupo de abejas, que buscaba un lugar para establecer su colmena. Avisaron a los bomberos,  que atacaron  a las humildes abejas, cuando llegó por ahí Manolo, les acercó una caja de zapatos  y en ella se introdujeron poco a poco. Quedó todo el mundo admirado al contemplar el arte y el cariño que sentía Manolo por esos animalitos, de los que dicen que van a desaparecer. Sería terrible su desaparición,  pues aparte de la desaparición de la miel, tan dulce, dejarían de polinizarse los árboles y los arbustos. No sólo desaparecerían los panales que destilan la dulce miel,  que da  sabiduría mental  a los hombres y fecundidad a los árboles frutales, en los que aparecen  los frutos, que reciben el polen, con que las abejas fecundan las flores, que cada primavera, se convierten en frutas. ¡Oh, abejas  mellíferas,  que sois los insectos más valiosos, que nos ha regalado el Señor, Dios del Universo!.  Sois las productoras de la miel, de la cera, con la que se ha alumbrado la humanidad durante muchos siglos. Produce además la polinización de los nogales, de las hortalizas y de los forrajes, ayudan a muchas plantas silvestres, que no tienen la misión de producir frutos, pero que impiden ser arrastradas a los cauces de los ríos. Están compuestas las colmenas por la Reina, a la que las obreras han alimentado con jalea real y los zánganos fecundan. Esas obreras recolectan el néctar de las flores y reparten el polen entre ellas. Han intervenido en la Historia de la humanidad, ya en los tiempos clásicos de Sofocles,  apareciendo en la obra titulada  Edipo Rey.
Son las abejas los seres más democráticos, pues las obreras eligen a sus compañeras como Reinas. A la abeja que  eligen  como reina, la van alimentando con jalea real.
Mariano no es el rey de las abejas, pero es un sabio conocedor de las mismas y por tanto un gran apicultor. Para ello tiene que conocer la vida de las plantas y por tanto en el huerto de las Monjas Teresianas de la Carretera de Zaragoza, cuida de varias colmenas,  a las que procura evitarles la muerte de los insectos, que produce la agricultura moderna, que usa fungicidas y pesticidas. Mariano ha vivido y vive el problema de la fe cristiana en el mundo y ahora se le plantea el envenenamiento no sólo de las almas, sino que pone en peligro la cadena alimentaria del mundo, como dijo Einstein.  Sólo hay que fijarse en los Estados Unidos de América, en que se han muerto en seis años cientos de miles  de colmenas.  
También Mariano es hombre que conoce la Teología y al mismo tiempo tiene unos conocimientos de apicultor. Él es un hombre vestido con sencillez y que viaja con su cuerpo por el mundo en automóvil, al mismo tiempo que piensa con su cerebro, siempre pidiéndole al Señor, hallar el bienestar espiritual y el natural de los hombre y de los animales. Así como yo, Veterinario he tenido que estudiar la patología de los animales, él conoce la patología de las abejas, como la varriosis  y otros enemigos,   como el abejaruco, que en estos  momentos le preocupan enormemente. La agricultura moderna suministra a las abejas  unos productos que serán la causa de su desaparición, es decir que dicha agricultura sería un callejón sin salida para la producción de la miel, que supone una gran importancia en la vida humana.
Los franceses en la Opera de París,  en su parte más alta, han instalado colmenas ,para alejarlas de los productos del cultivo de  las grandes fincas. En una región china, ya polinizan los perales, los mismos hombres, que tienen un rendimiento escaso y que cuesta mucho dinero. Un tercio de los alimentos que consume el hombre, nos los proporcionan las abejas.

Mariano está muy preocupado por la predicha desaparición de las abejas y lucha cada día por redimirlas de la muerte, en este caso,  acomodándolas en el idílico huerto de las Madres Teresianas de Huesca, como los franceses lo hacen en la Opera de París.

domingo, 16 de marzo de 2014

San Vicente, segundo patrón de Huesca



San Vicente es un santo “victorioso” y consiguió su victoria por medio del martirio, logrando, ya en aquellos primeros tiempos del cristianismo una victoria espiritual, que le  convirtió de ser un santo oscense,  en un santo  universal .Debió nacer aproximadamente cerca de   los años doscientos ochenta , pues su sacrificio tuvo lugar siendo todavía muy joven, siendo martirizado en Valencia el año trescientos cuatro. Fue muy importante su repercusión en la liturgia y en la hagiografía hispana y universal,  pues los historiadores eclesiásticos no cesan de repetir  que “España no pudo dar a la Iglesia un mártir más célebre ni más universalmente  reverenciado”. Y dentro de España fue la ciudad de Huesca la que lo vio  nacer, siendo hijo de Eutiquio,  que pertenecía a la familia consular de Agreso y de la oscense Enola. Muchos  han querido decir que nació fuera de Huesca, por ejemplo en Valencia o en Zaragoza, pero no pueden demostrarlo. En cambio nuestra ciudad  lo prueba por medio de  Diego de Aisa, cuando dice que la primera iglesia que se dedicó a nuestro santo  estaba   ”fundada en la casa de su nacimiento cabe la Puerta Nueva”, pero además el pueblo sencillo de Huesca siempre ha contado  tradiciones que les han trasmitido sus padres, heredadas de sus abuelos, de sus bisabuelos y así sucesivamente hasta llegar a la época  romano-ilergete, en que San Vicente vivía. Cada vez que sales por los pueblos,  escuchas una historia que te relaciona a San Vicente con tu propia Huesca. Por ejemplo, cuando fui a visitar la ermita de San Valero, situada en Velilla de Cinca, descubrí que en su altar mayor estaban presidiendo con el titular San Valero,   San Lorenzo y   San Vicente. San Valero era  obispo de Zaragoza y San Vicente que se estaba formando con él, le acompañaba  y pronunciaba, como diácono, los sermones que le indicaba su maestro, que era bastante torpe de palabra, debido a su vejez. Iban visitando su Diócesis,  más bien la iban formando y en el citado pueblo de Velilla de Cinca, se encontraron con San Lorenzo
Que venía de Roma, tal vez a consolidar la Iglesia Oscense y de paso a visitar a sus padres, San Orencio y Santa Paciencia, ¡cómo se juntan los paisanos!.
Esa unión entre oscenses quedó consagrada desde entonces a lo largo de la Historia, porque es normal ver a los dos santos juntos en las iglesias, por ejemplo en la de San Lorenzo y el Obispo San Orencio, hermano suyo. Su distribución geográfica por el Mundo, no ha impedido que San Lorenzo desde Roma, San Vicente desde Valencia y San Orencio desde el Sur de Francia, hayan mantenido un lazo de comunión entre todos los oscenses, que hicieron a San Lorenzo el Patrono Mayor de sus Fiestas de Verano y a San Vicente  su segundo patrón, para que les protegiera en las Fiestas Invernales. En la Ermita de Santa María del Monte del pueblo de Liesa, había una hermosa colección de retablos, que fueron destrozados para la Guerra Civil, pero el amor de sus habitantes a San Vicente,  hizo que se conservara uno de ellos, que representa  con pinturas medievales su vida y martirio. Se encuentra a la vista de todos los oscenses en el Vestíbulo de la Diputación Provincial y se ve desde los Porches, a través de los cristales. Allí lo depositaron los hijos de Liesa, para que  estuviera en un lugar seguro, ya que pocos días antes les habían robado la imagen de Santa María. Desde que bajo el Imperio de Diocleciano, el gobernador  Daciano  lleva a San Valero y a San Vicente a Valencia. Los aragoneses  nunca hemos abandonado a nuestro santo, pues ya el Obispo aragonés San Valero, cuando en el año trescientos cinco, cesó la persecución, le levantó un templo y en Huesca se levantó otro,  donde antes se asentó la casa donde naciera. En Huesca los moros lo derribaron, pero en Valencia se vio el templo rodeado de numerosos monjes, que atendían al culto de San Vicente y a los peregrinos que acudían a su sepulcro a venerarlo. Los cristianos dominados por el Islam no podían construir iglesias,  por lo que se deduce que el monasterio y la iglesia que acogía el sepulcro del Santo, habían sido edificados antes de la llegada de los musulmanes a España.
Los oscenses nunca abandonaron a San Vicente, pues A. Mundó  afirma que el siglo VI, fueron obispos-monjes los hermanos Justiniano de Valencia y Elpidio de Huesca, en el monasterio de San Vicente de Valencia. Según escribe don Francisco Castillón Cortada: “El año 975 se procedió a la consagración de la Catedral de San Vicente  Mártir  de Roda de Isábena, actuando en la ceremonia el metropolitano de Narbona, Aymerico”
Los Reyes de Aragón siempre trataron de salvaguardar el lugar santo de San Vicente y Alfonso I el Batallador, enterrado en la iglesia oscense de San Pedro el Viejo, hizo en el año de 1125, una expedición a Valencia, donde se le unieron multitud de mozárabes. Alfonso II cercó a Valencia el año de 1172, quedándose con la iglesia de San Vicente con sus diezmos y primicias, todos los cuales cedió al Abad y monjes de San Juan de la Peña en el año de 1177. Jaime I con el mismo amor que Alfonso el Batallador  en 1237, dio para cuando los poseyese, la iglesia y el terreno de San Vicente al Monasterio aragonés de San Victorián de Asán y con su generosidad hizo continuar el conjunto de la Roqueta de San Vicente como centro de atracción a la devoción del Santo, conservada durante  los cinco siglos en que los moros dominaran. Hemos visto cómo siempre los oscenses siempre han peleado para que la influencia de sus santos se conservara y han luchado por la conservación de sus templos.
Ahora podemos ver como se quiere restaurar la Catedral de San Vicente mártir de Roda de Isábena y con qué entusiasmo se está trabajando en renovar la Basílica de nuestro primer Patrono San Lorenzo. Hemos visto como son inseparables San Lorenzo y nuestro segundo Patrono San Vicente, que provocan una comunión (común unión) entre todos los oscenses, por lo que yo creo que deben pensar en restaurar la iglesia de San Vicente, que no pertenece a los Jesuitas, sino a la Diócesis de Huesca, ya que su fachada y su tejado producen la sensación de dejadez y abandono.
La Historia de Aragón está unida a la de Valencia y ahora que se está construyendo la autovía que nos unirá todavía mucho más, debemos no sólo unirnos en el comercio y en el turismo, sino en lo espiritual, como es el ejemplo de un Santo como Vicente, que nació aquí y fue allá martirizado.

Si renovamos  la  iglesia  de San Vicente, oscenses  y valencianos, viviremos unidos, iremos a recordar a la ciudad francesa de Narbona y aspiraremos a una vida mejor. 

viernes, 14 de marzo de 2014

A Casimira y a su marido Paulino


Durante breves días,  mi esposa Feli  y yo tuvimos la buena suerte de convivir en las Termas de Comarruga, con vosotros. Eráis ambos personas sencillas, pero amantes de la vida. Casimira tenía su corazón lleno de poesía,  si, de poesía que acompañada por la música, hizo brotar tu poema, que dice así:” La Música-las voces y el sonido-de los violines, clarinetes y trompetas- se oyen al galopar de los caballos blancos”. Y ¡cómo describe el paso por  la vida de aquellas campesinas, ”¡que amasaban a las seis de la mañana”!.  Por la noche “se oye crujir el fuego mientras los hombres- se descalzaban sus abarcas llenas de tierra dorada-. Pero esas mujeres ya –se fueron al despertar el alba-…para estar cerca de Ti, Virgen Santa”.-Y es que tú, Casimira “necesitas la auténtica belleza-incluso más que el pan”. ¡Casimira!, tu sabes amar, como escribes en el poema, de la siguiente forma vital: ”El amor hay que amarlo, pero no estrujarlo… como el pájaro que anida para incubar sus huevos y saldrá volando”.
Pero tu marido Paulino, te ama y lo comprobé en el comedor de las Termas, en que estaba pendiente de Casimira. Eres, Paulino, un castellano llano y recto, que estás  pendiente de tus deberes y en este caso de tus deberes amorosos, pues no consientes que Casimira se canse ni que haga esfuerzos, sino que sientes el amor que ella expresa en sus poesías. Eres un hombre de un gran sentido común, cuyos relatos me encantaron,  pero no puedo editarlos, porque te los di  escritos con tu bolígrafo rojo y que tú te los guardaste. Pude escribir un hermoso relato tuyo,  cuando te dirigías a un novillo bravo y él te miraba, mientras escarbaba el suelo con una de sus patas delanteras. Tú  te quedaste aterrorizado y te atacó. En estos momentos en que se quieren prohibir las corridas de toros, tu relato hace dudar, sobre si esa belleza debe ser consentida por la humanidad. Tu relato, por un lado justifica esa lucha artística entre el hombre y el toro. Durante siglos han sido atacados multitudes de muchachos por los toros bravos. Ante esos ataques de los toros, algunos jóvenes  han tratado de evitar ser heridos por ellos, manejando con arte las capas, que ellos se habían procurado. Otras veces se vivió la tristeza de las heridas o la muerte de aquellos muchacho, que  buscaban los sacos, o las chaquetillas, para torear a los toros.
¡Oh , los toros por un lado con el arte y por otros con la muerte!.

Recibid un cariñoso recuerdo de Felisa  y mío.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Salto De Roldan (2007)


Pantano Montearagon.


Cuando de joven, iba a San Martín de la Valdonsera, me acordaba del cura de San Julián, López de Zamora, que está enterrado en su iglesia parroquial. Allí, en San Julián, pasaba muchas temporadas mi buena madre con su hermana menor, Eugenia, en casa de su tío el cura. Cuando llegaba a la parte superior del pueblo, me llamaba la atención el Salto de Roldán, como si fuera una puerta abierta en la sierra para entrar en la Plana de Huesca, como entra el agua del Flumen latino, o río, al que ahora le damos el mismo nombre de Flumen, pero escrito con mayúscula.
¿Cuántos nombres ha  tenido el Tajo o Salto de Roldán, además de éstos ?. Muchos ha debido de tener, porque observándolo lo mismo desde arriba, cerca de Fornillos, o desde cerca de Barluenga, es decir por ambos lados del río, cómo desde el fondo de este mismo Flumen, por el pequeño puente romano, que ya han desmontado, produce una impresión misteriosa ,convertida una vez en admiración, en tanto que otras causa pánico. Si uno mira hacia el Sur, se ven las ruinas, todavía airosas desde lejos, del Castillo- Monasterio  de Montearagón y entran ganas de llorar al ver un paisaje con tanta Historia y sin habitantes. Si miras hacia arriba, ves los Mallos, que hay a cada lado del Tajo, el de Sen y el de Men, con sus ermitas encima y como por su infinito precipicio pasan las aguas, que vienen de un viejo y quebrantado pantano, que se destruyó o “tresminó”  y van por ese profundo cauce hasta la Carretera Nacional 240, cuando empieza a subir el Estrecho Quinto.
No puede uno menos que acordarse de aquella frase clásica, que decía: ”del Aquilón se revelará el mal”. Es que dicho Salto se encuentra en el Norte y en él se entrecruzan mitos clásicos, como el de Venus o el de Carlomagno con Roldán.
En Huesca, ese tajo, mella, muesca o corte llama la atención,  y ya los vascos y más tarde los romanos la llamaron “Ozca” u Osca, derivada de la palabra vasco-ibérica más antigua “Bolskan” u “ Olskan”. Pero no sólo se quedó  esta palabra para dar a la dentellada o mordedura de Roldán y a la ciudad de Huesca, desde la que se admira, sino que nuestros campesinos llaman “osqueta” a la muesca o marca que se hace en las orejas del ganado lanar. Hay ovejas que llevan la osqueta en la parte delantera de la oreja derecha, en cambio a otras se la ponen en la parte posterior de la oreja izquierda, llegando algunas a llevar varias osquetas, entre las numerosas reses de nuestra tierra (Diccionario vasco).El cura oscense don Juan Cañardo Alterach, en la Historia de Huesca, que escribió en 1850,dice que el nombre de Huesca quiere decir muesca. Me contaba Julio Brioso que un día,  hace ya muchos años, pues en Salinas el Viejo de Jaca, ya no queda nadie, le preguntaron a un pastor que donde estaban las Cinco Villas y señalando con su gayata, indicaba “por aquellas osquetas de la Sierra”, como diciendo: casi se ven.
¿Cuántas preguntas le han hecho los oscenses a tan enorme Tajo?.  Le preguntaron el nombre de su ciudad, pusieron su imagen en los distintos escudos que ostentaron, interrogaron a Roldán por tan enorme salto, que imitaba al de la diosa Venus, levantaron el Monasterio de Montearagón hasta que lo incendiaron y se quebró el pantano de Belsué, que está encima de su Salto. Detrás de todos esos mensajes misteriosos, ¿estará la solución a las incógnitas de la vida de Huesca?, en tanto que en otros mensajes, hay cuatro, pero sobre ellos, se encuentra la figura de la muesca, Osca o Salto de Roldán y sobre él, se ven tres estrellas, como si quisieran iluminarlo. En el escudo nuevo, que se generalizó a fines del siglo XVI, aparece un caballero ibero- romano, al que muchos han identificado con San Jorge y sobre él, sigue saliendo la Muesca de Roldán.
En la Carta de Indulgencias del obispo don Juan de Aragón y Navarra, que se encuentra en el Museo de la Catedral, se encuentra un dibujo del escudo antiguo de Huesca, sobre el cual se sobrepone un esquema de la muesca del Salto de Roldán, con clara figura de montaña, lo que quita todas las dudas sobre el significado del símbolo geométrico, que se da a dicha muesca. Se trata, sin duda de un “símbolo parlante” y si él habla, nosotros debemos hablar con la muesca, tajo, osca o Salto de Rodán y para ello, acerquémonos a ese lugar amplio que se encuentra debajo del Depósito  de Agua de la ciudad, frente al  Amparo y sobre la muralla y allí desde allí, podremos contemplarlo con claridad. Ustedes pregunten lo que deseen y yo, pensando en las tres estrellas, que sobre Salto Roldán se encuentran en el antiguo escudo de Huesca, le diré al pantano: esas estrellas, ¿no serán una para la Montaña para que tenga éxito turístico el Parque de Guara, otra para que en la Hoya de Huesca abunde el agua y la tercera para que al Somontano se le devuelva el agua que se le quitó?.
En la Historia Mítica de la Muesca, trabajó Roldán, pero en la moderna, además de numerosos hombres, trabaja también en el pantano, una joven mujer, que ha trazado unas carreteras con ligeras pero necesarias curvas, para evitar accidentes en lugares de peligrosos altibajos. ¡Gracias, Ana!.





martes, 11 de marzo de 2014

Vivir el ritmo de la vida



En mi libro Claroscuros, en el artículo que titulo “Al ritmo”, escribo: “Cuando siento el ritmo de dance guerrero de los Danzantes de Huesca, se me pone la carne de gallina. Pero quisiera que alguien tejiera y destejiera una música, con un ritmo antiguo, y aldeano, que me hiciera olvidar siquiera  por un momento o por el tiempo que tarda en consumirse un disco, el ruido sin ritmo de la capital”. Pasando por la calle del Desengaño, que decían era la más larga de Huesca, después de escuchar algunos ruidos sin ritmo, escuché una corta canción a un joven gitano, que influyó en mí para comprender  la vida de esas familias, que hacen una vida distinta de la que llevamos los hombres y mujeres de la calle. Estaba apoyado el cantante en una esquina, silencioso y de repente lanzó al aire su voz, cantando sin el ritmo, que marcan los danzantes, cuando bailan para San Lorenzo. Ritmo que se nota por los instrumentos musicales que los acompañan,  las espadas y los palos cuando se dan golpes entre ellos, las palmadas de los que contemplan su desfile y el golpear de sus pies en el suelo de la calle. No tenía la canción del gitano ese ritmo, pero tenía un ritmo infinito, porque con su “Aiii, aiii ” profundo que parecía buscar algo o a alguien en las alturas; y se quejaba, como llorando de lo que le faltaba en su vida, que tal vez fuese el amor o sus desaparecidos antepasados, que pasaron silenciosos por la vida, a las orillas de los ríos, con sus carros, asnos, mulas o caballos. Y juntaba sus manos como para dar palmadas, pero no las daba;  quería darlas,  pero con un ritmo que no era igual que el que llevaban los danzantes, sino más profundo,  más eterno, como si fuese esa canción, como un Quijote de la historia de su raza, tan misteriosa, tan distinta de la nuestra, tan amante de sus padres,  de sus hijos, de sus animales…de su libertad.
Expresé en el artículo de “Claroscuros” mi deseo de que alguien tejiera una música con ritmo antiguo y aldeano, que me hiciera olvidar el ruido sin ritmo de la capital. Porque en dicha capital se oyen ruidos, que pretenden ser ritmo, como el sonido de un bombo en el que sólo se marca un dom- dom- dom –dom, otros simplemente ruidos de los coches, de los semáforos, que me hizo el  gitanico olvidarlos. Pero con la canción del gitano que yo no sé si tenía un ritmo físico,  pero, indudablemente era  toda  un ritmo, que hace felices a los calós,  en una lengua rítmico-espiritual, que me llenó de emoción, encontré la música,  que añoraba para hacerme olvidar los ruidos sin ritmo de la capital.
Pero, en cierta ocasión, escuchando la voz tremendamente aragonesa de José María “Sorribas” de Ibieca, no sólo olvidé los ruidos de la capital, sino que se despertaron en mí los recuerdos de mi niñez, vivida en el Somontano y los sonidos de los “ciegos de Siétamo” y la música del guitarrista, al que llamaban el “Guitarrillo”, cuando le demandaba al Señor de Fañanás, la leña que le debía. Y al escuchar a José María percibía las caricias de las llamas, que brotaban de la leña cuando ardía en el hogar y me sentía como si fuera un peregrino cuando iba a la Ermita de la Virgen de Foces, allá en Ibieca. Y veía correr el agua de la fuente de Siétamo y la que baja por el vallón por donde corre la carretera que sube a Ibieca y al pantano de Calcón, que tanto reclamamos los somontaneses, cantando jotas de las que José María, cuando las canta, mueve nuestros corazones.

Yo creo que aumentarán los ruidos insufribles de la capital, si no se escuchan y se aprenden las múltiples jotas, que guarda entre sus recuerdos José María Puyuelo”Sorribas”.    

lunes, 10 de marzo de 2014

Santiago , reflexiona,sobre el bosón de Higgs



Le he preguntado a Santiago sobre el bosón de Higgs y él no ha perdido el tiempo en contestarme, porque me ha dicho:  es una partícula, también llamada Partícula de Dios, que siendo una parte elemental de la Física, todavía el hombre no ha podido identificarlo  con claridad,  totalmente.  Pero, a pesar de esa dificultad para identificarlo, con total exactitud, hace ver  los Bosones de Higgs, que recorren su propio Campo, en el que aparecen y desaparecen, con una rapidez extraordinaria, pero además  esos bosones de Higgs, producen masa que a continuación,  hacen desaparecer.  Su descubridor  propuso, en 1964, que existía un Campo invisible, pero existente en todo el Universo.  Dijo que antes del BIG BANG, no se transmitía Masa a las cosas.  Sí, el bosón de Higgs es algo extraordinario, que trasmite  “materia” a los demás cuerpos. En la Religión aparece la mística que cultiva el amor de Dios,  al lado de la fe, al mismo tiempo que los Bosones de Higgs, transmiten su “mística material a los otros cuerpos”, que como los espíritus, llevan una vida misteriosa.
Parece ser que Einstein ya intuyó, contemplando la fórmula E= MC₂,  que la Energía es igual a la Masa por la velocidad de la Luz  al cuadrado, pero, a veces escribe  M=E, con lo que hace pensar que la Energía es igual, a la Materia. Los bosones de Higgs, “que no piensan en Dios, pero yo creo que le obedecen”, son llamados por otros, Partículas de Dios. La materia y la energía están  relacionadas con Dios, como los núcleos, los protones , neutrones, los electrones que orbitan los átomos, los fotones,   los quarks  y los leptones, entre otros.
La Naturaleza está formada por Átomos, que poseen un Núcleo, compuesto por protones y por neutrones y a su alrededor van girando los electrones.  Recuerdan sus movimientos a los del  Sol con los planetas, que dan vueltas a su alrededor y los satélites que giran alrededor de los planetas, como la luna, alrededor de la Tierra. No es lo mismo el sistema solar nuestro, que un átomo, que tiene una masa, unos protones y unos electrones, que giran alrededor  de un núcleo.  Pero los átomos actúan de un modo similar  a lo que ocurre con el Sol y los Planetas del sistema solar. Pero mirado ese núcleo, nos damos cuenta de que su mismo átomo, está rodeado de bosones, con una vida cortísima, que van creando nueva masa, y movida   por ondas,  como consecuencia del choque de las   partículas  del átomo. Y así como va aumentando la materia con su  producción por el bosón de Higgs, que confiere masa a todas las demás partículas, en el Universo van creciendo en expansión y en materia los sistemas, como el Sistema solar, en el que vivimos.  Paul Davies, en el New Scientific  Magazine, en el mes de Febrero de 2012, dice: ”La nada no está vacía, es un vacío lleno de energía y presión que llena todo el espacio y tiene propiedades físicas mensurables, tales como la densidad de  energía y la presión”. Todo lo cual forma la Teoría  Cuántica, que es una alternativa de la teoría de la  relatividad de Einstein. Esta nueva teoría nos presenta  el Principio de la Energía Oscura, que dice que “la Energía es la única sustancia material de la naturaleza  física y afirma que la energía ocupa todos los espacios, las partículas elementales y las cargas eléctricas”.
Desde hace siglos, los filósofos han pensado en los problemas de la vida, pero llegó Higgs, que profetizó la existencia de su “Bosón”, y ahora con el CERN de Ginebra, se están estudiando fenómenos, como el de demostrar que el bosón de Higgs, confiere masa a todas las demás partículas.
No hay que confundir la Materia Oscura con la Energía Oscura, porque la primera es una forma de materia, mientras la Energía Oscura pertenece a un campo, que ocupa todo el espacio. Tras el Premio Nobel de Física de 2011, sobre la energía oscura, a Saul  Pertmutter, a Brian Shmidt y Adam Riess, en que estos físicos descubrieron que el mundo  en su expansión se iba acelerando, se puso de manifiesto que Einstein tenía razón.
La partícula de Dios o bosón de Higgs, todavía no se ha encontrado plenamente, pero tan pronto se encuentre, dará lugar a una Física nueva, que nos llevará más allá del Modelo Estándar, a la materia Oscura, igual que al origen del Universo. Todavía no hemos llegado a esa fase, pero en Ginebra la tienen “acorralada”.
 Cuando lleguemos a esa fase en que  los bosones sean plenamente conocidos, se cambiará la vida, de un modo semejante al que ocurrió, cuando se descubrió el hierro, o el petróleo o el DNA.

Se llegaría a perfeccionar la vida de los hombres y mujeres juntamente, porque se podrán crear agujeros negros, de pequeño tamaño y en los que se podría arrojar la basura. No se tendrían tantas dificultades como ahora para explorar e incluso colonizar otros planetas, porque se podría utilizar “gravedad artificial”. Así como los fotones carecen de masa y pueden viajar a la velocidad de la luz, se podrán manipular los bosones de Higgs, y podrán alcanzar la misma velocidad. Se podrán usar materiales que tendrán una menos fricción que el teflón,con lo que se usarán sartenes ,con las que se cocinen con prontitud y facilidad. Ahora es un gran problema el uso del petróleo, pero entonces habrá baterías , con una capacidad superior a la actual. Si se llegan a manipular los bosones de Higgs, se crearía un “campo de fuerza”, que se podrían repeler desde un asteroide hasta un ataque alienígena.
Pero no se puede pensar sólo en ventajas, porque se podría cerrar un proyectil o una bomba,de escaso volumen,que al usarlo ,podría quebrar mucha masa y produciría grandes daños.
Estas ventajas que se podrían sacar y esos enormes perjuicios que nos podrían llegar, son como el Apocalipsis, es decir una “revelación” , que han sido desde siempre motivo de preocupaciones en aquel antiguo libro bíblico y en el hallazgo del bosón de Higgs. El Apocalipsis y el encuentro total del bosón de Higgs, han creado un mundo invisible, “separado de nosotros como por un vidrio, que es opaco de nuestro lado, pero transparente del lado invisible.El Apocalipsis es un libro profético, que anuncia futuras acciones de los hombres. La profecías del Apocalipsis, previenen de persecuciones de los hombres buenos por parte del Mal y Higgs fue un gran profeta, que con un sencillo papel y un lapicero, anuncio bienes para el hombre , pero deja que temamos a la pequeña bomba de los bosones, capaz de hacer grandes males.

“¿Será el Mundo un Reino de justicia, y de gracia, un Reino de amor y de paz.?”.

sábado, 8 de marzo de 2014

Los perones de Escanero



La vida y la muerte se suceden en ciclo que no cesa y a veces, incluso, se confunden una y otra. Campoamor lo afirmaba en forma de Dolora y decía: “a otros nuevos gusanos dará vida del muerto la hediondez, para volver la rueda terminada a empezar otra vez”. Pero como ya he dicho, los ciclos se interfieren y hay vivos que viven como muertos, por carecer de amor y he escuchado hablar de zombis, ¿has visto zombis?. Y hay vivencias y mueren muertos que están vivos, cuyas vivencias yo no he conocido, pero que el pueblo cuenta y canta: “apaga luz mariposa, apaga luz, que yo no puedo dormir con tanta luz, los borrachos en el cementerio juegan al mus”. ¿Son acaso los vivos los que juegan o son los muertos que al llegar la negra noche salen de sus tumbas, retumbando losas y beben los licores mutuamente intercambiando sus cráneos. En todas las culturas se rinde culto al muerto, y se cuentan leyendas sobre procesiones negras, que avanzan en la noche y que muchos no ven, pero que incluso algunos afirman haber  “procesionado”  en ellas. Hay quien, en los pueblos, si no vio las vivencias o “moriendas” de los muertos, las escuchó en las largas noches invernales y a veces, si el temor lo acongojaba, se acompañaba de vecinos aguerridos armados de trancas o de trabucos. Los ciudadanos se reían como vivos listos de los que, para ellos tontos y momificados aldeanos, transitaban por la vida hacia la muerte, entre sonidos de campanas tristes o de velas encendidas, que llegan a apagarse con el tiempo, como la vida misma.  Ya de niños vaciaban gruesas calabazas en cuya “coscarana”, abrían bocas desdentadas y unas órbitas enormes, por cuyas aberturas surgía sigilosamente un titilar de luz de vela.
Hoy son lujosos unos, ruinosos otros, cementerios todos, aquellos pueblos que todavía quedan y sus enterradores, como nuevos Simones ya no lloran, se ríen de los vivos muertos que en las grandes capitales, oyen voces, como otrora las oyeran, en la aldea, y como ocurrió en casa de Polavieja de Siétamo y en el Palacio de Linares de Madrid. Si de vivencias habláramos, antes veían “lucetas  y animetas” y los videntes nuevos… lo ven todo. Hablando con un viejo de estas cosas me decía: no temas a los muertos, son los vivos los que matan y hacen males a los otros vivos y los muertos están en el cementerio. Me lo demostró con la siguiente historia: no estuvo Perón en la Argentina solamente, donde decían que ese apellido tenía origen en el País Vasco; aquí los perones eran simplemente peras grandes que se guardaban entre paja para comerlas en invierno. En nuestros pueblos y en sus huertos había peroneros que daban los perones. Sus dueños los guardaban, incluso por la noche, de apetencias ajenas y dicen que Fenero, en la montaña cuidaba un peronero. Allá en La Garcipollera dicen que fue Bercero y aquí en el Somontano se hablaba de Escanero de Pueyo. Llegó la noche en la que dicen que salen las ánimas para celebrar su fiesta y aprovechando esta creencia hubo unos vivos que imitando a los muertos se colocaron cadenas y sábanas y encendieron sus velas, se pusieron en fila como en las procesiones pero con otro fin, en este caso, el de comerse los perones de Escanero. Solemnemente caminaban hacia el huerto y cantaban con tenebrosa voz: “antes cuando estábamos vivos, por estos huertos, comíamos higos”. Escanero oía esos cantos a lo lejos, y se encogía al pie del tronco pero cada vez más, porque la siguiente copla así decía: “ahora que estamos muertos, aún volvemos por estos huertos”, pero cuando escuchó la tercera copla se echó a correr y los vivos imitadores de muertos se llevaron los perones porque una siniestra voz gritó: “Oh, alma andante, tú que vas delante, alcánzame a Escanero, que está debajo del peronero”.

¿Qué consecuencias se puede sacar de la fiesta (triste fiesta) de los muertos? Bécquer no la saca; se queda y nos deja tristes: “Dios mío que solos se quedan los muertos!”. Yo me miro al crucifijo y me parece escuchar: “quien vive en mí, no morirá para siempre”.