lunes, 21 de abril de 2014

A Miguel, el andaluz

Alhaurin ( Málaga)

Miguel se llama un amigo, nacido en Andalucía y que ama con grandeza a esta tierra de Aragón. Vino al mundo en Alaurín, por las Sierras de Málaga, donde brotan frescas aguas, que refrescan los frutales. Pero la Sierra de Mijas, se encuentra al Norte del pueblo, y le protege del aire, que sopla airoso, despeinando a los vecinos y vecinas, de sus oscuros y negros cabellos, que adornan sus figuras, con gran elegancia.  Se hace una vida agradable en la serena ladera, plantada de verdes pinos y de frutales variados, como aguacates y mangos, higos chumbos, naranjales  y de dulces mandarinas.
Es verde la vida y oscura la muerte y en tanto que mi amigo Miguel, vivió  en Alaurín,  su salud y vida, le reverdecían  el cuerpo. Pero tuvo que marchar al pueblo de Siete Amos, debajo de Sierra Guara, para vivir con su hermana, su cuñado y su sobrino. Allí trabajó contento, incluso en un molino de aceite, allá arriba en Los Molinos de Sipán, que producen el aceite, como el que  cogen  en los olivos  y toman los Alaurinos,  en su tierra del aceite, allá abajo, en la provincia andaluza de Málaga. Era feliz,  con ese alimento del cuerpo, medicina interna de la salud del hombre y superficialmente,  suavizaba las heridas.
Pero hoy, meses después, me he encontrado con Miguel, que como andaluz, parece que le ilumina la alegría de algún ángel de los cielos, porque tiene la sonrisa y el amor de los que vuelan por el cielo, alrededor del Señor.
Pero le he visto en el cuello, unas  grapas,  que cosían una herida, que los médicos abrieron, al operarle el tiroides, que él llama “el árbol de los manzanos”. Ya he dicho que su lenguaje  angelical, se deriva de esos ángeles del cielo,  porque,  ¿de dónde saca Miguel, que el tiroides es como un árbol, con muchas venas internas , que  riegan  zonas del cuerpo, y así como en Alaurín,  el río que  se desborda en años de lluvias abundantes ,en su cuerpo se desborda el árbol de los manzanos, cuando el Señor quiere, porque El entrega la vida y la muerte, la salud y la enfermedad.

Pero Miguel tiene un cuerpo andaluz, con un espíritu angelical y el Señor ayudará a los doctores, a qué le curen el árbol de la muerte, que estaba en el Paraíso y que produjo en los hombres,  descendientes de Adán y de Eva, la enfermedad y la muerte. Pero la alegría de Miguel y la ciencia de los doctores,  alargará,  hasta cien años su salud  y su alegría.

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