sábado, 12 de abril de 2014

Antonieta Sanagustín, con sus noventa años, modista del Alto Aragón



La Ingeniera Agrícola María  Angel  Buesa Pueyo, me ha entregado el Programa de la Exposición de la Indumentaria Altoaragonesa, elaborada por Antonieta Sanagustín y que se expone en el mes de Abril de 2014. Se nota en esta joven el sentimiento de cariño que le inspira la obra de Antonieta Sanagustín Ciria, que ha descrito y ha realizado  “un patrimonio propio inmenso, cientos,  miles… de vestimentas por encargo, tanto a oscenses como a gentes de la provincia y fuera de ella”. La personalidad de Antonieta en su aspecto  de conservadora de la indumentaria altoaragonesa, ha sido captada de maravilla por esta joven, que adorna su nombre de Marí- Angel,  con dos apellidos de la misma tierra, a saber Buesa y Pueyo.
A Antonieta, que nació en Graus, pero que fue hija del Guarnicionero de Siétamo y de la tía de Agustín  Ciria, gran labrador de Siétamo; la conozco desde toda mi vida, primero en Siétamo y luego,  hasta el día de hoy, en Huesca. Tiene noventa años de edad y una inteligencia despierta, que  expresa con facilidad  sus recuerdos y  sus pensamientos. Yo, también recuerdo  la figura de su padre, con el que Antonieta vivía en la entrada en Siétamo, viniendo desde Huesca. Eran aquellos otros tiempos, en que como escribe Mari-Angel “era difícil la posibilidad de documentarse, investigar y de tener acceso a un conocimiento adecuado y fiable era complicado”. Yo era un niño muy pequeño,  pero me llamaba la atención el contemplar a su padre, revestido con una blusa, de un corte igual o parecido al que les habían hecho a los tratantes de ganado, pero su color era más claro, quizá para distinguir su obra, obtenida del cuero de los animales productores de piel, del color oscuro de las mulas de aquel entonces. Su padre aspiraba a la modernidad, pues era representante de las máquinas de la marca alemana Singer. Del  carácter persistente  o tozudo, en aragonés de su padre, heredó Antonieta el suyo, pues de la misma forma que luchó su padre, ella, de un carácter luchador, que como dice Mari- Angel, “le ha llevado  a seguir adelante un día tras otro, a confeccionar prenda tras prenda, hasta hacerse con un patrimonio propio inmenso”.  Cosió y cose desde hace muchos años y varias épocas, con una misma máquina de coser, que supongo será de la marca Singer, que representaba su padre. Pasó su vida adornando la de los altoaragoneses con sus vestimentas típicas, que cosía con y como acabo de decir,  cosiendo con la misma máquina.  Recorriendo la sala de Exposición de la Indumentaria Aragonesa, me ha llamado la atención la fotografía del abuelo de Antonieta, Agustín Ciria, del que desciende a través de su propia madre. Es un hombre, según muestra la fotografía, de un aspecto noble y que está identificado con su nieta Antonieta, porque viste con ropa altoaragonesa y sobre su testa, se alza un cacherulo elegante, que no es antiquísimo , sino de  la misma época en que vivió. Antonieta lo tiene tan sobre puesto sobre su testuz, que lo ha repetido multitud de veces para que lo portaran,  otros caballeros altoaragoneses. A lo largo del tiempo me acuerdo con frecuencia de un hermano de Antonieta,  que trabajaba en el Banco de Santander y con el que hablaba con cierta frecuencia. Se parece físicamente el abuelo de Antonieta a su bisnieto Agustín Ciria, que murió hace muy pocos años. Se parecen físicamente, pero yo creo que su temperamento sicológico era el mismo en aquel antiguo Agustín Ciria, que en el Agustín Ciria que yo he tratado, que entre otras cosas tenía la cualidad de ser de una bondad inmensa. ¡Qué casa tan noble y tan enorme es la de los Ciria de Siétamo!. Yo me acuerdo de escuchar el sonido del reloj de pared en las escaleras,  cuando hacía sonar las horas y me acuerdo también del horno de pan,  que abría Agustín,  pariente de Antonieta, donde las mujeres de Siétamo, cocían el pan nuestro de cada día. Su viuda, con la que no tuvo hijos, de la familia Ordás  de  Arbaniés, murió hace muy pocos días,  de una edad de más de cien años, que es lo que esperamos que Antonieta, con su arte, vuelva a superar los cien años. Allí en la Calle Alta de Siétamo se encuentra el enorme caserón vacío, pero Antonieta,  en Huesca sigue viva y con “sus armarios y baúles con las prendas y aderezos confeccionados o proporcionados por ella”. La casona de sus antepasados está muriendo poco a poco, pues está deshabitada, pero  los colores que Antonieta ha hecho pasear por Huesca y por sus valles  pirenáicos, como Ansó, Echo, Jasa, Tena, Serrablo, Bielsa, Chistau , Ribagorza y  Fraga, que recibe las aguas de ese Pirineo, y esos colores reparten el cariño que esta ilustre trabajadora , artista y amante del folklore aragonés, por toda la Provincia.
Si, aquellos productos que usaba Antonieta, para vestir a las mujeres, a los hombres y a los niños, del Altoaragón, procedían de la importación de Francia a España,  de “paños de lujo, tejidos de seda, pañuelos, medias,  botones, joyas, las cintas de seda que hacían las mujeres  chistavinas  en su atuendo, incluso las semillas de la planta tintorera pastel, las cuales se adquirían en Toulouse, para ser empleadas por el Tinte Gavín de Jaca, en las basquiñas”. Sigue Mari-Angel,  diciendo : “ La emigración femenina de Ansó que iba a Francia a trabajar en el servicio doméstico, además de intercambiar o competir algo con la cultura, para demostrar  las grandes similitudes existentes en la forma de vestir de sus gentes”. Ha llegado Mari-Angel a demostrar la gran similitud entre los habitantes del Pirineo francés y los del español y con Toulouse nos demuestra la vida comercial ,que existía entre los habitantes de ambos lados del Pirineo, es decir entre el Norte y el Sur. En artículos míos, destaco como Carlomagno quería unir Toulouse con Zaragoza, de cuya unión , hubiera resultado, al llegar  la  industrialización, un gran círculo europeo hispano-francés. Ahora existe la posibilidad de aumentar la unión entre Aragón y el Midi francés, pero,  han creado la comunicación entre nacionalistas catalanes y Francia , de la misma forma que entre vascos y franceses, pero el ferrocarril de Canfranc, está parado ,dejando a los aragoneses, lejos de los franceses de Oloron y de Pau, que colaboraron en la conquista de Zaragoza.
Antonieta con su capacidad de trabajo y de arte, como dice Mari-Angel, “que ha logrado demostrar la gran similitud entre los habitantes del Pirineo francés y del español”, ha trabajado por el pueblo aragonés y si todos los aragoneses hubiéramos hecho lo mismo, estaríamos unidos con Europa y nuestro pueblo, seguiría conservando su indumentaria altoaragonesa, para cantar a San Lorenzo, que salió de Huesca a la Capital del Imperio Romano.
La Sociedad reconoce que Antonieta con su esfuerzo, al que hay que añadir, ”sus manos de bordadora”, “como la califican quienes la conocen bien”, ha llegado a los noventa años de edad, “con una vitalidad, que ha demostrado viajando por la región, con su carácter emprendedor, porque se crece ante las dificultades que se pueden introducir en sus proyectos”.

A algunos parecerá ridículo que ofrezca como modelo de la entrada en Europa por medio de un gran ferrocarril de Aragón, pero , para mí Antonieta , la hija de las familias Sanagustín y Ciria de Siétamo, es un modelo que si se siguiera en Aragón, no sólo crecería Aragón , sino toda España.

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