domingo, 27 de abril de 2014

Jocundo



A mí no me cabe duda de que hay palabras más bellas que otras. Unas lo son por su sonoridad, otras por su significado y otras por ambas cualidades. Dicen que sobre gustos, no hay nada escrito; yo creo que más bien no hay o no debe haber nada que los encadene. Unos se llenan la boca con la palabra triunfo; tal vez sea porque son triunfalistas o porque habiendo fracasado aspiran al triunfo. Triunfalista fue  Napoleón, cuando mandó levantar en París el Arco de Triunfo. Otros aman la palabra libertad porque es bella y es bello su significado. También tiene “La Libertad” sus representaciones estatuarias. Hay palabras que son biensonantes  en todos los idiomas, pero parece que se tornan más dulces en un idioma determinado: l’amour francés para algunos es más evocador. Algunos vocablos no  deberían ser aptos para la boca, al menos antes se evitaban y si salían de la misma,  eran rechazados por  aquellos que los escuchaban. ¡Oh los franceses como se llenan la boca con la “merde”, pero por desgracia aquí también lo sabemos hacer muchas veces con su homónima española! Y con otras muchas  en que se conjuga la sonoridad con la procacidad.
El gusto es libre, aunque a veces merezca palos.
Yo también tengo mi frase favorita y temo parecer pedante porque está en latín. Es la siguiente: Cuam  bonum  et  cuam jucundum, habitare fratres  in  unum, pero me trae loco eso de jucundum. Me suena a cachondo, regocijante, placentero y me llena de sugerencias   y me define exactamente ese estado de felicidad, que existiría si todos habitáramos el mundo como hermanos unidos.
Hay palabras que despiertan el deseo de poseer aquello que expresan, pero como por sí mismas no suenan, se redondean con otra, que a veces no responde a la realidad, por ejemplo: apartamento  “insonorizado”, gafas “polarizadas”. Las voces que no llena la boca  se tornan sonoras haciendo ciertas inflexiones: de “alah fohnah”,se deriva   alfombra  y de chalet,  chalete

Buscando “iucundus” en el diccionario, me sale la palabra castellana jocundo, que quiere decir alegre, placentero, apacible. ¡Qué palabra tan cachonda!.           

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