domingo, 28 de septiembre de 2014

El carretero de Almudévar



El día 10 del húmedo mes de Abril del año 2002 ,mi consuegro Rafael me llevó a  ver a un antiguo fabricante de carros de Almudévar, que tiene sus orígenes en Chimillas ,de donde salió su abuelo llamado José Latorre Pallás ,que se casó con doña Emilia Atarés Val ,de  casa Mola ,de la Villa de Almudévar, para dar a sus descendientes el carácter de saputos o sabios no en ciencias abstractas ,sino en el manejo de la madera, con la que se dedicaron a montar carros ,galeras, volquetes o “vulquetes ,como los llamamos en nuestra Fabla ,pero entre esos carros los había como portadores de cubos de  agua .No es extraño este detalle de ir a buscar agua ,porque Almudévar siempre soñó con este elemento ,ya que según dice Braulio Foz en su magnífica obra “Vida de Pedro Saputo”,en  esta Villa había muy pocas fuentes y ningún río ,lo que hacía que el agua fuera escasa ,tanto que no podían moler con molinos de río ,sino con molinos de viento.
Y ¿qué madera emplearían los fabricantes de aquellos molinos, de los que ,por desgracia, ya no queda ninguno?. Supongo que la misma que usaron los carreteros para hacer sus galeras y carros ,pues ,como me dijo mi amigo José María Latorre ,ya que  por amigo lo tuve enseguida , por descubrir en su personalidad  en escasos minutos de trato a un señor íntegro ,sabio  o saputo y generoso ,que la madera que empleaban era toda procedente de la comarca y comprobó sus palabras al mostrarme un eje de carro del siglo XVI ,que es de carrasca y en ella misma están escritos los números romanos. Ese eje le salió al tirar una ventana .Conserva el brillo del roce de los cubos de las ruedas y una fortaleza ,casi metálica y este eje ,que debe entrar cuando José María desaparezca de este mundo ,en el que ha de vivir tantos años como su buena madre, la señora
 Eugenia, que ya tiene en esta fechas noventa y ocho,en el Museo Histórico de Almudévar ,que se ha de hacer o preparar en uno de esos molinos de viento que hay que recuperar, como se están recuperando las antiguas bodegas de la Corona y  de las Crucetas.
Han llegado unos tiempos en los que ya no se fabrican carros ,sino automóviles, pero José María que ya está cobrando el retiro de aquellas nobles tareas ,sigue trabajando la madera y uno se llena de emoción ,al entrar en el patio de su casa ,paso precedido por el caminar por el antiguo corral ,hoy más bien jardín ,donde están plantados un laurel,
unas oliveras ,unas cepas trepadoras y unos rosales. Esas oliveras le recuerdan los viejos tiempos en que alguna vez acudía a coger olivas para gastar aceite durante todo el año, en unión de sus familiares y ¡por qué no decirlo ¡, para alimentar los candiles con que se alumbraban los carreteros en sus talleres, en las horas que se llevaban la luz o por las noches ,cuando ésta escaseaba, más o menos según las fases de la luna.
Estamos ya en el patio y vemos las puertas que en él se encuentran para dar acceso a otros locales ,entre los que ,en tiempos, en alguno de ellos, se encontrarían las cuadras y esas puertas son de madera de pino de Huesca ,labradas con viejos adornos ,imitados de otros que todavía eran más antiguos, y estas puertas tenían unas cerraduras ,con picaportes ingeniosos ,hechos a forja. En los lados del patio se encontraba un banco enorme ,que me recordó las cadieras que todavía yo conservo en mi pueblo ,junto al hogar o fogar de mi casa( casa Almudévar). Tiene las esquinas o ángulos del techo adornados con madera labrada y al subir por la escalera, en los lados ,hasta las paredes están cubiertas por bello maderamen.
Y José María me invita a subir y ,al hacerlo, me encuentro en un recibidor  presidido por un reloj de pared, como aquel que cantábamos de niños y que así decía :”mi abuelito tenía un reloj de pared que compró ,cuando él nació, pero un día el reloj de tan viejo se paró y con él, mi abuelito se murió”.Y es que esos relojes murales no traen mas que recuerdos ,al mirarlos ,porque su esfera y su péndulo están llenos de imágenes troqueladas y pintadas con jarrones y flores ,que encienden los espíritus de estética o de belleza ,como todos los objetos que José María fabrica.
Y al decir esto no puedo menos que acordarme de Antonio Bello, al leer lo que  escribía sobre los orígenes del arte : ” cuando empezaba a estar preocupado con la naturaleza del arte …creí ver la respuesta a este interrogante..Se trataba de una tribu de robustos salvajes en una danza…sólo danzaban de un modo frenético, al son de tambores incansables…Era el esfuerzo tan duro que aquellos hombres robustos …que por fin caían exhaustos, rendidos”. Y en estas palabras comprendí como José María entró en el arte ,porque “Todo el enorme mundo del arte …tiene en común con la danza …el huir del trabajo como servidumbre…Puede exhibirse el arte como una rebelión auténticamente humana: una  reacción del hombre” y en el caso de los danzantes la reacción tenía lugar contra el trabajo de las continuas expediciones de caza ,que los obligaba a buscar el arte y el descanso en la danza. En este caso de José María, que a sus numerosos años de rudo trabajo con maderas duras como la carrasca ,le ha nacido una danza del arte ,que lo hace feliz. Si y lo hace feliz, porque también él hace felices a los hijos de su villa , de Almudévar, fabricándoles cientos de almudes ,que son como “objetos parlantes “ de su noble escudo y del mío ,pues acudí a la carretería a comprar otro nuevo, aunque tengo varios de los que se empleaban en mi casa.
Y en el recibidor ,presidido por el reloj de pared ,se encuentra otro hermoso banco en el que apetece sentarse ,para contemplar la tan trabajada caja o ménsula de madera de dos pisos ,sobre la que reposa un hermoso y supongo que hace años ,apagado brasero, pero que hace arder de entusiasmo artístico a José María.       

Y por fin, nos introdujo en un gran salón-comedor ,con una enorme mesa ,frente a la cual se encontraba en la pared, una capilla ocupada por San Roque ,con un mordisco o “mueso” de perro en la rodilla y el propio perro como acompañante del santo. Pero en este comedor había multitud de obras de arte ,que yo estando ya casi saturado de belleza, no puedo recordarlas todas .Además estaba admirando tanto a San Roque ,que José María ,abrió la puerta de su capilla y sacó un libro de cuentas de aquellos que usaban en su taller ,hacía ya años y al mirarlo ,vi una cuenta en la que ponía :por celebrar una misa …tanto ; por cantar en el coro…tanto y así sucesivamente , lo cual me causó una impresión que me llenó de entusiasmo y de admiración por un taller y unos artesanos tan trabajadores y tan enamorados de la iglesia y de sus cantos .Entonces me fijé ,de repente en dos iglesias de Almudévar, de una altura considerable ,que José María había convertido en dos recuerdos de madera.¡Impresionantes! .

martes, 23 de septiembre de 2014

Desde Carlomagno, ha habido una atracción entre Tolosa y Zaragoza




Zaragoza es la capital de Aragón, Reino, al que le viene el nombre  del  río, que dicen que nace en el mismo límite  con Francia. Tolosa es la capital del Alto-Garona, a cuyas orillas se asienta, siendo capital de los Bajos Pirineos. El río Garona que baña a Tolosa, nace en España. Ninguna de las dos ciudades llega a tener un millón de habitantes, pero su influencia en el Midi francés de Tolosa y de Zaragoza en los Pirineos, son enormes. Pero, siempre los Pirineos han constituido una barrera, que nos ha separado cruelmente a españoles y a  franceses. Sin embargo la lucha del hombre contra las penas de las montañas, el frío,  la nieve, los puertos, ha conseguido mantener siempre una emigración mutua, a veces temporal y  otras, duradera. Otras veces han sido los Pirineos una cordillera por la que se refugiaron políticamente los de uno y de otro lado. Mi abuelo, Manuel Almudévar Vallés, era carlista y tuvo que huir a Francia, acompañado por el famoso confitero de Huesca, Vilas y por Borau, un agricultor de Liesa. Durante la Guerra Civil, mi padre, mi madre, mi abuela y su hermana Rosa, nos llevaron a los seis hermanos a Ansó, huyendo de la Guerra Civil y estuvieron en Zuriza, para ver la posibilidad de cruzar la frontera, en caso de que dicha Guerra Civil, se extendiera por Jaca y Ansó.
¡Cuántos sacerdotes y religiosos franceses huyeron a España, igual que en  tiempos de la Guerra Civil, se fueron a Francia o lo intentaron, porque el que no lo consiguió murió fusilado, como el “ Padre Jesús” que, lo mataron en Siétamo, cerca del río Guatizalema!.  En la Guerra Civil fueron miles y miles de españoles acogidos en Francia, como lo fueron los habitantes de Bielsa y cuando ocuparon los alemanes dicha nación; yo conversé con varios jóvenes franceses y con un judío, en Escoriaza de Guipuzcoa. Cuando estudiaba el primer curso de la carrera de Veterinaria, en Zaragoza, un francés que estaba refugiado, me dio clases de francés.  Hay poblaciones españolas, que llevan a pastar a sus ganados a la parte de los Pirineos franceses y ganaderos de Francia, que traen a los prados españoles su ganado vacuno. Hay gran número de apellidos comunes, que tal vez vengan del occitano y durante siglos pasaron altoaragoneses a Francia y desde Francia viajaron a España. En el Bearn se tenían parientes al otro lado de los Pirineos y un representante del Señor del Bearn,  hizo visitas en varios pueblos, como a Secorún, a casa López de Ara, en el siglo XIX,  donde se le dio una fiesta nocturna, acompañada por los sonidos de las guitarras. En el siglo XX, accedieron a Huesca congregaciones religiosas, como la de San Viator, que fundó un colegio, que todavía funciona. Entre los Clérigos de San Viator, figuraba el Padre Leygues y los hermanos Alberto e Hipólito. El Conde de Aranda, Barón de Siétamo, además de ser Embajador en París, tenía el apellido pirenaico de Abarca, nacido en Siétamo y por amor a esos Pirineos, iba a tomar las aguas, a un balneario del Midi Francés.
Pero a pesar de la gran Cadena Montañera, Aragón y el Midi,  tuvieron épocas históricas comunes. Ramiro el Monge residía en un Monasterio  del Sur de Francia, hasta que fue llamado a reinar sobre Aragón, a la muerte de Alfonso el Batallador.
 Esa enorme cordillera, de 171 kilómetros, igual que impide el paso de las boiras  lluviosas, que vienen del Atlántico y hace lluviosas  a Vascongadas y al Norte de Navarra, dejando al Alto Aragón sometido a las sequías, ha impedido también el paso de ideas políticas y de revoluciones.  No cabe duda de que a pesar de la comunicación continua entre los aragoneses y los del Midi, no se pudieron comunicar los adelantos técnicos ni las ideas, igual que si el terreno hubiera sido llano, sin dificultades. El Barón de Betanson, trajo al castillo de San Luis un “malacate” y roturó sus tierras para plantar viñas, para consumir en Francia el vino que produjera. Estaba la finca a unos cien kilómetros de Francia, pero separada por los altos Pirineos. Se encuentra el Castillo de San Luis, al lado de la Autovía Mudéjar y llega a Francia. Cuando la contemplas y pasas por ella, te preguntas ¿cuándo podremos por ella subir a Francia? . Siempre hubo que estar guardando nuestras fronteras de doctrinas heréticas y de intentos de invasión. Había edificios para defender la independencia de España, como las Ciudadelas  de Jaca y de Pamplona, así como la fortaleza de Canfranc.  Pero los medios de comunicación fueron usados desde tiempos de los romanos, como la Vía que desde Zaragoza, pasaba por Hecho para llegar a Francia. Pero por todo el Pirineo había pasos y puertos, por los que se comunicaban españoles y franceses. Ahí están Zuriza, Canfranc,  Bielsa, Benasque y tantos otros lugares por los que pasaban los contrabandistas, conduciendo machos y mulas, grandes y fuertes , como las que había en tantas cuadras de la Tierra Baja y de los pueblos de Guara, con los que bajaban  al Somontano a llevar patatas, judías y a subir aceite y vino. Ahora las cuadras de mi casa están vacías y no puedo escuchar los “muesos” o mordiscos, que le daban a la paja y a la cebada, ni oír las explosiones intestinales de aquellos pacíficos y trabajadores animales. Allí descansaban los mulateros, arrimados al calor que desprendían aquellas fuertes mulas y machos. Por todo el Pirineo se escuchan aventuras de los tratantes, a los que llamaban contrabandistas y que estaban procurando energía para el trabajo de aquellos sufridos labradores. Por Navarra se escuchan aventuras de tratantes de mulas,  que las llevaban de Francia a Tudela.
España y Francia estaban separadas por los gigantescos Pirineos, pero sus habitantes, unos vasco-ibéricos y otros celtas siempre buscaban vía para comunicarse, pero es que ahora,  en estos tiempos, están unidos ambos países por Puigcerdá y por Irún, pero el centro aragonés, que siempre ha luchado por comunicarse con Francia, está incomunicado,  porque se destruyó el ferrocarril de Canfranc y no se abre la comunicación de Francia con Africa, de Portugal, del Sur de España y de Valencia por Aragón.
Siempre ha luchado Aragón por crear pasos para comunicarse con Francia. Cuando estuvimos mi familia y yo, viviendo para la Guerra, en Ansó,  mi padre y mi abuela materna buscaron salida por Zuriza. En cierta ocasión quise visitar la carretera por la que tuvo lugar la  terrible huida de los belsetanos a Francia y con mi hijo Mariano, pasamos por el túnel de Bielsa, entramos en Francia y salimos por Canfranc.  Canfranc,  constituyó una lucha de los aragoneses para comunicarse con Francia. Allí estuvieron trabajando hijos de Siétamo, que sufrieron y se quejaron al Rey de España, no sé si fue Alfonso XII o Alfonso XIII. Con su sacrificio quedaron unidos Aragón con Francia, pero las abominables guerras impidieron que prosperaran España y Aragón. Se hundió un puente ferroviario y Francia cortó la comunicación entre dos zonas, que históricamente fueron hermanas. Ahora son los franceses los que están restaurando parte de aquel ferrocarril, pero España , ¿qué hace para lograr unas comunicaciones, que nos integrarían realmente en Europa?.  Alfonso XII y su hijo Alfonso XIII, visitaron la construcción del ferrocarril de Canfranc  y  el Diputado oscense, compañero del también diputado Ignacio Zamora,  acomodó a uno de ellos en la Diputación Provincial y a falta de lecho, les proporcionó la cama matrimonial, que poseía   Don Ignacio Zamora Blasco con Doña Agustina Lafarga Mériz. En Benasque el alcalde me llevó a un principio de túnel, con unas piezas férreas, que ya se habían oxidado. Desde cerca de él se veía brillar la belleza de un pueblo o ciudad francesa, de cuyo nombre quisiera acordarme, pero que he olvidado, como el gobierno se olvida de las comunicaciones de Aragón, paso de España, Portugal y Marruecos para ir a Francia e integrarse en Europa.
He estado recordando la vida dura de los aragoneses, en aquellas montañas por las que pasan miles y miles de peregrinos a lo largo de los siglos. Comunicaciones  apetecidas por Europa con Carlomagno,  primer Emperador que soñó con una  Europa unida y por el Sur por los moros, que llegaron a penetrar durante cierto tiempo en zonas del Midi francés. Uno se acuerda de la batalla de Tolosa, en que el Duque de Aquitania venció a los sarracenos. Desde Roma se unieron las orillas y las naciones del Mar Mediterráneo y el Emperador de la barba florida, es decir Carlomagno, quiso recrear la civilización de los pueblo indo- europeos  y  estableció en Aquisgrán, situada en Alemania la Capital de ese imperio.
En ella juró el puesto de Emperador, Carlos Primero de España y Quinto de Alemania, que demuestra que España a lo largo de su historia, ha buscado su convivencia con Europa.  Los españoles no podíamos quedar fuera de Europa y los aragoneses en los Pirineos, teníamos que modernizar los Caminos de Santiago que de Francia venían a España por Aragón y por Navarra. Había que “destruir” los Pirineos y Carlomagno estuvo a punto de conquistar Zaragoza y llegó con sus ejércitos a esta ciudad. Llegó acompañado por los Pares Roldán, Oliveros y Turpin. Unas tropas bajarían por Eunate, cerca de Mendigorría, donde se encuentran los restos de aquella ciudad vasco-romana de (Andelos) y otras por Echo, por  el río Aragón y por el Flumen descenderían a Cesaraugusta. Esteban Sarasa Sánchez escribe: “ …el hecho de que la segunda columna del ejército carolingio del 778, formada por milicias de las tierras orientales del futuro imperio de Carlomagno, cruzaba los pirineos por el Este (le Pertus) y  atravesando Gerona, Barcelona, Lérida y Huesca llegaba a las proximidades de Zaragoza, para reunirse con el ala occidental mandada personalmente por Carlomagno, lo que  hace suponer que su regreso se hiciera no por occidente(Roncesvalles) sino por oriente(¿Valle de Arán?).
Ahora se pregona que la aventura de Roldán tuvo lugar en Navarra, donde el paso de Roncesvalles, punto por el que pasan y han pasado miles y miles de peregrinos europeos, que iban y van a Santiago de Compostela. Allí se recuerda, cada día la Batalla de Roncesvalles. Pero no se nombra la batalla de Echo.  Carlomagno no era un guerrillero, sino un Emperador Europeo con grandes unidades militares. El catedrático de la Universidad de Zaragoza. Ubieto ha descubierto restos de una gran batalla en Hecho. Hay que tener en cuenta que el Alto Aragón era la parte oriental de los  vascos, pues en siglos posteriores se  prohibió hablar en vasco en las Ferias de Huesca. El pueblo ha hecho de Roldán un personaje mítico y sus aventuras, se darían en distintos lugares de los Pirineos, que separan a Francia de Aragón y de Navarra, que en otros tiempos fueron un mismo reino. Cerca de Benabarre,  se encuentra el pueblo, ahora aragonés, de Navarri. Constituían Navarra y el Alto Aragón un mismo país.
En el Libro de 1688, “Corona Real del Pirineo establecida y disputada”,   escribía el Doctor don FR. Domingo de la Ripa…… prior Conventual,  que fue del Sagrado y Real Claustro de San Juan de la Peña, en el Preludio II.S.I.: “..estando Carlos Magno en Paderbruno, Lugar de Sajonia, tres Reyes de los Moros de España llegaron a pedirle socorro. Era el año 788:”. Aunque con una circunstancia, que omitieron los demás,  hizo la entrada por dos partes y con dos Ejércitos, el Rey con Ejército de francos por Pamplona, de donde pasó a Zaragoza, y allí se le juntó (habría hecho la jornada por Cataluña, en que poseían mucha tierra los francos) el otro Ejército, que se amasó de gentes de Borgoña, Austria, Babiera, Provenza, Lenguadoc, y gran multitud de Longobardos.”Viniendo Carlos de Francia a España, pasó el Garona, límite de los aquitanos y vascos, venció lo inaccesible del Pirineo, entró en España por Pamplona y penetraron sus armas hasta Zaragoza”. Por lo visto el Rey moro que lo reclamó,  no lo dejó entrar en Zaragoza, aunque dice el escritor aragonés La Ripa, que dejó Carlomagno feudatario al Rey moro. Así describe la ruta de Carlomagno y su ejército: ”... prosiguió Carlos su jornada, pasó el Garona, límite de los Aquitanos y  Vascos, venció lo inaccesible del Pirineo, entró en España  por Pamplona, y penetraron sus armas hasta Zaragoza y a la vuelta tuvo el suceso infeliz en el Pirineo de Roncesvalles”. Huesca también soportó las crueldades de las guerras , pues cuenta el Domingo La Ripa en su libro “Corona Real” del año 1688, que a Ludivico Pío, hijo de Carlomagno, “le hallamos personalmente el año 797,ocupado en el cerco de esta ciudad (de Huesca)…Añade que el Régulo, que entonces gobernaba  a Huesca, se llamó Azan; y que éste envió las Llaves de su Ciudad, con otros dones, al Emperador Carlomagno, prometiendo entregarlas en sus manos, llanamente, teniendo oportuna ocasión”. El Imperio Europeo que Carlomagno fundó, había que extenderlo conquistando Zaragoza y extendió sus tropas por Huesca, por Pamplona, por Cataluña, como dice un Testimonio del Cronicón del Monasterio de Heldenshein.”Carlos en la expedición, que hizo el año778, hasta Zaragoza, a la entrada de España, conquistó a Pamplona, sacándola del poder de los Sarracenos, y  Abutauro Rey de aquellas Comarcas, entregó las Ciudades y dio en rehenes a un Hermano suyo; con que Carlos marchó seguro a Zaragoza, llevando consigo a Iben  Alarabo su Rey. Toda la zona pirenáica, estuvo en guerras entre Carlomagno y los sarracenos, pues como dice el libro de la Ripa del año 1688:”esta libertad que dice el padre Moret, que cuatro navarros, con algunos sobrarbienses  se opusieron a la potencia de los Francos y a la violencia de los bárbaros, reteniendo su libertad contra Francos y Sarracenos”. Aquí el navarro Moret habla de los sobrarbienses, de los que está la Historia, llena de muchas dudas y grandes interrogantes. Sobrarbe como dice Moret, luchó con sus hijos en estas peleas. En Sobrarbe se encuentra un Monasterio creado en el siglo VI, que le da la categoría de ser el más antiguo de toda España. Lo destruyeron los musulmanes , pero lo reconstruyó Sancho III el Mayor de Navarra, en el siglo XI. Con Monasterios como el de San Victorián,  parece imposible que Aragón no recuerde las luchas entre musulmanes y Francos en esta tierra nuestra. Este Monasterio se halla a catorce kilómetros de Aisa, en Los Molinos, que pertenece al Ayuntamiento de Pueyo de Araguás. Está situado a mil doscientos metros de altura, en las laderas de la Sierra Ferrera. Se convirtió en panteón de los Reyes míticos del Sabrarbe. No se conoce bien la Historia de este Monasterio, donde dicen que está enterrado Iñigo Arista, que seguramente será otra persona que el Iñigo Arista que está enterrado en Leyre.
”Pamplona alternó varios dominios,  como Barcelona; entonces con facilidad se mudaban Señoríos; las conquistas no eran permanentes en aquellos tiempos, como notó el Investigador,Fol.40., hablando de las que experimentó Calahorra de los Vascones en diferentes tiempos”.
Zaragoza fue el objetivo de Carlomagno por el Sur, pero Tolosa ya sufrió el ataque de los sarracenos, pues ya en los Anales de Francia, se narra la lucha entre el Duque de Aquitania y los suyos, contra esos invasores, y los Anales declaran así:”Perdida Tolosa, y otras Plazas de la Aquitania, le recibió de Batalla Entre los ríos Garona, y Dordona, y roto en ella,se retiró a unirse con el resto de las fuerzas destrozadas”. Zaragoza bañada por el Ebro y Tolosa por el Garona, nacido en España, fueron objetivos de los sarracenos y de los Francos, cuyo Emperador Carlomagno, habiendo creado la Capital de Europa en Aquisgrán, quiso unir el lado Sur de los  Pirineos a este conjunto de naciones europeas, que después de muchos siglos, se está intentando que no fracase la  Gran Nación Europea. Carlomagno quiso incorporar  en el Imperio europeo esas tierras, separadas por los Pirineos de Francia.
Se habla en el Alto  Aragón del mismo Roldán y la brecha que produjo éste lanzando su espada sobre una roca. Dicen que si este hecho se produjo en el Valle de Ordesa. Huesca u Osca contempla siempre el Salto de  Roldán y canta romances populares. Y entre tanto muchos tienen por apellido el nombre de Roldán. Quedan en España muchos romances sobre Carlomagno y sobre los Pares de Francia, como Roldán y otros, que se han hecho públicos al paso de los tiempos. De Lanzarote se cantó un romance que se hizo muy popular, tanto que Cervantes lo publica varias veces, en el Quijote, cambiando a Lanzarote por el Quijote. Este romance dice así:”Nunca fuera caballero- de damas también servido- como fuera Lanzarote cuando de Bretaña vino-que dueñas cuidaban de él-doncellas de su rocino. Esa dueña Quintañona- esa le escanciaba el vino. La linda reina Ginebra-se lo acostaba consigo—y estando el mejor sabor-que sueña no había dormido-la reina toda turbada –un pleito ha comunicado:-Lanzarote, Lanzarote, si antes hubieras venido-no hablara el orgulloso-las palabras que había dicho- que a pesar de Vos, Señor, se acostaría conmigo-Ya se marcha Lanzarote de gran pesar conmovido,-se despide de su amiga-pregunta por su camino”. Cervantes en el capítulo XIII de la primera parte del Quijote, describe como era un caballero andante y a Lanzarote lo convierte en Don Quijote, cuando escribe:”Nunca fuera caballero de damas tan bien servido, como fuera Don Quijote, cuando de la Mancha vino”. En este  libro, convierte al caballero andante en un ideal ridículo,  con el bueno de Don Quijote,  montado en su caballo Rocinante, tan viejo, cansado y despreciado por otros protagonistas de esa obra. A mediados del siglo XIII, compusieron en Navarra un Cantar de Gesta, con el nombre de Roncesvalles y que lo cantan en algunas ocasiones. El año 1916 se encontraron dos hojas, en las que estaba escrito una parte del Cantar de Roncesvalles, que debía ser del siglo XIII. En dichas hojas se narra cómo  Carlomagno, estaba revisando restos mortales de muertos en la Batalla de Roncesvalles y como reconoció a Roldán al encontrarlo y contemplar todos los restos cadavéricos de alrededor, se le escapaban las lágrimas. El Cantar de los Infantes de Salas, pues la Ermita de Salas está situada en el monte de Huesca, no se sabe en qué año ocurrió, pero   por la proximidad a Roncesvalles y a Francia,  no se puede dejar de ver la influencia de la épica francesa en este Cantar de los Infantes de Lara y en el Cantar de Roncesvalles. El Cantar de los Siete Infantes de Lara, se puede leer en la Primera Crónica General de Alfonso el Sabio. En el siglo XVI, se encontraban en Salas, ocho cabezas, de las que siete pertenecían a los Siete Infantes y una a su ayo. Dicen que Mudarra, encontró esas cabezas en la iglesia de Nuestra Señora de Salas. Son multitud los escritos y los Cantares de la Marca Hispánica, creada por Carlomagno y de las aventuras de los Príncipes y Pares de Francia.

He escrito sobre la “reflexión milenaria e impersonal” de los hombres de los Pirineos, pues  al Norte y al Sur,  uno recuerda la atracción entre Tolosa y Zaragoza. Tolosa está rodeada por un círculo en que trabajan muchas industrias y en Zaragoza también hay industrias. Habría que crear las autopistas y los ferrocarriles que las unieran, para que ese círculo industrial abarcase con Tolosa por el Norte y Zaragoza por el Sur, una gran zona, incluidos los Pirineos. Malos momentos económicos, pero hay que hacer, para empezar, el ferrocarril de Canfranc. 

lunes, 22 de septiembre de 2014

El Señor Don Gato



A un amigo mío los animales que más le gustaban eran los felinos y de estos los gatos. Debía tener afinidad con ellos pues se llamaba Félix y sus amigos lo conocían por Félix el Gato. En su casa se juntaban dos, su michino y él mismo. Se miraban mutuamente  a los ojos y de esa observación que llegaba a ser compenetración, sacaban sus consecuencias. Las del michino nunca las conoció, porque sólo decía miau, pero las de Félix consistían en divinizar al gato, elevándolo a la categoría de dios, como ya  hicieran, en su tiempo los egipcios. Estos tenían muchas imágenes de bronce de animales sagrados, entre los que se encontraban los gatos, que se debían ofrecer a los fieles como exvotos, con lo que se quedaban entusiasmados, ya que aquellos antiguos egipcios  se daban cuenta de que aquellas figuras captaban la identidad de esos felinos, de la que formaba parte su delicadeza insinuante, ya que eran aristocráticos y exquisitos, y los representaban muchas veces enjoyados con pendientes y con collares colgando de sus cuellos.   
Yo escéptico, le manifestaba que no creía tal historia, pero él me salía con nuevos argumentos y me decía: si no crees que el gato es divino, admite por lo menos, que es un señor. Para demostrármelo, cantaba:"Estaba el Señor Don Gato, sentadito en su tejado, marramamiau  -miau-miau, sentadito en su tejado. Ha recibido una carta por si quiere ser casado, marramamiau, miau, miau, por si quiere ser casado. Con una gatita blanca, sobrina de un gato pardo, marramamiau, miau, miau, sobrina de un gato pardo. El gato por ir a verla se ha caído del tejado, marramiamiau, miau, miau, se ha caído del tejado.  Se ha roto siete costillas, el espinazo y el rabo, marramiamiau, miau, miau, el espinazo y el rabo. Ya lo llevan a enterrar por la calle del Pescado, marramiamiau, miau, miau, por la calle del pescado. Al olor de las sardinas el gato ha resucitado, marramiamiau, miau, miau, el gato ha resucitado. Por eso dice la gente: siete vidas tiene el gato, marramiamiau, miau, miau, siete vidas tiene el gato."    
Aquello empezó a preocuparme porque el pueblo tiene una sabiduría muy vieja y cuando trata de señor al gato, por algo será, y también porque eso de resucitar es muy difícil y más siete veces, como dicen que es capaz de hacerlo "el señor Don Gato".
Seguí reflexionando sobre el tema y caí en la cuenta de que en los pueblos, cada uno tiene llave de su casa y nadie osa entrar en la ajena, en cambio el gato tiene acceso a todas las casas del pueblo, pues todas las puertas tienen su gatera. !Por algo será!.




viernes, 19 de septiembre de 2014

Vivir el ritmo de la vida



En mi libro Claroscuros, en el artículo que titulo “Al ritmo”, escribo: “Cuando siento el ritmo de dance guerrero de los Danzantes de Huesca, se me pone la carne de gallina. Pero quisiera que alguien tejiera y destejiera una música, con un ritmo antiguo, y aldeano, que me hiciera olvidar siquiera  por un momento o por el tiempo que tarda en consumirse un disco, el ruido sin ritmo de la capital”. Pasando por la calle del Desengaño, que decían era la más larga de Huesca, después de escuchar algunos ruidos sin ritmo, escuché una corta canción a un joven gitano, que influyó en mí para comprender  la vida de esas familias, que hacen una vida distinta de la que llevamos los hombres y mujeres de la calle. Estaba apoyado el cantante en una esquina, silencioso y de repente lanzó al aire su voz, cantando sin el ritmo, que marcan los danzantes, cuando bailan para San Lorenzo. Ritmo que se nota por los instrumentos musicales que los acompañan,  las espadas y los palos cuando se dan golpes entre ellos, las palmadas de los que contemplan su desfile y el golpear de sus pies en el suelo de la calle. No tenía la canción del gitano ese ritmo, pero tenía un ritmo infinito, porque con su “Ayyy, ayyy ” profundo que parecía buscar algo o a alguien en las alturas; y se quejaba, como llorando de lo que le faltaba en su vida, que tal vez fuese el amor o sus desaparecidos antepasados, que pasaron silenciosos por la vida, a las orillas de los ríos, con sus carros, asnos, mulas o caballos. Y juntaba sus manos como para dar palmadas, pero no las daba;  quería darlas,  pero con un ritmo que no era igual que el que llevaban los danzantes, sino más profundo,  más eterno, como si fuese esa canción, como un Quijote de la historia de su raza, tan misteriosa, tan distinta de la nuestra, tan amante de sus padres,  de sus hijos, de sus animales…de su libertad.
Expresé en el artículo de “Claroscuros” mi deseo de que alguien tejiera una música con ritmo antiguo y aldeano, que me hiciera olvidar el ruido sin ritmo de la capital. Porque en dicha capital se oyen ruidos, que pretenden ser ritmo, como el sonido de un bombo en el que sólo se marca un dom- dom- dom –dom, otros simplemente ruidos de los coches, de los semáforos, que me hizo el  gitanico olvidarlos. Pero con la canción del gitano que yo no sé si tenía un ritmo físico,  pero, indudablemente era  toda  un ritmo, que hace felices a los calós,  en una lengua rítmico-espiritual, que me llenó de emoción, encontré la música,  que añoraba para hacerme olvidar los ruidos sin ritmo de la capital.
Pero, en cierta ocasión, escuchando la voz tremendamente aragonesa de José María “Sorribas” de Ibieca, no sólo olvidé los ruidos de la capital, sino que se despertaron en mí los recuerdos de mi niñez, vivida en el Somontano y los sonidos de los “ciegos de Siétamo” y la música del guitarrista, al que llamaban el “Guitarrillo”, cuando le demandaba al Señor de Fañanás, la leña que le debía. Y al escuchar a José María percibía las caricias de las llamas, que brotaban de la leña cuando ardía en el hogar y me sentía como si fuera un peregrino cuando iba a la Ermita de la Virgen de Foces, allá en Ibieca. Y veía correr el agua de la fuente de Siétamo y la que baja por el vallón por donde corre la carretera que sube a Ibieca y al pantano de Calcón, que tanto reclamamos los somontaneses, cantando jotas de las que José María, cuando las canta, mueve nuestros corazones.

Yo creo que aumentarán los ruidos insufribles de la capital, si no se escuchan y se aprenden las múltiples jotas, que guarda entre sus recuerdos José María Puyuelo”Sorribas”.    

martes, 16 de septiembre de 2014

El Molino de Aratorés






Aunque ahora los molinos de cereales, están ya casi sin producir, porque las grandes fábricas de harinas, son las que las preparan, para ser consumidas por la sociedad. Pero hoy día catorce de Septiembre del año de 2014, he tenido la suerte de contemplar, cómo este molino, que me ha producido la impresión de ser poético ya que  como en un sueño, lo he visto funcionar. En medio de un paisaje rodeado de montañas, verde, con un canal, poblado de truchas, que traía el agua de arriba y por debajo, rodeado de un verde prado, seguía el agua discurriendo, hacia el río Aragón, que seguía su curso. Pasada la entrada por la carretera que desde Jaca conduce  a la Nación Francesa, a unos dieciocho kilómetros de ella, a la izquierda se entra en Aratorés, y unos metros más adelante, al lado de una parada de autobuses, hay un camino de entrada hacia el río Aragón. Circulando por él,  se encuentra uno con algún chalet o con un edificio sanitario de una orden religiosa, para antes de llegar al nivel del río, encontrarse con “El Molino”. Aquellas aguas, son puras, como las que se usan en el Sacramento del Bautismo y son también aguas de fuentes próximas, que sanean no sólo el alma, sino también el cuerpo de los seres humanos. Por eso uno comprende cómo en tal paraje, han edificado los religiosos un templo, que guarda las almas y cura los cuerpos. El hijo de Agustín me dio a beber agua medicinal, que yo creo, que dio salud a mi  cuerpo.


Al llegar al Molino, en que pude contemplar el título modesto, activo y poético de tan antiquísima máquina, me he quedado admirado por estar en un lugar rodeado de verde vegetación de color claro, con un cielo medio nublado, pero con espacios, en el cielo, que estaban claros y por los que se introducían unos rayos brillantes, que mandaba el Sol de Septiembre sobre el paisaje. Todo él te impresionaba por su brillante color, en que se mezclaban la luz acompañada por el calor, que calentaba aquellas verdes plantas, mezclados el calor y la luz con el sonido de las aguas puras y abundantes, que bajaban del río Aragón por un canal de cemento, bien trabajado y rodeado de una red que impedía el paso de los animales destructores, que podían ponerse a cazar los conejos y a pescar las abundantes truchas, que por aquellas aguas, vivían y circulaban.


 Llamaba la atención el Carcabo, que bajo una bóveda superada por un arco románico, que tenía por misión dejar desaguar las aguas que bajan del río Aragón, enviadas al Molino por un azud, que se encuentra a unos 750 metros y de donde bajan las aguas por un canal, por el cual las truchas le dan elegancia y alegría.


 Este Canal está muy bien construido y lleva una corriente de unos cuatro mil litros de agua por segundo, unos para el Molino y otros para la Central Eléctrica, cuya energía va a Zaragoza. Pero en tiempos daba luz a catorce pueblos del Valle navarro del Roncal, de Ansó, Hecho, Aisa, Aragüés del Puerto, Aratorés y Cenarbe, hoy desaparecido. ¡Cómo se respira en esta comarca la personalidad de los Montes Pirineos, con el Bearn francés por el Norte, donde en algunas zonas todavía se habla la lengua vasca y por el Sur el Valle del Roncal vasco- navarro y la zona altoaragonesa de Canfranc!. Cerca del Molino se encuentra Cenarbe, que antes se pronunciaba Cenamberri, palabra de la que -berri-, en vasco quiere decir nuevo. En aquella antigua población, proliferaba la brujería, igual que en los altos de Borau había personas embrujadas, que andaban unidos con cadenas. Igual que en el Somontano, se cuentan leyendas de “brujas”, transformadas en gatos, que mataban caballerías, desangrándolas. En el pueblo de Sieso, que se encuentra muy cerca del Monasterio de Casbas,  el cura descubrió a una mujer, que se convertía temporalmente en gato y habiendo dejado sus ropas humanas en el monte, iba a hacer abortar a una cristiana.
Cerca de la entrada en el “Salón Molino”, ¡sí salón molino lo llamé yo mismo por la forma original de acomodar un molino!. Sí, porque el molino  se encuentra en un salón, cuyos maderos son abetos de un grosor extraordinario y puede el molinero, estar acomodado en un sillón. Está cerca de la puerta de este salón, una bodega, donde se encuentran maravillosos vinos de años pasados. El más antiguo y que da  mejor placer, se encuentra en un viejo tonel, en el que en su  frontada, pone 1871, año de la primera República. Al ver ese cuadro y un poco animado por el rico sabor de dicho vino, vi pasar por mi imaginación al Rey Amadeo I, a Alfonso XII y A Alfonso XIII, a la Segunda República, a la Guerra Civil y al franquismo, para acabar en la actual Democracia. Estos personajes históricos merecen un recuerdo alegre de Alfonso XII y de Alfonso XIII, que un poco más arriba, en Canfranc, abrieron el ferrocarril que unía Aragón con Francia, unión que se respira conversando con el molinero Agustín García Marcuello, porque este Agustín está unido sentimentalmente con Francia. Ahora me entran ganas de llorar, al contemplar el Ferrocarril de Canfranc cerrado y los de Irún y de Gerona, abiertos. Me llamó la atención esa visión, pero me sacó de la tristeza, el trabajo en la aguas del río Aragón, ordenado por Don Agustín García Marcuello, durante tal multitud de años, por los que pasaron los reyes, los republicanos, los diversos políticos, pero Agustín allí permanece, con sus ochenta y ocho años, invitándonos a sus visitantes, con un trago de vino de la Primera República. En la bodega estaba una bujarda con un extremo coronado de puntas férreas, un “pico de gorrión” y una piqueta, herramientas con las que Agustín, picó durante años la piedra molinera, recogida en el Anayet y formada por un conglomerado pétreo y natural del país. 


Con piedras de este estilo, molió Agustín hasta el año de 1942. Agustín García Marcuello ha conocido multitud de formas de molienda, pero ahora ha alcanzado casi la perfección,  porque usa piedras francesas de la Dordoña, en Las Landas, cerca de Bretaña, según me va indicando, son de la marca Lafarté,  de pedernal conglomerado. Esas piedras hay que seguir picándolas y cada cierto tiempo,  que Agustín conoce, las va acomodando a  la sana molienda.
La harina ha de ser granulada, pero no en polvo. Tocar la harina ha de dar la impresión de ser granulada, pero de tacto poco picante, que le dé a la harina un sabor vivo, porque si la harina está en polvo y requemada,  pierde su fuerza y su sabor. De cien kilos de trigo, salen 78 kilogramos de harina y de  cien kilogramos de harina saca ciento cuarenta y dos de pan. Hay que tener en cuenta que de la especie de trigo Manitova, saca ciento cincuenta y seis kilos de pan. 


Estando sentados alrededor de una mesa, en el “Recibidor” y al lado del molino, te hace recordar, que los maderos de un bosque de coníferas, que cubren el techo del salón, proceden de un bosque de coníferas de muchos años, en el bosque de Lierde, pueblo ya desaparecido. Dicen que en tal pueblo vivía un hombre muy fuerte, al que  llamaban  Sansón. Este Sansón sería tal vez, uno de los forzudos  que colocaría en el techo del Molino, los abetos de Lierde, que tienen quinientos años de antigüedad y colocados en el   molino en 1908.
Agustín García Marcuello conoce a todas las casas de los alrededores y todos los apellidos de sus habitantes. Su Molino no podía compararse con ningún otro, pues el Molinero de Villanovilla, que estaba en la Garcipollera, que se llamaba Prudencio Betrán, decía: Con el Molino nuestro se muelen “zapos” y culebras y tiene muchos “cojones”, cuando baja agua. Lo malo es que generalmente, no baja nunca o más bien poca, por estar al lado de un barranco casi sin caudal”. Ese río se llama río Ijuez.  
Y de la misma forma que Agustín conoce a todos y cada uno de los habitantes de la comarca de Aratorés, todos los vecinos del Valle vasco o “Ara de Torés” y todos los vecinos de la cabecera del Valle del Aragón, que es el Valle  que corre el camino del Día, lo conocen a él.
Tiene Agustín García  el mismo origen que la Garci-pollera y está a escasos kilómetros de Francia y no reflexiona sobre el País de lo Pirineos, que está situado en parte de Francia y en parte de España, sino que se da cuenta de que ama a los franceses y a los españoles, porque ha visitado Francia en muchas ocasiones y tiene puestas las piedras del Molino, procedentes de Dordoña cerca de Las Landas y ha trabajado para habitantes del lado Norte de los Pirineos, que le traían a moler habas, guijas, etc. De Las Landas vinieron Los Tres Mosqueteros. Pero la hija de Agustín, Isabel, nos sirvió un trago de “Cidre de Bretañe”, que nos comunicó tranquilidad a nuestros corazones. Como he dicho, al Norte recibía la familia de Agustín García Marcuello, la influencia de la sidra de Bretaña, que actuaba incluso sobre las piedras del Molino, pero todavía,  después de años y años, seguían recordando la influencia de los dos músicos, hermanos de Siétamo, a saber de Eduardo y de Antonio, que venían a hacer sonar la música a Aratorés. Después de la Guerra Civil, en cierta ocasión imitaban los sonidos no musicales, manejando las cuerdas de sus guitarras, lanzando un sonido extraño,  que algún vecino de Aratorés,  interpretaba.””co- chi- nos de A- ra- to- rés”. Un auditor protestaba de aquélla posible burla,  pero a pesar de ello, volvieron durante unos quince o veinte años a subir a Aratorés.
La rivalidad entre España y Francia  (que se repartieron los Pirineos), ha impedido la creación de una autovía entre ellas, pues en esta subida desde Jaca a Aratorés, pasamos por Castiello de Jaca, donde nos dijeron que en alguna ocasión la frontera actuaba en dicho pueblo.
Agustín con su vida de trabajo y su ambiente montañés tan poético, se siente un hombre nacido en los Pirineos y sabe hablar en francés y en castellano y en el aragonés o fabla aragonesa, su esposa vivió ocho años en Oloron y su hija Isabel, aprendió francés desde muy niña. Se le nota la elegancia entre su conocimiento de la cultura francesa y su generosidad en el trato de los montañeses. Estaba acompañada aquel día por su amiga zaragozana Carmen y colaboraron en la descripción de la belleza del viejo Molino. Isabel es escritora y ha obtenido premios literarios, que recuerdan aquella bendita tierra del Molino. Agustín pertenece a la sexta generación de molineros, pues  además de la tradición,  tiene antiguos escritos que lo acreditan en 1730. En aquel Molino tan bello y tan poético, nos juntamos dos ancianos , uno él con sus ochenta y ocho años y yo con ochenta y cuatro. Comulgamos con la belleza del Molino y no pudimos evitar, darnos un abrazo de despedida, cuando me bajé a Huesca.
No pude evitar una despedida tan sentimental, porque Agustín pertenece a la sexta generación de molineros. Y lleva, por tanto, un número de años incontable, trabajando bajo el sol y la sombra que le mandan las montañas  y escuchando el canto de las aves, por ejemplo del mirlo,  en Primavera y en la misma Primavera y en Verano el canto celestial del ruiseñor. Por el Canal pasan ánades, grullas y garzas reales.  Pero parece que estamos en el Paraíso Terrenal, porque son distintas especies animales, además de las aves, las que hacen su vida, por el Molino.



En el verde prado, a orillas del río Aragón, se pierden los amantes de la Naturaleza, el espectáculo de la Berrea, que los ciervos representan en él. Se ven ciervos machos, con su cornamenta  elevada, lanzando sus berridos al mismo tiempo amorosos que amenazadores sobre los otros machos, y las ciervas enamoradas, escuchando las llamadas amorosas de sus compañeros. Algunos ciervos riñen con sus rivales, por una temporada rivales eróticos, y se lanzan con sus múltiples astas en que se divide su cornamenta. Pero no sólo se divisan los ciervos enamorados,  sino que a veces aparecen corzos, gamos y jabalíes, otras veces se ven las fuinas, las nutrias. Es curioso que se pueda contemplar el Desmán de los Pirineos, que únicamente vive por Canfranc y por Ordesa. Son de color negro y van nadando un tanto profundos por el canal, buscando sus presas por debajo del agua. Lo llaman también almizclera, de la familia de los topos, al que pocos humanos han visto, pues es uno de los animales más curiosos y primitivos de la fauna.
En el Molino se unen Don Agustín García Marcuello, el hombre más conocido en las primeras corrientes del río Aragón, en el que se pueden observar las cualidades humanas, más nobles y que no sólo es conocido por los hombres, sino que se  conocen  mutuamente él y el topo o desmán de los Pirineos. Dicen que en su hermosa casa, se pueden alquilar hasta un ciento de camas, para que todo el mundo pueda visitar el genio de Don Agustín García Marcuello, la vida animal del ciervo, la raposa, el corzo y tantos otros animales,  hasta la elegancia de las garzas y escuchar los bellos sonidos del mirlo y los elegantes cantos  del ruiseñor.
El día que con mi yerno Santiago  estuvimos visitando al molinero Don Agustín García Marcuello y a su familia, nos tocó vivir unos momentos tristes, porque  esa familia es amante de los perros, de los cuales posee uno blanco, traído de Francia y de los gatos. Estos eran numerosos, pero las "fuinas", que  habían, hacía ya tiempo, acabado con sus conejos, persiguen ahora a sus gatos. Y aquella noche a uno de ellos lo apresaron y le rasparon los pelos de su cola, pero tuvo la suerte de escaparse.
Don Agustín, entre los sufrimientos que le producen esas fuiñas, se sintió feliz al ver a su gato más querido,  libre de la muerte causada por las fuinas. La vida de Agustín es como un “collar de cuentas”, cada una de las cuales se hace presente en su vida, como cuando su gato sufre, herido por las fuinas, otras veces aparece como una cuenta  del collar de su vida, igual que el topo o desmán de los Pirineos. Otras veces brilla la cuenta del sol o hace contemplar el fulgor de la luna. Y Agustín espera encontrase con la maravillosa “cuenta” de su esposa, que se marchó del Molino,  hace unos ocho años.
Yo me acordaré del molino, del molinero Agustín y de la molinera que ya se fue y este recuerdo animará mi espíritu de sencillez y de pureza. El molino, es esa máquina, que transforma la fuerza de la Naturaleza, ya sea agua o viento, en beneficio de los seres humanos y de su trabajo. ¡Quien pudiera en estos momentos, escuchar “La bella molinera”, con el disco que conduce el viaje  triste y alegre, al mismo tiempo, del molinero. Porque escuchar la música al mismo tiempo sencilla y genial, con la que nos alegró Schubert, le parece a uno estar escuchando a un molino, que cantara su labor y su silencio.
En la Revista de Folklore, Fernando Herrero, escribe en el número 101, del año de 1969, lo siguiente: “ Y así cantar el molino es abrir las hojas del libro de la música, la poesía, incluso la fuerza de la memoria o la ilusión. Hoy los molinos no son sino imágenes de un pasado que a lo mejor se han transformado en iconos estéticos. Hoy el molino es una metáfora de la libertad y de la solidez, de la contradicción entre lo utilitario y lo soñado"

domingo, 14 de septiembre de 2014

Pau Casals en el Vendrell



La visita a las Termas de Comarruga, me ha aproximado a un mundo aparte, donde se contemplan paisajes maravillosos en los que junto al mar, se alzan las palmeras, los eucaliptos y unos bosques de pinos, que hermanan el agua de las playas con la tierra montañera. Y sobre aquel paisaje, salta la música que los pájaros lanzan al espacio. Ese mundo se encuentra en esa Vil-lle de Casals, que es como un templo del arte, que te llena de emoción, pues lo mandó construir el violonchelista, en Sant Salvador del Vendrell, como lugar para descansar, cuando retornaba de sus viajes musicales por el mundo. Ahora, cualquier hombre o mujer puede visitar este museo, en que se encuentran la atmósfera familiar, la belleza del paisaje, el sonido musical de los pájaros, que siguen todavía emulando al hombre que llegó a “convertirse en el violonchelista más grande de todo el mundo”. Es que Paul Casals afirmaba que “la música es una lengua universal”, porque desde que siendo niño disfrutaba con su violín, que le hizo un artesano de Vendrell, con una calabaza, llegó a convertirse en un enorme violonchelista. Su padre que era organista del Vendrell, ayudó emocionado, en la construcción del violín, hecho con su colaboración. Cuando uno entra en la Vil-lle, se ve acogido, delante de sí mismo, por un mirador, desde el cual se siente la necesidad, como la sintió Pau Casals, de mirar al mar desde esa parte elevada, a la que se sube por una de las dos escaleras de arquitectura clásica. Todo el mirador está lleno de estatuas, unas clásicas, otras de más actualidad. En el inicio del punto por donde se asciende, está la bella escultura del dios Apolo, que parece gozoso al recibirte. Desde arriba miras al mar, que está allí mismo y cuando bajas, te das cuenta de que todas las esculturas, miran al patio interior de la vivienda de la Vil-lla. Te vas dando cuenta de que ahí están presentes el arte arquitectónico y el escultural y donde todo esto te va llenando el corazón de poesía, como llenó el de Paul Casals durante toda su vida. Cuando entras en la casa donde tanto soñó y descubres su ambiente familiar, la belleza que reinaría en tiempos ya pasados y vas descubriendo los detalles de la emocionante vida del violonchelista, viendo proyecciones de los momentos musicales  del artista, de los dedicados a defender la paz y la libertad te das cuenta de la categoría, no sólo musical de Pau Casals, sino de su gran humanidad.  Allí se leen  folios y cuartillas de grandes hombres de la política, del arte y de su propia familia. En un dormitorio particular se adivina su mística a las artes, pues en él está colgado un cuadro de Nuestra Señora de Montserrat y se encuentra un armario de noble madera, en cuyas puertas aparecen los santos oscenses San Vicente, con una rueda de molino, que le colgaron al cuello, para que se hundiera en el Mediterráneo de Valencia y San Lorenzo con su parrilla, en la que lo abrasaron.
El salón de la casa es un lugar, donde escuchaban la música que hacía sonar Pau, los amigos que lo iban a visitar. Nosotros los visitantes del actual museo, nos sentimos halagados, al escuchar sentados en aquellos sillones, reproducciones musicales. No falta la pintura en el mundo del arte y allí se pueden   contemplar cuadros de grandes pintores y al lado del salón de conciertos, se admiran en un templo pagano, en que son varios los frescos, de los que algunos representan el amor, como aquel en que dos duendecillos lanzan sus flechas que enamoran, tal vez a Leonardo y Casimira, otro en que un medio hombre, medio macho cabrío, está tentando las pasiones de otra pareja. Pero aquel gran artista no sólo admiraba y deseaba la bella “vita”, sino que sentía  los dolores que las guerras y las injusticias provocaban en el Mundo. Por eso creó en 1926 la Asociación Obrera de Conciertos, años antes de la Guerra Civil. Está muy bien instalada la Villa  Casals para mantener y aumentar el arte, que conduce a los hombres y mujeres a servir a sus hermanos, que son todos los que componen la humanidad. Cuando íbamos al Museo, estaban unos cuantos hombres de color, abandonados por la sociedad. Si a Pau Casals le hicieron un violín con una calabaza, ¿no se podría dotar a estos negritos de baratos instrumentos musicales  y educarlos para que los pudieran hacer sonar?. En la sociedad antigua se apoyaba a los “músicos ciegos” y en esta se podría ayudar a los “músicos abandonados”.

Pau Casls no abandonó sus vínculos con Cataluña, sino que murió a la edad de noventa y seis años en San Juan de Puertorico, pero actualmente sus restos reposan en el cementerio de Vendrell.

viernes, 12 de septiembre de 2014

LA CASITA DE BLANCANIEVES



Un niño de cuatro años y medio,que vive fuera de Huesca,cada vez que viene a visitar a su familia,lo llevan de paseo por el Parque.Siendo muy pequeñito le enseñaron la Casita de Blanca Nieves y ahora cada vez que vuelve por tan precioso jardín ,pide que lo lleven a verla, preocupándose de mirar por una ventana, que tiene la protección de una reja, pero que carece de sus correspondientes ventanicos de madera. A continuación pregunta por Blanca Nieves, por sus enanitos y se interesa por el lugar donde están y por qué ya no están, con las ganas que tiene de conocer al personaje, que tantas veces ha visto en los cuentos . Repasa también las otras ventanas e intenta abrirlas, para ver que hay dentro, preguntando con gran interés por el pozo, de donde sacaban agua los enanitos. Hay un mural de mosaicos donde se encuentran retratados los enanos con su dama Blanca Nieves y me pregunta que quien es el que los ha puesto ahí, respondiéndole que el Señor Wald Disney, que está retratado al lado en un bronce cilíndrico. Lo mira entusiasmado y dice: ¡Ah ,los ha hecho el señor que está  en la moneda!.
Este interés del niño, despierta el mío y me acuerdo que en tiempos de Don Vicente Campo, me parece que cuando era alcalde de Huesca, mandó construir la casita y allí alquilaban cuentos para los niños, pero Blanca Nieves no aparecía por su casa. Sin embargo me acuerdo de una de las hermanas Recaj, una señora ya mayor, vestida de negro elegantemente, que por lo visto necesitaba ganar algún dinero para poder seguir viviendo. Cuando yo era niño e iba al colegio, muy cerca de él, cerca de la calle de Villahermosa vivía la señora con una hermana y con un hermano ya mayor y educado pero era como un niño. Lo llamábamos Pedrito y venía por el colegio, donde hablaba con los profesores y con nosotros los niños y los domingos entraba a ver las películas. Se murió lueg una hermana, pero le quedó  otra, con la que paseaba, iba a misa a la Compañía y escasas veces ,se las veía sentadas en un mostrador de los Porches, tomando algo, pero parece ser que lo hacían invitadas por personas oscenses conocedoras de su apurada situación económica. ¡Dios mío qué difícil era encontrar trabajo en aquellos tiempos ya lejanos! Su esposo o tal vez esposos de las hermanas Recaj, debían ser burócratas y no se si les quedaría algún retiro a sus viudas o si estas tuvieron que vivir con lo poco que les dejaran. Menos mal que a Blanca Nieves le hicieron casa nueva en el Parque y Don Vicente Campo, amigo de las buenas gentes colocó algunas temporadas a una de las hermanas Recaj. Hace poco se murió una señora que de niña había estado sirviendo en casa de Recaj y me contaba los apuros que tenía que pasar algunas veces, obedeciendo a tan buenas y desmonedadas  señoras, cuando la mandaban a comprar a una tienda sin dinero; ella, que las quería mucho insistía a los vendedores para que le proporcionasen alguno de los alimentos, pidiéndoles que por favor se lo diesen, que ya se lo pagaría. La moza pasaba sus apuros, pero siempre consiguió lo que las buenas señoras necesitaban.
Eran personas de buen carácter, pues me acuerdo de cuando estaba en la casita, alquilando cuentos a los niños, los trataba con cariño. Este es mi recuerdo que coincide con el de un viejo amigo mío que hoy me ha contado sus recuerdos de tan elegante al tiempo que apurada dama.



miércoles, 10 de septiembre de 2014

Sender me despierta recuerdos



Sender, altoaragonés, ha sido un gran periodista-historiador; no creo que haya sido un profeta. La lectura de sus novelas despierta recuerdos en mi memoria. Recuerdo, que al volver a Huesca capital, fue recibido por los oscenses en el Teatro Principal. Me dio la impresión de que era un altoaragonés resucitado y el mismo se declaraba ser íbero, cuestión que hoy ha resucitado el vasco –iberismo. Fue periodista y  recorrió todas las tierras españolas e hizo el servicio en la Guerra con Marruecos. El pueblo vivía con mucha dificultad  y la confusión en las doctrinas filosóficas y políticas, provocaron luchas y guerras  a lo largo de toda su vida en España, en toda Europa y en todo el Mundo. Me dijo un amigo mío, sacerdote que “una vez desatados los odios o los demonios en una guerra,¿quién los sujeta?.No los sujetaron Orwell, que estuvo herido en Siétamo ni Heminway, amigo de Sender ni este mismo aragonés lo logró, ya que ”Fascismo y comunismo, para Orwell eran igualmente peligrosos”. El fascismo se conoció enseguida,  pero el comunismo se ha tardado en conocerlo. Se acusan de promotores de la Guerra Civil, los que se sublevaron contra el Gobierno y los republicanos  mutuamente, cuando se ve claro  que los causantes fueron los fascistas y los comunistas. Sólo hay que contemplar como la Guerra Civil fue un precedente de la Mundial e incluso un ensayo de los fascistas italianos y los alemanes por un lado y por otro del comunismo ruso. Sender estuvo visitando Moscú, pero no debió creer en su propaganda, pues cuando tuvo que salir de España, se refugió en Estados Unidos. Mi padre, Manuel Almudévar conocía a Sender, porque poseía una parte del periódico “La Tierra”, que administraba su padre  y a veces su hijo le ayudaba. Y él mismo declaraba la amistad que tenía con mi familia,  hablando de los Castillos de Aragón y escribía: ”Incluso en sitios tan tardíamente recuperados como Siétamo, cerca de Huesca, de la casa de  Bolea, Aranda, Abarca…y últimamente de amigos míos. Digo últimamente pensando en tiempos anteriores a la guerra civil”. Este texto aparece en la página 66 de la obra Monte Odina de Editorial Guara el año 1980. En las páginas siguientes escribe sobre mi abuelo, del que dice: “Quizá porque el señor  que la habitaba en 1920 era un modelo y ejemplo de caid… con su pálida cara ovalada, su barba tuareg….y  sus anchos y hondos ojos sombríos, en cuya fijeza había sugestiones misteriosas y ancestrales”. Se equivoca Sender al decir que mi abuelo vivía en el Castillo, como acierta al decir que su madre vivía en casa de Abarca de Huesca. Es posible que después de muchos años confundiera Sender la casa –palacio de mi abuelo con el Palacio del Conde de Aranda, que también era propiedad del mismo. Sin embargo Sender escribe: “En fin, por una razón u otra el castillo-mansión de Siétamo, en el que tantas veces estuve, es uno de los que me habría gustado habitar”. Lamenta Sender, con la compañía de los hijos de Siétamo la destrucción del castillo-palacio, que fue quemado no por el ejército republicano, sino por los comunistas ya que era la casa de un conde y luego derribado por el nuevo gobierno, ya que el citado conde era masón. Los cañonazos no venían de Montearagón, sino del Este, como se ve todavía en una casa cercana. Sigue diciendo Sender: ”Dos escritores amigos míos estuvieron allí durante los peores días de la guerra…..Los dos me dijeron que Siétamo quedó totalmente destruido. Arrasado”. Pero durante la Dictadura alguien  siguió arrasando el Palacio y el pueblo de Siétamo. Uno de los primeros gobernadores civiles de Huesca, después de acabada de destruir la fortaleza,  levantó a un lado del castillo- palacio una casa en un solar de mi padre al que no le pagó, como tampoco al constructor. Después de ser requerida por el pueblo para hacer una casa para el médico y un centro sanitario, la vendió a un organismo estatal. El gobernador siguiente heredó la deuda y a mi padre le hizo declarar ante el Notario que él se había hecho constructor y había levantado el edificio. Verdadera locura, ya que todos sus edificios estaban semidestruidos o arrasados. Le hizo pagar al organismo comprador al verdadero constructor y a mi padre  y al pueblo de Sietamo, les dieron la puntilla después de haber sufrido una Guerra de lo más cruel.   Todavía duran las consecuencias de la Escritura que parece ser que la hizo el gobernador en lugar del Notario.

El baile sobre las brasas



Uno de estos días del mes de Junio del año 2OO1, he escuchado por la radio que en un pueblo de Soria, una de estas noches, no se  si la de San Juan, hacían una hoguera, después extendían las brasas y a continuación, descalzos, se ponían a pasar sobre ellas, no se bailando o simplemente dando pasos.
 Este relato despertó en mi memoria, el recuerdo de los mismos hechos ocurridos en Siétamo, cuando yo era un niño pequeño o, que presenciaba en la Plaza Mayor, como el señor José  Ferrando, alias el Zurdo, lleno de entusiasmo se quitaba las alpargatas, junto con otros entonces jóvenes y a continuación se ponía a pasar, descalzo sobre las brasas.
 No he podido preguntarles a los ancianos de entonces, porque ya no están en este mundo y les he preguntado a varios hombres de mi edad o con unos años
más que los que yo tengo y nadie me confirmaba mis recuerdos, pero he visto a Joaquín Puyuelo Palacio,  nacido el año 1923,en Siétamo, de donde emigró, ya hace ocho años a Zaragoza y al preguntarle por tales celebraciones, me dijo que para la Fiesta Pequeña  del pueblo, a saber la Virgen de la Esperanza, celebrada el día18 de Diciembre, por la noche del tercer día, en la que recuerda que hacía frío, tenían preparada una enorme carga de leña, en la Plaza  Mayor, cerca de la Cruz, le prendían fuego, en el que calentaban el "tempano" o panceta, el tocino ,los chorizos y tostaban el pan y acompañaban todo lo que se comían con buenos tragos de vino. Cuando acababan de cenar, al tiempo que se aflojaban las llamas y abundaban más las brasas, se acordaba de Victorián Trullenque, que a pesar del frío que hacía, se desnudaba  de su ropa, exceptuando los calzoncillos y se puso a saltar, con gran entusiasmo sobre las llamas y a bailar frenético sobre las brasas.   Yo me acordaba  del señor José, a quien llamaban el Zurdo, andando sobre las brasas ,en compañía de  varios otros sietamenses y, al decírselo, exclamó :¡ Joaquín no me extraña, porque además de muy "fiestero", era primo de Trullenque!.
Antonio Larraz Latre, me afirmó que se acordaba de ir a pedir  por las casas y en una le daban un fajo de leña  y en otra un tizón  y su hermano Francisco tenía idea del baile sobre las brasas y de los saltos  sobre las llamas, unos descalzos y otros calzados y si pisaban las brasas, no se quemaban. Joaquina, hermana de los dos citados últimamente, me contó  que cuando era pequeña, hasta hace poco tiempo, levantaban frente a la Cruz de la Plaza Mayor un enorme montón de leña, a la  que prendían fuego  y en la hoguera asaban panceta de cerdo, chorizo y bebían vino.
.Cuando acababan de levantarse las llamas, quedaba la brasa y el valiente Trullenque se paseaba descalzo por las brasas, que no le quemaban.
¡ Pobre Trullenque, que al venir los tractores ,emigrado a Lérida, se mató  con uno de ellos!.
En Soria conservan  los ritos antiguos y en Huesca hay que trabajar para conservarlos, pues si en Siétamo ha durado tal tradición  hasta hace unos años, es muy fácil que se realicen todavía en algún pueblo, ya de la Montaña a o de la Tierra Baja.
Si alguien  sabe que en algún pueblo se pisan todavía las brasas con los pies descalzos, es necesario que lo diga, porque aparte de vivir un  fenómeno antiguo, creo que se crearía en el pueblo, que lo realizase, un turismo masivo. Además  reforzarían sus voluntades, que los llevarían a resistir con más fuerza los vicios y las debilidades actuales. 



martes, 9 de septiembre de 2014

Del pasar



¡Qué usted lo pase bien, don Antonio!, y claro que don Antonio procuraba pasárselo lo mejor que podía y el ceremonioso que se lo había deseado, no sabemos si de verdad, para sus adentros decía: y yo también.
En este caso, seguro que lo deseaba de verdad, aunque luego las pasara canutas. Porque en esto del pasar, hay muchos pasares. Pasa el tiempo, cuya carrera va ligera tras de sí. Pasa la vida como un breve día. Pasa un buen día lo que hemos esperado durante muchos días. Pasa un rato que,  si es malo, se hace eterno y, si es bueno, vuela.
Así explicaba Einstein la teoría de la relatividad. No sólo pasa todo lo relativo al tiempo, sino que pasan las guerras, pasan los ríos, pasan los coches, los trenes, la gente, las modas y la belleza. Y se habla de la pasada guerra, de que agua pasada no mueve molino, de que ha pasado el tren o el autobús, de lo rancia que era la gente pasada y de lo pasada que está Fulanita.
Todos hemos pasado alguna vez por el aro, algunos por la vicaría, los chinos por los paralelos y César por el Rubicón.
Para algunos sólo hay dos formas de pasarlo o pasárselo: bien o mal. Cuando a uno le dicen que lo pase bien, quedan incluidos en el deseo todos los bienes. Cuando uno lo pasa mal, en ese “las”, se incluyen todas las cosas pasables o por lo menos, explícitamente, no se excluye ninguna. Yo creo que hay gentes que lo pasan bien, otras tienen un buen pasar, otras tienen un pasar mediano y muchas que las pasan negras.
Cuando se murió uno que lo pasaba bien y el cura anunció que Fulano había pasado a mejor vida, el monaguillo exclamó: ¿aún mejor?.
El que tiene un buen pasar es como si pasara la acequia por el puente; el que tiene un mediano pasar es como si la pasara por las pasaderas y el que las pasa moradas es como el que va como “cagallón por acequia”.
Hay personas que se dedican a jugar malas pasadas a los demás, hay otras a las que siempre les pasan cosas, otras que pasan por alto las ofensas, otras que pasan balones por bajo, y otras que se pasan todo por debajo de los balones. Hay a quien le pasa la suerte de largo, y hay quien coge las tordas cuando pasan. Hay algunos a quienes no les pasa la comida y algunas a quienes les pasa de todo. A pesar de lo antedicho, aún hay quien dice que nunca pasa nada. Y en tiempos modernos tenemos a los pasotas que pasan de todo, y a Luis García, que me pasa este escrito a máquina.  


lunes, 8 de septiembre de 2014

Antonio es un hombre, que ama a los gnomos


Antonio es un amigo mío, desde ya hace muchos años. Es un caballero, porque desde el pueblo en que vive con su esposa y con sus dos hijos, de vez en cuando, se monta en un caballo y unas veces sólo y otras acompañado, cabalga por el Somontano de Huesca y llega, a veces, a la antigua y reparada iglesia de Nasarre, en el Norte de la Sierra de Guara. Pasa por terrenos maravillosos como los profundos caudales del río Alcanadre.  Un día durmió, acompañado por un compañero en dicha iglesia y soñó cosas bellas, quizá para compensar la ausencia de habitantes en Nasarre y su comarca. En otra excursión, subió, acompañado por su esposa al Pantano de Belsué y allí pasaron,  marido y mujer, un espacio de tiempo, maravilloso. Gozaba aquella excursión  de la suerte de que el panorama era grandioso y bañado en una temperatura, que hacía que sus cuerpos alcanzasen el equilibrio con sus espíritus, logrando una paz, que los hacía felices. Se tumbaron en el césped primaveral y sacaron fotografías de aquella tierra por la que se va a Nocito. Una de aquellas fotos, me la enseñó y yo quedé admirado, porque en ella, no sé si se verían rostros de gnomos y al mismo tiempo acudían a mis oídos, o a mí  me lo parecía, dulces sonidos musicales, que yo no conocía, pues endulzaban mi espíritu y me cegaban la razón. Le dije que cuando pudiera me sacase una fotocopia de tal ambiente. Me dijo que sí, pero no he vuelto a ver tal panorama. Al encontrármelo hace escasos pocos días, lo vi, con el cabellos ya canos, como si hubiesen pasado ya varios años desde aquella promesa de que me prestaría su maravillosa fotografía. Nos alegramos enormemente de nuestro encuentro y al preguntarle por aquel paisaje,  que había retratado, me dijo, dolorido, que la había perdido.
Yo,  que estaba pensando en ver algún gnomo o enano fantástico de los que dicen que cuidan la Tierra en sus adentros, en los que viven, vigilando los tesoros subterráneos y los valiosos metales y piedras preciosas. Dicen que igual ocupan lo alto de una montaña, que las orillas de los ríos.  Paracelso los nombra en el año de 1566, pero unos afirman que gnomo viene del latín gnomus y otros que del griego, con el significado de “conocer”. Yo, ya los conocía, porque siempre me habían llamado la atención los siete enanitos de Blanca Nieves, cuando como buenos gnomos vivían en una casita pequeña y ecológica, siendo su conducta bondadosa y con amor al trabajo. Pero el origen más válido es el que los atribuye a los cabalistas hebreos, que los hicieron los reyes del interior de la Tierra y viviendo en cada árbol, en cada planta y en cada flor. Cuando moría un árbol,  una planta o una flor, el gnomo que las habitaba,  desaparecía y se iba a otro lugar bello o esotérico. ¡Qué triste no poder contemplar a los gnomos,  que además con instrumentos musicales, fabricados por ellos mismos, recreaban no sólo la vista,  sino también el sonido de los bosques. Porque la Cabala es una descripción de la Naturaleza, que nos la hace ver como una realidad espiritual y física. La cabala fue cultivada por los sefarditas, judíos españoles.
 Los gnomos masculinos llevan un sombrero puntiagudo de color rojo, en tanto los gnomos femeninos lo llevan verde. Basta con fijarse en los siete enanitos de Blanca Nieves, para darse cuenta del aspecto de estos seres sobrenaturales. Esta categoría no se la da la mitología sino la superstición de los pueblos de Norte, de los Cárpatos y de muchos otros pueblos por lo que se extendido su simpatía.
Hay quien les da a los gnomos, como he dicho, un origen en  los filósofos judíos, estudiando la Cábala. El Universo obedece a principios poderosos, que hacen que la vida  vaya mejorando a través de los tiempos. Es como si la Naturaleza estuviera entrelazada entre las leyes  fisicoquímicas y una realidad espiritual. Los gnomos serían unos espíritus, parecidos al alma de los hombres y según dicen en algunas zonas, viviría un gnomo en cada árbol, en cada planta, en cada mina de piedras preciosas. Unos creen en un origen mitológico de los gnomos y otros en un desarrollo supersticioso. Antonio y su mujer estaban tendidos ante aquel panorama de la Sierra y no veían a los gnomos, pero algo les fascinaba, porque en cada árbol, se estaba asomando, sin ser visto ninguno de ellos, que influía  en su estado de optimismo, sin que ellos se dieran cuenta.
Aquella fotografía que perdió Antonio, parece ser que podía aclarar algo de los gnomos, pues se veían en ella, alguno de sus  gorros, de sus barbas, de su bigote y de sus calzados también puntiagudos.
La Cábala con sus gnomos investiga los sentidos misteriosos, relacionados unos con las Escrituras y otros con lo que no comprendemos de la Naturaleza.
Dios se humaniza en el hombre, como lo hace con Cristo y el hombre puede divinizarse en Dios.