jueves, 27 de noviembre de 2014

Los maquis en Blecua



Maximino Mora, natural de Pueyo de Fañanás  tiene hoy, día 14 del mes de Enero del año 2002, setenta y cinco años de edad cumplidos. (Hoy en día, ya está difunto). Se acuerda de cuando los maquis mataron, cerca de la ermita de San Gregorio de Pueyo de Fañanás, al hijo del caminero de la carretera de Blecua, donde vivía. En realidad lo mató la Guardia Civil, por error, porque iba vestido de paisano, aunque estaba haciendo el Servicio Militar  en Jaca.
Maximino Mora, estaba cuidando el ganado lanar de su padre, cerca de la ermita de San Gregorio, que se encuentra entre el monte de Blecua  y el de Pueyo de Fañanás,al lado de la cabañera. Allí estaba feliz, cuidando un ganado tan pacífico como las ovejas, propiedad de su padre.  Al contarme la aventura que entonces pasó, decía que unos 60 guardias civiles de Pertusa,de Angüés y de Huesca, se juntaron a la entrada de la ermita de San Gregorio, situada en una llanura grande. Vió como iban llegando en dos camiones cerrados y no llevaban tricornio, sino gorro militar. Venían unos de Huesca por la carretera de Pueyo,pues los de Pertusa entraron por el monte de Antillón y los de Angüés, por Blecua. Estaban esperando  también a los maquis, los militares del Ejército, a unos cuarenta metros
de la ermita de San Gregorio, y sólo les faltaba cruzar la cabañera para estar en el mismo San Gregorio, donde se escondían los maquis que eran unos cuarenta y ocho. El Jefe de los maquis que era hijo del carpintero de Grañén, hablaba con Maximino Mora, que era un niño, para obligarle a acompañarlos a las canteras de Robres, enseñándoles el camino."Y tenía que ser por narices".
El segundo jefe de los maquis quiso disparar contra la Guardia Civil, pensando que eran militares, ya que no llevaban el tricornio, y el primer jefe le dijo que no, que se iban a ir enseguida.
Primero intentaron salir por donde estaban los seis civiles de Pertusa y entonces fue cuando se entabló el combate. Cogieron dos soldados y los devolvieron y un maqui se quedó escondido en un nicho del Cementerio de Salillas…..Y mataron al hijo del caminero de Blecua, por error y a un mulo de los militares en la Sarda de Blecua, por donde pasaba conducido por un militar y por otros mulos Las bombas de mano volaban por el aire y las lanzaban los civiles, cortándole casi el cuello a la mula.
Cuando los maquis vieron tanta cuadrilla, cada diez metros uno, pensaron en escaparse, no querían enfrentarse con los militares, sino con la Guardia Civil. Los seis  guardias civiles de Pertusa  se retiraron  por dentro del carrascal, como si fueran a Blecua.
El jefe de los maquis le dijo a Maximino: "escóndete en esa mata" y ellos se fueron hacia el monte de Almalé (entre Sesa y Pertusa). Se quedó Maximino con un bastón de Lurdes, que debíó olvidar el jefe de los maquis. Dicho bastón lo perdió el Jefe de los Maquis y luego lo perdió Maximino,  pero  del que ya no se acuerda. Como ya nos acordamos muy pocos del soldado, que murió en aquella aventura, que era natural de Pertusa.
Cuando pasaron tantas aventuras, salió Maximino de la mata, donde se había escondido, con un pañuelo blanco. Se levantó de la mata, porque  se tuvo que echar dentro de un marguinazo de tierra, porque todos disparaban y entonces se echaron cuerpo a tierra. Cuando se pasó el tiroteo fue un cabo de Huesca al marguinazo y Maximino salió para decirle que ya se habían retirado los maquis. Le explicó que se había encontrado en medio de la batalla, cuando estaba cuidando las ovejas de su padre. 
El cabo de Huesca lo hizo ir a Blecua para matar dos corderos para cenar. Mientras tanto, los maquis  se marcharon por Almalé a Robres, llevando los sufusiles y las granadas de mano. El pequeño Maximino, hizo acabar felices a los que se comieron  los dos corderos.


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