jueves, 4 de diciembre de 2014

Cuento de Navidad de Manuel Almudévar Casaus





A MIS HIJOS.-
Quiero esta noche, tratando el asunto con todo el respeto, cariño y veneración que merece, hacer mi cuento de Navidad, valiéndome del lenguaje vulgar, que se hablaba y todavía se habla, cada vez con menos extensión, en los pueblos de este Alto-Aragón; y al mismo tiempo que rendir tributo de devoción y recuerdo al Niño Jesús, introduciros de este modo, con éste y otros casos, al conocimiento de algo sobre las costumbres, lenguaje y modo de ser del País que os vio nacer; pues se da casi siempre el caso, que uno sepa de las costumbres, carácter y hasta modalidades del lenguaje de los Andes, del Congo o del Hinmalaya, valga por ejemplo, y no conozca nada de lo que un erudito llamaría Folklore local o características de su País.
Así pues, sin más pretensiones, y a modo de familiar y honesto ofrecimiento, os ofrezco con mi paternal cariño y bendición, el siguiente relato en prosa rimada.
Los pastores del abuelo, narraban bellas leyendas, y hoy noche de Navidad, os referiré‚ una de ellas.
Era por derecho y costumbre, el sitio del Mayoral, un puesto junto a la lumbre, a la entrada del hogar.
Y desde allí con decires de cadencias ancestrales nos narraba efemérides y cuentos de Navidades.

Quiero emplear el lenguaje que el Mayoral empleaba, en recuerdo y homenaje a la traición pasada.
Dejemos pues que se oiga, en esta noche su voz, para narrar las leyendas que en otros tiempos narró.

María y José, marchan de camino
Van con asperanza de que un ser divino,
Que mora n'antraña, de ra Virgen pura,
Alcuentre un asilo, palacio u cabaña
Que haga menos dura, ra triste jornada,
De ro viello esposo y ra esposa amada.
Ra Virgen teneba frío
Y San José, se chelaba,
Caminando, caminando,
A burreta resollaba.
Llegaron en ta Belén
Un lugar mu chiquirrín
De ros qu'ay en os belenes,
Feitos de zurio y serrín.
Iban pidiendo posada,
Trucando de puerta en puerta
Y ninguno les ne daba.
Ra Virgen qu'era mu güena
Mu santeta y conformada
Le deciba a San José,
Que no mirara ya nada,
Que anque fuera en un rincón,
De pajar u de tinada
Se pasarían a nuey
Pa guardasen da chelada,
Se'n fueron ta ras afueras,
Y alcontraron un Portal,
Que sirvía de cubijo,
A ros bajes do lugar.
En as pallas d'un pesebre,
Ascape s'acomodaron,
Y una muleta y un güey,
Alinto y calor les daron.
Y dando gracias a Dios
Se quedaron adormidos,
Pues de tanto caminar,
S'alcontraron mu rendidos,
Pero a iso de media nuey
Sintieron una mosica
Y d'encima d'o Portal,
Se posaba una estrelica,
Pregunté que qué sería
San José todo asombrau
Y le respondió María:
Es qu'o tiempo ya a llegau
De cumplise a profecía
De que todo un Rai d'os Cielos,

A'ste suelo bajaría,
Pa rediminos a todos,
D'os pecaus y as herejías.
Mientras esto iba digendo
Como si fuera un milagro
Un zagaler mu bonico,
Se refirmaba n'os brazos;
Este era el Niño Jesús,
Que en cuanto abrió ros ojetes,
Desanchando ros bracetes,
Fizo a fegura de Cruz,
Y golviéndose a sus padres
Con cariño y con amor,
Levantando ra maneta
A ros dos los bendició.
Ra Virgen y San José
Al inte s'arrodillaron,
Lo besaron como a fillo
Y como Dios l'adoraron,
María lo cogió ambrazos
Y con gran veneración,
Lo ofreció a Nuestro Señor,
Para nuestra redención.
Un angelico de Dios
Con os güellos como soles,
Les avisó a ros pastores,
Qu'abía puos alredoles;
Y ascape fueron llegando
Repatanes y mairales,
Craberizos, vaciveros,
Yeguas,erizos y duleros,
Boyateros y zagales
Mocetas d'esas que cudian
  Os pavetes y os verracos
Y mientras filan estambre,
Apacientan os rezagos.
Todos veneban contentos
Y todos trayeban algo,
Pa ofrecelené a Jesús
Y al mesmo tiempo adoralo.
Trayeban figos de Fraga,
Orejones d'Estadilla
Y pansas d'esas qu'escaldan
En Lascellas y Velillas,
Vino de Castilsabás
Y corderetes d'Albero
Billotas de Banastás
Y conejos de Pebredo
Tortas d'aceite d'Ayerbe
Turrón guirlache de Jaca,
Castañas de mazapán
D'a zucrería Lasala,
Tortadas de Berbegal

Y pan moreno d'Angüés
Pedos d'as  monjas de Casbas,
Juguetes de Bandaliés.
Entre gente tan humilde
Tan humilde como güena,
Quiso'l Redentor del mundo
Presonase aquí, en a tierra,
Era pa danos ejemplo
Que toda su vida dió
D'humildad y de pacencia,
De mansedumbre y amor.
Y aquí remata el relato,
Venida del Hombre -Dios
Que Nuestro Señor del cielo
Por Padre nos envió.
Y si Cristo es nuestro Padre,
San José, si somos güenos
Nos tratará  como a nietos
Y nos llevará  t'al cielo.


Cuento escrito por Manuel Almudévar Casaus en Huesca,el 24 de Diciembre de 1941. 

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