sábado, 27 de diciembre de 2014

El apellido aragonés, Arnal





Arnal es un apellido aragonés de origen vasco-ibérico; Arnal en aragonés es el nombre que se da a una colmena. En el escudo, de los que se exhibe uno de esos arnales, que llama la atención, en el pueblo de Los Molinos de Sipán, pues se queda uno admirado de contemplar como vuelan esculpidas en piedra muchas abejas,  alrededor de su colmena. Vienen volando de la Sierra de Guara para acarrear el polen de las flores que han estado besándolas,  para fabricar la dulce miel.
Yo tengo unos parientes del Somontano  de Santolaria y de Castejón de Arbaniés, que han tenido escudos como el de Los Molinos de Sipán, porque esos Arnales eran Infanzones, desde hace siglos. Vivieron muchos años en el pueblo de Arbaniés, nombre equivalente al del navarro Arbuniés y luego se fueron a vivir a Castejón de Arbaniés. En este pueblo levantaron una gran casa y desde la dicha casa y en los límites del monte en que se eleva el pueblo de Castejón, se contempla toda la Sierra de Guara, con pueblos en sus laderas, como Santolaria, Arbaniés,  Coscullano, Sipán, etc. etc. Por la base del monte pasaba el río Guatizalema.  Hizo don Manuel Arnal, subir el agua tan profunda a su elevada casa, situada en lo más alto del pueblo de Castejón y colocó entre la corriente del agua del río y el depósito elevado en su corral un aparato llamado ariete hidráulico, que hace unos ochenta años, con la fuerza de la corriente hidráulica del río, sin gastar energía eléctrica ni usando gasolina, hacía llegar el agua al depósito elevado. Parecía aquella elevación del agua un milagro, pues era simplemente la corriente del agua, la energía que impulsaba el agua desde lo profundo hasta la altura.

Cada vez que he contemplado el ariete de Castejón de Arbaniés, que llegó a subir agua desde el río Guatizalema, hasta el depósito de Casa Arnal, entre los cuales habría cerca de doscientos metros de diferencia de nivel. Este ariete hidráulico parece una bomba de agua milagrosa, porque no requiere ningún otro tipo de energía, que sea diferente a la energía  hidráulica, que acompaña el nombre del ariete. Este ariete es de construcción sencilla y es capaz de rendir una energía del 70 por ciento. El agua que baja por el río, al encontrar cerrada la primera válvula, es detenida de golpe, y abre con su golpe de ariete, otra nueva válvula, por la que sube, hasta que las presiones se equilibran. La válvula primera se vuelve a abrir, para volver la lucha comenzada por el ariete, a empezar otra vez. En el depósito receptor del agua,  se encuentra una cámara de aire, en la que, en cada golpe de ariete, toma algún golpe de aire, que mantiene la presión de dicha cámara.
El problema del agua ya era viejo en  Huesca y en los pueblos cercanos  del Somontano, como Castejón, desde el cual se divisa una maravillosa vista de la Sierra de Guara. Arnal de Castejón lo resolvió para su familia, porque sus vecinos no quisieron tomar parte en la solución del problema, pero este río Guatizalema del que se obtenía el agua en muchos pueblos y en la misma ciudad de Huesca, llegaba a tener su caudal de agua medio seco y en su parte baja, seco por completo. Entre tanto la familia Arnal –Santolaria, vivían en su casa, trabajaban y gozaban también,  obedeciendo el mandato de la abejas de su escudo, que les recordaban el uso de la miel.
Pero la vida no ha sido nunca demasiado feliz, porque llegó la Guerra Civil y Don Manuel,  el hermano mayor de los Arnal, marchó a Lérida, donde trajo al mundo numerosos hijos. Su hermano Antonio tuvo que ir a la Guerra de Africa. Las guerras son crueles y en ellas tuvieron que sufrir y morir muchos españoles. Cuando volvió de Africa, Antonio trabajó la tierra de Castejón y más tarde marchó al monte de Corvinos. A los hermanos Carmen y Pepe, fui a visitarlos en el Castillo, al lado de una enorme roca, antes de llegar a Albero Alto. Eran ambos la bondad personificada y allí vivían felices, pero como esa misma vida se nos va acabando a todos los humanos, murieron en Huesca, en su  casa, que poseían en la Plaza de Santa Clara.

A Castejón he subido, desde Siétamo, muchas veces y he visto  Casa Arnal ya  destruida. En cierta ocasión me encontré a un cuñado de mi hermano Luis y hermano de tu querida e inolvidable madre  María  Pilar, residente en Lérida. Le pregunté si amaba su antigua mansión de Castejón de Arbaniés, dotada de agua del río Guatizalema y me dijo, que había llegado a Castejón a llevarse un antiguo armario para reconstruirlo en Lérida, ya que  tenía un recuerdo de su “vieja colmena familiar”. Y a mí, me entraron ganas de entrar en la Parroquia de Castejón a arrodillarme en los reclinatorios de familia Aranal, delante del Altar de la misma familia
Todo pasa en la vida, pero hemos de tomar ejemplo de la familia Arnal, que logró subir el agua desde el río Guatizalema, hasta la pequeña mansión de Castejón de Arbaniés.

¡Qué ejemplo el de la hija Natalia de mi hermano Luis, que en compañía de Juanma, han hecho volver la corriente de la vida, con Teo y con Emma, igual que su abuelo, subió a su casona de Castejón, el agua de la corriente del río Guatizalema!.  

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