viernes, 30 de enero de 2015

José María Llanas Aguilaniedo



En el artículo La Calle del Desengaño, escribo sobre una visita que hice al cementerio y a los difuntos que en él descansan y se lee: “algunos,  pareció que me saludaban, en tanto a otros, era yo mismo el que les decía “De lo profundo de mi alma clamé a Ti, Señor. Escucha mi voz”. Ese parecerme que me saludaban algunos muertos, ¿sería  una experiencia de cerebración inconsciente?. Parece ser porque esa cerebración inconsciente la experimentamos  durante el sueño y el hombre que pasea por el cementerio, aunque está despierto, está también soñando con la vida de sus parientes y amigos. La vida, como  dice Calderón, es sueño, por lo que no pude comprobar si me saludaba o no, alguno de los muertos o se trataba de que aquel saludo, que parecía me hacían los difuntos, debía ser un sueño o sea una cerebración inconsciente. Yo me pregunto ¿qué es una cerebración? Y me da la impresión de ser un acto intelectual, opuesto a lo emotivo, a lo apasionado, a lo vivido en oposición a lo imaginario. 
Seguí recorriendo el cementerio y llegué al nicho de José María Llanas Aguilaniedo y me quedé pensando en él y en sus teorías. Me acordé de cuando Joaquín Santafé, que trabajó toda su vida en la Farmacia de Llanas, me contaba que José María Llanas Aguilaniedo, visitando por la noche el cementerio de Granada, se metió en un nicho vacío “sin que a su cerebro acudiesen imágenes satisfactorias”. Al llegar a casa, cogí en mis manos el libro de Justo Broto Salanova dedicado a la figura de José María Llanas Aguilaniedo y   leí como explicaba su aventura, que se expresaba así: ”No me llevó allí el romanticismo de mediados de siglo….iba sencillamente a estudiar efectos, objetivos y subjetivos, cuya grandiosidad a media noche y en las condiciones de ánimo en que me hallaba, calculé sacudiría mi espíritu de una manera nueva e imprevista”.Como él dice o escribe no iba a hacer experimentos sobre el romanticismo, sino a estudiar al hombre y así se ve, cuando descubre un sepulcro donde estaba enterrada una joven ,representada por una bella estatua, a la que conmovido le dirigió sus palabras, diciéndole : ”Muerta mía,  vive!. Vea yo moverse tus ojos, levantarse anheloso tu pecho…agítense tus labios estremecidos por convulsiones de amor. Hermoso ángel dormido, ¡háblame!”.
Estaba José María estudiando con su cerebro el modernismo, la pintura, la criminología, el decadentismo, pero se iluminaba su sensibilidad con los sentimientos del corazón,  a causa de ver la belleza de la estatua de la bella joven.
Leyendo su obra Pityusa se satura uno de las ideas de su cerebro, pero tenía acompañando a éste, un corazón supersensible, como pone de manifiesto en sus palabras, cuando descubrió el sepulcro de la bella joven, adornado con su retrato de mármol. A los cuarenta años perdió el equilibrio de su razón y murió acogido en Huesca por su hermano Feliciano y su hijo José Antonio Llanas Almudévar y acompañado por Joaquín Santafé, que lo entendía con claridad. 

martes, 27 de enero de 2015

Veterinario aragonés en Mathaussen


Mathaussen

Cuando uno visita los cementerios, no oye el sonido de las palabras ni los lamentos ni las risas de los seres humanos, allí enterrados, pero uno, sin embargo, escucha los amores, las alegrías y las penas de la vida de aquellos que ahora están muertos. He pasado por el camposanto de Sariñena, donde está enterrado con su esposa  María Cruz Anoro  Barrieras,  Julio Cesáreo Casabona  Marías. ¿Quién era este Julio Casabona?, era el hijo del veterinario Julio Felipe Casabona y Gracia, nacido en Monegrillo, en 1882. Ingresó en 1896 en la Escuela de Veterinaria de Zaragoza, acabó la carrera y estuvo ejerciéndola en Sariñena. Ahora parece extraño que los estudiantes que querían hacerse veterinarios fuesen a estudiar a centros denominados Escuelas. A mí no se me hace extraña tal denominación, porque aunque estudié toda mi carrera en  la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, me matriculé en el edificio donde se asentó dicha Escuela y que estaba cerca de las ruinas de la Puerta del Carmen. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero yo creo que nuestras vidas están llenas de risas y de lágrimas, que se hacen eternamente presentes al Señor. Esto le pasó también al veterinario Julio Casabona, porque fue feliz en Monegrillo, en la casa de labrador de su padre y de su madre. Después se casó, en 1904, en Sariñena con Ascensión Marías Allué, en tal pueblo nacida, con la que tuvo dos hijos, a saber Antonio y  Julio Cesáreo. 

Como a tantos y tantos españoles, nos estaba llegando la profecía del poeta, que dice así: “Españolito, que al mundo vienes,  te guarde Dios, que una de las dos Españas, ha de helarte el corazón”. Daba igual que uno fuera monárquico o republicano y el veterinario Julio Casabona Gracia, “el día 14 de Julio de 1936  escribía a D. Diego Martínez Barrio, lamentando entre otras cosas, el asesinato de Calvo Sotelo y comentándole la tensa situación que se vivía en Sariñena…..recordando una carta que, un año antes, había dirigido a su compañero y correligionario, el veterinario Félix Gordón Ordás, sobre el desprestigio de la clase política española” . Le recordaba también la “necesidad de imponer la autoridad y el cumplimiento de la Ley”. A los pocos días llegó la Guerra Civil y fue incorporado en el Ejército como Alférez Veterinario y sus dos hijos también participaron en la contienda y acabada ésta, huyeron a Francia y estuvieron internados en un campo, a orillas del Mediterráneo. ¡Bienvenido mal, si vienes solo!,  pero  no les llegó sólo el mal de nuestra guerra, sino que en la segunda Guerra Mundial y siendo voluntarios en los servicios de la Línea Maginot,  fueron detenidos por los nazis y enviados al campo de exterminio de Mathaussen. En este campo había unas porquerizas, donde al tiempo que los humanos adelgazaban, tenían que engordar los cerdos. Su propietario era el comandante Ziereis, que cuando se enteró de que había un veterinario prisionero, lo puso al frente de la granja. Al darle tal encargo le dijo al  veterinario Julio:”La vida de un prisionero español, me importa muy poco al lado de uno de mis hermosos cerdos. Para mí, un cerdo de estos está muy por encima de cualquiera de vosotros, porque sois unos sub hombres”. No era Julio un sub hombre, sino un hombre entero, pues ayudado por sus dos hijos y por su amigo Cabezas, se dedicó, durante los cinco años que estuvo sometido al terror de ese campo de muerte, a organizar un grupo de auxilio a sus compañeros,  salvándoles la vida a muchos. Encargó a su hijo llamado como él, Julio, que transportara patatas y remolachas, destinadas al alimento de los cerdos a un escondrijo de las porquerizas para dar de comer a los compañeros más extenuados, evitándoles la muerte. Al acabar la Guerra, se dispersaron por el mundo, muriendo Don Julio en Montevideo el año de 1961.Su hijo Julio Cesáreo no pudo resistir a la llamada de volver a España y regresó, desde Montevideo a Sariñena, donde murió el año de 1994. Allí está en el cementerio y no se le oye hablar, pero uno escucha los gestos nobles de unos aragoneses monegrinos, amigos de la humanidad y, Julio, además como veterinario, de los animales.

jueves, 22 de enero de 2015

A la joven Eugenia



No sería extraño que Gonzalo, el cheso, cantara aquella copla de su pueblo, que reza así: ”Ya s’o canso de vivir-toda la vida’n la glera,-arrancando los cantals- y zurrastriando las peñas”,  ¡no, no sería extraño!, por que este hombre perdió a su esposa hace unos veintiún años se quedó con sus dos hijas, una de quince y la pequeña de cinco. Y vuelvo a repetir que no sería raro escuchar esa canta del lugar de Hecho, porque él sabe su fabla y tiene escritas en ella, varias poesías, de las que yo tengo una, pero que no recuerdo donde. En Hecho conserva la casa de sus antepasados, donde ejerció más de treinta años, su padre, la Medicina. Ya llevaba veinticinco años de dolor por la ausencia de su buena esposa, cuando ha venido la muerte de su hija Eugenia, que ha aumentado su soledad, porque ella le hacía compañía porque se veían y la traía y la llevaba a Zaragoza. El año 1982, en que asistí en Hecho a su primer Premio Literario, lo ganó la poetisa chesa Rosario Ustáriz,   con su poesía titulada “Remerando a Pedro que s’en fue chugando”. Era Pedro un muchacho de once años, que se encontraba con los demás compañeros jugando a cazar jabalíes y de repente cayó al suelo, ya muerto. “Lo medico, con Constancio, -facieron …lo que podieron, pero l’alma ya yera lejos, mui lejos…-Y lo cuerpo sin de l’alma-ya no ha vida,¡ya ye seco!”. Y Eugenia, imitando a Pedro, se fue, no jugando, pero si, tal vez soñando. Llegué al entierro y todo el mundo lloraba y como dice Rosario “anque plorase por dentro” –“Yo también “te ploré ¡muito!-¡como si eses estau nuestra!”.Gonzalo no manifestaba las olas de lágrimas que querían brotar de sus ojos, porque su corazón y su cabeza estaban “cansos” de sufrir las muertes de su esposa y de su hija, como sus paisanos lo estaban de “vivir toda la vida’n la glera… y zurrastriando las peñas”. No quiso tampoco enseñar sus poesías y es que la emoción y la razón se oponen y es necesario equilibrarlas y más  en ocasiones en que uno hubiera mejor deseado su propia muerte que la de su hija.
La poetisa Rosario Ustáriz explica como Pedro, arrimado a la Puerta del Cielo le diría a San Pedro: ”Dixame que l’abra yo-qu’estos que puyan, son d’Echo!. Y Pedro al llegar Eugenia usaría todo contento las llaves del Cielo, que San Pedro le dejó ya hace unos años.
Hace poco tiempo pronuncié unas palabras en el veinticinco aniversario de la fundación de la Parroquia de San José y al llegar a sus puertas para asistir al funeral de Eugenia, pensé que “estos recuerdos que me aproximan a la Iglesia de San José,  abren puertas desde   ella a la Eternidad”, porque siendo niños, cantábamos:”Levántate José y enciende una vela y mira quien pasa por la carretera. Los ángeles son  que van de carrera y llevan una joven vestida de seda. ¿De quien es esa moza?, de   María.¿Dónde está María?, hablando  con José. ¿Dónde está José?,  hablando  con San Pedro. ¿Dónde está San Pedro?,  abriendo y cerrando las puertas del cielo.  
Eugenia ha sido acompañada en las puertas de allá arriba por Pedrito el de Hecho, y ahora hay que acompañar en este mundo al que tiene que caminar solo entre “cantales” y peñas.


lunes, 19 de enero de 2015

La vida del hombre sobre la Tierra…



Está basada en el dolor. Nace entre dolores maternos y muere entre el sufrimiento de los hijos. Pero, a veces, se altera el ciclo y la madre que tuvo dolores de parto, los siente aún más desgarradores cuando las leyes de la cronología, les hace ver morir al hijo que dio a luz.
Sara al poco tiempo de abrir los ojos al mundo, se vio sumida en las tinieblas de la Tierra. Todos esperábamos un nuevo alumbramiento feliz. La doctora que había ayudado a su nacimiento, estaba también presente entre la multitud que ansiosa esperaba un feliz desenlace, pero esta vez no podía hacer nada. Esta vez los parteros eran unos hombres aparentemente rudos, pero con un corazón enorme, que en algún momento les llevó a derramar lágrimas. Eran lágrimas de hombre y aunque dicen que los hombres no deben llorar, en este caso fueron muchos los que lo hicieron, poniendo de manifiesto la sensibilidad de su condición humana y la solidaridad ante la desgracia de una niña inocente y de unos padres que estaban sufriendo un nuevo Calvario. Dicen que Jesús lloró sangre y te lo explicas cuando ves que los ojos de la madre de Sarita, estaban enramados de sangre de tanto llorar.

Si María y las Santas Mujeres, el Buen Samaritano y las amigas de Jesús vivieron la Pasión de Cristo, de la misma forma, la vivió la familia de Sarita, sus convecinos y multitud de gentes llegadas de Huesca y de todos los pueblos de una amplia comarca. Doy por descontado que sus padres hubieran dado la vida por su hija, pero me atrevo a decir que tal vez, alguno de los de allí presentes la hubieran entregado gustosos a cambio de que la Tierra hubiera sido generosa, devolviendo viva a la niña. Cristo decía  a los suyos que no lloraran por El y Sarita a través del tubo, que era su cruz, animaba a sus padres, les preguntaba con su mirada, si estaban bien y cuando su  madre, que le decía: ¡tú  sí  que eres guapa!, Cristo que era Dios y hombre, le respondía con Sarita, que  era ¡niña y ángel!: ¡te quiero mamá!
(Accidente mortal de una niña de tres años en Sesa (Huesca) que cayo a un pozo en Mayo de 1980)

viernes, 16 de enero de 2015

Mi burra torda y las flores



Cuando con mi hermano Manolo, llegaba a Huesca desde Siétamo, subido en un carro traqueteante, la burra torda cambiaba el paso por el trote desde el puente del Isuela hasta la posada de Laviña; el animal iba al pienso sin pensar y yo pensaba, viendo a mi izquierda a Santo Domingo y a Santa Rosa al otro lado, que había entrado en un ambiente dominicano. Me acordaba del Rosario del mes de Octubre en que cantábamos: ”¡Viva María, viva el rosario, viva Santo Domingo que lo ha fundado! ; veía salir a las niñas de Santa Rosa, la dominica limeña que había nacido el día de San Lorenzo y una rosaleda de cuentas de rosario, hechas con pétalos de monjas de Santa Rosa, de niñas colegialas, de rosas místicas, de rosas del paraíso, de rosas de Abril, de rosas de bronce y de rosas de Belial, florecía en mi imaginación. Me parecía que iba a hablar con mi parienta la venerable Madre Berride, que participó en la fundación de Santa Rosa y estuvo enterrada, primero en la iglesia de Santo Domingo y luego en la de Santa Rosa y hoy yace en la capilla del Colegio.
Puedo resumir estas impresiones, apoderándome de la poesía de Valle-Inclán:
“Esta emoción divina es de la infancia,
cuando felices el camino andamos
y todo se disuelve en la fragancia
de  un(dominical)Domingo de Ramos”.
Yo debí haber cambiado Ramos por rosas, pero no rima y no puede uno hacerse la ilusión de que los ramos eran de rosas y éstas había que ir a buscarlas al rosal.
No lo digo yo, lo dicen los poetas:
“Era un jardín sonriente; era una tranquila fuente de cristal, era a su borde asomada, una rosa inmaculada de un rosal. A la orilla de la fuente un caballero pasó y la rosa dulcemente de su tallo separó”.
Los hermanos Serafín y Joaquín Alvarez Quintero se lamentan a continuación de la desaparición de la rosa y a mí me ocurre como a ellos al pasar por el colegio de Santa Rosa. Me acuerdo de la poesía, un tanto anacrónico, en medio del ruido y de los humos de los automóviles, mirando el edificio y digo, como ellos: ¿Quién te llevó la rama, que no estás en el rosal?.
Me acuerdo también de Valle-Inclán cuando decía: ”El misal donde rezaba aquella santa, que  oía en su rezo el canto que encanta, del ave celeste, del celeste Abril; del ave que sabe la áurea letanía, de Nuestra Señora la Virgen María.¡Azucena Mística!,¡Torre de Marfil!.

Habla el poeta de azucena mística, cuando la letanía reza rosa mística y es que como el hábito dominicano es blanco, trocó la rosa en azucena, pero la explicación del cambio es más prosaica, pues lo hizo simplemente por falta de sílabas en la rosa. Sin embargo yo creo en la mentira verdadera del poeta, pues ellos los poetas y los niños entienden este juego de mentiras con la boca, que son verdades para el corazón.

miércoles, 14 de enero de 2015

De “gorra”



En este país, eso de la “gorra” nos va de maravilla. Es un vicio nacional, que probablemente nos viene de cuando, a la puerta de los conventos, repartían la sopa boba. Si reparten libros, la gente los va a coger, aunque sea sin intención de leerlos, sino con la más sana intención de limpiarse el “pompis” o de encender el fuego. Si pueden hacerse con dos libros, mejor que con uno. Si dan patatas asadas en la hoguera de San Vicente, procure no acercarse mucho al fuego, no vaya a caer en él, empujado por la multitud, hambrienta no de patatas, sino de “gorra”. Si por este procedimiento consiguen muchas, no se preocupe; se las darán al cerdo los que lo tengan, al perro o las tirarán. La cuestión  estriba en ser más listo que los demás, lo que se demuestra cogiendo  más patatas que nadie.
Si usted pudiera saber quienes van a cobrar el paro, se daría cuenta de que alguno de ellos lo necesita menos que usted, con lo que consiguen un dinero, que les hace más falta  a otros. Cuando un obrero lo necesita, está cobrando el paro obrero, pero cuando algunos van a buscarlo sin necesidad, están cobrando el “paro bobo”, reminiscencia de la sopa boba. La picaresca sigue actuando en España, desde que el Lazarillo de Tormes, aprovechando que el amo era ciego (ahora, ¿también el amo es ciego?), cogía  los granos de uva de dos en dos. En un pueblo con motivo de una inauguración, repartían cervezas. Un señor, a quien el médico le había prohibido la bebida, se bebió once. Al recriminárselo el Doctor, exclamó: ¡oiga que eran gratis !. Se murió, lo sentí, pero no pude llorar.
Antes, cuando había algún reparto, no era raro escuchar al repartidor cuando se acababa la “gorra”: ¡se acabó el carbón, a quemar con leña !.
Lo que se va a acabar es el petróleo y entonces, según los optimistas, tendremos que quemar carbón y según los pesimistas leña. Los eclécticos dicen que podremos quemar, mezclados, ambos combustibles. Pero no es tan desesperada la situación, porque yo he visto  subir camiones por la subida del Estrecho Quinto, movidos por gasógeno, claro que a veces se tenían que bajar los tripulantes a empujar. Peor situación se prepara en la agricultura, porque los labradores, si tienen que volver a las mulas, sembrarán para comer ellos y volver a sembrar.

Usted, señora a lo mejor tiene que volver a cocinar con carbón y leña, pero, ¿se ha dado cuenta que en el piso que tanto dinero le costó, no pusieron chimenea?. No se apure si se acaba el combustible, ¡a quemar con gas de Sabiñánigo, que sale abundante y ahora dicen que en Jaca van a mirar si sale también!.  Pero, lo malo es que no sale nada.

jueves, 8 de enero de 2015

Antonio Baso Andreu y sus amigos Federico García Lorca y Agustín Viñuales


Federico Garcia Lorca.

Hace ya una multitud de años, que conocí a Don Antonio Baso; por eso cuando en épocas festivas de Semana Santa o de Verano,  lo veo aparecer por las calles de Huesca, me lleno de emoción y me entran ganas de escuchar algún pasaje de la historia de Huesca. Es que vive en Madrid y verlo en Huesca, es como si te tocase entrar a escuchar una clase de historia. El conocimiento de ella lo empezó a adquirir hace ya más de noventa años y aunque yo ya soy muy mayor, viví pero no conocí aquellos tiempos de la Monarquía y de la República. Recuerdo que Antonio vivía en el Coso Bajo, muy cerca del Colegio de Santa Rosa, con cuyas monjas tenían una buena relación en su casa. Iba a empezar la Guerra Civil, de la que recuerdo como mi familia y muchos vecinos de Siétamo, nos hicieron huir a Huesca capital. El año de 1936, las monjas, en cuya iglesia estaba enterrada la fundadora del Convento de Santa Rosa, temían que su convento y colegio fueran arrasados, como estaba ocurriendo con otros numerosos lugares religiosos. Temían, no sé si era más por sus propias vidas o más bien por la conservación de los objetos sagrados, que guardaban de la Madre Berride, que  aparte de fundadora del Convento, era pariente de la familia de mi buena madre, y se los entregaron a la vecina familia de Antonio Baso Andreu. Cuando acabó la Guerra Civil se los devolvieron a las monjas. Ahora la Madre Berride está enterrada en la capilla del Nuevo Colegio de Santa Rosa, con la compañía de los objetos sagrados, que he citado.
Cuando nos vemos, nos sentamos en un velador de algún Bar de la calle y yo escucho sus historias, que me causan un gran interés. Al  marchar otra vez a Madrid, yo me pongo a leer algún trabajo  que Antonio ha escrito en la Revista Argensola, del Instituto de Estudios altoaragoneses, como “La iglesia aragonesa y el rito romano” o “La Tauromaquia de Goya”. Pero el último que he leído me ha impresionado y se titula “Agustín Viñuales Pardo y Federico García Lorca”.
Agustín Viñuales Pardo era un oscense y gozaba en Madrid, recibiendo la visita de otros ilustres oscenses,  como Andrés Sánchez Arbós o su hermana Marina, ilustre pedagoga del Magisterio español. El mismo  Antonio Baso  lo iba a visitar, cuando iba a la Gran Capital, desde Huesca, pues  le enviaban algún  recuerdo, sus primas doña Juana y doña Antolina Viñuales. Murió Agustín en 1959, cuando su gran amigo Federico García Lorca, murió sacrificado con los fusiles de la Guerra, el año de 1936. Desde 1936  al año 1959, estuvo añorando la poesía de Federico.
Agustín sacó las oposiciones de Economía Política y hacienda Pública de la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada, a los treinta y siete años de edad. Agustín y Federico, en Granada, no tardaron en conocerse. Igual que las matemáticas hacían crecer el pensamiento en el cerebro de Agustín,  la poesía, la prosas y el teatro hicieron llegar a Federico a  “ser uno de los poetas españoles de todos los tiempos”,  convirtiéndolo  en  “el escritor en lengua castellana de mayor resonancia universal”. El cerebro de Agustín Viñuales Pardo, llegó durante sus horas de enseñanza, a tratar con diferentes estudiantes, como  con Federico García Lorca y con el vecino de Huesca Cirilo Martín Retortillo. Yo conocí a Don Cirilo Martín Retortillo, casado con una Baquer,  amiga de mi familia materna. Era un intelectual del Derecho, pues fue Abogado del Estado, y su hijo Sebastián Martín Retortillo Baquer, compañero mío después de la Guerra Civil en los Salesianos de Huesca.  

Sebastian Martín Retortillo Baquer.

Ibamos a la misma clase y un día lo acompañé desde los Salesianos hasta casa de Retortillo, al lado del Casino Municipal y al volver a mi casa del Coso Alto, me perdí, ya que no sabía volver a ella. Pero, ya de mayor, volví a encontrarlo en Zaragoza en el Colegio Mayor Cerbuna. Un año fuimos  de excursión a la Ganadería de Tabernero,  en Salamanca y allí tuvo la oportunidad de escribir mis cualidades taurinas, que todavía guardo,  en el corral de la Ganadería. Pero Sebastián o “Chano”, como lo llamábamos, era un intelectual, que llegó a ser con el Gobierno de Suarez, Ministro de Hacienda.
“Agustín Viñuales Pardo, era un hombre muy cultivado…sensible a la pura expresión poética”. Y en el año de 1923, Federico ganó  la licenciatura en Derecho, y en el curso anterior recibió el aprobado en Hacienda Pública del profesor Viñuales  y “aunque entre ambos pudiera existir la natural distancia entre el catedrático y el alumno, lo cierto  era que desde hacía tiempo los dos mantenían una cierta inclinación, traducida en un afectuoso respeto hacia el maestro por el más joven y en una admiración de aquel hacia el poeta, alumno suyo, ya consagrado por la fama”. La prueba de esta amistad, la dejó escrita Federico García Lorca, cuando la usó para adornar  el bellísimo poema de ”San Gabriel”, en el “Romancero gitano”, dedicado a Agustín Viñuales Pardo. Esa música que emitía aquel poema, imaginaba la total vida humana, a la que el poeta trataba de conservar viva, ante el peligro de su propia muerte.  “Hasta el año de 1959”, quedó en el constante recuerdo de Agustín Viñuales Pardo. En el poema a San Gabriel, describe el contraste entre la vida del niño gitano y la muerte del mismo,  acompañada por la muerte de Federico y el abandono del oscense, Agustín Viñuales.


 Estas impresiones siento al  leer: ”Un bello niño de junco,/anchos hombros, fino talle,/piel de nocturna manzana,/boca triste y ojos grandes,/nervio de plata caliente,/ronda la desierta calle./Sus zapatos de charol/rompen las dalias del aire,/con los dos ritmos que cantan /breves lutos celestiales./En la ribera del mar/ no hay palma que se le iguale,/ ni emperador coronado /ni lucero caminante”.
  Antonio Baso sigue reflexionando sobre “el poeta que se fue, pero su poesía  hecha un cantar, ha quedado impregnada para siempre en muchos corazones, sirviendo ahora de educación sentimental de todos aquellos pueblos que saben valorar a los grandes genios de la literatura universal”. Esos textos del  poema de Gabriel hicieron profunda huella poética, que mantuvo suave su actividad profesional y lo mantuvo de un temperamento sencillo, respecto a sus promociones de alumnos. Y en aquellos tiempos en que se aproximaba la Guerra, fue moderado en su aspecto político. Su esposa con la que contrajo matrimonio el año de 1933, fue alemana de origen y llamada Graa Rüfenackt. Antonio Baso nos dice que “esta señora, ya viuda, en más de una ocasión nos comentó en su casa, que su esposo fue siempre un técnico dedicado a su profesión,  más que un político”.
Azaña, en cambio fue un “devorador de libros” y en 1897, sufrió una crisis religiosa, que le llevó a abandonar el colegio. No fue una consecuencia de la hostilidad ni del rencor, sino que la religión que había vivido de niño y de joven,  dejó de tener sentido para él, para regir el mundo político. El creyó,  por el año de 1900, que  no se había convertido en un dios, pero debía ser respetada la responsabilidad de las multitudes, cuando las multitudes alzaban la voz amenazando el orden, para reclamar algo, que casi siempre se les debe: la Justicia”. No es extraño que igual que si las multitudes alzaran sus voces, sería para reclamar Justicia, cuando Federico García Lorca recitaba sus versos, que decían:”a la mitad del camino cortó limones redondos, y los fue tirando al agua, hasta que la puso de oro”,  soñaba con liberar de la pobreza a los gitanos. Cuando el pueblo alzaba su voz para pedir Justicia, “era entonces Ministro de Hacienda don Juan Negrín, quien suscribió un decreto reservado sobre la seguridad del oro, obligando al Banco de España  que hiciese entrega de este metal en su poder, para ser depositado en lugar de mayor seguridad. No obstante, el Banco advirtió al Gobierno que la seguridad en sus cajas centrales era patente”. Así llegó el momento en que el oro, lo entregó el Banco de España, para obedecer a los que decían iban a depositarlo en un “lugar de mayor seguridad”. Ese lugar tan seguro fue Moscú, donde el oro español, alcanzó tal seguridad, que yo no se ha visto nunca mas tal tesoro por España. ”Ante tal situación, Flores de Lemus y Viñuales Pardo, como consejeros del Banco de España, sin temor alguno y al amparo de su prestigio profesional, emitieron en forma unilateral juicio contrario a que los agentes gubernamentales sacaran el oro y la plata guardados en las cámaras de la propia entidad bancaria”. A continuación surgieron una serie de amenazas sobre Lemus y sobre Viñuales, de tal manera que Indalecio prieto le dijo : Agustín, lárgate enseguida de España, pues tu vida corre peligro”.
Recuerdo ,como al llegar la Guerra Civil, los ciudadanos entregaron el oro de sus joyas en el Banco de España. Bastantes años después las devolvieron. Algún ciudadano no las aceptó, como José Antonio Llanas Almudévar,gran amigo de Antonio Baso, supongo que por patriotismo y creo que no estarán en Moscú y tal vez se encuentren en Madrid.
 A Azaña se le escapó el pensamiento, como se le había escapado el oro nacional, pues en su lucha contra la CEDA , dijo: Por encina de la Constitución, está la República, y por encima de la República, la Revolución”. A este Presidente de la República Española desde 1930,  (en que yo nací) hasta 1939, “le venía un temblor de emoción en la voz cuando evocaba las atrocidades de los insurgentes y el sacrificio del pueblo”. Llegó la Guerra Civil y en aquella revolución unos mataron  a Calvo Sotelo y otros mataron a Federico García Lorca, muerte “sentida por el mundo entero, desde aquel mismo momento”. ¡Cuantas muertes! trajo la Guerra Civil, dicen que hasta un millón de muertes, que yo, cuando era un niño, contemplé a  muchas de ellas, en el monte de Siétamo, cuando caminaba por él. Y ¡cuántas personas huyeron de sus casas!, como mi propia familia, que escapó a Jaca, a Ansó y se quedó a vivir en Huesca, porque en su pueblo, ya no se podía vivir en aquella casa. El exilio que vivió Agustín Viñuales, dice Antonio Baso “que no dejó  de ser un lamentable error…este mismo respeto y triste recuerdo merecen los muchos españoles desaparecidos en cualquier lugar, durante aquella contienda, para nosotros la más dramática de nuestro siglo”.
El más alto poeta de los gitanos, sin serlo él mismo, es decir Federico García Lorca, nos revela para siempre, la estampa fulgurante y precisa de los gitanos, cuando así se expresa :”Antonio Torres Heredia, / hijo y nieto de camboyos, /con una vara de mimbre/ va a Sevilla a ver los toros./Moreno de verde luna/ anda despacio y garboso/ sus esplendorosos bucles/ le brillan sobre sus ojos/ A la mitad del camino/ cortó limones redondos/ y los fue tirando al agua/ hasta que la puso de oro”.

“Desde entonces hasta ahora, siempre lo he considerado como un auténtico maestro en toda circunstancia humana”.  

domingo, 4 de enero de 2015

A DON JOSE CLAVER LOPEZ DE ZUAZO

Batalla de Alcoraz , conquista de Huesca.


Son muchos los años que subo al pueblo de mis antepasados, Sieso, donde aparte de sentir una sensación del pasado, parece que en mi interior resucitan multitud de hombres y mujeres de  los Almudévar y aunque no puedo verlos  en mí, o yo verme en ellos, me alegro o me apeno, por un pasado unas veces alegre y muchas más triste. A veces me alegro al recordar al Bayle de Almudévar, del que no se sabe de  donde procedía, (parece que era un habitante del Bearne    francés, donde se encuentran Oloron y Pau), después de la conquista de esta Villa por el Rey Alfonso el Batallador,  el nuevo Bayle de Almudévar, nombre que tomó , al abandonar el apellido francés, transmitió herederos en Sieso, como el Cura Beneficiado Salvador Almudevar, de la Seo  de Huesca, natural de Sieso. Su hermano Miguel Almudévar  de Sieso,  se casó con Antonia Puértolas de Barluenga, y el tercer hermano Martín, casado con Pascuala López de Zamora, de cuya unión fueron saliendo las casas Almudévar de Casbas, Castilsabás y de Loporzano. Aquí estuvo Violante Almudévar, que se casó con Miguel Claver Aniés en Sieso. Este Miguel Claver Aniés,  de sobrenombre Valeta, asistió a las Cortes de Aragón en 1626.  
Al Bayle Almudevar, según costumbre de aquellos tiempos, recibió el  nombre de la Villa conquistada, le sirvió de sobrenombre, pasando entre sus sucesores, a quedarse en apellido. Pero los Claver, tuvieron un importante papel en la conquista de Huesca, pero no sólo en esta aventura, sino que participaron más tarde en las luchas marinas en el Mar Mediterráneo. Estas aventuras marinas están representadas talladas en piedra en el pórtico de la Iglesia Parroquial de Sieso.  Representa esta labor pétrea de la fachada de la parroquia de Sieso la aventura que vivió Don Roberto Claver y Capdevilla en uno de sus viajes a las Indias, en que estuvo tres días luchando con las aguas en una tabla, hasta que un barco ruso lo salvó.
El primer CLAVER que sale en la historia es GUILLERMO, que en 1094, militaba bajo las órdenes de PEDRO I  de Aragón,  tomando parte en la batalla del Alcoraz. Son abundantes los nombres ilustres de personas, como Valentín Claver, que asistió a las Cortes de Aragón en 1490. Su hermano Juan Claver, fue también militar, esposo de la catalana Doña Ana Sobocano, con la que trajeron al mundo a San Pedro Claver.
Antes de aparecer los hermanos Mosen Salvador Almudevar, su hermano Miguel Almudevar, que se trasladó de Sieso a Barluenga y se casó con Antonia Puértolas y de Martín Almudevar I, que se casó con Pascuala López de Zamora, aparece en 1311, en Archivos de la Corona de Aragón, reg. 208, f. 115, un escrito en que el Rey Jaime II, da licencia a Juan Almudévar para reedificar un molino de viento en Almudévar. Esto y los primeros escudos de la Villa y de los infanzones, demuestra que Juan Almudévar perteneció a los antecesores de los Almudévar de Sieso.
La Abadesa de Casbas, pone en la Prueba Instrumental Cronológica del Arbol, que ella Dueña Temporal de Sieso, reconoce por Hidalgo, y como tal exento del   pago de Maravedí a Juan ALMUDEVAR, (que no va en el Arbol actual), nombrándolo entre los demás  Infanzones y Escuderos del  Pueblo. Notario Bernat de  Motas.14 de Junio de 1498.Fol. 61. En la Infanzonía de los Almudévar, pone lo mismo, pero en lugar de poner la fecha de 1498, pone la de 1428, Fol.61.
Por el año  de 1498, y por el 1549, aparecen los hermanos citados, a saber Mosen Salvador Almudévar, que fue Beneficiado y Cura de la Catedral de Huesca. Su hermano Miguel Almudévar, se trasladó desde Sieso al pueblo de Barluenga ( 1502 a 1505) donde se casó con Antonia Puértolas, y en dicho lugar, todavía se conserva la Casa con su escudo, igual que el que ya existía en Sieso.
¿Era Violante Almudévar, casada con Miguel Claver, alias Valeta, hermana de Mosen Salvador Almudévar, de Miguel Almudévar y de Martín Almudévar?. En la Infanzonía de los Almudévar no lo dice, pero en  el Libro de Claver de Sieso, coinciden las fechas, en las que vivieron con su hermana. Parece confirmar la frase siguiente la pertenencia de la Casa Infanzona de los Almudévar con la limitación de ambos domicilios, porque dice la siguiente frase, cuyo autor no recuerdo:”Violante Almudévar era de familia antigua e infanzones notorios los de Sieso. Su Casal, dice un escritor antiguo,está sito en la Plaza Baja,entre casa de Almudévar, hoy de la familia Claver y el huerto de Miguel Azara”.
 Por aquella época en que se marchó de Sieso a Barluenga, Miguel Almudévar, Infanzón de Sieso, “VIOLANTE ALMUDEVAR”, que es de suponer, sería hermana de Miguel, “se casó con MIGUEL  CLAVER, alias VALETA, que era de Pueyo,  pueblo del Valle de Tena, allá por el año 1515”. Como  apodo  tenía el de VALETA, que en lugar de pasar a ser su apellido, desapareció con el tiempo. “Violante Almudévar era de familia antigua e Infanzones notorios de Sieso. Su Casal, dice un escritor antiguo, está sito en la Plaza Baja, entre casa de Miguel Almudévar, hoy de la familia Claver y el huerto de Miguel Azara”, según dice el escrito de José Claver.
 He subido desde Siétamo a Sieso, muchas veces, para tratar de localizar Casa Almudévar, he sospechado su situación, pero hasta que subí a veros, no lo pude lograr. Pero el día que os                                           conocí a  ti,  José Claver y a tu esposa Pilar Betrán, un antiguo amigo me enseñó el pórtico de la casa, convertido en parte de la pared, que se encuentra entre casa Claver y casa Nasarre, frente a la Plaza Baja. Me llama la atención la presencia en aquellos lugares del huerto de Miguel Azara.  Apellido Azara, con el mismo escudo consistente en un ave erguida, que los Azara de Barbuñales, que tantos hombres y una ilustre mujer dieron a la Historia de España. Ese escudo  también lo poseían los Azaras de Siétamo, como se ve en una alacena el ave erguida junto al escudo de los Almudévar. Una sobrina del cura fundador,  con mi antepasado Josep  Almudévar Altabás, de la Capilla, a la que se entra por la iglesia, con parte de su superficie, entregada a la Cofradía del Cristo, por los Azara, en la que hasta el año 1936 se exhibía el escudo de los Azara. No es extraño que  el sucesor de Miguel Almudévar,  Joseph Almudevar Altabás, nacido en Barluenga, fuera elegido para esposo de una Escabosa Azara. Como acabo de decir en un  armario del salón de mi casa, están en una puerta, el escudo de Almudevar,  al lado del de los Azara.
El 13 de Febrero de 1536, firma Miguel Claver el testamento a favor de doña VIOLANTE ALMUDEVAR y en 1540 “deja testificado como Señora mayorada y usufructuaria a la referida VIOLANTE su mujer”. Tuvieron cuatro hijos, a saber NICOLAS  CLAVER alias VALETA, Miguel, Pascual y Mateo, pero no nombran a ninguna hija. No sé si sería su tía Felipa Claver, la que se casó con el Conde de Aranda.
El citado Casal de los Claveres de Sieso, había sido anteriormente de los Almudevar de Sieso, pues MIGUEL  CLAVER, alias Valeta, fue natural de Pueyo del Valle de Tena y por los años de 1515, bajó a Sieso y se casó con VIOLANTE ALMUDEVAR, de la que dice en la página 99 del Libro de los Claver, que guarda don JOSE CLAVER Lopez de Zuazo, que “VIOLANTE ALMUDEVAR, familia muy antigua y de infanzones notorios de dicho lugar, cuyo casal hoy se conserva en la familia CLAVER, está sito en la Plaza Baja, entre la casa de Miguel Almudevar y huerto que fue de los Juncós y ahora de Miguel Azara”. En el Testamento de MIGUEL CLAVER “deja a su Señora mayorada y usufructuaria a la referida VIOLANTE su mujer, testificado en 12 de Mayo de 1540”.
NICOLAS CLAVER y ALMUDEVAR, hijo de MIGUEL  CLAVER, ALIAS VALETA, heredó “el citado Casal que había sido  anteriormente  de los ALMUDEVAR de Sieso”, que pagaban los impuestos, como dicen que se puede comprobar ya “que se hallan en Zaragoza en la segunda pieza del Archivo Real…en el que se habla del citado Casal heredado por los Claveres de Sieso”. “Después de lo referido en Julio de 1558 el Notario Pedro Vicente de Roda de Huesca, COLAU CLAVER, (el nombre de Nicolás  lo popularizan como Colau) y MARTIN ALMUDEVAR vecinos del lugar de SIESO, renovaron dicha ANTIPOCA como sucesores de los bienes del mencionado Casal, que fueron de DAMIAN (¿) y VIOLANTE ALMUDEVAR ….De cuyos actos claramente se convence que NICOLAS CLAVER sucedió a la mitad de los bienes de dicho Casal por hijo y sucesor de VIOLANTE ALMUDEVAR casada con MIGUEL CLAVER ALIAS VALETA”. ANTIPOCAR, según el Diccionario General de don Roque Barcia de 1880, es palabra aragonesa que quiere decir “reconocer un censo con escritura pública, obligándose a la paga de sus réditos. Volver a hacer alguna cosa que es de obligación y había estado suspensa por mucho tiempo”. El hecho de que MARTIN ALMUDEVAR, tercer hermano del Beneficiado Salvador de la Catedral de Huesca, de Miguel que se casó en Barluenga y este Martín que se quedó en Sieso y dio origen a las casas de Almudevar de Castilsabás y de Loporzano, descubre su parentesco con VIOLANTE, pues Nicolas o Colau Claver, con Martín Almudevar “renovaron dicha ANTIPOCA como sucesores de los bienes de dicho Casal, que fueron de DAMIAN( ¿) y VIOLANTE ALMUDEVAR”. (¿Quien fue Damián?).
“Nicolás CLAVER ALIAS VALETA, casó con Antonia de Juncós de familia muy antigua de dicho lugar de Sieso cuyo matrimonio está probado en el proceso de infanzonía en propiedad de los Claveres de Sieso el que se dio sentencia en el año 1664”.
Vicén Do Río en su obra de infanzones aragoneses, escribe de “Los Claver de Sieso: D. Miguel Claver, (alias Valeta) trasladó su residencia al lugar de Sieso de Huesca para celebrar matrimonio con Dª VIOLANTE de la linajuda familia de los Almudévar, levantando Casal en la Plaza Baja junto a la casa- palacio de los Almudévar y dando origen a esta nueva rama. Celebraron entronques con las linajudas familias de los Aniés, Seral,  Alamán,Monter y Viñuales.
Asistieron a las Cortes celebradas en los años 1613,1626 y 1646”. En cuanto a los  Claver de Tena, escribe: En el lugar de Pueyo, en el valle de Tena, tuvieron heredamiento los hermanos VALENTIN y JERONIMO CLAVER, tenidos como legítimos infanzones en todo el valle, asistieron a las Cortes de Zaragoza del año 1490. De esta rama salió a Verdú, (que se encuentra en Cataluña), el tronco al que perteneció D. Pedro Claver y Sobocano y apóstol de las Indias Occidentales y que subiría a los altares con el nombre de San Pedro Claver. Ambos hermanos, debido al privilegio que les concedió el REY Don ALFONSO V de ARAGON, después de la BATALLA DEL ALCORAZ, pusieron un escudo cortado con una CRUZ llana de Gules, con cuatro cabezas de moro, de sable, ceñidas con una cinta de plata. Debajo siguió el león rampante que sostiene en sus manos una llave. Del nombre latino de llave,  a saber “clavis”, surge el apellido de CLAVER.
De la rama de D. Jerónimo saldrían los vástagos que entroncarían con el Conde de Aranda y el Conde de Berbedel”.
De los Claver, descendientes de un Embajador del rey de Aragón Don Fernando en Inglaterra, de “Don Juan Claver embajador de los Reyes Católicos y militar aguerrido,  que gozó de la confianza del Gran Capitán”, salió el citado MIGUEL CLAVER, alias VALETA, que fue a residir a Sieso, casándose con Doña VIOLANTE  ALMUDEVAR y fueron tronco de los Claver de Sieso. Tuvieron cuatro hijos. Fue NICOLAS  CLAVER y ALMUDEVAR, el que  continuó dirigiendo el Casal de los Claver de Sieso. Este NICOLAS CLAVER Y ALMUDEVAR, se unió en matrimonio con Doña Antonio Juncos y tuvieron seis hijos.  MIGUEl CLAVER  y  JUNCOS se casó con Doña ISABEL DE ANIÉS, hija de la familia de los (opulentos) SEÑORES DE ANIES, de San ROMAN DE MORRANO, que tenían la residencia en el Castillo. Tuvieron ocho hijos. Hoy en día, para recordar a los Señores de Aniés, conozco,  con noventa años (2011) a don Alfonso Buil Aniés, que ha sido Guarda Forestal). Su padre fue Jefe Provincial de dichos guardas y gran amigo de Joaquín Costa.¡Cómo se conserva el apellido Aniés en la actualidad!.
 MIGUEL CLAVER Y JUNCOS, con su esposa DOÑA ISABEL de ANIES, tuvieron ocho hijos.
Miguel Claver y Aniés, asistió a las Cortes en 1626 y casó tres veces. La primera con Doña María Alamán y no tuvo sucesión; la segunda con Doña Juana Seral de Loporzano , de la que tuvo a Miguel Claver Seral; la tercera se casó con Doña María Monter, de Laluenga.
El hijo tercero del tercer matrimonio, Miguel Claver y Monter, se casó tres veces, la última con Doña ANA ALMUDEVAR, natural de SIESO, de la que no tuvo sucesión. Entre otros hijos tuvo a ANTONIO CLAVER  y VIÑUALES,  que se casó con Doña TERESA ALMUDEVAR y tuvieron a MANUEL MIGUEL CLAVER Y ALMUDEVAR, que se unió con Doña JACINTA MANCHO, natural de Torres de Montes. De esa unión sobrevivió una hija llamada: TERESA CLAVER Y MANCHO. Esta fue esposa de Jerónimo Español y los dos fueron padres de Teresa Español y Claver, mujer de José Correa y Abió.
Dice el escrito que “aquí se pierde la varonía del apellido Claver”. Este fin se  refiere al apellido Claver en Torres de Montes, pues son numerosos los descendientes del apellido Claver.
Miguel Claver y Aniés tuvo como tercera esposa a Doña Martina Monter de Laluenga. Tuvieron como hijos a Isabel,Martín, Miguel y Juan Francisco,que asistió a las Cortes de Zaragoza en 1613. MIGUEL CLAVER Y MONTER es el continuador del  tronco de los Claver en Sieso, asistiendo  a las Cortes de Zaragoza en 1646.Estuvo casado también tres veces y la tercera con Ana Almudévar de Sieso, sin tener hijos. El segundo matrimonio lo realizó con Engracia Viñuales de Angüés y tuvieron ocho hijos.  Su hermano “don Roberto Claver y Capdevilla, fue militar, y en uso de sus viajes a las Indias naufragó el barco, salvándose en una tabla por la devoción que le tenía a la Virgen del Pilar, cuya capilla de la parroquial de Sieso pertenece a los Claver,  estando tres días luchando con las aguas en la tabla hasta que un barco ruso le salvó y en acción de gracias por su salvación, al regresar a su pueblo natal mandó labrar a sus expensas la portada de la iglesia y los dos cuadros que existen en el presbiterio dedicados al nacimiento de Nuestro Señor el uno y el otro a la adoración de los Santos Reyes”.
 ACLARACION DE LA GENERACION DE LOS CLAVER CAPDEVILLA: MIGUEL CLAVER MONTER, de su primer matrimonio con Doña Petronila Ribas de Alcalá de Gurrea, quedó el hijo llamado MIGUEL-DANIEL. “Este casó en el mismo pueblo con TERESA CAPDEVILLA y USSON de Sieso. Y tuvo seis hijos. Uno de los hijos Miguel Claver y Capdevilla  murió en 1711, graduándose de Doctor en el Colegio Imperial de Santiago de Huesca. Su hermano “ Don Roberto Claver y CAPDEVILLA,fue militar, y en uno de sus viajes a las Indias ( como he escrito unas líneas anteriores), naufragó el barco,salvándose en una tabla por la devoción que le tenía  a la Virgen del Pilar, cuya capilla de la parroquial de Sieso pertenece a los Claver, estando tres días luchando con las aguas en la tabla hasta que un barco ruso le salvó y en acción de gracias por su salvación, al regresar a su pueblo natal mandó labrar a sus expensas la portada de la iglesia y los dos cuadros que existen en el presbiterio dedicados al nacimiento de Nuestro Señor el uno y el otro a la adoración de los Santos Reyes”.
El pequeño ANTONIO CLAVER Y VIÑUALES se casó con TERESA ALMUDEVAR. Fueron padres de MANUEL MIGUEL CLAVER Y ALMUDEVAR, que se casó con Doña JACINTA MANCHO; natural de TORRES DE MONTES. DICEN QUE AQUÍ ( como ya he dicho) SE ACABA LA VARONIA DEL APELLIDO CLAVER, en el Casal de los Claver en Sieso.

Se queda uno admirado y pobre de entendimiento al leer esta Historia de los Claver, entretejida con parte de los Almudevar, principalmente que con alguna de sus mujeres, especialmente VIOLANTE,  se unieron en matrimonio,  unas tres veces. Y rindo un homenaje al Claver que escribe:” YO JOSE MARIA DE CLAVER y LOPEZ DE ZUAZO, PRIMOGENITO De DON LEON de CLAVER Y ALLIOD y DE DOÑA CARMEN LOPEZ DE ZUAZO Y ELIZALDEZ; DEJO CONSTANCIA DE TODO LO ESCRITO”.
No sólo se acabó “la Varonía del apellido Calver, en el casal Claver de Sieso”, sino que también se acabó la sucesión directa, del hermano  de Mosen Salvador, Beneficiado de la Seo de Huesca y  de Don Miguel Almudévar I, Infanzón de Sieso, casado con Antonia Puértolas, A. MARTIN ALMUDEVAR, casado en Sieso con Pascuala López de Zamora y “Possehedor” del Casal de ALMUDEVAR de SIESO. El séptimo sucesor de ANTONIO MARTIN ALMUDEVAR del número I con la letra G se casa en Sieso con Ana de Aysa el 13 de Enero de 1706.Folio 173. En cuanto a Joseph Almudévar,  “poseedor” del Casal de los ALMUDEVAR de Sieso, sólo he podido encontrar que “El ayuntamiento de Sieso, confesó otro tanto ( que no aclara), en cuanto al de la letra H”; y también el   monasterio de Casbas, Dueño Temporal de SIESO, es  decir “JOSEPH ALMUDEVAR, Possehedor del Casal”.  A continuación ya no aparece ningún sucesor.
  Se acabaron las líneas genealógicas de Claver y de Almudevar, en Sieso y en Siétamo, pero siguen existiendo Claveres y Almudévares en España y en el mundo.

En nuestra provincia de Huesca, aquellos antepasados nuestros participaron en grandes conquistas, pero ahora han desaparecido multitud de aldeas y de pueblos y ha aumentado la población de las ciudades. El porvenir no sabemos cómo se resolverá, pero ahora, empieza a fallar la producción de alimentos en el mundo y nosotros, como hablaron Joaquín Costa con el Forestal Mayor de la Provincia de Huesca, señor Buil, padre de Alfonso Buil  Aniés, pertenecientes al Castillo Señorial de San Román de Ponzano, emparentado con los Almudévar y con los Claver, que en la provincia de Huesca había más agua que en el resto de España, con la que se podrían originar multitud de alimentos en el Alto Aragón, pero así como fallaron las líneas  de los  Claveres de Sieso y la de los Almudévar del mismo pueblo, han fallado los planes de riego del Alto Aragón.