lunes, 27 de abril de 2015

Jotas de Picadillo y MAXIMO

Cooperativa Vigén de la Corona , Almudévar (Huesca).


Aquí en el Alto-Aragón, siempre hemos cantado jotas, unas veces solos y otras, cuando han salido dos joteros se han puesto a cantarlas de picadillo, pero no únicamente en las jotas, sino en todas las ocasiones en que se tratara de obtener alguna mejora para la provincia.
Basta comparar el comportamiento de algún jefe y de algún funcionario de Huesca, de otros tiempos, con los de nuestra hermana Navarra. Cuando  se separaron Aragón y Navarra, ésta siguió gobernándose a sí misma desde entonces hasta nuestros días; basta recordar cuando el gran ingeniero Sr. Susín, quiso hacer un plan de riegos uniendo las aguas del navarro río Irati con las del Gallego a través del pantano de Yesa. Los navarros se aprovecharon de las aguas de nuestro pantano, pero no quisieron que nosotros  aprovechásemos sus aguas. Navarra sigue ampliando su plan de riegos, mientras en Huesca vemos como fracasan planes, como el de riegos con el pantano de Vadiello, con cuyas aguas se pensaba regar la cuenca del río Guatizalema.
Y es que en Huesca, cuando nos dan algo, protestamos, como está  pasando con el dinero presupuestado para el campo de aviación de Monflorite. Lo principal es ir de picadillo, porque aunque no tenemos necesidad de un aeropuerto  grande y moderno no nos damos cuenta de que, tal vez a consecuencia de tenerlo, se mejorarían las comunicaciones entre Huesca y dicho campo, entre el mismo y la autovía, que traería  mercancías desde Lérida, Binéfar, Monzón y Barbastro, que  con el ferrocarril que va a Canfranc se establecerán  servicios de agua potable en él y en los pueblos por los que pase dicha agua. Se nos llenará  la provincia de turistas y esquiadores. Se moverán muchas empresas para hacer esas carreteras y esas obras nuevas que hagan falta en Monflorite. Como hay espacio entre  dicho pueblo y Alcala  del Obispo, se podrán seguir cultivando los vuelos sin motor y tal vez, se pueda crear algún espacio para la aviación militar, con lo que se crearían nuevos puestos de trabajo, que sustituirían a los perdidos con el traslado a Jaca del cuartel de Artillería, lo que ha supuesto cerca de mil habitantes menos en Huesca.
Tenemos muchos casos de abandono por parte de nuestras autoridades de nuestras obras, como le pasó a Máximo Semper, de Almudévar, cuando quiso fundar la Cooperativa Agraria. Se enteró el buen Máximo de que se había creado un Fondo de Protección al Trabajo, pero con exclusión del campo. Pensó que también era trabajo el de las Cooperativas Agrarias, que podían crear fábricas de productos de conservas del campo y decidió marchar a Madrid para tratar de obtener dinero para los agricultores. Allí  fue con su escaso dinero, pues tuvo doce hijos y se puso a hablar con el Director General de aquellos fondos. Llevaba ya una hora dando explicaciones y algo enfadado por no obtener su objetivo y levantaba la voz, caso frecuente entre labradores, de tal manera que pasando por la puerta de la oficina el Señor Ministro, lo oyó y algo curioso, le dijo al bedel que cuando saliese el agricultor, que lo pasase a su despacho.
Cuando salió Máximo se sintió sorprendido al escuchar al bedel, pero pasó inmediatamente a ver al Sr. Ministro y éste le preguntó que quien era y que era lo que quería y comenzó el hijo de Almudévar a decirle todo lo que había pensado para obtener locales  para la Cooperativa. El Ministro le escuchaba y después de un cuarto de hora le manifestó: ya veo que usted dice la verdad y por tanto le mandaré a Almudévar a varios técnicos para que me informen del problema y después que me informen desde Huesca.
Estuvieron los informantes del Ministerio en Almudévar y el ingeniero estaba entusiasmado por dicho pueblo. Después de esta visita Máximo se planteó el problema de ir a Madrid a ver los resultados de su gestión, pero antes fue a Huesca para ver si habían mandado el informe. No lo habían mandado, pero lo prepararon y lo metieron en un sobre cerrado y sellado y se lo dieron a Máximo. Este fue a Madrid, pero le pareció bueno entrar a ver al Ingeniero, que había estado en Almudévar. Le explicó todo y le enseñó el sobre con el informe oscense y él lo cogió, diciendo: ¡Me voy a jugar el puesto!, pero no consiento que estos oscenses le hagan la faena. Lo abrió, lo leyó y el informe era malo, porque como antes he dicho habían entrado en la Jota de Picadillo con Máximo, los poco oscenses funcionarios de Huesca. Pero el ingeniero hizo otro informe, imitando la firma de los informadores oscenses, lo metió en un sobre y se lo entregó a Máximo, que con él, fue a entregárselo al Sr.Ministro. El ingeniero no era aragonés, pero mereció el agradecimiento de todos los aragoneses, pues sin obtener ningún beneficio personal, se puso a cantar la jota al unísono con los de Almudévar,  con lo que a los diez o doce días se aprobaron para la Villa doce millones y medio de pesetas.
Fué a Almudévar el Jefe Nacional a entregar el dinero, acudiendo también el informante oscense, que había informado mal, pero no dijo nada. Esto ocurrió aproximadamente entre los años 1958 a los años sesenta.
A partir de entonces la Cooperativa empezó a funcionar bien, gracias a los esfuerzos del honrado Máximo, que había conseguido que casi todos los de Almudévar cantaran la Jota de Picadillo.


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