domingo, 30 de agosto de 2015

Mi sobrina Marina Almudévar y Arnal, peregrinando a Santiago de Compostela.



Mi sobrina Almudévar por primer apellido y Arnal por segundo, viene del pueblo de Siétamo del Somontano, debajo de la Sierra de Guara, y su segundo, viene del mismo Somontano. En el pueblo de Sipán por el que corre el río Guatizalema se exhibe el escudo de Arnal y sigue bajando el agua, por el pie del monte de Castejón. En lo más alto de dicho monte, se encontraba la casa los Arnal, a la que lograron subir el agua del río Guatizalema,  con un aparato sin motor, todo él compuesto con ideas físicas. Luego corren sus aguas por Siétamo hasta el Alcanadre, cuyas aguas llegan hacia el río Cinca.
 Marina  encuentra muy satisfactorio, el peregrinar por el Camino de Santiago de Compostela, para que el  Apóstol le dé ilusión en esta vida y esperanza  en la otra, para  que aprenda a formar  a los niños, que acuden,  en Zaragoza, a sus aulas. Cuando estuviste “en la Catedral de León, ante semejante maravilla no me he resistido a quedarme a escuchar la misa y pensar e todos y cada uno de los  Almudévar y sus familias, desde el más mayor, a la más pequeña, (Sabina,¿no).
Marina, mi sobrina, admira las tierras, que  desde Aragón, hasta las llanuras castellanas por las que ha pasado para llegar a Santiago de Compostela. Cómo  también admira el mar, porque ella vivió en su infancia en Irún y en Bilbao, a cuyos puertos acudía su padre, mi hermano Luis, Capitán de Barco. Al morir su madre Pilar, nombre tan aragonés, en Bilbao, y su padre en Huesca, se casó en Zaragoza. En esta ciudad, en el Pilar, de la misma forma que el Apóstol Santiago habló con la Virgen  en Zaragoza, Marina también escuchó sus palabras, que le han indicado seguir  su sagrado  Camino.
Tu, Marina, en el caminar por el Camino de Santiago, en el ordenador escribiste:”Tío Ignacio, tú que sabes tanto de los árboles genealógicos de las familias de la Hoya de Huesca: ¿Te suena alguna rama de los Arnal que emigrara a tierras leonesas para establecerse como tabernero en el camino de Santiago?”. ¡Ay, querida sobrina, son tantos los Arnal, que salieron de Aragón a Cataluña, a Valencia, a Canarias y a tantos pueblos de España, que no he sido capaz, de enterarme de donde llegaron a las tierras de León, los Arnales, que os han proporcionado, comida y bebida a tu marido Gabriel y a tí, en vuestra peregrinación!.
A Marina y a su esposo Gabriel, da gusto contemplarlos caminar con alegre devoción, por el Camino de Santiago, con su mochila cargada sobre sus espaldas y ellos gozan, porque dice Marina: “Hemos pasado por pueblos con nombres, que ni en “La hora de José Mota”: Calzadilla de la Cueza, Calzadilla de los Hermanillos, El Burgo Ranero, Mansilla de las Mulas, Bercianos del Real Camino, etc., etc… Algunos parecen de broma, ¿no?”.
Escuchando misa en la Catedral de León, Marina dice : “me he acordado especialmente de Tía María,  Tío Ignacio, Tía Feli, Tía Isabel, las Pilines, los Llanas… y de todos los primos y todas las primas, que hoy domingo, en otra iglesia, haríais lo mismo que yo. También de los y de las que no están aquí con nosotros y que seguro que allí donde estén, ya se habrán encontrado y como nosotros, estarán siempre unidos. Algunos hasta habrán montado una Peña, el Séptimo cielo y tía Mariví renegando: “Pero chicooos, ¿ qué hacéis?, ¡desustanciaos!.”
¡Qué psicología tiene Marina, pues se acuerda del temperamento de mi hermana Mariví, como si hubiera vivido toda su vida con ella!. Mariví, la hermana mayor de los hermanos Almudévar Zamora,  al morir nuestra madre tan joven, se entregó a todos nosotros y a veces, tenía el genio un poco gritón!.
“Hemos dormido en litera de arriba, de abajo, en el Convento de las Hermanas Clarisas, en Carrión de los Condes (Burgos), anoche en un colegio mayor en y en León y en este plan. La verdad es que sienta muy bien este “asilvestramiento”.
La verdad es que todo el camino está siendo una experiencia. Y Castilla  León y su gente maravillosas. España es maravillosa y la gente más. No sé cómo nos dirigen siempre los peores. Ya queda menos. Nuestra intención es simplemente andar hasta donde lleguemos el próximo viernes 28 ó sábado 29. El sábado  29 ó domingo día 30, coger un tren a Zaragoza, descansar un día o dos y organizarnos. Y el martes 1 de Septiembre, ¡al trabajo con alegría y a tope!.
Seguimos en contacto. Muchísimos besos y abrazaros a todos y a todas.
Aquí seguimos caminando. Cansados a ratos pero super contentos y satisfechos”

En hora buena, Marina y Gabriel, por haberos recreado en la Peregrinación que habéis hecho a Santiago de Compostela, porque os ha hecho felices y ha aumentado vuestro deseo de trabajar por los niños zaragozanos.

viernes, 28 de agosto de 2015

El pajariquero


Tórtola común

Tórtola turca.


Un amigo mío tiene una tórtola, que no es de esas clásicas, que anidan cada año en algún almendro o en algún olivo de nuestros montes y de las que resulta difícil encontrar uno de sus nidos, porque me da la impresión de que cada vez van quedando menos, como ocurre con tantas otras especies de animales.
La clásica vive en España, es del orden de las palomas y ronronea como ellas, tal vez con un sonido más agudo, es más pequeña, ya que sólo tiene unos treinta centímetros, con unas alas más cortas. Resulta un ave graciosa con los colores de sus plumas, que en su parte central son pardas y en sus límites menos oscuras.
Pasé por casa de un “pajariquero” y vi una tórtola prisionera en  amplia jaula y me alegré porque me dije: voy a comprársela a mi amigo, que tiene otra en su huerto y así tendrá pareja y le críarán, pero al fijarme me di cuenta de que era  tórtola clásica de monte y me extrañó, porque no veía ninguna de ellas hacía ya tiempo. Tal vez hubiera resultado bien el amor entre ellas, porque es fácil que críen dos animales tan parecidos, igual que lo hacen los équidos, es decir los caballos con los  asnos o éstos con aquellos, que han provisto de mulos a los labradores toda la vida.
Estaba Jesús podando unos rosales, de esos que, como decía él mismo, dan tantas rosas de “pitiminí” y al mismo tiempo hablaba con un gitano ya mayor, que explicaba lo “bien que se está en el campo y se sienta uno en una piedra y nadie ni nada le molesta” y añadió: ”¡ay qué bien si en una rama canta una tórtola!”.El joven Jesús trabajaba podando sus rosales, al tiempo que fumaba y al preguntarle si había probado a dejar el tabaco, me explicó: ”yo dejé de fumar  y un día pesqué una trucha y me fumé un cigarro y no pude escaparme de gritar ¡qué bueno es fumar!”.
No podía seguir hablando de las tórtolas, pero era igual porque seguía llegando gente y para todos tenía conversación Jesús, que además de aficionado a los pájaros, es albañil. Una de las personas que llegó era una señora que venía con su nieta del colegio y le dijo si le vendía algún brote de aquel rosal, que estaba limpiando y no se lo vendió, sino que le regaló varios de ellos, eligiéndolos con cuidado. Al preguntarle la señora que como se plantaban, le dijo:”con el agua ya agarrarán, ¡sin más!,las mías todas me han agarrado. Usted les eche agua aunque “s’afoguen”, pero no tenga miedo que no “s’afogarán” porque el agua encontrará salida”.
Se fueron marchando todos los visitantes y entonces le dije: parece mentira que no tenga ninguna tórtola de esas que llevan collar negro, que trajeron de Turquía y que están ahora mismo volando por esos pinos de aquí al lado. Me contestó que él no se dedicaba a cazar pájaros, sino a cuidarlos, como la tórtola de la jaula, que resultó herida en una cacería y él la tenía en el enorme jaulón para cuidarla.
Me dijo, ahí en la jaula hay unas alodas y algunos las llaman alondras. Como Jesús nació y se crió en Nueno llama a las alondras con su nombre aragonés, es decir alodas. Yo le expliqué que en Francia las llaman “alouettes”, de donde viene el apellido Allué.
¡Qué lástima que no tengas ninguna tórtola turca, con su collar que le rodee el cuello, con su dorso pardo claro y su cola larga!. Es quizá un poco más pequeña que la tórtola clásica, porque viene a tener unos veintiocho centímetros  y cría en los árboles y en los huecos de las viviendas humanas, como criaron el año pasado a la tórtola que tiene mi amigo. Hace unos cuarenta años, crió en un cuarto alto de mi casa, una pareja de ellas que me dieron en Esquedas. Yo querría que otra pareja de tórtolas turcas, le criaran a mi amigo, en la caseta de su huerta y que a  mis amigos de Almudévar les cantasen y se enamorasen entre ellas.


miércoles, 26 de agosto de 2015

El pórtico de la Catedral de “Sainte Marie”, sostenido por dos presos, en el corazón del Alto Béarn



Musulmanes prisioneros sujetando el pórtico de la catedral de Oloron


El jueves, 20 de Agosto de 2015, subimos con mi esposa, mi hija y mi yerno, al Bearn, que se unió  con el antiguo Reino de Aragón, en la lucha contra la invasión musulmana. Se recuerda en el Bearn,  la  antigua unión guerrera entre este País y Aragón,  que participó en la formación del antiguo Reino de Aragón, conquistando la Villa de Almudévar, de Zaragoza  y más tarde del Reino de Valencia.
 Yo sentía en mi corazón, el ser descendiente del Bearn, pero con el apellido Almudévar, que recibió mi antepasado, cuando lo nombraron Bayle o Alcalde de Almudévar, después de participar  en su conquista. Mi deseo de conocer la tierra de la que yo provenía, ya lo tenía casi abandonado, porque ya había acabado con la posesión del Carnet de Conducir, pero mi yerno Santiago, se ofreció  a llevarme a Oloron y  yo  muy agradecido, me dejé llevar.
Al llegar a Oloron, nuestro primer propósito, fue el de visitar el templo de  “Sainte Marie” de Oloron. Y al llegar al pórtico, me llenó de emoción el contemplar un doble arco, por el que se entraba en el templo. La base de este doble arco era una escultura tallada, de dos hombres, musulmanes, que apoyaban sus espaldas una contra otra y sus pies en la base central de ambos arcos. Con sus espaldas sostenían la base superior del doble arco, ayudando con sus manos, sus espaldas y sus cuellos. Alrededor de su cintura, estaban sujetos por una fuerte cadena, que bajaba hasta el suelo. Sacaban una cara de sacrificio, con su boca buscando aire para poder respirar, ante un esfuerzo tan terrible. ¡Qué crueldad mostraba esa figura, para con dos hombres, sometidos a tal esfuerzo por los cristianos!.  Pero las guerras han sido siempre crueles y anti-humanas, como se ve en éste pórtico de “Sainte Marie de Oloron”  y en la muerte causada a Gaston IV en el Sur de España, por los moros, al que después de muerto, le exhibieron su cabeza como una gloria de triunfo. Los cristianos pidieron a los moros el cadáver  del Vizconde Gastón, que devolvieron tras el pago de una gran cantidad de dinero. Este cadáver está enterrado en la Basílica del Pilar de Zaragoza. En el Museo se encuentra  el olifante de caza de Gastón de Bearn, que es un instrumento de viento, tallado en  un colmillo de elefante  y con el que soplaban los caballeros medievales, en sus salidas de caza. En el Museo del Pilar se puede contemplar el olifante de Gastón de Bearn.
Olifante de Gaston IV, en el museo de la Basilica del Pilar de Zaragoza

Las guerras son la Historia de los habitantes del mundo y el Bearn, en la cara Sur de los Pirineos, y en ellas fue un protagonista  heroico Gastón  su vizconde. Es preciso destacar la “Biografía de Gastón IV Le Croisé o el Cruzado  (1090-1131),”que fit  construire  la  cathédrale Sainte-Marie”,según  está escrito en el libro que compré en dicha catedral  y titulado “L´ art  roman  à Oloron-Sainte Marie, de J. Paradies y C. Roux. La muerte de Gaston IV en 1.131, no se había acabado totalmente la iglesia de Sainte Marie.   
  “Ce qui rendit Gaston IV,  celebre,  ce fut sa  glorieuse  participation  a la grande croisade  des Chevaliers, prechée par le pape Urbain II, et commandée par Godefroy de Bouillon”, como pone en el libro de Pardies y Roux, es decir que fue gloriosa la participación de Gaston IV, en la Cruzada de los Caballeros, convocada por el Papa Urbano II.
Gaston IV demostró en Jerusalén tener un genio militar de gran categoría  porque “A Jerusalem  il  prit  part  a l’assaut final des remparts en utilisant  astuciesement des tours roulantes”, es decir que en Jerusalén, asaltó la ciudad, usando torres corredoras.
Cuando el 15 de Julio de 1099, una vez tomada la ciudad de Jerusalén, después de cuarenta días de asalto, impidió la matanza de la población refugiada en el Templo de Salomón, “en la mettant magnanimement sous la protection  des ètendards Bèarnais, devenus glorieux et respectés”. Pero las guerras son la guerras y los autores del libro francés reconocen, que “los cruzados masacraron a 70.000 personas, que se habían refugiado en Al aqsa”.
Debe Europa buscar la paz con los numerosos musulmanes que están poblando, como refugiados sus territorios.  Los que gobiernan El Bearn ya se acuerdan de las torres rodantes, que dominaron Jerusalén, para reconstruir el ferrocarril de España  a Francia, para que circule el rodante tren canfranero.  Y los hechos colaboran con las ideas, porque al pasar, cuando mi yerno Santiago me llevó al Bearn, el día  20  de Agosto de este año de 2015, estaba un equipo de técnicos y de trabajadores, renovando la vieja Vía férrea, que quedó cortada hace ya muchos años. No resucita Gastón IV, pero sus pensamientos se han transmitido a las mentes y a los corazones de los bearneses actuales.   Ya se preocupó Gastón IV del paso de los peregrinos de Santiago de Compostela, haciendo una guía del peregrino, recomendando el paso de los peregrinos a Santiago por el puerto de Aspe (Col de Samport), que reconocía mejor paso que por el col de Roncevaux. Pero en invierno era más duro el paso por el Bearn que por Roncesvalles. Promovió al mismo tiempo los hospitales para favorecer el paso de los peregrinos. Fueron también creados numerosos hospitales para favorecer el paso, no sólo  de los peregrinos, sino también de los ejércitos y de los nuevos pobladores de la cara Sur de los Pirineos.
En un monumento de un Parque Público, cercano al río Aspe, leí varios apellidos de ciudadanos bearneses, que son también altoaragoneses, como Gabás, Lapetre y Lapetra en el Sur del Pirineo, Lacoma, Morlan, Lalana o Lalane y me acordé de otros muchos, que todavía llevan ciudadanos del Norte y del sur de los Pirineos, con apellidos de mi pueblo de Siétamo , como Larraz, Latre, Labarta…
Los Reyes de Aragón Pedro I, conquistador de Huesca en 1096 y Alfonso I el Batallador, que decidió conquistar Zaragoza, decidió contar con la ayuda de Gaston IV, para asediar la ciudad juzgada inexpugnable. Pero allí estaba el vizconde francés, que renovó la táctica, que le había dado tan buen resultado en Jesusalén: ”les tours mobiles” lanzadas sobre las murallas. Ante tan valiente y técnico hecho, fue nombrado “Chevalier de l’Ordre de Saint Sauver”.
Llegado el año 1116, Alfonso I preparó las operaciones definitivas para el asedio de Zaragoza y reunió un fuerte ejército de sus vasallos de ambas vertientes del Pirineo, en Ayerbe, punto de convergencia de la gran vía romana de Somport y de la que a través de Cinco Villas, entraba en Navarra. Parece ser que el Papa convocó una Cruzada para conquistar Zaragoza. Esta ciudad se rindió el 18 de Diciembre de 1118. “El dio la ciudad en honor a Gastón, conde de Bearn, y también fue heredado en ella el conde de Alperche”. Volviendo al libro de Pardies y Roux, lo confirma pues escribe:”Pour recompenser lo viconte, dont la compétence faisait merveille, Alphonse 1er lui donnna á Saragosse, le quartier Notre-Dame du Pillier; ainsi  que la seignerie  d´Uncastillo, en Navarre”, hoy en las Cinco Villas aragonesas. “En el Bearn se encuentran numerosos pueblos  con nombres vascos, que siguen apareciendo en Aragón. Carlomagno,en su regreso de su vuelta por España,con el legendario Roldán impone a su hijo Louis primero,el Piadoso, como jefe de los vascos, creando el Ducado de Aquitania. En el siglo noveno, el Duque Vascón Loup III, hereda el vizcondado del Bearn,creado hacia el año de 840.”
El Vizconde Gastón IV, es bearnés, pero  al mismo tiempo zaragozano, pues está enterrado en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar y con su olifante, en el museo.
Recuerda su situación el río Aspe, que pasa por Oloron y nace  sobre el monte Aspe, que se levanta en Aragón. Y desde este mismo Monte Aspe, baja hacia el Sur el río Aragón. El río Aspe es más caudaloso que el Aragón,  a su paso por Canfranc y las flores con que adornan sus orillas, reparten una belleza inmensa, en tanto que en Canfranc, gozando de gran belleza,  no es tan caudaloso el río Aragón y sus floreros en las orillas del Aragón, son muy bellas , pero no alcanzan la perfección, que logran en el río Aspe, pasando por Oloron. Y el vizconde bearnés Gastón IV, en sus largas luchas en el Oriente y en España, no podía olvidar la belleza del Bearn. Se miraba al monte Aspe, situado en Aragón y veía como las aguas recogidas en él, bajaban unas por el río Aspe, hacia el Norte y otras por el río Aragón, hacia el Sur, y se acordó del Pilar de Zaragoza, con Santiago llamando a los peregrinos hacia Santiago de Compostela, que de Europa pasaban muchos por el Bearn. Se acordaba de que Alfonso primero de Aragón “lui donna à Saragosse, le quartier Notre-Dame du Pilier” y pensó en construir “L´Èglise Santa –María”, con sus dos moros sosteniendo el Pórtico doble de la misma.  
El rey contempló el mundo musulmán poco unido y marchó  a Valencia, saqueando sus campos. Se dedicó a recoger hombres y botín, cruzó las Alpujarras y llegó a Vélez-Málaga.
Acompañado de muchos mozárabes, llegó al reino de Aragón, dejando a algunos de ellos en Huesca, donde se dice que fueron recogidos en la iglesia de San Miguel.
En varias donaciones reales, Gastón IV recibió el título de “premier Ricombre”. Cuando a los fieles caballeros de su entorno, se les nombraba “Caballeros de Honor”, a las tierras de Uncastillo se las calificó de “fors bearnais, que se convirtieron en “los fueros”, A los hijos de estos caballeros se les nombraba con el título d’infant”, que a los infantes convirtió en “infanzones”.
En el Escudo de Almudévar, aparece un gran castillo y unas medidas de trigo,  llamadas los “almudes” y en el escudo de los Almudévar, defienden esos almudes, dos bravos leones. En un escudo de Almudévar, valenciano, aparecen junto a las Barras de Aragón, unas filas de trigo segadero. ¡Cómo recordaron los valencianos venidos de Almudévar, el trigo que antes medían con los “almudes”, instrumentos de medida de cereales, ya no usada en Valencia.
La continua actividad guerrera de Gastón IV, le mantenía, casi continuamente ausente del Bearn, no impedía su interés profundo de los asuntos del vizcondado, porque todo lo que obtenía en España ,aprovechaba “a su querida vizcondesa del Bearn, ya que ésta dirigía en su nombre” ayudada por su hijo el futuro vizconde Centulle VI”.
“Durante su permanencia en tierra bearnesa en 1122,recibió Gastón a su amigo el rey Alfonso I el Batallador,pariente de su esposa Talèse. El rey hizo una estancia de varios días en Oloron”.

En 1128, “Gaston IV” gracias a las riquezas recogidas por su expedición por Andalucía, hizo construir la abadía benedictina de Sauvelade, al lado de uno de los principales caminos de Santiago de Compostela, que acercaba la Bourgogne a Roncesvalles, por Cluny”.
Gastón IV, llamado por el rey Alfonso I, guerreó contra los moros, desde 1129 hasta  1131. “Lors de cette derniere croisade, il fut tué dans une emboscade” desapareciendo de la vida por este ataque de los moros.
Todo Aragón sintió la muerte de Gastón IV, desde el rey hasta la sencilla población, celebrando unos grandes funerales, enterrándolo “sous le porche de la cathedrale de la Seo. Ses operons et son bel olifant, furent conservés comme de reliques dens le tresor de la cathedrale”, es decir que su cuerpo,  sin cabeza, fue enterrado en los porches de la Seo.
Sigue hablando el libro francés de los trovadores de aquella época , que cantaron, algunos piensan que parte de la “Chanson de Roland”, basados en los altos hechos de armas que realizó en el vizconde bearnés, “l’un des plus valereureus chevaliers du Moyen- Age”.
Cuando murió Gaston IV, en 1131, “la decoration  de la cathédrale Sainte Marie n’etait pas terminé”, “pero Centulle VI siguió la obra emprendida por su padre, ayudada por su madre Talése, que hizo donación a la Abadía de Sauvelade, del castillo y de los del dominio de Ayerbe”.
Las guerras han hecho sangre en el mundo y estas mismas guerras nos han hecho olvidar, las anteriores: por ejemplo, la Guerra de la Independencia entre España y Francia, en 1808, nos ha hecho olvidar de hombres famosos, habitantes de los Pirineos, Como Gastón IV del Bearn. Vuelven entre tanto las invasiones africanas de Europa y hacen temer que se renueven aquellas guerras medievales, como se renuevan en Siria , Palestina, Mesopotamia, etc.
Pero el vizconde Gastón IV,que fue tan español como francés, encima y debajo de los Montes Pirineos, me hace soñar con un héroe, cuyas ideas siguen luchando por la unidad europea hispano francesa. Cuando uno recuerda como rodaban las torres que invadían Jerusalén y Zaragoza, se imagina como volverán a rodar las ruedas de los trenes y de los automóviles, atravesando los Pirineos, entre Pau y Oloron y Zaragoza, donde está enterrado Gastón IV.

El día veinte de Agosto de 2015, vimos el espíritu de Gastón IV, sobre los trabajadores, cerca de Bedous, que me pareció ver brillar sobres sus cabezas. 

martes, 25 de agosto de 2015

El Señor Don Alfonso, del Castillo de San Román de Morrano

San Román de Morrano (Huesca)


Es un auténtico Señor, no sólo por haber nacido en el Castillo de su familia, situado en San Román de Morrano, sino por ser  descendiente de los Buil,  Boil o Bohil, que vinieron a ejecutar la Reconquista de Aragón y de Valencia a los moros, desde el Bearn, donde se encuentran las ciudades de Pau y la de Oloron. En el Alto Aragón fundaron, entre otros, los pueblos de Biel y de Luesia. En Buil ya no queda el Castillo, pero todavía permanece la iglesia  de Santa María de Buil. El linaje de los Buil o Boil, procede de los vizcondes de Bearne, que eran parientes de los Reyes de Francia. Las armas reales de Francia eran semejantes a las de los vizcondes de Bearne, pues ya desde una gran antigüedad, aparecen dos bueyes, con sus esquillones y esos bueyes siguen apareciendo como piezas en las armas de los Buil o Boil, en Aragón y en Valencia. 
Don Alfonso Buil y Aniés, me enseñó el escudo de los Buil o Boil, con dos bueyes, que es el mismo que el del Bearne, de Santa María de Buil y de Valencia. 
Hay una parte de la Historia del Viejo Sobrarbe, que no está muy clarificada en documentos, pero que los hechos, nos indican que constituía dicho Condado un enclave carolingio en los principios del siglo IX, en el que gobernaba el conde Aureolo por el año de 809. Este condado o Alto Sobarbe,  limitaba al Oeste por la Sierra de “As Valles”. Son numerosas las fincas llamadas “as Valles”, en el Alto Aragón,  concretamente en Siétamo. Entre otros pueblos que pertenecieron al Alto Sobrarbe se encuentra Guaso, Latorrecilla, Santa María de Buil, Arcusa, Abizanda,  Escanilla, Ligüerre y Morillo de Tous. Una parte del  territorio del Viejo Sobrarbe, se une con el actual del Parque de Guara. Es la tierra del Sobrarbe, una continuación del Pirineo hasta la Sierra de Guara, como se ve en el Castillo de San Román de Morrano, que se encuentra en una elevación del terreno, donde muere la Sierra y se encuentra ese Castillo de los Buil, al que bajaron indudablemente desde Santa María de Buil. Sin embargo Alfonso con sus más de noventa años, cuenta los recorridos que hizo por el Alcanadre y el Mascún, acompañando a su padre,  que era una autoridad entre los forestales de aquella zona serrana. Pero no sólo recorría aquellos difíciles caminos, sino que cuidaba rebaños de ovejas, al lado de la Cueva de Chaves y recogía hierba para alimentar dichas ovejas el resto del año. Su padre que era amigo personal del Gran Costa, trajo cabras murcianas, que proporcionó a los habitantes de San Román de Morrano. En este año de 2013,  ha ingresado Alfonso en la Residencia del Amparo y al recordar que cada año bajaba su padre ocho corderos para los asilados en dicha residencia, han examinado las Hermanas de Santa Ana los antiguos papeles, que confirman esta donación.
Pero el corazón de estos Buil, se puso en evidencia para la Guerra Civil, en que salvaron las vidas de muchos casbatinos, a los que ayudaron a huir a Francia. Tenía entonces Alfonso catorce años de edad y se había retirado de los Jesuitas de Huesca, por atender a su padre. Allí tuvo que sembrar el patrimonio y luchar por las vidas de los suyos, argumentando, para que no los fusilaran,  que un hermano suyo, republicano, luchaba en el Ejército Oficial. En Casbas no sólo hubo víctimas, sino que se produjo la ruina del Convento de Casbas. En dicho Convento estuvo una hermana suya de Abadesa durante veintidós años.
De donde viene el apellido de Buil es de Santa María de Buil, que toma ese nombre del antiquísimo núcleo de Buil, apiñado alrededor de  un montículo, que conocen todos los habitantes de la comarca,  como Castillo  de Buil, del que ya no quedan ni restos. ¿Qué significa Buil?,  parece que está relacionado con el nombre de los bueyes que aparecen en el escudo de armas  del Bearne. Pero no sólo bajó del Bearne la noble familia de los   Buil, sino que otro  de esos bearneses, bajó  a conquistar Almudévar,  Zaragoza y Valencia. Fue nombrado Bayle en Almudébar, donde  le fue cambiado su apellido bearnés, por el de Almudévar, Villa conquistada por el mismo.  Así como el apellido Buil se extendió por el mundo, el apellido Almudévar,  transformado en la lengua valenciana en Almudéver, permanece en Valencia y Aragón, principalmente. Es famoso el escritor e impresor Onofre Almudévar o Almudéver, que escribió en castellano y en valenciano. Bajó del Bearn hablando la lengua limosina, en Aragón se hablaba la “fabla” Argonesa y él siguió con el valenciano, semejante a las anteriores lenguas. 
Almudévar  fue conquistada a los moros el año de 1118, dirigidas las tropas por Alfonso I el Batallador, que para la conquista de Zaragoza, anhelada muchos lejanos años anteriores por Carlomagno. Este Alfonso I el Batallador, Rey aragonés,  apoyado por su vasallo y pariente Gastón, vizconde de Pau y Señor del Bearn, consiguió  conquistar Zaragoza, en esa campaña a la que se dio  el título de Cruzada. Un Gastón de Bearn, hizo correrías cristianas por tierras, todavía de los moros. Fue cogido prisionero y le cortaron la cabeza. Se recuperó su cuerpo, pero no su cabeza y está enterrado en la Basílica del Pilar de Zaragoza.
Esta Cruzada para conquistar Zaragoza, fue conseguida en Toulouse y llevada a cabo por las Cinco Villas, desde el Bearn y los pueblos de Luesia, Santa María de Buil  y otros, guiados  por los bearneses. Entre otros bearneses que bajaron primero a Almudévar, luego a Zaragoza  en 1118 y bastante más tarde a la capital valenciana, se encontraba el primer Bayle de Almudévar, nombrado por Alfonso el Batallador.  De éste apellido salió un Onofre Almudévar. “Ximeno.Tomo I, pág.124, col 2, le llama malamente Almodóvar” . En una crítica en la “Biblioteca Valenciana de los escritores” nombra  los tres apellidos equivalentes, además de Almudévar, Almudéver y Almodóvar.  Este Onofre escribió unas obras en castellano y otras en valenciano.
El conde del Bearn fundó también en Valencia tres pueblos, como los que había fundado en Aragón. Manises era una alquería mora que en 1238,  que fue donada a Artal de Luna, que la vendió en 1307 a Pere Boil o Buil, que había venido del Bearn y fue convertida en Baronía de Manises. Estos Buil o Boil habían fundado en Huesca el pueblo de Buil. Los bearneses colonizaron varios pueblos en Valencia,  pero no entraron en la capital hasta el año de 1238. Onofre Almudévar “llámase Almudévar o Almudéver, indistíntamente”, como pone en “Notas al canto del Turia”. En la conquista de Valencia, como hemos visto,  tomaron parte los bearneses,  incluidos los Almudévar o Almudéver y los Buil, en Manises y en el sepulcro de los Boil en Santo Domingo de Valencia, yacen varios Boils.
En el Alto Aragón nos quedamos los Almudévar, distribuidos por varios pueblos oscenses y al lado de la Sierra de Guara, en  San Román de Panzano, siguen los Buil. El origen de los Buil y de los Almudévar es el mismo, a saber el Bearne. Los Buil colonizaron Santa María de Buil y participaron en la reconquista de Almudévar, de Zaragoza  y de Valencia. En el “Señorío de Aniés, en San Román de Morrano”, escrito por mí, digo:  “En una Infanzonía del apellido Almudévar, se dice que sus portadores, fueron Señores de Aniés”. También lo fue Alfonso Buil Aniés, por llevar ese apellido de Aniés,  que no es el mismo que el de Aniés, que se encuentra muy cerca de Bolea. Su hermana María Jesús Buil Aniés, fue durante veintidós años Abadesa del Monasterio de Casbas.”Desde las ventanas de la cara Norte del Convento, se veía (y todavía se puede ver) delante de la Sierra de Guara, el pequeño pueblo de San Román de Morrano”.
Entonces por aquella zona se cultivaba la religión cristiana, la agricultura y la ganadería y ahora faltan de aquella tierra, desde el año de 2004, las monjas, la abadesa y la poesía de Ana María Abarca de Bolea, que escribió:  “Desperdicias por  las peñas las perlas de mil en mil,-que en lagartos escarchados, se ven brillar y lucir.- Osténtase en su grandeza-ya el topacio , ya el rubí,- la delicada amapola, y el sufridor alhelí”
Falta de San Román de Morrano el padre de Alfonso Buil, y  su hermana la Abadesa de Casbas, que  era amigo de Joaquín Costa, que lo recibía con gran alegría en Graus, cuando ya no hacía caso de los políticos, que despreciaron sus teorías. El padre de Alfonso se preocupaba de los árboles, de los pastos y del ganado en esa Sierra de Guara.
Se evidencia la descendencia de los Buil de los Reyes de Francia,  por las cabezas de los bueyes o toros de sus escudos, lo mismo en los del Bearn en los de Aragón y de Valencia. Hay quien dice que los Boil o Buil descienden de un caballero, que probablemente sería visigodo, llamado García Aznárez,  que en el año de 712, se refugió en los Montes Pirineos, escapado de los moros que acababan de invadir España. Es curioso como algunos visigodos pasaron a ser Reyes moros de Navarra por conversión de su fe, en tanto otros, que conservaron su religión cristiana, se refugiaron en el Pirineo. En aquella zona quedan muchos ciudadanos con cabellos rubios, descendientes de los visigodos.
García Aznárez  se instaló en el Valle de Gallán,  tal vez en el Castillo de Boil o de Buil, en cuya ladera está situado el pueblo de Santa María de Buil. El Castillo estaba ocupado por los moros y García Aznárez lo conquistó, entregándoselo al Rey del Sobarbe. El Rey se lo entregó a un segundo García Aznarez de Boil o de Buil, apellido que se perpetuó en diversas ramas de su descendencia, como la de Alfonso Buil.
Quedamos por aquí entre otros muchos, los Buil y los Almudévar de origen europeo, pero la Rama Mayor de los Boil, estaba formada por los Señores de Manises. Fue el primero Benito Boil, descendiente inmediato del citado García Aznares de Boil, en 1175, bajo el reinado de Alfonso II de Aragón y del que proceden al menos una docena de sucesores. Por ejemplo el conquistador de Valencia, Sancho Boil, bajo el reinado de Don Jaime I de Aragón. Guillermo Boil y Mur fue Caballero Templario. Pedro Boil y Mur ayudó a Don Jaime I en la conquista de Valencia y se levantó casa en la misma Valencia y se casó con ISABEL de  FOCES. Esta era de la familia de los Foces que tenían su residencia unida a un Monasterio debajo  del pueblo de Ibieca, muy próximo a San Ramón de Morrano, donde nació Don Alfonso Buil Aniés. Queda en Ibieca un maravilloso templo, románico –gótico,  con todas sus paredes pintadas con pinturas de aquellos tiempos. Dicen que la Catedral de Valencia se construyó imitando la arquitectura de SAN MIGUEL de FOCES. Pedro Boil y Aragón fue consejero y mayordomo de Don Jaime II. Era Señor de Manises y murió en Cerdeña Hizo su ktestamento en Valencia del 17 de febrero de 1321 y de la misma forma que se guardan restos de los Boil, en el Convento Valenciano de Santo Domingo, se guardaron copias de dicho Testamento. Vienen después varios Boil de la Scala, que fue príncipe y duque de Verona. Jaime II confirió a Don Felipe Boil de la Scala  el título del generalato del Mar. Conquistó Mallorca en 1341.
La Historia de España se divide en dos partes, una la del Antiguo Reino de Aragón, con Cataluña, Valencia, Baleares y que gobernó tierras itálicas e intervino en Cruzadas para conquistar Jerusalén. 
Entre tanto Castilla, unida con toda  España, luchó conquistando Granada, entre la Reina Castellana y el Rey de Aragón Don Fernando el Católico, que nació en Sos del Rey Católico, justo debajo del Bearn.
Los Buil, entre los que hay que destacar la figura de Alfonso Buil Aniés, que recorrió la Sierra de Guara, con la Cueva de Chaves y todo el Pirineo, porque siguió la profesión de su padre, que alcanzó el cargo de jefe de los Guardas forestales del Alto Aragón. Ya de niño recorrió el bellísimo cauce de Mascún, donde llegó a ver el peligro de la muerte. Una vez retirado abrió en Siétamo, pueblo en el que yo nací, una granja de pollos, en que me invitaba a probar licores agradables, que él mismo fabricaba, como el “pacharán”, con granos de arañones. Otras veces lo sigue haciendo   con hojas de laurel o con productos vegetales variados, que él conoce por su profesión forestal. 
Pero así como los Boil, antepasados de su apellido, corrieron el Reino de Aragón con sus Islas Baleares, Italia y el Oriente Medio, Alfonso Boil, en los tiempos actuales, después de correr Aragón, entró en el conocimiento de América, de la cual, entraron a formar parte todos los españoles. Antes de jubilarse pidió la excedencia y viajó por Alemania. Es curioso como en tal País encontró una Enciclopedia, escrita en español y se convirtió en un inventor, por que inventó el “coche imán”, del que en España no le hicieron caso, pero que en Alemania, funcionó. Todavía conserva en su casa los imanes,  que compró en una ferretería de Huesca. En un artículo escribo:”Posee veintiséis patentes de inventos suyos, creados para la prosperidad y el progreso del pueblo…Ahora se ha presentado el problema de las heces y orinas de los cerdos, a las que se conocen con el nombre de purín, que por su  Ph  o  acidez, es capaz de abrasar, a largo tiempo, la tierra, que llegará a no producir nada”. Desde Tarragona le pidieron un sistema para evitar la contaminación por el carbón, lo mandó y le contestaron que era un precio muy caro, en estos tiempos, pero eficaz. Es un hombre con muchos años, pero incansable, porque igual que bajó a Tarragona, otras veces ha subido a Francia y a Alemania.
Esa costumbre de viajar le viene de su propia familia, porque un miembro de ella,  nacido en el Castillo de San Román de Morrano, llamado Dom (domine) Benito Buil, benedictino, viajó con Colón, cuando éste descubrió América. “Se enfrentó con Cristóbal Colón, porque le pareció que el almirante, abusaba de los indios. En Santo Domingo donde se conserva la Antigua Casa de Colón, tuvo miedo de sufrir algún daño y se marchó a Haití. En este País residió muchos años y según su pariente Alfonso, puede ser que permanezca enterrado en el mismo”. Este Alfonso Buil  Aniés, viajó por América y allí se encontró con el recuerdo de su pariente el benedictino Dom Benito Buil. Este no tuvo la culpa del retraso de Haití, sino que la Historia cuenta como los franceses, alguno de los cuales se dedicaba a negociar con esclavos, acumularon a los  que traían de Africa. Los Claver con San Pedro, buscó el progreso de América, igual que el benedictino Dom Benito Buil de San Román de Morrano. 
Y ¿cómo descubrió Alfonso Buil el procedimiento de viajar por América?. Fue muy sencillo, porque “tuvo cargo en una empresa registrada en Huesca. Ha estado relacionado con varias empresas industriales y de construcción, radicadas en Huesca. Permaneció en una de las empresas en las que trabajó, durante diecinueve años y en otras ha permanecido con un tiempo mínimo de dos años, ocho meses y veintiún días. Además Alfono ocupó tres cargos en otras empresas, aparte estuvo como autónomo, en diversas actividades”. Esta relación con innumerables empresas le relacionó con varios empresarios alemanes, que lo encontraron una persona muy preparada para pisar y trabajar en América.
Su temperamento activo, como escribo en el artículo”Alfonso Buil Aniés, de Morrano”,  impulsado por  “el amor a la Historia de España y a su propia familia, le han movido a recorrer  toda América, desde la Patagonia hasta el Canadá. Ha encontrado americanos con el apellido Buil, en Méjico, en Estados Unidos, en Chile y fue el mismo Don Alfonso Buil, nacido en San Román de Morrano, el que corrió la Patagonia hasta el Canadá. En Chile, concretamente, descubrió y conversó con varios chilenos, apellidados como él,  es decir Buil. Algunos se emocionaron, porque, aunque políticamente, se ha hecho muy poco por la hermandad entre los españoles y los americanos, éstos hablaban de España como de la Madre Patria. No me extraña esta actitud de los sudamericanos, cuando Alfonso Buil se quedó admirado de ver Catedrales de gran valor arquitectónico, así como palacios, universidades, colegios, edificios del Gobierno de Méjico con los ayuntamientos maravillosos  construidos  por arquitectos españoles y mano de obra que ya había levantado templos maravillosos, antes de la llegada de los españoles. Me he acordado cuando hablábamos de Chile, como en este País Andino, trabajan clérigos de San Viator, que por cierto el Hermano Ramón Arizón Duch, compañero mío infantil en el Colegio de San Viator de Huesca, murió hace poco tempo, cuando iba a fundar otro Colegio”.   
Los Almudévar, procedentes del Bearne, así como los Buil del mismo origen, lucharon en la Reconquista, desde Luesia, Biel, Santa María de Buil, bajaron por Ayerbe y Almudévar, hasta Zaragoza. El conquistador de Zaragoza Señor Conde Buil, murió en una vuelta que hizo por territorio musulmán, donde le cortaron la cabeza. Está enterrado Gastón, Vizconde de Pau y Señor del Bearne, cerca de la columna de la Virgen del Pilar, en Zaragoza. Como Aragón y Cataluña estaban unidos para conquistar Valencia y las islas Baleares, se puso Buil al servicio del Rey Don Jaime el Conquistador y acabaron conquistando Valencia.  Quedaron en dicha ciudad entre otros muchos, varios Boil y hombres con el apellido de Almudévar, el de Almudéver y el Almodovar. Onofre al que unos apellidaban con el apellido de la Villa de Almudévar y en valenciano Almudéver, fue un poeta y escritor, que componía obras en castellano y en valenciano. Fueron varios los Boil, pero  Pedro Boil y Mur, que luchó con Jaime I en la conquista de Valencia, donde se levantó Casa, casándose con doña Isabel de Foces. El pueblo de Foces, hoy desaparecido, con su  Monasterio, pertenecía a esta familia y al conquistar Valencia, se puso como modelo de su Catedral la Iglesia de Foces, que ahora pertenece al pueblo de Ibieca, cerca de San Román de Morrano, donde nació Don Alfonso Buil y Aniés. 
Vicén d´o Río en su obra de infanzones aragoneses, escribe de  “Los Claver de Sieso, D. Miguel Claver,  (alias Valeta) trasladó su residencia al Lugar  de Sieso de Huesca para celebrar matrimonio con Dª Violante de la linajuda familia de los Almudévar y dando origen a esta nueva rama. Celebraron entronques con las linajudas familias de los ANIÉS, Seral, Alamán, Monter y Viñuales.
Don José Claver López de Zuazo y  su esposa Doña María Pilar Beltrán Foncillas, descendiente  de los CLAVER,  me dejaron una serie de documentos, lo que les  debo agradecer en mi nombre y el de los altoaragoneses. De los Claver,  tal vez el primero que sale en la Historia es Guillermo, que en 1094, bajo las órdenes de Pedro I de Aragón, tomó parte en la batalla del Alcoraz y otros en la conquista de Huesca y en las luchas  en las batallas del Mar Mediterráneo. No puedo evitar un recuerdo de Don José Claver López de Zuazo, pues estudió la Historia de los Claver y el matrimonio de Miguel Calver, alias Valeta, con Violante Almudévar de Sieso.
Aquí queda patente el parentesco entre los Claver, los Almudévar y los Aniés de San Román de Morrano. El 13 de Febrero de 1536, firma Claver el testamento a favor de doña VIOLANTE ALMUDÉVAR y en 1540 “deja testificado como Señora mayorada y usufructuaria a la referida Violante, su mujer”. El citado Casal de los Claveres de Sieso, había sido anteriormente de los Almudévar de Sieso, pues Miguel Claver, alias Valeta, fue natural del Pueyo del Valle de Tena y por los años de 1515, bajó a Sieso y se casó con Violante Almudévar.
Dicen que Violante Almudévar, esposa  de Miguel Claver,  alias “Valeta”, tuvo una hija que se casó con un Barón de Siétamo, del que desciende el Conde de Aranda.”Este Conde de Aranda, ya propuso a los Reyes a los que sirvió, crear países libres en América, asociados con España”.
Fue Nicolás Claver Almudévar,que casado con doña Antonia Juncós,  crió seis hijos , uno de los cuales Miguel Claver y Juncós se casó con doña Isabel de ANIÉS, hija de los opulentos Señores de Aniés, de San Román de Morrano, que tenían la residencia en el Castillo de San Román.
Siguiendo varias generaciones, se lee que el pequeño Antonio Claver y Viñuales, se casó con Teresa Almudévar. Fueron padres de Manuel Miguel Claver y Almudévar, que se casó con Doña Jacinta Mancho, natural de Torres de Montes.”Dicen que aquí, se acaba la varonía del apellido Claver, en el canal de los Claver en Sieso”.
Se terminaron los Almudévar en Sieso con “Joseph Almudévar,  possehedor del Casal”. En Aniés se acabó el Señorío de un Almudévar, casado con una Aniés. Pero todavía queda Don Alfonso Buil Aniés, que voluntariamente, por no dificultar la vida de sus sucesores, ha ingresado en El Amparo, que recuerda la caridad de sus antepasados, cuando se lee en viejos papeles, la donación de ocho corderos, para sus asilados.
Se acabaron las líneas genealógicas de los Claver y de los Almudévar en Sieso, pero siguen existiendo Claveres y Almudévares en el Mundo. Está la memoria de San Pedro Claver y de Onofre Almudévar en Valencia y Don Alfonso Buil Aniés, todavía, con sus más de noventa años, nos recuerda la Historia de Aragón con San Pedro Claver de América, con el benedictino Dom Benito Claver y de toda España, desde el Amparo de Huesca, desde el que se ve la sierra de Guara.

viernes, 21 de agosto de 2015

Negros de cuerpo y negros de alma



Estuvo García Lorca los años 1929-1930, como estudiante en la Universidad de Columbia, situada en Nueva York. Y yo venía al mundo el año de 1930, a Siétamo, junto al río Guatizalema y cuando me llevaron, a mis cinco años a la finca de Las Valles, para ver a los segadores, la luna rielaba en sus aguas  y “alzaba en blando movimiento, olas de plata y azul”, como  se expresa Esponceda en su poesía. Pero la luna mostraba no sólo las olas de plata y azul, sino que “hacía brillar el horizonte y el cielo estaba azul”. Y así como Federico García Lorca estuvo en la  Columbia University de Nueva York, el año de 1930 y escribió su obra “Poeta en Nueva York”, yo nacía.  Y al llegar a ver la siega en el mes de julio de 1936, visitando el Campo de Las Valles de Siétamo, “la tierra que pisaba, aparecía con los campos amarillos” y “cacé un insecto verde y lo guardé, envuelto en mi pañuelo”. ”Volví a abrirlo y vi el insecto, que impregnaba el color verde en mi pañuelo”.
Y llegado el mes de Julio de 1936, nos esperaba el cambio del color verde del campo y del insecto por el rojo y el azul, en tanto a Federico García Lorca, lo  esperaba la muerte por tiros de fusil, la mañana del 18 o del 19 de Agosto de tal año, en el barranco de Viznar en Granada, para que olvidara los recuerdos grises de los hombres negros, nacidos en los barrios de Nueva York, que veían correr sobre la basura, las ratas, y carecer de la visión por los niños negros de los gorriones, por las mañanas. En esos enormes núcleos urbanos de Nueva York, abundan los vecinos de casas sucias y viejas. A lo lejos les surgen rascacielos y grúas potentes y el cielo sobre esta ciudad es obscuro. Y yo quedé absorto ante el color verde del insecto, que recogí y así como a mí, me repugnaba el color verde,  Federico le cantaba a tal color: “Verde, que te quiero, verde – Verde viento, Verdes ramas.- El barco sobre la mar-Y el caballo en la montaña.- Ella sueña en su baranda,-Verde carne, pelo verde,-Con ojos de fría plata.- Verde que te quiero verde”.
 ¿Federico García Lorca identificaba el color verde con la verde “libertad sin ira”, que esperaba que llegara a los negros de esos núcleos urbanos?. Tal vez trataba de guardar su miedo en espera de la libertad de esos modernos esclavos, que en el siglo XX,  componían “un canto angustiante, con ecos de denuncia social, contra la civilización urbana y la mecanización de hoy”.
En Siétamo, al aparecer la “sangre verde” del insecto, daba la impresión de que se iba a perder el color también verde de los cereales, para dar lugar al amarillo de la mies  y otro color, que era “el verde rama”, del que escribe Federico. Ese verde de los cereales  se extendió por la finca “Las Valles”, pero otros dos colores quisieron destruirse mutuamente, y habiendo  llegado el tiempo de la trilla, es decir el mes de Julio, en que se pierde el color verde, esos dos colores, el rojo y el azul aparecieron, al desaparecer el verde de los campos, en el mes de Julio de 1936.
Los hombres de color rojo luchaban contra los hombres de color azul.
“Muchos de “los rojos” gritaban a todos los hombres: ¡Rojos, os  quiero rojos!. Otros gritaban a  los hombres que con ellos convivían :¡ Azules quiero que seáis!. 
El rojo acechaba al azul y el azul al rojo y se creó una Guerra Civil endiablada entre unos hombres que eran gobernados por los rojos y otros que lo eran por los azules.
Y los azules fusilaron a Federico García Lorca, en tanto que los rojos, hicieron lo mismo con “El Padre Jesús”, que es conocido por una fotografía que le sacó un fotógrafo judío europeo, llamado Hans Gutman, en el lugar de su fusilamiento. Después se nacionalizó español y pasó a llamarse Juan Guzmán. Después de leer el libro de Don Damián Peñart y Peñart “La Diocesis de Huesca y la guerra de 1936-1939”, se impone  que el “Padre Jesús” era el sacerdote, ordenado el 6 de Junio de 1936 y nacido en Alquézar, llamado Antonio Vilellas Juste.  
Los colores se organizan en un Arco-Iris y evitan el reñir unos contra otros, y con su belleza hacen agradable el mundo y muestran la Paz al Mundo. En cambio los rojos y los azules se amenazaban y entraron en una lucha sangrienta entre distintos colores políticos.
 Federico García Lorca, que no pertenecía a ningún Partido Político fue  considerado como un enemigo, por los jefes de otro Partido Autoritario y la mañana del día 18 ó 19 de Agosto del año de 1936, lo fusilaron en el Barranco de Viznar, en Granada.
El “Padre Jesús”, a los veinticuatro años de edad fue fusilado, cuando hacía aproximadamente un mes que había sido ordenado  sacerdote.
Esa fotografía parece representar “Un minuto antes de ver a Dios”, al sacerdote, que se daba cuenta  de la presencia del Señor, pues recuerda ver a Jesús con sus ropas humildes, sus cabellos alterados, su barba, que no se podría afeitar por carecer de instrumentos para ello. Lleva los brazos hacia atrás, lo que da la impresión de que sus muñecas irían atadas, lo que no le ponía cara de tristeza, sino que la carretera en su “miliar Séptimo” le hacía recordar los siete pecados capitales de aquellos que lo iban a fusilar, pues en su cara no se veían síntomas de soberbia ni de avaricia, ni de lujuria, mi de ira, ni de envidia y ni siquiera de pereza y la cara es el espejo del alma”.
Así como los siete colores del Arco-Iris, son distintos pero están unidos, los colores políticos  se odian y luchan entre sí, pero Federico García Lorca, amaba todos los colores, porque su amor a los hombres, era capaz de respetar el comunismo, la monarquía y la anarquía, tratando de hacerlos compatibles con el catolicismo. El no comprendía el odio ni la guerra entre los hombres. El desde niño amaba a Cristo impulsado por el Corpus granadino y más tarde por el Corpus toledano y se preocupaba de los pensamientos y sentimientos líricos y etílicos.
El periodista Alfredo Amestoy, escribió en el ABC del día 4 d Junio de 2015, en su artículo “El último “Corpus” de García Lorca, las opiniones del oscense Bello. Y escribe: “Pepín Bello, otro miembro de la Residencia y de la Orden de Toledo, es el que consideró a Federico “el poeta místico del siglo XX”. Bello conoció mejor que nadie a García Lorca. Y Bello fue el que recibió, y luego puso en manos del Primado toledano la carta desde Nueva York donde le cuenta que “hoy he salido dando vivas al portentoso, bellísimo catolicismo español… Ahora comprendo el espectáculo fervoroso, único en el mundo, que es una misa de España. La lentitud, la grandeza, el adorno del altar, la cordialidad en la adoración del Sacramento, el culto a la Virgen son en España de una enorme poesía”.
Bello, en defensa del “misticismo” lorquiano, escribe, escribe que “se ha querido desconocer la angustia de la Fe que latía en la profundidad de Federico y que dejaba asomar sin ninguna prevención”.    
El día del Corpus, Federico se quiere marchar de Madrid y tomando un taxi en la Gran Vía, le llamó la atención la presencia de dos mujeres jóvenes. Entonces mandó al taxista parar el coche y dirigiéndose a ellas, les ofreció llevarlas al lugar que era su destino. A Federico le llamó la atención una pequeña maleta. Picado por la curiosidad les dijo: “¿y para que llevan ustedes una máquina de escribir?”. Y dominadas por la bondad de aquel señor que las llevaba a su punto de destino, le dijeron: “Aquí llevamos al Señor”. Y el periodista, “sin dudarlo un instante, conturbado, Federico se pone de rodillas en el taxi y se santigua, como lo hacía desde niño siempre que se cruzaba en la calle con el Viático”.
El “Padre Jesús” fue fotografiado en el momento en que iba a ser fusilado y el fotógrafo judío, mandó su foto a un Cardenal y Federico, pocos días antes de su muerte, fue despedido por el Señor.
No se han encontrado los restos mortales de ninguno de los dos amigos de Jesús, pero setenta y nueve años después de su fusilamiento nos acordamos de Federico y del “Padre Jesús”. 

miércoles, 19 de agosto de 2015

El veterinario y el pastor



Nos hemos encontrado el pastor Luis, una señora y un servidor, en una gasolinera, para tomar un café. Nos hemos invitado mutuamente y al decirle a la señora que Luis era una persona sin enemigos, ésta se ha extrañado y ha dicho que eso era imposible. Pero el pastor Luis, sin llevarle la contraria, sino con sencillez, le dice que él no tiene enemigos. La señora, extrañada, le dice: pues, ¿cómo hacer para que nadie te odie?. Y él,  con serenidad, le contesta que  existen  personas que se sienten perjudicadas por la presencia de otras personas ajenas, ya por su trabajo, como el del pastor con su multitud de ovejas  a las que dirigir y que siempre van en grupo. Pero Luis dice que no les discute sus afirmaciones ni sus sentimientos, sin contradecirlas en ningún momento, sino que humildemente busca la convivencia entre los hombres, igual que las múltiples ovejas conviven en paz, desde su nacimiento hasta su muerte. Esas ovejas se respetan mutuamente  y no riñen entre ellas y él piensa que los humanos tienen que respetarse como se respetan las ovejas, que entre ellas no se atacan y quiere hacer como las ovejas,  es decir respetarse mutuamente. Yo,  veterinario me quedé admirado de la sabiduría de Luis,  un sencillo pastor, que hace de su persona la directiva de un rebaño de unas quinientas ovejas. Son quinientas ovejas y él sólo es un hombre, que se hace responsable de que ellas vayan por los caminos y cabañeras, sin pisar los vecinos cultivos ni que se dediquen a ramonearlos. Su conciencia le hace que guarden el respeto las ovejas a los cultivos agrícolas y su conciencia pastoril le hace mirar a la cumbre de la Sierra de Guara, donde a veces, en escasos minutos se forma una tormenta, que hace que la lluvia caiga sobre su cabaña y sobre él mismo. Me acuerdo de aquella ocasión en que don José María Javierre, entonces cura párroco de Angüés, en una peregrinación a Nocito,  para pedirle al Rey del Agua, San Urbez, que lloviera, se formó en dicha cumbre, un tremendo torrente,  que bañó a todos los peregrinos que desde Angüés, por toda la Guarguera y el Somontano, acudían  a la Ermita de San Urbez.
No sólo adivinaba las lluvias y la sequía, sino que veía acudir el cierzo o el bochorno, presumiendo si las cosechas serían buenas o malas, así  como si vendrían buenos pastos para el ganado, para no tener que darles alimentos a las ovejas.
Para ser pastor hace falta tener un cerebro en contacto directo con la Naturaleza y no pensar en el consumo y en la globalización de la humanidad, sino que debe pensar en las miradas que se lanzan los Altos Pirineos con la Sierra de Guara y observar  en los montes que, ahora, están abandonados, como ha ocurrido con los numeroso pueblos de la Guarguera,  ahora  solos  y sin una oveja ni una cabra que consuman todas las plantas que por ahí vegetan.
Ahora, cuando voy por los montes de los pueblos de la provincia de Huesca y de Teruel, no se ven rebaños de ganado. No me extraña que haya llegado la crisis,  que hace pasar a los hombres en unos casos hambre y siempre necesidad de la sabrosa carne aragonesa de los corderos.
Al despedirme de Luis, que con quinientas ovejas, no gana dinero, me ha enseñado su oficina particular,  en la que apunta los nacimientos y las muertes de su ganado, las ovejas que se quedan preñadas por inseminación artificial, los partos múltiples que en su caso llegan a ser del treinta y seis por ciento. Tiene un aparato que en el mismo monte,  maneja apretando botones, para saber la marcha económica y humana de su rebaño.  ¿Quién hará que no se acaben o que nazcan nuevos pastores,  que pongan de acuerdo su antigua sabiduría y sus técnicas modernas?.    

lunes, 17 de agosto de 2015

Mi amigo Angel Pueyo, de Aniés

Ermita Virgen de la Peña , Anies ( Huesca )


Yo, hará unos cincuenta años, estuve de veterinario en Bolea, desde donde tenía que asistir  la salud  de los animales de Aniés. Una copla antigua ya hace ver que, ”Sasa, Loarre, Aniés y Bolea, son los cuatro lugares,  al pie de la Sierra”, y yo recorría aquellos lugares por carreteras y caminos, conduciendo una moto. Residía en Bolea, que por el Sur, se asomaba su enorme Parroquia a la Hoya de Huesca, pero que no sólo era enorme por su volumen, sino por la belleza de su arquitectura y por el arte de sus sagradas imágenes. Al salir de visitar la iglesia en su interior, sentía la necesidad de mirar a la Hoya, que  desde esa altura, te creaba un estado de placer, después de contemplar a los santos y pasar a gozar de la inmensa belleza de aquel cielo que envolvía la tierra de la Hoya de Huesca.
Desde Bolea, se siente uno llamado a bajar a la Tierra Plana, pero al volver la espalda al Pórtico de la iglesia, se vuelve uno a quedar admirado de la belleza y de la grandeza de la Sierra, que  con  ”Sasa, Loarre, Aniés y Bolea”,  impulsan a visitar la Montaña, antes que la Tierra Plana. 
Caminando desde Bolea a Aniés, sentía la impresión de encontrarme en una tierra sagrada por las cuatro ermitas, que se encuentran en su monte. Desde este pueblo de Aniés, con doscientos habitantes, se queda uno maravillado al contemplar la ermita de la Virgen de la Peña, que produce la impresión de estar colgada de una pared rocosa. Se vive en Aniés, una vida serrana a 761 metros de altura, sobre el nivel del mar. Se sube desde Huesca por unos veintiséis kilómetros de carretera, saliendo de la Hoya de Huesca hacia Bolea, por  La Venta del Sotón. Parece que uno ha entrado en una tierra sagrada y noble, pues después de visitar varias ermitas, se sigue hasta Loarre, con su maravilloso Castillo, que causa admiración entre los que a él suben, unos por Bolea y Aniés y otros por Ayerbe.
Desde Aniés, se goza de la vista de la Ermita de la Virgen de la Peña, que parece estar colgada de dicho paredón. Aniés tiene unos doscientos habitantes, que viven entre Loarre y Bolea, a unos 761 metros de altura sobre el nivel del mar y a una distancia de 26 kilómetros de Huesca. Subiendo a dicha Ermita, colgada de las rocosas paredes de la Sierra Caballera, para acceder a su entrada, hay que subir por unas escaleras, alrededor de 42, labradas en la misma roca, unas para subir y otras para bajar. El día ocho de Septiembre se celebra la Fiesta de la Virgen y el ocho de mayo, se reunen en la Ermita, los habitantes de Aniés con los de Rasal y los de Bentué. En tal altura mana una fuente, en la que beben agua y se puede contemplar, al fondo, el Castillo de Loarre. 
Hace unos cincuenta años, estuve con amigos de Bolea, en la Romería del ocho de Mayo y desde aquel lugar sagrado, tenía preparada la bajada a Bentué de Rasal, con vecinos de dicho pueblo, para vacunar sus ovejas contra el Carbunco. Asistí a los actos religiosos, al final de los cuales el sacerdote daba a besar una cadena a los fieles, de cuya historia no recuerdo. Después, montado en una mula de los vecinos de Bentué, acompañado por sus peregrinos, me bajó la mula por esos precipicios, que iban a Bentué. Los dueños de las mulas me indicaron el peligro que llevaba bajando por tal cuesta, montado en algunos lugares, pero yo no les hice caso. ¡Qué Dios me perdone, porque ellos sabían mucho del traslado montado en una mula, por aquellos lugares!.
Al día siguiente vacuné las ovejas y cabras y los buenos ganaderos, me llevaron a la ermita de la Trinidad, desde la que se veía Bolea. Hace pocos o más bien muchos años de este primitivo viaje, pero,  a los pocos años se abrió una carretera desde Bentué a Arguis. Ahora, parece que está previsto, que la autovía que están construyendo desde Huesca a Sabiñánigo, pasará muy cerca por dichos pueblos.
Continuando desde Aniés a Ayerbe, se llega a Sasa  y en aquellas rocas, se contemplan ruinas de castillos, que acogieron en viejos tiempos a sus habitantes. Hoy día, se contemplan nidos de buitres. Me ha dicho mi amigo Angel Pueyo que desde la Virgen de la Peña,  se observa una pareja de buitres negros.
Esta ermita de la Virgen de la Peña, en Aniés es maravillosa, pero mi amigo Angel Pueyo de Aniés, está enamorado de la ermita de San Cristóbal, “este eremitorio mimetizado, en la roca que lo alberga”. Se puede llegar a este eremitorio desde Aniés  por  La Virgen de la Peña y lo mismo desde Bolea, por un sendero que corre junto al río Sotón. Adolfo Castán publicó que “San Cristobal podría hundir sus raíces en el mundo visigodo, aunque lo más antiguo parece una pintura mural de los siglos XIII- XIV; es conjunto fundamental para la comprensión del fenómeno eremítico, acoplado a un marco natural bellísimo y aislado”. Ir a visitar la ermita rupestre  de San Cristóbal de Aniés, es una aventura maravillosa, aunque,  en circunstancias de lluvia, resulte dura esta excursión o peregrinación.
Desde la Virgen de la Peña, se puede estar atento a observar el antiguo eremitorio de San Cristóbal y el  medieval Castillo de Loarre. En él se encuentra uno con la belleza suprema de Aragón, donde acuden miles de visitantes a contemplar el arte medieval y a peregrinar a la hermosa capilla,  a la que hoy en día, siguen acudiendo a casarse, parejas piadosas. Este Castillo está construido con piedras de sillería, paro a pesar de ello, parece un lugar divino, al que visitan multitudes de turistas y de peregrinos.
Cuando frecuentaba Aniés, hace ya muchos años, conocí a un niño llamado Angel Pueyo. Su casa la llamaban y todavía la nombran como ”casa Acera”. Su padre, llamado José Pueyo, asistió a la Escuela hasta los nueve años de edad, tiempo que le dio la oportunidad de aprender a multiplicar, pero no pudo hacer divisiones. Su afición a la lectura la conservó durante toda su vida, pues cuando cuidaba ovejas, en el monte, no cesaba de leer. El no podía pasar sin recoger todo papel escrito, que en su pacífica faena de pastor, no podía pasar sin leer su contenido.
A su hijo Angel, lo conocí en Aniés cuando todavía asistía a la Escuela, pero conservé siempre su amistad, porque cuando me veía, incluso cuando ya era Policía, me saludaba y conversábamos sobre los animales, que toda su vida ha seguido criando en su casa de La Acera del viejo pueblo de Aniés. Han pasado muchos años, pero, muchas veces nos encontrábamos en Huesca con Angel y con los hermanos Martín y Blas Buen, con cuyo hermano Máximo estudiamos en la Facultad de Veterinarios de Zaragoza. Tengo gratos recuerdos de  varios ,entonces, vecinos de Aniés. Angel vive en Huesca, pero casi cada día sube a su pueblo, donde no ha dejado de criar animales, como por ejemplo corderos, que le hacen recordar a su padre,  el pastor José. 
En Huesca vivía a favor del bien y combatiendo el mal, pero siempre que podía subía allá arriba cerca de los cielos, que le recordaban el bien y la belleza, en el Castillo de Loarre, en la Virgen de la Peña y en la primitiva ermita de San Cristóbal de Aniés.
Tuvieron años buenos en este pueblo de Aniés, como en otros pueblos a los que todavía no había llegado la mecanización, que casi ha acabado con la alegría de sus vecinos. Eran alegres las fiestas y vivían felices. Siendo todavía veterinario de Bolea, acudí a las Ferias Ganaderas de Ayerbe y me llamó la atención, como los agricultores de “Sasa,Loarre,Aniés y Bolea”, se deshacían de sus mulas en dichas Ferias.
Habían sido felices los campesinos, con sus fiestas y romerías, pero ya no he vuelto por Aniés, pero el día 15 de Agosto de este año de 2013, día de la Virgen, me he encontrado con Angel Pueyo, viejo amigo, que siendo Policía jubilado, jamás  abandonó a los animales, que cuidaba y todavía sigue cuidando, en Aniés.

sábado, 15 de agosto de 2015

Rafael Baus, “monarca” de Alcalá del Obispo, y otros muchos

En Alcalá del Obispo, vivían como reyes, un tío mío, hermano de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, que vivió en Siétamo. Este Almudévar de Alcalá   vivía,  como un rey, en la actual casa de Borau de Torres de Montes y comerciante en Huesca. Antes vivió en ella, mi amigo señor Artero, que fue otro rey de la vida, con cuyos hijos tuve siempre una buena amistad. Don José Artero nos invitaba al veterinario de Alcalá, Don Manuel Campelo Moreira y a mí, a tomar un refresco, en una terraza, desde la que se domina el pueblo. Pero el poder humano se acaba, unas veces por la mala suerte y otras a ésta se une, el vicio de los hombres. A mi tío, que como otro rey gobernaba su vida en Alcalá del Obispo, le gustaba el juego en el Casino y un día llegó a su casa, en la cual vivían felices los miembros de su familia. Su saludo fue cruel, porque les dijo: preparad todo lo que tenéis  necesario para marchar de esta casa, a otro lugar, porque me acabo de jugar mis propiedades y tenemos que marchar, rápidamente. De esta casa conserva un gran escudo la esposa del difunto Doctor Cardús, en Barbastro.   
Pero no se ha acabado el poder casi real en Alcalá del Obispo, en que entre otros, fue su dueño el señor Obispo.
No se han terminado los poderosos en Alcalá del Obispo, pues cuando unos bajan a la ruina, otros suben al poder, como pasa no sólo en el citado Alcalá, sino  en toda España.
Rafael Baus es un “monarca” de Alcalá del Obispo, debido a que todavía se canta en el pueblo una canción popular, que dice: “Los monarcas “ de Alcalá, vendieron su monarquía, por una oveja modorra y un caldero de judías”.
Y ¿cómo los hombres, que tenían un corazón alegre y eran amantes de su vida, llegaron a vender su “monarquía”?. Simplemente porque habían pasado una vida feliz, en que la tierra les daba lo necesario para alimentarse, de una época de riqueza, a un período de escasez, en que el hambre llegó a agobiarlos. ¿Cómo pudieron caer de la alegría inmensa que los hacía felices, a una pobreza que sólo des daba hambre?. A esta pregunta me contestó Rafael Baus, con una frase lapidaria, adquirida en el andar y caminar por la vida, en Alcalá del Obispo: “No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita la riqueza  del dinero”.
Rafael que ama la vida, su pueblo y sus gentes, dice que el cementerio de Alcalá, dejará escritas en la piedra, las siguientes palabras, que otro “monarca de Alcalá”, se las dedicó a Rafael Baus, cuando ambos “monarcas”, todavía moceaban a sus  aproximadamente, treinta años. La frase fue la siguiente: “Murió joven, pero con cabeza, que tiene metidas en sus sesos, las vivencias de un viejo de trescientos años”.

Los discípulos de San Urbez






Por la Brecha de Rolando  entró  en España, San Urbez, que venía de Burdeos  a Vio, pueblo sobre el que se alza la Ermita rupestre que a él se dedicó, en la cueva Sestral.  En su interior reposaban las ovejas en tanto que él, dormía en otra covacha colateral. En esta cueva hoy está erigido el templo rupestre de San Urbez. Todavía en Vio cuentan que San Urbez estaba acogido por Casa Lardiés. A este santo se le hace una romería el día primero de Mayo. Allí acuden los habitantes del Valle de Vio, regado por los ríos Aso,  Yasa y Bellós, en una zona de una belleza extraordinaria, ya que parte del monte del pueblo de Buerba, está integrado en el Valle de Ordesa y Monte Perdido. En las distintas casas en que era acogido, se daban cuenta de que aquel hombre sencillo, poseía algo sobrenatural. Entonces querían darle un trato especial y él,  que era muy humilde, se cambiaba de casa y de pueblo, marchando al fin por las tierras de Fiscal, Serrablo, por la Sierra de Guara, en la Val D´Onsera  y el Somontano de Ola.
En su marcha pastoril por el Alto Aragón, iba extendiendo el amor al Señor y a su prójimo, y así como en Ola les proporcionó el agua de la fuente, abierta con su cayado, iba liberando a sus gentes de las brujas, que adoptaban  formas de bucos o de cabrones, pero San Urbez las espantaba. Igual que esos jóvenes discípulos que han tomado como modelo a San Urbez, huyen de las drogas y de la corrupción.  Estos modernos  Discípulos de San Urbez, caminando por esas sendas viejas creadas por aquellos antiguos pastores, hacen sacrificios, retirando piedras que cada año caen y matojos que brotan en medio del camino. Pero no quieren sólo los bienes del espíritu, sino que aman la Naturaleza y practican el senderismo. Se acuerdan a diario de que San Urbez vino de Francia y quieren que España y Francia, realicen los sueños antiguos del convivir feliz, como el Paso Central de los Pirineos. Este Paso hermanaría a los habitantes de esas tierras, de los que muchos siempre fueron pastores. Es este un mundo pirenaico que se va, porque ya no van quedando  pastores,  tanto es así que el viejo pastor Enrique Satué Oliván, con el apodo o sobrenombre de Cabalero, escribió el libro  “Un viejo pastor de los Pirineos”, en el que decía  que ya tenemos individuos en posesión de muchas carreras, pero los pastores van desapareciendo, pero, como consuelo han aparecido “Los Discípulos de San Urbez”.
 El Pirineo, fue corrido y recorrido por las tropas de Carlomagno, que bautizaron muchos lugares, con el nombre de su  difunto héroe Roldán. Parece ser que San Urbez entró por la Brecha de Roldán, que separaba y unía Francia con España, pero que entonces aquella Región,  era la de los Pirineos.  Fue durante toda su vida peregrinando  por el Sobrarbe y por el Reino de Aragón. En la entrada a Huesca, se encontró, separando la Montaña de la Tierra Baja, el Salto de Roldán. Esta fue la última etapa de su peregrinación de Norte a Sur. Pasó la brecha del Salto de Rodán y según la tradición del pueblo de Ola, en ese lugar estuvo de pastor. En la Iglesia se venera a San Urbez, aunque para la Guerra Civil, quemaron su imagen, como sus compañeros, abrasaron el venerado cuerpo del Santo, allá en Nocito.   Otal de Ola, repuso en la Parroquia, al santo que servía a los espíritus y a las necesidades materiales  de los habitantes  de Ola.  Al hablarme de San Urbez, dejaban patente  la sensación de tener una gran fe en el santo, pues parecía que lo habían visto cuando  lanzaba,  contra la tierra,  su cayado de pastor y apareció una fuente de la que se han servido los vecinos de Ola y en ocasiones los que trabajaban en el Campo de Aviación de Monflorite.  En casa de mi pariente Antonio  Otal, me abrieron la puerta de la cuadra, donde se refugiaban las caballerías y en un rincón me enseñaron una losa de piedra, sobre la que el santo dormía. En los libros no pone nada de la estancia de San Urbez en Ola, pero la tradición lo asegura con firmeza. Lo único que falta es que los Discípulos de San Urbez vayan a ese pequeño pueblo a venerar y a visitar la fuente, a la que él, le dio aguas. 
Ya, en aquellos tiempos había una relación amistosa entre los vecinos franceses y los del Mediodía. Se dieron nombres del guerrero Roldán a pasos  pirenaicos  a España y por España, como la Brecha de Roldán y el Salto de Roldán. Era este Salto un paso, una apertura, es decir una puerta para entrar desde la Montaña en la Tierra Plana. A aquellas aperturas se las llamaba “oscas”. San Urbez iba abriendo osquetas  en las orejas de las ovejas, para distinguirlas de otras. Por ejemplo a una oveja se le abría una osqueta en la oreja izquierda y a otra en la derecha. Pero las “oscas” o puertas enormes, las había  abierto el Señor en los pasos montañeros, como el Salto de Roldán, por el que se entraban, juntos con las aguas del río Flumen, los montañeses  en la ciudad de Osca o Huesca. Estas puertas las abría la Naturaleza, no sólo en Salto de Roldán, sino también encima del desaparecido pueblo de Salinas de Jaca, por donde pasaba Sebastián Grasa, cuando bajaba de la montaña, para asistir a la doctrina cristiana, que les daba el cura. 
¡Cómo se ha olvidado la sociedad española de las comunicaciones con Francia!.  El pueblo pirenaico, sobre todo de pastores,   está  todavía soñando ver correr el ferrocarril, por la Puerta Central de los Pirineos. Es que los pastores del Pirineo convivían con sus vecinos y todavía se cumplen contratos, en que los franceses traen al Sur de los Pirineos, ganados a pastar, mientras los españoles, los lleva al Norte de los Pirineos. Quedan pocos pastores y no se sabe si volverá el hambre, pero hay unos jóvenes que se identifican con ellos y se hacen discípulos de San Urbez. Van recorriendo, parece ser que en una peregrinación para espantar a las brujas modernas, como las  que en aquellos tiempos  se aparecían a los pastores van desapareciendo. Parece ser que Satué con su libro, quiere despertar la vocación en los jóvenes para que practiquen el pastoreo.  Y coincide este sentimiento con el de muchos jóvenes que no es que quieran ser pastores, pero sienten  la necesidad de conservar su mundo espiritual,  divirtiéndose  en los caminos de los pueblos y ermitas.
 Efectivamente hay personas jóvenes que quieren imitar y conocer al antiguo pastor San Urbez y en este mes de Abril,  han recorrido en romería, desde la Ermita rupestre de Fanlo, quedándose a dormir en el pueblo de Buerba, hasta la también casi rústica Ermita de la Val d´Onsera, para aparecer a las cinco de la tarde, en la iglesia de San Pedro de Huesca. Ya iban preparando su peregrinación desde hacía varios días, pues me comunicó mi hijo Ignacio, que con sus otros compañeros, sobre sus costillas habían llevado leña a la Ermita de la Val D´Ònsera, para dormir y secar sus ropas mojadas en la Alta Montaña. Así pudieron aparecer secos y limpios apoyados en sus largas varas, en la que a mi hijo, le habían tallado un porrón, recuerdo del que su abuelo don Manuel Almudévar, le estrelló tirándolo por el balcón, porqué de niño, de un modo inconsciente se había emborrachado con sus cinco años. Parecían pastores, con sus boinas puestas, sus chalecos, los pantalones de pana y un color que les había pegado en su piel, la Naturaleza y con sus sonrisas limpias por el recuerdo que San Urbez les había dado en toda la Montaña y Somontano.
Tiene una explicación el acabar su peregrinación en este templo de San Pedro el Viejo de Huesca,  porque en él se guardan recuerdos de San Urbez de Nocito y cuya Cofradía tiene en Huesca su centro.
¡Como se va notando la identificación de los peregrinos con su venerado San Urbez!, porque mirándolos van vestidos de antiguos pastores, y vienen a rezarle a la Iglesia de San Pedro. Pero no sólo era pastor San Urbez, sino que era el remedio de la falta de agua en las tierras del Alto Aragón. San Urbez demostró el día y la hora, a saber las cinco de la tarde, en punto, que ha sido el que ha influido ante el Señor, en la donación a la tierra del agua de lluvia fecundante. Aparecieron  puntualmente, como tenían anunciado, los discípulos de San Urbez, en la Plaza de San Pedro y nada más pisar dicha Plaza, se oyó en el cielo un sonido de truenos, que hacía días no habíamos  escuchado y a continuación, cayeron seis litros de agua de lluvia fecundante, que algunos contemplaron dentro del Claustro, donde yacen Ramiro el Monje y Alfonso el Batallador. Antecedentes de esta lluvia ”milagrosa”, me los contó Segundo Nasarre, que me dijo, no acordarse exactamente del año ,en que ocurrió, lo que así me contó: el año 1944,en el Somontano reinaba tal “sequero”, que no podían abrevar los ganados de ovejas ni siquiera las caballerías. En el mes de Julio no podían plantar en los huertos”. Se pusieron de acuerdo en convocar unas rogativas a San Urbez. Entonces “empezaron a venir vecinos de Bentué, de Used,  de Bara, de Angüés, de Rodellar y de Bierge. Estaba el cielo raso, pero aparecieron en la punta de Guara ”as boiretas llovederas” y empezó a llover de tal forma, que muchos se tuvieron que quedar a dormir en Nocito”. Yo escribí que en el sermón pronunciado por Jabierre, “con una expresión abierta,  explicaba que era posible que San Urbez hiciera milagros y beneficiara el trabajo en la tierra de toda aquella multitud de montañeses y somontaneses, que allí habían acudido a pedir agua”.
Hemos visto como San Urbez, llegó a la cueva de Sestral. La capital del ayuntamiento se encuentra en Fanlo, encima está Buarba y más arriba se encuentra Vio y sobre este pueblo se está la Ermita rupestre de San Urbez. A este santo se le hace una romería el uno de Mayo. En Buerba durmieron los Discípulos de San Urbez, al lado del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. No sólo pueden visitar a San Urbez los múltiples turistas que por allí acuden, pero podrían imitar a “Los Discípulos de San Urbez”, visitando los lugares de Fiscal y del Serrablo, en los que San Urbez, pastoreó las ovejas y dio luz a sus habitantes. A la ciudad de Huesca nos queda ir a rezarle al Santo al pequeño pueblo de Ola y acabar nuestra gira por la ruta de San Urbez, en San Pedro el Viejo, donde uno se encuentra a numerosos cofrades de este Santo.