sábado, 15 de agosto de 2015

Don Federico y el agua


Don Federico Balaguer.


Don Federico Balaguer es un hombre que se ha preocupado de los problemas de Huesca y ¡cómo ha insistido en sus escritos sobre el problema de las aguas!.El ha sentido los problemas de la sequía de su patria chica con más intensidad que los de su persona intelectual pura con su cuerpo delgado, enjuto, seco, que recuerda el del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.
Don Federico me dijo que habían en cierta ocasión, editado el proyecto de Albasini para aprovechar para Angües, Sieso, Casbas, etc. el agua del río Alcanadre, del que nadie dice nada, pero sin embargo, Albasini ya habló del proyecto citado según el cual, bajarían sus aguas al pantano de Calcón y en casos de necesidad, a causa de la sequía, a Huesca, ya que desde dicho pantano, descenderían con mucha facilidad al de Vadiello, con lo que sería difícil que a Huesca llegara a faltarle agua.
Este problema del suministro ya tienen previsto resolverlo en Zaragoza con el pantano de Yesa, en cambio en Huesca nadie habla de las aguas del Alcanadre para que esta ciudad deje de ser la pobre Huesqueta.
Y no es que en Huesca no haya habido gentes preocupadas por el agua, como se demuestra sólo recordando la figura del cura, natural de la Montaña, don Julián Avellanas y que ejerció su ministerio en Casbas de Huesca hasta que murió en Barcelona el año de 1926. Este sacerdote fundó a principios de siglo la Mutua Ganadera, pero además creó un Sindicato Agrícola en el que en la Junta local de Siétamo, figuraba como secretario mi padre Manuel Almudévar.
Tuvo Mosen Avellanas grandes enemigos, pues sufrió un atentado del que se salvó y se le hizo un homenaje en Graus, pero él siguió postulando en su periódico: ”Urge industrializar la agricultura, se precisa que el agua de los ríos, fuentes y arroyos se convierta en carne mediante la praticultura, se precisa que el agua de los ríos, fuentes y arroyos se convierta en carne mediante la praticultura, en leche, en lana, en queso, en cueros y sobre todo en lo que vale más que todo eso junto…en pan.
Con la muerte de Mosen Avellanas, el año 1926,desapareció su Caja Rural, el Sindicato Agrícola y las Cooperativas por él fundadas. Después vino la República, después la Guerra, con las que desapareció la posibilidad de hacer los pantanos de Calcón y de Vadiello. Cuando esos pueblos se quedaron sin defensores, se quedaron al mismo tiempo sin agua, porque mientras tuvieron a Mosen Avellanas tuvieron fe en Joaquín Costa, que dijo que si en España hubieran existido diez o doce curas como el de Casbas, ya estaría resuelto el problema de las aguas. Tanta fe tuvieron que en cualquier pueblo, como por ejemplo Angües, dedicaron una calle a Joaquín Costa. Luego siguieron yendo a buscar agua, hasta que se olvidaron del mismo Costa.
Hablé el otro día del pantano de Monte Aragón y de las rogativas de San Victorián y hoy tengo que hablar de las Rogativas de San Urbez en Nocito, donde las están celebrando los oscenses. San Urbez ha sido siempre un santo muy solicitado para que haga llover, como dice la canción que cantaban en Agües: ”Hoy gran fiesta celebra la Iglesia, a San Urbez los devotos con gran devoción, porque siempre que pedimos agua nos la da abundante por su intercesión”. Entonces, cuando cantaban la citada canción iban desde los pueblos y desde Huesca a Nocito a hacer rogativas tantas veces como fuese preciso, hasta que se producía la lluvia.
En Ola, hay una casa donde se guarda una losa en la que dormía San Urbez, y en cierta ocasión, ante la falta de agua lanzó su vara de pastor y ahí donde se clavó, surgió una fuente de agua, que todavía mana.
Como se deduce, con la ayuda del mismo cura construyendo el pantano de Montearagón y levantando la presa de Pedruel de Albasini, no haría falta rezar con tanta humildad la petición del agua, cuando la rezaban en Nocito y que decía lo siguiente: ”Agua pedimos, San Urbez-aunque no la merecemos-que si por merecer fuera-ni aún el agua que bebemos”.

De todas formas, aunque no tan frecuentes, las rogativas seguirán siendo necesarias, porque sigue habiendo situaciones de necesidad, como dice aquel canto, que en Nocito cantaban: ”Los campos piden la lluvia-si no se van a secar-el niño dice a su madre-tengo hambre, quiero pan”.

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