martes, 11 de agosto de 2015

Luis López Allué, refleja la segunda Guerra Carlista, en “Del Uruel al Moncayo”.

Luis Lopez Allue.


Nació Luis María  Allué  en Huesca, en 1861 y murió en 1928. Es un escritor oscense de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, que estudió  la Carrera de Derecho. Vivió en Huesca y en Barluenga, donde su familia tenía un hermoso patrimonio agrícola, siendo vecino en el citado pueblo de la familia Almudévar, de la que proceden los miembros de Siétamo, con los que tuvo una buena amistad. Dudó  en dedicarse a la agricultura o a los estudios y con éstos se hizo Abogado,  Juez y  llegó a ser  Alcalde de Huesca y escritor de novelas y de cuentos. En Huesca desde el año de 1912, dirigió el “El Diario de Huesca”. En dicho Diario, muchas veces con el pseudónimo de “Juan del Triso”, escribió gran cantidad de artículos,  unas veces en poesía y otras en prosa. El sabio escritor oscense, resalta datos en torno a su vida, perteneciente a una acomodada familia, propietaria de un patrimonio agrícola en el Somontano de Huesca. Habla de su título de Derecho y destaca su ideología liberal. Llegó a ser alcalde de Huesca en 1894 y ejerció de Juez durante largo tiempo. Murió en Huesca en 1928.
Participó también en películas de Cine.”El año de 1927, fue aquel, en que se rodó esa película histórica en el Castillo de Torres Secas, en la que participó la bella señorita Rafaela Almudévar. Como dice Garcés, “del sexo feo”, participaron también. Antonio Potoc, Antonio Almudévar, LUIS LÓPEZ ALLUÉ, Mariano Santafé  y Plácido en su calidad de chofer. Pero en el año anterior, es decir el año de 1926, el uno de Enero en la fiesta del Patrono  de mi abuelo, Manuel Almudévar, es decir de Año Nuevo, un coche, propiedad de los Carderera, parientes de los Almudévar de Siétamo,  se paró delante de la puerta de Casa Almudévar. Allí se encontraba la bella Rafaela Almudévar, que se  casó con Carderera”.
Luis López Allué, escribió con realismo, sobre el regionalismo y sobre el naturalismo, con el mismo que se escribió en España a finales del siglo XIX y se identifica con las formas literarias  de aquella época. Destaca Balaguer a Luis  López Allué  por sus artículos en el periódico, cuentos cortos y por  su única novela, “Capuletos  y Montescos”. Esta obra le ha comparado, con otros grandes escritores de esta época, como Pereda, Blasco Ibáñez, Galdós, y con Emilia Pardo Bazán. Pero no sólo lo compara Balaguer, sino que críticos como Mariano de Cavia, que en Madrid, escribió en publicaciones como El Liberal, El Imparcial y El Sol.
Luis  López Alllué,  en los escritos en el Diario de Huesca, respetó las frases y palabras de carácter costumbrista y regional, que le preocuparon por la pérdida de “la lengua pura aragonesa”, que no se perdió, pero que casi lha hecho llegar a desaparecer esa fabla aragonesa. Esta escritura popular, de carácter regional, de la Zona del Somontano Oscense, procuraba hacerla,  sin perjudicar la comprensión, de los  lectores, de la lengua castellana.  Esta acción perjudicó las lenguas o dialectos de la Provincia de Huesca, que casi ha hecho desaparecer el aragonés. No se defendió  la conservación de la fabla, como en Cataluña, donde  casi se ha tratado de eliminar el castellano.  Durante mi niñez, recuerdo al señor Moreta de Siétamo, que hablaba casi de una forma pura, en nuestra “fabla aragonesa o aragonenca”.  Estos días de 2015, se ha muerto en Siétamo, mi vecino y amigo Rafael Bruis, que usó siempre los artículos aragoneses “O” y “A”, en todo momento y en todo lugar.  En cambio,  en Cataluña, se ha unificado el “catalán”, que ha contribuido a distanciar a  Cataluña,  del resto de España o Iberia, por donde corre el río Ebro, como veía el Conde de Aranda, que quiso hacerlo navegable, hasta el Mar Mediterráneo.
En el libro de Luis López Allué, “Coplas y más coplas”, escribe una Carta del  “siñó”  Custodio , que dice así: “Mi querido Juan del Triso”: Supongo estarás con yo- una miajeta agraviau,-pues dende la relación-que  t’hice va pa seis meses-de aquel tío del cañón,-no  t’inviau ni cuatro línias-por el correo interior.- Pero haigas tú de saber- para tu  satisfaición-  que a puro de caer rugiazos- se ha puesto tanta sazón-que no hi parau de sembrar – en la Alguardia y en Carroz”.
Luis López Allué, luchaba por conservar las palabras de la “Fabla Argonesa”. Amaba dicha lengua, pero no podía,  como tampoco podía más tarde, el buen escritor costumbrista Pedro Lafuente, conservarla viva.
Pero yo me acuerdo del antiguo  romance de Marichuana, de “gran interés lingüístico”, que aprendí en Ansó, durante la Guerra Civil del año de 1936 y otros lo aprendieron en las épocas de pastoreo en la Tierra Plana. Yo recuerdo este romance de la siguiente forma: “De ros Altos Perineos-m´en baixé  en ta Tierra Plana,- pa corteixar a una nina ,- que Marichuana la claman.  En  as  pochas  d’o  gambeto- le trayeba unas manzanas. ¡De buenas que li sapeban,-li se cayeban as babas-como a ro güey cuando llabra”. Mi padre, que escribió después de la Guerra Civil, en Navidad textos en aragonés, me recitaba este romance. Eso es lo que yo recuerdo, pero se encuentran textos,  que dicen:  “ Y pa cenar,  les diemos, carne de crapa… Toz bailaban con parexa (pareja),  y yo, con mi Marichuana”. Este romance lo aprendían unos pastores de otros, durante las salidas por casi todo Aragón, a pastorear el ganado, que influían  en sus formas de hablar, de unos con otros.
No hemos tenido los aragoneses influencia suficiente, como los catalanes, que tampoco hablaban en toda Cataluña una lengua exactamente igual, pero que le han dado una fuerza toda Cataluña y alrededores. Esta pérdida de la unidad de la Fabla en todo Aragón, nos está diferenciando a aragoneses de catalanes. Esa diferencia de lengua, está fomentando el separatismo de Cataluña con el resto de España. Cataluña  por donde entraron en la península los griegos, los fenicios , los íberos y los celtas y los romanos , comunicaron Tarragona con Zaragoza por medio de la Vía Romana, y otras zonas entre Cataluña, Aragón y Valencia. Aragón salía al mar, hasta que la delimitación de regiones, arrebató a Aragón la desembocadura del Ebro. El Ebro, que el Conde de Aranda, pariente de una catalana, quiso hacer en él un  puerto de Aragón. Murió el Conde de Aranda, el año de 1789 y al poco tiempo de morir, le arrebataron a Aragón la salida al Mar. Ahora, en pleno siglo XX, nos han arrebatado el paso a Europa por el Pirineo. Tendríamos que recordar el interés de Carlomagno, que quiso, hace ya siglos, crear Europa como Nación.  Casi llegó a  ocupar Zaragoza e invadió todo el Pirineo.
Hay que estudiar el ambiente del Alto Aragón, para escribir sobre su vida con sus costumbres y con su situación intermedia entre Cataluña y Navarra, dos núcleos muy importantes en la Guerra, entre los carlistas y los liberales.
En su obra de Luis López Allué, “Del Uruel al Moncayo”, escribió el capítulo  titulado “Xenofonte o el último zorrilista”, que lo convirtió en un “Cuento Político”, porque a la capital del Alto Aragón, Huesca, la convierte en “La Matosa”, en su descripción de la Basílica bizantina de San Lorenzo ,  la  llama, “Basílica de San Lucas” y a la fachada del Ayuntamiento la define como “la plateresca fachada de  la Casa Ayuntamiento”.
En el Casino de la Plaza de Zaragoza, creado en los principios del siglo XX, en los años de 1901 al de 1904,que representa la ideología liberal, siguió  el maestro zapatero, la  labor política  en que había difundido  anteriormente, en el llamado por  Luis López Allué  “Café del Universo”. Fue su presidente,  durante algún tiempo, un Maestro zapatero, llamado Bruno Lasecas, que fue un hombre de una gran popularidad  en “La Matosa”, es decir en Huesca, ya que vivía entregado a la propaganda republicana. Era un hombre con la cultura del pueblo, pues era maestro zapatero “enérgico en sus resoluciones, firme como una roca en sus creencias  políticas y en el decir persuasivo y contundente”. Abusaba de los licores,”con bigote enmarañado por el que asomaba continuamente, la colilla del puro cuartelero”. Luis López Allué,  relato la actuación de  Bruno Lasecas, en el libro “Del Uruel al Moncayo”,en el “Cuento” titulado “Xenofonte o el último zorrillista”.  Este relato histórico, lo tituló López Allué,  como un cuento, en el que en  Navarra y en Cataluña  se comunicaban por la provincia de Huesca y las Cinco Villas, que se convirtieron  en lugar de paso e incluso de batalla entre ambas Regiones, durante las Guerras Carlistas.
 En el Casino de Huesca, “durante los primeros años que siguieron a la restauración borbónica,  se reunían   en esas mesas (del Casino), tarde y noche, la plana mayor de los republicanos de La Matosa, gente toda de armas tomar y de pelo en pecho, con la política, tema preferente de sus conversaciones”. En Linás de Marcuello, “murió el general Manso de Zúñiga, con  cuya sangre recibió Lasecas el bautismo de sangre político, y se acreditó como demócrata convencido y de acción “. ”Ya su padre fue uno de los que por milagro, escaparon con vida en el pueblo de SIÉTAMO  en el 1848, cuando el general Andrés andaba a la caza de liberales por el Alto Aragón y sorprendió y fusiló a unos cuantos infelices, frente al Palacio, donde nació el  gran Conde de Aranda., que ha sido un liberal del siglo XVIII, que nos ha hecho mucha falta en el siglo XIX.”¡Qué admiración le producía a Luis López Allué,  el liberal Conde de Aranda, Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, nacido en Siétamo!. No sé si sería por estas fechas que mi abuelo,  natural de Siétamo, se refugió en Francia con el creador oscense de las castañas de mazapán, el señor Villas de Huesca y Borau de Liesa.
En España se había creado un ambiente guerrero con las Guerras Carlistas, al morir Fernando VII, disputándose la lucha por el poder,  entre su hermano,  Don Carlos María de Borbón, que inició la Primera Guerra Carlista en 1833 hasta 1839. La Segunda Guerra duró desde 1846 a 1849, desarrollándose principalmente en  Cataluña.  La Tercera Guerra Carlista se desarrolló con una crueldad enorme, desde 1872 hasta 1876.
Luis  López  Allué, nació el año de 1861 y murió el año de 1928. Durante muchos años de ese período, vio  desenvolverse  las guerras Carlistas en Cataluña y Navarra, con las batallas,  persecuciones y escapadas de los guerrilleros, que iban a una y a otra región. Vivió la Revolución del 68, en que actuó el zapatero Bruno Lasecas. Celebraron el destronamiento de Doña Isabel II  en Huesca, los liberales republicanos de La Matosa (Huesca).Se opusieron a la sucesión de Amadeo I de Saboya y sobre todo a la proclamación como Rey de España de Don Alfonso XII.  
Luis López Allué, describe en forma de cuento, la trayectoria de las luchas entre carlistas y liberales en la provincia de Huesca, Trata de darle al relato una narración cuentista, pero que era real. Para aparentar un cuento con la historia real, sitúa los hechos en Huesca, a la que llama La Matosa, en los pueblos del Somontano y en la Montaña oscense. Cambia varios nombres de pueblos, para que no pudieran sentirse ofendidos por hechos negativos. Otra veces conserva los topónimos verdaderos, como el del pueblo de Siétamo y del río Guatizalema.
Como he escrito el General Andrés se dedicaba a la caza de los liberales, de los que fusiló algunos, frente al Palacio del Conde de Aranda.
Describe los derramamientos de sangre humana y venera a los Santos y  admira a la Naturaleza. Se organizaban fiestas políticas, con los triunfos guerreros y  Luis López Allué cantaba a la Naturaleza. El destronamiento de Isabel II, lo celebraban los republicanos con gritos de libertad,  igualdad  y fraternidad.”Hubo ¡mueras! atronadores y vivas entusiastas…e himnos de Riego a todo pasto”. “Murió por aquellos días uno de los más fervientes revolucionarios de  La Matosa, a quien llamaban de apodo Trabuco y éste ordenó en los extremos de su vida, que su cadáver fuera acompañado por las calles de la ciudad a los acordes del himno de Riego”. No sé si este “Trabuco” sería antecesor del “Trabuco” de Siétamo.  Cuando triunfó la Revolución de  Septiembre,  hasta que proclamaron a Alfonso XII, el zapatero Bruno Laseca en La Matosa formó un partido con los republicanos de izquierda.
En este tiempo en que se tardó en nombrar a Amado de Saboya, Rey de España, Bruno Laseca  el republicano, pedía en el “Casino Republicano”, la inmediata separación de la Iglesia y el Estado, la abolición de la pena de muerte. Quiso echar abajo las campanas de las iglesias y construir un cementerio civil, así como suprimir la venta de la prensa carlista.
Amadeo de Saboya  fue Rey de España desde finales de 1870 hasta 1873, pero encontró la oposición de la Iglesia, de los republicanos y del levantamiento carlista en 1872, con la segunda Guerra Carlista.
Ya tenía Bruno Laseca la ilusión  triunfante  de los republicanos, pues   al retirarse Amadeo de Saboya de la Corona el año de 1873, organizó  una milicia nacional, formada por dos  compañías. De la primera eran parte   industriales, comerciantes y clases acomodadas, dirigida por un notario y la otra compañía se formó con labradores y artesanos.  Y aunque buscaban la igualdad de todos los españoles,  en aquellas dos  compañías,  todavía quedaban  clases sociales. No se sabe la razón por la que enviaron la segunda compañía, compuesta por labradores y artesanos, ya que los miembros de la primera eran gente más acomodada.
De ambas compañías, ninguna de ellas tuvo que pelear con sus armas en defensa de la República, porque, la primera no la mandaron a luchar a Escalona y la segunda,  en Escalona, cerca ya de Navarra, creyó encontrarse de frente con los carlistas, pero  resultó ser una “dula”, pues con sus lentes, no la distinguieron bien.

dula (Del ár. hisp. dúla, y este del ár. clás. dawlah, turno).
4. f. Conjunto de las cabezas de ganado de los vecinos de un pueblo, que se envían a pastar juntas a un terreno comunal. Se usa especialmente hablando del ganado caballar.

Entonces los republicanos decidieron retirarse ordenadamente, pues el sargento Verdún  dijo : que aquellos jinetes  carlistas , que veían, pueden evolucionar con rapidez… y  a la hora menos pensada nos veamos rodeados de cuatro o cinco mil hombres”. Bruno Laseca, ilusionado por una victoria guerrera, alegó que los  achicharraríamos vivos .Le contestó el sargento Verdún :” Pero mi capitán, ¿cómo es posible que puedan sesenta hombres contra ochocientos o contra muchos  más?”. Le contestó el zapatero Bruno Laseca:¿ No vale un liberal más que cien “carcundas”?.  Le contestó el alférez Lecina: “desengañese usted, de hombre a hombre no hay diferencia”. Corría por aquellos momentos el año de 1873, en que Amadeo  I, había abandonado la corona. El zapatero Bruno Laseca, al carecer la política en aquel tiempo, de  autoridad, se debía creer el dueño del poder.
En tanto Luis López Allué, con su literatura espléndorosa,  trataba de hacer brillar la Naturaleza, con las siguientes frases:”Deliciosa mañana para el matinal paseo que emprendieron los defensores de la democracia. La fresca brisa que descendía  embalsamando el ambiente con el aroma de los pinares, atenuaba los golpes del estío.”El bermejazo platero de las nubes” inundaba de  cegante  claridad los amarillos rastrojos de las llanuras. Las cristalinas aguas del río se despeñaban por el pedregoso cauce  con extraños y alegres murmullos semejantes a las infantiles risotadas, y en las espesas arboledas que festonan las orillas,alondras y ruiseñores saludaban al  nuevo día con armoniosos trinos y gorgeos”. Ante aquel ambiente poético,  ”los pobres milicianos, caminaban silenciosos y tristes, acordándose de los seres queridos que habían dejado en la ciudad”.
Aquí con esta descripción de la Naturaleza, alegre y optimista y el pesimismo que manifestaban  aquellos idealistas republicanos, que “caminaban silenciosos y tristes, acordándose de los seres queridos que habían dejado en la ciudad”, aquella fauna pacífica de los Pirineos, conmovió los corazones de los seguidores del zapatero y “general artificial del ejército”, y regresaron a Huesca.
Llegaron a La Matosa, es decir a Huesca, en que sus familiares y amigos, los saludaban con gran entusiasmo.
Al día siguiente en La Matosa, se enteraron de que la partida carlista ,se había introducido en Navarra, sin pasar por Escalona. Y la gente se reía de que los animales, ”que había visto el alférez Lecina, al pie de Las Pedrosas, eran la “dula”, o sea las caballerías de labor, de un pueblo de  esas inmediaciones, que pastaban en el monte comunal”. Ahora ya no existe la “dula”, pero cuando hace unos cincuenta años,  yo estaba de veterinario en Bolea, por las mañanas un dulero, con una trompeta, la hacía sonar y los vecinos del pueblo de Esquedas, soltaban vacas y mulas a pacer al monte.
Igual que ahora, se lanzan a la multitud diversas ideas políticas, entonces, en Huesca, se  divirtieron  con el fracaso del zapatero y político oscense, en la “batalla”  de Escalona, los reaccionarios y los clericales oscenses. “El Penitenciario de la Catedral de Huesca, señor de alguna gravedad por fuera y de mucha socarronería por adentro, aseguró muy formalmente que la retirada de Bruno en Las Pedrosas,  se haría tan famosa y nombrada en la historia militar, como la de XENOFONTE en el Asia Menor”. Y con tal apodo se quedó el zapatero, para toda su vida.
En 1875 se proclamó el nombramiento de Alfonso XII, como Rey de España.Esta restauración monárquica,hizo que Bruno el zapatero, proclamara que ese nombramiento era un acto de “absolutismo” y una obra inquisitorial. Entonces afilió a sus seguidores a las ideas de Don Manuel Ruiz Zorrilla “ que era su fetiche”Era este político un desterrado que a Bruno le parecía un héroe. Su patriotismo , le llevó a gritar:” En este país no hay más programa político que el mío…¡Fusilar  a todos los traidores!.Pero no fue sólo la desesperación por la derrota de los republicanos, sino,,que a la huída de todos los jefes de su grupo político, se sumaron todos  sus soldados
Pero no sólo fracasaba su doctrina política, sino que “envejecía en Xenofonte su cuerpo,su piel se arrugaba, blanqueaba su cabeza y hasta su estómago empezó a dar señales con agudas dispepsias del desgaste fisiológico”. Pero su mujer,que en tiempos pasados le acompañó  hasta Escalona ,  para luchar contra los carlistas, llevándole una fiambrera de alimentos, asistió a unos ejercicios espirituales, que hicieron a los oscenses , de tal forma que terminó con los problemas de la casa y de la industria zapateril. Bruno decía :”Mi mujer puede escoger la religión  que más le guste no se lo prohibiré :pero también ella se guardará muy mucho  de meterse en mi manera de pensar”. Su seguimiento del político Zorrilla le llevó a la cárcel ,de donde lo sacaron al poco tiempo. Xenofonte al salir de ella,estaba lleno de orgullo,creyendo que iba aser recibido con festejos , pero sólo fue felicitado por algún particular en la calle y muchos no le dijeron nada.El Gran Café del Universo, se llenaba de clientes, tuvieran las ideas que cada uno e ellos cultivara. Salían una sartistas italianas y los señoritos de La Matosa,acudían  muy compuestos y arreglados y Xenofonte también asistía, pero, así como los anteriores clientes iban muy frescos y adornados, “a él no le quedaba más  que una piel rugosa y amarillenta”.Con revolución o sin ella , la vejez y la muerte, la salud y la enfermedad ,el dinero y la pobreza seguían gobernando a las humanidad. “El 11 de Febrero de 1893, o sea en el vigésimo aniversario de la proclamación de la República, murió su mujer,auxiliada y confortada con las Sacramentos de la religión” y “otro golpe, terrible, y acaso el mayor de su vida, lo sufrió cuando supo que Don Manuel Ruiz Zorrilla,regresaba a España  herido de  muerte”.
Cuanto más avanzaba el tiempo, peor se encontraba su salud, y más sólo su espíritu. Pero la preocupación por el bienestar y la igualdad de los hombres, iba aumentando cada día.Un día llegaron al Casino, a modernizar la iluminación dos operarios de temas eléctricos.Daban la impresión de ser personas educadas. Al verlos tan correctos, Xenofonte se sintió con ganas de enterarse de su forma de pensar y les preguntó sus pensamientos. Uno de ellos le contestó que ellos eran   revolucionarios y le preguntaron qué  era lo que él pensaba del progreso. Xenofonte les contestó  que su opinión “se reducía a muy poco. Primero ajustar cuentas a todos los que han sido ministro desde la Restauración  hasta la fecha, Y al que no las presente claras…cuatro tiros”.Y siguió exponiendo a aquellos educados obreros, amigos de  la Revolución, “en que pensaba formar un ministerio de personas honradas  y de talento,para que nos den la verdadera libertad, no la hipócrita que nos dan estos embusteros monárquicos”.Por fin les añadió que había que suprimir el clero alto y el bajo,desde los obispos hasta el último sacristán. El que quiera curas que se los pague”.
Aquellos obreros del siglo XIX, le dijeron que había que terminar con el egoísmo de todos los hombres por el dinero y que debían todos los hombres de preocuparse en el “trabajo, en la igualdad, en el amor y fraternidad de todos los hombres y en una palabra, en el mejoramiento y la perfección intelectual, moral y material de la humanidad. Este es camino largo y penoso, labor profunda y gigantesca a la vez, no es revolución de veinticuatro horas porque en tan poco tiempo ni siquiera un par de botas, pueden hacerse  con perfección. Acaso la labor sea de siglos, pero el triunfo es seguro”.
¡Qué razón tenían aquellos obreros de 1891!, porque en 2015, ciento veinticuatro años después, los hombres han amontonado el afán de dinero y han renacido los sentimientos tribales. Se fueron muchos españoles del resto de España y no quedan casi “tribus”, en el interior de España. Pero en Cataluña quedan antiguos catalanes, descendientes de iberos y de celtas, unidos a los aragoneses, valencianos y baleares. Pero, en Cataluña quedan habitantes, que forman la mayoría de su población,que proceden de “tribus”del resto de la Península, que ahora se sienten independientes catalanes.La descendencia de los actuales catalanes,en tres , dos o en una sola generación,provienen de la “tribus ibéricas”, que se encontraban y siguen encontrándose regados por el río ibero o Ebro. El Ebro baja desde Santander y en la Guerras Carlistas ,ya recorrían por la provincia de Huesca, las tropas carlistas, con el río Ebro por el Sur.En la Ermita de Bureta a escasos kilómetros de Huesca, tenían los carlistas establecido un hospital y por el pueblo de Ola, el de Tierz  y por encima de Huesca,  pasaban de Cataluña a Navarra.
Después de las conversaciones con los obreros jóvenes, el zapatero Bruno,se quedó pensativo y “un vecino de la mesa inmediata, le gritó: ¡prepárate para aplaudir; van a tocar el himno de Riego”. ¡Dios mío, qué talento tenía Don Luis López Allué para conmover a los lectores de la vida de Xenofonte, el último  zorrillista, con la emoción que sintió este revolucionario, al saber que se iba a hacer sonar, el himno de Riego. “Al recordarse del himno,desfilaban por la imaginación del pobre Xenofonte hermosos recuerdos de su agitada vida.Aquella tarde del 21 de Agosto de 1867,cuando él y los apuestos mocetones de los valles de Hecho y Ansó, a las órdenes de Pierrad,el de las luengas barbas…esperaron a pie firme y trabuco en mano en las afueras de Linás de Marcuello al general Manso de Zúñiga.Y como si ante su mente se desarrollase una cinta cinematográfica  con la impresión de aquel encuentro.Así veía al general cuando picó espuela a su fogoso caballo, y adelantándose entre una lluvia de balas a los cazadores de Ciudad Rodrigo,llegó junto al nogal que había en una pequeña hondonada, inmedialta a Linás y allí mismo, al pie del Arbol,abrió los brazos sin soltar la espada de la diestra y cayó mortalmente herido. Bellísimo caer en el campo de batalla. ¡Así morían aquellos valientes de uno y otro bando.                       
Recordando aquella muerte heróica,se empezaron a escuchar las notas de himno de Riego. Acabado el himno,se hiceron sonar flamenco, sin aplaudir el público el sonoro himno de Riego. Bruno Lasecas, el zapatero pensó: estos jóvenes sólo ambicionan el dinero, para gastarlo en vino y en mujeres.
Pero aquella noche iba a llegarle la muerte al zapatero Bruno Lardosa, pues le subió una fiebre, que repartía el calor que produce un horno.Después de llamar a la sirvienta,ésta se dio cuenta de que le llegaba el fin de su vida.Por la mañana alrededor del portal de la iglesia de los Jesuitas y se pusieron a meditar y a conversar dónde sería enterrado , si en el “corralón” o cementerio civil, en cuya construcción tanto trabajó Bruno Lasecas. Un cura joven para defender el enterrarlo en el “corralón”, afirmaba que no había dejado  dinero ni para comprar una caja de muerto.

El Señor Obispo,fue más caritativo ,al manifestar su deseo de enterrar a Bruno Lasecas, acompañado por un entierro eclesiástico, aconsejando  a las entidades caritativas que lo enterrasen en el cementerio católico. Y los miembros de San Vicente de Paul,se encargaron de hacerle un entierro cristiano.  

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