sábado, 15 de agosto de 2015

Rafael Baus, “monarca” de Alcalá del Obispo, y otros muchos

En Alcalá del Obispo, vivían como reyes, un tío mío, hermano de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, que vivió en Siétamo. Este Almudévar de Alcalá   vivía,  como un rey, en la actual casa de Borau de Torres de Montes y comerciante en Huesca. Antes vivió en ella, mi amigo señor Artero, que fue otro rey de la vida, con cuyos hijos tuve siempre una buena amistad. Don José Artero nos invitaba al veterinario de Alcalá, Don Manuel Campelo Moreira y a mí, a tomar un refresco, en una terraza, desde la que se domina el pueblo. Pero el poder humano se acaba, unas veces por la mala suerte y otras a ésta se une, el vicio de los hombres. A mi tío, que como otro rey gobernaba su vida en Alcalá del Obispo, le gustaba el juego en el Casino y un día llegó a su casa, en la cual vivían felices los miembros de su familia. Su saludo fue cruel, porque les dijo: preparad todo lo que tenéis  necesario para marchar de esta casa, a otro lugar, porque me acabo de jugar mis propiedades y tenemos que marchar, rápidamente. De esta casa conserva un gran escudo la esposa del difunto Doctor Cardús, en Barbastro.   
Pero no se ha acabado el poder casi real en Alcalá del Obispo, en que entre otros, fue su dueño el señor Obispo.
No se han terminado los poderosos en Alcalá del Obispo, pues cuando unos bajan a la ruina, otros suben al poder, como pasa no sólo en el citado Alcalá, sino  en toda España.
Rafael Baus es un “monarca” de Alcalá del Obispo, debido a que todavía se canta en el pueblo una canción popular, que dice: “Los monarcas “ de Alcalá, vendieron su monarquía, por una oveja modorra y un caldero de judías”.
Y ¿cómo los hombres, que tenían un corazón alegre y eran amantes de su vida, llegaron a vender su “monarquía”?. Simplemente porque habían pasado una vida feliz, en que la tierra les daba lo necesario para alimentarse, de una época de riqueza, a un período de escasez, en que el hambre llegó a agobiarlos. ¿Cómo pudieron caer de la alegría inmensa que los hacía felices, a una pobreza que sólo des daba hambre?. A esta pregunta me contestó Rafael Baus, con una frase lapidaria, adquirida en el andar y caminar por la vida, en Alcalá del Obispo: “No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita la riqueza  del dinero”.
Rafael que ama la vida, su pueblo y sus gentes, dice que el cementerio de Alcalá, dejará escritas en la piedra, las siguientes palabras, que otro “monarca de Alcalá”, se las dedicó a Rafael Baus, cuando ambos “monarcas”, todavía moceaban a sus  aproximadamente, treinta años. La frase fue la siguiente: “Murió joven, pero con cabeza, que tiene metidas en sus sesos, las vivencias de un viejo de trescientos años”.

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