viernes, 11 de septiembre de 2015

Lluvia en Aragón



Corren las nubes por el cielo y vienen del Sur lejano de Badajoz, pasando por Madrid. Ahora sabemos de donde vienen las aguas pluviales, pero antes cuando venían por abajo, decían que procedían de Pina, que se encuentra en las  orillas de Ebro. Pina está en el Sur cercano a Huesca y allí llegaban las aguas de todavía más al Sur. Las bocas de los Somontaneses no se cansaban de repetir aquel refrán,  que dice : “Agua de Pina, moja la badina”. Cuando llueve,  no  hiela, pero como decía Sieso de Castejón de Arbaniés, ”cuando hace viento del Sur, es decir de Pina, se calientan as boiras”. En Huesca, cuando llueve, a esa lluvia la ha precedido el Bochorno, viento del Este. El Cierzo “espanta as boiras”, pero a veces va acompañado de unos chaparones de agua fríos, que a veces llegan a convertirse en nieve.
Los antiguos tenían miedo a las inundaciones y por eso construían sus viviendas en los terrenos altos, con lo que conseguían defender sus pueblos de los  ataques del enemigo,  pero más tarde han edificado cerca de los ríos y cuando menos pensaban, resultaban sus casas inundadas. Basta ver el mesón de Siétamo, donde yo por dos veces he contemplado la entrada de las aguas. En la parte baja del pueblo, al lado de un manantial eterno, ha ocurrido lo mismo.
En Huesca es fácil recordar cómo  se inundaron las casas de la Alameda y como el agua se llevó un “borguil”, que estaba  construido al lado del puente del río Isuela, en su orilla izquierda, junto a un almacén de muebles, que todavía está allí, a pesar de haberlo inundado el río Isuela,cuyas aguas siguieron inundando algunas huertas que hoy están ocupadas por viviendas. Recordemos también cuantas veces se ha anegado la zona que está debajo del paso del ferrocarril que sube a Canfranc.
He comentado estos acontecimientos con el Mayoral de los Danzantes, Victorino Los fablos,que me ha dicho: El que al río le roba, a la corta o a la larga ,el río se lo toma. ¿No pasó exactamente eso en Biescas?. Por la mañana del día 6 de Noviembre, me miré hacia los cuatro puntos cardinales y vi como al Norte las Sierras de Guara y de Gratal estaban vestidas con copiosas nubes pardas,mientras que al Sur,desde Alcalá del Obispo se divisaban ventanas en el cielo, que aparecía azul en su luz y se veían enormes nubes blancas.¿Aumentará el tamaño  de esas ventanas,transformándose en gigantescos ventanales o llegarán a cerrarse a media mañana,con lo que vendrá sobre nosotros la copiosa lluvia que anunciaron los hombres del tiemo?.Esta pregunta me hacía yo mismo, pensando en las inundaciones de Extremadura,que nos han recordado a los muertos de Biescas.
En nuestra tierra unas veces llueve de tal forma, que nacen fuentes, hay arrastres de tierra y no se puede sembrar y otras sólo se ve polvo, no sale yerba para el ganado y sembrar es tirar la semilla y el abono.
En los cortes hechos en las colinas de al lado de las carreteras, las costeras que miran al Sur, están peladas y cuando llueve se desprende la tierra y caen las piedras sobre las rutas de los automóviles.


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