miércoles, 30 de diciembre de 2015

San Martín de la Val de Onsera, punto de unión de los Pirineos con el Somontano


Es la de San Martín una humilde ermita,  que se encuentra en un lugar “profundo y horroroso”, como lo describe  el Padre Huesca. Su historia es muy antigua, desde los visigodos, en que se ocultaron de los moros. Fue por esos europeos nórdicos,  ocupado, como eremitorio. Dicen que fue fundada esa ermita en el siglo VIII, pasando después a Monasterio, al que acudió San Urbez de Nocito, donde ejerció unas veces de pastor de ovejas y otra, fue ordenado  como pastor de almas al ser, en aquel lugar, ordenado sacerdote. San  Urbez, nacido en Burdeos, ciudad  francesa,  se acogió hacia el año de 750 a las entrañas de de la Sierra de Guara. Por las orillas del río  Guatizalema, conservan la tradición de que en el pueblo de Ola, encima del pueblo desaparecido, de Olivito, bajó San Urbez  a pastorear y dicen que la losa de piedra sobre la que dormía  este Santo,  que se conserva en Casa Otal de Ola, la cubría  con una piel de oveja. Como venía San Urbez  de San Martín de la Val de Onsera,  donde salta una cascada de agua y hay una fuente dentro de la iglesia, “no pudo menos que lanzar su vara en el Saso, que se clavó en tierra e hizo brotar agua”. El nacimiento de esta agua brota en el Saso de Siétamo.
San Martín de la Val de Onsera, parece  ser un Monasterio  anterior al siglo VIII, aproximadamente al año de 750, pues en este año, San  Urbez se incorporó al Monasterio, ya que en Aragón en el siglo VI, ”tuvo lugar la evolución del ascetismo o   eremitismo  antes del MONACATO”. El Monasterio lo fundaron  entre los años 507 y 511.
Como acabo de escribir, San Urbez nació en Francia y vio como los moros llegaron hasta esta tierra. En Olorón , ciudad del Bearn, al otro lado de los Pirineos en su catedral se ven dos enormes estatuas de dos fornidos moros , sosteniendo un pórtico en dicha Catedral. La llegada de los africanos  provocó la venida a España del Emperador Carlomagno, que no pudo entrar en Zaragoza y en su retirada a Francia fue derrotado en Hecho y en Roncesvalles. Pero todos los Pirineos  estaban llenos de enclaves de tropas de Carlomagno, que influyeron en  todo el Pirineo de Navarra,  de Aragón y de Cataluña.
“Carlomagno preparó la fuerza religiosa en el Pirineo, pues al establecerse tropas militares de los francos en Aragón, fomentó la causa de la restauración del Monasterio de  Asán en Peña Montañesa, trasladando a los frailes de San Martín de la Valdosera al citado Monasterio. Monasterio,   cuya localización se perdió. Además se fundaron los Monasterios de Matidero, en el Sobrarbe, San Martín de Ciella en Ansó,  que fue dirigido por un capellán de la Corte Carolingia y San Pedro de Siresa en la Val de Echo, adaptándose a la dieta sinodal  de Aquisgrán”.
“Pero queda la duda de si coincidieron  en el mismo lugar San Martín de la Valdonsera y San Martín de Asán. Dicen que el patrono San Martín de los monjes de la Val Donsera, fue el mismo que  San Martín lo fue de los monjes de San Martín de Asán, que estaba cerca de Montearagón y cerca del río Flumen. Ocurría lo mismo con el Monasterio de la Valdonsera, que tiene una fuente dentro de su iglesia y la cascada exterior, desembocan por el barranco en el río Flumen”. 
Parece ser que “al establecerse enclaves militares  francos en Aragón, se fomentaron las causas de la restauración del Monasterio de Asán, en Peña Montañesa, y la fundación de los Monasterios de Matidero (Sobarbe), San Martñin de Ciella (Ansó), que fue dirigido por un capellán de la Corte Carolingia y San Pedro de Siresa ( Val de Echo) y se adaptaron a la dieta sinodal de Aquisgrán, en tanto Carlomagno, intentaba apoderarse de Zaragoza”.
Antes de llegar Carlomagno a los Pirineos de España, aquellos Monasterios no era tales, sino refugios de los eremitas o anacoretas. San Urbez  cuando llegó a estas zonas, fue un eremita o anacoreta, acompañada su  soledad por los rebaños que pastoreaba, pero que pasó al Monacato cuando entró en el Monasterio de San Martín de la Valdonsera.  En dicho Monasterio fue ordenado sacerdote y en él estuvo viviendo unos cuarenta años, hasta que subió al Monasterio de Nocito, donde murió. ¿Se puede pensar si este Monasterio de la Val Donsera , fue anterior al de San Martín de Asán?. Pero la marcha de los frailes de Asán, no impidió que San Martín de la Val Donsera, tuviera capacidad de mantener con vida a otros Monasterios de la zona , como San Ginés de Isarre, que se encontraba, encima de Santa Olaria o Santa Eulalia la Mayor, San Pedro de Antefuenzo, San Urbez de Nocito y San Cosme y San Damián.
San Urbez, como he escrito, estuvo cuarenta años viviendo en San Martín de la Valdonsera y tuvo el deseo de ver hermosas tierras,  debajo de la Sierra de Guara hacia la llanura del Somontano.  Pero de la misma forma que Carlomagno se lanzó a conquistar Zaragoza, San Urbez, salió  de San Martín de la Valdonsera, punto de unión de los Pirineos con el Somontano. Estaba en San Martín de la Valdonsera, una humilde ermita, que se encuentra en un lugar “profundo y horroroso”, como lo describe el Padre Huesca. En lugares como éste,  se refugiaban los visigodos de los invasores árabes. Desde los años 507 a 511, se introdujeron en aquellas cuevas y ermitas, muchos eremitas y anacoretas. Y en aquella zona montañosa, los cristianos crearon el Castillo de Loarre, el de Montearagón y el paso por Santolaria la Mayor y el pueblo de Isarre, la Ermita del Viñedo, donde, debajo de la Montaña, fabricaban vino. Por Santolaria y por San Julián de Banzo, caminando por la Montaña, se llegaba al Monasterio de San Martín de Urbez.
Así como Carlomagno bajó hasta Zaragoza, para conquistarla, San Urbez, por el entonces pueblo de Vadiello, bajó por el monte de Loporzano, Siétamo y Olivito, al pueblo de Ola. Desde este pueblo, mirando hacia la Sierra se ve al fondo el Monasterio de Montearagón  y  una llanura, que producía cereales y vino. Entre Loporzano y Siétamo estaba, en la Vía Romana, el pueblo de Quinto, a cuyos habitantes, años más tarde,  subieron las monjas de San Martín de la Val de Onsera, a las mujeres viudas y ancianas, para acabar con la vida de Quinto. En 1641, en un “Compromis y amojonación de la Alera de Loporzano y Siétamo”, se quedó Loporzano con Quinto y Siétamo con la tierra de Olivito, hasta Ola   Desde la Sierra se veía desde Fraixinito, por donde subían hasta hace unos escasos años, a los pueblos de Used, Bara y Zamora, aquel territorio llano de Tierz y de Loporzano,Olivito y Ola.
Y desde Ola y Olivito se ve Gratal, Fraixinito, Santolaria y Guara. Cuando vivía San Urbez en San Martín de la Val Donsera, debajo de la Sierra dominaban de un modo casi absoluto, los moros. Y San Urbez que amaba al ganado lanar y como sacerdote, quería ayudar a los cristianos de aquellas tierras dominadas por los moros, en aquellas épocas, de las que no quedan papeles escritos, bajaba a Ola. Como amaba el riego de los campos, creó una fuente en el Saso entre Ola y Siétamo, de cuyas aguas yo me acuerdo de cuando las conducían al Campo de Aviación de Monflorite. Se guarda en casa Otal de Ola una losa pétrea, sobre la que con una piel de oveja, dormía el Santo.
A lo largo de tan larga historia, ha habido luchas entre cristianos y moros, pero según me contaba Don José María Trisán de Fañanás,  que en 1450, el zabacequias de Fañanás Pitarque  de Blasco, súbdito del Señor Juan de Gurrea, jugaba a tirar la barra de hierro, con el moro Mahoma Océn, buen tirador de barra, en el Saso,  que se encuentra entre Argavieso y Fañanás. Es de creer que cuando San Urbez bajaba a Ola, habría buen trato entre los moros y los cristianos. ¡Cómo cambiaba el paisaje mirando desde Ola al lugar donde más tarde se construyó Montearagón,  que se contemplaba una gran llanura, con un fondo montañoso!. Pero cuando salía de San Martín de la Val Donsera y llegaba al pueblo de  San Julián de Banzo o por el Guatizalema bajaba hasta Loporzano, no se contemplaban tales montañas, sino campos de cereales y olivos.
 Pero la historia de las peregrinaciones a San Urbez, no se ha acabado nunca, pues allí ha acudido el Rey de Argón Pero IV, que le pedía a San Urbez que su tercera esposa tuviese descendencia.  Acudió también Don Alfonso Felipe de Gurrea y Aragón conde de Ribagorza y su tercera mujer, cruzando descalzos la la Valdonsera en 1524, para tener descendencia.
Desde siempre han acudido los aragoneses a pedir la ayuda de San Urbez, entre otras instancias a pedir la fecundidad. Todos los años los pueblos cercanos han pedido la lluvia para sus campos, haciendo una romería el último domingo de mayo.
En época todavía de dominio moruno, vivía en Siétamo un noble joven, que se enamoró de una bella joven musulmana de Argavieso. Este relato lo conservo en una copia, que ahora no encuentro. Ese amor fracasó por las diferencias religiosas,  pero me acuerdo del profesor de la Universidad de Huesca, que me lo regaló y no lo puedo encontrar. ¡Dios mío qué diferencias han existido entre los hombres y mujeres y como han aumentado las diferencias entre ellos y ellas!. Yo creo que San Urbez hubiera hecho amar a los animales, como consiguió su amistad con un oso, pero el odio ha seguido  creciendo a través de la historia, manifestado en Nocito, con el fuego con que se abrasó al Santo.
Amó  San Urbez  a los animales, incluso al oso y murió a los cien años de edad, conservándose su cuerpo incorrupto, hasta el año de 1936, en que fue abrasado, en Nocito,  donde había vuelto después de muchos años. 


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