sábado, 30 de enero de 2016

A la ilustre cubana Caridad Pestana



Femenina es tu persona, convertida ya,  por el tiempo y su trabajo apoyado por el humorismo,  en personalidad. Corre por tus venas la vieja sangre española, pasada por las Américas, en tu caso por el Archipiélago de Cuba, con todo su calor corporal y con un luminoso espíritu, que a ella la hace feliz  y a los demás les crea felicidad. Esa juventud , proveniente de la antigüedad de la isla de Cuba, ha hecho que alegres constantemente no sólo a las personas, sino también a los lugares por donde tú te encuentras con mujeres y hombres, con los que conversas, comunicándoles  tu optimismo  a sus espíritus, a sus cuerpos, en tanto la alegría de tu rostro se alimenta con la alegría que te transmiten esas personas, que parece contemplan la ley física de los vasos comunicantes, pues igual que en un vaso de agua, sube su nivel, impulsado por el líquido añadido en el otro vaso, con el que está comunicado, sube la amplitud de tu sonrisa y  tu rostro pasa del color sonrosado, al color casi rojo, todavía más alegre..
Pero tu optimismo  opera de la misma forma sobre el otro vaso humano con el que se está comunicando y las personas mayores que contigo conversan, se llenan de juventud, lo que les hace olvidar la tristeza de los muchos años pasados, como si venir al  Balneario,  que tú diriges, hiciera recuperar la juventud  de los jubilados, que al mismo Balneario, van llegando.
Tu espíritu luminoso,  adquirido en Cuba, te hace comunicativa y esa comunicación hace que todo el mundo se sienta feliz, hablándote y escuchándote. En la Sala Mayor del Balneario, te pusiste a comunicar cuentos humorísticos, igual que los chistes que se cuentan entre amigos y tus formas de expresión hacían explotar de risa, a todos los que  estábamos escuchándote, porque tu personalidad se convertía en la representación del chiste, por dos personas, el hombre y la mujer. Así  hacías entender a todo el mundo la ley de los vasos comunicantes entre ellos, pero sin faltar a la naturalidad ni a la decencia, más bien, presentándola  a los espectadores que te veían y te escuchaban, como una nueva y antigua ley de los vasos comunicantes, entre hombres y mujeres.
Por todo lo que te dedico, no puedo olvidar aquella vieja copla cubana, que  reza así:”Ay, cubanita de mi alma, que tú me robas  la calma y yo,  no puedo vivir sin ti”.

¡Qué nombre tan acertado te pusieron, porque le tienes caridad a todo el mundo!.

martes, 26 de enero de 2016

Historia y Prehistoria, (¡por lo que he visto!)

"Aparato reproductor femenino"Ayera (Huesca).

La Piedra de los Moros de Ayera "Falo" (Huesca )

Dando vueltas por alrededor de Huesca, se da uno cuenta de cómo corre la Historia sobre este mundo. Un cementerio es un lugar triste, donde acabaron y acabaremos los seres humanos y uno observa  que hay varios cementerios, todavía visibles, en esta ciudad. Camino de Zaragoza, es decir en la carretera de Zaragoza, se encuentra el actualmente, principal cementerio de la ciudad de Huesca. De cara a su entrada principal, ya ves a tu izquierda, casi en la esquina, cerca  del ángulo, formado por la fachada principal y la larga pared que cierra este gran cementerio por el  Oeste, una puerta que se abre para entrar en el Cementerio Civil, en el qué, entre otros, reposan los restos del inglés que trabajó en el próximo Monte Agrícola de San Luis y uno de los dos oficiales militares, que intentaron proclamar la República. Pero siguiendo la línea que avanza hacia el Este y mira hacia el Sur, se encuentra la puerta principal de hierro, que suele recibir, cada día, a todos los difuntos, mejor dicho a la mayoría de los difuntos. Y digo a la mayoría, porque algunos, como un francés, que poseía una casa en el Coso Alto,  ordenó  que sus cenizas fueran echadas en el suelo de su finca, que poseía y ahora es de sus hijos, entre la carretera de Apiés y una cabañera, que sube a la Montaña. Las ovejas reposaban su marcha desde allá arriba, hasta la ciudad de Huesca, en un corral, que tenía preparado.
Es frecuente enterarse de que algunos difuntos, cuando todavía vivían, dispusieran ser  incinerados, y sus cenizas fueron lanzadas, por sus herederos, a los bosques o a los prados del Alto  Aragón y por la tierra descansan sus restos.
Bajando del Cementerio Municipal, no por la carretera, sino por un camino, que deja encima de él, el Cerro de San Jorge, hay una colina, en la que hay jóvenes que patinan o que saltan por encima de tableros, que ellos mismos montan y están sus tierras movidas, por sus saltos y por el roce de dichos tableros, cuando en viejos tiempos, reposaba aquella tierra como se hace con la de un cementerio. Y allí pudieron  hacer  lo mismo los huesos de los judíos oscenses, muchos de los cuales vivieron en la Judería, que luego le pusieron el nombre  de Barrio Nuevo. En el Cerro Oscense de Las Mártires, se visita otro Cementerio, en que para la Guerra Civil, se enterraban los que morían o eran asesinados en Huesca por esa Guerra o por la Política, que hace, muchas veces,  que los hombres se odien unos a otros. Entre tanto,  en el Cementerio principal, los que estaban esperando entrar a dominar la ciudad de Huesa, vaciaban algunos nichos, que miraban a la Capital y se metían en ellos, unas veces para dormir y otras para disparar. Muchos fueron en otros tiempos enterrados en las iglesias, como el propio Miguel Cervantes Saavedra, lo fue en la capital de España. En uno de nuestros pueblos provincianos, una joven, cuando iba a misa, se colocaba en la iglesia, al lado de una columna, en cuyo interior estaba enterrado un antepasado suyo. Ella no se enteraba de que rezaba al lado de su antecesor, hasta que se descubrió que su antepasado era el que reposaba, todos los domingos, junto a ella. En las iglesias, como ahora en la Catedral de Huesca, son enterrados los que lo desean. Antiguamente se hacía lo mismo, como en la Parroquia de Loporzano, en la que hay sepulturas de diversas familias, como la de Almudévar. En Siétamo, en su parroquia se encuentran enterrados Azaras y Almudévares y yo no sé  si descansa en el presbiterio, uno de los Marqueses de Torres y Barón de Siétamo. No se sabe dónde, pero está escrito que un Abarca de Bolea, allí descansa. A lo largo de la Historia se cambian de lugar cementerios, que estaban junto a las iglesias de los pueblos y que, trasladaban los cadáveres de los difuntos a nuevos lugares de descanso, como se hizo con el de Siétamo.
El Monte de Siétamo se transformó todo él en un cementerio, durante la Guerra Civil y tuvimos noticias de que cerca del río Guatizalema, en su orilla izquierda fue fusilado el sacerdote de veintiún años, que se llamaba ¿Antonio Vilellas Juste?, de Alquézar. Pero no fue sólo ese rincón de monte, el lugar donde fueron acribillados a balazos muchos “rojos y blancos”, sino por todas partes. Mi doble pariente, el ya difunto, Don Jesús Vallés Almudévar, al que le fusilaron en Fañanás los “rojos”, a su madre y a su hermano de unos catorce o quince años, se hartó de deseos de enterarse de noticias de las muertes, que se produjeron, cuando entraron los gubernamentales en el  pueblo de Siétamo, y él  allí se dirigió,  caminando desde Fañanás. En el camino, relata en su escrito, que casi continuamente, saltaban cuervos de los cadáveres, que estaban ingiriendo. Yo tengo un relato de Jesús Vallés, que me dio,  antes de morir, y yo querría que se editara dicho libro. ¿Cómo podría yo editar ese libro trágico y bello?.
Yo, en el supuesto lugar donde fusilaron a  mosen  Antonio Vilellas Juste, estuve buscando con un periodista madrileño, con un aparato electrónico, su cadáver, pero no lo encontramos. Hace muy poco tiempo, me enteré de que los que lo fusilaron, mandaron eliminar de la superficie de la tierra, los restos de los muertos y efectivamente no encontramos ni un solo hueso. Cerca del pueblo desaparecido de Sexto, en el monte de Siétamo y en la Vía Romana de Huesca a Alquézar, encontramos una tumba pétrea de los romanos.
Estos son los recuerdos que tengo que contemplar para darme cuenta del paso de la muerte por la zona donde yo nací, pero todo el mundo está lleno de recuerdos del hombre, que pobló nuestra tierra. Sí,  porque en cualquier momento te encuentras con un cementerio, que no sabías que existía. Por ejemplo, al lado del actual camposanto, donde yacen varios de mis antepasados, pasaba un tractor arrastrando una cuba de “purín”, y sus ruedas se clavaron en el suelo, dejando en evidencia varias tumbas. Eran originales, porque todas ellas miraban al Oriente y allí estaban descansando los huesos de distintos cadáveres de moros que estuvieron en nuestra tierra hasta el año de 1614, poco más o menos. Esos moros de Siétamo hicieron parte de la Historia, pero la desconocemos, como si se tratara de Prehistoria. Alguna vez nos encontramos por el monte, monedas ibéricas, en muchas de las cuales aparecen jinetes sobre caballos ibéricos. Dicen que uno de los Barones de Siétamo, coleccionaba monedas ibéricas y romanas, de las  que todavía se encuentra alguna.
Por estas tierras han vivido los humanos en la Prehistoria. Luego llegaron los vasco-ibéricos, los godos, los romanos y los moros.
Ahora, nos acordamos de nuestros antecesores  prehistóricos de los que se encuentran restos muy antiguos, naturales, en los que todavía hay que estudiar su significado.
Antes de la época en que se vivió la Historia, cuando vamos por el monte encontramos  en muchos lugares  molinos de mano, de piedra, que se usaban con facilidad y piedras prehistóricas, como hachas, martillos u otras, arcos con flechas, que se lanzaban contra el enemigo o contra piezas de caza.
En el Alto Aragón, se destaca el encuentro de una variada conservación en el terreno de piedras salientes o emergentes de la Tierra. En esas piedras  el hombre ha visto, representaciones de figuras humanas, de las que algunas de ellas han hecho resaltar aspectos ginecológicos y obstétricos. Dicen que este gran Museo Natural,  baja desde el Somontano de Guara  a los Monegros.
Yo, como nacido debajo de Santolaria, pueblo serrano, al que veo allá arriba, desde la puerta falsa de la vaquería de mi casa de Siétamo y por debajo se distingue el Monte de Piracés, he contemplado varios de esos monumentos naturales. Esos monumentos suelen ser rocosos, en que los hombres primitivos en esas rocas tallaban órganos sexuales o fertilizantes, unas veces masculinos y  otras,  femeninos. En aquellos viejos tiempos, ¡cuántas ceremonias representarían hombres y mujeres juntamente!. Esas cuevas fertilizantes estaban talladas en las rocas, y parecidas a órganos sexuales femeninos y en ocasiones se encuentran falos u órganos masculinos tallados en las piedras.                                                    
También desde una ventana de nuestra casa, que asoma al Norte, se ve en la misma Sierra de Guara, Santolaria. Para subir a este noble pueblo, sólo hay que bajar a la calle y subir por la carretera de Castejón de Arbaniés hasta Arbaniés. En este pueblo se alza una bella iglesia, que tiene en sus paredes pinturas románicas. Encima del arco pétreo que da entrada en una casa, se asoma una antigua Cruz, llamada Lauburu, en vasco, como también es vasco el nombre de Arbaniés. Se puede subir por el Monte de Carrascas de Siétamo que pasa al de Bandaliés, y llega al camino que va desde Ayera, hasta Nuestra Señora del Viñedo. En una fuente que hay delante de la iglesia, están picados en piedra los nombres de los pueblos que pertenecen a Nuestra Señora del Viñedo y entre ellos se encuentra, ya un poco gastado el nombre de Siétamo.     
Encima de Ayera, se alza Santolaria o Santa Eulalia la Mayor y desplazándonos al Este, llegaremos al Pantano de Vadiello. Aquí existía un pueblo que desapareció hace ya muchos años, que tenía el mismo nombre que ahora le dan al Pantano. Al lado de Santolaria se encuentran las ruinas de un pueblo ya desparecido, que tenía el nombre vasco de Isuarre. En la Edad Media el noble dueño del lugar, estaba luchando para reconquistar Aragón y en ese periodo, subieron los moros a Isuarre y mataron a sus pobladores.
Debajo de Santolaria, en el Pantano de Vadiello, dicen, que ahora, cubiertas por la aguas existen cuevas, como La Cueva de la Reina Mora, en la que había restos de la Edad de Bronce. ¿No estarían esas cuevas relacionadas con los Mallos, también de nombre vasco, de Ligüerre?, porque en aquel mundo prehistórico al lado de los  mallos, grandes o pequeños, se encuentran cuevas. Este nombre vasco, ¿no tendrá un significado parecido al de la Peña Guara?. ¿No darían aquellos hombres primitivos un significado fecundador a aquellos Mallos enormes, sobre los que los buitres se paran, como mensajeros  de la Naturaleza?. Parece que los actuales hombres, creando el Pantano han añadido a los cultivos actualmente, una dotación de fertilidad, para facilitar la fecundidad que ayudaba a las primitivas fincas.  Por aquellas rocas, en lo más alto de ellas y en lo más bajo, a orillas del agua, hacen su vida rústica, cabras, que huyen de la vida bajo el poder de los hombres, ¿No verían los frailes de Montearagón, en la Virgen del Viñedo o del Viñero, en aragonés, ya en pleno seguimiento del Cristianismo, el punto de oración no ya de los buitres, sino de los hombres primitivos  que practicaban la fertilización en la  agricultura y en la ganadería prehistóricas?.
Santa Eulalia la Mayor o en aragonés, Santolaria, está en lo alto de la Sierra y con camino  para poder llegar a Nocito. Bajando de este pueblo de hermosas vistas, nos encontramos con el pueblo de Castilsabás, donde destaca Casa Vallés, con dos escudos en su puerta, a saber uno el de Vallés y otro el de Almudévar. ¡Cómo se señalaron los Vallés con los Almudévar y éstos con aquellos!, pues así como los Vallés colocaron en su puerta el escudo de Almudévar, éstos en la escalera de su casa de Siétamo, colocaron en escudo de Vallés. Frente a Castilsabás, aparece la Romántica y bella Ermita de Nuestra Señora del Viñedo o del Viñero, en aragonés. Esta Ermita se encuentra de estilo barroco, porque el pueblo quiso conservarla, cuando su creador, a saber el Monasterio de Montearagón, fue entregado al Estado. El pueblo sencillo, colgó en la iglesia de Nuestra Señora, una poesía escrita en Fabla Aragonesa. Dentro de la iglesia, en sus muros, leí unas letras en que daba noticias piadosas de la señora Almudévar, nacida en Siétamo y casada con un Vallés. Desde Casa Vallés y la Ermita del Viñedo se miran constantemente. Y se ve, como el pueblo amó y ama a la Virgen del Viñedo, porque cuando la Guerra Civil de 1936, profanaron  la imagen de su patrona y tiraron su cuerpo a un pozo de agradable aspecto, al lado de la puerta de la iglesia. Los fieles a la Ermita, sacaron el cuerpo de la Virgen, del pozo y lo restauraron y ahora cuando subes desde Siétamo, te da la impresión de que la Virgen te sonríe.
En medio de la plaza en que se asienta la Ermita, hay un jardín, rodeado de piedras talladas con los nombres de los pueblos, que son miembros de su Cofradía. Entre ellos se encuentra el nombre esculpido de Siétamo, trabajo artístico, realizado por mi amigo de Angués, que vive en Siétamo y que se llama Rafael Palacio. Está encima de la Ermita, un edificio grande, que fue en otros tiempos un molino colectivo de olivas. Sus dueños eran de Santolaria, de Castilsabás y todavía se conservan en sus paredes unos carteles en los que está escrito en nombre de cada uno de los dueños de las olivas, que se iban a moler. Hay un enorme poste, convertido en una pieza de madera con la que aplastaban las olivas. Sus dueños aportaron su propiedad a la Ermita y uno de ellos, dejó para la Ermita un hermoso olivar, contiguo, en el que aparcan multitud de coches. ¡ Qué pena que no recuerdo en este momento el nombre de esta piadoso Señor!.
Casi no quedan habitantes en la “redolada” de la Ermita, pero queda una señora, que tiene por nombre Consuelo, nacida en el inmediato pueblo de Castilsabás, que con sus más de noventa años, en lugar de vivir en su propia casa, hace compañía a Muestra Señora, en la Ermita. Pero se acuerda de los seres vivos, como los gatos, que viven todavía, en su casa natal. A ellos iba a verlos, llevándoles su comida diaria. Ella es la Santera del Santuario y acompaña a los que dirigen la oficina y la librería de libros y papeles históricos de la Comarca y trata con respeto y con cariño a los turistas o peregrinos, que van a la Ermita a ver el arte y la historia del edificio o a rezarle a la Virgen, que fue perseguida al tirarla al pozo. En aquella tierra del Viñedo, se proporciona un buen vino al que quiere comprarlo. La Santera convive con la Virgen, con la iglesia de estilo barroco, con el paisaje serrano de la Sierra de Guara, con Santolaria, con Castilsabás y acoge a todos los turistas y peregrinos que por aquel paisaje van llegando. Entra esta Ermita en la Historia, cuando el elevado monasterio de Montearagón fue abrasado por su dueño, que lo compró en la Desamortización.
Pero sin olvidarse o al menos haciendo recordar la Prehistoria de esa comarca, que,  para mí, empieza en los Mallos y cuevas del Pantano de Vadiello, sigue por Castilsabás y por Ayera, continúa por Arbaniés (de nombre también vasco) y tiene que enseñar cuevas y elevadas piedras, que yo ignoro su nombre, en Siétamo, en Pueyo de Fañanás y debajo de Novales, sobre Piracés. Aquí se encuentran restos prehistóricos, que causan admiración a los turistas y a los hombres de Ciencia.   
Cuando se visita la Ermita del Viñedo, se siente una inquietud, porque siguiendo por aquellas tierras en que se exhibe la Prehistoria, se está también acabando  la Historia de Ermitas como la de San Fertús, en Castilsabás y la de San Esteban cerca de Ayera. Pero allí se juntan las alturas de Guara, los no tan altos Mallos de Vadiello, el pueblo de Santolaria o Santa Eulalia la Mayor. En este lugar dice la leyenda que vivía un Rey Moro, que tenía prisionera una hija, en la torre de un castillo, que todavía está en aquellas alturas. Y hay que tener en cuenta, las citadas elevadas alturas, que en el Viñedo ya comienzan a ser más llanas y cruzando la carretera que lleva al Pantano de Vadiello, por tierras de Castilsabás, encontraremos la Ermita de San Fertús (en Castilsabás) y próximas, pero que pertenecen al antiguo pueblo de Ayera, se está apagando la arquitectura románica de la ermita de San Esteban y todavía se eleva la Piedra de los Moros. Desde Fertús, se ve la elevada cumbre del Tozal de Guara y da la impresión de hallarse en un paisaje de leyenda. En la Piedra de los Moros, en el Monte de Ayera, debajo de Santolaria, se ven las huellas, que dejó la mora prisionera en el Castillo de Santolaria, con su salto desde él, hasta una especie de fosa vecina a la Piedra de los Moros. En dicha fosa se contemplan huellas de pies de la mora. Se ve una relación de Santolaria y la Sierra de Guara, donde se asentaba, según aquellos hombres antediluvianos,  la fertilidad de la humanidad y la de los vegetales. En la Peña de los Moros se alza un falo de cuatro metros de altura y se ve un útero monumental. Ese útero se usaba para fecundar a las mujeres y a los granos de cereales, que se depositarían en aquellos agujeros y se sacarían para ser sembrados, ya que, según sus ideas, la piedra fecundaba las semillas.  Entre Ayera y la Ermita del Viñedo se da ese paraje rupestre, que como acabamos de anunciar está formado por  una Piedra de carácter fálico, acompañando a un gran “bloque pétreo”, que fue en tiempos lejanos, trabajado por todas sus caras. En dicho bloque se encuentran cías, restos óseos, aljibes y otros que resultan de difícil interpretación. Muy próximas a estas disposiciones técnicas, se encuentra la Ermita del siglo XIII y a su lado, hay un cementerio del siglo X, donde todavía deben de quedar restos de moros. Todo este paisaje está rodeado por un bosque de carrascas.
Cuando baja uno por debajo de Ayera a la Carretera que va a Aguas,  a su derecha te encuentras con Bandaliés, pero para ir hasta Siétamo, a pocos metros más hacia el Este, se sigue una carretera que va a Arbaniés, de nombre vasco y con una base de una Cruz, de piedra,  pero que en el año de 1936, los “rojos” le quitaron la Cruz de hierro. Sólo permanecen elevados los Mallos de Vadiello y entregadas al interior de la Tierra las Cuevas de Vadiello y las próximas a la Ermita de San Esteban, entre el Santuario del Viñedo o Viñero. Allí han permanecido  hasta ahora, convirtiéndose en ruinas y en recuerdos de aquellos seres, tal vez divinos, desde los Mallos y las Cuevas, 


hasta La Piedra de cuatro metros de alta, con sus cuevas al lado. Los Mallos siguen estando elevados, porque en ellos se posan los buitres y suben las cabras, pero a la Piedra de los Moros entre Castilsabás y Ayera, parece que le está fallando su base. Antes de llegar a Arbaniés, nos encontramos con el río Guatizalema, que llena el Pantano de Vadiello, cuando salimos por la carretera que va a Aguas y al bajar hacia Arbaniés, Castejón y Siétamo, nos agrada escuchar su corriente de agua. En Arbaniés, la Historia ha dejado unas pinturas románicas en los muros de su bella iglesia y en una a casa de la entrada, sobre su puerta principal, se exhibe un lauburu o antiquísima Cruz. Al salir de Arbaniés se encuentra una ruina de una Ermita, que como las anteriores dejará de verse una pieza de mármol negro, donde están escritas frases relativas a algún hijo de Arbaniés. Se encuentran cruces o lauburus en muchos lugares del Mundo, como se encuentra esta de Arbaniés, otra de madera en Coscullano y varias en torres de Montes, más abajo. ¡Cómo se pasó de la Prehistoria a la Historia, con estas cruces de forma original, que muestran el paso de la Prehistoria a la Historia. Unas cruces vuelven sus extremos hacia la derecha, y otros, hacia la izquierda, como ahora esos lauburus, dirigen la dirección de las ideas políticas a la derecha y otros hacia la izquierda
Se sigue por las orillas del río Guatizalema y hay restos de molinos en Castejón y en Siétamo, donde vuelven a aparecer ruinas de una grande y hermosa Fábrica de Harinas, que sigue las ruinas que en esta zona del Guatizalema, se van haciendo cada vez más acabadas. Mi hijo.se lamenta del estado de dicha fábrica y muestra dolor al contemplarla. Muy cerca de esta fábrica, fue fusilado el mosen de veintiún años de edad, nacido en Alquezar, que tal vez se llamara  Antonio Vilellas Juste, y del que no se puede saber la verdad de su muerte y de su corta vida. Quitaron la Cruz de la elevada piedra en la carretera de Bandaliés a Arbaniés, como en Siétamo hicieron desaparecer al Mosen Antonio Vilellas Juste.
Muy cerca de este punto en que fue fusilado Mosen Antonio, salimos por la carretera general N-240 a Velillas, pero al llegar, frente a la vía que conduce a Liesa, va uno por la derecha, viniendo de Huesca y pasando la autovía, se encuentra con la figura prehistórica de  Peña Mujer.

 Se encuentra esta imagen en el Monte de Velillas, en el camino de Torres de Montes y debajo de la elevada Ermita de San Bartolomé. En esta Ermita yo conozco a un aficionado a la Historia y a la Prehistoria, que encontró una moneda visigótica. La figura Peña Mujer, además de su forma natural, parece estar retocada por los fieles que a ella acudían. Como hemos visto en el Falo  y sus cuevas de Ayera, también los precristianos, mezclaban rituales que seguían las normas de fertilidad de la Naturaleza en animales y en seres humanos, como absorbidos por una magia simpática. En zonas próximas a la Peña Mujer, está como hemos visto “la Piedra de los Moros de Ayera”, más hacia el Norte  o la “Peña Mora en Angués”, hacia el Este.
Por la Carreterra de Torres, se puede bajar no sólo a Torres, sino también a Pueyo de Fañanás y a Fañanás, pero todavía quedan caminos que ya no son transitados. Por ejemplo, desde Siétamo se puede ir a Torres de Montes por el Molino Viejo, se cruzaba el río Guatizalema, se subía hacia la Torre Cavero. Desde dicha Torre se veía Pueyo de Fañanás. En Fañanás, muy próximo a Pueyo, debajo de la iglesia, se encuentra un templo mucho más antiguo                           
El  camino que sube desde el río Guatizalema, hacia la Torre de Cavero, se llama Parizonal, porque allí se encontraba un pueblo desaparecido, llamado con el mismo nombre. Sube este valle desde el río Guatizalema a una meseta, en que se encuentra la Torre de Cavero. En este valle había una explotación de ovejas antiquísima.  Ahora pasa por Parizonal la autovía de Lérida a Huesca, que viene de Velillas y va a pasar el río Guatizalema, para acabar cerca de Ola. Ahora están paralizadas las obras de la autopista. Al ver Ola se acuerda uno de San  Urbez, que bajó desde el Monasterio de la Val de  Onsera, al lado del pueblo serrano de  San Julián. Este santo francés ya pertenece a la cultura, pero con una antigüedad, de unos trece siglos. En Ola se conserva en Casa de Otal, una losa de piedra donde dormía el santo e hizo manar una fuente en el Saso de Siétamo, para que no le faltara yerba y agua a su ganado.
Volviendo al Valle de Parizonal, que sube desde el río Guatizalema hasta la Torre de Cavero, donde se ve una pila de piedra excavada en una base de piedra, donde recogían los hombres prehistóricos agua para sus ganados. Estaba labrada en una solera de piedra arenisca y se cayó porque la base de aquella roca, era de tierra y se fue gastando por las lluvias y por el tiempo.
Encontramos en este valle de Parizonal, antes de llegar  a la meseta y cerca de la pila de piedra que he citado, hay arriba a tres pequeñas cuevas, y en el lado derecho subiendo hacia arriba, una cueva en la que se encerraría el ganado y que está rodeada por una pared de piedra. Al otro lado del camino se encuentran dos piedras elevadas, que se miran una a la otra y que yo querría saber, que nombre científico tendrán dicha piedras. Como en el Pantano de Vadiello y en Ayera, están las dos piedras elevadas y frente a ellas, una cueva. Esas tres pequeñas cuevas, que he citado y en la que se refugiaban los animales salvajes y los hombres, me las mostró Toñín de Bruis, que es conocedor de ellas y albañil.  La Cueva de mayor tamaño, está rodeada por una pared de piedras de arenisca. Yo la conozco desde hace ya muchos años y en su pared anterior, últimamente han escrito algún excursionista en ibero, su procedencia y al otro lado del Camino, como acabo de escribir hay dos piedras de más altura que un hombre, que se fijan la una en la otra y que como he dicho me gustaría saber si son parte de alguna pieza prehistórica.
¡Cuántos años hace que se encuentra esa cueva al lado del camino de Parizonal !. La hicieron los hombres primitivos, pero ha sido útil para que el año de 1936, muchos siglos después, fuera refugio en la Guerra Civil para algunos hijos de Siétamo,  en un lugar que se encuentra a unos dos kilómetros. Para la Guerra Civil de 1936, acudían por la noche, cuando atacaban los soldados y milicianos el pueblo de Siétamo, y en esa cueva se refugiaban Estebané Bescós, un poco retrasado mental, hermano de “Trabuco” o Antonio Bescós, que acabó la Guerra en Francia, pero que al fin, pudo volver a Siétamo, donde durante muchos años ejerció de sacristán con mosen Marcelino Playán de Antillón. En esta cueva dormía también Joaquina Larraz, casada con Joaquín Bruis y más tarde madre de Toñín de Bruis. Toñín de Bruis, es una persona inteligente, que estuvo estudiando en un Colegio del Opus Dei. Sabe de agricultor, de albañil y tiene un carácter, equilibrado y lleno de sentido común. Siempre ríe y nunca llora, porque es un hombre feliz y de una honradez a pruebas. Es curioso como esta cueva con sus elevadas piedras, se preparó para épocas anteriores a la Historia, pero lo que nos llama la atención a nosotros, que hace escasos años, tuvieran que defender sus vidas en dicha Cueva. Ha pasado la Prehistoria y en pleno siglo XXI, para la Guerra Civil se ha seguido matando los hombres. ¡Claro que con armas más modernas que las hachas de piedra!. Al llegar a la Torre de Cavero, cuyo dueño en otros tiempos vino de Berbegal, se ve una cueva no muy grande, en la que iban a fecundarse parejas humanas. Si, esa cueva en Pueyo de Fañanás, se encuentra al lado de la carretera que une Fañanás con Pueyo de Fañanás. Como otra pareja de Sasa del Abadiado, iba a las cuevas de Ayera, para fecundar a su esposa de Santolaria.
Cuando llega uno a la Torre de Cavero, mirando al Este, se ve la Peña Mujer. Podíamos haber llegado al lugar donde se encuentra la Autovía y a su lado la Peña Mujer, por la carretera N-240, pero hemos llegado por el camino de Parizonal. No nos resulta perjudicial el acceso a esta carretera porque  desde la N-240, se accede a la Carretera de Torres de Montes. Pero nosotros hemos llegado desde el río Guatizalema, que pasa por Siétamo, por el Camino de Parizonal a las vaquerías de La Torre Cavero, a la carretera de Torres de Montes.
Siétamo y Torres de Montes “In Dei nomine, amén. Sea a todos manifiesto que yo el noble Don Pedro deCastro y Pinós, Señor de los Castillos y lugares de Siétamo, Olivito…y Torres de Montes…cedo, transporto y desamparo a Vos, la noble Señora doña Isabel de Castro y Pinós, fiya suya, los castillos y lugares de sus términos en el Reyno y dentro del Reyno de Aragón”. El Marqués de Torres de Montes fue también más tarde Conde de Aranda en Siétamo y se comunicaban ambos pueblos por el Camino de Parizonal y desde la proximidad de la Torre de Cavero, hay un camino por el que se puede bajar a Pueyo de Fañanás, donde se encuentra una cueva fecundante y al llegar a Torres de Montes, se da uno cuenta de cómo han sido destruídos el Castillo de Torres, como en el año de 1936, se destruyó el Castillo del Conde Aranda de Siétamo. Han desaparecido los grandes Castillos, pero en un lado de la carretera que viene de Pueyo, se encuentra una estrecha Cueva para la Fecundación Humana y en la misma carretera, cerca de la cueva anterior, se esconde otra Cueva, llamada Mazú, que recuerda un templo matrístico. En 1876, con tal vez la intención de hacer olvidar el paganismo, colocaron una Cruz en lo más alto del Tozal. Acaso se colocara otra Cruz anterior a esta, pero no se sabe con seguridad. Cuando llegó la Guerra Civil en el año de 1936, los revolucionarios y destructores, tiraron esa Cruz, al suelo y los hijos de Torres, colocaron la Cruz, en la entrada de su Parroquia. En la prehistoria, se han ido destruyendo los Falos, las Cuevas, y luego durante la Historia, las espadas y los fusiles, mientras los humanos se convertían en huesos.
 Se ven hombres buenos, como el señor Fernando Laguarta, que subido en lo alto de la Cueva de Mazú, se lamentaba de que la hubiesen derribado, y tal vez inspirado por dicha diosa Mazú, que ”no paraba de mirar  los cascotes de piedra que por la fachada de la entrada de la Cueva se encontraban derribados y no sé, sí sería por inspiración de la diosa Mazú, levantó una piedra, que causó admiración en los asistentes.  Cuando vi aquella piedra, yo me quedé absorto ante ella, que tenía la forma de un elefante o más bien de un mamut, pero debajo de él, se ven unas letras o signos, tal vez los primeros de la lengua ibérica. Estaban en algún espacio, cubiertas de algas o de moho, pero no fui capaz de leerlas y de resolver su significado. 
No fueron los moros los creadores de cuevas ni las moras creadoras de fuentes, ríos o humedales.”Antes de los moros y las moras, llegaron a España otras religiones y la más antigua fue de tipo matriarcal, siendo sus dioses femeninos. Estas diosas miraban por la fertilidad de los humanos y de la tierra y vivían en cuevas o en ríos”. Entre unos setecientos o mil años anteriores a Cristo, llegaron los Celtas. Estos Celtas adoraban al Padre Sol, al contrario que las diosas más antiguas, que adoraban a la Madre Tierra,y miraban por la fertilidad de los humanos y de la tierra. Estaba viendo la Cueva Mazú, que me recordaba las Piedras Brujas,que se ven en Velillas,en Angüés,en Bespén y la cueva fecundante, más pequeña de Pueyo de Fañanás,cercana a la de Mazú.
Los dioses masculinos procedentes de los Celta, estaban en la Alto de las Montañas y escondían, tesoros que habían encontrado en sus huidas. En la Sierra de Guara, donde se encuentran los Mallos altísimos de Ligüerre y el pueblo de Isarre, escondían esas semillas de trigo, tesoros que habían conquistado en sus huidas. Con esas semillas crearon los hombres el cultivo de trigo, que convirtió a los hombres en agricultores.
Yo me quedé absorto ante aquella piedra misteriosa, documento encontrado en la “Catedral prehistórica”, pero que no sé interpretar. Me quedé envuelto en inquietantes preguntas sobre aquella lengua vasca que se habló en nuestra tierra, en la que permanecen tantas palabras, como Alerre, Biscarrués,Isarre, Isuarre, Javierre,Espierre,Ligüerre y tantas otras. Las pocas veces que veo a Fernando Laguarta, le doy recuerdos para la Cruz, que bajaron de la Cueva Mazú.
Para volver a Huesca desde Torres de Montes, se puede salir a la Carretera General-240, pasando cerca de la Mujer de Piedra, al lado de Velillas, se tuerce hacia Siétamo, Estrecho Quinto y carretera que sube a Vadiello y bajar por Tierz, hacia Huesca. Se puede también ir por la carretera secundaria, que va por Pueyo de Fañanás, Fañanás Alcalá del Obispo, Campo de Monflorite, para llegar a Huesca. Antes, se iba caminando por Siétamo para luego ir a Huesca.
Hay un dibujo triangular de la tierra en que se asentó especialmente la población prehistórica del interfluvio o espacio entre dos ríos:el Flumen y el Alcanadre, con su base en la Sierra de Guara y su vértice en Piracés, que ya penetra en la ”Tierra Plana”.
Desde Siétamo, mirando al Sur, se contempla el Repetidor de Piracés, cuyas Antenas son visibles desde Gran Parte de la Hoya de Huesca, y que resultan como un buen punto de referencia. Cerca de este Repetidor, se encuentra el poblado de “El Portillo”, que pertenece a la Edad de Bronce, siendo aquella  zona  muy rica en imágenes arqueológicas. Desde donde se alzaba el Catillo del Conde de Aranda, se divisaba perfectamente el Repetidor de Piracés, y subiéndote en el coche se baja por Alcalá del Obiso, por Argavieso a Novales y luego sales a Albero Alto, debajo del cual se halla un Monumento arqueológico en ruinas de Piracés. Hay fuentes originales en Angüés, Ola, Blecua y Piracés. Parecen estar hechas en los siglos XI al XII, pero así como a la fuente de Ola se le colocó un arco árabe, no hay impedimento para haber sido creadas mucho tiempo anterior, sin ningún arco árabe. Se encuentran, no lejos de Piracés, las ruinas del “Portillo”, de la Edad de Bronce.
Entre Albero y Piracés se baja el nivel y en aquel descender de laderas, se encuentran curiosas obras prehistóricas. Para bajar a Piracés, se va, desde Huesca por la carretera de Sariñena, pero desde Siétamo, se baja por Ola, Alcalá del Obispo, Argavieso y Novales y en esta zona de Ola, Albero Alto, Novales y Piracés se encuentra algún resto romano, habiendo sido hasta que kllegaron los romanos, un terreno de un periodo prehistórico, anterior al dominio de los iberos.
Son múltiples en esta zona, los restos de la Obras Prehistóricas,  pues en la sencilla conversación con Ballarín de Velillas, me recordó, entre otros “La Piedra de Mediodía de Piracés” y “El Pozo”.
En aquella zona en declive, se contemplan multitud de obras, ya casi totalmente apagadas y uno se pregunta: ¿pasaron por aquí las ideas de aquellos primitivos hombres, para seguir 1gozando de la vida, pero se olvidaron de sus propias vidas, que ahora ya nadie recuerda?
¿Creen ustedes en la Creación del Hombre por un Ser Superior o creen que su evolución obedece a un deseo de, ¿Quién?.
Los hombres y es lo más admirable de ellos, son seres libres y pueden creer en el bien y en el Mal. El Bien y el Mal los enfrenta y luchan y van pasando por la vida.  

sábado, 23 de enero de 2016

Jaca, San Juan de la Peña y los Abarca



San Juan de la Peña (Huesca).

Yo tengo necesidad, de vez en cuando, de subir a San Juan de la Peña, y es que desde niño, ya antes de la Guerra Civil, frecuentaba el castillo  donde nació Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda y Barón de Siétamo. En aquel castillo vivían varias familias del pueblo y, cuando acompañado por mi tío José María recorría el atrio, veía como en su  interior se alzaba una horca, que era como un símbolo de que el poder dependía del Barón. Pero  todos decían que no se usaba dicho artefacto mortuorio, lo que  me consolaba al comprobar que el Conde de Aranda no fue cruel. Después subíamos por las amplias escaleras de piedra, iluminadas por ventanas también de piedra sin cristales de las que en el patio de mi casa  guardo  una. Cuando llegábamos a la parte alta del castillo, entrábamos en el palomar, en el que mi tío José María criaba  palomas, a las que les daba de comer y les ponía nidos. Desde tal altura, las aves se lanzaban a volar por los cielos y dominaban el paisaje del Valle de la Fondura del Guatizalema. Yo siempre añoraba la ausencia del Conde y  por eso, sentía la necesidad de ir a verlo donde estaba enterrado. Hace unos días subí a San Juan de la Peña y contemplé  su sepulcro que habían cambiado de lugar, porque antes estaba en la Capilla Real y ahora está fuera. A su lado, se muestra un escudo de un Abarca de la Garcipollera consistente en dos abarcas. Ese escudo era común a Don Pedro Abarca y al noble caballero ahí enterrado, porque los orígenes del primero estaban en la Montaña y el nombre de Abarca es nombre vasco-ibérico y se da mucho también en Navarra. Subí en el coche a San Juan de la Peña y lo hice por Triste y otros pueblos hasta que llegué a Botaya. En este último lugar, entré y al oír cantar en la iglesia, penetré en ella, donde estaban celebrando la misa, porque era la fiesta de San Bartolomé. Botaya está muy cerca de San Juan de la Peña y allí vivía mi bisabuela, que había nacido en Casa de López, antiguamente Lope y se casó con un Casaús, que era banquero, en Huesca, en el Coso Bajo. Allí recé por ella, igual que en San Juan de la Peña pediría por el Conde de Aranda que sería igual que pedir por Aragón. Después de realizar la visita al Barón de mi pueblo, bajé a Santa Cruz de la Serós y en esta vertiente del Monte Pano, hacia el norte, ya se veían los pueblos más cuidados y con más casas nuevas que en la cara sur, lo que se explica por la mala carretera por la que se comunican. Comí en un restaurante y medité sobre Echo, Ansó, la Canal de Berdún, Javierregay, Embún... En tiempos toda esta comarca constituyó el Viejo Aragón, nombre del río Aragón que equivale en vasco al valle o río que viene del día. Fui a Jaca y después de ver la cantidad de nuevas construcciones y reformas que se están realizando en ella fui a visitar a Mariano Lagrava, nacido en Echo y casado con Miguela Gastón, natural de Ansó. Son dos habitantes auténticos de la Montaña, como el Conde de Aranda, y que residen en Jaca donde cultivan su cultura con música clásica en la Coral de la Catedral. Igual que el Conde de Aranda cuando se retiró fue a su residencia de Épila y se dedicaba a hacer cultivos experimentales en la agricultura, Mariano, en su huerto, tenía un corte de alfalfa que parecía estar destinado a mantener un gran número de animales rumiantes. No pude verlo y después me he enterado de que lo sintió como yo siento ir a visitar al Conde de Aranda, no poder verlo y no  escuchar sus palabras.

En una fotografía de 1936, se ve a Lluis Companys, presidente de la Generalitat, que camina hacia el castillo donde nació el Conde de Aranda y daba la impresión de que iba a hablar con él, pero no se hablaron, dado que el Conde de Aranda ya había expresado sus ideas hacía muchos años, antes que los catalanes, cuando dijo:“Aragón es una Nación”.

sábado, 16 de enero de 2016

El Cántico de San Juan de la Cruz



La belleza ha dejado de ser un ideal para los hombres y mujeres, pues vemos como muchas tendencias y modas tratan de acabar con el concepto de esa belleza. Humberto Eco en el libro “Historia de la fealdad” escribe que “también el arte contemporáneo practica la  fealdad y la celebra”. Pero Lynch dice: “Si no hay nada trascendente y divino allí fuera, no hay nada bello que reproducir”, es decir que si Dios no existiera, no habría nada bello que representar.
Esos que se dicen sabios y no creen en un Ser Supremo se creen que ellos son los que han de dictar donde está el arte y donde no está.
Pero la poesía de San Juan produce un efecto literario entre los lectores creyentes, que aman a Dios y a sus hermanos, igual que lo produce entre los que no creen  porque no tienen fe.  Dice Humberto Eco que muchas veces “ la atribución de  belleza o fealdad se ha hecho atendiendo no a criterios estéticos, sino a criterios políticos y sociales” y en estos tiempos, los que se llaman a sí mismos modernos, dictan que el arte ha de liberarse de reproducir la belleza. En este mundo hay cosas feas y cosas bellas, pero la poesía trata de hacer del mundo el reflejo de las cosas bellas. Hace poco tiempo escuché la letra de esta jota, que dice así: ”Como los pájaros cantan- las penas de mis amores- así canto yo la jota-para aliviar mis dolores”. Si esta jota me llena de emoción,  ¡cuánta brotará dentro de cualquier lector al leer el “Cantar del alma que se huelga de conocer a Dios por la fe”, cuando escribe: “Que bien sé yo la fonte que mana y corre,-aunque es de noche!”. ” Su origen no lo sé pues no le tiene- mas sé que todo origen della viene- aunque es de noche”.. ”Sé que no puede ser cosa tan bella, -y que cielos y tierra beben della -aunque es de noche”. ¡Cómo inunda su alma la poesía que acaba este Cantar” y que así dice: ”Aquesta viva fuente, que deseo, en este pan de vida yo la veo, aunque es de noche”, pues efectivamente la falta de fe, hace que sea de noche para los partidarios de la fealdad y del mal. Pero  en tanto a San Juan de la Cruz, el mirar el Pan Bendito del Cuerpo de Cristo le hace ver la viva fuente que el Señor nos ha dado, los que sois fieles a la Adoración Nocturna, podéis cantar aquellos versos  de San Juan de la Cruz, cuando escribía: “Vivo sin vivir en mí y de tal manera espero que muero porque no muero” y “Cuando me empiezo a aliviar - de verte en el Sacramento- háceme más sentimiento- el no poderte gozar- todo es para más pensar- por no verte como quiero- y muero porque
no muero”.
La voluntad de San Juan de la Cruz, llega, como vemos, a desear su muerte para gozar de la auténtica presencia de su amado Jesús, junto a sí mismo, pero se consuela al ver la hermosura de la naturaleza, como un reflejo o como un recuerdo del amado, que al mirar los sotos los ha embellecido con su mirada. Así lo afirma el Santo, cuando escribe: “Mil gracias derramando-pasó por estos sotos con presura;-y, yéndolos mirando, con sola su figura-vestidos los dejó de su hermosura”. Y San Juan de la Cruz escribe de los sotos, que son zonas próximas a los ríos y donde se contemplan árboles de distintos frutos y formas, como por ejemplo el manzano, del que escribe Santa Teresa: ”Entiendo yo por manzano el árbol de la Cruz” y gozo “del fruto que sacó Jesucristo Nuestro Señor de su Pasión, regando este árbol con su sangre preciosa”, porque en un manzano cometieron Adán y Eva el primer pecado, como dice Pagán en su poesía: ”En el árbol fue cometido- lo que pecaron los dos,- y el castigo desto ha sido-que en el árbol muere Dios-de humana carne vestido”.
Muy próxima al manzano del Paraíso, reptaba  la serpiente, buscando el mal entre los hombres, que hicieron que en el árbol muriera Dios. En el Padre Nuestro, pedimos “venga a nosotros tu reino”, porque el demonio, unas veces en forma de serpiente y otras vestido de hombre bueno está haciendo el mal en este mundo de tal forma que los cristianos nos veamos en la necesidad de pedir a Dios que “venga a nosotros tu reino”
En la Historia de la Humanidad, siempre se ha dado la lucha entre el Bien y el mal y como el Señor ha hecho al hombre libre, se dan toda clase de enfrentamientos y contradicciones. San Juan de la Cruz llegó a desear su propia muerte para gozar de la presencia de Jesús, pero se consoló viendo la hermosura de la naturaleza, como se ve en sus versos: ”Mil gracias derramando –pasó por estos sotos con presura;- y, yéndolos mirando, con sola su figura-vestidos los dejó de su hermosura”.
Otros hombres, tentados por el demonio, representado por la culebra, no quieren el lado de la muerte para sí y han generalizado la visibilidad de la violencia, de la muerte y lo desagradable. Todos sabemos que nos llegará la muerte, aunque muchos no la quieren aceptar y quieren prolongar la belleza, sin darle importancia a la alteración del envejecimiento de nuestro físico. Total que han creado una belleza que se ha convertido en fealdad. Esa sociedad está enferma porque quiere modificar la estética con una belleza inarmónica, pues hasta las palabras groseras se pronuncian en público y se pintan las fachadas de los edificios.
 ¿Cuánto tiempo durará el reinado de la fealdad?. Entre los años 1927 y 1930,un padre jesuita llamado Georges Lemaître, dijo que el universo comenzó por la explosión de un átomo primigenio, fenómeno al que llamaron el Big-Bang. Desde esa explosión empezó a nacer la vida, pero Francis Crick, premio Nobel, descubridor del ADN, decía que “ Un hombre honesto, equipado con todo el saber que hoy está en nuestras manos, habría de afirmar que el origen de la vida parece, actualmente, un hecho milagroso”.pero cuando ya no quedé nada por destruir vendrá un fenómeno opuesto al Big-Bang y así como éste produjo una enorme explosión ,en el Big- Crunch, al ser un fenómeno contrario, vendrá una implosión del universo. Hace pocos días escuché a Stephen Hawkings, el sabio que sufre disminuciones físicas, que decía:  en doscientos años el hombre tendrá que viajar a otro planeta, porque las condiciones de vida en este mundo, se hacen imposibles.

Los Adoradores Nocturnos, le pediréis a Cristo en el Santísimo Sacramento “y mándame ir a Ti, para que con tus Santos te alabe por los siglos de los siglos”.

viernes, 15 de enero de 2016

Alfonso Buil Aniés, de San Román de Morrano

San Roman de Morrano (Huesca).


Es éste,  un Señor  del viejo Señorío de Aniés, nacido en el Castillo que se alza en San Román de Morrano. Ya no se sabe si sigue siendo Señor de Señorío, por ser un buen número de hermanos y de antecesores, pero conserva las dos Infanzonías correspondientes a su primer apellido Buil y la segunda que le reconoce como infanzón del Señorío de Aniés. No se trata de Aniés, el pueblo que está situado encima de Bolea, sino a un territorio, que tiene que ver con Sieso y con Morrano. Tiene ya la edad de noventa años, siendo su historia muy larga, pero,  él, la alarga más de noventa años, ya que conoce la antigua Historia de España, sobre todo de Aragón, Cataluña, Valencia y  de las Islas Baleares. Pero no sólo conoce las conquistas y reconquistas de tiempos pasados, sino que habla de inventos del siglo diecisiete, de Isaac Peral (1851-1895), inventor del submarino, idea ya tratada por Julio Verne en “Cien mil leguas de viaje en Submarino”. Habla también  de experiencias sobre el vuelo de los aviones de Juan de la Cierva (1895-1936), inventor del autogiro, predecesor del helicóptero. Con sus noventa años de edad, conversa de todo lo que se le habla con sentido común y guarda libros y documentos, que sigue leyendo o que él mismo ha escrito o ha dibujado. Alfonso Buil Aniés, es un inventor, a pesar de tener ya noventa años, pues él inventó el “coche imán”, del que en España no le hicieron caso,  pero que en Alemania, ya funciona. Su sencillez le llevó, hace ya cincuenta años a comprar los imanes en una ferretería de Huesca, que todavía los conserva.


Le pasó como a Bello, hermano del famoso de más de cien años, Pepín Bello, que inventó un arado y cuando ya lo iba a comercializar, lo fabricaron en Francia. Posee veintiséis patentes de inventos suyos, creados para la prosperidad y el progreso del pueblo. A mí me ha enseñado esas papeletas, pero mi cerebro no ha sido capaz de abarcar el ideario industrial, sobre la creación de  energía eléctrica, a partir del hidrógeno que con su fórmula, se puede obtener del aire. También posee inventos sobre el aprovechamiento de la fuerza del agua, que si se ejecutara, sería posible obtener electricidad y formas de bombeo de líquidos. A parte tiene patentes del sodio, del potasio, del magnesio y sobre el cloruro de calcio, para obtener hidrógeno de las aguas. Tiene un invento al que llama la “caja negra”, para aprovechar la fuerza eléctrica del sol, con lo que se propone, proporcionar calor a las viviendas de los hombres, a las naves industriales y las granjas de animales. Ahora se ha presentado el problema de las heces y orinas de los cerdos, a las que se conocen con el nombre de purín, que por su Ph o acidez, es capaz de abrasar la tierra, que llegará a no producir nada. Pero me mostró un esquema de eliminación del Ph y si alguien está interesado,  puede preguntarle sobre el uso de sus fórmulas, a Don Alfonso Buil Aniés. Don Alfonso tiene un cerebro privilegiado, porque ha creado gran número de patentes de energía renovable y uno se pregunta de dónde ha sacado este hombre tantos conocimientos. Habla del carbón, que ya estaba siendo despreciado por la sociedad, que iba cerrando minas y él ha buscado sistemas para el aprovechamiento de dicho carbón. Ahora que la sociedad querría eliminar las Centrales Nucleares, se ve la necesidad de explotar el carbón. Tiene patentes sobre el calcio, el sodio y del magnesio. Y busca, con la sociedad que lo necesita, el hidrógeno y el etanol, para dar nuevas fuerzas a la sociedad para encontrar la producción de energía. Hay días en los que es imposible verlo en Huesca, pues con sus noventa años, se va a Francia o a Barcelona. Es incansable, pues toda su vida ha viajado por el mundo. Esa costumbre le viene de su propia familia, pues en la historia de Huesca, un miembro de la misma, nacido en su castillo de San Román de Morrano, donde nació Alfonso y que era Dom (domine) Benito Buil, de la orden benedictina, que viajó con Colón, cuando éste descubrió América. Se enfrentó con Cristóbal Colón, por que le pareció que el almirante, abusaba de los indios. En Santo Domingo, donde se conserva la antigua Casa de Colón, que pueden visitar todos los que por allí llegan,  Dom Benito Buil, después de las discusiones con Colón, tuvo miedo de sufrir algún daño y se marchó a Haití. En este país residió muchos años y según su pariente Alfonso, puede ser que permanezca enterrado en el mismo. No se nota en Haití una señal de progreso, sino todo lo contrario, pero no fue Dom Benito Buil el causante de dicho mal, sino,  que más tarde llegaron los franceses y dedicaron a Haití a establecer esclavos africanos. Parece imposible que Dom Benito tuviera la desgracia de que su país, por el que tanto luchó, se quedara retrasado.
El amor a la historia de España y a su propia familia, le ha movido a recorrer toda América, desde la Patagonia hasta el Canadá. Ha encontrado americanos con el apellido Buil, en Méjico, en Estados Unidos, en Chile y fue el mismo Don Alfonso Buil, nacido en San Román de Morrano, el que corrió la Patagonia hasta el Canadá. En Chile, concretamente, descubrió y conversó con varios chilenos, apellidados como él, es decir Buil. Algunos se emocionaron, porque, aunque políticamente, se ha hecho muy poco por la hermandad entre los españoles y los americanos, éstos hablaban de España como de la Madre Patria. No me extraña esta actitud de los sudamericanos, cuando Alfonso Buil, quedó admirado de ver Catedrales de gran valor arquitectónico, como palacios, Universidades, Colegios, edificios del Gobierno en Méjico con los Ayuntamientos maravillosos, construidos por arquitectos españoles y mano de obra, que ya habían levantado templos maravillosos, antes de la llegada de los españoles. Me he acordado cuando hablábamos de Chile, como en este País Andino, trabajan clérigos de San Viator, que por cierto el hermano Ramón Arizón Duch, compañero mío infantil en el Colegio de San Viator de Huesca, murió hace poco tiempo, cuando iba a fundar otro Colegio.
A Alfonso con sus apellidos Buil, el primero y Aniés el segundo, le viene el de Buil de la vecina Francia, con rasgos de común historia de Aragón con el MIDI, tierra bella y poética, con lenguas como el occitano semejantes a la “Fabla” aragonesa. El primer Buil que vino a España, vivió al principio en Puigcerdá, pasando luego a Huesca, fundando el Castillo de Santa María de Buil, cerca de Ainsa y después varios pueblos, entre los que se encuentra Biel, en las Cinco Villas, luego pasó a Luesia, cerca ya de Navarra. Este Buil tuvo dos hijos, de los cuales el segundo, se quedó en Francia y fundó el Condado de Foix, encima de Navarra, en la misma frontera, en pleno MIdi. El señor Buil, del que hay que recordar el nombre, estuvo, como he escrito en el Alto Aragón y en Puigcerdá, donde dicen que murió. Como Aragón y Cataluña estaban unidos para conquistar Valencia y las Islas Baleares, se puso al servicio del Rey Don Jaime el Conquistador y tuvo mucha influencia en Valencia. El Rey quiso expulsar a todos los moros, pero Buil, el francés, le aconsejó que los dejara, porque eran expertos en oficios, en artes y sobre todo el riego de aquellas tierras, productoras de naranjas. Tuvo el francés las mismas ideas humanitarias que Dom Benito Buil en la República de Santo Domingo. Por la antigua Vía Romana,  que va desde Huesca a Alquézar, al llegar a Ibieca, se pasa por la iglesia de Foces, con pinturas románicas, cuyos dueños los Señores de Foces, influyeron entre otros temas, en la arquitectura de la Catedral de Valencia.
El apellido Buil se extendió, a parte de los que quedaron en Francia, por todo Aragón, Navarra,Cataluña y Baleares. Pero, como hemos visto Alfonso Buil Aniés encontró, en América, hombres con el apellido Buil.  Hemos comentado el apellido Buil, pero el segundo, Aniés, lo poseían los que eran Señores de Aniés. Tenían su sede en un castillo que todavía se conserva en San Román de Morrano. No hay que confundir este Aniés, con el que se encuentra encima de Bolea.  
Desde Sieso y Casbas se ve sobre un cerro, la aldea de San Román de Morrano y desde ella, una hermana de Alfonso veía el Monasterio de Casbas, del que llegó a ser Abadesa.
Mis antepasados los Almudévar, de Sieso, poseían su casa infanzona, al lado de varios edificios de Claver, de cuya failia salió el jesuita, que se santificó en América del Sur. Violante Almudévar se casó con un Claver, de los cuales una hija se casó con el Barón de Siétamo, del que desciende el Conde de Aranda. Este Conde ya propuso al Rey crear en América, países libres asociados con España. Don Alfonso Buil y Aniés es pariente lejano de los Claver de Sieso. Don Ignacio Claver fue en la provincia de Huesca, Jefe de Forestales y en Madrid, Director General de Agricultura, que apreciaba a los Buil de San Román, porque  aparte de ser parientes lejanos, cuando subía a Sieso, se acercaba a verlos.  A veces organizaban cacerías, sobre todo de perdices.

Este Alfonso Buil Aniés, con sus noventa años, parece que tiene una inteligencia brillante, y uno se lo explica al ver aquel pequeño pueblo, que parece que ha bajado de la Sierra de Guara y se ha puesto a observar la Tierra Plana y ha corrido medio mundo, pero, cuando está en su domicilio, lee libros, que hablan de la energía y de los procedimientos, que  buscan la obtención del  agua,   del carbón,  del hidrógeno,  del purín y en tantos otros materiales, que Dios ha creado. Se le puede aplicar a Alfonso, la frase bíblica, que dice: “ Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza”, con lo cual declara el Señor al hombre, como Rey de la Naturaleza. Lo que pasa es que no cultivamos nuestros cerebros, como Alfonso Buil de San Román de Morrano.

martes, 12 de enero de 2016

Cabrero y Paternoy y Sierra de Guara




Es muy frecuente, en Huesca, encontrarse con individuos que tienen como apellido el de CABRERO, y no es extraño que alguno de ellos, en siglos pasados,  se casara con la zaragozana Isabel de PATERNOY.  Supongo que sería originaria de dicho pueblo,  hoy convertido en ruinas, A estas ruinas de Paternoy,  las conozco por casualidad, porque cuando subía por la Carretera de Jaca, pocos kilómetros antes de llegar al Puerto de Santa Bárbara, siempre encontraba un desvío a la derecha, en el que no estaba escrito ningún destino para conductores.  Pero penetrando por dicho desvío, llegaba enseguida a las ruinas de aquel desaparecido pueblo de PATERNOY. ¡Qué nombre tan noble y tan sonoro tienen aquellas ruinas!. Te engrandece el espíritu ese “sonido callado” y te llenan de tristeza aquellas ruinas de la iglesia y de aquellas casas derrumbadas. Una de ellas daba la impresión de encontrarse en un buen estado de conservación, pero  tenía la puerta de entrada abierta. Entré en ella y contemplé unas alpargatas de un tamaño descomunal, pero en lugar de llevarlas al Museo de Objetos del  Pasado de Sabiñánigo, allí las dejé, para que el tiempo acabase con ellas. Era bello el nombre de aquel lugar que fue un pueblo, pues sonaba a algún lugar histórico su nombre de Paternoy  y aquellas alpargatas tan grandes,  me hicieron recordar una raza de hombres de cuerpos grandes y poderosos. Un compañero veterinario me recordó algunos días después que desde Paternoy,  bajaban rebaños de ovejas  para invernar en la Tierra Baja.
Pero en el escrito que me ha enviado  Miguel RIBERA del PUEYO, médico y farmacéutico, dice que MARTÍN  CABRERO, SEÑOR  de YASO, más tarde del Ayuntamiento de Morrano, en el partido Judicial de Huesca, fue ennoblecido por el rey Alfonso V el Magnánimo en 1420, y se casó con Isabel de PATERNOY, nieta de Don CIPRÉS  de PATERNOY,  padrino del rey Fernando el Católico. Esto ocurrió en el siglo XV con ISABEL de PATERNOY, que entonces residía en Zaragoza. La vida se va repitiendo, a través de los siglos, porque de la misma forma que en el siglo XV, Isabel de Paternoy, abandonó su pueblo, yo soy testigo de que aquel   pueblo muerto ejercía una fascinación sobre el espíritu de algunos ciudadanos vivos, porque en cierta ocasión, en la carretera de Jaca, en dirección hacia abajo, es decir hacia Ayerbe, encontré a un joven, con su coche parado. Este joven se había retirado a vivir dese Zaragoza a Paternoy. Me puse a conversar con él y me explicó que bajaba de PATERNOY  a AYERBE y se le había acabado la gasolina. Después de quedar desierto PATERNOY, aquel joven quiso vivir en un mundo solitario que le proporcionara felicidad. Pero la soledad lo despachó de PATERNOY. Años después he querido entrar a recordar la vida y muerte de PATERNOY, pero no he acertado con el camino, que desviándose de la Carretera general de Jaca, te lleva a ese pueblo muerto. Hoy he mirado en un mapa y lo he acertado, poco antes de llegar al Puerto de Santa Bárbara, en la cumbre de la Sierra de San Juan de la Peña, muy cerca del Monasterio Nacional de San Juan de la Peña.
Es el de PATERNOY un nombre de un pueblo, que se encuentra a unos mil metros de altura, con un nombre sagrado y próximo al Monasterio de San Juan de la Peña y que ha llegado casi a desaparecer del  mapa del primitivo Aragón. Cuando subes por la carretera de Jaca, ya no hay en la entrada del desvío que a él conduce, ningún cartel, que haga saber a los conductores, que  allí mismo, se encuentran los restos “sagrados de un pueblo que sólo conserva  el nombre de Paternoy”.


Pero hay que volver a recordar, los escritos del médico y farmacéutico Miguel Ribera del Pueyo,  que dicen que es pariente de  Martín Cabrero, Señor de Yaso, que fue ennoblecido por el rey Alfonso V,  el Magnánimo, y que en 1420 se casó con Isabel de Paternoy, nieta de Don CIPRÉS de  PATERNOY.  Fue este MARTÍN CABRERO, padrino  del rey Fernando el Católico. Esto ocurrió en el siglo XV con Isabel de Paternoy,  que residía en Zaragoza.
El nombre de PATERNOY es antiquísimo, pues parece ser que el primer Abad de San Juan de la Peña, llamado Paterno, añadía a su nombre una Y, que significaba en el vasco de entonces, posesor de ese nombre. Por tanto por su proximidad al Monasterio de San Juan de la Peña, el Abad Paterno, creó este pueblo.
 Y vuelvo a repetir que en el siglo XV, esta familia de MARTÍN CABRERO, SEÑOR DE YASO y ennoblecido por el rey Alfonso V el Magnánimo en 1420, se casó   con ISABEL de PATERNOY,  nieta de D. Ciprés de Paternoy,  padrino del rey Fernando el Católico. El caballero D. Martín Cabrero tenía un escudo en campo de sinople, una cabra de plata; bordura de oro, cargada de diez escudetes de gules, con el jefe de plata. Isabel de Paternoy, tenía como emblema de la familia a la que pertenecía, un “Ciprés”. Tuvo esta familia tres hijos,  a saber: JUAN CABRERO, GONZALO  CABRERO y SANCHO CABRERO. El mayor de ellos D, JUAN CABRERO y PATERNOY, colaboró con la Corona Real de Aragón y fue consejero secreto del Monarca. Estuvo sirviendo lealmente al Rey Don Fernando el Católico, pues no se alejó de él, ni siquiera cuando se quedó ciego por unas cataratas, ya que el Rey hizo que siempre estuviera a su lado, sentado en una pequeña silla. Este JUAN CABRERO apoyó al Rey para que aportase ayuda a Cristóbal Colón.
Cuando nuestra familia huyó de Siétamo en la Guerra Civil de 1936, fuimos a Jaca y a Ansó, pero al volver, mi abuela doña Agustina Lafarga Meriz, nos acogió en Huesca en el número 61 del Coso Alto,  al lado de la iglesia de Hermanas de Santa Ana. En este mismo lugar y en el siglo XVI, el descendiente de aquellos Cabreros, Pedro Cabrero Escario, fue a vivir a Huesca, para estudiar en su Universidad  fundando su casal propio, en la iglesia de Santa Ana, que todavía allí se encuentra. En una alcoba al lado de esta iglesia, dormimos mis hermanos y yo, escuchando a veces cánticos religiosos. Mi abuela materna, doña Agustina Lafarga Meriz, viuda de mi abuelo Don Ignacio Zamora Blasco, Diputado Liberal de Huesca, murió en dicha alcoba, y también escuchó músicas religiosas, que hacían sonar las Hermanas de Santa Ana.
He escrito sobre la influencia que tuvo JUAN CABRERO Y PATERNOY, en el Rey para financiar el Descubrimiento de América, como también dio 2000 ducados para la construcción del Canal Imperial de Aragón  Hay quien dice  que los judíos que participaron en la muerte de San Pedro de Arbués, eran de Paternoy,  pero no es cierto que los Cabrero  lo fueran, aunque  sí que probablemente lo fueran los de La Caballería, emparentados con los de Paternoy.  Por esta circunstancia los Cabrero de Paternoy,  de Yaso, es decir JUAN CABRERO, es natural que colaborara con Fernando el Católico,  del que era consejero, en aportar dinero junto al judío Santangel, para la conquista de América. En aquellos tiempos ya existían capitales judíos en España que más tarde provocaron su expulsión. No son extraños estos fenómenos “religioso-monetarios” en estos tiempos, como lo eran entonces.
Fueron muchos los de la Genealogía de los Cabreros, que participaron en la sociedad española. Por ejemplo MARTÍN CABRERO, Señor de Yaso, casado en el siglo XV con Isabel de Paternoy  nieta de D. CIPRÉS de PATERNOY, padrino del rey Fernando el Católico. Su antepasado MARTÍN CABRERO  casado con Isabel de Paternoy,  pusieron su casa solar en el pequeño pueblo de Yaso, en las laderas de la Sierra de Guara.
Hasta el siglo XVII, fueron varios los Cabrero que participaron en la vida de la Sociedad, hasta que Miguel Cabrero en dicho siglo, se casó, en Huesca, con Luisa López de Botaya.
Estuve con mi familia, en Botaya y observamos unos anuncios, que había colocado el Ministerio de Turismo, cerca de la Parroquia. En aquellas notas hablaba de la nobleza de la Casa López de Botaya, de la que se casaron dos hijas, una con mi abuelo de Siétamo, llamada Pilar, resultando ser mi abuela, que se murió en mi casa de Siétamo, estando yo casi recién nacido. Según su hijo, a saber mi padre, la adoraba, porque la consideraba como una mujer muy buena y muy religiosa, que provenía de Casa López de Botaya, de dicho pueblo. Se llamaba Pilar Casaus López de Botaya  y estaba casada con mi abuelo, que murió por los mismos días del año de 1930, (el mismo año en que yo nací) a saber MANUEL ALMUDÉVAR VALLÉS.


Mi abuela Pilar Casaus Lopez de Botaya , sentada al lado de mi abuelo ,que está con la mano levantada con un sombrero.

 Pero mi abuela Pilar Casaus López, era hermana de Polonia (Apolonia), la que se casó con Don FRANCISCO RIPA  CASAUS, hombre elegante y dueño de fincas en Jaca, donde estuvo de Alcalde, muchos años antes de la Guerra Civil. En esta  Guerra Civil, subimos toda mi familia a Jaca y allí nos recibió Paco Ripa con sus hijos Pepito y Blanquita, pues Polonia ya había muerto y su nombre estaba pintado en negro en un cristal del comedor de su casa de Jaca. Nos proporcionaron ropa de cama para que no pasáramos frío. Nos hizo mi tío Ripa mucha compañía y recuerdo como nos acompañó a contemplar, la rogativa de los enfermos a Santa Orosia de Yebra de Basa, que ya no he vuelto a ver. Acudían a Jaca los peregrinos de Yebra de Basa  y los jacetanos los recibían con cariño. Allí nos encontramos mi padre y mis hermanos con Paco Ripa, que fue un notable jacetano. Durante una pequeña parte de la Guerra Civil, nos recibió en su casa de la Calle Mayor, donde nos ayudó con algún alimento y nos cultivó el espíritu, haciéndonos contemplar, una hermosa capilla, que todavía se conserva. ¡Qué recuerdos tan lejanos entre la belleza y la piedad en la capilla y el sonido de la pólvora, con la cual, recuerdo yo, como mataron a una niña del pueblo de Bellestar, escapada de su casa, como nosotros!. 
Yo siempre he tenido un respeto y un amor a Don Francisco Ripa Casaus, que era un señor alto y elegante. Era primo hermano de mi padre Don Manuel Almudévar Casaus y sus esposas fueron de Casa López de Botaya, de las que existen todavía en Jaca, en su casa  de  la Calle Alta, fotografías de singular belleza. Y en Huesca, yo, sucesor de Manuel Almudévar Casaus, conservo un libro con tapas de fibra de cuero escrito el año de 1685, titulado “CORONA REAL DEL PIRENEO”.  En la tapa de cuero pone: “LA RIPA, CORONA REAL DEL PIRINEO”. El autor de estas páginas fue un La Ripa y se conservó en la Biblioeca del Monasterio de San Juan de la Peña hasta el año 1865. Pero el año de 1835, llegó la Desamortización de Mendizábal y los bienes del Monasterio se vieron confiscados por el Estado, y se llamarían Bienes de la Peña.
Botaya es un pueblo que se encuentra al lado del Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña y ante aquel espectáculo de desamparo del Monasterio, los López de Botaya, guardaron algunos objetos, entre los que se encontraron algunos libros.
El monje que escribió alguno de esos gruesos libros, se llamaba La Ripa, y fue pariente de mi tío Paco Ripa, ese Prior Conventual del Sagrado, y Real Claustro de San Juan  de la Peña, igual que de Paco Ripa conservan en Jaca, en la calle Mayor una hermosa Capilla. El apellido  Ripa es  de origen vasco y se extiende por el Pais Vasco y por el Sur de Francia y por tanto es fácil que el monje escritor y mi tío Paco Ripa, fueran parientes. Como las hermanas Pilar y Polonia Casaus López de Botaya, nacidas en Botaya, al lado del Monasterio de San Juan de la Peña, tenían su origen en el Señorío de Vizcaya. El primer Señor de Vizcaya, del que alguien piensa que procedía de Navarra, murió el año de 1076. Este Señor de Vizcaya tuvo un pariente de monje en San Juan de la Peña, del que se marchó, no se sabe dónde. No perdió su amor a San Juan de la Peña, pues hizo donaciones  al Monasterio, que había abandonado. El primer señor de Vizcaya, después de luchar en Botaya y en su Monasterio, próximo al navarro de Leyre, intervino en Nájera, en San Millán de la Cogolla y en otros puntos históricos.
No es extraño que el Señor de Vizcaya, un poco lejano de San Juan de la Peña y de Botaya, acudiera  a estos lugares, porque es muy conocida su asistencia a la convocatoria de Ayerbe con el propósito de Reconquistar Zaragoza.
La familia López de Botaya, al llegar la Desamortización el año de 1835, recogió algunos libros, que se habían convertido en un lugar donde apoderarse de ellos. Los López de Botaya rescataron el libro “Corona Real del Pireneo  Disputada, año 1865”,  escrita por La Ripa, pariente de Don Paco Ripa de Jaca, que se casó con  Polonia López de Botaya y hermana de Pilar, que se casó con Don Manuel Almudévar Vallés. Se conservó este libro en la Torre Casaus de Huesca, porque para la Guerra Civil, desaparecieron todos los libros de Casa Almudévar de Siétamo y este libro, editado en 1685, se guardaba en dicha Torre.
El Padre Abarca, nombre muy  frecuente en Aragón y de naturaleza de estirpe vascongada, escribió en el libro “Corona Real  del Pireneo Disputada. Año 1685”, en el Libro II,cap. I, lo siguiente sobre Vizcaya, que los de Aragón  encuentran lejos de él: El Padre ABARCA” en su opinión la Antiquísima Ciudad de Jaca, y su condado de Aragón decía : es la punta oriental de la Fortísima y Antiquísima Ciudad de Jaca, y su condado de Aragón; es la punta oriental de la Fortísima, y Antigua Vasconia;  desta manera no hay inconveniente alguno en contar la Provincia de Aragón entre las otras que pertenecían a la Vasconia”. Mi abuela Pilar López de Botaya y mi tía Polonia, como he escrito antes, tenían su origen en el Señorío de Vizcaya, que no se conoce si estaría situada en tal Vizcaya o en Navarra. Los  contactos de los López de Vizcaya con Botaya tuvieron su origen, en el Monasterio de San Juan de la Peña, al lado de Botaya y en la acumulación de tropas en Ayerbe, para conquistar Almudévar y Zaragoza. Allí se unieron los Señores de Vizcaya.
La familia de los Cabrero y de los Paternoy,  forman una genealogía en España, que viene desde  JUAN CABRERO PATERNOY, de cuya compañía  no  se  privó el rey Don Fernando el Católico, pues no se permitía abandonar  su compañía, pues además de consultarle en los diversos problemas de su gobernación, no se apartó viejo y achacoso de Don Fernando el Católico. No se vio nunca abandonado de la compañía de Juan Cabrero, porque no lo desamparó en sus épocas más tristes, como cuando tuvo que abandonar el reino de Castilla a su yerno Felipe, teniendo que sufrir la ingratitud de la nobleza castellana.
Desde 1420, fue Martín Cabrero, Señor temporal de Yaso, recibiendo el privilegio de ser Noble de Aragón él y sus sucesores, por concesión del rey Alfonso. Se casó con Isabel de Paternoy y levantaron su casa solar en el pueblo de la ladera sur de la Sierra de Guara. FUERON diecinueve (XIX), el número de Cabreros, que mantuvieron su residencia en Yaso y todavía el XIX  Pedro Cabrero Ferrer, tuvo que probar su Infanzonía.
Su hermano que fue Domingo Cabrero Ferrer, natural de Yaso, se casó con ISABEL BESCÓS, apellido muy frecuente en esa Sierra de Guara y con el que emparentamos los Almudévar de Siétamo con los Bescós.  Estos se extendían por Santa Cilia de Panzano, por el mismo Panzano, por Aguas y por Yaso. Este DOMINGO  CABRERO FERRER, natural de Yaso, en su casa EXHIBÍA el ESCUDO de los  Cabrero, con una cabra representada en el primer cuartel.  Se observa detrás de ella un Ciprés, que indudablemente hace alusión a los Paternoy de la Sierra de San Juan de la Peña. En el segundo cuartel, está inscrito el CORAZÓN  de los BESCÓS,como base de una CRUZ




En el tercero los bastones de gules de Aragón y en el cuarto, tres ollas en triángulo, que les creó grandes litigios”. En 1793, la Real Audiencia de Zaragoza, dijo que los Cabrero de Yaso y Aguas, eran legítimos descendientes  de Martín Cabrero y por tanto legítimos infanzones de Sangre y naturaleza.
El apellido Bescós, que era el que poseía Isabel Bescós, que se casó con Domingo Cabrero Ferrer, venía del pueblo de Bescós, que trasladaron su casa solariega a BASTARAS, que fue una joya  prehistórica, destruída por turistas que compraron dicho pueblo. Algunos individuos de dicha familia se establecieron en Panzano, Labata, Liesa, Santa Cilia de Panzano, Bierge y Aguas. Los Bescós de Santa Cilia probaron su infanzonía en 1775. El Bescós de Santa Cilia, es gran amigo mío y parece ser que este Domingo Cabrero de Yaso, se casó con una Isabel Bescós de Santa Cilia de Panzano. De esta casa de Bescós de Santa Cilia, acudieron mi amigo Ignacio Bescós de Panzano y otro Bescós, cuya casa se conserva y que una hermana suya, proporcionó un libro, que narra la vida de una de las fundadoras de la Comunidad de monjas de Santa Ana, apoyando a la Madre Rafols. El escudo de los Bescós está unido al de los Cabrero de Yaso y el escudo de los Bescós se  conserva en Santa Cilia de Panzano, en casa de mi amigo, Gonzalo Bescós.Cuando fui a verlo me hizo leer el libro de Infanzonía de su apellido. Por los pueblos cercanos, como Bastaras y Panzano, quedaron  parientes de Gonzalo de su mismo apellido, que todavía se declaran parientes de aquel MANUEL  BESCÓS  ALMUDÉVAR, que en los lejanos tiempos de 1923, fue Alcalde de Huesca.


Manuel Bescos Almudévar ( Silvio Kosti )

 Por aquella Sierra se encuentra encima de Santa Cilia el castillo, caído, de nombre vasco, llamado Arraro.
De Santa Cilia de Panzano, vinieron a Huesca los Bescós Lascorz, de los que Francisco,Ingeniero se casó con la hermana de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, de Siétamo y que tuvieron un hijo llamado MANUEL  BESCÓS ALMUDÉVAR  y que es conocido en la Literatura Española, como Silvio Kossti. Yo he conocido a su hija María Cruz Bescós Lasierra, que fue esritora de las costumbres del Alto Aragón y del Midi Francés .Era íntima amiga de mi tía Luisa y me vino a visitar en mi casa de Huesca. Sobre todo cultivamos  mi esposa y yo, una amistad íntima entre la hija  de Silvio Kosti, llamada Teresa Bescós y de su modelo verdaderamente humano de hija, que trabajó en las Naciones Unidas y que se llamaba como su madre, Teresa Bescós con el segundo apellido Alamán. Mi hija Elena con su esposo Santiago, fueron acogidas en su viaje de novios en su casa de Suiza. Con ambas Teresas, fuimos a Santa Cilia de Panzano y Gonzalo Bescós le dejó un libro sobre la vida de la Madre Bescós. Esta amante de su madre, Teresa Bescós, nieta de SILVIO KOSTTI, a la que hizo alcanzar más de cien años de vida, como funcionaria de oficinas universales, viajó por todo el Mundo. Pero cuando se vino con su madre a vivir su retiro en Huesca, quiso recordar los pueblos de la Sierra de Guara, de los que procedían y a las familias Bescós de Santa Cilia de Panzano. Antes de morir regaló a la Casa Almudévar de Siétamo un retrato, pintado por el gran Acín, de SILVIO KOSTTI.
En esta Historia de Cabreros y de los Paternoy, están relacionados los Cabrero con San Juan de la Peña . En su escudo, al lado de una cabra se levanta un CIPRÉS y al establecerse los Cabrero en Yaso, lo hicieron debajo del arruinado Castillo de Arraro, de nombre vasco, en la Sierra de Guara. Por estos pueblos serranos, se encontraron y todavía quedan Cabreros por todos ellos. Aparecen los Cabrero en Huesca, Boltaña, Aguas, La Clamosa y Liesa, al lado de SIÉTAMO y  constando una rama de caballeros en Zaragoza. Se encuentran procesos de infanzonías para señores de este apellido, en 1741 para los de Abiego, en 1774 para los de Yaso, en 1791 para los de Huesca. Se encuentran,  a veces otras ramas de YASO, Morrano y Aguas.
Publicada en Heráldica sobre YASO, aparece una Genealogía desde MARTIN CABRERO (1420), hasta un número XIX, llamado  PEDRO CABRERO FERRER, que tenía su residencia en YASO y que era dueño de dicho Casal , cuando probaron su infanzonía.
Fue hermano de PEDRO, DOMINGO CABRERO FERRER, natural de YASO, donde se casó con ISABEL BESCÓS.
Este Domingo Cabrero, “segundón” de la Casa Cabrero de Yaso, no quiso renunciar a sus orígenes, pues según la genealogía, que procedía de “Martín Cabrero Comendador Mayor de Montalbán, Señor temporal de YASO en 1420, que recibió el privilegio de Nobleza de Aragón para él y todos sus descendientes, por concesión del rey ALFONSO, casado con ISABEL DE PATERNOY, pusieron su casa solar en el pequeño pueblo de YASO, Huesca”.
Este Domingo Cabrero no quería por aquellos años de 1750 a 1793, proclamar en su escudo, solamante, a los CABRERO y a los PATERNOY, sino que fueran honrados, al mismo tiempo, los BESCÓS  de la Sierra de Guara. Para ello, al casarse con Isabel Bescós, colocó un NUEVO ESCUDO en el Casal de YASO. En él, puso en el primer cuartel la cabra de los Cabreros y en el segundo “el CORAZÓN de los BESCÓS ,sosteniendo una CRUZ”,  en el tercero los bastones de gules de Aragón y en el cuarto tres ollas en triángulo.  El 9 de Marzo de 1793, le pusieron en la Audiencia de Zaragoza: “que los Cabrero de Yaso y Aguas, como legítimos descendientes de Martín Cabrero, eran legítimos infanzones de Sangre y Naturaleza”.
Habían pasado, cuando DOMINGO CABRERO SE CASÓ CON ISABEL BESCÓS, muchos años de la Historia de España, acelerada por los Cabrero, que entre otras azañas, fomentaron la creación del Continente americano de cultura española. Por eso, al encontrarse en plena Sierra de Guara, aquellos pueblos, habitados por muchos Bescós, que aún algunos de ellos se declaran parientes  de Silvio Kostti, sobrenombre de Manuel Bescós Almudévar, suben entre otros muchos los vecinos de Santa Cilia de Panzano,a recordar el Castillos de Arraro, nombre vasco, elevado  para reconquistar, la Tierra Baja de la Sierra de Guara.”Allí, tan cerca de Guara, se recuerda a mis parientes los Bescós, con el sencillo, bello y amoroso escudo, que Silvio Kostti, con su imaginación convirtió en un escudo de una nobleza, bañada por el comercio internacional.  Silvio Kostti, se dedicó, entre otras actividades al comercio del vino, abierto por FRANCISCO,  su padre, en la vecina nación francesa”.
DOMINGO CABRERO FERRER, cuando se casó con ISABEL BESCÓS , por los años de ¿1750?, se acordaba de que había disminuido la fuerza de la acción de los Cabrero y tuvo la inspiración de introducir la sangre de los Bescós en ellos. Para ello creó en nuevo escudo en que junto a la cabra, se observan la Cruz y el Corazón de los Bescós.
La familia Bescós influyó en un esfuerzo para volver en España a desarrollar el progreso. Uno el material, que el ingeniero Bescós Lascorz, que comerció con Francia y con Don Manuel Almudévar  Vallés, hicieron un canal para llevar el agua del río Guatizalema, a una Fábrica de Harinas, que construyeron. Se casó con una hermana de Manuel Almudévar Vallés de Siétamo, y tuvieron un hijo Conocido por SILVIO KOSTTI.
Los Bescós eran personas de una gran inteligencia, pues su hija María Cruz Bescós Lasierra era una gran escritora de las costumbres de Aragón y del Midi Francés y Silvio Kostti o Manuel Bescós Almudévar, fue un gran escritor, pero parece mentira que el amigo de Silvio Kosti, Joaquín Costa se enojara del relato “Las tardes del Sanatorio”, en que Silvio Kostti, relaciona un cuadrilátero amoroso, de “tipo porno”, en que divide a la humanidad “en un rebaño incontable de bárbaros y una pequeña selección de helenos”.
“¿Quiénes eran los bárbaros y quienes los helenos?. “Los bárbaros eran las buenas personas y los helenos, los que como él, se consideraban filósofos, escultores, escritores,  de los que había ya desaparecido la divinidad artificial de su cultura”. “Pero que él, olvidando el espíritu y la belleza del escudo de los Bescós, adornaba ese escudo como algo superdivino, creado como algo que “creaba la divinidad artificial de la cultura”.
Sin embargo Silvio Kostti, se olvidó de sus consanguíneos los Bescós de la Sierra de Guara, pero éstos, no se han olvidado su genealogía y de su religión. La Madre Pabla Bescós de Panzano,fue discípula de la Madre Rafols y fundó en Panzano un Colegio ,para educar a las niñas de aquel territorio. Aquellas niñas se dieron cuenta de que la vida no sólo es materia, sino también espíritu, como se dieron cuenta los mismos hijos de Silvio Kostti.
Este en su obra “Las tardes del Sanatorio”, “canta la renovación del Hombre de Neandertal en esta Tierra y aborta esa dichosa vuelta, con escenas pornográficas y actos de “vulgar erección de cornamenta en el Doctor Cornelius Korner, por el chófer Jhon a su esposa Zoe”
“Pero los hijos, que vivían la realidad, le hicieron darse cuenta de que la vida no es sólo materia, sino también espíritu. Por eso dio mala marcha a la salida de su obra “Los Epigramas”, cortando su edición, temeroso de que sus atrevimientos, perjudicaran el crédito de sus hijos dos de los cuales habían comenzado la carrera militar”.
Hemos visto como la familia de los CABRERO, unidos con Isabel de Paternoy, fueron enseñados en Historia y Religión por el Padre La Ripa, del Monaterio de San Juan de la Peña, que escribió un magnífico libro, publicado en 1685.
Bajó la familia de los Cabrero al pueblo de Yaso, en la Sierra de Guara, donde Domingo Cabrero del número XIX, añadió al escudo de los CABREROS el de los BESCÓS. 
Esta familia de los Cabrero y Paternoy, descendientes de Alonso de Aragón y de los Paternoy dieron origen a los Duques de Villahermosa y Condes de Guara, a los Duques de Medinaceli,a los duques de Hijar y Alba,a los Duques de Solferino,etc,También se dan en esta genealogía los Condes de Bureta. Pero no  sólo está la alta nobleza, sino que de Isabel de Paternoy y de Martín Cabrero, Señor de Yaso, vienen Juan Cabrero de Paternoy, Consejero de los Reyes Católicos, Sancho Cabrero de Paternoy y Gonzalo Cabrero de Paternoy, de las que derivan las FAMILIAS CABRERO de YASO, AGUAS, BASTARAS, SIESO Y ABIEGO, Santa Cilia de Panzano y del mismo Panzano.

 Siempre me acuerdo del libro del monje de La Ripa,de 1650, procedente de San Juan de la Peña y siempre recordaré el escudo de Yaso, que indica el honor de los Cabrero  y de los Bescós.