martes, 12 de enero de 2016

Cabrero y Paternoy y Sierra de Guara




Es muy frecuente, en Huesca, encontrarse con individuos que tienen como apellido el de CABRERO, y no es extraño que alguno de ellos, en siglos pasados,  se casara con la zaragozana Isabel de PATERNOY.  Supongo que sería originaria de dicho pueblo,  hoy convertido en ruinas, A estas ruinas de Paternoy,  las conozco por casualidad, porque cuando subía por la Carretera de Jaca, pocos kilómetros antes de llegar al Puerto de Santa Bárbara, siempre encontraba un desvío a la derecha, en el que no estaba escrito ningún destino para conductores.  Pero penetrando por dicho desvío, llegaba enseguida a las ruinas de aquel desaparecido pueblo de PATERNOY. ¡Qué nombre tan noble y tan sonoro tienen aquellas ruinas!. Te engrandece el espíritu ese “sonido callado” y te llenan de tristeza aquellas ruinas de la iglesia y de aquellas casas derrumbadas. Una de ellas daba la impresión de encontrarse en un buen estado de conservación, pero  tenía la puerta de entrada abierta. Entré en ella y contemplé unas alpargatas de un tamaño descomunal, pero en lugar de llevarlas al Museo de Objetos del  Pasado de Sabiñánigo, allí las dejé, para que el tiempo acabase con ellas. Era bello el nombre de aquel lugar que fue un pueblo, pues sonaba a algún lugar histórico su nombre de Paternoy  y aquellas alpargatas tan grandes,  me hicieron recordar una raza de hombres de cuerpos grandes y poderosos. Un compañero veterinario me recordó algunos días después que desde Paternoy,  bajaban rebaños de ovejas  para invernar en la Tierra Baja.
Pero en el escrito que me ha enviado  Miguel RIBERA del PUEYO, médico y farmacéutico, dice que MARTÍN  CABRERO, SEÑOR  de YASO, más tarde del Ayuntamiento de Morrano, en el partido Judicial de Huesca, fue ennoblecido por el rey Alfonso V el Magnánimo en 1420, y se casó con Isabel de PATERNOY, nieta de Don CIPRÉS  de PATERNOY,  padrino del rey Fernando el Católico. Esto ocurrió en el siglo XV con ISABEL de PATERNOY, que entonces residía en Zaragoza. La vida se va repitiendo, a través de los siglos, porque de la misma forma que en el siglo XV, Isabel de Paternoy, abandonó su pueblo, yo soy testigo de que aquel   pueblo muerto ejercía una fascinación sobre el espíritu de algunos ciudadanos vivos, porque en cierta ocasión, en la carretera de Jaca, en dirección hacia abajo, es decir hacia Ayerbe, encontré a un joven, con su coche parado. Este joven se había retirado a vivir dese Zaragoza a Paternoy. Me puse a conversar con él y me explicó que bajaba de PATERNOY  a AYERBE y se le había acabado la gasolina. Después de quedar desierto PATERNOY, aquel joven quiso vivir en un mundo solitario que le proporcionara felicidad. Pero la soledad lo despachó de PATERNOY. Años después he querido entrar a recordar la vida y muerte de PATERNOY, pero no he acertado con el camino, que desviándose de la Carretera general de Jaca, te lleva a ese pueblo muerto. Hoy he mirado en un mapa y lo he acertado, poco antes de llegar al Puerto de Santa Bárbara, en la cumbre de la Sierra de San Juan de la Peña, muy cerca del Monasterio Nacional de San Juan de la Peña.
Es el de PATERNOY un nombre de un pueblo, que se encuentra a unos mil metros de altura, con un nombre sagrado y próximo al Monasterio de San Juan de la Peña y que ha llegado casi a desaparecer del  mapa del primitivo Aragón. Cuando subes por la carretera de Jaca, ya no hay en la entrada del desvío que a él conduce, ningún cartel, que haga saber a los conductores, que  allí mismo, se encuentran los restos “sagrados de un pueblo que sólo conserva  el nombre de Paternoy”.


Pero hay que volver a recordar, los escritos del médico y farmacéutico Miguel Ribera del Pueyo,  que dicen que es pariente de  Martín Cabrero, Señor de Yaso, que fue ennoblecido por el rey Alfonso V,  el Magnánimo, y que en 1420 se casó con Isabel de Paternoy, nieta de Don CIPRÉS de  PATERNOY.  Fue este MARTÍN CABRERO, padrino  del rey Fernando el Católico. Esto ocurrió en el siglo XV con Isabel de Paternoy,  que residía en Zaragoza.
El nombre de PATERNOY es antiquísimo, pues parece ser que el primer Abad de San Juan de la Peña, llamado Paterno, añadía a su nombre una Y, que significaba en el vasco de entonces, posesor de ese nombre. Por tanto por su proximidad al Monasterio de San Juan de la Peña, el Abad Paterno, creó este pueblo.
 Y vuelvo a repetir que en el siglo XV, esta familia de MARTÍN CABRERO, SEÑOR DE YASO y ennoblecido por el rey Alfonso V el Magnánimo en 1420, se casó   con ISABEL de PATERNOY,  nieta de D. Ciprés de Paternoy,  padrino del rey Fernando el Católico. El caballero D. Martín Cabrero tenía un escudo en campo de sinople, una cabra de plata; bordura de oro, cargada de diez escudetes de gules, con el jefe de plata. Isabel de Paternoy, tenía como emblema de la familia a la que pertenecía, un “Ciprés”. Tuvo esta familia tres hijos,  a saber: JUAN CABRERO, GONZALO  CABRERO y SANCHO CABRERO. El mayor de ellos D, JUAN CABRERO y PATERNOY, colaboró con la Corona Real de Aragón y fue consejero secreto del Monarca. Estuvo sirviendo lealmente al Rey Don Fernando el Católico, pues no se alejó de él, ni siquiera cuando se quedó ciego por unas cataratas, ya que el Rey hizo que siempre estuviera a su lado, sentado en una pequeña silla. Este JUAN CABRERO apoyó al Rey para que aportase ayuda a Cristóbal Colón.
Cuando nuestra familia huyó de Siétamo en la Guerra Civil de 1936, fuimos a Jaca y a Ansó, pero al volver, mi abuela doña Agustina Lafarga Meriz, nos acogió en Huesca en el número 61 del Coso Alto,  al lado de la iglesia de Hermanas de Santa Ana. En este mismo lugar y en el siglo XVI, el descendiente de aquellos Cabreros, Pedro Cabrero Escario, fue a vivir a Huesca, para estudiar en su Universidad  fundando su casal propio, en la iglesia de Santa Ana, que todavía allí se encuentra. En una alcoba al lado de esta iglesia, dormimos mis hermanos y yo, escuchando a veces cánticos religiosos. Mi abuela materna, doña Agustina Lafarga Meriz, viuda de mi abuelo Don Ignacio Zamora Blasco, Diputado Liberal de Huesca, murió en dicha alcoba, y también escuchó músicas religiosas, que hacían sonar las Hermanas de Santa Ana.
He escrito sobre la influencia que tuvo JUAN CABRERO Y PATERNOY, en el Rey para financiar el Descubrimiento de América, como también dio 2000 ducados para la construcción del Canal Imperial de Aragón  Hay quien dice  que los judíos que participaron en la muerte de San Pedro de Arbués, eran de Paternoy,  pero no es cierto que los Cabrero  lo fueran, aunque  sí que probablemente lo fueran los de La Caballería, emparentados con los de Paternoy.  Por esta circunstancia los Cabrero de Paternoy,  de Yaso, es decir JUAN CABRERO, es natural que colaborara con Fernando el Católico,  del que era consejero, en aportar dinero junto al judío Santangel, para la conquista de América. En aquellos tiempos ya existían capitales judíos en España que más tarde provocaron su expulsión. No son extraños estos fenómenos “religioso-monetarios” en estos tiempos, como lo eran entonces.
Fueron muchos los de la Genealogía de los Cabreros, que participaron en la sociedad española. Por ejemplo MARTÍN CABRERO, Señor de Yaso, casado en el siglo XV con Isabel de Paternoy  nieta de D. CIPRÉS de PATERNOY, padrino del rey Fernando el Católico. Su antepasado MARTÍN CABRERO  casado con Isabel de Paternoy,  pusieron su casa solar en el pequeño pueblo de Yaso, en las laderas de la Sierra de Guara.
Hasta el siglo XVII, fueron varios los Cabrero que participaron en la vida de la Sociedad, hasta que Miguel Cabrero en dicho siglo, se casó, en Huesca, con Luisa López de Botaya.
Estuve con mi familia, en Botaya y observamos unos anuncios, que había colocado el Ministerio de Turismo, cerca de la Parroquia. En aquellas notas hablaba de la nobleza de la Casa López de Botaya, de la que se casaron dos hijas, una con mi abuelo de Siétamo, llamada Pilar, resultando ser mi abuela, que se murió en mi casa de Siétamo, estando yo casi recién nacido. Según su hijo, a saber mi padre, la adoraba, porque la consideraba como una mujer muy buena y muy religiosa, que provenía de Casa López de Botaya, de dicho pueblo. Se llamaba Pilar Casaus López de Botaya  y estaba casada con mi abuelo, que murió por los mismos días del año de 1930, (el mismo año en que yo nací) a saber MANUEL ALMUDÉVAR VALLÉS.


Mi abuela Pilar Casaus Lopez de Botaya , sentada al lado de mi abuelo ,que está con la mano levantada con un sombrero.

 Pero mi abuela Pilar Casaus López, era hermana de Polonia (Apolonia), la que se casó con Don FRANCISCO RIPA  CASAUS, hombre elegante y dueño de fincas en Jaca, donde estuvo de Alcalde, muchos años antes de la Guerra Civil. En esta  Guerra Civil, subimos toda mi familia a Jaca y allí nos recibió Paco Ripa con sus hijos Pepito y Blanquita, pues Polonia ya había muerto y su nombre estaba pintado en negro en un cristal del comedor de su casa de Jaca. Nos proporcionaron ropa de cama para que no pasáramos frío. Nos hizo mi tío Ripa mucha compañía y recuerdo como nos acompañó a contemplar, la rogativa de los enfermos a Santa Orosia de Yebra de Basa, que ya no he vuelto a ver. Acudían a Jaca los peregrinos de Yebra de Basa  y los jacetanos los recibían con cariño. Allí nos encontramos mi padre y mis hermanos con Paco Ripa, que fue un notable jacetano. Durante una pequeña parte de la Guerra Civil, nos recibió en su casa de la Calle Mayor, donde nos ayudó con algún alimento y nos cultivó el espíritu, haciéndonos contemplar, una hermosa capilla, que todavía se conserva. ¡Qué recuerdos tan lejanos entre la belleza y la piedad en la capilla y el sonido de la pólvora, con la cual, recuerdo yo, como mataron a una niña del pueblo de Bellestar, escapada de su casa, como nosotros!. 
Yo siempre he tenido un respeto y un amor a Don Francisco Ripa Casaus, que era un señor alto y elegante. Era primo hermano de mi padre Don Manuel Almudévar Casaus y sus esposas fueron de Casa López de Botaya, de las que existen todavía en Jaca, en su casa  de  la Calle Alta, fotografías de singular belleza. Y en Huesca, yo, sucesor de Manuel Almudévar Casaus, conservo un libro con tapas de fibra de cuero escrito el año de 1685, titulado “CORONA REAL DEL PIRENEO”.  En la tapa de cuero pone: “LA RIPA, CORONA REAL DEL PIRINEO”. El autor de estas páginas fue un La Ripa y se conservó en la Biblioeca del Monasterio de San Juan de la Peña hasta el año 1865. Pero el año de 1835, llegó la Desamortización de Mendizábal y los bienes del Monasterio se vieron confiscados por el Estado, y se llamarían Bienes de la Peña.
Botaya es un pueblo que se encuentra al lado del Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña y ante aquel espectáculo de desamparo del Monasterio, los López de Botaya, guardaron algunos objetos, entre los que se encontraron algunos libros.
El monje que escribió alguno de esos gruesos libros, se llamaba La Ripa, y fue pariente de mi tío Paco Ripa, ese Prior Conventual del Sagrado, y Real Claustro de San Juan  de la Peña, igual que de Paco Ripa conservan en Jaca, en la calle Mayor una hermosa Capilla. El apellido  Ripa es  de origen vasco y se extiende por el Pais Vasco y por el Sur de Francia y por tanto es fácil que el monje escritor y mi tío Paco Ripa, fueran parientes. Como las hermanas Pilar y Polonia Casaus López de Botaya, nacidas en Botaya, al lado del Monasterio de San Juan de la Peña, tenían su origen en el Señorío de Vizcaya. El primer Señor de Vizcaya, del que alguien piensa que procedía de Navarra, murió el año de 1076. Este Señor de Vizcaya tuvo un pariente de monje en San Juan de la Peña, del que se marchó, no se sabe dónde. No perdió su amor a San Juan de la Peña, pues hizo donaciones  al Monasterio, que había abandonado. El primer señor de Vizcaya, después de luchar en Botaya y en su Monasterio, próximo al navarro de Leyre, intervino en Nájera, en San Millán de la Cogolla y en otros puntos históricos.
No es extraño que el Señor de Vizcaya, un poco lejano de San Juan de la Peña y de Botaya, acudiera  a estos lugares, porque es muy conocida su asistencia a la convocatoria de Ayerbe con el propósito de Reconquistar Zaragoza.
La familia López de Botaya, al llegar la Desamortización el año de 1835, recogió algunos libros, que se habían convertido en un lugar donde apoderarse de ellos. Los López de Botaya rescataron el libro “Corona Real del Pireneo  Disputada, año 1865”,  escrita por La Ripa, pariente de Don Paco Ripa de Jaca, que se casó con  Polonia López de Botaya y hermana de Pilar, que se casó con Don Manuel Almudévar Vallés. Se conservó este libro en la Torre Casaus de Huesca, porque para la Guerra Civil, desaparecieron todos los libros de Casa Almudévar de Siétamo y este libro, editado en 1685, se guardaba en dicha Torre.
El Padre Abarca, nombre muy  frecuente en Aragón y de naturaleza de estirpe vascongada, escribió en el libro “Corona Real  del Pireneo Disputada. Año 1685”, en el Libro II,cap. I, lo siguiente sobre Vizcaya, que los de Aragón  encuentran lejos de él: El Padre ABARCA” en su opinión la Antiquísima Ciudad de Jaca, y su condado de Aragón decía : es la punta oriental de la Fortísima y Antiquísima Ciudad de Jaca, y su condado de Aragón; es la punta oriental de la Fortísima, y Antigua Vasconia;  desta manera no hay inconveniente alguno en contar la Provincia de Aragón entre las otras que pertenecían a la Vasconia”. Mi abuela Pilar López de Botaya y mi tía Polonia, como he escrito antes, tenían su origen en el Señorío de Vizcaya, que no se conoce si estaría situada en tal Vizcaya o en Navarra. Los  contactos de los López de Vizcaya con Botaya tuvieron su origen, en el Monasterio de San Juan de la Peña, al lado de Botaya y en la acumulación de tropas en Ayerbe, para conquistar Almudévar y Zaragoza. Allí se unieron los Señores de Vizcaya.
La familia de los Cabrero y de los Paternoy,  forman una genealogía en España, que viene desde  JUAN CABRERO PATERNOY, de cuya compañía  no  se  privó el rey Don Fernando el Católico, pues no se permitía abandonar  su compañía, pues además de consultarle en los diversos problemas de su gobernación, no se apartó viejo y achacoso de Don Fernando el Católico. No se vio nunca abandonado de la compañía de Juan Cabrero, porque no lo desamparó en sus épocas más tristes, como cuando tuvo que abandonar el reino de Castilla a su yerno Felipe, teniendo que sufrir la ingratitud de la nobleza castellana.
Desde 1420, fue Martín Cabrero, Señor temporal de Yaso, recibiendo el privilegio de ser Noble de Aragón él y sus sucesores, por concesión del rey Alfonso. Se casó con Isabel de Paternoy y levantaron su casa solar en el pueblo de la ladera sur de la Sierra de Guara. FUERON diecinueve (XIX), el número de Cabreros, que mantuvieron su residencia en Yaso y todavía el XIX  Pedro Cabrero Ferrer, tuvo que probar su Infanzonía.
Su hermano que fue Domingo Cabrero Ferrer, natural de Yaso, se casó con ISABEL BESCÓS, apellido muy frecuente en esa Sierra de Guara y con el que emparentamos los Almudévar de Siétamo con los Bescós.  Estos se extendían por Santa Cilia de Panzano, por el mismo Panzano, por Aguas y por Yaso. Este DOMINGO  CABRERO FERRER, natural de Yaso, en su casa EXHIBÍA el ESCUDO de los  Cabrero, con una cabra representada en el primer cuartel.  Se observa detrás de ella un Ciprés, que indudablemente hace alusión a los Paternoy de la Sierra de San Juan de la Peña. En el segundo cuartel, está inscrito el CORAZÓN  de los BESCÓS,como base de una CRUZ




En el tercero los bastones de gules de Aragón y en el cuarto, tres ollas en triángulo, que les creó grandes litigios”. En 1793, la Real Audiencia de Zaragoza, dijo que los Cabrero de Yaso y Aguas, eran legítimos descendientes  de Martín Cabrero y por tanto legítimos infanzones de Sangre y naturaleza.
El apellido Bescós, que era el que poseía Isabel Bescós, que se casó con Domingo Cabrero Ferrer, venía del pueblo de Bescós, que trasladaron su casa solariega a BASTARAS, que fue una joya  prehistórica, destruída por turistas que compraron dicho pueblo. Algunos individuos de dicha familia se establecieron en Panzano, Labata, Liesa, Santa Cilia de Panzano, Bierge y Aguas. Los Bescós de Santa Cilia probaron su infanzonía en 1775. El Bescós de Santa Cilia, es gran amigo mío y parece ser que este Domingo Cabrero de Yaso, se casó con una Isabel Bescós de Santa Cilia de Panzano. De esta casa de Bescós de Santa Cilia, acudieron mi amigo Ignacio Bescós de Panzano y otro Bescós, cuya casa se conserva y que una hermana suya, proporcionó un libro, que narra la vida de una de las fundadoras de la Comunidad de monjas de Santa Ana, apoyando a la Madre Rafols. El escudo de los Bescós está unido al de los Cabrero de Yaso y el escudo de los Bescós se  conserva en Santa Cilia de Panzano, en casa de mi amigo, Gonzalo Bescós.Cuando fui a verlo me hizo leer el libro de Infanzonía de su apellido. Por los pueblos cercanos, como Bastaras y Panzano, quedaron  parientes de Gonzalo de su mismo apellido, que todavía se declaran parientes de aquel MANUEL  BESCÓS  ALMUDÉVAR, que en los lejanos tiempos de 1923, fue Alcalde de Huesca.


Manuel Bescos Almudévar ( Silvio Kosti )

 Por aquella Sierra se encuentra encima de Santa Cilia el castillo, caído, de nombre vasco, llamado Arraro.
De Santa Cilia de Panzano, vinieron a Huesca los Bescós Lascorz, de los que Francisco,Ingeniero se casó con la hermana de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, de Siétamo y que tuvieron un hijo llamado MANUEL  BESCÓS ALMUDÉVAR  y que es conocido en la Literatura Española, como Silvio Kossti. Yo he conocido a su hija María Cruz Bescós Lasierra, que fue esritora de las costumbres del Alto Aragón y del Midi Francés .Era íntima amiga de mi tía Luisa y me vino a visitar en mi casa de Huesca. Sobre todo cultivamos  mi esposa y yo, una amistad íntima entre la hija  de Silvio Kosti, llamada Teresa Bescós y de su modelo verdaderamente humano de hija, que trabajó en las Naciones Unidas y que se llamaba como su madre, Teresa Bescós con el segundo apellido Alamán. Mi hija Elena con su esposo Santiago, fueron acogidas en su viaje de novios en su casa de Suiza. Con ambas Teresas, fuimos a Santa Cilia de Panzano y Gonzalo Bescós le dejó un libro sobre la vida de la Madre Bescós. Esta amante de su madre, Teresa Bescós, nieta de SILVIO KOSTTI, a la que hizo alcanzar más de cien años de vida, como funcionaria de oficinas universales, viajó por todo el Mundo. Pero cuando se vino con su madre a vivir su retiro en Huesca, quiso recordar los pueblos de la Sierra de Guara, de los que procedían y a las familias Bescós de Santa Cilia de Panzano. Antes de morir regaló a la Casa Almudévar de Siétamo un retrato, pintado por el gran Acín, de SILVIO KOSTTI.
En esta Historia de Cabreros y de los Paternoy, están relacionados los Cabrero con San Juan de la Peña . En su escudo, al lado de una cabra se levanta un CIPRÉS y al establecerse los Cabrero en Yaso, lo hicieron debajo del arruinado Castillo de Arraro, de nombre vasco, en la Sierra de Guara. Por estos pueblos serranos, se encontraron y todavía quedan Cabreros por todos ellos. Aparecen los Cabrero en Huesca, Boltaña, Aguas, La Clamosa y Liesa, al lado de SIÉTAMO y  constando una rama de caballeros en Zaragoza. Se encuentran procesos de infanzonías para señores de este apellido, en 1741 para los de Abiego, en 1774 para los de Yaso, en 1791 para los de Huesca. Se encuentran,  a veces otras ramas de YASO, Morrano y Aguas.
Publicada en Heráldica sobre YASO, aparece una Genealogía desde MARTIN CABRERO (1420), hasta un número XIX, llamado  PEDRO CABRERO FERRER, que tenía su residencia en YASO y que era dueño de dicho Casal , cuando probaron su infanzonía.
Fue hermano de PEDRO, DOMINGO CABRERO FERRER, natural de YASO, donde se casó con ISABEL BESCÓS.
Este Domingo Cabrero, “segundón” de la Casa Cabrero de Yaso, no quiso renunciar a sus orígenes, pues según la genealogía, que procedía de “Martín Cabrero Comendador Mayor de Montalbán, Señor temporal de YASO en 1420, que recibió el privilegio de Nobleza de Aragón para él y todos sus descendientes, por concesión del rey ALFONSO, casado con ISABEL DE PATERNOY, pusieron su casa solar en el pequeño pueblo de YASO, Huesca”.
Este Domingo Cabrero no quería por aquellos años de 1750 a 1793, proclamar en su escudo, solamante, a los CABRERO y a los PATERNOY, sino que fueran honrados, al mismo tiempo, los BESCÓS  de la Sierra de Guara. Para ello, al casarse con Isabel Bescós, colocó un NUEVO ESCUDO en el Casal de YASO. En él, puso en el primer cuartel la cabra de los Cabreros y en el segundo “el CORAZÓN de los BESCÓS ,sosteniendo una CRUZ”,  en el tercero los bastones de gules de Aragón y en el cuarto tres ollas en triángulo.  El 9 de Marzo de 1793, le pusieron en la Audiencia de Zaragoza: “que los Cabrero de Yaso y Aguas, como legítimos descendientes de Martín Cabrero, eran legítimos infanzones de Sangre y Naturaleza”.
Habían pasado, cuando DOMINGO CABRERO SE CASÓ CON ISABEL BESCÓS, muchos años de la Historia de España, acelerada por los Cabrero, que entre otras azañas, fomentaron la creación del Continente americano de cultura española. Por eso, al encontrarse en plena Sierra de Guara, aquellos pueblos, habitados por muchos Bescós, que aún algunos de ellos se declaran parientes  de Silvio Kostti, sobrenombre de Manuel Bescós Almudévar, suben entre otros muchos los vecinos de Santa Cilia de Panzano,a recordar el Castillos de Arraro, nombre vasco, elevado  para reconquistar, la Tierra Baja de la Sierra de Guara.”Allí, tan cerca de Guara, se recuerda a mis parientes los Bescós, con el sencillo, bello y amoroso escudo, que Silvio Kostti, con su imaginación convirtió en un escudo de una nobleza, bañada por el comercio internacional.  Silvio Kostti, se dedicó, entre otras actividades al comercio del vino, abierto por FRANCISCO,  su padre, en la vecina nación francesa”.
DOMINGO CABRERO FERRER, cuando se casó con ISABEL BESCÓS , por los años de ¿1750?, se acordaba de que había disminuido la fuerza de la acción de los Cabrero y tuvo la inspiración de introducir la sangre de los Bescós en ellos. Para ello creó en nuevo escudo en que junto a la cabra, se observan la Cruz y el Corazón de los Bescós.
La familia Bescós influyó en un esfuerzo para volver en España a desarrollar el progreso. Uno el material, que el ingeniero Bescós Lascorz, que comerció con Francia y con Don Manuel Almudévar  Vallés, hicieron un canal para llevar el agua del río Guatizalema, a una Fábrica de Harinas, que construyeron. Se casó con una hermana de Manuel Almudévar Vallés de Siétamo, y tuvieron un hijo Conocido por SILVIO KOSTTI.
Los Bescós eran personas de una gran inteligencia, pues su hija María Cruz Bescós Lasierra era una gran escritora de las costumbres de Aragón y del Midi Francés y Silvio Kostti o Manuel Bescós Almudévar, fue un gran escritor, pero parece mentira que el amigo de Silvio Kosti, Joaquín Costa se enojara del relato “Las tardes del Sanatorio”, en que Silvio Kostti, relaciona un cuadrilátero amoroso, de “tipo porno”, en que divide a la humanidad “en un rebaño incontable de bárbaros y una pequeña selección de helenos”.
“¿Quiénes eran los bárbaros y quienes los helenos?. “Los bárbaros eran las buenas personas y los helenos, los que como él, se consideraban filósofos, escultores, escritores,  de los que había ya desaparecido la divinidad artificial de su cultura”. “Pero que él, olvidando el espíritu y la belleza del escudo de los Bescós, adornaba ese escudo como algo superdivino, creado como algo que “creaba la divinidad artificial de la cultura”.
Sin embargo Silvio Kostti, se olvidó de sus consanguíneos los Bescós de la Sierra de Guara, pero éstos, no se han olvidado su genealogía y de su religión. La Madre Pabla Bescós de Panzano,fue discípula de la Madre Rafols y fundó en Panzano un Colegio ,para educar a las niñas de aquel territorio. Aquellas niñas se dieron cuenta de que la vida no sólo es materia, sino también espíritu, como se dieron cuenta los mismos hijos de Silvio Kostti.
Este en su obra “Las tardes del Sanatorio”, “canta la renovación del Hombre de Neandertal en esta Tierra y aborta esa dichosa vuelta, con escenas pornográficas y actos de “vulgar erección de cornamenta en el Doctor Cornelius Korner, por el chófer Jhon a su esposa Zoe”
“Pero los hijos, que vivían la realidad, le hicieron darse cuenta de que la vida no es sólo materia, sino también espíritu. Por eso dio mala marcha a la salida de su obra “Los Epigramas”, cortando su edición, temeroso de que sus atrevimientos, perjudicaran el crédito de sus hijos dos de los cuales habían comenzado la carrera militar”.
Hemos visto como la familia de los CABRERO, unidos con Isabel de Paternoy, fueron enseñados en Historia y Religión por el Padre La Ripa, del Monaterio de San Juan de la Peña, que escribió un magnífico libro, publicado en 1685.
Bajó la familia de los Cabrero al pueblo de Yaso, en la Sierra de Guara, donde Domingo Cabrero del número XIX, añadió al escudo de los CABREROS el de los BESCÓS. 
Esta familia de los Cabrero y Paternoy, descendientes de Alonso de Aragón y de los Paternoy dieron origen a los Duques de Villahermosa y Condes de Guara, a los Duques de Medinaceli,a los duques de Hijar y Alba,a los Duques de Solferino,etc,También se dan en esta genealogía los Condes de Bureta. Pero no  sólo está la alta nobleza, sino que de Isabel de Paternoy y de Martín Cabrero, Señor de Yaso, vienen Juan Cabrero de Paternoy, Consejero de los Reyes Católicos, Sancho Cabrero de Paternoy y Gonzalo Cabrero de Paternoy, de las que derivan las FAMILIAS CABRERO de YASO, AGUAS, BASTARAS, SIESO Y ABIEGO, Santa Cilia de Panzano y del mismo Panzano.

 Siempre me acuerdo del libro del monje de La Ripa,de 1650, procedente de San Juan de la Peña y siempre recordaré el escudo de Yaso, que indica el honor de los Cabrero  y de los Bescós. 

1 comentario:

  1. Juan M Cabrero Oliver19 de febrero de 2016, 11:31

    Muchisimas gracias por su excelente articulo. soy Cabrero, descendiente de andres Manuel Cabrero Escobedo, n. En Peñacastillo, Santander, en 1796. Hasta ahora no he podido encontrar relacion alguna entre los Cabrero de Santander y los de Aragon. Por casualidad conoce Ud. alguna? Mil gracias!

    Juan Manuel Cabrero Oliver

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