domingo, 20 de marzo de 2016

La falta de Etica y el retroceso económico



Tengo un amigo, desde hace muchos años, con el que me veo de vez en cuando  y comentamos  la situación económica de la Sociedad actual. Él es un hombre altoaragonés, que no puede estar parado, sino que tiene necesidad de colaborar en la actual sociedad, a la que en estos momentos, le hacen falta movimientos de iniciativas y de valores. Siente la necesidad de poner en marcha dichas iniciativas y valores, porque siente como una necesidad, la de obedecer a esa orden, que dice “ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Pero no sólo es un proceder que le lleva a acatar esa orden bíblica, sino que es una iniciativa que tiene en su interior y que le impulsa a crear, a hacer algo positivo, que no se basa solamente en el acumular dinero, sino en crear alimentos para la humanidad,  máquinas industriales o agrarias para que todo el mundo participe en la producción, que explicará a los hombres el sentido de la vida.  Porque  aquella orden,  como he dicho, nos recuerda “que hemos de  ganar el pan con el sudor de nuestra  frente”. Él se ve que ha meditado sobre esta cuestión, porque dice: en este lugar no hay trabajadores con iniciativa, o por lo menos no los dejan tener iniciativa, porque nuestra sociedad oscense es como un culo de saco, donde se  echan, o los echan, a los posibles trabajadores, para disminuir e incluso anular esa iniciativa, que nos lleva al trabajo, con que nacemos  todos los hombres.
Mi amigo ama el trabajo, pero le gusta la conversación, acompañada de buen humor , que hace saltar las risas de su persona y además, muchas veces, para huir de la preocupación que le aprisionan su mente, cuando crea industrias, oficios agrícolas u comerciales, lo ves jugando a las cartas. Estas fugas del excesivo trabajo, hacen que se mueva por la vida con tanta actividad y clarividencia para la creación de esas actividades humanas. Porque  jugar a las cartas, para él no es un vicio, sino un escape o una fuga de la concentración mental obsesiva y del exceso de trabajo. Pero no es sólo el juego una escapatoria de la preocupación que se le acumula con el trabajo, sino que con frecuencia,  en sus conversaciones se ríe, con alegría. De esta forma de ser surge una figura humana, que no está como la de otros oscenses, prisionera dentro de un saco de inutilidad, sino que sabe mirar la realidad de los problemas, que se le plantean o a veces se plantea él mismo,  cada día. Esas risas, cuando se encuentra con sus amigos, revela que no es un hombre sólo, que no está en el fondo del saco de la soledad, que en ocasiones, hace que, cuando se encuentran solos,  esos empresarios que pierden dinero, que es la única actividad humana decente, que ejercitan,  se lancen al suicidio.
España está endeudada y los españoles, no es justo que se conformen con tal situación. ¿Será culpa de los gobiernos, de los ayuntamientos o de los patronos?. ¿Por qué en el Polígono Sepes de Huesca, no hay enganches para que se use la energía, procedente del gas?. En cambio en Navarra han puesto enganches en todos los pueblos y han hecho o todavía están haciendo nuevos riegos de agua,  por toda Navarra.  
Mi amigo, no sólo se preocupa de sus actividades, pues está preocupado, primero  de los trabajadores, a los que quiere sacar del saco de la inactividad y del trabajo en sí mismo, cuando se fija en la instalación del gas en todas las zonas, donde  aproximaría  los hombres al  trabajo. Acercaría también el agua a las tierras de los Monegros, donde él mismo, ha realizado obras de riego en aquellos terrenos, que ha hecho producir, cantidades de fruta que dedica a la exportación. Yo he visto hombres altoaragoneses, en esas fincas, que trabajan con ilusión y son felices con su trabajo.
Pero el hombre, actualmente, trata de vivir con plena libertad y libremente saciarse con el dinero, con actividades corruptas y no se ve satisfecho con el amor de sus esposas, porque ahora muchos no se casan, sino que buscan el amor libre, que en lugar de darles felicidad, los hace unos desgraciados. Estamos los hombres equivocados porque esa felicidad completa,  no la podemos alcanzar en este mundo, sino aceptamos el sacrificio, que lleva consigo el tiempo,  con la edad avanzada. No creo que la vida sea, como un resto de una vela, en una palmatoria, que se va consumiendo lentamente, pero que ya no produce. No podemos tampoco ser felices, viendo padecer a los demás y no tratar de ayudarles. Sí, es preciso que los seres humanos se ayuden mutuamente, porque estando ya creado el “El club de los solos y de las solas”, vamos “camino de nada”. Esto no ocurre solamente con los hombres y mujeres de escasa economía, sino que mi amigo me ha contado la soledad de hombres, que poseen el dinero en abundancia, pero están ya en el “Club de los solos”.
 Tiene este hombre trabajador y creador, un amigo,  que él cree que ya está en el fondo del saco de la soledad y no le encuentra solución a esa soledad y lo siente en su corazón, pues me lo cuenta con un rostro bañado por la tristeza. Ese amigo altoaragonés no ha seguido  en la vida, una vocación de trabajo, de amor y de virtud hacia los demás, empezando por los obreros, a los que dar trabajo e ilusión por una vida justa y agradable. Ha seguido más bien, nacido en una familia pudiente, la vía del pasarlo bien por la vida, una especie de amistad con el “cachondeo”. Estudió una brillante carrera y al principio, fue un ejemplo en el trabajo, pero se quedó sólo, ya que su mujer se le marchó y un hijo se le murió, marchándose el segundo que tenía,  a vivir lejos de España. El divorcio, hoy en día, rompe la felicidad de muchos hombres y de muchas mujeres,  porque no sabemos hacer frente a algunos sacrificios en la vida, de cuya renuncia brota una desgracia total de los hombres y mujeres solos,  que van al “saco de la soledad”. Este comportamiento fácil y sin espíritu de sacrificio, suele traer problemas morales o éticos. Le pregunté a mi amigo, que si fue la ruptura de la moral,  la causa del divorcio y de la soledad de ese solitario. No encontraba clara la causa de si los problemas, eran morales o éticos, pero me dijo que no habíamos mezclado la vida familiar, con los intereses políticos. En esta vida, teóricamente democrática, habrá que pensar para darnos cuenta si sería alguna rivalidad política, la que está llevando a una gran parte de la población a la Soledad.

Esa soledad que no quiere dejar a los hombres, esa soledad que no quiere soltarlos, que no quiere dejarlos a ellos ni a ellas. Prefiere que se mueran en el fondo del saco de la soledad. 

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