jueves, 2 de junio de 2016

Huesca en 1792 por Don Pedro Blecua y Paul

Placa situada en una calle de Abiego (Huesca).


Don Pedro Blecua y Paul,  nació en Abiego en 1746. En 1777, fue admitido como socio de la Real Sociedad Aragonesa de Amigos del País. En 1779 obtuvo el grado de doctor en Teología y en 1791, lo agregaron a la clase de  Agricultura de la Real Sociedad Aragonesa de Amigos del País. En 1813 fue elegido Gobernador y Vicario de la Diócesis de Huesca por el Cabildo de la Catedral. En el mes de Agosto renunció a su cargo y se declaró a la Diócesis de sede vacante. Murió a los ochenta y ocho años y fue enterrado en el camposanto de la ciudad de Huesca, junto a la ermita de las Mártires, que lo abrieron por entonces, para evitar el enterramiento en las iglesias. Este libro se debe al interés mostrado por Don Antonio Naval Mas y se publicó el año de 1987.
Tuvo una doble actitud ante la Sociedad, una el estar unido a la Escolástica impartida en la Universidad, pero inquieto al mismo tiempo por los problemas de las sociedades económicas de amigos del País. Pedro Blecua, era miembro de una familia infanzona, sin apuros económicos y algunos de esos infanzones, eran consagrados “in sacris” para dirigir una capilla en la Parroquia de sus padres, en Abiego. Esta vocación sacro-familiar, duró muy  poco tiempo, pues retornó de nuevo al Seminario, que era un Colegio de la Universidad de Huesca.  

Blecua tenía una visión de la Iglesia, de la Nobleza y de los Ayuntamientos y se daba cuenta del desprecio que tenían parte del Clero, de los Nobles y de parte de los Alcaldes hacia la tierra, haciendo unos cultivos mal aprovechados, contra los frutos que la tierra ofrece. Estudió Blecua la inferior utilización del “Monte de Gratal al no ser roturadas sus tierras por los Agustinos de Loreto…y que el ayuntamiento de Huesca no saque más rendimiento a los montes de Pebredo y San Juan, punto en el que insistió Ignacio Asso unos años más tarde”. Este Ignacio Asso “hará ver cómo podrían aumentar la población si los “montes redondos” estuvieran abiertos a los nuevos pobladores”.  Yo, desde hace muchos años me daba cuenta de la serie de montes sin población fija en ellos, desde antes de llegar desde el Pirineo a Bailo, que seguían por las zonas del Gallego, casi hasta Zaragoza.

Bailo se preocupaba de la Religión,  uniendo  en sus trabajos el cultivo del alma y del cuerpo. No estaba de acuerdo  con que no se preocuparan  de la producción  de las tierras, por ejemplo del monte de Gratal, por los agustinos de Loreto. Ni estaba conforme con el Ayuntamiento de Huesca, que no se preocupaba de hacer rendir el rendimiento  de los montes de Pebredo y de San Juan. Estaba herida también la sensibilidad de Blecua por el comportamiento que  tenían el  conde de Atarés, arrendando a los forasteros del pueblo de Callén, las tierras que sus vecinos soñaban  cultivar. En el pueblo de Marcén, en que quedaban muy pocos habitantes, el duque de Villahermosa y el Conde de Sobradiel, preferían hacer de “dueños absolutos de la tierra”, absteniéndose de repoblarlos, para que creciera su beneficio de esas tierras. El clérigo Blecua acusaba al conde de Gurrea de no dejar romper algún pedazo de tierra a los pobres vecinos de Gurrea. Blecua estaba “diciendo mucho de lo que después Jovellanos plasmaría en su célebre y conocido informe sobre la ley agraria”.
¡Cómo Blecua, que era eclesiático, vinculado a la Univesidad de Huesca, pide una buena dotación para la cátedra de Medicina, en la que además de citar la teología dogmática, inserta además el derecho natural, de gentes y práctico, filosofía moral, matemáticas que en Huesca habían existido y anatomía!.
Sintió la necesidad de que cada pueblo tuviera su escuela, con lo que se mejoraría la industria, porque sin maestros sigue la sociedad estando sin gente preparada. Porque a Blecua no sólo le preocupaban los productos para su consumo,  sino que se necesitaba una cultura. Don Antonio Naval Mas en sus “Notas Introductorias” a la “Descripción topográfica  de la ciudad de Huesca…”.escrita por el Dr. Don Pedro Blecua y Paul el año de 1792,hace un análisis de su pensamiento y dice: “Su concepción de un aprovechamiento más amplio…le lleva a hacer notar que en Huesca hay dos bibliotecas infrautilizadas: la del Palacio Episcopal y la de la Universidad, proponiendo como solución la concentración en una sola que lo fuera pública y al servicio de una escuela o estudio general”.
Pero las condiciones de cultivo, “según dice Asso, que en el partido de Huesca, en su trabajo que publicó el año de 1798, los últimos veinte años se hallaba sumido en gran infelicidad y miseria a causa de las continuas sequías que se habían producido”. No obstante Blecua dice que en Tardienta  se cultiva mucho vino y en Robres, el interés de los vecinos “apenas ha dejado tierra sin rasgarse”.
A pesar de que en Huesca,  los vinos del Somontano, como los de Sabayés, Barluenga, Santa Eulalia, Loporzano, etc, iban cogiendo fama, “el informe de Blecua es también de interés por las ausencias a escasas referencias a otros productos que en el resto del País se estaban cultivando con éxito  O ERAN DE RECIENTE INTRODUCCIÒN. En este sentido se puede constatar que son escasas las cifras que da relacionadas con el cultivo del maíz, y que en ningún momento hace alusión a la PATATA, que por entonces, se ESTABA INTRODUDIENDO EN ESPAÑA, y que, con el tiempo, LLEGARÍA A SER UNO DE LOS ALIMENTOS BASICOS  DE LOS LABRADORES”. (1798). No pone fecha en el libro que indique cuando se empezó a consumir maiz y patata. Asso publicó en un interesante trabajo el año de 1798, “que dice que el partido de Huesca, durante los últimos veinte años se hallaba sumido en gran infelicidad y miseria a causa de las continuas sequías que había sufrido, aunque se estaba superando el bache”. “Parece que Blecua no coincide exactamente, pues al cuantificar la producción de cada pueblo, dice  en la calificación del producto del mismo, que todo es de buena calidad y aumento considerable por el mucho fomento y aplicación de la agricultura”. Son tantos los pueblos que describe que tal vez clasificara su producción de un modo más general, que concreto en cada año. Seguramente escribiría sobre las cosechas en los pueblos de las cuatro bandas del Norte, en épocas anteriores a la de 1798. Entre las fechas que escribió Blecua, no alcanza a coincidir con la de 1798, en que ocurrió el triunfo de la patata en Villanueva de la Serena, en Extremdura, pues en el escrito sobre Ayerbe, dice que es patria de don Matheo de Villamayor…secretario del Despacho del Supremo Consejo de Guerra, que falleció en 1789.
Dicen que el principio del consumo de la patata, en España, tuvo lugar en Extremadura, concretamente en Villanueva de la Serena, en 1798, frita en forma de tortilla. También comenzó su consumo en Galicia . El primer escrito que hace referencia a la tortilla de patata se hizo en 1818, que iba dirigido a las Cortes de Navarra. Algunos declaran que fue Zumalacárregui el inventor de la tortilla con patata, en Bilbao. Desde luego que fue su maestro, pues con ella, satisfacía el apetito de los carlistas.
No se conocía la patata en Europa, hasta que el explorador español Gonzalo Jiménez de Quesada, la descubrió en 1537, pero en España no se documentó hasta el año de 1570. Hasta el siglo XVII, se discutió de la bondad o intoxicación que podía producir el consumo de la patata. Algunos acusaban a la patata de ser la causante de diversas enfermedades, lo que hizo que durante muchos años, la patata fue apartada de las mesas europeas. Los monasterios feudales de Galicia Central,  obligaban a sus colonos a sembrar patatas y a consumirlas durante la hambruna de 1730-1735, que coincidió con las malas cosechas de castañas. Los campesinos se resistían a consumir las papas, porque creían que transmitían pestes, pero se dieron cuenta de su bondad y les salvó la vida a muchos de ellos.
La patata fue la creación de una  alimentación necesaria para entrar en la industrilización europea. En este acontecimiento tuvo una  gran importancia Antoine Augustin Parmentier, que ofreció al rey Luis XVI y a su esposa María Antonieta, un banquete, con patatas de diversas preparaciones, que resultaron  un agradable manjar.
El Doctor don Pedro Blecua y Paul, murió el nueve de Enero de 1835 y fue enterrado en el cementerio de las Mártires de Huesca, Tenía ochenta y ocho años de edad. En 1798, en el libro de Descripción Topográfica de la ciudad de Huesca…. sólo hace una vez alusión a la patata. Pero yo creo que como murió el año de 1835 a los ochenta y ocho años de edad, acabaría consumiendo patatas, que seguramente, prolongarían su vida.


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