miércoles, 31 de agosto de 2016

La caseta de los pobres de Siétamo

                     
     

   Artículo traducido de mi libro en aragonés:”Beyendo chirar o sol
Se ha derrumbado una noche de este invierno lluvioso de los años de 1980, la Caseta de los Pobres. Fue levantada hace ya ¿más de cien años?, para que los caminantes pobres y los que no querían gastar dinero, se cobijasen por las noches, bajo su bóveda. No les faltaba paja, en la que se echaban, y que con su envoltura, despachaban el frío de su anatomía y de su fisiología, combatiendo  ese frío, que dominaba el ambiente sobre todo, por las noches.
Por dentro de la Caseta, dominaba la oscuridad, pero por fuera se veía su pared de piedras, no muy bien picadas y unidas unas con otras, en lugar de con cemento, con barro o cemento del pobre, no sólo del pobre mendicante,  sino usado también en la construcción de muchas casas y pajares. ¡Qué ingenio tenían aquellos albañiles en tiempos tan lejanos!, porque el tejado de dicha caseta, no tenía maderos ni tejas. Evitaban el buro o arcilla que entrase el agua de lluvia, en el interior de dicha Caseta, un ábside de piedras, que formaban una bóveda, tapadas con los citados  buro o arcilla, que sin estar cocido, como se hace con los ladrillos y las tejas, hacía resbalar el agua de lluvia, del tejado al suelo.
Durante siglos acogía a los pasajeros pobres y a otros que no lo eran tanto, pero querían evitar el gasto. En el verano era una buena “mosquera” y en el invierno encendían hogueras en el interior de la Caseta pues el humo, salía por una pequeña chimenea, que manifestaba la presencia, en su interior, de caminantes. Cuando esto ocurría, bajábamos los niños a la caseta para ver con curiosidad a los pobres. Entre estos había tipos de diversas formas: unos eran pobres solitarios e insociables, otros que caminaban por el mundo agrupados, para hacer más soportable su miseria. Unos eran poetas alocados, otros violineros sin fortuna y  otros comediantes acompañados por canes domados…Los niños, si hacía frío, les traían algún fajo de leña y alguna toza, pero si había niños pobres en aquella cuadrilla, les daban además su merienda, que solía ser un trozo de pan mojado con vino y azúcar, en algunos casos.
Cada vez que se marchaban de su Caseta o refugio, aquellos pobres,resultaba más negra por dentro,tan negra como su fortuna. Se iban amontonando dentro de la Caseta,deformes botas y zapatos,que ya tenían separada su suela por la punta , que parecía que abrían sus bocas como si tuviesen tanta hambre, los zapatos como los que los habían abandonado. Dejaban en la Caseta , latas, en las que habían cocido patatas, pero que a última hora, como el cántaro que va a la fuente,se quebraban.
Los vecinos del pueblo no solíamos entrar, porque allí no había nada útil que sacar,pues allí sólo se podía sacar alguna “mascarada negra”,botas abiertas y latas viejas.
Pasó, no sé cuando,que se cayó la chimenea y el agua de lluvia, a fueza de días,noches, meses,  estaciones y meses, en una palabra de años, hizo su labor destructiva.¡Quien no acude a la gotera, acude a la casa entera!.
Pocos días antes de derrumbarse la Caseta,se refugió en ella el último pobre , que se rfugió en ella. Ya acudían a refugiarse en ella muy pocos y a veces se les pagaba el autobúas, para que acudiesen al Refugio Municipal de la capital , que reunía mejores condiciones.pero había pobres a los que gustaba más,quedarse n el ambiente de la Caseta de los Pobres,que era más libre porque  estos pobres amaban más la libertad.
Ya no podrán permaneces aquí. Por esto tengo tristeza, pero mi gozo hubiera sido infinito, si con la Caseta de los Pobres,se hubieran acabado totalmente loas miserias de la pobreza.
Me parece difícil, pues ya hace muchos años,escuché decir a un pobre.”Se han empeñado en matar a los pobres, pero se “choderán”, porque cada vez abundarán más”.

Si no se equivocaba, será una desgracia para todos los hombres y mujeres.

viernes, 26 de agosto de 2016

MONTEARAGÓN Y EL FUEGO



"Traducido de la Fabla Aragonesa al Castellano".


Fuentes de Marcelo y Jara,
Ruinas de Montearagón,
Sierras de Gratal y Guara,
Huesca de mi corazón.
Todos los días contemplo las ruinas de Montearagón.  Sí, todos los días las veo, porque todos los días, las miro. Desde niño le preguntaba a Huesca, a Loporzano y a Siétamo, que forman parte de la Tierra de mi corazón, quien fue el que le prendió fuego a este Monasterio, que mira al cielo. Todos me respondían que el comprador del expropiado Monasterio, le prendió fuego y las llamas de tan amado monumento, que miraba y siguen sus ruinas mirando al cielo, en una enorme hoguera, subían danzando hasta el cielo. Danzaban no en forma de Jota, sino en un dance diabólico hasta el cielo. Todas  las cimas de las Sierras de Gratal y de Guara, estáticas contemplaron el fuego rodeado de horribles manchas de humo. Se veía la tenebrosa luz de sus llamas desde Huesca, por todo el Abadiado, como me contó mi padre, nacido el 28 de Febrero de 1885, al que se lo había contado su padre.   
El Abad se quedó,cuando ya era viejo,secularizado en Siétamo,hoy capital del Arciprestazgo de Montearagón. Después de muerto dicen que se aparecía a la gente desde una ventana de Casa Lobaco.Los tirantes y el rosario del Abad se conservaron  hasta el año de 1936,en casa Almudévar del pueblo.¿Fetichismo?. No, yo creo que era por agarrarse a un pasado, a las raíces de un Aragón que en cien años ha perdido su sentido histórico y su personalidad.Una señora,llamada de apellido Ballarín,tenía en su casa unos relicarios, de los que uno decían que contenía sangre de Cristo; no se  si la contenían o no, pero se puede saber porque los tienen los herederos,que los guardan en un pueblo , próximo a Siétamo.
Muerta la Abadía,muerto el Abad, el Abadiado caminó también hacia la muerte. El esqueleto del castillo- monasterio se resiste a caer, parece no ceder pero , ¿hasta cuando?.
Cuando la Desamortización de Mendizábal, Huesca perdió la oportunidad de rescatar Montearagón, en tanto que Barbastro se esforzó en conservar el Monasterio del Pueyo, de donde los benedictinos se marcharon, pero vinieron frailes de otra orden. ¡Qué lección, qué vergüenza para Huesca! nos dio Barbastro en aquella ocasión,recuperando el Monasterio del Pueyo. Con muchos motivos, la zona donde se asienta dicho Monasterio, se sigue llamando el Somontano de Barbastro.
Los frailes de Montearagón huyeron, descolgándose por una soga y buscaron acomodo e otros lugares. El Abad estuvo de ayudante del párroco de Loporzano, hasta que se quedó a vivir en Siétamo, alguno de cuyos habitantes todavía se mira a la ventana, que se orienta al Este en casa de Lobaco,con la lejana esperanza de verlo asomado a ella.
El comprador del Monasterio subastado, se vendió lo que pudo y después le prendió fuego. A este hombre los labradores de aquellos montes, pudieron  llamarlo : “aliagueta, encendallo”. Los somontaneses de Montearagón, deseaban al comprador incendiario del Monasterio “un grano tan grande como de Huesca a Loporzano”
Castillos en el aire ,dice el refrán que hacemos los españoles, pero los que tiene sus cimientos en nuestra  tierra, los dejamos caer. Un día y no fue un sueño, vi el castillo de Montearagón, volando por el aire, la niebla rastrera llegaba  justo debajo de sus muros y por algunos momentos creí en milagro.Pero cuando volví a la realidad, deseé que las boiras se lo llevaran para quitarnos esa vergüenza.
¿ Cuando se empezará de verdad la reconstrucción de Montearagón?. Hoy muchos dicen que estas cosas son tonterías caras, porque no son rentables. Si el Castillo-Monasterio estuviese en Cataluña, donde se mira la rentabilidad, ¿estaría así?.
Pero parece que los oscenses han cambiado de opinión y piensas que el Castillo de carácter a la Comarca, a Huesca y a Aragón y se han unido para reconstruirlo, labor que ya empezaron, pero que ha parado. Si estuviera reparado el Castillo- Monasterio, como los frailes plantarían árboles en sus laderas.
Si ahora las ruinas muestran historia con su elevada presencia, ¿qué enseñarán el día que Montearagón esté reconstruído?.

Entonce dejará de ser “lastimosa reliquia solamente de su invencible gente”.

martes, 23 de agosto de 2016

“Oh,when the Saints-Go marching in!.



(Artículo traducido del aragonés al castellano).
Siempre ha sido la música una evasión del espíritu, un huir, un ausentarse hacia los espacios. Pero además, una forma de buscar lo transcendente y de hacer sentir a los oídos de los seres humanos, los sentimientos que expresa esa pieza musical, cuyos sonidos se ensanchan por el aire.
En estos días la presencia de la muerte, a muchos los aterra, intentando algunos evadirse de su presencia y al pueblo,  lo congrega en los cementerios.
¡Oh, cuando los pueblos marchan hacia su muerte, contemplando la muerte de muchos miembros  que vivieron!. ¿A dónde van?. Caminan por la vida en busca de luz y haciendo sonar música. Si son pueblos negros, van cantando cantos “spirituals”, que tienen en su interior una lumbre,  que tornan bella la negrura de sus cutis. Si se trata de latinos, cantan canciones, cantan misereres y Dies ira-Dies illae y ¿cómo no?, encendiendo “cerilletas” y candeletas. Su problema es encontrar el instrumento musical que nos ilumine el espíritu.
 Bécquer decía en la poesía de la Niña Muerta: “Ante aquel contraste de luz y tinieblas, medité un momento : ¡Dios mío, qué sólos se quedan los muertos!”.
Voltaire, cuando estaba en trance de muerte, gritó : ¡luz, màs luz!. No es preciso dramatizar, porque tal,  lo único que quería era una luz más racional. Pero,  ¿por qué el pueblo busca un contraste, entre la muerte y la luz y las lucetas?. Pero yo creo que tal vez sea porque ese pueblo cree que hay una luz, más allá de este mundo.
Los niños se introducen rápidamente en los juegos relacionados con la muerte. Los muchachos más atrevidos caminan por las noches hacia el cementerio, para ver las ´´lumbretas” o fuegos fatuos y todos en unión, vacían calabazas, de su materia interior y tallan sus cortezas con aguieros que recuerdan los ojos y unos dientes que representan la boca. Preparada la calavera, encienden dentro de ella una vela y la colocan en lo alto de una fuente, para asustar a las mujeres que van a por agua.
Pasando por Novales vi, desde el coche, una luz en medio de la carretera. Paré el coche y me di cuenta de que se trataba de una calavera, de las que preparan los niños. Me la llevé. La habían colocado el hijo de Valeriano y de sus amigos.
Una australiana veía con extrañeza la costumbre de alumbrar velas. Pero estos días de atrás otra australiana, se ha prendido fuego con una tea, en protesta del materialismo de la vida. ¡Contrastes que se dan en la vida!,  como  mi joven amigo que no cree en Dios y oye por la noches las voces de unos desconocidos. Este amigo mío no cree que la palabras que escucha por la noche sean de Dios, pero admite que tal vez sean de los duendes nocturnos, que por las noches, salen por el espacio a gritar y a pronunciar sus palabras.
Algunos sienten terror ante la muerte y Lord Byron trataba de combatirlo , bebiendo vino, en una calavera de muerto,en los claustros de un viejo monasterio. Quería sacudirse el miedo, pero no veía luz. La gente de los pueblos, que desde que son niños, encienden la luz, respetando a la muerte, no se aterran.
En los viejos cementerios plantaba flores, que daban vida a los muertos o colocaban ramos de flores naturales, de los huertos cultivados en los pueblos. Las flores son luminosas, pero no me parece tan luminoso el tráfico que se organiza con las flores a costas de la muerte. Unas veces son las flores de un día,  que después se tornan secas y deprimentes, porque hacen el fosal más deprimente que esperanzador.
Oh,  cuando el pueblo se va marchando hacia la muerte…Oh ,cuando la gente se marcha hacia la …

¿Hacia donde?. Piensa, que una cosa es que el pueblo marche hacia la… y otra que lo lleven hacia … 

lunes, 22 de agosto de 2016

Creer en el Futuro

Michel Eyquem de Montaigne


“Unamuno decía,  las manos son grandes fraguadoras de inteligencia, las manos crean espíritu”. No se conformaban los monjes con el estudio de los textos sagrados, sino que el trabajo manual constituía otra base de la vida monástica. Se daban cuenta de que las manos son fraguadoras de la inteligencia, ya que ellas crean espíritu, porque el diálogo mano-cerebro, ha tomado desde siempre parte en el proceso de la formación del hombre. El marxismo veía en el hombre una fuerza del trabajo y quería que el hombre trabajara más y más, pero los antropólogos han visto la grandeza del diálogo mano-cerebro. Los capitalistas tampoco se han fijado en la fuerza intelectual del trabajo, sino que  se han fijado únicamente en el dinero resultante del que quieren aprovecharse ellos mismos. En cambio al monje,  como dice Pilar Moreno Rodríguez,  “le une en solidaria armonía el trabajo de todos los humanos, y le permite compartir el pan con huéspedes y peregrinos”. Luego han sido muchos los hombres los que han creído ver la felicidad en el escaso trabajo y en el dinero  y este comportamiento nos ha conducido, como dice Jean Claude Trinchet, presidente del Banco Central Europeo a “tiempos verdaderamente dramáticos” para la economía, dejándola situada en “la más difícil” situación desde la primera Guerra Mundial.

He estado en una nave industrial a repasar el coche y en ella he encontrado un folleto en el que la Federación de Empresarios de los Polígonos Industriales de Huesca va a organizar  una conferencia de un Licenciado en Filosofía y Técnico Superior por el ISCEUM de la Universidad Complutense. Son muchos los objetivos, pero uno de los más importantes es “proporcionar a los asistentes, informaciones,  datos que permitan hacer un  autochequeo  de sus empresas y de su posicionamiento de cara al futuro inmediato”. Me ha causado este hallazgo una gran satisfacción el darme cuenta de que en estos momentos “qué son verdaderamente dramáticos”, la Federación de Empresarios de Polígonos Industriales de Huesca, no se entregan  al abandono del trabajo y de la producción, sino que filosofan sobre el pasado , el presente y el futuro. Lo que les importa en primer lugar es el futuro, pues dice el folleto esta frase de Victor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Se alegra uno al comprobar cómo  entre nuestros empresarios los hay valientes y no se desaniman en seguir su trabajo, que da alegría a los trabajadores. Esos empresarios quieren lo mismo que los  alemanes, después de la Guerra Mundial, que levantaron la casi anulada economía de su país. Añaden el pensamiento de Michel Eyquem de Montaigne: ”No existe el presente: lo que así llamamos no es otra cosa que el punto de unión del futuro con el pasado”. Nadie mejor que el conferenciante para alcanzar ese punto de unión, porque además de Técnico Superior, es Licenciado en Filosofía. Se ha dado tal vez en su cerebro el fenómeno que se daba en los cerebros de aquellos monásticos, que al desarrollar su trabajo, se elevaba su nivel intelectual.  

sábado, 20 de agosto de 2016

Fiestas de Arbaniés

Iglesia Parroquial de Arbanies.


Es el pueblo de Arbaniés más antiguo de lo que pensamos, pues está en una zona fronteriza entre el Abadiado de Montearagón y el Somontano de Huesca. Si miras hacia el Norte, parece que te encuentras en la misma Sierra de Guara. Si miras al Oeste, ves las ruinas del Castillo- Monasterio de Montearagón, que llenan los corazones de tristeza. Cuando vas al cementerio, al Este, aparte de recordar a aquellos vecinos tan nobles y trabajadores de Arbaniés, te impresiona, después de haber contemplado  campos fértiles y grandes,  el enorme barranco lleno de piedras, que parece que la Sierra quiere bakjar hacia Liesa. Hay caminos que bajan al fondo, pero que quieren subir a Ibieca y trabajadas por los hijos de tal pueblo, se encuentra unas cincuenta hectáreas de Arbaniés. Me acuerdo de Luciano Used, que fue concejal conmigo y  que se preocupaba del aprovechamiento de esas huertas, pero la emigración las dejó abandonadas. El mismo Luciano emigró a Huesca. Por el Sur se llega  a Castejón de Arbaniés y a Siétamo. Y hoy se ha hecho una  carretera entre Castejón y Arbaniés,  pero antes era un camino por el que a veces pasaba yo mismo para ir a buscar al Médico. Otras veces, cuando llovía, tenía que ir a dar la vuelta por el Estrecho Quinto. Yo fui alcalde durante unos veinticuatro años y tuve dificultades para poder construir esa carretera. El río Guatizalema corre por Arbaniés, hacia el Oeste y allí acuden jóvenes a bañarse. Pero aparte del ambiente geográfico, lo principal es el núcleo del pueblo, porque cuando subes de Siétamo, te encuentras en primer lugar una ermita derribada, en cuyo interior hay una losa en que se pueden leer textos antiguos. Poco después ves la piscina, cuyo terreno lo regaló al pueblo una buena señora, cuya casa se ve enrejada al llegar a pueblo. A la derecha se contempla una iglesia que llama la atención por su belleza, pero es de admirar su antigüedad,  ya que es del siglo XII. A su lado se alza un frontón de piedra, uno de los mejores de los que quedan en nuestra provincia. Quedan frontones,  pero ya no quedan “pelotaires”, porqe ya no queda casi gente en los “lugares”. Quedan muchas casas pero ya casi no quedan habitantes A mí, personalmente me impresiona Casa Azara, fundada por un hermano de un antepasado mío de Siétamo. Conocí a su dueño que era un hombre simpático, casado con una señora de Sasa del Abadiado, de casa Latorre y de los que queda una hija, en la Residencia de la carretera de Jaca. En casa de Azara, el último infanzón que allí quedó tuvo seis hijas, que se casaron algunas en Loporzano y se acabó la familia Azara en Arbaniés. Pero los Lasierra eran nobles y pusieron en la fachada de su casa un mosaico, en el que se lee CASA AZARA. Hay varias casas, como casa Lera, casa del Trujano, casa de mis parientes de Javierre de Castejón, que bajaron de Arbaniés y casa Monje,   donde Julio Barreu se casó con la hija de Sanchón de Siétamo. Hay otras casas de las que en estos momentos no me acuerdo de sus nombres, pero de las que tengo recuerdos, pues además de alcalde he sido veterinario de Arbaniés. No puedo olvidarme de Casa Ciria, pues tenía una buena amistad con el abuelo,  casado con una Trisán de Fañanás. Su hijo el heredero está casado con una señora de Fañanás y tienen un sobrino en Huesca, que es una gloria de Aragón porque canta jotas, como los ángeles y se ha hecho famoso. Hoy, día 15 de agosto de 2012, seguramente cantará en Arbaniés,   donde escucharlo es un privilegio, porque está rodeado por la Sierra de Guara, por Montearagón y sus sonidos son escuchados por la iglesia con sus pinturas románicas y por el frontón.
Hoy, en la carretera que va Huesca, he encontrado un programa de las Fiesta de Arbaniés y en el Bar he visto algunos otros programas. Hoy es la fiesta de Nuestra Señora de la Asunción y se celebra la Fiesta en su día exacto, y es triste recordar que Antonio Cano, que ya se ha despedido de esta vida hace muy poco tiempo. Era un personaje humilde, pero noble de Arbaniés  y estaba indignado porque algunos años se cambiaba la fecha de la celebración de la Fiesta, debido a que coincidía la Fiesta de Arbaniés con la terminación de las Fiestas de San Lorenzo en Huesca. Por eso cambiaban la fecha festiva del día quince de Agosto o de la Asunción al próximo fin de semana. Esto a Antonio le parecía mal y decía que si algún día del año apedreaba o caían lluvias excesivas,, sería debido al cambio de fecha de las fiestas porque con tal cambio se ofendía a la Virgen de la Asunción. Este año se celebran las fiestas en su fecha, lo que promete ”buen año para el que viene”. Por eso todos los años serán iguales porque esta año se ha usado la fecha festiva  auténtica, pero otros años se volverán a cambiar las fechas verdaderas.
Por eso los de Arbaniés, no se fían de estos datos para saber si el año será bueno o malo y por eso el día uno de Agosto, se preocupan de comprobar si la noche ha sido seca o húmeda, y esta humedad indicaría que el año siguiente no habría “sequero” o sequía. En cuanto a las olivas, el día de la Virgen de Marzo, día en que se “empreñan” o florecen las oliveras, se levanta una piedra cercana al río, o  “clorizco”, como llaman a esta piedras en el Somontano y se comprueba si sale la tierra húmeda, es una señal de que ese año habrá olivas. Pero olvidándose de esos problemas, después del baile, Falces el pastelero, obsequiará todos los asistentes a las Fiestas con un “delicioso chocolate”.
Se van acabando los viejos labradores, en Arbaniés y hay que investigar en los pocos que todavía viven, por ejemplo a Francisco San Román o Paco el Panadero. Este hombre es un poeta que ha compuesto a lo largo de su  vida poesías de sus viajes por los pueblos del Somontano,  donde repartía el pan de cada día. ¡Cómo amaba a su esposa , que ya se fue!. A mí ya me va resultando cada día más difícil hablar con él, porque antes de sufrir un accidente con su coche, lo encontraba muchos días en el Bar de la Arboleda de Siétamo. Pero me acuerdo de los relatos que me contaba de su barrio de Arbaniés, hoy totalmente despoblado y que se encuentra en la carretera  que sube a Bandaliés. El vivía en casa Miguelico, encima de cuya puerta,  se exhibía y todavía se puede contemplar un “lauburu”,que no sólo era vasco, sino también aragonés. Alrededor de él estaban “charrando” los vecinos de casa Amarca, de Casa Pepe, al que murió en la guerra civil y todos ellos han desaparecido del barrio y de Arbaniés.
¡Que bien suena escuchar los nombres de las casas, como la de Truján,  de Lera , de Falces, de Miguelico y de tantas otras que parecen estar olvidadas por los hombres, pero que siempre estarán recordadas por los pocos que quedan en Arbaniés y de aquellos, que por HUESCA, van con sus jotas y su corazón obligando a sus oyentes a que se acuerden de Arbaniés.




¡Buenos días, Luna lunera!



Son las siete de la mañana de un día del mes de Agosto. Abro la puerta de mi casa y veo que no me encuentro solo, porque la Luna,  espléndida Luna Llena, me está mirando desde lo alto del Occidente. Está alegre porque brilla su rostro, ya que toda ella es un rostro redondo, que desde el cielo, parece que está contemplando todo lo que se pone delante de su cara circular  y  luminosa. Cuando me fijo en su rostro, le veo ojos, nariz y boca. Todo su cuerpo es redondo, esférico, que hace pensar en un ser totalmente cerebral. Pero su rostro, además de hacerme pensar,  enamora, porque mi cerebro se pone a especular sobre si esa cabeza lunar, sonríe, llora o me está observando, para transmitirme un mensaje. Hoy me da la impresión de que sólo estamos en la Creación, la Luna, Luna lunera, cascabelera y yo, porque son las seis y pico de la mañana y no aparece ningún ciudadano, para que nos dé su opinión, sobre la vida aquí abajo, y la Luna, que parece que está buscando  la belleza y el amor, en nuestra Tierra, porque se tornó en Satélite, al separarse de ella.
En este mes de Agosto, cuando miras al cielo, las estrellas fugaces siguen cayendo en el horizonte, pues parece  que todos los días las estrellas fugaces saludan a la Luna, durante este mes de Agosto. Durante él parece que la Luna reina en el cielo de la Tierra y cumple sus deseos, por ejemplo sube y baja las mareas en los mares y hace que el cultivo de las plantas se apoye en la misma Luna. Hace fermentar  los vinos  y  les da un equilibrio, que influye en las mentes de los hombres y a los que se pasan en la cantidad de su bebida, les hace perder el sentido común. Según la opinión del pueblo, que yo he comprobado esta mañana, brilla la Luna con majestuosidad. Algunos individuos para alcanzar la dicha, que parece prometerles la Luna, por la noche, sumergidos en el agua del río o del mar, en su oscuridad, hablan con ella, buscando   un lugar oscuro,  para ver las Perseidas o lágrimas de San Lorenzo. Es la Luna un gran satélite, pues dista de la Tierra 384.000 kilómetros, que da la impresión de ser una parte de la misma Tierra, que se desprendió por un gran impacto, por la participación que ejerce en las mareas, en la vegetación y en la fermentación de los vinos. Hace cuatro mil quinientos millones de años, se desprendió la Luna de la Tierra, para convertirse en Satélite y todavía, en el Sistema Solar, sigue fiel a su misión de servir a su antigua Tierra. Son muchos los kilómetros que separan a la Luna de la Tierra, pero nunca han perdido ambas, la esperanza de visitarse, no sólo de mirarse cada día y cada noche.
 No la han perdido, porque el día 16 del mes de Julio de 1969, los tripulantes del Apolo 11, sabían con seguridad que querían llegar  a la superficie de la Luna. El Apolo XI, cuando salió de la Tierra, ocupado por Armstrong y Aldin,  con la colaboración de Collins, creían que iban a llegar al Satélite, pero en ellos había alguna duda de si volverían a pisar su propia Tierra. El mismo presidente norteamericano, dijo que América quería subir a la Luna “no por ser fácil, sino porque era difícil”. Hay que reflexionar sobre la frase de Aldrin,  cuando dijo que la misión de subir a la Luna, era “un símbolo de la insaciable curiosidad del hombre para explorar lo desconocido”. Recogieron los astronautas 22 kilos de muestras del suelo y de rocas lunares, al tiempo que instalaban instrumentos científicos, para localizar, tales encuentros.
Pero no fue solamente una curiosidad intensa del hombre, sino que  en España ha sido un sueño de los cantantes y de los poetas, que como García Lorca, soñaron en sus poesías con alcanzar la Luna. La alcanzaron los norteamericanos, con sus cerebros, con su técnica y con su ciencia, pero aspiraron a poseer la luna los cantantes españoles y su sublime poeta García Lorca.
Entre las Canciones del Consorcio, parece mentira que la Luna no se conmoviera ante el canto de sus coplas. En su Luna enamorada, se le oye :”Dicen que tiene la luna-lunita clara,  lunera- amores con un gitano-que la camela, que la camela. – y que con una guitarra- a la lunita jalea- y le canta bulerías- y ella contesta por peteneras-Dicen que la luna tiene-amores con un calé-y que toditas las noches-con el gitano se ve”.
Es más profundo el pensamiento que se deduce de la Poesía del gran maestro GARCÍA LORCA, cuando narra y nos hace soñar con la muerte de un gitanillo. Dice la poesía los siguientes versos:” El jinete se acercaba-tocado el tambor del llano.-Dentro de la fragua el niño,-tiene los ojos cerrados.” “Por el olivar venían, Bronce y sueño, los gitanos.- Las cabezas levantadas-y los ojos entornados.- ¡Cómo canta la zumaya. Ay como canta en el árbol!-Por el cielo va la luna-con el niño de la mano.- Dentro de la fragua lloran, dando gritos los gitanos.-El aire la vela, vela.. El aire la está velando”.
Los americanos se guiaron en su viaje a la Luna, por la Ciencia,la disciplina y el dinero, en cambio los españoles se guiaron hacia la Luna, con la poesía.

¡Españolito que al mundo vienes, te guarde Dios, ¡que una de las dos Españas ha de helarte el corazón!. 

viernes, 19 de agosto de 2016

El hombre siempre busca las Fuentes



Cuando yo era un niño, en esta parte occidental  del Parque, observaba como se cultivaban huertos, que regaban con el agua proveniente de la cercana Fuente del Angel. Con aquellos huertos, alimentaban sus cuerpos  los oscenses, y recibían la alegría de la Naturaleza, y hoy día con Fuentes, como la del Parque, recién estrenada, alimentan sus espíritus y su razón. Acuden a observar su conjunto, que parece la fuente de un paraíso, y no pueden resistir a contemplarla y gozar de su Corona circular, apoyada en delicadas columnas, que mezclan su color plateado brillante, con el “color incoloro” del agua, que baja desde la elevada Corona, hasta los depósitos, que la recogen. En su exterior, se acomodan hermosos jardines, que no pierden la frescura del agua que cae desde la Corona y en su interior, rodean el círculo unos bancos, que invitan a descansar, y que recordando el antiguo mármol en el que descansan, hacen gozar  a los oscenses de la frescura que producen, al sentarse en ellos. Y ven las paredes de agua que bajan alrededor de los bancos, desde la Corona de la Fuente, hasta los depósitos, que parecen fabricados de mármol blanco. Se oye el sonido de la caída de las paredes acuosas, que se van a los depósitos, pero nuevas corrientes de agua continuas, hacen escuchar su rumor …mor, mor…que no se modifica. Al bajar el agua, de la Corona a los depósitos sienten los oscenses la frescura de dichas aguas, e impiden la visión clara del exterior de aquellas paredes acuosas, lo que les anima a concentrarse en el bienestar, sentados en el seno circular, de la Fontana del Parque. Esta, no mantiene los cuerpos de los que acuden a gozar de la misma Fontana, pero  reciben la impresión de que sus cuerpos van a convertirse en espíritus dotados de belleza, que no mantienen sus cuerpos, pero que les ayuda a convertir su estancia dentro del círculo de la fuente, en belleza.
Hoy, domingo, día siguiente al de inauguración de esta Fontana, estoy contemplando la felicidad que causa en los corazones de los oscenses, que se sienten obligados a contemplar su belleza. Está situada la Fuente, en el cruce del paseo que por el parque, va de Oeste a Este, y con las sendas que bajan a los visitantes desde el Norte, donde los patos nadan, a la Calle de Don Vicente Campo. Donde se cruzan ambos pasajes, existe un círculo de árboles, llamados en nuestra Península  plátanos, que parece que fueron plantados en aquellos años anteriores, como dando fe de que allí había un buen solar, para implantar en él una Fontana, que sustituiría a un viejo y estropeado surtidor. En ese círculo, convertido en solar, no sé  qué cerebro pensó en construir sobre él, pero  en escasos días han convertido en una Corona Real, porque realmente, sostenida por delicadas columnas de brillo metálico, asienta sobre ellas una Corona, en cuyas superficies circulares, se ve el reflejo del agua, que cae sobre la balsa, que con sus aguas, refresca a los oscenses, sentados en los bancos, interiores de la Fontana. A veces con el reflejo poderoso del agua,  se mezclan las figuras humanas, que por  delante de la Corona circulan, exhibiendo los colores de sus rostros y de sus ropas en los lados en ella.
En el centro de aquella isla, rodeada de agua, se sientan los oscenses y recuerdan los esfuerzos que los altoaragoneses, han hecho, para convertir el Secano en una Gran Huerta.
Responde la Tierra al casi continuo riego del agua,que desprende en forma de lluvia,la corona de la Fuente. Y con ayuda de la citada agua, las plantas que crecen alrededor de dicha Fuente, florecen con alegría y embellecen, su visión. 
En el Parque, han representado, un monumento a las aguas, que refrescan nuestras vidas.



jueves, 18 de agosto de 2016

Antonio Andreu Mur, se acuerda del cura asesiado en Huerta de Vero



Hoy, día veinticinco de Mayo del año dos mil quince, cuando el pueblo se olvida de lo que pasó en España por los años de 1936 al 1939, mi amigo Antonio Mur, con cerca de noventa, me ha recordado a Mosen Custodio Acín, párroco de Colungo, en que nació y me ha dado detalles sobre la vida y la muerte violenta de este sacerdote altoaragonés.
Antonio Andreu Mur nació en Colungo, muy cerca del río Vero, a cuyas orillas seguían cultivando una huerta, que hoy día ya está yerma. Pero no está completamente vacío el paisaje, porque la tierra yerma de la huerta se encuentra cerca de un “camping”, en activo y de un viejo Molino, abandonado como tal , aunque a veces lo han habitado grupos de hombres a apartados  de la situación económica. Como Molino ya no funciona, pero en otros tiempos daba riego a muchos huertos de Alquézar y de Colungo, que se encuentra en el monte de Alquézar. En este bello pueblo, todavía había otro Molino, que estaba en el camino que conduce desde Alquézar a Aspe. Por ese camino todavía caminan multitud de aficionados al senderismo, y que gozan del recuerdo de aquellos lugares, en que todavía se encuentran los cultivos de los huertos y el moler del molino.
Cuando después de la Guerra Civil, inutilizaron los Molinos para controlar el trigo, prohibiendo moler, los molineros trabajaron ilegalmente por las noches. Este Molino de Abajo, en el monte de Alquézar y a orillas del río Vero, estaba regido por un molinero, al que habían quitado una pieza los miembros de la Fiscalía de Tasas, para que no pudiera moler. El padre de Antonio Andreu Mur, llamado León Andreu, le propuso al molinero, hacer una pieza de carrasca para sustituir la que se habían llevado. El molinero que era muy hábil, hizo la pieza y siguió moliendo por las noches, de “estraperlo”. Me dice Antonio que todavía  quedan  en Colungo, viejos que recordarán todas estas aventuras.
León Mainer, con una cantidad de aceite  iba a moler por la noche, con dos mulas y dos asnos y una linterna. Era esta linterna una caja cuadrada de cristal, con una mecha de tela, impregnada de aceite, y como éste era abundante, duraba mucho tiempo. De esas lamparillas se usaban en la iglesia, para recordar la presencia de Cristo.

Hablando de la iglesia, Antonio me recuerda, la figura de Mosen Custodio Acín, párroco de Colungo y nacido en Alberuela de Laliena. Era un hombre piadoso, pues Antonio dice que para la Guerra Civil, fue un día a comunicarle por orden de su padre, que había escuchado habalr por la radio, las palabras de Queipo de Llano, que hablaba con optimismo. Entró Antonio en la iglesia y se encontró a Mosen Custodio Acín, de rodillas delante del altar, en un reclinatorio. Era de noche oscura y solitaria. Antonio le comunicó que la Guerra parecía que la iban a ganar los amigos de la iglesia y el Mosen, le dio las gracias. Allí se quedó don Custodio Acín y al llegar los rojos a Colungo, lo hicieron subir en un camión y con el Maestro a Huerta de Vero y en el cementerio, los fusilaron.    

miércoles, 17 de agosto de 2016

El Criticón y el Saber Reinando



El Criticón lo escribió en Huesca, Baltasar Gracián y en ella fue editado y es que este ilustre jesuita encontró en el Palacio de su amigo Lastanosa, una biblioteca en la que se percató de cómo modelar a los  héroes, a los discretos y en especial a las personas corrientes. Para ello, recopilaba aforismos o sentencias agudas y doctrinales, que le guiarían en la escritura de los modos de ser de los hombres; basta recordar El Héroe, El Discreto y más tarde, El Criticón. Pero Gracián no estudia sólo las sentencias de los filósofos y de los escritores, sino que recuerda los refranes populares y entre esas sentencias y estos refranes escribió sus obras que le han dado fama en toda Europa.
Al escribir El Criticón describe cómo las fieras en una isla criaron a un niño, al que llama Andrenio y éste salva la vida a un náufrago, al que pone por nombre Cirilo.
Un caso de esta naturaleza recuerdo que ocurrió en la India, pero aquella criatura no sólo no sabía hablar, sino que no había aprendido a usar sus piernas y sus pies en el andar, cuando éste del que escribe Baltasar Gracián, no sabía hablar,  pero cuando lo hizo, expresaba sus recuerdos y la belleza de los paisajes, de las flores y de los peces.
Estaba el náufrago Critilo temiendo, “que enfurecidas las olas, le arrebataban para estrellarse en uno de aquellos escollos”, ”cuando un gallardo joven, alargó sus brazos para recogerle en ellos, asegurándole la dicha con la vida”. Acudió Critilo a los brazos de Andrenio, repitiendo “abrazos y razones, preguntándole de su salud y fortuna, y a nada respondía el asombrado isleño”; se dio cuenta de que ignoraba todas las lenguas del mundo, en aquella isla desierta. El Padre Gracián definía esta situación, con estas bellas palabras:”Crecía en ambos a la par el deseo de saberse las fortunas y las vidas, pero advirtió el entendido náufrago que la falta de un común idioma les tiranizaba esta fruición. Es el hablar efecto grande de la racionalidad, que quien no discurre,  no conversa”. Y hay que ver con qué facilidad añade proverbios que confirman sus afirmaciones, cuando uno lee: ”habla, dijo el filósofo, para que te conozca” y anima al hombre a leer los libros de “los sabios varones, ya pasados y nos hablan cada día en sus eternos escritos, iluminando perennemente los venideros”.
Y a medida que Andrenio va perfeccionando su lenguaje, Cirilo le va explicando la luz de la razón, el concierto del Universo, la ambición humana, el sol y la luna, el cielo estrellado y escribe de la Aurora:”Mas ya los clarines de la Aurora, en canto de las aves, comenzaron a hacer suya a la segunda salida del sol, tocando a despejar estrellas y despertar flores”.
El mismo Andrenio, cuando ya sabía hablar algo, le decía  Cirilo: ”Me preguntas quien soy yo y yo deseo saberlo de ti” y Baltasar Gracián hizo aparecer en su libro El Criticón al niño Andrenio. Y en la Historia de España ha causado una gran emoción, la aparición en las pantallas, en los altavoces de los aparatos de radio y ante los ojos de los madrileños, del príncipe Felipe celebrando su boda con la también hoy Princesa Letizia. Y, como en el caso de la aparición de Andrenio y de Cirilo, según dijeron al día siguiente en la televisión, que mientras duró dicha boda, no se dejaron de escuchar en la Catedral de la Almudena los bramidos que producían las fieras  boiras de una tormenta. El Príncipe es hombre y Andrenio lo fue.
Baltasar Gracián encuentra en el niño sin madre una larga serie de grandezas y de miserias, como cuando comienza su vida con las fieras y dice: ”Lo que me lisonjearon las flores tan fragantes, me entristecieron ya marchitas”.
El Príncipe no es un personaje ignorante ni ha estado sólo y según la académica de la Historia Carmen Iglesias, leía cuando era universitario del cuarto curso de carrera de Derecho, ”los textos de diversos clásicos del siglo XVII y centraban la reflexión de aquel joven universitario”. Habiendo leído obras de sabios del siglo XVII, es lógico que tenga ya conocimiento de la obra de Gracián, El Criticón, escrita en dicho siglo.
Hay un paralelismo entre el Príncipe Felipe y los protagonistas Andremio y Critilo, pues éste  se dedicó a enseñarle a su salvador y éste no paraba de preguntarle y le contestaba:”Visto has, hasta ahora, las obras de la naturaleza y admirándolas con razón, verás de hoy adelante las del artificio, que te han de espantar”.
Pero ocurre que el príncipe con todos sus conocimientos, está más capacitado que Andrenio, para comprender lo complejo que es el mundo y son los hombres que lo habitan y es por tanto capaz de dialogar con todos, para que piensen y cambien, a veces, sus opiniones. Seguramente habrá leído o si no, podrá leer la frase de Horacio que le dijo Critilo a Andrenio:  “Critilo, medio hay en las cosas, tú no vayas por los extremos”.
Artemio y Critilo también hablaban de casamientos y en cierta ocasión ”convidábanle a un mozo que tomase esposa, y respondió: aún es temprano. Y un viejo: Ya es tarde”. Y el Príncipe ni tarde ni temprano, pero usando la libertad moderna, decidió junto con doña Letizia, que se ha convertido en Princesa de Asturias, contraer matrimonio. Su esposa es periodista, culta, sensible y gran lectora y le hace esperar un nuevo siglo, con un horizonte de porvenir para el pueblo español.
Se han ido de viaje de novios y el primer pueblo que han visitado ha sido el de Albarracín que está cerca de Belmonte, en el que nació Baltasar Gracián. Los héroes Cirilo y Andrenio estuvieron en Huesca visitando la casa del gran amigo suyo, a saber de Lastanosa, situada frente a la iglesia de los jesuitas. “En su puerta estaba un león, que le había convertido en una mansísima oveja. Por los balcones había muchas parleras, digo aves, en conversación”. Unas doncellas ensalzaban a los varones eminentes, ”señalándole a cada uno su puesto el grande apreciador de las eminencias, don Vicente de Lastanosa”.
Entre aquellas eminencias se encontraban don Martín Abarca de Bolea, que vivía en el Castillo-Palacio de Siétamo, su hija doña Ana-Francisca, que llegó a ser Abadesa del Monasterio de Casbas, que se cierra y que llegó a participar en el Certamen Literario, dedicado a la memoria de Baltasar Carlos, hijo de Felipe IV; estaban también entre los famosos el Cronista del Reino Ustarroz y Fray Jerónimo de San José. Marchó Cirilo muy satisfecho al ser felicitado “porque lo vio convertir un villano zafio en un cortesano galante”.
Como dice el Criticón en su Crisi octava, hay muchos hombres fingidos y describe un partido de un juego que entonces no existía: fútbol, diciendo:”Había un gran partido de pelota…las pelotas eran de viento, tan grandes como cabezas de hombres, que un pelotero llenaba de viento, por ojos y por oídos, dejándolas tan huecas como hinchadas…ya estaba tan alta que se perdía de vista; ya tan baja que iba rodando por los suelos entre el lodo y la basura. De esta modo la fueron peloteando, hasta que cayó en tierra reventada…y tan a su costa ganaron unos y se entretenían todos”.”Estas, dijo Andrenio…parecen cabezas de hombres”. Gracián dice en su libro que los cuadros del pintor El Bosco representaban un mundo loco, pero en la Crisi VI, del segundo tomo de El Criticón escribe sobre el Saber Reinando y discutiendo Cirilo y Andrenio, dijo éste:”Antes suelo yo decir que no hay ave más sagaz ni más política que la paloma”.”¿En qué lo fundas”, le preguntó  Critilo y éste respondió:”Como no tiene hiel, donde quiera halla cabida. No sólo no es temida como la de rapiña ni odiada como la serpiente, sino acariciada de todos, alzándose con el agrado de las gentes”, como se ha visto en los lugares que han recorrido. Y añadió palabras en cuanto a la hembra, ”pues con cuatro caricias que le hace el palomo, le obliga a partirse el trabajo de empollar y sacar hijuelos…enseñando a las mujeres bravas a saberse avenir con los maridos”.

Así parece ser la pareja principesca que tiene España y que sabrá seguir la frase de Gracián:”Así que no era otra razón de estado como la sinceridad y la mansedumbre de la paloma, y que ella es la mayor estadista”. 

lunes, 15 de agosto de 2016

“Stabat Mater…”





Yo tengo en mi casa heredada de mis antiguos viejos, una imagen de la Virgen Dolorosa y la prisa y la prosa de la vida han hecho que pasara a su vera muchas veces, sin mirarla.
Siete puñales clavados soporta su corazón y lágrimas que no salen de sus ojos por haber llorado tanto,  los tiene rojizos, tristes, a punto de llorar sangre, por la sangre derramada de su Hijo, en su Pasión y en su muerte. Cuando vienen mis sobrinos y otros niños  a sus juegos infantiles con los míos, se impresionan y preguntan y se inquietan y al fin confiesan amor a la Virgen Dolorosa. Al ver la impresión que causa a los viejos y a los niños,  al llegar Seman Santa, le rezo un Ave María por las personas que sufren. Otras veces me pregunto si avanzado el siglo veinte, no resulta folklórico, tener esa triste imagen.
Pero hay hechos que a diario los padecen gentes buenas de las que nadie se acuerda y los que alcanzaron fama como Paquirri y Pantoja;  pero sientes recordando que la vida sigue siendo como un valle de lágrimas.¿No habéis visto la pasión que ha sufrido el gran torero,  que le ha llevado a la muerte?. Me he acordado de  mí  Virgen cuando estaba “juxta crucem lacrimosa”, al ver a Isabel Pantoja junto a la tumba llorosa del hombre, que tanto amaba.
Dice el canto litúrgico de la Virgen Dolorosa: “atendite et videte si est dolor sicut dolor meus”  (atended y mirad si existe algún dolor, como el mío) , pero al ver a la Pantoja que a su boda con Paqurri fue llevada por seis blanquísimas yeguas blancas como la nieve pura, al ver, digo a la Pantoja toda vestida de negro, transida por el dolor de multitud de puñales dentro de su corazón, he visto una nueva Pasión, con un dolor semejante al de la Virgen que tengo heredada de mis padres.

¿Es folklórica mi Virgen?. Las escenas de la muerte de un torero tan sereno, de una mujer tan suficiente y de un pueblo, que vive en el siglo veinte, tal vez sean folklóricas como la Virgen que tengo. Sigue existiendo el dolor, sigue existiendo el toreo y sigue existiendo un pueblo, que siente como sintieron sus padres y sus abuelos. Voy a seguir conservando a mi Virgen Dolorosa, que ha actualizado la folklórica, la triste Isabel Pantoja. 

domingo, 14 de agosto de 2016

Pedro Nunilo Gabás



Es un hombre de apellidos aragoneses, que cierto día me conoció y escribió en el Periódico del Alto Aragón, este bello artículo, que merecen gozarlo conmigo, él y  sus compañeros de mesa, alrededor de la cual se hallaban en un Bar, a saber, Jesús,Toni y Alfonso. No sé quien quedará   de sus amigos, porque me he enterado que Pedro y dos más, fueron víctimas de un accidente automovilístico, en Monrepós,  cuando bajaban a Huesca, desde un pueblo montañés, en que estaban trabajando de albañiles. Me dolió  la crueldad de su accidentada muerte, que   me hizo recordar  su  espíritu y su humanidad, casi poética, al leer su artículo, cuando recuerda a San Lorenzo, El recuerda a San Lorenzo, pero lleva, después del nombre de Pedro, el de Nunilo. Santa Nunila y Alodia, vivían en Adahuesca y fueron martirizadas en Huesca por los años del 806, cuando tenían diez y seis años aproximadamente.  El joven Pedro, unía a este nombre  el del piadoso   Nunilo y por apellido ostentaba el de Gabás, pueblo que se encuentra en Francia muy cerca de Biescas. Aquí , en Aragón tenemos muchos apellidos pirenáicos,  pues los Pirineos han estado unidos, hasta que fueron divididos, por las Guerras de Carlomagno y el también francés Simón de Monfort, que mató a Pedro II de Aragón.
He hablado con muchos oscenses sobre Pedro Nunilo Gabás. Todos me han hablado de la bondad de Pedro Nunilo Gabás.  José María Javierre Zamora, primo del Cardenal Javierre y su hermano José María gran escritor me dijo que Pedro era una buena persona, “un feliz infeliz”, porque miraba siempre el bien de los ciudadanos, dejándose llevar a veces, por impulsos ambientales”. Se adivinaba en él, una buena persona, porque siempre abundaba su bondad. A veces tuvo que pagar las manifestaciones, que promovían los demás, porque, dándose cuenta de su bondad, los promotores de los líos, lo hacían ser uno de los más rebeldes a situaciones que él mismo, no había creado.
Murió en Monrepós, viniendo de trabajar en la Montaña.

Titula  Pedro Nunilo Gabás su artículo: “IGNACIO DE HUESCA; ALMUDÉVAR DE SIÉTAMO”.
Era uno de esos sábados, que temprano me levanto. Sábados que hacen semanas, meses, años, vidas, pero ese sábado me dio un regalo inesperado.
El almuerzo hay que ganárselo siempre .Eso me enseñó mi abuelo, por eso mi andada antes de esa mesa de las diez de la mañana. Templado ando hacia el Temple, para que temple mis cansancios.
Mi chorizo ibérico, mis vinos calatulleros  y al lado, mis olivas negras junto a mis amigos de mesa, Jesús, Toni, Alonso. La mesa está preparada, es un manjar que desaparece en un abrir y cerrar de ojos, menos la boca que obedece a esos pensamientos gastronómicos, y charrada a charrada aparece Anadón con un amigo recién levantados, peinados, en busca de charla. Almuerzo y vino mañanero, cuando de repente se abre esa puerta suavemente y aparece una cabeza, persona mayor, que entra junto a ese airecillo fresco de calle sombrera llamada la Palma, donde el sol no hace daño, es calle casta, de memoria, noticia, historia, y la llevaron a esas modernas calles que no sabemos  dónde  nos llevan, hacia donde van. ¡Cras!, la puerta cerrada estaba ya, y se escuchan unos buenos días correspondidos.
Las miradas eran unas mismas miradas. Miradas de vista, recuerdos y cartas. Los cafés con su olor servidos estaban, cuando no sé por qué, esa persona vieja y culta empezó a hablar. Era Ignacio Almudévar, conocido por todos de oídas, pero vale más una voz fresca que cien oídos de otros oídos. En ese momento eran nuestros oídos los que escuchaban esas voces. Empezó a hablar y a calentar nuestros cafés. Cafés de tertulia que enseña.  Huesca, era su tema. Siguió con Huesca y terminó con Huesca. Nosotros, sorprendidos, no sabíamos si aplaudir  o callar. Callamos, qué remedio, con la cabeza gacha de pequeña gran lección recibida. Así fue como conocí al señor Almudévar, en ese lugar, en ese momento. Nos despedimos y nos fuimos y nos dijo hasta otra, esa otra que fue el diez de Agosto, cuando los danzantes bailaban. Nosotros almorzábamos en el mismo lugar, y llegó otra vez esa persona mayor en edad. Su sabiduría no se mide en años, pero sí su alma de poeta joven. Vino con una carta poética de los danzantes, que seguían danzando, brincando brincos altos hacia esos balcones de abuelas emocionadas por el tiempo y el recuerdo, nos las recitó con fuerza y nervio de joven poeta en ese Temple que templó nuestras emociones, heló nuestras lágrimas y creó un profundo vacío.
Perdone por dedicarle poco rato hablado, pero mucho escondido, en esos escondites del alma que me hicieron escribir esta carta, señor Almudévar. Soy ese pequeño crío de cuarenta años que vio en El Temple y que un sábado cualquiera recibió  un grato, hermoso regalo que no esperaba. Abrí la cinta, rompí el papel y apareció un gran libro que hablaba, era su voz, la voz de Ignacio de Huesca y Almudévar de Siétamo. Encantado de conocerle, señor Almudévar”.


sábado, 13 de agosto de 2016

Los alumnos convertidos en profesores

Castillo Sietamo


He visitado una mañana el solar del Palacio, donde nació el Conde de Aranda y después de contemplar el retrato del citado Conde, que está representado en una ménsula, he visto un edificio, que levantó el primer Gobernador Civil, después de la Guerra  y no le pagó al constructor señor Abadías ni al dueño del solar,  mi padre Manuel Almudévar. El sucesor de este Gobernador le vendió el edificio al Servicio Nacional del Trigo, dejando al pueblo sin la esperanza de convertirlo en un centro sanitario, como se le había prometido, en aquellos tiempos difíciles y a mi padre sin la ilusión de entregar el  solar del Palacio, donde habían vivido tantos sietamenses, a sus convecinos, como centro de sanidad, donde los asistiría el médico. Pero aquella mañana, me olvidé de aquel desencanto del pueblo,  porque después de muchos años, se había cambiado la conducta de las autoridades que perjudicaron al pueblo, por otra en la que se luchaba por dicho pueblo. Es que en aquellos tiempos lejanos, a los niños con alguna merma física o psicológica,  no los dejaban asistir a la Escuela. En Siétamo, todo el mundo quería a Estebané, niño después de la Guerra Civil,  pero no pudo asistir a las clases en la Escuela y fue objeto de burlas por parte de alguno de sus vecinos. Pero actualmente han convertido por  temporadas, aquel edificio en Escuela de artes populares, como en esta ocasión, de canastas, cestas, objetos ornamentales de cáñamo, de juncos, de mimbres, de cañas  y  otras  de diversas clases  de cuerdas. Y ¿quiénes son los profesores que enseñan a los vecinos y vecinas de Siétamo a construir dichos objetos?. Van dirigidos por la señorita  Mercedes, profesora del Centro de ASPACE, donde han enseñado a sus alumnos, entre los que se encuentra mi sobrina María Teresa Llanas, de tal forma que han pasado de ser alumnos a profesores y hoy ejercen en Siétamo de maestros que muestran a los ciudadanos y ciudadanas, la forma de crear objetos  útiles y objetos ornamentales. He estado viendo y escuchando su tarea y me ha conmovido ver a su profesora, que me ha saludado, igual que me han saludado varios profesores de ASPACE, como la encantadora Carolina, que sin ver, enseña y corrige con sus manos y he alternado con mi esposa Feli y con la actual  Concejala, ex Alcaldesa del Ayuntamiento, que tantas cosas buenas ha traído  a Siétamo, Castejón , Arbaniés y Liesa. Allí se movían los brazos y las manos de los profesores jóvenes e ilusionados de ASPACE y detrás de ellos, estaban los alumnos sietamenses fabricando una bella y útil cesta, para lucir en sus domicilios. Se movían los brazos y las manos de los profesores de ASPACE,  al tiempo que hacían lo mismo los de los vecinos y vecinas de Siétamo, pero lo que más conmovía era la armonía de los corazones de unos y otros, que han cambiado los crueles actos de la Guerra Civil y los posteriores.

Yo me he sentido orgulloso de ver esta Escuela en pleno trabajo,  como supongo que el Conde de Aranda estará gozando,  allá arriba, de ver el progreso social de estos muchachos y muchachas, antes abandonados y ahora promotores de canastillas,  cestas y canastas  útiles y ornamentales, que hacen gozar de su uso en los domicilios y alegran los corazones de los profesores y de los alumnos.

De los orígenes del hombre

Charles Darwin


Un día cualquiera de este mes de Junio del año 2007, revisando una vieja maleta de madera, llena de libros, encontré una revista del año 1896, titulada La Controversia, en la que trataba de la Evolución de los humanos, que según Darwin, vienen de los monos. Y leyendo alguna de sus páginas, decía: “Recordemos, por otra parte, que la distribución tan característica (de razas) en el hombre hace de él un tipo apartado de la serie animal, y no recuerda el tegumento velludo de ninguna especie inferior”. La escasez de pelo en el hombre, lo hace un tipo aparte en la vida animal, pues no recuerda el tegumento velludo de ninguna especie. Parece ser que la Evolución del mono hacia el hombre, ha ennoblecido a éste, haciéndole perder el cabello. ¿Qué tendrá que ver la evolución del hombre con la pérdida del cabello?,  por  que   existen hombres barbudos y hay otros, como me dijo mi amigo el sesudo Angel, en un bar, que se depilan con pinzas. ¿Para qué?,   pues   según podemos ver, hay hombres barbudos,  que consideran que la posesión de una barba y de un bigote es un síntoma de humanidad y de elegancia, en cambio los hay , que obedeciendo a su subconsciente, consideran  la carencia de cabello, como una relación con el progreso de los hombres. Ese progreso, para unos es una pretensión de suprimir el sexo o  una tendencia a la eliminación de dicho sexo de los humanos, como para ascender los hombres a la categoría de ángeles, para convertirse en espíritus, carentes de sexo y para otros es simplemente un cambio psico-fisiológico de su sexo.  Orígenes nacido en Alejandría el año 185 y gran cristiano se castró y se convirtió en eunuco, tal vez para no tener ocasión de faltar al sexto Mandamiento; por tal causa no fue canonizado,  a pesar de ser un gran teólogo. Se lo tengo que consultar a Angel, que piensa y piensa, y algo me dirá, para aclararme o para confundirme.Vuelvo  a  leer la página 145 de la “Controversia”, que dice: “todo católico partidario de la evolución aplicada a nuestra especie, debe admitir que un sólo mono ha servido al Creador para la formación del primer hombre”. Pero otros pensaban, en los años finales del siglo XVIII, según la Controversia, que se suponía “por ciertos evolucionistas, que  el origen de la vida fue dado directamente por el Creador a varios tipos bien definidos. ¿Qué diremos entonces de las ramas distintas de aquella de la que el hombre ha salido?”. Sencillamente, que ahora les dan la razón, porque están haciendo una investigación, con el fin de conocer el genoma de los hombres de Neandertal, que eran hombres, como nosotros y que sin embargo, se quedaron en el fin de su evolución , porque desaparecieron. ¿Cómo se enteraron en el siglo XVIII, de la desaparición de algunos predecesores del hombre?; pues de la misma forma que Julio Verne escribió “De la Tierra a la Luna”, muchos años antes de que nadie creyera la posibilidad de que el hombre pudiera subir a la luna. Lo intuían. Hoy en día, hay más medios científicos para la investigación y de estos medios se ha llegado a la conclusión de que coincidimos el hombre actual y el de Neandertal en un 99’5 por ciento, Ahora habrá que estudiar ese 0’5 % que falta, para conocer qué fue lo que nos convirtió a nosotros en “homines sapientes”, aunque procedíamos del hombre de Cromagnon y no del de Neandertal. Hace poco tiempo leí que en una isla de Oceanía, había unos hombres, que al parecer procedían de los hombres de Neandertal y ahora vienen las lamentaciones de no haberles apoyado para evitar su desaparición. El hombre actual se preocupa de la alimentación de sus miembros y de su salud, pero ¿después qué pasará?. Dios es eterno y ha hecho que el hombre se preocupe de buscarlo, ya en  los medios de subir  a la luna o a Marte o que estudie las nuevas normas de la geometría, para alcanzar a comprender las rutas para llegar a esos planetas. Es difícil saber cosas del Universo para obtener respuestas de confianza, que nos aparte de la incertidumbre. Por eso, sin la ayuda de la Fe, como de la intuición en la Ciencia, será difícil conocer al Señor.

martes, 2 de agosto de 2016

El Saso Somontanés, encima de Huesca




Hay muchos Sasos en la provincia de Huesca, pero aquel del que se encuentra un espacio en el Monte de Siétamo, y otros al lado de Loporzano, de Tierz, de Monflorite, de Ola, de Alcalá del Obispo y de Argavieso, lo conozco bastante bien. Todos los días que subo desde Huesca a Siétamo, al pasar el río Flumen, empiezo a salir de la Fondura  u Hoya de Huesca y a subir por la carretera N-240, dejando el vértice Norte del Saso del Somontano, que mira fijamente a la Sierra de Guara y tiene, sobre  ella, erguida una Cruz, que recuerda la Guerra Civil de 1936.  Este Saso que mira fijamente a la Sierra es una Meseta, que por su extremo Norte, y desde lo alto, con su Cruz,  empieza con su punta sobre el trayecto carretero, con su mirada lanzada al  Pirineo, y con su Cruz, se mira fijamente al viejo y  derruido  Monasterio de Montearagón. Ese extremo Norte del Saso, desde el que se otea o mira al horizonte, comienza  en el  Monte de Loporzano, sigue por el de Tierz, luego  por Siétamo, luego por Ola y después por Alcalá del Obispo y Argavieso. Es este Saso o meseta,  una llanura con  algunas elevaciones en lo más alto,  está apoyándose sobre unas márgenes, más elevadas hacia el Oeste, que bajan hasta  Tierz  y no tan altas en Loporzano,  Siétamo, Ola, Alcalá y Argavieso.
Tierz se encuentra a 467 metros de altura y Ola, al otro lado está a 511 metros y en medio se encuentra la meseta del Saso, con más altura, alcanzando en la Cruz que mira a la Sierra, unos 584 y apoyada entre Tierz, Siétamo, Alcalá del Obispo y Ola.
Los Algares de Loporzano o Sietamo.

Este Saso es una gran llanura, con un manantial que  baja de la parte  de Siétamo, pero San Urbez,   lanzando su vara de pastor en Ola, la clavó en la tierra e hizo que  brotara una fuerte fuente de agua, que se llama Fuente de Valmayor. 


Edificio construido para conducir el agua al aeropuerto de Monflorite.

Fuente de Valmayor.


Ammonite encontrado cerca de la fuente del Señorio de Valmayor.


 Se subía desde Ola por un  camino,  que usaban los peregrinos  para ir a Santiago de Compostela, y por ella  subían   hasta el Saso   del monte de Siétamo. En el camino recogerían o beberían agua muy fresca y agradable, para seguir su marcha.
Como lo hicieron en la fuente arabe, de Ola aqui representada. 
En el Saso de Siétamo, al lado mismo de su  límite con Ola,  un vecino de Alcalá del Obispo de apellido Malo, levantó, hace poco tiempo,   una Granja de cerdos.
Yo he visto el agua correr por una acequia al lado de ese camino, pero no puedo dar un mapa, que indique exactamente su curso, pero bajando hacia Ola se notan pedazos de tierra, que están  empapados de agua. Un día, en Ola, me contó Ferrando, nacido en tal pueblo, y nieto de un abuelo de Siétamo de Casa Sipán, que en cierta ocasión llegó a Ola, una pareja de peregrinos de la parte oriental de la provincia de Huesca, y les ayudó, pero aquellos peregrinos iban con tanta fe, que se comieron un melón y bebieron un trago de agua  y se despidieron  de él,  prometiendo  rezar al Apóstol, cuando llegaran a Santiago de Compostela.
Cuando se encontraron esos romeros de la parte oriental de la provincia de Huesca, en la Vía Romana, ya en el Saso del Monte de Siétamo, con el granjero de Alcalá del Obispo, éste me dijo que se sintió obligado a darles alimentos de los  que había traído para él y de postre les obsequió con higos, que habían cogido en una higuera. Los de Siétamo estábamos muy lejos de la vía de peregrinación, que subiendo por Ola, pasa por el Saso, y yo no sabía que por él pasaban los peregrinos que van a Santiago de Compostela. En tanto los de Ola, estaban muy alegres de ver y hablar con los peregrinos, que subían al Saso.
Muy pocas construcciones había en aquel Saso, grande y con muchas plantas, porque en el Saso de mi familia, había y todavía está presente una carrasca gigantesca, a la que respetábamos. Con la Concentración Parcelaria ha cambiado de propietario la finca del Saso y su carrasca. 

 Aquella granja de mi amigo de Alcalá, dio nueva vida a un camino que va a Compostela y cuando yo subía a ver la carrasca, hablaba, con tal granjero. Me impresionó la Granja construida en aquel espacio del Saso, al que subíamos  desde la carretera N-240, saliendo a la carretera secundaria, que conduce a Alcalá del Obispo, y casi al principio de ella, subíamos por un camino de tierra,  amplio y recto, que sube directo al Saso de Siétamo y se encuentra uno con la Granja del granjero de Alcalá. Es un camino recto y amplio y lo cruza  el río Botellac o Botella y a continuación  lo hace  el camino que va desde Loporzano a Ola,  y desde él,  subíamos al Saso de  Siétamo por un buen camino.  También se alcanzaba el Saso, pasando por el empalme entre la carretera que baja a Alcalá del Obispo hasta el mismo pueblo de Ola,  ya que desde este pueblo también se sube hasta el Saso del monte de Siétamo. Cuando subes  a esta granja  desde Ola o bajas desde ella al citado lugar, hay agua de no mucho volumen, que a veces empapa trozos de tierra de labor.  Por un lado de este camino, baja agua del manantial hasta Ola.  Hace ya muchos años el agua buscada y hallada por San Urbez, no era la que bajaba justamente desde el Saso de Siétamo, sino la que mana más abajo en el Término de  Valmayor de Ola.  Allí he bebido agua fresca con Fernando Catevilla de Ola y hemos contemplado la Fuente de San Urbez, rodeada de diversos árboles y yerbas acuofilas, que ocupan toda la balsa, que en otros tiempos se usaba para guardar agua. Todo este ambiente está  acompañado por una hermosa Casa, que fabricaron, los Aviadores de Monflorite, para regular el agua que allí mana con abundancia y mandar al Campo de Aviación de Monflorite,  la necesaria. Sirvió agua a Ola y al Campo de Aviación de Monflorite, que se encuentra realmente en el Saso, en su Monte de Alcalá del Obispo. Es un agua fresca y agradable, que hemos bebido con Fernando el día 17  de Julio del  año 2016. Ahora suministra el agua no a Ola ni al Campo de Monflorite, si no que la despacha  al Barranco o río Botellac o Botella, en tanto otros lo llaman Pietaconera. Este barranco tiene dos trayectos, uno por el que todavía corre el agua y otro que permanece seco. Mi padre me explicó que hace ya muchos años, una gran tormenta convirtió un cauce del barranco en dos. Al nuevamente originado,  dice Fernando Cativilla que lo conocen como Barranco Segundo.
El Campo de Aviación de Monflorite se encuentra también en el Saso. Porque el Campo de Aviación de Monflorite, en Alcalá del Obispo, empezó a romper la soledad del Saso. Han pasado diversas crisis, pero  las va superando. Allí se han abierto Escuelas de Vuelos sin Motor y en su dirección ha habido notables aviadores. Cierto año, acudí al Campo de Aviación de Monflorite a vacunar un perro,  que era propiedad del Director del Campo. ¡Qué memoria la mía , que no recuerdo el nombre de tal señor, que andaba por la tierra, pero volaba por el aire!. Una vez vacunado su perro, el caballero sobre la tierra, convertido en un ave  o más bien en Piloto del Aire, me invitó a volar con él en un aeroplano, y yo quedé entusiasmado de su elevada generosidad, pero mi ánimo no pudo aceptarla, porque, sencillamente, me daba miedo subir en un ”caballo aéreo”. Este Saso, casi siempre desierto desde los años 700, está lleno de gentes que acuden a volar, incluso chinos,  que han estudiado en su Campo de Aviación.
¡Qué diferencia se da en este Saso, entre su desértica población y la actividad terrena y aérea entre esta parte del Saso, organizada por los aviadores y el Saso que está poblado por enormes carrascas, como la que ha vivido muchos cientos de años en la parte del Saso , que en otros tiempos perteneció a mi familia!.
Después de la invasión y expulsión de los  musulmanes “cubrieron la propiedad de la tierras, entre otros Martín Pérez, al que en el año 1287, Alfonso III de Aragón, le obligó a restituir el pueblo de Ola a Pedro Ladrón de Bidaurre. En el siglo XVI era las tierras de Carlos Heredia. En 1610 era el lugar de Martín Bolea. En 1641 se hizo el “Compromis y amojonación de la Alera de Loporzano y Sietamo”, que ya estaban ocupadas por sus vecinos y alcanzaron con dicho “Compromis” una situación legal.  En  aquellos viejos tiempos ni Siétamo ni Loporzano tenían parte en el Saso, como se ve en El Señorío, al que todavía llaman Señorío de Ola, que es un histórico miembro de dicho Saso, que en 1785, parte del Saso de Ola era un señorío secular.  Queda algún resto de una aldea en el Saso de Loporzano, que Fernando llama  O Cuarté, pero todo este Saso debe de hacer muchos siglos que desapareció, debido a pestes infecciosas. El pueblo que gobernó en tiempo de los romanos y que llamaban Plan de Quinto, formaba parte de la Vía Romana, que iba desde Huesca a Alquézar y estaba dominado por el Imperio Romano, y en su tiempo de dominio, su población se hizo cristiana.  También quedan restos del  pueblo romano de Quinto, cuyo solar se encuentra frente a dicho Saso y al lado de la carretera N-240. Tiene el nombre romano de Quinto por disponer desde la conquista romana  de una señal, muy bien labrada en piedra, es decir una V mayúscula, que como  número romano equivale a cinco. Quinto es el nombre de un miliar o milla romana, como Tierz   lo es del Tercer miliar y Siétamo del Séptimo. Yo  encontré ese cinco de piedra y de forma latina, pero mi excesiva vergüenza, no me lo dejó llevar, y a los pocos días, desapareció. También apareció un espacio muy pequeño de mosaico, formado con teselas. Yo conservo un número muy escaso de ellas, que me hará recordar, mientras viva, al pueblo romano de Quinto.  Al lado de la carretera  N-240 y de la Vía Romana que conduce a Alquézar, se encuentra una  colina, que no muestra nada a la vista del viajero, donde se alzaban los edificios de Quinto, pero allí estaba la V, que indicaba la quinta unidad de distancia, entre Huesca y Alquézar. Además recogí unas pocas teselas. Al lado de la Via Romana, se encontraba el Pueblo de Quinto y la distancia entre él y Sexto, era de una milla o un miliar; esa distancia entre uno y otro miliar era de 1.480 metros actuales. Esos miliares indicaban, aparte de la distancia entre dos distintas estaciones de la Vía Romana, el nombre de los postes, mojones o columnas, que marcaban las distancias, entre las antiguas Vías Romanas. En el Sexto miliar, recuerdo que había una casa y ahora es simplemente una ruina. Sus dueños vivían en Madrid, después de la Guerra Civil. Eran dos personas, marido y mujer, elegantes y han muerto los dos.Cuando venían a Siétamo, vivían en Casa de Martinico.  En el occidente del Imperio Romano, los últimos miliarios, se colocaron en nombre de los Emperadores Teodosio I, Honorio y Arcadio. Paralela a la carretera N 240, discurre la Vía Romana, que no sé, si desaparecerá, cuando acaben de hacer la Autovía desde Siétamo a Huesca.
Este pueblo de Quinto, tenía relación con el oculto monasterio, levantado unos años antes del ochocientos, continuación del eremitorio, que habitó   San Martín de la Val D´Onsera, entre los años de 702 a 802, durante varias temporadas.  San Urbez que vivió varios años en dicho lugar, pero no en un monasterio, pues era un eremita, que practicaba  esa forma piadosa de servir al Señor en  la ermita y más tarde fue  monje de varios Monasterios. Y con esta vida de santo, era ya sacerdote. Con este trabajo de cuidar ovejas, San Urbez tendría  el cuidado de hacerse pastor en el pueblo de Ola, que se encuentra a escaso pasos.
Iglesia de San Urbez de Nocito.

Había una dependencia entre Quinto y San Martín de la Val D‘Onsera, muy próximo a Ola,  porque Quinto   estaba habitado por cristianos. A continuación de su construcción en el siglo XII, estuvo convertido en Monasterio, pero más tarde, no sé la fecha, se acogieron mujeres viudas de los habitantes que morían en Quinto, a las que iban cuidando. Estos envejecían y morían por enfermedades infecciosas y sus mujeres eran acogidas en San Martín de la Val D´Onsera  por monjas. Más tarde, sin saber la fecha, fue atendido el monasterio por un ermitaño, luego olvidado y saqueado en la Guerra Civil. ¡Cómo va desapareciendo el eremitorio,  luego Monasterio de San Martín de Val D`Onsera y el pueblo de Quinto, que era un lugar donde estaba la V, que señalaba su distancia a Huesca de cinco teselas!. Ahora,  cuando abran la Autovia, ¿por dónde pasará?, no  sabemos los usuarios de la carretera N-240, si hará desaparecer la Colina, donde se asentaba el pueblo de Quinto.
Antiguas teselas del pueblo de Quinto en la Vía romana.
En el Saso de Siétamo, hasta que levantaron la Granja los hermanos Malo, de Alcalá del Obispo no había ninguna casa habitada aunque más hacia el Oeste hay una vieja Paridera de ovejas,  deshabitada y te impresionaba su soledad. Había subido multitud de veces a ver la gigantesca carrasca que se elevaba en nuestro Saso y nunca había encontrado ningún edificio, pero ahora hay a veces, ocasiones de hablar con algún vecino de Alcalá,  que cuida la Granja. Como acabo de decir, hay más hacia el Oeste una Paridera de Montori de Tierz, en la que cría corderos  una persona que pasa las horas en la soledad del Saso y que se llama Grasa de apellido. Un día acudió a Siétamo un musulmán, que vivía en Huesca y buscaba un cordero para sacrificarlo para su fiesta pascual. Lo acompañé a la paridera de Grasa a comprarse un cordero y me pareció recordar cuando los moros vivían en Ola y subían al Saso. Esta Paridera de Montori, se encuentra en el Saso de Siétamo, junto al los Sasos Bajo y Alto de Loporzano. Se vuelve al Saso de Loporzano, por donde sale un camino, que tiene ya trozos labrados y se lanzaba hacia Bellestar, que está debajo de Tierz, en plena Hoya de Huesca. Benedé bajó con un tractor y su remolque por aquel camino tan inclinado, bajando la pala para evitar una caída peligrosa. Ahora ese camino tan difícil, lo han hecho desaparecer.
¿Cuántos hechos habrán ocurrido a lo largo de los siglos en este Saso de Siétamo?. No lo sé, pero me acuerdo del señor Escartín, que ha muerto cerca de los cien años de edad y que conocía el Saso de Siétamo. Cuando iba a trabajar en bicicleta a Huesca desde Siétamo, madrugaba mucho y en la carretera N-240, subía al Saso, preparaba unos cepos para cazar perdices o conejos y después,  llegaba a Huesca a cumplir su horario de trabajo. Cuando volvía, subía de nuevo al Saso y se llevaba a su casa, las piezas de caza que habían  caído en los cepos.
Pero, ¿cuántos años pasaron desde que mi amigo Escartín cazaba en el Saso y aquellos en que San Urbez, cuidaba el ganado lanar de Ola, en aquella meseta?.  Pues creo que no sería decir ninguna exageración  que desde el día de hoy del año 2016 hasta el año en que nació San Urbez, el 702, han pasado 1384 años. En ningún libro de la  Vida de San Urbez, he leído las obras que este Santo, realizó en Ola y en el monte inmediato de Siétamo, pero en casa de mis parientes de Otal de Ola, siendo la fiesta Mayor del pueblo, hace ya muchos años, vi en la iglesia una estatua de San Urbez. Iba en alguna ocasión a celebrar las Fiestas de Ola, donde me llevaba mi buen padre y en la iglesia me fijé en una pequeña estatua de San Urbez, en un rellano de un altar. Le pregunté a mi padre que por qué razón veneraban en el pueblo de Ola a San Urbez y entonces él y mis tíos, dueños de Casa Otal, me contaron, que San Urbez era sacerdote o Pastor de almas,  pero también pastor de ovejas. Vivió San Urbez cien años y fue cambiando de residencia en la Montaña, pasando a morir en Nocito, pero antes dirigió el edificio de San Martín de la Val D´Onsera. Vamos a ver como no resulta extraño que San Urbez viviera cierto tiempo en Ola, pues casi en la base del Saso, en el camino que iba desde Loporzano a este pueblo y ahora cerca de la carretera N-240 y antes de la Cabañera, antes Vía Pública, desde Huesca a Alquézar, dividida en miliares, como Tierz, Quinto, Sexto y Siétamo y que ahora pasa  casi al lado del Pueblo desaparecido de Quinto, Y desde Quinto llevaron mujeres viudas a vivir a San Martín de la Val D´Onsera. Val D´Onsera, en plena Montaña, está muy cerca de Quinto, ya en la llanura, y al otro lado de la Vía Romana y ahora de la Carretera N-240, desde Quinto se subía inmediatamente al Saso, donde San Urbez  eremita- monje de este convento –monasterio, estuvo cuidando las ovejas. No se sabe en qué período de su vida estuvo San Urbez en Ola,  pues hay que adivinar en qué fecha exacta, pero antes del año de 802,  estuvo en este pueblo.  Los moros entraron en España en el año de 711; ¿estaban ya en Ola o no habían llegado con todo su poder, cuando San Urbez estaba en dicho pueblo?.  No es extraño que estuviese San Urbez en Ola,  que se encuentra muy cerca de San Martín de la Val D´Onsera, subiendo al Saso, en que pastoreaba el Santo. Ola, el año de 1104, tenía once fuegos y todos eran musulmanes. ¿Cómo se pasa de la época en que vivió San Urbez a la que volvieron los cristianos, que han conservado con tanta fe la vida del Santo?. Hasta la Expulsión de los moriscos, aquel Saso debía de ser un espacio para el pastoreo, pues  todavía se ven el corral de Isa, la paridera de Montori, el corral de Hilario, casa Coscojuela, etc. ¡Cuántos pastores con sus ovejas, han debido pasar por el Saso, a través de los siglos, unos cristianos y otros musulmanes, que fueron echados cuando la expulsión de España de los moriscos, del año de 1609!.
Pero en casa de Otal de Ola, en una antigua cuadra, se conserva una piedra rectangular, en la que dicen que dormía San Urbez, sobre pieles de oveja depositados encima de la piedra y otras pieles, que tapaban al santo. ¿Cómo se ha conservado tantos siglos en ese lugar, inspirando el respeto al Santo, como lo tuvo Don Antonio Otal, que al acabar la Guerra Civil, depositó en la iglesia parroquial de Ola, una figura de San Urbez, ya que la antigua la habían destrozado los que ocuparon Ola, para la Guerra Civil?. Hace muy poco tiempo, su hijo José María se mostró preocupado para conservar ese duro lecho, en que descansaba el Santo, porque me dijo que la piedra, que hacía de cama a San Urbez, se estaba estropeando.
La primera mención que se hizo de Ola fue en el año de 1104, en la Concordia que hicieron el obispo de Huesca y el Abad de Montearagón (según Ubieto Arteta en el Cartulario de Montearagón). Ola parece un satélite del Monasterio de Montearagón,  que parece que están eternamente  mirándose.
Montearagon.
Después de la invasión de los musulmanes, como he dicho anteriormente, que cubrieron la propiedad de la tierra, entre otros Martín Pérez, al que en el año de 1287, Alfonso III de Aragón, le obligó a restituir el pueblo de Ola a Pedro Ladrón de Bidaurre. En el siglo XVI eran las tierras de Carlos Heredia, según dice Durán (Canónigo de la Catedral de Huesca y gran historiador). En 1610 era el lugar de Martín Bolea. El 20 de Abril de 1334, Beatriz de Lauria entregó Ola a Teresa Jiménez y Gombaldo de Tramacet a cambio de Ibi,en Valencia. El 20 de septiembre de 1388, Juan I de Aragón vendió a Bernardo Galcerán de Pinós, la Honor de Blecua, con su lugar de OLA,  según dice Durán.  Todo esto ya no lo recordamos los ciudadanos actuales, pero todavía se sabe que hay un término llamado del Señorío, que está en el mapa y que recuerda a Ola en tiempos  pasados. Por la parte Norte el Saso de  Ola,  limita con el Saso de Siétamo, donde se encuentra la Granja de cerdos, de un vecino de Alcalá del Obispo. Por el Señorío corre el barrando que nace en Valmayor y repartía agua entre Ola con sus huertos y suministraba de agua al Campo de Aviación de Monflorite.
En 1641, se hizo “El Compromís y Amojonación de la alera de Loprzano y Siétamo”, cuando ya en el año de 1609, se dio la orden de expulsar a  los moriscos de Ola.   Once eran las familias moras que vivían en Ola y allí tuvieron que dejar el pozo de arquitectura árabe. Después tuvieron dificultades los oscenses de encontrar pobladores cristianos, pero los trajeron de la Montaña. Y allí están los Otal, los Guarga, Catevilla, los Escabosa, etc., que sustituyeron a los moros. En 1613 expulsaron a los moros de Ola y aunque todavía no habían venido los cristianos, que tenían que venir, hasta MIL SEISCIENTOS CUARENTA Y UNO, no se hizo “EL COMPROMIS, Y AMOJONACIÓN DE LA ALERA  DE LOPORZANO”. Cuando en el año de 1641, se redactó dicho documento, los habitantes de Siétamo y de Loporzano, ya habían distribuido las fincas del Saso, pues los Notarios redactaron la  “Mojonación de los términos de Loporzano y Siétamo, que abuegan con Olivito”, para legalizarla. Este documento estaba en mi casa y estando en Siétamo, los Trisán de Fañanás, para la Guerra Civil, cuando mi familia tuvo que huir de Siétamo, estuvieron haciendo la Guerra en Siétamo y vieron toda la Casa Almudévar, solitaria y se preguntaron, ¿que podríamos rescatar a los Almudévar?. El recuerdo de los Trisán de Fañanás,  me hace recordar a mi pariente   de apellido Almudévar y viuda de Vallés, y a su hijo de escasos quince años, que por aquellos días, hizo fusilar el alcalde analfabeto del pueblo. Los Trisán, como personas inteligentes, metieron en un saco todos los papeles antiguos que encontraron y los llevaron a Huesca a la Farmacia de Llanas, parientes nuestros. Así,  gracias a los Trisán de Fañanás, se rescató este documento, que está escrito, con su fecha de redacción de la siguiente forma: “ IN DEI NOMINE AMEN, manifiesto sea a todos que en el año contado del nascimiento  de nuestro Señor Jesucristo de MIL SEISCIENTOS QUARENTA Y UNO, día es a saber que se contaba a Diez y Seis del mes de Junio en los términos de la Villa de Sietamo y Lugar de Loporzano ante la presencia de nosotros Juan Crisostomo de  Canales y  Pedro Vicente Malo, Notarios de número de La Ciudad de Huesca y de los testigos abajo nombrados. Comparecieron y fueron personalmente Constituydos Pedro de Bal Banzo, Gobernador de la Villa, Baronía de Sietamo, domiciliado en dicha Villa, nombrado por la Iltsma.  Sra. Doña ANNA Pérez de Almazán y Heredia, viuda del Excelentísimo Señor DON MARTÍN ABARCA de BOLEA y CASTRO, MARQUESA DE TORRES (de Montes), domiciliada en la Villa de Madrid, Pedro Sipán, Justicia, Jaime Albero Jurado, Antonio Viñuales, Domingo  Linés, Juan de Alexandre, Juan Benedé, Martín Cabellut, Juan Foncillas y Pedro Linés Gobernador                  Jurado y vecinos de dicha Villa de Siétamo”.
“De otra parte los vecinos de Loporzano: Juan Bautista López, Jurado, Juan Franco , Martín de Seral, Martín Blasco, Pedro Monclús, Juan Barreal y Pedro Irazábal, Jurado y vecinos de dicho lugar de Loporzano y los Notarios en presencia de dichos testigos, dijeron que por  cuanto de común acuerdo, consentimiento, voluntad de dichas partes, debían conservar perpetua vecindad y concordia entre las dichas partes, han reconocido los términos comúnmente llamados de Olivito, que está incorporado en los términos de dicha Villa de Siétamo y Plan de Quinto que está incorporado ( a Loporzano) y para que cada uno de los dichos concejos y más entidades de la dicha  Villa de Siétamo y lugar de Loporzano, presentes, absentes,  advenideros, perpetuamente conozcan la parte de dichos Téminos y las aleras (mojones),  que cada uno de aquellos tiene en aquella mejorada vía, modo , forma, manera que de fuera dicho Vedado, hacerlo podrán y debían, para reconocer y amojonar en dichos términos y aleras que en aquellas hicieron y señalaron buegas”.
“Primeramente, desde la buega que divide los Términos de Loporzano Bandaliés (Puyal ) y el Término llamado Olivito, incorporado en los Términos de dicha villa de Sietamo, junto al Puyal del Vedado de dicho Lugar de Loporzano, (en este lugar al lado del Puyal del Vedado en Loporzano”.  Ittem, desde la buega que divide dichos Términos, (divide los términos de Bandaliés, Loporzano y Siétamo, donde hay un Tozaler) otra buega que confronta con campo de Martín de Ciprés, del dicho Lugar de Loporzano, y con campo vulgarmente llamado de Don Pedro de Castro. Ittem Desde dicha Buega , otra buega que está en medio del Barranco (río Botella), que divide dichos términos y confronta con términos comunes de Olivito y  Loporzano. Ittem. Desde dicha buega  o la buega al lado del Barranco que conjunta con dicho Barranco y con camino que va a Angüés.  Ittem,  desde dicha buega, otra buega que confronta con el Campo del Concejo de dicha villa de Siétamo (que hoy está cambiado por la Concentración Parcelaria, por la Costera), y con campo de Pedro Irazabal de Loporzano. Ittem, desde dicha buega , otra buega a las Peñas de Algar que conjunta los campos de los Concejos de Siétamo y Loporzano.  Ittem, desde dicha buega, otra buega en dicho Saso de dichos términos de Olivito y Loporzano y confronta con aquellos. Ittem, desde dicha buega otra buega en dicho Saso, que conjunta con dicho Saso de Olivito y con campo de Benedet de Loporzano y con campo de Benedet de Sietamo.( Hoy ya no es de Benedet y en ella se encuentra señales que indican la propiedad de Siétamo, allado de la de Loporzano). Ittem desde dicha buega otra buega en dicho Saso que confronta con campo de Juan Franco  de Loporzano y con término de dicho monte de Olivito”.
Sigue el documento citando todas las buegas o mojones que separan los términos de Siétamo y de Loporzano, pero es interesante el recordar y el aclarar otros mojones que se va citando a continuación. Por ejemplo.”Ittem desde dicha buega otra buega al lado del Barranco, y con camino que va a Angüés. Ittem desde dicha buega otra buega que conjunta con Campo del Concejo de Siétamo y con Pedro Irazábal de Loporzano. Ittem desde dicha buega otra buega a las “Peñas de Algar” que conjunta con los campos de los Concejos de Siétamo y de Loporzano”.
Paso a otras buegas o mojones, como la siguiente:”Ittem desde dicha buega otra buega que confronta con dichos términos y con carretera que baja de Loporzano a la Tierra Llana. Ittem, desde dicho lugar, otra buega al lado de dicha carretera, que confronta con dichos Términos de Olivito y con campo de Sebastián de Seral de Loporzano.
En la parte alta del Saso, dicho documento habla de “una buega que divide dicha alera de Olivito, correspondiente  a la buega de dicho Tozal, al lado del Camino de Siétamo,  que va a BELLESTAR. Ittem desde dicha buega, otra buega que divide dicha alera y confronta por una y otra parte, con dicho término de Olivito”. .. “Ittem , desde dicha alera otra buega de dicha alera, que confronta con dicho término de Olivito  con campo de Antón de Arnal de Sietamo”.
“Ittem prosiguen las buegas de la alera de dicho Lugar de Loporzano y aquellas que de lak Villa de Siétamo tienen en los Términos de Plan de Quinto y Loporzano.
Términos de dicho lugar de Loporzano y la primera buega de aquellas comienza desde la primera buega que divide los dichos  términos de Loporzano  Bandaliés y Olivito junto al dicho Puyal del Vedado”.
Ittem, desde dicha buega, otra buega de dicha alera, que conjunta con el campo de dicho Pedro Vitales y con campos de los herederos de Banzo.”
Por estas observaciones de los Notarios,  “fueron conocidas las dichas buegas y mojones”
“Según que nosotros dichos Notarios y testigos, abajo nombrados, ocularmente vimos y nos hallamos presentes a todo lo sobredicho. De las cuales cosas y cada una de ellas, dichas partes tiene presentes las sobredichas cosas y cada una de ellas se hallaron y requirieron por nos  a los dichos Notarios”.
A continuación está escrito: “Signo de mí Juan Crisóstomo de Canales, Notario Público de la Ciudad de Huesca y por autoridad Real por todo el Reino de Aragón, público Notario que a lo sobredicho, juntamente con Pedro Vicente Malo, Notario público de dicha Ciudad. Firma el comunicante y testificante et  per se testificantistas, de parte de arriba nombrados públicamente”. “Signo como Pedro Vicente Malo, habitante y Notario del número de la ciudad de Huesca y por Autoridad Real por todo el Reino de Aragón, público Notario que a lo sobre dicho juntamente con Juan Crisóstomo de Canales, Notario del Número de dicha Ciudad, simil Comunicantes et Testificantes et qui libra de per se, testificante, presente me halle et CERREX”.
“Son varios los parentescos más o menos lejanos que tengo en Ola, como Escabosa, Otal, López de Zamora, del que guardo en mi casa su escudo, además de Guarga, Cativilla, La Noguera, Baylo, Lalaguna, Lafragüeta y varios otros.
Escudo de casa Aysa cuya hija,  se caso con un Guarga.

 La casa Guarga, se llamó en otros tiempos casa Aysa, con su escudo, como el que está en Huesca subiendo a la Catedral desde la Escuela Pública, al lado de la Muralla de Huesca. El nombre de Aysa se cambió,  no por abandono de los Aysas, sino porque en una de sus  generaciones tuvo como heredera a una mujer, que se casó con un Guarga. La familia Aysa que es de origen vasco-ibérico y que quiere decir “buen pasar o bienestar”.Se levantó esta casa, al ser expulsados los moros, y pone la fecha encima de la entrada al cubo, en la que pone el año de 1659”. José María Almudévar, hermano de mi abuelo, se casó con una chica de Casa Sipán de Siétamo y tuvieron una hija, a la que  llamaron  Martina. A esta tía Martina, la conocí yo antes de la Guerra Civil, pues yo tenía cinco años y un día, atizando el fuego en el hogar de mi casa, se cayó en él,  pero no se hizo daño. Se reía con su pañoleta en la cabeza y con sus faldas o sayas. Al quedarse viuda vivió en en la casa de su padre José María Almudévar y viajaba a Lalueza  a visitar y ayudar a sus primas. Se casó con un Narbona y tuvieron un hijo, que se llamaba José María Narbona Almudévar. Este se casó con mi tía Concepción Guarga de Ola, de casa Aysa y tuvieron un hijo llamado José María Narbona Guarga, que estudiaba en el Seminario y murió en la Guerra Civil, en la provincia de Teruel y gracias a su primo Buisán, lo trajeron al cementerio de Huesca. Tuvieron además una hija llamada Pilar, muy simpática, que se casó con Jaime Vilaseca, hombre catalán, simpático y trabajador. Ambos tuvieron a Miguel y a Rosa. Esta Rosa, que todavía llama por teléfono a mi mujer, está casada con Juan Padilla de origen aragonés y  tuvieron a Irene, José Mari, Gema , Arancha….”
En 1646 ya estaban viviendo en Ola, dieciséis vecinos cristianos. Era parientes míos, los del apellido Aysa, Guarga, Otal ,Escabosa, y conocidos  los de apellidos  como Cativilla,  Noguera, Baylo, Lalaguna y varios otros. De casa Cativilla, tuve amistad con el abuelo, que murió cuando tenía noventa y cinco años de edad.  El respondía a cuantas preguntas le hacía sobre la historia de Ola. Me dijo que siendo vecino de Casa Guarga, antigua residencia de los nobles Aysa, cuyo escudo se alza en la fachada de casa Guarga, sólo había conocido a los Guarga. Se perdió el apellido de los Aysa porque se casó una joven de apellido Aisa con un Guarga. La historia hace que se acaben en Ola, los apellidos de los poseedores de las casa, como el de Casa Aysa, después, casa Guarga, posteriormente Casa España y ahora vive la familia Lafarga. Tengo un recuerdo muy grato y muy triste al mismo tiempo de José María Narbona Guarga, primero por verlo dar clases en Siétamo a mi hermana mayor Mariví y por alcanzar la muerte en la Guerra Civil, en la provincia de Teruel. Recuerdo su figura de simpatía y optimismo en su rostro.
La punta del Norte del Saso, todos los días cuando voy a Siétamo, me hace admirar la contemplación de las cadenas serranas, que dividen la Montaña y el Somontano de la Tierra Baja. Por arriba se ven la Sierra de Guara, la de Gratal, los Mallos del Salto Roldán, del río Flumen, por donde saltó el caballo de Roldán, guerrero al servicio  de Carlomagno. Este Militar  francés de Carlomagno, bajó arrastrado  su cadáver y el de su caballo, hasta Villanueva de Sigena, habiendo atravesado el Somontano y los Monegros del Alto Aragón. Entre dicha Sierra y la Cruz del Saso, se encuentra el Monasterio de Montearagón, que se miran hace ya siglos, como piezas  del Somontano, por arriba con la Montaña y por abajo con la Ciudad de Huesca, que el Rey Ramiro,  quería reconquistar, entre otras razones para que San Urbez, fuera  respetado también, debajo de la Sierra de Guara.
En esa punta del Norte del Saso,  se eleva un edificio de Radio Huesca, que en su principio era atendido por un señor mayor, pero ahora funciona automáticamente. Cerca de ese edificio hay una nave industrial, que se montó en aquellos años en que parecía que la industria iba a prosperar. Se ve desde el Llano de la carretera N-240, y pone en su fachada “MELTOR- Desguaces”. Cerca de ella hay una casa-chalet, donde vive un amigo mío. En ella he sido recibido  y mi amigo me ha enseñado libros de lectura, que le entretienen en los largos ratos pacíficos que pasa en su chalet. Fuera lo adornan varios árboles y los gatos le acompañan y que a veces son atacados por algún raposo silvestre. Muy cerca hay un huerto que cultiva un amigo suyo de Huesca. Y en aquel lugar, contempla, los Mallos de Salto Roldán, que el que está en el Este, representa los pies delanteros de un antiguo gigante, que habitaba las Montañas. Observa la figura de Montearagón, y éste, sustituye sus oraciones por otras dirigidas, por su torre,  directamente al cielo. Encima de la “muralla natural” que apoya al Saso, sobre Tierz, está localizado  un Observatorio de estructura metálica, desde el que se domina la Montaña, el Somontano, los viejos hombres gigantes de la Sierra de Guara, el Monasterio y por detrás de él, todo el Saso por arriba y la Hoya de Huesca por abajo. En lo alto de este Observatorio de estructura metálica, suele haber un observador de la Meteorología, que, desde lo alto de la torre metálica, observa lo alto de la Montaña, el Castillo Palacio de Montearagón, el Saso y la Hoya o Fondura de Huesca.
Pero esta tierra del Saso, prácticamente deshabitada, parece que no debía haber tenido en ella luchas, que no se pueden comprobar en otros países habitados, porque al acabar las guerras, sus habitantes han hecho desaparecer sus largos kilómetros de trincheras, algunas con galerías. Pero el Saso, donde a pesar de su vida principalmente agrícola y ganadera, ha sufrido terribles guerras, como se puede comprobar, viendo en  el Saso de Ola, las antiguas hoyas semiesféricas, que me llevó a contemplar mi amigo Cativilla. Fueron  escavadas  en las llanuras del Saso en las Guerras Carlista, para refugiar en ellas, los caballos de los Carlistas, que tenían un Hospital en la Ermita de la Virgen de Bureta, en Fañanás. Pero en la Guerra Civil de 1936, dejaron trincheras, búnkers y cuevas. En ellas se encuentran varias huellas epigráficas, muchas con firmas de los combatientes.
Del tiempo de las Guerras Carlistas, en la Plaza Mayor de Ola, se encuentra la casa del  señor Lafragüeta, cuya vida fue humillada por un Oficial Carlista. Estaban varios vecinos de Ola, preparando varios manjares, para celebrar la fiesta de su Santo. Aquella cocina  ardía y echaba una gran humareda. El dueño de dicha casa, el señor Lafragüeta, salió a la calle, como aquel que huye del humo, que molestaba sus ojos y le hacía toser. En seguida apareció por el camino que viene de la carretera que va desde la N-240,  un batallón de voluntarios carlistas, dirigidos por un Oficial, montado en su caballo. Iban desde la Ermita de Bureta, en Fañanás a Navarra. Le preguntaron al buen hombre que por donde se iba a Quicena. La verdad es que aquel problema no era fácil de entender, en aquel Saso, con sus salidas hacia el monte de Tierz, para llegar a Quicena, por unos caminos, que aun hoy día causan temor al que se encuentra con ellos. (Vicentico Benedé me contó que para bajar en su tractor por dichas cuestas, llevaba la pala de dicho tractor, echada en el suelo). Como no se entendían, le hicieron que los acompañara. Ante aquellas tropas, no le quedó más remedio que marchar por el Saso y por aquellas quebradas cuestas que bajan a Tierz y a Quicena. En Ola, aquellas buenas gentes que estaban invitados a un sabroso banquete, no encontraban al dueño de la fiesta y como locos,  se pusieron a buscarlo por el monte. Al día siguiente volvió caminando el guía de la tropa y recibido con gran alegría por sus paisanos. ¿Dónde te has metido?, le preguntaron y él respondió que fugándose del humo del hogar familiar, pero estaba alegre por un lado y humillado por otro y les dijo: “¡más vale humo que ir a Quicena!”.
El Saso está cerca de Huesca, desde el que se ve  aquella Hoya inmensa, pero la misión en la historia del Saso, le ha salido dura y ha dejado a veces de ser solitaria, para ser usado como un campo de batalla sangrienta.
La zona del Estrecho Quinto, que comparten Loporzano y Siétamo, fue empleada para colocar en ella multitud de instalaciones bélicas, como trincheras, bunkers y cuevas, con escritos en las piedras o sobre el cemento, unos patrióticos,  otros políticos, otros revolucionarios, otros de esperanza y muchos de nostalgia. Esta zona de Estrecho Quinto está llena de recuerdos de la Guerra Civil del año de 1936. Se levantó en el extremo Norte del Saso, una cruz, que se ve desde la inferior carretera N-240, como homenaje a los defensores que defendieron este lugar. Se puso en dicha Cruz una placa, que señalaba el sacrificio de los sublevados de la Guerra Civil. Hoy con buen criterio se ha borrado el texto de la placa, para recordar el sacrificio que supuso aquella Guerra sin sentido. He dicho que desde la carretera N-240, se ve la Cruz y desde lo alto del Estrecho Quinto se observa también dicha carretera. Por la cuesta que va desde el Llano de Loporzano  al río Flumen, bajaba el general Paul Lukács ( Matei Zalka, 1896-1937), judío húngaro, y le alcanzó  un disparo de artillería el día 11 de Junio de 1937.Esa Cruz inspira respeto a los que sufrieron las penas de la Guerra y nos recuerda la muerte y la resurrección de los que allí, en uno y otro lado, murieron y sufrieron las consecuencias de ducha lucha, y encontrándose resucitados los que salieron vivos de aquel infierno de luchas. Cuando subes a este Saso, hoy prácticamente un  desierto, invita a meditar entre la multitud de personas, que hay desde Huesca a Cataluña, en cambio  en  el Saso,  es muy difícil encontrar algún habitante.
Los defensores o sublevados, ya tenían costumbre de cavar trincheras en Siétamo, por fin se  refugiaron en el Castillo del Conde de Aranda, y desde allí huyerona al Estrecho Quinto, donde tuvieron que volver a cavar trincheras, en las que esperaban impedir la llegada Huesca de las columnas Milicianas, pero de la misma forma que tuvieron que salir del Castillo de Siétamo, lo tuvieron que hacer de las trincheras de Estrecho Quinto. Los defensores de Huesca en Siétamo tuvieron que marchar al Estrecho Quinto. El coronel Villacampa, mandó desde Siétamo a la señora Concha Ferrando, caminando desde Siétamo hasta el Estrecho Quinto, levantando una bandera blanca, pidiendo a los densores de dicho Estrecho, que se rindieran. La “Siña” Concha no recibió ningún mensaje de paz de los sublevados y no quiso volver a Siétamo. Allí, en Estrecho Quinto estaban muchos habitantes de Siétamo, como los de casa Sipán y el Doctor Coarasa de Torralba, como defensor contra los miembros de los sindicatos, entre los que destacaba el POUM.  Muchos años después coincidimos, él como Médico y yo como Veterinario, en las corridas de Toros de San Lorenzo.
Pero el ataque tan continuo de las milicias republicanas, que venían de Cataluña, era tan fuerte, que dejaron cercados a los escasos soldados y paisanos y paisanas sublevados. Estos,  como lo hicieron en Siétamo,  aguantaron hasta que acabaron con los alimentos y con las municiones. El día 30 de Septiembre de 1936 se retiraron por la noche, cruzando por las líneas republicanas.
Las tierras que comprenden el Saso de Siétamo y las que están a las orillas del Barranco o río Botella, han sido llamadas Olivito. Este pueblo estaba encima del Barranco, en su orilla izquierda y en orilla derecha, pasando este Barranco o río Botella por el camino o cabañera que baja desde las lomas, que separaban Siétamo de Olivito. Pasado este cruce del barranco, ahora, por un paso de cemento gracias a la “Concentración Parcelaria”, sigue este camino o cabañera en línea recta, que es cruzado con el camino que va de Ola a Loporzano, subiendo al Saso de Siétamo. Antes de llegar, bajando de Siétamo al Barranco de la Ripa, hay un campo llamado el Acunazo, que estaba rodeado de una pared de piedra de muchos años. En ese campo se encontraba el pueblo de Olivito, desde el que se ve Ola. Ola y Olivito. Esa construcción de piedra no parece normal que la construyesen lejos de un núcleo habitado. El individuo al que la tocó la finca del Acunazo, deshizo el muro y ahí, dentro del Acunazo, hay un pequeño tozal, en el que encontré algún sillar de piedra. Eran pocos y no se puede asegurar que ese lugar fuera el solar de Olivito. En el campo del Acunazo encontré, en dos veces, dos piezas redondas de piedra, de un molino de mano, que usaban aquellos hombres primitivos para moler cereales, para hacer pan.En la parte baja del Acunazo , a la izquierda y a la derecha, brota un manantial. Desde Olivito, mirando al Norte, se contempla Montearagón y antes, cuando las había, se oían sus campanas.En la Historia de Aragón de Ubieto Arteta, dice que Oliviyo es un despoblado, cerca de Siétamo. En Marzo de 1099, Pedro I de Aragón, dio al Monasterio de Montearagón la iglesia de ”Olevito”. Desde 1543 hasta 1646 tuvo un fuego, dicho Olivito y después se despobló.En 1616,marcharon los moros de Ola,que parece que tiene algo que ver con Olivito. Entre otras terminaciones de palabras,  se encuentran las de eto-eta y en ocasiones se transforma en –ito. Con Olivito se ve que hay una relación entre las palabras de Olit. Olite, Olive, Oliván y otras, como Oliveto como se llamaba al Conde Oliveto de Pamplona.Hay otras palbras con terminación en –ito o en –eto, como Nocito,Aineto,Cercito,Cheto y Echeto. Desde Olivito se ve en la Sierra, el accidente geográfico de Fragineto, según unos o Fraixinito, según otros. Se ve la relación entre la palabra ola y el nombre de Olivito.
Hay bastantes apellidos de Olivito en Aragón y estánr buscando el pueblo de donde procede la palabra. Este pueblo dominaba parte del Saso, el camino que va de Ola a Loporzano y el Barranco. Fue un lugar casi totalmente despoblado, que cogería bellotas en el Saso y cereales al lado del Barranco. Ola y Oliveto,tienen la misma raíz, Ola que quiere decir en vasco herrería y Olivito u Oliveto, que tal vez, quiera decir Etxea o Casa del herrero.
Qué grandeza tiene el Saso, con su extensión, sus carrascas, sus tierras de pastos, de las que gozó San Urbez, cerca de Plan de Quinto, de cereales, y con su Fuente de Valmayor, que suministró agua al Aeropuerto de Monflorite, cerca de donde está la Granja porcina de mi amigo, Abadías. Ha pasardo largas épocas de paz y se han dado en el Saso guerras, unas antiquísimas, otras Calistas y la guerra del año de 1936, con sus restos, que se han cuidado, con sus trincheras, bunkers, dibujos sobre la piedra y gran cantidad de nombres, escritos, recordando las glorias y las miserias del pasado.