sábado, 13 de agosto de 2016

De los orígenes del hombre

Charles Darwin


Un día cualquiera de este mes de Junio del año 2007, revisando una vieja maleta de madera, llena de libros, encontré una revista del año 1896, titulada La Controversia, en la que trataba de la Evolución de los humanos, que según Darwin, vienen de los monos. Y leyendo alguna de sus páginas, decía: “Recordemos, por otra parte, que la distribución tan característica (de razas) en el hombre hace de él un tipo apartado de la serie animal, y no recuerda el tegumento velludo de ninguna especie inferior”. La escasez de pelo en el hombre, lo hace un tipo aparte en la vida animal, pues no recuerda el tegumento velludo de ninguna especie. Parece ser que la Evolución del mono hacia el hombre, ha ennoblecido a éste, haciéndole perder el cabello. ¿Qué tendrá que ver la evolución del hombre con la pérdida del cabello?,  por  que   existen hombres barbudos y hay otros, como me dijo mi amigo el sesudo Angel, en un bar, que se depilan con pinzas. ¿Para qué?,   pues   según podemos ver, hay hombres barbudos,  que consideran que la posesión de una barba y de un bigote es un síntoma de humanidad y de elegancia, en cambio los hay , que obedeciendo a su subconsciente, consideran  la carencia de cabello, como una relación con el progreso de los hombres. Ese progreso, para unos es una pretensión de suprimir el sexo o  una tendencia a la eliminación de dicho sexo de los humanos, como para ascender los hombres a la categoría de ángeles, para convertirse en espíritus, carentes de sexo y para otros es simplemente un cambio psico-fisiológico de su sexo.  Orígenes nacido en Alejandría el año 185 y gran cristiano se castró y se convirtió en eunuco, tal vez para no tener ocasión de faltar al sexto Mandamiento; por tal causa no fue canonizado,  a pesar de ser un gran teólogo. Se lo tengo que consultar a Angel, que piensa y piensa, y algo me dirá, para aclararme o para confundirme.Vuelvo  a  leer la página 145 de la “Controversia”, que dice: “todo católico partidario de la evolución aplicada a nuestra especie, debe admitir que un sólo mono ha servido al Creador para la formación del primer hombre”. Pero otros pensaban, en los años finales del siglo XVIII, según la Controversia, que se suponía “por ciertos evolucionistas, que  el origen de la vida fue dado directamente por el Creador a varios tipos bien definidos. ¿Qué diremos entonces de las ramas distintas de aquella de la que el hombre ha salido?”. Sencillamente, que ahora les dan la razón, porque están haciendo una investigación, con el fin de conocer el genoma de los hombres de Neandertal, que eran hombres, como nosotros y que sin embargo, se quedaron en el fin de su evolución , porque desaparecieron. ¿Cómo se enteraron en el siglo XVIII, de la desaparición de algunos predecesores del hombre?; pues de la misma forma que Julio Verne escribió “De la Tierra a la Luna”, muchos años antes de que nadie creyera la posibilidad de que el hombre pudiera subir a la luna. Lo intuían. Hoy en día, hay más medios científicos para la investigación y de estos medios se ha llegado a la conclusión de que coincidimos el hombre actual y el de Neandertal en un 99’5 por ciento, Ahora habrá que estudiar ese 0’5 % que falta, para conocer qué fue lo que nos convirtió a nosotros en “homines sapientes”, aunque procedíamos del hombre de Cromagnon y no del de Neandertal. Hace poco tiempo leí que en una isla de Oceanía, había unos hombres, que al parecer procedían de los hombres de Neandertal y ahora vienen las lamentaciones de no haberles apoyado para evitar su desaparición. El hombre actual se preocupa de la alimentación de sus miembros y de su salud, pero ¿después qué pasará?. Dios es eterno y ha hecho que el hombre se preocupe de buscarlo, ya en  los medios de subir  a la luna o a Marte o que estudie las nuevas normas de la geometría, para alcanzar a comprender las rutas para llegar a esos planetas. Es difícil saber cosas del Universo para obtener respuestas de confianza, que nos aparte de la incertidumbre. Por eso, sin la ayuda de la Fe, como de la intuición en la Ciencia, será difícil conocer al Señor.

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