sábado, 13 de agosto de 2016

Los alumnos convertidos en profesores

Castillo Sietamo


He visitado una mañana el solar del Palacio, donde nació el Conde de Aranda y después de contemplar el retrato del citado Conde, que está representado en una ménsula, he visto un edificio, que levantó el primer Gobernador Civil, después de la Guerra  y no le pagó al constructor señor Abadías ni al dueño del solar,  mi padre Manuel Almudévar. El sucesor de este Gobernador le vendió el edificio al Servicio Nacional del Trigo, dejando al pueblo sin la esperanza de convertirlo en un centro sanitario, como se le había prometido, en aquellos tiempos difíciles y a mi padre sin la ilusión de entregar el  solar del Palacio, donde habían vivido tantos sietamenses, a sus convecinos, como centro de sanidad, donde los asistiría el médico. Pero aquella mañana, me olvidé de aquel desencanto del pueblo,  porque después de muchos años, se había cambiado la conducta de las autoridades que perjudicaron al pueblo, por otra en la que se luchaba por dicho pueblo. Es que en aquellos tiempos lejanos, a los niños con alguna merma física o psicológica,  no los dejaban asistir a la Escuela. En Siétamo, todo el mundo quería a Estebané, niño después de la Guerra Civil,  pero no pudo asistir a las clases en la Escuela y fue objeto de burlas por parte de alguno de sus vecinos. Pero actualmente han convertido por  temporadas, aquel edificio en Escuela de artes populares, como en esta ocasión, de canastas, cestas, objetos ornamentales de cáñamo, de juncos, de mimbres, de cañas  y  otras  de diversas clases  de cuerdas. Y ¿quiénes son los profesores que enseñan a los vecinos y vecinas de Siétamo a construir dichos objetos?. Van dirigidos por la señorita  Mercedes, profesora del Centro de ASPACE, donde han enseñado a sus alumnos, entre los que se encuentra mi sobrina María Teresa Llanas, de tal forma que han pasado de ser alumnos a profesores y hoy ejercen en Siétamo de maestros que muestran a los ciudadanos y ciudadanas, la forma de crear objetos  útiles y objetos ornamentales. He estado viendo y escuchando su tarea y me ha conmovido ver a su profesora, que me ha saludado, igual que me han saludado varios profesores de ASPACE, como la encantadora Carolina, que sin ver, enseña y corrige con sus manos y he alternado con mi esposa Feli y con la actual  Concejala, ex Alcaldesa del Ayuntamiento, que tantas cosas buenas ha traído  a Siétamo, Castejón , Arbaniés y Liesa. Allí se movían los brazos y las manos de los profesores jóvenes e ilusionados de ASPACE y detrás de ellos, estaban los alumnos sietamenses fabricando una bella y útil cesta, para lucir en sus domicilios. Se movían los brazos y las manos de los profesores de ASPACE,  al tiempo que hacían lo mismo los de los vecinos y vecinas de Siétamo, pero lo que más conmovía era la armonía de los corazones de unos y otros, que han cambiado los crueles actos de la Guerra Civil y los posteriores.

Yo me he sentido orgulloso de ver esta Escuela en pleno trabajo,  como supongo que el Conde de Aranda estará gozando,  allá arriba, de ver el progreso social de estos muchachos y muchachas, antes abandonados y ahora promotores de canastillas,  cestas y canastas  útiles y ornamentales, que hacen gozar de su uso en los domicilios y alegran los corazones de los profesores y de los alumnos.

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