lunes, 15 de agosto de 2016

“Stabat Mater…”





Yo tengo en mi casa heredada de mis antiguos viejos, una imagen de la Virgen Dolorosa y la prisa y la prosa de la vida han hecho que pasara a su vera muchas veces, sin mirarla.
Siete puñales clavados soporta su corazón y lágrimas que no salen de sus ojos por haber llorado tanto,  los tiene rojizos, tristes, a punto de llorar sangre, por la sangre derramada de su Hijo, en su Pasión y en su muerte. Cuando vienen mis sobrinos y otros niños  a sus juegos infantiles con los míos, se impresionan y preguntan y se inquietan y al fin confiesan amor a la Virgen Dolorosa. Al ver la impresión que causa a los viejos y a los niños,  al llegar Seman Santa, le rezo un Ave María por las personas que sufren. Otras veces me pregunto si avanzado el siglo veinte, no resulta folklórico, tener esa triste imagen.
Pero hay hechos que a diario los padecen gentes buenas de las que nadie se acuerda y los que alcanzaron fama como Paquirri y Pantoja;  pero sientes recordando que la vida sigue siendo como un valle de lágrimas.¿No habéis visto la pasión que ha sufrido el gran torero,  que le ha llevado a la muerte?. Me he acordado de  mí  Virgen cuando estaba “juxta crucem lacrimosa”, al ver a Isabel Pantoja junto a la tumba llorosa del hombre, que tanto amaba.
Dice el canto litúrgico de la Virgen Dolorosa: “atendite et videte si est dolor sicut dolor meus”  (atended y mirad si existe algún dolor, como el mío) , pero al ver a la Pantoja que a su boda con Paqurri fue llevada por seis blanquísimas yeguas blancas como la nieve pura, al ver, digo a la Pantoja toda vestida de negro, transida por el dolor de multitud de puñales dentro de su corazón, he visto una nueva Pasión, con un dolor semejante al de la Virgen que tengo heredada de mis padres.

¿Es folklórica mi Virgen?. Las escenas de la muerte de un torero tan sereno, de una mujer tan suficiente y de un pueblo, que vive en el siglo veinte, tal vez sean folklóricas como la Virgen que tengo. Sigue existiendo el dolor, sigue existiendo el toreo y sigue existiendo un pueblo, que siente como sintieron sus padres y sus abuelos. Voy a seguir conservando a mi Virgen Dolorosa, que ha actualizado la folklórica, la triste Isabel Pantoja. 

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