jueves, 1 de septiembre de 2016

¡O Volador, o Volador!.-





Ya hace muchos años, que en las Fiestas de Aniés y cuando la juventud estaba bailando, en la plaza Mayor, aquella pieza que decía:”¿Dónde estará el avión,chis, chis el avión?, el hijo de Ascaso,  gritó: ”¡o volador, o volador!.Todos giramos  nuestras cabezas y echamos una mirada hacia lo alto del firmamento. Se paró la música y por tanto el baile. Aquel volador era el satélite, que se veía como una estrella, que daba vueltas por el cielo, por el camino que le habían señalado los técnicos americanos. Por unos instantes, tuvimos los pies en el suelo y la cabeza en el cielo. ¿Dónde se encuentra aquel hombre que siendo un intelectual, pise la realidad del suelo tenazmente ?.  Acuden a mi memoria las figuras de San José de Calasanz, de Ramón y Cajal y de Joaquín Costa,  que trabajaron por la Salud, la Despensa y la Escuela. Me enteré que Joaquín Costa, cuando estudiaba en Huesca y al mismo tiempo en el Castillo de San Juan, trabajaba de peón de albañil. No pueden engañarnos las ideas de Costa porque tenía los pies en el suelo y la cabeza en el cielo. En tanto los sabios y técnicos piensan en tornar los secanos en regadíos, tanto que dicen que cuando los astronautas llegaron a la luna, se encontraron con un hortelano de Huesca, que estaba regando. Hay que luchar por  el aprovechamiento total del río Ebro y evitar otras pérdidas como las del río Gallego o del Guatizalema. Los planes prometidos sobre las aguas del Guatizalema son necesarios no sólo para regar, sino para levantar industrias a lo largo de la autopista que va de Barbastro a Huesca, como ocurre en Navarra con sus ríos y pantanos. Deben caminar juntos los que cultivan su inteligencia con la cabeza en el cielo y  los que trabajan y tienen sus pies en el suelo. 

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