martes, 29 de noviembre de 2016

Andador por los Montes y sentado en una Residencia

Valle de Benasque (Huesca).
He encontrado en un mirador de la Residencia de Ancianos del pueblo de Chimillas, desde el que se observa con claridad meridiana la Sierra de Gratal,  un hombre maduro, al que he saludado. Me ha contestado con esa alegría del que a veces querría hablar y no puede, porque no encuentra a quien dirigir su palabra o no es capaz de hacerlo, porque su presencia le impone respeto. Le he preguntado si le gustaba la visión de la que gozaba desde tal punto y me dijo que sí, que aquello le llenaba, porque él era Guarda de Monte jubilado y su visión le recordaba, los tiempos en que vigilaba aquellos montes y los recorría. Le pregunté que donde había ejercido tal misión y esforzándose en recordar el nombre de aquel pueblo, cuyos bosques, cuidándolos y vigilándolos, él no podía responderme del nombre de aquel pueblo de la Montaña del Alto Aragón; pero señalaba su frente con el dedo índice,  y al mismo tiempo me decía: ¡es qué sabe,  me falla la memoria!.
Estaba el anciano Guarda Forestal, sentado delante de una cristalera, a través de cuyos cristales, contemplaba, la Sierra desde el pico de Gratal hasta el pico de Guara a su derecha. Con su imaginación contemplaba aquellos montes que le recordaban el Pirineo de Benasque, que al fin recordó su nombre.
Recorriendo aquellos locales tan clásicos, ornamentados en sus pasillos de ánforas y de vajillas romanas, me daba cuenta del paralelismo que existía entre aquellos hombres y mujeres ancianos y los ornamentos más antiguos, que colgaban por las paredes de los pasillos. ¡Aquel edificio parecía un Bar inmenso, donde no se siente ni el calor en verano ni el frío en el invierno.

Pero, sin embargo, la vejez sigue apoderándose de nuestros cuerpos y de nuestros espíritus. Así me lo decía el Guardia Forestal de Benasque, que los árboles nacen muy pequeños y viven creciendo muchos años, pero al fin, se apodera de ellos una vejez, que los conduce a que los abrasen en el fuego y a los hombres a pasar su vejez mirando los montes, que han recorrido durante toda su vida. 

sábado, 26 de noviembre de 2016

Familia de López de Zamora (Segunda parte)

El apellido Zamora y el de López de Zamora, tienen su origen en el pequeño pueblo del mismo nombre, que estaba situado en plena Sierra de Guara, al lado de Used y de Bara, cuyos habitantes con mulas, muchas de ellas de origen francés, y aparejadas con fuertes aperos de cuero, bajaban a Huesca y a otros pueblos del Somontano, para vender entre otros productos, patatas y subir sobre la dichas mulas, aceite y vino, principalmente. Zamora desapareció, ya hace muchos años y yo conocí a un oscense que tenía su origen en tal pueblo de Zamora. Desapareció el citado pueblo,  pero dejó a multitud de altoaragoneses con su apellido Zamora y López de Zamora.
Casi todos los pueblos, al Sur de la Sierra de Guara, dan cimientos  a casas de Zamora y otras de López de Zamora. Por ejemplo, en Azlor, se encuentra un escudo de Zamora en la fachada de una casa de ese nombre.”Este escudo pertenece al linaje de los Zamora y trae por armas, un escudo en campo de gules con un guerrero armado de espada de plata en mano y pasando un río con ondas de azul y plata”.
En el año de 1747 en el lugar de Abiego, se hicieron Capitulaciones Matrimoniales de José López de Zamora y Río y Rosa Josefa Subías Ballabriga, natural de Pozán de Vero.
En un artículo que yo escribí puse: “La vida es un juego en el que entramos los hombres y mujeres y nos hace aparecer el tiempo en ella y más tarde desaparecer. Tenemos unos nombres y unos apellidos que nos los impone la Historia y a veces, nosotros mismos nos regodeamos con ellos y otras nos los quitamos o los resumimos. Como hizo con su apellido, mi abuelo Don Ignacio López de Zamora, que en la Escuela,  así lo escribía y más tarde lo resumió, dejándolo en Ignacio Zamora”.
Mi abuelo Don Ignacio López de Zamora, abandonó el "López de" y se quedó con el ZAMORA.


  
En Bandaliés se encuentra la Casa de Vallés, parientes de los Almudévar. Esta Casa, en tiempos ya lejanos, fue de los López de Zamora, antecesores de mi madre Victoria (López de) Zamora. Yo he estado en esa casa y he revisado los escudos que se exhiben en su cara Norte, pero no se ve ningún escudo de López de Zamora en la Casa de Vallés de Bandaliés, que en otros tiempos fue propiedad de los López de Zamora . Dejó de serlo cuando murió su dueño López de Zamora, sin hijos. Debían tener en su escritura de matrimonio, la condición de que si moría López de Zamora, la propiedad de la Casa, pasaría a su esposa, que se volvió a casar con un  individuo que originó en Bandaliés la Casa de Vallés.
Desconozco el grado de parentesco que tenía el López de Zamora, dueño de la Casa de Bandaliés, con los López de Zamora que van apareciendo luego de su muerte, sin ninguna relación con la casa de Bandaliés,  que pasó a ser Casa de Vallés.
Aparecen escudos de López de Zamora, uno en Bierge, que está comprobado su origen con los López de Zamora, parientes míos.

 Otro que se pude contemplar en Huesca, cerca de la Parroquia del Perpetuo Socorro, que  sacaron de una Casa  del Somontano e instalaron en una casa frente a la Parroquia del Perpetuo Socorro. 


En el patio de mi casa se encuentra otro escudo de López de Zamora, que me proporcionó Otal de Ola, cuando compró las ruinas de casa López de Zamora.  Del escudo de López de Zamora de Bierge, sabemos que sus poseedores eran familia con los López de Zamora, cuyo apellido yo conservo como segundo .
  


En un Documento de la Familia López de Zamora pone el Procurador  “que el dicho MIGUEL LÓPEZ DE ZAMORA por todo el tiempo de su vida iba a usar y de presente, siempre y continuamente ha sido y es INFANZÓN, e,  Hijo de Algo notorio y de tales por recta línea masculina y no   cediente y como tal ha estado y está en derecho y posesión de su Infanzonía, e,  Hidalguía gozando como Abogado y goza con su persona y bienes y familia de todos sus bienes”. Todavía se encuentran por mi casa libros de Derecho, con el nombre escrito con tinta  de López de Zamora  en los que tengo que considerar su fecha de edición.
 En un folio de casa del sacerdote Párroco de San Julian de Banzo, DON MANUEL AZNAREZ y LÓPEZ DE ZAMORA, primo hermano de IGNACIO LÓPEZ DE ZAMORA,mi abuelo, aparece un ARBOL GENEALÒGICO, desde MIGUEL LÓPEZ DE ZAMORA y sus dos hijos,  a saber, MARTÍN, heredero, que renunció heredar, ya que él era hijo de la primera esposa de Miguel López de Zamora, que fue Paciencia de Bara. Esta murió y se volvió a casar MIGUEL LOPEZ DE ZAMORA  con Anastasia Citad, madre de José  López de Zamora.  MARTIN LÒPEZ DE ZAMORA, hijo de Paciencia de Bara,  cedió al  hermano menor, JOSÉ,  el dominio de casa López de Zamora  para  este hermano JOSÉ, hijo de Anastasia Citad, como consta en la Escritura nº 1, que se presenta en la fecha en 1818.






“El primero de los López de 
Zamora, que aparece en la Infanzonía y que vivió en Bandaliés, fue MIGUEL LÓPEZ DE ZAMORA y fue padre de sus dos hijos MARTIN LOPEZ DE ZAMORA  heredero, que renunció la herencia  a su hermano IUSEPHE , que se transformó en JOSÉ LOPEZ DE ZAMORA, como consta que firmaron el Documento de la Familia  López de Zamora con fecha de 1818,en que Martín López de Zamora renuncia a su herencia en la Escritura y a favor de su hermano José”.
Estos datos los  pone en la nota “ARBOL GENEALOGICO”, escrita por MOSEN MANUEL AZNAREZ Y LOPEZ  DE ZAMORA, PARROCO DE SAN JULIAN DE BANZO.  
Mi madre VITORIA ZAMORA LAFARGA con su hermana EUGENIA, sobrinas de MOSEN MANUEL AZNAREZ Y LÓPEZ DE ZAMORA pasaban temporadas de verano en la ABADÍA donde vivía su tío en San Julián de Banzo, por donde se accede a la Ermita debajo de una roca de SAN  MARTÍN de La VALDONSERA,  donde vivió algunos años San Urbez, en tiempo de los moros.
 (A).En el Folio que escribieron Mosen Manuel Aznarez  López de Zamora y acabó de escribir mi padre Manuel Almudévar Casaus, aparecen después de exponer a MIGUEL LÓPEZ DE ZAMORA,   (B),  sus dos hijos MARTIN Y JOSÉ .  MARTÍN fue presbítero y  JOSÉ se casó con MAURICIA BERRIDE.    
B.- En la Infanzonía de los López de Zamora, explica que : ”Del legítimo matrimonio, que dicho Miguel López de Zamora contrajo con Paciencia de Bara, su primera mujer, tuvo y procreó un hijo legítimo y Natural, a, Martín López de Zamora y del segundo matrimonio legítimo que contrajo con Anastasia Citad, su segunda mujer, tuvo y procreó en hijo suyo, legítimo y natural a Jusephe López  de Zamora, aquellos como hijos suyos legítimos y naturales, respectivamente, teniendo, criando y alimentando a aquellos y cada uno de ellos, por los dichos sus padres respective, obedeciendo y respetando y por padre e hijos legítimos y naturales han sido y son respectivamente tenidos y reputados de todos los que los conocen y de ellos y de lo sobredicho han tenido y tienen noticia y tal de ellos ha sido y es La Voz común y fama pública en dicho Lugar de Bandaliés y otras partes”.
C.-- A continuación se casó JOSEP LÓPEZ DE ZAMORA con MAURICIA  BERRIDE de Huesca. Tuvieron tres hijos y una hija, a saber, tuvieron a JOSÉ LÓPEZ DE ZAMORA, Présbitero y heredero de los bienes de su padre. Después vino al mundo Tomás LÓPEZ DE ZAMORA, que se casó con Teresa Bara. Esta dio a luz a Victorián LÓPEZ DE ZAMORA, único llevadero  de los bienes de su padre Tomás ( Murió sin hijos).

Luego tuvieron a  ROMUALDO LÓPEZ DE ZAMORA, casado con Cándida Garro y por fin tuvieron a JOSEFA LÓPEZ DE ZAMORA, que se casó con MIGUEL DE AZARA y tuvieron una hija, llamada JOSEFA AZARA LÓPEZ DE ZAMORA, heredera de de los bienes de sus padres y casada con DON RAMÓN CASTILLO. De ellos nació el que más tarde fue Don Vicente Castillo, no aparecen sucesores de el.
  MAURICIA BERRIDE de Huesca, fue  una antepasada mía y de mis hermanos. Su hermana la MADRE  BERRIDE,  nació en noviembre de 1658  y murió en Huesca los 58 años. 
Vivió la Madre Berride, incluso cuando se vistió de Terciaria Domominica , en su casa atendida por su familia. Fue llevada al Convento de Santa Rosa cuando un tío suyo y mío, apellidado López de Zamora, les proporcionó el local de Santa Rosa. Estando enferma fue acompañada por su hermana Mauricia Berride al Hospital de Zaragoza. Ella con sus compañeras Sor María Laz intentó siempre fundar el Convento de Santa Rosa. Un tío mío,  sacerdote, apellidado López de Zamora, les proporcionó el local,  cerca de la Plaza de Santo Domingo.
De niña, corría por la orilla del río Isuela, próxima a la iglesia de San Agustín de Foris, donde le rezaba a la Virgen de la Piedad y al Niño Jesús. Le atraía el color blanco de algunas flores y el de las palomas, que le hacían pensar en el color blanco que revestía a los Dominicos. Consiguió que le aceptasen el vestirse de Dominicas Terciarias con sus compañeras Sor María Laz y Sor Victoria Deza.
Sucedía que muchas veces que acudía entre las siete y las ocho de la mañana a la iglesia de Santo Domingo, se confesaba y oía Misa. Entraba en oración y adoptaba una posición estática durante varias horas, sin recordar el Mundo, sin volver al sentido ni tomar el desayuno.
El abogado Señor Baso, que está en el año de 2016  cerca de los cien años, me dijo que el corazón de la madre Berride, lo ocultaron en su piso del Coso Bajo, durante la República y la Guerra Civil. Antes estuvo el cuerpo de la madre Berride en Santo Domingo, en el antiguo Colegio de Santa Rosa y ahora en el nuevo. El Ayuntamiento le puso el nombre de la Madre Berride en un Pasaje, cerca del Colegio nuevo  de Santa Rosa.
Estuvo a punto de ser canonizada, pero los ciudadanos de Huesca, enamorados de esta futura Santa, organizaron actos muy agitados, que llevaron al Señor Obispo a abandonar su canonización.
En los actos que se presentaron para la Canonización de la Madre Berride, llamaron a “Romualdo López de Zamora, casado con Cándida Garro y de oficio alpargatero, natural de la ciudad de Huesca, hijo legítimo de JOSÉ LÓPEZ DE ZAMORA y MAURCIA BERRIDE y que tiene veintiséis años”. A una pregunta, contestó “que conoció y trató frecuentemente a la Sierva de Dios Sor María Berride, desde que tuvo uso de razón, con el motivo de haber sido tía suya, hermana de su madre”. En otra ocasión respondió: ”Que siempre vio que la dicha Sierva de Dios profesó grande  retiro, y estar celosa de criaturas, y que trataba con pocos, y por el concepto que tenía de su virtud y respeto que le profesaba este testigo, la atendía y respetaba siempre con grande reverencia, y atención. Y ella siempre le daba muy cristianos y santos ejemplos, exhortándolo a servir a Dios, lo que hacía también con sus hermanos y los demás de casa. Los necesitados rogaban a la Madre Berride por sus necesidades, como cuando tuvieron que pasar a Barcelona Tomás y su acompañante,  fueron a pedir ayuda a su Tía, que les dio dos crucecitas, una para Romualdo y otra para su hermano,  Tomás, diciéndoles que ya los encomendaría a Dios. Así ocurrió, porque teniendo ambos hermanos necesidad de cruzar el río Cinca, que entonces bajaba muy crecido, al verse los dos hermanos en peligro, pidieron a Dios por medio de su Sierva y a voz en grito, le pidieron que les ayudase para salir de desgracias.
Un día Tomás necesitaba una moneda de “un diez  y ocho” y fue a pedírsela a su tía, pero no se atrevía a explicarle su petición de préstamo. Pero la Sierva de Dios se dio cuenta de lo que quería su sobrino y le dijo su tía: Romualdo, has menester alguna moneda, y este se quedó absorto y pensó  que le había adivinado el pensamiento.”En vida y en muerte ha tenido dicha Sierva de Dios , fama y opinión de virtud y santidad, y en su vida la trataron hombres doctos y píos, y después de muerta, no solamente se conserva dicha fama y opinión de santidad,  sino que va en aumento de cada día dentro y fuera de la Ciudad y entre personas de todas clases, y se ha oído decir, que muchos acuden a su protección, invocándola en sus necesidades, y que algunos van a su sepulcro a impetrar su intervención por la fe, que tienen en ella, y también se ha oído decir, que ni se han hallado defraudados de sus esperanzas, habiendo logrado el consuelo , que procuraban.

En el centro del Arbol Genealógico, la Madre Berride nos hace recordar la marcha de la vida de los López de Zamora de Huesca y su Comarca. Por eso he interrumpido el proceso de dicho Arbol Genealógico, con la figura de la santidad de la Madre Berride y a continuación seguir por el resto de herederos de la sangre de los López de Zamora.
Su padre Francisco  Berride, que ejercía el oficio de cubero, estaba casado con Ana María Bureth. Tuvieron ocho hijos y MAURICIA fue la hija siguiente a la MADRE BERRIDE. Tuvieron un hermano Dominico y otro Vicario de la Parroquia de San Lorenzo de Huesca. La Madre Berride tuvo una enfermedad y fue examinada en Zaragoza a los 32 años de edad y fue acompañada por su hermana y antepasada mía, Mauricia Berride y por el  Reverendo Padre Fray Pedro Cucalón. Murió a los cincuenta y ocho años.   

  
D.- Aparecen después de JOSÉ LÓPEZ DE ZAMORA con su esposa MAURICIA BERRIDE, que tuvieron en primer lugar a José López de Zamora, presbítero heredero de los bienes de su padre, en segundo lugar TOMÁS  LÓPEZ DE ZAMORA , casado con Teresa Bara, que tuvieron a Don Victorian LÓPEZ DE ZAMORA, único heredero de los bienes de su padre, que murió  sin hijos.
En tercer lugar ROMUALDO LÓPEZ DE ZAMORA, que casó con Cándida Garro.
 De esta pareja van saliendo Francisco LÓPEZ DE ZAMORA casado con Manuela ALTAHOJA,que fue heredero de los bienes de su padre.
Sigue por RAFAEL LÓPEZ DE ZAMORA, casado con MANUELA CORONADO. Fue heredero de su padre y de los de Doña Visitación que tuvieron como hija.
 Hasta aquí redactó el Arbol Genealógico Mosen Manuel Aznárez y López de Zamora,Párroco de San Julián de Banzo y lo acabó mi padre Manuel Almudévar Casaus.
Mi padre Manuel Almudévar Casaus puso como hijo de Rafael a FERNANDO LÓPEZ DE ZAMORA, casado con Doña CARLOTA CASANOVA.
De ellos salió EUSEBIO LÓPEZ DE ZAMORA casado con Doña Martina BLASCO. Yo conocí a un Blasco pariente de la esposa de EUSEBIO .
De esta pareja nació mi abuelo Don Ignacio LÓPEZ DE ZAMORA, que se casó con mi abuela AGUSTINA LAFARGA.
De esta pareja de IGNACIO Y AGUSTINA , nació mi madre VICTORIA LÓPEZ DE ZAMORA, que se casó en 1923 con Manuel Almudévar de SIÉTAMO.


El TERCERO de los  hijos de JOSE LOPEZ DE ZAMORA Y de MAURICIA BERRIDE, fue Romualdo López de Zamora, que casó con Cándida Garro.
 Donde se  fortalece la sucesión de José López de Zamora con Mauricia Berride,es el TERCERO, que fue hijo de Romualdo López de Zamora y de Cándida Garro,es con, Francisco López de Zamora casado con Manuela Altahoja, heredero de los bienes de su padre.
 “En casa de mi abuela materna doña Agustina Lafarga Mériz, viuda de Don Ignacio López de Zamora, había un Arbol Genealógico redactado por Mosen Manuel  Aznarez y López de Zamora de San Julian de Banzo. El último de los López de Zamora, registrados por Mosen Manuel Aznarez fue Rafael López de Zamora, casado con Manuela Corona.   
Este Arbol Genealógico, que dejó Mosen Manuel Aznárez López de Zamora , Párroco de la Parroquia de San Julián de Banzo, y el arbol genealóico lo acabó   mi padre Manuel Almudévar Casaus.
¡Qué amor tan grande demostró mi padre a mi madre, Victoria (López de) Zamora al acabarlo!.
Mi padre don Manuel Almudévar Casaus,  acabó de realizarlo en el mismo papel, en que había escrito Mosen Manuel Aznarez y López de Zamora.
Pone mi padre al sucesor de Rafael López de Zamora Coronado, casado con Doña Carlota Casanoba. Viene después Eusebio López de Zamora casado con Doña Martina Blasco. Yo me acuerdo de hace muchos años del hortelano Blasco, al que trataban Doña Agustina Lafarga, viuda de don Ignacio Zamora  y su hermana Rosa, como  pariente.
 A este Eusebio López de Zamora, casado con Martina Blasco, que era  pariente, sucedió mi abuelo materno Don IGNACIO (López de) ZAMORA Blasco, que se casó con mi abuela materna Doña Agustina Lafarga Mériz.                                  
De ambos nació mi madre Victoria ( López de) Zamora Lafarga, que se casó el 29 de Febrero de 1923, con mi padre Don Manuel Almudévar  (de Siétamo).

Encontré un certificado de Mosen José Abós, párroco de Castilsabás y su anejo de Ayera,en el Libro de Casados de Ayera. En dicho Libro estaba escrito: ”En ocho de Enero del año mil setecientos diez y nueve, se echaron las amonestaciones, en la Iglesia Parroquial de Ayera…del Matrimonio que esperaba contraer Tomás López de Zamora con Mauricia Berride,vecinos de la ciudad de Huesca.Estaba presente en el acto de la Parroquia de Ayera, Mosen Miguel Berride, párroco de San Lorenzo de Huesca, que era hermanso de Mauricia Berride.Estaba también de testigo Mosen Miguel LÖPEZ DE ZAMORA, Retor de Santa Eulalia.
El Doctor Joseph Lasierra el 21 de Agosto de 1762, certifica que bautizó a  Tomás López de Zamora, hijo de José López de Zamora y de Mauricia Berride.
Mi abuelo materno Don Ignacio (LÓPEZ de) ZAMORA BLASCO, se casó con mi abuela materna Agustina Lafarga Mériz,que se quedó viuda el año 1917 y ella murió,cuando convivía con sus nietos,entre los que estaba yo,el año de 1956 o 57.
El año de 1936, al llegar a Siétamo la Guerra Civil, nos recogió en su piso de Huesca a mis padres y a sus seis nietos: María Victoria, Manuel, María, a mí, Ignacio y a mis hermanos pequeños Luis y Jesús.

 Mi madre Victoria (López de) Zamora Lafarga, nació en 1900   y murió a los cuarenta y tres años de edad, el  29 de Febrero de  1943.

Mi abuelo Don Ignacio (López de) Zamora, era un auténtico caballero que con el Presidente de la Diputacón Don Manuel Camo Nogués fue un íntimo amigo y colaboró con él en la cosnstrucción del Casino Oscense, Fue una obra progresista del  Arte Moderno y lo levantaron desde 1901 y 1904. Mi abuelo se preocupaba del bienestar del pueblo y compró un material quirúrgico, para cuya compra la Diputación Provincial carecía de medios económicos. Murió mi abuelo Ignacio en 1916 ó 1917. Estando enfermo no pudo entregarlo , pero al morir, su esposa Doña Agustina Lafarga Mériz lo regaló a la Diputación Provincial. Recibió una carta firmada por Don Manuel Batalla el día 18 de Mayo de 1917. Al Presidente de la Diputación Provincial, le envió mi abuela Doña Agustina,Viuda de Zamora un equipo de instrumentos quirúrgicos, “para facilitar la práctica de operaciones quirúrgicas a los desgraciados que a sufrirlas acuden al Santo hospital. “ Uno pues, a la gratitud de la Comisión provincial que ruego a Vd., acepte con testimonio de reiteración de perdurable reconocimiento y con las seguridades de un grato recuerdo para el que fue su cariñoso esposo, dignísimo Diputado, excelente compañero de Corporación y querido amigo mío.

Aprovecho gustoso la oportunidad para ofrecerme una vez más muy afectuoso servidor”.Firma Don Manuel Batalla.

viernes, 18 de noviembre de 2016

El Bearn y Aragón

Moros sujetando la puerta de la Catedral de Oloron (Francia).
Olifante de Gastón IV en el Pilar de Zaragoza.


El Bearn ha convivido históricamente con Aragón, pues son dos países vecinos, situado el Bearn  al Norte de los Pirineos y Aragón al Sur.  El pueblo de Canfranc, con su estación ferroviaria  es el punto por el que  han pasado los habitantes de estos dos países. Esta vecindad les dio una colaboración entre el Bearn y Aragón, pues no sólo funcionaron los guerreros en la Reconquista, sino que también los individuos y las familias se comunicaban entre  Aragón y el Bearn  antes, no por el ferrocarril, sino por los caminos de la Montaña.
El primer vizconde del Bearn fue Centulo I en el año 866. El Bearn vivió unas veces la independencia, otras la sumisión a Francia, al poderoso vecino Aragón y a Inglaterra.
El vizconde más famoso (desde 1090 hasta su muerte en 1131, fue   Gastón IV, el Cruzado, Vizconde del Bearn, que era hijo de Centulo V, e intervino en la conquista de Jerusalén y también en la conquista de Zaragoza,  guerra que constituyó una Cruzada, dejando sus tierras en Zaragoza a la Orden del Temple. Este vizconde  dependía de los Condes de Aquitania, pero prácticamente fue casi independiente. En 1154, al Conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV (1113-1162), que se casó con la hija del Rey de Aragón Ramiro el Monje, Doña Petronila, lo hicieron  Regente del Vizcondado del Bearn, que quedó integrado en la Corona de Aragón durante un siglo.   
Su segunda dedicación a Las Cruzadas,  la vivió Gastón IV en España, participando  en la Batalla de Cutanda, en Teruel en 1120 y en una expedición que le hizo correr por Andalucía en 1125 y 1126.  En 1131 murió en manos de los musulmanes, que pasearon su cabeza triunfalmente por Granada. Tuvieron que esforzarse en recuperar su cuerpo, que está enterrado en el PILAR de ZARAGOZA, pero su cabeza, que le cortaron, ya no apareció más. En la Basílica del Pilar de Zaragoza, donde está enterrado su cuerpo,  se conserva su olifante, pero su cabeza,  nadie sabe  dónde  está.
He escrito que durante un siglo quedó integrado el Reino de Aragón con el Bearn, pero no fue sólo el hecho de quedarse unidos Aragón y el Bearn, sino que su historia ha sido paralela, pues el interés de Aragón y de los Reyes Alfonso XII y Alfonso XIII,  estimuló el deseo de comunicación rápida,  que siempre necesitaron  los Aragoneses y Bearneses. Fue el trabajo de levantar un ferrocarril muy duro, pues  en La Ilustración Española y Americana, se pueden leer las protestas que los aragoneses de más al Sur, que habían subido a trabajar en la construcción del ferrocarril. Entre otros obreros se encontraban algunos de mi pueblo de Siétamo
Después de la Guerra Civil, hubo un desprecio del Gobierno Francés a España, cuando cerraron el ferrocarril de Canfranc.  No hace mucho tiempo que algunos independentistas catalanes, quisieron olvidar el Canfranc, a pesar de haber participado en la política del Bearn  el catalán  Ramón Berenguer IV,  en 1150 .   Ahora se renueva el deseo de comunicar al Bearn con Aragón, y toda España sacará beneficio, desarrollándose Aragón, con más porvenir  y más participación en la política y el comercio mundial.
Parecía que estábamos pasando un período histórico “apagado” con la Historia del Bearn con Aragón. Pero parece que la figura de Gastón IV (Vizconde  de Bearn, desde 1090 hasta que murió en 1031), está resucitando el deseo de ejecutar el ferrocarril de Canfranc.  Este Vizconde Gastón IV, recibió  los títulos de Señor de Zaragoza, después de luchar en su  conquista de dicha ciudad para el Rey de Aragón Alfonso I. Además fue señor tenente de Barbastro, de Uncastillo y considerado ricohombre de Aragón.
Aljaferia (Zaragoza).

Gastón IV, que dominaba en el pequeño Bearn, fue dos veces un Cruzado de Europa: una en 1095, que fue un Cruzado en la Primera Cruzada, unido con el ejército  del conde Raimundo IV de Tolosa. Era un hombre culto pues fue capaz de crear y de dirigir, las máquinas de Guerra contra  los turcos. Dirigió la construcción de las Máquinas de asedio, a las que llamaban  “los castillos rodantes”. Fue capaz de entrar en la Ciudad de Jerusalén y muy humano,  porque trató de evitar las muertes del enemigo. Retornó al Bearn en 1101 y le quedó el brillante adjetivo de Cruzado.
Es curioso el hecho de que en el Bearn todavía queda algún pueblo que habla vasco y en Uncastillo, en tierras de Zaragoza todavía se enseñaba en la iglesia vasco, a principios del siglo XX.
Se habla todavía el  gascón u occitano en el Bearn y la fabla aragonesa de Aragón, que son unas lenguas del mismo origen y además el vasco se habla todavía en el Bearn y se habló en Uncastillo hasta principios  del siglo XX y en Ansó, Hecho,  Ayerbe y en la misma Osca, en la Feria de San Andrés del siglo XVI. Don Federico Balaguer lo tiene escrito en uno de sus documentos históricos.
Gastón IV se casó con Talesa de Aragón, vizcondesa de Montanes y prima del Rey don Alfonso I de Aragón. Ejerció una gran amistad con el Reino de Aragón, que era semejante al vizcondado  del Bearn,  en economía, lengua, tamaño y poder. En el siglo XII la pertenencia del Bearn como Bigorra a Aquitania,  fue más teórica que real, pues fueron más verdaderas las relaciones con Aragón. Cantulo de Bigorra se sometió al vasallaje de Alfonso I de Aragón en 1122 y Gastón siempre fue considerado igual por el Rey de Aragón. Ahora parece extraño que Gastón IV gobernara el vizcondado del Bearn,  como una potencia independiente, pero unida a Aragón
Aragón y el Bearn estuvieron unidos y por eso hay que procurar que lo  sigan estando,  haciendo una realidad el Ferrocarril del Canfranc, que unirá a Aragón con el Mercado Común.. El Papa Gelasio dio el carácter de Cruzada a la conquista de Zaragoza.
Parece mentira que la historia del Bearn y de Aragón consistiese en una unión de hermanos y que haya tardado tantos siglos en arreglar la comunicación entre ellos. Por ejemplo la terminación del ferrocarril del Canfranc.  Eran dos países y cuando das una vuelta por el Bearn, te  encuentras en Oloron en su catedral y en su entrada  a sus naves, dos moros de piedra, aguantando  el peso de una guerra entre moros y cristianos, igual que te encuentras en Zaragoza  el palacio árabe de la Aljafería. Pero se hablaba en el norte y en el sur la lengua vasca y  proliferaban el  Gastón y sus lenguajes derivados, entre el Bearn y Aragón. El clima era más fresco, sin ser más duro, en el Bearn y cuando llegas a Oloron, en el puente sobre el río, lucen flores frescas y bellas. Lo mismo pasa en Canfranc, aunque sus flores no son tan frescas. Y allí residen los recuerdos de un  País  dividido, pero con los apellidos, en uno y otro lado, iguales, que parece que los han querido tener separados, pero que ellos han convivido y se han amado. Estuve en un pueblo aragonés, cerca de Canfranc, llamado Aratorés, a cuyo molino acuden bearneses a moler sus granos y el grueso molinero,  no encontraba rivalidad entre Aragón y el Bearn. En Echo siempre han vivido niños que han ido a escuelas bearnesas. Por ejemplo los sobrinos de mi yerno  Miguel Lagrava, Hugo y Pablo han ido y van a la Escuela de Oloron. Esta es una antigua forma de educar a algunos niños de Ansó y de Echo. Cuando consideras el apellido Lagrava o Lagrave, te das cuenta de que estás ante un apellido del Bearn. Mi madre tenía como segundo apellido el de Lafarga o Lafargue y hay otros como Lafita o Lafite, Lalana o Lalane y Lapetra  que un hijo del famoso señor Lapetra, que fue Presidente de la Diputación, de Huesca, padre del famoso futbolista, me dijo que venía del Bearn y lo pronunciaba como Lapetre. Existen los apellidos Casaus, Casayús y Casasús, que vienen del pueblo bearnés de Casaux y de Montori, que también tiene su origen en Francia. El Bearn fue llamado  el “país de las canciones” y quedan los recuerdos de cantores como Larroque, Lafore y Lacarret. El poeta Navarrot (m1914), me recuerda mi viaje al Bearn, cuando ya los bearneses estaban trazando el ferrocarril  de Canfrac. Llegando a Bedous, decía.”Adieu plaine de Bedous, grande route  d´Espagne, a aydius sont les amours, gravisons  la montagne. Adieu plaine de Bedous, gave qui l´e sentier des amoureux est celui des chevres. Conduis- moi a mes amours, ruisseau que les lave”. A mí me emocionó pasar junto a Bedous  al lado del ferrocarril que estaban construyendo, este año de 2016, porque mis antepasados  eran nativos del Bearn  y contribuyeron a la reconquista de Aragón, veían brillar una nueva luz para Aragón,  dentro del  Mercado Común Europeo.                                                                       
En cierta ocasión recibí una revista de Saint Gaudens, en que pone que los bearneses se sienten más próximos a nosotros que nosotros a ellos. Basta recordar que nuestros pastores, cuando se juntaban con los del otro lado, se entendían en sus lenguas autóctonas, como se entienden los vascos de ambos lados del Pirineo o  con el gascón, o como lo hacen los catalanes con los de Perpiñán. En las montañas de los Pirineos existen los apellidos de Gastón o de Gascón, como el nombre del Vizconde de Gastón. Mi yerno Miguel Lagrava Gastón, lleva sus dos apellidos bearneses de Ansó y de Echo.
Yo mismo llevo el apellido de Almudévar, con el que mis antepasados abandonaron su apellido bearnés y se acogieron a  la Villa de Almudévar de la que fue un antepasado nombrado Alcalde. De este lugar se extendió por la actual provincia de Huesca, de Zaragoza y siguió por Valencia. Tengo un escudo de Almudévar de origen valenciano, que es casi igual que el aragonés. El pasaje siguiente lo he copiado de mi artículo “La lengua del midi, por Almudévar, bajó a Valencia” y escribe lo siguiente: ”El Rey de Aragón, Don Alfonso I el Batallador,en el pueblo de La Redonda  Almodóvar o Almudévar, antes de atacar Zaragoza, nombró como Bayle a un ciudadano, que se había distinguido en la lucha para conquistar Almudévar y le aplicó este apellido, equivalente al de Almodóvar , por su significado en árabe, es decir la Corona Redonda. Este apellido se conservó y todavía se conserva, no sólo en Aragón, sino también en Valencia. Este antecesor  de los Almudévar, Almodóvar y Almudéver, en Valencia o era aragonés hijo de los Almudévar con su verdadero nombre , nacidos en Francia, Estos Almudévar, en marzo de 1118, se pusieron en Ayerbe al mando de Alfonso I de Aragón. Pero no se acaba en Almudévar ni en Zaragoza este apellido, con el que sustituyeron el apellido francés, que traían de Francia, sino que continúa en  el Reino de Valencia, en tres formas, a saber Almudévar, Almodóvar y la tercera en Almudéver, procedente de la pronunciación de la lengua valenciana y lemosina”. 

Coincide con el escudo de casa Almudévar, pero con el apellido de ALMUDÉVER.

¡Cómo se mezclan las lenguas vasca y los dialectos con los romances de origen latino y cómo el castellano se va extendiendo por España y el pueblo , a veces, no comprende estos cambios!.
 

A casi todos los aragoneses se nos olvidaron estas relaciones de igual origen, y hasta hace unos pocos años, no nos hemos enterado de que en el PILAR de Zaragoza yace el Vizconde Gastón del Bearn.
Ese silencio sobre la verdadera Historia de Aragón, ya se está abandonando, pero ha traído malas consecuencias sobre nuestro desarrollo.
Hasta hace muy poco tiempo no han hecho a Aragón caso de su Historia y ahora ha sido el mismo Bearn, el que ha iniciado la reconstrucción del Ferrocarril que cruza la frontera hasta Zaragoza, cuando los políticos catalanes, querían unir a Cataluña con Francia por la orilla del mar Mediterráneo.
En la Revista aragonesa de la Villa de Almudévar, aparecen escritos en fabla aragonesa, emparentados con el patués. Estos escritos recuerdan la influencia lingüística que existió y todavía existe el bearnés, el lemusín, la fabla aragonesa  el vascuence y la integración en Valencia de la lengua del Bearn. Los tiempos han  influído  en la casi desaparición de algunas de esas lenguas, como se ha comprobado con la Fabla Aragonesa, que ahora se está fortificando en Aragón  y la renovación de otras como el catalán.
Esta mezcla de lenguas, en Valencia, escribe “El libro de la Biblioteca Valenciana de Don Justo Pastor Fuster, publicado en 1827,que contiene los autores valencianos hasta 1700, al llegar en el número 1571, aparece Onofre Almudévar. Escribe Don Justo Pastor Fuster que el citado Onofre “se llama Almudévar…En Ximeno, tomo I, pág, 158, col. 2, se le llama malamente Almodóvar, siendo así que en el prólogo que hizo a “Lo Sompni de Joan  Joan y en la “Brama dels llauradors”…con una discreta prefación, se llama Almudéver”
Onofre Almudévar era impresor, editor y poeta en la lengua valenciana. Timoneda lo nombra en su “Sarao de Amor” y  Gil Polo en su “Canto de Turia”, con estas palabras:”Aquel a quien de derecho le es debido por su destreza un nombre señalado,-de seis sagradas Nimphas conocido;- de todos mis pastores alabados- hará un metro sublime y escogido.- entre los más perfectos estimado:-éste será Almudévar, cuyo vuelo- ha de llegar hasta la suprema cumbre”. J. P. Fuster lo nombra como Almodóvar. Dice que escribió una instrucción para participar devotamente en la Santa Misa. (Valencia de Gabriel Ribas, 1671).
Todas las lenguas merecen un respeto y todas merecen ser respetadas, pues todas dependen del Creador. El valenciano fue mal juzgado, pues el Catedrático Antoni Ferrando dice que el trato de “lenguas bárbaras y salvajes”, no iba contra el  valenciano,  ”sino contra el vasco y otros hablares rústicos que había en la Península”. “Yo creo que ninguna lengua española merece ese trato, porque en Aragón se encuentran unas dieciséis veces el nombre de Xabierre, vasco –ibérico, como en Navarrra se encuentra Xavierr y en el pueblo aragonés de las Cinco Villas, llamado Uncastillo y en Huesca hasta 1700, se hablaba bastante en vasco.
 El francés Gastón IV del Besrn fue nombrado Señor de la ciudad de Zaragoza, como compensación a sus esfuerzos, como se hizo con el Bayle de Almudévar. En 1131, murió en Zaragoza Gastón IV. Y más tarde, en 1561,”Onofre Almudévar, acusará a sus compatriotas valencianos por la renuncia de los escritores a usar la lengua autóctona”.
En Zaragoza, se lee en un escrito que un hermano de Onofre, vivió en Zaragoza muchos años. Por esta ciudad pasaron los bearneses a Valencia y también dejaron “fablas” que venían del Bearn e iban a Valencia. “Ahora hay muchos valencianos que no quieren ver desaparecer el valenciano, con más éxito que los aragoneses, que comprobamos cada día la mengua de la Fabla Aragonesa, con la desaparición de pueblos enteros en el alto Aragón. Yo mismo, con ochenta y seis años he comprobado en los labios de los hijos de Siétamo, la desaparición del total de las conversaciones en Fabla Aragonsa, acompañando a también a la casi total desaparición de los pueblo del Alto Aragón. “En 1561, el escritor valenciano Onofre Almudévar acusará a sus compatriotas valencianos de ser “ingrats a la llet que habeu mamat y a la patris ou son nats”, por la renuncia de los escritores a usar la lengua autóctona. “En mi artículo La lengua del Midi, hay muchos valencianos que no quieren ver desaparecer el valenciano, con más éxito que los aragoneses, que comprobamos cada día la mengua de la Fabla Aragonesa, con la desaparición de pueblos enteros del alto Aragón”.
“La Historia habla de la influencia de las lenguas del Midi Francés  en las del Este de España, de cómo fueron viniendo las citadas influencias a España, a través de los Pirineos por las conquistas de Huesca, de Almudévar, de Zaragoza y de –Valencia. Cuando uno se da cuenta de de que su apellido viene de esas conquistas como el mío el mío y en Valencia se mezclan los Almodóvar, los Almudévar y los Almudéver, se pone a pensar en Onofre, de tales apellidos, dotado de su poesía, defendiendo el valenciano para que se utilice igual que el castellano y en uno mismo, cuando escribí, imitando a mi padre Manuel Almudévar, la obra en Fabla Aragonesa: “Veyendo chirar o sol”.
La Historia está llena injusticias entre los hombres, de incultura, de sectas, de religones, de invasiones, de lenguas y de luchas. Resulta por un lado meditar sobre el Conde Gastón IV del Bearn, gran Cruzado que luchó en Jesusalén y que no quería matar a los vencidos, como hicieron otros cruzados, En la Cruzada de Zaragoza, entregó las tierras que conquistó a una Orden Religiosa, para evitar, que la riqueza fuera beneficio de los ambiciosos y sus beneficios fueran a parar al pueblo. La Historia cuenta como fue muerto  por los moros y su cuerpo enterrado en el PILAR de Zaragoza.
Pero no fueron sólo las guerras las que hicieron humillante y cruel la vida de los ciudadanos, sino que esa vida humillante en la vida  social, que a unos les hacía pasar hambre y humillaciones en sus vidas. Estos discriminados fueron los cagotes
El libro,  escrito en francés de Serge Pacaud, que compré en Oloron, trata en uno de sus capítulos de “Les Cagots”. Vivía en el Bearn un pueblo de parias, a los que en el siglo XVI trataban como Cagots. Eran parte de un pueblo, que vivían como desterrados, vilipendiados. Se les consideraba como poseedores de un aliento fétido, con sus orejas sin el lóbulo,  que suelen poseer las orejas en su parte inferior. Dice el libro que “una parte del cementerio les estaba reservado, así como una parte de la iglesia, al lado de una pila de agua bendita”, No se les concedía permiso para practicar varios oficios, sino es algunos como excavadores de tierra, constructores de castillos, hospitales e incluso puentes.
Estación de tren de Bedous.

Castillo de Sibirana, del ayuntamiento de Uncastillo.

 Cuando por alrededor de 1900,tenían que ir los niños a la Escuela, a veces cantaban algunos niños considerados cagots: ¿ ”Est.-ce que tu est Cagot, est- ce que tu est cagot, ou est-ce que tu ne l´es pas?. Pero en aquellos tiempos era frecuente que los niños, repitieran,  con frecuencia esta canción: “A Bedous, le bon villaje,- A Bedous tous sont Cagots.-La  Cagot test de Sarrance.- La Cagot test de Bedous”. Pero  tardando en el tiempo, respondieron: ”Aunque nosotros somos Cagotes,-No nos da ningún cuidado,-Todos, vosotros y nosotros, Somos hijos del Padre Adán”
Pero pasando al Sur de la actual frontera franco.española, aparecen los hermanos de los Cagots, que son los Agotes. Los despreciados Cagotes son los “canis gothi” o  perros lobos.
Hemos visto como en  Bedous, por donde pasa el ferrocarril  canfranero, algunos niños provocan a los agotes y éstos, contestan diciendo: somos los hijos de Adán. Yo tengo un amigo que lleva en sus venas sangre goda y se llama Godé y ha conservado su pelo de un rubio rojizo, hasta que le salieron las canas.
La Historia nos ha enseñado las luchas, las invasiones, las guerras y las muertes que se han cometido en el mundo, pero en nuestra tierra no se nos ha hablado con claridad de la esclavitud a que se han sometido otros hombres, a los que se les condenaba a haer trabajos despreciados por los demás.En el Bearn , hemos visto como eran despreciados los cagots y en nuestra tierra , al Sur de los Pirineos, los Agotes.
Uno de los oficios despreciados y trabajados por los Agotes fue el de la construcción.Uno se pone a leer la historia del Castillo en el Término Municipal de Uncastillo , en Zaragoza y se admira de su belleza, de su arquitectura, de su proximidad a la ermita de Santa Quiteria, de su situación elevada que hace difícil la entrada en el castillo, pero no se encuentra casi ninguna noticia sobre los obreros agotes que edificaron tal obra.En este mundo no damos los hombres alguna alabanza a otros , que pasaron a tiempos pasados e incluso ahora, no se da la igualdad de derechos a todos los seres humanos.   
Hemos relatado como los bearneses, entre los que andaban mis antepasado,bajaban dede Francia hasta Valencia, yo creo que ahora, si acabamos el Ferrocarril por Canfranc, podrán los valencianos, muchos de los cuales descienden de los bearneses, podrán exportar sus naranjas a  Francia por el camino que utilizó el Gastón IV, para subir y bajar, pero más cómodo.





martes, 8 de noviembre de 2016

De la basura al amor



Caminaba por el pequeño y agradable parque, que se encuentra haciendo las delicias de los niños y de los ancianos, entre la vía del tren que sube a Canfranc y la Avenida de la Paz. Me encontré a una señora inteligente, que en otros tiempos dirigía una academia. En este día iba en busca del cubo del Ayuntamiento en que arrojar unos cartones. Me paré a conversar con ella, porque siempre sonríe y pronuncia palabras que te hacen meditar y pensar en la vida y en su fin, que es el principio de otra vida, que nos ha hecho darnos cuenta de qué los seres humanos necesitamos el amor con nuestros hermanos, para seguir gozando del amor eterno del Señor. Tiene un hijo benedictino en el Monasterio de Leyre, que está en las alturas de Navarra, mirando al cielo.
Era tan agradable aquella conversación, que nos sentamos en uno de aquellos bancos, que siempre están esperando que el calor humano, se ponga en contacto con ellos. En aquella situación de tranquilidad del espíritu y de gozo por el sol y la sombra entre las ramas de los árboles, apareció una pareja, en la que el hombre de unos cuarenta y cinco años, empujaba lentamente por las sendas de aquel bello parque, una silla de ruedas, en la que iba sentada, sin ninguna duda, la que era su madre. No decían nada, pero se notaba el amor que entre ambos se tenían, ya que el hijo, a un momento dado se paró, se puso delante de su madre y le arregló la posición de sus piernas, para que se sintiera cómoda, pero la madre, delante de su hijo no pudo menos que, con sus dos manos acariciarle su cara, para después besarlo tiernamente. En aquellos momentos pasaban a su lado una hermosa señora, acompañada de dos niños y una niña, que parece ser que notaron en sus corazones, el presente del amor entre ellos y su madre y el futuro del mismo amor, cuando les llegaran los momentos, en que ellos fueran ya mayores y su hoy joven madre, se convirtiese en una anciana.
La señora y yo mismo, nos quedamos, después de contemplar lo ocurrido, admirados y absortos, pero luego ella, explicó la situación, de lo que le ocurre a un amigo suyo; éste tiene a su madre en una residencia de incapacitados, porque no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor, pero el hijo, todos los días, antes de acudir a su trabajo,  va a verla. Un  empleado, conmovido por el diario sacrificio, le dijo: ¿cómo acudes cada día, si tu madre no se da cuenta de que vienes a verla?; a lo que contestó el amigo de la señora: yo no espero que se dé cuenta de mi presencia, soy yo el que gozo cada día del amor a mi madre.

Yo iba por el parque de paseo y la señora había llegado a él, por deshacerse de la basura en un cubo municipal y se marchó,  no sólo limpia de  sus  despojos, sino enriquecida por el ejemplo de amor, que había contemplado. 

jueves, 3 de noviembre de 2016

Mirador desde Bolea, Loarre y Ayerbe, a la Tierra Baja



Cerca de las ruinas del Castillo de Marcuello, se abre al horizonte, el  Mirador de los Buitres, dotado de altas paredes pétreas, desde donde se ven los Mallos  de Riglos y los de Agúero . Si,  es una visión del cielo y de la tierra, donde uno se admira de ver volar a los buitres por aquellos espacios aéreos para posarse en aquellas elevadas murallas de piedra, donde anidan. Están aquellos espacios habitados por buitres en medio de la ruta que va desde Bolea a Ayerbe. Por aquella zona están las ruinas del Castillo de Marcuello y la Ermita de la Virgen,  del mismo nombre, levantada en el siglo XI. Desde allí se puede acercar uno al Mirador de los Buitres, desde donde se ven los Mallos de Riglos y de Agüero, que tiene elevadas paredes naturales, donde acabo de decir que anidan los buitres y desde aquellas alturas, miran hacia abajo. Además pueden verse hacia el poniente y desde una altura de 1.054 metros, el Castillo, el Pantano de la Sotonera, y más hacia el Norte los Mallos de Riglos. Cerca de Ayerbe se contempla el Pantano de las Navas. Esta ruta que se contempla desde aquellas alturas recuerda la frontera vieja, que existió entre los cristianos y los musulmanes.
El Castillo de Marcuello o de Sarsamarcuello, se encuentra sobre la Sierra del mismo nombre, en la localidad de Sarsamarcuello,  en el Municipio de Loarre. Es un monumento del que quedan pocas paredes, que a pesar de esta circunstancia, constituye un emplazamiento magnífico, en una extraordinaria panorámica. Este Castillo fue construido en el siglo XI y restaurado varios años después por Sancho Ramírez. Todavía se pueden contemplar restos de alguna parte de la Torre, y además una cripta. Fue levantado en un lugar impresionante, que muestra imponentes vistas, entre otras la de la cercanía de la Ermita de Nuestra Señora de Marcuello.
Bajando por la carretera desde Loarre a Ayerbe, se encuentra la entrada al Castillo y conjunto medieval de Marcuello, al que se accede desde la población de Sarsamarcuello.
Esta Ruta de los Castillos de Bolea a Ayerbe se hace por un recorrido, que por carretera corre unos 19 kilómetros. Tiene una vista espectacular desde Bolea, Aniés, Castillo de Loarre, Castillo de Marccuello y Ayerbe. Las distancias recorridas andando,  aumentan unos kilómetros más, es decir si los que hacen la Ruta le añaden el ir a contemplar el Mirador de los Buitres.
Después de visitar el Mirador de los Buitres, volvimos hacia Bolea y nos vimos atraídos por la visión del Castillo de Loarre y del maravilloso pueblo con una  gran iglesia.


En este lugar, viven el albañil Santiago Yebra, su esposa Yolanda Cañardo y su hijo, que es un buen ciclista, llamado Iván. Nos acogieron con una gran amabilidad y nos enseñaron su casa, en la que se veía con claridad el arte en la construcción de Santiago. En los bajos de su casa, el arte se encontraba por todos los rincones. Estaban por arriba construídos los techos con unos arcos pétreos, enormes y antiguos. Los encontró entre unos restos de algún edificio, que habían derribado y lanzado a unos montones de escombros. ¡ Qué sentido del arte tenía aquel albañil, al recoger sus piedras  y recrear con ellas un enorme claustro civil, en su casa de Loarre!. No sólo fue esta bóveda, la que embellecía los arcos de piedra, reconstruídos por Santiago, sino que siendo de Loarre, su corazón lo llevó a representar el precioso Castillo, que hace siglos había levantado un rey de Navarra y de Aragón. En efecto en una pared representó el Castillo entero de Loarre, de unos tres o más metros de longitud y otros tantos de altura.
Pero Santiago, no era partidario únicamente de hacernos ver sus obras , sino que nos llevó a la parroquia, para ver  unas representaciones catedralícias. Tenían las paredes algunas pinturas ya un tanto desgastadas, pero yo pienso que si este hombre, rejuveneciera, se lanzaría a buscar algún pintor que las fuera renovando poco  a poco , aunque costara mil años.


Pero no pudimos mis hijos y yo olvidarnos de admirar la elevada Ermita de Aniés, que está en lo alto de los límites entre las tierras de Aniés y de Belsué. ¡Qué cobarde me he vuelto, después de cincuenta años, en que subí a venerar a la Virgen de la Peña y a encontrarme con los vecinos del pueblo de Belsué, con los que había quedado para ir a vacunar sus ovejas!. Después de la misa me proporcionaron una mula para bajar a Belsué y a caballo en ella bajé acompañado por los ganaderos a vacunarles su ganado. Para marchar de Belsué me llevaron a caballo en otra mula a la Virgen de Bolea, que es una ermita de este pueblo.
Pero yo tenía necesidad de llegar a  Bolea, con el deseo de de recordar aquella época de hace ya más de cincuenta años, en que yo estuve en esa villa, de Veterinario Titular. Y en este mes de octubre de 2016, acompañado por mi hija y mi yerno Santiago, fuimos a comer a Bolea.
 Yo tengo unos recuerdos de Bolea llenos de simpatía, de trabajo y de cariño entre los que traté en aquel pueblo. El primer recuerdo que me emocionó fue el de la muerte de Gonzalo Palacín y de su esposa Pilar, que me acogieron en su casa, con un trato, que  suelen hacer los  padres a sus hijos. Subí a Bolea con mi hija Elena y con su esposo Santiago, que deseaban contemplar con sus propios ojos desde   aquel otro Mirador de la Parroquia de Bolea, que les llamó la atención cuando subíamos desde  la Hoya de Huesca hasta la elevada montaña, en la que esa iglesia es la que mira hacia la Hoya de Huesca. ¡Qué hermosa tierra la ruta desde Bolea a  Ayerbe, en que los Miradores son tantos, que a veces te confundes de si el objeto que contemplas, pertenece a esta tierra o es que estás en aquella vieja época, en que por esa ruta desde Bolea a Ayerbe, construían sus Castillos los cristianos, para arrojar de Aragón a los moros, que estuvieron en la misma Bolea.



En la Plaza en que se alza el Ayuntamiento y de la que parte hacia abajo la Calle Principal, que te lleva a la carretera que sale hacia Huesca y la que parte hacia Ayerbe, me encontré a un viejo amigo de Bolea, con el que nos conocimos y abrazamos. El me recordó a un antiguo personaje, que era pobre de dineros, pero rico de espíritu y de arte. Nos reunía en su casa a varios jóvenes, a los que nos enseñaba a tocar la guitarra y a mí,  personalmente, me proporcionó un marco tallado por él en madera. 


Yo le coloqué en su centro, una lámina del clásico Leonardo da Vinci, la Gioconda o  la Mona Lisa. Leonardo da Vinci era un hombre sabio y el hijo de Bolea,  que nos daba clases de música, también era conocedor de la Ciencia y cuando me miro ese retrato de la Gioconda, enmarcado por el bello marco del  hijo de Bolea, se excita en mí un pensamiento en el arte. Parece un recuerdo este cuadro colgado en el comedor de mi casa, un recuerdo al sabio boleano, que no tuvo los medios de Leonardo da Vinci, pero que con esa escasez de medios, me ha hecho recordar durante más de cincuenta años el arte de Leonardo da Vinci. ¿Cómo se llama ese boleano que me recordó la figura del artista, que talló el marco, que encierra a la Gioconda?. Se llamaba SATURIANO, hombre delgado, sensible al arte y con deseos de que los jóvenes aprendiéramos a hacer sonar la Música y a tallar la madera.
Estábamos en aquella Plaza, donde se encuentra el estanco y yo entré a curiosear los objetos que pudieran hacerme recordar la historia de Bolea. Y encontré un hermoso dibujo de la Iglesia principal de Bolea, que se asoma al sur, como un Mirador desde la gran llanura, que tuvieron que conquistar los cristianos a los moros. Lo compré y pensando en los pocos tiempos que me quedan para contemplarlo, se lo regale a la joven pareja que me acompañaba y que estaban entusiasmados por las bellezas,  que habían contemplado en la altura de la iglesia.
En la parte media de la calle que bajaba hacia abajo, se encuentra, una casa de un boleano, llamada Casa Castro, que tenía como dueño a un  sobrino de un General del Ejército. En esa casa  tenía un gran Almacén de productos de consumo y domésticos. Nos hicimos muy amigos, tanto que me invitó a ir con él a cazar por el monte con una escopeta, que me iba a dejar él mismo. Yo tuve miedo y no quise ir a cazar, pero él joven boleano me cazó la amistad. Por desgracia ya murió y es uno más de los ilustres boleanos, que mantengo en mi corazón una amistad vieja. Era de una estatura un poco baja, pero tenía un aire de antiguo caballero.
Estuve un buen rato sentado en un banco que se encuentra delante de Ayuntamiento y me acordé del antiguo Alcalde de Bolea, que era un auténtico señor. Era delgado y recordé una ocasión en que dicho señor alcalde, se asomó a uno de los balcones, para calmar a los hijos de Bolea, de la “esquillada”, que habían preparado para hacer sonar las campanillas y las esquillas, para no sé si  con el fin de castigar o de lamentar la unión matrimonial entre un señor ya mayor con una hija de Bolea. Los guardias se movilizaron para paralizar esos sonidos en aquella oscura noche, pero cuanto más lo intentaban, más se diluían los sonidos de las campanillas en la parte cercana a los guardias y aumentaban los sonidos,  más arriba o más abajo. El Alcalde no pudo paralizar el sonido de las campanillas y las “esquillas” y es que el pueblo siempre tuvo un espíritu crítico, contra lo que consideraban injusto o fuera de lugar.
Yo estaba sentado en un banco delante del Ayuntamiento, recordando aquella “esquillada” tan crítica, paro sobre todo  recordaba a mi íntimo amigo Darío Ollés Palacín, que ya en aquellos lejanos tiempos trabajaba en el Ayuntamiento, hasta que varios años más tarde, fue nombrado Secretario del mismo. Su padre,  al mismo tiempo, era alguacil del Ayuntamiento y Darío se amaba ya entonces con la bella mujer, además llena de simpatía, con la que se casó. Al día siguiente de visitar Bolea, me encontré con ella en Huesca y tuve que contemplar sus piadosas lágrimas, que salían de sus ojos, al recordar la muerte de su esposo Darío y escuchar la pena, que yo sentí con su pérdida. ¡Me impresionó la tristeza que manifestaba la bella viuda, pero aquella  actitud triste era noble, igual que durante muchos años, fue alegre, con su eterna sonrisa!.
En  casa Monreal, próxima a ésta vivía la familia Monreal, del que recuerdo a su padre y un hijo suyo rubio y muy amable y a su hermana Lurdes Monreal, que tenía un temperamento muy educado, que se casó y vive en Cataluña. Hace poco saludé a su hermano,  que vive en Huesca y que todavía cultiva la tierra.
Todavía más abajo, se encuentra una grande y noble casa antigua, propiedad de mis familiares de Bandaliés y su dueña era hija del Coronel Vallés, que entró en el Juicio de los dos militares republicanos, juzgados y condenados a muerte. El Coronel Vallés no fue partidario de su sacrificio y por eso, no pudo ascender a  general, después de la Guerra Civil del año de 1936. Esta casa se llama Casa de Salvador,y tiene dentro de ella una Ermita. Los Salvador eran parientes de los Vallés de Bandaliés, parientes míos. Ocupaban esta Casa-Palacio, para evitar su soledad ,dos hermanos uno Ramón Beltrán, hombre de lo más simpático que he conocido y su hermana slotera Natalia, al tiempo que la administraban.  El hermano fue un hombre simpático y nos saludábamos,  con mucha frecuencia en Huesca capital. A este Ramón le cayó la lotería,  y desde entonces vestía con ropa más elegante. Teniendo poca salud se murió y heredó un sobrino, Natalia era una mujer simpática y se trataba con todo el mundo.
En el lado derecho de la Calle, bajando a Huesca y a  Ayerbe, vivía el Doctor Ponz,  pariente mío, con su hermana. Murió el hermano y quedó su hermana, que bajó a trabajar en la Seguridad Social, donde murió más tarde.
Cerca de la casa de Gonzalo Palacín en la que yo vivía, estaba la Herrería de Aurelio, que fue un gran amigo mío, que todavía tiene un hijo y una hija. Queda su viuda, con la que nos apreciamos mucho y que hace pocos días nos saludamos por las calles de Huesca. Era Aurelio un hombre de un gran sentido del humor y yo participaba en sus cualidades artísticas, que también me dejaron un recuerdo imborrable de dichas cualidades. Se trata una de sus obras de arte, de un llamador fabricado a fuerza de fuego y de golpes de martillo, y que representa un dragón, para que golpeen con él en la puerta  mis amigos. Igual que conservo el marco del retrato que de la Gioconda hizo Leonardo da  Vinci, conservo el llamador de Aurelio, el herrero artista de Bolea.
Entonces, cuando Aurelio y yo vivíamos una vida alegre y trabajadora, estaban los hermanos Pueyo Ezquerra, que eran muy  jóvenes y empezaban a trabajar el hierro. Pero de su vida aplicada a crear, se convirtieron en unos industriales y artistas que no se dedicaron exclusivamente al Arte que recrea el espíritu, sino que fueron aumentando un Arte inclinado a la producción, que alegra  el espíritu productor de los alimentos, haciendo máquinas “escoscadoras”, grúas para edificar y varias clases de máquinas. Se puede ver su fábrica, entrando en Bolea, si subes de Huesca o bajas de Loarre.    
Pero cerca de la Plaza, en que se encuentra el Ayuntamiento me encontré con el eterno Pintié, y digo eterno, porque ya hace más de cincuenta años, dirigía el Bar más frecuentado de Bolea y que he visto con cierta frecuencia en la capital de Huesca y lo encuentro lleno todavía de salud.  Hace un tiempo se retiró de su actividad y vive feliz en Bolea. Hoy lo he saludado dos veces, una en la Plaza del Ayuntamiento y otra sentado, jugando a las cartas, en el Bar de  Casa Rufino, donde fuimos a comer con mi hija y mi yerno.
Recordarme del ebanista Carmelo Ara, me causa un gran placer, porque nos queríamos mucho y me fabricó una mesa de nogal, que conservo en mi Casa Almudévar de Siétamo. Lo veo pocas veces, pero si nos encontramos es un placer inmenso. El vernos nos produce una gran alegría y más ahora en que hemos resultado parientes por una familia de la Villa de Almudévar.


Después de más de cincuenta años, entramos a comer en Casa de Rufino, que fue un verdadero amigo mío mientras yo  estuve ejerciendo la profesión de Veterinario en Bolea, pero yo  no conocía ya a su hijo, que servía a los numerosos clientes que allí entrábamos a comer. Era un elegante comedor, que no me recordaba nada de lo que yo conocí en tan lejanos tiempos, pues era una Sastrería. En la entrada del comedor se levanta un mueble ”vajillero”, con su madera trabajada por ebanistas amigos del arte y yo me fijaba en él, pero al salir al Bar, en el hueco central del armario, me encontré con un viejo amigo , llamado Rufino. No era mi viejo amigo Rufino,  sino su fotografía, que su amante hijo,  había exhibido en el hueco del bello armario  “vajillero”. Rufino Rufas Bolea murió hace unos once años, con sesenta y cuatro de edad. Fue un hombre feliz, como se demuestra en la fotografía, que aparece en la puerta del local, agarrado con las dos manos a las cortinas que colgaban del pórtico de entrada. Aproximadamente en 1964, convirtieron la Sastrería en la que trabajaban para vestir los cuerpos de las personas, en un Hotel, que descansaba sus cuerpos y los alimentaba de un modo exquisito, como nos sirvieron una comida extraordinaria, acompañada por setas.
Yo,  mientras devoraba con gusto los platos acompañados de setas, me fijaba en aquellos espacios, totalmente transformados, que en otros tiempos serían cuadras  y almacenes de telas, apropiadas para dar trabajo a un sastre. Pero al salir, en el espacio hueco del mueble “vajillero”, me encontré con Rufino, igual que si lo hubiese encontrado vivo y me llenó de alegría. Entonces me puse a charlar con su hijo,  que con gran educación nos había servido la comida y él me contó el amor que tenía a su padre, que lo exhibió en el armario “vajillero”. Al salir me di cuenta de que en aquella familia, se guardaba un gran respeto a su antepasado Rufino, pues no podían olvidarse de él. Al llegar a la puerta del Bar, se encontraba un espacio hueco,  pero lleno de objetos que recordaban el coser de Rufino acompañado por tijeras, metros, una plomada y otros objetos, propios de un sastre.
En 1964 cambiaron su servicio de vestir los cuerpos humanos en un un Bar- Restaurante,  para alimentarlos. Parece mentira como Rufino, sonrió cuando contemplé su retrato y yo me marché muy contento de habérmelo encontrado cerca de sus antiguos instrumentos de sastre, Claro que me quedé contento porque me pareció haber comido junto con Rufino.
En aquellos lejanos años en que las cerezas no eran una parte extraordinaria de su riqueza y de su belleza, no se hacía mención de ellas, pero hace unos cuarenta años, se ha despertado la celebración de las Ferias de la Cereza.
Hay que reconocer que las cerezas, junto a la Colegiata de Bolea, son las que con dicha Colegiata, dan una gloria enorme al pueblo de Bolea.


A lo largo de la Sierra Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, une con su apellido a Aragón con Navarra, pues su apellido viene de Bolea y vivió en el Castillo de Siétamo. Su apellido, palabra vasca, como Bolea, y como Abarca, se encuentra en el Monumento a los Fueros de Pamplona y está enterrado en San Juan de la Peña.