domingo, 26 de febrero de 2017

Acompañado por dos damas en la Playa de Comarruga



“Por el mes era de Mayo, cuando hace la calor…cuando los enamorados van en busca del amor”. Pero no todos podemos acudir a la llamada del dios griego del amor,Eros, y nos sentamos alrededor de los veladores, desde los que se contempla la Playa de Comarruga, para intentar ver a lo lejos, no sólo nuestro futuro, sino para recordar, sobre las aguas del mar,  nuestros tiempos pasados, con el amor, el trabajo, las penas y todo envuelto por el amor. Me encuentro al lado de dos damas, que conservan sus bellezas, ya un tanto otoñales, porque van pasando los tiempos, pero que dejan siempre un atractivo, que unido a la sabiduría, que se ha creado en sus mentes y en sus corazones y el trabajo, los estudios, el amor, los adioses a personas queridas, de las que la vida las ha separado, en algunos casos, para siempre. El amor a la vida  y su sabiduría, hacen feliz a este hombre, en la playa de Comarruga. Porque la compañía rompe siempre la soledad, que esta dama, sentada sobre una silla de ruedas, dice que siendo niña, conoció, leyendo los versos de Don José María Pemán y que así rezan:”Soledad sabe una copla-que tiene su mismo nombre, Soledad. Tres renglones, tres arroyos de agua amarga,- que van cantando a la mar.-Copla tronchada, tu verso-primero ¿dónde estará?.-¿Qué jardinero loco, con sus tijeras de plata-le cortó al ciprés la punta, Soledad?.- Soledad, ¿qué ventolera de polvo,-se te llevó la veleta, Soledad?.-¿O es qué, por llegar más pronto-te viniste sin sombrero,-Soledad?. Y total ¿qué más da?.- Tres versos ,¿para qué más?.- Si, con tres sílabas basta,- para decir el vacío del alma que está sin alma:¡Soledad!.

No se llama Soledad  la señora, amante de los versos de Pemán,  pero está un tanto sujeta a la soledad, porque se desplaza sobre una silla de ruedas eléctrica, huyendo de esa triste soledad. Estaba sentada al lado de un velador, acompañada por una viuda que tiene una inmensa  necesidad de huir  de la triste soledad. Su marido murió hará ya unos cuarenta años, pero el Señor le dejó dos hermosas niñas, que le consolaban con su compañía e incluso hacían alegre su vida. Pero ¡qué triste destino sufrió la dama y sus dos niñas!, porque después de muerto su esposo, las dos pequeñas se fueron de este mundo y la dejaron solitaria totalmente. ¡Dios mío, qué soledad!, “si, con tres sílabas basta, para expresar el vacío del alma, que está sin alma:¡Soledad!”.

Yo, al enterarme de su triste soledad, quedé afligido, pero la dama, en medio de la reunión, sonreía, y me daba la impresión de que estaba unida a su esposo y a sus hijas, porque cuando miraba al otro lado del mar, daba la impresión de que los veía y la besaban, haciendo que no fuera desgraciada, sino que se sintiera feliz, como otro ángel, al lado de los  dos angelitos, que son sus hijas. ¿Hacía la señora el milagro de no ser desgraciada o eran las dos lejanas niñas, las que hacían que su madre, estuviera constantemente unida a ellas?.

 

jueves, 23 de febrero de 2017

Ortega y Gasset y Llanas Aguilaniedo




Don José Ortega y Gasset nació en Madrid en 1883 y murió en la misma ciudad el 18 de Octubre del año 1955 y el oscense Llanas, nació en 1876 y murió en 1921. Ambos escribieron sobre la importancia del Quijote. Ortega y Gasset nos dejó  la siguiente frase: ”España está enferma  y él , (a saber Don Quijote), con los de su generación, enfermos y desesperados”. Los males que  aquejan a los españoles, vienen de lejos y el filósofo quiso remediarlos y se dedicó a ello, durante el tiempo que estudió la filosofía germana en su país,  a saber, Alemania. Y José María Llanas Aguilaniedo,  dice que en el Quijote se encuentra “una tendencia cimentada sobre la  emocionabilidad….que viene  a ser una exteriorización de esa facultad de sentir y de impresionarse,  de experimentar una fuerte emoción a propósito de las cosas más nimias”.

Escribió Ortega sus obras con amenidad, con ejemplos que se dan en la vida y en un estilo que imitaba el que Cervantes usó escribiendo el Quijote, lo que causó que la gente culta lo leyera con afición.

Ha sido Ortega y Gasset un gran filósofo, con influencias en el extranjero, pero su pensamiento se ha apoyado siempre en el vitalismo de los españoles y en el vitalismo de su historia. ¿Vendrá ahora una filosofía nueva, al venir multitudes de  africanos, americanos y asiáticos a España y a Europa?.  Se añade  a esta inmigración masiva desde los pueblos lejanos, el abandono por la prensa de  la literatura, de la filosofía, de la historia, que conmueven la emotividad  y el intelecto de los lectores, para que el pueblo no se dé cuenta de que existe una filosofía española desde el fin del siglo XIX y principios del XX. Los diarios escriben mucho sobre los deportes, sobre todo del fútbol y además,  este pueblo, ahora, está preocupado  por el consumo, que ha hecho que lleguemos a la falta de dinero, que nos ha hecho caer en una crisis económica, acompañada por otra  moral. ¿Podrá el  ratio vitalismo de Ortega, encontrar la solución de este fenómeno?. Yo creo que no, porque han pasado muchos años y la decadencia de la sociedad sigue con sus crisis.

Ortega encontraba en el Quijote fenómenos vitales, que explicaba con claridad y con belleza. Se encontró practicando el “perspectivismo”, es decir mirando las perspectivas de lo que ocurría en los tiempos de Cervantes y observando  la razón vital  y  la  histórica,  que intervenía en los personajes de la obra cervantina, a saber el Quijote, Sancho Panza, los ladrones, comerciantes  y conductores de toros a las fiestas de los pueblos. Ortega con su perspectiva  observaba a las personas nobles y pueblerinas, y  buscaba en ellas su ratio vitalismo y su ratio histórica; las encontraba y  también las encontraba, durante el siglo XIX, en España y en Europa al comienzo del siglo XX.

Pero no fue sólo Ortega el escritor y filósofo preocupado por la regeneración de España, pues José María Llanas Aguilaniedo, nacido en el pueblo aragonés de Fonz, en la provincia de Huesca, que vivió en la capital oscense, algunos años y murió en ella, publicó un importante documento, titulado “Alma contemporánea. Estudio de estética”, el año 1899.

Ortega escribe sobre el sensualismo o impresionismo, que ejercen el predominio de los sentidos sobre la inteligencia. Llanas Aguilaniedo nació ocho años antes que Ortega.  

Coincide  con él en el predominio de los sentidos y habla del  “emotivismo”, que lo considera como el fármaco, que ayudará a desarrollar la terapéutica contra la degeneración que evoluciona. Opina que el “cerebro del intelectual, degenerado por la sofisticación de una sociedad moderna y del progreso industrial, empieza a sufrir una serie de síntomas degenerativos”. Ofrece Llanas una terapéutica, como yo mismo pude comprobar al leer su paseo y descanso sobre un banco, de las riberas del río Guadalquivir,  contemplando su panorama sevillano, que a él le da la impresión de ser un remedio de los males, que identifica. Es una escena de su teoría del “emotivismo”, que publica en su libro de “Alma Contemporánea”, que combate la degeneración evolucionaria, por medio del reposo, la contemplación pasiva y la  inanimación.



Ortega y Gasset encontró la razón bien fundada en estos dos elementos, es decir de la razón vital y de la razón histórica, pero no olvidó al “artista, que es a la vez, sacerdote y practicante social, regenerador y guía”. De esa creencia, Ortega pensaba que “La historia es la realidad del hombre. No tiene otra. En ella se  ha llegado a hacer tal y como es. Negar el pasado es absurdo e ilusorio, porque “el pasado es ·lo natural del hombre y vuelve al galope”.



Pero no fue sólo él quien tuvo esas preocupaciones quijotescas, como acabo de escribir, sino que el oscense José María Llanas Aguilaniedo, escribió, el año 1899,  lo siguiente: ”El Quijote, obra en la cual resalta de una manera marcadísima un carácter profundo de humanidad, no sólo no cansa sino que se lee un año y otro año, y toda la vida, y cada lectura es para el lector fuente de nuevos descubrimientos y de síntesis cada vez más amplias, universales y tónicas”. Parece ser que Llanas Aguilaniedo, leyendo el Quijote, se dio cuenta de que había necesidad de salvar al hombre, de una vida desasosegada, buscando ideales, unos valores humanos, unas virtudes sencillas y “un trabajo gustoso”. Añoraba la presencia en la sociedad del “artista intelectual”, que creara una “literatura nacional”. Ya se crearon literaturas regionales,  como la que en la zona reducida de Huesca, creó Pedro Lafuente. Llenaba éste a los oscenses de amor a sus pueblos, que iban abandonando, pero no pudo evitar, esa carrera hacia la masificación en las ciudades. Como Llanas Aguilaniedo,  logró sintetizar, de  una forma original, una Estética con un gran amor a la belleza, unida a una Etica o moral, para adherirse al Desarrollo Industrial. Pero tampoco el farmacéutico militar y oscense José María Llanas Aguilaniedo, logró la regeneración de España, porque “la estética de Alma Contemporánea se justifica por su propia condición de una degeneración cerebral de Artista Grande, que da más énfasis a las emociones que a la razón”.   

El Artista Grande, Llanas Aguilaniedo, sufrió realmente una degeneración cerebral y quedó sólo en alguna  pensión, no sé en que lugar de España. No pidió ayuda a su familia, pero su hermano, el también farmacéutico Don Feliciano Llanas, buscó a su querido hermano y lo atendió en su casa. Pero yo, hablando con Joaquín Santafé, que vivió más de cien años, ayudante de Farmacia, que realizó, durante muchos años “un trabajo gustoso”, me explicaba que el Artista Grande era un hombre de una sensibilidad extraordinaria, pero no era un loco desapacible, sino un eterno poeta. Murió en 1921.

Ortega y Gasset dijo: ”España está enferma y él, con los de su generación, huérfanos desesperanzados, ven que los males que les aquejan, vienen de lejos, y son crónicos y muy variados. Basta leer el Quijote. Ortega quiso encontrar el remedio y a ello se entregó durante los estudios que realizó en Alemania”. Pero a Alemania le llegaron Hitler y una terrible Guerra. A España le ha llegado una terrible crisis. ¿Dónde están los políticos que eviten estos males a España y a Europa?.

Llanas creía encontrar la solución en los sentimientos, que produciría el “emotivismo” y Ortega creía que “la renovación política, democrática y social, sólo era posible a través de la implantación de una élite política, con mucha capacidad, competencia política y científica. La democracia sólo es posible en España con la resolución de la competencia”.

Esa competencia para ser elegido democráticamente, me ha preocupado a mí a lo largo de estos pasados años. Se presentaban para ocupar cargos políticos, individuos, como Sancho Panza,  cuando fue nombrado gobernador, que no tenían ni idea de hacer progresar al pueblo, que va poco a poco y a veces, como ahora deprisa, hacia la crisis. Pensé en los estudios, para ser político, pero me acordé de Joaquín Costa, que se presentó en Madrid para sacar una catedra y no se la dieron a él, que era el que había realizado perfectamente los temas de su examen. Ahora me encuentro con la opinión de Ortega, que decía que la renovación política, democrática y social, sólo es posible a través de una élite política, con mucha capacidad, competencia política y científica. La democracia sólo es posible en España si se resuelve el problema de la competencia.

Y ¿quién resolverá este problema?.      

martes, 21 de febrero de 2017

Llorar y cantar, sufrir y ser felices




No lloraba la gitana, al lado de la  chabola, sino que sonreía y el gitano andaluz, lucía su elegante sombrero, en tanto que en otras ocasiones, cubría su cabeza, con un pañuelo de colores, que la envolvía. En su sesera en la que guardaba sus ideas con los colores de una pañoleta policromada,  hacía siempre gritar  al   gitano,  con olés y olés y en otras ocasiones con los dedos de sus manos, golpeaba rítmicamente sobre una tabla, como golpean los gitanos con sus pies, cuando bailan. Había recogido un hueso de un jamón,  ya consumido, pero que conservaba alguna brizna de aquel músculo, que había satisfecho a otros seres humanos. No sé si se lo habían regalado en una carnicería o la había recogido  en algún contenedor. El gitano, armado con un hacha, golpeando sobre un madero viejo, golpeaba sobre el hueso,  para obtener trozos de él,  que cociéndolos en agua, salía una rica sopa.

 Parecía que aquel gitano decía, “sólo quiero con el ruido de una taranta, repetir al mundo entero: yo soy minero”. Aquel gitano, que procedía de Almería, donde trabajaban sus hermanos de raza,  en aquellas minas, se acordaba de la taranta. Allí practicaban el “arte de un pueblo marginal”, que ¡cosa extraña!, recordaba un Romeo y Julieta gitano, por la repetición del amor entre un calé y una gitana. Tarantos llamaban a los habitantes de Almería y éstos con la taranta practicaban el arte del pueblo, porque esa taranta era una de las salidas  folklóricas del baile y el cante de los mineros.

Después de escuchar con gran placer a Antonio Molina, que decía: “La marca España son los escritores, poetas y directores de cine”. El creó películas de cine y cantó toda su vida cientos de películas como aquella que dice : ”Soy minero, soy minero”. Antonio Molina, nació en la provincia de Málaga en 1928 y murió en Madrid en 1992. Dijo que la marca España son poetas y directores de cine y él inundó el mundo de coplas y de flamenco, que hizo sonar en muchos espectáculos teatrales y películas en que su voz elevada de tono, ejercía una gran influencia.

Ya muy joven marchó a Madrid, creando un gran espectáculo, que debutó en el Teatro Calderón. Con su numerosa colección de Coplas, toca todas las actividades de los españoles. La canción más recordada en España es la de “Soy minero, soy minero”, pero nadie se olvida de “Adiós a España”, ”Soy un pobre presidiario”,  “Yo quiero ser mataor”, y ”Ni Alemania ni Francia”. También decía sólo quiero el ruido de una taranta para repetir al mundo entero “yo soy minero”, siendo un actor español, que iba por el mundo cantando coplas flamencas. Lo hacía con su elevada voz, con un tono alto y con un estilo que nadie podía imitar. El pueblo amaba contemplar sus espectáculos de teatro, así como las películas, en que su voz, pronunciaba con una habilidad vocal, que fue la principal llamada que atraía a ese pueblo. Murió de sesenta y cuatro  años de edad en 1992.

Hoy, en un Bar del Tubo de Huesca, he tomado café con el Almeriense o “taranto” José Martínez Nieto, alias el Wili. Se ha puesto a cantar una canción, que dice: ”Mi hermano está en Alemania-ganando buenos caudales-pero no olvida a su madre-ni olvida el nombre de España. La novia se desespera cuando –tardo en escribirle, porque siente los dolores, de la ausencia de su amante”. Y como en la calle no puede acompañarse con los zapatos en el suelo,  con sus dedos sigue el ritmo de su canción, acompañando la música que cantaba con su boca.

Este Almeriense Wili, es un hombre pobre en dinero,  pero tiene un espíritu, parecido al de Antonio Molina. Cuando le alabo sus  sentimientos, dice, “la vida es muy triste, pero es muy bonita, porque yo no he conocido a ningún hombre difunto, que me diera los buenos días”.

Cuando camino por la calle, siento la ausencia de personas, que tal vez estén trabajando y sólo se encuentra uno a parados y a hombres que ya tienen muchos años y yo me pregunto ¿esas personas lloran o cantan, son felices o sufren la carencia de calor en el invierno y de frescura en el verano o tal vez carezcan de alimentos que prolonguen su vida?.

Estos días  he contemplado la vida de esas personas, que viven al margen de la sociedad y a veces son despreciados por no bailar sardanas ni jotas, sino flamenco.

Francisco Ribera- Beleta, vio un paralelismo entre la pareja de Romeo y Julieta y otra pareja formada por calés de dos clanes  gitanos, que muchas veces se odian sin recordar los motivos. Y este Ribera- Beleta en 1963, creó la película “Los Tarantos”, con Carmen Amaya como actriz principal y Antonio Gades. Y la película “Los Tarantos” obtuvo un Oscar.

Yo no veo a Antonio Molina ni escucho a Carmen Amaya, porque ya están muertos, pero me emocionó cuando oigo cantar, aquí en Huesca, al sensible Willi, acompañando el sonido con el ritmo de sus dedos.

domingo, 19 de febrero de 2017

EL SALTO DEL CABALLO EN LA HOYA DE HUESCA




Los hombres sueñan, cada día, en sus correrías por la Historia y en las que desearían dar por el Universo. Esas marchas las ha dado montado en sus caballos, compañeros de su vida o las ha querido dar en vehículos, cuyos modelos han sido siempre, los mismos nobles animales. Siempre han intentado ennoblecerse, hacerse caballeros, como expresa el poeta medieval,  al escribir: ”Helo, helo por do viene el infante triunfador, caballero a la jineta,  en caballo corredor”. De tal forma soñaron los hombres con los caballos, de cuya anatomía, unida con la humana, llegaron a formar como unos nuevos dioses, las figuras unificadas del hombre y del caballo, es decir a los centauros, con cabeza humana para pensar y con brazos y manos para ejecutar, con su largo cuerpo horizontal propio de un caballo, con sus raudos remos para andar, trotar o galopar y una ondulante cola para presumir de su doble personalidad. Parece que los hombres ansiaban aquella frase bíblica, que dice que “todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra” ya que  no sólo soñaron los primitivos con cabalgar por el Universo, sino que yo, cuando era todavía un niño, escuchaba cantar a las niñas de la escuela:”Quisiera ser tan alto como la luna, como la luna, para ver las montañas de Cataluña, de Cataluña”.  Y para alcanzar la altura de esas montañas crearon unos caballos voladores, movidos por motores  a base de “caballos”. Sender en su libro “Monte Odina” habla de la llegada del cometa Halley, que llegó a dicho Monte en 1909 y después de atribuir al cometa todos los males que ocurrían por entonces en el mundo, decía:  “no sé por qué  me sugería la eternidad. Esa eternidad que nadie puede imaginar y que más tarde yo he tratado de materializar en la esfera. En la esfera de los caminos sin fin”. Y al niño Froilán se lo llevó el cometa Halley y está viajando por el Universo y lo mismo pensaron los sabios del mundo y crearon una especie de cometas,  más bien de cohetes, que conducidos por hombres ya han llegado a la luna.
Pudo el artista  Paco Giral producir un cuadro abstracto en el que hubiera que adivinar como Froilán, el muchacho de Sender, viajaba en el cometa Halley, o como los testículos del caballo de Roldán eran arrastrados por las aguas del río Flumen, pero él es un hombre optimista y sin dejar de hacer pensar en los misterios del mundo, nos los recuerda con un realismo impresionante, con un caballo y su jinete, que van por el aire y recreando a los que contemplen su cuadro, con el verde de la Hoya de Huesca, tan relacionada con los caballos.

Mi amigo Paco Giral es un pintor, amante de los caballos, de los que posee una yegua modelo de elegancia y ha realizado un cuadro tal vez inspirado por el salto que el militar de Carlomagno,  el caballero Roldán dio  en la Sierra que cubre el horizonte y él  en la llanura o Plana de Huesca. No trata de demostrar las teorías,  por mí expuestas, sino que su sentido artístico, las convierte en realidad. Ese bello cuadro representa una verde y primaveral llanura con su fondo cerrado por Guara, Salto Roldán y Gratal y en el centro de la base un obstáculo de postes de madera, sobre el que pasa volando, un caballo de capa obscura  y montado por su jinete, con sus ropas de diversos colores, como distintas son las ideas de cada individuo, para coincidir en la historia de los caballos,  caballeros y pilotos de los satélites. El caballo lanza sus orejas  hacia delante, en tanto que el jinete apoya con fuerza sus pies en los estribos y los remos recogidos, como en una fase de su galopar, en tanto el jinete, compagina su salto con el del caballo, pues los dos son los que lo llevan a cabo, como dice el verso: el salto del caballo lo realizan “hombres y caballos juntamente”.

sábado, 18 de febrero de 2017

Juan Peralta, Camarero



Esta es la historia de  un individuo, nacido en la República Dominicana, de apellido Peralta, del cual un  antepasado suyo, ya había hecho el viaje contrario, es decir de España a la dicha República. Y hoy lo he encontrado en Huesca capital, tierra en la que ya existía y sigue transmitiéndose,  el apellido Peralta. En nuestra provincia se eleva el Pueblo de Peralta de la Sal, del que probablemente proceden los apellidos Peralta.
Tenía Juan, treinta y un años, cuando vino a España, contratado por medio de un documento, que le daba derecho a ejercer de Camarero en nuestro suelo.
Es que los camareros nacidos en la República Dominicana, tienen un sentido del ritmo muy especial, porque su sonido lo producen acompañando el ritmo que produce la bebida en su cuerpo, con el las notas musicales, que alegran su espíritu. Es que de los instrumentos musicales que hacen sonar, surgen con una gran alegría, como por ejemplo de las guitarras, tambores y de esos instrumentos cilíndricos, al que arrebatan los músicos dominicanos, rozándolos con una especie de batuta metálica, que les hace vibrar sus cuerpos con el roce metálico de ese instrumento, que al principio será producido por los músicos dominicanos, hasta convertirlo en un “volcán” de “ritmicos sonidos”. Esos sonidos que hacen vibrar sus cuerpos en armonía con sus espíritus.
Hablé con Juan y me di cuenta de que era un camarero, compuesto de cuerpo y de alma y estaba viviendo su vida, igual que yo, es decir, gobernando o gobernado su alma o espíritu y su cuerpo. Hablaba con toda sinceridad, pues contaba los acontecimientos de su vida, sin ocultar nada que a otros les produce vergüenza y él piensa en que la vida del hombre, está regida por el espíritu y por el cuerpo, pero no siempre gana el bien en nuestra conciencia, sino que a veces, caemos en el pecado, ya sea venial o mortal. ¡Es la voluntad del hombre directora de la realización buena o mala de nuestras faltas!.
Tiene Rafael seis hijos y dice que de varias mujeres. Yo no sé si sería un ser libre al procrear a sus hijos, pero se ve en él,  un hombre libre, que confiesa con toda sinceridad, los hechos que ha creado. Es un hombre completamente libre, porque se inclina en la vida por que no falte a sus hijos el dinero que hace falta para darles alimento a su cuerpo y a su inteligencia. El se da cuenta de que sus hijos, no tienen la culpa de la libertad sexual, que empuja a los hombres y mujeres por la vida.
Vive contento, fuera de Santo Domingo, porque de las obras creadas por su voluntad, no puede ir a su Patria, porque se gasta el dinero en alimentarlos, poniendo su dinero a su disposición. Piensa que sus hijos no tienen la culpa de su libertad sexual, que le empujó por la vida.

Juan  no es un desgraciado,  sino que está contento y piensa cuando podrá volar desde Huesca hasta Santo Domingo. ¡Qué puedas escuchar la música en tu Isla natal que te recogió, cuando naciste!

jueves, 16 de febrero de 2017

Amaya o los vascos y los celtas


Todavía perduran en la provincia de Huesca, los apellidos agotes Godé y Gota y hay una discusión sobre su origen, porque unos dicen que si eran albigenses, conversos, gentiles o godos. Los albigenses o cátaros eran herejes que aparecieron en el siglo X y desaparecieron en el siglo XIII. Había entonces herejes y conversos, otros gentiles o paganos, pero sobre todo existían los Godos, en el Bearn francés sobre todo en el pueblo de Bedous, al lado de la Vía Férrea que va desde Pau hasta Canfrac en España. Los godos en España y el Midi francés, crearon una forma de gobierno basada en la Dinastía Real, que no admitía la sucesión hereditaria de príncipes en la Corona Real. Me acuerdo de cuando era niño que en algunas escuelas nos hacían recitar un sinnúmero de Reyes Godos, empezando por Ataulfo,  Recaredo y acabando por Don Rodrigo. Había que hacer un ejercicio de memoria, cantando los nombres de aquellos Reyes Godos, que eran un número exagerado.
Vivían al principio de su invasión en la Península Ibérica, como unos aristócratas guerreros y se acomodaban en unos espacios poco romanizados. Echaron por tierra la política de Roma. Al principio conservaron la unidad con los godos franceses, que elevaron a Toulousse a la categoría de capital del reino visigodo. Es cierto que había distintos grados de guerreros huidos de lejanas tierras, pero también entre los godos aparecieron varias herejías. Los mismos godos cayeron en la herejía del   Arrianismo. Fue Toulousse capital de los Arrianos, hasta que los godos invasores de España, adoptaron  a Toledo, como capital. De España se apoderaron con un número escaso de hombres, y esta circunstancia hizo que los árabes africanos pensaran en invadir toda la Península Ibéricae
Eran los godos un escaso número de guerreros, entre suevos, vándalos, alanos y visigodos. Pero esos  diferentes grupos les hicieron luchar entre ellos, lo que facilitó todavía más, su derrota.
Tenían los godos un carácter guerrero y, para vivir  escogieron terrenos distintos, de los que habían desparecido los romanos.
Los suevos se instalaron en Galicia española y portuguesa, los alanos,  por desavenencias con los suevos, pasaron a Africa. Quedaron en  España los suevos  y alanos en el año de  409, pero los  alanos que eran  de origen asiático, por sus luchas contra los visigodos, el año 418, se pasaron a  Africa. Los visigodos, dirigidos por Ataulfo, asesinado en Barcelona el año de 415, condujeron  a los visigodos a la provincia Tarraconense.
La huida a Africa de los alanos, creó en Africa una ilusión por entrar en la Península Ibérica, pues dieron noticias de que no eran muchos los guerreros visigodos, que la habían ocupado.

Los godos eran guerreros y tenían un gran orgullo, pues se pusieron a vivir en distintos lugares que los anteriores habitantes de la Península. Luchaban entre ellos, por ejemplo en la toma del Poder Real y se constituyeron en la clase alta de aquella sociedad. Durante su  gobierno, despreciaron a los ciudadanos y al llegar la invasión de los árabes, al ser tan pocos los godos, fueron casi derrotados absolutamente.
Fueron para los godos, las consecuencias terribles de venganza del pueblo colonizado por ellos, las que convirtieron a los guerreros nórdicos en miserables “chuetas”.
El castigo histórico de los godos, se basa en la conversión de terribles guerreros en chuetas de ascendencia goda, que quedaron aislados en los Pirineos, sin trato o un convivir miserable con el buen pueblo que había sido ocupado por los godos. Se quedaron aislados en los Pirineos en el País Vasco,  en Navarra, en el Alto Aragón y en zonas de la Tarraconense, de que formaba parte como Teruel. Su nombre despectivo procede del Bearn, con la palabra “cas-got” o perros gordos. Al sur de los Pirineos los llamaron Agotes. Se les añadieron apodos despreciables, como gafos crestias, leprosos,  mesilleros, mesegueros, carointeros, cristianos de San Lázaro…etc. En Siétamo hace pocos años,  se cayó la “Caseta de los Pobres”, llamada por mi amigo Escartín, que cumplió más de cien años, “Caseta de San Lázaro”.


Pío Baroja los describe “son de cara ancha y juanetuda, esqueleto fuerte, pómulos salientes, distancia bicigomática  fuerte, grandes ojos azules o verdes claros, algo oblicuos. Cráneo braquicéfalo, tez blanca, pálida y pelo castaño o rubio; no se parece en nada al vasco clásico. Es un tipo centro –europeo o del norte. Hay viejos de Bozata (Navarra), que parecen retratos de Durero, de aire germánico. También hay otros de cara más alargada y morena que recuerdan al gitano”. Según Cenar Moncaut “son de cabeza grande, cuerpo raquítico, piernas torsas, bocio, mirada indecisa y apagada, palabra vacilante”…”Esta figura de los agotes, los relaciona con el hambre y la miseria, y la abundancia de agua de las altas montañas, que ocasionaría el bocio”. Dice Pío Baroja que además de los de aspecto de los godos, se encontraban otros, que recordaban la personalidad del gitano (que todavía no habían llegado a España) y pensándolo bien,  se llega a la conclusión de que se trataba de delincuentes, de fugitivos de leproserías vascas, que se habían refugiado en los Pirineos, para huir de la Justicia. El pueblo de los agotes fue odiado y para conocer su diferencia con otros, les obligaban a llevar en la espalda, una señal  o una  “imagen de pata de gato”, en lugar visible de la espalda,  
El seguimiento de los vestigios de la historia de los agotes es la crónica de una discriminación.
De origen incierto y tildados de leprosos, este grupo social habitaba principalmente en los valles del Baztán y del Roncal del Pirineo navarro, además del Norte y Este de Teruel y la parte superior de la provincia de Huesca.
Las normas físico –morales, hicieron una raza maldita, pues no podían casarse los “chuetas” más  que con “chuetas” y no podían ocupar en la iglesia  más  que un lugar retrasado de la misma, debajo del coro, con una pequeña puerta para entrar y no podían ser ordenados sacerdotes. No se les permitía cultivar la tierra ni criar ganado y tampoco asistir a fiestas y a bailes.
La sociedad en el poder, despreciaba a los “Chuetas”, pero sus espíritus eran artistas, porque tenían el alma de músicos, de tamborileros y versolaris en las tierras navarras y componían poesías con facilidad. Poco a poco fueron ejercitando profesiones de carpintería, alzaron campanas y construyeron puentes.
Fueron grandes albañiles y carpinteros y construyeron muchas iglesias y fortalezas, regidas por Templarios, pues esta orden del Temple, tenía una relación positiva en el trabajo, con  los agotes.
Esta costumbre de apartar a los agotes de los demás feligreses, era usada en todos los lugares, donde vivían estos despreciados individuos, como en Navarra, en el Pais Vasco, Aragón,  el Sur de Francia y el País de Gales. “Hasta la muerte la exclusión continuaba, los agotes eran enterrados aparte e incluso se llegaron a tener cementerios especiales. Véase el ejemplo del cementerio agote de la ciudad de Daroca o el de la de Alcañiz”. Los Templarios comprendían a los agotes, mejor que los gobernantes de Nabvarra y de Aragón, A unos kilómetros de Uncastillo, en la provincia de Zaragoza, al lado del pueblo navarro de Petilla de Aragón, se ha estudiado y se ha hablado vasco hasta principios del siglo XX, se encuentran el Castillo de Sibirana, y la ermita de Santa Quiteria y pasando por Pitilla de Aragón, se llega a la población de Sos del Rey Católico. Los agotes llevaban una pata de oca en su hombro izquierdo, que se puede encontrar en los extremos de alguna Cruz Templaria y que se extendió por la península ibérica a partir de la Catedral de Jaca, incluso hacia Santiago de Compostela.  Parece deducirse que los constructores agotes de las iglesias románicas dejaban marcado ese símbolo iniciático, en las iglesias que construían. Las comunidades de agotes,  que más importancia tuvieron en Aragón, se encontraban en los valles próximos a Jaca, por el valle del Ebro, por Ansó, Echo y por los valles del río Aragón y de Gistain. Este Valle de Gistain fue estudiado por la fallecida Nieus L. Dueso Lascorz en sus  trabajos: ”Los agotes de Gestavi (Bal de Gistau). Este estudio está disponible en Pdf en la universidad de la Rioja y se puede encontrar fácilmente en Google”. Es un prueba clara de la presencia de agotes  el encontrarse en las iglesias, una pequeña puerta, por la que debían entrar en la iglesia los humillados chuetas.
“Según Bartián Lasierra podemos encontrar esas puertas en Ansó, Fago, Echo, Majones, Salvatierra, Sigüés, Bardún, Villanúa, Castiello, Barós y Plan”.
Conocí a Nieus L. Dueso Lascorz, la escuché hablar varias veces en Fabla Aragonesa y me admiraron sus conocimientos y su bondad y simpatía.
“La Historia nos hace ver a los agotes sobre nuestra Tierra, pero si nos preocupamos de ver lo que ha ocurrido en ella, al abrir nuestros ojos, nos damos cuenta de numerosos detalles, que nos acercan al pasado. En cierta ocasión mi consuegro Lorenzo  López Balsco, del pueblo de Coscullano, me llevó a ver algún resto de una iglesia visigoda, en la sierra de Coscullano, muy cerca de Huesca. Yo no pude apreciar ningún detalle de tal templo, pero por aquellos días un amigo de Torralba de Aragón, descubrió en las ruinas de la iglesieta de Coscullano, dos broches de un cinturón visigodo y una fíbula, de disco perforada. Hoy he podido contemplarlas en el Museo de Huesca. Depositó en el Museo Provincial de Huesca estos objetos, de los que había otros  del mismo origen, pues me llamó la atención una hermosa moneda de oro, llamada triente, que representa a Witiza”. Pero todavía un amigo de Sasa del Abadiado, cerca de la Abadía de Montearagón, encontró otra moneda, también de oro, en una ermita de Velillas. Lo peor del caso es que se la vendió a un zaragozano.
En el Alto Aragón se encuentran recuerdos que parece imposible recordarlos después de tantísimos siglos. Tenemos el Monasterio de San Victorián, levantado por los godos del Pueblo Bárbaro. Pertenece hoy al Ayuntamiento de Pueyo de Araguás, debajo de la Peña Montañesa, a unos catorce kilómetros de Ainsa. Según algunos historiadores,  le dan la fecha de alzamiento en el siglo VI, reconociendo que el de San Martín de Asán, es el primer Monasterio levantado en España por los godos. Se hizo de este Monasterio, Panteón de los misteriosos reyes de Sobrabe.  En este Monasterio descansa el rey vasco Iñigo Arista, llamado igual que otro que descansa en el que está en Navarra, cerca de San Juan de la Peña.
En nuestra provincia de Huesca estábamos llenos de agotes o cagots. Yo recuerdo y  todavía mantengo relación con dos de ellos, es decir de los hermanos Godé, que vivían cerca de mí, en Siétamo. Uno de los hermanos, que todavía vive es un representante de la raza visigótica, que invadió España hace muchos siglos. ”Se llamaba Godé y tenía el pelo de un agradable color pelirojo, que con la edad se le han vuelto canoso y su piel estaba llena de dibujos, como producidos por unas manchas pecosas, que le daban un aspecto de godo auténtico, de los que vivieron en España”
El odio que provocaron los godos o agotes en los vascos, fue terrible, pues fue ese odio una venganza humana,  más duradera que las vidas de los hombres. Existe un documento de I547, que dice: “¡Cállate agote!.  Tu opinión cuenta menos que la del perro. ¡No eres nadie!.”
 Estaban los chuetas, simplemente estigmatizados, como lo estuvieron en otras éplocas los pasiegos, los maragatos, vaqueiros de alzada, quinquis, raqueiros, a los que fueron junto con los chuetas los que repartieron todas las plagas, robos y mal de ojo. Había  y algunas todavía quedan unas puertas, por las que tenían que entrar a los templo, como la Catedral de Jaca, la Colegiata de Daroca y en otras iglesias de la ribera turolanse del río Jiloca. Había costumbres para separar a los agotes en Navarra, País Vasco. Aragón, el Sur de Francia y el País de Gales, Los enterraban en lugares especiales e incluso se mantenían abiertos cementerios independientes. En los años 1816 y 1817, las Cortes de Navarra, los reconoció como navarros y consideró su igualdad de origen. Los ciudadanos,  para reconocer si un individuo era chueta,  se fijaba en  “su lóbulo de la oreja hinchado y redondo o la falta del mismo”.
Muchas familias visigodas se escondieron en los Pirineos y en las montañas de Teruel, después de la invasión de los francos y al verse marginados se refugiaron en lugares aislados. Hay quien recuerda  que los godos arrianos en su ejército,  vieron morir al rey visigodo Alarico II, en la batalla de Vouillé el año de 507. Luego entró en la lucha Carlomagno  y muchos siguieron a Carlomagno. Con esta conducta,  aumentó la envidia y el desprecio de sus vecinos y fue aumentando su aislamiento, hasta que el año de 775 ,fue derrotado en la Batalla de Roncesvalles.
 Esta invasión de Carlomagno, no fue bien recibida por el pueblo vasco y la lucha contra los “chuetas”, aumentó en odio y por tanto en luchas y batallas.  como la de Roncesvalles. Tal vez si Carlomagno no hubiera combatido con los moros,en la misma Zaragoza, ¿cuándo hubiera terminado la invasión de los Arabes?.  A estas luchas, que fomentó el odio entre vascos y godos, tuvo lugar en Francia la batalla de Vouillé el año 507 y en España, en los años alrededor del 775, la de Roncesvalles.  Con la integración de los chuetas o los godos,con el ejército de Carlomagno, levantaron el odio,  la envidia y el desprecio de los vascos, que se daban cuenta de  cómo los chuetas habitaban en el Pirineo, en lugares casi secretos, y les aplicaban el apodp de “perros godos”.
Hace ya muchos años que leí la obra de Navarro Villoslada (1818-1895) y me impresionó la larga historia del Pirineo, en el Norte y en el Sur y me causaron dolor las luchas constantes de Carlomagno, en el Pirineo, para conquistar Zaragoza. Estas luchas entre godos y vascos, entre moros y tropas de Carlomagno, con la gran acogida que dio a los chuetas y el fracaso de la Conquista de Zaragoza por el emperador Carlomagno, me hicieron pensar en la poca Paz que han encontrado los hombres, en aquellas zonas de Vascongadas, Navarra, Huesca y entre otras más Teruel.
Navarro Villoslada, gran escritor navarro, estaba impresionado por la derrota secular, acompañada de desprecio y humillaciones, que habían dedicado los vasco –navarros a los Godos a los que pusieron el apodo de  “chuetas.
Pero el escritor Navarro Villoslada pensaba que Amaya, que tenía parte de su sangre “goda o Chueta”, era para él,  la mujer más bella, que ningún artista hubiera creado jamás. “Recuerdo (como decía Navarro Villoslada), que quería su misterioso brazalete de oro, heredado de su madre”. También se emocionaba con las luchas entre vascones y godos, que le asustaba la aparición  del Basjún o del Dragón. Cuenta Navarro Villoslada que una vez, al preguntar en un campamento, una exclamó ante el entusiasmo popular:”Yo soy vascongada”.
Amaya era hija del noble godo Ranimiro y de la vascona Lorea, cuyo desprecio se contempló  durante trescientos años. Más tarde Ranimiro el godo y su hija Amaya, caerán presos cerca de Pamplona por los vascones y el capitán de los euskaldunes, García Jiménez, unirá  su destino para siempre, atraído por  un amor imposible, con ella.
Parece un deseo de Navarro Villoslada que desapareciese el odio entre vascos y chuetas o godos, pero no sucedió así, porque hasta hace poco tiempo ha casado el odio entre los vascones y los chuetas.
Los vascos han sufrido el odio entre ellos y los visigodos y no bastó el amor de Amaya, que era chueta con el capitán navarro García Jiménez ni les sirven ni les hanservido las hermosas Flores del Sol, que abundan en el terreno pirenáico, a las que en vasco llaman Eguskilore, que está considerada como el amuleto de la flor de la Tarde.Sunombre científico es el de Carlina acaudis. Cuando llegaba la noche, las lamias querían entrar en las casas, para llevarse a sus hijos, pero sus reflejos se lo impedían. Yo recuerdo una Flor del Sol en una puerta de casa del pueblo de Ibero y sobre todo tengo presente una Flor colocada en una puerta de la entrada en Siétamo, que todos los años la colocaba una señora que subía trabajar al Balneario de Panticosa.   

martes, 14 de febrero de 2017

A la una, salta la Mula………



Una de esas mañanas,  en que la Feria divertía al pueblo con sus diversos aparatos de entretenimiento  para los niños,  en  una garita aparecían  unas pequeñas  cañas de pescar, para que los niños entraran  en la aventura de hacerse pescadores.  Del extremo del cordón de la caña, pendía un imán en lugar de un anzuelo y el otro imán, que llevaba el pez artificial en el extremo de su boca, se atraían y los niños y niñas, sacaban a sus manos, el pescado artificial que habían pescado. No se podían comer el pez, pero el dueño de la garita, les compensaba con algún pequeño juguete, que los hacía felices.
Otros muchos puestos de la Feria, divertían a su manera a los niños y los mayores que los acompañaban. Yo mismo era feliz, viendo dar vueltas por las calles y la Plaza Mayor del pueblo, a unos burros auténticos, en los que se   había   montado un jinete en cada uno de ellos.  Yo me sentía feliz, como ellos, al recordar tiempos pasados, en que era yo mismo con mis amigos y hermanos, uno de los que  montábamos en aquella burra torda, que  estaba atada en su pesebre, en la cuadra de mi casa, antes de la Guerra Civil. Después de ella, apareció otra vez en mi casa y siempre estábamos jugando,  ella conmigo y yo con ella. Para poder montarme, la aparejaba  a cualquier hora y la dirigía al abrevadero de la fuente, y ella bebía, si tenía sed, pero como eran tantas las veces que la llevaba a beber, muchas veces se negaba  y empezaba el juego en que ella se divertía conmigo. Una vez en la fuente, se daba media vuelta y emprendía una rápida carrera, que nos llevaba a la era, donde había montones de trigo o de cebada, en los que se saciaba. Al morder hacía un ruido, como de molino,  deshaciendo con sus muelas, los granos de trigo. En una de esas carreras, en que  me llevaba galopando desde la fuente hasta la era, un día me tiró en la cuesta que sube de la fuente a la Plaza Mayor y me dejó una cicatriz, que el Señor Jorge, barbero y practicante durante largos años de  Siétamo, en su barbería, que era el único resto que quedaba de su casa, me curó la herida.  Después, siendo ya mayor,  tuve otra burra, también torda, con que fui por el monte, acompañado por un galgo, a intentar cazar alguna liebre. Por fin  le vendí la burra  a un muchacho de Bierge, que era pastor y que todavía encuentro por las calles de Huesca.
Una de estas mañanas, al levantarme,  me acordé de ambas burras y de aquellos cantos o gritos alegres que hacíamos sonar los niños de Siétamo, cuando jugábamos  a la Pidola o Salto del Burro o de la Mula. Y recordando, volvía a pronunciar algunas palabras, que me causan un respeto,  parecido al litúrgico, decía “A la una anda la mula- a las dos el reloj, a las tres San Andrés, a las cuatro brinco y salto” y por más que estrujaba mi memoria, no me salían más versos. Entonces bajé al Bar y allí le pregunté a Luis Mora, eterno hortelano y tampoco se acordaba de ninguno de aquellos versos que de niños cantábamos, cuando saltábamos el burro o la mula, pero de repente siguió con el verso número cinco y exclamó: “A las cinco el mayor brinco”. Le recordé a Joaquina lo que me pasaba con esas frases y ella, rápidamente me dijo:  “ a  las cinco el tío Jacinto”. A las seis: abrevando un “güey”. Esta expresión la dijo con una palabra aragonesa. “A las siete, coge la bota y bebe”, pero ya no se acordó de nada más.  Me acordé,  del juego del Salto del Burro o de la Mula, a que jugábamos en aquellos viejos tiempos  los niños, porque era un juego colectivo,  en el que participábamos todos los del pueblo, no cómo ahora, en que unos se ponen a jugar como pescadores, otros a tirar al blanco con escopetas de aire comprimido. Y el que no tiene dinero, se queda sin jugar. Entonces había mucha pobreza, pero sentido de la justicia ya lo tenían aquellos niños,  que sorteaban la plaza de burro o de mula.  Entonces, los niños sin dinero se divertían todos unidos en el mismo juego. El atractivo de aquellos saltos de mulas o de burros, todavía hace sentir la ilusión de los niños por la Naturaleza, porque no faltan jinetes que se monten en los simpáticos burros, que caminan por El Arrabal y por la Plaza Mayor. Seguí preguntando a algunos vecinos de Siétamo, entre otros a las hijas del señor Avelino y me recitaron algunos pasajes que se pronunciaban en el salto de la burra, y algunos ya no eran iguales que aquellos de los que yo recordaba. No me extrañaron aquellas mutaciones de los versos del Salto de la Burra, porque el tiempo fue el origen de aquel juego, tan antiguo. No nos hemos fijado en la belleza de aquellos juegos, como se  fijó, el gran pintor Goya, que pintó   un cuadro, en que unos niños realizan el salto, no sobre una burra, sino sobre otro muchacho, que le ha tocado hacer de burro. El tiempo se ha pasado desde Goya hasta nosotros, pero durante él, se ha saltado sobre el burro por muchos países de mundo y esto se ve, mirando sellos de Correos de Holanda, de Bélgica y de países africanos y americanos. Se ha considerado el juego de los niños, como una actividad  sin valor, pero,  uno siente en su espíritu el valor de aquellos versos improvisados, muchas veces, por los niños, que saltando, desarrollaban sus facultades físicas,  queriendo convertir ese juego en un concierto físico e intelectual, cuidando a los niños de las posibles patadas, que podían recibir en sus saltos.  Saltando y pronunciando  los versos, que en ocasiones ellos mismos pronunciaban, eran solidarios y se divertían.  A Goya, yo creo que le impresionaron la poesía, la sátira, el humor y el amor  de esos niños, que saltaban el Salto del Burro.
Me acuerdo, como antes de empezar nuestros saltos, se echaba  en suerte quien tendría que ejercer de burro. Una vez elegido el burro, que no era humillante, sino que estimulaba al niño a salir de esa situación de asno o de mula, para convertirse en un  caballero, que saltaba sobre las dificultades,  que el mundo nos presentaba. Para ejercer de asno,  tenía que perder su verticalidad, que le permitía contemplar el cielo, para adoptar una postura horizontal,  como la de los animales cuadrúpedos. El que se había de convertir en burro,  para aguantar la marcha de saltos,  unas veces poéticos, otras satíricos,  se inclinaba hacia delante apoyando su curvatura, con los codos en las rodillas, ocultando su cabeza, para evitar accidentes.  
El jugador que le tocó  hacer de asno, se inclinaba  y lo hacía,  para que por encima de él, saltasen  los otros compañeros de juego,  con las piernas abiertas en el aire. Y cada uno acompaña el salto con una corta canción.  El primero dice al saltar sobre su compañero: “A la una anda la mula”. El segundo,  “a las dos el reloj”, cantaba el de Siétamo,  pero en otros lugares, gritaban: “a las dos la coz”. El tercero,   gritaba : “ A las tres San Andrés” y el cuarto seguía gritando: “a las cuatro brinco y salto”, mientras en otros pueblos : “tres saltitos de San Andrés, daré y no me quedaré” . El quinto saltarín,  como me dijo Luis Moreta, el hortelano de Siétamo: “ A las cinco el mayor brinco”, o  “a las cinco doy un brinco”, exclamaban, en otros lugares.  Este salto, lo califican de el mejor, porque no tiene que apoyar las manos. En el sexto salto el  saltador, anunciaba : ”a las seis,  salto del rey”.
Durante todo el juego, se ve como los saltarines, quieren ejecutar varias habilidades  a la vez,  pues este salto han de hacerlo, apoyándose  con una sola mano, porque dice: “A las siete coge la mula y vete”. Una mano ha de tenerla preparada para sujetar a la mula y la otra ha de atender el perfecto apoyo de su cuerpo, cuando salta. El octavo salto resulta más difícil todavía,  porque el saltador dice: “a las ocho, comemos bizcocho”, porque después de saltar apoyado con las dos manos, ha de llevárselas a la boca. En el salto número nueve, exclama el niño:” a las nueve no te mueves”, “a las nueve, papas al nene”. En el último  salto  “a  las diez, me echo a correr”, porque tenía que hacer una carrera larga.  
He aprendido estos días que a este juego recordado por mí, lo llamaban además del salto del burro o de la mula, con la palabra  castellana, Pidola, de origen latino.
Como hemos visto este juego es tradicional, que consiste en saltar los jugadores, por encima de un compañero que hace el papel de un burro o una mula. Este muchacho, que hace de sostén del peso de todos  sus compañeros,  ha de doblar la cintura y esconder su cabeza entre las manos. En tanto los que han de saltar, forman una fila para saltar por encima del que hace de potro. Cuando saltaban,  apoyaban sus manos en la espalda del jugador que hace de potro, y abrían ampliamente sus piernas, para que al pasar por encima de su compañero,  no le dieran golpes en su cabeza. La humillación  entre los que saltaban y el que hacía de potro, no se imponía, sino que se sorteaba. Antes de dicho potro, se trazaba una raya en el suelo, que no debían pisar los que se lanzasen a saltar. El que pisaba la raya, había perdido y tenía que sustituir al potro, que había cumplido su misión y el que quedaba liberado,  pasaba a la cola de los saltadores. Si nadie  faltaba a las normas del juego, se aumentaba la distancia de la raya. Este juego, no sólo existe de esta forma, sino que hay variedades, como una que recuerdo, en que se ponía un niño, con la cabeza frente a una pared y sobre él, saltando,  se colocaban otros, que sentían la necesidad de colocar un  potro más, detrás del primero, pero a veces se cargaban tanto los potros, que aquella muchedumbre de niños,  acababa en el suelo. ¿ No sería este juego un aviso a los niños, de las dificultades que les iba a traer la vida para vivir, sin caer  y encontrarse revolcados por el suelo?.

 Pero en California , hacían las carreras más largas que se hacían en mi pueblo, pues un grupo de estudiantes, prolongaban el juego y hacían tan largas las carreras, que en una ocasión, estuvieron más de diez días, llegando a recorrer con sus carreras más de ciento seis kilómetros. No sé si este éxito deportivo fue hace años o ha tenido lugar uno de estos años, que me parece más creíble, porque el mundo se está lanzando a la conquista de la luna, que no logrará con el Juego de la Mula, pero, sin embargo la voluntad que ponen en correr kilómetros y kilómetros, les encienden su voluntad de alcanzar el espacio, con una poderosa Mula Mecánica.

lunes, 6 de febrero de 2017

Casa Bailo de Velillas, cuando yo era todavía un niño



Cuando yo era un niño de unos diez años, era para mí una diversión sin límites y una alegría, ir a Casa Bailo de Velillas, porque en ella, se divertía uno con el movimiento que llevaban entre sí, los que vivían y trabajaban en ella y la alegría de que gozaban los vecinos, los amigos y los clientes que a ella, llegaban. El dueño o el amo, como llamaban a la máxima autoridad de la Casa de Comestibles, estaba preocupado de que los que a ella llegaban, lo pasaran bien y gozaran con el trato de dueños y de vecinos o amigos, que llegaban. Su esposa, era la Señora María, que fue la segunda por haber muerto la primera, que dio a luz a los dos hermanos mayores, y era respetada su memoria y la segunda de un carácter alegre y fuerte, los amaba y los cuidaba con amor,  al mismo tiempo que cuidaba a su hija Ascensión, que se casó con mi amigo el Carnicero Esteban, también vecino del pueblo de Velillas. Y este pueblo  tiene todavía a la hermana de Esteban, es decir a   Tere, que se casó con José, el hijo segundo de Francisco Bailo, trabajador,  piadoso e inteligente. Su  padre Francisco  era un hombre de muy buen carácter, que se llevaba muy bien con la señora María y era una especie de santo, sin mal genio y siempre al servicio de todos. Su humor era muy bueno y cariñoso e iba en el carro, cuando nos llevaba a Huesca a comprar judías, garbanzos, bacalao u otros productos, sin gritarles a las dos mulas que tiraban de la tartana, dejándome bajar del carro por la bajada de Estrecho Quinto, por la que yo corría y me fijaba en la silueta deteriorada del Monasterio de Monteragón.
El señor Francisco iba a Huesca con gran placer, porque no sólo iba a aprovisionarse de alimentos, sino también de cigarrillos, tabaco picado, farias y puros en la Tabacalera de Don Anselmo Pié, para suministrar tabaco en su Estanco de Velillas a sus paisanos. Pero no sólo era comerciante, ya que con su tartana, iba y venía a Barbastro y a Huesca, que ya en aquellos antiguos tiempos, recorría las carreteras y caminos.  Pero no sólo iba por los centros comerciales de Huesca y de Barbastro, sino que subía al pueblo de Tiermas, donde cuidaba con sus benéficas aguas, su salud. Esas termas están situadas al lado mismo del pueblo navarro de Sangüesa, a la que quitándole su primera y última letra, se conoce el pueblo al que hoy está ligado Velillas, pues se queda en Angüés. ”A Tiermas, ya los romanos le dieron su nombre, basado en el calor termal de sus aguas;  en ellas se encuentra uno viajeros, que aprovechan el paso por dichas aguas, para recibir de ellas el milagro,  que reza la oración: ”Aqua benedicta, que seas para nosotros salud y vida”. A estas Termas acuden para gozar y recibir salud de tales aguas, no sólo los vecinos navarros de Sangüesa, sino que las frecuentan, desde tierras más distantes, como mi amigo y admirado “profesor de la vida”, Don Francisco Bailo de Velillas, que cada año acudía a aprovecharse de esas aguas, que eran salud y vida. Pero no sólo era Bailo, el que acudía a Tiermas, sino gente de toda la Provincia de Huesca. El “Abuelo Grasa”, que ha muerto hace poco tiempo en Siétamo y nació en Salinas de Jaca, acudió con una hija suya, que no podía andar, montada en un caballo. Tomó los baños del agua sagrada y a la semana, ya pudo andar y está en Madrid,  llena de salud. Los efectos benéficos del agua de Tiermas, también se conocieron en la personalidad de Francisco Bailo, pues fue un buen agricultor, comerciante de ultramarinos, de tabaco, que le condujeron a viajar a Huesca y a Barbastro y a conservar su salud en sus actividades en Velillas.
Pero su vida social lo puso en contacto con el Gran Comerciante, restaurador arquitectónico del edificio de aspecto clásico, que cultivó la Cultura de la Humanidad en de la ciudad de Huesca. ¡Qué amistad se formó entre Don Anselmo Pié Porta y Don Francisco Bailo de Velillas, yendo éste a buscarle a la Tabacalera sus productos!.
Eran dos hombres distintos y sin embargo grandes amigos. Francisco Bailo admiraba al Gran Almacenista de Tabaco, cuyo edificio,  todavía se encuentra en el Coso Alto, más arriba de la iglesia de la Compañía. Don Anselmo Pié era un hombre trabajador y se veía sorprendido al encontrarse con el “siño” Francisco Bailo, que no contaba con los mismos caudales, que poseía él. Y sin embargo le hablaba, con abundantes palabras aragonesas, que le brotaban de su interior, con un gran respeto y una enorme confianza. El hombre rico, muy preocupado por sus trabajos continuados, se sentía impresionado por la sencillez con que expresaba sus palabras y la confianza que esa sencillez, le inspiraba. Bailo no tenía envidia y le tenía una gran confianza.
La riqueza de las posesiones que tenía Don Anselmo Pié, le admiraban,  pero jamás le inspiraron envidia. Admiraba Bailo el gran Almacén de Tabaco, frente a Correos y se quedaba admirado al contemplar las seis columnas, adornado el frontón con las figuras de la Gloria y de la Fortuna, que sostenían el escudo de Huesca. El estreno del local se presentó por Don Anselmo Pié en 1923, con el Proyecto firmado por el oscense Bruno Farina, que también edificó el Edificio de Hacienda, al que conocí así como a su hijo, que tiene una Torre muy cerca de la Ermita de San Lorenzo. Era este hijo del Arquitecto Farina, amigo mío, de mi tío José Almudévar Casaus, de mi compañero veterinario Ricardo Serena y del dueño de una  Fontanería, llamado Vallés.
La inauguración del solar se realizó el día 7 de junio de 1025 y el acto oficial lo realizó el Tenor altoaragonés Miguel Fleta y resultó un éxito tan impresionante, que el pueblo oscense no quería que se marchase. ¡Dios mío, qué éxito de la Música de los tenores aragoneses!.
Pero el año de 1936, llegó la Guerra Civil y mis hermanos y yo, veíamos y oíamos los obuses, caer en el entresuelo de la Casa del Coso Alto,  número 61, frente al elegante Teatro Olimpia. Fue este noble y culto edificio bombardeado, y las balas afectaron en primer lugar a la fachada y al escenario. En el año 2003, el señor don Anselmo Pié Sopena, con su sensibilidad artística, recordó aquellas ocasiones en que se representó “Cine, teatro, ópera y zarzuela, revistas musicales, juegos florales, incluso exhibiciones de gimnasia deportiva”,alegrando la vida de muchos oscenses.
A partir de 2005, la Fundación Anselmo Pié, comenzó a renovar el protagonismo del Teatro Olimpia.
Se acabó la Guerra Civil y don Francisco Bailo de Velillas, renovó su marcha a Huesca, a suministrar su tienda de Velillas de alimentos, objetos de limpieza y frente a Correos a buscar tabaco picado, cigarrillos, farias y puros, para que sus paisanos, consolaran un poco las miserias pasadas durante la Guerra Civil. Yo entonces tendría unos ocho años de edad e incluso en cierta ocasión lo  acompañé,  montado en su tartana, desde Velillas hasta Huesca.
En la Tabacalera, se encontraba con Don Anselmo y éste con la multitud de problemas que circulaban por su mente, se olvidaba, por unos minutos “del Cine, Teatro, Opera, Zarzuela y se entusiasmaba gozando de la inocencia  del señor Francisco Bailo, que amaba en su pueblo la Música, el baile, la pelota del frontón de Velillas, con inocencia y amor a dar alegría sus paisanos. Se unían el Gran Salomón, que practicaba la belleza de su Teatro Olimpia, con aquel velillense, que intentaba hacer felices a sus paisanos, con el Teatro de los “comediantes ambulantes”, con los cantores de la Jota en sus  pueblos, igual que las que cantaba el altoaragonés Miguel Fleta.
El Gran Salomón Don Quijote, presentaba a los oscenses la Belleza y la Bondad y el Pequeño imitador de Sancho Panza, se la proporcionaba a los vecinos de Velillas. Hay una gran diferencia entre Don Quijote y Sancho Panza y sin embargo, los unía una gran amistad y no podían separarse sin comunicarse con una profunda conversación.
Anselmo Pié pensaba en los problemas de la vida, y los representaba en el Teatro Olimpia. Soñaba con alcanzar la perfección y la felicidad de su paisanos, los oscenses, pero al contemplar la imagen de Francisco Bailo, veía la felicidad de aquel hombre trabajador y bueno la quería. Tanto la amaba, que iba a a Casa de Bailo de Velillas, en la fiestas Mayores y allí lo pasaba muy bien,  muy cerca de alcanzar esa dicha que buscaba en el Teatro Olimpia y en su Gran Tabacalera.
Yo con la escasa edad de unos ocho años, estuve presente en Casa Bailo, donde habían llegado Anselmo Pié con una señorita de gran belleza y un hermano suyo, también acompañado. No estaba Casa Bailo preparada con lujos, que hicieran divertida su estancia en ella, pero la imaginación del abuelo Francisco, se vio rodeada de un viejo y pequeño músico, que con una vieja guitarra, hiciera con sus sonidos bailar los pies de aquellos comerciantes oscenses de tanta categoría. Allí surgieron cantantes que sin llegar a la categoría de  Miguel Fleta, con sus cantos alegraba también los corazones de los Pié, de sus acompañantes y de los vellilenses,  presentes en el citado baile.
¡Qué diferencia existía entra Miguel Fleta y los joteros de Velillas y que bien sonaban los instrumentos musicales del Teatro Olimpia y la “guitarrica” de  un velillense, a cuyo lado otro vecino agitaba una botella de anís, dentro de la que habían echado unos trozos pequeños de piedra, para animar a la guitarra!.
Allí estaba muy bien acompañado Anselmo Pié, y bailaba con su pareja y se le veía feliz. A veces bebían con sus compañeros algún licor que los tornaba en optimistas y sonreían y se sentían felices al ser muy bien atendidos por loa admiradores de su presencia en Velillas.
De esto hace ya muchos años y no recuerdo si se durmieron en la sala donde bailaban o se fueron a la cama, para evitar algún accidente de automóvil, de los que casi no existían en nuestra provincia.   

¡Qué pareja de Salomón y de Francisco Bailo, tan diferentes y tan iguales en su sensibilidad!.