jueves, 18 de mayo de 2017

Ilustre villa de Angüés




Hace ya unos años le presenté a José María Ferrer Salillas, Licenciado en Historia y en su pueblo natal, un libro titulado: "Velillas, en el Somontano oscense". El Sr. Alcalde de esta ilustre Villa de Angüés,  sintió nostalgia de poder escuchar una historia como la de Velilas, pero que tratase de Angüés y José María agradecido del buen comportamiento que con él había tenido, le prometió que investigaría datos sobre la historia de Angüés y, como cumplimiento de aquella promesa, nos vemos todos, ahora, sorprendidos por la aparición de la misma.
Ya en el prólogo de la obra Don Manuel García Guatas, hombre eminente en la Universidad de Zaragoza, escribe: "Es recomendable hacer un alto, por ejemplo, en esa terraza natural acondicionada de la vecina estación de servicio, desde donde se puede extender lentamente la vista sobre un paisaje repleto de matices cambiantes de luces y sombras aterciopeladas o de arrebolados atardeceres por el horizonte de Torres de Montes y Pueyo de Fañanás".Y es que Angüés tiene una comarca semejante a la de Siétamo, más bien igual por el Sur, como nos acaba de dar a entender el Sr. Guatas por medio de la alusión que ha hecho a los pueblos de Pueyo de Fañanás y Torres de Montes. Y el pueblo de Velillas, donde nació José María, se encuentra limitando por el Oeste con Siétamo y por el Este con Angüés .Por el Norte tenemos ambos ayuntamientos la presencia de Ibieca, con su monumental San Miguel de Foces. (pág. 17). E históricamente es común la pertenencia al Real Monasterio de Montearagón, dando el autor noticia de que "puede apreciarse la contribución y poderío del monasterio de Montearagón" y "se conoce a Marco de Angüés como scriptor en el año 1247, ocupado en extender documentos en magnífica letra carolina".
Estaba Angüés  rodeado de lugares como La Castena, La Torraza, Mesones, Arnillas y otros, que acabaron con la desaparición de sus habitantes, debido a la Peste Negra y cuenta el autor, "casí sin veracidad histórica", lo mismo que se cuenta del  término de Abrisén, que pasó a Fañanás y tantos otros en casi todos los pueblos que quedan en la Provincia, a saber que "María Lacoma fue‚ la única superviviente de Arnillas y, al quedarse sola, trató de buscar asilo en los pueblos cercanos; llegó hasta Bespén, donde fue‚ rechazada por temor al contagio, lo mismo que le ocurrió en Blecua y Torres de Montes. Por fin fue acogida en Angüés, donde vivió asilada en la torre de la iglesia hasta el final de sus días. Como era ella la única heredera de los pueblos arrasados por la Peste, quedaron los de Angüés dueños de todas sus tierras".La verdad es que Angüés luchó siempre por lo que le interesaba y dicen que se quiso llevar las campanas de Bascués, cuando este desaparecido pueblo, abandonó su iglesia; la cuestión es que los de Casbas decían : "los de Angüés, furtacampanas de Bascués".
Pero siguió la historia haciendo su curso y, al llegar Alfonso XIII, en el año 1906, hace ya cerca de 100 años, le otorgó a Angüés el título de Villa, con los privilegios que tal rango lleva consigo.
Pero las guerras civiles se han ensañado con la parte medio-oriental de Aragón, donde los muertos, de uno y otro lado, han sido numerosísimos y el despojo de riquezas del trabajo, de obras de arte, ha llegado a dejar pueblos sin cuadros, sin libros, sin pinturas en sus iglesias, sin estatuas, sin tallas, llegando a ser pueblos mártires, a los que no se les ha reconocido nada, no se les ha devuelto nada, ni nada han reclamado y no se les ha tenido en cuenta para la modernización de su economía. Yo he estado muchas veces en la Plaza de Garriga y he visto el Monumento a los muertos de la Guerra Civil, obra de Antonio de la Sierra Urigüen, que pone de manifiesto que aunque "se puede acabar con la vida de las personas (base de granito), su pensamiento (lámina de vidrio) es libre y está  por encima de los que intentan amordazarlo". Si, junto con Siétamo, Angüés fue‚ una víctima de la Guerra Civil, como lo fueron Teruel o Guernica que, al ser vasca ya ha sacado alguna indemnización, sin darnos cuenta, que como dice Subías de Lascellas en una carta que me escribió, un cura desterrado vasco, que estuvo en Lascellas varios años, afirmaba que nuestros antepasados, hablaban una lengua vasca, a saber el íbero ilergete, que por desgracia se lee, pero no se entiende en muchas de sus partes. Y todavía se dicen cuando algún altoaragonés habla en nuestra fabla, palabras vascas. Algunas monedas con dicha escritura se encuentran todavía en esas costeras de las  que habla José María al principio de su historia. Pero a nuestros pueblos por los que iba a pasar el canal que baja de El Grado, que hubiera enriquecido sus tierras y favorecido la persistencia y creación de Industrias, se les desvió dicho canal por Peraltilla y ahora lo vemos pasar por debajo de nosotros, por Antillón y por Sesa.
Los aspectos hidrológicos(relativos al agua), han sido ricos en "manantiales y cauces fluviales" pero ¡cuánto han tenido que trabajar los hijos de Angüés para tener agua, porque a pesar de tener un pozo como el de Blecua, la fuente de Lavanera, la de la Grava, la del Alcanadre, la de Escario, la de Fierro y otras más, se han dado muchos años de sequía y escaseaba el agua. Sin embargo Angüés pudo haber tenido una fuente segura y esa fuente hubiera sido el río Alcanadre, pero los enormes acantilados del río y su lejanía del pueblo ha hecho que Angüés viviera siempre el problema del agua, pues no se pudieron sacar acequias para remediarse y hacer un pueblo rico; pero a pesar de esas circunstancias se les rompió el canal del que si se hubieran podido sacar acequias para la agricultura, aguas para regar los prados y para beber el ganado, pero sobre todo para las industrias de los inquietos hijos de Angüés para fomentar las cuales, han valido tanto, pero antes de hacer alusión a ellas, conviene hablar‚ de la Mutua Ganadera fundada por el cura de Casbas Julian Avellanas en el año 1912. ¡Cuánta agua, Dios mío!, si , pero cuando llovía, porque en aquellos años siguientes a la sequía, era patente la escasez de agua, teniendo que ir a buscarla, allá  donde estuviera con cántaros en los hombros, en las caderas o en las cabezas y el que podía con las “algaderas” cargadas en el burro, pero era una pena ver a ese río Alcanadre "bastante caudaloso" y que no experimentaba estiaje importante, sumido en aquellas profundas simas y tan lejos del pueblo. Pero " actualmente el suministro de agua a domicilio está garantizado desde el embalse de Calcón: se almacena en el nuevo depósito elevado, en forma de copa, situado en la calle de Medio. “La traída de agua desde Calcón a Angüés supuso un duro trabajo para los vecinos del pueblo, quienes realizaron la instalación de la tubería para la conducción subterránea del agua con las tradicionales herramientas del pico y de la  pala". Calcón, ¡cuantos años estuvo la obra parada! y  los pueblos de debajo de él, pasando muchos años escasez de agua. Ahora está hecho el pequeño pantano que escasamente tiene cuatro hectómetros cúbicos de capacidad, con lo cual no podrían regar desde Sieso hasta Angüés más que alguna pequeña superficie, que no permitiría cultivos y explotaciones ganaderas como la que hay de vacas en Sieso o aquí mismo en Angüés, allá en Arnillas.
Para poder regar hace falta hacer la Concentración Parcelaria y parece ser que aquellos pueblos del Norte no querían sufrirla por escasez de agua. Parece ser que la Confederación pensó en darla a Vadiello y es entonces cuando esos pueblos reaccionaron y parece ser que están discutiendo las normas de la Concentración.
Y , ¿cómo reavivar la Industria, en un pueblo que la lleva dentro de sus almas y de sus cuerpos, junto con el comercio, donde no se llega a los cuatrocientos habitantes?.
He hablado, siguiendo a José María,  del cura de Casbas, Julián Abellanas, que fundó a primeros de siglo la Mutua Ganadera, pero además fundó también un Sindicato Agrícola en el que en la Junta local de Siétamo figuraba como secretario mi padre Manuel Almudévar. Tuvo el Mosen grandes enemigos, pues sufrió un atentado del que se salvo y se le hizo un homenaje en Graus, pero él siguió postulando en su periódico: "Urge industrializar la agricultura; se precisa que el agua de los ríos, fuentes y arroyos se convierta en carne mediante la praticultura, en leche, en lana, en queso, en cueros, y sobre todo en lo que vale más que todo eso junto...en pan". El, como veis, luchó por el agua y Joaquín Costa, a quien Angüés tiene dedicada una calle, decía de Don Julián Abellanas, que si en España hubiera diez o doce curas como él, ya estaría resuelto el problema del agua; pero cuando murió el 11 de marzo de 1926,en Barcelona a los 61 años de edad vino el final del Sindicato Agrícola, de la Caja Rural y de las Cooperativas fundadas por él. Luego vino la República y después la Guerra, con lo que Angüés, Casbas y el Somontano se quedaron sin defensores de sus aguas y sin agua. Cuando tuvieron defensores como Julián Abellanas y tuvieron fe los de Angüés en Joaquín Costa al que dedicaron una calle, que parece un recuerdo debido por el pueblo a Joaquín Costa y un olvido traidor de Zaragoza al Somontano, se esperó en la llegada del agua, pero después ya se habló poco de la misma, cuando tuvieron que ir a buscarla cada día. Se olvidaron del agua de la misma forma que se dejaron de las cofradías, después de la Guerra. Porque Angüés tuvo también, además de la riqueza agrícola y ganadera, una fábrica de lejía, otra de gaseosas y sifones, una tejería, la fábrica de harinas de Guiral y la industria artesanal. Si hubiera habido agua abundante, esta industria hubiera progresado, habiendo podido subir el agua por medio de la energía eléctrica, del río  Alcanadre. Pero todavía quedan procedimientos para que no falte agua en la zona de Sieso, Angüés y Torres de Montes, porque me dijo Don Federico Balaguer, que había editado el proyecto de Albasini en la Revista Argensola y le habían reñido enfadados. Y esa solución de Albasini está  basada en corregir esas depresiones del río, haciendo, más arriba, una pequeña presa en Pedruel y haciendo bajar el agua del río Alcanadre, por la ladera de la Sierra donde se encuentra Santa Cilia de Panzano, hasta uno de los dos afluentes del Alcanadre que dan sus aguas a Calcón, con lo que la poca agua de este pantano se convertiría en la necesaria para regar mayores zonas y  ¡que se enteren en Huesca!, si hiciera falta se podría derivar agua a Vadiello, con lo que a Huesca, no podría faltarle agua, como le pasa a Zaragoza que se va a convertir en Zaragón y Huesca se está  convirtiendo en Huesqueta.
Es interesante el Plano Urbano de Angüés en que aparecen la Iglesia parroquial, la Casa consistorial y varias casas infanzonas, además del Barrio Morisco. La Parroquia se utilizó durante la Guerra Civil como garage y almacén, por lo que no quedan las imágenes de los santos, pero persisten pinturas de franciscanos, de  ángeles y de flores, que estimulan la piedad de los asistentes a la iglesia. En cuanto a las casas infanzonas me ha llamado la atención la Casa de León Benedet, en la calle Salillas, con un escudo cuartelado, en cuyos cuarteles aparecen en el primero la flor de lis, en el segundo las cuatro barras de Aragón, un castillo en el tercero y un lobo rampante en el cuarto. Me alegro enormemente de este encuentro, pues los Benedet de Siétamo constituyen una antigua familia, con Vicentes y Domingos, perteneciente a los Benedet, con su escudo, que tanto habían buscado. Dice José María en el libro: "El apellido Benedet de Angüés viene de uno de los hijos del matrimonio formado por Domingo Benedet, que se casó en Siétamo con Gracia Viñuales. Fruto de este matrimonio fueron tres hijos, uno de los cuales llamado Vicente Benedet, se trasladó al pueblo de Angüés, donde se casó y tuvo que probar su infanzonía en el año 1611".De esa casa vinieron muchos hombres notables como el célebre jurista Esteban Benedet y Luesia, además del general Mariano Bernardos y Benedet". La casa de León Benedet  Mur es el típico modelo de casa de labrador de la época con un buen patrimonio. Su fachada es de volumen alargado, construída una buena parte de la misma a base de ladrillo y con una portada en arco de medio punto de doveles lisos. Conserva un portón de madera en el que aparece grabada una fecha que se corresponde con el año 1833 y que puede hacer referencia al momento en que se sustituyó el antiguo portón por el actual". Al leer este texto pregunté al mayor de los Benedet de Siétamo, y me dijo ser cierto todo lo que José María Ferrer dice en el libro.
Habla de los materiales empleados en la construcción, destacando el ladrillo, que se fabricaba en el pueblo, sigue con todos los materiales que se usaban en el Somontano, diciendo del sillar   que "se traía piedra de las canteras existentes en otros pueblos, como Siétamo, Ayera, Sieso, etc."
Supongo que lo referente a juguetes estará   aportado por María Angeles Abió Zamora, y me llama la atención la coincidencia de sus letras con las de los juegos a los que yo, de niño jugaba en Siétamo, como "Al mango la jada que viene cansada de trabajar, pegar sin reír, pegar sin hablar, pegar una patada en el culo, y escapar a jugar".Dice el libro :"Los chicos acostumbraban a recoger litones, y una vez comidos, empleaban sus huesos como proyectiles de un disparador... que era una caña hueca". En cierta ocasión me publicaron en el Diario del Alto Aragón un artículo sobre litoneros  y  litones. Recibí un mensaje consistente en un enorme puro y unos litones envueltos en papel de plata, con unas buenas palabras. Me lo mandaba uno que había jugado y gozado con los litones, era de Angüés y se trataba del Doctor Don José Mateos Coronas, que me ha revelado algo de lo que en la Historia de Angüés se trata. En la próxima edición de la misma, debíais colocarle entre los personajes relevantes de Angüés, entre los que ya habéis colocado los autores a los Benedet, al último de los cuales Mariano Bernardos y Benedet, que llegó a General y se retiró aquí, a Angüés, donde protegía a los niños que pescaban en la balsa y eran denunciados, pero él se preocupaba de que no les pasara nada, porque la balsa era de ellos y no de los forasteros que venían de fuera. Murió en 1963,ocupándose de la traída de agua de Calcón y de la reparación de la torre del templo parroquial.
Al final dela Historia de Angüés se citan las fiestas civiles, como la del Arbol y las religiosas entre las que se encuentra la de San Urbez, cantándose en la mañana de su fiesta, por las calles: "Hoy gran fiesta celebra la Iglesia, a Urbez los devotos con gran devoción, porque siempre que pedimos agua Dios la da abundante por su intercesión".En esos años de sequía iban los de Angüés a Nocito a hacer rogativas, tantas veces como fuese preciso, hasta que se producía la lluvia.
Acabamos la Historia de Angüés con un tema, el de la sequía que ha dominado a lo largo de su presentación, que me lleva a recordar uno de los papeles más significativos que representó  Montearagón a lo largo de siglos y era el de las rogativas que, sacando a San Victorián en las procesiones, conseguía que lloviera, pero ahora va a ser el pantano de Montearagón, si lo hacen, el que sustituya aquella tarea tan pesada de las Rogativas. Esta solución que parece ser va a encontrar Huesca para su comarca de la Hoya, en la cual nos han metido a los del Somontano hasta el Alcanadre, más para dar solución a sus problemas pero no a los nuestros, ya la he propuesto para la Comarca de la que es capital Angüés y consiste en la sustitución de las Rogativas en Nocito, en las que cantaban:"Agua pedimos, San Urbez-aunque no la merecemos,-que, si por merecer fuera,-ni aún el agua que bebemos",por poner en práctica el Proyecto de Albasini, es decir desde Pedruel a  través de Santa Cilia de Panzano, llevar las aguas del Alcanadre al Pantano de Calcón. Igual que denunciaban a los niños de Angüés por pescar en su balsa, riñeron a Don Federico Balaguer por publicar el proyecto de Albasini y es que tener tanta humildad como se expresa en la copla antedicha : "Agua pedimos, San Urbez,-aunque no la merecemos-que, si por merecer fuera,-ni aun el agua que bebemos",nos ha hecho ser el objeto, no sólo de España .sino de Zaragoza y de Huesca.
Sería  una solución difícil, como la del desvío de la carretera, pero los pocos que quedais en esta zona, tenéis que seguir la palabra de Mosen Julián Abellanas, cuando daba tanta importancia al pan, como cuando vuestros antepasados, en Nocito, cantaban:
"Los  campos  piden  la  lluvia;
si no, se van a secar.
El niño dirá   a su madre:
! Tengo hambre!.!Quiero pan!".

1 comentario:

  1. Creo recordar que no hace mucho dejé aqui un comentario aclarando mi aportacion al libro de Angües de la parte que habla sobre el padre Avellanas y la Mutua Ganadera.
    Con estupor, veo que dicho comentario ha desaparecido.
    Había algo ofensivo en dicho comentario?
    Soy la coautora de dicho libro. Espero que nadie se ofenda por eso.

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