domingo, 30 de julio de 2017

San Urbez o SANTURBEZ desde Villalangua


La vida de San Urbez se ha venerado en el Alto Aragón y se venera hoy en día, pero desde aquellos años en que los moros, invadieron nuestra Tierra, San Urbez, que vino al Altoaragón desde Francia, fue pastor de ovejas y Pastor de Almas, pues lo consagraron Obispo y corrió las yerbas de nuestros montes y cultivó los espíritus de nuestra Tierra.

Existe un mapa en el que se ve el recorrido del Santo,  desde el Añisclo, hasta San Martín de la Bal d’Onsera, San Julián de Banzo, Chibluco, hasta la Parroquia de San Pedro el Viejo en la ciudad de Huesca, donde se guardan recuerdos de su labor apostólica.

No es completo este Mapa, pues en las narraciones de la vida de San Urbez, en él, se olvidaron o no alcanzaron a conocer sus aventuras espirituales, ya que en este Mapa no dice nada de la vida de San Urbez,  cuando bajaba desde San Martín de la Bal D’Onsera al Llano de Loporzano y subía al Saso, desde el pueblo desaparecido de Quinto, en cuyas ruinas  encontré un signo para identificarlo, es decir una letra V o  número CINCO, que equivale a Quinto. Dice alguno que en la Vía Romana, que de Huesca u Osca conducía a Alquézar, no se han encontrado signos romanos, para identificar, cada uno de los lugares, que estaban distanciados unos de otros por Millas, pero yo encontré una letra V mayúscula, que indicaba la quinta unidad de distancia entre Osca y Alquézar. En aquel Cerro estaba una V, indicando la situación de Quinto, pueblo romano.




      

En este mapa pusieron como principio de la ruta de San Urbez desde Sercué, hacia el Sur, en la que entonces no era todavía la frontera de España con Francia. Pone en dicho mapa como último lugar de la ruta de San Urbez, la iglesia de San Pedro el Viejo de Huesca. En libros de la categoría del Señor Obispo Don Damián Iguacen, que ha alcanzado más de cien años de vida, no aparece la Vida de San Urbez, más debajo de Huesca, pero yo cuando iba a visitar a mis parientes del pueblo de Ola, me encontré en su parroquia, una imagen de San Urbez. Don Antonio Otal me dijo que la imagen de San Urbez , había desaparecido de Ola, durante la Guerra Civil de 1936. Pero al terminar dicha Guerra, Don Antonio Otal, colocó otra imagen del Santo en dicha iglesia. Yo, nacido en Siétamo, al lado de Ola, no pude olvidar la santidad del doble Pastor de ovejas y de almas, San Urbez, porque al subir al Saso, recordé la Fuente, de la que se llegó a conducir agua al Campo de Aviación de Monflorite. En casa de Don Antonio Otal hay una losa de piedra de arenisca, en la que dormía San Urbez y éste, con su bara, la lanzó en un lugar donde preveía humedad e hizo brotar un manantial, que todavía sigue manando,  después de siglos.

En uno de mis escritos, puse: “El pueblo de Plan de Quinto, gobernado en viejos tiempos por los romanos, formaba parte de la Vía Romana, que conducía desde Huesca hasta Alquézar. En aquel tiempo de dominio Romano, la población se hizo cristiana y todavía se han encontrado restos de la Epoca Romana. Por ejemplo yo recogí teselas, con las que se adornaban los suelos de las habitaciones y un pequeño candil.  En el solar de Plan de Quinto,  se encuentra al lado de la Carretera N- 240, frente a uno de los elevados  laterales del Saso, que empiezan en Estrecho Quinto, que expone una Cruz, que recuerda el sitio de la Guerra Civil, que sujetó a los que huían de los pueblos del Somontano y a las Tropas Nacionales. Desde esa Cruz se miran el Saso, pastoreado por San Urbez y al otro lado, sobre un Monte, el Castillo–Palacio de Montearagón. El Saso se extiende hacia el Sur, en el cual en la ladera Este, se encuentra el pueblo de Ola.   

Las ruinas del Pueblo de Plan de Quinto, recibió ese nombre porque allí encontramos una V de piedra, cuyo significado en latín quiere decir Quinto. Este nombre es el de un millar o milla romana, igual que Tierz es el nombre del tercer miliar y Siétamo del Séptimo.

Yo encontré ese cinco de piedra,  de forma latina, pero mi excesiva vergüenza no me dejó llevarlo al ayuntamiento de Siétamo y a los pocos días desapareció. Recogí un pequeño número de teselas, que me harán recordar,  mientras viva, el pueblo romano de Quinto. Donde se hallaban dichos edificios, se encontraban las teselas y allí pude contemplar la V mayúscula, que indicaba la distancia de cinco miliares entre Quinto y Huesca. Cada miliar medía 1480 metros, que multiplicados por cinco, indican que Quinto estaba a una distancia de 7´406 kilómetros de Huesca.

A San Urbez se le presentaban fáciles accesos a su residencia de San Martín de la Val D’Onsera. Se bajaba del Saso, pasaba por el pueblo de Quinto y subía por Loporzano a San Julián de Banzo, Una vez allí por aquella Sierra, donde había osos, subía a su solitaria residencia de San Martín D’Onsera. No era lejano el Saso de San Martín. Lo que ocurría es que San Martín estaba introducido en la Sierra y el Saso donde ésta acababa.

San Urbez fue un Obispo que pasó los cien años de vida y un escritor de su vida fue otro Obispo, que todavía vive en el año de 2.017, y que se llama Don Damián Iguacen, que nació en tierras de Zaragoza, cerca de donde se elevó ya hace muchos años la Ermita de Santúrbez.

Y hace poco tiempo murió en mi pueblo de Siétamo, Sebastián Grasa con más de cien años. Pero no era de este pueblo, sino que nació en el pueblo de Salinas  el Viejo, encima de Villalangua. Ese pueblo tiene unas salinas, con las que suministraban sal a otros pueblos de la Montaña, cerca de San Juan de la Peña. Fue Alcalde de ese hoy desaparecido pueblo y que ahora pertenece al Ayuntaminento de Riglos. Desde él pastoreaba sus ganados en las comarcas de alrededor, como en Almudévar. El ambiente de Salinas Viejo es terriblemente montañoso y con movimientos de tierra. Ante esta amenaza de la naturaleza tuvo, con su familia, que abandonarlo. Estuvo varios años en la pardina de Ferrera, donde un año se le apedreó la cosecha y al fin se vino a vivir a Siétamo, donde ha muerto de más de cien años de edad.

A continuación copio mi escrito sobre Sebastián Grasa: “¿Cómo sé yo estos hechos, en los que describo el paso de los habitantes de Salinas el Viejo?. De una forma muy sencilla. Hace escasos años se murió en Siétamo el señor de ciento y un años de edad, Sebastián Grasa, que fuè hace muchísimos años Alcalde de este pueblo desaparecido. Y él me contaba el paso por la Osqueta de los escasos habitantes de Salinas el Viejo, que todos ellos emigraron y Sebastián Grasa a mi pueblo de Siétamo.

 Sentado en la entrada del Bar teníamos debajo de la Calle, el paso del río Asabón y delante de nosotros se veía un Circo Natural, que en tiempos fue sólo un conjunto de huertos. Rodeado de mallos y de Peñas. Por encima de todos ellos se encuentra el paso por la Osqueta de los habitantes de Salinas el Viejo, que regresaban acompañados de sus rebaños, que venían de los pastos, en los que se encontraban parideras. Allí estaba la de Ferrera,   atendida por Sebastián Grasa. Si, regresaban a Salinas Viejo , para encerrara su ganado y asistir a las palabras del Cura, que estaba preparando a los niños para hacer la Primera Comunión.

Estábamos sentados con mi yerno Santiago Adiego, frente a un enorme Circo natural y apareció entre nosotros un señor llamado Víctor Callau Casasús, nacido en Villalangua. Empezamos a conversar y se declaró sobrino del anciano Sebastián Grasa y me dijo que s tío Sebastián tenía la cabeza “bien amueblada”.

En cierto artículo que escribí hace ya unos años,”recordaba como Sebastián Grasa me contaba que en algunas ocasiones, el paso por la Osqueta era terrible,sobre todo cuando el viento cierzo soplaba con tal intensidad, que les hacía caer sus cuerpos sobre el suelo”.

Víctor al oir tal relato, lo confirmaba con su cabeza tan bien amueblada como la de su tío Salvador Grasa, el día 20 de julio de 1012, diciendo que aquellas Osquetas,cuando soplaba el cierzo, pasaba  un aire fortísimo, que desplazaba la “zaborrilla de salagón”,igual que otras piedras menudas, por el camino,que como he dicho , convertía los caminos dulces en ásperos.De la boca de Víctor salían explicaciones llenas de sentido común, porque decía que en aquella Osqueta,el aire corría encañonado. Hoy aquellas tierras tan duras y tan tiernas para los corazones de aquellos hombres, están casi desiertas , desde Longás, Biel, El Portillo de la Osqueta, Salinas y Agüero, hasta penetrar en el Monte de Luna”.

Ahora hablo con su hijo Antonio, que lleva en su corazón el amor y en su cerebro el recuerdo de Salinas de Jaca, a 915 metros de altura sobre el nivel del mar, pero ya no se acuerdan los turistas de dicho pueblo, al que visitan de su iglesia destrozada. Antes de bajar a vivir a Siétamo, vivió dos años en Villalangua, donde se encuentra su primo, que me recuerda cuando me ve en Villalangua y me recuerda a San Urbez, pero con su antiguo nombre de Santúrbez, porque seguramente ,cuando su templo no estaba en ruinas, se leería en algún lugar :Templo de SANTÚRBEZ.  Su primo Antonio Grasa Casasús vive en Siétamo, pero conserva en Salinas Viejo, un hermoso huerto, regado con aguas del río, que recogían en una balsa. Ahora está yermo. No puedo menos que recordar a mi ya antiguo pariente Morlan, que estuvo de secretario en Salinas Viejo.


Casa Gaspar de Sieso





Sobre la puerta de entrada, en esta casa, se exhibe una losa de piedra arenisca, en la que se lee: “Casa Gaspar”.  Sieso es un pueblo pequeño del Somontano Oscense,  a una distancia de un kilómetro de Casbas, con un arte arquitectónico, instalado debajo de la Sierra de Guara, y que mira al Sur, como aquel que busca encontrar una vida feliz, proporcionada por un lado por el clima serrano y por el Viejo Monasterio de las Monjas de Casbas, donde estuvo de Abadesa Ana María Abarca de Bolea, tía de Don Pedro Abarca de Bolea, Marqués de Torres y Conde de Aranda. Una tía suya,  a saber Ana María Abarca de Bolea, nacida en Zaragoza,  pero de la Familia de los Marqueses de Torres de Siétamo, fue Abadesa de dicho Monasterio.

Pero ya  está desaparecida la vida espiritual, la vida litúrgica y musical, además de los “lamines” o agradables dulces  del Monasterio de Casbas y que el pueblo sencillo los llamaba “Pedos de monja”, que se repartían entre los fieles que por ahí acudían.

En Sieso de Huesca se alza la Iglesia de San Martín, con partes de ella que son de Arte Románico. Los Claver, tuvieron un importante papel en la conquista de Huesca a los moros, y sobresalieron en la Batalla de San Jorge, pero no sólo en esta  heroica  intervención,  sino que participaron más tarde en las luchas marinas del Mar Mediterráneo.”Estas aventuras marinas están representadas talladas en piedra, en el Pórtico de la Iglesia Parroquial de Sieso de Huesca. Representa esta labor pétrea de la Iglesia Parroquial de Sieso, la aventura que vivió Don Roberto Claver y Capdevilla en uno de sus viajes a las Indias, en que estuvo tres días luchando con las aguas en una tabla, hasta que un barco ruso lo salvó”.

El 13 de Febrero de 1536, firmó Miguel Claver el testamento a favor de Doña Violante Almudévar y en 1540 “deja testificado como Señora mayorada y usufructuaria a la referida VIOLANTE ALMUDÉVAR, su mujer” Tuvieron cuatro hijos a saber Nicolás Claver alias Valeta, Miguel Pascual y Mateo, pero no nombran a ninguna hija. 

Pero en Sieso además del pueblo sencillo, siempre existió el Arte de fabricar armas e instrumentos de Paz, como lámparas, calderas para hacer limpia la matacía de los cerdos y sillas y sillones férreos, para descansar las personas, e instrumentos de guerra, usados entre otros muchos,  por  el noble Miguel Claver, de una familia de la Montaña, que luchó en Huesca en la Batalla de San Jorge.

Han pasado los siglos y un día cualquiera del año  2.017 me encontré en Casa de Nicolas, dueño de la Casa,  que había alojado la Herrería de su cuñado Eusebio Bernués, dedicado a este noble Oficio de Herrero. Se encuentra este antiguo Taller, convertido en Museo de la Herrería, y del que no se hace ninguna propaganda. Es tan sólo una casa vecinal, en la que hay que introducirse, para contemplar muchos objetos, unos militares, otros ornamentales, objetos que se han empleado durante siglos para el sacrificio de “tocinos”, con cuyos jamones, embutidos y “tocino” graso se alimentaban aquellos vecinos de Sieso. Existían también muebles de gran nobleza, como sillones, llenos de adornos férreos, que usaban los dueños de  casas nobles e infanzonas.

 Se encuentra este antiguo Taller en la Calle que sube hacia la pequeña Plaza, en que se asienta el solar de aquella  Casa antiquísima de los Almudévar, mis antecesores. Ya no tiene tejado, pero se observa el Arco pétreo de la antigua puerta de entrada en dicha casa. Iba yo a preguntar por la familia que es poseedora de las ruinas de Casa Almudévar y al no encontrar a nadie, me dirigí por la dirección contraria, es decir hacia el Norte y frente a Casa de Gaspar, que reúne multitud de obras de forja, trabajadas por el Herrero Eusebio Bernués. Estaba el dueño de Casa Gaspar, pues su cuñado el Herrero ya había muerto hace unos años.

El Herrero Eusebio Bernués tenía unos brazos fuertes, para golpear el hierro, que calentaba en una Forja y luego a base de golpes con  grandes martillos, golpeados  con fuerza y con habilidad, transformaba las piezas de hierro, en Obras de Arte, porque además de la fortaleza de sus brazos, tenía la sensibilidad artística de su corazón.

He llegado a esta casa de Gaspar, donde trabajaba el Herrero Eusebio Bernués y me ha introducido en el patio maravilloso, donde se dulcificó mi corazón, por la vista de dos Pilas de Aceite de 1.500 litros de capacidad, cada una de ellas. Entre ambas hay una puerta,  que no es grande de tamaño, pero engrandece el espíritu, por contener detrás de ellas un buen aceite de oliva, procedente de las oliveras del pueblo de Sieso. Aquel patio mostraba hierro por todas sus partes, convertido en una sala, en que se exponen Obras de Arte, ejecutadas por el Herrero Emilio Bernués. En lo alto del patio de esta casa, se alza un Arco Románico, que sujeta los maderos que sostienen el piso superior. Existe el Arco férreo que sostiene el piso de Arriba, pero entrando a la derecha, para subir al segundo piso, asciende una barandilla artística con adornos de hierro trabajados a lo largo de ella.
Pero aquel Herrero en unos tiempos en que casi no existían los ascensores, fabricó uno, que tiene un aspecto antiguo por el que subí al piso alto. Era una cabina de chapa metálica, en la que introducido con Nicolás Pérez, cogió éste un trozo metálico, forrado con cuero, lo manejó y suavemente nos subió hacia arriba.

De este Herrero no sé los años que hacen de su muerte, pero se intuye un cerebro, que buscaba la Paz, pues no quería las luchas del Cerro de San Jorge, sino los instrumentos de hierro, que se utilizan en la Paz. Y adelantando su inteligencia a los tiempos en que vivía, construyó un ascensor,  que todavía asciende a su hermana al piso, donde tiene su lecho para descansar, desde el espacio de tertulia que se da en la Calle.

Entra uno en el Patio y puede admirar y sentarse en uno de los dos sillones de hierro, que allí pasan su larga y fuerte vida. Para subir por su propio pie al piso primero, se agarra uno con sus manos al férreo e inclinado apoyo que acompaña a las escaleras. En la pared izquierda está colgado un yugo, en el que se enganchaban dos asnos, uno macho y otro hembra, para tener continuidad en los seres que trabajaran en el campo y delante del yugo, cuelga una silla de caballo, en la que el Herrero montaba, para ir a visitar a los clientes que le pedían la fabricación de herramientas de adorno y de trabajo. El ascensor era una copia de alguno que habría visto en Barcelona, en tiempos pasados, y lo fabricó él totalmente. ¡Qué impulsos le hacían realizar el progreso de aparatos nuevos! Y ¡cómo lo lograba!.  

El Herrero Eusebio Bernués, soñaba y trabajaba en el progreso de la técnica industrial, pero al mismo tiempo, envejecía y disminuían los habitantes del Somontano de la Sierra de Guara y ahora, en Sieso de Huesca, ha quedado un Museo, abandonado por el público, donde Juan Nicolás goza de la vida, viendo el afán de progreso que tenía su cuñado.


jueves, 20 de julio de 2017

Curas y labradores


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Son las ocho y media de la mañana del último día de Agosto de este caluroso verano del año 2003. Aparco en la subida que está frente al jardín que hoy ocupa el solar en el que se encontraba edificado el cuartel, que estaba debajo del actual museo y frente a la parte lateral del Seminario. En ese cuartel cumplió el servicio militar de alférez, mi hermano Manolo, que atendió a mi amigo y paisano Cabrero, cuando le cayó un rayo en el Campamento de Igriés. Yo estuve con mi hermano, que fue a visitar a un soldado enfermo y me acuerdo del aprovechamiento de las antiguas construcciones, que hoy día  muchas de ellas se han derribado.

Fui andando a la Catedral y al pasar por el seminario vi a Don José María, párroco de Coscullano, que por lo visto había madrugado, para ir a decir misa en diversos lugares, porque ahora son escasos los sacerdotes. No me vio, pero yo miré hacia la pequeña plaza, que está al lado de la puerta del Seminario, donde está el busto de Ramón y Cajal, que parece seguir meditando. Entra por dicha plaza el sol que brilla intensamente, a pesar de haber cambiado enormemente el tiempo, porque el calor ha cedido y el sol, a estas horas parece que me llama y me atrae, para que goce de sus rayos, mientras contemplo la ilustre cabeza de nuestro sabio y después me miro hacia el Monasterio de Montearagón, que parece estar paralelo a nuestra ciudad, a la que mira como la miró en los años de mil noventa y cinco y noventa y seis, con deseos de poseerla, pero los tiempos avanzan y todavía mira a Huesca, en la que ya no contempla el convento de San Bernardo ni el Cuartel ni tantos monumentos, pero que sin embargo la ve crecer.

En cambio Huesca se mira a Montearagón con indiferencia porque se ha convertido en una ruina.

Sigo por la puerta del Museo y entro por la calle de San Bernardo, oigo la cerradura de una puerta falsa y me parece que por ella, como otras veces, va a salir un labrador oscense, que vive en la calle del Suspiro. Sale por fin el esperado Claraco, saca su bicicleta y nos ponemos a hablar el uno con el otro. Tiene un año más que yo y a pesar de encontrarnos tantas veces, no hablamos de la Agricultura hasta el día de hoy, en que me dice que se va al huerto, porque ya no labra sino que tiene la tierra dada a cultivar por algún otro; es que se van envejeciendo los labradores y como los curas quedan ya muy pocos y pasa con los labradores que están abandonando el cultivo de la tierra y los sacerdotes al morir  no son sustituidos por otros que se dediquen al culto divino. ¡Qué dedicación la de los curas y de los labradores al culto divino del pueblo de la vecina Sierra y al cultivo de la tierra oscense!. Claraco conserva el apodo que, con gran honor, llevaba su familia desde siglos, como todas las casa de labranza de Huesca llevaban el suyo!, ya que su auténtico apellido es el de Sauqué. 

Llego por la calle de Dormer a la Catedral y allí observo la cultura del hombre, por ejemplo en el arte del altar mayor, esculpido por Damián Forment y por su hija, cuyos bustos, como el de Cajal en el Seminario, se exponen a la contemplación de los visitantes  y de los fieles, que se quedan admirados por la belleza de la hija escultora.

Al marchar, otra vez al lado del Seminario me encuentro a un anciano sacerdote, que casi siempre va sólo, como meditando. Me pongo a hablar con él y me llena de frases sagradas, como la siguiente: la Naturaleza inferior de los animales se rige por las leyes de esa Naturaleza, pero a los hombres Dios nos ha hecho libres y la libertad nos hace a unos, creer en Dios y a otros, como a Ramón y Cajal, dudar de El. El Señor nos dio la libertad.

lunes, 17 de julio de 2017

En Huesca, se prohibió hablar en “bascuence” en 1349


Castillo de Loarre construido por el Rey de Navarra Sancho Garces  III "el Mayor".


En la Provincia de Huesca existen multitud de nombres de pueblos y montes,  que son vascos, desde el Norte hasta el Sur.El  nombre de Alcubierre, tiene su terminación“bierre”, igual que Echebierre, o casa nueva. Y pueblos y montes con nombrevasco, existen en la Provincia de Huesca, por lo menos unos treinta,  Jabierre, Chaberri y muchos otros queequivalen a “Casa Nueva”. Al lado de la provincia de Huesca existe el pueblo navarro,equivalente al aragonés, Xabierr o Javier. Debajo de Artieda se encuentranUrdués , Arrués e Isuerre y encima de Santolaria y cerca de Huesca ,estáIsarre. En el Noroeste, se encuentran Ansó y Echo. Más  hacia el centro de los Pirineos se encuentraJaca, Capital de una de las ocho provincias vascas, como dice el Libro escritoen San Juan de la Peña, por el pariente de mi abuela,  Fray Domingo de la Ripa, nacida en Botaya,  al lado del citado Monasterio de San Juan dela Peña, muy próximo al Monasterio Navarro de Leyre, que se encuentra en lamisma  Sierra, partida entre Navarra yAragón. En la obra “Corona Real” de Fray Domingo de la Ripa, prior Conventualdel Monasterio de San Juan de la Peña, Examinador Sinodal en el Obispado deJaca, escribió el año de 1685, lo que afirmó Abarca sobre la parte aragonesa,diciendo: ”Porque aquellas Provincias que menciona pertenecían a Vasconia,  como reconoce el P. Abarca y en su opinión laAntiquísima Ciudad de Jaca y su Condado de Aragón”.

En la página 832 del Libro, “Esteban de Garibay, guiándose por unas memorias antiguas, que vio en la Región de Cantabria, señala el origen de Aragón y la conquista de Jaca por los años de 780, pero el P. Pedro Abarca… no encuentra memoria antigua sobre Jaca, hasta el reinado de D. Ramiro el Primero, que hizo la Corte de su Reyno”. Pero no hace ver que, en escritos anteriores, se encuentran  diversos textos con alusiones a Jaca. Por ejemplo en la Historia de San Valero, en el año de 803 se refiere a una donación, perteneciente al Conde Don Galindo, el citado año de 803.”El nombre de Iaca aparece en los primeros años del Siglo Nono”. En este Instrumento de Donación, además de ésta, pone su conquista en el año 802, y habla con Obispos,  con su Libertad Cristiana, a Don Ferriol el año de 803, a Don Iñigo el año de 840, a Don Mancio el año 880, a Don Fortuño el año de 889 a Don Oril el año de 893, A Degio el año de 971, a Don Mancio el año de 1022”.    

Fuera del Libro escrito por Don Domingo de la Ripa en el año 1685, aparte de los obispos, se establecieron en la Occitania y en el Bearn, así como en Aragón y Navarra, títulos de nobleza para su gobierno. El  Vizcondado del Bearn, pertenecía al Ducado de Gascuña, porción del Reyno de Aquitania, que comprendía además del Bearn, la Ribagorza. El  primer Vizconde del Bearn, se llamaba Cénulo, que murió el año de 866, pero El Vizcondado del Bearn se oculta en los años de la Alta Edad Media, y su capital era y sigue siendo la ciudad francesa de Pau. En su división geográfica, se ve como perteneciente a su distribución, en primer lugar el Ducado, le seguían los condados y luego los vizcondados como el del Bearn. En zonas fronterizas estaban las Marcas, presididas por  Marqueses.

En la Historia del Monasterio de San Juan de la Peña, salen varios obispos, pero en la Historia Civil, aparecen durante los mismos años, figuras civiles del Bearn, que estuvieron unos cien años haciendo una historia común. He visitado la Catedral de Oloron, en cuyo pórtico se encuentra dos figuras pétreas de moros, atados con cadenas y aguantando enormes pesos. Fue muy activa la lucha de los bearneses contra los moros no sólo  en España, sino también en Francia, pues un Vizconde del Bearn, está enterrado en el Pilar de Zaragoza, sin cabeza, porque se la cortaron los moros. También se encuentra en el Pilar, una hermosa trompa, que se usaba además de en la caza, en las batallas, que enfrentaban al Vizconde Gastón IV del Bearn, con los moros.  

Pero de esta época desde el año 768 al 804, en que  Carlomagno gobernó Europa y que había nacido en Aquisgrán por el año de 742, dio casi la paz a los europeos, menos a los españoles, pues ocupó los Pirineos y puso sitio a la ciudad de Zaragoza. Quiso fundar la Unión Europea con el nombre de Sacro Imperio Romano Germánico y creo que lo logró, al menos para un determinado tiempo, porque ese logro ha tardado siglos, para crear el Mercado Común europeo. Pero así como en La “Corona Real del Monasterio de San Juan de la Peña”, no he visto que hablara con profundidad de Carlomagno, aunque se leen los  nombres  de los obispo de la zona de Jaca, el año de 802,803, 840,880, 889,893,971 y a Don Mancio el año de 1022, cuando Carlomagno ocupó  los Pirineos los años de 768 hasta el año de 804.

Yo no encuentro claridad en la Historia vascuence del Bearn y de Navarra y Aragón, como dijo el historiador en la Corona Real de 1685, en el Libro 2 y números 2 y 4. ”En los Anales póstumos también asegura, que es tan equívoca la opinión de su Linaje en los Reynos de España y Francia, que unos emprendieron llamarle GODO, otros ESPAÑOL, otros VASCO, y algunos PROVENZAL. ( En Bedous, por donde pasa el tren que va desde Pau a España, vivieron muchos judíos, que estuvieron sometidos   por cristianos).

El historiador “Pellicer, dice que entre los historiadores españoles, que por lo visto no leyeron las Historias Francesas, de donde había de emanar  la Fuente de este Origen, declara con estas palabras: Eudo era Príncipe Francés, Hijo de Amando y nieto de Andonio, Condes ambos de la Gascuña Transgaruna, Porción del Reyno de Aquitania,que comprendía parte de lo que es hoy Ribagorza”. En toda la provincia de Huesca se encuentran nombres de ríos, montes pueblos y apellidos vascos. En mi pueblo Siétamo que está a doce kilómetros de Huesca, capital , en dirección a Barbastro, nació el Conde de Aranda, don Pablo ABARCA de Bolea. La Casa-Palacio fue su residencia oficial, hasta que recibió el título de Conde de Aranda y que fue destruida  en la Guerra Civil española de 1936.Está enterrado en San Juan de la Peña y su apellido viene de la lengua vasca y se puede ver su escudo y su nombre, al lado del Ayuntamiento de Pamplona.

El nombre del pueblo de Siétamo, se dedujo del miliar séptimo, en la Vía Romana, construida después, pero él ya había estudiado su apellido Abarca perteneciente a la lengua vasca, y quiso ser enterrado en San Juan de la Peña.

El se acordó de que su apellido venía del País Vasco y llegó a ser un gran español, que llegó a  Embajador de España y combatiente en Portugal, contra el poder inglés, como ocurrió con numerosos vascos en Europa, América y en el Mundo, como Elcano.

En Aragón parece que no ha sido muy ardiente el recuerdo de tener un nombre vasco, como puede derivarse su nombre de “ara o zona del día y egún, en vasco”, pero Huesca siempre se ha comunicado con el Bearn, donde todavía quedan zonas en que se conserva el vasco, como se ha conservado en Uncastillo en el siglo XX.  Y Huesca no puede olvidarse del Bearn con el que quiere unirse con Francia a Europa. En la provincia de Huesca, hasta hace escasos años del siglo XX, se cultivaba el vasco en la Parroquia de Uncastillo, que limita con la porción de Pitilla de Aragón,  que pertenece a Navarra. Al lado de Pitilla de Aragón, todavía se levanta el Castillo de Sibirana, construida entre los años 905 a 925. Sin embargo ya antes de estas fechas existía el Castillo de Sibirana,  que lo conquistó el año de 921, donde se encontraba una Torre Islámica, que había pertenecido a los Banu Quasi, desde el año de 891. Los Beni Quasi eran moros, pero de la raza anterior a la llegada de los árabes el año de 717. Al ser conquistada se reconstruyó y en la ermita o y antes iglesia parroquial,  pone la fecha de su construcción en MCX. En su construcción trabajaron los descendientes de los godos, a los que llamaron “agotes”, que estaban esclavizados y  que se nombran en el Libro:”Corona Real del Pirineo Disputada” en 1625.

 Aquí vemos las actividades de los godos convertidos en “agotes”, igual que se pudieron contemplar en la Plaza Principal de Pamplona, los cadáveres de los moros que habían invadido esa ciudad.

A unos seis kilómetros de Siétamo, se encuentra el Pueblo de Arbaniés, de nombre casi igual al navarro de Arbuniés. No es extraño que en Arbaniés, cerca de Huesca, se conserve un hermoso lauburu.

Como en Agüero, en cuya iglesia hay una inscripción, que no se ve muy clara, que está escrita en vascuence.  El escritor -periodista Vicente Latiegui , del Diario de Navarra, ”demuestra que el euskera se habló a lo largo de los Pirineos hasta en Mediterráneo y en la Rioja y según sus investigaciones, en el siglo  XVII, se hablaba euskera en Huesca”. La noticia le llegó a Latiegui, por el texto de las ordenanzas municipales de Huesca, de 1349, publicado por el historiador José María Lacarra en 1913.Ante tal novedad, Latiegui, le pidió colaboración a Don Federico Balaguer. Este señor Balaguer ha sido en su vida un ejemplo de sabiduría en su cerebro y de delgadez en su cuerpo. Era una persona bondadosa, que todo lo sabía y que su cuerpo era sumamente  delgado, como si toda persona pensase con su cerebro y sometiese a su cuerpo a una penitencia corporal, ya que todo su ser lo dedicaba a su inteligencia y su cuerpo, cubierto con una boina, que parecía al mirarlo, que todo el mundo de la historia, se pudiese leer, a través de sus ojos. Yo me sentía agradecido a su bondad, pues a todas las preguntas que le hacía, me contestaba, dando libertad a sus pensamientos. Yo acudía muchos  días, por la tarde a su tienda, que se encontraba en la Plaza del Mercado y escuchaba sus opiniones sobre los hechos que habían ocurrido en el Alto Aragón. Acudían a esas reuniones profesores, como los hermanos Lafarga y hombres sabios, como el Juez Serena y otros  como José Antonio Llanas Almudévar. Pero no acudían solamente los hombres sabios de Huesca,  sino que acudían futuros profesores, como Julio Brioso, que por desgracia acabó su vida, poco tiempo después de Don Federico Balaguer. Don Federico me ordenó, en cierta ocasión, que preparara una charla en un salón, que ocupaba la antigua Prisión Provincial, sobre Ramón Acín, profesor y artista, junto a la Plaza donde se encuentra un Garage Público. Era Ramón Profesor y Artista, que representaba cuadros originales, como uno en que bullía el arte con el público, alrededor de una Noria Ferial y que dejó presentes en el Parque Municipal las dos Pajaritas, que admiran a los niños. Su hija Katia autorizó a mi hijo Ignacio a asistir al Instituto de Segunda Enseñanza, donde ella fue Directora.  

Federico Balaguer le pidió a Latiegui que acudiera a Huesca a encontrar el antiguo Documento Oscense , en que se veía con claridad ,que el vascuence se hablaba en Huesca en el siglo XVII. Dijo el señor Latiegui, que no encontraron el citado Documento,  pero “sí uno del siglo XVI de la Cofradía de Vendedores y Compradores de Huesca.Este Documento es de la segunda mitad del siglo XVI, de 1567”.El Ministro de Justicia Francés Garat, que vivió cuando se daba la Revolución Francesa, era un hombre de una gran cultura y nos hace pensar que hasta el siglo XIX, se habló el vasco en algunas zonas  de los Pirineos de  Huesca. No hay que ir tan lejos para saber que en Uncastillo, población de las Cinco Villas, todavía en el siglo XX, se enseñaba vasco en su Parroquia y en Agüero, se conserva escrito en la piedra, un texto ,que se cree que es  vasco.

En Arguis  y en toda la Montaña se encuentran “articas”, palabra vasca,que significa trozos de tierra fría y poco fecunda, per  que a lo largo de del Pirineo Oscense, se ha cultivado durante mucho tiempo. Yo conzco una “artica” en el término de Arguis. Baldomero Ara (palabra vasca frecuente en Aragón, como en su propio nombre), era guardia municipal en Huesca y era nacido en Arguis,donde su familia conserva todavía su casa. Era amigo mío y con cierta frecuencia subía a una “artica”, en Arguis .donde cultivaba patatas, que con mi coche íbamos a buscar.En lo alto de Monrepós,se encuentra una “artica”, que era propiedad de unos amigos míos de Sabiñánigo, que por su tierra de poca calidad y acompañada por el frío, ya está yerma hace muchos años. Pudo haberla explotado con el pastoreo del ganado lanar, pero ahora, ya no se utiliza para sacar algún provecho. En sus alrededores se encuentra una planta muy primitiva, que en el Alto Aragón, conocemos como “erizón”.Tal vez las cabras se comieran los brotes nuevos, porque sus ramas pinchaban.

Las articas son los nombres de rozas o terrenos roturados, que abundan en Navarra y en Aragón y que acabamos de nombrar en Arguis y en Monrepós, pero en la vertical de la presa de Santa María de Belsué, ya casi a la vista de la Llanura oscense ,se llega a por una grieta abierta, a una modesta cueva y se la llama artica, pero no lo es, porque la artica está casi a su lado y a la Cueva de Guara, la llamaron artica. Son dos cosas distintas la cueva y su próxima artica. Como dice en la definición de artica en vasco, son las articas “terrenos roturados que abundadn en Navarrra y Argón”. Cuando se descubrió la Cueva se le aplicó el nombre de artica.

Se ha acabado el uso de la lengua vasca, en parte de Navarra y en Huesca se terminó de enseñarlo en el pueblo de las Cinco Villas Uncastillo en en el siglo XX ,pero caminando por la provincia de Huesca, contemplas por el Norte, las articas y por tres lugares distintos de Artasona, igual que en navarra te encuentras con Artajona. ¡Cómo se pasa la historia de la lengua vasca en muchas partes de su antigua extensión, pero uno se alegra cuando contempla la pobre tierra de las articas y cuando escucha el noble sonido de Artasona o el sondo sonoro y fuerte de los Mallos de Ligüerre!.Todavía quedan muchas palabras más ,en el pueblo de Ansó, comoen tantos otros pueblos de Pirineo y Tierra Baja de la provincia de Huesca.

sábado, 15 de julio de 2017

Villalangua ,su Teatro Natural y San Urbez


Portillon de la Osqueta.

¡Qué belleza se contempla desde la Foz de Salinas!, donde están los restos de una Ermita dedicada a San Urbez. En las crestas calizas se contemplan restos, como si se tratara de una necrópolis de lajas. Estamos en el Reino de los Mallos y  en su terreno natural, como si ese Reino quisiera ocultarse  con el pueblo de Villalangua. Parece que el Señor ha colocado este pueblo en una especie de Teatro más que clásico.

¡Qué belleza  se contempla en la Foz de Salinas!,  donde están los restos de una ermita dedicada a San Urbez. En las crestas calizas se contempla  como  una necrópolis de lajas. Estamos en el Reino de Doña Berta, que era italiana, casada con Pedro I,  Rey de Navarra y de Aragón, que murió el año 1104. Le dejó Pedro I, como dote, los pueblos de Murillo de Gallego, Riglos, Marcuello y Ayerbe. Ubieto Arteta le dio a ese conjunto de pueblos  el nombre de Reino de los Mallos. No salió la reina embarazada y en 1110,  desapareció dicho Reino. El hermano de Pedro I, que le sucedió, fue Alfonso el Batallador.  

Están regados dichos pueblos por el río Gallego, en el que desemboca el río Asabón. Para subir a los  pueblos de  Salinas Viejo de Jaca y Villalangua, hay que desviarse al Oeste, desde la Carretera de Huesca a Jaca y seguir el curso del río Asabón, al lado de cuyo cauce se ven los restos de un viejo molino.  Están estos pueblos en la Sierra de Santo Domingo y  limitan  con la provincia de Zaragoza.

Estamos en un pueblo apartado del Mundo, como si quisiera ocultarse Villalangua, pues  parece que el Señor ha colocado esa Villa en una especie de Teatro Natural, más que Clásico.

Desde Villalangua se sube a Salinas Viejo, del que tan sólo queda la iglesia y en su trayecto se oyen y se ven sobrevolar multitud de aves, casi todas ellas de rapiña. Nos encontramos con unas aguas salinas, en la Foz de Salinas,  que se explotaron en otros tiempos. Da la impresión a los suben a Salinas Viejo, de que se encuentra en un paisaje de una gran belleza. Se ve la Osqueta, o apertura de un camino natural, que se usaba como trayecto a Agüero.

Osqueta, palabra vasca, que en mi pueblo de Siétamo han usado toda la vida, que quiere decir apertura, que unas veces era montañera, como la que conducía a los salineros con sus ganados a Salinas  pueblo Viejo   y en nuestros pueblos era una apertura con una navaja,  sacada de los bordes de las orejas de las ovejas, como signo de propiedad de los ganaderos..¡Cómo coincide el significado de la osqueta ganadera con el de la Osqueta de la Sierra con el nombre de ”Portillón de la Osqueta”. Caminando hacia arriba, ya lejos de la iglesia de Salinas Viejo, se divisa la Peña de Oroel, encima de Jaca. Si miramos hacia abajo .donde se encuentra Villalangua se ve la cara sur de la Sierra adornada por los pinares. Pero si cambiamos en el Portillón u Osqueta la mirada, veremos la dirección a Fuen Calderas y Biel, ya en Zaragoza.

Ahora se podría encaminar el visitante de la Sierra de Santo Domingo a Agúero, pero, los visitantes prefieren bajar a Villalangua, donde se encuentra la famosa Posada de idéntico nombre.

Eso hicimos nosotros, es decir bajar a la fachada de la Posada de Villalangua, y nos encontramos cómodamente sentados frente al Gran Teatro Natural, que no nos cansábamos de admirar. Si,  porque desde ese mirador,  no se cansaba uno de contemplar, con una gran delicia, el Portillo de la Osqueta.

Sentados en  las sillas exteriores del Bar de la Posada, que son el Mirador, sobre el río, se contempla el paso de la Osqueta, por el que caminaban los habitantes de la Sierra de Santo Domingo, cuando venían del monte,  para que sus hijos, que los acompañaban, llegaran a Salinas el Viejo. En la iglesia, de la todavía quedan restos, los esperaba el Cura para enseñarles la Doctrina Cristiana, para poder recibir la Primera Comunión.

Y  ¿cómo sé yo estos hechos en los que describo el paso de los habitantes de Salinas el Viejo?. De una forma muy sencilla. Hace escasos años se murió en Siétamo el señor de ciento y un años de edad, Sebastián Grasa, que fue hace muchísimos años Alcalde de este pueblo desaparecido. Y él me contaba el paso por la Osqueta de los escasos habitantes de Salinas el Viejo, que todos ellos emigraron y Sebastián Grasa a mi pueblo de Siétamo.

Sentado en la entrada del Bar, teníamos debajo de la calle el paso del río Asabón y deante de nosotros se veía un Circo Natural, que en tempos fue sólo un conjunto de Huerto. Por encima de todos ellos se encuentra el paso por la Osqueta de los habitantes de Salinas el Viejo, que regresaban acompañados de sus rebaños, que venían de los pastos, en los que se encontraban parideras. Si,  regresaban a Salinas el Viejo, para encerrar su ganado y asistir a las palabras del Cura, que estaba preparando a los niños para hacer su Primera Comunión.

Estábamos sentados con mi yerno Santiago , frente a un enorme Circo natural y apareció entre nosotros un señor llamado Víctor Callau Casasús, nacido en Villalangua. Empezamos a conversar y se declaró sobrino del anciano Sebastián Grasa y me dijo que su tío Sebastián tenía la cabeza “bien amueblada”.

En cierto artículo que escribí hace ya unos años, ”recordaba como  Sebastián Grasa me contaba que en algunas ocasiones,  el paso por la Osqueta era terrible, sobre todo cuando el viento cierzo soplaba con tal intensidad, que les hacía caer sus cuerpos sobre el suelo”.

Víctor al oír tal relato, lo confirmaba, con su cabeza tan bien amueblada como la de su tío Sebastián Grasa, el día 20 de Julio de 2012, diciendo que en aquellas Osquetas, cuando, soplaba el Cierzo, pasaba un aire fortísimo, que desplazaba la “zaborrilla de salagón”, igual que otras piedras menudas, por el camino, que como he dicho convertía los caminos dulces en ásperos. De la boca de de Víctor salían explicaciones llenas de sentido común, porque decía que en aquella Osqueta, el aire corría encañonado. Hoy aquellas tierras tan duras y tan tiernas para los corazones de aquellos hombres, están casi desiertas, desde Longás, Biel. El Portillo de la Osqueta, Salinas y Agüero, hasta penetrar en el Monte de Luna”.

No existían sólo las osquetas, sino que todavía se conservan las “Oscas”, como la misma de Huesca u “Osca”. Las Oscas eran aperturas en la Montaña por las que e pasaba del Norte hacia el Sur. Por ejemplo se ve desde Huesca la Brecha de Roldán o Salto del mismo. Era un paso gigantesco de la Montaña a la Tierra Baja. Esas oscas o puertas enormes las colocó el Señor para facilitar el paso desde la Montaña a la Tierra Baja y el hombre aprovechó otras puertas menores, como la de Villalangua y Salinas la Vieja , a las que llamaron “osquetas”. Por esta osqueta o apertura de Salinas de Jaca, pasaban los niños desde el Monte a Salinas , para estudiar la doctrina cristiana. Creó Dios la Gran Entrada en Huesca por la Osca de la Sierra. Encima del desaparecido pueblo de Salinas de Jaca, el viejo, pasaban Sebastián Grasa para recibir la doctrina de su Comunión y para conducir el gando desde las parideras a Salinas. Aquellas aperturas las llamaban oscas u osquetas y los ganados para identificar a sus dueños, les hacían osquetas en sus orejas , para identificar a sus dueños.

Hoy existen jóvenes que quieren ser pastores, sintiéndose en un mundo espiritual, divertiéndose en los caminos como la Osqueta de Salinas y la Ermita de Salinas, que está ya arruinada.

Existe en Huesca u Osca una gran devoción a San Urbez, que se extiende por toda la Provincia, pero que parece muerta en Salinas Viejo cerca del río.

Por la Foz de Salinas, se encuentra la Ermita derruida de San Urbez. Esta renovándose la devoción a este Santo. Si se restaura dicha Ermita,  yo creo que se recreará la devoción de los oscenses a este Santo. Y Villalangua y Salinas el Viejo, será un lugar de peregrinaión a San Urbez Además por estos lugares suben alguna vez peregrinos que van a orar a San Franciso Javier.

Es un espacio de monte con su Circo Natural, con sus fuentes y su río Asaabón, y la Ermita de San Urbez, situada  en  la  Foz de Salinas. Es una zona donde acuden los europeos y americanos y los cazadores vascos, han comprado lugares para cazar. ¡Qué no sean solamente los forasteros los que gocen de este santo lugar, sino que todos los aragoneses, acudan a esta Circo natural y a la Ermita de este santo y pastor, San Urbez. Además tendrán los peregrinos el placer de come las estraordinarias Tortas de Ayerbe.

lunes, 10 de julio de 2017

El tiempo




El día 30 de Mayo del año 2001,en el que nos vamos desenvolviendo, me encontré con mi amigo Sebastián, que tiene un concepto del tiempo, dados su noventa y ocho años, más claro que el mío, pues me recordó que en tal día se celebraba la fiesta de San Fernando, Rey y Patrono de España.

Estos días, según dicen la televisión y nuestros asados cuerpos, han subido las temperaturas, a pesar de estar en primavera, más que en los veranos del recién pasado siglo XX, siglo que el veterano Sebastián Grasa, conoce mejor que el resto de los habitantes del pueblo de Siétamo, porque me dijo que nació en 1903 y para más detalle, el día dos de Noviembre. Al encontrarlo, nos pusimos a hablar del tiempo y me hizo observar unos nubarrones, de los que hacía unos días no se veía ninguno en nuestros cielos, pero aquel día  treinta de Mayo, por la tarde y en pocas horas se habían ido situando por encima de las Sierras de Gratal y Guara y se comenzaba a notar el soplo de un aire que aliviaba el calor.

Yo le dije: ¡cómo aciertan en sus pronósticos estos hombres y mujeres de la televisión! ; yo creo que mañana quizá se noten signos de tormenta y Sebastián me contestó: si, pero que no caiga  alguna tormenta como aquella que nos fastidió en la pardina Ferrera, cercana  a la Sierra de Santo Domingo, en la provincia de Huesca y que llega cerca del pueblo de Longás, en la provincia de Zaragoza. Añadió que estaban el 28 de Junio, labrando la tierra, que había estado sembrada de veza, ya recogida y observó como unas nubes blancas y otras negras, daban vueltas sobre la Sierra de Santo Domingo, "huegante" con el monte de Biel  y exclamó : ¡me parece que va a caer piedra sobre nosotros y sobre nuestros bueyes ! y le contestó un boyatero: ¡calla, que tú siempre ves venir cosas malas!.Pero rápidamente llegaron aquellas boiras sobre la finca y empezó a caer una terrible "pedregada", con unas piedras redondas de hielo, como huevos de gallina, dándoles el tiempo justo  para quitarles las clavijas a los bueyes y hacerlos entrar en el corral. Aquel maldito fenómeno atmosférico  duró unos veinte minutos, que se hicieron eternos y al ir a mirar los trigos, vieron como no había quedado una sola espiga, ni siquiera paja, tan necesaria en aquellos tiempos, para echarles cama a los animales y para darles de comer. Al recorrer los campos pudieron ver como hasta los "buchos" se habían quedado sin hojas e incluso  se vieron muertos  algunos conejos, perdices e incluso liebres.

Entonces yo le pregunté : y esto ¿en qué año ocurrió ? y  él me contestó que eso había pasado el dieciocho de Junio de 1930.Se sintió muy desgraciado, porque entonces no había seguros como ahora y tendría que pagar el arriendo de la finca, pero luego se le notó una reacción positiva ,porque dijo que el año siguiente ya cogió buena cosecha.

Pero hacen ya setenta y dos años, que se dio cuenta de que,  allá en Salinas de Jaca, no se podían comprar máquinas para cultivar la tierra ni había hombres para trabajarla  y tuvo que emigrar  a Siétamo. Allá sigue la finca, pero no cultivada, sino explotada por una sociedad de cazadores vascos. Hoy parece que está ocurriendo lo mismo en el Somontano y en la Tierra Baja. ¿Qué pasará  con la agricultura dentro de no tantos años?.

Ahora, allá, en Siétamo, lo tenemos con sus noventa y ocho años, con el viejo temor de que vuelva otra vez una "pedregada". Pero yo le pido al Señor que,  aunque sea para que Sebastián llegue a los cien años  sin sufrir, que estos días venideros refresque, pero que no caiga pedrisco.