martes, 4 de julio de 2017

Abrisén


Río Guatizalema aguas debajo de Abrisen.


Abrisén es una palabra prerromana, que puede ser una combinación del vasco-ibérico con algún término celta. Por ejemplo el topónimo medieval Artassobre, que se documentó en Jaca, puede ser una combinación vasco-ibérica con la palabra Artasso  y la –bre de origen celta, que parece tener algo que ver con briga (cerro o acrópolis según Unterman y monte o cerro, según Corominas. Así la palabra Abrisén parece estar formada por la letra vasco –ibérica A, que quiere decir altura o de la sílaba Ar, que quiere decir río (Ara, en nuestra provincia tenemos el río Ara y el Aragón) y como Abrisén está localizada en un cerro y pasa a su lado el río Guatizalema, se le añadió el sufijo brisén, que tiene una parte que se llama bre, relacionado con briga, palabra celta, que significa, cerro, monte o acrópolis Lo de sen, que lo investiguen los entendidos.

Por el terreno entre el Saso y la terraza fluvial,dicen que había enterramientos de de losa de los antiguos romanos y de los primeros cristianos visigodos, Yo no he visto esas lápidas, pero he encontrado monedas romanas e ibéricas. Ahora no se ven pobladores, pero se encuentran monedas antiguas por aquellas tierras abandonadas.

Desde la altura de Abrisén,no muy elevada , se ve correr el Río Guatizalema y en sus orillas se ve como una balsa , picada en piedra, en la que echaban el agua del río, para beberla los hombres y los animales Este aparato para sacar agua , se llama  en nuestros pueblo Ceprén.La sacaban poniendo  tres pies de ramas de árbol, en su centro se coloca una pértiga larga, colocando un cubo en un extremo  y con un peso en el otro, se hunde el pozal en el agua y favorecidos por el contrapeso de piedra, los hombres sacaban el agua del río y la echaban en la balsa.

En la bajada del Saso a la ribera del río, se encuentra, las ruinas de Abrisén y desde su antiguo solar, se ve el tozal sobre el que se exhibe la Ermita de la Virgen de Bureta. Un Maestro de Escuela, que fue alcalde de Fañanás, pasaba por Abrisén a enseñar a los niños en la Escuela de Siétamo y se acuerda de este paisaje precioso, pero abandonado. En las Guerras Carlistas, estos crearon en la Ermita de la Virgen, un Hospital de Guerra y se recuerda todavía la gente de Ola, cuando un Coronel Carlista con sus tropas, pasó por Ola para volver a Navarra y obligó a un vecino de Casa Lafragueta de este pueblo a servirles de guía hasta Quicena.

Yo desde niño, caminaba por un Saso o meseta elevada sobre el río Guatizalema, con una gran cantidad de olivos. Hoy  está cortada dicha meseta por una vía artificial, fabricada con aparatos mecánicos, extrayendo cantidades inmensas de tierra “roya”, para que por su parte baja pasen los coches de la autopista desde las orillas del río Guatizalema, hasta el Monte de Ola.

Esa meseta que parte desde Siétamo hasta el monte de Fañanás, estaba toda plantada de olivos y en estos tiempos se elevan en ella dos granjas porcinas. Por la izquierda de esta meseta se baja por una ladera, llamada La Costera a las orillas del río Guatizalema y por la derecha, por una empinada ladera se baja a la llanura del pueblo de Ola.Al llegar a la segunda granja de cerdos, que está situada en el Monte de Fañanás, por una cuesta se baja a un valle, que pertenece a este pueblo.

Pero en medio de la  cuesta que baja de la Meseta de los Olivos al valle de Fañanás, están unas escasas ruinas de un pueblo, que llamaban Abrisén.

El campo sobre el que se elevaba el antiguo pueblo de Abrisén, ya no lo deja ver, porque a través de los siglos ha ido desapareciendo, pero yo encontré un hoyo  su terreno y pude contemplar piedras de arenisca, labradas, que se ocultaban en una fosa de la tierra, y les pregunté que como había sido destruida la iglesia de Abrisén. No me contestaron,  pero entendía que iberos, godos y romanos, se habían preocupado,  hace ya muchos siglos, de cultivar la tierra y de subir el agua al pueblo , desde el río Guatizalema, para lavarse y beber agua pura, y dar agua para que bebieran los bueyes y las caballerías.En Abrisén ya no quedan habitantes, pero debajo de ´su solar, más tarde se creó una presa que da la vida la la tierra de Fañanás. El solar de Abrisén estuvo yermo, pero lo compró Rafael Estaún ,natural de OLA Y LO LABRÓ. Le enseñó a Fernando Catevilla de Ola los cimientos de la iglesia ,desaparecida hacía siglos, y le regaló una pileta de piedra circular, para ponerles a las gallinas agua para beber.    

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