viernes, 17 de febrero de 2012

ARGUIS EN PLENA MONTAÑA


Pantano de Arguis

Viajando por Navarra, se  contempla sobre terreno llano el pueblo de Arguiñano y en Guipuzcoa se ve entre montañas el término de Arguisain. Y en las cercanías de Jaca, sobre el río Gállego, podemos darnos cuenta de nuestra llegada al pueblo de Arguisal. Parece como  si la misma nomenclatura, en este caso, de los pueblos y en otro de  los montes, como la Sierra de Belarre,  nos explicara que estamos en un terreno habitado, principalmente, por descendientes de los vascones. Cuando bajamos desde Sabiñánigo hacia Huesca, todavía en plena Montaña Alto Aragonesa y en un valle, se encuentra un pantano, el de Arguis. Rodeado por tres montes, con el agua del pantano, mirando al cielo y como asomadas a él,   nos encontramos con el pueblo de Arguis. Se encuentra esta Villa a veinte kilómetros de Huesca.  Estaba Arguis, casi aislada de la dicha llanura, porque no estaba unido con Huesca, capital, por medio de una carretera, sino por caminos.  Para la Guerra Civil, se abrió la carretera que sube a  Sabiñánigo. Está Arguis en plena Montaña a espaldas del Pico de Gratal, pero ahora, poco a poco, se va convirtiendo su camino, en en el Paso Central de España a Francia. Tiene el pantano de Arguis, en el que se practica el deporte de la natación, el de los remos,  el de la pesca y este año de 2012, de un modo extraordinario se ha convertido en pantano en una pista de patines sobre el hielo.  Hay hoteles y restaurantes, que le dan vida.
Bajando hacia Huesca, queda en lo alto la ermita de la Virgen de Ordás, pero no sólo quedan los nombres de origen vascónico, como Ordás, sino que también  se encuentran los romanos, como Nueno, que significa el Noveno Miliar de la Vía Romana, que conducía a Francia por Sabiñánigo. En la parte baja se encuentra la Ermita de San Pedro de Séptimo y cerca del río Isuela se halla la Almunia de Séptimo. Así como Nueno deriva su nombre de un miliar de la Vía Romana que conduce a Francia, el Séptimo es otro miliar de la misma Vía. La reclamación del Paso Central por los Pirineos, no es un capricho de los aragoneses actuales, sino que ya la tenían planeada desde hace unos veinte siglos. La Tierra misma va revelando las necesidades de Aragón, desde hace siglos. Aragón proclama con su nombre, cómo él mismo, iba creando el valle o “ara”, desde donde viene el sol del día. “Araegún”, quiere decir, el valle que viene del día, siguiendo al sol, como si tuviera la misión de  imitar  los fenómenos de la Creación. En la parte Sur, ya en la gran llanura, cerca del Campo de Golf se encuentra el Eremitorio de San Julian, nombre con el que es más conocido que por el de San Julián de Andría. En él se celebra,  las Navidades, una misa, que acerca a los humanos, la Noche Buena. Este Eremitorio data del siglo XI y su nombre vasco, “Andría”, quiere decir “la mujer”, que los aragoneses han santificado, colocando en el eremitorio, las imágenes de San Lorenzo,  y de la Virgen del Pilar.
Hace ya muchos años que yo subía a Arguis. En tal villa se cortaban pinos y se cultivaba trigo, pero Baldomero Ara, ya difunto, como hombre nacido en tal pueblo, cultivaba patatas de secano en las laderas de uno de esos montes, que rodeaban a Arguis. Ya se ha perdido dicho cultivo,  pero Baldomero Ara, Guardia Municipal en Huesca y nacido en Arguis, con la constancia de un hijo del “Ara”  o Valle de Aragón, me pedía que lo llevase a cultivar esos tubérculos y yo lo levaba  y lo traía a Huesca. Seguía las viejas costumbres del Alto Aragón, que consistían en cambiar en la Tierra Baja, las patatas por otros productos de consumo, como el aceite o el vino. Se solía cambiar una arroba, de catorce kilos de peso, por un cántaro de vino de diez litros. Bajaban, otras veces, lechones a la Plaza de San Martín, pero, muchas veces, sin un céntimo en el bolsillo. Si vendían los cerdos, podían comprar alimentos para su familia. No tenían que gastar  gasolina para bajar a Huesca, pero tenían que alimentarse a sí mismos y a sus machos, para recorrer durante cinco horas, los veinte kilómetros que separaban a Huesca de Arguis. Durante las cinco horas que tardaba Silverio Malo en recorrer tal distancia, a veces adelantaba  su carro un coche, pero en  algunas ocasiones eran dos los que lo pasaban. El coche, que lo adelantaba, era casi siempre, el de Arrudi de Sabiñánigo, que en este entonces pequeño pueblo, tenía una tienda de alimentos. El otro coche era el del dueño del Molino de Gillué, que salía desde la vega del río Guaga y por el puerto de montaña de Monrepós, bajaba a Huesca.
Silverio Malo López, nació en Arguis en casa de sus padres, con la era, a la que para la trilla acudían las gallinas a escarbar en ella, para  picar los granos de trigo que por allí, caían desde la mies, desmenuzada por el trillo. Se encuentra su casa al lado de la gran casa de don Mario Montes, que la edificó, como he dicho grande, para alojar a su numerosa familia, comprándole a Silverio la era, cuando ya no la necesitaba por haber abandonado la trilla, en tiempos ya antiguos con el trillo y más tarde con la máquina trilladora. Por el año 1959, Silverio tenía una trilladora de marca Ciutat, que indica con su nombre que estaba fabricada en Cataluña.
Aquella máquina, necesitaba energía, como la obtuvo él mismo de las mulas, cuando bajaba de Arguis a la Plaza de San Martín de Huesca, a vender los “tocinicos”. Arrudi  de Sabiñánigo y el molinero de Gillué ya obtuvieron una energía más rápida y cómoda con los automóviles que compraron. Silverio hizo algo parecido al comprarse un motor que activase la máquina trilladora, para que deshiciese la “garba” o mies, para lanzar el grano a unos sacos y la paja,  por un largo tubo hacerla volar a un montón, cada vez más grande, que a veces lo convertían en un “borguil”.
En aquellos tiempos, en que los hombres vivían más aislados que ahora, su memoria se acordaba de sus parientes y su corazón los amaba, no como ya no se aman ni respetan los familiares, ya que vuelan por el mundo deprisa y muy deprisa. Pero Silverio se acordó de Domingo Borruel, que era primo segundo de su madre y como era labrador en Siétamo, pues seguía el patrimonio de mi padre, le propuso trillar con su máquina trilladora y con la fuerza del motor que un tractor de Domingo Borruel poseía. Aquel tractor se alimentaba con petróleo y era de la marca Volvo, matrícula de Huesca, número 1656. Este Silverio tiene una memoria prodigios, pues no  hubiera parado de dar detalles de tal tractor. ¡Qué amor al trabajo debe conservar este señor, para recordar el placer que por aquellos años tan pasados, le producía el funcionamiento de su máquina y del tractor de Domingo Borruel!.  ¡Qué gran cerebro tiene Silverio, pues toda su vida discurrió fórmulas para producir dinero por medio del trabajo, del que todos tenemos necesidad, pero no sólo para divertirnos y emborracharnos , sino para tener amor y solidaridad con los compañeros de trabajo y con los parientes y amigos!. Silverio tenía una gran amistad con Domingo Borruel, porque sus madres eran primas segundas, detalle éste que acompañaba la memoria de Silverio, que tenía necesidad de trabajar para ganar dinero y cultivar en su persona el parentesco y la amistad, que hoy son tan despreciados.
Silverio tiene buenos sentimientos, pues no paró de preguntarme por los cuatro hijos de Domingo. Cuando me preguntó por Paquito, del que  él recordaba que emigró a Suiza y yo le contesté que ya había muerto, se le notó un dolor en sí mismo, por la muerte de un amigo suyo. De esto ya hace más de cincuenta años. Volvió de Suiza y se colocó, gracias a los conocimientos adquiridos en una importante Editorial de Barcelona. Me habló del hermano mayor, José  Borruel Oliva, que se hizo Maestro Nacional y se casó con Mari Baseca, también Maestra Nacional. Le dije que era un especialista en dibujar cuadros artísticos y figuras de madera, pero sobre todo le dije que era una gran persona. Veraneaba en Jaca y tenía una gran amistad con mi hermano pequeño,  Jesús. El hermano pequeño, gran trabajador se ha quedado viudo, recordando la dulce figura de su esposa. Silverio me recordó a Toñín, que iba a Huesca para prepararse en sus estudios.
 Últimamente murió, de repente, Domingo, el hijo, que al morir su padre, fue coleccionando  todas las máquinas antiguas, que había tenido que hacer funcionar, dejando sus tareas en su memoria, igual que tú Silverio, creando un gran museo privado, con toda clase de instrumentos de trabajo, de diversión y de convivencia.
Silverio con sus setenta y un años de edad, es un representante de los trabajadores de Huesca y de Arguis, pues él ha visto su pueblo, mal unido a Huesca capital por caminos, luego en los años de 1944 con difícil carretera y ahora están trabajando despacio,  pero sin parar,  la autovía que será el Paso Central de España con los Pirineos. Tú has trabajado por toda la provincia como conductor de camiones que transportaban la madera a Canfranc, para hacer las traviesas del ferrocarril. Hiciste el Servicio Militar, voluntario, comunicando al ejército por teléfono, mientras tú aprendías.
Tu fuiste el que me reconoció y llenó mi memoria de recuerdos. Yo me quedé admirado de tus conocimientos y de tu aspecto equilibrado, dirigido por una cabeza redonda, carente totalmente de cabello, pero de un color moreno, producido por el sol, del que no te apartas ni con boina ni con sombrero. Llevas un bigote elegante,  bien trazado, que hacen tu rostro simpático y agradable.
Que tú veas algún día el Paso por el Pirineo, funcionando, pues ya lo profetizaron en la Vía Romana, que desde Huesca subía a Francia, los miliares noveno, que nos recuerda el pueblo de Nueno y el miliar séptimo,  conservado por la iglesia de San Pedro Séptimo.    

miércoles, 15 de febrero de 2012

A Jesús Val de Siétamo o de Aguas, es decir del Alto Aragón

Aguas









Fuente de Aguas






Conocí a su querido padre señor Val de Aguas, en una de mis numerosas visitas a ese pueblo, que tiene la fuente al lado mismo de la carretera y donde hablábamos con gran interés por mi parte y por la de aquel señor ya anciano, que era alguacil. Era una buena persona y lamento no haber podido volverlo a ver. Más arriba se encontraba ya un poco alta la casa de tu padre, casado con Isabel de casa Gaspar de Siétamo, con sólo cuatro años de edad  mayor que yo. Como tu mismo dices o escribes, con ella ”me relacioné menos que con los otros hermanos”. Con Rafael tuvimos mucho trato, pues colaborábamos,  para  cosechar los trigos que cultivábamos en el campo. Era muy comunicativo y gozaba de buen humor, hasta que por desgracia o por la voluntad de Dios, un día se marchó de este mundo. Me dices que en 1990 os trasladasteis con tu esposa al Principado de Andorra, “donde seguís viviendo muy a gusto”. No me extraña porque hace aproximadamente un año, celebramos los veterinarios que acabamos nuestra carrera hacía cincuenta años, unos actos conmemorativos en Zaragoza, al que acudieron el veterinario director de las industrias cárnicas de Guixona, que nos hizo ir a visitarlas. Estaba como compañero un veterinario andorrano, que a su vez nos invitó a visitar el Principado. Era él un importante político del Gobierno de Andorra y nos alojó en un espléndido hotel y nos  llevó a una antigua casa del Gobierno Andorrano, en la que había un armario con varias llaves y que tenían que abrir varios hombres poderosos de Andorra y no sé, si un político francés y el obispo de Seo de Urgel. Le pregunté si todavía tenía que crecer más en población su País y me dijo:  en  Mónaco el Principado se pueden extender por el mar, pero en Andorra no nos conviene recortar más las montañas o circular por ellas, como hacemos con un gran ascensor, que nos sube y nos baja.
Aquella antigua casa del Concello de Andorra, exhibía el armario, que en sus tiempos se abría con diversas llaves, que estaban en poder de varios consejeros. A  ti,  como a mí nos gusta abrir las puertas, pero cerrarlas para encerrar a alguien, no es humano. Al otro lado de la Sierra, en que se encuentra Aguas, está el templo donde estuvo enterrado durante siglos el cadáver incorrupto del santo de las aguas, a saber San Urbez. Siguen todavía enterrados los restos que quedaron después de ser su cadáver abrasado. Su tumba se abría con tres llaves, de las que una estaba en poder del Gobernador de Huesca, otra en poder del Señor de Aineto, a uno de cuyos miembros conocí y gocé de su amistad y la tercera la guardaba el alcalde de Nocito, donde todavía van muchos somontaneses a pedir el agua a San Urbez, unas veces para regar los cultivos y otras para moler con los molinos, como el de casa del molinero de Aguas. Una monja del Convento de San Miguel en Huesca, me dijo que los de Panzano, no asistían a la romería de Nocito,  porque, estando a medio camino entre Angüés y el Santuario, se quedaban para asistir y dar de comer a los demás peregrinos. Te gustó el artículo sobre Zazurca, del que me dices que en una jota, cantaban que se podía comer un pan de dos kilos para almorzar, regado con medio cántaro de vino. Una sobrina suya, que tenía una tienda abierta en Huesca, me felicitó,  llena de emoción. Los entierros de Pascual Montenegro, de nombre solemne, los he visto y he contemplado las cuadras en que se cobijaban sus negros caballos. “En aquellos tiempos el humo era humo”, pero el vecino de Ola que lo tuvo que soportar, exclamó: ”más vale humo que ir a Quicena”, en tiempos de las Guerras Carlistas.
Al bajar de regreso a Guixona, nos paramos a comer en un elevado mirador de la Seu de Urgel, donde estudia tu querida hija. Es una capital diocesana hermosa y que hasta no un exceso de años, acogía en su diócesis a varios pueblos de la provincia de Huesca. ¡Cómo antes manteníamos el contacto entre Aragón y Cataluña y hoy nos cerramos a los recuerdos de los hechos que han pasado!. Es que nos hemos aficionado a las llaves “encerronas” de amistad  y de convivencia. En cambio en aquellos tiempos, ¡cómo se cultivaba la amistad y el parentesco!,  pues   basta acordarse de tu tía María, casada con Antonio Oliva, que vivían en el Mesón, que os preparaba el turrón de guirlache, que tú sigues elaborando para Navidad, para recordar a tu tierra, a tu familia y sus costumbres. ¡Qué larga es la historia del Mesón, desde que perteneció a casa Calvo de Siétamo, después al “amo del Mesón”, casado con una hija de los Calvo!. Además de acarrear grava para hacer carreteras, daban cobijo a muchos carros y galeras,  portadores de vino,  que venían de Torres de Montes y pueblos próximos, para  llevarlo a Francia. A veces era tan fuerte ese vino, que antes de pasar la frontera tenían que echarle agua,  para ser admitido por Francia, pues  no lo querían con mucho grado. Adquirió el Mesón un hermano de los Borau,  que pertenecía a una de las familias exportadoras de vino y su recuerdo les hizo volver al  Mesón, para transformarlo en restaurante y  bar y que ha resultado un lugar muy atractivo. Al morir el Borau fundador, sus hijos lo han cerrado por no encontrar personas como las de antes. Por ejemplo como Oliva y como su esposa María.
Nos vamos olvidando no sólo de las personas del pasado, sino de la sociedad civil catalana, que ayudaba a España con la literatura, con la economía, el trabajo y la modernidad y el desarrollo hacia Europa. El moderno nacionalismo ha cambiado las circunstancias y no se dan cuenta los catalanes de que Madrid está prosperando más que Barcelona y va también prosperando el Pais Valenciano y Aragón ya no se fía de Cataluña, donde iban mis antepasados, los Zamora de Huesca, a aprender las nuevas técnicas esparteñeras y a vender sus productos. Esto ocurrió en el siglo XVII. No se fía Aragón de Cataluña, porque para la Guerra Civil se nos llevaron sesenta y tres cuadros de mi casa y de tantas otras y que ahora, después de separados varios pueblos de la Diócesis de Lérida, no quieren devolver  las  obras de  arte. Se han empleado las llaves para cerrar la historia y olvidar el antiguo Reino de Aragón, con el Condado de Barcelona y toda Cataluña, con Valencia y con las Islas Baleares y Aragón en medio, con el Ebro o río Iber, que bajaba por Zaragoza y que desembocaba en  Tortosa y en el Puerto de Los Alfaques.
Escribes en tu carta: ”Ese mar que le falta a Aragón desde sus orígenes, cuando Jaime I y otros gobernantes no le concedieron esa posibilidad de bañarse en las aguas del Mediterráneo”. Pero El Conde de Aranda, nacido en nuestro común pueblo de Siétamo recordó un ”decreto de 1704, existente en el Archivo de la Ciudad, con el que la Reina Saboyana, como Gobernadora mientras el Rey Felipe V estaba en Nápoles, agregó al Reino de Aragón la ciudad de Tortosa y los Alfaques, con el fin de que todo el curso del Ebro, llegando a ser navegable, pudiera estar bajo las mismas manos y gobierno, inclinándose a que toda la obra ,desde la frontera de Navarra hasta el mar, no costaría medio millón de pesos incluido el canal que se debería abrir desde el salto de Tortosa hasta los Alfaques”…...Pero siendo Vicepresidente de la Diputación provincial de Huesca, llegó a la misma una carta de un vecino de esa zona, recordándole al Presidente de la Diputación que ellos eran aragoneses y querían que se los reclamara y él mismo no se ocupó ni siquiera de contestar a dicho individuo. Los catalanes son dirigidos por unos políticos que tienen la obsesión de ser en todo diferentes y que me digan la diferencia que hay entre aragoneses y leridanos, por ejemplo.
Tu mismo has visto por la televisión la inauguración de la Expo 08 y esta publicidad llevará a Aragón a extender su progreso, unido al de la zona francesa de Toulouse. Si se cierran unas puertas se pueden abrir otras.
Nombras en tu carta la “plazeta” carasolera de Ansó y esta proximidad nos hace buscar la circulación ferroviaria con Francia y trabajar para restaurar el Canfranc y crear la línea media del ferrocarril por el centro de los Pirineos.Te acuerdas del río Calcón y nosotros nos acordamos de rellenar dicho pantano con las aguas del río alcanadre,como proyectó el ingeniero oscense  Albasini. Me recuerdas la Guerra Civil y coincidiendo con tus lamentaciones, acudieron a mi casa de Siétamo, historiadores y gentes sencillas de Lérida.
Te emocionan los recuerdos del Somontano y dedicas un recuerdo a la amistad entre dos hombres nobles del Somontano,  a saber la de Lorenzo Zamora de Coscullano y la de tu amado padre de Aguas.
Te quedo muy agradecido de tu carta,en la que se leen las inquietudes de un somontanés, que no se ha olvidado de su tierra, como se olvidan los gobernantes del progreso del Somontano de Huesca.

domingo, 12 de febrero de 2012

LA CUCARACHA


La Cucaracha de Kafka era rara, como lo eran las que caminaban por las paredes del dormitorio de la pensión de Zaragoza ,donde yo dormía cuando en dicha Ciudad estudiaba. Al escritor centroeuropeo Kafka ,un hombre se le convirtió en una enorme cucaracha ,que colocada sobre la cama en decúbito supino ,meneaba las patas impotente .No podía caminar ,no podía progresar el negro coleóptero ,porque como dice el refrán  se hace camino al andar .Le pasaba a la cucaracha de Kafka lo mismo que a la cucaracha española que nosotros ,al menos mis compañeros de pensión y yo conocimos, porque al golpearlas por la noche ,después de  encendida  la luz ,algunas morían pero otras ya "no podían caminar porque les faltaban las  patitas de detrás" ,como se cantaba en aquellos tiempos .Si ,se cantaba: "La cucaracha ,la cucaracha ya no puede caminar ,porque le faltan ,porque no tiene las dos patitas de atrás" y tal vez sufrieran la pérdida de sus patitas a causa de las marchas cucarachiles por los caminos de las paredes y los suelos ,pues como dice no se quien ,esas marchas además de proporcionarles las ventajas de la consiguiente concurrencia ,en la que se sentirían felices, les han hecho sufrir los padecimientos de la persecución,  que llevaba consigo el tránsito de sus tropas por las viviendas del país que recorrían ;si , del país habitado por los hombres y recorrido por las cucarachas .Pero parece ser que esta canción mejicana comparaba a los hombres con las cucarachas ,como cuando dice :"Pancho Villa cuando viaja ,necesita dos vagones ,uno para su equipaje ,y otro para sus talones” .Y el tránsito  de tropas sería el de los humanos que se defendían ,contra el tránsito de las marchas cucacarachiles, cuando todavía no existían los insecticidas ,con alpargatazos y otros golpes violentos y otras veces el tránsito de Pancho Villa y sus guerrilleros ,más pesados que las pulgas y que las cucarachas.
Hemos vencido a los insectos ,pero sigue el tránsito de tropas ,que no cojean sino que vuelan en aviones para trabajarse otros países que se quedarán patas arriba como la cucaracha de Kafka y negros de luto como ella y otros sin poder caminar ,como le pasaba a nuestra cucaracha.
Durante estas noches de Enero ,otro insecto me ha machacado la cabeza ,como un compresor que con su cri-cri continuo y monótono me comunicaba y me hacía escuchar las explosiones en el Medio Oriente, allá  en Irak , en la Europa Central , allá  en Kosobo o en Sierra Leona ,en el Africa Occidental; tal vez fuera ese crí-crí  el grillo de la radio ,que antes alargaba la noche con sus músicas nostálgicas .Y yo escuchaba ese crí-crí sonoro ,que se extendía "sur toute la Vallée du coeur endolori",sobre todo el valle de mi corazón dolorido...y ahora todavía con el corazón más dolorido que el mío ,el pueblo escucha los crí-crís de todas las emisoras ,que no se limitan a poder ser oídos "sur toute la Vallée",sobre todo el Valle ,sino que se escuchan por todo el mundo.



jueves, 9 de febrero de 2012

Del viejo Paseo de la Alameda

Iglesia de las Martires, encima de la Alameda

Por el sol saliente rodea a Huesca la Isuela, nombre de un río con reminiscencias ibéricas, hoy el río pudiera ser llamado la Cloaca, que lanza emanaciones putrefactas.
La Isuela era un río; yo me acuerdo de pescar con caña en él y tenía a sus orillas un paseo: La Alameda. Sigue la Alameda al río desde el Puente de San Miguel y hasta el otro puente que cruza cerca de Santo Domingo. En medio está el Puente del Diablo, pues en esta tierra nuestra, santos y diablos se mezclan en místicas peleas, orgías y romerías, tal como Goya las pintó en sus aguafuertes. Lame el río la Alameda por su ribera izquierda y por la derecha se alzan las murallas romanas y moriscas. A la izquierda de la Alameda se eleva el Pueyo de Don Sancho, la Ermita de las Santas Nunila y Alodia  y el cementerio donde reposa Manolín Abad. Alineados los álamos formaban la Alameda, que era el Paseo elegante de Huesca. Allí, a la sombra de los pópulos albus y tremulus, las señoritas de blancas pamelas, botines de cañas finísimas y mirada picaresca, paseaban su porte y temblaban sus corazones de amor,  por primera vez.
Florinda con sus amigas llegaba a la Alameda por el puente de Santo Domingo, después de haberse tomado su horchata de trufas, para iniciarse en las lides del amor.
De Flora decían que si había pasado o no el puente del Diablo a altas horas de la noche. Tal vez se la quiso “llevar al río creyendo que era mozuela” o tal vez tuvieran que ver “las lenguas de doble filo”, pero “nadie supo de fijo saber” si en alguna torre, Flora había comido churros con chocolate. Tuvo lugar un duelo bajo las Murallas para aclarar el honor de Flora y los álamos que eran los únicos que sabían la verdad, estiraban sus copas, curiosos. Por el puente de San Miguel, cruzaba Floripondia, que bajaba de la calle La Malena con su corte ruidosa, porque se iban a las choperas a beber cazalla y ron. Las choperas son las Alamedas, pero en basto y en ellas no hay que guardar etiquetas para beber en sus fuentes, ni para folgar en sus sombras.
Floripondia  guisaba, Floripondia cantaba, alcahueteaba  y engordaba y los días veintinueve de cada mes, una vela encendida le ponía a San Miguel. ¿Qué hace San Miguel a la orilla de un río?, porque San Miguel Arcángel es más propio para un monte altivo. Pero ¡oh paradoja!, tiene un puente alado  y entrañable donde los soldados rompen el paso marcial al pasar y debajo el puente es como una cueva, más propia de San Martín. Allí se alojan gitanos y gitanas. Encima del puente un azud retiene la corriente, para desviarla hacia el Almériz. En el remanso se mira la luna blanca y en ese remanso se reflejan las caras negras de las gitanas y las caras tordas de burros y de mulas. Pasa de noche Don Pepe, caballero en su jaca castaña por encima del puente, ladran los perros, se inquietan las bestias y para calmarse beben el agua de la “badina”, se mueve el agua, riela y ríe la luna en la cara del río, la gitana se mueve, brilla el blanco de sus ojos negros en la enramada. La jaca vuelve por el camino de las tres cruces y tres sombras se confunden en una. Yo les he preguntado a los peces del río, a los chopos del soto y a la luna lunera. Los ladridos del perro se los llevó el aire, a los peces de plata se los llevó el agua, las hojas del chopo se fueron con el Otoño, pero siempre ha existido una respuesta de gitanillos rubios. ¡Cuántas cosas pasaban por el puente y la alameda, por el río y el puente, por el puente y la Ermita, por la Ermita y las eras, por éstas y la cuevas!. Se oía un silbar de sílfides en el río( hoy léase ratas),de silfos en los chopos, de flechas de sátiros, de ságitas de Cupido y de arcos matadores, como el que hirió a Don Sancho .¡Alameda, hoy te recuerdo, pero no te reconozco!.                                                                                                                                            

miércoles, 8 de febrero de 2012

Siempre fue Villa, el pueblo de ALMUDEVAR


Vista aérea Virgen de la Corona

Vista nocturna Virgen de la Corona








Desde los tiempos en que vivían en esa enorme zona, los vasco-ibéricos,en variados paisajes, y ofreciéndoles un futuro el río Galáico, ahora llamado Gállego, ha multiplicado los cauces de sus aguas, pues algunas bajan hacia Marracos, para producir energía eléctrica y otras por el Canal, que riega tierras en Almudévar, algunas de las cuales, estos últimos años, se riegan por aspersión, evitando trabajos rudos a sus regantes.Al lado mismo del Canal se encuentra un gran restaurante, a la sombra de unos elevados pinos y refrescado por las aguas que por él descienden desde lo alto de los Pirineos.


Aquel Canal, invita al altoaragonés, unas veces a bajar a la tentadora Zaragoza y otras a subir por sus orillas y contemplar a la sombra de los pinos, el pantano de la Sotonera y el de Ardisa. Puedes seguir, pasando el río Gállego por el puente de Puendeluna, y seguir por Biscarrués y por Ayerbe. Desde allí se sigue ascendiendo a Jaca y a Canfranc, para pasar a Francia. Pero en Puendeluna, se puede seguir por las Cinco Villas, por sus pueblos, entre otros,  Piedratajada y  Biel entrar en Navarra o seguir por Sos del Rey Católico, por Sigüés, por las orillas del río navarro-aragonés Esca, llegar a Francia por el navarro pueblo de Burgui, y pasada Navarra, al otro lado de la frontera, se encuentra el Vizcondado del Bearn, cuyo Vizconde, también era Conde de Bigorre. Entre sus apellidos tenía el de Buil y fundó en las Cinco Villas, los pueblos de Biel y de Luesia y en Valencia el de Manises.¡Cómo se encuentran en el Norte de Navarra los originarios del apellido Buil, e incluso el Rey Fernado el Católico, cuya madre salió de Sangüesa para que su hijo,el Gran Rey de la Unidad de España ,naciera en Sos del Rey Católico¡.


¿Qué tienen que ver con Almudévar, estas comarcas que acabo de citar?. Desde el Midi de Francia,  por Navarra, desde Jaca y desde Ayerbe, ya apreciaban el valor de Almudévar, como punto estratégico para reconquistar Zaragoza y después pasar a Valencia. Alfonso I, el Batallador, quería conquistar Almudévar,  lo que  consiguió el año 1118.Para lograr este triunfo, logró en el Concilio de Toulouse, apoyado por su vasallo Gastón, Vizconde de Pau que a esa conquista se le diese la categoría de Cruzada. Como escribo en mi artículo  “La lengua del Midi, por Almudévar, bajó a Valencia”,”En Ayerbe se concentraron numerosos caballeros europeos, navarros, aragoneses, vizcaínos y alaveses, para formar un poderoso ejército y éste avanzó ocupando con cierta facilidad la Villa de Almudévar  y después Gurrea de Gállego y Zuera”. La lengua del Midi la bajaron a Valencia, donde no destruyó la lengua valenciana, pero sí que influyó en ella.     


Al llegar los cristianos del norte de Aragón a Almudévar o Almodovar, se dieron cuenta de que esa palabra quería decir ,tozal redondo, que equivale a una toza o cabeza redonda. A la Virgen de la Corona la llaman así, no porque lleve una corona, sino porqué se encuentra su templo encima de una corona geológica, en la parte más alta de Almudévar.


¡Cómo se han relacionado los almudevanos con los franceses del Midi!.Siempre se ha cultivado en Almudévar la fabla aragonesa, que ha existido en ella, pues, aún ahora, varios hijos de Almudévar, escriben en fabla aragonesa, unas veces historias y otras escenas de la vida de Pedro Saputo o el Sabio. De todos es conocida la repoblación que se llevó a cabo en Almudévar, con franceses.


Pero también nacieron apellidos en esta Villa, como por ejemplo el de Almudévar, concedido como premio por el Rey Alfonso I ,el Batallador a uno de los conquistadores, que se ignora si provenía de la Montaña, del Midi, de Navarra o del País Vasco. Lo más probable es que viniera del Midi francés, por la facilidad que su descendiente ONOFRE ALMUDEVAR, hablaba y escribía el valenciano. A mi antepasado, el Rey le dio, al mismo tiempo uno de esos molinos de viento, que entonces tanto funcionaban en la Villa. Al mismo tiempo lo nombraron Bayle de Almudévar y de él descendemos todos los  Almudévar, de los que unos se fueron a Casbas, otros a Sieso, a Barluenga, a Castilsabás, para después extenderse por Madrid, Logroño o Navarra.


Este año de 2012, el día de San Blas, en la Parroquia,  han nombrado junto con Lucas y Luna Trías Alastruey y su prima Paloma Alastruey, a mi nieta María Almudévar Puértolas, Mairalesas de la Cofradía del Santo. ¡Cuánto tiempo ha pasado desde que aquel conquistador, fue nombrado Bayle de Almudévar, hasta que los familiares de Alastruey y mi nieta Marieta Almudévar,  fueran nombrados en la Parroquia, Mairalesas de San Blas!. Almudévar es una villa de Saputos o de Sabios, pues después de leer antiguos pasajes de su Historia, nombraron el día de San Blas, en su Parroquia, este año de 2012, a cuatro niños y niñas, Mairales o Mayorales  de su Cofradía. ¡Cómo no iba la Villa de Almudévar  a cultivar su antigua y bella Historia, con estos niños, a los que con muy pocos años, se les inculca el deseo de estudiarla!. La prima de mi consuegra doña María del Carmen Mallada Sánchez, conserva el Libro de la Cofradía y hace muy poco tiempo, su difunta hija de treinta y nueve años, Ester Sanz Mallada, fotografió a sus hijos y a mis nietos, Ignacio y Luis, en su nombramiento de Mairales de San Blas. Ahora, desde el cielo, Ester, contemplará toda la Historia de la Villa de Almudévar y yo le pido que desde lo alto, me ilumine. Hay que aprender en la vida; cuando observando a la madre de Pedro Saputo cómo enseñaba , le dijo: ”veo que hablas como los “flaires”, que predican o como los hombres que andan con nuevos trajes por el mundo…sólo querría que no fueras malo…¿Quién te ha enseñado estas cosas?. Pedro Saputo le contestó a su madre “fueron los libros que leo y las mujeres,, cuando riñen unas con otras. Entonces su madre le dijo: ” ¿cómo pueden enseñarte nada las mujeres y más riñendo?...”Pues me enseñan mucho; todo lo que entonces dicen es locura o sabiduría, y lo mismo enseña lo uno que lo otro. Y lo aprendo de ellas, y de los otros chicos en sus contiendas, y de los libros, lo recojo aquí dentro y lo guardo, y aquello engendra otras cosas y éstas engendran luego otras, y las junto y las revuelvo y amaso todas, o las separo y compongo según me cumple y piden las ocasiones”. Igual que Pedro Saputo aprendió un día de tejedor”, ”después de mañana, de sastre, el lunes de pelaire, el martes de carpintero, el miércoles… con la ayuda de San Blas, podrán los cofrades, dirigidos por sus Mairales, aprender el oficio de arreglar el futuro de la humanidad”


Como he escrito más arriba, en la Revista Argensola,  pone que después del año 1311, el Rey concede un molino de viento a Juan de Almudévar, del que dice la Historia que era amigo del Rey y “portario”. Es curioso saber que mi antepasado tuvo en Almudévar un molino de viento y cómo ahora están instalando muchos molinos eólicos es decir de aire, para que la humanidad tenga luz y no tenga que gastar velas.


Pero el Vizconde del Bearn y Conde de Bigorre, que contaba con el apellido de Buil, fundó en el Alto Aragón, concretamente en las Cino Villa, los pueblos de Biel y de Luesia y en Valencia creó cuatro, entre los cuales destaca el de Manises. Y así como Pedro Saputo, el Sabio almudevariano, viajaba por el mundo, los Almudévar, mis antepasados que recibieron tal apellido en la Villa conquistada a los moros, no sólo marcharon hacia el Norte, sino que alguno se fue a Valencia, como su familia,  la que crio ONOFRE, al que se le atribuyen tres apellidos, que son uno mismo, a saber ALMUDEVAR, ALMODOVAR y ALMUDEVER.


ONOFRE ALMUDEVAR era impresor, editor y poeta en la lengua valenciana. Timoneda  lo nombra en su “SARAO de Amor” y Gil Polo en su “Canto de Turia”, con estas palabras: ”Aquel  a quien de derecho le es debido-por su destreza un nombre señalado,-de seis sagradas Nimphas conocido,-de todos mis pastores alabado-hará un metro sublime y escogido,-entre los más perfectos estimado:- éste será ALMUDEVAR, cuyo vuelo ha de llegar hasta la suprema cumbre”. J.P. Fuster lo nombra como ALMODOVAR, que era como los moros nombraban la Villa, de donde los habían echado. Otros valencianos lo llamaban ALMUDEVER y todavía se encuentran individuos así nombrados. La transformación de la sílaba “var” en la “ver”, se debe a la pronunciación en lengua valenciana. Por ejemplo el apellido Sorribas en castellano, se pronuncia tal como está escrito y en catalán, pronuncian Sorribes. ONOFRE  ALMUDEVAR,  ALMUDEVER y siempre ALMODOVAR, ha sido un gran escritor valenciano, procedente de la Villa de ALMUDEVAR. Ha conservado tan honroso apellido por Valencia,  escrito en castellano y en valenciano y merece que en la Villa de Almudévar se honre a tal Señor, empezando por poner su nombre a una Calle importante  y que se reconstruya su historia. Su historia es un precedente del Paso por la Frontera Central del Pirineo, pues en Valencia, quisieran subir a Francia sus productos hortícolas por dicho Paso, que desde ella  y por Almudévar,  subirían las naranjas a Toulouse.


En valenciano,  puso versos de la edición de Jaime Roig, en 1561,hecha por Joan de Arcos, así expresados:” Si molt te conforten ab dolza fragancia/ les flors dels ingenis dels vigils poetes/ y en est verger entres, llegint ab instancia,/porás collir fruites ab gran abundancia /de molt grans sentencies, subtils y ben tretes./Avisos y eixemples te pinten y broden,/ y ornats de molt dolzos vocables y versos,/ virtuts grans y vicis empelten y poden,/  y tals a les dones comparen y apoden,/ que fan, si bels gusten, restaurels dispersos./


El amigo que escribe en la Revista de Almudévar, en fabla aragonesa, seguro que entiende esos versos escritos en valenciano. En el pueblo de Ibieca, próximo a Huesca se encuentra la “Ermita-Catedral”, a cuyo lado se encontraba el Castillo donde vivían los Señores de Foces, que conquistaron Valencia, al lado de  su ermita-catedral, de cuya arquitectura se sacaron ideas para construir la Catedral de Valencia.


En un libro, que hay que traer a Almudévar, pone: “Almudévar es muy digno  de alabanza, no sólo por las obras propias que dio a luz, sino también por las ajenas que renovó, como las de Roig, impresas en Valencia en 1561.Se sabe que en Zaragoza,vivía un hermano de ONOFRE, especialista en construcción.


En Almudévar se acuerdan de los guerreros, de los nobles, de los tratantes que subían a las Ferias de Almazán y se acuerdan también del sabio Pedro Saputo, pero es preciso que no olvidemos al gran poeta y renovador de los escritores valencianos, ONOFRE ALMUDEVAR, ALMUDEVER y ALMODOVAR.

jueves, 2 de febrero de 2012

De Huesca a Alquézar por Foces


Ermita de Foces

En un impreso de cultura turística, pone: “En las proximidades de Ibieca y vigilando la calzada romana de Huesca a Alquézar, existió un castillo denominado Foces”. En esta calzada o vía romana, se encontraban los pueblos de Tierz, Quinto y Siétamo y no en la vía que conducía a Tarragona, como pone en un impreso que dice que Siétamo ”debe su nombre al Septimun Miliarium de la vía romana Osca-Lérida” y  esa calzada romana, que de Huesca salía hacia Tarragona, seguía por Alcalá del Obispo, pasaba por Fañanás, por Pueyo y por Pertusa , sin pisar para nada los términos de Tierz,  Quinto y Siétamo  y sin embargo para ir a Alquézar había que pasar por esos tres pueblos. La vía romana, que partía de Huesca, pasaba por debajo del  Castillo- Monasterio de Montearagón, por Siétamo con su castillo y tal vez antes castro romano; desde  Siétamo se ve la ermita de Nuestra Señora del Monte, en Liesa, donde pusieron un hospital para los leprosos  y de allí se pasa a la ermita o más bien “catedral” de Foces, y por Labata y  Abiego, con su convento, se llegaba al pueblo maravilloso de Alquézar. Era el día catorce de Mayo de este año de dos mil seis, en que aquella preciosa “catedral” estaba rodeada de carrascas, cagicos, almendros y “oliveras”, cuando el señor Obispo celebró en ella, acompañado por los sacerdotes de los pueblos del Somontano de Huesca, una misa, que hacía resucitar en los ya escasos pobladores de ese Somontano, unos sentimientos religiosos e históricos, que hacían renacer en el pueblo, la historia de Aragón.. Si,  porque al mirar las tumbas de los Señores de Foces, uno recordaba que Don Ximeno de Foces en 1249, mandó edificar esta iglesia en la transición del románico al gótico, para panteón de los miembros de su familia, que ocuparon altos cargos a lo largo de la Historia y que conquistaron   Mallorca y  Valencia. Dicen que el aspecto de esta iglesia, influyó en la construcción de su Catedral. Valencia sigue su Historia a través de Foces, llegando a decir algunos que, cuando bajaron de San Juan de la Peña el Santo Grial, lo pasaron por la iglesia de San Miguel de Huesca y por la de Foces de Ibieca y luego por Angüés, fueron a Valencia. Uno se admiraba al contemplar los ángeles turiferarios, que están pintados en las tumbas, haciendo brotar el incienso hacia un Cristo, que está sobre una tumba, porque al mismo tiempo un sacerdote africano, ante el ábside del templo, cubierto por arcos ojivales y acompañado por numerosas y elevadas  columnas, acabadas en sus capiteles adornados por plantas,  unas reales y otras exóticas, se arrodilló e hizo de turiferario, lanzando el incienso alrededor de la Sagrada Forma, que el Señor Obispo había consagrado. Bajo aquellas bóvedas estaban con los sacerdotes, como don José María Cabrero, párroco de Alquézar, los fieles de aquellos pueblos,  que querían renovar su historia, haciéndola resucitar, con actos como el que allí se celebró, sin olvidar la renovación de la vía romana con la autovía, que  dicen que van a construir. En el siglo XIII, intervinieron los albañiles árabes en la ornamentación de la obra e incluso tallaron sillares, en los que se ve una identificación de cada uno de los tallistas. En el pasillo que pasa entre los bancos, hay en una loseta, una inscripción, que parece ser  una firma o un proverbio árabe. Deberían hacer del camino una buena carretera, desde Ibieca hasta Foces, plantar un soto de árboles, para que los visitantes, pudieran comer cerca de la iglesia. Su paisaje está presidido por la Sierra de Guara, donde se asienta el pantano de Calcón y cerca  Santa María del Monte de Liesa y  mana una fresca fuente. Unido a su situación inmediata al Parque de Guara, daría lugar a que se convirtiese aquel lugar en un punto religioso, histórico y turístico, que crearía a su alrededor algún hotel  o restaurante, alguna piscina y tal vez viviendas, que no permitirían que San Miguel de Foces estuviera casi siempre sólo. El Somontano vería como volvía a contar en la Historia de Aragón, ya que se podría acceder a San Miguel de Foces, por la autovía, desde la cual se subiría a Guara.
       

miércoles, 1 de febrero de 2012

Mis lejanos parientes de la Argentina

Manuel Orus Almudévar
Armas de los Orus

Teresa Orus Almudévar










Doña Irene Almudévar Vallés, hermana de mi abuelo de Siétamo, de la Provincia de Huesca, Don Manuel Almudévar Vallés, que murió en el año de 1930, se casó con Antonio Orús Vallés, con el que eran parientes. Este era un joven comerciante del Coso Bajo de Huesca. Esa boda se realizó en el siglo XIX.
El apellido Orús tiene su origen  en el nombre de un pequeño pueblo de los Pirineos, que se encuentra  a unos diez kilómetros de Sabiñánigo, por la carretera de Yebra de Basa. En una casa de Javierre de Ara, en el Pirineo se exhibe sobre su puerta de entrada, un escudo, con un casco que mira a la izquierda y debajo se alzan dos, al parecer delfines, sobre  una raya que los divide de las cuatro barras de  Aragón. Desde este pueblo se extendió el apellido Orús por Aragón, más tarde por Barcelona y Antonio Orús Vallés, casado en 1881 en HUESCA o ¿Siétamo?, con mi tía Irene Almudévar Vallés y se marchó con ella, a la Argentina. Esta palabra Orús, es de origen vasco-ibérico, el mismo que tiene la palabra Javierre, que quiere decir “casa nueva” y Ara, que equivale a “valle”. En aquellos años de mil ochocientos  y pico del siglo XIX, la Argentina, con ese nombre tan bello, que despierta en los oídos del que lo oye, sonidos como los de una campanilla de plata era un País,  que atraía a los españoles e italianos. Huesca tenía un ambiente de escaso desarrollo y que no mejoraba, después del incendio provocado en el Monasterio de Montearagón, pasada la Desamortización de Mendizábal. En cambio Argentina era soñada por los españoles y los italianos, que emigraban a ella, llenos de esperanza. ANTONIO ORUS  VALLES y su esposa IRENE ALMUDEVAR VALLES, decidieron buscar su porvenir en aquella  gran tierra de La Pampa, la Patagonia, las Sierras y las elevadas cumbres de los Andes.
Tuvieron siete hijos e hijas, con el segundo apellido Almudévar.1ª- A-   María Teresa Orús Almudévar, nacida en Huesca en 1883; casó en Buenos Aires en 1913 con Julio Torino Solá, abogado y natural de Salta  en la Argentina.
2ª-B-Pilar Orús Almudévar, nacida en Huesca en 1886 y murió en Buenos Aires en 1899. Tanto María Teresa Orús Almudévar como Pilar Orús Almudévar nacieron en Huesca, la primera en 1883 y Pilar en 1886. Se deduce que emigraron a la Argentina ANTONIO ORUS e IRENE ALMUDEVAR, unos seis años después de casados.
3º-C-José María Orús Almudévar, nació en Buenos Aires, en 1889. Fue Cónsul argentino en Gijón, donde se casó en 1927, con María González Buhigas. Murió en Gijón en 1929, sin tener hijos. De este José María, conservo una carta,  dirigida a mi padre Manuel Almudévar Casaus, con una cultura inmensa, un gran humor y un cariño a los Almudévar, que al leerla conmueve mi sensibilidad.
4º-D-Antonio Orús Almudévar, nacido en Bellavista en 1891, que fue Ingeniero Civil. Murió en Buenos Aires en 1927.
5ª-E- Margarita Orús Almudévar, nacida en Bella Vista en 1894 y murió en Buenos Aires, en 1927.
6ª-F-María Magdalena Orús Almudévar, nacida en Bella Vista en 1897 .Murió en Buenos Aires en 1967.
 Primera Instancia en el Fuero Civil de la Capital Federal. De Manuel tengo, como me recuerda Manuel Torino en su carta del 24 de Julio de 1977, un retrato en carbonilla y una fotografía, que le adjudican una gran inteligencia y unos rasgos de nobleza.
¨Los hijos de JULIO TORINO SOLÁ y de MARÍA TERESA ORÚS ALMUDÉVAR, hija de ANTONIO ORUS VALLES  y de MARÍA TERESA ALMUDEVAR VALLES, fueron:
1-FRANCISCA
TORINO ORÚS, nacida en Salta 1914; murió siendo niña.
2-MARGARITA TORINO  ORÚS nacida en Salta en 1916.Casó con OSCAR CORNEJO SOLA, médico, en 1939, y tuvieron siete hijos.  A saber: a)Oscar , médico, casado con María Isabel Colombres Pasquini, con tres hijos; b)Manuel, militar, casado con Amalia Jovanovics Figueroa, con cuatro hijos; c) Ramiro, ingeniero, casado con Gloria Cabanillas Urrestarazu, con cinco hijos; d)Margarita,profesora de inglés y bibliotecaria, soltera; e) Jorge, militar, casado con Margarita Jovanovics Figueroa , con cuatro hijos; f) María Teresa, profesora de letras, casada con Carlos García Pareja, con tres hijos y g) Fernando,ingeniero, casado con Claudia Becker Lastra, con cinco hijos.

3-JULIO TORINO ORÚS, nacido en Salta en 1919, fue abogado, presidente del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Salta y casó con Mercedes Escudero Gorriti en 1955.Tuvieron siete hijos.
4- MARÍA TERESA
TORINO ORÚS, nació en Salta, en 1922, casó con Francisca Uriburu Michel y fue abogado. No tuvieron hijos.
5-MARÍA DEL PILAR
TORINO ORÚS, nació en Salta, en 1924, casó con Julio Michel Cornejo, abogado en 1949.Tuvieron siete hijos.
6-MANUEL
TORINO ORÚS, nació en Salta en 1926.Casó con Carmen Ortiz Sánchez de Bustamante, en 1947.Tuvieron cuatro hijos.

Mis abuelo, don Manuel Almudévar Vallés se casó con mi abuela doña Pilar Casaus López, nacida en el  pueblo de al lado de San Juan de la Peña, llamado Botaya y de donde guardo algún  libro del Padre Larripa, que al cerrar el Monasterio por la misma Desamortización que acabó con el de Montearagón, las habitantes de Botaya,  tomaron algunos, para guardarlos y leerlos en sus casas, impidiendo que fueran abrasados, como lo fue todo el Monasterio  de Montearagón y gran parte del de La Peña.
Siempre se comunicaron por correo los habitantes de casa Almudévar de Siétamo, situada en la Plaza Mayor de Siétamo, con el  matrimonio emigrado. En 1930, en que yo nací, murieron mis dos abuelos. Llegó la guerra Civil y casi todos los papeles, incluidas sus cartas, desaparecieron. No desapareció solamente la correspondencia familiar,  sino además sesenta y tres antiguos cuadros de pintura y libros históricos como Las Crónicas de Diego de Aysa. Yo tengo un borroso recuerdo de los cuadros y de los libros porque mi querida tía Luisa, nos entretenía jugando lejos de tan sagrados recuerdos, para que,  como niños, mis hermanos y yo,  no hiciésemos algún destrozo.
Pero, al llegar la Guerra Civil el año de 1936, tuvimos que huir a Huesca y en nuestra casa se destruyeron y se robaron  muebles, libros, cuadros y todo lo que allí se encontraba. Don José María Trisán de Fañanás, que estaba de chofer con los nacionales, un día, entró en mi casa y en un saco metió todos los papeles antiguos que pudo y los entregó en Huesca en la Farmacia de Llanas Almudévar.  Al volver a Siétamo mi padre,  una vez acabada la Guerra, encontró muy pocas cosas, de las que  se conservan algunas fotografías   disparadas por mi tío Don Feliciano Llanas, unas sacadas del saco del generoso  Trisán y otras de  la Torre de Casaus, que estaba debajo del cerro de San Jorge de Huesca, con su ermita dedicada al santo patrono, que ayudó a los cristianos a conquistar Huesca en 1096 y donde tenía mi familia una vivienda en la que se encontraron cartas de correspondencia, enviadas por los parientes argentinos y un hermoso látigo, que se conserva como nuevo y que también está fotografiado en manos de mi tío José María, vestido de gaucho de la pampa argentina. El látigo con su cámara escondida, en la que se aloja una especie de machete o espadín, que tenía por objeto, sacarlo, unas veces para atacar y otras para defenderse y siempre para domar el ganado y para bailar  Este látigo se guardaba en la Torre de Casaus y después en la casa de Siétamo, muchos años, pues en una fotografía aparece entre las manos de mi tío José María Almudévar, hermano de mi padre Manuel y estando mi tío revestido con un traje de gaucho, que ya está desaparecido. El látigo toda mi familia lo ha tratado con cariño y se conserva como nuevo y se venera como una reliquia, unida al traje de gaucho, de aquellos queridos parientes de la Argentina El bonaerense,  que   se llamaba JOSE ORUS ALMUDEVAR se escribía con mi padre y todavía he encontrado una carta suya escrita en Gijón (Asturias), donde mi padre me dijo que  estaba ocupando el cargo diplomático de Cónsul. Esta carta es de fecha once de Junio de 1926.  Comunica a mi padre que había recibido en Gijón, dos cartas, una para su madre y otra para él y dice que después de leídas, complacido, expidió la primera para América. Escribe con estilo y con gran sensibilidad, pues hablando de las cartas dice así:”De la primera me son particularmente agradables los recuerdos de los riquísimos Mariví (mi hermana mayor) y Lorenzín (primo hermano mío) con sus raras cualidades imitativas del tión lejano que una vez pasó por Siétamo, y que ahora les envía una porción de besos”. Luego escribe: “He encontrado en casa de un amigo de Gijón una obra heráldico-genealógica de colosales proporciones, y en ella, unas notas sobre nuestro apellido. De estas tomé copias literal y fotográfica que considero pertenecen de derecho a mamá y a vosotros, y por consiguiente envío a Buenos Aires y a Siétamo. Van adjuntas”.  Escribe, a continuación de “Nuestra querida Teresina, la que dejó los pinceles en abandono imperdonable, quizá tenga la ocurrencia de hacer, con los elementos que os envío, una copia colorida mucho más perfecta que la que os va. Ojalá sea”. Como escribe José María:”Nuestra querida hermana Teresina, que dejó los pinceles en un abandono imperdonable”, aprendió a pintar de niña, pues era  tarea que utilizaban las familias  para educar a sus hijas. Esta educación artística y disciplinada, le fue impartida en mil ochocientos y pico y en 1926,  José María Orús, escribe que Teresina “quizá tenga la ocurrencia de hacer, con los elemento que os envío, una copia colorida mucho más perfecta que la que os va”.  Lamentábase  el cariñoso pariente de que Teresina no pudiera pintarnos algún retrato de la familia o algún colorido paisaje. Aquella carta fue escrita en Gijón el once de Junio del año 1926, año en el que todavía no había venido yo  al Mundo. No sé si enviaría a mi casa, alguna obra en color, porque el año 1936, estalló la Guerra Civil, lo que no dio tiempo a mi familia para recoger nada, pues entre otras obras,  los “rojos” se llevaron sesenta y tres cuadros de nuestra casa. Esto no fue nada, porque salimos vivos todos los miembros de la familia, no como le ocurrió a Mosen Jesús Vallés Almudévar de Fañánas, doblemente pariente vuestro y nuestro, al que le fusilaron a su buena madre y a su hermano de unos dieciséis años. Mi hermana María, la única que conmigo queda de los seis hermanos, me dice que mi padre, después de la Guerra Civil, recibió una tarjeta de felicitación por haber salido de ella, sanos y salvos. No se acuerda María de quien fue el argentino que la escribió, pero yo creo que fue Manuel Orús Almudévar, que se murió hace pocos años. A Jesús Vallés, lo conocieron Manuel Torino  y sus hermanas Carmen y Pilar, cuando ya hace muchos años los recibimos en mi casa de Siétamo, enseñándoles la fotografía de su madre TERESINA ALMUDEVAR.  Sintió ella una emoción al encontrarse retratada a su madre, que la impulsó a decir toda emocionada: “¡mi mamá!”. Después fuimos a comer con José Antonio Llanas Almudévar y con Jesús Vallés, también Almudévar y pariente vuestro  y nuestro, con vosotros por los apellidos Vallés y Almudévar. Hace unos pocos años murió el sacerdote Jesús Vallés Almudévar, al que para la Guerra Civil, le mataron a su madre y un hermano. Teníamos apellidos comunes pero usábamos muchos nombres familiares en unos y en otros, como, por ejemplo Manuel, José María, Antonio, Margarita y Teresina. 
El  retrato con carboncillo de MANUEL ORUS, nacido en 1889, que  fue abogado y Juez Nacional de Primera Instancia como pone en la parte posterior del mismo y escrito por mi padre, tiene veinticuatro centímetros de altura por dieciocho de anchura. Está dibujado sobre una recia cartulina y dibujado con lápiz, resultando un retrato de gran belleza. Tengo una fotografía de MANUEL ORUS ALMUDEVAR, enviada a mi padre y sacada en 1933 y un retrato dibujado a  lápiz y realizado  el mismo año de 1933. En la fotografía se ve la bondad de los  ORUS  ALMUDEVAR, su tranquilidad acompañada de un gran sentido de la justicia, su elegancia  y en el dibujo se cruza su mirada penetrante y serena con la del que siente la necesidad de interrogarle. No eran la fotografía  y el retrato de José María, pero al leer la carta que éste  escribe a  mi padre, estoy leyéndolo a él, pero representándose en mi cabeza la imagen de MANUEL ORÚS  ALMUDEVAR, dos hermanos gemelos en su físico y en su espíritu.
  José María, escribe desde Gijón una carta familiar, genealógica y moral, que dice del hermano de mi padre, eternamente soltero y conocedor del único oficio de  la vida en que no se trabaja, que es el de vividor.   Dice de él : ”Otro “imperdonable” tenemos en la familia: mi tocayo. Invítalo de mi parte a calificar su actitud de reiterado silencio ante mis cartas. Dile que yo no quiero hacerlo, por temor a subirme un poco en la calificación; pero que él, con mayor confianza consigo mismo, puede apretar cuanto quiera en los adjetivos, seguro de que nunca me parecerán exagerados”. ¡Dios mío,  qué razón tenía José María Orús Almudévar, al diagnosticar la “vagancia” de su primo José María Almudévar!.
No es que su primo y tío mío José María Almudévar fuera malo y no quisiera tratos con  sus familiares, sino que siempre estaba alegre y de conversación con todo aquel con el que se encontraba. Pero no quería obligaciones que le obligaran a trabajar o hacer el sacrificio, de simplemente, escribir una carta o contestarla. No fue el hermano heredero, pero tenía derecho a vivir en casa  Almudévar, sin trabajar ni manualmente ni administrativamente. Estuvo algún tiempo en Zaragoza, para estudiar la carrera de Ingeniero. No aprobó ninguna asignatura y al llegar a su casa de Siétamo, le preguntó su padre que era lo que prefería, si estudiar o no. El padre de José María, don Manuel Almudévar Vallés, fue un hombre trabajador, pues llegó a levantar la Fábrica de Harinas de Siétamo, pero a su hijo no le transmitió la cualidad de ser útil,  por medio del trabajo para la sociedad humana.  El, como si se encontrara en apuros, no se tomó la molestia de contestarle y allí se dedicó a vivir, primeramente  en Siétamo y después de la Guerra Civil en la Torre de Casaus de Huesca, cuando sus hermanos le ofrecieron la oportunidad de ser transportista, a lo que no contestó, como no contestaba a las cartas de su primo José María Orús. Pero siempre fue  acompañado y siempre servido por su hermana y tía mía, Luisa. Esta fue una santa mujer, pues siempre estaba sometida por el amor al prójimo. Cuando éramos niños, a mis hermanos y a mí, algunos montados en la burra torda, nos bajaba a todos a bañarnos al río Guatizalema, donde nos instalaba al lado de una fuente y nos servía agradables meriendas. En Huesca apoyaba a los que pasaban apuros económicos y llevaba alimentos a diversos conventos de clausura. A José María le ayudó a pasar una vida feliz. Montaba en su caballo y paseaba por el monte y en ocasiones cazaba algún conejo o perdiz, pero no se apeaba del caballo para recoger ninguna pieza, porque ¿cómo se iba a sacrificar?. En el hogar siempre estaba de conversación humorística y yo me acuerdo de cómo en una ocasión levantaba la cabeza y se miraba con cara de mal genio, torcía la boca y me  preguntaba que quien era aquel personaje, que estaba representando.  Me dijo  que era Musolini, el rostro del político, que estaba imitando y yo, con sólo cinco años, también imitaba la figura todopoderosa del dictador. Aquello, después me ha parecido una profecía de mi tío José María de la proximidad de la Guerra Civil,  que iba a llegar muy pronto.  En la Guerra Civil por no tener ya edad para ingresar en el Ejército, hacía por las noches vigilancia por las trincheras voluntariamente y no lo pasó muy mal, pues se consolaba echándose buenos tragos de vino. Fue feliz, mi tío José María, pues nadie de la familia le achacó ningún vicio ni  defecto. Sólo su primo y tocayo José María Orús Almudévar, lo quiso enmendar. En la carta que desde Gijón le envió a mi padre, le decía: “Otro imperdonable  tenemos en la  familia: mi tocayo, invítalo de mi parte a calificar su actitud de reiterado silencio ante mis cartas”. Acaba esta carta, escribiendo:”Sólo un temor me asalta en este caso, porque lo sé honrado; y es el de que imite a aquel prototipo de la honradez y de la justicia que, a puñetazos, se puso a sí mismo un ojo negro por haber descubierto que hacía trampas en un solitario”. Y después de esta anécdota moral le pone a su primo:”Que no te dé tan fuerte, José María y que me contestes, ¡concho!”. Mi tío José María, era feliz leyendo todos los días el periódico ABC y recibiendo tus cartas, unas procedentes de Gijón y otras desde la Argentina y lo demostraba, revistiéndose con las ropas de gaucho que le mandasteis desde la sonora Argentina y haciendo exhibiciones con el látigo precioso con el que hacía ejercicios como los hacían  los gauchos en la Pampa. Bueno, quizá exagere con esta afirmación, porque el látigo está igual que nuevo con los años que hace que su familia nos lo envió a Siétamo.  Don Feliciano Llanas sacó una  fotografía de José María con la ropa de gaucho y  agitando el látigo.
José María Orús Almudévar en su carta dirigida a mi padre el día 0nce de Junio de 1926, muestra un gran amor a su familia que se quedó en Siétamo, en tanto su madre unida con su padre, emigró a la Argentina. ¡Con qué delicadeza trata a mi hermana Mariví y a mi primo Lorenzín! y habla de “sus raras cualidades imitativas del tión lejano, que una vez pasó por Siétamo, y que ahora les envía una porción de besos”. Envió a los Almudévar de Siétamo “copias literal y fotográfica de una colección heráldico-genealógica”, diciéndoles que “pertenecen de derecho a mamá y a vosotros”. Hoy ,después de ochenta y seis años de recibir el dibujo del Escudo de Armas de los Almudévar y no queriendo ser tan poco cumplidor como mi tío José María, os envío una fotografía del escudo de los Orús.
El tiempo va pasando y de la misma forma que ya no podréis lucir lar Armas de Almudévar, quizá tampoco os den categoría las de Orús, aunque ya la poséis. Sin embargo, después de leer la carta de José María Orús Almudévar a mi padre Manuel Almudévar, me ha dado la impresión de que  el tiempo pasa para los hombres, por lo menos por sus cuerpos, pero nuestros espíritus, deben volar por los caminos de Dios, que es eterno. Y de la misma forma que yo he recibido una gran satisfacción con la contemplación del retrato y de la fotografía de Manolo Orús Almudévar y he aplicado su mirada a José María, ambos por los cielos se acordarán de nosotros,  aunque ya no tienen laringe ni boca para hablarnos, ni oídos para escucharnos; pero  tendrán medios para enterarse del agradecimiento que yo, Ignacio Almudévar les envío por sus rasgos y por sus palabras. Manolo Orús Almudévar, del que tú, MANUEL TORINO, en tu carta del 24 de Julio de 1977, me recuerdas que poseo su fotografía.
Pero conservo una fotografía, sacada en Buenos Aires, que el día uno de Enero de 1903, recibida en casa Almudévar de Siétamo, en la que aparece una bellísima y elegante dama, todavía muy joven, que representa a Doña TERESINA  ALMUDEVAR VALLES, casada con ANTONIO ORUS VALLES, tía de mi padre y madre de siete  hijos e hijas, con los apellidos ORUS y ALMUDEVAR. El año 1977, me escribió MANUEL TORINO ORUS y me decía:” Ayer día 23 de Julio, fui a visitar a MANOLO ORUS (¿recuerdas que tú tienes su fotografía?) y con unos pocos papeles que conserva y un mucho de su memoria, hemos compuesto los datos que te envío en hojas separadas. Puede haber algún error en las fechas, pero son, en general correctas y los que hubiese de menor cuantía).Dice a continuación que “desde que nos despedimos, continuamos nuestro viaje con CARMEN y PILAR….” Los tres coincidimos en que el hecho de “encontrarnos a  ti  y los tuyos y todos los primos con quienes estuvimos, fue lo que nos “hizo” del viaje, sin duda, lo más agradable que nos ocurrió”.  
Su hija se emocionó al contemplarla, con un cariño semejante al de mi padre, que guardaba esa fotografía, después de haber sufrido los dolores de una Guerra Civil y criminal, como quien conserva un santo o un antepasado suyo. A mí me da la impresión de que alguna devoción me transmitiría, porque al encontrar en la Plaza Mayor de Siétamo, a sus hijos, como una chispa me vino el recuerdo de la fotografía de TERESINA ALMUDEVAR, y corriendo los acompañé al despacho donde la guardaba y se la mostré. Les di una copia de esa emigrante española, bella, elegante  y  simpática, más animada  que mi tío José María Almudévar Casaus. Supongo que la conservaréis, como yo, pues también os la presento en este escrito.  
 Al despedirse no se olvida de nadie, pues escribe: ”Recuérdanos a Jesús, A Luis y  Mariví, a José Antonio y María Antonia y sus hijos, particularmente a María Teresa para que no nos olvide.
A Felisa y los chicos muchos cariños, muy especiales de CARMEN para la pequeña Pilar, y para ti un agradecido y cariñoso abrazo de CARMEN  y MANOLO. 
    

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