jueves, 24 de diciembre de 2020

Cuento post-Navidad

 




En estos días de Navidad, me acuerdo cada año de mi hermano Luis Almudévar, Capitán de la Marina Mercante y de su esposa, María Pilar Arnal, que tuvieron a su hijo Luis Manuel y a sus hijas Marina y Natalia, a los que educaron y que son los tres felices en este mundo. Natalia continúa el espíritu de su padre, con el niño Teo, que ha tenido con Juanma, y que es inteligente y se mira al mar. Su madre le leerá el cuento de post-Navidad y él se acordará toda su vida de su abuelo.
Este cuento, que viene a continuación es el que escribió mi hermano Luis en las Navidades del año 1980, mientras navegaba desde la Guinea a España.
-Cuento post-navídad
En recuerdo de un cuentista navideño: mi padre.
Veinticuatro de diciembre. -Nochebuena de un año cualquiera,
en el Atlántico Sur. Un barco navega, rumbo a España,
con 19 hombres a bordo. Sol de justicia y cuarenta grados a la sombra.
El cocinero da los últimos toques a una sabrosa cena. Al crepúsculo,
los pilotos hacen sus cálculos de situación observando las estrellas.
Los navegantes tienen algo de Reyes Magos ,ya que después de
veinte siglos siguen las estrellas para llegar a su destino.
Todo- está a punto. El “viejo”- (irónica, cariñosa y tradicionalmente
al capitán se le llama el ’viejo’, independientemente de su edad),
preside la mesa, toma un aperitivo y se dirige al puente de mando
haciéndose ‘cargo de la navegación y dejando a sus 18 hombres
enfrentados con la cena.
El barco no debe detenerse -en su camino y el “viejo” pasará toda
la noche de guardia para que los tripulantes puedan disfrutar
tranquilos, de su fiesta.
La noche es larga y en la soledad del puente va recordando
lejanas Navidades familiares. La radio le acompaña y, según
va bajando el nivel de las botellas, va aumentando la alegría
en el comedor. Pronto llegan al puente los ecos de canciones
de casi todas las tierras de España: hay vascos, gallegos, asturianos,
andaluces, catalanes, canarios y, alguno, de secano, como el “viejo”.
Cada uno las canta como sabe y puede. Al final todos se
ponen de acuerdo y entonan el “Noche de paz”
y el “Asturias, patria querida”. A la madrugada va apagándose
el bullicio hasta que, al fin, se hace el silencio. La gente está
cansada y tienen que enfrentarse, al día siguiente, con su dura
jornada de trabajo.
Pasan los días y, en febrero, el buque llega a su destino.
El “viejo” es recibido por su familia con los brazos abiertos,
prepara un sencillo Nacimiento, adorna su casa con motivos
navideños, compra provisiones para una buena cena, villancicos,
los regalos comprados en exóticas tierras en sus envoltorios,
al pie del Belén...
A pesar de todas las tradiciones, aquel año de gracia cualquiera,
en el hogar del capitán, Jesús nació en febrero.
Luis ALMUDEVAR ZAMORA.
(En la mar, Navidad de 1980).

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Josefina Lanuza narra el cuento de Navidad de Manuel Almudévar


Cuento de Manuel Almudevar Casaus.

 https://www.radiohuesca.com/sociedad/josefina-lanuza-narra-el-cuento-de-navidad-de-antonio-almudevar-24122019-133479.html

Josefina Lanuza ha extendido el cuento de Navidad de mi padre Manuel Almudévar Casaus. Radio Huesca ha contado con la inestimable colaboración de Josefina Lanuza, una de las grandes voces de la radiodifusión aragonesa, que este año de 2.020 ha sido como todo el Mundo, herida por la Peste. Con su voz clara y sensible,  narró magistralmente, el año pasado, un cuento de Navidad, escrito por mi padre Manuel Almudévar Casaus.

La fotografía de Josefina Lanuza, la presenta sentada en la iglesia del Monasterio de San Miguel, con sus auriculares puestos y con el texto de Manuel  Almudévar  Casaus que escribió en Jaca ,en 1.936k, que muestra entre sus manos, como una aproximación a su corazón.

Este vocabulario aragonés, que ya se estaba finalizando su uso, lo escribió mi padre atando su sensibilidad a la tradición de la Fabla Aragonesa, que entonces, siendo yo un niño, todavía se hablaba en nuestro pueblo de Siétamo y en la misma capital oscense.

Esperemos que el corazón de Josefina Lanuza, siga recitando en el Monasterio de San Miguel, esta tradición aragonesa, que nos llena de amor al Nacimiento de Cristo, tan amado por el pueblo aragonés y por la monjas del Monasterio.

¡Josefina tu corazón no olvidará el nacimiento de Cristo y seguirán tus labios recordándonos, a Cristo, a nuestra lengua y a ti!   


La Virgen de Nunca.-

 

¿Veis la nieve que blanquea aquellos Puertos? Joaquín Costa.

 Dicen que quieren llevar el agua del Ebro a lejanas regiones. Tal proyecto aturde a los  aragoneses, que desde hace muchos años quieren regar sus tierras y no lo han  conseguido. Por ejemplo en mi pueblo de Siétamo, los vecinos hemos intentado en tres ocasiones regar nuestras tierras; la primera en 1823, intento que se canta en la jota  siguiente: ”Los señores de Siétamo- pusieron el monte en huerta- y “pa” la Virgen de Nunca- pasa el agua por la acequia”. La segunda tuvo lugar en 1915,cuando veintitantos pueblos de la cuenca del  Guatizalema acordaron levantar el pantano de Vadiello, pero no lo levantaron ellos sino, que   después de la guerra civil, lo levantó el Regimen  y les llevó el agua a la capital, dejándonos de secano a los que dos veces habíamos planeado regar con aguas de nuestro río. La tercera vez,  para evitar gastos, cruzaron el canal que venía del pantano del Grado, por la carretera n-240,a la altura de  Peraltilla, perdiendo el nivel de las aguas  hacia arriba y olvidándose  de regar Angüés, Siétamo, Loporzano y por fin Huesca.

Y,  ahora, tal vez sea para “consolarnos”, vemos como se quieren llevar el agua, sin saber seguro si vamos a poder usarla, cuando sabemos, como nos dice el viejo sistema de riego “por boquera”, que se empieza a regar por arriba y se acaba por abajo.

En muy poco tiempo han abandonado en Aragón la Agricultura 1.600 agricultores y luego dejarán la Ganadería, quizá otros tantos. Ya lo profetizaba la canción de Siétamo: ”Los señores de Siétamo - pusieron el monte en huerta- y “pa” la Virgen de Nunca –pasa el agua por la acequia”.

Con profecías como esta y con la triste experiencia vivida por los agricultores parece imposible esperar otra solución. 

En estos primeros días del siglo XXI, en la trastienda de Don Federico Balaguer, he escuchado la conversación entre dos señores, ya mayores. Uno Nicolás Bagüeste, nacido en Buera y el otro Hilario Mateo, nacido en Pertusa. El primero recordaba las palabras de su padre sobre Joaquín Costa, cuando decía a los muchachos de Graus: ”Escucháis  el ruido que hace el río, pues es el agua la que lo provoca y que puede convertirse en oro, porque haciendo presas y canalizando el agua correría y regaríamos toda la provincia”.

Hilario Mateo, al escuchar estas palabras, contestaba con las que su padre había escuchado a Joaquín Costa:”¿Veis la nieve que blanquea aquellos Puertos?, pues se podrá aprovechar par regar todos los campos de secano de la provincia”. Intervino de nuevo Nicolás Bagüeste, diciendo que el Canal que nace en el Pantano del Grado, se concibió en otros tiempos, según afirmaba su padre, para regar todos los campos de secano de la Provincia. Intervino de nuevo Nicolás Bagüeste, diciendo que el Canal que nace en el pantano del Grado, se concibió para regar, en otros tiempos, según afirmaba su padre, entre otros lugares a  Buera, donde tenía una finca llamada Bachimaña, donde había hablado con unos ingenieros que por aquella zona determinaban los lugares donde había que clavar estacas. Después regaría por Abiego y su comarca, luego por Angüés y la suya, más tarde por Siétamo y pueblos próximos, por Loporzano, por Quicena, por Huesca, etc. etc. Añadió Nicolás que, en Berbegal, un señor desvió una acequia (la de Terreu) para no regar su enorme finca, para evitar expropiaciones, dejando de paso de secano a varios pueblos, entre ellos a Terreu y al Tormillo. Hilario Mateo al oír hablar de dicho caso, se acordó, pues él había trabajado en Auxini en la citada zona de Berbegal (Monesma y Morillo) y dijo como habían hecho un descenso del agua de unos seis o siete metros, por no regar la enorme finca que he citado de dicho señor. Dijo que el salto de agua lo podían haber empleado para producir energía eléctrica para poder regar por aspersión. Y se acordó de que en su Pertusa natal también se oye el ruido del río Alcanadre que pasa por su profundo cauce, mientras riegan con el Canal de el Grado. En tanto dicho río tal vez se dedique a regar Murcia o Almería, en tanto que aquí nos quedamos viviendo en un desierto. Este Hilario me salió con una jota, parecida a la de Siétamo, que cantaba con sus compañeros por la calle, cuando eran niños, que decía así: ”El canal de los Monegros-ni lo han hecho ni lo harán-porque los ricos no quieren-que los pobres coman pan”.

Al salir a la calle me encontré con otro hombre ya mayor de Mipanas y hoy vecino de Huesca que me dijo que viajando por San Lorenzo de Flumen, Frula, Montesusín y Orillena se ven tierras, que antes eran desiertos y ahora están convertidas en vergeles.

La Virgen de Septiembre se celebraba en jardines y ermitas, en Aragón

 





En Siétamo, frente al edificio, hoy Casa del Cura y antes de Antoñito el Herrero, situada al nivel de la Plaza Mayor, identificada  como  del año de mil setecientos cuarenta y cinco, frente al ahora campo de recreo y al Ayuntamiento de Siétamo, nos poníamos mirando al Sur-Este, para ver el Monte del Moncayo. No siempre veíamos este Monte, dada la gran distancia que lo separa del pueblo de Siétamo, ya que Zaragoza se encuentra a unos ochenta kilómetros de Siétamo y todavía faltan bastantes kilómetros para llegar a Tudela, que se encuentra al Norte del Moncayo.  Se encuentra Siétamo  en  el  Somontano Oscense, y está esta villa separada del Moncayo, primero por Huesca capital, debajo  por una gran porción de su provincia, luego por otra gran porción de la provincia de Zaragoza  y después, junto a la provincia de Soria, elevada por el monte Moncayo, debajo y muy próxima a la navarra Tudela, limita con la provincia de Soria.
¡Qué lejos está Siétamo del Moncayo, pero sin embargo, qué bien se divisa el Moncayo desde Siétamo!. Digo que se divisa bien ese Monte que está en la provincia de Zaragoza, debajo mismo de la localidad navarra de Tudela. Está muy cerca de esta ciudad navarra, toda ella ocupada por zonas agrícolas selectas, donde se cosechan espárragos, verduras y frutas. En cambio en el monte del Moncayo, se crían setas, que van a por ellas, entre otros, los navarros de Tudela y se oyen leyendas romanas.
En la superficie del Moncayo se observa el Monasterio de Veruela. ”En una celda iba consumiéndose el cuerpo de Gustavo Adolfo, pero en la Cruz vecina se agigantaba el espíritu de Bécquer, estimulado por esa constante majestuosidad de los montes”. Pero el Moncayo despertó la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer y la inspiración de Ana María  Abarca de Bolea, tía del Conde de Aranda, que vivió ya desde muy joven en el Monasterio de Casbas. Escribió una obra teatral en el Monasterio de Casbas, desde donde se  ven  mutuamente el Monte del Moncayo y Siétamo y Casbas, al pie de la Sierra de Guara.
Mercedes Campo, hija de un Alcalde de Huesca, que fue Directora de la Escuela Normal y que consiguió el Título de Tesis Doctoral, escribió esa Tesis que tituló “Edicigón y Estudio de la vigilia y octavario de San Juan Bautista ”.Esta doctora descubrió el nacimiento en la ciudad de Zaragoza de Doña Ana  Francisca de Bolea, que estaba en relación intelectual y religiosa con el prócer oscense don Vicencio Juan de Lastanosa.
En esta época de la novela pastoril y campesina, fue cuando Lastanosa se cuidó de los maravillosos jardines que acogían su casa en una época en que Ana Francisca de Bolea escribió la “Vigilia y Octavario de San Juan Bautista”, en que representa  la poesía, la santidad, la tragedia y los MISTERIOS de la NATURALEZA, en aquel jardín maravilloso de los Montes del MONCAYO. En “La cultura del Barroco y sus jardines” escribió José Enrique Laplana  Gil que “muestra como en la prosa novelística se produjo en el Barroco, la sustitución lenta de lo pastoril por lo cortesano en la que  el cortesano-pastor  cede su puesto al  cortesano paseante”, porque como dice Fray Alonso Remón “pasear por los jardines es recreación propia de príncipes y poderosos”.
La mente de Ana Francisca Abarca de Bolea, era noble, pero amiga de la humildad y de la igualdad humana y espiritual entre los nobles y el pueblo, por eso escribe Don Ricardo del Arco, al que yo admiré en mi niñez, en “La erudición aragonesa en el siglo XVII”, sobre “El laberinto creado por Ana Abarca de Bolea en su Vigilia”, que se encontraba en un hermoso jardín situado en las laderas del MONCAYO…y el laberinto que tenía LASTANOSA en sus maravillosos jardines”.
“No se puede dejar separadas esa zona del Moncayo  y la de la Sierra de Guara, debajo de la cual se encuentra el Monasterio de Casbas, en el que Doña  Ana entró ya a los tres años”. “El contraste entre el comportamiento de los cortesanos y el rústico de los pastores lo pone Doña Ana en evidencia, en la corrida de toros que se celebra en el Moncayo, como una más de las fiestas que se celebran para honrar a San Juan Bautista. Aquí se ve la diferencia que se daba entre los caballeros que en la fiesta de los toros han tenido como herederos a los actuales rejoneadores  y los pastores a los toreros de a pie. A ambos, los asistentes a los toros del Moncayo, les manisfestaron su admiración por la bizarría  de los pastores, ya que todos, los cortesanos y los rústicos, iban vestidos de pastores. Ahora ya no hay diferencia entre una y otra clase de toreros”.
A Doña Ana Francisca de Bolea, no le llama la atención que hubiera gentes con posesión de bienes materiales, pues  dice  Doña  María Angeles Campo : “que a Doña Ana Francisca Abarca de Bolea , no le repugnaba que hubiera gentes en posesión de bienes materiales, pues dice que “para celebrar las  fiestas de San Juan  se unían gustosos desde el opulento ganadero hasta el menos crecido rabadán”. “El dinero ha sido y es necesario, pues en aquellos tiempos se creaban amparos para los necesitados” aunque siempre han tenido necesidades muchos ciudadanos. La misma Doña Ana Francisca de Bolea hace “ver como se unían gustosos desde el opulento ganadero hasta el más menudo repatán”.
El dinero era escaso ,y en el mismo Monasterio de Casbas, donde fue Abadesa Doña Ana Francisca de Bolea, se llegaron a pasar periodos de pobreza. “Estos fenómenos explican la evolución social, que pretendía Doña Ana Francisca, es decir que el hombre no sea cortesano o pastor, sino que todos sean hombres”.
Toda la sociedad lleva en su mente  y en su corazón el deseo de usar sus jardines ,que en tiempos pasados eran solamente unos pocos ciudadanos los que podían gozar de ellos y en muchas urbanizaciones se añade un jardín a una vivienda. Recordando a Ana María Abarca de Bolea, que pensó en crear un jardín en el Moncayo, para todos los ciudadanos.
“Podemos concluir, pues  que  la  síntesis  y  la  antisíntesis  entre lo natural y lo artificial, tan típica del Barroco,se manifiesta en  la Vigilia y Octavario  de San Juan Bautista en la presencia del paisaje artístico y en la ermita ruinosa y ornamentada, como primeros espacios sobre los que se desarrollan las fiestas pastoriles”.
El Parque de Huesca,ocupado en vida de Lastanosa, fue admirado su discípula Doña Ana Abarca de Bolea, que más tarde desapaeció.

martes, 22 de diciembre de 2020

Rebrota en el mundo la Peste Negra.-

 

   

¡Cuantas pestes ha sufrido la Humanidad, a las cuales, han llamado Peste Negra!. Un equipo de investigadores ha extraído el genoma  de  la  peste  bubónica de cuatro cadáveres muertos por el año de 1.348. Estos sabios permitieron obtener el genoma de un patógeno, que hizo morir a unos 30 millones de personas. ¡Cuantas pestes han atacado a la humanidad y escasamente nos han informado a los humanos de las miserias y de las muertes que atacaron a la humanidad!. No es preciso narrar las luchas guerreras que se cruzaron entre los hombres ni siquiera las epidemias patológicas, que acabaron la población en varios lugares del Mundo, porque así no se acuerdan de los dolores que tuvieron que sufrir. Pero la Historia Universal, cuando a los humanos que quedamos por el Mundo, nos recuerda, hechos de enfermedad y de muerte, que pasaron por el Mundo, como los que están ocurriendo en estos momentos del actual año de 2.020. Se conoce el nombre que  causa  la “Peste” actual, como  el “Coronavirus”, causante de la muerte de un tercio de la población de Europa.
¿El cambio de clima que cada día parece que se van los  hielos de los Polos Norte y Sur, tiene algo que ver con esta enfermedad, que se declarado en gran parte del Mundo?, como si el cambio de temperaturas en el Mundo, ha podido ser la causa de la agresividad de la “Coronavirus”.
Mi padre, Manuel Almudévar Casaus nació al fin del siglo XIX y murió a los ochenta y ocho años de edad en el pasado siglo XX y todavía recuerdo los relatos que me contó, sobre aquella Pandemia de gripe de 1.918, también conocida como la “gran pandemia de la gripe o la gripe española”. Dejo esta universal infección una gravedad enorme, y sin embargo si no por mi padre, todavía no me hubiera enterado de ella. Mi padre no pudo olvidarse de esta  destructora y siempre nos la contó a sus hijos. Él todavía estaba soltero y fue afectado por aquella “gripe de 1.918”. Una vez habiéndose encontrado sano, se unió al Practicante Señor Jorge y se lanzo a combatir aquella enfermedad que amenazaba a los habitantes del pueblo de Siétamo. Iban a visitar a todos los  enfermos  del citado pueblo y les proporcionaban alimentos, consiguiendo de esta forma, que no hubiese ningún muerto por aquella Pandemia.   Pero no fue la última peste que llegó a Siétamo, porque ahora el año de 2.020, se está ensayando con el MUNDO, otra gripe, que ha cerrado las puertas de los domicilios a sus habitantes.

La tradición tiene sus argumentos entre Siétamo y Liesa. Hoy estos dos pueblos están unidos por más modernas carreteras, porque antes estaban unidos por caminos, por los que en ocasiones de lluvia es difícil de pasar. Iba desde Huesca hasta Alquézar un camino y a partir de Siétamo, se llegaba, pasando por el río Guatizalema. Yo pasaba muy poco por él, pero me acuerdo de su aspecto, al salir del Monte de Siétamo, de  espacios muy rústicos y rocosos. Por el Norte se contemplaba la Sierra de Guara, con terrenos  desnivelados con rocas y entre ellas nacían múltiples carrascas. Por el Norte además de contemplar la plenitud de la altura de la Sierra, a veces se divisaba algún pueblo como Castejón y de Arbaniés. Cuando salía de ese terreno quebrado, estaba entrando en los campos cultivados de Liesa. Tenía aquel terreno el aspecto de “BARRANCO MUERTO”  como tiene por nombre ese terreno, que le pusieron ese triste nombre, en el que echaron los cadáveres de una peste negra. Eligieron los sietamenses  ese terreno solitario, entre Siétamo y Liesa. Yo cuando pasaba por ese espacio de monte que se desprende la Sierra de Guara, procuraba ver algún triste cementerio que me hiciera recordar la tristeza de aquellos niños, hombres y mujeres, pero sólo recordaba una soledad de nuestros antepasados difuntos, de los que creo que el Señor, se sigue recordando.
Pero posteriormente al despojo de los difuntos de la  anterior  gripe, que acabo de situar en el Camino que va desde Siétamo a Liesa, como la llamaron en toda Europa, que la puso de luto a toda ella, llegó la Gripe de 1918, kgripe española
Las muertes en el Mundo fueron incontables, pero España no se pudo escapar de que se le diera el papel de origen de la  gripe de 1918.
Cuando llegó la pandemia mundial de 1918, conocida con el nombre de  Gripe Española, se utilizaron cantidad de remedios: unos practicaron el arte de sangrar a los pacientes, otros aplicaban oxígeno. Fueron muchos más los remedios  utilizados , pero hubo un remedio terapéutico que demostró algún éxito: la transfusión de sangre de pacientes recuperados a nuevas víctimas.
 Yo cuando pasaba por “Barranco Muerto”, soñaba con la muerte, pero no podía salir del osa zona y me encontraba en la soledad, aquella en que se quedaron los antiguos vecinos de Siétamo, de los que nadie se acuerda. Aquel camino, que en viejos tiempos fue el paso por el que se pasaba desde Huesca a Alquézar, era muy utilizado por caminantes, que tenían en Siétamo la “CASETA De LOS POBRES” e iban a Alquézar pasando por Liesa y la Ermita de este pueblo, para seguir camino hasta el hermoso pueblo de Alquézar. Ahora ya no pasa nadie por él y por “BARRANCO MUERTO”. Van ahora por la carretera N-240 y suben por ibieca a Alquézar. Por aquella comarca, donde se encuentran la iglesia del viejo   el abandonado Monasterio de CASBAS, ya casi ni queda vida, pero el Pueblo de Alquézar, se ha convertido en un lugar de peregrinación, con su elevado Monasterio, su iglesia más abajo y la belleza de su comarca. Allí, en aquel paisaje de una belleza montañesa, dirige las oraciones del pueblo el Cura, nacido  en Siétamo, CABRERO.  En aquella iglesia elevada, se venera  al Señor, que ha creado esa zona tan maravillosa por su belleza.
Pero el camino desde Siétamo hasta Liesa, en estos momentos, me acuerdo de él, porque esconde debajo de tierra a tantos vecinos de Siétamo, olvidados, y que ya no podemos saber nada de sus vidas.

lunes, 21 de diciembre de 2020

A Ignacio Almudévar colegial en el convento de San Viator de Escoriaza.

 


Por Manuel Almudévar Casaus.

Torre Iglesia Parroquial Escoriaza.


Fondo de paisaje vasco
Paseo de los juniores
Entre ellos se encuentra Ignacio,
Dios le haga de los mejores,
Bajo paternal mirada
Del hermano Director
Unos descienden al valle
Otros suben al alcor.
Muy viva conversación
De juegos y de deporte,
Quienes hablan del balón
Quienes nombran el remonte,
Que si Chiquito o Ayala
El de Vergara o Atano
Son campeones de pala
O campeones de mano,


Pero suena por los valles
El toque de la oración
Y el maestro y colegiales
Rezan con gran devoción,
Dirigiendo el pensamiento
Cada uno a su región.
El alavés a Estíbaliz
A Vitoria y sus llanuras,
El guipuzcoano a Aránzazu,
Sus valles y sus alturas,
El vizcaíno hacia Begoña
Que nunca quiere olvidar,
El navarro hacia Javier
Y San Miguel de Aralar
Y el aragonés a Huesca,
San Lorenzo y el Pilar.
Unidos en santo anhelo
Los jóvenes corazones
Elevan su ruego al cielo
Por sus queridas regiones.                                     Escoriaza,Mayo de 1945.-


¨¿Cómo podré ver a Ignacio?
Que tan alejado está, 
Quisiera verlo esta noche
Y posible no será, 
Pero he tenido una idea
Para hacer realidad
Lo que es quimera y deseo
De mi pobre humanidad,
Y es rogando que su madre
Esta noche desde el cielo
Por permisión del Eterno,
Pueda bajar a este suelo
Y cuando Ignacio se encuentre
Rezando al Niño Jesús
En la Iglesia de Escoriaza,
Resplandeciente de luz,
Recoja su pensamiento
Y lo eleve hasta la estrella
Más alta del firmamento,
Y así mirando hacia arriba
Los veremos a
Los  dos,
Cuando rueguen por nosotros
En la presencia de Dios.
Y aquí, todos muy unidos
Con devoción y fervor
Daremos gracias al cielo
Por tan singular favor.                                                 24-Xll-1944            

Las vacas y los hombres locos.-





Cuando éramos pequeños, cada labrador podía tener a su cargo, un número de ovejas igual al de las hectáreas que poseía. Esto pasaba en mi pueblo, que pertenece al Somontano, no tan verde como la Montaña ni tan seco como los Monegros. En ellos era escaso el número de vacas, siendo más grande en el Somontano donde se recogía veza, pipirigallo o esparceta y en alguna  huerta  se  criaba  alfalfa, complementando su alimentación con el pastoreo y la harina de cereales y de habas, más rica esta última en proteínas. En la Montaña llena de prados vivían  mejor las vacas, así como en todo el norte de España, es decir en la España húmeda.
Se comenzó a explotar más a nuestros animales y se comprobó la necesidad de enriquecer su alimentación con piensos, unas veces para complementar la alimentación natural, que usaban hacía siglos, con piensos complementarios, o para aumentar la producción de carne y leche en los animales, convertidos en “obreros” de estas producciones, para lo  que  hacían falta los piensos compuestos. Estos piensos son fáciles de crear, calculando las necesidades de un animal para su crecimiento, para su engorde o para producir carne o leche y luego, cogiendo una máquina calculadora se estudian los componentes y cantidades de los piensos que han de entrar para satisfacer esas necesidades. Para ello, como he dicho, son necesarias las máquinas calculadoras.
Pero ahora es cuando el pueblo se da cuenta de la locura cometida por el hombre, no por las máquinas calculadoras. Basta leer a Ramón J. Sender en su novela: ”Hughes o el once negro”, cuando habla de los errores del hombre y de las dichas calculadoras, diciendo: “Porque con ellas la equivocación del hombre inteligente puede acabar con la vida orgánica en el Planeta, vegetal o animal. Nosotros podemos cometer el error y la máquina desarrollarlo hasta la destrucción de la tierra e incluso del Universo”. Y eso es lo que ha comenzado a pasar con la alimentación de algunos animales, con el error de los humanos de crear piensos para el vacuno con harinas de carne animal, para los pollos con residuos de petróleo y para los cerdos con gallinaza o estiércol de las aves. “Nunca repetiré bastante que Hughes estaba seguro de que sus computadoras no podían mentir… una de las equivocaciones del hombre por impulsos vitales o mortales  puede obligar a las computadoras a hacer un error. En este error nos va a todos la vida. También en último extremo poco probable pero posible al universo entero”. Cuando era estudiante, me acuerdo de aquella frase, que decía: nada se crea ni se destruye, solamente se transforma. Y Sender, que también la había oído y reflexionado dice: “ Ya es sabido que nada se destruye en el orden universal, sino que se  transforma:  la realidad  tangible y visible se convierte en energía y esta en formas diferentes y nuevas de materia. Si es así y no hay duda según los sabios, ¿qué clase de seres heredará nuestro planeta?. Pronto vamos a dar en las fábulas infantiles de los robots y las arañas flotantes. Podría ser que no fuéramos tan lejos y que algunos prudentes insectos, por ejemplo las cucarachas, nos dieran la respuesta”.
Las cucarachas según Kafka ya tienen sus problemas y “no sería sólo el hombre  inteligente  quien  se habría equivocado, sino la humanidad entera y al parecer en eso estamos.”En la orilla del Apocalipsis”, es decir con más lío que las cucarachas de Kafka, por lo que somos los mismos hombres los que hemos de enmendar los errores que hemos creado en la alimentación de los animales, venciendo el odio contra algunas “probabilidades contrarias a sus  intereses”. Porque era el hombre el que “esperaba en último extremo equivocarse en su propio favor. Las maquinitas estarían siempre a su lado”.
Y como dice Sender el hombre de negocios necesitaba esas máquinas “y recelaba de ellas”. “Y experimentaba con ellas, pero no como hombre de ciencias-no lo fue nunca- sino como un financiero seudofilosofante o semitranscentralista”.
Y en mi tierra se acabaron los pequeños ganaderos y quitaron a los veterinarios de los partidos en los pueblos, pero el hombre de negocios los hizo investigar, en Inglaterra, Francia,  o España en el uso de alimentos sin valor, despreciando los productos agrícolas, como la cebada o la avena ya arrancadas las explotaciones del vino, de veza, o de esparceta, para luego con sus máquinas calculadoras “redimir a la humanidad”.
En el curso de la novela, apareció después una lechuza, sobre la ciudad que estaba buscando a un sapo y dos hombres lo vieron,  diciendo uno de ellos: ”No es frecuente hallar un sapo en estas avenidas de asfalto y macadán. Quisieron atraparlo”. La radio  entre tanto  emitía el Bolero de Rabel y dice Sender, que los dos hombres “querían atrapar al sapo y se movían a un lado y al otro según los movimientos del animalejo. “Estaban bailando con el sapo el Bolero de Rabel ”.  Michael preguntó a Hughes: “¿qué tiene todo esto que ver con el jijeo de la lechuza?. Es que  ella ha venido a comerse al sapo. Seguramente lo descubrió viéndolo bailar con los dos hombres”. Todo está relacionado en la Naturaleza.” Dijo más tarde Miguel a los del once negro que el  buho de la ”techumbre había acudido a comerse el sapo y de pronto los dos sintieron la necesidad de proteger al batracio y salieron corriendo”, con algunos industriales,  también corriendo, que prepararon el pienso para el ganado vacuno,con “carnuzo”.
“ Mr. Hughes… se apresuró a abrir la radio otra vez. No era sin embargo el Bolero de Rabel sino una canción boliviana titulada “El condor pasa”; aquí lo hubiéramos titulado: “ Los buitres vuelan”.
No me queda la menos duda de que nuestro Sender, del que celebramos el centenario de su nacimiento es un “profeta”.

La sequía por falta de lluvia y de hombres

  Cuando estos días del mes de Agosto, circula uno por las carreteras del Somontano o de la Tierra Baja, se da cuenta de como el monte está ...