jueves, 22 de febrero de 2024

Historia y Prehistoria, (¡por lo que he visto!) i





Dando vueltas por alrededor de Huesca, se da uno cuenta de cómo corre la Historia sobre este mundo. Un cementerio es un lugar triste, donde acabaron y acabaremos los seres humanos y uno observa  que hay varios cementerios, todavía visibles, en esta ciudad. Camino de Zaragoza, es decir en la carretera de Zaragoza, se encuentra el actualmente, principal cementerio de la ciudad de Huesca. De cara a su entrada principal, ya ves a tu izquierda, casi en la esquina, cerca  del ángulo, formado por la fachada principal y la larga pared que cierra este gran cementerio por el  Oeste, una puerta que se abre para entrar en el Cementerio Civil, en el qué, entre otros, reposan los restos del inglés que trabajó en el próximo Monte Agrícola de San Luis y uno de los dos oficiales militares, que intentaron proclamar la República. Pero siguiendo la línea que avanza hacia el Este y mira hacia el Sur, se encuentra la puerta principal de hierro, que suele recibir, cada día, a todos los difuntos, mejor dicho a la mayoría de los difuntos. Y digo a la mayoría, porque algunos, como un francés, que poseía una casa en el Coso Alto,  ordenó  que sus cenizas fueran echadas en el suelo de su finca, que poseía y ahora es de sus hijos, entre la carretera de Apiés y una cabañera, que sube a la Montaña. Las ovejas reposaban su marcha desde allá arriba, hasta la ciudad de Huesca, en un corral, que tenía preparado.
Es frecuente enterarse de que algunos difuntos, cuando todavía vivían, dispusieran ser  incinerados, y sus cenizas fueron lanzadas, por sus herederos, a los bosques o a los prados del Alto  Aragón y por la tierra descansan sus restos.
Bajando del Cementerio Municipal, no por la carretera, sino por un camino, que deja encima de él, el Cerro de San Jorge, hay una colina, en la que hay jóvenes que patinan o que saltan por encima de tableros, que ellos mismos montan y están sus tierras movidas, por sus saltos y por el roce de dichos tableros, cuando en viejos tiempos, reposaba aquella tierra como se hace con la de un cementerio. Y allí pudieron  hacer  lo mismo los huesos de los judíos oscenses, muchos de los cuales vivieron en la Judería, que luego le pusieron el nombre  de Barrio Nuevo. En el Cerro Oscense de Las Mártires, se visita otro Cementerio, en que para la Guerra Civil, se enterraban los que morían o eran asesinados en Huesca por esa Guerra o por la Política, que hace, muchas veces,  que los hombres se odien unos a otros. Entre tanto,  en el Cementerio principal, los que estaban esperando entrar a dominar la ciudad de Huesa, vaciaban algunos nichos, que miraban a la Capital y se metían en ellos, unas veces para dormir y otras para disparar. Muchos fueron en otros tiempos enterrados en las iglesias, como el propio Miguel Cervantes Saavedra, lo fue en la capital de España. En uno de nuestros pueblos provincianos, una joven, cuando iba a misa, se colocaba en la iglesia, al lado de una columna, en cuyo interior estaba enterrado un antepasado suyo. Ella no se enteraba de que rezaba al lado de su antecesor, hasta que se descubrió que su antepasado era el que reposaba, todos los domingos, junto a ella. En las iglesias, como ahora en la Catedral de Huesca, son enterrados los que lo desean. Antiguamente se hacía lo mismo, como en la Parroquia de Loporzano, en la que hay sepulturas de diversas familias, como la de Almudévar. En Siétamo, en su parroquia se encuentran enterrados Azaras y Almudévares y yo no sé  si descansa en el presbiterio, uno de los Marqueses de Torres y Barón de Siétamo. No se sabe dónde, pero está escrito que un Abarca de Bolea, allí descansa. A lo largo de la Historia se cambian de lugar cementerios, que estaban junto a las iglesias de los pueblos y que, trasladaban los cadáveres de los difuntos a nuevos lugares de descanso, como se hizo con el de Siétamo.
El Monte de Siétamo se transformó todo él en un cementerio, durante la Guerra Civil y tuvimos noticias de que cerca del río Guatizalema, en su orilla izquierda fue fusilado el sacerdote de veintiún años, que se llamaba ¿Antonio Vilellas Juste?, de Alquézar. Pero no fue sólo ese rincón de monte, el lugar donde fueron acribillados a balazos muchos “rojos y blancos”, sino por todas partes. Mi doble pariente, el ya difunto, Don Jesús Vallés Almudévar, al que le fusilaron en Fañanás los “rojos”, a su madre y a su hermano de unos catorce o quince años, se hartó de deseos de enterarse de noticias de las muertes, que se produjeron, cuando entraron los gubernamentales en el  pueblo de Siétamo, y él  allí se dirigió,  caminando desde Fañanás. En el camino, relata en su escrito, que casi continuamente, saltaban cuervos de los cadáveres, que estaban ingiriendo. Yo tengo un relato de Jesús Vallés, que me dio,  antes de morir, y yo querría que se editara dicho libro. ¿Cómo podría yo editar ese libro trágico y bello?.
Yo, en el supuesto lugar donde fusilaron a  mosen  Antonio Vilellas Juste, estuve buscando con un periodista madrileño, con un aparato electrónico, su cadáver, pero no lo encontramos. Hace muy poco tiempo, me enteré de que los que lo fusilaron, mandaron eliminar de la superficie de la tierra, los restos de los muertos y efectivamente no encontramos ni un solo hueso. Cerca del pueblo desaparecido de Sexto, en el monte de Siétamo y en la Vía Romana de Huesca a Alquézar, encontramos una tumba pétrea de los romanos.
Estos son los recuerdos que tengo que contemplar para darme cuenta del paso de la muerte por la zona donde yo nací, pero todo el mundo está lleno de recuerdos del hombre, que pobló nuestra tierra. Sí,  porque en cualquier momento te encuentras con un cementerio, que no sabías que existía. Por ejemplo, al lado del actual camposanto, donde yacen varios de mis antepasados y hermanos, pasaba un tractor arrastrando una cuba de “purín”, y sus ruedas se clavaron en el suelo, dejando en evidencia varias tumbas. Eran originales, porque todas ellas miraban al Oriente y allí estaban descansando los huesos de distintos cadáveres de moros que estuvieron en nuestra tierra, entonces de ellos, hasta el año de 1614, poco más o menos. Esos moros de Siétamo hicieron parte de la Historia, pero la desconocemos, como si se tratara de Prehistoria. Alguna vez nos encontramos por el monte, monedas ibéricas, en muchas de las cuales aparecen jinetes sobre caballos ibéricos. Dicen que uno de los Barones de Siétamo, coleccionaba monedas ibéricas y romanas, de las  que todavía se encuentra alguna.
Por estas tierras han vivido los humanos en la Prehistoria. Luego llegaron los vasco-ibéricos, los godos, los romanos y los moros.
Ahora, nos acordamos de nuestros antecesores  prehistóricos de los que se encuentran restos muy antiguos, naturales, en los que todavía hay que estudiar su significado.
Antes de la época en que se vivió la Historia, cuando vamos por el monte encontramos  en muchos lugares, molinos de mano de piedra, que se usaban con facilidad y piedras prehistóricas, como hachas, martillos u otras, arcos con flechas, que se lanzaban contra el enemigo o contra piezas de caza.
En el Alto Aragón, se destaca el encuentro de una variada conservación en el terreno de piedras salientes o emergentes de la Tierra. En esas piedras  el hombre ha visto, representaciones de figuras humanas, de las que algunas de ellas han hecho resaltar aspectos ginecológicos y obstétricos. Dicen que este gran Museo Natural,  baja desde el Somontano de Guara  a los Monegros.
Yo, como nacido debajo de Santolaria, pueblo serrano, al que veo allá arriba, desde la puerta falsa de la vaquería de mi casa de Siétamo y por debajo se distingue el Monte de Piracés, he contemplado varios de esos monumentos naturales. Esos monumentos suelen ser rocosos, en que los hombres primitivos en esas rocas tallaban órganos sexuales o fertilizantes, unas veces masculinos y otras, femeninos. En aquellos viejos tiempos, ¡cuántas ceremonias representarían hombres y mujeres juntamente!. Esas cuevas fertilizantes estaban talladas en las rocas, y parecidas a órganos sexuales femeninos y en ocasiones se encuentran falos u órganos masculinos tallados en las piedras.                                                   
También desde una ventana de nuestra casa, que asoma al Norte, se ve en la misma Sierra de Guara, Santolaria. Para subir a este noble pueblo, sólo hay que bajar a la calle y subir por la carretera de Castejón de Arbaniés, hasta Arbaniés. En este pueblo se alza una bella iglesia, que tiene en sus paredes pinturas románicas. Encima del arco pétreo que da entrada en una casa, se asoma una antigua Cruz, llamada Lauburu, en vasco, como también es vasco el nombre de Arbaniés. Se puede subir por el Monte de Carrascas de Siétamo que pasa al de Bandaliés, y llega al camino que va desde Ayera, hasta Nuestra Señora del Viñedo. En una fuente que hay delante de la iglesia, están picados en piedra los nombres de los pueblos que pertenecen a Nuestra Señora del Viñedo y entre ellos se encuentra, ya un poco gastado, el nombre de Siétamo.     
Encima de Ayera, se alza Santolaria o Santa Eulalia la Mayor y desplazándonos al Este, llegaremos al Pantano de Vadiello. Aquí existía un pueblo que desapareció hace ya muchos años, que tenía el mismo nombre que ahora le dan al Pantano. Al lado de Santolaria se encuentran las ruinas de un pueblo ya desparecido, que tenía el nombre vasco de Isuarre. En la Edad Media el noble dueño del lugar, estaba luchando para reconquistar Aragón y en ese periodo, subieron los moros a Isuarre y mataron a sus pobladores.
Debajo de Santolaria, en el Pantano de Vadiello, dicen, que ahora, cubiertas por la aguas existen cuevas, como La Cueva de la Reina Mora, en la que había restos de la Edad de Bronce. ¿No estarían esas cuevas relacionadas con los Mallos, también de nombre vasco, de Ligüerre?, porque en aquel mundo prehistórico al lado de los  mallos, grandes o pequeños, se encuentran cuevas. Este nombre vasco, ¿no tendrá un significado parecido al de la Peña Guara?. ¿No darían aquellos hombres primitivos un significado fecundador a aquellos Mallos enormes, sobre los que los buitres se paran, como mensajeros  de la Naturaleza?. Parece que los actuales hombres, creando el Pantano han añadido a los cultivos actualmente, una dotación de fertilidad, para facilitar la fecundidad que ayudaba a las primitivas fincas.  Por aquellas rocas, en lo más alto de ellas y en lo más bajo, a orillas del agua, hacen su vida rústica, cabras, que huyen de la vida bajo el poder de los hombres, ¿No verían los frailes de Montearagón, en la Virgen del Viñedo o del Viñero, en aragonés, ya en pleno seguimiento del Cristianismo, el punto de oración no ya de los buitres, sino de los hombres primitivos  que practicaban la fertilización en la  agricultura y en la ganadería prehistóricas?.
Santa Eulalia la Mayor o en aragonés, Santolaria, está en lo alto de la Sierra y con camino  para poder llegar a Nocito. Bajando de este pueblo de hermosas vistas, nos encontramos con el pueblo de Castilsabás, donde destaca Casa Vallés, con dos escudos en su puerta, a saber uno el de Vallés y otro el de Almudévar. ¡Cómo se señalaron los Vallés con los Almudévar y éstos con aquellos!, pues así como los Vallés colocaron en su puerta el escudo de Almudévar, éstos en la escalera de su casa de Siétamo, colocaron en escudo de Vallés. Frente a Castilsabás, aparece la Romántica y bella Ermita de Nuestra Señora del Viñedo o del Viñero, en aragonés. Esta Ermita se encuentra de estilo barroco, porque el pueblo quiso conservarla, cuando su creador, a saber el Monasterio de Montearagón, fue entregado al Estado. El pueblo sencillo, colgó en la iglesia de Nuestra Señora, una poesía escrita en Fabla Aragonesa. Dentro de la iglesia, en sus muros, leí unas letras en que daba noticias piadosas de la señora Almudévar, nacida en Siétamo y casada con un Vallés. Desde Casa Vallés y la Ermita del Viñedo, se miran constantemente. Y se ve, como el pueblo amó y ama a la Virgen del Viñedo, porque cuando la Guerra Civil de 1936, profanaron  la imagen de su patrona y tiraron su cuerpo a un pozo de agradable aspecto, al lado de la puerta de la iglesia. Los fieles a la Ermita, sacaron el cuerpo de la Virgen, del pozo y lo restauraron y ahora cuando subes desde Siétamo, te da la impresión de que la Virgen te sonríe.
En medio de la plaza en que se asienta la Ermita, hay un jardín, rodeado de piedras talladas con los nombres de los pueblos, que son miembros de su Cofradía. Entre ellos se encuentra el nombre esculpido de Siétamo, trabajo artístico, realizado por mi amigo de Angüés, que vive en Siétamo y que se llama Rafael Palacio. Está encima de la Ermita, un edificio grande, que fue en otros tiempos un molino colectivo de olivas. Sus dueños eran de Santolaria, de Castilsabás y todavía se conservan en sus paredes unos carteles en los que está escrito en nombre de cada uno de los dueños de las olivas, que se iban a moler. Hay un enorme poste, convertido en una pieza de madera con la que aplastaban las olivas. Sus dueños aportaron su propiedad a la Ermita y uno de ellos, dejó para la Ermita un hermoso olivar, contiguo, en el que aparcan multitud de coches. ¡ Qué pena que no recuerdo en este momento el nombre de este piadoso Señor!.
Casi no quedan habitantes en la “redolada” de la Ermita, pero queda una señora, que tiene por nombre Consuelo, nacida en el inmediato pueblo de Castilsabás, que con sus más de noventa años, en lugar de vivir en su propia casa, hace compañía a Nuestra Señora, en la Ermita. Pero se acuerda de los seres vivos, como los gatos, que viven todavía, en su casa natal. A ellos iba a verlos, llevándoles su comida diaria. Ella es la Santera del Santuario y acompaña a los que dirigen la oficina y la librería de libros y papeles históricos de la Comarca y trata con respeto y con cariño a los turistas o peregrinos, que van a la Ermita a ver el arte y la historia del edificio o a rezarle a la Virgen, que fue perseguida al tirarla al pozo. En aquella tierra del Viñedo, se proporciona un buen vino al que quiere comprarlo. La Santera convive con la Virgen, con la iglesia de estilo barroco, con el paisaje serrano de la Sierra de Guara, con Santolaria, con Castilsabás y acoge a todos los turistas y peregrinos que por aquel paisaje van llegando. Entra esta Ermita en la Historia, cuando el elevado monasterio de Montearagón fue abrasado por su dueño, que lo compró en la Desamortización.
Pero sin olvidarse o al menos haciendo recordar la Prehistoria de esa comarca, que,  para mí, empieza en los Mallos y cuevas del Pantano de Vadiello, sigue por Castilsabás y por Ayera, continúa por Arbaniés (de nombre también vasco) y tiene que enseñar cuevas y elevadas piedras, que yo ignoro su nombre, en Siétamo, en Pueyo de Fañanás y debajo de Novales, sobre Piracés. Aquí se encuentran restos prehistóricos, que causan admiración a los turistas y a los hombres de Ciencia.   
Cuando se visita la Ermita del Viñedo, se siente una inquietud, porque siguiendo por aquellas tierras en que se exhibe la Prehistoria, se está también acabando  la Historia de Ermitas como la de San Fertús, en Castilsabás y la de San Esteban cerca de Ayera. Pero allí se juntan las alturas de Guara, los no tan altos Mallos de Vadiello, el pueblo de Santolaria o Santa Eulalia la Mayor. En este lugar dice la leyenda que vivía un Rey Moro, que tenía prisionera una hija, en la torre de un castillo, que todavía está en aquellas alturas. Y hay que tener en cuenta, las citadas elevadas alturas, que en el Viñedo ya comienzan a ser más llanas y cruzando la carretera que lleva al Pantano de Vadiello, por tierras de Castilsabás, encontraremos la Ermita de San Fertús (en Castilsabás) y próximas, pero que pertenecen al antiguo pueblo de Ayera; se está apagando la arquitectura románica de la ermita de San Esteban y todavía se eleva la Piedra de los Moros. Desde Fertús, se ve la elevada cumbre del Tozal de Guara y da la impresión de hallarse en un paisaje de leyenda. En la Piedra de los Moros, en el Monte de Ayera, debajo de Santolaria, se ven las huellas, que dejó la mora prisionera en el Castillo de Santolaria, con su salto desde él, hasta una especie de fosa vecina a la Piedra de los Moros. En dicha fosa se contemplan huellas de pies de la mora. Se ve una relación de Santolaria y la Sierra de Guara, donde se asentaba, según aquellos hombres antediluvianos,  la fertilidad de la humanidad y la de los vegetales. En la Peña de los Moros se alza un falo de cuatro metros de altura y se ve un útero monumental. Ese útero se usaba para fecundar a las mujeres y a los granos de cereales, que se depositarían en aquellos agujeros y se sacarían para ser sembrados, ya que, según sus ideas, la piedra fecundaba las semillas.  Entre Ayera y la Ermita del Viñedo se da ese paraje rupestre, que como acabamos de anunciar está formado por  una Piedra de carácter fálico, acompañando a un gran “bloque pétreo”, que fue en tiempos lejanos, trabajado por todas sus caras. En dicho bloque se encuentran cías, restos óseos, aljibes y otros que resultan de difícil interpretación. Muy próximas a estas disposiciones técnicas primitivas, se encuentra la Ermita del siglo XIII y a su lado, hay un cementerio del siglo X, donde todavía deben de quedar restos de moros. Todo este paisaje está rodeado por un bosque de carrascas.

miércoles, 21 de febrero de 2024

Recuerdos tristes, que hemos vuelto a recordar.



                       

Voy a cumplir los noventa años de edad y he vuelto a recordar aquella canción titulada “Rascayú, cuando mueras que harás tú”. Era yo joven cuando escuchaba la canción, que interpretaba Bonet de San Pedro, de la Orquesta Mondragón, hace ya muchos años.

Hoy se vuelve a escuchar ese triste  y recordatorio canto, que dice: “ Rascayú, Rascayú, cuando mueras que harás tú”, que vuelve a repetirse con motivo de las muertes de los humanos, ahora en forma de peste. Y esta letra del Rascayú, no la conozco de estos días, en que enferman y mueren tantos ciudadanos en todo el Mundo, sino que ya hace muchos años, me entristecía e incluso, a veces, me hacía reflexionar sobre la vida y la muerte.

Su lectura e incluso el escuchar su canto, me hacía reflexionar sobre la brevedad de la vida y pensar en aquellos compañeros de la misma, que fueron compañeros míos  y con los que se alegraba mi vida. ¡Como hace años,esa letra cantada por cantores y sonada por músicos, me hacía, algunas veces,sentirme sólo y triste!.

¡Oh, aquella letra acompañada por esa música que pretendía consolarme de la tristeza de aquella canción : ¿Rascayú, cuando mueras qué harás tú?; y muchos jóvenes, pretendían consolarse de aquella pregunta que hacía pensar en la brevedad de la vida.

Y la vida seguía su curso y por un lado progresaba la vida, pero la muerte seguía llevándose del Mundo a los hombres y mujeres y yo mismo me sentía triste por la muerte de mi madre, cuando tenía trece años y con mis hermanos Luis y Jesús, y no me quedaba más remedio que recordar muchísimas veces a nuestra buena madre. 

Y escuchaba cantar: “Tú serás un cadáver nada más, varias veces seguidas”. “Oigan la historia que contóme un día el viejo enterrador de la comarca; era un viejo al que la suerte impía, su bien arrebató la Parca. Todas las noches iba al cementerio a visitar la tumba de su hermosa y la gente murmuraba,con misterio: es un muerto escapado de la fosa”.

“Rascayú,”cuando mueras que harás tú, Racayú cuando mueras qué harás tú. Tu serás un cadáver nada más. Tú serás un cadáver nada más…Hizo amistad con muchos esqueletos que salían bailando la sardana y mezclando sus voces de ultratumba con el croar de algunas ranas. Los pobrecitos iban mal vestidos con sábanas que ad hoc, habían robado, y el guardián se decía con recelo: estos muertos se me han revolucionado. Rascayú. Cuando mueras qué harás tú. Tú serás un cadáver nada más, Tú serás un cadáver nada más”.

Esta leyenda de Rascayú, cuando mueras, ¿qué harás tú?, pasaron muchos años Y ahora en este año de 2.020, vuelve a sonar con intensidad, porque la muerte, alejada de los cerebros humanos, se está recreando con las vidas de los hombres y mujeres y se vuelve a cantar y dice la canción: “estos cerebros se han revolucionado”.

Si, se vuelve a cantar, porque los cerebros del Pueblo Humano, están agitados por esta peste que mata a los humanos, en gran número y, a pesar de estar viviendo en el siglo XX, los hace desaparecer de este Mundo. ¿Qué esperanza de vida nos queda con una Peste que se traga la vida humana?.

Pero el Señor, a pesar de que pasan en continuidad las vidas de los hombres, éstos siguen con su pensamiento, creando obras que le dan esperanza en el futuro a los hombres que todavía viven, que a medida de volverse viejos, llenan el Mundo de Puentes sobre el Mar y los Ríos. Y sus autores son cadáveres humanos, que, sin ninguna duda, viven en una vida eterna en el otro Mundo. ¿Cómo se puede comprender, que sus cadáveres hayan levantado unos inmensos puentes sobre los mares y sobre los ríos?.  

martes, 20 de febrero de 2024

El pastor Rafael, salva una oveja caída en un pozo.

 



                              Recopilación de escritos, de Ignacio Almudévar Zamora.-

Aquí en Huesca se dan las mismas circunstancias, cuando las buenas gentes, quizá movidas por su subconsciente colectivo algunas y otras por  una  consciente  fe cristiana, vienen a Cillas a Sanjuanarse, la noche de San Juan Bautista.

¡Samjuanarse!, palabra nuestra, el porque me parece que no se encuentra en el Diccionario de la Lengua Castellana.

Y aquí hemos acudido los presentes, ya sanjuanados, doblemente por el agua que recibimos en el bautismo y por las reflexiones y alegrías, que la próxima, más bien inmediata Navidad promueve en nosotros. Y entre nosotros están los pastores, con los que, como Veterinario, tantas veces he convivido, he participado en sus trabajos y ¿por qué no decirlo?, en sus colaciones. Y es que los pastores están llenos de dignidad, ya que ellos fueron los primeros llamados al Portal por un  Angel, que les cantaba: “Pastores venid, pastores llegad, a adorar al Niño, que ha nacido ya”.



En el Evangelio también se lee: “El Buen Pastor da la vida por sus ovejas”. Yo lo he podido comprobar en varias ocasiones, sobre una de las cuales escribí de la siguiente forma: hay un pozo en mi pueblo, contiguo al camino que conduce a una granja. Una vez que pasaba por ahí un rebaño de ovejas, una de ellas se asomó al citado pozo, que carecía de brocal y cayó dentro Antonier, buen pastor como el del Evangelio, sin encomendarse a Dios ni al diablo, se tiró al pozo para salvarla, pero una vez dentro no podía sacar la oveja ni salir él. Empezaba a subir, y la pared de tierra se desmoronaba como se desmorona un  montón de trigo, cuando los niños suben por él. Antonier sufría por sí mismo, por la oveja que balaba, por la que arriba permanecían sin pastor y por los perros del ganado que se miraban desde arriba, con pena, como si fuesen a llorar.

Cuando notó que se agotaba, empezó a llamar a gritos, hasta que, por casualidad, alguien que por ahí  pasaba,  le oyó  y avisó a los demás vecinos que por allí estaban y entre todos sacaron, primero a la oveja y luego a él.

El Señor dice que el Buen Pastor da la vida por sus ovejas, pero no dice que la ha de dar por las ajenas y la oveja, en este caso, no era del pastor.

Por este comportamiento, me explico que los pastores tengan tanto protagonismo “ en el Portal de Belén, donde  hay también como protagonistas, estrellas, sol y luna, la  Virgen y San José  y el Niño que está en la cuna”.

En lo más alto del pueblo de Belén y ahora del belén  luce una estrella que en un cuadro de Giotto, algunos identifican  como el Cometa Halley, que guió  a los Reyes Magos hasta el Portal, y  como si descendieran también del cielo, por el que circulaba el cometa, se veían  ángeles que cantaban: “Pastores venid, pastores llegad a adorar al Niño,  que ha nacido ya”. Se había cumplido la profecía y ángeles y pastores cantaban: ”Puer natus est  nobis in Betleem”. Nada menos que un Niño- Dios había nacido para nosotros, para todos los hombres a los que comunicó su participación en la divinidad,  nos comunicó la dignidad de hijos de Dios, de la que muchas veces, por desgracia nos apeamos.

Bartolomé Leonardo de Argensola, ante ese Nacimiento, ante tal acontecimiento exclama:” La noche  ofuscaba  al  mundo- y por horror y por sueño- todas las cosas yacían- en el más alto

 silencio – cuando piadosa la luz – nació de un virgíneo seno- que distinguió distinguió los colores- y las tinieblas huyeron”. Cedieron con el tiempo las tinieblas del alma ante la llegada de la  Fe,  en el Hijo de Dios y en la dignidad del hombre, ante la llegada de la Esperanza, que conduce al   equinocio  de Primavera, en que se alcanza el equilibrio entre la duración del día y de la noche, en que Jesús seguirá el ciclo de la Salvación, dando su vida por nosotros en la Cruz, para que esperemos su Segunda Venida en el día del Juicio Final, practicando la Caridad, como nos advirtian los pastores, cuando cantaban: ”Madre en Belén hay un Niño más hermoso que el so bello, tirando está de frío, porque el pobre vino en cueros” ,”Anda y llévale al Niño ropas y así se calentará, porque en esta tierra ya no hay Caridad.

lunes, 19 de febrero de 2024

La fuente de Marcelo

 

Fuente de Marcelo(Km 3)



Hace un tiempo, en la antigua Plaza del Mercado, me encontré con un joven oscense de unos treinta y tantos años, y lo vi con síntomas de catarro, que le hacían entre otras cosas, presentar una nariz completamente roja. Se lo dije y él exclamó: ¡Si, igual que un payaso!. Trató de explicarme los motivos de su catarro, cuando yo le dije: ¡Ya lo habrás cogido en Jara!, porque con mucha frecuencia va a visitar esa bella ermita. Y me contestó:: “ Si, el sábado a las ocho y media de la mañana, hacía frío y yo con solo la camisa, me dirigí a la ermita que has nombrado y por la tarde, como creo que soy buen oscense, me fui a la fuente de Marcelo, debajo del Kilómetro Tres”. Se puede ir a dicha fuente por la carretera de Arguis, pero también se puede ir por el Pedregal, que está señalado con estacas, la fuente de Marcelo. Este Pedregal se puede coger por debajo del Convento de las Miguelas, cerca del huerto de Gambau.

Pero él no fue por ninguno de estos dos caminos, sino que marchó caminando por la orilla del río y se entretenía en levantar algunos ladrillos del agua, les tapaba los agujeros y sacudiéndolos  salían dos o tres cangrejos, que según él,  eran “entreveraus”, es decir que ya habían perdido la antigua raza de los cangrejos autóctonos. Luego él, como no es amigo de “fartase”, los volvía a soltar, porque además tiene un gran sentido de la Ecología, que le hace respetar hasta a los cangrejos, porque se acordaba de que cuando era niño, iba con otros a soltarlos al río. Me dijo que estaba enamorado de las perdices, a las que contempla cuando hacen sus escapadas, unas veces andando, otras corriendo y alguna volando y le gusta escuchar sus cantos que le vuelven loco. Me habló de una pequeña liebre, que había cogido en un hueco que estaba en el tronco de una olivera, y al mirarme hacia él, vi que llevaba colgada de su chaqueta una pequeña figura de liebre que creí era para acordarse de aquella que cogió en sus años infantiles.

Al legar a Marcelo, se mojó la cabeza con el agua tan fresca, que sale por sus caños y se echó unos tragos descomunales y cuando hubo gozado de la frescura del agua, de la belleza del paisaje, que él dice que es precioso y para confirmarlo añadió: ”Nunilo también te lo puede decir!”; allá a las siete de la tarde se volvió hacia Huesca, andando otra vez por las orillas del río. Allá a las siete y media llegó a su casa y no notó nada, pero el domingo, al levantarse, le dolía la cabeza y tosía.

¿Había cogido un catarro oscense, que por ser tal es mejor que el actual y grave catarro, que los chinos, tan viejos, han traído a este mundo?.

Me dijo que él tenía la culpa de haber cogido la gripe, pues se podía caminar por la orilla del río, sin mojarse los pies, pues hay dos pequeños puentes, uno a principio del camino y otro en la misma fuente, que es una obra de ingeniería de los hijos del pueblo, como Berdié, que arregló el camino y las fuentes de Marcelo y Jara, con su dinero. El puente de Marcelo cambia su posición cuando baja una riada, pero se hace girar sobre su eje y se vuelve a la posición anterior. ¿Qué clase de puente es éste?. ¿ Por qué no es colgante, ni es fijo, sino giratorio?. Es que es un puente giratorio de Marcelo, es de Huesca.

Después de contarme todas estas cosas, me llevó a ver la fuente de Marcelo, que yo había conocido de niño, pero ahora está transformada porque el río se ensucia más abajo, ya que allí tiene las aguas puras y limpias, llenas de madrillas  y de “zapateros”. Las aguas bajan por cuatro caños, tres casi juntos y otro el del “Gallo”, que está un poco más alejado. La primera fuente se llama la del Pez, la segunda la del Toro y la tercera la de Marcelo y sus aguas se van al río, donde antes iba todo Huesca a bañarse en sus badinas y a su alrededor  hay esas con sus bancos, en los que se puede merendar, comer y pasar el día; es un lugar limpio, con zonas de sol y de sombra, producida esta última por los árboles, como los chopos, y los robles o cagicos.

Presidiendo el paisaje estaba levantado un cubierto, rodeado en su interior de cómodos bancos, en los que estaban sentados varios veteranos de Huesca, como el “ingeniero” Berdié, que parece que goza por allí de su vida, con numerosos otros oscenses, presididos todos por Pascual Ascaso, que igual que distrae en el periódico a los oscenses con sus artículos, lo hace en la fuente de Marcelo, con su conversación.

viernes, 16 de febrero de 2024

El pantano de Guara o de Calcón



El día 7 de mayo de 2009, fui con mi amigo Lorenzo López Laguna, nacido en Aguas, a visitar la casa donde nació, el campo de Navarriello y a conversar con algún paisano suyo. Mi compañero volvió muy contento después de haber visitado su pueblo natal y yo me sentí también muy satisfecho de encontrarme con Jesús Escario, presidente de la Asociación de Futuros Regantes de la Cuenca del Calcón. Le pregunté por las discusiones que ha tenido Aguas con Loporzano sobre el aprovechamiento de aguas de dicho pequeño pantano. Me explicó que Loporzano tiene problemas de abastecimiento de aguas, pues su Ayuntamiento comprende numerosos pueblos, pero hay que tener en cuenta que el pantano de Calcón no se levantó para suministrar agua de bebida a todo el Somontano, sino que se levantó para dotar de agua de riego a los pueblos que pudiera abastecer. La concentración parcelaria de Aguas, Ibieca y Liesa, con nuevas zonas de riego, sería asegurar el porvenir de estos pueblos. Pero Jesús Escario, sintiendo la común necesidad de agua por parte de sus pueblos hermanos, exclamó: ¡Ojalá sobrara agua en el pantano! Ya no quise hacerle más preguntas, porque me había dado cuenta de que el mal viene, no de los pueblos del Somontano de Guara, desde Angüés hasta Loporzano, sino de la mala política que se ha hecho con dichos pueblos, incluso "quitándoles" el agua de Vadiello y ahora el agua del pantano de Montearagón. ¡Jesús Escario!, tu noble deseo de que haya agua para todo el Somontano pone en evidencia esa mala política que se ha hecho con el mismo. Porque el pantano de Vadiello acordaron allá por el año 1917 levantarlo los pueblos regados por el río Guatizalema, pero vinieron años de luchas políticas e incluso llegó la Guerra Civil y pasada ésta, un gobierno dictatorial lo construyó, pero todo para Huesca capital, después de haberle ya quitado las aguas de San Julián. Hay que considerar que los que están más cerca del agua, tienen sobre el agua un "derecho natural", y por él no se les puede quitar el agua. Si por lo menos aquellos gobernadores hubieran pensado como Jesús Escario, cuando dijo: "Ojalá sobre agua en el pantano", pero no pensaron que no se podía dejar sin agua a los somontaneses. Pero no sólo les quitaron el agua, sino que se la hacen pagar al Ayuntamiento de Loporzano, como si fueran extraños a ella. Sin embargo, al Somontano lo han clasificado recientemente como parte de la Hoya de Huesca. No nos tiene que causar escándalo el comportamiento de Huesca con Loporzano, pues ya hace muchos años le cobraba a Sasa del Abadiado el agua de una fuente monumental, que todavía se conserva. Cuando estuve viendo la presa del pantano de Calcón o de Guara, me acordé de Jesús Escario cuando decía que ¡ojalá sobre agua!, porque tal presa sólo retiene tres hectómetros cúbicos y viéndola desde el mirador, llama la atención la escasa altura que le dieron al construirla. Verdaderamente eran tiempos en que no sobraba el dinero, pero si ahora la levantaran hasta la altura del mirador, seguramente retendría unos seis hectómetros cúbicos. Pero limitando con el Somontano de Huesca, baja el río Alcanadre, que no tiene todavía previsto el uso de sus aguas y según dijo Albasini en su Proyecto, desde Pedruel se podría bajar agua, pasando por Santa Cilia de Panzano, hasta el Calcón. Este proyecto lo sacó don Federico Balaguer en la Revista Argensola y fue objeto de broncas por las autoridades de entonces. Hoy se podría recurrir a esta solución y se evitarían crisis que reúnen a la gente en pocas ciudades, mientras se desertizan zonas tan hermosas como el Somontano de Huesca. El ingeniero don Ramón Colom ha ideado un Plan de Abastecimientos de Agua para la Gran Huesca, que abarcaría Nueno por el Norte y el Somontano por el Este. Así creo que Huesca dejaría de ser Huesqueta para convertirse en la Gran Huesca. Hay que hacer partícipes a todos los habitantes de la provincia, de la autovía que viene de Castellón y de la que se está construyendo desde Lérida a Pamplona, sin descuidar el ferrocarril que nos uniría con Europa.


jueves, 15 de febrero de 2024

Tiro-riro en la calle la Malena.-


 



El tiro-riro era el baile de moda en los años cuarenta y ahora en los noventa resulta que "enrolla mucho más".Eran las canciones de entonces más ingenuas y más optimistas, y ahora son más desgarradoras, más aulladoras, sobre todo cuando las cantan en inglés y hacen que los cuerpos se distorsionen y se contorsionen, contrariamente a aquellas que hacían a los cuerpos balancearse y cimbrearse "como la caña de un pescador".El sedal de la caña se enreda y se enrolla, como sigue enrollando el Tiro-riro, pero de todas formas a mí no se me enrolla más que me enrolló en los años cuarenta y poco pico más. Fue en la calle donde las Magdalenas, hetairas o pecadoras ejercían la, por algunos llamada, más antigua profesión del mundo; aquella calle, que en ocasiones no era calle, que era río, río de "hombres necios que acusáis a la mujer de lo mismo que buscáis", aquella calle que oficialmente se llamaba de Pedro IV y popularmente la llamaban calle de la Malena.-

En aquella calle me vi azorado, embarazado o enrollado mucho más que ahora, cuando pasando con varios muchachos, congregantes marianos que acompañábamos al portugués padre Da Silva, escuchamos el sonido encantador del Tiro-riro, que surgía del balcón de una de esas casas. Cantaban las mujeres acusadas, acompañadas por el sonido xilofónico de las cucharas que percutían sobre botellas escanciadas a diversas alturas. El Padre Da Silva, emocionado al escuchar músicas lusitanas tan lejos de su tierra, se emocionó como cualquier aragonés lo hace al "escuchar la jota si está  lejos de su tierra";y preguntó de quien eran aquellas angelicales voces y mis compañeros y yo nos quedamos enrollados, mucho más que en los pasados años cuarenta enrollara el Tiro-riro y mucho más que lo sigue haciendo ahora en los noventa.

martes, 13 de febrero de 2024

Desde Baco a San Vicente.-



En el Centro Cultural de Ibercaja, la historiadora del arte Antonia Buisán Chaves,  “quiso fer una prosa en román paladino, en la cual suele el pueblo fablar a su vecino”, y efectivamente consiguió, como Gonzalo de Berceo, exponer a los oscenses, la belleza universal del vino. Gonzalo de Berceo, el primer poeta o “mester de clerecía” de la lengua castellana, al final de su prosa versificada, calificó su obra diciendo de ella: “bien valdrá, como creo, un vaso de buen vino”. Pero la profesora Antonia Buisán coincidía con Gonzalo de Berceo en su amor a San Lorenzo, porque el “mester” escribió “El Martirio de San Lorenzo”, en tanto que ella,  al hablar de las fiestas de fama universal, como las de San Fermín de Pamplona, exclamó sonriendo: “y sobre todo las fiesas de San Lorenzo en Huesca”. Y si Gonzalo de Berceo invitó a sus lectores a probar un vaso de buen vino, al final de la conferencia, la entidad organizadora de la misma, unida a la profesora, nos invitó a tomar un “vaso de buen vino”, vino oscense, que recreaba nuestros paladares y refrescaba nuestros espíritus.

El día veintidos de Enero es la fiesta del oscense San Vicente y la conferenciante nos ha hecho abrir los ojos,  para darnos cuenta de la maravillosa participación, que este santo ha tenido en la historia del vino. A este santo lo representan en España, unas veces con una rueda de molino, que le ataron para echarlo al mar, otras con el potro de madera en que lo sometieron al destrozo de su cuerpo,  pero casi nunca,  excepto en una iglesia de Teruel, lo han representado al lado de hermosas parras, cargadas de uvas. Pero en la pantalla de la sala de conferencias, empezaron a surgir cuadros franceses y alemanes, alegres figuras de San Vicente, unas veces cosechando uva y otras aplastándola, para obtener vino; en otras ocasiones salían procesiones del santo con múltiples tallas de madera y multitud de asistentes las acompañaban.

Nos fue exponiendo Antonia la historia del vino, que me recuerda “La Ciudad de Dios “ de San Agustín. En cuadros clásicos aparece el dios Baco, acompañado por unos hombres embriagados, como se ve en el cuadro “Los borrachos” de Velásquez, pero el vicio de beber abusivamente el vino,  no pertenece a la Naturaleza, sino que es contra ella, de cuya falta no es causante el Creador,  sino la voluntad de los hombres. En la Ciudad de Dios, todos los hombres y mujeres estaremos de acuerdo con Ël y en la Ciudad del Mundo, como somos seres libres, unas veces beberemos el vino con moderación e incluso, convertido  en la sangre de Cristo y otras, por nuestra voluntad nos emborracharemos y abusaremos del vino, como se ve en las blancas camisas con pañuelo verde, que llevan los oscenses para San Lorenzo, totalmente coloreadas de vino tinto. Otras veces se unen multitud de jóvenes, que libres de voluntad, beben y beben botellones de vino y de licores. Dice San Agustín: ”Sin embargo en vosotros tuvo más poder la seducción impía de los demonios que las advertencias de los hombres precavidos…Quería manteneros el célebre Escipión en el temor al enemigo para que no os deslizarais hacia la molicie; y vosotros, ni hechos trizas por el enemigo le habéis puesto freno a esa noche”.

Pero ahora,  que con esta conferencia, nos hemos enterado los oscenses del gran papel, que nuestro paisano San Vicente, ha realizado en la historia del vino, unámonos a él y en la vida de nuestra ciudad del mundo, es decir en Huesca, comamos y bebamos, con moderación, que nos bendecirá y hará que seamos felices en este mundo y en el otro.

¡El día de San Vicente, le pediré que bendiga los vasos de vino moderados que en su honor , nos beberemos!

La sequía por falta de lluvia y de hombres

  Cuando estos días del mes de Agosto, circula uno por las carreteras del Somontano o de la Tierra Baja, se da cuenta de como el monte está ...