sábado, 9 de marzo de 2019

Don Julio Jose Sopena Lalaguna




Sopena, es un apellido que suena con sentido histórico y humano en Huesca y en su tierra. Yo vivía encima de la Plaza de la Inmaculada y debajo de tal Plaza, se encontraba Casa de Carderera, muy próxima a Casa Sopena. Poco a poco, a través que el tiempo, iba pasando la Historia e iba cambiando los nombres de las calles, plazas e individuos. La Plaza de la Inmaculada, acogía al Teatro Principal, y debajo de esta Plaza, se encontraba el Palacio-Jardín de la familia Lastanosa. Juan Vicencio Lastanosa vivió en dicho Palacio y Jardín, en el Coso Alto, en los números cuarenta y cuarenta y uno de esta calle, frente a la iglesia de los Jesuitas y con sus modélicos jardines, frente a la Casa de Sopena. A su Casa-Museo –Palacio, acudían con amor a la  Ciencia y al Arte Ustarroz, Ana Abarca de Bolea, de Siétamo, que fue Abadesa de Casbas y entre otros muchos el gran escritor aragonés Baltasar Gracián. Ocupaba su Palacio y Jardín, la parte Este del actual Parque Municipal y por el Norte llegó a ocupar el solar de Casa Carderera.  Juan Vicencio Juan de Lastanosa, que vivió desde 1607 hasta 1681, era un erudito, numismático e investigador de todos los problemas científicos y tuvo su Casa-Jardín- Palacio, llena de sabiduría y de belleza.
A partir de 1.681, aquella bella institución de la Ciencia, el Arte, dicen que fue desapareciendo poco a poco y la Historia no nos lo ha explicado. De esa distribución de su territorio pasó a ser un solar, en el que aparecieron trozos del jardín convertidos en Parque Municipal, en una industria tabaquera de los Señores de Pié, que llegaban desde el Coso Alto hasta el Parque, y casa de pisos con jardines, al coso Bajo, es decir a la  Farmacia de Mingarro. Frente a la Farmacia  de Mingarro, baja la calle oscense de Goya, que limitaba con el Banco de España y con La Iglesia de la Compañía. Esta Iglesia está casi al frente de la Calle  Miguel Servet ,que baja hacia el Parque y donde se contempla con la Farmacia de Mingarro.
En esta calle se encuentra la puerta de acceso a la gran casa de Sopena, que antes de derribarse para construir la nueva, se encontraba en el Coso Alto. Allí estaba encerrado el coche del padre de  Julio, don Pedro Sopena. Entonces eran escasos los automóviles de los particulares, y Don Pedro administraba con gran celo su automóvil, que usaba principalmente para subir a su finca en la carretera de Esquedas, que abarcaba un número de miles de hectáreas. Pero Don Pedro era un administrador extraordinario, porque no lo usaba sólo para su provecho , sino que daba libertad al Señor Obispo para que lo usara. Yo vivía un poco más arriba en el Coso Alto, y el Señor Obispo vivía un piso más alto que el que yo ocupaba. Cuando hice mi primera Comunión,  subí a su piso, para pedirle su bendición. Era Don Pedro un gran agricultor y ejercía otras actividades industriales y comerciales, para obedecer al Señor, para trabajar por los hombres.
Pasaron los años y yo fui enviado de Veterinario Titular a su finca, en la que además de ganado lanar, apacentaban ganado vacuno. Cuando tuve que vacunar las vacas, cobré la cantidad que me correspondía por el número de ellas inyectadas, pero la señora puso alguna pega porque, como se aclaró, los pastores me pagaron además del coste de las reses de la   dueña, se apellido Lalaguna y esposa de Don Pedro Sopena,  dos  o tres vacas, que eran suyas. Aclarada la situación, la señora con elegancia, no exigió nada a sus vaqueros.
Como acabo de explicar, yo estuve varias veces en aquella Finca agrícola y ganadera y observé que la parte baja situada en ambos lados de la carretera que lleva a  Jaca, era cultivada por la familia Sopena y aquella parte más elevada, subía hacia el Este, desde la carretera que sube a Lierta. Esta zona estaba y se conserva cubierta de carrascas, donde hay árboles, que dan belleza a aquella finca que se va acercando a la Sierra. Esta forma de encontrarse en el Monte de Sopena, me explica la admiración de Julio por la Naturaleza y la altura de sus carrascas parecen invitar a mirar al cielo.
Y parece que al cielo ha marchado Don Julio José Sopena Lalaguna el día 7 de este mes de marzo de 2.019 en la ciudad de Huesca, dejando igual que a él y a sus hermanas, vivientes de este Mundo en otro superior. Ha dejado Julio a su esposa Doña María Jesús Porta Lansac y a sus hijos:Pilar, Pedro y Ana,Julio y Raquel, Jorge y Ainhoa y a todos sus nietos y a todos sus parientes.
Ha sido Julio Sopena, un agricultor de prestigio, con un bosque al que se sube por Chimillas hasta Lierta al pie de la Sierra de Bolea, donde se alimentaba el ganado lanar y se recreaba el espíritu, pero ha sido al mismo tiempo un hombre que ha luchado con su padre en la Industria, en Fábricas como la de Lamusa, en comercio en la Plaza de Zaragoza y un animador de la agricultura, con su distribución de tractores, para labrar los campos.
La casa donde vive y antes vivió en su estructura antigua, está llena de historia en su construcción por parte de su padre. Antes me acuerdo de ver a sus hermanas a través del Coso Alto, pues por esta calle se entraba en tal casa y su padre guardaba su automóvil.
Cuando Don Pedro Sopena decidió levantar nuevo edificio en el Coso Alto, haciendo ángulo recto  con  la Calle que va al Parque, llamada Miguel Servet, al derribar su primera casa, comenzó  a brotar, al cavar la tierra hacia abajo, un enorme  manantial de agua. Esta fue una de las dificultades mayores que tuvo el señor Sopena en sus múltiples labores, porque a medida que se profundizaba la super corteza terrestre, iba aumentando la cantidad de agua que brotaba. A mí me contaron las penas que pasó el señor Sopena, pero el pueblo decen que cantaban algunos: “el amo de Sopena , se murió de pena”, al brotar una cantidad de agua descomunal, que retrasó el comienzo de la obra de la auténtica “Casa Sopena”. Si que es verdad que sufrió, pero tuvo una paciencia y una constancia en quebrar esas enormes corrientes de Agua, Porque de su constancia y paciencia levantó un edifico magnífico, donde ha vivido su hijo Julio Sopena. Ha cambiado la entrada en su casa del Coso Alto a la Calle de Miguel Servet.
Julio vivió feliz en medio de tanto trabajo, pues a pesar de las dificultades del Campo, de la Industria y del Comercio, siempre lo conocí sonriente. Si porque sus dos hermanas se le murieron y él siguió trabajando y acordándose de ellas.
Pero su vida tuvo un consuelo, que siempre le acompañó y este consuelo ha sido el de su esposa, bondadosa, bella, virtuosa y artista Doña María Jesús Porta Lansac, que acompañada por sus hijos e hijas le han alegrado su vida.
He expuesto su amor al campo, al carrascal, a la Industria y al Comercio, pero el arte de su esposa lo ha llenado de alegría.
Una tarde llegué a la iglesia de la Malena, situada en la calle de Pedro IV, Esta iglesia se derribó en 1931, a causa de su deterioro, pues procedía de la época del Rey Pedro I, que por éste había sido  reconstruída  una mezquita, al tomar la ciudad de Huesca, para dedicarla a la “Virgen de la Malena”. Estaba por abandono convertida en unas ruinas y Huesca se propuso arreglarla.
Llegué con mi esposa Feli y mi hermana Maria a ver la inauguración de sus ruinas restauradas y allí nos encontramos con una bella ceremonia. Allí estaban asistiendo a la semi restauración de esta iglesia, dedicada a la “Virgen de la Malena”, y hacían sonar músicas litúrgicas, unas románicas y otras clásicas. Allí estaba cantando señoras y señoritas, acompañadas por música. Aquellos sonidos emocionaban nuestros corazones y nos dimos cuenta de que destacaba la voz de Doña María Jesús Porta Lansac. Nuestros corazones se conmovieron al escuchar su voz tan sonora, escuchada por todos, pero especialmente por D. Julio José Sopena Lalaguna. Este cuando me  vio  a mí, me llamó para que me aproximara a él, pero lo sentí, porque tenía que marcharme.    
Me marché alegre al darme cuenta de la devoción a la Virgen de la Malena  tan antigua y celebrada por D. Julio José Sopena Lalaguna y de su esposa Doña María Jesús Porta Lansac. Me acuerdo ahora de la voz maravillosa de esta persona, que ahora  por las lágrimas de dolor que le brotan, suenan a las mismas que brotaron de en la Pasión de Cristo de las Tres Mujeres.   

jueves, 7 de marzo de 2019

El bovino ibérico y la memoria de los españoles



He estado hablando con José María Puyuelo Sorribas, natural de Ibieca y luego me he puesto a pensar y a recordar tiempos pasados y he llegado a la conclusión de que el pueblo español tenía necesidad de las capeas, de los encierros, de las corridas de toros y de la intervención de los caballos en esas luchas. Porque esos actos eran peleas entre dos especies, que se temían mutuamente y así como los hombres se amaban con el caballo y el asno, con el toro no encontraron formas pacíficas de tratarse. Han desaparecido en Ibieca, de donde habla Sorribas, los novillos enteros y los castrados, convertidos en bueyes, como además en casi todas las provincias de España. Ahora se habla de las vacas holandesas berrendas en negro, pacíficas y lecheras y el hombre no tiene necesidad de defenderse de su acoso, con lo que va disminuyendo la afición a las corridas de toros. Así como las vacas lecheras eran un gran negocio, sobre todo unidas a un “buen pozo de agua”, los vacunos ibéricos eran un problema como me contó Sorribas, al cantarme estas coplas: ”La vida del boyatero -es muy fácil de contar-todos los días labrando y el domingo a “pajentar”.- Lo primero es ir a misa-lo segundo es almorzar- y lo tercero es pensar donde es preciso ir a hacer mal”. Tenían aquellos animales para labrar y sus hembras para parir, pero además tenían aquellas vacas y novillos el “morro furo” o morro de fuego y había que tratarlas con mucha precaución, ya que sobre todo cuando parían, nadie se podía arrimar a ellas, porque atacaban. En cierta ocasión yendo a abrevar a la fuente se encontraron con varias mujeres de Ibieca con sus cántaros para llevar agua a sus domicilios, y las derribaron por el suelo con sus cántaros incluidos. La vaca más “fura” de ellas era originaria de Fuencalderas, al lado de Biel, en las Cinco Villas y cerca de Navarra, donde tenían sus raíces los pequeños toros ibéricos, de los que todavía le quedan algunas ganaderías. Y en aquellas zonas todavía celebran en sus fiestas las vaquillas y los encierros, que se celebran también en Egea. Este verano pasé por Carcastillo, último pueblo del Reino de Navarra y tuve que desviarme con el coche por que por las calles andaban sueltas las vaquillas. Dice José María que los novillos que traían de Lumbier de Navarra, daban muy buen resultado. Los tres últimos novillos de unos tres o cuatro meses, que compraron en su casa los trajeron de Tardienta, a donde los había llevado un tratante, que llamaban “Campando”. Desde Tardienta hasta Ibieca tuvo que conducirlos José María “Sorribas” y uno se imagina las dificultades que tendría que pasar por Sangarrén, por Albero Alto, por Fañanás para llegar al empalme de Liesa y de allí Ibieca, sin llevar trabas o estorbos, como se les ponía a muchos novillos cuando tenían que conducirlos lejos. En el corral de mi casa, antes de la Guerra Civil, me acuerdo de ver un pequeño rebaño de novillos con una cuerda atada en el cuello y en el otro extremo iba atada a un trozo de madero, que les impedía correr y atacar. Se iban haciendo grandes y tenían que castrarlos, porque se iban haciendo peligrosos. Los empleaban para labrar y para tirar de carros. Estos consistían en una plataforma, en este caso de cuatro ruedas, con una vara o lanza para enganchar a los bueyes. El carro lo hizo Pablo Bibián de mi pueblo, Siétamo, padre del Párroco de Pertusa, que por cierto es un gran amigo de los animales. Dieron un buen resultado dichos bueyes, porque cuatro mulas no supieron subir una trilladora a una era, pero José María con dos bueyes, la subió. Empleaban tiempo y ejercicios de educación con aquellos animales, por ejemplo para uncirlos con un yugo, se lo ponían y los dejaban ocho días sin soltarlos, en un campo donde crecía el pipirigallo, con lo que lograban ponerse de acuerdo para bajar y subir sus cabezas. José María Sorribas ha pasado de ser hijo de una modesta familia de labradores a regir un buen negocio, pero lo que no ha podido olvidar nunca es su trato con los novillos y bueyes, que le han clavado profundamente en su espíritu la afición a los toros, como a tantos otros españoles.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Abubilla o puput.-




Yo  tuve  un  purpute  o  porput  como llamábamos en mi pueblo aragonés de Siétamo, a las abubillas. Eran unas avecillas de tamaño semejante a las picarazas o urracas, pero de una elegancia muy superior. Yo a los cinco años convivía en Siétamo, antes de la Guerra Civil con mi vecino Rafael de Casa Lasierra, que me explicaba la vida  de  las  abubillas  o  purputes, como a él le había contado su hermano mayor José, que explicaba que esas hermosas y cantarinas abubillas, no eran aves emigrantes, sino que en invierno se escondían entre las piedras con qué levantaban  los dueños de los huertos y de las eras, para pasar el invierno. Este dato me obligaba a admirar mucho a los  purputes,  ignorando su paso por su escasa vida. Rafael no llamaba abubillas a esas aves tan elegantes y simpátidas , sino que las citaba como putpus  o purputes. Es que mi amigo y compañero de la vida, en aquellos tiempos hablaba en “fabla argonesa” y usó toda su vida,  hasta que tuvo ochenta años, en aragonés. Usaba en su conversación los artículos “o” y “a”, que usaban todos los niños en aquel entonces, convivían y como allí se unían niños de varias zonas de debajo del Pirineo, también los había que usaban como tales artículos. Efectivamente en Siétamo se usaban los artículos “o” y “a”, pero algunos los cambiaban por otros artículos, como “ro” u “ras” y otros usaban los artículos castellanos.
Mi amigo y compañero Rafael Bruis hablaba en aragonés y a las abubillas las denominaba como purputes. En Aragón eran muchas las palabras comunes con el catalán, pero en aquella época en que se llegó a castigar a muchos niños por expresarse con palabras no castellanas, ya se confunde uno con saber cual sería la auténtica palabra aragonesa.
Pero Rafael era amante de aquellos elegantes purputes, tanto que cazaba alguno de ellos cuando tenía ocasión. Se veía encantado al oír aquel put-put tan sonoro y tan solemne en aquellos tiempos veraniegos y crecía su admiración al contemplar alguno de ellos, cuando subido en una pared de piedras, lanzaba su canto al aire de put-put, con su cresta elevada. Conseguido un put-put y viendo mi deso enorme de poseer tal animal, me lo ofreció a mí a cambio de un espejo luminoso que ,de propaganda, me habían regalado a mí los dueños de una Farmacia de Guarda, como la de Llanas. Me aceptó en seguida el cambio del espejo de belleza biológica de bellos colores y canto, que se oía por la naturaleza, por el alegre espejo de propaganda comercial, que donaban los farmacéuticos a sus clientes. Yo creo que eran más eficaces para encontrar la salud de los enfermos, la viva belleza biológica y su contacto sonoro con la alta naturaleza, que el brillo del cristal del espejo.
Yo me apoderé rápidamente del put-put y para que no se enterara nadie de mi familia de mi cambio comercial, lo encerré en un armario de la recocina de mi casa.
¡Cual sería mi disgusto al ver que no comía las migas de pan que yo le daba y que estaba perdiendo su bello aspecto.
Luego me encontré a la pobre abubilla, que se murió y yo me quedé triste de ver mi torpeza para para dar vida a tan bello y sonoro pájaro.
Ahora que ya no se ven ni escuchan en el monte de Siétamo, esas hermosas avecillas, me encuentro con mi dolor aumentado y veo el medio que rodea a dicho monte, más triste que el antiguo, que me hacía vivir con ilusión.      

lunes, 4 de marzo de 2019

EL ALCANADRE Y ANGÜES




Los aspectos hidrológicos(relativos al agua),han sido ricos en manantiales y cuencas fluviales, pero !cuanto han tenido que trabajar los hijos de Angües para tener agua, porque a pesar de tener un pozo como el de Blecua, la fuente de Lavanera, la de la Grava, la del Alcanadre, la de Escario, la  de Fierro y otras más ,se han dado muchos años de sequía y escaseado el agua. Sin embargo Angües pudo haber tenido una fuente segura y esa fuente hubiera sido el río Alcanadre, pero sus enormes acantilados y su lejanía del pueblo han hecho que Angües viviera siempre el problema del agua, pues no se podían sacar acequias para remediarse y hacer un pueblo rico; pero a pesar de esas circunstancias se les rompió la realidad del canal que venía de El Grado, del que sí se hubieran podido sacar acequias para la agricultura, aguas para regar los prados y para beber el ganado, pero sobre todo para las industrias de los inquietos hijos de Angüés para fomentar las cuales han valido tanto, pero antes de hacer alusión a ellas, hablar de la Mutua Ganadera fundada por el cura de Casbas D.Julian Abellanas en el año 1912.!Cuanta agua, Dios mío!, si, pero cuando llovía porque en aquellos años siguientes a la sequía, era patente la escasez de agua, teniendo que ir a buscarla, allá  donde estuviera, con cántaros en los hombros, en las caderas, sobre las cabezas y el que podía, con las algaderas cargadas en el burro, pero era una pena ver a ese río Alcanadre "bastante caudaloso"y que no experimentaba estiaje importante, sumido en aquellas profundas simas y tan lejos del pueblo. Pero "actualmente el suministro de agua a domicilio está garantizado desde el embalse de Calcón; se almacena en el nuevo deposito elevado, en forma de copa, situado en la calle Medio.La traída de agua desde Calcón a Angües supuso un duro trabajo para los vecinos del pueblo,quienes realizaron la instalación de la tubería para la conducción subterránea del agua con las tradicionales herramientas del pico y de la pala."Calcón,!cuantos años estuvo la obra parada! y los pueblos de debajo de él,pasando muchos años de escasez de agua. Ahora está hecho el pequeño pantano que escasamente tiene 4 hectómetros cúbicos de capacidad, con lo cual no podrán regar desde Sieso hasta Angües, mas que alguna pequeña superficie,  no permitir  cultivos y explotaciones ganaderas como la que hay de vacas en Sieso o aquí mismo en Angües, allí en Arnillas.
Para poder regar es preciso hacer la Concentración Parcelaria y parece ser que aquellos pueblos del Norte no querían sufrirla por escasez de agua y entonces la Confederación pensó en darla a Vadiello y ante esa situación es cuando esos pueblos reaccionaron y parece ser que están discutiendo las normas de concentración.
He hablado del cura Abellanas ,que fundó a primeros de siglo la Mutua Ganadera,pero además fundó un Sindicato Agrícola en el que en la junta local de Siétamo figuraba como secretario mi padre Manuel Almudévar. Tuvo Mosen Abellanas grandes enemigos, pues sufrió un atentado del que se salvó y se le hizo un homenaje en Graus, pero él siguió postulando en su periódico:"Urge industrializar la agricultura ;se precisa que el agua de los ríos, fuentes y arroyos se convierta en carne mediante la praticultura, en leche, en lana, en queso, en cueros,y sobre todo en lo que vale más que todo eso junto...el pan". Hoy en Sieso se fabrica queso de muy buena calidad y yo subo con cierta frecuencia a comprar este buen alimento y contemplar el paisaje de l aSierra de Guara,
El, como veis luchó por el agua y Joaquín Costa, a quien Angüés tiene dedicada una calle, decía de don Julián Abellanas, que si en España hubiera diez o doce curas como el, ya estaría resuelto el problema del agua; pero cuando murió el 11 de marzo de mil novecientos veintiseis, en Barcelona a los 61 años de edad vino el final del Sindicato Agrícola, de la Caja rural y de las cooperativas fundadas por él. Luego vino la República y después la Guerra, con lo que Angues, Casbas y el Somontano se quedaron sin defensores de sus aguas y sin agua. Cuando tuvieron defensores como Julián Abellanas y tuvieron fe los de Angüés en Joaquín Costa, al que le dedicaron una calle, que parece un recuerdo, lleno de ilusión en la llegada del agua,  debido por el pueblo a Joaquín Costa y un olvido traidor de Zaragoza al Somontano; se espera la llegada del agua ,pero después ya se hablé poco de la misma, cuando tuvieron que ir a buscarla cada día. Porque Angüés tuvo también, además de la riqueza agrícola y ganadera,una fábrica de lejía ,otra de gaseosas y sifones ,una tejería,la fábrica de harinas de Guiral y la industria artesanal. Si hubiera habido agua abundante, esta industria hubiera progresado, habiendo podido subir el agua por medio de la energía eléctrica del río Alcanadre.Pero todavía quedan procedimientos para que no falte agua en la zona de Sieso,,Angües y Torres de Montes,porque me dijo Don Federico Balaguer,que había editado el proyecto de Albasini en la Revista Argensola y le habían recíbido enfadados.Y esa solución de Albasini est  basada en corregir esas depresiones del río,haciendo mas arriba,una pequeña presa en Pedruel y haciendo bajar el agua del río Alcanadre,por Sta. Cilia de Panzano,hasta Calcón, con lo que la poca agua de este pantano se convertiría en la necesaria para regar mayores zonas y !qué se enteren en Huesca!,si hiciera falta se podría derivar agua a Vadiello,con lo que a Huesca,no podría faltarle agua ,como le pasa a Zaragoza que se va a convertir en Zaragón, Huesca en Huesqueta y el Somontano en desierto.



Miguel Arnal Orduna



El Callejón de Siétamo, no es un simple callejón, sino una calle especial, donde se goza de paz. Se entra en ella por la era de Sipán y se sale al Arrabal, entre casa de Narbona y una gran casa de piedra, donde “Antoñito el Herrero” suministraba en la tienda, a la gente de Siétamo. Agustina de Aragón le dio su nombre a esta calle y en ella vive gozosa la familia de Miguel, con el apellido Arnal. Es un apellido hermoso, que expresa en aragonés una colmena de abejas, que viven en armonía, fabricando para el hombre la dulce miel del amor y la cera de las velas, que en la iglesia y en su casa encienden a Dios del cielo. Era Miguel el modelo de un buen padre de familia, con Luisa su buena esposa y sus hijos María Jesús y Miguelíto.  “Ramonito de Cavero” con su buena esposa Nati, hermana de Miguel, viven en la misma colmena, pues así se puede llamar a ese callejón, que es un lugar lleno de paz, pues en él vivió siempre feliz la familia de Miguel. En verano y en medio de la calle, como afluyen las abejas al “arnal”,  se sentaba numerosa, la familia de Miguel en animado coloquio, acomodados en sillas y allí gozaban del aire que corría a lo largo de la misma. Presidía el buen Miguel, cual un patriarca sacro, acompañado también por su hijo Miguelito, por su nieto Miguelín y por su nieta María.  Se encontraban, también,  Luisa, su santa esposa,  María Jesús, su  rubia hija, cuyos cabellos recuerdan a los ángeles del cielo y ésta con sus hijos y su esposo Carlos, unida a Miguel, su hermano, acompañado por su esposa y por sus hijos, no sólo le hacían compañía, sino que lo cuidaban y le colocaban los cables que enviaban oxígeno a sus dolidos pulmones. Allí llegábamos muchos, de los pocos que quedamos, nacidos en la Villa de Siétamo y era agradable ver a Miguel, conversando de la vida, de las tierras y del “cura desconocido”, que murió para la Guerra a las orillas del Río. ¡Qué agradable resultaba aquella conversación, en que Miguel no callaba y “Ramonito” animaba con su humor y su optimismo, escuchándose las risas de Nati, hermana de Miguel y esposa de “Ramonito”. Allí rodeado de todos sus seres queridos y por todos los que en el pueblo lo amábamos, pensábamos  como van desapareciendo los antiguos hijos de Siétamo. Parecía una escena patriarcal, con el recuerdo del cura tío de Miguel y de la monja, hermana de su esposa Luisa. Entre aquel coro celestial, dirigía la escena el buen Miguel y todos, ante aquel panorama que parecía una despedida de este mundo, sonreían, disimulando su temor a la muerte del  padre y patriarca de aquella familia. Llegó el Otoño y no se repitieron aquellas reuniones al aire libre del Callejón,  porque su hija y su hijo, pensaron que en el mal tiempo, no podían abandonarlo, sino buscarle como dicen que hace Santa Ana,”buena muerte y poca cama”. Y lo llevaron a un piso, junto al suyo, donde Miguel gozaba con las visitas que le hacían los vecinos de Siétamo; si, gozaba porque se llenaba de satisfacción al contemplar a los visitantes a los que preguntaba sobre la vida de su pueblo y de su Callejón. Los visitantes observaban también el cuidado de su esposa,  de sus hijos y de la cuidadora Nieves, en las atenciones a Miguel, que parecía que estaba gozando de la vida, en lugar de sufrir los dolores de una cercana muerte. Y así fue su muerte, el fin de una vida en la que trabajó y pasó sus buenos momentos y otros más duros, convirtiendo su familia en un capítulo de felicidad, el tiempo que tardó en llevárselo el Señor. Murió sin sufrir y a su entierro acudieron multitud de personas, entre las que estuvieron mi hija Elena, gran amiga de María Jesús, acompañada desde Pamplona por su marido Santiago. Yo creo que no hay que rezar por Miguel,  sino decirle que pida al Señor para que nosotros seamos tan felices como él, en la hora de nuestra muerte,
Hoy, en el cielo se han juntado de nuevo Miguel y Luisa, su santa esposa Las lágrinas de Miguelito y de María Jesús , hoy las derramarán por el recuerdo sagrado  de Miguel y de Luisa, pero dentro de sus corazones recordarán que Miguel con Luisa, les dieron una vida feliz.   

sábado, 2 de marzo de 2019

La ermita de Salas





Tengo viejos recuerdos de la Ermita de Salas, no sólo  míos,  sino  también  de    ya difunto primo José Antonio Llanas. “Y José  Antonio  recordando  sus  años  infantiles,  hablaba de los santeros de las ermitas, ya que el santero de Salas lo conocía porque iba a la Farmacia de su padre con la “capilleta” de las Vírgenes, a recordar a la gente que hicieran oración y de paso que le echaran una limosna en la caja petitoria para poder vivir como ermitaño y en la ermita donde “la gente no sabe la existencia de los santuarios de comedores y cuartos para dormir. Y los santeros esperaban el día en que hacían  la  romería  las Cofradías, porque a los cofrades, los sentaban a comer con ellos”. Pero José Antonio cuando, con sus amigos iba a Salas a coger regaliz de palo, se encontraba al santero, que le daba agua de su botijo y era de agradecer porque por allí el agua no era potable.
Y José Antonio recordando sus años infantiles habla de los santeros de las ermitas, ya que al santero de Salas lo conocía porque iba a la Farmacia de su padre con la “capilleta” de las Vírgenes  a  recordar  a la gente que hiciera oración y de paso, que le echaran una limosna  en la caja petitoria, para poder vivir como ermitaño  y en la ermita,  donde “la gente no sabe la existencia en los santuarios con comedores y cuartos para dormir. Y los santeros esperaban el día en que hacían  la  romería  las cofradías,  porque  los cofrades los sentaban a comer con ellos”. Pero José Antonio cuando con sus amigos iba a Salas a coger regaliz de palo, se encontraba al santero, que les daba agua de su botijo y era de agradecer porque por allí el agua de su botijo, solucionaba su sed.
 Existían otras cofradías, como la  del  Monasterio de Loreto, la de la ermita de Cillas, cuyo santero cura tenía éxtasis, y la  del   Santuario  de  San Come y San Damián, que fue tal vez el último de ellos, que tuvo santero, pagado por los  Condes de Guara y por la de Santa Lucía, pero dice que en los años cuarenta, apareció por  Huesca , una mujer pidiendo limosna para la Virgen de  Torreciudad. “Decían que se levantaría una iglesia enorme y que acudiría todo el mundo y la gente ignoraba la existencia de ese santuario”.  
Estos encuentros de los niños y mozos con los santeros se dieron en la Ermita de Salas, durante largos tiempos, pues esta Ermita se levantó en honor de Santa María, Madre de Dios, en el Sur- Este de la urbe de Huesca, en el término agrícola del Almériz, se levantó al principio del siglo XIII por La reina Doña Sancha, esposa de Alfonso II.  Fue un punto de peregrinación, incluso desde Castilla. Más tarde el pueblo de Quicena hacía su peregrinación a estas Vírgenes y ahora la  hacen,  nuevamente a pie. Es esta iglesia de estilo románico. Sobre la puerta  se  exhibe  un espléndido rosetón  y por el Norte se levanta una galería de arcos del siglo XVI, donde tal vez se encontraba la hospedería, que hoy ha desaparecido.
Pero José Antonio Llanas con sus compañeros y amigos, iban a recoger raíces de regaliz, hicieron amistad con el santero y a veces hacían alguna merienda, bajo la galería de los arcos del siglo XVI. Yo tengo un recuerdo de ir a ver y saludar a un camarero, que había renunciado a su profesión e iba a dormir bajo los arcos de esta galería. El día que lo saludé, quise conocer sus pensamientos, pero con amabilidad, no pude entender su confundida psicología. Yo llegué hasta la ermita y  el  habitante del espacio de debajo de los arcos, siguió andando hasta Huesca.
Este encuentro con el joven camarero, con su cerebro desbocado, me recordó el descerebro desbocado de los hombres en distintas ocasiones. El joven buscaba el consuelo de su descerebro, en las Vírgenes que protegieron a Huesca y durante siglos los descerebrados guerreros que luchaban en los años de 1936, que unos alababan a Dios y otros lo maldecían.
¿Qué pasa en los cerebros humanos, que unas veces aman a las Vírgenes de Salas y otras se pierden en la soledad, que les impulsa a dormir en los claustros de  Salas  o  en el  otro mundo por las  guerras?.
Se viven en este templo bienes artísticos, entre los que destaca un retablo del siglo XVIII dedicado a la Virgen. En este retablo aparecen en una hornacina, dos imágenes de la Virgen, una del siglo XVIII, sentada y otra del siglo XV, en tamaño natural.




Santuario de Nuestra Señora de Salas de Huesca, por Valentin Carderera .

Estas imágenes de la Virgen son una Santa María de la Huerta y más tarde se trasladó a este templo otra imagen de la Virgen de la Virgen de Salas. Los milagros de ésta los relató en las  Cántigas de Santa María del Rey Alfonso X el Sabio, en Salas.
Ya se escuchan escasamente esa Cántigas, pero en esta Ermita se veneran las dos vírgenes, que son una sola, aunque por un lado está la Virgen de Salas  y  por el  otro, la de La Huerta y allí acude el pueblo devoto de Quicena y la de Huesca. En aquella arboleda celebran sus banquetes y sus cantos y sus bailes y se escucha música y se recogen raíces de regaliz “de palo”.
Huesca no puede olvidar este grande y bello santuario de las vírgenes de Salas y de la Huerta y cada oscense guarda en su corazón algún recuerdo amoroso o triste de tiempos pasados. 

miércoles, 27 de febrero de 2019

Sancta Maria, Mater Dei.



El pensamiento de Teilhard de Chardin - Cognotecnología y consciencia 

Al rezar el Ave María, le pedimos a la Virgen : Ora pro nobis pecatoribus. La humanidad se conoce como una especie débil, que cae con frecuencia en el pecado. En la Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol (I Juan, 4), dice : “Dios es amor” y “el que permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio”. Porque Dios nos ama, nos perdona nuestros pecados.
Estamos en el mundo y observamos distintos animales, unos nos complacen  y otros nos parecen nuestros enemigos. Unos vuelan como las golondrinas, otros viven en el agua, otros nos son útiles y otros están siempre atemorizando a los hombres. Pero los animales permanecen en el mundo por su anatomía y su fisiología y parece que por un principio de amor, pero no tienen una mente libre, que les de facultades para obrar el bien o el mal. Cuando uno observa las golondrinas, en sus nidos, en la Ermita del Viñedo, al lado de Huesca, ve en ellas una creación del amor de Dios.
Nos damos cuenta de las virtudes de unos y de otros animales, pero NO PIENSAN con profundidad, y uno saca la conclusión de que han sido formados a base de materia y que han sido creados para que el hombre aprenda sus costumbres y sus usos, como la natación, el vuelo, etc.  Los hombres observando el vuelo de las golondrinas, ha imitado al Creador, consiguiendo volar sobre nuestros cabezas.
En los animales se ve su composición más material, que en el hombre, pues San Pablo, en la controversia de Antioquia, dijo: “El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo”(Rm 14,17). En esta afirmación de San Pablo se adivina que la naturaleza del hombre es superior a la de los animales, cuya vida está totalmente dedicada a alimentar materialmente sus cuerpos, en cambio el hombre, además de alimentar su cuerpo, “tiene una misión superior, porque el Reino de Dios se basa en la fe en Cristo y se concreta en el servicio a sus hermanos. Estas actividades se hacen no con la materia, sino con el espíritu”. Nosotros encontraremos “el núcleo más profundo de la Ley: el amor a Dios y al prójimo”. El hombre será LIBRE cuando “ame a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo”.
Pero en Mat.26; 26, pone: “y mientras comían, tomó Jesús el pan y lo bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad y comed; esto es mi cuerpo”. Pero la composición del Cuerpo de Cristo “ no es comida ni bebida, sino JUSTICIA,  y  PAZ  y GOZO en el Espíritu Santo) ,(Rm 14, 17).km.
 “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día” (Juan 6:51-58).En el 58, dice: “Este es el pan bajado del cielo, no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre”.
El hombre está investigando la antimateria, la materia oscura y la energía también oscura.”Todavía no se han encontrado totalmente las partículas de Dios o bosones de Higgs, pero tan pronto se encuentren, dará lugar a una Física nueva, que nos llevará más allá del Modelo Estándar, a la Materia Oscura, igual que al origen del Universo”.
 De la misma forma que una persona es un sistema y dos un proceso, en que se activan una persona con otra, Dios quiere ser con su autoridad, parte de un proceso, que está organizado entre Él mismo y la humanidad y en ese proceso el hombre aprende a colaborar con Dios, igual que descubrió el vuelo en los aviones, mirando el vuelo de las golondrinas.
“Teilhard de Chardin sostiene que la materia del Universo está organizada en una larga cadena de complejidad creciente. La cadena comienza con las partículas elementales, sigue con los átomos, las moléculas, las células y los organismos individuales, se extiende finalmente a los agrupamientos complejos  constituidos por las asociaciones humanas”. Con los Bosones de Higgs,  no se ha encontrado todavía su misión, pero parece que Teillhard de Chardin, estaba dándose cuenta de que el conocimiento pleno de dichos Bosones, iba a dar la aparición de una Física Nueva.
Dice Teilhard de Chardin , “que por educación y formación intelectual, yo pertenezco a “los hijos del cielo”. Pero por  temperamento y por estudios, yo soy “un hijo de la Tierra”. Dice Teilhard de Chardin que: ”Entre las infinitas modalidades en que se dispersa la complicación vital, la diferenciación de la substancia nerviosa se destaca…..como una transformación significativa. Da un sentido, y por consiguiente demuestra que hay un sentido en la evolución”. La  Evolución nos lleva hacia una etapa de  espiritualización de la humanidad. Este es el sentido de la frase, que se expresa asi´: “El hombre que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día”. Estas palabras nos llevan a un sentido de espiritualización humana, pues el cristianismo es una religión natural. Hay profecías bíblicas que predicen una etapa de espiritualización humana, que hablaban de una Segunda Venida de Cristo, que equivale a la Parousia, pues Cristo dijo: “Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último…”
Ahora vemos como coinciden la “Revelación” del Apocalipsis, con la preocupación que ha traído al hombre, junto con las situaciones de felicidad, lo mismo que ha pasado con el hallazgo del Bosón de Higgs.
El Apocalipsis prevé lo que ahora dicen que puede ocurrir con el conocimiento perfecto del Bosón de Higgs, que dará lugar a una entrada de Física Nueva. Con esta Física se podrá llegar a la perfección en la vida humana. Se podrá encontrar una vida mejor, entre otras cosas porque se  crearán “agujeros negros”, de un tamaño que permitiría echar basura en ellos. Se facilitaría el acceso a los planetas, ya que se podría usar la “gravedad artificial”. De la misma forma que los Fotones carecen de masa y pueden viajar a la misma velocidad que la luz, con los Bosones se podrá alcanzar la misma velocidad. Se podrá hacer uso de la “Gravedad Artificial”, con la que se podría acceder a los planetas. Pero se pueden esperar situaciones dolorosas.
El Apocalipsis y el encuentro total del Bosón de Higgs, crearán un mundo invisible, ”separado de nosotros como un vidrio, que es opaco de nuestro lado, pero transparente del lado invisible”. El Apocalipsis es un libro profético, que anuncia el Bien, con beneficios para la humanidad, pero avisa de persecuciones de los hombres buenos por parte del Mal y Higgs es como un profeta, que sobre un sencillo papel y un lapicero, anuncia bienes para el hombre, pero que deja prever un temor a la bomba de los Bosones, que puede causar grandes males.
¿Será el Mundo un Reino de Justicia y de Gracia, un Reino de amor y de paz?.El Mundo se perfeccionará con las profecías del Apocalipsis,que previene futuras acciones de persecución de los hombres buenos por parte del Mal y Higgs habla de la pequeña bomba de los Bosones.
Y los hombres nos acordamos al principio del artículo,  que dice: “Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis pecatoribus” y para acabar del “Regina Caeli”, que reza : “Reina del cielo, alégrate, aleluya. Porque el que mereciste llevar en tu seno, aleluya, resucitó como dijo, aleluya. Ruega a Dios por nosotros,  aleluya.

La sequía por falta de lluvia y de hombres

  Cuando estos días del mes de Agosto, circula uno por las carreteras del Somontano o de la Tierra Baja, se da cuenta de como el monte está ...