jueves, 22 de febrero de 2018

Juan de Almudévar autorizado por Jaime II, a reedificar un Molino de Viento en Almudévar

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En un artículo, en el que escribí algo de la Historia de Aragón, puse: el año de 1311 el Rey concede un Molino de Viento  a Juan de Almudévar, del que dice la Historia  que era amigo del  Rey y Portario. Este dato se encuentra en la página 157, del número 38 de la  Revista Argensola del año 1559.
En la Enciclopedia del Temple de Huesca, se puede leer ”muy otra es la realidad  de Almudévar y Baibien, donde la ausencia de cualquier corriente de agua impedía la construcción de molinos y  así la villa de Baibién era la única de las que estaban bajo dominio templario en la encomienda de Huesca, que quedaba privada de cualquier estación molinera hidraúlica, lo que obligaría la molturación con fuerza humana o animal”. Es difícil pensar en tales lugares exentos de ríos, en otras instalaciones que no fueran los molinos de viento.
En el siglo XIII  ya existían molinos de viento en Almudévar,como se deduce del libro de Aliod y de Gabriel Ponce, que en la página 48, dice que el molino de viento lo dio el Rey a Juan de Almudévar, antecesor de casi todos los de tal apellido,que además de Portario “era personaje influyente y cercano al Rey”.
De la misma forma que yo, sin ser investigador, he encontrado varios molinos manuales, los vecinos de Almudévar si se empeñaran, descubrirían algún molino de viento, porque en las Escrituras del señor Sarasa y en las de otro vecino de Almudévar, yo he leído que poseían molinos de viento. Un joven de Almudévar me escribió y me comunicó la situación de un molino de viento. Tengo que lamentar no acordarme de su nombre.
Almudévar en el Archivo de la Corona de Aragón, en el número 14, se encuentra escrito en latín, el 28 de febrero de 1911, el artículo que titula este problema de suministro de agua a la Villa de Almudévar.
Dice: ”Nos Jacobus  (o Jaime II), con la presente carta, concedemos licencia  a Vos, nuestro Juan de Almudévar, para que sin licencia de derechos ajenos, el Molino de viento ,situado en la villa de Almudévar, en su máxima parte destruido, se reedifique. Ita quod  vos et vestri perpetuo ipsum molendinum cum introitibus et exitibus suis ac pertinenciis universis pro vobis et succesoribus nostris in feudum teneatis atque censu eisdem dictis et dare et solvere teneami nobis et nostris quolibet anno in festo Nathalis Domini,duo paria caponum  bonorum et receptibilium. (De la misma forma, que vuestro Molino, con entradas de agua para vuestros habitantes y sucesores, tengáis en la Fiesta de Navidad del  Señor, que llegue a vuestro  Molino, para que deis agua y la vendáis” a los habitantes por el antiguo suministro de agua.
 Pero, sin embargo, sobre la entrada  a un Jardín de Almudévar, se eleva en dicha Villa,  de la que yo conservo su nombre , como apellido, una copia de tamaño más pequeño que un Molino de Trigo, que significa el amor y la veneración de los hijos de Almudévar, a aquellos viejos Molinos, que les suministraban la deseada agua, para la molienda de sus cereales y convertirlos en Harina.  No sé si fue una manifestación del  dueño de esa finca por venerar con su pequeño Molino, los grandes que en otros tiempos usaban en Almudévar.  
No si fue la  idea  de colocarlo sobre la puerta de su finca, para recordar la Vieja Historia, que rememorara a los hijos de Almudévar, el consumo de pan, rey durante siglos, que habían ingerido para la conservación de esa Villa tan noble. 
Este mandato del Rey Don Jaime II, que da licencia a Juan de Almudévar para reedificar un molino de viento, tiene la fecha, en Valencia de 28 de Febrero de 1.311.
Algún hijo de Almudévar, recordó con su pequeño molino, colocado sobre la puerta de su jardín, esta orden del Rey de Aragón, pero ya no se ha hecho nada más, como han hecho en Navarra, para levantar un Molino de Viento, que recuerde a sus hijos, como levantando otro en Almudévar, se recordarán sus esfuerzos en la Historia, para poder usar en agua tan necesaria para su desarrollo. 
Pero los hijos de Almudévar, como se demuestra de una forma sencilla, es decir levantando sobre la puerta de un huerto-jardín, un Molino de Viento, incapaz de obtener agua, pero que recuerda a todo el mundo, la obligación moral de levantar un Molino, que cante el esfuerzo durante siglos de la Villa.
Navarra ya hizo honor a su esfuerzo de regar toda ella, con un hermoso Molino de Viento, que se muestra a los viajeros que la visitan y Almudévar, ha luchado para que no falte el agua de riego a ella y a sus pueblos de más al Sur.
Pero Almudévar,que siempre ha estado esforzada en regar gran parte de la provincia de Huesca, nos ha recordado con su pequeño y simbólico Molino en un huerto-jardín, que todavía la falta construir un enorme y Quijotesco Molino de Viento, como monumento a la esforzada historia de su triunfo en el riego de sus tierras, que están haciendo cambiar, la sequía de su suelo, por una enorme Huerta,entre Huesca y Zaragoza.  

¡Que se vea, desde lejos, un Molino de Viento, que sea un reflejo de la inteligencia de Pedro “Saputo o el Sabio” y de la “tozuda voluntad de mejorar sus tierras” de los hijos o también “sabios o saputos de Almudévar”.

domingo, 18 de febrero de 2018

El Campo de Deportes, debajo de San Jorge



¡Cómo evoluciona la sociedad !.  Desde el Bar, en qué dos hombres están perdiendo su juventud, porque no quieren abandonarla, porque ese abandono juvenil, les quita felicidad, sin estar felices con su abandono, porque sus cuerpos han alcanzado ya un desarrollo físico, pero no mental.  No pueden abandonar su juventud y esa  juventud , está con  ellos, y sirven café con leche, a unos jóvenes, que  piensan unos en el fútbol y otras airosas señoritas, que se van preparando también para jugar a meter goles en la portería.
¡Cómo evoluciona la humanidad, en que hace ya muy pocos  años, no podían pensar las jóvenes en el deporte y ahora, un domingo o un día de fiesta cualquiera se dedican a practicar un deporte, que hasta hace poco tiempo no han soñado en él.
Desde el mostrador del Bar Deportivo, se abren ante mis ojos, las torres de la Ermita de San Jorge, los arcos de hierro del Pabellón de Deportes, donde juegan al Baloncesto el Peñas y en Balonmano, el Bara.
Este Campo Deportivo de San Jorge, fue creado como un Sanatorio Físico y Psíquico de los habitantes oscenses, pues basta recordar cuando el Rey de Aragón, luchó contra los moros , para que creciera la salud y la mente de los oscenses.
Por esas laderas corrió la sangre humana y comenzó Huesca a ser de la Capital de Aragón.
Han pasado multitud de años, hasta que los hombres amantes del Deporte, han cambiado las luchas con sangre por las felices luchas deportivas, para que los jóvenes se formen, los mayores se recreen y algunos trabajen para que se desarrolle el Mundo Deportivo, que es una formación para la salud del cuerpo y de los espíritus.




lunes, 12 de febrero de 2018

El Club de Fútbol de Huesca contra el de León





Hoy día once del mes de Febrero de 2.018, he contemplado la despedida de dos hombres en el Café del Abba en Huesca y me he emocionado, porque he visto ponerse tristes los rostros del más joven, que se iba. ¿Dónde iba?, no lo sé, pero me daba la impresión de que se iba lejos y aquí dejaba el cariño de una estancia placentera.
No he podido aguantarme sin resolver esa situación y he querido enterarme del dolor, que parecía sentir el joven personaje que me parecía que se separaba triste del elegante señor, que estaba haciendo trabajar su ordenadora, como la que yo, ahora, estoy haciendo escribir.
Pero yo no podía  aguantar  ver  el  triste  rostro  del  joven, que se marchaba, sin enterarme del problema  que  a  él  le proporcionaba y que a mí,  me preocupaba. Pero este encuentro no encerraba ningún misterio, sino, como me dijo un compañero de mesa, en aquel Bar, el mozo que a mí me parecía ver su rostro preocupado, era un  jugador  del  Equipo  de Fútbol de León y estaba preocupado por el resultado que,  por la tarde se sabría, quien había ganado.
Yo comprendí por qué su rostro estaba triste, porque tenía que jugar un partido de Fútbol con el equipo de León, que estaba en vísperas de descender, contra el Huesca, que no sabe perder ningún partido.  
Esta serie de victorias, me la recuerda la bella Ermita  de  San Jorge, que hace siglos corona el Cerro de San Jorge, por su victoria contra los moros y que preside el Ambiente, ahora pacífico, en el que se juntan el turismo ambiental y el deportivo. El recuerdo de nuestra victoria sobre los moros, no desprecia su valor ni los sentimientos deportivos de los equipos de fútbol, pero eleva nuestro sentido de aprecio por nuestras victorias. Aquella victoria sobre los moros, creó esa bella Ermita, que hace amar a los oscenses su Historia.
El señor, que estaba haciendo escribir a su ordenadora, como trabaja para el Deporte, me dijo que no estaría mal un triunfo del Equipo de León, pues los continuados triunfos de algunos equipos, hacen perder los ánimos de los que casi siempre los pierden. No buscaba el señor sus intereses particulares, pero le gustaría  qué  en deporte, ganasen unos y otros.
A mí, que ya iba al Fútbol hace unos setenta años, en el Campo de Villa Isabel, me “colé”, escalando por una pared y me clavé un clavo. No sé si esta fue la causa de que ya no volviera a frecuentar los Campos de Fútbol, pero he recibido un placer, al enterarme hoy, día doce de Febrero de 2018, de que el Huesca había ganado por un gol de diferencia.

Contra los “clavos”,  que nos van hiriendo nuestro paso por la vida, esperemos que los triunfos en el Campo de Fútbol de San Jorge, nos hagan reír a José María Mur, fundador del Campo de Fútbol de  San Jorge y a mí , varios años más. 

martes, 6 de febrero de 2018

Luis Grasa Alamán



Este señor por sus apellidos, da a entender a todo el Mundo, que es un altoaragonés, que lleva un apellido, que en el Alto Aragón se usa de dos formas: una, Garasa, apellido vasco, muy frecuente en la provincia de Huesca y otros suprimiendo una a, lo convierten en la palabra  altoaragonesa, Grasa. Para algunos el encontrar apellidos vascos en Huesca, le parece una cosa  rara, pero el sabio Don Federico Balaguer, demostró que no lo es, porque se habló bastante en vasco en la provincia de Huesca, como escribió que en la Feria de Huesca, se hacían muchos tratos en la lengua vascongada. Y no es cosa rara el saber que Osca, es palabra vasca, como lo son Alerre, Ayerbe, Arbaniés, Ansó, Echo y multitud de ellas, que son palabras puras en la lengua vaca o semejantes. En Huesca se fue hablando en vasco, hasta aproximadamente el siglo XVI.
El padre de Luis Grasa Alamán nació en el pueblo de Liesa, que hoy forma parte del Ayuntamiento de Siétamo. Ya casi no se acuerda el pueblo de la vida de Liesa, porque  además de su iglesia parroquial de tres naves, donde se guardaba un cuadro de la Virgen  medieval, que fue robado por un belga,  tenía en las afueras una ermita, dedicada a San José y entrando en el pueblo,  a mano derecha , quedan las ruinas de otra antiquísima ermita. Pero todavía se alza bien conservada con su belleza medieval, sobre una  colina, saliendo hacia  Ibieca, un Monumento Histórico Artístico, declarado Obra de Arte en 1931, donde se conservaba una tabla románica  en qué se ve el martirio de San Vicente, que es el segundo Patrono de Huesca. Hoy día puede contemplar esa tabla románica, todo el que pase por los Porches de Huesca, pues está colgada en su atrio y se puede contemplar a través de los cristales que reciben luz de la Calle.
En esos pueblos del Somontano, llenos de arte, se va acabando la forma de ganarse la vida y su padre ya se buscó su trabajo en la capital de Huesca. Se casó y tuvo un hijo, llamado Luis, que es  el que hoy reparte sus sonrisas tras el mostrador de la Estación de Autobuses. Y con un vaso  en sus manos lo va llenando  de licor, con una botellavilla Isab que inclina sobre el vaso, que le ha pedido un cliente. A veces desde el citado mostrador mira a través de los cristales, desde la modesta altura del mismo, y se acuerda de que él no siempre estuvo en ese Bar, pues hace ya unos cuantos años, estaba jugando por la Calle Sobrarbe paralela a la de Ramiro el Monje, en el Barrio Viejo de Huesca.  Allí celebraban cada año la Fiesta de Conquista de calle de Huesca y sacaban de la casa de un hortelano figuras de trapo y de papel sobre la dicha conquista. Luis Grasa Alamán nació en la citada Calle de Sobrarbe y ahora ,como ha pasado el tiempo con tanta rapidez, ha hecho ya los cincuenta y seis años.
En 1910, dejó el pueblo de la iglesias y ermitas y pasó a la capital oscense, encontrando como he dicho el alquiler de una casa en la citada Calle de Sobrarbe.  
Vivió alquilado hasta que compró una casa en la Zona Industrial, al lado de la  Zona Deportiva de Villa Isabel y del Parque Deportivo con su Campo de Deportes de Almazán, con su hermosa Piscina Pública.  
En Villa Isabel vivía cada familia muy feliz, como parece que ocurre ahora con la mejora de los pisos construídos,  pero tenían aquellas viviendas un defecto notable que era el de verse los inquilinos de aquellas viviendas obligados a compartir el mismo “retrete o wáter” con sus vecinos. Esa frase tan grosera de “vaya usted a la mierda”, se praticaba cada rato sin violencia , pero con vergüenza.   
Luis Grasa Alamán es un hombre elegante y goza de la vida en ese Bar que comunica la ciudad de Huesca con el Mundo, y  es feliz atendiendo a los viajeros, que cambian cada día de residencia, pero hay que reconocer que aunque ha vivido bien en la ciudad de Huesca, ha tenido que sufrir , molestias en su vida oscense.
Es un auténtico caballero, que sonriente hace felices a los viajeros que pasan por recibir sus servicios, que él ya ha olvidado.


lunes, 5 de febrero de 2018

Otoñear en Macondo.-(1986)


Ayer estuve en Macondo, ese país donde las palabras no quieren decir nada, donde los pájaros vuelan sin mover las alas y donde da igual que las cosas sean de un color u otro.
A aquel Macondo raramente llegaban forasteros; a este Macondo al que me refiero llegan veraneantes, naturalmente en verano, porque los invernantes se van a Canarias o a la Costa del Sol y los hibernantes se colocan debajo de las piedras, en las cuevas y en los troncos de los árboles.
La llegada masiva de forasteros da un tinte especial al pueblo, de tal manera que el que no lo conoce a fondo no cae en la cuenta de que se halla en Macondo.
Cuando llega el otoño todo cambia, en contraste con el Macondo de allá, donde nada cambia; llega una señora otoñal a otoñar u otoñear, que no sé si se  dice de ninguna forma, pero como debo contarlo, yo digo que otoñea doblemente, su propio otoño y el temporal. Si esto ocurriera en el de allá (Plus Ultra), es probable que los amerindios no dijeran nada; en este detalle descubro que hay diferencias entre allá y acullá, porque aquí, dicen: los macondos auténticos tal vez digan algo, pero lo deben de decir sin hablar, mas los macondos de acullá son más cachondos porque dicen las cosas diciendo, aunque lo que aquéllos dicen sin decir viene a no ser nada, como lo que  aquí dicen diciendo.
No son dicentes en ninguno de los dos Macondos, porque en áquel no dicen y en éste no es una persona concreta la que dice, ni lo que dice es tampoco concreto. Dicen que en el principio fue la Palabra y ésta saldría de las bocas como sale ahora de las bocas de los macondianos, primitivamente, sin obedecer a esquemas racionales.
La dama otoñal está inmersa en las dicencias, decires o “dijendas” y tiene los ojos atónitos, como atónito se queda uno al leer lo que pasaba o parecía que pasaba en el auténtico Macondo.
Ayer me habló la otoñal otoñadora y me dijo que tres, no me aclaró si hombres o extraterrestres, le habían dicho que otros tres, no se sabía tampoco si se trataba de extraterrestres u hombres, no dejaban pasar por el camino. Añadió que yo iba a hacer un puente.
Descubrí que aún soy joven porque conservo mi capacidad de asombro; sí, quedé asombrado al verme convertido en pontífice, hacedor de puentes, miré hacia arriba y un azul celeste intenso, increíblemente azul me hizo creer que estaba en un Macondo irreal.
Me quedé con ganas de hablar con alguien para poderle contar lo que estaba pasando en este Macondo irreal, para que ese alguien me volviera a la realidad. Fui al teléfono pero no había tal aparato, que se me antojó un puente más necesario que el del río, porque supongo que aquél que yo iba a hacer, habría que levantarlo sobre un río, no en la Plaza Mayor. Ese puente telefónico quizá haría desaparecer algún Macondo.


viernes, 2 de febrero de 2018

Antonio Ortas Casayús




Don Antonio Ortas Casayús es un caballero altoaragonés, como indican sus  dos  apellidos  que acompañan a su noble persona. La nobleza la exhibe cuando llega al Gran Bar, en que se sienta en una butaca y habla de la vida que ha desarrollado  en  la milenaria ciudad oscense, vida en la  que él mismo ha participado, subiendo y bajando las alturas de su mente, y en esta tierra pirenáica, al Norte y al Sur de los Montes Pirineos
Sus dos apellidos se encuentran en esta zona pirenáica, en el Norte y en el Sur  de la misma. Dicen que su primer apellido Ortas  era  de origen griego, cuyo significado equivalía al Amanecer, procedente de la ciudad griega de Mileto, pero su uso fue cambiando poco a poco, convirtiéndolo en el apellido, ahora usado, sobre todo en la Provincia de Huesca. Me dice el señor Ortas que “Ortos”, significaba amanecer y al feminizar en España muchos apellidos, lo convirtieron en Ortas. Se extiende este apellido principalmente por el Alto Aragón.
Se encuentran también en el Midi francés, como abundan al Norte y al Sur de los Pirineos, los similares apellidos Casajús, Casaus y Casayús. Don Antonio Ordás usa como segundo apellido el de Casayús y mi padre usó el de Casaus. Estos hermanos Casaus, estudiaron  en Francia y abrieron un Banco, que establecieron en el Coso Bajo, donde más tarde, se instaló Casa Blecua, tienda de tejidos. 
El apellido Ortas está ligado a los Pirineos, que  forman  una Cadena  de Montañas de un longitud de unos 430 kilómetros, desde el Cabo de Creus, en el Mediterráneo, hasta Irún en el Mar Cantábrico. Pero son los Pirineos Centrales que se extienden entre las cumbres de Somport, en su parte occidental y el macizo de la Maladeta, en su parte oriental, los que han dado más apellidos Ortas y Ordás. Por su parte nórdica, limitan los Pirineos oscenses con la Nueva Aquitania, en la que se encuentra el  Bearn, con sus ciudades de Oloron y Pau, que bajan a Aragón por el Túnel de Canfranc.  Las montañas de la parte aragonesa de los Pirineos son las más elevadas de la cordillera, pues tenemos el Aneto de 3.404, el Posets y el Monte Perdido de 3355 metros de altura.
El portador del apellido Ortas, llegó al pueblo de Nocito, acompañado por su familia, donde se establecieron, e igual que San Urbez, años después, se estableció en el mismo lugar. Venían Ortas y su familia de Grecia,  de donde fueron expulsados por los sanguinarios persas. Llegaron con su pequeño barco a Barcelona. Lo abandonaron en su puerto y aterrorizados por el cruel recuerdo de los persas, buscaron un pueblo montañoso y lo encontraron en Nocito, en la misma Cordillera del Sur de los Pirineos.
Eran los Ortas una familia muy  fecunda y se extendieron por Francia y por España. La familia Almudévar procedía del Bearn y adoptaron por apellido el de la Villa Arabe de Almudévar, en tiempo ibero llamada Burtina, y fue a vivir a Almudévar.  No  sabemos  qué  año fue la familia Ortas a Almudévar, y si fue cuando bajaron muchos franceses  hasta Burtina, donde acudieron  gran número de ellos para conquistar Zaragoza. Se llamaron voluntarios para una Cruzada para conquistar Zaragoza, y tuvieron que utilizar una gran cantidad de tiempo, para poder hacerlo, ya que en Almudévar o Burtina, los árabes hicieron una resistencia enorme.    
Abundan en España y en Francia los ciudadanos con su apellido Ortas, porque aquellos hijos de la Grecia Clásica eran dueños de una vitalidad enorme y de una gran inteligencia, con una enorme fecundidad. Una vez conquistada Zaragoza por los cristianos, se extendieron los Ortas por el Sur europeo de la Península Ibérica. Y hoy proliferan por España y por Francia. Y uno se da cuenta de la condición europea de muchos de sus habitantes, que proliferan en el actual Mercado Europeo.
El apellido de Ortas, se estudia en las listas de dichos apellidos, pero la antigüedad de dicho apellido, que tiene distintas formas de escudo por su antigüedad, es difícil de encontrar. En Huesca se encuentra censado un elevado  porcentaje  de sus habitantes con ese apellido, en su primer o segundo apellido.
Pero un Señor sucesor de los numerosos Ordás, y mi padre Manuel Almudévar Casaus, tenían un origen francés y no podían olvidar la unión, que a través de los tiempos tuvieron el  Bearn y el  Reino de Aragón. Esta circunstancia de que aquel Ordás y Almudévar no pudieran olvidar su nobleza aragonesa, proveniente del Bearn y de Aragón, llenó de orgullo su corazón.
Y un señor Ordás, que todavía vive, no pudo aguantar la humillación que recibió de unos nobles catalanes, cuya hija se había casado, con otro Ordás, pariente suyo, nacido en Aragón, que al morir éste, al no tener lugar utilizable para enterrarlo en su sepultura, lo dieron a una Facultad de Medicina, para que utilizaran su cadáver para experimentar, deshaciendo  su cadáver en piezas anatómicas.   
A Barcelona acudió el Ordás aragonés y al darse cuenta de que  en los Nichos, no había espacio para enterrar a más difuntos, hizo que se sacaran los restos antiguos de un familiar y se enterrara con dignidad a su pariente Ordás. Mi amigo sacrificó su dinero para enterrar con dignidad a su pariente y se volvió a Huesca, sin despedirse de sus hasta hacía muy pocos días, a sus parientes artificiales catalanes.

¡Como hay que admirar a un altoargonés, llamado Ortas, que conservó el honor, haciendo un sacrificio espiritual por su pariente muerto en Cataluña!   

domingo, 28 de enero de 2018

Jesús Vallés Almudévar, mi doble primo.



Yo me llamo Ignacio Almudévar y mi abuelo paterno, se llamaba Manuel Almudévar Vallés. Eramos  doblemente parientes Jesús y yo. El descendía de Casa Vallés de Castilsabás,  a la que en el año 1.307,el Rey Don Jaime II de Aragón, le conkcede al jefe de dicha Casa, Eximino Vallés, el título de nobleza ,en premio y agradecimiento a los heróicos servicios prestados a Aragón y a su Rey.
Uno de los sucesores del Señor Eximino Vallés fue Jesús Valles Almudévar, nacido en Huesca el día 5 del 10 de 1921, cuando ya habían pasado unos novecientos años. Los años en los siglos ven repetirse los actos de amor y los de odio. Pío, que como he dicho  tenía su origen en Casa Vallés de Castilsabás, donde nació el año de 1879 y murió en 1926.  Se casó con María de la Encarnación  Almudévar Calvo, que era de Casa Almudévar de Fañanás, donde nació el día 25 de Enero de 1879. Su padre fue Antonio Almudévar Vallés, nacido en Siétamo el 7-33-1855 y murió en 1907 y su madre Victorina Calvo Mancho en Sena
 Como en Casa Vallés de Castilsabás, quedó  heredero del Patrimonio su hermano mayor, otro hermano  más joven, es decir Pío de Jesús, se independizó, casándose con Encarnación Almudévar  Calvo, de Fañanás, para  hacer una CUARTA  FAMILIA  de  nuevo origen Patrimonial. vLos demás hermanos o se quedaban solteros en su casa natal o se independizaban, buscando otro porvenir.
Para dar lugar a varias  Familias de los Vallés, la PRIMERA fue aquella cuyo primer miembro fue en tiempos del Rey Don Jaime II, Eximino, la SEGUNDA fue la de apellido Almudévar, que se casó varias veces con los Vallés. El primer Almudévar, cuya familia se unió con la de Vallés, años más tarde, fue  Juan Almudévar, nacido en esta Villa. Era de origen francés De estos ALMUDÉBAR el primero en 1428, fue Juan Almudévar de Sieso, con ejecutoria de Infanzón.
La TERCERA FAMILIA venía de Sena con el apellido Calvo, que consta en su  Línea con 16 matrimonios, de diversas poblaciones del Alto Aragón. Y su hija segunda Encarnación Almudévar Calvo se casó con Antonio Almudévar Vallés, nacido el 7 de Marzo de 1845, perteneciente a la  Segunda Familia. Ambos, unidos crearon la Cuarta Familia de Vallés Almudévar.
Victorina  Calvo Mancho de Sena ,nacida en Fañanás  el 25 de Marzo de 1879, contrajo Matrimonio el día 10 de Enero de 1902 con Antonio Almudévar Vallés, nacido en la  misma casa de la Plaza Mayor de  Siétamo, que un servidor.  Estos dos miembros de este Matrimonio, con su boda fueron a vivir a  Casa Mancho, en Alcalá del Obispo el día 10 de Enero de 1902.


Se estaba formando la Cuarta Famllilia de Vallés Almudévar en el Somontano, compuesta por Pío de Jesús, proveniente de Castilsabás, que se  casó con Encarnación Almudévar Calvo , nacida en Fañanás y descendiente de la Tercera familia, que provenía de Sena.
Pío de Jesús Vallés Almudévar como he  dicho nació en Castilsabás en 1879 y murió en 1926, lo que le libró del sufrimiento de su esposa y de sus hijos, sacrificados mediante fusilamiento en Fañanás.
El diez de Enero de 1902, PÍO DE JESÚS   de Castilsabás nacido este citado pueblo, el día 1 de Enero de1879 y muerto en Huesca, se casó  en ALCALÁ DEL OBISPO el 10 de Enero de 1902, con María de la Encarnación Almudévar Calvo, que era hija de Antonio Almudévar Vallés, nacido en Siétamo y muerto en Alcalá en 1907,y de Victorina Calvo Mancho, nacida en Sena, el 25 de Enero de 1879.
Con este matrimonio comienza un martirio más en esa Guerra Civil, que en toda España hizo correr la sangre  humana y más en la Provincia de Huesca. Esta Guerra sin control de autoridades con conciencia recta, produjo  un millón de muertos y la    Provincia  de Huesca, fue un reguero de sangre y de destrucción. Era una Guerra sangrienta, pues mataban las derechas a las izquierdas y éstas mataban a las derechas, dándose casos en que se fusilaba por deudas económicas, que no tenían nada que ver con las ideas políticas y muchas veces con la avaricia y con la envidia.
Yo escribí, para reconocer el comportamiento heróico y el sufrimiento del Martirio de Doña María de la Encarnación Almudévar Calvo y de su hijo de unos dieciocho años, en Fañanás, el día 30 de Agosto de 1936. Pero tuve que añadir la tragedia de JESÚS VALLÉS ALMUDÉVAR, que  tuvo que vivir, viendo como se llevaban a su madre y a su hermano a fusilarlo, quedándose sólo en aquella vida despreciada por los asesinos.
En mi artículo titulado “JESÚS VALLÉS ALMUDÉVAR Y LA GUERRA CIVIL”, expongo¨:”Con mi doble pariente, el sacerdote Jesús Vallés Almudévar, nos queríamos, nos respetábamos a nosotros y a nuestros antepasados. No me habló nunca de los sufrimientos que pasó durante la Guerra Civil, pero cuando ya le faltaba poco tiempo para unirse “in aeternum”, con su madre y con su hermano, fusilados en Fañanás ,con una crueldad salvaje, me regaló un diario personal. En él escribe lo siguiente: “ cuando lo leas, te enterarás de hechos de una época de mi vida, que no he contado a nadie”.
Peo en los ratos que escribía de su vida, se acordaba de su madre, que era “una mujer sencilla, todo corazón, abnegada y sacrificada por todos, que esperaba paz a los que estaban con ella. Hacía diez años que había muerto su marido y se había consagrado ella enteramente a nosotros sus hijos. Con una capacidad inmensa de sacrificio”.
Fueron seis los hijos que tuvieron Pío de Jesús Vallés con María de la Encarnación Almudévar Calvo, que se fueron a vivir a Alcalá del Obispo  el 10 de Enero de 1902.
La primera hija fue María de la Encarnación,nacida en Fañanás el día 2-9-1905 y murió el 19 de Abril de 1994. A esta pariente mía la concí y traté con cariño. Se quedó soltera y no tuvo hijos. De los hermanos el mayor fue Antonio, el segundo Manolo, ”hombre serio y sensato, brazo derecho de su madre y un poco padre de nosotros los pequeños”. Yo tuve la oportunidad de comprobar esta manera de ser, pues cumpliendo el Servicio Militar, me trató como a un hijo suyo y me comunicó que me habían premiado un artículo literario, que escribí en el Campamento. El tercer hermano Luis, “era lanzado e ingenuo. Con muchas ganas de vivir la vida”, mientras el cuarto hermano José, ”fue el vividor, simpático, mentiroso, zalamero, majo”. Jesús, como hermano pequeño, se describe a sí mismo “como el niño mimado, cascarrabias y nervioso,serio y tímido”.

Con mi doble pariente, el sacerdote Jesús Vallés Almudévar, nos queríamos, nos respetábamos a  nosotros  y a nuestros antepasados. No me habló nunca de los sufrimientos que pasó durante la Guerra Civil, pero cuando ya le faltaba poco tiempo para unirse “in aeternum”, con su madre y con su hermano, fusilados en Fañanás, con una crueldad salvaje, me regaló un diario personal. En él escribe lo siguiente: “cuando lo leas, te enterarás de hechos de una época de mi vida que no he contado a nadie”. Pero en los ratos en que escribía de su vida, se acordaba de su madre, que  era  ”una mujer sencilla, todo corazón, abnegada y sacrificada por todos, que regalaba paz a los que estaban con ella. Hacía diez años que había muerto su marido y se había consagrado ella enteramente a nosotros sus hijos. Con una capacidad inmensa de sacrificio”.
Fueron, además de Encarna, cinco hermanos más, el mayor Antonio, el segundo Manolo, “hombre serio y sensato, brazo derecho de su madre y un poco padre de nosotros los pequeños”. Yo tuve la oportunidad de comprobar esta manera de ser, pues cumpliendo el Servicio Militar, me trató como a un hijo suyo y me comunicó que me habían premiado un artículo literario que escribí en el Campamento. El tercer hermano Luis, era “lanzado e ingenuo. Con muchas ganas de vivir la vida,  mientras el cuarto hermano José, fue ”el vividor, desprendido, simpático, mentiroso, zalamero, majo”.   Jesús, como hermano pequeño, se describe a sí mismo “como el niño mimado, cascarrabias y nervioso, serio y tímido”.
Pasaban el invierno en Huesca, para estudiar y el verano en Fañanás, donde les “gustaba mucho estar…sobre todo los pequeños”, que gozaban de más libertad y lo pasaban muy bien. Describe la “enorme casona, con mil rincones y recovecos siempre nuevos, guardándonos alguna sorpresa”. Tenía tres pisos y en el primero estaba el despacho, el oratorio de nuestro patrono San José. “En el segundo piso estaba la gran cocina, con su hogar de amplia chimenea y enormes cadieras”, estaba la cocina llena de mesas, de tinajas y todos los cubiertos “de cobre relucientes y brillantes, los armarios contenían cazuelas y pucheros”. En el tercer piso y en el cuarto, se encontraban las habitaciones para jugar, los dormitorios, la “masadería”, espadas, sables y bastones, libros, documentos. Graneros y mirador”. “En lo alto se veía la iglesia y se escuchaba el tintineo del yunque del herrero, y un camino de la fuente, para mí, todo poesía. Y su río, el Guatizalema, para esparcimiento y refrigerio en las tardes calurosas”
Después de lo que sufrió con el fusilamiento de su madre y de su hermano, escribió lo siguiente:”Supongo que todo seguirá igual. Yo no lo he vuelto a ver. Por si acaso ha cambiado, prefiero verlo idealizado con los ojos del alma y del recuerdo”. Ya no quiso visitar el pueblo de Fañanás, aunque lo amaba y como él mismo escribe, lo idealizaba.
El 20 de Julio de 1936,  ”se masca la paz, la tranquilidad y se tienen ganas de cantar, reír y vivir”. Eran esos los antecedentes, en que su tía Encarna y su hermano José, vinieron de Huesca y no se fueron”, porque parecía que el ambiente político no estaba tranquilo: hay muchos rumores y temores. Parece que se han sublevado en algún sitio unos militares”.
El día 23 de Julio, ”la radio está todo el día en marcha. España está dividida en dos. Radio Barcelona dice: ”Todos los obreros, todos los republicanos, en pie para defender la libertad. ¡A las armas el proletariado”. En tanto el General Mola dominaba en Navarra. El día 26, “Ha venido una señora que está casada en Lascasas y dice que allí mataron al cura, primero lo desnudaron y le cortaron los testículos y después lo fusilaron”. El 29 pasando por la calle, ”El Royo” dijo que ya se había acabado el dar limosna”, que todo era de todos. Y que se acabó de que los señoritos coman sin trabajar, que todos los campos serían de la comunidad y el que no trabajara no comería. Todos reían bulliciosamente”. El 31 de Julio se escuchaba en Fañanás  un tiroteo impresionante. Estaba producido por los cañonazos que cañoneaban el pueblo cercano de Siétamo, para seguir siendo bombardeado por la aviación. Le gustaba a Jesús “oír esos pájaros  grandes que dominan el espacio”,  ”pero oír  las descargas sobre Huesca y Siétamo, pensando que mis hermanos y tanta familia y conocidos están allí, aguantando, esperando a que les hieran o les maten sin poder defenderse, sin poder hacer nada”, eso no lo podía aguantar. Entre tanto su madre “se pone a rezar, palidece y tiembla, en un sufrimiento callado e intenso”. Hace coincidir el estado del tiempo físico con la tragedia que se aproximaba, cuando dice:  ”El cielo está cubierto de pesados nubarrones de verano y empiezan a caer algunas gotas gordas”.  
El día 1 de Agosto, “no trabajaba nadie”, sino que “se pasan el día hablando y discutiendo. Cantan, ríen, gritan y juran por calles y plaza. Tienen pinta de escapados de presidio”. Al día siguiente “se dirigían hacia la iglesia. Gritaban y reían como salvajes…Se han puesto los ornamentos e iban entonando latines con cantos revolucionarios. Uno llevaba la casulla “buena” que el cura guardaba para las grandes solemnidades, la capa pluvial la llevaba uno pequeño y desgarbado que la arrastraba por el suelo”. Fue, al día siguiente, Jesús a ver la iglesia y “un grupo de mujeres lloraba, me pareció que les decía el Señor lo mismo que a las de Jerusalén: no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos”.
Desde el uno de Agosto no escribió ni una línea, porque aquellos días los pasó muy mal y tenía miedo Jesús de escribir lleno de odio y ganas de venganza, ”pero estoy seguro de que eso no agradaría a mamá”. El día 23 de Agosto, llamaron con fuertes golpes a la puerta de casa Vallés y “dos milicianos preguntan por el señorito Luis….Que venga también la madre. Y la madre y el hijo Luis, como hacía ya tanto tiempo que esperaban esta llamada, sin ningún ruido, se marcharon. A Jesús le hicieron abrir todos los armarios, como aquel que busca un objeto para acusar a su madre y a su hermano, Luis, de seres peligrosos; lo llevaron a la casa donde vivían los colonos,  que lo acogieron con cariño. Constantemente “quería llorar, llorar, necesitaba llorar...El cuerpo se me quedaba también rígido. No podía doblar las piernas, ”le hacían daño esos ojos de tanto llorar.“Al anochecer del segundo día, la voz inconfundible de mi madre llamó desde el patio…Mamá me hablaba, me acariciaba, me aconsejaba…Nos separaron y mi soledad se hizo más espantosa que nunca”.El día 29 de Agosto,  ”en el escenario de la Plaza, el alguacil, llamado Juané, hizo sonar el cuerno y gritando, soltó el siguiente pregón.”De orden del Comité…hago saber…que se va a proceder…al juicio…de la Viuda de Vallés…y de su hijo…que acudan todos al granero …del obispo”. Durante el juicio los acusaron de hacer señales a los fascistas con linterna y no cesaban de escuchar emisoras del bando rival. Las linternas  las encontraron en un registro,  pero sin pilas “No había amanecido todavía, cuando fueron a por ellos” Subieron a un coche y en “un barranco, entre Bespén y Blecua se detuvieron”. Dicen que el piquete estaba formado por guardias civiles y por dos mozos del pueblo. !Dispararon!. Cayeron. Luis no se movió. Mamá intentó incorporarse, una nueva descarga se lo impidió. Después llegaban los del comité. Rociaron los cadáveres con gasolina y les prendieron fuego. De Blecua fueron unos hombres a enterrar los restos”.
Los que, parecía, habían ayudado al fusilamiento de su madre y de su hermano Luis, quisieron sacarlo de Fañanás  y lo llevaron al próximo pueblo de Ola, a una gran casa, llamada de Otal. Sus dueños estaban repartidos por el mundo para salvar sus vidas. Allí se dio cuenta de las mujeres que los oficiales traían de Barcelona y sospechaba de todo el mundo. El capitán Moreno le decía que tendría que formarse para el futuro, que tal vez debía ir a Rusia, donde estudiaría, para ayudar al gobierno comunista. El, al ver todo esto, siempre  quería volver a Fañanás y un día se subió en el caballo del cartero y llegó el día 11 de Septiembre a Fañanás. El día 13 entraron los rojos en Siétamo y enseguida se organizaron “peregrinaciones” para ver las ruinas de aquel pueblo. Y Jesús que había sufrido las pérdidas de su madre y  de su hermano, el día 20 de Septiembre, con trece años cumplidos  estuvo en Siétamo”, de donde habíamos huido sus doble parientes. “Cuando llegamos a los alrededores de Siétamo, oímos graznidos de cuervos, que levantaban el vuelo al oír nuestros pasos y volvían de nuevo al festín, después de que habíamos pasado…Había todavía cadáveres sin enterrar, tostando sus huesos ,casi mondos, al sol. Las calles estaban como un museo en día de fiesta…lo  recorrían todo, contemplando, preguntando, admirando. Se fijaba en las casas, de las que no quedaba “ni una casa entera…estaban todas comunicadas por dentro por medio de boquetes, hechos por los fascistas para no tener que salir a la calle” evitando que algún proyectil les hiriera o matara… en la iglesia en una de las capillas laterales había una fosa abierta, allí habían enterrado a un sargento de la guardia civil, que se había destacado por su coraje y valentía y del que contaban muchas cosas heróicas”. Lo desenterraron y “lo arrastraron por el pueblo, y lo quemaron en la plazoleta del Castillo, donde todavía se notaba el redondel de tierra ahumada mezcladas con las cenizas de sus restos” Recuerda Jesús  que “un enjambre de muchachos, revolvían entre los escombros, buscando cápsulas, balines, trozos de metralla”. No acabaron de recoger todo,  porque, cuando ya había acabado la Guerra, allí estaba yo con Rafael de Lasierra, buscando aquellos malditos restos. En el comité exclamó uno se los jóvenes: hay que mandar a trabajar a Jesús, que no queremos mantener vagos. Alguno pensó que podía ejercer el trabajo de enseñar a leer y a escribir a los niños. Así se hizo y Jesús vivió una temporada con ilusión, que le serviría para calmar su soledad dolorosa. El 25 de Enero de 1937, tuvo noticia de sus hermanos, por una carta llegada de Francia. La escribió Conchita y pensó:”No nos va a ir todo mal. Mamá y Luis velarán por nosotros”. El día 23 de Julio, un amigo que había ido a Barbastro, le comunicó a Jesús que su tío Blas lo quería ver pronto. Su tío Blas era el esposo de su tía Carmen, hermana de su madre. ”Ha presumido siempre de ser comunista y revolucionario”.”Cuando vivían en Villa Isabel, una tarde de domingo, estábamos mamá y yo de vista en su casa, cuando estallaron dos bombas. Mamá pensando en sus hijos, quiso marcharse enseguida a casa, pero mi tío Blas no nos dejó marchar, dijo que faltaban de explotar todavía tres, pero que no nos preocupáramos porque no intentaban más que asustar…nos acompañó mi tío a  casa, no pasó nada, pero yo quedé impresionado pensando que mi tío habría puesto las bombas o era el jefe, pues lo sabía todo. Yo lo he querido siempre, pero no puedo olvidar que si él hubiera intervenido, no hubieran matado a mamá y a Luis. No me querrá mucho cuando ha tardado un año en acordarse”. El día 23 de Agosto de 1937 escribió:”Estoy en la Montaña, en Broto, hace veinte días que llegué aquí. Al llegar a Broto conociendo a tantos tíos y tías, todos lloraban, menos Jesús, que no tenía ganas de llorar, como lloraba en Fañanás, donde nunca tuvo apetito como en Broto, donde siempre tenía hambre. El día 30 de Agosto de 1937, hizo un año que mataron a su madre y a su hermano. Es una contradicción; me parece que hace un siglo que sucedió. Y por otra parte me parece que sucedió ayer”. Por el mes de Enero de 1937,  se rumoreaba que “los fascistas” están pegando fuerte”. Sus parientes sentían necesidad de marchar de Broto. El día 29 de Enero marcharon a Villanova, que se encuentra en el valle de Benasque. Por un lado veía que los que habían asesinado a su madre y a su hermano, estaban siendo derrotados, pero por otro, le preocupaba dejar aquel ambiente, de amistades, ahora que empezaba a estar a gusto...”.En Villanova encontró libros, como “El grillo del hogar” de Dickens. El 24 de Marzo, llegó Rafael  y dijo que los “fascistas” habían “empezado una ofensiva y que empujan fuerte”. Como “no pueden detenerlos piensan ya en irse a Francia”… Efectivamente el día 26 de Marzo “Rafael se ha ido a Francia. Se han marchado dos coches llenos de jefes”. Jesús al ver estos hechos, estaba “alegre y triste a la vez. Puede que fuese mejor decir: impaciente e intranquilo”. El 29 de marzo salió Jesús a la carretera y escribió: ”Está sucísima y hay de todo…sobre todo las cunetas están de miedo, hay gallinas, conejos muertos, encajes, saquetes de almendras, guerreras, alpargatas y botas viejas… fusiles, cargadores con balas en grandes cantidades, bombas de mano”. El 9 de Abril escribía: ”El cañoneo, me parece, no sé si será sólo la ilusión, que se oye más cerca, más fuerte”. El día 15 de Abril se veían subir por  el camino, muchos soldados con la bandera que desde siempre  había representado a España”, pero enseguida vi a Plácido … y  sentí que ya se había realizado el milagro”. Decidieron que después de comer se irían a Huesca con el coche de Plácido el tío José y él “y mandaríamos un coche grande para el resto”. ”¡Qué extraño me encontraba andando solo por las calles de Huesca”. Llegó a su casa, llamó y se encontró con Encarna, una mujer buena durante muchos años, con Margarita y con la nena. Allí se enteró de que a su hermano Antonio lo mataron, ”lo cogieron prisionero y lo fusilaron,  ya al comenzar la Guerra, pero se alegraba al ver a  “la nenica que estaba preciosa. Tiene la cara redonda y el pelo todo rizado”. Ahora es una señora, con la que me encontré hace poco tiempo y me mandó, cuando murió Jesús unos libros, que guardo en Siétamo. Al final de del diario de 152 páginas, que describe desgracias e historias de los pueblo que tuvo que visitar, escribió:”Parece como si descubriese  ahora,  de verdad, la guerra y toda su huella. Hasta ahora no tenía más idea que llegar a Huesca, encontrar a mis hermanos, reanudar la vida. La guerra no había sido más que la muerte de los míos, el sufrimiento personal, la separación, la espera”. Parece que se ha olvidado de su crecimiento como hombre, pues le había cambiado hasta el tono de su voz y tal vez, lo dudo, se habría olvidado de las chicas que se enamoraron de él. Acaba el diario diciendo: ”Ahora me parece una melonada haberlo escrito y me moriría de vergüenza si lo leyese alguien. Lo guardaré bien guardado”. No contó a nadie los sufrimientos que tuvo, pero a mí, cuando ya los dos éramos mayores, me regaló su maravilloso diario,  del que si él se avergonzó, yo me lleno de satisfacción y de orgullo. Ahora me voy  a San Pedro el Viejo y me miraré al interior de su torre, en que Jesús, ya sacerdote, puso a la vista del público recuerdos religiosos de la vieja ciudad de Huesca.      
La Cuarta familia de apellidos Vallés y Almudévar, era la Casa Calvo de Fañanás y está representada esa Cuarta Familia por  MARÍA de la ENCARNACIÓN ALMUDÉVAR CALVO, originado este segundo apellido en SENA.  Ésta  fue  fusilada con su hijo Luis, que nació el 8 de Marzo de 1916   y que lo fueron  el 30 de Agosto de 1936 en la carretera que iba de Fañanás a Antillón haciéndolos  mártires, pues su muerte fue dictada por el Alcalde analfabeto de Fañanás, que no sabía distinguir nada de política. Su familia no quiso promover su canonización, pues pensaron en unirse a  Dios y  María de la Encarnación murió en este Mundo Material y desde el otro Mundo, soñaría   que se salvara su familia. Este hijo suyo y hermano de Jesús Vallés Almudévar, se llamaba Luis. Y hoy 22 de Enero de  2.017, me ha contado un Maestro de Fañanás que para hacer sufrir a su madre, fusilaron en primer lugar a su hijo Luis. El Alcalde que los mandó fusilar era analfabeto.  ¡Qué martirio sufrió Jesús, nacido en Huesca el 5 de Mayo de 1921, que todavía en su niñez, se despidió abrazándose a su madre, al lado de su hermano!. Me ha contado mi amigo, que fue  muchos años más tarde Alcalde y Maestro en Siétamo, que a María de la Encarnación, la hicieron sufrir fusilando antes que a ella, a su hijo Luis. Jesús en el pueblo de Fañanás, se quedó sólo, aunque hubo gente buena que quisieron aliviar su dolor.
Son cuatro los pasajes del Documento que estudio, desde que se conocen, los orígenes de la familia  Vallés, que mi múltiple pariente el sacerdote Jesús Vallés Almudévar, me REGALÓ, cuando el preveía próxima su muerte.
El primer Documento va narrando como en profundos años de la vida medieval del Rey Jaime II de Aragón, le concedió, al primer Eximino Vallés,  la recompensa, de esta  Historia a los  habitantes de Castilsabás, de Siétamo de Fañanás, de Alcalá del Obispo y de Sena, que es un título  de Nobleza, en premio y agradecimiento a los heróicos  diez miembros de apellido Vallés. Después del primer círculo, que exhibe el nombre del discípulo de Jaime II, Eximino Vallés, hay cuatro círculos sin ningún nombre de los mismos, que a continuación sigue los círculos con los nombres de los Vallés, hasta el de PÍO DE JESÚS VALLÉS ALMUDÉVAR.
Este Pío de Jesús Vallés Almudévar, nació en la gran casa de Castilsabás el día 1 de Enero de 1.879 y murió en Huesca en 1.926. Ya no era heredero de la muy noble y grande Casa de Castilsabás
Con este motivo desaparece Pío de Jesús Vallés Almudévar del Documento Primero al Cuarto, Casa Vallés de Castilsabás, no por sus genes, sino porque entró a formar parte del Último Documento, es decir, del que ve la sangre de su esposa y de su  hijo,   como la derramaban cruelmente,  injustamente y lejos del más sencillo sentimiento humano.
El pasar Pío de Jesús de la primera Documentación  de  ésta a otra Cuarta Documentación, tan cruel y probablemente más, a unos tiempos modernos que echaban a la humanidad a una crueldad más salvaje, ya que el Alcalde analfabeto de Fañanás, ejecutó la persecución de los revolucionarios contra la nueva familia que vivía en Huesca capital y en el pueblo de Fañanás, en Casa de VallésEn la documentación de la familia Vallés- Almudévar, asentada en Casa Vallés de Fañanás, aparece el Sacerdote  Don Jesús acompañado por esos dos apellidos. Nació éste en Huesca el día 5 de Octubre del año de 1921 y murió el 30 de Agosto de 2.004. Fue consagrado sacerdote el 25-5 de 1948.