miércoles, 11 de octubre de 2017

Ermita de Santa Elena, en la “cabañera del aire"


Ermita se Santa Elena Torralba de Aragón.

El pasado día ocho de Diciembre, me subió a Santa Elena el nieto del “agüelo”, ya difunto, Mariano Bercero. Desde esas alturas, tuve la dicha de contemplar esa Sierra legendaria e histórica, que va desde Tardienta hasta Alcubierre. Y desde este último pueblo hasta la ermita de Santa Quiteria, en Tardienta, en viejos tiempos, San Caprasio visitaba los santuarios de San Simón y de la Virgen de Magallón, de la que son tan devotos los hijos de Robres, subía después a Santa Elena y acababa su romería en Santa Quiteria de Tardienta. En aquella elevada meseta de Santa Elena, contemplaba los Pirineos desde el Monte Perdido, el Turbón y  otras múltiples cimas blancas por la nieve, que me hicieron reconocer que Torralba es, sin duda,  Aragón. ¡Cómo se contempla la división del Alto Aragón entre la Montaña y la Tierra Baja!. Sí,  porque desde estas alturas se ve perfectamente la “Osca” o puerta para pasar de la Montaña a la Plana de Huesca, que es, sencillamente, el Salto Rodán. Osca es palabra vasco-ibérica que significa puerta o apertura, de las que tantas se hicieron en aquella Sierra por los pastores en las orejas de las mansas ovejas. Por su pequeño tamaño se denominan “osquetas”. Allí al contemplar el Salto de Roldán, se piensa en el Emperador Carlomagno, que bajó hasta Zaragoza y el caballero Roldán, saltó con su caballo desde la Peña Men o Amán, al otro lado del río tan latino, el Flumen, a la Peña Sen o de San Miguel. Más allá pasa el río ibérico Isuela y más allá todavía los ríos de nombres árabes Guatizalema y Alcanadre. Los moros dejaron también su recuerdo en la torre Mudéjar de Torralba y llaman también Autovía Mudéjar, a la que sube desde el Ebro en Zaragoza hasta Francia por la Montaña. Y todo eso se ve desde el Santuario de Santa Elena en la Sierra de Torralba. Pero no sólo se puede meditar, en esas alturas, de las guerras y en las invasiones del pasado, sino que en estas quebraduras del terreno y estas parideras, hicieron una revolución por la justicia y el bienestar del pueblo los “bandidos generosos”, que llenaron de historias y leyendas toda la inmensa comarca de los Monegros, que desde Santa Elena se divisa. Todo esto lo narra muchas veces el cura don Rafael Andolz, en las aventuras del bandido Cucaracha. En aquellas quebraduras de la Sierra, crecen las carrascas, los pinos, las sabinas, los sauces, romeros, ontinas, tamarices y multitud de yerbas leñosas, como la barrilera que rueda y rueda, impulsada por el aire. En aquellos terrenos quedan multitud de parideras, hoy día, casi vacías, pero en esa “cabañera del aire”, no se dejan escapar la producción de energía, por medio de aquellos altos y recios postes, con sus aspas girando para producir energía eléctrica. Mi sobrino Marianer tiene como novia a Begoña y antes recorría la Sierra con sus ovejas y ahora corre por aquellos caminos para vigilar el funcionamiento de los “molinos movidos por el viento”. En Torralba siempre han sentido inquietud por el progreso, como se da uno cuenta al escuchar a Mariano Bercero, hijo del “agüelo”, cantar la jota, que reza: ”No te cases en Torralba,- ni te cases en Senés- vete a casar a Tardienta-que verás pasar “o” tren”. Y el nieto Marianer, ha visto cuidando las ovejas: el riego, la torre de la iglesia restaurada, la autovía Mudéjar y ahora ha dejado las ovejas, para ocuparse de los molinos de viento que crean energía. Por eso se sienten felices los de Torralba y cantan:”Torralba ya no es Torralba-que se ha vuelto capital-tenemos buenas piscinas – y a comer al Restaurán”.



Martín Pena Gracia, Colombófilo oscense.



A Martín lo conozco porque todos los días viene a Siétamo, donde desempeña la función de Cartero. Es un joven simpático, con el que da gusto conversar y más cuando me dijo que era Colombófilo. Al darme cuenta de su trato con las Palomas Mensajeras, le interrogué sobre la vida de esas aves “benéficas de la Humanidad” y me contestó con rapidez, pues al día siguiente  de irse a Huesca, volvió a Siétamo, con siete Palomas, que soltó  antes de regresar él a Huesca. Es que se trataba de un “Cartero Mensajero”, como él mismo se sentía un transmisor de noticias, como lo son las Palomas Mensajeras. Las  soltó todas, es decir las siete palomas en la Plaza Mayor de Siétamo, y les dijo: “hasta luego”. Volaron por encima de dicha Plaza, se fijaron en los detalles de la Naturaleza, con el fin de conocer distintas partes de nuestro mapa geográfico, como también era suyo, ese mapa de  su regreso a Huesca.  Marchó con su coche, saludando a las palomas, con su mano derecha a través de la ventanilla. Yo me quedé preocupado, paro Martín,  sonriendo,  me dijo: no se preocupe, porque dentro de unos momentos,  me encontraré con ellas en Huesca.

Cuando el martes, día 10 del mes de Octubre, llegó a Siétamo,  en una caja-jaula, a la que los colombófilos  denominan “el transportín”, traía siete palomas mensajeras, todas iguales de forma, pero de distinto color, ya que unas eran “rodadas” en gris y las otras eran de color “bayo”. No habían comido todavía, cuando llegaron a Siétamo, pero supongo que aumentaría su apetito al volar por el cielo de Siétamo.
 ¡Qué placer sentirían las palomas mensajeras al observar desde las alturas el cielo de Siétamo y explorarlo!. Pero no todo es dicha en esta vida, porque en algunos casos, si por allí cerca existen, por ejemplo azores o halcones, persiguen a las palomas. Con sus garras hacen diversas lesiones en el cuerpo de las palomas, unas veces les rasgan la piel de su cabeza o de su cuerpo, pero ellas,  a pesar de su gravedad,  logran escapar y llegar a su refugio. Pero por desgracia hay días en que muere alguna de las palomas heridas. Me dice Martín, que él está provisto de Yodo u otros medicamentos, acompañados por la aguja y el hilo, para las ocasiones en que ve que es necesaria la costura  de sus heridas.

Con estos pensamientos, las mira y parece que les dice: “Vuela, vuela, palomita, vuela, vuela al palomar. No te vayas tan solita, palomita, que te quiero acompañar”. Si, da la sensación de que las quiere acompañar, porque tan pronto las palomas cesan de dar vueltas por el cielo, como él no puede volar, se sube en su coche y se dirige al mismo punto de la capital oscense, en el que se volverán a encontrar. Entonces las mirará para ver si tienen algún daño en sus cuerpos volanderos, para utilizar el Yodo, la aguja y el hilo, para devolver a las palomas su salud, su belleza y su energía. Es que no puede dejar de acompañarlas, aunque no pueda volar como ellas, idea con la que sueña, no por alcanzar su placer, sino por identificarse con ellas, incluso en su vuelo.

Cuando nos enseñó la salida de las palomas mensajeras de su “transportín”, éstas saltaron a las alturas de la Plaza Mayor de Siétamo y producían la sensación de felicidad, que nos transmitían a los espectadores de este vuelo. Todas las mensajeras, unidas en vuelo colectivo, daban vueltas y más vueltas por encima de la Plaza y cada una que daban,  por haber alcanzado más altura, observaban circunstancias que les aclaraban la ruta por la que tendrían que volver, hacia Huesca.

La madre de Martín Pena Gracia, en el palomar de Huesca, está siempre esperándolo a él y a las Palomas Mensajeras y siempre piensa: ”volad, volad, Palomitas, porque os quiero acompañar. No os vayáis lejos de mí”.


martes, 10 de octubre de 2017

La lengua del Midi, por Almudevar, bajó a Valencia


Alfonso I, el Batallador.

La Villa de ALMUDÉVAR, conquistada a los moros, en 1118, después de Huesca, en el año de 1096, por el Rey  Pedro I de Aragón, su sucesor Alfonso I el Batallador, conquista Almudévar. Conquistada Almudévar, se lanzó a la conquista de Zaragoza, para más tarde llegar a Valencia. Para la conquista de Zaragoza, consiguió en el Concilio de Toulouse y apoyado por su vasallo Gastón, Vizconde de Pau, que a esa conquista, se le diese la categoría de Cruzada. En Ayerbe se concentraron numerosos caballeros europeos, navarros,  aragoneses, vizcaínos y alaveses, para formar un poderoso ejército y éste avanzó ocupando con cierta facilidad la Villa de Almudévar y después Gurrea de Gallego y Zuera.

El primitivo  nombre de Almudévar era el vasco-ibérico Burtina, pero los árabes le dieron el nombre de Almodóvar, la Corona o La Redonda o la Colina  Redonda, traduciendo al castellano  el Tozal Redondo, del aragonés, lengua en que toza equivale a cabeza y tozal, expresa una forma de cabeza. En Siétamo hay un Tozal Redondo, al lado derecho de la carretera N-240, que va desde Huesca a la autovía de Lérida-Huesca y ya muy cerca de este empalme, se alza dicho tozal Redondo. Desde Siétamo se divisa en Fañanás otro Tozal Redondo. Hemos visto como en Ayerbe, preparándose para conquistar Almudévar, estaban las tropas de Gastón, Vizconde de Pau y por eso no es extraño que en la Revista de Almudévar, aparezcan escritos artículos, en fabla aragonesa, emparentada con el bearnés. Esos escritores están recordando la influencia lingüística, que existía y todavía persiste, entre el limusín, el bearnés, la fabla aragonesa y el vasco –ibérico. En 1118, volvió Burtina al poder de los cristianos.

El Rey de Aragón, Don Alfonso I el Batallador, en el pueblo de La Redonda,  Almodóvar o Almudévar, antes de atacar Zaragoza, nombró como Bayle a un ciudadano, que se había distinguido en la lucha para conquistar Almudevar y le aplicó este apellido, equivalente al de Almodóvar, por su significado en árabe, es decir la Corona Redonda. Este apellido se conservó y todavía se conserva,  no sólo en Aragón,  sino también en Valencia. Este antecesor de los Almudévar, Almodóvar y Almudéver, en Valencia, ¿era aragonés de la Montaña o era uno de los caballeros y señores franceses y gascones, que en gran número,  en Marzo del año 1118, se pusieron en Ayerbe al mando de Alfonso I de Aragón?. Para  mí, sin aportar ningún argumento documental,  que era francés, porque en la repoblación que se hizo del pueblo de Almudévar, entraron muchos ciudadanos con apellidos del Norte de los Pirineos.  Pero no se acaba en el Alto Aragón ni en Zaragoza la continuación del apellido  Almodóvar y Almudévar, sino que se multiplica en el Reino de Valencia, en tres formas, a saber Almudévar,  Almodóvar y la tercera en Almudéver, procedente de la pronunciación de la lengua valenciana o limosina. Igual que existe en Aragón el apellido Sorribas y en Cataluña se transforma en Sorribes, el apellido aragonés Almudévar se cambia en numerosos casos, en Valencia,  en Almudéver.

En el libro de la Biblioteca Valenciana de Don Justo Pastor Fuster, publicado en 1827,que contiene los autores valencianos hasta 1700, al llegar en el número 1571, que trata  de ONOFRE ALMODÓVAR, dice que el citado Onofre “se llama Almudévar…En Ximeno,tomo I,pág. 158,col. 2, se le llama malamente Almodóvar, siendo así que en el prólogo que hizo  a “Lo Sompni de Joan Joan”, y la “Brama dels llauradors”… con una discreta prefación, se llama ALMUDÉVER” .

Después de tomar los pueblos de Almudévar, Gurrea de Gallego y Zuera, sitiaron Zaragoza a fin de Mayo de 1118. Fue duro el sitio de Zaragoza, teniendo que cortar el suministro de agua por el Canal de la  Romareda. Después de pasar frío, pues los soldados dormían al raso, cayó la ciudad el día 18 de XII de 1118.El francés Gastón IV del Bearn,  fue nombrado Señor de la Ciudad de Zaragoza,  como compensación a sus esfuerzos, como se hizo con el Bayle de Almudevar. En la Biblioteca del autor Gregorio Mayans , se lee que un hermano de Onofre Almudévar, que era arquitecto o Maestro de Obras, estaba en Zaragoza.(en el año¿1759 y 1782?. En el Claustro de la iglesia románica de San Pedro el Viejo de Huesca, está enterrado otro Maestro de Obras, con el apellido Almudévar, según me dijo Don Jesús Vallés Almudévar, sacerdote de dicha Parroquia.
Entrada de Alfonso I en Valencia.


La conquista de Valencia, ya se intentó llevarla a cabo por Pedro I y por su hijo Alfonso el Batallador. La batalla de Muret obligó a Aragón a dejar sus pretensiones en el Sur de Francia  y le obligó a pensar en Valencia. En 1238, acudieron a Valencia,  además de aragoneses y catalanes, navarros, occitanos, alemanes e ingleses, asistidos por los privilegios que  le dakba el título de Cruzada. En 1238 fue conquistada Valencia. No es de extrañar que los Almudévar, influenciados por la Villa de Almudévar y por Zaragoza, que acudieran a Valencia. En la repoblación de Valencia, los nobles de Aragón, reaccionaron  con la prohibición de prolongar sus señoríos en tierras de Valencia. Pero los Franceses( occitanos y otros), en Almudévar, es de suponer que conservarían el lemusín en dicho lugar y en Zaragoza, donde se dice que había un arquitecto llamado Almudévar y hermano de Onofre Almudévar, y éste,  llegó a escribir en libros de Valencia,  en lengua limosina, además de escribir en castellano.  Acudieron a repoblar Valencia alrededor de tres mil cristianos, unos catalanes,  otros navarros y de Aragón,  mezclados con algún europeo. Entre los aragoneses iría, es de suponer, algún Almudevar, de origen francés,  poseedor de, entre otras, de la lengua limosina.

Onofre Almudévar era impresor, editor y poeta en la lengua valenciana. Timoneda lo nombra en su “Sarao de amor” y Gil Polo en su “Canto de Turia”, con estas palabras: ”Aquel a quien de derecho le es debido- por su destreza un nombre señalado,- de seis sagradas Nimphas conocido;-de todos mis pastores alabados- hará un metro sublime y escogido.-entre los más perfectos estimado:-éste será Almudévar, cuyo vuelo-ha de llegar hasta la suprema cumbre”. J. P. Fuster lo nombra como ALMODÓVAR. Dice que escribió una instrucción para participar devotamente en la Santa Misa. (VALENCIA de Gabriel Ribas,1571).

Zaragoza cayó con Alfonso el Batallador en 1118 y Valencia en 1238, después de ciento veinte años. Y durante quinientos prosperó la lengua valenciana, pero en el año de 1510, el poeta valenciano Martín Vinyoles, escoge traducir al castellano y no al valenciano, una obra latina Supplementum Chonicarum. Pero Narcís Vinyoles, justificó su fe en la política regia de la centralización del Estado Español, con estas no merecidas palabras:”Más con deseo de servir y complacer  a muchos que con presuntuoso atrevimiento, osé alargar la temerosa mano mía, para ponerla en esta limpia, elegante y graciosa lengua casstellana, la qual puede muy  bien y sin mentira ni lisonja, entre muchas bárbaras y salvajes de aquesta nuestra España, latina, sonante y  elegantíssima  ser llamada”. Viñola y Vinyoles, son como  el catalán Sorribes y el aragonés y castellano Sorribas. Todos somos ciudadanos y merecemos un respeto, como todas las lenguas proviene del Creador, como narra el Diluvio Universal. Un catedrático Antoni Ferrando dice que el trato de lenguas ·bárbaras y salvajes”, no iba contra el valenciano, sino contra ·el vasco y otros hablares rústicos que había en la península”. Yo creo que ninguna lengua española merece ese trato, porque en Aragón se encuentra unas dieciséis veces el nombre de Xabierre, vasco ibérico, como en Navarra se encuentra Xabierr y en el pueblo de las Cinco Villas, San Miguel, en su parroquia a principios del siglo XX, se rezaban oraciones en vasco. Yo tengo escrito y publicado un libro en fabla aragonesa, que se titula “Veyendo chirar o sol”. Ha sido para mí una satisfacción encontrar que mi afición a la Fabla Aragonesa, coincide con el amor de Onofre Almudévar, a su dulce lengua valenciana. Ambas se descolgaban y compartían con las del Midi francés; se imponían a los invasores moros, se desarrollaban,  para luego llegar a casi desparecer, ante el castellano y ahora ante el inglés.

 Yo también amo todas las lenguas españolas,  pero me descubro ante el desarrollo que alcanzó la lengua castellana en América. En Valencia en 1510, Ausias March, dominaba la literatura con sus escritos y el castellano en 1492, empezaba a hacerse universal.  Se hablan en el mundo muchas lenguas, pero el inglés se está apoderando del mundo y concretamente de España. ¿Cómo se vio ONOFRE ALMUDÉVAR, llamado así, en unas ocasiones y en otras por ALMODÓVAR o por ALMUDÉVER?.  Se lamenta Onofre ALMUDÉVAR  de que al despreciar la bella lengua valenciana, no pueda enterarse el pueblo de “les coses altes que en ella están escrites”. Yo mismo no puedo aclararme sobre la existencia de un hermano de Onofre en Zaragoza.

“En 1561, el editor valenciano Onofre Almudéver acusará a sus compatriotas valencianos de ser “ingrats a la llet que habeu mamat i a la patria on sou nats”, por la renuncia de los escritores a usar la lengua autóctona. Así mismo, los conmina a mostrar “ a las  nacions  estranyes la capacitat de les persones , la facundia de la llengua i les coses altes que en ella están escrites”. Aunque es cierto que en la “Decadencia” de la literatura en valenciano no se produjo una ruptura total, muy pocos escritores recogieron el guante de Almudéver y la castellanización literaria cobró carta de naturaleza. Como dijo Fuster, que ”los valencianos dimitan de la condición de valencianos en el orden de la cultura. Era una orden de suicidio”.Hay muchos valencianos que no quieren ver desparecer el valenciano, con más éxito que los aragoneses, que comprobamos cada día la mengua de la Fabla Aragonesa, con la desparición de pueblos enteros del Alto Aragón.

Onofre escribe muy bien en castellano y en valenciano. En castellano, le dedica al Ilustrísimo Señor don Carlos de Borja Duque de Gandía, el siguiente Soneto: “El lustre de linages escogidos/ de la ciudad y reyno de Valencia/ su antigua prosapia y descendencia/ al parangón d’estraños muy subidos/. Los títulos y nombres merecidos/ por hechos de grandísima  excelencia/ las rentas y vasallos de heminencia/ injusto era tenellos escondidos/. Vicyama sin que más aquí lo alabe/  por tu milicia antigua ha descubierto/ estos indicios do sacas tal tesoro”. En valenciano, puso  versos de la edición de Jaime Roig, en 1561, hecha por Joan de Arcos, así expresados:”Si molt te conforten ab dolza fragancia/les flors dels ingenis dels vigils poetes/y en est verger entres, llegint ab instancia,/porás collir fruites ab gran abundancia/de moñt grans sentencies, subtils y ben tretes./ Avisos y eixemples te pinten y broden,/ y ornats de molt dolzos vocables y versos,/ virtuts grans y vicis empelten y poden,/ y tals a les dones comparen y apoden,/que fan, si bels gusten,retraurels dispersos./ Mastegals y gastals , rumials mil voltes,/ si vols bien entendre ses fraus y reboltes”.

La Historia habla de la influencia de las lenguas del Midi Francés en las del Este de España, de cómo fueron viniendo las citadas influencias, a España a través de los Pirineos por las conquistas de Huesca, de Almudévar, de Zaragoza y de Valencia. Cuando uno se da cuenta de que su apellido viene de esas conquistas, el mío en Almudévar y en Valencia se  mezclan los Almódovar,  los Almudévar y los Almudéver, se pone a pensar en Onofre, de tales apellidos dotado, de su poesía, defendiendo el valenciano contra el castellano y en uno mismo,  cuando escribí, imitando a mi padre Manuel Almudévar, la  obra en Fabla Aragonesa:”Veyendo chirar o sol”.

Si para bajar los Almudévar desde Francia hasta Valencia, acompañando la lengua limosina, encontraron  un buen camino, yo creo que para exportar los valencianos sus frutas a Francia, tampoco sería mal camino el que entonces se utilizó para bajar, utilizarlo para subir por el Pirineo Central.     


sábado, 7 de octubre de 2017

Los Palomares, antes y ahora


Paloma Mensajera

Estoy triste, porque ya no existe el Palomar en el Palacio del Conde  de Aranda, como ya no exise su Castillo- Palacio. Tengo yo ochenta y siete años y en el año de 1936, fue  destruido dicho Castillo, por la Guerra Civil.  Sin embargo yo, cuando estaba a punto de cumplir seis años, acompañé a mi tío José María a visitar el Palomar, que mis antepasados cuidaban con esmero. Han pasado unos ochenta años desde que se cuidaban los Palomares para comer carne de pichón. Ahora, en mi tierra, ya no se utiliza su carne para alimentarse el pueblo y las palomas ya no se utilizan como producto de consumo. Hay numerosas bandas de palomas, que no tienen refugio para criar, y para ser cuidadas por sus dueños. En el Palomar del Castillo- Palacio se cuidaba a las palomas y se les ponían nidos, para que criasen pichones. Se aprovechaban las palomas, igual que se utilizaban las ovejas, para obtener alimentos cárnicos. En Huesca,  en el Convento de San Miguel, antes debían consumir los pichones, pero,  hace unos años ya el Ayuntamiento les colocaba jaulas de caza, para que disminuyera su número. En el Pilar de Zaragoza, era exagerado el número de palomas que alrededor de sus puertas, pedían alimento, a los que iban a visitar a la Virgen. En mi pueblo están las palomas abandonadas por el hombre  se refugian en las ruinas de los edificios y en los graneros abandonados. Hay palomas en el Puente del Río, que algunos dicen que son zuritas, pero yo no las distingo.
Paloma Torcaz.

Estamos en la Sociedad de Consumo y hay en la Naturaleza un abandono de antiguas y prudentes normas de consumo. ¿Quién se acuerda de los palomares, en los que dormían y se refugiaban las palomas?.  Si que existen jóvenes que cuidan algún Palomar, porque un día de estos me he llevado una gran alegría, cuando el Cartero de mi pueblo, me dijo que un señor de Esquedas, que dirige en Huesca una Sociedad de Colombófilos, le había infiltrado entre los amigos de esas aves, proporcionándole diez parejas de Palomas Mensajeras.

Este Cartero, que parece que se encuentra muy próximo en su  profesión al Adjetivo de “Mensajeras”, que se adjudica a las palomas, me cuenta las aventuras que pasa en armonía con las Palomas Mensajeras, Me contaba que un día fueron a Zaragoza y  tres de ellas no le regresaron y al día siguiente le regresó otra. ¿Se asustarían o sufrirían algún accidente en aquellos Campos de Tiro?. No se sabe.

Esas Palomas Mensajeras han sido seleccionadas a través de la Historia y se han instalado en Palomares especiales. Se ha hecho una selección en las palomas de un sentido de la orientación y una fortaleza atlética. Tienen estas palomas una fortaleza especial, pues vuelan con una gran rapidez, dotadas de un plumaje brillante y abundante.
Paloma Zurita.

Yo he contemplado la presencia de alguna paloma mensajera, en la Iglesia de Siétamo, en ventanales de la misma. Yo no sé si se encontraba descansando de su rápido y lejano vuelo, pero allí estaba observando todo lo que podía mirar, llamando la atención su figura elegante y curiosa. Era diferente de las palomas ordinarias, por la velocidad de su vuelo, su plumaje brillante y abundante y con su cola siempre plegada. El peso medio del macho está entre 425 y 525 g para el macho  y de 300 a 480 gramos para la hembra. Su velocidad es vertiginosa volando  en un día de 700 a 1.000 Km.

La Paloma Mensajera ya figura en la Historia de la Humanidad, desde hace miles de años. Según nos dice la Biblia, al acabarse la inundación del Mundo, por el Diluvio Universal, una paloma  la soltó Noé, desde la Nave y ella volvió con  una rama de olivo, indicando el fin del diluvio. Ayudaban al hombre en hacer la Guerra y a pacificarla. Los romanos tenían palomas mensajeras,  que cuidaban en unos palomares móviles. Los árabes utilizaban las palomas en las luchas de Tierra Santa, para conocer los movimientos de los ejércitos cristianos.

Por todos los Países del Mundo han sido utilizadas las palomas para comunicarse, que a pesar de introducirse la Telegrafía sin Hilos, todavía se siguen usando  en servicios militares. La paloma mensajera ha sido utilizada por los distintos pueblos, como un ejemplo de paz y de perdón. Los griegos y los romanos marcaban sus mensajes de Paz con figuras de paloma. La Iglesia Católica, en las Sagradas Escrituras, representa la figura del Espíritu Santo como la figura de la Paz. Y más tarde, en una última era, Salvador Dalí, pintó la Famosa figura de la Paz, que la ha convertido en tal figura a la Paloma, en este Mundo de Guerras.

La  COLOMBOFILIA  estudia la variedad de las Palomas mensajeras, que vienen de la PALOMA  BRAVÍA, que se entrena para volver a su palomar, desde lejanos lugares. Pero son muchas las variedades de paloma que se encuentran en todo el mundo. En nuestro medio ambiente  hay otras especies de caza como son las PALOMAS  TORCACES o Columba Palumbus. Estas palomas  tienen que emigrar, formando grandes bandos de palomas migratorias. En esos Pasos  tradicionales o Palomares, en las partes altas de los montes del Norte y luego en las estribaciones del Sistema Ibérico. En esos pasos, durante el mes de Octubre,  cuando vuelven a pasar por los mismos lugares en dirección contraria, en febrero o marzo, son cazadas a tiros y con redes, esas palomas torcaces o “trucazos”.

En zonas montañosas y cortados rocosos, como en las Peñas de Salto de Roldán, cerca de Huesca, mora la paloma bravía o Columba Oenas, más conocida por Paloma Zurita. Cuando aumenta en dichas Peñas el número de palomas, van bajando a los pueblos que se situaron al Sur. Esta paloma Zurita o Columbus Oenas suele volar en sus emigraciones junto con las Palomas Torcaces, aunque hay grupos de ellas que en lugar de regresar al Norte, se quedan en España. La paloma Zurita toma el nombre popular de Zurita o Azulada. En sus emigraciones a Francia se pueden ver, formando grandes bandadas de las dos especies. Se distinguen las Torcaces, porque estas tienen el plumaje más oscuro y les faltan las manchas blancas de sus lados del cuello y de las alas. En sus pasos tradicionales por las zonas más altas del Norte y por el Sistema Ibérico, son cazadas las palomas en Octubre y en su marcha opuesta, en febrero y Marzo.  Yo no puedo decir si las palomas del Santo de Roldán, anidan en el Puente de la Autovía, al lado del río Guatizalema, en Siétamo o si bajan al Puente del Guatizalema o entran en las emigraciones y contraemigraciones a Francia.

 La Paloma TORCAZ o Columba Palumbus, es una especie cada vez más abundante en España y de mayor tamaño que la paloma bravía. Son también migratorias como las zuritas. Cada vez se van quedando más número de ellas en nuestra masa arbórea de nuestro Pais. Son grandes consumidoras de bellotas.

La PALOMA   BRAVÍA  o Columba Livia es una clase de palomas, originada alrededor de la cual se han aparecido diferentes razas de palomas, domésticas, que son de mediano tamaño (30  a 35 ctms) y localización más intensa de tonalidades grises azuladas. Se reproducen por donde encuentran alimento y como no son consumidas por los hombres, abundan en ocasiones, de una forma enorme.

Entre la cantidad de palomas , deben de salir las PALOMAS MENSAJERAS, pues dicen que éstas son una variedad de la PALOMA BRAVÍA, que se cuidan en palomares, donde se educan y se alimentan, haciéndoles volar sobre largas distancias y llevando un pequeño tamboril en una pata. He leído aventuras “heroicas”, realizadas por las PALOMAS MENSAJERAS.

El alguacil de Siétamo me ha prometido traer a este pueblo ,varias parejas de Palomas Mensajeras y satisfará mi curiosidad por estas aves tan inteligentes.

jueves, 5 de octubre de 2017

Fiestas y penas de Siétamo



Ramón J. Sender es el escritor aragonés, que mejor recoge el amor y la reverencia a aquellos pueblos, ya desaparecidos o actualmente en vías de desaparición. Las impresiones que de su contemplación recibe, nos hacen recordar las nuestras, como por ejemplo, aquellas que recibimos al ver aquella pequeña calle, empedrada, no se sabe  si en tiempos de los romanos o en la Edad Media. De los romanos se encuentran todavía las piedras, que cubrían la Vía,  allá por el desaparecido pueblo de Sexto; igualmente se pueden admirar trozos de murallas medievales, la base del Torreón del Castillo o la tumba excavada en una piedra, con la forma del cuerpo humano. Estas impresiones nos hacen reflexionar sobre los problemas inter raciales, sociales, políticos y religiosos, que entran a formar parte en la vida de los hombres. Ahora vemos como los moros vuelven a vivir entre nosotros, como vivieron en Siétamo, en Ola o en Olivito, hasta el año 1613. Sender hizo el Servicio Militar en el Rif y experimentó la personalidad de los tuaregs. Escribe en su libro “Monte Odina”: ”Un tuareg. Más tarde conocí otros y me familiaricé con alguno de ellos.  No son árabes… La plebe tuareg se llama a sí misma berberisca y habla selha”. Identifica a los berberiscos con  los íberos y llegó”  a la conclusión de que los habitantes de las montañas españolas- Pirineos, sierras de Albarracín, Alpujarras-son muy parecidos a los tuareg. Las mujeres ansotanas,  por ejemplo, se peinan como ellas. A Sender siempre le pareció el Castillo de Siétamo una fortaleza árabe o berberisca. Y dice que su señor, que por cierto era mi abuelo Don Manuel Almudévar Vallés, allá por el año 1920 “era modelo y ejemplo estupendo de caid o sheik con su pálida cara ovalada, su barba tuareg, su tez de camellero del desierto y sus anchos y hondos ojos sombríos, en cuya fijeza había sugestiones misteriosas y  ancestrales”. Don Ricardo del Arco, cita la antigüedad de este catillo-palacio en el siglo XIII y Sender dice que “una mirada al exterior del castillo-casa de labor, basta para ver que la relación entre el castillo y el pueblo es la de los burgos castrenses”. Es fácil comprender que el castillo ha sido anterior a la aldea. Quizá los árabes encontraron los restos de un castro romano y allí instalaron una fortaleza. La historia antigua es difícil de reconstruir, pero la moderna está llena de confusiones. Yo siendo un niño iba al castillo con mi tío José María a ver los nidos de palomas que estaban en la parte alta. Pero Sender escribe, confirmando la confusión de la Historia:”En Quicena nace el sol,-En Montearagón la luna…”  y en la mente de la gente, giran el sol y la luna;  “todo el pueblo tenía un aire de dependencia del castillo”. A Sender le informaron el alemán Gustavo Regler y el inglés Ralph Bates, que por correspondencia le “dijeron que Siétamo quedó totalmente destruido”. Pero Sender no veía las cosas claras desde los Estados Unidos y como él mismo escribe: “no puedo creer que el castillo-palacio de los Abarca de Bolea, se dejara arrasar fácilmente, porque los cañones de Huesca eran gruesos morteros que disparaban granadas rompedoras de gran calibre”. Pero eran morteros. Ya lo sospechaba Sender, porque en el día de hoy, se ve que los cañonazos venían del Este, como se puede comprobar al mirar las paredes de casa Santolaria, al lado del castillo y en las casas de la Plaza Mayor, íntegras por el Oeste y acribilladas por el Este.

Pero Ramón j. Sender, decía del castillo-palacio:”Es uno de los que me hubiera gustado habitar” y como yo, con mis recuerdos de niño, nos acordamos de aquella frase, que escribió:”Tengo en los picos de Aneto-La luna y las Tres Sorores,-En Huesca las añoranzas –Y en Siétamo los amores”. Esta copla la cantaban,  como dice Sender “por las calles de Siétamo, las noches de ronda”, cuando llegaban las Fiestas Patronales.

“Tenemos en Aragón tres cuartas partes de substancia beriber, y los que no la tienen son como dicen en el Somontano, unos poca substancia” y de la poca substancia que causó el origen de la Guerra “el castillo tuvo mala suerte. Incendios, saqueos, abandono”.

El Castillo –Palacio era del Conde de Aranda, Don Pedro Abarca de Bolea y el año 1865, Don Manuel Almudévar y Cavero compra a Don Manuel Gavín y Betrán, que a su vez compró el año 1861 al Excelentísimo Señor Duque de Hijar, Conde de Aranda, la finca denominada Palacio, ante el Notario Don Sebastián Ferrer, vecino de Barluenga, el 25-2-1865. Por allí pasaron las sucesivas Fiestas y Guerras por la Villa de Siétamo, ”país refractario al cambio, porque todos los cambios han sido en su Historia acompañados  de violencia y de sangre”. No hubo en toda su historia ningún cambio, hasta que después de la Guerra Civil, el Gobernador, requirió a mi padre para que le vendiera al Servicio Nacional del Trigo un edificio, levantado en el terreno de mi padre, sin autorización  y un solar. En las Escritura antiguas, limitaba el Palacio por el Norte con casa de Tomás  Santolaria y Calle Baja y en la Escritura que se firmó para vender un edificio y solar al Servicio Nacional del Trigo, pone que limita al Norte con Vía Pública y Terreno del Vendedor.

En su libro “Monte Odina”, habla Sender de aquellos recuerdos y escribe.”Todas estas consideraciones me dejan incómodo y deprimido. La atmósfera política es siempre maloliente sobre todo cuando huele a sangre. Es lo que pasó en Rusia y en “Siétamo”, desde 1936 a 1939”. Los miembros de las milicias de distinta índole destruyeron el Palacio del Conde Aranda, por ser Conde y los nacionales lo arrasaron por ser masón. Pero Ramón J. Sender, veía la solución de los problemas humanos en la poesía, pues escribe:”También a mí me gusta San Juan de la Cruz más que ningún otro poeta español, pero mi misterio está más cerca porque creo que en mi casa está Dios también”. Y Sender se comunicaba con el Señor por medio de aquel niño, del que decían se lo había llevado el cometa Halley el año 1909 y que “por la galaxia lechosa-cuajada de eternidades-va el cometa con la rosa-que anuncia calamidades”. Igual que Sender se comunicaba con Dios por medio del “mesache” Froilán, montado en el cometa, los sietamenses se comunican por medio de San Pedro Mártir, que está en el Altar Mayor de la Iglesia de Siétamo.

El niño y las palomas.- ( A Ramón Flores)




El jueves, día ocho de Junio, pasaba por la Plaza de Zaragoza, que estaba llena de hombres ya mayores, sentados en los bancos y uno de ellos les echaba migas de pan a las numerosas palomas, que acudían a comer y allí estaban conviviendo a la sombra de los árboles, hombres, mujeres y palomas “juntamente”. Iba lleno de ilusión, mirando el espectáculo, cuando me encontré con un antiguo amigo, al que he tenido la oportunidad de escucharle cantar el Ave María de Shubert;  estaba acompañando a su nieto, de unos dos años y medio aproximadamente. Al ver al gran cantor Ramón Flores, me apeteció que comenzara a entonar:”vuela, vuela palomita, vuela, vuela al palomar, no te vayas tan solita, palomita, que te quiero acompañar”.Faltaba sólo la música en esa escena en la que guardaba a su nieto, como si fuera una paloma más de las allí acudían a comer y es que el niño corría y corría entre ellas, pero sin ninguna intención de asustarlas ni de hacerles daño, sino como aquel que se siente parte de la banda de palomas, ya que se cruzaba entre ellas y ellas, nada asustadas, pero prudentes, se apartaban de sus pies y trataban de separarse de ellos. El niño estaba gozando de la naturaleza y de vez en cuando escapaba a saludar a un grueso árbol, que estaba un poco apartado de las palomas y se apoyaba en el tronco, desde sus pies hasta su nariz y parecía que se estaba comunicando con él. No sé lo que le diría, pero después de haber escuchado al árbol, echaba a correr , como si fuera volando, porque extendía sus dos brazos y con los dedos de sus manos, como si fueran las alas de una paloma, los abría y los cerraba, como hacen las mismas palomas cuando vuelan, que abren y cierran sus alas.
Al abuelo le entraban las ganas de cantar:”vuela, vuela palomita, vuela, vuela al palomar”, pero era el niño el que estaba diciendo, sin palabras, a las palomas; “ no os vayáis, que os quedaréis solitas, que yo os quiero acompañar".

lunes, 2 de octubre de 2017

Ruinas de la Guerra, convertidas en un Campo de Fútbol





¡Cómo ha cambiado la Historia de Siétamo, con el paso del tiempo!. Por esa dicha época, el tiempo, pasaba con sencillez, como se comprobaba en otros años o siglos en  el Campo, cuando en él,   a los trabajadores se les cambiaba  cada años de trabajo, o permanecían en él, el Día de San Miguel. Entonces el tiempo pasaba con sencillez, porque el cambio de trabajo o su continuidad, estaba apoyado por San Miguel Arcángel. El día en que se “ajustaban” a trabajar,  solía ser el Día de San Miguel, y para otros trabajadores, cuando su contrato de trabajo acababa, cesaban su contrato, firmado el anterior año  y día  de San Miguel. Entonces se daban cambios en sus formas de vida, es decir que si se trataba del cambio de contrato de trabajo de obreros, seguía la muda de viviendas, porque hacían, a veces, el cambio de trabajo,  acompañados por sus esposas y por sus hijos e incluso,  en algunos casos, por abuelos.

El Día de San Miguel tenía una importancia enorme en el trabajo agrícola y ganadero de los “criados”, que cambiaban de trabajo y de casa, tras un año de contrato. Otras permanecían,  si les subían la paga, que habían de cobrar el año que de nuevo, comenzaba.

La Sociedad Agrícola estaba formada por patronos, mozos mayores y pequeños y ”chulos”, pastores y “repatanes”. Los chulos iban a buscar agua a las fuentes con burros,  cargados de cántaros en “algadera” o iban con un botijo o con un cántaro.

Estoy sentado al lado de un velador con Pablo Godé y de su esposa Dolores Antón, porque vamos a tomar un café, en un agradable Bar. La pared nos guarda  nuestras espaldas y hacia delante vemos una Plaza de Deporte, rodeada por árboles. Sigue esta calle, formando, un ángulo recto. Por la  izquierda discurre, una calle recta, con casas alegres, que fueron edificadas, ya que para la Guerra Civil, fueron derribadas por las armas. Esta Calle se llama Ruiz de la Serna, que por el Sur, corre hacia la Calle del Conde de Aranda, donde se encontraba su Castillo –Palacio. Al frente se divisa el Ayuntamiento, también edificado por Regiones Devastadas y que fuimos al Ministerio de la Vivienda a Madrid, para que lo reconstruyeran, ya que ¡cosa rara!, habían colocado maderos estropeados. Fuimos a Madrid, conducidos por Fernando Bruis, un servidor de ustedes y los Concejales Antonio Barta y Rafael Ciria.  
Pero entre el nuevo Ayuntamiento y nuestro velador, ahora existe un espacio libre, donde surgió un hermoso Campo de Deporte y a su lado, hay unos columpios, donde acuden los niños con sus padres a columpiarse.
Cierro los ojos y recuerdo como aquel terreno,  estaba ocupado, antes de la Guerra, por un conjunto de casas. De Cabero había dos, una de ellas hacía de Cuartel de la Guardia Civil y otra, que era un auténtico Palacio, ocupado por el Señor Cavero y su esposa, adornado por un escudo de más categoría que Infanzón, pues llevaba un Corona. En la todavía más antigua Casa de Cavero, que se asienta en la Calle Alta, se sigue exhibiendo el mismo escudo. Otra casa era la de Benedé, otra del Barbero Sr. Jorge, que en el solar de su casa, quedaron ruinas en casi todo él, pero en un pequeño espacio de ella en él se afeitaba a algún cliente o nos cortaba el pelo a algunos niños. El iba recubierto con un “blusón” de tela oscura y a mí me curó una herida en la cabeza, con mucho cariño. El tenía la profesión en parte de barbero y en parte de practicante. Me caí el año de 1938 de la burra torda de mi casa, pues al llevarla a beber, un número exagerado de veces a abrevarla al abrevadero, al enfilarla después de beber, hacia mi casa, aborrecida de tanto paseo, me tiró al suelo.
Ahora, después de tomar una cerveza, mi amigó Gonzalo Godé y yo mismo, en el agradable Bar, frente al antiguo barrio de casas, hoy Campo de Baloncesto, que yo creo ver y recordar con los ojos cerrados. Cuando los abro, me doy cuenta de que las ruinas han desaparecido y se contempla un agradable Campo de Deporte, detrás del Ayuntamiento. Aquel solar, después de la Guerra y la Calle del Conde de Aranda,  que bajaba al Palacio, estaba lleno de balines, que habían disparado en plena Guerra. A ese lado de la actual Plaza de Deportes, iba yo con Rafael Bruis y con Antoñito del Herrero, a buscar balines, que abundaban como las gravas en el río y allí cogíamos cantidad enorme. Cuando tomaron los Republicanos Siétamo, acudieron vecinos de Fañanás, a darse cuenta de los tiros que se oían desde su pueblo y entre otros acudió mi primo Jesús Vallés Almudévar, al que le fusilaron a su madre y un jovencísimo hermano.


Por ese lugar pasó Campmany, rodeado de milicianos y de vecinos de Siétamo,  para ver las ruinas del Palacio del conde de Aranda.
Ahora al estar sentado, frente a lo que fue un Barrio de viviendas, y que se convirtió en una hermosa Pista de Deporte, trata uno de olvidarse de aquellas crueles Guerras.

Desde el sillón en el que estábamos tomando café, con Godé, de espaldas al Bar, tengo a la vista un hermoso juego de niños con sus columpios y sus caballitos. Y al otro lado de la Calle Arrabal, que entra en la Plaza Mayor se asoma la histórica Casa Grande, edificada en 1692, casa de cuatro plantas, y muestra todas sus piedras de sillar.
En ese antiguo Barrio ya no quedan casi casas antiguas, sino un Campo de Deportes original, y un jardín donde los niños juegan y se columpian. ¡Qué tristes son las Guerras, pues en la de 1936, murió el Sargento Javierre, delante de esta Casa Grande y por otro lado el Señor Lluis Companys, que después de visitar las ruinas del Palacio del Conde Aranda, fue fusilado en Cataluña!.

¡ Qué contraste entre las ruinas sufridas por las viviendas el año de 1936 y la Casa Grande de 1692, que se sigue elevando, frente a la Pista de Deportes de Siétamo!.