martes, 31 de marzo de 2026

Falta de autoridad moral y grandes desiertos morales



Tengo ochenta años y a lo largo de mi vida he contemplado como en el mundo en el que he vivido, no han pensado muchos hombres y mujeres, porque sus cerebros han estado desprovistos de ideas y de valores solidarios. Tal vez fuera causada esa falta de valores por la miseria en que vivían tantos y tantos europeos, a los que no les quedaban ideas para pensar ni bienes para repartir. La sociedad estaba dividida en dos clases, la de los ricos y la de los pobres. Entre los ricos, las mujeres con las que se casaban servían a sus maridos como esclavas. Bastaba ver a la pareja cuando el marido comía sentado en la mesa al lado del hogar y ella le servía y tenía que atender no sólo a su esposo , sino también dar de comer y limpiar a los cerdos, gallinas y animales, con los que vivían . En otro caso la dueña era la mujer rica, que tenía su casa y su patrimonio y dormía en una habitación sola o acompañada, mientras su marido, que era pobre, dormía en la pajera de la cuadra. Estos matrimonios vivían en mi tierra durante los años de 1930 y a León Tolstoi le conmovían esos casos en su pueblo, llegando a abandonar sus actividades en Rusia, para educar socialmente a sus paisanos. Casos como José María Llanas Aguilaniedo, escritor oscense, casi no leído, pero que es una autoridad moral, veía en los obreros seres amantes del arte, pues observaba cómo de una gran piedra, sacaban aquellos piqueros un rollo bello, para darle vueltas sobre la era o creaban un disco, también de piedra, para moler trigo u olivas. Pero la mayoría de aquellos hombres amantes del arte y del trabajo, no sabían leer, excepto aquello que ganaban dinero poco más o menos como obreros, y que eran los maestros y los barberos, más tarde practicantes. Por el año 1897 publicó su obra “Almas contemporáneas”, que no leyeron los obreros; en cambio estaban por allí los burgueses, tratando de vivir como grandes señores en sus comidas, viajes e indumentarias de sí mismos, de sus esposas y de sus queridas. Así mismo escribe sobre los capitalistas, que ponían el dinero para que el trabajo no faltase a los obreros y decía que muchos de ellos habían trabajado toda su vida, creando trabajo para los demás y ahora, en este periodo de crisis ¿dónde está el dinero?, porque en Rusia después del comunismo hay un enorme paro y en España, ocurre lo mismo. Por aquellos años vivía León Tolstoi, que murió en 1910, que también escribía, como lo hacía Llanas Aguilaniedo, con autoridad moral y que en Rusia y en Europa no leía casi nadie. Yo tengo un viejo libro, que me hace recordar a Llanas como si fuera un resto arqueológico y que no pudo influir con su autoridad moral, para que no se iniciara la Guerra Civil en España. Yo veo en la pérdida de las palabras de Llanas Aguilaniedo, la causa de del inicio de la guerra Civil, en tanto el grausino y republicano Samblancat, escribe en su obra “Carabana Nazarena”: “La guerra es el principio de todo mal” y atribuye “al mal gobierno de la República se debe el Alzamiento del 18 de Julio”. Lo mismo ocurrió con León Tolstoi, al que el mundo moderno quería darle la imagen de un oscurantista, en lugar de tratar de iluminar a la sociedad con su vida y su ejemplo. Tolstoi en la lectura del Evangelio de San Mateo, basó una teoría de la no violencia, pero no le hicieron caso ni los comunistas ni los capitalistas, ni creyentes ni gente religiosa, pues fue excomulgado por la Iglesia rusa, ni los ateos lo tuvieron en cuenta. A José María Llanas Aguilaniedo tampoco lo defendieron mis tías, pues dicen que algunos de sus libros los hicieron desaparecer. Los dos escritores fueron autoridades morales y sociales.

Durante el siglo XX el materialismo ha intentado desplazar el espiritualismo de Europa. En América en los países hispanos, hay costumbres religiosas, que ahora algunos inmigrantes devuelven a España. Tras el Telón de Acero, la propaganda materialista quizá ha caído un tanto, al desaparecer el Gobierno Comunista en Moscú. “Guerra y paz” se dio en el planteamiento de la lucha pacífica de Ghandi contra el dominio Inglés, que fue iluminada por León Tolstoi. Ghandi luchó pacíficamente por la independencia de la India y Europa lucha por el materialismo contra el espíritu y nos vamos dando cuenta como los musulmanes van ocupando Alemania, Inglaterra, Francia e incluso España. Tolstoi luchaba contra la caída de los valores y parece un profeta, porque su autoridad moral, es el fundamento de la política, pero también de la estética y ética de la Literatura. Y son necesarias las “autoridades morales” con las que podemos reconquistar la cultura. Hay, en cambio, quien piensa que la política no es necesaria, porque es incapaz de reencontrarse con la cultura. Yo creo que sí que es necesaria, pero teniendo en cuenta la “autoridad moral” que respetan gran parte de los ciudadanos, que votan en las elecciones democráticas. En la prensa cada vez son menos los artículos que se editan, tratando de temas filosóficos, éticos y estéticos. Cada vez que se apodera del ambiente europeo el materialismo, van aumentando los musulmanes que viven en Europa y en la India liberada por la Paz de Ghandi, se va industializando, mientras Europa va perdiendo peso económico. Pudieron ser profetas Tolstoi y José María Llanas Aguilaniedo, porque si se hubiera hecho caso de su autoridad moral, no se hubiera producido la Segunda Guerra Mundial en Europa ni la Guerra Civil en España. Vivieron y escribieron, León Tolstoi y José María Llanas Aguilaniedo, a finales del siglo XIX y a principios del siglo XX. La moral privada de León Tolstoi, siendo un ser humano, tuvo sus fallos, pues la esposa de Tolstoi escribía en 1910:”Mi vida con Lev Nikoláievich se hace cada día más insoportable, por la forma dura y cruel con que me trata”. Llanas Aguilaniedo se vio invadido por una enfermedad mental y murió soltero y acogido por su hermano el farmacéutico oscense Feliciano Llanas. Leyendo su obra Pityusa, se ven sus enormes ideas, pero acompañadas de una supersensibilidad, que le llevó a sus cuarenta años a perder el equilibrio de la razón.

Hubo “pequeños desiertos morales” en casi todos los individuos humanos, pero “el gran desierto moral” se ha dado y se sigue dando, principalmente en Europa.

domingo, 29 de marzo de 2026

Dientes agresivos



Esta noche he soñado con un papel o más bien con un pergamino y hablo de pergamino, porque por su aparente vejez y por su color, me ha parecido un documento muy antiguo. Pero no puedo opinar sobre la diferencia entre el papel y la piel de un animal preparada para escribir en ella, ya que estando dormido, los razonamientos no suelen ser muy concretos. En definitiva, no sé de qué asunto trataba ese documento, pero en su esquina superior izquierda, se veía escrita una palabra, que me pareció un nombre propio de mujer-bruja o de diosa –mujer y que se llamaba MERKE. Debajo de tal nombre estaba escrita, con menuda letra, la frase siguiente: “Los dientes blancos y enteros, tienen un poder soberano”. Vi que el texto del documento continuaba en su parte más baja y ante tal sorpresa, medité, sobre el espacio vacío del mismo, que no decía nada u ocultaba las razones con qué demostrar el uso de los agresivos dientes para ejercer el poder soberano.

Enseñar los dientes lo hacen algunos perros, no sé si instintivamente o por la mala educación que les han dado sus dueños. Cuando pasas por las redes de los jardines en las que se apoyan plantas trepadoras, en unos te ladran y enseñan los dientes, mientras otros te observan pacíficamente. Los perros no son seres totalmente libres, como el hombre y sin embargo vemos algunos que respetan al hombre y éste que es completamente libre, a veces, cae en la pérdida de toda libertad y de toda autonomía.

Orwell, estuvo herido en una nave sanitaria, de madera, en un huerto de nuestra casa de Siétamo y me ha inspirado con sus palabras; así como el perro no puede pensar en su evolución, el hombre “va gobernando la naturaleza de una manera cada vez más profunda y acabada. Nadie sabe y nadie puede saber si para la técnica del hombre habrá algo que al fin sea absolutamente imposible”. Consideremos la diferencia entre un llamador o “trucador” de tiempos ya pasados y un ordenador –teléfono.

Al hombre lo ha hecho el Señor inteligente y vemos como muchos hombres van a la luna y tratan de ir a otros planetas, como si estuvieran buscando sus caminos, para imitarle y hacer verdad lo que dice Orwell : “si habrá algo que al fin sea absolutamente imposible”.

El hombre ha progresado y seguirá haciéndolo, pero unos “dientes agresivos”, le han amenazado, para controlar técnicamente “las conductas individuales, y en último extremo la de la naturaleza humana”. Esos “dientes agresivos” son de aquellos hombres que, creyéndose dioses, amenazan a toda la humanidad y le dicen a sus miembros: “vuestra inteligencia dejará un día de ser imaginativa y creadora, se limitará al simple ejercicio de entender que “dos y dos son cuatro”. No saben tales dioses como el hombre ha sido creado a imagen y semejanza del Señor, al que en la oración al Espíritu Santo se le canta: “Envía, Señor, tu Espíritu y serán creadas todas las cosas y renovarás la faz de la Tierra” Orwell ya debía creer algo así, pues vuelvo a repetir lo que dice en su obra ”1984” : ”Nadie sabe y nadie puede saber si para la técnica del hombre habrá algo que al fin sea absolutamente imposible”. Más aún: ”respecto al mundo físico, todo parece ser técnicamente posible”.Pero los dientes blancos y enteros, con los que yo soñé, amenazan a Dios y al hombre, para ser ellos los que gobiernen el mundo. Esto explica la existencia de los demonios, que actúan como si ellos “hubieran creado la naturaleza humana”. A veces aquellos de los grandes dientes agresivos, después de tratar de anular la inteligencia de los hombres, han ordenado que amasen al “gran hermano”

Pero la humanidad aunque en ocasiones ha atacado sus deberes morales, “ha seguido existiendo y progresando sin perder la conciencia de su interna libertad”, a pesar de ser forzada y atacada por “dientes agresivos”.

jueves, 26 de marzo de 2026

Kafka.-Un canto a la paz



A Kafka,un hombre se le convirtió en una enorme cucaracha,que colocada sobre una cama ,en decúbito supino, meneaba las patas ,como intentando levantarse a manifestar una protesta impotente.

No podía caminar, no podía progresar el negro coleóptero y se desesperaba, porque aunque todavía no lo había dicho nuestro poeta ,sabía que “se hace camino al andar” y no podía ;es cosa triste no poder andar con las patas que para eso están ;es más trágico que lo que le pasaba a aquel que quería hacer juegos malabares con el cipote y como escribe Cela “por más que lo intentaba no podía”.Ahora, nuestros jóvenes, manifiestan su protesta contra la negra guerra, causante de negros lutos, agitando en sus manos banderas blancas y caminando calles y plazas; no les pasa como a la cucaracha española, ”que no podía caminar porque le faltan, porque no tiene las patitas de detrás”. El pueblo ha cantado las desgracias que le ocurrían, mezclando las de la cucaracha con las del “Cucaracha” y que seguramente tenían su causa en “la situación de este pueblo, en el camino…que al par de proporcionarle las ventajas de la consiguiente concurrencia, le han hecho también sufrir los padecimientos y vejaciones que llevan consigo el tránsito de tropas en las campañas que han trabajado el país” (Madoz).

Sigue el tránsito de tropas, que no cojean sino vuelan para “trabajarse” otros países que se quedarán “patas arriba” como la cucaracha de Kafka y negros de luto como ella y nosotros sin poder caminar también como ella.

De la misma forma que durante las noches de verano el simpático grillo lanza al aire su cri-cri continuo y monótono, que llega al corazón como si te contara que la luna brilla y que las flores se bañan de relente, otros grillos humanos, con élitros que llevan en sus manos y acercan a sus bocas, machacan la cabeza con las bombas y los muertos en el Oriente Medio, al tiempo que sus vidas, en algunas ocasiones penden del hilo del destino como un micrófono cuelga del hilo del alambre.

Aquellos grillos negros alargaban la noche con sus músicas nostálgicas y ese cri-cri se extendía “sur toute l aVallée du coeur endolori”. (Jammes).Y ahora todavía con el corazón más dolorido que el del poeta, el pueblo escucha los cri-cris de aquellos periodistas que no escuchan “sur toute la Vallée”, sino por todo el mundo, pero vendrá el verano y oiremos a los grillos cantándole a la Paz.

martes, 24 de marzo de 2026

Salto de Roldán u Osca



Cuando uno pasea por la Calle del Desengaño, la más larga de Huesca ,antes de llegar al edificio conocido por el Amparo, hay un espacio libre de construcciones, que te invita a apoyarte en la pared que hace de límite del observatorio en que se ha convertido y sobre la antigua muralla oscense, te miras hacia la Sierra y aparece delante de tí un impresionante paisaje que es el Salto de Roldán, la puerta del Somontano y de la Plana de Huesca o la osca o apertura en vasco, por la que entran hacia nosotros los aires del Pirineo, las aguas del río Flumen, las palomas zuritas, que tienen su palomar en las paredes de la Peña Men y por donde pasaron los cristianos a crear el Castillo-Monasterio de Montearagón, para conquistar la capital del Alto-Aragón.

Y es el Salto de Roldán el que da el nombre de Osca o apertura, a la ciudad de Huesca y allí se quedó la palabra vasco-ibérica, como muchas otras, que se fueron mezclando con las latinas, como Flumen o río y celtas y bárbaras. Los ilergetes estaban unidos a los oscenses y hablaban también el vasco-ibérico y por eso llaman Osca a la ciudad de Huesca, muchos de sus descendientes, hoy catalanes.

En otros lejanos tiempos, gobernados por el Emperador Carlomagno, su caballero Roldán, montando su caballo dio un enorme salto entre la Peña de Men o Amán con 1.124 metros de altura y según unos desde el aire se le cayeron las herraduras y según otros los testículos; don Eliseo Carrera me enseñó un cuadro en el que se ven los dos órganos testiculares, circulando por el río Alcanadre a la altura del Monasterio de Sigena. ¡Dios mío, qué salto tan mítico, que llegó de desde la Peña del Castillo de Roldán hasta los Monegros, pasando todo el Somontano. El nombre primitivo de Huesca fue Osca, como he dicho, ya que así se encuentra en el Diccionario Vasco-Castellano, que se encuentra en nuestra Biblioteca Municipal. Porque esta coyuntura vasca no se encuentra sólo en el lugar en que estamos tratando, sino que en la sierra que está encima de Agüero, hay una apertura en su línea montañera, que se llama la Osqueta, pero no sólo se emplea tal palabra en nuestra geografía, sino que nuestros ganaderos de ovino hacen, desde hace siglos unas aberturas en las orejas de sus animales, para marcar su propiedad y que llaman osquetas.

Hemos visto como las aguas del río Flumen entran por la apertura de Salto Roldán y esas aguas han pasado por el pantano de Belsué, que se “tresminó”, como decía el montañés Mairal que iba a ocurrir, pero hoy ya están levantando más abajo el Pantano de Montearagón, que es de esperar que no se “tresmine” o filtre. Las aguas sostenidas por el Pantano serán una riqueza para Huesca u Osca, que debía haber sido levantada muchos años antes, pero nuestra escasez de inversiones y el comercio de la huerta en Valencia, Alicante y Almería, quieren llevárselas a sus tierras, y como hemos visto que el agua va muy lejos, como por ejemplo cuando llevaba los testículos del caballo de Roldán, allá por el Monasterio de Sigena, luego llegaría hasta Almería.

Pero aquí en el Alto-Aragón no han faltado las ideas, como demostraron Mallada, el padre Avellanas de Bonansa y que trabajó en Casbas y sobre todo del Gran Joaquín Costa.

José María Oliván nació en el próximo pueblo de Santolarieta, en castellano Santa Eulalia de la Peña y se ve desde el observatorio a sus 1060 metros de altitud y a 18 kilómetros de Huesca, conjuntamente con el castillo de Sen o de la Peña de San Miguel en estado de ruina y con un torreón de planta rectangular y más abajo se encuentra la ermita de San Miguel, con una nave de ábside semicircular del siglo XIII, que está en estado ruinoso y por todos esos lugares ha estado recorriéndolos multitud de veces el dicho José María Oliván, pues fue casi toda su vida pastor del pueblo, donde había nacido. Como pastor conoció la marca de las ovejas haciéndoles osquetas con navaja y allí en las Peñas del Salto Roldán u Osca, como los jabalíes y las cabras recorrió aquellos terrenos y, ”desenrallando” algunas de ellas, que se habían “enrrallado” en alguna “ralla” de las rocas y colgado en una cuerda que sostenían su padre y algunos primos.

Otras veces le tuvo que ayudar su pariente Anselmo Santolaria, que ahora, en el 2003.tiene ochenta años y es el dueño del campo sobre el que se asienta la ermita de san Miguel.

Y José María Oliván me recodaba las ideas de Costa y del padre Avellanas, cuando me contaba que había observado agujeros barrenados a uno y otro lado de las dos Peñas, que forman el Salto de Roldán o la osca o apertura, que está en los escudos antiguos de Huesca. Por algo pone en dicho escudo Vrbs Victrix Osca, porque aquellos hombres eran heroicos y leales al porvenir de Huesca.

Sigo mirando hacia la Sierra y además de ver las Peñas de Sen y de Amán ,que ya pertenece al monte de San Julián diviso el peñón del “flaire” y la Punta de Piacuto, que está a unos 1.200 metros de altura, desde donde se lanzan los aficionados al parapente, llegando algunos hasta Apiés o hasta Nueno.

Forma allí la Sierra un conjunto de montañas del Prepirineo, que invitan a los hombres a volar, pues ya Roldán con su caballo traspasó los aires de la puerta de Huesca, las palomas volanderas zuritas anidan en sus laderas y ahora los parapentistas siguen volando y volando.

Miro hacia abajo y cerca de mí, contemplo la iglesia oscense de San Miguel y le pido que los que gustan del Salto Roldán, se preocupen de restaurar la ermita del mismo santo situado en la Peña Sen.

sábado, 21 de marzo de 2026

LOS GITANOS



Los gitanos llegaron a España, al parecer, en el siglo XV y más tarde se ocupa Cervantes de ellos en La Gitanilla. ¿De dónde venían? ; igual que de la Parrala unos decían que de Cádiz y otros que de Cartagena, de los gitanos se dice que si venían de Egipto, que sí de la India lejana. Tienen porte de señores como los indios morenos y “llevan sangre de reyes en la palma de la mano" y son como faraones por ser primo-hermanos del Rey Faraón.

Cuando vinieron a España eran como caballeros, traían bulas papales y se hacían llamar condes con el título de Egipto."Pero nadie supo de fijo saber de donde venían" tan notables condes. Y ¿cómo pasaron de ser potentados a ser miserables?. Tal vez no supieron hacerse al ambiente, tal vez se excedieron en querer ser libres y no se amoldaron a nuestra cultura y modo de ser. El gran Unamuno dice del Quijote:"A un pueblo de arrieros y tahures y logreros, dictaba lecciones de caballería".Tal vez los gitanos grandes caballeros al modo oriental tuvieron fracasos inmensos como Don Quijote y de los caballos tuvieron que bajar al burro de Sancho Panza. De reyes les circulaba la sangre por la "parma de sus manos", pero fueron libres durante centurias, viviendo y muriendo por esos caminos de España tan largos y tristes, y siempre expulsados de todos los pueblos sin tener más techo que el cielo español.

¿Dónde enterraste a tu viejo, gitanico caminero?, ¿debajo tierra sagrada, bajo el polvo del camino, bajo las estrellas mudas o en la femera el Amparo?. ¡Qué descanso " pa" la burra dejar al viejo en el suelo!, se revulcaba de gusto, coceaba, se sacudía los tábanos con el rabo y soltaba pedorretas. Tu padre cogió el bastón y se lo colgó del cuello de la chaqueta, para tener libres las manos y aparejar a la burra, por continuar el camino.

La vieja se lamentaba, se arrascaba la piojera, el "chaborró" se arrumbaba y el gitano se miraba en el “reló”, mientras cantaba llorando:"a la luna lunera cascabelera“ y se mueren los gitanos mientras la burra pede y calcea.

Hoy no hay cena y la gitana preñada se va al huerto del vecino para coger una col, allí le entran los dolores y un pulgarcito gitano viene al mundo lavándose con rocío de las hierbas, las acelgas y los cardos. Miles de lunas chiquitas se reflejan en las gotas del rocío, para ver al gitanico que lo envuelven en pañales vegetales y en puñaladas de frío. ¿Qué te dio la vida gitanico "chaborró"?. Aquella noche la luna y al día siguiente el sol. A la orillita del río la muchacha de diez años estaba encendiendo el fuego, con leña verde y mojada de ramas que arrastra el río, surgen columnas de humo, que se meten por los ojos y hacen llorar a los viejos, a los hombres y al pobre recién nacido y le cantaba la vieja: "qué pronto mi dulce amor, aprendes lo que es el dolor". Llegan lágrimas al río que se mezclan con el agua, la que beben los gitanos y los burros, sin cloro pero con plata que deja la luna llena al bañarse en la badina. Esa agua que sabe a luna, a cantares de las ranas, a babas de los borricos y a escamas de las madrillas, es como un agua bendita que dio paciencia a la raza y fuerzas para sufrir durante siglos afrentas, persecución y palizas.

Y la orillita del río era el único camino que estaba sin propietario y os ofrecía abundosas, además de frescas aguas, frescas sombras en verano y leña pobre en invierno, si llovía, el solo techo eran los arcos del puente y brotaban hasta flores "pal" pelo de las gitanas y las sargas y mimbreras para tejer como artistas, argaderas, canastillas, cestas, canastas, canastos, cuévanos e incluso caracoleras.

Tu largo calvario, ¡oh! pueblo calé ¿cuando acabará?. Hoy vives estante en nuestras ciudades, pero falta mucho para que te integres en la Sociedad. No dejes los “chaborrós” criarse en la calle, que vayan a las escuelas y a los talleres de los payos.

Vale más que consigáis el “manró” de cada día con el sudor de la frente, que en las orillas del río con el frío de la muerte. Conservad vuestras virtudes, sed elegantes con todos en vuestro trato diario, como Ramírez Heredia, lo es en las Cortes de España, no sea tan sólo airoso vuestro porte de la raza y conservad para siempre el culto de la familia, el amor que os ha inspirado la palabra libertad y conservad orgullosos el patrimonio gitano de respeto a los ancianos y a vuestra lengua caló.

viernes, 20 de marzo de 2026

Las fuentes de Marcelo y Jara



Hace un tiempo, en la antigua Plaza del Mercado, me encontré con un joven oscense, de unos treinta y tantos años, y lo vi con síntomas de catarro,que le hacían, entre otras cosas, presentar una nariz completamente roja. Se lo dije y él exclamó:¡Sí, igual que un payaso! Trató de explicarme los motivos de su catarro, cuando yo le dije: “¡Ya lo habráscogido en Jara!”, porque con mucha frecuencia va a visitar esa bella ermita. Y me contestó: “Sí,el sábado a las ocho y media de la mañana, hacía frío y yo con sólo la camisa, me dirigí a la ermita que has nombrado y por la tarde, como creo que soy buen oscense, me fui a la fuente de Marcelo, debajo del Kilómetro Tres”. Se puede ir a dicha fuente por la carretera de Arguis, pero también se puede ir por el Pedregal, que está señalado con estacas, la fuente de Marcelo. Este Pedregal se coge por debajo de las Miguelas, cerca del huerto de Gambau. Pero él no fue por ninguno de estos dos caminos, sino que marchó caminando por la orilla del río y se entretenía en levantar algunos ladrillos del agua, les tapaba los agujeros y sacudiéndolos, salían dos o tres cangrejos, que según él eran “entreveraus”, es decir que ya habían perdido la antigua raza de los cangrejos autóctonos. Luego él, como no es amigo de “fartase”, los volvía a soltar, porque además tiene un gran sentido de la Ecología, que le hace respetar hasta a los cangrejos, porque se acordaba de que, cuando era niño, iba con otros a pescarlos al río. Me dijo que estaba enamorado de las perdices, a las que contempla cuando hacen sus escapadas, unas veces andando, otras corriendo y algunas volando y le gusta escuchar sus cantos que lo vuelven loco. Me habló de una pequeña liebre, que había cogido en un hueco que estaba en el tronco de una olivera, y al mirarme hacía él, vi que llevaba colgada de su chaqueta una pequeña figura de liebre que creí era para acordarse de aquélla que cogió en sus años infantiles.
Al llegar a Marcelo, se mojó la cabeza con el agua tan fresca que sale por sus caños y se echó unos tragos descomunales y cuando hubo gozado de la frescura del agua, de la belleza del paisaje, que él dice que es precioso y para confirmarlo me añadió: “¡Nunilo también te lo puede decir!”; allá a las siete de la tarde se volvió hacia Huesca, andando otra vez por el río. Allá a las siete y media llegó a su casa y no notó nada, pero el domingo, al levantarse, le dolía la cabeza y tosía.
¡Había cogido un catarro oscense, que por ser tal es mejor que el actual y grave catarro, que los chinos, tan viejos, han traído a este mundo! Me dijo que él tenía la culpa de haber cogido la gripe, pues se podía caminar por la orilla del río, sin mojarse los pies, pues hay dos pequeños puentes, uno al principio del camino y otro en la misma fuente, que es una obra de ingeniería de hijos del pueblo, como Berdié, que arregló el camino y las fuentes de Marcelo y Jara, con su dinero. El puente de Marcelo, cambia su posición cuando baja una iada, pero se hace girar sobre un eje y se vuelve a su posición anterior. ¿Qué clase de puente es éste? ¿Por qué no es colgante, no es fijo, sino giratorio? Es un puente de Marcelo, es de Huesca. Después de contarme estas cosas, me llevó a
ver la fuente de Marcelo, que yo había conocido de niño, pero ahora está transformada porque el río se ensucia más abajo, ya que allí tiene las aguas puras y limpias, llenas de madrillas y de “zapateros”. Las aguas bajan por cuatro caños, tres casi juntos y otro el del Gallo, que está un poco más alejado. La primera fuente se llama la del Pez, la segunda la del Toro y la tercera la de Marcelo y sus aguas se van al río, donde antes iba todo Huesca a bañarse en sus badinas y a su alrededor hay mesas con sus bancos, en los que se puede merendar, comer y pasar el día; es un lugar limpio, con zonas de sol y de sombra producida esta última por los árboles, como los chopos y los robles o cagicos. Presidiendo el paisaje estaba levantado un cubierto, rodeado en su interior de cómodos bancos, en los que estaban sentados varios veteranos de Huesca, como el “ingeniero” Berdié, que parece que goza allí de su vida, con numerosos otros oscenses, presididos todos por Pascual Ascaso, que igual que distrae en el periódico a los oscenses con sus artículos, lo hace en la fuente de Marcelo, con su conversación.

jueves, 19 de marzo de 2026

Vadiello con sus cabras, recuerda su pasado





Este verano pasado del año 2008, subimos cuando ya se acababa el mes de Agosto a Vadiello, para que contemplaran el Pantano mi hija, su marido y los dos nietos, que viven en Pamplona. Pero no sólo contemplaron las aguas del pantano, sino que se encontraron en un panorama todo él creado con piedras y rocas, formando una ciudad de paredes unas veces verticales y otras redondeadas y todas ellas con cuevas o abrigos, unos enormes, que albergan a veces, ermitas como la de San Cosme y San Damián, y en otras ocasiones parideras, mientras en otros refugios, duermen o pasan la noche las cabras y en otras cavidades menores, acomodan sus arnales, las abejas. Esas masas de piedra, las llamamos en Aragón “Mallos”, entre los que se encuentran el “Puro” y el “Huevo” de San Cosme y San Damián. Para ir a la ermita de dichos santos, cruzamos el río Guatizalema por la presa, subimos por un camino y en unos veinte minutos encontramos un desvío y después de cuarenta y cinco minutos más, llegamos a la Ermita de San Cosme y San Damián. Allí recordé a mi familia los catorce años que pasó de Capellán en la Ermita el tío de mi abuelo materno, Carmelita del Convento, que estaba en la Plaza dela Cárcel y que la Desarmortización de Mendizábal lo cerró como a tantos otros. Les hablé de la proximidad del pueblo vasco-ibérico de Isarre, despoblado ya hace muchos años, como la aldea de Vadiello, cuyos restos fueron inundados por las aguas del pantano. No era una zona muy poblada pero en ella se vivía la ruta hacia Nocito del vino y del aceite y se vivía un ambiente espiritual a la sombra de San Cosme y San Damián. Ahora nos encontramos con un paisaje maravilloso, pero que recuerda los desiertos de la Montañas Rocosas. Pero no estábamos solos, porque había cambiado la población humana por la de las cabras, a las que veíamos vivir salvajes en lo alto de aquellas rocas, haciendo equilibrios por una senda inclinada, por la que se dirigían a una cueva, en la qué parecía les apetecía ir a pasar la noche. Igual que estas “peñaceras” iban por las alturas, otras “esberrecaban” al lado mismo de las aguas del pantano. Estas cabras se tornaron salvajes en poco tiempo, pues sus dueños, uno de los cuales era el amo de Casa Sánchez de Santolaria, además de Calvo, Vallés de Castilsabás, no las pudieron recoger. En cierta ocasión iba mi hijo acompañado por un muchacho de Siétamo, que conoce su “fabla” y tiene parientes en Nocito, por aquellos parajes y cerca del Huevo de San Cosme, el joven le hizo ver a mi hijo que allí cerca había unos cabritos pequeños y podrían coger alguno. Pero mi hijo sintió respeto, al ver sobre una roca un “buco lambreño” o macho cabrío de color negro por arriba y royo por debajo, que recordaba los que tenía Anselmo, el tío de José Luis Grasa de Siétamo. Verdaderamente era un espectáculo fuerte el ver al buco con sus pelos erizados, como se les ponen a los gatos cuando les estiran la cola, subido en lo alto de una roca y amenazando con sus enormes cuernos, y con su barba mostrando una señal de su poder. Con sus patas escarbando, tiraba piedras por la ladera y a veces se escuchaban sus voces dirigidas a las hembras, con sonidos como ese”pro-po-pro –po” con el fin de seducirlas. Ignacio cuando lo oyó o “sintió” “buquir” y soplar, con un marcado cerro de pelos erizados sobre el espinazo, se quiso marchar, mientras su amigo se reía del ciudadano, valiente para conducir tractores y automóviles de los que era amigo, como él demostró serlo de los bucos, cabras y cabritos. Contó que en aquellos rebaños de cabras había un buco, que era el gran jefe, pero acompañado de uno más por cada diez cabras. Esos bucos peleaban y se hacían daño, poniéndoles huevos o “cagandóseles” las moscas en las heridas y acabando muchos de ellos muertos en el monte, donde abundaban los buitres. En el fondo del pantano, dicen que existía un pequeño poblado, que se llamaba Vadiello y yo no sé si al rellenarlo de agua, después de terminada la presa, sacarían antes los difuntos de su viejo cementerio o fosal, pero aún muertos, si allí siguen algunos de sus antiguos pobladores, gozarán de ver aquellas cabras, que son felices, como lo fueron ellos en el pantano y en las rocas de alrededor.




Falta de autoridad moral y grandes desiertos morales

Tengo ochenta años y a lo largo de mi vida he contemplado como en el mundo en el que he vivido, no han pensado muchos hombres y mujeres, por...