lunes, 25 de mayo de 2026

Jesús Vallés Almudévar y la Guerra Civil



Con mi doble pariente, el sacerdote Jesús Vallés Almudévar, nos queríamos, nos respetábamos a nosotros y a nuestros antepasados. No me habló nunca de los sufrimientos que pasó durante la Guerra Cicil, pero cuando ya le faltaba poco tiempo para unirse “in aeternum”, con su madre y con su hermano, fusilados en Fañanás, con una crueldad salvaje, me regaló un diario personal. En él escribe lo siguiente: “cuando lo leas, te enterarás de hechos de una época de mi vida que no he contado a nadie”. Pero en los ratos en que escribía de su vida, se acordaba de su madre, que era ”una mujer sencilla, todo corazón, abnegada y sacrificada por todos, que regalaba paz a los que estaban con ella. Hacía diez años que había muerto su marido y se había consagrado ella enteramente a nosotros sus hijos. Con una capacidad inmensa de sacrificio”.

Fueron cinco hermanos, el mayor Antonio, el segundo Manolo, “hombre serio y sensato, brazo derecho de su madre y un poco padre de nosotros los pequeños”. Yo tuve la oportunidad de comprobar esta manera de ser, pues cumpliendo el Servicio Militar, me trató como a un hijo suyo y me comunicó que me habían premiado un artículo literario que escribí en el Campamento. El tercer hermano Luis, era “lanzado e ingenuo. Con muchas ganas de vivir la vida, mientras el cuarto hermano José, fue ”el vividor, desprendido, simpático, mentiroso, zalamero, majo”. Jesús, como hermano pequeño, se describe a sí mismo “como el niño mimado, cascarrabias y nervioso, serio y tímido”.

Pasaban el invierno en Huesca, para estudiar y el verano en Fañanás, donde les “gustaba mucho estar…sobre todo los pequeños”, que gozaban de más libertad y lo pasaban muy bien. Describe la “enorme casona, con mil rincones y recovecos siempre nuevos, guardándonos alguna sorpresa”. Tenía tres pisos y en el primero estaba el despacho, el oratorio de nuestro patrono San José. “En el segundo piso estaba la gran cocina, con su hogar de amplia chimenea y enormes cadieras”, estaba la cocina llena de mesas, de tinajas y todos los cubiertos “de cobre relucientes y brillantes, los armarios contenían cazuelas y pucheros”. En el tercer piso y en el cuarto, se encontraban las habitaciones para jugar, los dormitorios, la “masadería”, espadas, sables y bastones, libros, documentos. Graneros y mirador”. “En lo alto se veía la iglesia y se escuchaba el tintineo del yunque del herrero, y un camino de la fuente, para mí, todo poesía. Y su río, el Guatizalema, para esparcimiento y refrigerio en las tardes calurosas”

Después de lo que sufrió con el fusilamiento de su madre y de su hermano, escribió lo siguiente:”Supongo que todo seguirá igual. Yo no lo he vuelto a ver. Por si acaso ha cambiado, prefiero verlo idealizado con los ojos del alma y del recuerdo”. Ya no quiso visitar el pueblo de Fañanás, aunque lo amaba y como él mismo escribe, lo idealizaba.

El 20 de Julio de 1936, ”se masca la paz, la tranquilidad y se tienen ganas de cantar, reír y vivir”. Eran esos los antecedentes, en que su tía Encarna y su hermano José, vinieron de Huesca y no se fueron”, porque parecía que el ambiente político no estaba tranquilo: hay muchos rumores y temores. Parece que se han sublevado en algún sitio unos militares”.

El día 23 de Julio, ”la radio está todo el día en marcha. España está dividida en dos. Radio Barcelona dice: ”Todos los obreros, todos los republicanos, en pie para defender la libertad. ¡A las armas el proletariado”. En tanto el General Mola dominaba en Navarra. El día 26, “Ha venido una señora que está casada en Lascasas y dice que allí mataron al cura, primero lo desnudaron y le cortaron los testículos y después lo fusilaron”. El 29 pasando por la calle, ”El Royo” dijo que ya se había acabado el dar limosna”, que todo era de todos. Y que se acabó de que los señoritos coman sin trabajar, que todos los campos serían de la comunidad y el que no trabajara no comería. Todos reían bulliciosamente”. El 31 de Julio se escuchaba en Fañanás un tiroteo impresionante. Estaba producido por los cañonazos que cañoneaban el pueblo cercano de Siétamo, para seguir siendo bombardeado por la aviación. Le gustaba a Jesús “oír esos pájaros grandes que dominan el espacio”, ”pero oír las descargas sobre Huesca y Siétamo, pensando que mis hermanos y tanta familia y conocidos están allí, aguantando, esperando a que les hieran o les maten sin poder defenderse, sin poder hacer nada”, eso no lo podía aguantar. Entre tanto su madre “se pone a rezar, palidece y tiembla, en un sufrimiento callado e intenso”. Hace coincidir el estado del tiempo físico con la tragedia que se aproximaba, cuando dice: ”El cielo está cubierto de pesados nubarrones de verano y empiezan a caer algunas gotas gordas”.

El día 1 de Agosto, “no trabajaba nadie”, sino que “se pasan el día hablando y discutiendo. Cantan, ríen, gritan y juran por calles y plaza. Tienen pinta de escapados de presidio”. Al día siguiente “se dirigían hacia la iglesia. Gritaban y reían como salvajes…Se han puesto los ornamentos e iban entonando latines con cantos revolucionarios. Uno llevaba la casulla “buena” que el cura guardaba para las grandes solemnidades, la capa pluvial la llevaba uno pequeño y desgarbado que la arrastraba por el suelo”. Fue, al día siguiente, Jesús a ver la iglesia y “un grupo de mujeres lloraba, me pareció que les decía el Señor lo mismo que a las de Jerusalén: no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos”.

Desde el uno de Agosto no escribió ni una línea, porque aquellos días los pasó muy mal y tenía miedo Jesús de escribir lleno de odio y ganas de venganza, ”pero estoy seguro de que eso no agradaría a mamá”. El día 23 de Agosto, llamaron con fuertes golpes a la puerta de casa Vallés y “dos milicianos preguntan por el señorito Luis….Que venga también la madre. Y la madre y el hijo Luis, como hacía ya tanto tiempo que esperaban esta llamada, sin ningún ruido, se marcharon. A Jesús le hicieron abrir todos los armarios, como aquel que busca un objeto para acusar a su madre y a su hermano, Luis, de seres peligrosos; lo llevaron a la casa donde vivían los colonos, que lo acogieron con cariño. Constantemente “quería llorar, llorar, necesitaba llorar...El cuerpo se me quedaba también rígido. No podía doblar las piernas, ”le hacían daño esos ojos de tanto llorar.“Al anochecer del segundo día, la voz inconfundible de mi madre llamó desde el patio…Mamá me hablaba, me acariciaba, me aconsejaba…Nos separaron y mi soledad se hizo más espantosa que nunca”.El día 29 de Agosto, ”en el escenario de la Plaza, el alguacil, llamado Juané, hizo sonar el cuerno y gritando, soltó el siguiente pregón.”De orden del Comité…hago saber…que se va a proceder…al juicio…de la Viuda de Vallés…y de su hijo…que acudan todos al granero …del obispo”. Durante el juicio los acusaron de hacer señales a los fascistas con linterna y no cesaban de escuchar emisoras del bando rival. Las linternas las encontraron en un registro, pero sin pilas “No había amanecido todavía, cuando fueron a por ellos” Subieron a un coche y en “un barranco, entre Bespén y Blecua se detuvieron”. Dicen que el piquete estaba formado por guardias civiles y por dos mozos del pueblo. !Dispararon!. Cayeron. Luis no se movió. Mamá intentó incorporarse, una nueva descarga se lo impidió. Después llegaban los del comité. Rociaron los cadáveres con gasolina y les prendieron fuego. De Blecua fueron unos hombres a enterrar los restos”.

Los que, parecía, habían ayudado al fusilamiento de su madre y de su hermano Luis, quisieron sacarlo de Fañanás y lo llevaron al próximo pueblo de Ola, a una gran casa, llamada de Otal. Sus dueños estaban repartidos por el mundo para salvar sus vidas. Allí se dio cuenta de las mujeres que los oficiales traían de Barcelona y sospechaba de todo el mundo. El capitán Moreno le decía que tendría que formarse para el futuro, que tal vez debía ir a Rusia, donde estudiaría, para ayudar al gobierno comunista. El, al ver todo esto, siempre quería volver a Fañanás y un día se subió en el caballo del cartero y llegó el día 11 de Septiembre a Fañanás. El día 13 entraron los rojos en Siétamo y enseguida se organizaron “peregrinaciones” para ver las ruinas de aquel pueblo. Y Jesús que había sufrido las pérdidas de su madre y de su hermano, el día 20 de Septiembre, con trece años cumplidos estuvo en Siétamo”, de donde habíamos huido sus doble parientes. “Cuando llegamos a los alrededores de Siétamo, oímos graznidos de cuervos, que levantaban el vuelo al oír nuestros pasos y volvían de nuevo al festín, después de que habíamos pasado…Había todavía cadáveres sin enterrar, tostando sus huesos ,casi mondos, al sol. Las calles estaban como un museo en día de fiesta…lo recorrían todo, contemplando, preguntando, admirando. Se fijaba en las casa, de las que no quedaba “ni una casa entera…estaban todas comunicadas por dentro por medio de boquetes, hechos por los fascistas para no tener que salir a la calle” evitando que algún proyectil les hiriera o matara… en la iglesia en una de las capillas laterales había una fosa abierta, allí habían enterrado a un sargento de la guardia civil, que se había destacado por su coraje y valentía y del que contaban muchas cosas heróicas”. Lo desenterraron y “lo arrastraron por el pueblo, y lo quemaron en la plazoleta del Castillo, donde todavía se notaba el redondel de tierra ahumada mezcladas con las cenizas de sus restos” Recuerda Jesús que “un enjambre de muchachos, revolvían entre los escombros, buscando cápsulas, balines, trozos de metralla”. No acabaron de recoger todo, porque, cuando ya había acabado la Guerra, allí estaba yo con Rafael de Lasierra, buscando aquellos malditos restos.En el comité exclamó uno se los jóvenes: hay que mandar a trabajar a Jesús, que no queremos mantener vagos. Alguno pensó que podía ejercer el trabajo de enseñar a leer y a escribir a los niños. Así se hizo y Jesús vivió una temporada con ilusión, que le serviría para calmar su soledad dolorosa.El 25 de Enero de 1937, tuvo noticio de sus hermanos, por una carta llegada de Francia. La escribió Conchita y pensó:”No nos va a ir todo mal. Mamá y Luis velarán por nosotros”.El día 23 de Julio, un amigo que había ido a Barbastro, le comunicó a Jesús que su tío Blas lo quería ver pronto. Su tío Blas era el esposo de su tía Carmen, hermana de su madre.”Ha presumido siempre de ser comunista y revolucionario”.”Cuando vivían en Villa Isabel, una tarde de domingo, estábamos mamá y yo de vista en su casa, cuando estallaron dos bombas. Mamá pensando en sus hijos, quiso marcharse enseguida a casa, pero mi tío Blas no nos dejó marchar, dijo que faltaban de explotar todavía tres, pero que no nos preocupáramos porque no intentaban más que asustar…nos acompañó mi tío a casa, no pasó nada, pero yo quedé impresionado pensando que mi tío habría puesto las bombas o era el jefe, pues lo sabía todo. Yo lo he querido siempre, pero no puedo olvidar que si él hubiera intervenido, ho hubieran matado a mamá y a Luis. No me querrá mucho cuando ha tardado un año en acordarse”.El día 23 de Agosto de 1937 escribió:”Estoy en la Montaña, en Broto, hace veinte días que llegué aquí. Al llegar a Broto conociendo a tantos tíos y tías, todos lloraban, menos Jesús ,que no tenía ganas de llorar, como lloraba en Fañanás, donde nunca tuvo apetito como en Broto, donde siempre tenía hambre. El día 30 de Agosto de 1937, hizo un año que mataron a su madre y a su hermano. Es una contradicción; me parece que hace un siglo que sucedió. Y por otra parte me parce que sucedió ayer”. Por el mes de Enero de 1937 , se rumoreaba que “los fascistas” están pegando fuerte”. Sus parientes sentían necesidad de marchar de Broto. El día 29 de Enero marcharon a Villanova, que se encuentra en el valle de Benasque. Por un lado veía que los que habían asesinado a su madre y a su hermano, estaban siendo derrotados, pero por otro, le preocupaba dejar aquel ambiente, de amistades, ahora que empezaba a estar a gusto...”.En Villanova encontró libros, como “El grillo del hogar” de Dickens. El 24 de Marzo, llegó Rafael y dijo que los “fascistas” habían “empezado una ofensiva y que empujan fuerte”. Como “no pueden detenerlos piensan ya en irse a Francia”… Efectivamente el día 26 de Marzo “Rafael se ha ido a Francia. Se han marchado dos coches llenos de jefes”. Jesús al ver estos hechos, estaba “alegre y triste a la vez. Puede que fuese mejor decir: impaciente e intranquilo”. El 29 de marzo salió Jesús a la carretera y escribió:”Está sucísima y hay de todo…sobre todo las cunetas están de miedo, hay gallinas, conejos muertos, encajes, saquetes de almendras, guerreras, alpargatas y botas viejas… fusiles, cargadores con balas en grandes cantidades, bombas de mano”.El 9 de Abril escribía: ”El cañoneo, me parece, no sé si será sólo la ilusión, que se oye más cerca, más fuerte”.El día 15 de Abril se veían subir por el camino, muchos soldados con la bandera que desde siempre había representado a España”, pero enseguida vi a Plácido … y sentí que ya se había realizado el milagro”. Decidieron que después de comer se irían a Huesca con el coche de Plácido el tío José y él “y mandaríamos un coche grande para el resto”. ”¡Qué extraño me encontraba andando solo por las calles de Huesca”. Llegó a su casa, llamó y se encontró con Encarna, una mujer buena durante muchos años, con Margarita y con la nena. Allí se enteró de que a su hermano Antonio lo mataron, ”lo cogieron prisionero y lo fusilaron , ya al comenzar la Guerra, pero se alegraba al ver a “la nenica que estaba preciosa. Tiene la cara redonda y el pelo todo rizado”. Ahora es una señora, con la que me encontré hace poco tiempo y me mandó, cuando murió Jesús unos libros, que guardo en Siétamo. Al final de del diario de 152 páginas, que describe desgracias e historias de los pueblo que tuvo que visitar, escribió:”Parece como si descubriese ahora, de verdad, la guerra y toda su huella. Hasta ahora no tenía más idea que llegar a Huesca, encontrar a mis hermanos, reanudar la vida.La guerra no había sido más que la muerte de los míos, el sufrimiento personal, la separación, la espera”. Parece que se ha olvidado de su crecimiento como hombre, pues le había cambiado hasta el tono de su voz y tal vez, lo dudo, se habría olvidado de las chicas que se enamoraron de él. Acaba el diario diciendo :”Ahora me parece una melonada haberlo escrito y me moriría de vergüenza si lo leyese alguien. Lo guardaré bien guardado”. No contó a nadie los sufrimientos que tuvo, pero a mí, cuando ya los dos éramos mayores, me regaló su maravilloso diario, del que si él se avergonzó, yo me lleno de satisfacción y de orgullo. Ahora me voy a San Pedro el Viejo y me miraré al interior de su torre,en que Jesús, ya sacerdote, puso a la vista del público recuerdos religiosos de la vieja ciudad de Huesca.

domingo, 24 de mayo de 2026

Fumando espero







El hombre es libre y unas veces fuma y otras deja de fumar. Antiguamente no se aspiraba el humo del tabaco, porque ni se conocía el tabaco ni se sabía cómo quemarlo, aspirando su esencia por la boca. No era preciso utilizar papel para envolver tan aromática planta, porque los indios, fumaban sin papel. No siempre el fumador dispuso de tan delicado papel de fumar, pero eso no fue nunca un impedimento total para quemar tabaco. Cuando yo era todavía un niño, no disponía de tabaco ni de dinero para adquirirlo, pero mi abuela Agustina, tenía un bote lleno de manzanilla, que olía agradablemente y yo me apoderaba de ella y la llevaba al Colegio de la calle de Villahermosa y con algunos amigos, al salir del colegio, la liábamos, no recuerdo si con papel de fumar o con papel de periódico. ¡Qué atracción ejercía el fumar sobre nosotros tan niños!. No lo sé, pero fumábamos con alegría y quedábamos contentos y felices. Cuando Cristóbal Colón descubrió las Américas, no sé si él gozó de los placeres, que proporciona la nicotina, pero lo gozaron aquellos aventureros e investigadores de la vida, en el Nuevo Continente y volvieron a Europa triunfantes, echando humo por sus bocas. Igual que yo me sentía feliz dando manzanilla a mis compañeros de colegio, se han sentido también felices muchas personas, dando un cigarro a un vecino o a un amigo. Estos regalos favorecían la convivencia entre los hombres, pues facilitaban la conversación entre ellos, sin producir envidias ni corrupciones. Pero otras veces el regalo era mucho más crecido, porque, a veces, se le entregaba a un amigo o a un superior del que se esperaba algún don, un hermoso puro habano o a algún municipal una faria, para evitarse alguna multa. Ahora han prohibido el uso del tabaco en oficinas públicas, donde hace unos días, un “gran jefe”, fumaba conversando con un visitante. Cuando yo estaba en un colegio, se aspiraba un verdadero aroma tabaquil, procedente de algún puro y al decírselo a un profesor, éste respondía que no nos preocupáramos, porque la bondad del jefe, no era capaz de recrearse, cerca de los humildes alumnos. Aquel humo parece ser que procedía del cielo.

¡Qué diferencia de categoría entre las espirales de humo de un habano, que produce “sueños celestiales” y de las que saltan “estrellas fulgurantes”. Al escuchar “Fumando espero al hombre que más quiero”, se da uno cuenta de la unión del humo del tabaco con el placer del amor, cuando se expresa así el cantor o la cantora:”Ver a mi amante solícito y galante,-sentir sus labios, que besa con besos sabios- y el devaneo sutil con mis deseos-cuando sus ojos veo-sedientos de pasión”. Al escuchar:”por eso estando mi bien, es mi pensar un edén, dame un beso de tu boca,-anda que me vuelvo loca,-corre que quiero enloquecer”, pienso si lo que ha fumado el cantor es tabaco nicotinado o más bien cannabis o cocaína.

Pero esta canción, produce recuerdos emocionantes, unos relativos a amor y otros a la paz y tranquilidad que produce el fumar en muchos hombres y mujeres, como dice la letra: ”Tras la batalla en que el amor estalla-Un cigarrillo es siempre un descansillo,- Y aún me parece que el cuerpo languidece-su fuerza y su vigor”.

Si, el humo del tabaco produce pérdidas de fuerza y de vigor, las galaxias en los cielos producen descomunales nubarrones que arrastran el polvo a los agujeros negros. Ya dijo el Señor : ”Polvo eres y en polvo te has de convertir”. Si , todo tiene fin en esta vida y el tabaco “es siempre un descansillo”, porque el trabajo, su pérdida, la vida y el amor producen en el hombre situaciones de nervios y de tristezas, que consuelan con el tabaco. Por eso cantaba la “gachí” : Dame el humo de tu boca, dame que así me vuelvo loca, corre que quiero enloquecer de placer, sintiendo de ese calor, un mundo embriagador,que acaba por prender la llama ardiente del amor.

sábado, 23 de mayo de 2026

El Criticón y el Saber Reinando



El Criticón lo escribió en Huesca, Baltasar Gracián y en ella fue editado y es que este ilustre jesuita encontró en el Palacio de su amigo Lastanosa, una biblioteca en la que se percató de cómo modelar a los héroes, a los discretos y en especial a las personas corrientes. Para ello, recopilaba aforismos o sentencias agudas y doctrinales, que le guiarían en la escritura de los modos de ser de los hombres; basta recordar El Héroe, El Discreto y más tarde, El Criticón. Pero Gracián no estudia sólo las sentencias de los filósofos y de los escritores, sino que recuerda los refranes populares y entre esas sentencias y estos refranes escribió sus obras que le han dado fama en toda Europa. Al escribir El Criticón describe cómo las fieras en una isla criaron a un niño, al que llama Andrenio y éste salva la vida a un náufrago, al que pone por nombre Cirilo. Un caso de esta naturaleza recuerdo que ocurrió en la India, pero aquella criatura no sólo no sabía hablar, sino que no había aprendido a usar sus piernas y sus pies en el andar, cuando éste del que escribe Baltasar Gracián, no sabía hablar, pero cuando lo hizo, expresaba sus recuerdos y la belleza de los paisajes, de las flores y de los peces.

Estaba el náufrago Critilo temiendo, “que enfurecidas las olas, le arrebataban para estrellarse en uno de aquellos escollos”, ”cuando un gallardo joven, alargó sus brazos para recogerle en ellos, asegurándole la dicha con la vida”. Acudió Critilo a los brazos de Andrenio, repitiendo “abrazos y razones, preguntándole de su salud y fortuna, y a nada respondía el asombrado isleño”; se dio cuenta de que ignoraba todas las lenguas del mundo, en aquella isla desierta. El Padre Gracián definía esta situación, con estas bellas palabras:”Crecía en ambos a la par el deseo de saberse las fortunas y las vidas, pero advirtió el entendido náufrago que la falta de un común idioma les tiranizaba esta fruición. Es el hablar efecto grande de la racionalidad, que quien no discurre, no conversa”. Y hay que ver con qué facilidad añade proverbios que confirman sus afirmaciones, cuando uno lee: ”habla, dijo el filósofo, para que te conozca” y anima al hombre a leer los libros de “los sabios varones, ya pasados y nos hablan cada día en sus eternos escritos, iluminando perennemente los venideros”. Y a medida que Andrenio va perfeccionando su lenguaje, Cirilo le va explicando la luz de la razón, el concierto del Universo, la ambición humana, el sol y la luna, el cielo estrellado y escribe de la Aurora:”Mas ya los clarines de la Aurora, en canto de las aves, comenzaron a hacer suya a la segunda salida del sol, tocando a despejar estrellas y despertar flores”. El mismo Andrenio, cuando ya sabía hablar algo, le decía Cirilo: ”Me preguntas quien soy yo y yo deseo saberlo de ti” y Baltasar Gracián hizo aparecer en su libro El Criticón al niño Andrenio. Y en la Historia de España ha causado una gran emoción, la aparición en las pantallas, en los altavoces de los aparatos de radio y ante los ojos de los madrileños, del príncipe Felipe celebrando su boda con la también hoy Princesa Letizia. Y, como en el caso de la aparición de Andrenio y de Cirilo, según dijeron al día siguiente en la televisión, que mientras duró dicha boda, no se dejaron de escuchar en la Catedral de la Almudena los bramidos que producían las fieras boiras de una tormenta. El Príncipe es hombre y Andrenio lo fue. Baltasar Gracián encuentra en el niño sin madre una larga serie de grandezas y de miserias, como cuando comienza su vida con las fieras y dice: ”Lo que me lisonjearon las flores tan fragantes, me entristecieron ya marchitas”. El Príncipe no es un personaje ignorante ni ha estado sólo y según la académica de la Historia Carmen Iglesias, leía cuando era universitario del cuarto curso de carrera de Derecho, ”los textos de diversos clásicos del siglo XVII y centraban la reflexión de aquel joven universitario”. Habiendo leído obras de sabios del siglo XVII, es lógico que tenga ya conocimiento de la obra de Gracián, El Criticón, escrita en dicho siglo. Hay un paralelismo entre el Príncipe Felipe y los protagonistas Andremio y Critilo, pues éste se dedicó a enseñarle a su salvador y éste no paraba de preguntarle y le contestaba:”Visto has, hasta ahora, las obras de la naturaleza y admirándolas con razón, verás de hoy adelante las del artificio, que te han de espantar”. Pero ocurre que el príncipe con todos sus conocimientos, está más capacitado que Andrenio, para comprender lo complejo que es el mundo y son los hombres que lo habitan y es por tanto capaz de dialogar con todos, para que piensen y cambien, a veces, sus opiniones. Seguramente habrá leído o si no, podrá leer la frase de Horacio que le dijo Critilo a Andrenio: “Critilo, medio hay en las cosas, tú no vayas por los extremos”. Artemio y Critilo también hablaban de casamientos y en cierta ocasión ”convidábanle a un mozo que tomase esposa, y respondió: aún es temprano. Y un viejo: Ya es tarde”. Y el Príncipe ni tarde ni temprano, pero usando la libertad moderna, decidió junto con doña Letizia, que se ha convertido en Princesa de Asturias, contraer matrimonio. Su esposa es periodista, culta, sensible y gran lectora y le hace esperar un nuevo siglo, con un horizonte de porvenir para el pueblo español. Se han ido de viaje de novios y el primer pueblo que han visitado ha sido el de Albarracín que está cerca de Belmonte, en el que nació Baltasar Gracián. Los héroes Cirilo y Andrenio estuvieron en Huesca visitando la casa del gran amigo suyo, a saber de Lastanosa, situada frente a la iglesia de los jesuitas. “En su puerta estaba un león, que le había convertido en una mansísima oveja. Por los balcones había muchas parleras, digo aves, en conversación”. Unas doncellas ensalzaban a los varones eminentes, ”señalándole a cada uno su puesto el grande apreciador de las eminencias, don Vicente de Lastanosa”. Entre aquellas eminencias se encontraban don Martín Abarca de Bolea, que vivía en el Castillo-Palacio de Siétamo, su hija doña Ana-Francisca, que llegó a ser Abadesa del Monasterio de Casbas, que se cierra y que llegó a participar en el Certamen Literario, dedicado a la memoria de Baltasar Carlos, hijo de Felipe IV; estaban también entre los famosos el Cronista del Reino Ustarroz y Fray Jerónimo de San José. Marchó Cirilo muy satisfecho al ser felicitado “porque lo vio convertir un villano zafio en un cortesano galante”. Como dice el Criticón en su Crisi octava, hay muchos hombres fingidos y describe un partido de un juego que entonces no existía: fútbol, diciendo:”Había un gran partido de pelota…las pelotas eran de viento, tan grandes como cabezas de hombres, que un pelotero llenaba de viento, por ojos y por oídos, dejándolas tan huecas como hinchadas…ya estaba tan alta que se perdía de vista; ya tan baja que iba rodando por los suelos entre el lodo y la basura. De esta modo la fueron peloteando, hasta que cayó en tierra reventada…y tan a su costa ganaron unos y se entretenían todos”.”Estas, dijo Andrenio…parecen cabezas de hombres”. Gracián dice en su libro que los cuadros del pintor El Bosco representaban un mundo loco, pero en la Crisi VI, del segundo tomo de El Criticón escribe sobre el Saber Reinando y discutiendo Cirilo y Andrenio, dijo éste:”Antes suelo yo decir que no hay ave más sagaz ni más política que la paloma”.”¿En qué lo fundas”, le preguntó Critilo y éste respondió:”Como no tiene hiel, donde quiera halla cabida. No sólo no es temida como la de rapiña ni odiada como la serpiente, sino acariciada de todos, alzándose con el agrado de las gentes”, como se ha visto en los lugares que han recorrido. Y añadió palabras en cuanto a la hembra, ”pues con cuatro caricias que le hace el palomo, le obliga a partirse el trabajo de empollar y sacar hijuelos…enseñando a las mujeres bravas a saberse avenir con los maridos”. Así parece ser la pareja principesca que tiene España y que sabrá seguir la frase de Gracián:”Así que no era otra razón de estado como la sinceridad y la mansedumbre de la paloma, y que ella es la mayor estadista”.

jueves, 21 de mayo de 2026

El bovino ibérico y la memoria de los españoles



He estado hablando con José María Puyuelo Sorribas, natural de Ibieca y luego me he puesto a pensar y a recordar tiempos pasados y he llegado a la conclusión de que el pueblo español tenía necesidad de las capeas, de los encierros, de las corridas de toros y de la intervención de los caballos en esas luchas. Porque esos actos eran peleas entre dos especies, que se temían mutuamente y así como los hombres se amaban con el caballo y el asno, con el toro no encontraron formas pacíficas de tratarse. Han desaparecido en Ibieca, de donde habla Sorribas, los novillos enteros y los castrados, convertidos en bueyes, como además en casi todas las provincias de España. Ahora se habla de las vacas holandesas berrendas en negro, pacíficas y lecheras y el hombre no tiene necesidad de defenderse de su acoso, con lo que va disminuyendo la afición a las corridas de toros. Así como las vacas lecheras eran un gran negocio, sobre todo unidas a un “buen pozo de agua”, los vacunos ibéricos eran un problema como me contó Sorribas, al cantarme estas coplas: ”La vida del boyatero -es muy fácil de contar-todos los días labrando y el domingo a “pajentar”.- Lo primero es ir a misa-lo segundo es almorzar- y lo tercero es pensar donde es preciso ir a hacer mal”. Tenían aquellos animales para labrar y sus hembras para parir, pero además tenían aquellas vacas y novillos el “morro furo” o morro de fuego y había que tratarlas con mucha precaución, ya que sobre todo cuando parían, nadie se podía arrimar a ellas, porque atacaban. En cierta ocasión yendo a abrevar a la fuente se encontraron con varias mujeres de Ibieca con sus cántaros para llevar agua a sus domicilios, y las derribaron por el suelo con sus cántaros incluidos. La vaca más “fura” de ellas era originaria de Fuencalderas, al lado de Biel, en las Cinco Villas y cerca de Navarra, donde tenían sus raíces los pequeños toros ibéricos, de los que todavía le quedan algunas ganaderías. Y en aquellas zonas todavía celebran en sus fiestas las vaquillas y los encierros, que se celebran también en Egea. Este verano pasé por Carcastillo, último pueblo del Reino de Navarra y tuve que desviarme con el coche por que por las calles andaban sueltas las vaquillas. Dice José María que los novillos que traían de Lumbier de Navarra, daban muy buen resultado. Los tres últimos novillos de unos tres o cuatro meses, que compraron en su casa los trajeron de Tardienta, a donde los había llevado un tratante, que llamaban “Campando”. Desde Tardienta hasta Ibieca tuvo que conducirlos José María “Sorribas” y uno se imagina las dificultades que tendría que pasar por Sangarrén, por Albero Alto, por Fañanás para llegar al empalme de Liesa y de allí Ibieca, sin llevar trabas o estorbos, como se les ponía a muchos novillos cuando tenían que conducirlos lejos. En el corral de mi casa, antes de la Guerra Civil, me acuerdo de ver un pequeño rebaño de novillos con una cuerda atada en el cuello y en el otro extremo iba atada a un trozo de madero, que les impedía correr y atacar. Se iban haciendo grandes y tenían que castrarlos, porque se iban haciendo peligrosos. Los empleaban para labrar y para tirar de carros. Estos consistían en una plataforma, en este caso de cuatro ruedas, con una vara o lanza para enganchar a los bueyes. El carro lo hizo Pablo Bibián de mi pueblo, Siétamo, padre del Párroco de Pertusa, que por cierto es un gran amigo de los animales. Dieron un buen resultado dichos bueyes, porque cuatro mulas no supieron subir una trilladora a una era, pero José María con dos bueyes, la subió. Empleaban tiempo y ejercicios de educación con aquellos animales, por ejemplo para uncirlos con un yugo, se lo ponían y los dejaban ocho días sin soltarlos, en un campo donde crecía el pipirigallo, con lo que lograban ponerse de acuerdo para bajar y subir sus cabezas. José María Sorribas ha pasado de ser hijo de una modesta familia de labradores a regir un buen negocio, pero lo que no ha podido olvidar nunca es su trato con los novillos y bueyes, que le han clavado profundamente en su espíritu la afición a los toros, como a tantos otros españoles.

miércoles, 20 de mayo de 2026

El villano en su rincón



El villano en su rincón toma el sol en la solana, mira quien va por la calle y a unos, saluda amistoso y a otros les niega el saludo. A las mujeres ancianas apenas si se las mira, pero a aquellas más lozanas las envuelve en su mirada.

Muchas veces las requiebra y pretende enamorarlas. Unas sonríen contentas y otras le dicen imbécil. Unas quedan satisfechas y otras se quedan frustradas, porque el requiebro querrían que se lo hiciese un marqués.

Lía en papel el tabaco que sacó de su petaca y los domingos presume de un largo cigarro habano. En la mesa del café espera formar pareja para jugar la partida al julepe o al guiñote. Cuando gana le parece que es el rey y cuando pierde reniega y hasta llega a blasfemar. En la velada se queja de lo mal que está la vida, de lo caros que se han puesto las tasas y los impuestos, de lo poco que trabajan esos jóvenes de ahora y de la poca vergüenza que tienen las jovenzanas.

Cuando se muere lo llevan de concejala al fosal y luego los herederos se disponen a heredar.

El villano de la corte también tiene su rincón. Viste su traje de rayas con corbata de colores, le saludan las fulanas y charla con los señores de lo fatal que está España. Va del puesto que trabaja a su café habitual, se para con el portero de la casa del marqués; los domingos va a la casa regional, por ver si llega el villano desde su aldea natal. Este le cuenta los chismes de lo que ocurre en el pueblo, de los vagones que coge y de que ha matado el cerdo. El villano de la corte le comenta la amistad que le profesa el ministro de finanzas, lo que lo quieren la empresa y la señora marquesa. Pero no le dice nada de la pensión en que duerme, de las chinches que le pican y del frío del invierno. De ilusión también se vive y ambos contando grandezas de su rincón respectivo, las recuerdan para aparentar nobleza.

El villano en su rincón hace de él un castillo, desde el que ataca y defiende lo que la vida le ha dado y lo que de ella ha esperado.

Costa y el Agua



¿Qué decir sobre el agua en esta tierra abundosa en ella que hace que el Ebro en el verano, siga siendo el río Ebro?. Está ya todo dicho sobre el agua en una tierra que vió nacer a su profeta, que “alumbró la fuente de las aguas vivas en el desierto estéril”. Lo dijo Joaquín Costa y siguiendo su doctrina, La Violada, La Litera y Los Monegros en alguna de sus zonas, no son ya estériles desiertos pero la capital de la provincia, venero de las aguas, no ha redimido todavía su comarca, la que otrora fuera Plana y hoy conocemos por Hoya. Tenemos los oscenses, yo diría, un pequeño patriotismo que nos lleva a proclamarnos “pistonudos”, al tiempo que vemos como la Hoya se despuebla, mientras su capital se medio estanca y mira como se marchan las aguas, por canales, a hacer fecundas otras tierras. No es cuestión de vísceras ni de proclamas vanas; lo que es preciso es que ese fuego encienda los cerebros con fines de progreso. El “piros” o fuego de Pirene ardía en el cerebro del profeta con llamas en forma de preguntas: ¿despensa?, ¿escuela?, ¿higiene? y para contestarlas o apagarlas, sólo veía el agua.

Le surgían las visiones de la Mora, de aquella que sale de las aguas de la Basa, la noche de San Juan, desprendiendo cual perlas, de su figura deslumbrante, las gotas vivíficas que embellecen con raros rododendros su entorno encantador. La Andramaría, diosa fecunda de los vascos tiene su templo natural en los prados de Ansó (Ansola, Ansoain, Ansoátegui, Ansorena), a los que torna verdes y se lleva a Navarra las aguas del río Aragón. Igual que en el mar Rojo las aguas se abrieron y cerraron; en el Alto Aragón se abrieron hacia el Ebro, hacia Cesaraugusta, a los secos Monegros, a Lleyda y a Navarra y quedaron cerradas a la Hoya de la ciudad de Huesca. He preguntado los motivos a los sabios ilustres para que me iluminen y me han dicho que si Navarra se reservó el río Iratí, que Lleyda negó el Segre a la ciudad de Barcelona y Zaragoza, no saben si por ser Augusta, ha reducido nuestro Aragón al Ebro. Y en Huesca, ¿qué se hacía?, despreciar al “ta pueblo” y llevarse sus aguas como el pez poderoso engulle al más pequeño, en tanto rodeaba como en vulgar corte provinciana a foranos ilustres, que venían del Centro, comían langostinos y como la boca la tenían llena, culiparlaban rascándose la tripa satisfecha y, en tanto, abandonaban la idea del profeta que en Huesca fue cochero, trabajó de albañil y se vio rehusado por ilustre familia al pretender casarse con su hija.

Y siguen todavía, los culiparlantes en la opinión de que Huesqueta es mejor que siga siendo un pueblo burocrático y apagado.

Hay que encender la llama del progreso porque los viejos mitos ya pasaron y es necesario que creemos otros hitos o mojones que nos marquen las cotas por las que pase hacia la Hoya su Canal. Han de abrazarse las aguas del Gállego que viene de las Galias con las del Flumen, el río que en el mundo entero posee el nombre más latino. Cantó Camila Gracia el día del abrazo de Tardienta y desde arriba está esperando que se abracen, y creo que no en vano, el Flumen y el Gállego, Costa cantaba una nueva Litera y hacía hablar al río Esera que decía: ”Recogedme, no seáis ciegos…ni cobardes …recoged a mi compañero el río Ara; recoged a nuestro hijo común el río Cinca y visionario seguía, ”Las aldeas ascenderán a categoría de villas; las villas se harán ciudades; Barbastro se convertirá en una pequeña Zaragoza y Monzón adquirirá las proporciones de Lérida…Binéfar, Tamarite, Almacellas, Fraga, La Almunia, San Esteban y otra multitud de poblaciones, ahora rústicas y terrosas, rivalizarán en riqueza con las más opulentas de Cataluña”. Se quieren llevar el Ebro desde Cataluña, pero los altoaragoneses, deben aprovechar, como dijo Costa todas las aguas, que nacen en sus tierras y así habla “de otra multitud de poblaciones, ahora rústicas y terrosas, rivalizarán en riqueza con las más opulentas de Cataluña”. Ya vemos como en el Este de la provincia se extienden los riegos y en el Sur y en el Oeste, pero en la Hoya Somontano de Huesca, vemos pasar el agua de nuestro ríos y no la catamos, porque “han de abrazarse las aguas del Gállego… con las del Flumen” y han de regar con las aguas del río Flumen y las del Guatizalema, reforzadas sus corrientes con las aguas del Alcanadre, como propuso Albasini, a través del Pantano de Calcón y de Vadiello, Angüés, Siétamo y otros pueblos de la zona, que podrán reforzar el riego de la Hoya, pero sin perder el Somontano sus aguas y sus ríos, como no los perdieron ni Navarra, ni Lérida.

Hay quien dice que el agua beneficia únicamente a los agricultores, pero el Profeta hablaba de “los saltos de agua fábricas de harinas, de tejidos y conservas… y las frutas que han de afluir a ellas en río continuo para la exportación”. ¡Qué razón tenía Costa!, si observamos como los mayores países agrícolas, son los mayores en industria. Habla también de trenes que llevarán las mercancías y cita a una locomotora avergonzada que lanza sus silbidos como una burla contra nuestra desidia y fanatismo musulmanes. ¡Como veía Costa el tren de Canfranc y el ferrocarril nuevo que propuso el ingeniero Arenas!. Pero quedan en Huesca seguidores de Costa que luchan entusiastas por el Canal que regará el Somontano y la Hoya y exhiben su pancarta permanentemente en esa plaza porticada que como nombre tiene el de un ilustre oscense, el de López Allué, que amó nuestras costumbres y que, de estar entre nosotros todavía, se uniría gozoso a todos los oscenses, para regar Barluenga, Loporzano y Siétamo con el Pantano de Montearagón, para dar ese paso hacia una Huesca que avance hacia el progreso y grite: "Es mía el Alba de Oro”.

lunes, 18 de mayo de 2026

Macro Cosmos, Micro Cosmos y Nano Cosmos



Han existido personas que para aclarar la diferencia entre macro, micro y nano Cosmos, han dibujado un triángulo equilátero y a cada lado le han adjudicado uno de los tres adjetivos, a saber enorme, pequeño y diminuto. A mí, que no he conocido nunca el griego, me ha resultado fácil pensar que Nano Cosmos, significaba un Cosmos de materiales diminutos, porque en la ya casi desaparecida “fabla”, de mi tierra, “nano” era equivalente a enano. Y enano intelectual era yo, cuando un día cualquiera de este año de 2011, entré en el taller C.T.V. y sus amables dueños me explicaron delante de unas pequeñas y pesadas piezas, que no eran de hierro, sino de un “metal duro”, más conocido como Widia, producto creado por una marca alemana, en el año 1926. Su principal componente era el carburo de tungsteno, acompañado por cobalto, titanio, tántalo y algún otro. Como vemos con este producto, hace ya tiempo que se empezó a trabajar en el Nano Cosmos; incluso los romanos fabricaban copas de cristal en cuya composición echaban partículas pequeñísimas de plata y resultaban unas copas cristalinas de colores maravillosos. En la oración al Espíritu Santo, se dice: ”envía, Señor tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra”. El Señor creó el mundo, pero dio a los hombres la facultad de recrear. El hombre recrea productos más compactos, más perfectos y menos costosos estudiando las cualidades físicas y químicas de los materiales. De este trabajo nacen la micromáquina fresadora, el conversor ideal y los polímeros semiconductores para la óptica y la electrónica. Desde que los romanos obtuvieron bellos colores en aquellas vasijas de cristal, se han desarrollado los catalizadores específicos, que permiten el diseño molecular de los polímeros a medidas concretas. Basta comprobar el desarrollo de los transistores y de los ordenadores, para ver los adelantos que el hombre está recreando a partir de las creaciones del Señor. Antes eran pocos los trabajos que se hacían con los Nano Cosmos, pero ahora su elaboración ha alcanzado niveles atómicos. No es extraño porque se han instalado sincrotrones, como el ALBA de Cataluña, que produce un haz de luz, que hace girar a los electrones a una velocidad muy próxima a la de la luz, por un anillo de 268 metros de largo. Ha conseguido que se viera por ellos lo que antes era invisible, por ejemplo la composición de las proteínas, de moléculas y de átomos, además de virus y bacterias. Se puede experimentar sobre la anatomía, sobre la función y transformación de la materia. Podemos hacer una prueba mental sobre el diámetro del núcleo de un átomo, que viene a ser la diezmilésima parte del tamaño de un átomo. Pensemos en un átomo imaginario, que tuviera un metro de diámetro en el que se encontraría la masa sin ningún valor, ya que solamente el 0,1 por ciento de la masa de todo el átomo, se puede adjudicar a los electrones. En la pequeña extensión del núcleo, se encontraría la carga del átomo, que neutralizaría la carga negativa de cuatro electrones. Si sólo estuviéramos formados por átomos, sin núcleo, pesaríamos 70 gramos. Al llegar a esta afirmación nos damos cuenta de que estamos principalmente formados por el vacío. Einstein al meditar sobre esto, exclamó: ¡estamos locos!. El Karma es la Ley de la Causa y el Efecto y en los tres Cosmos se producen Causas y Efectos y aplicándonos a estudiarlas, nos daremos cuenta de que los tres modelos de Cosmos son diferentes y nos resultaría imposible unificarlos, unas veces por la velocidad de la luz y otras por la brevedad de nuestros ciclos vitales. Alegrémonos por el perfeccionamiento de los transistores, de los ordenadores, sobre la mejoría de nuestra anatomía y por las comodidades que nos proporcionará el Micro Cosmos, que será capaz de “renovar la faz de la Tierra”.

Jesús Vallés Almudévar y la Guerra Civil

Con mi doble pariente, el sacerdote Jesús Vallés Almudévar, nos queríamos, nos respetábamos a nosotros y a nuestros antepasados. No me habló...