domingo, 23 de agosto de 2026

Manuel Bescós Almudévar, soñó clonar hombres de Neandertal


 

Retrato de Silvio Kosti  por  C. Brun . Paris 1891



Autoretrato de Silvio Kosti.















En Santa Cilia de Panzano, en la Sierra de Guara, se exhibe el escudo de los  Bescós, que consiste en un corazón, del que se eleva  una cruz, hacia el cielo. El  Bescós de Santa Cilia,  pariente de Manuel Bescós Almudévar, que vive en Santa Cilia y que se llama Gonzalo, me hizo leer el Libro de Infanzonía de su apellido.  En aquellos pequeños pueblos o aldeas, han vivido y todavía viven ciudadanos con el apellido Bescós, por ejemplo en Bastaras y en Panzano, que todavía se declaran parientes de aquel Bescós, que fue en los lejanos tiempos de 1923, Alcalde de Huesca. Pero en Bastaras ya no queda ningún Bescós, pues han desaparecido todos sus habitantes, porque lo han convertido en un gran coto de caza. En su término se encuentran la Cueva de Chaves, de donde han hecho desaparecer un yacimiento neolítico, de los más interesantes de España. Se encontraba en  plena Sierra de Guara. En Santa Cilia de Panzano, están  los restos del castillo y la ermita de Arraro, nombre vasco-ibérico, levantados para emprender la Reconquista de la Tierra Baja, en los tiempos de Montearagón y del Castillo de Loarre.  Entre Santa Cilia de Panzano, y el castillo de Arraro, hay un espacio, donde se da de comer a los buitres y a los alimoches. En la parte alta de la Iglesia hay un museo donde se observa la vida de los buitres, por medio de películas, fotografías, nidos de buitres y de alimoches. Han pasado muchos siglos, pero todos los años los vecinos de Panzano y de Santa Cilia suben al castillo y a la ermita, que se encuentran en lo alto de la Sierra, para recordar su Historia, mientras  los nuevos dueños de Bastaras, con su coto de caza, destruyen la Prehistoria de Guara.  En Santa Cilia de Panzano y en Panzano, de donde vinieron a Huesca, los Bescós Lascorz, de los que Francisco, Ingeniero, se casó con la hermana de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, de Siétamo, y que tuvieron un hijo llamado  Silvio Kossti. La Cueva de Solencio, también en Bastaras, encierra en la entrañas de la Sierra un depósito de agua enorme, que en momentos inesperados, deja salir por el río Formiga, cantidades de agua voluminosas.
Allí, tan cerca de Guara, se recuerda a mis parientes los Bescós, con el sencillo, bello y amoroso escudo, que Silvio Kosti, con su imaginación, ha convertido en un escudo de una nobleza, bañada por el comercio internacional. Silvio Kosti, se dedicó, entre otras actividades al comercio del vino, abierto por Francisco su padre, en la vecina nación de Francia.
¿Han vuelto por la Sierra, los Bescós políticos, comerciantes, militares y escritores?. Siguiendo a la familia Bescós que  domiciliada en la Casa, que se encuentra todavía, en el trayecto que baja de la Plaza de Zaragoza a la Estación de Ferrocarril, me acuerdo de haber visitado acompañado por mi tía Luisa, a nuestra pariente,  María Cruz Bescós Lasierra, escritora de las costumbres del Alto Aragón y las del Midi francés. Se quedó soltera, y parecía ser la heredera de las cualidades literarias de Silvio Kossti, que era un cerebro muy inteligente,   pero tal vez descarriado por el inmenso número de fábulas, que confundían su imaginación.
José Carlos Mainer en la introducción a “Las tardes del sanatorio”, escribe: ”Manuel Bescós tenía entronizados republicanismo y anticlericalismo como sendas dimensiones éticas de su espíritu”. Y yo no sé si mi tío tenía espíritu o carecía de él, pues pensando en las Cuevas de Solencio y de Chaves, uno duda si por allí tenía que haber monstruos y brujas. Me contaba uno de los últimos que vivieron en Bastaras, que estando labrando cerca de una de esas cuevas, se le acercó un ser, al que no podía distinguir si era hombre con su espíritu o un monstruo. Le comenzó a conversar con unas palabras sonoras, pero a él le parecían diábolicas  y se le apoderó el terror y echó a correr hasta Bastaras. Pudo tener Manuel Bescós Almudévar figuras del mal dentro de su cerebro, pero endulzadas por Sócrates, Sofocles o Virgilio, que le convertirían su espíritu en algún campo de imaginaciones, que  se perderían en los espacios.   
Tal vez por eso, cuando enterraron en la iglesia de Castilsabás, a la hermana de mi abuelo Almudévar de Siétamo, él estaba sentado en un banco y en sus manos sostenía un libro, cuyo contenido nadie lo conocía, hasta que Vallés de Castilsabás, dueño de la casa, acerco sus ojos por la parte de detrás y descubrió que aquel libro no trataba de las teorías de la Iglesia, ni de las ceremonias, que se celebran para enterrar a los muertos, sino que eran textos de Epicuro,  de Thales de Mieto o de Heráclito.
En el prologo de su obra “Las tardes del Sanatorio”, él mismo  dice lo siguiente:”quiero escribir la historia de mis dolores y alegrías, sean, si a tanto alcanzan, fiel reflejo de la carne flagelada y rota y el ansia del vivir; pueda ser mi relato sutil como un ala de mosca y ligero como un cuento azul; ya que no sea didáctico por su inopia científica, sea ameno en fuerza de humos versátil y verdadero”.
Y en ese “cuento azul”, según su criterio reconoce que “no es didáctico por su inopia científica y desea que sea ameno en fuerza de humos, versátil y verdadero”.
Entre tanto su padre Francisco era carlista y conservador y su madre, hermana de mi abuelo Manuel Almudédar Vallés, era tan piadosa,  que la llamaban la Beata. “Otros muchos rasgos de su ánimo descontentadizo, (es decir de Manuel Bescós Almudévar) y no menos de su desenvuelto arte de epistológrafo, se podrían ir anotando al hilo de las inestimables cartas publicadas por  Cheine. Pero sería inútil buscar en ellas los rasgos vitales de un escritor profesional, ni aún vocacional siquiera”.
Su propio padre, además de construir carreteras en la provincia, de crear un gran comercio de vinos entre España y Francia, levantó, en Siétamo, con mi abuelo Manuel Almudevar Vallés, una moderna Fábrica de Harinas.  La esposa de Silvio Kossti, de casa Juan Lino de Quinzano, se apellidaba Lasierra y educó a sus hijos, cristianamente y  fueron modelos de producción,   no sólo material, sino también ética,   como Rafael que dirigió la Central Eléctrica de Huesca. Otro hijo fue Almirante de la Flota Naval Española, en tanto su hermano Fernado,  fue General del Ejército. Su hermana Teresa Bescós se casó con el General Alamán, apellido que abunda  cerca de Santa Cilia de Panzano, por ejemplo en Casbas de Huesca.  Tuvo Teresa a su hija también llamada Teresa con los apellidos de Alamán y de Bescós, además de un hijo Ingeniero, en Madrid y que ha muerto hace escasa fechas. No sólo recuerdo a la hija, Teresa Alamán Bescós,  que se quedó soltera toda su vida por cuidar a su buena y simpática madre, que le sobrevivió aproximadamente hasta los cien años. Repito que no sólo la recuerdo, sino que está presente en mi vida, porque amaba a toda la humanidad, con el mismo cariño, que profesó a su madre Teresa Bescós. Acudieron a Huesca para retirarse de su vida europea, en Suiza y en Bruselas y se quedaron a vivir, en el piso quinto de la casa donde vivía mi familia conmigo. Cuando se casó mi hija, la recibió junto con su marido en Suiza y a nosotros nos recibía en su apartamento de Villanúa. Y siempre pasaban días en Siétamo e incluso, acompañadas por mí y por mi esposa, estuvimos a visitar en Quinzano a la familia Lasierra. Eran dos personas con una personalidad extraordinaria, llenas de bondad, de simpatía y recordaban el origen de sus antepasados  en Santa Cilia de Panzano y en el mismo pueblo de Panzano. Fueron a visitar a este pueblo, a su pariente Gonzalo y a su también familiar esposa, María Naya, pariente mía,  a través de los Azara, de lo que  todavía guarda Gonzalo Bescós de Panzano, documentos. Esta María, les entregó a la hija y nieta de Silvio Kossti, un hermoso libro sobre la vida de la Madre Bescós, nacida en el pueblo, donde las Hermanas de Santa Ana, cuidan un pequeño convento, al que van las novicias en verano. Esta Madre de la Comunidad de Santa Ana, que era prima-hermana del abuelo de Gonzalo Bescós y pariente de Silvio Kosti, fundó un pequeño convento de Hermanas de Santa Ana en su casa de Panzano. En este mes de enero de 2013, me he encontrado con Antonio Fanlo Bescós, primo hermano de Francisco Bescós, que vive en la casa, adornada con su escudo, que se alza en Santa Cilia de Panzano. Su bisabuelo se casó en Panzano, en casa de la familia Campo, que tenía como apellido Bescós, que fue la casa donde nació la Madre Pabla Bescós. Al principio fue colegio, donde llegaron a estudiar unas cuarenta niñas. Ahora acuden a la antigua casa de Bescós, monjas y novicias, a pasar el verano.
La Madre Pabla Bescós, era muy joven en la Guerra de la Independencia, pero llegó a colaborar con la Santa Madre Rafols, en el Hospital de Sangre de Zaragoza. Fue perseguida esta fundadora de la Hermanas de Santa Ana  porque para la Guerra de la Independencia, sanaba, igual a franceses que españoles. Su caridad era universal. Como lo fue el cariño de las dos Teresas, que corrieron medio mundo y Teresa Alamán, practicó la caridad en los despachos de la Onu, en Suiza, en París y en Bélgica. Durante la Guerra Civil Teresa Bescós, desde Biarritz seguía los pasos guerreros de su esposo el General Alamán, al otro lado de la frontera española. Desde el Castillo de Arraro, siguiendo por la Madre Pabla Bescós en la Guerra de la Independencia, hasta Teresa Bescós Lasierra, vivieron los Bescós las interminables guerras
Parece ser que la madre Rafols y su discípula,  la Madre Pabla Bescós, creían y practicaban el amor al prójimo, pero uno se da cuenta de que Silvio Kosti,  creía  “en aquella división de la humanidad  en un rebaño incontable  de Bárbaros y una pequeña selección de Helenos”, a lo largo de su vida. Pero  sus hijos, que vivían  la realidad, le hicieron darse cuenta, de que la vida no es sólo materia, sino también espíritu.  Por ello, dio mala marcha a la salida de su obra “Los Epigramas”, cortando  su edición, ”temeroso de que sus atrevimientos, perjudicaran el crédito de sus hijos (dos de los cuales habían comenzado la carrera militar)”.
Además a  Joaquín Costa le enojó el relato de Silvio Kossti, en el que cuenta  la relación de aquel cuadrilátero amoroso, de “tipo porno”, integrado en la humanidad, en un rebaño incontable de “bárbaros”, formado por el Dr. “Cornelius Korner”, su ardiente esposa,  la criolla Zoe,  su esposa, un orangután al que llamaban Moritz, “que vegetaba  tristemente en su yacija,importado de Borneo y el chófer del Dr. Cornelius Korner, llamado John. De aquella Sierra Guara tan noble, con su iglesia y su Castillo de Arraro, con Bastaras y con su Cueva Prehistórica de Chaves, con Santa Cilia de Panzano y Panzano, con su Conventículo de Monjas de Santa Ana, que fue fundado por la Madre Pabla y educó en otros tiempos a más de cuarenta niñas, se deduce solamente un espíritu inmaterial, pero nadie podía esperar, que Kossti pensaría en “aquella división de la humanidad en un rebaño incontable de bárbaros y una pequeña selección de helenos”. ¿Quiénes era los bárbaros y quienes los helenos?. Los bárbaros eran las buenas personas y los helenos, los que como él, se consideraban filósofos, escultores, escritores, de los que había ya desaparecido la divinidad artificial de su cultura.
Los conocimientos de Silvio Kossti, en aquellos tiempos eran extraordinarios y en 1909, ya pensaba como ahora piensan, en qué se está tratando de la reaparición en la sociedad del Hombre de Neandertal. La prensa,  en estos días del año 2013, hace poco más de cien años, trata  de este tema, pero con una gran ética. George  Church, es profesor de Genética de la Universidad de Harvard. Este Profesor ha planteado  si es interesante, volver o no, a hacer venir al mundo al hombre de Neandertal. De estos hombres reintegrados en el MUNDO, dicen que tendrían una forma de ejemplares  perfectos. Pero el hombre antes de reincorporar al Neandertal a nuestra vida, debe ser consciente de que la educación, no se abandone en muchos humanos y debe también responsabilizarse de que los hombres no  guerreen  y no consentir que muchos estén, actualmente, y cerca de nosotros, pasando hambre. La humanidad, para hacerse mejor con sus miembros,  no debe quedarse corta, y entonces, podrá traer a los Neandertaleses y tratarlos igual que a los antiguos, que  estamos en el Mundo. Muchos piensan que si logran hacer felices a los hombres de Neandertal,  además de hacerse felices  ellos mismos,  aprenderán a tratar mejor a los hombres que siguen en el Mundo. Esta creación que sería realizada por el hombre, no es extraña porque éste, ha sido creado a imagen y semejanza del Gran Creador.  George Church dice “sabemos que los Neandertales tenían una capacidad craneal superior a la nuestra y es concebible que su forma de pensar nos resultara beneficiosa”. Es un riesgo que el hombre recree otros hombres, pero no es extraño que el hombre quiera recrear otro hombre, que intervendría en la política, hoy tan corrompida.  Church está con la idea de una segunda creación, entre otras cosas porque tal vez se pudiera ennoblecer la política. Yo quedé extrañado de este intento, pero pienso como el Creador parece ser que nos ha dado, a los hombres, parte en esa Creación. Dios ha establecido alrededor del sol, a Mercurio, Marte, Urano, Neptuno, etc. y el hombre ha subido a la Luna, está a punto de subir a Marte y sueña con navegar por el Universo. Si el hombre intenta,  por impulso divino, imitarlo, no parece que sea Dios el que le prohíba, hacer la “reagénesis” del Hombre de Neandertal. Hay quien dice que la clonación del Neandertal es muy difícil y “hay quien no sabe, si se obtendrán beneficios para el hombre, de esta recreación”. Ya tiene el hombre el ejemplo de Silvio Kossti, que con Zoe,  esposa de Cornelius  y con un orangután, fracasó en la resurrección de Neandertal
Carles Lalueza es un Investigador de Biología, que descubrió acompañado por otros, un genoma de un  Neandertal. Afirma que le parece difícil la clonación de un Neandertal, pero dice que aún reuniendo los medios necesarios para hacerlo, no lo consideraba Ético. Pero el añora esta clonación porque le parece que la humanidad prosperaría con la inteligencia del Neandertal.
Pero las dificultades que encuentran los biólogos actuales para realizar la clonación del hombre de Neandertal, ya hace más de cien años, que Manuel Bescós Almudévar, las venció. Escribo que las venció o más bien se inventó un cuadrilátero pornográfico, en su obra, ”Las tardes del sanatorio”. En ella canta la renovación del Hombre de Neandertal en esta Tierra, y aborta esa dichosa vuelta, con escenas pornográficas y actos de “vulgar erección de cornamenta en el Doctor Cornelius Korner, por el chófer Jhon a su esposa Zoe. Pensaba el Dr. Cornelius Korner, traer por medio del cuerpo de Zoe, a un hombre de Neandertal, después de “montada por un orangután de Borneo”.
Los sabios actuales encuentran más dificultades para buscar la mujer que geste un huevo artificial, porque como escribe Church, “se necesita una mujer humana extremadamente valiente”, porque como los niños de Neandertal eran de un tamaño mayor al de los niños actuales. Por tanto se necesitaría una mujer de anchas caderas.
Manuel Bescós Almudévar, parece ser que encontró una mujer con unas caderas extraordinarias y muy anchas, porque no sólo el chofer de Cornelius Korner,  encontró facilidades para introducir en el aparato reproductor, su cánula conductora del esperma, sino que  su dueño, también, inoculó a Zoe fármacos, que le hicieron perder el  conocimiento, para no darse cuenta, de que también le había introducido semen en sus órganos reproductores.
Silvio Kossti tenía ya en el año de 1909, ideas sobre el progreso de la humanidad, pero fracasó con su sistema “pornográfico”. 
Esperemos que ahora, con los adelantos técnicos y científicos, traigan a los Neandertales, para que venga el progreso a la Humanidad y una inteligencia que nos haga pacíficos  a los hombres.

sábado, 22 de agosto de 2026

¿Quién manda, la mujer o el hombre?


Es éste un interrogante que plantea la lucha de los sexos, no sé si antes o simultáneamente a la de clases. Los hombres afirman que ellos proponen, que Dios dispone y que la mujer descompone, en tanto que hay quienes aseguran que “si las mujeres mandaran y no mandasen los hombres, serían balsas de aceite los pueblos y las naciones”. Unos y otras se contradicen y sin embargo, los individuos de los dos sexos tienen capacidad  para mandar y ambas opciones de poder han existido: el matriarcado y el patriarcado. Al derivar las dos palabras de padre y de madre, parece que el poder tenía como fin la perpetuación o la permanencia de la especie, lo que obligaría a la mujer a entregarse a criar hijos, en tanto que el hombre se preocuparía de obtener los medios para criarlos y formarlos. Tal vez esta situación relegaba a las mujeres a considerarse más conservadoras y menos violentas. El hecho de que la mujer se relegara, estaba basado en un reflejo subconsciente, que anteponía la especie a sí misma, pero siguió mordiendo a veces grandes poderes y siempre parcelas que patentizaban su derecho y su capacidad. Hoy, los individuos, se preocupan más de sí mismos que del colectivo, gritando constantemente que se salve el que pueda o aquí, en el Alto Aragón: ”montañés  remediau,  no te conozco” y por consiguiente la mujer, cansada de estar “en casa con la pata quebrada y atada a la pata de la cama”, está desarrollando su inteligencia y ocupando los puestos de responsabilidad en la sociedad, para gozar de un poder que no sirve a los demás, sino que se sirve de ellos.
Han existido mujeres del poder de la Reina de Saba, de Catalina de Rusia, de Isabel la Católica, Cleopatra que influyó en César y Vespasiano y la Hetaira en Pericles. Hubo además, vestales, matronas, sacerdotisas, abadesas mitradas, religiosas de diversas órdenes que siempre fueron conscientes de que la mujer era tan poderosa como el hombre y descendiendo al nivel de los habitantes de nuestros pueblos, hemos tenido las  Mairalesas.
Mairala o mairalesa es la forma femenina de mairal,  que equivale a la palabra castellana mayoral. El mayoral o mairal mandaba en su parcela y la mairalesa en la suya, mejor dicho en las suyas, pues eran variadas e iban desde lo religioso hasta lo lúdico y festivo. Un antiguo documento habla de una mujer soltera que “se desvelaba por el aseo y limpieza del templo o casa de Dios, trabajaba en los ornamentos y vestiduras sagradas que sirven al culto divino”.
Cuando llegaban las Fiestas, el Alcalde, preguntaba a los mozos y mozas del pueblo: ¿estáis todos unidos? Y ellos le respondían: si, señor Alcalde. Entonces las mairalesas empezaban a sacar pastas, galletas, tortas, dobladillos, vinos, licores , tabaco, “agua güena”, gaseosas, etc.
Las mujeres moderaban el poder o lo envenenaban en alguna ocasión, y eran conscientes del menor talento de los hombres, a los que de vez en cuando se les plantaban, como dice Aristófanes, en sus comedias, que Lisistrata, hizo una huelga de “culo y cama” al frente de otras mujeres, en la que les recordaban que otra vez podrían volver a ostentar el mando en la sociedad.
Las Mairalesas  ejercían el poder el día de Santa Agueda e incluso llegaban a elegir una Alcaldesa. Llegaban a bailar bailes provocativos como El Negrito y el Morrongo, en el que le cantaban a un hombre chulo y pretencioso: ”levántate la saya, que te lo pongo”. A aquellos hombres les hacían ver las mujeres que ellas eran iguales y que si no ejercían cada día el poder, era porque lo consideraban un servicio a la humanidad.
Hoy que sólo se busca la satisfacción personal en todo, incluido el poder, la mujer no sólo es poderosa simbólicamente, siendo mairalesa, por ejemplo, sino  que “invade” el poder.
A la larga lo pagaremos todos, pues si antes se buscaba la perpetuación de la especie, ahora se busca la inmortalidad del individuo.

viernes, 21 de agosto de 2026

Los escalatorres (CLAROSCUROS)



El día doce del mes de Mayo,fiesta en que los vecinos de Siétamo van a Monflorite de romería, ha revivido una figura que casi estaba olvidada, la del escalatorres.
El soporte de la veleta de la iglesia estaba a punto de caer. Nadie se atrevía a subir a arreglarlo.El Grupo de Investigaciones Espeleólogicas de Peña Guara se ofreció gentilmente a llevar a cabo este cometido.Subieron sus componentes,como ellos lo saben hacer y cuando estaban en plena faena,llegó todo el pueblo que venía de romería.
Fue un espectáculo que constituyó un magnífico colofón a un día tan alegre.Comenzaron los jóvenes a cantar jotas para animar a los escalatorres y colaboraron todos en la medida de sus posibilidades.
Las personas mayores empezaron a hablar de los escalatorres, que se dedicaban a hacer alardes de escalada,pero en lugar de hacerlo en las montañas,subían a las torres de las iglesias y después pasaban el sombrero entre los espectadores, para recaudar dinero para su sustento.
Contaba Soler que un escalatorres subió a la torre de Alcolea y, centrando su ombligo sobre la esfera de piedra que la coronaba,se colocó en posición horizontal, agitando manos y pies,como si estuviera nadando en el vacío.
Arnal decía que vió a dos hombres subir a lo más alto de la Catedral de Huesca. Salvador explicaba cómo un escalatorres  coronó la torre de Siétamo,lanzando lazos sobre los adornos pétreos, que la servirían de anclaje, con la misma habilidad que un vaquero del Oeste.También había escaladores espontáneos en los pueblos,como Isidro Bierge de Arbaniés, que tras alcanzar su meta en la iglesia parroquial ,cogió dos ·huevos” de cigüeña y los exhibió ufano, como haciendo alarde de que estaba bien dotado de tales ovoides atributos.A fe mía que lo estaba el buen Isidro y a fe de todo Siétamo que también están muy bien “adotau”. Jesús Vitalla, Jesús Martínez, José Lardiés, Francisco Gracia y Manuel Bara, modernos escalatorres.

jueves, 20 de agosto de 2026

El gato pardo



No conozco exactamente el número de habitantes, que en mi pueblo residen,  pero ahora tengo más dudas que nunca, porque desde lo que  he observado estos días en un entierro, he de considerar también como vecinos moradores, a aquellos seres, no humanos, que manifiestan  su cariño  a otros seres vivos, como por ejemplo los gatos y no solamente a los seres humanos.

Hace unos años murió el tendero de  Siétamo, al poco tiempo de retirarse de tal oficio, con el que tenía a la gente del pueblo muy contenta y satisfecha. Era ya mayor y como se encontraba con la única obligación de cultivar su  huerto, de cuya faena le sobraba mucho tiempo, se dedicó a arreglar su casa, dejándola muy elegante y arreglada, a tomar el sol y a cuidar a su gato con más mimo que cuando su trabajo se lo impedía. Casi  yo, ni conocía al gato, porque casi no salía de casa, donde supongo que tendría algún rincón, para acostarse sobre alguna almohada, se subiría a alguna de las numerosas ventanas para tomar el sol y estaría siempre satisfecho de los alimentos que le daría, su dueño para alimentarlo.

¡Qué feliz vivía el gato pardo!,   pero   casi por sorpresa, le enfermó su dueño, tuvo que espabilarse  para comer y por fin, vio jaleos por su casa, enterradores por el pueblo, hasta que  el coche mortuorio llegó  a la iglesia, mientras él se fijaba y nadie se daba cuenta de su nerviosismo. Después de enterrado, en poco rato desapareció la gente y todo el movimiento del entierro y ya no volvió a ver más a su querido compañero de la vida.

Yo, que antes no conocía casi al gato pardo, lo empecé a ver con más frecuencia, pues cuando  en las  puertas de algunas casas, estaba alguien, acudía  a pedir, con cariñosos maullidos, que le dieran comida y muchos se la daban, porque no se sabían resistir  al cariño con que el animal la pedía. Otras veces, cuando me marchaba del pueblo, ya no lo veía.

Pero aproximadamente,  a los ocho meses del entierro del tendero, hubo otro  en mi pueblo, el de una señora muy mayor y muy respetada por todos, tanto es así que al mismo acudieron más de treinta sacerdotes. Se congregó en la Plaza Mayor, una enorme multitud, de tal forma que no todos los asistentes pudieron entrar en la iglesia. Al ir a entrar yo mismo en ella,  vi al pobre gato pardo, entre toda la gente y al salir, se había subido sobre el respaldo de piedra de los bancos de la Lonja, donde tristemente maullaba como si recordase el entierro de su antiguo dueño y esperase tal vez volverlo a ver.

 La gente,  extrañada lo miraba con cariño al ver que no se asustaba de la multitud y uno me  preguntó:  ¿qué hace aquí este gato pardo? Y yo le contesté: es que hace poco se murió su dueño y  le parece que lo va a encontrar resucitado.

lunes, 17 de agosto de 2026

El enterrador


Canta una antigua canción: “Era Simón en el pueblo, el único enterrador” y explica como llevaba a su hija a enterrar al cementerio, porque la  llevaba, acompañado por otros amigos, sobre uno de sus hombros, pero lo que más le dolía, era su corazón. Así, cantando lo manifestaba, cuando  dándose a conocer, decía : “Soy enterrador y vengo de enterrar mi corazón”.
En cierta ciudad, conocí a otro enterrador, con el que tengo una gran amistad. Cuando nos saludamos, aprecio que la piel que cubre sus manos, es  áspera y dura, en contraste con el cutis que cubre su rostro, que es alegre y en armonía con su sonrisa. Hablamos de diversos temas, pero no sólo de  difuntos, de los que  unos,  entierra en sus nichos y a otros en mausoleos, en tanto a otros los entierra en plena tierra o lanza al aire o a la tierra los polvos que han quedado de la incineración de sus cuerpos. Ya dicen los Miércoles de Ceniza cuando la imponen sobre nuestras cabezas: “acuérdate hombre de que eres polvo y en polvo te has de convertir”. Tarda muchos años la conversión del cuerpo en ceniza, pero el hombre moderno quiere adelantar los hechos e incinera a sus difuntos. Ahora nos damos más prisa en quitarnos de delante a los difuntos. Pero está claro que antes también  las hubo, como la que puso en práctica un enterrador, que conducía los caballos negros del Hospicio y que se llamaba Pascual Montenegro. Y así lo tengo escrito en mi libro “Retablo del Alto Aragón”: “ Así  como Simón en el pueblo era el único enterrador, Pascual fue en Huesca el último que condujo a los difuntos en un  coche de caballos mortuorio, como una carroza en la que se hacía el último viaje y no triunfal precisamente… Pascual iba revestido de negra librea con alamares dorados, que concordaba con su rostro moreno y taciturno. A su paso por los Porches, la gente se levantaba de sus butacas del  Flor  o del Universal y unos inclinaban reverentemente la cabeza y otros hacían devotamente la señal de la Cruz. Años antes el difunto era conducido a hombros hasta los Porches, donde se introducía en la carroza…allí se disolvía el duelo y los más allegados iban al cementerio”.
Los había que no respetaban ni la muerte. Como “Carrusco”, que en cierta ocasión, cuado iba a ser introducido el féretro en la carroza, arreó a los caballos, que se arrancaron veloces”. El malintencionado, engañó a los caballos, a los que Pascual Montenegro amaba profundamente, ya que cuado tomaba café, les hacía lamer el azúcar a la que él renunciaba.
Pero mi amigo el enterrador de manos ásperas y cutis fino, también amaba con locura a un nieto suyo, pero así como a los caballos se les perdió la elegancia de su paso y de su trote, a su nieto, “Lorenzín”,  una enfermedad, le hizo perder su salud. A los caballos de Pascual Montenegro les gustaba el azúcar y al nieto de mi amigo le gustaban los pájaros. Por eso su abuelo, al darse la fecha en que el niño hubiera cumplido cuatro años, fue al cementerio  y le llevó un pájaro de colores, que compró en una juguetería. Al llegar la comitiva familiar al frente del nicho y mostrarle el pajarico, otro pajarico se puso a cantar sobre una rama próxima. Mi amigo, el de las manos duras, sintió reblandecerse su corazón al escuchar cantar al verderol y de sus ojos salieron lágrimas de felicidad.

domingo, 16 de agosto de 2026

Ramón Acín, noventa años desde su fusilamiento



He encontrado entre mis antiguos papeles el programa de la Exposición de la V Bienal de Pintura “Ciudad de Huesca” y ya hace tiempo, a saber el año de 1982, presentó el Instituto de Estudios Aragoneses la Exposición de Ramón Acín
En el prólogo del folleto de la V Exposición de Pintura, escribía José Antonio Llanas Almudévar que “en época en que Huesca vivía un tanto de espaldas al arte, su nombre( a saber el de Ramón Acín), tácitamente omitido durante años y las circunstancias políticas, han hecho que la figura de Acín, esta interesante figura, no solamente no se haya valorado en su verdadera dimensión, sino que mas bien sea totalmente desconocida para la mayoría de los oscenses que no peinan canas”-
Yo, que ya las peino tengo que reconocer que mi conocimiento de Ramón Acín, como artista, se limitaba a su obra “Las Pajaritas” del Parque y sólo tardíamente me enteré que tal monumento era producto de su arte, pero aunque luego he conocido lo polifacético de su talento; sólo dos pajaritas bastaron para que Ramón Acín, hiciera mella en mi sensibilidad, tanto que en cierta ocasión escribí:”Aquí en Huesca no podemos enseñar la Sirena Varada de Copenhague, pero cuando iba al Parque, me fijaba en las Pajaritas paradas.¡Qué difícil es ver a un niño o a un pajarito parados! ; mal augurio si esto sucede: o están enfermos o muertos. Pero en Huesca hay una pajarita, ¿una o son dos? que se paró en el parque y se encontró tan placentera, que determinó no marcharse nunca. Coqueta ella, eligió un lugar visible al fondo de la plaza donde juegan los niños, como si fuese una mairalesa de la ilusión o la gran “vedette” de un teatro infantil al aire libre.
Me preguntaba antes, si eran una o dos. Hay dos figuras idénticas, tanto que parecen una, que trata de conocerse a sí misma en eterna interrogación. Las líneas curvas de la biología pajaril, se han vuelto de una rectitud geométrica.
Unamuno en el Café, en sus ratos de ocio se entretenía haciendo pajaritas de papel y quizá por este azar, las pajaritas, perdido su vitalismo, se ponen a pensar. Parece como si estuviesen en un largo diálogo racionalista. Las ideas suben por sus líneas verticales, bajan por las inclinadas y reposan en las horizontales. La evolución va cambiando el aspecto de los seres vivos, pero parece como si el hombre quisiera acelerar esa transformación hasta convertir la vida en muerte; porque muerte es la sustitución de los pies por ruedas, de las plumas de los pájaros por alas metálicas, de las laringes de las personas y de las siringes de los pájaros por discos y “casettes” y para colmo de los cerebros por computadoras.
¿No quiso tal vez Ramón Acín o Fray Acín como gustaba llamarse, hacer crítica irónica del escamoteo de los derechos y del encorsetamiento de las libertades?. Pero si tal era su intención lo hizo al estilo de otro Fray, Fray Francisco de Asís, con pajaritas metálicas, que siguen siendo poéticas y que posadas en el ambiente natural del Parque, siempre tendrán ocasión de renacer ellas y las libertades que representan, no de sus cenizas como el Ave Fénix, sino de su pedestal, rodeado de follaje, seco en otoño y verde en primavera.
Según García Guatas, es como escultor, como se puede entender lo mejor del arte de Ramón, pero es tan variopinto el arcoiris de las artes que cultiva, que ante cualquiera de sus manifestaciones se queda uno pensativo y reflexiona ante el óleo de la Feria, en el que no sólo diversos estilos y un conjunto luminoso estamos contemplando, sino que hay un mensaje, hay un pueblo numeroso, individualizado por personas, que visten de múltiples maneras, representando cada una su papel y están todos ante aparatos inmensos, que tal vez representen “ aparatos oficiales” de los que bajan todos en posiciones desairadas, irónicas algunas y resignadas las que más. El Pim-Pam-Pum preside el cuadro y son sus golpes al muñeco el trato que tantas veces ha recibido el individuo por parte de los aparatos que montara el Poder.
¿Cuántos monumentos a la chatarra se encuentran repartidos por las ciudades, que parecen un homenaje a los vehículos que, de repente, se tornan chatarra en un accidente?.Es fácil con la chatarra hacer monumentos a hierros viejos, es más difícil con esos hierros hacer sentir, estéticamente, la miseria del hombre agarrotado por vil garrote. La piedad del Crucificado se talló en madera y mármol, pero la del vil agarrotado la hizo Ramón con la chapa metálica, con la que consiguió también crear un Cristo, que despierta su amor a quien lo mira. Hay quien del hierro hace chatarra y quien a ésta eleva a la categoría donde está el arte.
¿No has ido Katia, alguna noche de verano, acompañada de tu nieta a ver si se ponían a cantar en la glorieta de tu padre Ramón Acín?. Puso a las Pajaritas en el parque p orque las quería libres, porque él amaba la libertad y un detalle en la fotografía del matrimonio Acín lo denota, pues en la jaula que a su lado aparece hay un pájaro de papel, como si le repugnara encerrar un pájaro vivo. Están mejor las Pajaritas en la glorieta del Parque, glorieta, pequeña gloria de Ramón Acín, que a partir de ahora los oscenses y empezando por esta exposición de sus obras, hemos de elevar a la categoría de Gloria de Ramón Acín. Artículo anterior resumido por la muerte de Katia Acín el día trece de Diciembre de 2004.-

sábado, 15 de agosto de 2026

Fonz, espléndido pasado, hoy casi olvidado

             Casa Baron de Valdeolivos (Hererdada por el Gobierno de Aragón y recien restaurada)


He estado varias veces en la Villa de Fonz y me causaba su contemplación el sueño de estar en un lugar sagrado de Aragón. Resultaba sagrada la impresión que producía contemplar aquella maravillosa arquitectura de Fonz, nombre que viene del latín Fontes y que la Villa lo celebró, con una fuente pública, que lanza el agua por seis caños. Fue construida en 1567, con su escudo, con seis caras y una marmota. En esta fuente se alzan también columnas redondas, capiteles corintios y una inscripción artística en latín. Es que Fonz destaca la raíz de la vida humana del agua, con sus fuentes, al mismo tiempo que pregona su categoría arquitectónica alrededor de la iglesia de Nª Sª de la Asunción, del siglo XVII, en una altura, aunque calla el despojo que sufrió en la Guerra Civil, al desaparecer su retablo mayor. Mi emoción histórica se acrecentaba a medida que iba contemplando las doce casas- palacio, que a pesar de necesitar alguna de ellas, una reparación, van recordando a los visitantes el esplendor de su pasado. Estas casa infanzonas están construidas en el estilo aragonés, consistente en unos bajos de piedra de sillería y los pisos de ladrillo, y toda coronada por amplios aleros de madera tallada. Aparte de las casas nobles, tenemos el Ayuntamiento, construido en un estilo que difícilmente se puede superar en la arquitectura civil aragonesa. Allí residieron los obispos de Lérida hasta que tuvo lugar la desamortización. Pero aquellos edificios si fueron notables por su arquitectura, lo fueron tanto o más por los ilustres personajes que en ellos nacieron, como los del apellido Gómez- Alba, el arabista Francisco Codera, vecinos de casa Guilleuma, los de casa Camón y los de Bardaxí y de Capri. La casa de Cerbuna vio nacer al fundador de la Universidad de Zaragoza,Don Pedro Cerbuna.En Fonz se encuentra casa Montroset,en la que nació Irene Montroset que inventó la mercromina. Esta casa la posee actualmente mi amigo Jorge Doz,que pasó su niñez en Fonz, conociendo infinidad de detalles, no sólo en los actuales tiempos, sino a lo largo de la Historia. Podría narrar hechos de la casa Ric y del Archivo-Biblioteca de los Barones de Valdeolivos, pero me sedujo un hecho que me contó Jorge y voy a tratar de exponerlo a los que admiran la identidad de Fonz.He considerado el arte, pero no he hablado de la Literatura,que procedente de Fonz, inculcó en mí, José Antonio Llanas Almudévar, regalándome el libro Pitiusa, escrito por su tío José María Llanas Aguilaniedo(1875-1921).Nació este genio en Fonz y fue uno de los primeros modernistas españoles, como aquel que quisiera renovar la gran cultura de viejos siglos de Fonz. Su obra ha sido muy valorada por Cejador y Clarín, pero al perder la razón en 1912, fue olvidado y vivió retirado en casa de mi primo hermano José Antonio Llanas de Huesca. Entre sus novelas principales se encuentran Navegar pintoresco y Pitiusa. Esta obra es una de las mejores de la literatura española. José María hizo llegar el modernismo a España, notándose su adelanto hasta en la Medicina y en la Cirugía.Y la demostración de este adelanto me la reveló Jorge Doz. El con un grupo de muchachos recorría los parajes semiabandonados de aquellas antiguas casas nobles y en una de ellas encontraron una mano de madera. Dice Jorge que aquella, perteneció a un embajador español en Filipinas, al que le faltaba una mano. Nadie les explicó que destino tenía, pero ellos jugando, apretaban en la muñeca una señal y se subían sus dedos, apretaban otra y se cerraban. Ahora si es necesario implantarle una mano a una persona que le falta, se le transplanta, pero en aquellos tiempos, era imposible. Sin embargo ya pensaban en hacerlo y con esa mano de madera de Fonz, era lo que intentaban. Fonz no es recordado como se merece su pasado, pues la mano de madera está olvidada, como casi lo está la maravillosa obra literaria de José María Llanas Aguilaniedo.

Finalizadas las obras de restauración del Palacio de los Barones de Valdeolivos en Fonz


Manuel Bescós Almudévar, soñó clonar hombres de Neandertal

  Retrato de Silvio Kosti  por  C. Brun . Paris 1891 Autoretrato de Silvio Kosti. En Santa Cilia de Panzano, en la Sierra de Guara, se exhib...