viernes, 20 de febrero de 2026

La cucaracha


La Cucaracha de Kafka era rara, como lo eran las que caminaban por las paredes del dormitorio de la pensión de Zaragoza ,donde yo dormía cuando en dicha Ciudad estudiaba. Al escritor centroeuropeo Kafka ,un hombre se le convirtió en una enorme cucaracha ,que colocada sobre la cama en decúbito supino ,meneaba las patas impotente .No podía caminar ,no podía progresar el negro coleóptero ,porque como dice el refrán  se hace camino al andar .Le pasaba a la cucaracha de Kafka lo mismo que a la cucaracha española que nosotros ,al menos mis compañeros de pensión y yo conocimos, porque al golpearlas por la noche ,después de  encendida  la luz ,algunas morían pero otras ya "no podían caminar porque les faltaban las  patitas de detrás" ,como se cantaba en aquellos tiempos .Si ,se cantaba: "La cucaracha ,la cucaracha ya no puede caminar ,porque le faltan ,porque no tiene las dos patitas de atrás" y tal vez sufrieran la pérdida de sus patitas a causa de las marchas cucarachiles por los caminos de las paredes y los suelos ,pues como dice no se quien ,esas marchas además de proporcionarles las ventajas de la consiguiente concurrencia ,en la que se sentirían felices, les han hecho sufrir los padecimientos de la persecución,  que llevaba consigo el tránsito de sus tropas por las viviendas del país que recorrían ;si , del país habitado por los hombres y recorrido por las cucarachas .Pero parece ser que esta canción mejicana comparaba a los hombres con las cucarachas ,como cuando dice :"Pancho Villa cuando viaja ,necesita dos vagones ,uno para su equipaje ,y otro para sus talones” .Y el tránsito  de tropas sería el de los humanos que se defendían ,contra el tránsito de las marchas cucacarachiles, cuando todavía no existían los insecticidas ,con alpargatazos y otros golpes violentos y otras veces el tránsito de Pancho Villa y sus guerrilleros ,más pesados que las pulgas y que las cucarachas.
Hemos vencido a los insectos ,pero sigue el tránsito de tropas ,que no cojean sino que vuelan en aviones para trabajarse otros países que se quedarán patas arriba como la cucaracha de Kafka y negros de luto como ella y otros sin poder caminar ,como le pasaba a nuestra cucaracha.
Durante estas noches de Enero ,otro insecto me ha machacado la cabeza ,como un compresor que con su cri-cri continuo y monótono me comunicaba y me hacía escuchar las explosiones en el Medio Oriente, allá  en Irak , en la Europa Central , allá  en Kosobo o en Sierra Leona ,en el Africa Occidental; tal vez fuera ese crí-crí  el grillo de la radio ,que antes alargaba la noche con sus músicas nostálgicas .Y yo escuchaba ese crí-crí sonoro ,que se extendía "sur toute la Vallée du coeur endolori",sobre todo el valle de mi corazón dolorido...y ahora todavía con el corazón más dolorido que el mío ,el pueblo escucha los crí-crís de todas las emisoras ,que no se limitan a poder ser oídos "sur toute la Vallée",sobre todo el Valle ,sino que se escuchan por todo el mundo.

martes, 17 de febrero de 2026

Conversación en el salón.-(Año 2003)


                                                                                Pepín Bello.

Hace aproximadamente unos siete años, estaban en Huesca, su ciudad natal, llamados por sus sentimientos y sus recuerdos infantiles de los pueblos de Quinzano, de Siétamo, de Chimillas, de Almudévar y de algunas personas, Pepín Bello, María Teresa Bescós Lasierra, que ha muerto hace muy poco tiempo, con cien años de vida, después de su hija, también llamada María Teresa Alamán y Bescós de segundo apellido y bastante más tarde que su hermana la escritora María Cruz Bescós.

Aquí, en nuestra capital, se encontraban con otros partícipes de su vida, con los que su familia convivió, José Antonio Llanas, casado con María Antonia Vázquez, gallega, como los antepasados del señor Bello y en cuyos corazones existe una sensibilidad por la nostalgia y la saudade y este Llanas Almudévar que, con su segundo apellido tenía su origen en Siétamo, como Kosti, cuyo auténtico nombre era Manuel Bescós Almudévar. Ambos fueron alcaldes de Huesca y escritores, que mantenían el interés de los oscenses sobre sus relatos, serios y a veces solemnes los de Silvio Kosti y más humorísticos y costumbristas los de José Antonio Llanas.

Pepín Bello, primo de María Teresa Bescós Lasierra y que como ella, en menos de un año alcanzará los cien, ha sido amigo íntimo de pintores, como Dalí, de cineastas, como Buñuel, de escritores, como Lorca y conocedor de filósofos como Aragón y ha sido un conversador eterno y además no cultivó ningún oficio en toda su vida. Al preguntarle un periodista que cual era su profesión, siendo amigo de tantos seres humanos, que se distinguieron en la ciencia y en el arte, él contestó”: Yo soy amigo de mis amigos “. Y esa amistad y esa afición a la conversación lo llevaba a reunirse, unas veces en el Aéreo Club o, por ejemplo en casa de José Antonio Llanas Almudévar.

Y me han dejado una cassette, que tiene gravada una conversación entre todos los personajes citados anteriormente y algunos más.

En la casete que me dejaron están las voces de los conversadores citados más arriba y el primero que habla es el gran Pepín Bello, que parece afirmar, porque no están bien grabadas las palabras: “¡ Hay que decir nuestras memorias y sentimientos Hay que decirlos, hay que decirlos!”.Tenía ganas de hablar y ya estaba en el salón de José Antonio Llanas Almudévar y se veía como si estuviera entre las “mámparas” o mamparas de la Codorniz, con sus bastidores escritos, unidos por goznes, que se abrían, se cerraban y se desplegaban, haciendo las palabras los mismos juegos que los biombos o cancelas. Y hablaba de que había que divertirse y divertir a los demás, hablando y hablando. Y María Teresa recordó los buenos ratos que le proporcionaba la lectura de la Cena de Baltasar Gracián, en la cual se divertía el autor y divertía a sus lectores. Entonces alguien manifestó el deseo de que se hiciera una antología de lecturas divertidas, diciendo José Antonio que algunas de esas obras estaban en el Indice, como unas fábulas de un fabulista moral, creo que Samaniego ,que escribió otras completamente inmorales. Yo las tuve, pero las di porque no cayeran en manos de mis hijos, entonces niños.

Pepín exclamó: ”¡ yo estoy a todo, menos a la razón!” . No sé si él creía en la teoría de Aragón, es decir en el surrealismo, que se interroga ¿qué clase de pensamiento es aquel que justifica una guerra con un millón de muertos?, ¿son esas muertes justicia válida para la humanidad?. Después de afirmar que estaba a todo, menos a la razón, decía: ”esto parece insensato, absurdo”; parece una invitación, que diga a los hombres y mujeres : “¡el caso es pecar!, pero yo le digo que cante poco”, ¡jo, jo, jo!, !que no ,que no!”;ese escaso cantar parece un consejo de Pepín para que no pequen mucho, es decir que no lleven el surrealismo, ¿o que lo lleven?, a situaciones exageradas. Pepín busca algo más real en la conversación, algo surrealista, algo más real que lo real, algo que signifique que habla por encima de la realidad.

Su amigo Dalí dijo que “el surrealismo, será el único ismo que subsistirá” pero parece ser que le pasará como a todos.

No se que tendría que ver Rafael Bescós con estos asuntos, pero dice Pepín: “hay que reconocer que Rafael estuvo también”,en una época en que atacaban la religión y “se marcharon todas las monjas”; añade que sus hermanas una vez fueron a estudiar con una señorita, que, “¿sabes quien la conoció? ,Emilio Castelar” .Una voz femenina añade que “era simpática y sabía francés, dándonos la clase en casa “. Otra voz femenina afirma: ”tú sabes, en vuestra casa las torres las forzaron y había una especie de arquillo…y me quedé muy triste”. Han girado los biombos de la conversación y se queda uno ayuno de que torres se trataba y cual era el arquillo, que las adornaba.

En estos momentos a través de las mamparas se oían menos ruidos y menos las risas claras y alegres de Teresa Bescós Lasierra, mezcladas con la palabra optimista y sonora de Pepín Bello Lasierra y acompañadas por sonidos de cucharas que golpeaban en los vasos y en los platos, pero comenzaron de nuevo las mamparas a girar, a abrirse y cerrarse repartiendo ráfagas de buen humor, cuando todos los asistentes se pusieron a contar el caso del gran perro mastín, que era de los militares y cuando éstos asistían a la misa de campaña, se ponía al lado del altar y lloraba ladrando, imitándolo Pepín, José Antonio y su hija María Teresa, reproduciendo sus ladridos :uuuuuh, uuuuuh, mientras reía María Teresa Bescós y María Antonia, que estaba con la taza y la cuchara en las manos, dándole helado a su hija, golpeaba la cucharilla contra la taza, como aquella que quiere animar más el movimiento de la mampara.

Se quedó un poco cortado José Antonio, al recordar lo que le pasó, con esta expresión: ”el tontolaba que estaba en la radio se me quedó las cintas”. Pero, aunque perdió alguna cinta, se acordaba de infinidad de anécdotas y a continuación de hablar del perro sacristán, contaba que “se ponía el perro de Mompradé en medio del patio y le iba a buscar el periódico”

Y casi al mismo tiempo, Pepín y José Antonio hablaban de las magníficas fotografías que del Pirineo, Compairé se dedicó a crear una gran colección, que ha hecho que los oscenses descubrieran el arte fotográfico.

Y José Antonio recordando sus años infantiles habla de los santeros de las ermitas, ya que al santero de Salas lo conocía porque iba a la farmacia de su padre con la “capilleta” de las Vírgenes, a recordar a la gente que hicieran oración y de paso, que le echaran una limosna en la caja petitoria, para poder vivir como ermitaño y en la ermita, donde “la gente no sabe la existencia en los santuarios de comedores y cuartos para dormir. Y los santeros esperaban el día en que hacían la romería las Cofradías, porque los cofrades los sentaban a comer con ellos”. Pero José Antonio cuando, con sus amigos iba a Salas a coger regaliz de palo, se encontraba al santero, que les daba agua de su botijo y era de agradecer porque por allí el agua no era potable.

Recuerda el monasterio de Loreto, la ermita de Cillas, cuyo santero cura tenía éxtasis, el santuario de San Cosme y San Damián, que fue tal vez el último de ellos, que tuvo santero, pagado por los condes de Guara y la de Santa Lucía, pero dice que en los años cuarenta, apareció por Huesca, una mujer pidiendo limosna para la Virgen de Torreciudad. ”Decía que se levantaría una iglesia enorme y que acudiría todo el mundo y la gente ignoraba la existencia de ese santuario”.

Efectivamente :”la casa desmontada, la casa montada”, pero ese pensamiento también acariciaba las mentes de los tertulianos, porque José Antonio preparó el desmontar su casa y montar otra en Huerrios, en la que parece que tuvo lugar esta conversación. Y Pepín habla de la casa que hizo su hermano en Almudévar, “con cocina de leña, esa era una cocina”, porque no cerraban las puertas y ”luego se cierran las puertas y está el candado y se cierra, como una salamandra”, al marcharse y añade “son bastardas ,no son mejor que en Madrid”. Sigue José Antonio y dice: ”en la torre Casaus era la chimenea de piedra tallada”; miraba a su alrededor y le interrumpían las mujeres: "si, si, si”. Se alegra la habitación. Se ríe María Teresa entre las risas de las mujeres, ante las palabras que pronuncia José Antonio”. Entre tanta alegría, se escuchan los ruidos de los platos. Recordaron los asistentes al salón a Antonio Bello, cuando en el Aero-Club, se acercó a un grueso señor y le explicó que había comprado unos cocodrilos, que tenía en su finca de Almudévar y que ahora no sabía que hacer con ellos, ya que le estorbaban; a lo que le contestó: no se preocupe porque simplemente con un cuchillo, se desangran los cocodrilos. Bello le dijo: ¡el caso es sangrarlos bien! y además tenerlos que matar, ¡pobres animales!.y Pepín repetía :”el caso es sangrarlos bien!”. El señor consultado, conmovido exclamó: ¡bueno, ya iré a sangrarlos!.Ahí, estaba el problema, porque José Antonio repitió: ¡el caso es sangrarlos bien!.No los sangraron, porque realmente no existían los cocodrilos.


lunes, 16 de febrero de 2026

¿Existe el tiempo?




Yo, desde luego no lo sé, porque dicen que antes del Big-Ban, no existían ni el espacio ni el tiempo. Ahora, existe el tiempo unido a la materia, es decir que la materia requiere el tiempo, porque al ser creada, es evidente que lo necesita. Pero en el vacío, el tiempo carece de sentido. Estas charlas llevaban entre ellos Carlos Torres con Pepe, matemáticos y astrónomos, haciéndose mutuamente, la siguiente pregunta: ¿puede el tiempo caminar hacia atrás?. Y dice Pepe que teóricamente sí, pero hoy por hoy, no, porque la tecnología que lo aclare se está desarrollando no con rapidez, sino muy despacio. Tal vez pudiera darse el fenómeno en un lejano espacio de tiempo, pero no podemos volver a contemplar nuestro pasado o sea volver a vivir nuestros años jóvenes, como por ejemplo nuestros ocho años de edad. No puede ser, pero Carlos Torres afirma que el tiempo puede caminar hacia atrás, añadiendo Pepe que existen unas partículas elementales, en que el tiempo actúa sobre ellas con más brevedad, en los laboratorios donde se estudian, que fuera de ellos.

¿Para qué sirve esta conversación y los problemas que plantea?. Podemos saber para qué sirve una mesa o un libro, porque los vemos, pero estos problemas son abstracciones del cerebro del hombre, que tiene sed de conocerlos, pero no alcanza a conocer cuántos problemas se le presenten, ni podrá solucionar dichos problemas, aunque teóricamente, se encuentren soluciones. Por ejemplo, para hacer un viaje a otro planeta, hace falta hacerlo rápido. Si un hombre viaja a la velocidad de la luz, los que se queden aquí se harán más viejos, pero el viajero que lo hace a la velocidad de la luz, se quedará igual, con la misma juventud de la que gozaba al salir.

El individuo humano sólo, no tiene sentido, si no es en relación con el Grupo Humano de otros tiempos, de los actuales y de los del futuro y siente una necesidad del tiempo en el Grupo Humano, globalmente unido al Creador, pidiéndole: “Envía ,Señor tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra”.

Y el hombre nota su influencia en la obra de Dios y la siente, porque Einstein tenía miedo, no a nivel individual, sino a nivel de todo el Grupo Humano, de las bombas atómicas que los Nazis estaban fabricando y avisó a Norteamérica, para que frenara la catástrofe. Sabía que quizá no afectase a su temporalidad, pero iba a hacer sufrir al tiempo futuro del Grupo Humano.

Stephen Hawking sentía el miedo, no por sí mismo sino por el Grupo Humano, de que la Tierra se destruyera en doscientos años y advierte a los hombres de la necesidad de buscar otro planeta. Advertía de que la estrella más cercana es Próxima Centauri que se encuentra a 4.2 años luz de la Tierra y se tardaría con un cohete de los actuales unos cincuenta mil años en llegar a ella. De esto se deduce que es necesaria una acción rápida. Einstein nos consuela, diciendo: ”los objetos se aceleran, en el espacio, pero el tiempo se ralentiza alrededor de ellos”. Stephen Hawking sentía que el Grupo humano desapareciera en el tiempo e implora a los hombres que busquen otro planeta en el que pueda seguir el Grupo Humano, pasando el tiempo.

Dicen que si el hombre viaja a la velocidad de la luz, irá sufriendo cada vez menos las consecuencias del tiempo, en tanto los humanos dejados en el mundo irán envejeciendo y repitiendo las palabras de Einstein, veremos como “los objetos se aceleran en el espacio, pero el tiempo se ralentiza alrededor de ellos”. El tiempo existe para los hombres y el “ahora” eterno es cosa del Supremo Hacedor.


domingo, 15 de febrero de 2026

El Batán de los Molinos de Sipán





Un día de este mes de Agosto de 2010, he ido a visitar el Monasterio de Casbas y he quedado impresionado, no sólo por este Monasterio sino por la visión en la falda de la Sierra de Guara de la aldea de San Román de Morrano. Me he acordado de la tía del Conde de Aranda, Ana Francisca Abarca de Bolea, que en su obra pastoril en el Moncayo, impulsa la igualdad social de los aragoneses, estimulando las bodas de los nobles con las sencillas pastoras aragonesas. Pero no sólo recordé a la escritora, sino que me acordé del escritor José María Llanas Aguilaniedo, que habla en su obra “Almas contemporáneas” de los “burgueses” y de los obreros manuales y los intelectuales, como los practicantes o los maestros de escuela. Hoy me he encontrado con el jubilado José Buil Bentué, que nació en la casa del Batán de Los Molinos de Sipán. Por su edad no puede acordarse de aquellos crueles acontecimientos que sucedieron en Los Molinos, durante la Guerra Civil. Su difunta madre los vivió, pero ya no puede contarlos. El autor de la obra “Alma Contemporánea”, en 1899, ya advertía contra la violencia que había de llegar, pues no se evitó porque aquellos obreros no sabían leer casi ninguno, ni se conoció su libro, hasta hace muy poco tiempo. La Guerra es salvaje y en Cuarte de Huesca, al entrar en el pueblo los republicanos, uno subió encima de una galera cargada de mies y dijo: ¡aquí estamos los soldados de la República y queremos saber cual de vosotros no está de acuerdo con ella!. A continuación subió un muchacho joven y dijo: ¡Aquí todos los vecinos amamos la República, sed bienvenidos!. No mataron a nadie. En los Molinos de Sipán, al entrar los nacionales, el capitán preguntaba a los liberados de la muerte y estos no contestaban porque estaban poseídos por el terror. Esperanza Bentué Trisán, era la madre de José Buil y era viuda de Antonio Buil Aniés, natural de San Román de Morrano. Este apelido Aniés no viene de Aniés de Bolea, sino del pueblo donde fueron Señores los Almudévar, en el Somontano de Guara. Esperanza estuvo presente en los crímenes que se cometieron en Los Molinos de Sipán, pero no quiso recordárselos a su hijo. En una ladera del pie de la sierra está todavía el pueblo de San Román de Morrano y desde allí veían el Monasterio de Casbas, donde con los vecinos del pueblo sufrieron penas y desgracias, como los mismos voluntarios de la CNT. Las monjas olvidaron las penas y las pérdidas de la Guerra. La casa de San Román, donde nació Antonio Buil Aniés, se llama Casa Juanico y todavía se conserva en pie. Desde el Monasterio se conocía el pueblo de San Román de Morrano y desde dicho pueblo se sentía atracción por el Monasterio; tanto es así que una hermana de Antonio Buil Aniés, se puso monja y acabó siendo Abadesa de dicho Monasterio. Ocurrió cómo en lejanos tiempos con Ana Francisca Abarca de Bolea, tía del Conde de Aranda, nacido en Siétamo, que también llegó a ser Abadesa. Allí están enterradas ambas altoaragonesas. José Buil vivía en los Molinos de Sipán y acudía al Monasterio, no a hacer turismo sino a trabajar en obras de reparación que le pedía su tía la Abadesa. Unas veces arreglaba la batidora de harina, con la que fabricaban los “lamines” y también el horno, en el que cocían los “suspiros de monja”. Me dice José, que las monjas, siguiendo las reglas de clausura, no salían del convento y sentía él, la obligación de acudir a remediar sus problemas y aún lo sigue haciendo en la Ermita del Viñedo, donde se preocupa del buen vino que se llevan los que a dicha Ermita acuden. Al lado de su casa del Batán, estaba la casa de los molineros de Calvo, que fueron todos ellos, menos uno, asesinados, del que se ignora si vive todavía. El alma contemporánea de José María Llanas Aguilaniedo desaparece de la Sierra y de su zona, pero quedan los recuerdos de mi amigo José, que cuida el espíritu con el buen vino de la Ermita del Viñedo, como el pacharán y el vino de rosas, que me regaló, ya hace años, su hermano Alfonso, Guarda Forestal y hombre culto.


sábado, 14 de febrero de 2026

El cerdo-hucha



¡Dios mío, que casualidad que mi amigo en su viaje a la capital de España, encontrara y se trajera al alto Aragón, un cerdo alado !. Nunca había visto una estatua de hierro de un cerdo; las había visto de hombres ilustres, de nobles caballos y de perros fieles. Es que el cerdo ha sido despreciado, porque cuando un hombre se siente ofendido, a aquel que le ha causado la afrenta, le dice ¡cerdo ! . Pero algo tiene ese animal cuando es motivo de conversación por parte de los hombres, que lo bautizan con numerosos nombres, además de cerdo, como cochino, gulo, marrano, tocino y otros muchos. Algunos lo llaman gulo-gulo, con cariño, como tratando de que sea un animal feliz y tratan de que se acerque a ellos para arrascarle el lomo, la tripa o entre las orejas. Otros lo desprecian, llamándolo marrano, como si fuera un animal que sólo desea ensuciarse, cuando es por cierto un animal que sólo desea lavarse y estar limpio porque no suda y desea tener contacto con el agua. Pero como suelen encerrarlo en las cochiqueras, agrupado y sin agua, el pobre animal no tiene mas solución que encontrarse sucio y maloliente.
Pero cuando lo matan le echan agua caliente por todo su cuerpo y le quitan su cutis y lo dejan limpio como el oro y al tener acceso a una de sus “pizcas” o piezas comestibles, la asan en el hogar y la devoran. En todas las partes del mundo, exceptuando los países habitados por musulmanes, tienen conviviendo con la gente, unos cerdos de los que algunos son blancos y otros rojos y alguno negro y se quieren y los alimentan. Parece que los aman y otros piensan que son los cerdos como huchas, en los que echan los restos de sus comidas para hacer, con el tiempo, un capital de carne, de tortetas, de morcillas, de jamón, con el que se alimentarán durante un largo período de tiempo. Por eso el cerdo de hierro que ha traído mi amigo de Madrid, es una hucha, donde echan los ahorros. Pero además el animal, ya grueso, levanta la cabeza con sus orejas dirigidas hacia delante y bate sus dos alas, encajadas sobre sus espaldas, que hacen de su figura, un luchador por la humanidad, un ídolo que adoran muchos hombres, para asegurarse un porvenir feliz en esta vida. En él se pueden apreciar su jeta o morro, sus ojos, sus orejas, las espaldas, el lomo y debajo el vientre, los jamones, las patas y para terminar luce una cola en espiral, que da ilusión desde los niños a los viejos.
Mahoma prohibió a sus fieles que comieran la carne del cerdo, pero tenía sus motivos, que consistían en evitar el contagio de sus fieles con la triquina espiralis. Ahora yo creo, que siguiendo las normas higiénicas, también podrían los musulmanes comer carne de tan noble animal, creado por el Señor.
Y es que sólo falta contemplar la hucha porcina de mi amigo y soñar con un bocadillo de jamón.

viernes, 13 de febrero de 2026

Reacciones contra la crisis.-

Este mes de Junio del año 2010, he visitado un gran almacén  de comercio de materiales eléctricos. Su fundador me reconoció rápidamente y yo me alegré al identificar a dicho señor, que conocí sencillamente cuando era un muchacho joven. No me extraña que haya llegado a extender la energía  eléctrica, obra de Dios, como hemos visto tantas veces al sorprendernos el brillo de los rayos en las tormentas,  que se daban en verano. Hombres como éste, hacen falta en la sociedad actual, para que todos tengan trabajo y les llegue “el pan nuestro de cada día”.En la provincia de Huesca ha habido siempre muchos hombres y mujeres, que han influido en la religión, en la sabiduría, en la literatura, en la medicina, en la agricultura y en la ingeniería. Aquí, en estos momentos, me encuentro con un hombre, que con su sonrisa ilumina a los que con él se encuentran, en su espíritu  y en su vida diaria, como ocurre con la energía eléctrica, que también mueve las cocinas, las lavadoras, las máquinas industriales y que ahora interviene en el problema del petróleo, haciendo que los automóviles circulen,  movidos por la electricidad. Ente esos hombres se encuentran San Lorenzo y San Vicente, Miguel Servet, San José de Calasanz, el escritor Llanas, Ramón y Cajal, Costa, y en estos momentos trabajan para el pueblo Arenas, Carlos López Otín,  Barluenga y tantos otros. Entre las mujeres, no puedo olvidar a la poetisa Ana María Abarca de Bolea, tía del Conde de Aranda. Pero ahora,  los jóvenes necesitan guías, que los iluminen y despierten en ellos el deseo del trabajo, de la prudencia y del buen obrar.

Antes,  en el Seminario de Huesca, llegaron a estudiar dos mil setecientos seminaristas, desde 1951 a 1970. Estos eran “hijos de hombres de bien, de buena habilidad y bien inclinados” y luego instruidos y dirigidos  por aquellos sacerdotes, que desgraciadamente van desapareciendo de nuestra vida. No sólo estudiaban,  sino que los jueves y los sábados, iban a las cabañeras de Apiés, a jugar al fútbol y allí iban andando y volvían al seminario,  corriendo. Iban también al río Isuela, cerca  de la Ermita de Santa Lucía y de las fuentes de Marcelo y Jara. Entonces aquellos ríos y fuentes eran de aguas limpias, no como ahora, que están contaminados. En aquellas fuentes saciaban su sed, que les daban vida y ánimos para trabajar en sus estudios y en sus diversiones.

Entre las normas para seleccionar seminaristas, estaban las palabras de San Alfonso María de Liborio, que dijo: “mejor pocos y buenos que muchos y malos e inútiles”.

En el Seminario se organizaban veladas artísticas, musicales, actos de magia e ilusión y sobre todo el canto musical. Hacían excursiones, como peregrinaciones a la Virgen del Viñedo, a Siétamo,  a Bellestar, pero “corriendo”, no caminando lentamente. Se levantaban todos los días a las seis y media de la mañana y se acostaban a las diez de la noche, lo que formaba sus cuerpos en la disciplina y en la grandeza de su espíritu.

Varios de estos antiguos seminaristas no han podido olvidar sus años de formación y decidieron publicar un libro, que relata la verdad de algunas historias y anécdotas de la vida vivida en el Seminario.

Este libro no se ha publicado, pero en estos momentos de crisis moral y económica, serían un ejemplo a seguir por los jóvenes actuales, para que este país no cayera en la indisciplina, la droga,  la corrupción y en el abandono de la moral y  del trabajo, que traen la injusticia entre los hombres.

Ese libro demuestra que “la filosofía es útil en tanto mantenga una innovación de las imágenes fundamentales que ilumina el sistema social”. Esto lo escribe Arias de la Canal, pero lo han practicado los ex seminaristas, que con el dueño del gran almacén de productos eléctricos, escribieron el libro sin publicar, después de varios años de estudiar  filosofía y  que él me mostró con el nostálgico recuerdo de su vida de seminarista.

jueves, 12 de febrero de 2026

Lluis Companys visitando Aragón , en Siétamo



Al entrar en la Biblioteca Municipal de Siétamo, entre otras varias fotografías de la Guerra Civil del año 1936, hay una que me hace recordar, la devolución tan esperada por Aragón de los ciento trece objetos sagrados, que se llevaron algunos catalanes , a Lérida. Es una foto que trae a la memoria los tristes recuerdos de la ya ,hace tantos años, pasada guerra, porque en la calle Baja, que conduce hoy, a las ruinas del Palacio donde nació Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, conde de Aranda, se ve , a la altura de casa Catevilla, por un lado y por el otro de casa Polonia , un grupo de gente , la mayoría militares y milicianos ,acompañando a Don Lluis Companys, que van caminando hacia el Castillo- Palacio del citado Conde. Companys, presidente de Cataluña, en medio de aquella gente mal vestida, iba como revestido con un traje casi blanco, de chaqueta cruzada, con un elegante sombrero, su corbata y en el bolsillo superior izquierdo de su chaqueta, se inclinaba hacia delante un limpio pañuelo blanco. Los militares iban con sus uniformes, los milicianos con sus monos y la gente, como podía, porque el único que llevaba sombrero, era de segador y no llevaba camisa. ¡Qué contrastes producía en el ánimo de los españoles la guerra!. Como dice en el libro de Raymon Carr y Juan Pablo Fusi en la página 121 de la Guerra Civil : “La exaltación revolucionaria convirtió a Barcelona en una ciudad donde era imprudente llevar sombrero y un traje decoroso”. En Siétamo, en lugar de acosarlo, lo acompañaban y eran seis los niños que caminaban junto a la primera fila, presidida por Companys y yo reconocí inmediatamente a Miguel Arnal, que todavía vive y es agradable y simpático con la gente y también reconocí a un hijo del señor Fillat, herrero del pueblo; por desgracia este muchacho ya murió hace algunos años. Están, casi a su lado, las hermanas de Miguel, a saber Teresa y Nati con Francisqueta Mairal, ya difunta, pero vive su marido catalán Joan, gran persona. Allí está también Jesús Jordán, que ahora ,en 2006, tiene ochenta años y que me dijo el día veinticuatro de Junio, que allí habían acudido los niños porque les habían dado caramelos; también estaban Trullenque y “ Palomo”, hijo de la señora Polonia de casa de Polavieja. A los lados se ven casas ya sin tejados o quemadas o bombardeadas y al fondo la iglesia parroquial, sin campanas y con el cuarto de la maquinaria de dichas campanas, destrozado. Han pasado unos setenta años desde que el señor Companys o camarada para algunos, Presidente de Cataluña, visitara Aragón, concretamente Siétamo, hasta que Marcelino Iglesias, Presidente de la Autonomía de Aragón, fuera a visitar en Barcelona, al actual presidente señor Maragall. La recepción que le hizo Siétamo, fue triste, porque habíamos sido despojados de todo, incluso carecíamos de campanas, porque se las habían llevado para hacer cañones y ya no se podía alegrar con su sonido al señor Companys, pero los niños, chupando caramelos, parecían intentar transmitir su alegría a los demás; sin embargo la acogida que le hizo el señor Maragall a nuestro presidente Iglesias, como dice el Diario del Alto Aragón ”tampoco logró desbloquear el litigio”.El litigio, en su fondo, consiste en que ciento trece objetos sagrados y artísticos, que poseían varias parroquias aragonesas, se las quiere quedar Cataluña. La política interviene en todos los aspectos de la vida y al crearse las autonomías, se hicieron desaparecer de Aragón, primero la diócesis de Seo de Urgell y más tarde la de Lérida. En Lérida recogieron objetos sagrados en su diócesis y ahora, después de separada de la diócesis de Barbastro, quieren conservar el arte, que los leridanos habían gozado junto con los aragoneses y no quieren entregar aquellos bienes. También les hubiera gustado que los aragoneses se hubieran quedado unidos a los catalanes, pero hablando catalán y dejando casi de ser españoles. Aragón era un reino cuando reinaba en él Ramiro I el Monje y Cataluña era una serie de condados, pero Aragón siempre luchó por la unidad de España, a pesar de que sabemos por la Historia, que los castellanos han dicho que la labor de Isabel la Católica fue superior a la de Fernando, cuando todos sabemos que a pesar de que han rebajado su comportamiento político, éste fue superior o por lo menos igual al de su esposa. Cuando ésta murió, a Fernando el Católico parece ser que lo que los castellanos hicieron con su esposo, fue echarlo de Castilla, como así se llevó a cabo, después de todo lo que había creado y Don Fernando el Católico, se casó otra vez con Germana de Foix. Tampoco a los catalanes los dejó Castilla intervenir en Hispano- América, en unos momentos en que en lugar de llamar a nuestra patria España, le decían Las Españas. La hija de Ramiro el Monje, doña Petronila, se casó con el Conde Catalán, Ramón Berenguer IV y así Cataluña entró en el Reino de Aragón, que luego ampliaron unidos, conquistando Valencia y las Islas Baleares. También el Reino de Aragón conquistó Murcia, pero para los castellanos. Pero, como vemos en los ejemplos citados, a pesar de su Historia, Aragón ha sufrido injusticias, cometidas por unos y por otros. Cuando se marcaron los mapas de las Regiones, a Aragón se le quitó la desembocadura del Ebro, a la que bajaban las almadías aragonesas, que abastecían de madera para la construcción y para botar barcos; yo no sé si protestó la nuestra, pero poco ruido de protesta se debió escuchar en Madrid. Todavía queda algún recuerdo de este hecho, porque estando yo de vicepresidente de la Diputación Provincial de Huesca, llegó a ésta, una carta de un pequeño pueblo de aquella zona, en la que pedían a Aragón que se adjudicara la autoridad sobre él. La Diputación ni siquiera contestó a dicha carta. En la desembocadura del río Ebro, estaba prevista la instalación de un puerto de mar, para que Aragón desarrollara su comercio y su industria. No hacía falta porque Aragón y Cataluña, fueron parte del mismo Reino. Nuestra nobleza nos ha impedido, desde siempre, el protestar contra injusticias de este orden. En cambio Cataluña envió a Companys a Siétamo, pero hace ya pocos años, subió el Presidente Jordy Pujol al Aneto; no dijo nada, pero fue un acto de acercamiento a dicho monte a su Región, nación o como quieran llamarla, porque el Conde de Aranda, a cuyo castillo- palacio natal se dirigía Companys, también dijo que Aragón era una nación. La realidad es que estas “naciones” eran Las Españas. España o esas Españas tendían a la unidad y Aragón luchó siempre por ella, pero ahora parece ser que algunos quieren separar nuestra nación y mientras la lengua castellana está progresando en el mundo y en el estado más poderoso, es decir Norteamérica, aquí están enseñando el vasco en pueblos que no lo hablaban ya hace cantidad de años, como Sangüesa, que está al lado de Sos del Rey Católico, donde nació el Rey Fernando el Católico y se pretende enseñar el catalán y extenderlo en nuestra parte oriental. Al conde de Aranda no lo querían los de derechas porque decían que era masón y los de izquierdas tampoco lo querían, no sabe uno si porque era rico o iba bien vestido, sin renunciar nunca a su españolidad. He dicho que ahora quieren aprovecharse de la parte oriental de Aragón, como han intentado hacerlo con Valencia, pero los valencianos dicen que su lengua no es exactamente el catalán y tienen razón porque los aragoneses entraron también en Valencia con su lengua aragonesa que se mezcló con el catalán, formando una lengua parecida al él, pero sin serlo. Es que los valencianos se dan cuenta de que, dentro de España, son una de las variadas Españas y quieren ser gobernados no, por el gobierno catalán, sino por el suyo. Barcelona ha sido una capital mediterránea, con una gran cultura y se han interesado por el arte de los aragoneses, y, naturalmente se han ido llevando a su tierra muchas obras de arte aragonesas. Por ejemplo el pórtico de la iglesia de El Tormillo, que acoplaron a una iglesia en Lérida. Y con las obras del Monasterio de Sigena, ¿qué pasó?, sencillamente, lo mismo. Cataluña iba desarrollándose y Aragón iba disminuyendo su papel en España y se empobrecía, lo cual lo convertía en una zona donde había que rescatar lo que mereciera la pena. Pero esta labor, no sólo la hacían algunos catalanes, sino hasta los americanos y por desgracia, los mismos aragoneses. Hubo algunos como Costa que sufrieron y pelearon por el desarrollo de Aragón y en su caso sobre todo por medio de los riegos. Huesca y Lérida se entendieron con ellos y Cataluña salió aprovechándose del agua de nuestros ríos, pero no se veía aquel comportamiento como una colonización, sino como un comportamiento de buena vecindad entre dos zonas, que a lo largo de la Historia habían sido hermanas. Otros, que no tenían las ideas de Costa, evitaron que se regara toda la zona de los castillos del noroeste de Huesca y otros, por ejemplo tomaron la puerta de la iglesia de la Trinidad de Bolea y la pusieron en una casa del pueblo. Ahora parece ser que se va reaccionando, ya que dicho pórtico se ha vuelto a poner en la ermita de la Trinidad. De Pompenillo, un obispo de las Islas Baleares, se llevó algún cuadro artístico, proponiendo como compensación la mejora del edificio parroquial, y allí se exhibe, en Mallorca o en Menorca. El pueblo catalán goza de un gran sentido común y no mira apoderarse de lo ajeno, sino de comerciar con todos y ganarse una peseta, porque Cataluña no era una tierra rica, pero eso de venir Companys por Siétamo, da la impresión de que tal vez se sintiera copropietario de Aragón. Se llevaron todo lo que pudieron porque en Siétamo, además de las campanas, se apoderaron de sesenta y tres cuadros, de unos libros magníficos, por ejemplo los Anales de la Corona de Aragón de Zurita y de todo ello, nunca más se supo y nadie ha dicho nada de devolverlos. Como acabo de decir el pueblo de Cataluña es sensato, pero algunos parecen ser los descendientes directos de aquellos comerciantes fenicios, que hace siglos llegaron a las costas de Gerona. Piensan esos aparentemente fenicios que “lo mío es mío y lo tuyo de los dos”; basta mirar como han reconquistado la documentación de Salamanca, que era de ellos y como se han apoderado de los objetos artísticos de Huesca, que eran y son de Aragón. Y aquello que es de todos, es decir de aragoneses, catalanes, valencianos y baleares, parece ser que debía ser siendo de todos, ya que hablan de la unidad del antiguo reino de Aragón, pero ellos han tomado para sí “los fondos propios de Cataluña”. Marcelino Iglesias quiere recurrir este tema como inconstitucional, ya que pretenden la “gestión unilateral” de fondos del Archivo, que es común con otros, como por ejemplo Aragón. Ahora se pretende unificar a Europa, mientras en España, se busca la nacionalización de las Regiones. ¿Qué pasa en España?. En la fotografía de Siétamo vemos a Companys caminando, tal vez para hablar de los problemas españoles con el Conde de Aranda. Va rodeado de militares y de milicianos, pero el pueblo está ausente; sólo lo acompañan los niños inocentes, que van chupando los caramelos que les han dado. Vemos como el pueblo, igual que los niños se lo pasan bien con los caramelos, se lo pasa en grande con el fútbol del Campeonato Mundial, mientras los escasos políticos, se divierten con el porvenir de España. No queremos caramelos, sólo queremos lo nuestro.

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