lunes, 29 de junio de 2026

Cados




Acabo de mirar en el diccionario manual de la lengua castellana, la palabra cado. No la encuentro y si usted la pronuncia, fuera de Aragón, no sabrán lo que quiere decir. Si la miramos en otros diccionarios, la encontraremos con el significado de madriguera y en alguno especifica que cado es aragonesismo.

Nosotros llamamos cado a la madriguera de los conejos, donde acuden los  huronadores  con “o forín”, para hacerlos salir, esperándolos con una red que los aprisiona y enreda o con la escopeta, los mata. Yo encuentro cruel esta práctica, aunque me parece justificada cuando los conejos se convierten en plaga para el campo, como lo son los franceses para la Sierra de Guara (según dice alguno) y cuando los conejos se unen para repoblar estos lugares.

Pero con la palabra cado no se acaba nuestro léxico aragonés, relativo a los refugios cunícolas, porque tenemos la palabra doliquera. ¿Qué diferencia existe entre ambas denominaciones?. El cado es la madriguera de otros animales, como tejones o un conjunto de grietas en las rocas areniscas, que aprovecha el conejo para encadarse. La doliquera  se la construye el mismo conejo en la tierra y consiste en un pasillo en cuyo término hay una zona más ancha y redonda donde pare la coneja y cría sus gazapos. El hecho de encadarse no es propio, únicamente de los conejos.

El bebedor se encada en el bar, el delincuente tiene cados que algunos llaman pisos francos  y hay mujeriegos que conocen pisos francos y hay mujeriegos que conocen magníficos cados de bellas mujeres, unos más ocultos que otros. Hay cados para todos como Vds. Habrán oído de boca de los campesinos, que dicen : esa casa es un cado de ratas, aquella es un cado de alcahuetas y ¿por qué no decirlo?. Hay casas que son un cado de m…..

A mí, me dan pena las doliqueras porque al estar excavadas en tierra deleznable son atacadas por los jabalíes, que se comen a los pobres gazapos. Donde aumenta el jabalí, disminuyen los conejos.

Entre los hombres hay jabalíes, qué sin colmillos, navajas o “cartirons”, que también atacan a los niños metiéndolos en el mudo de la droga, de la que existen tantos cados.

domingo, 28 de junio de 2026

Del viejo Paseo de la Alameda


Iglesia de las Martires, encima de la Alameda

 

Por el sol saliente rodea a Huesca la Isuela, nombre de un río con reminiscencias ibéricas, hoy el río pudiera ser llamado la Cloaca, que lanza emanaciones putrefactas. La Isuela era un río; yo me acuerdo de pescar con caña en él y tenía a sus orillas un paseo: La Alameda. Sigue la Alameda al río desde el Puente de San Miguel y hasta el otro puente que cruza cerca de Santo Domingo. En medio está el Puente del Diablo, pues en esta tierra nuestra, santos y diablos se mezclan en místicas peleas, orgías y romerías, tal como Goya las pintó en sus aguafuertes. Lame el río la Alameda por su ribera izquierda y por la derecha se alzan las murallas romanas y moriscas. A la izquierda de la Alameda se eleva el Pueyo de Don Sancho, la Ermita de las Santas Nunila y Alodia  y el cementerio donde reposa Manolín Abad. Alineados los álamos formaban la Alameda, que era el Paseo elegante de Huesca. Allí, a la sombra de los pópulos albus y tremulus, las señoritas de blancas pamelas, botines de cañas finísimas y mirada picaresca, paseaban su porte y temblaban sus corazones de amor,  por primera vez. Florinda con sus amigas llegaba a la Alameda por el puente de Santo Domingo, después de haberse tomado su horchata de trufas, para iniciarse en las lides del amor. De Flora decían que si había pasado o no el puente del Diablo a altas horas de la noche. Tal vez se la quiso “llevar al río creyendo que era mozuela” o tal vez tuvieran que ver “las lenguas de doble filo”, pero “nadie supo de fijo saber” si en alguna torre, Flora había comido churros con chocolate. Tuvo lugar un duelo bajo las Murallas para aclarar el honor de Flora y los álamos que eran los únicos que sabían la verdad, estiraban sus copas, curiosos. Por el puente de San Miguel, cruzaba Floripondia, que bajaba de la calle La Malena con su corte ruidosa, porque se iban a las choperas a beber cazalla y ron. Las choperas son las Alamedas, pero en basto y en ellas no hay que guardar etiquetas para beber en sus fuentes, ni para folgar en sus sombras. Floripondia  guisaba, Floripondia cantaba, alcahueteaba  y engordaba y los días veintinueve de cada mes, una vela encendida le ponía a San Miguel. ¿Qué hace San Miguel a la orilla de un río?, porque San Miguel Arcángel es más propio para un monte altivo. Pero ¡oh paradoja!, tiene un puente alado  y entrañable donde los soldados rompen el paso marcial al pasar y debajo el puente es como una cueva, más propia de San Martín. Allí se alojan gitanos y gitanas. Encima del puente un azud retiene la corriente, para desviarla hacia el Almériz. En el remanso se mira la luna blanca y en ese remanso se reflejan las caras negras de las gitanas y las caras tordas de burros y de mulas. Pasa de noche Don Pepe, caballero en su jaca castaña por encima del puente, ladran los perros, se inquietan las bestias y para calmarse beben el agua de la “badina”, se mueve el agua, riela y ríe la luna en la cara del río, la gitana se mueve, brilla el blanco de sus ojos negros en la enramada. La jaca vuelve por el camino de las tres cruces y tres sombras se confunden en una. Yo les he preguntado a los peces del río, a los chopos del soto y a la luna lunera. Los ladridos del perro se los llevó el aire, a los peces de plata se los llevó el agua, las hojas del chopo se fueron con el Otoño, pero siempre ha existido una respuesta de gitanillos rubios. ¡Cuántas cosas pasaban por el puente y la alameda, por el río y el puente, por el puente y la Ermita, por la Ermita y las eras, por éstas y la cuevas!. Se oía un silbar de sílfides en el río( hoy léase ratas),de silfos en los chopos, de flechas de sátiros, de ságitas de Cupido y de arcos matadores, como el que hirió a Don Sancho .¡Alameda, hoy te recuerdo, pero no te reconozco!.   


sábado, 27 de junio de 2026

Sanjuanarse



Sanjuanarse era un rito, por el cual se lavaban, para recibir la bendición de San Juan, que daba hermosura a las mujeres y salud a ambos sexos. Se celebraban sus fiestas en todos los pueblos, y yo he escuchado contar su amor a las aguas y a las plantas medicinales. Ponían una hoja verde mojada con la esencia de una planta, al lado de la Cruz de las Nogueras, para que  cuidase su perfección. Y por tanto coger yerbas  aquella noche, para hacer infusiones, que curaran las enfermedades, se convirtió en una costumbre de sus aldeanos. En un huerto  de  algún  vecino, en el muro había dos yerbas salutíferas que era una de hojas anchas, que todos los años serviría, para curar granos e inflamaciones  y  la otra se   conservaba, para utilizarla cuando fuera preciso. Estas conversaciones las llevaba yo con los campesinos y tenía que aguantar sin enterarme de todas las propiedades de las plantas. Manzanilla ponían en los huertos y su padre la enfrentaba al Sol, sobre unas hojas de periódico. Otras veces cogían Yerba Loca, que hace blancas boletas con forma de O. Dicen que huele mal y se criaba en Vachifitera y la colgaban en la cola de las vacas para que tirasen la placenta o las “esparrias”, después  de parir. Las  alorzas  son plantas que causan vómitos, son dulces y emborrachan, pues llevan   alcohol . La abuela de Melillos  (Borau), cuando se ponía alguna vaca enferma, se acercaba a ella y decía: “He cortado una yerba y como se vayan secando, sus hojas, se curará la vaca, porque ya he dicho una oración y creo que, hipnotizada por este hecho, la ha transmitido a su nieta”. Eran oraciones secretas,  se aprendían en Casa de Andreu de Colungo. En todos los tozales de la Sierra de Guara, se celebraban aquelarres. A los cuales acudían brujas de toda la Comarca, Fue famosa la bruja María Buero, que practicó la brujería  por el año de 1570  y sobre ella se abrió un Proceso. Estaba  la Sierra por Alberuela de Laliena, a la izquierda del río Isuala. En Alberuela se encuentra la vieja Cabañera, por la que corrían los ganados  desde los Monegros hasta el Valle de Broto y viceversa. Se encuentra Alberuela de Laliena entre Bierge y Abiego, donde encima de dicho pueblo, desemboca el Isuala en el río Alcanadre. La Presa de Bierge, en terreno de tal localidad y cerca de Alberuela de Laliena , se encuentra dicha presa, donde se bañan multitud de ciudadanos, en plena Naturaleza. Yo conocí a Mosen Félix Rufas, nacido en Bierge, cuya familia cuidó la Presa. Se crió en la presa de Bierge, cerca de Alberuela de Laliena y murió de sacerdote en Lanaja, hace muy pocos años. Se crió en dicha presa, que está en el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, (Huesca).Era un hombre de una gran Fe y hablaba con él, de la Presa, cuando venía al Obispado de Huesca. Así como dicha Presa de Bierge, cerca de Alberuela de Laliena, era un lugar de una gran belleza, que merecía visitarlo, la afición moderna a los baños ha hecho que allí se  reúnan  cientos de visitantes. Esta presa de Bierge, cerca de Alberuela de Laliena, es uno de los mejores puntos de baño en Aragón, pues se lanzan los bañistas  unos diez metros de altitud, igual que si se lanzaran al vacío. En esta zona de Guara, desde Alberuela de Laliena hasta Colungo, era notable  la celebración de  la Noche de San Juan. Mi amigo Andreu, que vive hoy en día en Huesca, en la carretera de Sariñena y que tiene unos noventa años, me explicaba que “antes de la salida del Sol, la chica de Colungo,  que se quería Sanjuanar, tenía que lavarse en siete fuentes. Así estaría  muy  fina  y  guapa,  todo el año. En el Término hay muchas Fuentes, pero para recorrer siete hay que hacer un sacrificio. Dice Andreu: Voy a citar las siete que pudieron recorrer las mozas de Colungo,  antes de salir el Sol. Eran la Estaona, la Boresol, los Arregueses, el Lavadero, Fontelna,  la Fuente Baja, Picodas, que era la más resistente a las grandes sequías. Todas las fuentes tenían huertos a su lado.nOtra costumbre o capricho era verter la clara de un huevo en un vaso con agua la Noche de San Juan y a la mañana siguiente, aparecía una figura parecida a un barco de vela. Andreu no se acuerda de la posible interpretación de esta costumbre. En Siétamo cogían Cardo Santo y la colgaban en las cuadras para que las caballerías no se “atorzonaran” o cogieran un cólico. En el Sobrarbe, la Ruda era la mejor defensa contra las brujas.En San Juan de Plan se conserva una de las tradiciones más espectaculares, es decir la Fiesta de la Falleta , en la que los jóvenes caminan desde la Ermita de San Mamés hasta el Cementerio del Pueblo, con las antorchas encendidas la noche de San Juan. Esta pasmosa fiesta coincide con el  Soslticio  de Verano en el Hemisferio Norte.  Es el día más largo del Año y la  noche más corta, que  marca el paso de la primavera al verano, alcanzando en la Primavera, el paso más largo al Verano. El 21 de Junio, en el Hemisferio Norte es el día más largo del año y la noche más corta. En esta celebración de la Noche de San Juan de Plan, parece que el espíritu da fuerzas a los jóvenes del Pueblo y uno piensa en los Aceites de Hierba de San Juan, al que llaman hipérico, que es una droga especial, para los hombres en aquellos momentos que se vive dicha Noche de San Juan.  Este Aceite de Hierba de San Juan  (Hipérico), que contribuye a relajar nuestros espíritus en épocas de tensión emocional o de estrés. Ese Aceite de San Juan , que algunos llaman Corazoncillo,constituye un bálsamo para nuestro carácter. El clásico Hipocrates, que se considera  como padre de la Medicina, lo utilizaba como relajante  del decaimiento emocional y actúa contra el estrés en nuestra sicología. “¡Dios mío, ¡qué ilusión tiene el pueblo en esta Noche ,pues en mi  pueblo de Siétamo, recoge las manzanetas de San Juan, chiquitinas y royas y tan buenas de comer!. Recogen las flores de los Tilos y se remojan en la Fuente Pública, armando “chabisque” e incluso algunos se meten en la pial,como lo hacía Trullenque. Algunos más exquisitos se beben el rocío, que como perlas acuosas está colgado de los pétalos de las flores. El escuchar las “Mañanas de ilusión-mañanitas sanjuaneras- que antes de salir el sol-lagente en la calle espera”,tehacen creer que el agua tiene virtud y verdaderamente algo tiene el agua cuando la bendiceny, más esta bendecida por San Juan. “ que antes de salir el Sol, la gente en la calle espere” 

viernes, 26 de junio de 2026

Junzano



Junzano, está situado, al lado derecho, mirando al Este, de la carretera que sube de Angüés a Casbas, el pueblo donde ha estado abierto el Monasterio de Nuestra Señora de la Gloria desde el año 1170 al 2004. Su separación de esta ruta, hace que sean pocos los que paren en Junzano a conocerlo. Tiene tan sólo treinta y ocho habitantes, que han poseído las mismas viejas costumbres que los demás pueblos que se asientan por debajo de la Sierra de Guara. Se ha cerrado el Monasterio de Casbas, donde compuso sus poesías Ana Francisca Abarca de Bolea y describió la Venerable y amada Sierra. Ya se encargó el tiempo de cerrar la ermita del siglo XII, en Junzano, de Nuestra Señora de Saliellas, a la que los de Junzano, también llaman la Iglesieta de los Moros. El pueblo no conoce en que época estuvieron cohabitando con los cristianos y les atribuyen la iglesieta, que construyeron, cuando los moros fueron derrotados. Ellos seguían su historia y su vida más o menos dolorosa. No veían, los de Junzano, ningún santo en la iglesieta, pero encontraban sepulturas primitivas, prehistóricas con formas antropológicas y sacaban huesos que creían ser de moros, pero que eran mucho más antiguas. Era igual para sus vidas, porque sólo sabían que el hombre nace y muere. Como mueren también las obras arquitectónicas, lo mismo da que sean romanas o que sean iglesietas románicas. Y esta iglesuela se iba muriendo y los habitantes del pueblo tenían que vivir y diviertirse, jugando a la pelota, pues eran vasco-ibéricos. Para hacer vivir el frontón del pueblo aceleraron la muerte del templo y sacaron las piedras y las transportaron a la Plaza Mayor para levantar el frontón. Lo hicieron y jugaban con gran entusiasmo, pues me dijo ayer, uno de Mayo del 2011, que un amigo suyo llevaba sus manos hinchadas de lanzar y relanzar la pelota contra la pared del frontón. No se ha muerto el frontón, pero en el Alto Aragón se está muriendo el juego de pelota, como ha ocurrido en Junzano. Por desgracia con sus treinta y ocho habitantes está el frontón sin usar.Tienen los junzanenses otra ermita, dedicada a Nuestra Señora de Torrulluala. Aman a esa Virgen con todo su corazón y me cuenta José que en la fachada de la Ermita había un banco de piedra. En ese porche se refugiaban cuando llovía y lo llenaban de gente, además entraron en el grupo una cabra con dos cabritos, un burro y dos perros. Cayó un rayo y murieron todos los animales y ninguna persona. La señora Marieta estaba dentro de la iglesia y contempló a todos los animales muertos y a todas las personas vivas. La señora Marieta murió hace unos cuarenta años largos, pues el que me cuenta este caso, que se llama José Paul, tiene ahora setenta y dos años y decía :me recuerdo de ver a Marieta, unas veces cogiendo almendras y otras trabajar en el huerto. De la Virgen dicen que hay una fuente, a casi un kilómetro, que descubrió un pastor ya antiguo, al que se le moría el ganado de sed. El pastor le pidió de rodillas a la Virgen que le proporcionara agua y esta se le apareció, y le dijo: levanta una piedra, que te saldrá agua, la levantó pero no le salió nada, pero le dijo la Virgen, que después de levantada la tercera piedra, le saldría mucha agua. Así fue y me dijo José Paul, que se ha puesto a beber agua varias veces y nunca le ha hecho ningún daño ni a él ni a nadie. Hay gente que tiene fe y cuando van a la fuente, llenan las garrafas de agua para combatir las enfermedades en la ciudad y dicen que les va muy bien

A esta Virgen parece ser que en otros tiempos se la llevaron, desde algún otro pueblo, pero ella se las arregló para volver a la ermita de Torrolluala. Cuando se ponía a “apedregar”, acudía la gente a pedirle ayuda a la Virgen y ésta, detenía las pedreadas. Otras veces la sacaban para pedirle agua de lluvia, que siempre caía. La llevaban en sus hombros y cantaban:”Virgen de Torrolluala-esperamos que mande agua –para amparo de los trigos- de lo contrario los “agüelos” de hambre se morirían- y los niños, sin culpa lo pagarían”. Una tal Juanita escribía estos versos, los repartía y los iban cantando, en las procesiones, por la calle.

Erminio, un vecino de Siétamo, nacido en Junzano, vivió feliz en este pueblo, donde ha dejado dos hijos, uno de los cuales tiene un niño pequeño y rubio como su madre. Me dijo mi amigo José Buil, de Junzano, que Erminio prometió el regalo de su huerto, a aquel que le proporcionara una buena novia, para casarse. Lo consiguió, se casó con la buena sietamense y le dio el huerto al que le buscó la novia. Ahora, me comunicó José, que más tarde se vendió el huerto que le regaló Erminio.

martes, 23 de junio de 2026

Secorún, a orillas del río Guarga






Padre Alfonso Lopez Lopez

Yo he llegado muchas veces hasta el río Guarga, subiendo por la carretera, que ahora están convirtiendo en Autopista, desde Huesca a Sabiñánigo. Al llegar, bajando desde el Puerto de Monrepós, hasta el Valle de la Guarguera, por el que corre el río Guarga, puede uno seguir hacia Sabiñánigo o marchar hacia la derecha, a Boltaña. Se pasa por numerosos pueblos, ahora ya abandonados. A la derecha subiendo hacia Boltaña, subí en cierta ocasión, a Belarra, con Mariano Malo, pero entonces no había puente y lo hicimos por un vado, que nos permitió acceder al pueblo de nombre tan vasco-ibérico. Belarra, se encuentra al pie de la Sierra de su mismo nombre; allí conocíamos al cartero, que nos recibió muy amable. Al volver, para salir otra vez a la carretera de la Guarguera, se resbaló el coche en el vado y no pudimos cruzar el río. Tuvimos que apearnos e intentar continuar caminando hasta Sabiñánigo, pero pasó un coche, que paró al vernos tan apurados y nos condujo hasta Sabiñánigo. Ahora, que ya no queda nadie en ese pequeño pueblo, han levantado un puente. Después, a la derecha de la carretera, yendo a Boltaña, se encuentran los desvíos que suben a Arraso, Grasa y Gesera. Más adelante se encuentra el desvío que sube a Lasaosa y cerca de ella, en el Sur nace el Río Guatizalema, que pasa por Nocito, con las reliquias de San Urbez, que abrasaron para la Guerra Civil. El río Guatizalema, pasando por Vadiello, corre por el monte de mi pueblo, Siétamo. Después al lado de la carretera se alza el Molino Escartín y pasando por el mismo se llega a Aineto y a Solanilla. Ya estamos cerca de Secorún y desde éste se alcanza a poca distancia, antes del Puerto del Sarrablo, el pueblo de Matidero. Tengo recuerdos de este lugar porque de él bajó a Siétamo la familia de Losfablos, compuesta por tenaces montañeses, que conservan su amor al ganado vacuno al que siguen explotando, subiéndolo en verano a Matidero y bajándolo a Siétamo en el invierno. Con frecuencia José María transporta terneros a San Sebastián. Una vez pasado el Puerto de Sarrablo, ya quedan Boltaña y L’ Ainsa, bastante próximos. Son ambos pueblos las capitales del pacífico Sobrarbe. La familia infanzona de los Villacampa poseía muchos bienes en el Serrablo y la ribera del Fiscal.En su poder estaba la tercera llave de la urna en que se conservaba el cuerpo de San Urbez.Yo tuve amistad con el Villacampa que tenía en Huesca un almacén de piensos compuestos y lo recuerdo cada vez que voy a Nocito. En esta familia hubo un Diputado a Cortes y General, hace más de un siglo, que fue condenado a muerte, pero no lo ejecutaron por los grandes méritos de guerra que había ganado. El Valle de Nocito está adosado por el Norte con la Guarguera. El Molino de Gillué fue explotado por descendientes de la familia Villacampa. La Pardina de San Juan, en el Cuello del Sarrablo, fue propiedad del ya difunto señor Don José María de Villacampa. Hoy está arrendada y explotada por vaqueros

En tanto a la izquierda de la carretera, subiendo a Boltaña, se encuentran Ordovés, Villobas con su molino, Bescós a la altura del Molino de Escartín y frente a la subida que conduce a Aineto. Pasado Escartín, se sube a Gillué. Poco después, frente a Secorún se entra en Cañardo y pronto se llega a Laguarta. En este pueblo de Laguarta nació mi amigo Angel Allué. Dicho pueblo tiene diez o dice habitantes. Lo preside una hermosa iglesia, que tiene algo de estilo románico y está recién restaurada, al contrario que la de Secorún. Se encuentra a veintitrés kilómetros de Boltaña y a cuarenta y dos de Sabiñánigo. Jesús Allué es de casa Pablo y bajó a Huesca el año 1972, donde vive con soltura, pero conservó en él, el cariño a las ovejas, que apacienta en Laguarta y va a cuidarlas a cualquier hora. Está debajo del monte Gabardón con dos mil metros de altura y antes de llegar al Puerto de Sarrablo. Esas contantes subidas a Laguarta, le hacen vivir feliz, identificando su vida en la Guarguera, con sus actividades en la ciudad de Huesca. Aineto y Secorún están próximos y Aineto dio origen a numerosos apellidos aragoneses, como el propio de Aineto, que resuena en los oídos, pero en Secorún, también vivían nobles, aunque la vida moderna ha pretendido quitarles importancia, como el de los López, procedente de Sobás y que en el siglo XVIII, llegó a Sabiñánigo, a Secorún y a Sandiniés. Formaban Secorún veintitantas casas, era cabeza del partido y tenía abierta una Escuela. Entonces se levantaba en medio del pueblo una preciosa iglesia, que al quedar abandonada, se fue demoliendo, quedando toda revestida de yedra y ahora queda la torre y dentro de ella, se encierran unos caballos y vacas con ovejas, que dicen llegan desde Nocito. Yo conozco a la familia López de Secorún y a sus dos hijas Celia de Gil y a Elvira de Buil. Cuando tenía Celia cinco años y Elvira uno y medio, sus padres fueron requeridos a abandonar el monte de Secorún, para repoblarlo de pinos. Fueron despedidos con crueldad los habitantes de Aineto, Secorún, Artosilla, Abenilla, Bescós, Villacampa, Gillué, Espín, Fablo, etc., etc. Le decían a la gente natural de la Guarguera: “Cuidado con las cabras, que estropean los pinos y os tendremos que llevar a la cárcel”. Pero esta era una mentira, pues las cabras no perjudican a los pinos, sino que son los animales que ha creado el Señor, para guardar a los bosques de pinos. Ahora divulgan propaganda para que suelten cabras en aquellos inmensos bosques, que tienen aquella comarca invadida de madera y de leña, pero no sé si lo conseguirán. Los corazones se llenaron de tristeza, pues Celia se acuerda con gran lástima de aquel abandono y Elvira, no puede acordarse, porque tenía sólo un año y medio. Los padres tuvieron que comprar en Huesca, en la Cruz del Palmo, una torre, llamada entonces de Vicén, con sus pajares y sus cuadras y que ahora se llama Torre de López, en la que quedan el recuerdo de Secorún y de los numerosos trabajos que toda la familia realizó en dicha torre. Se murieron sus padres, uno hace treinta y siete años y su madre hace doce años, pero siguieron su vida y sus trabajos. Celia casada con José Luis Gil y Elvira con Joselín Buil, nacido en el Batán de Los Molinos de Sipán, proveniente del Castillo de San Román de Morrano. Sus costumbres eran montañesas, igual que las que habían seguido los López de Secorún, pues su padre subía las ovejas cerca de Bara, de Used y de Zamora, que tantos apellidos ha dejado a los oscenses. No están en Secorún , pero viven en un hermoso paisaje de huerta y poblado de árboles. Parece que viven solos y a muy poca distancia se encuentran envueltos en la vida de la ciudad de Huesca. En Secorún están en ruina la iglesia y el pueblo entero, pero en tiempos pasados la familia López, regaló a la parroquia alhajas y ornamentos con su escudo de armas. Ese amor y respeto al Señor, se ha conservado hasta nuestros días. Efectivamente el Padre Alfonso López López, nacido en Secorún en 1878, fue fusilado durante la Guerra Civil. Lo han proclamado Beato y después de cincuenta años, Secorún acogió la celebración de la Eucaristía para gozarse con el Beato Alfonso. Se hizo la misa en las inmediaciones de la destruída iglesia. Asistieron personas de Secorún y del Serrablo, incluso alguno que había sido bautizado con el Beato. A mí lo que me gustaría es ver lucir el escudo de los López de Secorún, presidiendo el letrero que dice Torre de López.

lunes, 22 de junio de 2026

Vivir como hermanos



“¡Qué bueno y que alegre es que todos vivamos como hermanos!”.Esta exclamación bíblica es muy antigua, pero en realidad, sigue siendo hermosa como frase y mucho más cuando se lleva a la práctica.

En los tiempos actuales, unas veces por la escasez del espacio de los nuevos pisos, otras por el trabajo, al que tienen que acudir  lo mismo las mujeres que los hombres, es difícil que las familias convivan y se aumenta el problema de esa convivencia, unas veces por la cada día mayor ancianidad de las personas y otras porque esos ancianos muchas veces padecen la enfermedad de Alzheimer.

¡Cuántas personas están padeciendo dicha enfermedad!, pero aquellos que no tienen familiares que la sufran, no se enteran de los sufrimientos que acarrean dichos enfermos a su familia!. Por eso uno queda impresionado al leer la obra de Carmen Bailo, que entre multitud de anécdotas, escribe lo siguiente:”No sólo es la enfermedad la que agobia y duele, que ya es bastante, es también doble el gasto económico que hay que asumir. Exceptuando la medicación, los pañales y un alto porcentaje de la silla de ruedas, lo demás corría todo a cargo del enfermo, de mi madre, claro. Pocas ayudas para una enfermedad tan larga y, en muchos casos, para familias con pocos recursos. Nunca pensamos en llevarla a una residencia, pero de haberlo hecho, mi madre no hubiera podido hacer frente sola a semejante gasto. Tenía a sus hijas claro, pero había otras familias que carecían de este apoyo, e incluso teniéndolo no podían costearlo…”.

Y uno se acuerda de esas familias, que están unidas entrañablemente, al leer el siguiente párrafo, escrito por Carmen :” La doctora seguía tratando de animar a mi madre, pero no prestaba atención a sus ánimos, sólo lo miraba y tocándole la cara decía:”corazón,¿ por qué te has ido ahora que te iba a llevar a Bolea?…Mirándolo, volví a repasar todos los años de enfermedad: un total de ocho años, que acababan allí mismo. Años en los que estuvo bien, siempre alegre y con buen humor, siempre con sus tierras y sus campos, con las Lanas, su bodega, sus amigos, su familia y sobre todo sus nietos”. No puede uno hacer otra cosa que recordar a sus amigos, que vivieron en Huesca o en los pueblos, que tuvieron sus ilusiones, pero que murieron, como el padre de Carmen que ya “había muerto hacía mucho tiempo”.   

Yo creo que el libro de Carmen Bailo es una llamada a la Sociedad para que se acuerde de los que la necesitan, porque  no sería justo que se olvidara de aquellos individuos que vivieron en ella y con ella colaboraron, ya que “Mi padre era una persona alegre y optimista…Le gustaba la gente y no era nada introvertido…le gustaba tener gente en casa y compartir la bodega de casa con los amigos…Mi padre nos contaba anécdotas o nos hablaba del campo y, sobretodo, de los tres años de mili que le tocó hacer en Melilla”.

La Sociedad se sirvió de la juventud de un mozo de Bolea en Melilla; justo sería que cuando el anciano se vió en situación apurada, esa misma Sociedad, se acordara de él.

Yo me acuerdo de cuando estuve de Veterinario en Bolea, donde conocí al padre de Carmen, pero lo importante es que, su hija pudo acabar su obra, escribiendo.”Voy detrás del coche fúnebre, lleno de flores y coronas por la carretera camino de Bolea, y al llegar a la entrada, diviso, en lo alto de la loma, La Colegiata. Sonrío y te digo: Papá, ya estás en casa”.

domingo, 21 de junio de 2026

Señorío de Aniés, en San Román de Morrano









En una Infanzonía del apellido Almudévar, se dice que sus portadores, fueron Señores de Aniés. Pero el señor Alfonso Buil Aniés, Calvo, Calvo, Villacampa, Pablo, Azlor y Blecua ya me dijo hace dos o tres años que él procedía del Señorío de Aniés, también llamado de los Calvo. Este Señorío, según él me contó, residía en un Castillo situado en el pueblo de San Román de Morrano, al que otros llamaban de los Calvo. Entre los numerosos apellidos de los que se acuerda, figura el de los Calvo, que luce dos veces seguidas. Me confiesa Alfonso que nació en ese Castillo, en el que también vino al mundo su hermana María Jesús Buil. Esta señora debía tener su mente y su corazón unidos a la historia de la Comarca, cuyo centro es el pueblo de Casbas, con su glorioso Monasterio, de tal forma que al iniciar sus estudios con las monjas, también ella acabó haciéndose monja en dicho Monasterio y llegó a ser Abadesa del mismo. Desde San Román se ven muy próximos los pueblos de Casbas y el de Sieso, donde la familia Almudévar, que provenía de la Villa del mismo nombre, se extendió por todo el Somontano. Ese Monasterio de Nuestra Señora de la Gloria, ha estado durante siglos, dirigido por Monjas Cistercienses, que lo han abandonado el año 2004. Sólo quedaba en el convento una monja, a la que acompañaban otras venidas de fuera. Una de las últimas Abadesas del Monasterio de Casbas, fue la Madre María Jesús Buil Aniés, hermana de Alfonso. Desde las ventanas de la cara Norte del convento se veía delante de la Sierra de Guara, el pequeño pueblo de San Román de Morrano. Y la Abadesa María Jesús Buil Aniés, se lo miraba, como en sus años de juventud, contemplaba desde su castillo, el antiguo Monasterio. Pero no sólo fue ella la que se miraba a Guara, sino que en el siglo XVII, Ana Francisca Abarca de Bolea, siendo también Abadesa de Casbas, (desde el año 1672 al de 1676), e hija del Barón de Siétamo y Marqués de Torres, compuso el poema titulado a la Sierra de Guara, vista desde Casbas y que entre otros versos, utilizó los siguientes.”Desperdicias por las peñas- las perlas de mil en mil,-que en lagartos escarchados –se ven brillar y lucir.- Osténtase en su grandeza- ya el topacio, ya el rubí,- la delicada amapola,- el sufridor alhelí”. Estuve dando la vuelta al Monasterio y me di cuenta de su abandono, que se acompañaba por la soledad de aquellas tierras serranas y las de debajo de esa misma Sierra de Guara. Antes en aquella comarca se cultivaba la sabiduría de las Madres Cistercienses, que enseñaban a las niñas a leer, escribir, dibujar, a coser, a cantar y a hacer sonar instrumentos musicales y a preparar lienzos bordados. Alguna se quedaba de monja para toda su vida, pero en general se iban a casar a las casas infanzonas, donde se conservaban Árboles Genealógicos, como el que me dijo Alfonso que colgaba en el salón de su casa. En ese árbol se veían los diversos matrimonios, que se fueron sucediendo en el castillo de los Señores y los distintos herederos, que se responsabilizaban del cultivo de sus tierras y de alimentar el ganado. A éste lo subían a la Sierra de Guara y allí Alfonso se admiraba de ver y comprobar, que en ella estaban las simas de la Grallera, porque en cierta ocasión en que se refugió contra una fuerte lluvia, se encerró en una caseta de pastores y al salir de ella, no pudo contemplar ni un charco de agua, por qué toda se la había tragado el subsuelo. Con un compañero suyo se introdujo por uno de esos subtrráneos, que le hicieron contemplar las bellezas de las estalagtitas y las estalagmitas, que proliferaban en aquellas cuevas. Después Alfonso contempló cuevas parecidas a estas en Francia, pero no poseedoras de tanta belleza. Desde entonces se lamenta de la oportunidad turística que se ha perdido en la Sierra de Guara y en su pueblo natal, en cuyo Señorío él había nacido. Su padre se llamaba Ramón Buil Calvo y era conocido por el cultivador moderno. Influído, tal vez, por la sabiduría del Monasterio, llegó a ser Guarda Mayor de los Forestales de Huesca. Entonces era gran amigo de Joaquín Costa, con el que cada vez que se veían hablaban del progreso de la Agricultura y de la Ganadería en el Alto Aragón. Me dice su hijo Alfonso, que ya tiene noventa años, que a su padre y a otro altoaragonés los recibía, cada vez que lo llamaban. Joaquín Costa confiaba en aquellos hombres buenos y trabajadores, para desarrollar el progreso en Aragón y se lamentaba de que Aragón, en lugar de prosperar, llegaría a un estado de pobreza intelectual, como da la impresión de ver tantos pueblos vacíos. Acordarme del Castillo de San Román de Morrano, hace acudir a mis ojos tristes lágrimas. Este Ramón Buil Calvo, fue un adelantado en la cría de corderos por sus ovejas, a las que hacía que se quedasen preñadas en una época en que pariesen cuando hiciese buen tiempo, con lo que lograba que criasen dos corderos al año, cada una. Entonces no se les daba a estos animales cebada ni maíz, aunque en la parte alta de la Sierra, cuidaban los “fenales”, rodeados de por piedras y cortaban el heno para guardarlo en pajares para dar de comer en invierno. Alfonso aprendió de su padre a preparar unos licores extraordinarios con varias plantas aromáticas o frutos, porque todavía Alfonso elabora licor de rosas e incluso de “minglanas”. Beber es un placer, siempre que no se convierta en un vicio y un método para celebrar las fiestas de los pueblos, las bodas o para invitar a los visitantes. Por eso también preparaban licores en el Monasterio, con el que invitaban a los peregrinos a venerar a la Virgen de la Gloria. ¿De qué tiempos vendrían aquellas formas de preparar tales licores, cuando La Condesa de Pallars, fundadora del Monasterio, lo hizo en el año 1172?. Sólo se sabe que dicha actividad todavía se realiza y que sus realizadores son, uno el hermano de la Abadesa, Alfonso y su sobrino del Batán de Los Molinos, Joselín. Al ser forestales, se ha aumentado su afición y sus conocimientos de las plantas, con las que tratan de endulzar esta dura vida. Pero hay otro aspecto que me hace añorar el Monasterio y es que las Madres cistercienses, preparaban un vino de un sabor, tal vez como el que Cristo mandó preparar en uno de sus milagros. ¿En qué detalles intervendrían las Madres en la elaboración de vinos de tal categoría?. Según Alfonso se marchó la última monja y se perdió el misterio, que hubiera podido ayudar a los altoaragoneses dirigidos por Joaquín Costa, a conservar la sabiduría y la belleza de la Sierra, del Castillo y del Monasterio. Así como en la misa se consume el vino o sangre de Cristo, en el pie de la Sierra de Guara, se bebería el vino de las Monjas de Casbas. Pero en el artículo sobre el Batán, hablo de un sobrino de Alfonso Buil Aniés y de su hermana la Abadesa de Casbas, siendo su nombre Joselín Buil Bentué. Este hombre que desde niño iba al Monasterio a ayudar a sus religiosas, en sus tareas ordinarias, como por ejemplo la de preparar los “lacos y pisaderas”, utilizadas en la elaboración del vino, tiene que saber algo sobre el misterio del vino de las Madres Cistercienses. ¿Por qué pues?, sencillamente porque además de fabricar exquisitos licores, como los que fabrica Alfonso, elabora un vino, que al beberlo te llena de felicidad, trayéndote el recuerdo de la Sierra, del Castillo y del Monasterio de La Virgen de la Gloria.

Cados

Acabo de mirar en el diccionario manual de la lengua castellana, la palabra cado. No la encuentro y si usted la pronuncia, fuera de Aragón, ...