domingo, 16 de agosto de 2026

Ramón Acín, noventa años desde su fusilamiento



He encontrado entre mis antiguos papeles el programa de la Exposición de la V Bienal de Pintura “Ciudad de Huesca” y ya hace tiempo, a saber el año de 1982, presentó el Instituto de Estudios Aragoneses la Exposición de Ramón Acín
En el prólogo del folleto de la V Exposición de Pintura, escribía José Antonio Llanas Almudévar que “en época en que Huesca vivía un tanto de espaldas al arte, su nombre( a saber el de Ramón Acín), tácitamente omitido durante años y las circunstancias políticas, han hecho que la figura de Acín, esta interesante figura, no solamente no se haya valorado en su verdadera dimensión, sino que mas bien sea totalmente desconocida para la mayoría de los oscenses que no peinan canas”-
Yo, que ya las peino tengo que reconocer que mi conocimiento de Ramón Acín, como artista, se limitaba a su obra “Las Pajaritas” del Parque y sólo tardíamente me enteré que tal monumento era producto de su arte, pero aunque luego he conocido lo polifacético de su talento; sólo dos pajaritas bastaron para que Ramón Acín, hiciera mella en mi sensibilidad, tanto que en cierta ocasión escribí:”Aquí en Huesca no podemos enseñar la Sirena Varada de Copenhague, pero cuando iba al Parque, me fijaba en las Pajaritas paradas.¡Qué difícil es ver a un niño o a un pajarito parados! ; mal augurio si esto sucede: o están enfermos o muertos. Pero en Huesca hay una pajarita, ¿una o son dos? que se paró en el parque y se encontró tan placentera, que determinó no marcharse nunca. Coqueta ella, eligió un lugar visible al fondo de la plaza donde juegan los niños, como si fuese una mairalesa de la ilusión o la gran “vedette” de un teatro infantil al aire libre.
Me preguntaba antes, si eran una o dos. Hay dos figuras idénticas, tanto que parecen una, que trata de conocerse a sí misma en eterna interrogación. Las líneas curvas de la biología pajaril, se han vuelto de una rectitud geométrica.
Unamuno en el Café, en sus ratos de ocio se entretenía haciendo pajaritas de papel y quizá por este azar, las pajaritas, perdido su vitalismo, se ponen a pensar. Parece como si estuviesen en un largo diálogo racionalista. Las ideas suben por sus líneas verticales, bajan por las inclinadas y reposan en las horizontales. La evolución va cambiando el aspecto de los seres vivos, pero parece como si el hombre quisiera acelerar esa transformación hasta convertir la vida en muerte; porque muerte es la sustitución de los pies por ruedas, de las plumas de los pájaros por alas metálicas, de las laringes de las personas y de las siringes de los pájaros por discos y “casettes” y para colmo de los cerebros por computadoras.
¿No quiso tal vez Ramón Acín o Fray Acín como gustaba llamarse, hacer crítica irónica del escamoteo de los derechos y del encorsetamiento de las libertades?. Pero si tal era su intención lo hizo al estilo de otro Fray, Fray Francisco de Asís, con pajaritas metálicas, que siguen siendo poéticas y que posadas en el ambiente natural del Parque, siempre tendrán ocasión de renacer ellas y las libertades que representan, no de sus cenizas como el Ave Fénix, sino de su pedestal, rodeado de follaje, seco en otoño y verde en primavera.
Según García Guatas, es como escultor, como se puede entender lo mejor del arte de Ramón, pero es tan variopinto el arcoiris de las artes que cultiva, que ante cualquiera de sus manifestaciones se queda uno pensativo y reflexiona ante el óleo de la Feria, en el que no sólo diversos estilos y un conjunto luminoso estamos contemplando, sino que hay un mensaje, hay un pueblo numeroso, individualizado por personas, que visten de múltiples maneras, representando cada una su papel y están todos ante aparatos inmensos, que tal vez representen “ aparatos oficiales” de los que bajan todos en posiciones desairadas, irónicas algunas y resignadas las que más. El Pim-Pam-Pum preside el cuadro y son sus golpes al muñeco el trato que tantas veces ha recibido el individuo por parte de los aparatos que montara el Poder.
¿Cuántos monumentos a la chatarra se encuentran repartidos por las ciudades, que parecen un homenaje a los vehículos que, de repente, se tornan chatarra en un accidente?.Es fácil con la chatarra hacer monumentos a hierros viejos, es más difícil con esos hierros hacer sentir, estéticamente, la miseria del hombre agarrotado por vil garrote. La piedad del Crucificado se talló en madera y mármol, pero la del vil agarrotado la hizo Ramón con la chapa metálica, con la que consiguió también crear un Cristo, que despierta su amor a quien lo mira. Hay quien del hierro hace chatarra y quien a ésta eleva a la categoría donde está el arte.
¿No has ido Katia, alguna noche de verano, acompañada de tu nieta a ver si se ponían a cantar en la glorieta de tu padre Ramón Acín?. Puso a las Pajaritas en el parque p orque las quería libres, porque él amaba la libertad y un detalle en la fotografía del matrimonio Acín lo denota, pues en la jaula que a su lado aparece hay un pájaro de papel, como si le repugnara encerrar un pájaro vivo. Están mejor las Pajaritas en la glorieta del Parque, glorieta, pequeña gloria de Ramón Acín, que a partir de ahora los oscenses y empezando por esta exposición de sus obras, hemos de elevar a la categoría de Gloria de Ramón Acín. Artículo anterior resumido por la muerte de Katia Acín el día trece de Diciembre de 2004.-

sábado, 15 de agosto de 2026

Fonz, espléndido pasado, hoy casi olvidado

             Casa Baron de Valdeolivos (Hererdada por el Gobierno de Aragón y recien restaurada)


He estado varias veces en la Villa de Fonz y me causaba su contemplación el sueño de estar en un lugar sagrado de Aragón. Resultaba sagrada la impresión que producía contemplar aquella maravillosa arquitectura de Fonz, nombre que viene del latín Fontes y que la Villa lo celebró, con una fuente pública, que lanza el agua por seis caños. Fue construida en 1567, con su escudo, con seis caras y una marmota. En esta fuente se alzan también columnas redondas, capiteles corintios y una inscripción artística en latín. Es que Fonz destaca la raíz de la vida humana del agua, con sus fuentes, al mismo tiempo que pregona su categoría arquitectónica alrededor de la iglesia de Nª Sª de la Asunción, del siglo XVII, en una altura, aunque calla el despojo que sufrió en la Guerra Civil, al desaparecer su retablo mayor. Mi emoción histórica se acrecentaba a medida que iba contemplando las doce casas- palacio, que a pesar de necesitar alguna de ellas, una reparación, van recordando a los visitantes el esplendor de su pasado. Estas casa infanzonas están construidas en el estilo aragonés, consistente en unos bajos de piedra de sillería y los pisos de ladrillo, y toda coronada por amplios aleros de madera tallada. Aparte de las casas nobles, tenemos el Ayuntamiento, construido en un estilo que difícilmente se puede superar en la arquitectura civil aragonesa. Allí residieron los obispos de Lérida hasta que tuvo lugar la desamortización. Pero aquellos edificios si fueron notables por su arquitectura, lo fueron tanto o más por los ilustres personajes que en ellos nacieron, como los del apellido Gómez- Alba, el arabista Francisco Codera, vecinos de casa Guilleuma, los de casa Camón y los de Bardaxí y de Capri. La casa de Cerbuna vio nacer al fundador de la Universidad de Zaragoza,Don Pedro Cerbuna.En Fonz se encuentra casa Montroset,en la que nació Irene Montroset que inventó la mercromina. Esta casa la posee actualmente mi amigo Jorge Doz,que pasó su niñez en Fonz, conociendo infinidad de detalles, no sólo en los actuales tiempos, sino a lo largo de la Historia. Podría narrar hechos de la casa Ric y del Archivo-Biblioteca de los Barones de Valdeolivos, pero me sedujo un hecho que me contó Jorge y voy a tratar de exponerlo a los que admiran la identidad de Fonz.He considerado el arte, pero no he hablado de la Literatura,que procedente de Fonz, inculcó en mí, José Antonio Llanas Almudévar, regalándome el libro Pitiusa, escrito por su tío José María Llanas Aguilaniedo(1875-1921).Nació este genio en Fonz y fue uno de los primeros modernistas españoles, como aquel que quisiera renovar la gran cultura de viejos siglos de Fonz. Su obra ha sido muy valorada por Cejador y Clarín, pero al perder la razón en 1912, fue olvidado y vivió retirado en casa de mi primo hermano José Antonio Llanas de Huesca. Entre sus novelas principales se encuentran Navegar pintoresco y Pitiusa. Esta obra es una de las mejores de la literatura española. José María hizo llegar el modernismo a España, notándose su adelanto hasta en la Medicina y en la Cirugía.Y la demostración de este adelanto me la reveló Jorge Doz. El con un grupo de muchachos recorría los parajes semiabandonados de aquellas antiguas casas nobles y en una de ellas encontraron una mano de madera. Dice Jorge que aquella, perteneció a un embajador español en Filipinas, al que le faltaba una mano. Nadie les explicó que destino tenía, pero ellos jugando, apretaban en la muñeca una señal y se subían sus dedos, apretaban otra y se cerraban. Ahora si es necesario implantarle una mano a una persona que le falta, se le transplanta, pero en aquellos tiempos, era imposible. Sin embargo ya pensaban en hacerlo y con esa mano de madera de Fonz, era lo que intentaban. Fonz no es recordado como se merece su pasado, pues la mano de madera está olvidada, como casi lo está la maravillosa obra literaria de José María Llanas Aguilaniedo.

Finalizadas las obras de restauración del Palacio de los Barones de Valdeolivos en Fonz


viernes, 14 de agosto de 2026

LA CUCARACHA



La Cucaracha de Kafka era rara, como lo eran las que caminaban por las paredes del dormitorio de la pensión de Zaragoza, donde yo dormía cuando en dicha Ciudad estudiaba. Al escritor centroeuropeo Kafka, un hombre se le convirtió en una enorme cucaracha, que colocada sobre la cama en decúbito supino, meneaba las patas impotente. No podía caminar, no podía progresar el negro coleóptero, porque como dice el refrán  se hace camino al andar. Le pasaba a la cucaracha de Kafka lo mismo que a la cucaracha española que nosotros, al menos mis compañeros de pensión y yo conocimos, porque al golpearlas por la noche, después de  encendida  la luz, algunas morían pero otras ya "no podían caminar porque les faltaban las  patitas de detrás", como se cantaba en aquellos tiempos. Si, se cantaba: "La cucaracha ,la cucaracha ya no puede caminar, porque le faltan, porque no tiene las dos patitas de atrás" y tal vez sufrieran la pérdida de sus patitas a causa de las marchas  cucarachiles  por los caminos de las paredes y los suelos, pues como dice no se quien, esas marchas además de proporcionarles las ventajas de la consiguiente concurrencia, en la que se sentirían felices, les han hecho sufrir los padecimientos de la persecución,  que llevaba consigo el tránsito de sus tropas por las viviendas del país que recorrían; si, del país habitado por los hombres y recorrido por las cucarachas. Pero parece ser que esta canción mejicana comparaba a los hombres con las cucarachas, como cuando dice :"Pancho Villa cuando viaja, necesita dos vagones, uno para su equipaje, y otro para sus talones” .Y el tránsito  de tropas sería el de los humanos que se defendían, contra el tránsito de las marchas cucarachiles, cuando todavía no existían los insecticidas, con alpargatazos y otros golpes violentos y otras veces el tránsito de Pancho Villa y sus guerrilleros, más pesados que las pulgas y que las cucarachas.

Hemos vencido a los insectos, pero sigue el tránsito de tropas, que no cojean sino que vuelan en aviones para trabajarse otros países que se quedarán patas arriba como la cucaracha de Kafka y negros de luto como ella y otros sin poder caminar, como le pasaba a nuestra cucaracha.

Durante estas noches de Enero, otro insecto me ha machacado la cabeza, como un compresor que con su cri-cri continuo y monótono me comunicaba y me hacía escuchar las explosiones en el Medio Oriente, allá  en Irak, en la Europa Central,  allá  en Kosobo o en Sierra Leona, en el  Africa  Occidental; tal vez fuera ese crí-crí  el grillo de la radio, que antes alargaba la noche con sus músicas nostálgicas. Y yo escuchaba ese crí-crí sonoro, que se extendía "sur toute la Vallée du coeur endolori", sobre todo el valle de mi corazón dolorido...y ahora todavía con el corazón más dolorido que el mío, el pueblo escucha los crí-crís de todas las emisoras, que no se limitan a poder ser oídos "sur toute la Vallée", sobre todo el Valle ,sino que se escuchan por todo el mundo.

jueves, 13 de agosto de 2026

El amor de Guati y de Zalema



Muchas veces escuchamos con gusto lo que ocurre lejos de nuestra tierra y no nos interesamos por lo nuestro, que no valoramos. Hemos leído relatos y visto películas sobre Romeo Y Julieta, italianos, que se amaron tanto, que murieron por su amor. Así lo relata la canción:” No somos ni Romeos ni Julietas, aquellos que murieron por su amor…”, que con su pegadiza música nos recuerda aquella historia de amor.
Como aragoneses todos conocemos los amores de Diego e Isabel, los amantes de Teruel, que los llevaron a una trágica muerte. El pueblo, que está en posesión del sentido común, los recuerda con simpatía, pero piensa que todos los excesos son malos y lo explica diciendo, ”los amantes de Teruel , tonta ella y tonto él” y es que el amor entre un hombre y una mujer, debe conducir a la vida y no a la muerte.
Como he dicho, conocemos muchas historias de amor, pero no sabemos nada de la que sucedió entre Guati, cristiano de Siétamo y Zalema, mora del pueblo de Argavieso. Ahora ya la conocemos, gracias a una novela histórica, de autor desconocido. El río Guatizalema se presta a los amores, como habéis podido comprobar al recorrer durante el verano sus orillas. Y esa misma cualidad de nuestro río intuyó  el autor de la dicha novela histórica, cuando escribía: “¿Cómo era posible, decía yo, que entre estos sitios tan amenos, tan pintorescos, tan poéticos, dejasen de amarse locamente sus habitantes en aquellos siglos románticos y caballerescos?.  ¡Ya lo creo que se amaron los ribereños del río Guatizalema, pues lo hicieron hasta la muerte!.
La fe en Dios por parte de Guati y la fe en Alá por parte de Zalema, ha hecho que vivan juntos en el cielo. Bueno sería que esa fe monoteísta en un Sólo Señor, nos sirviera para convivir con judíos y moros, no sólo en el cielo, sino aquí abajo, pues nuevamente regresan a España, después de ser expulsados, hace quinientos años, cuando aquí en Siétamo, todavía persiste un cementerio musulmán, que mira al Oriente.

miércoles, 12 de agosto de 2026

El gato sobre los hombros de una joven



Paseando entre las ajardinadas balsas del Parque de Huesca, paisaje en el que se contemplan los cisnes negros, los patos grandes y pequeños, unos volanderos y otros que no saben volar , pero nadan con más facilidad que las canoas, y que conviven con los niños. Los ánades al verlos llegar a las orillas, con sus cuellos parece que los saludan, como pidiéndoles que les echen algunas migas de pan. Pero hoy, al mismo tiempo que observaba este juego de la Naturaleza entre los niños y los patos, he contemplado un espectáculo maravilloso. Sí, maravilloso, porque cerca de las balsas ornamentales, alrededor de las cuales, cada día varios gatos abandonados, esperan que alguien les dé de comer, pasó una jovencita de unos veinte años, que no sólo amaba la Naturaleza, sino que se identificaba con ella. Y ¿cómo?, pues sencillamente porque pasaba airosa, con su hermoso cuerpo juvenil y su amoroso aprecio a la paz de los seres de la Naturaleza, y además se identificaba con ella, llevando sobre uno de sus hombros un gato rubio, con su collar y una campanilla, para conocer siempre su presencia, cuando en su casa, se esconde debajo de los sillones y de las camas. Me fijé que al gatico le faltaba la mitad de su cola y al preguntarle la causa de tal pérdida, me dijo que lo encontró  en la calle cerca de su casa, atacado por un cruel perro, que le mordía de tal forma que le hizo perder su rabo. Sabina que así se llama la joven, amante de la paz, cogió el gato y tanto lo contempló, que lo ha convertido en su compañero, con el que pasea por el Parque. En tiempos de los faraones, adoraban a los gatos y ahora Sabina es el trono amoroso de un gato rubio. 

martes, 11 de agosto de 2026

Sefarditas en Huesca



Siempre, desde niños, se nos han contado los actos malos que cometieron algunos individuos de otras religiones, como aquel, en que unos moriscos le robaron a la Virgen de Bureta, que se alza en el pueblo de Fañanás, un retablo, con el fin de cortar en una acequia el agua, que bajaba por ella. En aquellos tiempos en que la cultura era un bien escaso, era difícil que se entendieran cristianos, judíos y musulmanes. Mi padre Manuel Almudévar, me contaba hechos que ocurrieron en la historia, por ejemplo el de un altoaragonés, natural de un pueblo del Somontano y apellidado Palacio, que llegó a ser Diplomático y estando en el Líbano, se le acercó un joven muchacho, que vendía torta de Ayerbe, nombre tan español como su origen en algún horno, en este caso de Ayerbe. Era un judío sefardita ese que coincidió con Palacio de Berbegal y proveniente de Huesca. Ahora quedan pocos porque han sido perseguidos, refugiándose algunos en el estado de Israel. En 1492, fueron expulsados los judíos de España, pero aunque no nos hayamos dado cuenta, muchos emigraron a América, como españoles que eran, otros fueron a Portugal y muchos se convirtieron o lo simularon y la gente los llamaba conversos. La religión judaica es el origen de todas las confesiones fundadas en la Biblia, es decir el cristianismo y la religión musulmana, pero ello no impide que haya gente mala en todas las religiones, que impide su entendimiento. Pero los hombres unidos en la creencia en un Dios Único, debían pensar que “Las espadas se transformarán en rejas de arado; las lanzas, en podaderas, y no se enseñará ya más el arte de la guerra”. En cambio la gente influida por las enseñanzas que recibía, llamaba ‘judiada” a la acción realizada contra alguien, como por ejemplo el lucro excesivo de un dinero prestado. Quedaron muchos judíos en España y en Huesca, pues se encuentran apellidos como Salomón o Israel, que proceden de ellos. En nuestra capital bautizaron en 1106, en la Catedral, a un gran filósofo y escritor judío, nacido en Andalucía, que se convirtió al cristianismo y pasó de llamarse Moisés Sefardí a Pedro Alfonso de Huesca.

El Alfonso lo tomó de su amigo el rey o emperador aragonés y gran oscense Alfonso el Batallador. Han pasado muchos siglos y todavía mi abuela materna Agustina Lafarga, me decía que en Barrio Nuevo, antiguamente la Judería, había una sinagoga, ya abandonada. Ahora en lugar distinto al que se creía, ha aparecido un local, en el que se trabaja haciendo fotocopias y se ven distintos capiteles, en los que se aprecian cepas de vid, con sus ramas y sus hojas. Pero en una calle que acaba en la plaza de la Catedral, hay una casa en la que está abierto un estanco y me enteré que en los bajos de dicha , casa, ha salido otra sinagoga. Le pregunté por ella a Jesús Benito, que era su dueño, y me dijo que había capiteles y otros aditamentos sagrados para hombres talmúdicos y me prometió que me mostraría dicho local. Me lo encontré otro día y se lo recordé y él, con gran generosidad me contestó que subiera al estanco de la Catedral y se lo dijera a la dependienta. Esta, con gran amabilidad, preparó un foco de luz y me enseñó toda la sinagoga. A la altura de la calle se encuentra un arco de herradura y una columna con un capitel que no es cristiano ni pagano, es simplemente una columna con un capitel geométrico y más adentro hay una sala con dos arcos, también de herradura y en un lado hay una pila redonda de piedra. Bajando por una escalera, colocada en un hueco de la pared, se encuentra otra pila, pero ésta montada con varias piedras y tal vez puesta en la entrada de la parte baja de la sinagoga, tal vez para lavarse, como dice el salmo: “Lavaré mis manos entre los inocentes” o para tal vez depositar el Talmud, que se guardaba en lugares, como si fueran sagrarios, porque lo utilizaban para leer textos sagrados. Una vez abajo, contempla uno varias bóvedas con arcos ojivales, es decir como si sus puntas fuesen puntas de flecha. Hay cuatro pequeñas salas abovedadas y no se observan objetos judaicos, porque los judíos fueron expulsados en 1492, es decir ya hace cerca de quinientos años. 

Jesús Benito y su esposa Isabel Pertusa están orgullosos de su sinagoga y queman verla restaurada, próxima a la Cristiana Catedral y a la antigua mezquita, a la que dicen pertenecía parte de la torreta, donde están las tumbas de los hermanos Lastanosa y de Azara. 

No fue ésta, la primera vez que estuve en el estanco de la sinagoga, sino que hace ya muchos años, entré en él y le pedí un paquete de tabaco a la anciana madre de Jesús Benito, pero al mirar la cartera para pagarlo, no la llevaba; entonces le dije a la buena señora: “dejo aquí el tabaco y ya vengo con el dinero necesario para pagarlo”, pero ella, que no me conocía, me lo hizo llevar sin pagarlo y diciendo que ya lo pagaría cuando quisiera. La sinagoga me ha hecho recordar a aquella amable persona. 

Huesca, es un maravilloso museo, porque al lado de San Jorge se encuentran los restos de un cementerio judío y otro al que llamaban el Fosalé en Barrio Nuevo; además se pueden ver columnas y arcos de una sinagoga, pero en la parte alta de la ciudad de Huesca se concentran los restos históricos, que comprenden desde los vasco-ibéricos, en el solar de los Templarios, pasando por los romanos, con el mosaico del Ayuntamiento, siguiendo por los árabes con sus murallas y por los judíos, que conservan todavía, sin saberlo sus descendientes, una hermosa sinagoga. Todos estos restos se encuentran entre numerosos monumentos arquitectónicos cristianos como la Catedral o San Pedro el Viejo. 

Si un sefardita, de los que todavía quedan en Israel oyese la palabra Sefarad, equivalente a España y viese las fotos de las sinagogas de Huesca, sus ojos se llenarían de lágrimas, mientras nosotros estamos como olvidados de todos los monumentos que permanecen en Huesca.


lunes, 10 de agosto de 2026

Gracián y San Lorenzo


 




Baltasar Gracián en su obra El Criticón, dio vida a Critilo  y a Andrenio. Comienza su obra con el naufragio de Critilo y su salvador el ignorante Andrenio, al que después formó   Critilo para salvarlo de los múltiples posibles naufragios morales, a los que da ocasión la vida humana. Esta actitud dicen que les llevó a la inmortalidad junto con su creador Baltasar Gracián, pues en El  Criticón explica  “la relación que va a darse…entre Andrenio, sólo crecido en la naturaleza, niño sin saber hablar aún, y Critilo, experimentado en la prudencia y mostrador de ella”.

Gracián sin comparar a Andrenio con Rómulo y Remo, también criados por las fieras, concretamente por lobos, se ve impulsado por las clásicas epístolas de Séneca a Lucilio y parece compartir con Erasmo el Elogio de la Locura, para demostrar “ el carácter ficticio y engañoso que presidía la universal locura humana”. Escribe “hay a veces entre un hombre y otro casi tanta distancia como entre el hombre y la bestia, si no en la sustancia, en la circunstancia, si no en vitalidad, en el ejercicio de ella”.Coincidía este pensamiento con los principios de la Contrarreforma, que del pecado original hacía una clara condición de los humanos. Ya se habían pasado con los siglos aquellos viejos “dichosos tiempos”, que Cervantes había ya dado por acabados, al terminarse aquella época en que los hombres “ no conocían las palabras tuyo y mío”. Gracián ante tan graves  problemas que se presentaban al hombre, sintió la necesidad de escribir, ya que su vocación se lo pedía y resultó ser un gran escritor, basándose en los escritores antiguos, como Séneca, Tácito, Platón, Aristóteles, Marcial y en los refranes recogidos por el pueblo a lo largo de los siglos y trató de educar  los “ojos del alma”, para que existieran muchos seres humanos que supieran sobreponerse al mal comportamiento, porque “hay a veces entre un hombre y otro casi tanta distancia como el hombre y la bestia; si  no en vitalidad, en el ejercicio de ella”. Se preocupa Gracián  de que los hombres puedan leer sus libros, pues necesitan conocimientos para defenderse de los otros y por eso no elige para combatir la injusticia humana procedimientos como el “apartamiento”, la elevación del espíritu ni el recogimiento ni exalta el espíritu del Evangelio. Pero Baltasar Gracián al darse cuenta de la maldad del enemigo de Lorenzo, que era “justo equitativo y saludable” se da cuenta de que tiene necesidad de convertirse en un héroe evangélico,  pues dice: ” no puede la grandeza fundarse en el pecado, que es nada, sino en Dios que lo es todo”.Y al final de su Oráculo Manual y Arte de Prudencia dice que al hombre “tres eses hacen  dichoso: santo, sano y sabio”.  Pero el mismo Gracián reconoce que hay personas perversas, que hacen que la diferencia con otras discretas con su voluntad y entendimiento, que ven crecida su discreción con su juicio y su ingenio, al decir: ”hay a veces entre un hombre y otro casi tanta distancia como entre el hombre y la bestia; si no en la sustancia, en la circunstancia, si no en vitalidad, en el ejercicio de ella”.

Y en los diálogos que tenía con su perseguidor, Lorenzo utilizaba su sabiduría y su discreción, que no eran atendidas por él y su sabiduría y su discreción se veían atacadas por los tormentos, que tuvo que aguantar imitando a Cristo, como “la cárcel, azotes con escorpiones, varas y cordeles emplomados, planchas de hierro hechas ascua. Por último fue asado vivo en unas parrillas, donde consumó el martirio”.

San Lorenzo fue hijo de los santos Orencio y Paciencia y le dieron una educación muy cristiana y correspondió a ellos con “una inclinación como nativa a todo lo que era virtud”. Su corazón era tan “noble, intrépido y generoso”, que Baltasar Gracián encontró “en nuestro cristiano un héroe”.

Y así lo alaba y proclama como héroe con su estilo exageradamente barroco en su obra El Héroe: ”Mas apreciando los héroes verdaderos, equivocan en Augustino (San Agustín) lo augusto con lo agudo y en el lauro (Lorenzo) que dio Huesca para coronar a Roma compitieron la constancia y la agudeza”. La palabra Lauro está relacionada con el laurel, que ya entonces y ahora sigue empleándose para fabricar coronas triunfales para los santos y para los héroes en general. Dice que Huesca dio un Lauro o un Lorenzo para coronar a  Roma, donde en la iglesia de San Lorenzo compiten “la constancia y la agudeza”, por ejemplo en el mármol que los fieles romanos exhibieron, manchado con la sangre del mártir San Lorenzo, hace ya cerca de dos mil años y que aún ahora está expuesta a los fieles.

Hay que admirar también la “constancia y la agudeza” de los oscenses, que en un cuadro de la sacristía de San Lorenzo, pensaron pintar a San Sixto con San Orencio y Santa Paciencia,  donde hoy se encuentra situada la Ermita de Loreto, donde cultivaban sus tierras. Estaban allí entregando a San Sixto  a su querido hijo, al que vino a buscar ese San Sixto II, que fue Papa. También demuestra agudeza la ciudad de Huesca al representar el fuego que abrasó a San Lorenzo, dándole a la fachada de su iglesia la forma de una parrilla.

El mismo Gracián se da cuenta de que entre los héroes hay algunos en los que “reina el corazón, en otros la cabeza; y es punto de necedad querer uno estudiar con el valor y pelear otro con la agudeza”

Como héroe, reconocido por Gracián, poseía “un corazón noble, intrépido y generoso”, pero San Lorenzo además pensó en la doctrina “que cura sorderas espirituales y protege a los cristianos contra las pérfidas doctrinas de los malvados”.

Hemos visto como San Lorenzo era santo, pero también era sano, pues había nacido en tierras vasco-ibéricas, que más tarde crearían el Reino de Aragón al “ que los extranjeros llaman la buena España”.”¿Qué te parece de esta nueva región?-dijo Critilo-.¿No percibes qué aires estos tan puros?.Así es, respondió Andrenio.¡Qué buen puesto éste para tomar alimento y asiento!”. San Lorenzo estaba acostumbrado a repartir alimentos entre los pobres de Roma  y tenía no sólo cuidado para que sus prójimos pudieran comer, sino que observando uno de los cuadros de la sacristía, se ve como se preocupaba por su higiene y por la limpieza de sus ropas, al contemplar a San Lorenzo arrodillado en el suelo, en el que lava a un ser humano, no sólo como su prójimo sino como hijo de Dios, como él mismo.

Y como hermanos consideró a los habitantes de su ciudad natal,  la Osca que estaban romanizando y también a ellos quiso combatirles el hambre del espíritu, pues a ellos les envío el Santo Grial, para que comieran y bebieran el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Y los oscenses conservan la tradición de estas historias y leyendas, como lo dejan ver, cuando la Cofradía del Santo Cáliz sale cada año en la procesión del Viernes Santo.

Y se ve también esa constancia leyendo la Crónica del Alba de Sender, en la que coincide con Baltasar Gracián al decir que “los tres hombres y mujeres más necesarios al fundamento de la grandeza son los santos, los poetas y los héroes”.Añade:”De tres clases de hombres (y mujeres), está hecha de fortuna y de gloria esta tierra. Los unos  con  ... su corazón amoroso de Dios y de los hombres…su disposición a ayudar a los demás y vivir sin tener más presencia que la sombra de las virtudes. Estos hombres son los santos”.

Y son constantes los oscenses en el culto a San Lorenzo, porque siempre se ven personas que suben a Loreto a rezarle al santo y cuando pasan por la Torre de Farina, ante una cruz que hay al lado del camino, se vuelven de espaldas y lanzan piedras sobre la base de la Cruz, como aquel que quiere hacer olvidar lo que se hizo sufrir al santo. Y en  tiempos de Felipe II, imitándole en la elevación del Monasterio del Escorial, levantaron, con su ayuda, el Monasterio de Loreto.. Y es que hay una identificación de los oscenses con su Patrono, porque ven en  ´´ él un vencedor” y no sólo con laurel, sino con albahaca; el pueblo quiere mantener verde, como las flores el recuerdo de San Lorenzo y para ello renueva su verdor, llenando de albahaca todas sus imágenes y arrojándosela cuando pasa su imagen en la procesión laurentina. Y es que esa albahaca con su color y con su aroma recuerda a los oscenses que es como un remedio “eficaz de muchos males”, contra los que el santo lucha, entre otros “cura las sorderas espirituales y protege a los cristianos contra las pérfidas doctrinas de los malvados”.

Y no sólo manejan los oscenses la albahaca ante las imágenes y en la procesión, sino que la llevan los mozos en el bolsillo de su blanca camisa y las mujeres en el pelo, cuando van a los toros y a las fiestas. Pero lo que más impresiona es ver como en tanto que prolifera el color verde y el aroma de la albahaca, en la iglesia de San Lorenzo y en todas las calles de Huesca, cuando  vas el día diez de Agosto al Cementerio, se ven ramos de esa albahaca por multitud de tumbas de oscenses, ya pasados por este mundo, pero que sus hermanos y amigos y descendientes los quieren tener unidos a su Santo Patrono San Lorenzo. Ellos, allá arriba ya gozan  de su presencia, pero la albahaca en el Cementerio, une a los oscenses vivos con San Lorenzo.

Los héroes y los santos son inspiradores del arte y al llegar San Lorenzo se escuchan orquestas, bandas de música y el pueblo canta jotas y la danza se pasea por las calles de Huesca y los danzantes golpean con sonidos metálicos sus espadas y con sonido de golpes de madera sus palos y saltan y se contraen y se estiran al son de la música, que entusiasma a la gente y entra en un éxtasis de gozo cuando llegan los danzantes y se ríen y lloran  y gritan con entusiasmo y al pasar, esperan que vuelva otro año, para unirse al Santo, para volver a pedirle sus gracias, que las obtienen porque tienen fe en el héroe y santo oscense y con él se identifican.

Según escribe Joaquín Lomba, en Aragón ha habido varios hombres de distintas religiones que se han esmerado en ser maestros del espíritu. Tenemos en primer lugar a Avempace, musulmán de Zaragoza, donde nació el año mil ochenta y cinco. Fue el filósofo que dio cuenta a Oriente y a Occidente de las doctrinas de Aristóteles. En su obra El Régimen del Solitario dice: ”Con la corporeidad el hombre es un ser existente, por la espiritualidad, es más noble; y por la intelectualidad es un ser divino y perfecto. Así pues, el que tiene sabiduría, es necesariamente un ser perfecto y divino”.Este Avempace influyó en la obra del Criticón de Baltasar Gracián.
Abu-Fahm ibn al-Tabban era otro zaragozano que escribió: ”La razón y la fe son dos luminares-que el alma humana restauran y sus ojos aclaran.-Enseñaron los entendidos varones de consejo,-que la razón es el luminar del alma,-y le proporciona en todo momento escondida luz;-gira a su alrededor a fin de enseñarle-a andar del Señor por los rectos viales”. Vemos como los musulmanes coinciden con Baltasar Gracián en el estudio de los libros que se cuidan de la razón y de la fe. El Alcalde de Huesca envió al Príncipe de Asturias el Criticón, para que pensara racionalizando sus pensamientos. Vemos como ahora que vienen de nuevo a España muchos musulmanes y se está estudiando la forma de que estudien su religión; en cambio se están estableciendo dificultades para la enseñanza de la fe en la que creyó San Lorenzo.

Ramón Acín, noventa años desde su fusilamiento

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