lunes, 14 de septiembre de 2026

Montearagón, monasterio y pantano



He sentido la dicha, al pasar por el Estrecho Quinto de ver como coronaban, con su tejado, la iglesia del Monasterio. He sentido el dolor, ya presentido, de que el pantano colateral a Montearagón, ha parado sus movimientos constructivos. A lo largo de la Historia, ésta nos ofrece hechos bellos y justos y hechos lamentables; entre los primeros está el de que a Sancho Ramírez le viniera la idea de levantar el castillo de Montearagón a una legua de Huesca, lo que logró el año 1089. Entre los hechos lamentables es que a dicho rey, se le ocurriera dar la mezquita de Huesca a su propia obra, a saber al Castillo-Monasterio de Montearagón. Esta donación hizo que el día en que se conquistó Huesca, estallase una disputa entre el Obispo Don Pedro y Simón, primer Abad del Monasterio, tardando veinte días en conseguir la Mezquita para el Obispo, a fin de convertirla en catedral, entregándole al Abad la capellanía de la Azuda. Estuvo muy bien que Sancho Ramírez construyera el Castillo y fue lamentable la lucha entre los obispos y los abades por obtener beneficios y poder.
No siempre discreparon ambos poderes, pues dice Don Antonio Durán, citando un documento del siglo XII, lo siguiente: “Sería gracias a los buenos oficios del Rey, que el Obispo Esteban y el Abad Berenguer concordaron solucionar la colisión de derechos eclesiásticos en los nuevos riegos del Guatizalema y del Alcanadre”.
Es bonito repasar la Historia de Huesca  y ver como Montearagón, en una época medieval, con el fin de repoblar las cuencas de los ríos Guatizalema y Alcandre, ponían en riego las tierras de Burjamán,de Presidena, Cachicorba y de Juvierre, que tomaron el agua de la Almunia de la Reina. Resulta más feo contemplar como en la parte alta de estos ríos, por ejemplo en La Almunia del Romeral, que hoy está debajo del pantano de Vadiello, no se prosperó en mejorar los riegos de los árabes.
En 1918 se inauguró el pantano de Belsué, precursor del que ahora se pretende hacer en Montearagón, en el río Flumen. Cuando lo estaban construyendo ya profetizaba Mairal de Belsué, labrador, el escape de sus aguas, gritando a sus trabajadores, que lo conocían, que se parasen porque se hundiría su obra. Es fácil pensar que lo mismo pudiera suceder en el pantano de Montearagón y algo han encontrado, que les lleva a robustecer los cimientos y la presa y , además, están escarmentados por lo que está sucediendo en el pantano de Calcón, que también , al parecer pierde agua( ¿será verdad?.
Algo ha tenido que ver Montraragón, en fechas anteriores a la de la construcción de dichos pantanos con los riegos, como dice Don Antonio Durán en la anterior frase, que he citado sobre el concordato entre el Obispo Estaban y el Abad Berenguer, sobre los riegos del Guatizalema y del Alcanadre. “¿Qué  otros poderes han tenido que ver en los riegos de Aragón, quienes han influido en los riegos de Zaragoza y de la pobre Huesca, y como se ha procedido a hacer  lo contrario de lo propuesto en el proyecto de Vadiello?. Son preguntas importantes porque para que una ciudad sea importante, ha de tener agua abundante para su consumo, para su industria, para el turismo y para el riego de la tierra, pero no sólo para la capital, sino para las zonas, cuanto más amplias mejor, que la rodean. Debía de haber riego desde Ayerbe  hasta Almudévar, desde Apiés hasta Sesa y desde Arguis hasta Tardienta, para formar la gran zona de la capital de Huesca. Zaragoza se aprovecha desde el Ebro y su Canal Imperial, de los ríos Aragón y Gallego de Huesca y otros ríos de su provincia, hasta el punto de que algún bromista,  la llama “Zaragón”.En cambio a Huesca que está bajo Montearagón, la llaman “Huesqueta”.
Vadiello se promocionó en 1911 y se hizo un proyecto de riegos de toda su zona de influencia, paro se inauguró en 1973, que ya no podía suministrarse, en ocasiones a su población y se rompieron los proyectos de 1911. Resolvieron el problema temporalmente, pero se quebró el progreso en el Somontano oscense hasta Angüés, con el pequeño pantano de Calcón, que,  para colmo de males, dicen que se va.
Ahora se estaba construyendo el pantano de Montearagón, pero se  pararon sus obras; ¿por qué? , por falta de dineros o por el peligro de que fallasen sus estructuras.
Hemos visto como Montearagón se arreglaba con el Obispo de Huesca y coincidían en los riegos del Gautizalema. Después se ha roto la capacidad creativa de los gobernantes civiles para la zona de Huesca y veremos, si en adelante Siétamo, como cabeza del Arciprestazgo de Montearagón, consigue verse regado.
El 24 de Julio de 1996, dice el Diario del Altoaragón que los “municipios del Pirineo constituyen una asociación para defender sus derechos”. ”Se trata de reivindicar una política específica de Montaña, desde el Pirineo Aragonés, con el apoyo de todas las fuerzas políticas”, para conseguir participar de algún modo de los beneficios que producen sus aguas, en el resto de Aragón. Si los pueblos productores de agua, que casi no pueden regar, se unen para exigir derechos, Huesca y su comarca no aprovecharán los ríos que pasan por su zona, como el Gallego, el Flumen,el Guatizalema y el Alcandre, ni los pantanos ya creados, como Vadiello o los recientemente construidos, como el de Montearagón. Aragón baja del Pirineo y sus aguas de no aprovecharse en sus tierras, se escaparán a otras o al mar, por tanto hay que aprovecharlas. Si porque por la Montaña se ha de abrir el paso desde Europa hasta Africa, y los montañeses verán enriquecidos los Pirineos, con el tráfico desde Europa a España, para abonar los campos y de los alimentos de dicho campos, que se exportarán a Europa. Así lo soñó el aragonés Joaquín Costa.
Cuando veía reponer tejados en la iglesia de Montearagón, me preguntaba si se acabaría también su pantano. No sabe el pueblo lo que pasa con las filtraciones de agua que hacen que se pierda, pero un señor  del pueblo de Fornillos, proclama que el agua de la fuente que mana debajo del pueblo, nunca la acoge el fondo del pantano, porque mientras está bajando, se va filtrando.
Ya se ha colocado el tejado en la iglesia de Montearagón y uno se pregunta ¿se terminará el pantano sin fallos?. El Monasterio y el pantano son vecinos, pero no sé, si se han dado beneficios entre ambos, en los presupuestos.

Ahora no podemos seguir el consejo del escritor Manuel Huerta Marín, que dice: ”Descúbrete ante el Monasterio de Monte-Aragón, recinto de abades sapientes, albergue del saber, sede del Consejo de los Grandes y archivo de las crónicas gloriosas y “fazañas”, pero esperemos que Huesca reaccione con un nuevo pensamiento de sus dirigentes, para que Huesca se riegue y sus comarcas, entre otras las del Guatizalema y sus zona, teniendo como tiene acabado su pantano.     

jueves, 10 de septiembre de 2026

Aún nos quedan las ranas


 La Grenota.

No sé que tiene la rana, tan verde tan simpática, que cantando su cu-cú a las orillas del agua, hacía que el caballero con su capa y su sombrero, se descubriera ante ella. También se enfadó la rana, cuando pasó una señora, que iba comiendo “esquerola”; cuando le pidió una hoja, no la quiso dar; la cogió del moño y  la  echó a rodar.La llaman “grenouille” en Frania y en nuestras tierras oscenses la llamamos la “grenota”. En Ayerbe, no hace mucho, jugaban a la “grenota”; era una rana de hierro, de hierro de fundición y la pintaban de verde, dejando abierta su boca por la que echaban distantes, unos discos metálicos, que a fuerza de entrar en ella, le despintaban el rojo de sus fauces y su lengua.Las ancas de nuestras ranas son un plato muy sabroso y prestan su agilidad a los músculos humanos y hay quien dice, por aquello de que  “a veces las ranas se vuelven peces”, son útiles al hombre político, para sus metamorfosis.No conozco de este anfibio propiedades curativas, basadas en sus órganos, ni glándulas endocrinas, pero es notorio a las gentes que influye  en la curación de golpes, roces y heridas, que se producen los niños. Invocaban a la rana, aquellas viejas de antes, cuando los niños lloraban, aquejados por sus males, con esa copla sencilla que a todos enamoraba: ”Cura, cura, mal de rana, si no te curas hoy, te curarás mañana”. El mal seguía su curso, esperando ese mañana, pero los lloros cesaban como por arte de magia.¡”Siña” Concha, ”siña” Concha, cuantas veces me cantaste esta coplilla, que reza: ”cura, cura, mal de rana!. Ha llegado ese mañana, un mañana muy lejano y aún me acuerdo de tu canto, y me sirve de consuelo y me ayuda a curar otras heridas, que no se dan en la piel, sino más bien en el alma.Las pobres ranas se acaban,  las que en las balsas saltaban, las que en el río croaban, amantes de los pobres renacuajos, “los cabezudos del agua”.El sapo canta el cro-cró y la rana su cucú. El sapo, más egoísta, está cantando ese cro, que es como un yo monótono, pero la rana amorosa, siempre está diciendo tú. Cuando llegue la calor, acude al oscurecer, bajo los cielos nocturnos, tachonados por estrellas, a escuchar en el ranero de juncos y de espadañas, el cu-cú, cu-cú de miles de verdes ranas, que es como un himno sencillo, que le canta a la esperanza.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Saber y pensar.




La noche del día veinticinco de Septiembre, viendo la Televisión, salió Stephen Hawking y entre otras muchas cosas de pensamiento profundo, dijo que habría que buscar otro lugar distinto a la Tierra, para que los hombres pudieran habitarlo. Tenía razón porque en este mundo se está masificando la población, como vemos por ejemplo, con el pueblo chino, que se extiende por el mundo y parece ser que resultará difícil que la vida de los hombres sea justa y pacífica. Eso ya lo tenía bien pensado mucha gente, como mi amigo Carlos Torres, que va también en silla de ruedas e igual que Hawking tiene el cuerpo lento,  pero la cabeza rápida y con rapidez pensó que allá arriba o allá abajo o donde quiera que estuviese el hombre, volvería a reproducirse y a masificarse otra vez. ¿Por qué el hombre, que no ha de vivir mas que un pequeño espacio de tiempo a nivel  individual, se preocupa tanto de la Humanidad en su conjunto y de la conservación de su especie ?. Si nuestra vida es tan corta, que el porvenir de toda la Humanidad futura, no parece ser que nos afectará, tiene que existir al menos una solidaridad entre todos los hombres. ¿De qué  naturaleza?, ese es un tema para pensar. Yo pensé en el Diluvio Universal, porque de la misma forma que Hawking, se daba cuenta de que el hombre tiene que cambiar de planeta o de lugar para seguir su existencia, el Señor, creador del hombre, pensó en acabar con su especie, porque no se portaban bien. Dios perdía la paciencia de aguantar el mal comportamiento de los hombres a los que había creado libres para que eligieran entre el Bien y el Mal. Y pensó en el Diluvio Universal, pero su gran bondad se dio cuenta de que había hombres buenos, como Noé y por salvarlo a  él y a su familia, le sugirió el Arca. Sobre ella se salvó, pero en tiempo posterior, se volvió a masificar la población y esta volvió a comportarse contra las normas de comportamiento divinas, pues en el Génesis, pone que “bendijo Dios a Noé y a sus hijos y les dijo: ”Procread y multiplicaros y llenad la tierra”.Se volvió a masificar la población humana sobre la tierra y decidieron sus miembros levantar la Torre de Babel, para evitar ahogarse con otro diluvio.Y el Señor, según la Sagrada Biblia, exclamó:”He aquí que forman un solo pueblo y tienen todos una misma lengua…Ea, bajemos y confundamos allí su lengua, a fin de que nadie entienda el habla de su compañero” y cesaron de construir la ciudad”.”Sem tenía cien años  cuando engendró a Arpaksad, dos años después del diluvio. Y vivió Sem después de haber engendrado a Arpaksad, quinientos años”. Un estilo bíblico parecido debe tener Hawking, pues intentó que sus días durasen cuarenta y ocho horas y quería ir a descansar cada dos días“.Hawking dijo que a él no le importaba llevar unos cuarenta años soportando la enfermedad y Carlos Torres, el oscense, sentado en su silla de ruedas afirmaba, como buen estudiante de Matemáticas, que era más importante pensar que saber. En España se sabe lo que pasó con el diluvio y con la Torre de Babel, pero no se ha pensado que la multiplicación de lenguas, todas al mismo nivel, podrían acabar con España, como acabaron con la Torre de Babel. Sabemos que en el mundo se dio el diluvio, pero ha vuelto otro de abundante dinero, que todos los hombres deseamos y buscamos Los grandes constructores y los bancos se  preguntaron : ¿Cuánto gana un trabajador en toda su vida?.Para algunos calcularon que cincuenta millones de pesetas, para otros setenta y los constructores se los pedían a los que necesitaban piso y los bancos se las dejaban en su ciento por ciento y a veces más. Sabían la máxima cantidad de dinero que podrían obtener pero no pensaron que después subirían los intereses y se arruinarían los que habían obtenido tales créditos y algunos bancos también las iban a pasar mal. Hawking por eso, entre otros motivos dice que es necesario buscar otro planeta para que la Humanidad viva en paz y Carlos Torres, autor de un magnífico libro de Matemáticas, dice que no le importa sacar dinero de él, que lo que quiere es que lo estudien los sabios, para buscar un mejor futuro para la Humanidad.

martes, 8 de septiembre de 2026

RELOJ





Le dedico este escrito al maestro de escuela, que en mi pueblo natal, me enseñó las primeras letras. Yo vivía feliz en mi pueblo, desconocedor de toda malicia. Un día, para mí, un día, no un día determinado del calendario, mi padre me cogió del brazo y me llevó a la escuela. Ese día, que para mí, era como todos, limitado por el alba y el ocaso, resulta que era la fecha, que el calendario señalaba como comienzo del curso escolar. Entonces me enteré de que el calendario era un tirano y no un cartón, en el que San Antonio sonreía a un niño gordito, y donde habían pegado un taco de hojas numeradas. Después de percatarme de esta servidumbre, empecé a notar la del reloj, que desde la torre de la vecina iglesia, me marcaba, cada día, la hora de entrar en la escuela. En ella, me enteré de que cada día tenía uno más y uno menos, en una palabra que los días estaban contados, porque el taco del calendario estaba numerado; cada día se arrojaba un papel al hogar, ardiendo presuroso y se iba tornando el taco más flaco con el paso de los días, como la abuela Juana se secaba con el paso de los años. Y volviendo al calendario, me incorporé al fin, resignado a su tiranía, llegando a colaborar en su dictadura, arrancando yo mismo las hojas y empecé a sentir curiosidad por el otro tirano que me marcaba la hora de entrar en la escuela: el reloj de la torre. Me hice amigo del sacristán, que me subía a la caseta de la maquinaria y allí  en lo alto de la torre, veía el engranaje de las ruedas, escuchaba el tic-tac sonoro y los golpes del martillo en la campana María y me admiraba que la campana se llamase así y de que una de las ruedas se llamase Catalina, como la luna y como una vecina. Me preguntaba como se movía aquel mecanismo y el sacristán me decía que las pesas, con su peso, hacían aquel milagro. El maestro en la escuela nos había explicado que no hay reloj sin relojero ni mundo sin Creador y yo amaba aquel mundo y trataba de relacionar el calendario con los días, las pesas con el peso de los años que hacían ir hacia atrás a los hombres y en cambio el peso de las pesas hacía caminar el reloj hacia adelante. Se mezclaba en mi imaginación la rueda Catalina con la Sra. María y esta con la campana María, el peso de los años de la abuela Juana con el peso de las pesas del reloj, el toque de las doce del mediodía con el paso de ese peso de las pesas del reloj y ese  toque de las doce del mediodía hacía brotar en las gentes sencillas,  el rezo del Ave-María y hacía recordar la mecánica del reloj dirigida por el relojero y el mecanismo del mundo por el Creador. Yo contaba estas cosas al maestro y él sonreía complacido y contribuía con sus palabras a hacerme ver el mundo por su lado amable y placentero.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Los pueblos se acaban



La vida de los pueblos se va acabando poco a poco, porque en el Ayuntamiento de Siétamo quedan en el núcleo de Arbaniés muy pocos habitantes, ya ancianos y muchos se han muerto, como la señora Carmen, dueña de una hermosa casa con unas rejas de forja artística. Le dio al pueblo un céntrico y hermoso lugar para construir una piscina. En Castejón de Arbaniés, que prácticamente se está acabando, pero a pesar de su terminación, van acudiendo castejonenses, a la vieja Escuela, que convirtieron en un hermoso salón, donde acuden a conversar algunos antiguos habitantes, que se marcharon a Huesca y no pueden olvidar su hermoso pueblo, Castejón, desde el que se contempla la Sierra de Guara. Allí va con mucha frecuencia la que fue buena Alcaldesa de Siétamo, Marina Viñuales. Hacia el Este de Siétamo se alza el noble pueblo de Liesa, que en siete pórticos de siete casas, se exhiben siete escudos infanzones. Dentro de una iglesia, en la que se ven hermosas pinturas, tal vez románicas y saliendo hacia Ibieca, se pasa por debajo de la Ermita de Santa María, de donde se llevaron un cuadro románico, que representaba el juico y martirio de San Vicente, a Huesca capital. He conocido en Liesa a muchos, entonces ancianos, que se fueron a otro mundo y hoy, cuando llegas al pueblo, ya no tienes con quien recordar tiempos pasados. En Siétamo, con el Castillo-Palacio desaparecido, se hicieron numerosos chalets de los que unos están poblados, pero muchos vacíos de vecinos. Son dos las partes de su población, una la antigua y otra la más moderna, que compraron sus numerosos chalets y a ellos van a dormir muchos y otros acuden a comer o a cenar y a llevar sus hijos a la Escuela. La población clásica, va como la de Arbaniés, Castejón y Liesa, desapareciendo poco a poco, en tanto la población nueva, una parte de ella, sigue viviendo en Siétamo con constancia, en tanto otra parte va desapareciendo, en algunos casos vendiendo sus recién compradas viviendas. La gente antigua se trata, conserva la amistad, pero a pesar de sus costumbres, tiene cerradas las puertas de sus casas, que antes siempre mantenían abiertas, y han hecho desaparecer las gateras, por las que entraban y salían los gatos. Los nuevos habitantes, en su mayoría, han hecho amistad con los clásicos moradores de Siétamo, en tanto bastantes no se comunican ni con los viejos ni con los nuevos. Les parece que están poblando un pueblo dormitorio. Ya van quedando menos labradores y ganaderos, que sienten que los nuevos digan que sus animales ensucian y hacen que huela mal el ambiente. Yo,  en esta tarde lluviosa y oscura, he acudido a ver a la señora Joaquina de Bruis, de apellidos Larraz y Latre. He venido a verla porque se ha caído y se ha roto un brazo. Al entrar en el patio de casa, he encontrado un gato que quería salir de casa, pero no podía por carecer de gatera para hacerlo. Los gatos necesitan entrar y salir, pero sin gatera ven su vida entristecida. He subido a la sala, donde se nota un agradable calor, producido por un hogar en el que arden tizones de carrasca, como ardían en esos hogares, ya hace siglos. Pero alrededor del hogar, que con el fuego de la leña, reparte el calor y en su alrededor, estaban mujeres y hombres con apellidos de toda la vida, a saber, Borruel Caborbaya, Lobateras Arnillas, Carmen de Gaspar y yo con el apellido Almudévar Zamora. Los viejos pobladores de Siétamo nos necesitamos los unos a los otros  y Joaquina es la mujer de Siétamo más ligada con la amistad de todos los habitantes, los antiguos y los nuevos. Es una mujer que ha trabajado toda su vida, unas veces conduciendo la “tocina” a Castejón a cubrirla con el verraco, que allí mantenían, otras veces trabajaba en el Molino Viejo, cogiendo verduras y frutas. También recogía dulces, litones, fajos de leña por el monte, cuidaba las gallinas y los pollos, que todavía conserva y cuando iba a la playa, se traía pichones blancos, que en dicha playa le regalaban los guardias municipales. Joquina ha sido aficionada a la literatura del pueblo, pues sabe un romance compuesto por su padre, de los bueyes que llevaban a “apajentar” por cerca del río. También se acuerda de las letras de numerosas jotas que cantaba su padre. Es pariente del cantor humorístico Carlos Latre, que en Barcelona cultiva lo que Joaquina ha cultivado toda su vida. El padre de Joaquina compuso y cantaba este romance: ”El oficio de boyero es un oficio muy chulo/ toda la semana labra y el domingo, lo primero./ Lo primero es ir a misa, lo segundo es almorzar/lo tercero es el pensar, dónde hay que ir a hacer mal./ allí en las huertas del Piojo, hay un alto panizar. / ¡Entra negro y entra blanco!, porque allí,  os podréis hartar./Nos sacamos la baraja, nos ponemos a jugar./Mora se jugaba un duro, Labarta sólo un real,/ Moreta el pan de la alforja, por no llevar capital. Ahora en que los pueblos van cayendo poco a poco, se podría volver a cantar la misma jota, con la que se quejaban, después de la Guerra Civil: ”Siétamo ya no es Siétamo/Siétamo de mucha fama,/ un labador sin cubierta/ y una torre sin campanas”.

domingo, 6 de septiembre de 2026

OLIVITO Y OLA



Hay personas, unas aragonesas y otras procedentes de esta zona aragonesa, que se apellidan Olivito. Todos queremos saber de donde venimos y a donde iremos a parar o a vivir eternamente. Yo soy nacido en Siétamo y siempre ( mi pequeño siempre) he conocido los campos que en otros tiempos formaban parte del desaparecido  pueblo de Olivito. Y yo observaba que en un campo, que se encuentra debajo del principio de la carretera, que baja desde Siétamo hasta Caspe, pasando por Alcalá del Obispo, Argavieso y Novales, donde se une con la carretera Huesca a Sariñena, se encontraban trozos de  mosaico, y partes de objetos de barro, destinados a utilizar en las casas de aquel entonces por las familias. En dos veces, encontramos con mi vecino y amigo Carmelo Puyuelo, ya difunto, las dos piezas de piedra, de forma redonda, de un molino de mano, que en tiempos primitivos, usaban para moler cereales, para hacerse el pan con que se mantendrían. También molieron bellotas, pero no creo que con este molino tan pequeño, se pudieran triturar. En ese campo, me parece, que  estuvo asentado el pueblo o más bien aldea de Olivito, porque está al lado  del camino o más bien cabañera, por su anchura, que baja desde Siétamo hasta el Barranco de La Ripa, para subir después a la meseta del Saso, que por el Este limita con Ola, con el Monte de Monflorite y con el monte de Tierz. Quedaba Olivito encima del Barranco, como se conoce ahora a este río poco caudaloso, que tiene otros dos nombres, uno de los cuales es río Botella. Viene de Bandaliés, cruza la Carretera General N-240, donde acababa el monte del pueblo, también desaparecido, de Quinto, baja después por el hoy monte de Siétamo,  antes de Olivito, para pasar por Ola, donde se ven dos cauces, porque en el siglo XVIII,  se desvió el barranco debido a unas enormes tormentas. Por la cabañera o camino que va de Siétamo al Saso, se ha levantado y se contemplaba, hasta hace unos seis o siete años, en el límite entre dicho camino y el solar,  un poco más elevado de Olivito,  una pared pétrea, muy bien levantada,  pero que al recibir un vecino la finca de Olivito por la Concentración Parcelaria, optó por derribarla. Era una buena tierra, llana y encima de ella todavía queda un pequeño tozal, poblado de carrascas, donde yo creo que estuvo situado Olivito. Con el arado redujo el pretendido solar, pero todavía se puede, sobre él, reflexionar de la larga historia de tan pequeño pueblo. Cuando se llega por la cabañera al fin, entonces de la pared de la finca, al lado del Barranco, he bebido varias veces agua en un manantial, que surgiendo de la pared, desaguaba en el Barranco. Aquella fuente no era fija, como tampoco el curso del Barranco,  que unas veces se desbordaba y otras en cambio se secaba. Mirando desde el valle, al Norte, se contempla el Monasterio-Castillo de Montearagón, cuyas campanas, cuando las hacían sonar, se escuchaba su sonido desde Olivito.Al Sur se encuentra Ola, al Este unos prolongados y elevados tozales, que acogen, al otro lado,   a Siétamo y al río Guatizalema y por el Oeste se eleva un Saso, del que Olivito tenía su parte. El cauce del Barranco es un tanto profundo y de sus orillas se desprende de vez en cuando algún trozo de tierra arcillosa. Se nota que no hace muchos años el cauce del agua era más elevado. Y esta visión me la confirmó mi padre, diciéndome que esto ocurrió,  cuando en Ola se hizo en dos el cauce del Barranco, por una enorme tormenta que excavó mucha tierra. Antes regaban cuando bajaba agua, pero desde que ocurrió la enorme tronada, se ha hecho difícil elevar el agua hasta los campos,  para regar. En la Historia de Aragón de Ubieto Arteta dice de OLIVITO, que es un despoblado cerca de Siétamo. Fue Lugar en 1495, perteneciente a la Sobrecullida de Huesca. ”En 1646 de encontraba en la Vereda de Huesca. En Marzo de 1099 Pedro I de Aragón dio al Monasterio de Mortearagón la iglesia de “Olevito. El 22 de febrero de 1389 era de Miguel de Gurrea”. “Fue fuego (1543); 1 fuego (1609); 1 fuego ( 1646). Después despoblado”. Se sabe que Ola estaba poblada por moros, que fueron expulsados por el año 1613. Se supone que lo mismo debió ocurrir en Olivito, donde al expulsar a los moriscos en aproximadamente los mismos años que en Ola. Estos  datos los da Ubieto  Arteta diciendo que en 1609, sólo existía en Olivito un fuego. Pero fue por aquellas fechas con ligeras diferencias, cuando fueron expulsados los moriscos de Ola. ¿Se fueron marchando de Olivito sus habitantes antes de dicho año de 1613?, o es que ya Olivito estaba casi despoblado. Encima de la vía romana, que de Huesca iba a Siétamo, se encontraba una casa de campo, en el antiguo término de Olivito y ahora en la partida del monte de Siétamo, también llamada Olivito. Se encuentra cerca del miliar sexto, antes de llegar al séptimo, que coincidía con Siétamo, cuyo nombre deriva del latín Septimus. Era de la familia de Emiliano Boira y su dueño, al acabar la Guerra Civil, vivió en Madrid, desde donde venía por Siétamo,  cada año. Cuando murió venía su elegante esposa. Fue destruida dicha casa y todavía se encuentra sus ruinas en la finca,  que compró Sebatián Grasa, que bajó de Salinas de Jaca, el antiguo, a vivir en Sietamo. Es difícil dilucidar si Olivito estaba al Sur de Siétamo, al lado del Barranco y con una fuente, como yo creo y como dice Ubieto Arteta, al lado de una vereda.  Yo creo que Olivito estaría mejor con su barranco,  con el que regaría y con su fuente, además muy cerca del pueblo de Ola, que parece ser que algo tienen que ver entre sí, la raíz de Ola y la de Olivito. En el Pirineo por el río Gallego, se encuentra Oliván, cuyo nombre también tiene que ver con los de Ola y Olivito. En la provincia de Huesca se ha hablado el vasco, el latín, lenguas visigóticas y árabe. Entre otras terminaciones de las palabras, se encuentran las de eto-eta, unas veces y en ocasiones se transforma eto en ito; y yo he experimentado en la Sierra de Guara, encima de Siétamo, que al Fragineto lo llaman también Fraxinito. Se llama antropónimo el nombre de una persona al cual se  añaden por ejemplo sus apellidos. Esto ocurre con el latín, pero no siempre las raíces de las palabras definen apellidos, por ejemplo Ola es el nombre de pila de Olit, Olite, Oliva, Oliván Y Olivito, que no corresponde a un apellido, sino que en vascón significa herrería. En el Valle de Echo se encuentra un nombre de Olidola, en que –ola en lugar de empezar la palabra, la termina, empezada por –oli, que es el comienzo de Olivito. En vasco se encuentran palabras que empiezan por Ola, como Olabarría y otras que acaban por –ola,  como Esnaola. Con Olivito parecen tener relación los nombres de Olit, Olite, Olive, Oliván. Son muchas las palabras, que en la Provincia de Huesca acaban en –ito  o en –eto, por ejemplo Nocito, Aineto, Cercito, Cheto y Echeto y Fragineto, según unos o Fraixinito,  según otros. Fraxín es una planta, pero yo ignoro los nombres adjudicados a las demás palabras. Tú,  que te llamas Olivito, busca con paciencia y constancia el significado exacto de tu apellido.

sábado, 5 de septiembre de 2026

El Santo Cristo en su capilla, adorado por la Madre Berride



Dijo el Señor Obispo Don Javier Osés  en la misa gregoriana de la Catedral, el día uno de Marzo de 1997 : ”Todo es templo para alabar a Dios. El Templo lo habitamos todos, en esta Catedral de piedras, como nosotros somos piedras de la Iglesia”. Efectivamente, todo es templo para alabar a Dios, pues muchos oscenses, que son piedras de la Iglesia, lo alaban cuando caminan por los montes y  por su misticismo se sienten hijos de Dios en todos los lugares por donde pasan. Y si alguno no se siente unido con Dios, de repente siente que  le pregonan la presencia del Ser Supremo desde la Catedral , que se contempla desde grandes distancias o desde San Lorenzo, Santo Domingo o por  la pequeña capilla de San Antón de Casa Güerri, en la Calle de San Lorenzo, por la que camina.  Por la parte oriental de la capital enseguida se observa el antiguo Castillo-Monasterio de Montearagón  y cerca de Loporzano,  debajo del Pantano de Vadiello, se ve, rodeada de olivos, la Ermita de la Virgen del Viñedo. Si sube por el Norte puede meditar sobre el convento de San Miguel y sobre la Virgen de Cillas o pedirle a Santa Lucía que le conserve la vista. Si va caminando por el Poniente desde la histórica Ermita de San Jorge, acaba su paseo  en  la Ermita de Loreto.   Y por el Sur verá la románica Ermita de los Dolores de Monflorite, unida en otros tiempos al Convento de frailes que ocupaban el edificio,  que más tarde se convirtió en la Zona. Vayas por donde vayas, te encontrarás oscenses que visitan esas ermitas y presidiendo desde arriba en la Capilla de la Catedral, está el Santo Cristo de los Milagros, “ardiente llamarada “, como lo llama el profesor Buesa, que reparte la luz sobre todos los templos que he citado y como dice Don Javier Osés, sobre “Todo el Monte de Huesca que es templo para alabar a Dios”.

Pero no sólo en la actualidad los oscenses van de ermita en ermita alabando al Señor,  como los romeros, sino que he visto romerías y peregrinaciones de las gentes de Huesca y de su Comarca. Unas veces iban a Loreto, que casi llegó a encontrarse en ruinas, hasta que lo restauraron y otras  a la Ermita de Jara,  reconstruida totalmente, movidos por la devoción  del hortelano Daniel Calasanz y de otros oscenses.

Pero ya casi no nos acordamos de antepasados oscenses, que recorrieron todas las ermitas citadas y tenemos en los años ya lejanos de 1.658  a la Madre Berride,  nacida en la Plaza de San Martín en una casa que tenía  una terraza y desde ella,  se veía la Ermita de Salas. Tenía por entonces la ilusión de ir a despedirse de la Virgen de Salas y su hermana se vio en la obligación de ayudarle a subir a la terraza, para despedirse de la Virgen y  rezarle una oración. Por la cara norte, miró hacia la Catedral, para decirle al Santo Cristo : ¡hasta pronto!. Es que la madre Berride amaba tanto a Cristo, Dios y Hombre Verdadero, que en la iglesia de Santa María de Foris, que también está en restauración, había un hermoso Niño Jesús  y ella se lo quería llevar consigo.  Su madre le dijo que Jesús se había entregado a toda la humanidad y ella podría amarlo siempre. Así ocurrió porque si de niña amaba al Niño Jesús, de mayor estaba unida al Santo Cristo de los Milagros, al que pedía por la paz durante la Guerra de Sucesión y para que lloviera, para que se fructificaran  las cosechas, que evitaran pasar hambre a los oscenses. En cierta ocasión acudió con el pueblo de Huesca a la Ermita de Loreto, para pedir la lluvia. Esta cayó tan copiosa que las autoridades, se quedaron a dormir en Loreto, pero la Madre Berride, aguantando la lluvia volvió caminando a su casa de la Plaza de San Martín. Cuando hay que ir a rezar al Santo Cristo, acuden a su capilla multitud de oscenses y de vecinos del Somontano y en cierta ocasión cuando por la noche caminaban de romeros algunos vecinos de Siétamo, al llegar a las Casetas de Quicena, cayó una fuerte tormenta. Se refugiaron los peregrinos bajo los aleros de una de las casetas del Barrio, pero salió uno de sus dueños y los hizo entrar en su domicilio. En otras circunstancias iba a visitar al Santo Cristo de los Milagros a su Capilla y entraba en éxtasis, en que pasó en algunas ocasiones, varias horas. Gozó desde niña del Niño Jesús, en la Iglesia que está al lado del antiguo Hospicio, hasta vivir éxtasis, acompañando al Santo Cristo de los Milagros en la Catedral. Pero, como buena oscense, recorrió la Ermita de Santa Lucia, la de Los Dolores de Monflorite y entre muchas más, la del Virgen del Viñedo, en Castilsabás.

 Según los racionalistas, cuando se acaba la razón comienza el sinsentido, pero Don Javier Osés, se daba cuenta de que, empieza el misticismo. Lo mismo le ocurría a la Madre Berride porque ella se daba cuenta de que  el fin de la racionalidad no conduce al sinsentido, porque, con su misticismo    veía que no se acababa la vida de la humanidad con la muerte de los que a sí mismos se llamaban racionalistas. Murió Cristo,  pero resucitó.  Y como creía en la continuidad de la vida humana, paralela a la vida eterna, profetizó que se crearía un convento de Dominicas Terciarias, que enseñaría y educaría a las niñas. Efectivamente sus seguidoras, como  la Madre María Lay, a los trece años de su muerte, abrieron el convento de Santa Rosa, pues un sacerdote, pariente de mi abuelo  Ignacio Zamora Blasco, dio el dinero para comprar una casa.    La razón no se ha perdido porque el Señor es la Razón Absoluta y se hizo hombre, se hizo el Redentor de los hombres y es venerado por los oscenses en el Santo Cristo de los Milagros, porque el misticismo ayuda al hombre a alcanzar, algún día la Razón. Esto parece que expresa la oración al Espíritu Santo, cuando dice: “Envía, Señor tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra”. Y entre los oscenses la mística los acerca a  la ermita  de   Los Dolores de Monflorite, a la iglesia de Santo Domingo, a la Virgen del Viñedo Somontanés, a la hermosa ermita de Salas y a Loreto, como la madre Berride, acudía a todas ellas a venerar a la Virgen y amarla como ella la amaba.  Porque la Madre Berride sentía en su corazón místico, una llamada, que la llevaba “a comulgarse a la iglesia Catedral y le infundió un especial amor a la Capilla”, donde los oscenses adoramos al Santo Cristo de los Milagros.


Montearagón, monasterio y pantano

He sentido la dicha, al pasar por el Estrecho Quinto de ver como coronaban, con su tejado, la iglesia del Monasterio. He sentido el dolor, y...