domingo, 8 de noviembre de 2026

Judeoespañol o idioma ladino



Expulsión de los judios de España.


El Edicto de Granada, expulsó de España en Julio del año 1492, a los judíos que no se convirtieran al Cristianismo. La mayor parte de aquellos judíos o sefardíes, optaron por la emigración, quedándose en España una minoría. Casi todos fueron admitidos por el sultán Bayaceto II, en el imperio otomano. Otros se fueron a Marruecos, a Holanda y a diversos países de la Europa Central. Los que se fueron a Marruecos, viajaron muchos, a través de las Islas Canarias a América. De Holanda nos ha quedado un gran recuerdo en Baruy de Spinoza, sefardita hispano- portugués, uno de los mayores racionalistas de Historia del siglo XVII. Y al leer sus pensamientos, se queda uno animado a estudiar la historia, para  “si  no quieres repetir el pasado, estúdialo”. Por todos los países árabes, europeos y asiáticos anduvieron los judíos,  pero a España, ya acudían judíos antes de la muerte de Cristo. Fueron llegando judíos, que al hablar  también en latín y sus dialectos castellano, catalán y otras lenguas, de su mismo origen, fueron llamados ladinos o latinos y sefarditas, y en la Península, llegaron a constituir una enorme población, tanto que llegó España a ser el país más poblado de judíos de todo el mundo.

¿Qué recuerdos tengo yo de los judíos?. De mi niñez, ninguno positivo, pues  se  hablaba de ellos muy poco, sólo alguna historia o cuento  de muy mal sabor.  Cuando llegaba la Semana Santa, salíamos, antes y después de la Guerra Civil de 1936, todos los niños de Siétamo,  a la calle provistos de matracas y carracas, que hacíamos sonar, al mismo tiempo que cantábamos: ¡a matar al diablo, que ha matado a Cristo!, mientras otros respondían: ¡a matar a Judas!. Judas era una figura odiada por el pueblo, que ya se va apagando y que representaba a todos los judíos a los que había que matar. Teníamos los niños la misión de alejar por medio del tenebroso ruido de las matracas y carracas y de “matar judíos”. ¡Qué recuerdo tan triste ese de por la tarde del Jueves Santo, tener que matarlos, con el ruido solidario producido por los niños con sus matracas y carracas!. Cuando el año de 1936, para la Guerra Civil, fuimos a casa de mi abuela materna, cuya parte posterior, daba al Barrio Nuevo, nombre que hacía siglos le habían adjudicado a “La Judería”. Mi tía Rosa,  hermana de mi abuela, era una persona muy amante de la lectura y conocedora de las tradiciones de la ciudad de Huesca; me contó que en aquel Barrio o Judería, quedaban dos juderías antiguas. Una de ellas la he visitado y he contemplado unos capiteles judaicos alargados y que su dueño poseedor del local, ahora dedicado a fotocopiar papeles, los ha tapado con madera o cartón, de tal modo que ya no recuerdo de qué objetos litúrgicos  se trataba, menos las cepas y uvas, que adornaban un capitel.  
Columna de la Sinagoga de Barrio Nuevo (actual tienda de fotocopias)
       

Hace no mucho tiempo, un señor oscense, don Jesús Benito, dueño del Estanco que se encuentra en la entrada a la Plaza de la Catedral, me enseñó un antiquísima Aljaima o Sinagoga, en la que se encuentran columnas, capiteles, también alargados, con cepas de vid con sus ramas y sus hojas, y que yo describí, no con mucho realismo,  en el Diario del Alto Aragón, pero que pocos se han interesado por tan histórico ambiente  ya muerto, de nuestra ciudad. Nos llama la atención la curiosidad que causa en nosotros el contemplar una matraca o una carraca, pero nuestra ignorancia nos oculta que fueron tales matracas golpeadoras y productoras de ruido, utilizadas en tempos bíblicos, por los judíos. Esta es una demostración de como el judaísmo ha influido en el cristianismo, mientras nosotros recordábamos con antipatía y odio a los judíos. Muchos ciudadanos actuales, sin saberlo, llevan o tal vez llevemos sangre de aquellos ciudadanos. En una emisión de la revista judía  “Confidencial”, dice que  para Florentino Portero “es difícil entender la cultura española sin conocer antes el judaísmo”, “que es uno de sus pilares”. ”Portero recuerda también el vínculo entre el cristianismo y el judaísmo, como se reconoce en el Concilio Vaticano II, ya que comparten las mismas raíces”. “Es difícil entender el cristianismo sin conocer sus puntos comunes con el judaísmo”, sentencia Portero, profesor de Historia contemporánea y conocedor de Sefarad.

 Nos hemos olvidado de nuestros ¿antepasados, los judíos?. Tal vez sí,  porque, como escribí en mi artículo “Sefardíes en Huesca”, “era difícil que se entendieran cristianos, judíos y musulmanes” y sin embargo, después de cientos de años, “mi padre Manuel Almudévar,  me  contaba hechos que ocurrieron en la pequeña historia. Por ejemplo, el de un aragonés, natural de un pueblo del Somontano, Berbegal y apellidado Palacio, que llegó a ser Diplomático y estando en el Líbano, se le acercó un joven muchacho, que vendía tortas de Ayerbe, nombre tan español como su origen en algún horno, en este caso de la Villa de Ayerbe”. ¡Qué tristeza sentirían los judíos al ser expulsados de Sefarad o España y qué alegría sentiría el Diplomático Palacio, al ver y escuchar a este joven sefardita, originario, con casi seguridad, de Ayerbe. Se comprueba más por el mundo que por la península el recuerdo de los judíos, porque por aquí ya casi nadie se acuerda de tal pueblo, si no es el papel de Israel por el Mundo.

Durante la Guerra Mundial, llegó al Colegio donde yo estudiaba, un auténtico señor, judío, que huyendo de los nazis alemanes, había pasado la frontera por Irún. Hablaba castellano con una gran dulzura, vestía de negro con sus cabellos canos. Yo me acerqué a él, hablamos y vi como le daban alimentos,  pero se le negaba una acogida temporal, para no dejarlo, ya mayor, correr abandonado por el mundo. Cuántas acogidas se hicieron con muchos de ellos, pero ¡cuántos judíos niños y mayores, se asesinaron y de esto me  acuerdo, porque hace unos días de este año de 2012, conocí al judío Abel Gaeguer, convertido en un ciudadano israelita ,que estaba pidiendo limosna. En mi artículo sobre este israelita, “he pasado a su lado y le he preguntado de donde procedía y me contestó que de Ucrania, pero que era de nacionalidad israelita. Me ha hablado con gran amabilidad en una lengua de muy variadas palabras,  de distinta procedencia lingüística, pues me dijo que allá, en Ucrania, donde nació en 1950, hablaban además del ucraniano, el ruso, inglés, alemán, así como el francés, hebreo y árabe. Conocía un poco el español sefardita, que hablaban los judíos expulsados de España, por los años de 1492, año del Descubrimiento de América y de España marcharon por Europa, Africa y América… Era evidente que él sentía el judaísmo, porque me dijo que había visto en Huesca, documentos hebreos, no sé si en el Museo Provincial o en el Ayuntamiento. Me hizo entender, como pudo, que cerca del Parque, había visto una sinagoga antigua. ¡Cuántos recuerdos le bullían en su mente!, porque no se acordaba de España, sino de Ucrania, en sus años de niño, en compañía de sus abuelos y de sus padres, que se dedicaban un poco al comercio y especialmente a la reparación de carros tirados por mulas y por asnos.

Nació aproximadamente el año de 1950 y ahora tiene, (Octubre de 2012) unos sesenta y uno. Antes de nacer Abel, cerca de Kiev, los habitantes judíos, tuvieron que salir de sus hogares  y caminar en fila hasta el Barranco de Bali Yar. Allí los agruparon en lotes de diez judíos y fueron obligados a desnudarse y a cavar las zanjas en que iban arrojados. Fueron los asesinos miembros ultranacionalistas de Ucrania, en colaboración con las SS y los asesinados,  una gran parte de la población judía. Abel no había nacido todavía e ignoro si era ucraniano de la zona cercana a Kiev o de otra, a la cual no llegarían esos asesinatos. Mal ambiente quedó en Ucrania para que los judíos pudieran vivir.  A los seis años, Abel fue trasladado a Israel.

¡Qué soledad tuvo que pasar el niño, sin ninguna culpa!, porque él sabe  que todavía tiene algún pariente por el Mundo, pero no puede comunicarse con él. La historia de este hombre, me recuerda la de tantos españoles que en el año de 1936, tuvimos que huir de nuestras casas, para evitar las muertes de la Guerra Civil, mientras muchos murieron asesinados. ¡Qué tristes son las guerras entre los hombres y qué difícil es conseguir una Paz Universal!”. Hay que recordar la aseveración del sabio judío sefardita y después de la expulsión de España, holandés, cuando decía: “Si no quieres repetir el pasado, estúdialo”.

“En Israel, Abel, tuvo que luchar como soldado y como Policía Israelí, durante catorce años. No se sintió  feliz  en esa situación de guerra. Después de catorce años de ejercer de policía y de tantas situaciones que le recordaban las que pasaron en Ucrania, el año de 1999, partió para Francia, después a Inglaterra y luego a Irlanda, donde durante tres años trabajó de pastor y como él dice, con gran tranquilidad. Después de ver tantas guerras y luchas por el mundo, allí le pareció ser uno de los pastores del Israel antiguo. Y allí, en el Coso Bajo, sentado en un escalón del anterior Comercio de Rodrigo, está en Huesca, esperando que le va  a dar el Espíritu Santo, una casa, porque él tiene una fe inmensa propia de los judíos, pero el Señor no le da lo que él espera. Los judíos soñaron durante muchos tiempos en alcanzar el Templo de Jerusalén, como él pasa sentado en un escalón, esperando alcanzar una casa para pensar en Jehová. ¡Qué fe y que ilusión tiene Abel en el Creador Supremo,  pero los judíos yo creo que no se enteran de lo que le pasa a Abel, porque no hay en Huesca ningún diplomático israelita , que le socorra. Pero, cómo han sido tantos los millones de judíos perseguidos, tal vez no puedan llegar a socorrerle. Dice Abel que la gente de Huesca es muy buena y cuando lo acompaño, de vez en cuando, veo algún hombre o mujer, que le entregan un donativo. ¡Cuántos hombres y mujeres van por el mundo, buscando la felicidad, que no han podido alcanzar nunca, unas veces por ellos mismos y otras por las difíciles circunstancias  que le rodean!. La caridad es la virtud que ahora es más necesaria que nunca. Abel es judío y así como los judíos tienen un “gen” especial, que les gobierna la economía, la ciencia y los viajes por el mundo entero, igual que a los gitanos les gobierna el cante, el baile y descuida su espíritu económico, han padecido mucho por las persecuciones y asesinatos, que han influido en el cerebro de Abel, que al contemplarse muy niño, sin padres y sólo, está todavía buscando una casa, para vivir,  para convertir esas casas en el Templo del Señor, que se alzó en Jerusalén.  Al hablar con él,  te das cuenta de como sueña con su patria, pues la está siempre amando y soñando acabar en ella y uno se va dando cuenta de que la casa que está pidiendo, es la Tierra de Promisión. El judío ucraniano e israelita, parece que sueña liberarse de la antigua Diáspora, de la Expulsión de España, de la persecución de los hitlerianos y ahora teme el fuego atómico de los fanáticos persas. Siempre han estado viajando los judíos, unos a América, con Colón y otros mallorquines, que encontré en el Centro Recreativo, que se encuentra en el antiguo Matadero de Huesca. Hablé con ellos y eran también dulces y parecían buscar la felicidad, por lugares, como Huesca, que también conserva, desde luego de mala manera, sinagogas, a las que ya no va nadie, sino son el ucraniano o los mallorquines, que yo encontré. En Mallorca todavía viven muchos individuos que saben su origen hebreo, cuando en Huesca, quedan unos pocos, con escudos infanzones, pero con orígenes judíos

Judíos y gitanos, son dos razas humanas diferentes. Los gitanos han tenido un estilo de vida nómada, recorriendo  todo el mundo, pero los judíos, coinciden con ellos, porque tampoco desconocen un sólo rincón del mundo. Cuando a una región del mundo  llegaron  la inestabilidad económica o política, se produjeron movimientos en masa de la población  la gitana o de la judía. Por ejemplo en 1749, se produjo la Gran Redada, a la que también bautizaron con el nombre de Prisión General de Gitanos, cuyo fin era el de extirpar de España a todos los  que por el Reino, fueran haciendo el nomadismo.

En el siglo XX, han sido discriminados los gitanos y a mí me relató un somontanés, como en la carretera que circula entre Los Molinos de Sipán y Loscertales, una pareja de la Guardia Civil, le arrancó las muelas a un gitano, que se había apoderado de una col en un huerto. Mi padre me contó casos similares. Desde 1499 se promulgaron en España, 280 Pragmáticas contra los gitanos.

Es un pueblo nómada, pues se encuentran sus individuos, incluso en América. Yo tengo un Cristo primitivo, que me vendió un gitano, que había vivido muchos años en la Argentina. En los gitanos se encuentran caracteres positivos, aunque también se encuentran notas peyorativas. Parece ser que llegaron a España, poco más o menos, en 1415.Cuando llegaron a gobernar España los Reyes Católicos, éstos trataron de conseguir la uniformidad cultural de todos los españoles.

Se les planteaba a los Reyes el problema de eliminar a los gitanos de la misma forma que  a los judíos.

El poder de los Reyes no era omnipotente, porque los gitanos no eran iguales a los judíos ni éstos a los moros ni a los cristianos. De ese poder real se derivó la discriminación a las distintas ideas y razas humanas.

Poco han adelantado los gitanos en cultura, pero sin embargo el gran poeta Federico García Lorca escribió: “El gitano es lo más elemental, lo más profundo, lo más aristocrático de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza universal”. Tienen un fuerte vínculo con el arte, sobre todo con la música,  con el cante, como el flamenco y con el baile.

Pero los judíos, fueron también nómadas, unas veces a la fuerza y otras voluntariamente. Pero durante toda su existencia han tenido una organización social buscando la perfección, que siempre ha sido derrotada por el racismo, proveniente de los roces en su convivencia con los individuos de otras razas, ideas y formas de vida. A ellos también se les ha acusado de racismo, cuando en Zaragoza, martirizaron a Santo Dominguito del Val. Casi todos los hombres hemos cometido algún delito, a lo largo de la Historia.

Los judíos constituían una gran parte de la población en España y llegaron a tomar parte en todos los aspectos de la vida social. El Barrio Nuevo, es el nombre que se puso a la Judería oscense, al ser expulsados los judíos. Sobre la Judería o Barrio Nuevo han escrito Don Antonio Durán Gudiol y los hermanos Antonio y Joaquín Nadal Más. La Judería estaba situada entre la muralla, que rodeaba el casco urbano por el Coso Alto y el muro de tierra que cercaba ese núcleo poblacional, desde el Colegio de Santa Ana hasta la Fuente del Angel, que manaba en el Pabellón Deportivo. En casa de los hermanos Escar, el aparejador de la obra ,cuando la estaban levantando, encontró los restos de una noria, con pucheros de barro, que se utilizó,  hace siglos en el riego de algún huerto. Parece ser propio de los judíos por hallarse en lugar próximo a la Judería o Barrio Nuevo.

Se habla de que en Huesca existían tres sinagogas: una la mayor, otra la mediana y la menor. La existencia de tres sinagogas ha hecho pensar a algunos que existirían tres barrios o thoras, judíos. De la Sinagoga Menor, escribe magistralmente don Antonio Naval Más, afirmando que es “singular y única”. Dice que “No es un edificio de la categoría constructiva y arquitectónica de los otros edificios históricos de la ciudad, pero sus peculiaridades y los atributos de singular y único, lo hacen no menos respetable que cualquiera de ellos”. Como dicen que ocurrió con el martirio de Santo Dominguito de Val, es muy frecuente acusar a los judíos de daños personales y colectivos, como dice don Antonio Naval que pasó con la peste negra de mediados del siglo XIV. Se generalizó el acusarles de la profanación de las hostias consagradas”, pero “Por otra parte, la Historia de los judíos oscenses dio nombres sobresalientes en el saber, la ciencia y las artes”. ”Este edificio que con toda probabilidad es el edificio de la Sinagoga Menor de Huesca, es  singular y único, no sólo para la ciudad, sino, al menos, para todo Aragón”.      

La existencia de tres sinagogas,  lleva a pensar que fueron tres los Barrios Judíos, pero como el tiempo desde que llegaron los primeros judíos hasta que fueron expulsados, fue tan largo,  hace pensar que estarían la Sinagoga Mayor,  la Mediana y la Pequeña en el mismo Barrio o fuera de él, porque hay una sinagoga de la que no se encuentran muchos informes escritos, que se encuentra en la entrada a la Plaza de la Catedral.

  En el Block, en que yo escribo, en el artículo “Sefarditas en Huesca”, sale lo que yo expongo ahora, que así dice:  ”Pero en una calle que acaba en la Plaza de la Catedral, hay una casa en la que está abierto un estanco y me enteré que en los bajos de dicha casa, ha salido otra sinagoga. Le pregunté por ella a Jesús Benito y me dijo que había capiteles y otros aditamentos sagrados para los hombres talmúdicos y me prometió que me enseñaría dicho local. Me lo encontré otro día y se lo recordé y él con gran generosidad me contestó que subiera al estanco de la Catedral y que se lo dijera a la dependienta, y ésta, con gran amabilidad, preparó un foco de luz y me enseñó toda la sinagoga. A la altura de la calle se encuentra un arco de herradura y una columna con un capitel geométrico. Más adentro hay una sala con dos arcos, también de herradura y en un lado hay una pila redonda de piedra. Bajando por una escalera, colocada en un hueco de la pared, se encuentra otra pila, pero ésta montada sobre varias piedras, y tal vez situada en la entrada de la parte baja de la Sinagoga. Tal vez la pusieron para lavarse, como dice el salmo: “Lavaré mis manos entre los inocentes” o para depositar el Talmud, que se guardaba en lugares, como si fueran sagrarios, porque  los utilizaban para leer textos sagrados. Una vez abajo, contempla uno varias bóvedas con arcos ojivales, es decir como si fueran puntas de flecha. Hay cuatro pequeñas salas abovedadas y no se observan objetos  judaicos, porque los judíos fueron expulsados en 1492, es decir hace ya más de quinientos años…..Al lado Norte del Cerro de San Jorge, se encuentra los restos de un cementerio judío y otro cementerio al que llamaban “el Fosalé”, en Barrio Nuevo”.

La sociedad judía estaba muy bien organizada, porque el Infante Alfonso firmó en Zaragoza el 21 de Enero de 1323, un documento sobre la Cofradía de los “cava fuessas”. Los judíos que vivían en Huesca se obligaban a cavar las fosas para los muertos oscenses “que fincaran en la ciutat d’Osca”. En cambio los gitanos morían por los caminos y eran enterrados, como si fueran seres abandonados. Ahora, yo contemplo en el cementerio de Huesca, los nichos adornados con objetos que alegraron la vida del difunto y en ocasiones, he visto una gran asistencia de gitanos al entierro, con el esposo viudo, que está sentado en el suelo, delante del nicho y rodeado de bellas y jóvenes gitanillas.

Estoy considerando la vida de dos razas humanas perseguidas por los poderosos del Mundo. Una es la raza gitana, que siempre en España ha sido perseguida hasta llegar a sacarle las muelas, por coger verdura en un huerto. Esta raza gitana, que siempre ha sido cantada por los poetas, incluso por el español, de la generación de 1927, el gran poeta  Federico GARCÍA LORCA, que en 1929, publicó “El Romancero Gitano”. En los momentos políticos en que fue fusilado Federico, alguno le preguntó sobre su ideal político. Él contestó que se sentía a la vez católico, comunista, anarquista, libertario e incluso monárquico. Nunca discutió con ningún amigo sobre una teoría política, ni riñó con ellos por esas cuestiones. ¡Qué inteligencia tan limpia para pensar en todas las teoría políticas, sin buscar la lucha entre los hombres. Él se guiaba contemplando a los gitanos,  a los que les compuso el “Romancero Gitano”. El romance de la “Luna, luna”,  le hace ver como se entregan los gitanos a la presencia de la muerte, que como ellos durante siglos no han ocupado viviendas y siempre vieron  la Luna, para rendirse ante el poder mágico, de ese astro, que nos hace pensar en la muerte. Ya he preguntado más arriba, ¿ donde enterraban a los gitanos ?. Y Federico, al meditar los pensamientos gitanos en la muerte, se acordaba de las actividades de sus vidas, como la fragua, los collares, el yunque y las ferias. ¡Cómo discutían y recreaban juntándose gitanos de lejanas tierras y cómo preparaban las venta de alguna mula, que al acabar la feria, le salía asmática a su comprador!. También, como he dicho antes,  he visto a los niños gitanos y a las gitanillas, acompañar en el cementerio de Huesca, a sus abuelos a los que tanto  respetaron, mientras estuvieron vivos. Sin embargo, ¡qué pocos asistían a la Escuela!.

Qué diferencia con los judíos de los cuales, aún recuerdo su cementerio, en el Tozal de detrás de San Jorge, cuando subo,  paseando a la Ermita de Loreto. También se acuerda uno del “Fosalé de Barrio Nuevo”. En cambio los judíos se preocupaban de enseñar a sus hijos, de tal manera que en Huesca, en el siglo XII, en tiempos del Rey de Aragón, Alfonso el Batallador, surgió el genio del judío Pedro Alonso.

Fue este oscense judío Rabino, conocedor de las Matemáticas y estudioso de la Astronomía. Igual que los gitanos estaban siempre presentes ante la belleza y el misterio de la luna lunera, el judío astrónomo, guiado por sus pasos matemáticos, trató de aclarar la composición del Universo. Este Rabbí Moseh Sefardí de Huesca, fue médico del Rey de Aragón y de Navarra, se hicieron grandes amigos y le convenció para que se hiciera cristiano, con el nombre de Pedro Alfonso. Yo tengo un recuerdo, por un lado grato y por otro triste de un libro suyo, que le regalé a una bella joven judía, hija del Doctor Psiquiatra Mariano Almudévar, natural de Casbas, que se casó en Inglaterra, donde también vivió Pedro Alfonso. Esta judía con mi apellido, nació en Inglaterra, siendo, como he dicho, hija de Mariano Almudévar y de la hebrea Mónica Stoplemaw,que según me dijo pertenecía a la raza  judía de los asquenazi. En mi  artículo ”Plegaria por Lola Almudévar”, escribo lo siguiente:” Impresiona la visión global de Bolivia que tenía la periodista Lola, porque retrataba junto a los niños inocentes a los hombres y mujeres, que bailaban, cantaban y hacían sonar sus flautas, pero no sólo retrató, sino que fue recibida,élla como única periodista extranjera, por el presidente Evo, vestido con el indígena “traje del poder”. Por otro lado su padre Mariano Almudévar, procede como yo del Bearn  francés, del que nuestros antepasados cruzaron al Sur de los Pirineos, para conquistar la Villa de Almudévar”. No podré olvidarme nunca de cuando estuve sentado en un bar de los Porches con su padre y con ella. Le pregunté si había oído hablar del judío oscense Pedro Alfonso y me contestó que no. Entonces me dirigí a una cercana librería y compré para Lola un ejemplar de los “Libros de Cuentos de aves y animales”, para que tuviera un recuerdo cariñoso de la ciudad de Huesca. Al poco tiempo murió de accidente en Bolivia y en la Diputación Provincial, el compositor Antonio Viñuales, hizo sonar la “Plegaria por Lola Almudévar”, con el que se inauguró la Exposición de Fotografías de Bolivia, obtenidas por Lola.

Las distintas razas tienen su “Gen” distinto,( recordemos la astronomía poética y trágica de la luna para los gitanos y la astronomía científica del Judío Pedro Alfonso), pero en aquel encuentro en la Diputación Provincial de Huesca, entre la raza judía, la europea, la inglesa, la boliviana, la Evolución, ha de hacer que todas las razas se unan y se respeten.

Volviendo a los judíos de hace más de quinientos años de Huesca, dicen los historiadores que las casas de los judíos en Huesca, no eran muy diferentes a las casas cristianas y moras. Hay que aprovechar este recuerdo a las casa moras, para recordar también a los moros, como perseguidos y perseguidores de otras razas. En la parte vieja de la Catedral de Huesca, se pude,todavía contemplar un arco árabe de herradura.

Dicen que las casas habituales de los judíos en la Judería, contaban con dos pisos y bodega y tenían como ayuda, una heredad, compuesta de bienes rústicos como campos de cereal, huertos y viñas. En la Sinagoga, en que se asienta el taller de fotocopiar, hay una gruesa columna, con tres capiteles encima, donde están tallados troncos de parra y racimos de uva. El Concejo de Huesca facilitó a la Judería la posesión de cien ovejas y cabras, pagando un canon dos veces al año.

Don Ricardo del Arco, dice que al principio del siglo XIV, los judíos de Huesca ocupaban ciento ocho viviendas, sometidos a impuestos y cuarenta y dos casas pobres. Había presión sobre los judíos, pues en el año 1391 fueron perseguidos, sufriendo presiones por su conversión al cristianismo el año 1415, con motivo de la disputa de Tortosa.

Como he hecho notar que los gitanos no podían ir a la escuela, a la escuela rabínica, acudían muchachos de todas las clases sociales y sin pagar impuestos. Se citan nombres judíos como el de la conversa Yolant Santvicién y de sus dos hijos Pedro y Domingo Santvicién. Estos nombres nos hacen pensar en la cantidad de judíos conversos,  que no sufrieron expulsión en 1492 y de los que quedaron muchos descendientes de judíos en España, pero con apellidos renovados.  Es impresionante el número de centros de asistencia de los judíos para ellos mismos, como el Hospital de la Judería. En documentos de Montearagón en 1279 habla de el “Espital de la Sanoga Mayor”, destinado al socorro de enfermos y de pobres. Así como he nombrado la Cofradía de los Cavafuessas, había otras que se dedicaban a visitar el Sábado a los enfermos. En Los artículos literarios del Alto Aragón, en uno de ellos dedicado a la Judería de mayo de 1998, dice: “Se conocen algunas actividades de las tiendas judías, a saber: médicos, cirujanos, especieros, albarderos, pelliceros, sederos, plateros, tintoreros, mercaderes y prestamistas”. Ignacio de Asso en 1798, escribió acerca de los prestamistas: “Los judíos de estos tiempos ejercían la usura con increíble rigor, y exorbitancia. La Célula de D. Jaime I, que la redujo en 1241 a cuatro dineros por libra al mes, parecerá quizás más ordenada, si se considera el desorden, que hasta entonces se había tolerado”.

Al leer estos textos de intereses y finanzas, se da uno cuenta del espíritu económico de los judíos y te explicas como ellos son los Banqueros del Mundo. Pero, cuando uno considera la organización de los judíos medievales y cae en sus manos el libro “Cuentos judíos” del judío polaco Samuel Rovinski, se acaba uno de convencer, el espíritu de ahorro , que tienen los judíos. En uno de esos cuentos, escrito en Costa Rica, después de huir de Polonia, dice a su hijo Janche:”Esta gente no ahorra. Sólo los ricos serán ricos en este país. A ellos no les hace falta ahorrar. Nacieron ricos, Janche. Pero nosotros, ¿qué haríamos si fuéramos pobres…A los hijos hay que enseñarles el valor del trabajo. Y del dinero también. La persona que no trabaja es vaga, inútil, se llena de malos pensamientos, y codicia el dinero ahorrado por los que sí trabajan. Nuestros hijos deben aprender  que un cinco es un cinco y que el dinero no nace de los árboles. Así es, Janche”.

El judío con el que yo hablé en el Coso Bajo, se sentía de tal condición, pero según me dijo el que dirige un almacén, donde se apoya a los necesitados, este ucraniano-israelita, se convirtió en un alcohólico, lo que explica el comportamiento indiferente del poder judío, con él. Coincide este comportamiento con la explicación que un judío me dio, sobre la ayuda mutua  que se prestan entre sí. Me dijo que cuando un judío, por su emigración voluntaria o forzada, llega a un lugar donde hay otros de su misma condición, los allí presentes le ayudan para salir adelante. Pero si ven en él,  una persona “que no trabaja, es vaga, inútil, se llena de malos pensamientos y codicia el dinero ahorrado por los que sí trabajan”, dejan de ayudarle, para que sea responsable de su actitud.

Los judíos en Huesca,  hemos visto como residían en su barrio o aljama, gozando de una organización autónoma. Pero dicha organización, no sólo contaba con sus vecinos, sino que los vecinos de cada aljama, estaban en contacto con los de todas las otras ciudades de España. Esto lo escribió Simón Wiesenthal en la Operación Nuevo Mundo (La misión secreta de Cristóbal Colón) y se ve, leyendo la vida de los barrios judíos o aljamas. Continúa diciendo que “Los reyes de Castilla y Aragón les otorgaron también autonomía (a los sefarditas, también llamados marranos), por razones económicas. Los tributos percibidos de los judíos constituían la única fuente de ingresos segura y constante de las arcas reales”.

Tanto es así que el mismo Cristóbal Colón, trabó relación con el nuevo cristiano- judío Luis Santangel, canciller de los mismos Reyes Católicos. También habló de la financiación del viaje al Occidente, con Gabriel Sánchez, tesorero real. Pero además influyó  Colón en un grupo de nuevos cristianos y del judío Isaac  Abrabanel. Fue el Escribano Real el que financió los gastos del viaje al Occidente y no los dineros de la Corona.

Igual que en la Península se comunicaban los judíos, de distintas ciudades y pueblos, Julio Baroja dice que los judíos europeos también se comunicaron con los de las colonias españolas, incluso utilizando barcos regulares. Algunos marranos (esta palabra se interpreta como cerdo o persona maldita y excomulgada) o  criptojudíos, aprovecharon el comercio para hacer dinero, pues la Inquisición les confiscó muchos valores, como parte del castigo impuesto. La Inquisición dice el judío Bartolomé Bennasar  que la Inquisición se preocupaba más qué de la fe, de obtener riquezas personales de alguno de sus miembros.

Están  ocurriendo ahora hechos semejantes en la Banca, donde se acaba el dinero, que se debía destinar al uso del pueblo, mientras los que lo administran, se enriquecen con ellos. El judío holandés de origen peninsular, nos aconsejaba bien, al decirnos: “Si no quieres repetir el pasado, estúdialo”.   

En la península se quedaron los convertidos al cristianismo, pero no se podía esperar una fe sincera de una conversión forzosa y muchos se casaron con gente de cierta nobleza. Otros, que eran marranos  se casaban con parejas de la misma condición, para conservar, aunque fuera escondido,  su judaísmo. 
Detalle del capitel de la sinagoga de Barrio Nuevo.

Hace poco tiempo, un somontanés, me contaba, en unos tiempos que ya han hecho olvidar aquella conversión obligatoria y que si alguno sabe algo,  no lo cuenta, que en aquellos años en que se esperaba la expulsión de los judíos y se hablaba de la persecución de los gitanos, que en la Villa oscense de Alquézar, unos y otros hicieron una labor de colaboración. Y en un pueblo cercano, situado un poco más abajo, yo he visitado una casa Infanzona, con puertas de madera, grabadas con escudos. Y alguien del pueblo, me dijo que eran infanzones, porque esta era la forma de salir de esa época continuada de opresión y de malos tratos. Un descendiente de dicha casa, fue alcalde de la ciudad de Zaragoza.

 Después de tantos sacrificios, expulsiones y muertes, al final del siglo XV, entró en contacto con los españoles el aventurero y científico Cristóbal Colón, que creía apoyándose en los mapas de los cartógrafos judíos mallorquines, pensaba que por los mares occidentales, llegaría a Las Indias. El navegante creía que los judíos podrían escapar de las persecuciones.
Parque de Huesca (próximo a la zona de Barrio Nuevo )

 Como pone en el Libro de  Cuentos judíos, Robinski : “A mí me gusta el trabajo y me gusta el ahorro, también…Yo cojo mi valija y me voy directamente donde los campesinos, que  en Costa Rica, me pagan las cobijas al contado. Y, me invitan a comer con ellos, Janche. ¿A dónde viste eso?. ¿En Polonia, donde los campesinos son ignorantes y antisemitas?. ¿Por qué me voy a quejar?Aquí en el campo, Janche, con ese lindo sol durante todo el año, y las montañas siempre a la vista y el aire puro, aquí, ves crecer de todo; Janche, en esta bendita tierra  todo lo que se siembra da su fruto. Es como un paraíso, Juanche; puedes creerme. No es como Polonia”.

El poeta Federico García Lorca, canta las penas de los gitanos y cultiva su amistad con el oscense “Pepín Bello, un hombre afable, ocurrente y risueño”, como lo suele ser el temperamento de los gitanos. Y Federico no podía olvidar a los gitanos, de los que escribió, como ya he resaltado en el texto de este artículo:”El gitano es lo más elemental, lo más profundo, lo más aristocrático de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza universal”.

El poeta Federico García Lorca, antes de ser fusilado, se le preguntó sobre su ideal político. Él  contestó: ”que se sentía, a la vez católico, comunista, anarquista, libertario e incluso monárquico”. Nunca discutió con ningún amigo sobre una teoría política, ni riñó con ellos por estas cuestiones.

Es indudable que la Creación del hombre no es un hecho rotundo, en que el ser creado resulta un hombre perfecto,  sino el principio de un desarrollo humano a través de muchos siglos. Ese ser ponía en claro que era necesaria la marcha de la Evolución.

Federico García Lorca, con su inteligencia limpia  y su corazón amante de los hombres más desgraciados, no tuvo tiempo para pensar en las teorías políticas de la mente humana, pero le sobró para poetizar aquellas tristes vidas, que convirtió en tiernas poesías. Poesías que ofrecen el espectáculo del “Romancero gitano”, y que en lugar de dedicarse al estudio de la Astronomía, la contemplan en la “Luna, lunita, ea”, en la que se ve el mito de la muerte.

En cambio los judíos, estudiaron y siguen estudiando la   Astronomía,  y encontraron el Continente americano, que acogió a muchos hombres y que han conseguido volver a Jerusalén, donde se prepararán para combatir las bombas atómicas, que ensombrecen el horizonte de esta vida humana. Hace ya siglos que los judíos adoraron a Yavhé en las sinagogas de Barrio Nuevo y de al lado de la  Catedral, pero yo, cuando paso por detrás de San Jorge, a la ermita de Loreto, recuerdo el antiguo  cementerio de los judíos, después de haber dejado el “Fosalé de Barrio Nuevo”.

Yo lo que tengo presente es la frase del judío holandés, venido de España, que dijo: ”Si no quieres repetir el pasado, estúdialo”.

viernes, 6 de noviembre de 2026

El gato pardo




No conozco exactamente el número de habitantes, que en mi pueblo residen,  pero ahora tengo más dudas que nunca, porque desde lo que  he observado estos días en un entierro, he de considerar también como vecinos moradores, a aquellos seres, no humanos, que manifiestan  su cariño  a otros seres vivos, como por ejemplo los gatos y no solamente a los seres humanos.
Hace unos ocho meses murió el tendero de  Siétamo, al poco tiempo de retirarse de tal oficio, con el que tenía a la gente del pueblo muy contenta y satisfecha. Era ya mayor y como se encontraba con la única obligación de cultivar su  huerto, de cuya faena le sobraba mucho tiempo, se dedicó a arreglar su casa, dejándola muy elegante y arreglada, a tomar el sol y a cuidar a su gato con más mimo que cuando su trabajo se lo impedía. Casi  yo, ni conocía al gato, porque casi no salía de casa, donde supongo que tendría algún rincón, para acostarse sobre alguna almohada, se subiría a alguna de las numerosas ventanas para tomar el sol y estaría siempre satisfecho de los alimentos que le daría, su dueño para alimentarlo.
¡Qué feliz vivía el gato pardo!,   pero   casi por sorpresa, le enfermó su dueño, tuvo que espabilarse  para comer y por fin, vio jaleos por su casa, enterradores por el pueblo, hasta que  el coche mortuorio llegó  a la iglesia, mientras él se fijaba y nadie se daba cuenta de su nerviosismo. Después de enterrado, en poco rato desapareció la gente y todo el movimiento del entierro y ya no volvió a ver más a su querido compañero de la vida.
Yo, que antes no conocía casi al gato pardo, lo empecé a ver con más frecuencia, pues cuando  en las  puertas de algunas casas, estaba alguien, acudía  a pedir, con cariñosos maullidos, que le dieran comida y muchos se la daban, porque no se sabían resistir  al cariño con que el animal la pedía. Otras veces, cuando me marchaba del pueblo, ya no lo veía.
Pero aproximadamente,  a los ocho meses del entierro del tendero, hubo otro  en mi pueblo, el de una señora muy mayor y muy respetada por todos, tanto es así que al mismo acudieron más de treinta sacerdotes. Se congregó en la Plaza Mayor, una enorme multitud, de tal forma que no todos los asistentes pudieron entrar en la iglesia. Al ir a entrar yo mismo en ella,  vi al pobre gato pardo, entre toda la gente y al salir, se había subido sobre el respaldo de piedra de los bancos de la Lonja, donde tristemente maullaba como si recordase el entierro de su antiguo dueño y esperase tal vez volverlo a ver.
 La gente,  extrañada lo miraba con cariño al ver que no se asustaba de la multitud y uno me  preguntó:  ¿qué hace aquí este gato pardo? Y yo le contesté: es que hace poco se murió su dueño y  le parece que lo va a encontrar resucitado.

jueves, 5 de noviembre de 2026

Vuelos sin motor



Monflorite


Siendo veterinario de Alcalá del Obispo, fui a su Campo de Aviación  de Monflorite y vi aterrizar un velero, que al posarse se tornó, de móvil y gracioso, en torpe; se ladeó y quedó como queda varada una barca en la arena. Me vino a la memoria otro caso de aterrizaje forzoso de un velero, en la finca del Tapiado, cerca de la carretera de Huesca a Tarragona; ocurrió un día en que se celebraban las fiestas de Siétamo. Me recuerda su vuelo el de las águilas reales por su elegancia y por su porte; evoluciona en círculos aéreos sin estela, cual la dejan los ruidosos reactores y me recuerda también el vuelo de los buitres, que pierden su elegancia al pisar el suelo, donde se vuelven torpes.
Después de cumplir con mi obligación de vacunar al perro, el director, que llevaba fama de ser un gran Maestro de Vuelos sin Motor, me invitó a volar en un velero, pero sentí miedo; luego pensé que perdí la ocasión de aproximarme al cielo, a la serena paz que inspiran allá arriba, el éter y abajo las sardas y los sasos del Somontano oscense, donde corren las liebres y se ocultan las perdices y conejos; en medio las brisas amorosas juegan y se recrean mutuamente con aves altaneras; son compañeros en el aire los aviones de madera y lona, sin motor, con los gaviones y otras aves de altura; se acompañan pacíficamente la técnica y la vida y el hombre vuela como un nuevo ICARO sin quemarse las alas y acercándose al cielo.
No he querido volar y me arrepiento de que mi cuerpo no pudiera elevarse como se elevan las ideas perdiendo por un rato la gravedad, que nos atrae al suelo, a la rutina, a caminar por pistas ya trazadas, con curvas, con “stops” y servidumbres crueles.
Que me perdone el maestro que me invitó a subir, porque quisiera, cuando llegue el fin, subir en un velero y que un huracán, que el dios Eolo con su soplo insufle, lo arrebate entre estrellas y sistemas solares, donde la paz se extiende. ¡Así subiría desde Alcalá- Monflorite al cielo!.

lunes, 2 de noviembre de 2026

Quijotes de la Mancha, hay muchos


Don Quijote de la Mancha, obedeciendo  la locura de su cerebro, quiso imponer la justicia en el Universo. Para ello se montó en su caballo Rocinante y  su humilde Sancho Panza, sobre un asno y se lanzó a recorrer las distintas tierras españolas, desde la Mancha, Aragón y Cataluña. Tal vez quisiera Cervantes, con la aventuras del Quijote, buscar una sociedad “justa, equitativa y saludable”.
Han pasado muchos años y pasarán siglos y todavía Don Quijote de la Mancha no ha conseguido que haya justicia en los políticos, en los organismos sindicales y que vivan con salud de sus cuerpos y de sus espíritus, todos los ciudadanos.
Pero no sólo existía y existe una sociedad injusta y abusiva, allá donde viven los españoles, sino que  en todo el Mundo, se dan esos malos abusos entre los hombres.  Y ha llegado una época, en que muchísimos hombres, blancos, negros, morenos y amarillos, se han desplazado desde sus lugares de origen hacia tierras en que decían que se había progresado en justicia y en nivel de vida.
Aquí en España, quedamos admirados de las turbamultas de inmigrantes, que iban llegando a convivir con nosotros. Los españoles ya emigraron a las Américas e incluso Cervantes, el Gran Escritor del “Don Quijote de la Mancha”, en su tiempo pidió permiso, con un brazo de menos para desplazarse a América. No lo dejaron que se fuera.
 Pero,  volviendo a los actuales tiempos, entre esos pobres hombres que vinieron a buscar en esta sociedad española, las cualidades necesarias para  hacer felices a todos hombres, yo he conocido a Ishtiaq  Hussain. Vive en un antiguo Bar del Tubo de Huesca. Sí, este ciudadano pakistaní, unido a otros veintiocho vecinos de Islamabad, decidieron, como el Quijote, correr por el Mundo, para encontrar trabajo en zonas que gozaran de progreso. En 1996,  iniciaron su marcha desde la capital de Pakistán. Limita esta nación, por el Sur con el Mar Arábigo, por el Oeste con Agfanistán y  su zona Norte, donde se encuentra Islamabad, perteneció a la Cachemira, hoy dividida entre La India y el Pakistán. Por el Norte limita con una larga zona, perteneciente al Agfanistán, que lo pone en contacto con el Imperio Chino.
Hussein y sus compañeros tenían que pasar de la zona Sur de Asia, es decir la tierra ocupada por los Ingleses, a saber La India y Afganistán, atravesando el Hinmalaya, al Turquestán ocupado por los rusos, gobernados entonces por el Zar Alejandro II. Estaba ese Turquestán ocupando el Asia Central. Tenían que pasar Ishtiaq Hussain y sus compañeros del Pakistán al Sur de Asia, de antiguo dominio inglés  al Turkestán  o Asia Central, de dominio ruso.
Y caminando,  caminando, pasaron por el Pakistán al Afganistán, y por su provincia de Nurestán, pasaron a la de Baghián, para llegar a la provincia fronteriza de Kandoz. Por Pakistán y Agfanistán no les cobraban por dormir en alguna casa, pero tenían que pagar la luz eléctrica que gastaban. Saliendo de la provincia de Kandoz, de Agfanistán,  pasaron a la provincia de Khatlón,  con su capital Qürghonteppa, perteneciente al Tajikistán, parte del antiguo Turkestán. Habían llegado a la parte norteña de la Ruta de la Seda, porque en su capital natal,  a saber Islamabad, capital del Pakistán, ya pasaba una carretera, que llaman de Pakistán a China. Pero Hussein y sus compañeros no iban hacia el Este, es decir a China, sino que querían alcanzar Europa, cogiendo su camino por el Oeste. Por esa ruta de la seda, desde trescientos años antes de Cristo, hasta el siglo XVI, habían circulado desde Grecia a Moscú. Por ella entraron en Europa,  procedentes de China, además de la seda, el papel, la pólvora y la porcelana. Por la Ruta de la Seda, el Comerciante Marco Polo, entabló unas relaciones comerciales, desde Italia hasta China. China se quedó aislada, pero ahora se están extendiendo los chinos por todo el mundo.
Bajo la tiranía de Stalin, fueron creadas cinco repúblicas soviéticas a saber: Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguizistán y Tayikistán, que más tarde fueron declaradas Repúblicas independientes. Durante siglos, estas tierras han sido recorridas por caravanas y  nómadas, donde en medio de desiertos y estepas inacabables, que circulaban por la Ruta de la Seda y no existían fronteras, creadas por el hombre,  sino impuestas por la Naturaleza en forma de desiertos y estepas, por algún río o por las montañas. Por aquellas tierras libres circulaban conquistadores como Gengis Khan, Tamerlán y otros.
Son famosas las grandes y antiguas ciudades, que han sido destruidas y reparadas en numerosas ocasiones. Tenemos las ciudades de Tashkent y actual capital de Uzbekistán, Khiva, donde nació un matemático del siglo X, Bukhara, que es una ciudad santa del Islam y donde nació Avicena, médico famoso de la Edad Media. En tal ciudad se encuentra un magnífico minarte del siglo XI, al que Gangis Kahn indultó de su destrucción. Está también Samarkanda, a la que, en tiempos de Alejandro Magno llamaban la Marakanda. Esta ciudad tiene una arquitectura musulmana que deja cegados los ojos del que la contempla.
Samarcanda, está situada al Norte de Afganistán y era,  prácticamente, el centro de la Ruta de la Seda,  estando esa ruta provista de lugares apropiados para asentar lugares para  descanso de las caravanas, lugares en que se podía comer, descansar, y lugares en que se ponían los musulmanes a orar.
Unos venían de la India,  otros  de Xian, la capital del Imperio Chino y desde Samarcanda podían elegir el camino hacia Bizancio o Estambul, a Venecia como Marco Polo, otros a Viena y muchos a Moscú. Todas esas rutas confluían en Samarcanda y seguían hasta Bukhara, por donde unos circulaban hacia Bizancio y otros, más por la primera ciudad, hacia Moscú.
Por esta Ruta se encontraban hombres de muchas de las razas de este mundo, los kirghises, los uzbecos, los rusos, los mongoles,  los chinos, etc., etc. Y aquí llegaron Hussain y sus compañeros, desde Islamabad, buscando el trabajo para todos y sus beneficios para ellos y para el Mundo.
Este movimiento racial, buscando la unidad de las razas humanas en convivencia y unión, conmovió el arte musical de del ruso Borodin. Siendo este señor georgiano, fue un nuevo Cervantes,  que compuso el Quijote, buscando la aplicación de la justicia a todos los hombres. Borodín, fue un nuevo Cervantes musical del Asia Cental. Borodin hizo melodías de la canción popular rusa, unidas a la de las del folklore del Uzbequistain. Produce emoción escuchar su música, mientras la caravana va circulando entre los desiertos de Samarkanda y de Bukhara, acompañada por sonidos misteriosos y melancólicos, en ese medio oriental, donde se mezclan con sonidos de pasos de caballos y de camellos, que se acercan o se alejan.
A esta tierra llegaron los ciudadanos de Islamabad, nuevos quijotes, con el ideal de encontrar trabajo para mantener a sus hijos y desarrollar la producción de los trabajadores del Mundo. Estos ciudadanos emigrantes que venían de Islamabad, parecían formados por Cervantes, que buscaba apartar al hombre de la alienación. En mi artículo “Don Quijote, antes y ahora”, escribo lo siguiente: “A Don Quijote lo interferían gigantes, que eran molinos de viento y a los hombres, en sus sueños, los interfieren también gigantes que son todo poderosos en sus torres del castillo del poder:”burocracias de hierro, automación y la deshumanización de la maquinaria estatal, social, científica, económica y técnica, cuyo objetivo es hacer que el mundo funcione sin tener en cuenta al hombre”. Como hemos visto a Cervantes, discriminado,  cuando se le negó el permiso de emigrar a América.
Hussain y sus compañeros, tenían que salir de esa tierra fría y montañosa, para llegar a los montes Urales, pero no había trenes porque el Transiberiano circulaba mucho más al Norte. Pero en tres días llegaron a los Urales, porque alquilaban automóviles.  Cuando se encontraban a la Policía, salían del apuro pagándoles veinte dólares. Por lo visto hasta la policía rusa, pasaba apuros económicos. Al otro lado de los Urales encontraron trenes, pero en Rusia tuvieron que estar durante tres meses, en Pyandan. Después de liberados, llegaron a Kiev, capital de Ucrania. Desde Ucrania, fueron por Checoeslovaquia, donde permanecieron durante cincoo días, encerrados en un vagón de ferrocarril.  Al llegar a Alemania los esposaron durante dieciocho días y la policía los tuvo, todavía tres meses detenidos.  
Cuando fueron liberados, Hussain marchó a Portugal, donde le ofrecieron trabajo, en avión el año 2001. Después ,igual que Don Quijote, no podía permanecer en ningún rincón de la Mancha, Hussain, estuvo trabajando en Italia, en Inglaterra y por fin en España. En Huesca lo conocí, en un pequeño local, dedicado a suministrar comidas baratas a los emigrantes. Este local lo tiene arrendado un compatriota suyo y como hemos visto que en el viaje por Pakistán y por Agfanistán, no les cobraban por dormir, aquí, en Huesca, se acogen mutuamente con sus compatriotas.
En algunas ocasiones, me acerco a este Bar, tomo un café cortado y me siento a escuchar y a ver, la pantalla de la televisión, en la que aparecen programas de alegres canciones y acompañamientos musicales del Pakistán.
Desde 1996 hasta hoy, en que corren los días del mes de marzo de 2013, han pasado ya muchos años, durante los cuales Hussain, ha trabajado en Europa, desde la que envía dineros a su esposa y a sus hijos en Islamabad.
He ido al Bar y mi amigo, que estaba gozando de la hospitalidad de sus compatriotas, sin despedirse, se ha marchado de Huesca a trabajar en otra provincia, más lejana. Siento no haberme despedido de su persona, pero espero encontrarlo algún día,  en algún lugar del Mundo, pues es un hombre que ,como Don Quijote, no para de correrlo. 

domingo, 1 de noviembre de 2026

No hacen pie

Cuadro de Monet

Siempre, es decir a lo largo de nuestra vida, han existido jubilados, pero no tantos como ahora, pues es raro que alguien, al llegar a la edad próxima a la vejez, no perciba la jubilación. Hace poco, se encontraron  dos de éstos, más o menos felices señores, según la cantidad de retiro que les quedara, y hablando de lo bien que lo pasaban, uno  de ellos exclamó:”¡ Sí que vivimos bien, pero esto debía durar , por lo menos, veinticinco años!”. La jubilación tiene lugar, normalmente a los sesenta y cinco o setenta años, a los que añadiendo veinticinco, resultaría que  tendríamos que vivir de noventa a noventa y cinco años.
Estos casos que ocurren todos los días y , al parecer, desde hace siglos, ponen de manifiesto que el hombre quiere vivir bien y mucho tiempo y aunque algunos lo alcanzan, a otros en la vida  “los llevan como trapos, que no hacen pie”, según una expresión manifestada por una señora de Angüés. ¿Qué quería decir  la buena señora?. Pues sencillamente , que hay personas  que recuerdan a los trapos, porque ni ellas ni ésta tienen peso, ni tienen vigor, ni energía, ni pueden actuar por su cuenta, pues como añade en su frase “no hacen pie”, no pueden tenerse en pie, ni andar ni desplazarse por donde les apetezca, ni crear algo en su vida.
Es decir,  que podemos vivir mucho  o poco tiempo y podemos vivir bien o sufrir mucho y después de una clase de vida a otra, moriremos. Ya nos lo recuerdan el Miércoles de Ceniza cuando nos dicen “memento homo quia pulvis es et in pulverim reverteris”.
Pero si miramos el cuadro de nuestras vidas, veremos los bueno ratos pasados, de los que a veces nos acordamos, casi de repente, como si se abriera en nuestra conciencia un telón, que nos impedía verlos. Si,  aquello ha pasado, pero igual que otros recuerdos tristes o creativos entraron  a formar parte de nuestra historia. En casos creativos que hacen que hacen evidente nuestra historia. En actos creativos que hacen evidente nuestra historia, como son nuestros hijos y nuestras obras, nuestro trabajo, concretado en  edificios, plazas,  carreteras, parques , etcétera, la labor  visible, dice algo al ciudadano. Los años que hemos vivido,  podemos recordarlos y juzgarlos, por ejemplo, pensando en la ausencia de la ciudad de Huesca al otro lado de la vía del tren y juzgando que ahora que la ciudad se asienta allí, ¿cómo sigue la vía férrea separando  la ciudad en dos partes?.( ahora ya se ha desalojado la vía férrea por el centro de la ciudad).
Pero a nuestras memorias particulares se suman las de todos nuestros antepasados, cuyo conjunto forma la memoria histórica, a la que tenemos que ser fieles, tratando de conservar y crear los proyectos de dicha memoria, como conservaron la Universidad de Quinto Sertorio, que nos fue arrebatada, pero siendo fieles a ella, debemos reconstruir, porque si somos infieles  a la Historia, caeremos en el suicidio colectivo. Y es que el tiempo pasado existe, como un recuerdo, en el presente y si tratamos de olvidar ese pasado, perderemos lo que ahora, en el presente, ha de hacer que Huesca sea Ciudad Vencedora: Urbs Victrix. No debemos olvidar el pasado, pero debemos  hacer que llegue  la comunicación con Francia, que ya Carlomagno apeteció.
Y existen grandes altoaragoneses, unos alumnos de nuestra Universidad, como los Azara, y otros que estudiaron en Huesca, como Ramón y Cajal, como Costa, que se murieron pero han impregnado nuestra Historia,  nuestras vidas, de una ideas y de unos ideales que permanecerán entre nosotros, de los que muchos altoaragoneses son parientes, aunque no lo puedan demostrar, de esos hombres famosos y de otros que también han contribuido a formar nuestra memoria histórica. Unos vivieron largo tiempo, otros murieron jóvenes, a veces con sus cuerpos  como  ”trapos que no hacían pie”, como por ejemplo Costa, pero colaboraron en la formación de nuestra historia.
Los hombres fueron los que realizaron los acontecimientos históricos y crearon Montearagón, el Temple y su barrio y en Montearagón se hacían rogativas, bajo el patronazgo de San Victorián, para regar los campos y cada vez que uno pasa por la carreteraN-240, se lamenta de su fin, pro la memoria histórica nos lleva a crear algo que siga haciendo Montearagón  lo que hacía hace siglos, que es riego y por eso Huesca pide su pantano.
Montearagón se quemó y las palas excavadoras tiraron los restos del  temple y ahora en él  y en su zona se ven los “trapos  que no hacen pie” de su construcción, que se juntan con los “trapos” que formamos muchos de los hombres viejos y es necesario que se arreglen esas situaciones para confirmar que el tiempo ha pasado, pero creando otros edificios nobles que sustituyan a aquellos que lo fueron. Así demostraremos los oscenses que,  además de dejar al tiempo futuro obras visibles y tangibles y que fomenten la memoria histórica de nuestra ciudad.

sábado, 31 de octubre de 2026

Los engañapastores



Un texto medieval de cuyo contenido no me acuerdo, acaba de esta forma:”ésto lo dijo uno que es de Alcalá”. Poco explícito se muestra el autor, que no revela su nombre, pero el que me lo contó, además de ser de Alcalá, me dijo que se llamaba Luis Aso y yo añado que no sólo es de Alcalá, sino que es de Alcalá del Obispo.
Mi amigo, allá por la primavera del año mil novecientos ochenta y uno y sería por el mes de Abril, cuando se siembra el girasol, al enganchar el arado, escuchó un pío-pío. No hizo al principio mucho caso, pero como continuaran los “piulidos”, empezó a sentirse intrigado porque por más que miraba, menos veía. Llegó a pensar en brujas, hasta que al fin descubrió que en un agujero del tractor y debajo del asiento, había cinco crías de pájaro acomodadas en su nido y se sintió feliz.
Subió al tractor y se dio cuenta como una pareja de engañapastores le seguía, unas veces volando y otras se posaba en la reja de arriba del arado reversible, otras en el faro trasero que sirve para iluminar el surco y a veces en la barra de la trailla. Cuando arrastrando el remolque con su tractor iba a Loscertales, donde también cultivaba la tierra, los pájaros se posaban en los laterales. Dicen que los engañapastores hacen eso, engañar a los pastores, pero al moderno tractorista no lo engañaban porque se habían hecho amigos y compañeros.
A José Luis le gusta llevar limpio el tractor y pasaba por descuidado al no lavarlo. ¡Cómo lo iba a hacer si los  pajaricos  hubieran muerto al ser regados con la manguera!. Al gaucho lo llamaban “abandonao” porque no engrasaba los ejes de su carro, cuyo sonido le gustaba escuchar. A José Luis el engañapastores le seguía, unas veces volando y otras se posaba en la reja de arriba del arado reversible, otras en el faro trasero que sirve para iluminar el surco y a veces en la barra de la trailla. 
Hay testigos de este caso, entre los que se encuentra Serafín el herrero de Pueyo de Fañanás, al que José Luis le llevaba los aperos a reparar. Seráficamente, cual nuevo San Francisco de Asís, observaba como la pareja subía al árbol vecino, un peral que sigue ahí y daba de comer a las crías: dentro de la dureza de su oficio, procuraba no asustar a las avecillas.
Todo el mundo no conocía el pequeño acontecimiento, porque si se divulgaba, los curiosos tal vez lo hubieran interrumpido.
Llegó la primavera del año mil novecientos ochenta y dos, que como todas las primaveras la sangre altera, incluyendo la de los engañapastores, que revoloteaban alrededor del tractor y acarreaban pajitas y hierbas al nuevo nido.
Amado Baus, vecino de José Luis, estaba esperándolo sentado en una pared y vio como el engañapastor, sobre un montón de arena, que allí estaba, engañaba a la engañapastora. Yo me imagino una danza de plumas en el aire, de volteretas graciosas y enamoradas, de reverencias elegantes del engañador a la engañada y de elegantes saludos a la amada y por fin el tremolar de plumas en éxtasis de amor.
A los pocos días la pajarica empezó a poner huevos en el nido del tractor hasta el número de cinco.
Cuando José Luis, por la mañana iba a ocupar el tractor para ir a labrar, se agachaba y miraba a la pájara y ésta se lo miraba a él, sin asustarse. Había surgido la amistad. Alguna vez al cerrar con fuerza la puerta de la cabina, salía la madre, pero volvía a incubar los huevos. Labraba los campos y se sentía acompañado por la pareja que revoloteaba a su alrededor. Salieron del huevo los pajaricos un domingo y otro domingo, a los quince días justos de su nacimiento, se lanzaron a volar.
José Luis los observaba como algo suyo y veía como los padres buscaban alimento en los surcos y  se lo llevaban a sus hijos. Al principio hacían pocos viajes en busca de cebo, pero los tres últimos días casi no daban abasto.
A pesar del traqueteo del tractor las crías vivían felices en el nido; solamente cuando labraba por las laderas empinadas, se asomaban como presintiendo un peligro.
Al llegar el año mil novecientos ochenta y tres a la siembra del girasol, el tractorista otra vez observó las evoluciones de los engañapastores, que volvieron a fabricar su nido y a poner huevos, pero un día se dio cuenta desconsolado que no había nada dentro de él.
¿Quién tuvo la culpa del desastre?. ¿Algún vecino que metió las manos donde no debía o fue un pobre gato de su propia casa?. Nunca más se supo de los engañapastores.
Hay quien dice que las aves también evolucionan hacia nuevas formas de vida, pero nosotros, ¿las dejamos seguir esa marcha evolutiva?.

Judeoespañol o idioma ladino

Expulsión de los judios de España. El Edicto de Granada, expulsó de España en Julio del año 1492, a los judíos que no se convirtieran al Cri...