lunes, 12 de octubre de 2026

Arciprestazgo de Montearagón



Hace ya siglos que se desplazan los habitantes del pueblo de Siétamo, por la vía o camino,  ahora convertida en Carretera Nacional-240, que viene desde Tarragona a Huesca. Los hombres, las mujeres y los niños la recorrían, unas veces andando y otras montados en asnos, en mulas o en caballos; también iban a veces subidos en carros o galeras, después en bicicleta o en moto y por fin en coches o autobuses. Cuando uno llega a la salida de Siétamo a la Carretera General, se presenta la Plana de Loporzano, a lo largo de varios kilómetros y allá ,en el horizonte aparece elevada la silueta del Castillo- Monasterio de Montearagón, que siempre resulta un atrayente objetivo para la mirada, al tiempo que hace recordar el pasado y  pensar en el futuro. A pesar de ser una ruina, desde la carretera se contempla como un elevado monumento. A veces adopta aspectos misteriosos, como cuando la niebla cubre el monte, sobre el que se asienta el Castillo- Monasterio y éste,  sin boiras, que lo oculten, da la impresión de ser una castillo etéreo. Desde el año 1835, en que se desamortizó Montearagón, iban desapareciendo las piedras que lo componían, al tiempo que también desaparecían generaciones humanas. Ahora, ya no desaparecen piedras, sino que las van colocando, aunque muy poco a poco. Sin embargo, se han seguido celebrando misas cada año, organizadas por pueblos del antiguo Arciprestazgo, como Loporzano y Quicena. Bastantes años después de la Guerra Civil, robaron la campana, que todavía colgaba en la torre de la iglesia. En Tierz encontraron un sello del Monasterio, en el que está representado San Juan Bautista. En Siétamo murió el monje y sacerdote, que tenía Perote por apellido, al que después de muchos años, veían algunos, como si se tratase de un santo, a través de una ventana de casa Lobaco. Al morir dejó a una señora de casa Ballarín, un relicario, del que dicen que contiene sangre de Cristo y que actualmente está en poder de una familia de Quicena. En mi casa guardaban, con respeto, unos simples tirantes del monje Perote. En Huesca se conserva el retablo de la iglesia y en San Pedro el Viejo, reposan los restos de Alfonso el Batallador, que estaban enterrados en Montearagón. Don Jesús Vallés Almudévar, sacerdote y doblemente pariente mío, me proporcionó un documento referido a Montearagón en 1789, que me aproxima a dicho Monasterio, porque en el contenido de dicho documento intervino mi antepasado José Almudévar Altabás. Sus hermanos fueron Judas Narciso el mayor, Miguel,  que estaba casado en Torres de Barbués con Raimunda Corz, Antonio, que murió soltero, siendo negociante y que dejó asignada el arca de sus bienes a Montearagón; después viene Joaquín, que se  casó en Blecua,  donde todavía tiene descendientes y el citado hermano menor se llamaba José, que más tarde, se casó en Siétamo con Francisca Escabosa Azara   y de los que venimos mis hermanos y yo. Cuando ocurrieron los hechos que narra el papel citado, Antonio Almudévar Altabás   era soltero y   moriría con unos cuarenta y tres años de edad. Vivía en casa Almudévar de Barluenga, en compañía de sus padres y hermanos y sus actividades  se dirigían a los negocios, porque atendía las compras y ventas y  los intereses de los préstamos. En el pueblo de Sasa del Abadiado, la influencia de dicho Abadiado era notable y él cuidaba sus intereses y parece ser que amaba al Monasterio, porque el Vicario de Sasa escribió lo siguiente:”Que es cierto que después de su muerte Don Antonio Almudevar y Altabás, en la misma casa de don Judas Narciso, dueño de ella, el día antes de morir le hizo al declarante, Don Antonio, de que inmediatamente que muriese se llevase un arca que el dicho difunto tenía con bienes propios y papeles de distintos asuntos” y que la dejaba en propiedad del Monasterio. ¡Cómo amaba Antonio Almudévar Altabás al Monasterio!, porque le dejó, aparte de los documentos, sus propias monedas de oro. Huesca tiene que devolver al Monasterio muchas cosas, pero yo no podré devolverle los tirantes, que dejó en mi casa el antiguo monje, Mosen Perote; se los llevaron.

domingo, 11 de octubre de 2026

Quevedo habla de la vida y engrandece la muerte

 

Francisco Quevedo


Bécquer escribió la poesía siguiente: “Del salón en el ángulo obscuro-de su dueño tal vez olvidada- silenciosa y cubierta de polvo- veíase  el arpa.-Cuanta nota dormía en su seno- como el pájaro duerme en las ramas-esperando  la mano de nieve-que sabe arrancarla.  ¡Ay!, pensé, ¡cuántas veces el genio – así duerme en el fondo del alma,-y una voz, cómo Lázaro espera- que le diga: ”levántate y anda”!. Bécquer, poeta del siglo XIX, era amante de la belleza poética, de la pintura y de la música. Por eso al contemplar el arpa, abandonada, “durmiendo en el fondo de su alma”, soñó con hacerla sonar. Así como Quevedo, escritor satírico, insultaba a sus enemigos, por medio de la poesía, Bécquer se lamentaba con sus rimas, de la traición que le hizo su esposa, quejándose con sus poesías llenas de belleza. No insulta Bécquer a su esposa, con su poesía pura, como lo hace Quevedo con sus palabras rebuscadas. Veamos esta rima, en la que se lamenta de la traición amorosa, de su esposa, que  así dice: “La gota de rocío que en el cáliz-duerme de la blanquísima azucena, -es el palacio de cristal en donde,-vive el genio feliz de la pureza. Él, le da su misterio y poesía;-él,  su aroma balsámico le presta.- ¡Ay de la flor, si de la luz al beso-se evapora esa perla!”.
Los escritos de Quevedo son complicados, pero no hay que temer la lectura de sus obras, porque, además de obligarte a pensar, te hace unas veces reír y otras llorar, con sus obras satíricas y burlonas, porque no sólo  escribió la sátira, sino también poesía amorosa. A este amor corresponde su  soneto: “Amor constante más allá de la muerte”, que es famoso en la literatura universal, pues hay quien afirma que no se ha escrito nunca una obra de amor, tan real y tan sentida, en la lengua castellana.  Sí, es real su pensamiento, pero más difícil de comprender, en su primera lectura.
He aquí el soneto “Amor constante más allá de la muerte”: “Cerrar podrá mis ojos la postrera,- Sombra que me llevare el blanco día,- Y podrá desatar esta alma mía-Hora a su afán ansioso lisonjera;-Mas no, de esotra parte, en la ribera,- Dejará la memoria, en donde ardía-Nadar sabe mi llama el agua fría,-Y perder el respeto a ley severa. Alma a quien todo un dios prisión ha sido,-Venas que humor a tanto fuego han dado.-Medulas que han gloriosamente ardido:-Su cuerpo dejará no su cuidado;-serán ceniza, mas tendrá sentido;-Polvo serán, mas polvo enamorado”. Si,  es real el significado del amor a la vida, a pesar de haber muerto, pero, para comprenderlo, hay que pensar en el significado de las palabras, que escribe.  Se acuerda de cuando la sombra de la muerte, cerró a sus ojos la blancura del día. Y trata de definir el viaje de su alma, para pasar de la Tierra al Cielo.  
Se queda uno, después de la lectura de este soneto, admirado ante sus cuartetos y tercetos en el número de once sílabas cada uno,  que componen su integridad de catorce versos, terminado cada uno con su sonora rima. Pero uno encuentra su sentido, que resultaba difícil de entender, y que a mi cerebro le ha aclarado la consulta  del más allá, en la mitología griega. Los griegos, al observar la separación del alma del cuerpo, se dan cuenta de que el alma tiene que circular por espacios, que ellos identifican con la Laguna Estigia, por la que el difunto navega, sobre la Barca de Caronte.
Al abandonar la ribera de la vida, parece que tendremos que olvidar cuantos recuerdos, hemos gozado o sufrido en ella. Pero Quevedo se subleva contra esa ley de los infiernos, que le obligan a abandonar totalmente, incluso el amor del que gozó en la vida. Y proclama que el cuerpo será ceniza, mas tendrá sentido y las medulas que llegaban a lo más profundo del cuerpo “polvo serán, mas polvo enamorado”.
Quevedo escribió pasajes festivos y burlescos, con gracia satírica, para recordar al pueblo la realidad humana. Y con esa poesía satírica y burlesca acusó a Góngora de exceso de sensibilidad, de vejez y de chochez, dedicándole el siguiente soneto:  
“Erase un hombre a su nariz pegado- érase una nariz superlativa- érase  su nariz sayón y escriba,-érase un pez espada, muy barbado,-era su reloj de sol, mal entonado,- érase una alquitara pensativa,-érase un elefante boca arriba,- era Ovidio Nasón más narizado.-Erase un espolón de una galera,-érase una pirámide de Egipto- los doce tubos de narices era.-Erase un naricísimo infinito,- mucha nariz, nariz tan fiera-que en la cara de Anás, fuera delito”. A Góngora, Quevedo lo maltrata como judío, que es corriente que tengan algún rasgo en su nariz, de la raza judía.
Se dirigía al pueblo, del que quería que fuese feliz, diciéndole: “¡Oyente, si tú me ayudas, con tu malicia y con tu risa, verdades diré en camisa, pero menos que desnudas”.
El estilo de Bécquer es más claro, en su poesía “Dios mío, qué solos se quedan los muertos”, pues así se explica:” La luz, que en un vaso,- ardía en el suelo,-al muro arrojaba- la sombra del lecho.- y entre aquella sombra- -veíase a intervalos- dibujarse rígida- la forma del cuerpo”. Después de esa visión, Gustavo se pregunta.”¿Vuelve el polvo al polvo?-¿vuela el alma al cielo?-¡Todo es vil materia,- podredumbre y cieno?. ¡No sé! Pero hay algo- que explicar no puedo,- que al par nos infunde-repugnancia y duelo,- al dejar tan tristes, -tan solos los muertos. La poesía de Bécquer es delicadísima, reflexiva, que se pregunta los mimos misterios que se plantea Bécquer.
Quevedo( 1580-1645), se acuerda de cuando la sombra de la muerte, cerró a sus ojos la blancura del día y Gustavo, escribe : “la luz que en un vaso- ardía en el suelo- al muro arrojaba- la sombra del cuerpo”. Pero Quevedo, como Bécquer “explicar no puede que vuelva el polvo al polvo  y se pregunta ¿vuela el alma al cielo?. En este tema de la muerte del ser humano, se ve la descripción totalmente poética y delicada de Gustavo Adolfo Bécquer. También se nota la virtud poética de Quevedo, cuando dice: ”Cuando la sombra de la muerte, cerró a sus ojos la blancura del día”, pero se subleva contra el abandono del cuerpo humano, poniendo patente su mal genio, con el que insulta al judío Góngora. Pero acaba su soneto, con una bella y potente poesía, al  decir: “Su cuerpo dejará no su cuidado-Serán ceniza, mas tendrá sentido; POLVO SERÁN,  MAS POLVO ENAMORADO”.
La sátira, que no aclaró el problema de la vida y de la muerte, a la que Quevedo, con genio vivo, no vio resuelta con su poesía:  “Amor constante, más allá de la muerte”, ya se cultivaba en la literatura antigua de Grecia y de Roma. Reinó en el ambiente en el siglo XVII, con Quevedo, pero no dejó de practicarla, Valle Inclán, muerto en 1936. La sátira de Quevedo y la comedia burlesca son muy semejantes al esperpento de este gran Valle Inclán, que parece ser que él mismo creó. Significa tal palabra color, olor, sabor, entre otros de almendra ideal, zurriaga y caricias. A pesar del paso de siglos entre el Siglo de Oro  con Quevedo  como autor del soneto “Amor constante, más allá de la muerte”, con la comedia burlesca y el siglo XX con Valle Inclán, que cultivó el teatro esperpéntico, no se despide el mundo de la sátira.
En el siglo XX, Valle Inclán reaviva las obras esperpénticas,  con sátiras sin la crueldad de las de Quevedo, que escribió:  “Yo te untaré mis obras con tocino-porque no me las muerdas, Gongorilla-pero de los ingenios de Castilla-docto en pulla, cual mozo de camino”. Acusa al mismo tiempo a Góngora de judaizante, además de plagiario. Y sale Valle Inclán,  que al tiempo que escribía sus esperpentos, hace a los lectores que se recreen con la poesía de su “Sonata de Otoño” y la de Invierno.
Valle Inclán reaviva la sátira , en forma esperpéntica, en el siglo XIX y XX, y me hace pensar en el fenómeno que yo en mi niñez, observé en las Ferias de los pueblos, cuando no había cines ni otras distracciones más modernas. Tal fenómeno, del que no recuerdo bien sus detalles, iban por las ferias a recrear al  público con obras de Quevedo, Las explicaban y leían a los espectadores y con voces de comediantes hacían ver el interés que ofrecían aquellos hombres y mujeres, unos cojos, otros mancos, otros ciegos o tuertos. No me enteré si Quevedo los exponía ante el público por ayudar a tan desgraciados seres humanos o era una especie de petición de justicia al cielo, parq que no permitiera que se diesen esos casos de miseia en unos hombres, en tanto otros gozaban y gozaban y atesoraban los dineros escondidos de la vida,  como los avaros. No sé si Quevedo veía la conciencia de Góngora, viciada con la avaricia o era una  acusación racial, que en aquellos tiempos inquisitoriales, las razas eran perseguidas.
Yo en pleno siglo XX, recuerdo un caso de que un comediante de la feria,  relataba una pequeña anécdota, diciendo que un campesino, gritaba :¿Qué vedo, qué vedo?, que lo identificaba con la expresión :¡Qué veo que veo!.  Quevedo estaba haciendo sus necesidades y al escuchar cono el campesino, gritaba ¡Quevedo, Quevedo!, éste  contestó : hasta por el culo me conocen.  ¡Lástima, que cuando era todavía un niño durara la moda de Quevedo de corregir vicios y que ahora ya estemos admirados de contemplar tanto negocio!. No puedo admirar el cuento relatado en mi niñez en una feria, pero ya estoy harto de ver, después de haber escuchado a los mariachis:”con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley”. Porque en todas las organizaciones de la Nación, se van acumulando el dinero, que no creo que el judaizado Góngora, lo amontonara de tal forma, desde los altos cargos hasta las organizaciones de los obreros, no de los obreros que trabajan, sino de los “chupópteros”. Ahora haría falta un satírico como Quevedo que corrigiera al País de tanta corrupción. 

sábado, 10 de octubre de 2026

Creer en el Futuro

 


“Unamuno decía,  las manos son grandes fraguadoras de inteligencia, las manos crean espíritu”. No se conformaban los monjes con el estudio de los textos sagrados, sino que el trabajo manual constituía otra base de la vida monástica. Se daban cuenta de que las manos son fraguadoras de la inteligencia, ya que ellas crean espíritu, porque el diálogo mano-cerebro, ha tomado desde siempre parte en el proceso de la formación del hombre. El marxismo veía en el hombre una fuerza del trabajo y quería que el hombre trabajara más y más, pero los antropólogos han visto la grandeza del diálogo mano-cerebro. Los capitalistas tampoco se han fijado en la fuerza intelectual del trabajo, sino que  se han fijado únicamente en el dinero resultante del que quieren aprovecharse ellos mismos. En cambio al monje,  como dice Pilar Moreno Rodríguez,  “le une en solidaria armonía el trabajo de todos los humanos, y le permite compartir el pan con huéspedes y peregrinos”. Luego han sido muchos los hombres los que han creído ver la felicidad en el escaso trabajo y en el dinero  y este comportamiento nos ha conducido, como dice Jean Claude Trinchet, presidente del Banco Central Europeo a “tiempos verdaderamente dramáticos” para la economía, dejándola situada en “la más difícil” situación desde la primera Guerra Mundial. 

 

He estado en una nave industrial a repasar el coche y en ella he encontrado un folleto en el que la Federación de Empresarios de los Polígonos Industriales de Huesca va a organizar  una conferencia de un Licenciado en Filosofía y Técnico Superior por el ISCEUM de la Universidad Complutense. Son muchos los objetivos, pero uno de los más importantes es “proporcionar a los asistentes, informaciones,  datos que permitan hacer un  autochequeo  de sus empresas y de su posicionamiento de cara al futuro inmediato”. Me ha causado este hallazgo una gran satisfacción el darme cuenta de que en estos momentos “qué son verdaderamente dramáticos”, la Federación de Empresarios de Polígonos Industriales de Huesca, no se entregan  al abandono del trabajo y de la producción, sino que filosofan sobre el pasado , el presente y el futuro. Lo que les importa en primer lugar es el futuro, pues dice el folleto esta frase de Victor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Se alegra uno al comprobar cómo  entre nuestros empresarios los hay valientes y no se desaniman en seguir su trabajo, que da alegría a los trabajadores. Esos empresarios quieren lo mismo que los  alemanes, después de la Guerra Mundial, que levantaron la casi anulada economía de su país. Añaden el pensamiento de Michel Eyquem de Montaigne: ”No existe el presente: lo que así llamamos no es otra cosa que el punto de unión del futuro con el pasado”. Nadie mejor que el conferenciante para alcanzar ese punto de unión, porque además de Técnico Superior, es Licenciado en Filosofía. Se ha dado tal vez en su cerebro el fenómeno que se daba en los cerebros de aquellos monásticos, que al desarrollar su trabajo, se elevaba su nivel intelectual.   

jueves, 8 de octubre de 2026

Galileo y los Quebrantahuesos



Voy con cierta frecuencia al Bar “Galileo”, del que me acuerdo cuando lo abrieron. Entonces hablaba con cierta frecuencia con sus dueños, que ya eran mayores y que al correr unos años, traspasaron el Bar. Eran dos señores simpáticos y con cultura, lo que yo creo que les llevó a bautizar el local con el nombre de Galileo. Este fue como un padre de la ciencia moderna, pues aplicó las matemáticas a la Naturaleza, desde su invención del telescopio, que al principio le llevó a equivocarse, diciendo que en la Luna no había montañas, aunque se dio cuenta en seguida de su error. Esa equivocación al principio del uso del telescopio, se debió a la imperfección de un aparato recién creado, que luego fue perfeccionando e hizo desaparecer esos errores. Ocupado en esas investigaciones  astronómicas, observó que la Tierra daba vueltas alrededor del Sol. Entonces la Iglesia, dijo que el Sistema heliocéntrico iba contra la Sagrada Escritura.  Para defenderse expresó que San Agustín decía que los padres y los apóstoles, pretendían hacer cristianos  y no astrólogos, porque como tales podían adoptar una teoría u otra.
A Copérnico lo condenó el Tribunal del Santo Oficio en 1616, por su obra y obligó a Galileo a guardar silencio sobre el heliocentrismo. En 1623, sube al Papado, Urbano VIII, amigo de Galileo y de sus obras y de sus ideas liberales; este Papa lo liberó de la cadena perpetua, a que lo habían condenado  por herejía en 1633, en que  tuvo lugar el proceso a Galileo.
Siempre la humanidad recordará a Galileo  Galilei como modelo del enfrentamiento entre la autoridad vigente y la libertad de pensamiento de los hombres.
Fue Galileo opuesto a las ideas de Sarsi, diciéndole que en filosofía no hay que creer firmemente en las palabras de aquellos autores que con su firma creen hacer la verdad de su filosofía. Y añade que “la Filosofía está escrita en ese gran libro del Universo, que se está continuamente abriendo entre nosotros, para que lo observemos”. Se ve que Galileo es un gran matemático, “pues de sus caracteres triangulares, círculos y otras figuras geométricas sin las cuales es imposible entender una sola de sus palabras”. Al leer estas palabras se da uno cuenta de que Galileo es el padre de la ciencia moderna, porque cuando, observo un teorema escrito por mi amigo  Carlos, comprendo  cómo se entienden los científicos actuales  con los problemas matemáticos y físicos.
Decía Galileo que la filosofía está escrita en ese gran libro del Universo, que se está constantemente abriendo ante nosotros, para que lo observemos”. Y últimamente hemos observado como Higgs ha descubierto y hecho parcialmente visibles en el enorme Túnel de Francia y de Suiza, las partículas de Dios o bosones deHiggs.              . 
No sé si es verdad o no una leyenda que dice que cuando obligaban a nuestro sabio a negar el movimiento de la Tierra, alrededor del sol, mascullaba estas palabras: “E pur si mueve” y sin embargo se mueve. Por eso “Galileo será siempre recordado como un ejemplo del enfrentamiento entre la autoridad vigente y la libertad de pensamiento”. El pueblo piensa si ha sido la autoridad  la culpable entre la prosperidad y la ruina económica.

Han pasado años desde los dueños antiguos del Bar Galileo y el actual David, que es un joven de una amabilidad extraordinaria y así como aquellos meditaban en la historia y en el pensamiento del movimiento de los planetas, éste piensa en el movimiento de los seres vivos, como el quebrantahuesos. El gran físico Galileo siguió los vuelos planetarios y David,  el que dirige el Bar, es aficionado a la repoblación de los quebrantahuesos.
Es un aficionado a las carreras ciclistas y en Sabiñánigo acudía a una pista que llaman “Quebrantahuesos”, que tiene 400 kilómetros.  Ese nombre llamó su atención y se interesó por estos originales animales, porque esa pista cruza los Pirineos por España y por Francia y aunque no permite pararse a contemplar  los quebratahuesos, los puede ver,  en ocasiones por las alturas.
El Vultur Barbatus o buitre Quebrantahuesos, tiene este último nombre por dedicarse a quebrar los huesos de los cadáveres, que lanza sobre terrenos rocosos o “rompederos”,desde lo alto para destrozarlos y aprovecharlos. Esta especie estaba repartida por toda España, pero ahora uno de los lugares más habitados por ella, se encuentra en los Pirineos , por donde pasa David,del Bar Galileo de Huesca con su bicicleta, y va a Francia y vuelve de ella, desde Sabiñánigo.

El que cede su gran nombre  al Bar Galileo, hace pensar a los hombres en el progreso de las Ciencias, y su actual director David, participa en esa inquietud cultural, para reponer a los quebrantahuesos en nuestros Pirineos  y en el resto de España.  

miércoles, 7 de octubre de 2026

“Torre San Urbez”, vieja y elegante


Bolsa de Madrid.

Me he encontrado, paseando por la carretera de Jaca, con mi amigo Pedro Capablo, hombre de cierta edad, pero inferior a la mía y es un hombre comunicativo y amable. Lo he encontrado paseando con su perra, a la que llama Lola, en medio de una copiosa lluvia, que si así continúa cayendo, sobrarán en Huesca, hasta los bomberos. Estaba parado en la puerta de una hermosa “Torre” abandonada ya hace muchos años, por su entonces joven y simpático dueño ,que creo se llamaba Jesús. Yo me hablaba con él porque como veterinario iba a visitarle alguno de los animales a los que criaba y como era simpático, me contaba su vida, diciéndome, entre otras cosas, que era montañés y que estaba soltero, al decirle que muchas mozas querrían vivir en una Torre tan elegante. Porque,  efectivamente al ver ese edificio tan atractivo, se admiraban del buen gusto de Jesús. Aun, ahora en que ascienden por alguna de sus paredes las verdes ramas de hiedra y las acarician algunos  brotes de algún arbusto que nació casualmente, una emoción estética, acompañada de tristeza, me invade el espíritu. Delante está  eternamente cerrada la  puerta, al menos así me lo parece a mí, pero en los lados y por detrás, están la tierra y las cuadras y corrales, cercados por una red metálica, a través de la cual se ve la tierra yerma y todo lo demás abandonado. Me ha aumentado la tristeza al comunicarme mi amable compañero, que le habían dicho que el buen Jesús había muerto al arrojarse dentro de un pozo. Yo me resisto a creer tanta desgracia, porque,  ¿quién iba a pensar en tan desgraciado fin como el de un suicidio, en un mozo que al hablar sólo sabía sonreír?.   Si así lo hizo,  yo no creo que fuese por falta de dinero. Pero hoy me he enterado que era un gran amigo de la Bolsa, pues en cierta ocasión, en Madrid,  a donde acudía con frecuencia le dijo al oscense Informador de dicha Bolsa, Don Juan Antonio Franco: ya sé que usted sabe mucho de la Bolsa, pero yo todavía, sé más. ¿Murió por culpa de alguna bajada de la Bolsa o por  alguna causa psicológica de otra índole, que afectase a su espíritu, que tal vez se sintiera sólo por no tener esposa ni novia, que le alegrase su vida?. Me voy haciendo viejo  o como ahora dicen, por respeto, mayor y me acuerdo de aquellos de mi edad, que ya murieron ya hace muchos años. Y pensando en la agricultura  y en la ganadería,  Jesús fue un adelantado, pero  que cesó de ejercer ambas actividades, porque tal vez, previó lo que iba a pasar con ellas. Hoy día ya no quedan “Torres” alrededor de Huesca, que estén ocupadas por hombres y mujeres que cultiven la tierra y sean felices criando animales. Entonces uno piensa: si Jesús se fue por causas psicológicas, estará allá arriba, gozando de la vida eterna, pero ¿no se marcharía porque veía venir esta época, en la que ya no quedan casi pastores, porque si alguno queda, está cobrando por cada cordero que vende unas siete mil pesetas, cuando hace treinta años se los pagaban a ocho mil?. Supongo que con el trigo cobraría más dinero  que ahora cobran los labradores, por unas cosechas, que cuestan carísimas con los precios del abono, de los nitratos y de la urea. Jesús, tú has triunfado y nos has dejado con tu “Torre”, un hermoso reuerdo. 

martes, 6 de octubre de 2026

Síntesis del mundo material con el mental o espiritual





El hombre en su evolución, ante la  autointerrogación  de su procedencia, intuyó  que había sido creado por un Ser Supremo, es decir por Dios. Al principio no se aclaraba  si el mundo era gobernado por un Dios o por una multitud  de ellos, pero   pronto empezó a levantar pagodas, los templos de Karnak y de Luxor,  la acrópolis de Atenas, los templos de los dioses romanos y los de Méjico y de Perú, siguiendo por los templos monoteístas, como el  de Jerusalén, las sinagogas que se encuentran en cualquier lugar de España, como yo he visto tres en Huesca capital, que serían construidas en el siglo XV,   y  ha seguido levantando sinagogas por el mundo,  catedrales e iglesias en el mundo cristiano y más tarde las mezquitas en el musulmán.
La evolución es larga para el hombre, porque el tiempo y el espacio se conocen con el Big-Ban,      ya que  antes de la Creación, para el Señor, no había pasado ni futuro, sino que todo estaba presente. El químico Mendeleief decía que el petróleo se formó por la acción del agua, dentro de la tierra, donde estaban los carburos metálicos. El petróleo tiene propiedades comunes con la composición de los seres vivos, al formarse de un modo semejante  al  de la materia orgánica, con que se generaron esos seres vivos. El hombre se ha dado cuenta del paso que hace el Creador de la materia al espíritu. Y podemos contemplar el paso contrario, es decir del espíritu al cuerpo de Jesús, convertido en hombre material y espiritual, sin dejar de ser Hijo de Dios. La mente humana se queda admirada de ver la materia y sentir el espíritu y yo no puedo menos que acordarme de la oración al Espíritu Santo, que reza así: “Envía Señor tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra”. Aquellos hombres que en esos tiempos en que se iban escribiendo los textos del Antiguo Testamento, levantaban templos al Creador y pensaban no sólo que Dios había creado el Cosmos, sino que tenían fe en que todas las cosas serían creadas. Y veían la necesidad de que se renovara la faz de la Tierra. Rezando esa oración, se da uno cuenta de que estamos los hombres en evolución.
El hombre está evolucionando, y  si no ve todos los problemas claros, los intuye. Es el hombre la síntesis de la materia y del espíritu. Su cuerpo es material y es una situación evidente, pero el espíritu o el alma necesita una demostración para ser reconocida esa parte espiritual del hombre, que tiene la capacidad de razonar, de enjuiciar y de abstraer, pues la materia no es capaz de tales acciones. Se deduce claramente que el alma no es cuerpo, pero ambos forman al hombre. Hay una síntesis de alma y cuerpo. El alma es un principio o causa de vida.
En 1966, René Maheu, director general de la UNESCO, en el simposio  titulado  ”Ciencia y Síntesis”, dijo que la obra de Einstein y la de Teilhard, cada una  en su forma, son los dos sistemas de conocimientos más densos y más extensos que se han realizado en la humanidad. Su capacidad de síntesis ha sido enorme en el campo de la ciencia, pues la síntesis jamás se ha hecho tan consciente como en la cabeza de estos dos investigadores. Los escritos de Teilhard de Chardin se difundieron de una forma sorprendente, pero en el año 1970, desaparecieron de las editoriales y librerías. A todas las discusiones contradictorias de las teorías de Teilhard, le han sucedido las observaciones sobre el fenómeno humano. Si la teoría de síntesis de Teilhard es una hipótesis, resulta que atrae las ideas del catolicismo, el capitalismo  o el marxismo, haciendo de la teoría de la evolución, una “complementariedad y una convergencia”, que son atraídas y consideradas por todas las ideas citadas.
Renovar la faz de la Tierra ha sido la intención de aquellos hombres que han buscado la igualdad entre todos ellos y gocen de bienestar; han pasado por el mundo caudillos como Alejandro Magno, emperadores romanos,  unos beneficiosos pero otros tiránicos. Y  “vino Cristo al Mundo y los suyos no le conocieron”. El hombre se había dado cuenta de la necesidad de que se renovara la faz de la Tierra y  el Señor, para alcanzar tal fin,  envió a su Hijo, con lo que demostraba que amaba a los hombres creados por su poder y hemos visto como Cristo fue un hombre de dolores, que sufrió el insulto de sus verdugos, hasta que murió en la Cruz. El hombre  va desarrollando su cuerpo y su mente por medio de la Evolución y Teilhard de Chardin, hizo la enorme reflexión  de que es  “Cristo el  evolucionador,  el Cristo motor de la evolución, es decir, el Cristo resucitado en su función cósmica”.  “Vino Cristo al mundo y los suyos no le reconocieron”, igual que a Einstein cuando propuso prohibir las bombas atómicas, no le hicieron caso y cuando propuso ideas sobre un campo unificado, fueron criticadas por los científicos. O cuando Teilhard pretendió compaginar la educación para la evolución soñó con una administración, que favoreciera la cooperación internacional universal para humanizar, por medio de la evolución,  la  vida de los hombres, vio como se restringían sus ideas de desarrollo de la humanidad, simplemente por ser aristócrata y jesuita.
Teilhard basa sus teorías en la Síntesis y en la Hiperfísica. En “El fenómeno humano” sintetiza el mundo físico y material con el mundo mental y espiritual. Considera el pasado del hombre y aspira con la evolución, a desarrollar su futuro. La  hiperfísica está basada en las ciencias naturales, pues se deriva de las  teorías científicas conocidas por la ciencia, entre las que se encuentra la teoría de la evolución. Pero mira más adelante con la consciencia que le hace observar el interior de las cosas y la complejidad del exterior. Hace una síntesis científica y filosófica al mismo tiempo.  Los problemas de la materia son más fáciles de comprender que los del espíritu e incluso es difícil separarlos uno de otro, como cuando se medita sobre la fórmula de Einstein E= m. c², parecen unirse la materia y la energía, que son de la misma naturaleza, de tal forma que algunos identifican el espíritu, con la síntesis de la materia y la energía. La  materia y la energía ni se crean ni se destruyen, simplemente se transforman.
Estos primeros días del mes de diciembre de 2010, he estado meditando sobre Teilhard de Chardin y estas meditaciones se las he debido a mi compañero Veterinario Ignacio Escalona. Es éste un sabio, un hombre preocupado por la justicia y el bienestar de las personas, como ha demostrado en los años en que fue Alcalde de la Villa de Grañén. Me envió un escrito titulado “Antigüedad y Cristianismo”, que movió mi mente a pensar en la evolución. Es que este sabio Ignacio Escalona, siente como sentía Einstein que “la más bella y profunda emoción que nos es dado sentir es la sensación de lo místico. Ella es la que genera la verdadera ciencia. El hombre que desconoce esa emoción, que es incapaz de maravillarse y sentir el encanto y el asombro está prácticamente muerto. Saber aquello que para nosotros es impenetrable, realmente existe, que se manifiesta, como la más alta sabiduría y la más radiante belleza, sobre la cual nuestras embotadas facultades sólo pueden comprender en sus formas más primitivas”. Estos pensamientos nos religan con el Creador, es decir que confirman la verdadera religión.

domingo, 4 de octubre de 2026

El hermano Juan, profesor de San Viator





Don Juan Martín, Clérigo de San Viator, nació en la ciudad de Vitoria, pero después de dar clases en Huesca durante cincuenta y ocho años y con diecinueve años añadidos de descanso, son cincuenta y siete los que ha convivido con los oscenses, por lo que ha afirmado que Huesca supone para él  “prácticamente todo, soy un oscense más”. En una entrevista que le hicieron, contestó a la pregunta: ”¿ qué valores cree que se deben inculcar a los alumnos?, con la siguiente respuesta: ”la responsabilidad, el amor al trabajo, la sinceridad y el amor a la familia”.     

Todos los antiguos alumnos del Colegio de San Viator lo conocían y lo querían, porque en él, durante treinta y ocho años, dio clases de Matemáticas y de Física, ganándose su aprecio, ya que allá, en la pizarra con su pedazo de tiza, a todos les hizo comprender sus misterios. Yo conocí a su padre y a sus hermanos; el mayor el Hermano Guillermo, el segundo el Padre Luis y el Hermano Juan el más pequeño y lo conocí en el Colegio de San José de Vitoria, donde dirigía espiritualmente su hijo Luis e iba por dicho Colegio a verlo y a conversar con él, porque era su hijo y sacerdote de San Viator. Acudía con cariño y yo lo veía y lo escuchaba hablar con su hijo y con otros Hermanos de San Viator y aunque de mi boca  no salía palabra alguna, me  fijaba en los problemas que Dios plantea a sus hijos. Yo era casi un niño y quería comprender el amor del Padre, trasladado en esos momentos a un padre de este mundo, que veía como sus tres hijos se entregaban a Dios por medio de la enseñanza a los  niños y jóvenes, a los que se dedicaron toda su vida.

Y ahora, que han pasado más de cincuenta años,  tenemos  en el Colegio de San Viator de Huesca, a aquel que fue el pequeño de los tres hermanos y ya tiene ochenta y seis años, de los que ha vivido cincuenta y siete en Huesca, donde ha dedicado treinta y ocho  a la enseñanza. Sobre todo ha destacado en la enseñanza de la Química, de las Ciencias y en el Laboratorio, pero sobre todo destacó en el amor y la atención que ponía en cada uno de sus alumnos, muchos de los cuales están aquí presentes y se nota en sus rostros el amor que despierta en ellos su recuerdo, que les lleva a participar en su homenaje. Destacó en su vida docente, el enorme número de vocaciones que despertó en sus alumnos hacia las Ciencias de la Vida, como la Medicina, la Farmacia y la Física, porque parecía que al mirarse al Señor del Cielo, veía los astros y transmitía su admiración a sus alumnos, de los que algunos han destacado en Física e Ingeniería y que todavía le están muy agradecidos.

El día veinte de Octubre se le hará un homenaje por parte de la Comunidad Educativa de San Viator y de sus antiguos alumnos. Fueron treinta y ocho años de docencia en el Colegio de San Viator y en el del Alto Aragón en el bachillerato y en los Cursos de Orientación Universitaria. En ese homenaje se acordarán los antiguos alumnos y el mismo Don Juan, su profesor de aquellos años, que no se perdieron para ninguno de ellos ni para la humanidad y les llenará de felicidad ese recuerdo y les animará a que esa sociedad moderna, que se aparta de  la sabiduría divina y de la humana, traten de hacerla volver al deseo que se expresa en la oración Veni Santi Espiritu: “Envía Señor tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra. Señor, que llenaste los corazones de tus fieles, danos con el mismo Espíritu el saber rectamente y gozar siempre de su consuelo”.

Van al Colegio de San Viator muchos antiguos alumnos a ver y a conversar con Don Juan, como iba su padre al Colegio de San José de Vitoria a visitar a su hermano el Padre Luis y es que recuerdan su saber antiguo, que los ha llevado a estar introducidos en el moderno y gozan de una especie de consuelo espiritual.   

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