jueves, 13 de agosto de 2026

El amor de Guati y de Zalema



Muchas veces escuchamos con gusto lo que ocurre lejos de nuestra tierra y no nos interesamos por lo nuestro, que no valoramos. Hemos leído relatos y visto películas sobre Romeo Y Julieta, italianos, que se amaron tanto, que murieron por su amor. Así lo relata la canción:” No somos ni Romeos ni Julietas, aquellos que murieron por su amor…”, que con su pegadiza música nos recuerda aquella historia de amor.
Como aragoneses todos conocemos los amores de Diego e Isabel, los amantes de Teruel, que los llevaron a una trágica muerte. El pueblo, que está en posesión del sentido común, los recuerda con simpatía, pero piensa que todos los excesos son malos y lo explica diciendo, ”los amantes de Teruel , tonta ella y tonto él” y es que el amor entre un hombre y una mujer, debe conducir a la vida y no a la muerte.
Como he dicho, conocemos muchas historias de amor, pero no sabemos nada de la que sucedió entre Guati, cristiano de Siétamo y Zalema, mora del pueblo de Argavieso. Ahora ya la conocemos, gracias a una novela histórica, de autor desconocido. El río Guatizalema se presta a los amores, como habéis podido comprobar al recorrer durante el verano sus orillas. Y esa misma cualidad de nuestro río intuyó  el autor de la dicha novela histórica, cuando escribía: “¿Cómo era posible, decía yo, que entre estos sitios tan amenos, tan pintorescos, tan poéticos, dejasen de amarse locamente sus habitantes en aquellos siglos románticos y caballerescos?.  ¡Ya lo creo que se amaron los ribereños del río Guatizalema, pues lo hicieron hasta la muerte!.
La fe en Dios por parte de Guati y la fe en Alá por parte de Zalema, ha hecho que vivan juntos en el cielo. Bueno sería que esa fe monoteísta en un Sólo Señor, nos sirviera para convivir con judíos y moros, no sólo en el cielo, sino aquí abajo, pues nuevamente regresan a España, después de ser expulsados, hace quinientos años, cuando aquí en Siétamo, todavía persiste un cementerio musulmán, que mira al Oriente.

miércoles, 12 de agosto de 2026

El gato sobre los hombros de una joven



Paseando entre las ajardinadas balsas del Parque de Huesca, paisaje en el que se contemplan los cisnes negros, los patos grandes y pequeños, unos volanderos y otros que no saben volar , pero nadan con más facilidad que las canoas, y que conviven con los niños. Los ánades al verlos llegar a las orillas, con sus cuellos parece que los saludan, como pidiéndoles que les echen algunas migas de pan. Pero hoy, al mismo tiempo que observaba este juego de la Naturaleza entre los niños y los patos, he contemplado un espectáculo maravilloso. Sí, maravilloso, porque cerca de las balsas ornamentales, alrededor de las cuales, cada día varios gatos abandonados, esperan que alguien les dé de comer, pasó una jovencita de unos veinte años, que no sólo amaba la Naturaleza, sino que se identificaba con ella. Y ¿cómo?, pues sencillamente porque pasaba airosa, con su hermoso cuerpo juvenil y su amoroso aprecio a la paz de los seres de la Naturaleza, y además se identificaba con ella, llevando sobre uno de sus hombros un gato rubio, con su collar y una campanilla, para conocer siempre su presencia, cuando en su casa, se esconde debajo de los sillones y de las camas. Me fijé que al gatico le faltaba la mitad de su cola y al preguntarle la causa de tal pérdida, me dijo que lo encontró  en la calle cerca de su casa, atacado por un cruel perro, que le mordía de tal forma que le hizo perder su rabo. Sabina que así se llama la joven, amante de la paz, cogió el gato y tanto lo contempló, que lo ha convertido en su compañero, con el que pasea por el Parque. En tiempos de los faraones, adoraban a los gatos y ahora Sabina es el trono amoroso de un gato rubio. 

martes, 11 de agosto de 2026

Sefarditas en Huesca



Siempre, desde niños, se nos han contado los actos malos que cometieron algunos individuos de otras religiones, como aquel, en que unos moriscos le robaron a la Virgen de Bureta, que se alza en el pueblo de Fañanás, un retablo, con el fin de cortar en una acequia el agua, que bajaba por ella. En aquellos tiempos en que la cultura era un bien escaso, era difícil que se entendieran cristianos, judíos y musulmanes. Mi padre Manuel Almudévar, me contaba hechos que ocurrieron en la historia, por ejemplo el de un altoaragonés, natural de un pueblo del Somontano y apellidado Palacio, que llegó a ser Diplomático y estando en el Líbano, se le acercó un joven muchacho, que vendía torta de Ayerbe, nombre tan español como su origen en algún horno, en este caso de Ayerbe. Era un judío sefardita ese que coincidió con Palacio de Berbegal y proveniente de Huesca. Ahora quedan pocos porque han sido perseguidos, refugiándose algunos en el estado de Israel. En 1492, fueron expulsados los judíos de España, pero aunque no nos hayamos dado cuenta, muchos emigraron a América, como españoles que eran, otros fueron a Portugal y muchos se convirtieron o lo simularon y la gente los llamaba conversos. La religión judaica es el origen de todas las confesiones fundadas en la Biblia, es decir el cristianismo y la religión musulmana, pero ello no impide que haya gente mala en todas las religiones, que impide su entendimiento. Pero los hombres unidos en la creencia en un Dios Único, debían pensar que “Las espadas se transformarán en rejas de arado; las lanzas, en podaderas, y no se enseñará ya más el arte de la guerra”. En cambio la gente influida por las enseñanzas que recibía, llamaba ‘judiada” a la acción realizada contra alguien, como por ejemplo el lucro excesivo de un dinero prestado. Quedaron muchos judíos en España y en Huesca, pues se encuentran apellidos como Salomón o Israel, que proceden de ellos. En nuestra capital bautizaron en 1106, en la Catedral, a un gran filósofo y escritor judío, nacido en Andalucía, que se convirtió al cristianismo y pasó de llamarse Moisés Sefardí a Pedro Alfonso de Huesca.

El Alfonso lo tomó de su amigo el rey o emperador aragonés y gran oscense Alfonso el Batallador. Han pasado muchos siglos y todavía mi abuela materna Agustina Lafarga, me decía que en Barrio Nuevo, antiguamente la Judería, había una sinagoga, ya abandonada. Ahora en lugar distinto al que se creía, ha aparecido un local, en el que se trabaja haciendo fotocopias y se ven distintos capiteles, en los que se aprecian cepas de vid, con sus ramas y sus hojas. Pero en una calle que acaba en la plaza de la Catedral, hay una casa en la que está abierto un estanco y me enteré que en los bajos de dicha , casa, ha salido otra sinagoga. Le pregunté por ella a Jesús Benito, que era su dueño, y me dijo que había capiteles y otros aditamentos sagrados para hombres talmúdicos y me prometió que me mostraría dicho local. Me lo encontré otro día y se lo recordé y él, con gran generosidad me contestó que subiera al estanco de la Catedral y se lo dijera a la dependienta. Esta, con gran amabilidad, preparó un foco de luz y me enseñó toda la sinagoga. A la altura de la calle se encuentra un arco de herradura y una columna con un capitel que no es cristiano ni pagano, es simplemente una columna con un capitel geométrico y más adentro hay una sala con dos arcos, también de herradura y en un lado hay una pila redonda de piedra. Bajando por una escalera, colocada en un hueco de la pared, se encuentra otra pila, pero ésta montada con varias piedras y tal vez puesta en la entrada de la parte baja de la sinagoga, tal vez para lavarse, como dice el salmo: “Lavaré mis manos entre los inocentes” o para tal vez depositar el Talmud, que se guardaba en lugares, como si fueran sagrarios, porque lo utilizaban para leer textos sagrados. Una vez abajo, contempla uno varias bóvedas con arcos ojivales, es decir como si sus puntas fuesen puntas de flecha. Hay cuatro pequeñas salas abovedadas y no se observan objetos judaicos, porque los judíos fueron expulsados en 1492, es decir ya hace cerca de quinientos años. 

Jesús Benito y su esposa Isabel Pertusa están orgullosos de su sinagoga y queman verla restaurada, próxima a la Cristiana Catedral y a la antigua mezquita, a la que dicen pertenecía parte de la torreta, donde están las tumbas de los hermanos Lastanosa y de Azara. 

No fue ésta, la primera vez que estuve en el estanco de la sinagoga, sino que hace ya muchos años, entré en él y le pedí un paquete de tabaco a la anciana madre de Jesús Benito, pero al mirar la cartera para pagarlo, no la llevaba; entonces le dije a la buena señora: “dejo aquí el tabaco y ya vengo con el dinero necesario para pagarlo”, pero ella, que no me conocía, me lo hizo llevar sin pagarlo y diciendo que ya lo pagaría cuando quisiera. La sinagoga me ha hecho recordar a aquella amable persona. 

Huesca, es un maravilloso museo, porque al lado de San Jorge se encuentran los restos de un cementerio judío y otro al que llamaban el Fosalé en Barrio Nuevo; además se pueden ver columnas y arcos de una sinagoga, pero en la parte alta de la ciudad de Huesca se concentran los restos históricos, que comprenden desde los vasco-ibéricos, en el solar de los Templarios, pasando por los romanos, con el mosaico del Ayuntamiento, siguiendo por los árabes con sus murallas y por los judíos, que conservan todavía, sin saberlo sus descendientes, una hermosa sinagoga. Todos estos restos se encuentran entre numerosos monumentos arquitectónicos cristianos como la Catedral o San Pedro el Viejo. 

Si un sefardita, de los que todavía quedan en Israel oyese la palabra Sefarad, equivalente a España y viese las fotos de las sinagogas de Huesca, sus ojos se llenarían de lágrimas, mientras nosotros estamos como olvidados de todos los monumentos que permanecen en Huesca.


lunes, 10 de agosto de 2026

Gracián y San Lorenzo


 




Baltasar Gracián en su obra El Criticón, dio vida a Critilo  y a Andrenio. Comienza su obra con el naufragio de Critilo y su salvador el ignorante Andrenio, al que después formó   Critilo para salvarlo de los múltiples posibles naufragios morales, a los que da ocasión la vida humana. Esta actitud dicen que les llevó a la inmortalidad junto con su creador Baltasar Gracián, pues en El  Criticón explica  “la relación que va a darse…entre Andrenio, sólo crecido en la naturaleza, niño sin saber hablar aún, y Critilo, experimentado en la prudencia y mostrador de ella”.

Gracián sin comparar a Andrenio con Rómulo y Remo, también criados por las fieras, concretamente por lobos, se ve impulsado por las clásicas epístolas de Séneca a Lucilio y parece compartir con Erasmo el Elogio de la Locura, para demostrar “ el carácter ficticio y engañoso que presidía la universal locura humana”. Escribe “hay a veces entre un hombre y otro casi tanta distancia como entre el hombre y la bestia, si no en la sustancia, en la circunstancia, si no en vitalidad, en el ejercicio de ella”.Coincidía este pensamiento con los principios de la Contrarreforma, que del pecado original hacía una clara condición de los humanos. Ya se habían pasado con los siglos aquellos viejos “dichosos tiempos”, que Cervantes había ya dado por acabados, al terminarse aquella época en que los hombres “ no conocían las palabras tuyo y mío”. Gracián ante tan graves  problemas que se presentaban al hombre, sintió la necesidad de escribir, ya que su vocación se lo pedía y resultó ser un gran escritor, basándose en los escritores antiguos, como Séneca, Tácito, Platón, Aristóteles, Marcial y en los refranes recogidos por el pueblo a lo largo de los siglos y trató de educar  los “ojos del alma”, para que existieran muchos seres humanos que supieran sobreponerse al mal comportamiento, porque “hay a veces entre un hombre y otro casi tanta distancia como el hombre y la bestia; si  no en vitalidad, en el ejercicio de ella”. Se preocupa Gracián  de que los hombres puedan leer sus libros, pues necesitan conocimientos para defenderse de los otros y por eso no elige para combatir la injusticia humana procedimientos como el “apartamiento”, la elevación del espíritu ni el recogimiento ni exalta el espíritu del Evangelio. Pero Baltasar Gracián al darse cuenta de la maldad del enemigo de Lorenzo, que era “justo equitativo y saludable” se da cuenta de que tiene necesidad de convertirse en un héroe evangélico,  pues dice: ” no puede la grandeza fundarse en el pecado, que es nada, sino en Dios que lo es todo”.Y al final de su Oráculo Manual y Arte de Prudencia dice que al hombre “tres eses hacen  dichoso: santo, sano y sabio”.  Pero el mismo Gracián reconoce que hay personas perversas, que hacen que la diferencia con otras discretas con su voluntad y entendimiento, que ven crecida su discreción con su juicio y su ingenio, al decir: ”hay a veces entre un hombre y otro casi tanta distancia como entre el hombre y la bestia; si no en la sustancia, en la circunstancia, si no en vitalidad, en el ejercicio de ella”.

Y en los diálogos que tenía con su perseguidor, Lorenzo utilizaba su sabiduría y su discreción, que no eran atendidas por él y su sabiduría y su discreción se veían atacadas por los tormentos, que tuvo que aguantar imitando a Cristo, como “la cárcel, azotes con escorpiones, varas y cordeles emplomados, planchas de hierro hechas ascua. Por último fue asado vivo en unas parrillas, donde consumó el martirio”.

San Lorenzo fue hijo de los santos Orencio y Paciencia y le dieron una educación muy cristiana y correspondió a ellos con “una inclinación como nativa a todo lo que era virtud”. Su corazón era tan “noble, intrépido y generoso”, que Baltasar Gracián encontró “en nuestro cristiano un héroe”.

Y así lo alaba y proclama como héroe con su estilo exageradamente barroco en su obra El Héroe: ”Mas apreciando los héroes verdaderos, equivocan en Augustino (San Agustín) lo augusto con lo agudo y en el lauro (Lorenzo) que dio Huesca para coronar a Roma compitieron la constancia y la agudeza”. La palabra Lauro está relacionada con el laurel, que ya entonces y ahora sigue empleándose para fabricar coronas triunfales para los santos y para los héroes en general. Dice que Huesca dio un Lauro o un Lorenzo para coronar a  Roma, donde en la iglesia de San Lorenzo compiten “la constancia y la agudeza”, por ejemplo en el mármol que los fieles romanos exhibieron, manchado con la sangre del mártir San Lorenzo, hace ya cerca de dos mil años y que aún ahora está expuesta a los fieles.

Hay que admirar también la “constancia y la agudeza” de los oscenses, que en un cuadro de la sacristía de San Lorenzo, pensaron pintar a San Sixto con San Orencio y Santa Paciencia,  donde hoy se encuentra situada la Ermita de Loreto, donde cultivaban sus tierras. Estaban allí entregando a San Sixto  a su querido hijo, al que vino a buscar ese San Sixto II, que fue Papa. También demuestra agudeza la ciudad de Huesca al representar el fuego que abrasó a San Lorenzo, dándole a la fachada de su iglesia la forma de una parrilla.

El mismo Gracián se da cuenta de que entre los héroes hay algunos en los que “reina el corazón, en otros la cabeza; y es punto de necedad querer uno estudiar con el valor y pelear otro con la agudeza”

Como héroe, reconocido por Gracián, poseía “un corazón noble, intrépido y generoso”, pero San Lorenzo además pensó en la doctrina “que cura sorderas espirituales y protege a los cristianos contra las pérfidas doctrinas de los malvados”.

Hemos visto como San Lorenzo era santo, pero también era sano, pues había nacido en tierras vasco-ibéricas, que más tarde crearían el Reino de Aragón al “ que los extranjeros llaman la buena España”.”¿Qué te parece de esta nueva región?-dijo Critilo-.¿No percibes qué aires estos tan puros?.Así es, respondió Andrenio.¡Qué buen puesto éste para tomar alimento y asiento!”. San Lorenzo estaba acostumbrado a repartir alimentos entre los pobres de Roma  y tenía no sólo cuidado para que sus prójimos pudieran comer, sino que observando uno de los cuadros de la sacristía, se ve como se preocupaba por su higiene y por la limpieza de sus ropas, al contemplar a San Lorenzo arrodillado en el suelo, en el que lava a un ser humano, no sólo como su prójimo sino como hijo de Dios, como él mismo.

Y como hermanos consideró a los habitantes de su ciudad natal,  la Osca que estaban romanizando y también a ellos quiso combatirles el hambre del espíritu, pues a ellos les envío el Santo Grial, para que comieran y bebieran el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Y los oscenses conservan la tradición de estas historias y leyendas, como lo dejan ver, cuando la Cofradía del Santo Cáliz sale cada año en la procesión del Viernes Santo.

Y se ve también esa constancia leyendo la Crónica del Alba de Sender, en la que coincide con Baltasar Gracián al decir que “los tres hombres y mujeres más necesarios al fundamento de la grandeza son los santos, los poetas y los héroes”.Añade:”De tres clases de hombres (y mujeres), está hecha de fortuna y de gloria esta tierra. Los unos  con  ... su corazón amoroso de Dios y de los hombres…su disposición a ayudar a los demás y vivir sin tener más presencia que la sombra de las virtudes. Estos hombres son los santos”.

Y son constantes los oscenses en el culto a San Lorenzo, porque siempre se ven personas que suben a Loreto a rezarle al santo y cuando pasan por la Torre de Farina, ante una cruz que hay al lado del camino, se vuelven de espaldas y lanzan piedras sobre la base de la Cruz, como aquel que quiere hacer olvidar lo que se hizo sufrir al santo. Y en  tiempos de Felipe II, imitándole en la elevación del Monasterio del Escorial, levantaron, con su ayuda, el Monasterio de Loreto.. Y es que hay una identificación de los oscenses con su Patrono, porque ven en  ´´ él un vencedor” y no sólo con laurel, sino con albahaca; el pueblo quiere mantener verde, como las flores el recuerdo de San Lorenzo y para ello renueva su verdor, llenando de albahaca todas sus imágenes y arrojándosela cuando pasa su imagen en la procesión laurentina. Y es que esa albahaca con su color y con su aroma recuerda a los oscenses que es como un remedio “eficaz de muchos males”, contra los que el santo lucha, entre otros “cura las sorderas espirituales y protege a los cristianos contra las pérfidas doctrinas de los malvados”.

Y no sólo manejan los oscenses la albahaca ante las imágenes y en la procesión, sino que la llevan los mozos en el bolsillo de su blanca camisa y las mujeres en el pelo, cuando van a los toros y a las fiestas. Pero lo que más impresiona es ver como en tanto que prolifera el color verde y el aroma de la albahaca, en la iglesia de San Lorenzo y en todas las calles de Huesca, cuando  vas el día diez de Agosto al Cementerio, se ven ramos de esa albahaca por multitud de tumbas de oscenses, ya pasados por este mundo, pero que sus hermanos y amigos y descendientes los quieren tener unidos a su Santo Patrono San Lorenzo. Ellos, allá arriba ya gozan  de su presencia, pero la albahaca en el Cementerio, une a los oscenses vivos con San Lorenzo.

Los héroes y los santos son inspiradores del arte y al llegar San Lorenzo se escuchan orquestas, bandas de música y el pueblo canta jotas y la danza se pasea por las calles de Huesca y los danzantes golpean con sonidos metálicos sus espadas y con sonido de golpes de madera sus palos y saltan y se contraen y se estiran al son de la música, que entusiasma a la gente y entra en un éxtasis de gozo cuando llegan los danzantes y se ríen y lloran  y gritan con entusiasmo y al pasar, esperan que vuelva otro año, para unirse al Santo, para volver a pedirle sus gracias, que las obtienen porque tienen fe en el héroe y santo oscense y con él se identifican.

Según escribe Joaquín Lomba, en Aragón ha habido varios hombres de distintas religiones que se han esmerado en ser maestros del espíritu. Tenemos en primer lugar a Avempace, musulmán de Zaragoza, donde nació el año mil ochenta y cinco. Fue el filósofo que dio cuenta a Oriente y a Occidente de las doctrinas de Aristóteles. En su obra El Régimen del Solitario dice: ”Con la corporeidad el hombre es un ser existente, por la espiritualidad, es más noble; y por la intelectualidad es un ser divino y perfecto. Así pues, el que tiene sabiduría, es necesariamente un ser perfecto y divino”.Este Avempace influyó en la obra del Criticón de Baltasar Gracián.
Abu-Fahm ibn al-Tabban era otro zaragozano que escribió: ”La razón y la fe son dos luminares-que el alma humana restauran y sus ojos aclaran.-Enseñaron los entendidos varones de consejo,-que la razón es el luminar del alma,-y le proporciona en todo momento escondida luz;-gira a su alrededor a fin de enseñarle-a andar del Señor por los rectos viales”. Vemos como los musulmanes coinciden con Baltasar Gracián en el estudio de los libros que se cuidan de la razón y de la fe. El Alcalde de Huesca envió al Príncipe de Asturias el Criticón, para que pensara racionalizando sus pensamientos. Vemos como ahora que vienen de nuevo a España muchos musulmanes y se está estudiando la forma de que estudien su religión; en cambio se están estableciendo dificultades para la enseñanza de la fe en la que creyó San Lorenzo.

domingo, 9 de agosto de 2026

Danzantes.-


Sras. y Sres. Aquí estoy para cantar y contar los méritos de los danzantes oscenses, en esta fecha próxima a San Jorge, en unos momentos históricos en que se da un enorme movimiento de resurgimiento de la vitalidad de los dances oscenses, sentidos y vivido por todos los hijos de la ciudad natal de San Lorenzo, que es Huesca, y aquí estoy para poner  de relieve a los ex-danzantes, que lo fueron y que son los receptores de un “danzante de oro”, como expresión de su grato recuerdo de haberlo sido, de la nostalgia vivida durante esos años en que no han danzado y del  agradecimiento de la Agrupación de Danzantes en su propio nombre y en el de la ciudad de Huesca. Si aquí estoy para contar y cantar el honor que sienten los danzantes oscenses, cuando salen a danzar, con lágrimas en los ojos, cuando llega San Lorenzo, cuando empieza a vibrar la música, que los contagia a todos; sí a todos pues entra en los corazones un hormigueo, un marcar el ritmo de la danza en todos, y en cada uno de los oscenses, que salen a la calle, que se asoman a los balcones o conectan sus aparatos de radio, cuando oyen que vienen los danzantes.  Si, pero antes de que llegue la Gran Fiesta de San Lorenzo nos encontramos con estos días de San Jorge, Patrono de Aragón y estos días, muchos ciudadanos de Huesca subirán al Cerro de San Jorge y recordarán la batalla del Alcoraz, que fué‚ la oportunidad de que el Alto Aragón se librara del dominio musulmán, y de que el pueblo empezara a organizarse según sus costumbres y religión, con San Lorenzo como su Patrón. Existe un paralelismo entre la vida de San Lorenzo y la de San Jorge, porque los dos vivieron y murieron en la época de los emperadores romanos y con los principios del Cristianismo, dando ambos muestras de su enorme amor a los pobres. Hay un libro francés que dice que San Jorge nació en Capadocia de familia noble e ingresó en el Ejército Imperial, siendo emperador Diocleciano, que por cierto se convirtió en uno de los más crueles perseguidores de los cristianos. Jorge se dio cuenta de que lo iban a matar, si no renunciaba a su fe y como prefería morir por ella, vendió todos sus bienes y los repartió entre los pobres. Aquellos primeros cristianos se amaban mucho y se acordaban de los necesitados, que por cierto afán ¡siguen estando entre nosotros; recordemos al mártir oscense Lorenzo, que fue‚ martirizado bajo Decio y que se dedicaba a proteger a los pobres de entonces. Pero San Jorge no sólo tenía pensamientos cristianos, sino que los manifestó al Emperador, diciéndole: "Si, cristiano soy, y de este nombre me glorío, no aspirando a mayor dicha en esta vida, qué a darla, derramando toda mi sangre por aquel Señor de quien la recibí". El acero, el fuego y la cal viva atormentaron al joven, para acabar decapitado el 23 de Abril del año 290. La gente se pregunta como a San Jorge, no siendo aragonés, lo han hecho Patrón de nuestra Patria Aragonesa. Cuando él vivía y hasta muchos años después, no existía Aragón como tal nación y era simplemente una parte de la provincia romana, llamada Tarraconense, aunque ya entonces Osca destacaba como Vrbs Victrix, amante de la cultura, en la que Sertorio fundó una escuela que llegaría más tarde a ser Universidad Sertoriana y Zaragoza era la Gran Cesaraugusta.  Si, estoy aquí también porque me ha llamado Victorino Solanes Ramón, clásico hortelano oscense, que tuvo su huerta en el barrio que está debajo de la Calle San Martín y qué como tantas otras, ya ha desaparecido por obra de la ¡construcción de un nuevo barrio, pero a mí me queda la amistad del viejo hortelano y dos cipreses, de los que, él ya no se acuerda, cuando tuvo que dejar su huerta y que me los regaló y que siguen creciendo, de la misma forma que Victorino y yo vamos bajando en fuerzas físicas, aunque, él va creciendo en el historial de la Ciudad de Huesca, pues ya hace muchos años que entró a bailar en los danzantes, el año 1933 y como he dicho la pérdida de fuerzas lo hizo entrar como Mayoral de los Danzantes el año 1971, con lo que ahora lleva 28 años, lo que le convierte en el oscense que más tiempo ha ocupado dicho honorable cargo. ¡Dios mío!, ¿qué tiene el dance, que se apodera del oscense, como se apoderaron de San Lorenzo el fuego y el martirio, pero con amor, dedicado a todos los hombres, como se ha apoderado de Victorino. El Mayoral era como el director de los danzantes, con los que se compenetraba perfectamente, ya que Victorino, al elevarles su bastón, acelera o lleva a cabo el ritmo del dance. Es un honor para los oscenses tener a sus danzantes y es un privilegio para ellos, tener pendientes a los hijos de Huesca de sus dances, unas veces haciendo sonar sus espadas a lo largo de la procesión de San Lorenzo, otras veces cambiando el sonido metálico de las espadas por el sonido de la madera, más severo que el de los aceros y otras danzando con las finas y sutiles cintas, haciendo participar de su delicada actuación a los asistentes.


¡Dios mío!, ¿qué sonido compone la música que mueve a los danzantes? que les hace entrar en trance y les agita su corazón y se ponen con el mismo ritmo en movimiento y danzan, unas veces sobre  la plaza de San Lorenzo, u otras en marcha, recorriendo el Coso desde el Alto al Bajo, despertando a los oscenses, unidos a los danzantes por el ritmo que se les introduce dentro de sus cuerpos, que corren para verlos y oírlos y acompañarlos en su danza, y en todo este ambiente danzaron. Se halla inmerso  Huesca, con sus campanas sonando, con los oscenses que vienen de fuera, acompañados por sus parientes y amigos que los acogen y van siguiendo a los danzantes hasta la misma Plaza del Santo y allí se concentra la multitud de Huesca, unida, apretada, y donde algunos aparecen tratando de colgarse en las rejas de las tiendas, juntos unos a otros  en los balcones del coso y Plaza Laurentina y algunos lo ven todo, otros en cambio ven muy poco, pero todos viven y gozan y bailan en sus cuerpos y sus almas, con la esperanza puesta en San Lorenzo, el joven y casi eterno santo, manifestados estos hechos acompañados por el verde de la albahaca aromática, que lleva el mismo santo acompañando a la fruta que los hortelanos, como Víctor Solanes, desde siempre le han guardado y le han puesto y le ponen en la peana delante de la imagen. ¡Oh la albahaca!, que huele a San Lorenzo, mientras bailan los danzantes en la Plaza y en la Iglesia, por el Coso y por las calles y en las casas ya llega el día 10 de Agosto con amor, con esperanza, recordando a los oscenses que se fueron, al Sagrado Retiro del Descanso, acompañados en tal día por la albahaca. ¡Que extraña planta!, que llega a hacer que los oscenses quieran que aspiren su aroma aquellos que duermen por los siglos de los siglos, y allí,  al Camposanto, acuden multitud de oscenses a hacerles participar de San Lorenzo, festejado por el dance, con matas de albahaca, que por un tiempo, yo creo que crean una ilusión en sus gentes.  Si que es un privilegio el ser danzante de Huesca, pues no todos los que lo pretenden pueden llegar a serlo plenamente, aunque cuando llega la fecha del Santo Patrón, todos los oscenses somos como unos danzantes, aunque sin espadas, sin palos y sin cintas, pero con el corazón unido al de los danzantes íntegros e integrales.  Tenía todos los años, el principal danzante Director de la Banda una reunión con el Alcalde José Antonio Llanas, el día de San Lorenzo. Lo esperaba dicho alcalde, en el patio del  Ayuntamiento, y en su casa consumían un vermut con tacos de jamón y queso y acudían varias personalidades, entre los que se encontraba Don Cecilio Serena. Estos hechos ocurrían cuando acababa la procesión de San Lorenzo, sobre la una poco más o menos. Es un honor para los oscenses tener a los danzantes y es un privilegio para ellos, tener pendientes a los hijos de Huesca de sus danzes, unas veces haciendo sonar sus espadas a lo largo de la procesión de San Lorenzo, otras veces cambiando ¡el sonido metálico de las espadas por el sonido de la madera, más severo que el de los aceros y otras danzando con las finas y sutiles cintas, haciendo participar de su delicada actuación a los asistentes. ¡Dios mío!, ¿qué sonido compone la música que mueve a los danzantes? Que les hace entrar en trance y les agita su corazón y se ponen con el mismo ritmo en movimiento y danzan, unas veces sobre la Plaza de San Lorenzo, u otras en marcha, recorriendo el Coso desde el Alto al Bajo, despertando a los oscenses, unidos a los danzantes por el ritmo que se les introduce dentro de sus cuerpos, que corren para verlos y oírlos y acompañarlos en su danza, y en todo este ambiente en que danzaron, se halla inmerso Huesca, con sus campanas sonando, con los oscenses que vienen de fuera, acompañados por sus parientes y amigos que los acogen y van siguiendo a los danzantes hasta la misma Plaza del Santo y allí se concentra la multitud de Huesca, unida, apretada y donde algunos aparecen tratando de colgarse por las rejas de las tiendas, juntos unos a otros en los balcones del Coso y Plaza Laurentina y algunos lo ven todo, otros en cambio ven muy poco, pero todos viven y gozan y bailan en sus cuerpos al joven y casi eterno santo, manifestados estos hechos acompañados por el verde de la albahaca aromática, que lleva el mismo santo acompañando a la fruta que los hotelanos, como Víctor Solanes, desde siempre le han guardado y le ponen en una peana delante de la imagen. ¡Oh la albahaca!, que huele a San Lorenzo, mientras bailan y  los danzantes en la Plaza y en la iglesia, por el Coso y por las calles y en las casas ya llega el 10 de Agosto con amor, con esperanza, recordando a los oscenses que se fueron al Sagrado Retiro del Descanso, acompañados en tal día por la albahaca. ¡Qué extraña planta!, que llega a hacer que los oscenses quieren que aspiren su aroma aquellos que duermen por los siglos de los siglos, y allí, en el Camposanto, acuden multitud de oscenses a hacerles participar de San Lorenzo, festejado por el dance, con matas de albahaca, que por un tiempo, yo creo que crean una ilusión en sus gentes.   Es un homenaje, es un reconocimiento de sus méritos, de su amor a la ciudad de Huesca y a su Patrono San Lorenzo. Para ellos es un recuerdo inefable de su privilegiada actuación danzando con  espadas, con palos y con cintas en tiempos pasados, cuyo recuerdo llevan consigo siempre, pero de un modo más intenso cuando llegaban las Fiestas de San Lorenzo cada año. Y casi enfrente de la Plaza de San Lorenzo, me complace recordar la Confitería del señor Vilas, donde todo el mundo compraba castañas de mazapán. Me acuerdo de Don Antonio Vilas, hombre pequeño de tamaño, con ojos muy vivos, activo y dialogante. Pero tuvo mucha dificultad para pasar a Francia, porque al escapar a ese País, pues al llegar a la frontera, iba acompañado por mi abuelo de Siétamo, por Viñuales de Liesa y con Juan de Morrano, pero al legar a la frontera, no se sabe que verían en su persona, que no dejaron entrar. Unos dicen que era feo. Pero a Joaquín lo dejaron pasar a Francia de un modo triunfante y yo creo que por los ricos sabores que llevaba a los franceses.  En estos momentos de recuerdos alegres, no puedo olvidar a la jotera Camila Gracia, ya que su muerte fue sentida en Huesca de un modo trágico, y se le hizo un entierro en la Catedral, del que nunca me olvidaré, porque le cantaron en el ofertorio la Magallonera y se la volvieron a cantar en la Plaza de la Catedral. Bajaron con su féretro  desde la Plaza de la Catedral al Casino Oscense y los oscenses querían prolongar su despedida. Fueron las emociones de la despedida a la Jotera como si el pueblo desease prolongar su contacto con la Jotera Camila Gracia. Estaba la ciudad de Huesca triste y llorona, pero la peste que nos ha invadido y se ha llevado al Otro Mundo a tantos ciudadanos y a tantas ciudadanas, ha dejado a su población triste y abandonada. ¡Que vuelvan a sonar las campanas de San Lorenzo en la ciudad de Huesca y sus calles bailadas por los danzantes, hagan volver la vida alegre a sus ciudadanos!.

sábado, 8 de agosto de 2026

San Lorenzo y la Madre Berride



San Lorenzo ha flotado en el ambiente de Osca, casi desde que los romanos fundaran el Colegio Sertoriano llamado por unos y por otros Universidad Sertoriana, a cuyas clases asistieron oscenses ilergetes de habla vasco-ibérica. Fué fundado por Sertorio, ya antes del nacimiento de Cristo, y Lorenzo nació hacia la mitad del siglo tercero, por lo que  puede ser que  captara algún conocimiento de los que aquella Universidad repartía, lo que explicaría su marcha a la capital del imperio, la gran Urbe romana. Allí alcanzarían sus inquietudes religiosas a todo el imperio romano, tanto es así, que Italia "hace gloriosa vanidad de haber sido el teatro de su triunfo, también Francia cuenta entre sus especiales honras la de reconocerle por uno de sus patronos ,y entre sus más estimables tesoros la de poseer una parte de sus preciosas reliquias". Pero no sólo estos dos países reclaman el nacimiento de San Lorenzo, sino que en España, también reclaman este honor Valencia, Zaragoza, la villa de Lloret  en Cataluña e incluso presentó documentos alegando tal hecho la ciudad de Córdoba. Pero es Huesca, aunque no posea documentos escritos, la que más documentos tradicionales puede presentar para demostrar que Lorenzo era oscense e hijo de San Orencio y de Santa Paciencia. Fueron estos dos santos esposos de vida tan ejemplar y de tan altas virtudes, que Huesca celebra su fiesta el día uno de Mayo. Lo criaron entre la ciudad de Osca y la casa ,que tenían en Loreto cuyo nombre es equivalente al de Lorenzo. Y ahí, en Loreto quiso Felipe II construir un magnífico monumento, pero su condición de tierra manantiosa, abundante en aguas ,como se puede ver por la Alberca, también llamada de Loreto, le disuadió y levantó el real Monasterio del Escorial, "que en majestad, en riquezas de ornamentos y reliquias, y en el decoro y solemnidad con que se celebran en él los oficios es una de las casas más señaladas del orbe católico". El rey levantó este monumento en conmemoración de la batalla de San Quintín, que ganó en Francia, el día de San Lorenzo. Todavía la gente cuenta relatos de San Lorenzo caminando a Loreto, como en Velilla de Cinca cuentan como se juntó San Lorenzo, que venía de Roma, con San Valero y el oscense San Vicente al lado del río Cinca. En su ermita románica con detalles mudéjares se encuentran las imágenes de los tres santos. A lo largo de los siglos se ha venerado a San Lorenzo, como se ve, por ejemplo en los documentos que se presentaron en Roma, para lograr la beatificación de la Madre Berride. Esta oscense a los nueve años de edad se quedó ciega, pero después de una novena a San Lorenzo," recobró algo la vista, y con el tiempo se le mejoró algo más". Dicha sierva de Dios oró mucho, a los santos de Loreto, y muy en particular en las necesidades de agua, en las cuales decía que el Señor con toque particular se lo hacía hacer" y "muchas veces, en los referidos santuarios, se quedaba estática y singularmente en la capilla de los santos Orencio y Paciencia". Ejerció mucho la virtud de la caridad, sobre todo con las necesidades de agua, que tenían los labradores, logrando muchas veces el remedio de la lluvia ,después de visitar en Loreto a los dos santos y padres de San Lorenzo, a saber San Orencio y Santa Paciencia. Es curioso como, siendo su hermano Vicario de la Parroquia de San Lorenzo, iba más a Loreto a rezarles a los padres del santo que a su parroquia. A su hermano el Vicario le recomendó, cuando se moría que cuidase y se ocupase de los suyos y a  su sobrina Francisca que ejerciera la caridad hasta el último instante de su vida. Se preocupó también por la salud de los enfermos, por ejemplo por la salud de su sobrino Mosén José Zamora, que después de la muerte de la madre Berride, siendo cura del pueblo de Santolaria, regaló a las monjas que fundara su tía, una casa donde, más tarde se edificó el Convento de Santa Rosa. En el año 1617,cuando murió casi sólo se preocupaba de los pobres y del beneficio del agua, que entonces era la solución de la alimentación del pueblo y para ello pidió a su hermano el Vicario de San Lorenzo la unión y la paz del pueblo.


viernes, 7 de agosto de 2026

San Lorenzo, según la historia y la tradición



San Lorenzo fue sacrificado en Roma el año 258, en la persecución de Valeriano. Era Lorenzo el más importante de los siete diáconos, encargados de socorrer a los pobres y de administrar los bienes temporales de la Iglesia, en aquellos tiempos, en que el cristianismo, cada día los iba aumentando. En aquellos tiempos, la Iglesia era propietaria de enormes cementerios e iba aumentando una “Caja”, donde se acumulaban las aportaciones generosas de los fieles, lo cual hace pensar en una moderna sociedad de socorros mutuos. En la administración de estos bienes participaban siete diáconos, de los que Lorenzo era el “diácono del Papa”. En estos tiempos actuales, parece que nuevos diáconos, estén administrando los alimentos al pueblo necesitado. Basta ver como Caritas reparte alimentos entre los que los necesitan. El Estado Romano, codiciaba esos fondos y a sus administradores cristianos les atribuía, según escribe el poeta Prudencio, “un siniestro rumor de orgías nocturnas…Frecuentaban estas orgías los adeptos de la fe nueva, según se creía, y que los presbíteros, en primorosos vasos de oro labrados a cincel, bebían sangre humana, en cenas como la mitológica de Tiestes; y que las salas de estos festines nefandos, iluminábanse con antorchas de cera oliente a miel y a flora rupestre, fijas en áureos candelabros”. Había un movimiento eucarístico entre los cristianos, y el pueblo expandía rumores de que los cristianos hacían orgías nocturnas, mientras el Estado sentía avidez por esos fondos y cálices de los cristianos. Ahora el Estado ahorra mucho dinero con las obras de Caritas y con la Enseñanza. Y el poeta Prudencio de San Lorenzo, Mártir, decía “Veo a un Príncipe futuro, que vendrá a su tiempo justo y cerrará los templos desiertos; obstruirá las puertas de marfil; condenará los nefastos umbrales y sus goznes de bronce ya no chirriarán, limpios de sangre sucia se erguirán, no adorados ya ni suplicados los bellos mármoles que ahora reciben culto idolátrico”. Con esta sátira del lujo imperial romano, se acuerda uno de la vuelta en el siglo XXI, de ese derroche del dinero, con el lujo en los edificios, con las cantidades abusivas de dinero con que la política pagaba a sus empleados y a los que dirigían tan torcidamente algunos puestos políticos, bancos y Cajas de Ahorro, que ha llevado al paro a multitud de obreros, de los que muchos están sufriendo el hambre; esa hambre que en Roma combatía San Lorenzo, como ahora está aliviando lo que puede Caritas y otros grupos.   “Al cuitado Prudencio, el Ebro, que le dividía de los vascones, los Pirineos nevados, los Alpes altos y profundos, manteníanlo alejado de la ciudad de Roma, riquísima de huesos heroicos y de sepulcros santos”. Dice que el río Ebro dividía a Prudencio de los vascones, porque para unos era de Calagurris o para otros de Zaragoza. Cantó con sus poesías que “la muerte de Lorenzo fue la muerte de la idolatría”. El poeta Prudencio dijo que con el martirio de Lorenzo, conmovió a muchos romanos, incluso senadores, que se fijaron en el valor y constancia del santo. La historia no afirma que San Lorenzo naciera en Huesca, pero la tradición lo demuestra. San Lorenzo, según la tradición, nació en Huesca,  siendo hijo de San Orencio y de Santa Paciencia, que tenían una finca en Loreto y a ella caminaba cada día.  Frente a la Torre de Farina, hay una Cruz, a la que los que suben a rezarle a San Lorenzo, se vuelven de espaldas a ella y por encima del hombro, lanzan una piedra, como un recuerdo o una oración, para que quede al pie de la Cruz. El Alcalde de Roma, pagano y avariento de dinero, llamó a Lorenzo y le dijo.” Me han dicho que los cristianos emplean cálices y patenas de oro en sus sacrificios…Vaya, recoja todos los tesoros de la Iglesia y me los traiga, porque el Emperador necesita dinero para costear un guerra que va a empezar”. Aurelio Prudencio en el Peristephanon, en la poesía “Las coronas”, dice que “Él tenía las llaves de las cosas sagradas; presidía el arcano de la clase celeste, y gobernando como fiel custodio, dispensaba las riquezas de Dios”. A la exigencia del dictador imperial,  Lorenzo le pidió tres días de plazo para reunir todos los tesoros de la Iglesia, y se dedicó durante esos tres días a reunir a todos los necesitados, mendigos, mutilados, leprosos y ciegos, a los que él mantenía con sus limosnas. Una vez pasados los tres días, llamó al Alcalde y le dijo: ”Ya tengo reunidos todos los tesoros de la Iglesia. Le aseguró que son más valiosos  que los que posee el Emperador”. No va descaminada la ironía aragonesa de la que usó Lorenzo con el Alcalde. Éste ya se sentía feliz, soñando en la riqueza de oro y de plata, que iba a traerle el Diácono del Papa, pero al contemplar la miseria de los fieles cristianos, todo irritado exclamó: “Pues ahora lo mando matar, pero no crea que va a morir instantáneamente. Lo haré morir poco a poco para que padezca todo lo que nunca se había imaginado. Ya que tiene tantos deseos de ser mártir, lo martirizaré, horriblemente”. ¡Cómo sufrió San Lorenzo para que el pueblo no pasara enfermedades y hambre, pero su amor al prójimo, fue perseguido por el poder del Imperio!. Porque han pasado cerca de dos mil años y ahora vuelven el hambre y la necesidad a apoderarse del pueblo. ¿Cómo sufría San Lorenzo, como están ahora sufriendo muchos seres humanos, entre los que hay nuevos Lorenzos, que quieren evitarles los sufrimientos, pero hay nuevos emperadores o gobernantes, que se han lanzado a acumular el dinero para gozar del lujo, que han hecho imposible, que los empresarios unidos a los trabajadores, vivieran con sus necesidades primarias resueltas y educando a sus hijos. El poeta Aurelio Prudencio, en sus versos decía de cómo Lorenzo “Era el primero de los siete varones, que se agrupaban junto al ara; grande en el grado levítico y más noble que sus compañeros. Él tenía las llaves de las cosas sagradas; presidía el arcano de la luz celeste, Y GOBERNANDO COMO FIEL CUSTODIO, DISPENSABA LAS RIQUEZAS DEL SEÑOR”. No aparece en los historiadores, Huesca, como lugar en el que naciera San Lorenzo, a pesar de la tradición romano-visigoda,  que cantó Prudencio, además  de Braulio, Tajón, de Isidoro, y del diácono San Vicente de Huesca(¿), todos ellos escritores de la historia eclesiástica, que tuvo lugar en Hispania,  durante los siglos IV a VIII. La Historia desde la Edad Media hasta el siglo XVII, se llenó de escritores que atribuían a Huesca el nacimiento de San Lorenzo, pero fue Ustarroz que vivió sus conocimientos en el Palacio de los hermanos Lastanosa, y con las visitas de Ana Abarca de Bolea, que llegó a ser Abadesa de Casbas, cuyos padres vivían en el Castillo-Palacio de Siétamo, cuyos escritos  sobre San Lorenzo, fueron víctimas de las mentiras piadosas de otros escritores, que querían tanto a San Lorenzo que lo nombraban hijo de Huesca. Ustarroz supo aprovechar tales escritos para componer biografías de santos personajes, supuestamente oscenses. Pero, sin embargo los oscenses han creído siempre en la ciudadanía oscense de Lorenzo, pues el poeta Aurelio Prudencio, dice que el río Ebro le dividía de los vascones, porque  nació, según unos en Calagurris y otros en Zaragoza. “Al cuitado Prudencio, el Ebro  lo dividía de los vascones, los Pirineos, los Alpes altos y profundos manantiales, alejados de la ciudad de Roma, riquísima en huesos santos”. Aquí parece que Prudencio se acordaba del martirio de San Lorenzo y estaba separado de Osca, por el Ebro, los Pirineos y los Alpes, lamentándose de la lejanía del mártir de su ciudad natal. El nombre de San Lorenzo, significaba en Roma “coronado de laurel” pero en Huesca equivalía a Loreto o Lorito. En el libro de 1660, salen los Estatutos y ordinaciones de los sogueros y esparteñeros de la Ciudad de Huesca y en ella pone que un cofrade llevó velas a la Virgen de Lorito y en otros lugares pone de Loreto. Se encuentran varias palabras, tal vez de origen ibérico, influidas por el latín, entre otras Aineto, Echeto y en la cara sur de Guara se ve el Fraixineto, según unos o el Frajinito según otros. Algunos atribuyen a fraixín el significado de fresno y otros el de cerdico. Pero entre el monte de Siétamo y el de Fañanás, se hallan escasos restos del antiguo pueblo de Olivito y según otros Oliveto, palabra del mismo origen que Fraixitito, que está relacionada con los olivos. Loreto parece que equivale a Laurel, como el nombre del Santo. Son numerosos los casos en que se relaciona con otros aragoneses, como San Valero y San Vicente. San Lorenzo murió el año 258 y San Vicente en el de 304.¿Cuantos años tenían San Lorenzo y San Vicente cuando se encontraron en Velilla de Cinca?. San Lorenzo era bastante más mayor que Vicente, porque se decía que su hermana era la madre  de Vicente. En la ermita de San Valero, se hallan todavía restos de un templo romano y allí se encontraron, porque por la Via Romana se iba desde Tarragona a Zaragoza y a Huesca. ¿Se puede explicar si en esas fechas pudo ocurrir ese encuentro?.  Tal vez, si. El tiempo según las matemáticas permite unos hechos, pero según la historia práctica, en Roma,  en tiempos Laurentinos se pasaba hambre y hoy en pleno siglo XXI, bajo la Democracia, se vuelve a pasar hambre, es decir que el tiempo existe para el hombre,  a pesar de las matemáticas. Los oscenses, cuando llega la Fiesta de San Lorenzo, se ponen a cantar: “San Lorenzo , San Lorenzo,- en que buen tiempo has venido-en el tiempo de la siega,- que todos tenemos trigo,- ¡trigo, trigo , trigo, lo que sobre “p`al” bolsillo”.

El amor de Guati y de Zalema

Muchas veces escuchamos con gusto lo que ocurre lejos de nuestra tierra y no nos interesamos por lo nuestro, que no valoramos. Hemos leído r...