jueves, 16 de julio de 2026

Los Ripa de Jaca, los López de Botaya y la familia Indart


Castillo de Sietamo

Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña
Plaza Cataluña en la Guerra Civil de 1936

En la obra del “Pireneo  Disputada”, escrita por el D. D. Fray DOMINGO LA RIPA, Monge Benito Claustral, Prior Conventual del Sagrado Real Claustro de San Juan de la Peña, y Cronista del Reyno de Aragón editada en 1685, nos habla de que el Padre Abarca, Religioso y Jesuita, dice de que Jaca está situada en la punta Oriental de Vasconia.  LA RIPA, escribe en su libro:”Porque aquellas (zonas) que menciona (Vizcaya y otras), pertenecían a la Vasconia,  como reconoce el P. Abarca, y en su opinión la Antiquísima ciudad de IACA y su condado de Aragón, es la punta oriental de la Fortísima y Antigua Vasconia; de esta  manera no hay inconveniente alguno en contar la Provincia de Aragón entre las otras que pertenecían a Vasconia, aunque haya grande distancia entre las unas,  y las otras Regiones”. Por eso, cuando convocados a la Cruzada para conquistar Zaragoza, los aragoneses, los vizcaínos y los del Bearn, se queda uno un poco extrañado de que Vizcaya,  tan lejana de Ayerbe, acudiera a la conquista de Almudévar y de Zaragoza, pero cuando lee uno que “haya grande distancia entre Vizcaya y Ayerbe”, se explica los motivos que convocaron a esas zonas, para conquistar Zaragoza (En 1118), como la relación de parentesco de los López de Botaya con los Señores de Vizcaya. El rey que la conquistó fue Alfonso el Batallador.
 El Padre Abarca, Religioso y Docto Jesuita reconoce la raza vasca al otro lado de los Pirineos. El D. D. Fray DOMINGO LA RIPA, autor del citado libro, en la página 422, escribe que el Padre Abarca dice:” El Condado de Aragón es la punta oriental de la Fortísima y Antigua Vasconia”. El apellido ABARCA es una palabra vasca, el de RIPA, es también de origen vasco y se extiende por El Sur de Francia y por el País Vasco. El apellido Almudévar, se le adjudicó a un bearnés en Almudévar y que venía del Bearne, de donde  acudieron a la Convocatoria de Roma, para tomar Zaragoza a los moros. Acudieron también los Señores de Vizcaya y estos apellidos están relacionados con el Real Monasterio de San Juan de la Peña, al lado del pueblo de Botaya, de donde venían   Pilar  y Polonia López, de la ilustre casa, que fue de un familiar de los Señores de Vizcaya.
En Wikipedia, la enciclopedia libre, pone que Iñigo López, fue el primer Señor de Vizcaya y que murió el año de 1076. Su origen dicen algunos que, es posiblemente navarro. El Monasterio de Leyre y el de San Juan de la Peña, están muy próximos por la separación en millas o kilómetros, pero históricamente, tiene una proximidad humana por los reyes, nobles y guerreros, enterrados en uno y en otro, siendo unas veces navarros, otras aragoneses, pero siempre de la Vasconia Oriental. Iñigo López, primer Señor de Vizcaya, según la hipótesis más difundida, es hijo de Lope Valazquez, que con su hermano Galindo, suscribe varias escrituras del rey García Sánchez III de Pamplona, hacia el año de 1040 hasta el de 1051.Tuvieron ambos otro hermano, llamado García de Botaya, ”que había sido monje en el Monasterio de San Juan de la Peña y había fallecido alrededor de 1057, año en el cual su hermano Lope, hace una donación al citado Monasterio por el alma de su hermano, que había marchado sin permiso a tierras lejanas, donde había fallecido”. En 1053, donó la iglesia de San Juan de Gaztelugatxe al Monasterio de San Juan de la Peña. Es curioso el amor que tenía el primer Señor de Vizcaya, Don Iñigo López, pero después intervino en Nájera, en Haro, en San Millán de la Cogolla y en muchos otros puntos históricos. Pero en la Historia se ve como los Señores de Vizcaya se unieron en Ayerbe a los hijos del Bearn y de Aragón, para entrar en Almudévar y en Zaragoza. Vemos como el primer Señor de Vizcaya, tenía por apellido López ( muerto en 1076), igual que los dueños de Casa López de Botaya. Después de siglos,  Pilar  López, se casó con un Casaus y Polonia, como está escrito en un cristal de casa Ripa de Jaca, se casó con otro Casaus. De estos dos matrimonios,  nacieron  mi padre Manuel Almudévar Casaus en Siétamo y Don Paco RIPA Casaus, en Jaca. Fueron primos hermanos y se trataron siempre con gran cariño.  Esta familia de López, está citada en carteles turísticos en Botaya, porque era descendiente de un hermano, a saber García de Botaya, hermano Lope, Señor de Vizcaya. En Wikipedia,  la enciclopedia libre en el apartado dedicado a Iñigo López, Señor de Vizcaya,  pone: ”Lope y Galindo también tuvieron otro hermano, llamado García DE BOTAYA, quien había sido monje en el Monasterio de San Juan de la Peña y había fallecido alrededor de 1057, año en el cual su hermano Lope hace una donación al citado Monasterio por el alma de hermano que había marchado sin permiso a tierras ajenas, donde había fallecido. Lope Velázquez aparece en varias ocasiones confirmando documentos con el que sería su hijo, Iñigo López, y debió fallecer alrededor de 1057, la última vez que figura en la documentación. Iñigo López tuvo varios hermanos”. Dice también que “los orígenes familiares no han sido confirmados, muy probablemente su origen fue navarro”. El Señor de Vizcaya realizó al Monasterio de San Juan de la Peña, varias donaciones.
Mi primo segundo, Luis Ripa hijo de Paco Ripa, venía a Huesca y últimamente a Siétamo, a recordar tiempos pasados de su familia, concretamente de la  madre de Don Paco Ripa, Polonia Casaus López de Botaya. Pilar Casaus López de Botaya, nació en Huesca pues los Casaus, dirigían una Banca en el Coso Bajo de Huesca y murió en Siétamo, a los setenta y cinco años de edad, el diecisiete de Enero de 1931. Yo nací en noviembre del año de 1930 y ya no me acuerdo de ella. Mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, falleció el diecisiete de Enero de 1931, a los ochenta y ocho años de edad.
El hijo de Don Paco Ripa, se llamaba Luis y se casó con Sandu de “Apellido Indart”, que venía del “Solar vasco  y navarro”. Hay apellidos que pueden tener un origen común,  variando de uno a otro por una escasa letra. Por ejemplo mi apellido Almudévar, confirmado en  la Villa de Almudévar, viene del Bearn y en Valencia aparece el bilingüe Onofre Almudévar en unas ocasiones y otras al mismo Onofre,  lo llaman Almudéver. Al de los Indart se asemeja el apellido Indarte, que dicen que se halla también por el País Vasco.
Sandu,  esposa de Luis Ripa era hija de un militar y ella con su familia se escondió  en una vivienda de la Vía Layetana de Barcelona y dice en su libro: “Fui a mirar por las contraventanas de la Vía Layetana a la Jefatura Superior de Policía y horror!, había parados, dos camiones descubiertos, en uno, cuerpos de muertos, en el otro muchos brillos, expolio se iglesias y conventos…Allí mismo y mirando hacia abajo, comprendí que algo muy serio estaba pasando y que quizás eso era la guerra”.
Y mis hermanos y yo, los mismos días de Julio de 1936, oímos en nuestra casa de Siétamo, un ruido atronador de un bala de cañón, que nos hizo refugiarnos en la bodega de la iglesia y por la tarde, nos llevaron a Huesca. De ahí fuimos a Jaca y Paco Ripa, que estaba viudo, nos proporcionó mantas y otras ropas,  para combatir el frío. “Ardía Barcelona ese otoño en detenciones, asesinatos y registros. Un día llamaron a nuestro piso para hacernos un registro, cuando el policía se dirigía a abrir un cajón de una cómoda, yo tímidamente le dije: “en ese cajón hay estampas religiosas” y ante mi asombro, me contestó:”yo también tengo”.
Igual que Sandu veía por la vía Layetana, camiones con cuerpos de muertos y expolios de iglesias y conventos, en Siétamo se veían volar cuervos que rapiñaban la carne de los difuntos, como escribe el entonces niño Jesús Vallés Almudévar, que durante la Guerra Civil, subía desde Fañanás a Siétamo.   Los “rojos” destruyeron el Altar Mayor y los iconos de numerosos santos, que un ciudadano, que vivía en la Calle Baja,  ordenaba sacar de la iglesia a la Plaza Mayor,  donde los abrasaban.
¡Qué mal lo pasaron la familia Almudévar y la Indart, durante la Guerra Civil!, pues las autoras de “Recuerdos de la misma”, escriben: “Se decía,  que sólo por ir a misa los domingos, asesinaban”. Eso en Cataluña, pero en Siétamo al Guardia Civil Borruel, lo cogieron en la torre de la iglesia de Siétamo, le cortaron los testículos y se los metieron en la boca. Y al cura, nacido en Alquézar, de veinticuatro años de edad, lo fusilaron junto al río Guatizalema.
La familia Almudévar Zamora, huimos de Siétamo, primero a Huesca y después a Jaca y en esta histórica ciudad, nos encontramos con la Familia Ripa. Don Paco, preocupado por nosotros, nos proporcionó algún colchón y ropa para que no sufriéramos el frío de la Montaña. Cierto día en que venía a Jaca, desde Sabiñánigo, una peregrinación de Santa Orosia, que traían su cabeza para que se “vieran” con su cuerpo,  que se conserva en la Catedral de Jaca. Allí se encontraba una multitud de ciudadanos creyentes e impresionaba la presencia de individuos con sufrimientos síquicos o endemoniados, Y allí nos encontramos mi padre y mis hermanos con el Señor Don Paco Ripa. Admirábamos a Santa Orosia y a Don Paco le surgían pensamientos sobre la humanidad, como le surgieron,  a  Fray Domingo La Ripa, en viejos tiempos, al escritor del Libro “Corona Real del Perineo”, que se llamaba Fray Domingo La Ripa, su pariente.
Cierto día iba yo por Jaca con mi madre, Doña Victoria Zamora Lafarga y se oyeron los sonidos que producían unos aviones,  al mismo tiempo que sonaba una sirena de alarma. Nos introdujimos en la Catedral y al oírse los sonidos de las bombas, mi madre se acostó en el suelo y se metió debajo de uno de los bancos de la última fila. Este terror es semejante al de Sandu, cuando por la Vía Layetana veía pasar camiones, con cadáveres de hombres asesinados.
Escribe Sandu que su madre, ”empezó a buscar en Barcelona, guías de montaña para atravesar el Pirineo, mediante dinero,  naturalmente” y mi padre con mi abuela Agustina Lafarga Mériz, subieron a Siresa,  desde Ansó,  para ver si se les daría paso a Francia, pero no hizo falta, porque la Guerra se estaba acabando, y al poco tiempo bajaron a Huesca. ¡Qué sufrimientos y qué aventuras tan parecidas pasaron la familia de Indart en Barcelona y la de Almudévar de Siétamo!.
El padre de Sandu era capitán del Ejército y tuvo que pedir su cese, ante la Ley de Azaña. Al contemplar en Barcelona los crímenes que se cometían y el gobierno, prácticamente anarquista, se presentó de nuevo, como capitán, pero fue hecho prisionero. Un alma buena facilitó su marcha entre los detenidos y corrió a refugiarse en diversos domicilios. En tanto su esposa “volvió a abrir su taller de costura, pero tuvo que ponerlo al servicio de la República, o sea militarizarlo para coser uniformes de soldado”. Y vivían separados, pero con una unión, que siempre estaban  preocupados el uno del otro.
Era el capitán Indart, un hombre responsable y se presentó en el Ejército para evitar aquella situación,  que los comunistas,  anarquistas y miembros de unos catorce sindicatos, decían crear una democracia, pero no paraban de asesinarse unos a otros. El gran escritor Premio Nobel,   Orwell, estuvo voluntario en nuestra Guerra Civil, en un Sindicato y vino a España para luchar por la Democracia. Estuvo en Monflotite  al lado de Huesca, donde fue herido. Lo llevaron al hospital provisional de Siétamo y de allí lo llevaron a Tarragona. Se curó,  pero al darse cuenta de que era buscado por los comunistas para ser fusilado, se escapó a Francia. Su obra literaria da una idea clara de la Guerra Civil.
Pero su apellido Indart, tenía un blasón, certificado por Don Vicente de Cadenas y Vicent.”La muy compleja historia y heráldica del apellido Indart aparece en la magna “Enciclopedia Hispanoamericana de Heráldica” de los hermanos García Carrafa. El hecho de encontrarse el apellido Indart en el “Solar Vasco Navarro”, nos hace creer que el apellido Indart ha realizado alguna prueba de nobleza e hidalguía. Yo no conozco actos valientes en lejanos tiempos, pero leyendo el folleto de Alvara y Mercedes Indart, se ve como se expuso a la muerte para defender a España de una dictadura comunista.  Luis Ripa, hijo de Don Paco Ripa, se casó con Sandu Indart y unió a dos familias vasco –navarras, de brillante historia.
Pero Don Paco Ripa, hijo de Polonia Casaus López de Botaya, primo hermano de mi padre Don Manuel Almúdévar, que fue hijo de la hermana de Polonia, a saber Pilar Casaus, pertenecía a una línea sucesoria, por  Apolonia o Polonia López ( así escrito en los cristales de la Casa Ripa de la Calle Mayor),que venía de la familia de los Señores de Vizcaya. Así como del capitán Indart, hay que investigar en Navarra y en Guipuzcoa, algún hecho meritorio, de Ripa se sabe que pertenecía la misma familia de Fray Domingo La Ripa, gran personalidad en el Monasterio de San Juan de la Peña, pues entre otras cosas, escribió “La Corona Real del Pireneo Disputado” y que salió en 1685. Cuando oía hablar a Don Paco, me parecía oír las palabras de la Historia de Aragón, desde el Monasterio de San Juan de la Peña, la Alcaldía de Jaca y su función realizada en varios Gobiernos Civiles de España. Era un señor alto y delgado, con una elegancia, que en aquellos tiempos, casi no se  conocía. Estaba unido al pueblo y por eso no podré nunca olvidar su presencia en la procesión “antidiabólica”, que venía el día de Santa Waldesca de Yebra de Basa a Jaca. 
El Monasterio de San Juan de la Peña, donde está enterrado el Conde de Aranda, Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, nacido en Siétamo, se encuentra casi al lado del pueblo de Botaya. En el Monasterio pensaba y escribía Fray Domingo La Ripa y en Botaya, vivían los López de Botaya, pertenecientes a los Señores de Vizcaya. No es extraño que se conociera la familia Ripa con la familia de los López de Vizcaya, que vivían en Botaya. Pilar Casaus López se casó con Don Manuel Almudévar Vallés, que poseía el Castillo del Conde de Aranda en Siétamo y el padre de Don Paco Ripa de Jaca, se casara con Polonia Casaus  López. He estado en Botaya y entré en la iglesia, donde se estaba celebrando la Misa de la fiesta del pueblo. Allí, parecían escucharse las voces de mis antepasados y al salir de Misa, se contemplaban aquellas chimeneas, que se asomaban al ambiente callejero, pero que debajo de ellas, se conservaban las palabras, que ya desaparecieron. Pensé si quedaría en aquel bello pueblo montañés, algún pariente de la Familia de los López de Botaya. Está, como he dicho Botaya, muy cerca del Monasterio de San Juan de la Peña y un miembro de la familia de los Señores de Vizcaya, a saber García de Botaya, estuvo de fraile en el mismo, pero se salió y murió en lugar desconocido en 1057. Su hermano Lope hizo una donación al citado Monasterio, por el alma de su hermano, que había marchado a tierras lejanas. El Rey Sancho Garcés IV de Pamplona, realizó varias donaciones, entre las que se encuentra la iglesia de San Juan de Gaztelugattxe  al Monasterio de San Juan de la Peña.
Con la Desamortización, llegó la ruina a este Monasterio, que ahora parece haberse corregido en parte, porque de allí desaparecieron joyas históricas, como libros de Fray Domingo de La Ripa y cocinas de tiempos pasados y mesas donde los frailes consumían sus alimentos, en silencio. Los López de Botaya, guardaron algún libro de su pariente Fray Domingo.
Hoy se puede visitar el Monasterio con devoción, con amor al Altoaragón y respeto a la Historia pasada, empezando por la pequeña de mi propia historia. Estamos cerca del Monasterio de Leyre de Navarra, en la parte oriental del País Vasco, como declaró el historiador Abarca. Al subir a la meseta del Monasterio, te encuentras no sólo éste, sino que vives el pasado y el presente de la familia de Vizcaya, con las dos hermanas Casaus López,  que no vi, pero que en la Misa de la Fiesta de Botaya, me dio la impresión de escuchar sus voces.
Al entrar en el Monasterio Viejo y en el Nuevo, me acordé de Fray Domingo La Ripa, que vivió el espíritu de ese Monasterio y que parece que transmitió su personalidad a Don Paco Ripa, su pariente, que tenía su voluntad dispuesta a servir a la Ciudad de Jaca y su espíritu a venerar a los endemoniados humildes, haciéndolos seres libres, que venían de Yebra de Basa. Tengo una carta escrita por Don Paco, de un viaje que realizó a Pamplona, desde el Oriente Jaqués al Occidente de Iruña. No la encuentro,  pero como un día lo logre, comunicaré su contenido a los altoaragoneses. Recuerdo alguna de mis visitas a Casa Ripa, de la Calle Mayor de Jaca, y en ella se respira un aire histórico, con su hogar, sus cristales en los que está escrito el nombre de la antepasada, Polonia  López de Botaya. Es agradable la permanencia en la galería, adornada por parras y en la parte baja, se encuentra alguna piedra románica, que en viejos tiempos recogerían en las ruinas de la Catedral o de las antiguas Murallas de Jaca, que se derribaron. Pero lo que llama más la atención, es la capilla privada, que se encuentra a la derecha de la puerta del piso. Es una capilla con su altar y con todas las piezas litúrgicas, que acompañan a estos lugares de culto divino. Hay cáliz, copón, casullas, albas, campanillas y todas las piezas litúrgicas que sirven para el culto de una iglesia. Allí, en un banco me senté y pedí al Señor que hiciera felices a la familia Ripa, que la fundaron.
Luis, el hijo de Don Paco, de tipo elegante, se casó con Sandu  Indart, apellido vasco (como Iriarte) y después de tener dolores comunes de la Guerra Civil Española, lo recuerdo por Huesca, en casa de Llanas. Recuerdo también a su hermana Blanquita, que rimaba con la belleza de su padre Don Paco y la de su hermano Luis. Su marido, el Ingeniero Tello, estaba destinado en Huesca, nos comunicábamos mucho y cuando se fue a Madrid, nos dejó catorce ejemplares de Historia publicados por la Diputación de Huesca. Todavía los conservo.
 Igual que en la capilla de los Ripas, recé un Padre Nuestro por Don Paco Ripa, ahora me entran ganas de recitar un Ave María por Sandu.
El Monasterio de la Peña me recuerda a Fray Domingo La Ripa, y  la capilla de la Calle Mayor de Jaca, me trae a la memoria a mi tío Don Paco Ripa.
Los tiempos pasados, hicieron pensar, hacer la caridad y sufrir y los actuales hacen olvidar los hechos vividos  y muchas veces no nos amamos, los hermanos con la hermana, ni los tíos y primos con sus próximos, ya que nos va distanciando el tiempo, al mismo tiempo que los parientes lejanos no recordamos el sublime pensamiento de Fray Domingo de La Ripa y el amor al prójimo de Don Paco Ripa, como descubrí en la procesión de los sufrientes miembros que pedían protección a Santa Waldesca. ¡Paco Ripa era un amante del culto divino, que cultivaron sus antepasados en su Capilla de la Calle Mayor¡.
Yo, recuerdo al ilustre jacetano Don Paco Ripa y venero su bondad, su elegancia y respeto la familia que dejó en este mundo,  como a Luis Ripa,  su esposa Sandu  Indart, a  sus  dos hijos y a su hija. Tuvo también Don Paco, una hija elegante, y bella,  de un humor extraordinario. Hace ya muchos años conocí a su hijo y hace escaso tiempo le escribí a su hija, llamada Blanca, como su madre. A esta le escribí lo siguiente: “Te llamas Blanca, como tu buena y hermosa madre Blanca Ripa. Conocí a tu madre, que en las calles de Huesca, animaba mi espíritu, así como también a tu padre, el Ingeniero Tello, zaragozano, que estaba destinado en Huesca. Era un señor amabilísimo, al que daba un gran placer, escuchar sus comentarios con mi padre Manuel Almudévar Casaus. Este segundo apellido de Casaus era el que los reconocía como primos hermanos. Cuando destinaron a tu padre de Ingeniero a Madrid, se acordó de regalarle a mi padre, los catorce tomos de la Revista Argensola, porque le creaba molestias el llevarla a Madrid y yo todavía los tengo en Siétamo y cuando los veo, me acuerdo del Ingeniero Tello, esposo de mi prima segunda, Blanca Ripa. Los cuadros al óleo de nuestros antepasados,  a saber el matrimonio Casaus López, los guardan en Casa de Llanas. Era el Señor Casaus un banquero,  que se formó en Francia y su esposa de Casa López de Botaya, y que nació en este pueblo, al lado de San Juan de la Peña. De este Monasterio recogieron algún libro de Ripa, que cuando la Desamortización, se llevaron muchos y otros los destrozaban. A esta carta que yo le dirigí a Blanca Ripa, me contestó por el Ordenador, lo siguiente: “Soy Blanca Tello Ripa, la nieta de Paco Ripa, el primo de Manolito Almudévar, tu padre. Sigo visitando  Jaca, desde hace cincuenta años, desde Madrid. Me encanta recordar estas tierras, que me ayudaron a crecer”.

Si, las tierras de Jaca le ayudaron a crecer, en cambio mi padre que se murió a los ochenta y ocho años, se fijaba tanto en las diversas tierras en las que vivió, que su sobrina, lo llamaba Manolito, porque esas tierras le daban vida, a pesar de la muerte, que tantas víctimas creó. La verdad es que cuando estaban juntos Manolito y el Paquito, al que tantas veces he llamado don Paco, parecían dos niños ingenuos.

miércoles, 15 de julio de 2026

OLIVITO Y OLA


Restos de una construcción de Olivito

Hay personas, unas aragonesas y otras procedentes de esta zona aragonesa, que se apellidan Olivito. Todos queremos saber de donde venimos y a donde iremos a parar o a vivir eternamente. Yo soy nacido en Siétamo y siempre ( mi pequeño siempre) he conocido los campos que en otros tiempos formaban parte del desaparecido  pueblo de Olivito. Y yo observaba que en un campo, que se encuentra debajo del principio de la carretera, que baja desde Siétamo hasta Caspe, pasando por Alcalá del Obispo, Argavieso y Novales, donde se une con la carretera Huesca a Sariñena, se encontraban trozos de  mosaico, y partes de objetos de barro, destinados a utilizar en las casas de aquel entonces por las familias. En dos veces, encontramos con mi vecino y amigo Carmelo Puyuelo, ya difunto, las dos piezas de piedra, de forma redonda, de un molino de mano, que en tiempos primitivos, usaban para moler cereales, para hacerse el pan con que se mantendrían. También molieron bellotas, pero no creo que con este molino tan pequeño, se pudieran triturar. En ese campo, me parece, que  estuvo asentado el pueblo o más bien aldea de Olivito, porque está al lado  del camino o más bien cabañera, por su anchura, que baja desde Siétamo hasta el Barranco de La Ripa, para subir después a la meseta del Saso, que por el Este limita con Ola, con el Monte de Monflorite y con el monte de Tierz. Quedaba Olivito encima del Barranco, como se conoce ahora a este río poco caudaloso, que tiene otros dos nombres, uno de los cuales es río Botellac. Viene de Bandaliés, cruza la Carretera General N-240, donde acababa el monte del pueblo, también desaparecido, de Quinto, baja después por el hoy monte de Siétamo,  antes de Olivito, para pasar por Ola, donde se ven dos cauces, porque en el siglo XVIII,  se desvió el barranco debido a unas enormes tormentas. Por la cabañera o camino que va de Siétamo al Saso, se ha levantado y se contemplaba, hasta hace unos seis o siete años, en el límite entre dicho camino y el solar,  un poco más elevado de Olivito,  una pared pétrea, muy bien levantada,  pero que al recibir Domingo Borruel la finca de Olivito por la Concentración Parcelaria, optó por derribarla. Era una buena tierra, llana y encima de ella todavía queda un pequeño tozal, poblado de carrascas, donde yo creo que estuvo situado Olivito. Con el arado redujo el pretendido solar, pero todavía se puede, sobre él, reflexionar de la larga historia de tan pequeño pueblo. Cuando se llega por la cabañera al fin, entonces de la pared de la finca, al lado del Barranco, he bebido varias veces agua en un manantial, que surgiendo de la pared, desaguaba en el Barranco. Aquella fuente no era fija, como tampoco el curso del Barranco,  que unas veces se desbordaba y otras en cambio se secaba. Mirando desde el valle, al Norte, se contempla el Monasterio-Castillo de Montearagón, cuyas campanas, cuando las hacían sonar, se escuchaba su sonido desde Olivito.Al Sur se encuentra Ola, al Este unos prolongados y elevados tozales, que acogen, al otro lado,   a Siétamo y al río Guatizalema y por el Oeste se eleva un Saso, del que Olivito tenía su parte. El cauce del Barranco es un tanto profundo y de sus orillas se desprende de vez en cuando algún trozo de tierra arcillosa. Se nota que no hace muchos años el cauce del agua era más elevado. Y esta visión me la confirmó mi padre, diciéndome que esto ocurrió,  cuando en Ola se hizo en dos el cauce del Barranco, por una enorme tormenta que excavó mucha tierra. Antes regaban cuando bajaba agua, pero desde que ocurrió la enorme tronada, se ha hecho difícil elevar el agua hasta los campos,  para regar. En la Historia de Aragón de Ubieto Arteta dice de OLIVITO, que es un despoblado cerca de Siétamo. Fue Lugar en 1495, perteneciente a la Sobrecullida de Huesca. ”En 1646 de encontraba en la Vereda de Huesca. En Marzo de 1099 Pedro I de Aragón dio al Monasterio de Mortearagón la iglesia de “Olevito. El 22 de febrero de 1389 era de Miguel de Gurrea”. “Fue fuego (1543); 1 fuego (1609); 1 fuego ( 1646). Después despoblado”. Se sabe que Ola estaba poblada por moros, que fueron expulsados por el año 1613. Se supone que lo mismo debió ocurrir en Olivito, donde al expulsar a los moriscos en aproximadamente los mismos años que en Ola. Estos  datos los da Ubieto  Arteta diciendo que en 1609, sólo existía en Olivito un fuego. Pero fue por aquellas fechas con ligeras diferencias, cuando fueron expulsados los moriscos de Ola. ¿Se fueron marchando de Olivito sus habitantes antes de dicho año de 1613?, o es que ya Olivito estaba casi despoblado. Encima de la autovía romana, que de Huesca iba a Siétamo, se encontraba una casa de campo, en el antiguo término de Olivito y ahora en la partida del monte de Siétamo, también llamada Olivito. Se encuentra cerca del miliar sexto, antes de llegar al séptimo, que coincidía con Siétamo, cuyo nombre deriva del latín Septimus. Era de la familia de Emiliano Boira y su dueño, al acabar la Guerra Civil, vivió en Madrid, desde donde venía por Siétamo,  cada año. Cuando murió venía su elegante esposa. Fue destruida dicha casa y todavía se encuentra sus ruinas en la finca,  que compró Sebatián Grasa, que bajó de Salinas de Jaca, el antiguo, a vivir en Sietamo. Es difícil dilucidar si Olivito estaba al Sur de Siétamo, al lado del Barranco y con una fuente, como yo creo y como dice Ubieto Arteta, al lado de una vereda.  Yo creo que Olivito estaría mejor con su barranco,  con el que regaría y con su fuente, además muy cerca del pueblo de Ola, que parece ser que algo tienen que ver entre sí, la raíz de Ola y la de Olivito. En el Pirineo por el río Gallego, se encuentra Oliván, cuyo nombre también tiene que ver con los de Ola y Olivito. En la provincia de Huesca se ha hablado el vasco, el latín, lenguas visigóticas y árabe. Entre otras terminaciones de las palabras, se encuentran las de eto-eta, unas veces y en ocasiones se transforma eto en ito; y yo he experimentado en la Sierra de Guara, encima de Siétamo, que al Fragineto lo llaman también Fraxinito. Se llama antropónimo el nombre de una persona al cual se  añaden por ejemplo sus apellidos. Esto ocurre con el latín, pero no siempre las raíces de las palabras definen apellidos, por ejemplo Ola es el nombre de pila de Olit, Olite, Oliva, Oliván Y Olivito, que no corresponde a un apellido, sino que en vascón significa herrería. En el Valle de Echo se encuentra un nombre de Olidola, en que –ola en lugar de empezar la palabra, la termina, empezada por –oli, que es el comienzo de Olivito. En vasco se encuentran palabras que empiezan por Ola, como Olabarría y otras que acaban por –ola,  como Esnaola. Con Olivito parecen tener relación los nombres de Olit, Olite, Olive, Oliván. Son muchas las palabras, que en la Provincia de Huesca acaban en –ito  o en –eto, por ejemplo Nocito, Aineto, Cercito, Cheto y Echeto y Fragineto, según unos o Fraixinito,  según otros. Fraxín es una planta, pero yo ignoro los nombres adjudicados a las demás palabras. Tú,  que te llamas Olivito, busca con paciencia y constancia el significado exacto de tu apellido.

lunes, 13 de julio de 2026

SARASA, SARASATE y ZARAZAGA


Sarasa (Navarra)

El apellido Sarasa es muy frecuente en el Altoaragón, concretamente en Huesca, siendo también propio de Navarra. En el Pais Vasco se usa el apellido Sarasate, como el del gran músico navarro. Muchos apellidos provienen de ciudades y pueblos de la zona, donde se dan dichos apellidos. En Huesca se encontraba cerca de Jaca el pueblo de Sarasa, pero ya desapareció, como han desaparecido tantos otros en el Alto Aragón, pero en Navarra todavía existe otro pueblo igualmente llamado Sarasa. Pero no es el único caso en que coinciden dos nombres de pueblos en Aragón y en Navarra, porque además del nombrado se dan el pueblo de Arbaniés, en Huesca y el de Arbuniés, en Navarra. Es curioso que en Arbaniés, sobre el dintel de una puerta se exhibe un hermoso lauburu. También se encuentran dichos adornos en Torres de Montes, en Biscarrués y en otros muchos lugares de Huesca. En Navarra está situado el pueblo de Artajona y en Huesca son tres los pueblos que tienen tal nombre, pero con ese, es decir Artasona, uno ya desaparecido, estaba cerca de Ayerbe, otro en la Montaña y otro cerca de la Villa de Almudévar. Debajo de Pamplona y cerca de Tafalla se produce un buen vino en Ayerra, nombre podíamos decir equivalente al del cercano a Huesca de Ayera, cerca de él se encuentra un terreno al que llaman Bescós, como llaman en el Alto Aragón al pueblo de Bescós de la Garcipollera. Se da también Bescós como apellido, por ejemplo el del escritor Manuel Bescós Almudévar. En el vascuence actual berri,  quiere decir nuevo, cuando en el Altoaragón se escribía bierre, como en Alcubierre o en Xavierre, o casa nueva, nombre que abunda en Huesca e incluso en Navarra, ya que Javier o Xavier se encuentra en los límites entre Navarra y Aragón. En  un escrito expuesto en el Museo de dicho Santuario, pone Xavierr,  con dos erres. Ahora pronunciamos Javierre y antes estaban escritos dichos nombres con x, como muchos hemos escuchado pronunciar a algunos montañeses. Huesca y Lérida estaban poblados por los ilergetes, que hablaban el vasco-ibérico, dejando numerosos nombres en el Altoaragón. Está también el apellido Lumbierres o Lumbierre, como, en Navarra, Lumbier. Debajo del pico de Guara, camino de Nocito, pueblo donde vivió San Urbez, existía un pueblo llamado Isarre, casi igual al que está cerca de Sos del Rey Católico y que se llama Isuarre. Mirando hacia arriba desde Isarre se veía el pico de Guara, que es muy  probablemente el alto pico de “Gora” o Arriba.Por el Pantano de Vadiello, en el río Guatizalema, debajo de Guara, se encuentran las Peñas de Ligüerri. ¿Tendrá que ver algo el nombre de Guara con el nombre de  “Li-Güerri”?. Yendo de Jaca a Pamplona llama la atención sobre el Pantano de Yesa el pueblo de Artieda, que tiene que ver con carrasca y al principio del pantano se encuentra las ruinas del abandonado pueblo de Esco, debido a la construcción de dicho pantano. Esco o Escu quiere decir mano que con el artículo a, detrás, significa la mano. En dicho pantano desagua el río navarro Esca, que da origen a varios apellidos como Escar, Escartín, Escario, Escalona .y Escabosa. También se conoce en Huesca el apellido Esco; no es raro que en ella estén los pueblos de Benabarre y el de Navarri. Se dieron otras invasiones, como la de los Bárbaros, que también acudieron a Navarra, pero fue la invasión de los Romanos, la que más ha influido en la forma de ser de los aragonese y navarros. Concretamente en Iruña, pusieron el nombre de Pamplona a la ciudad y quedan restos de aquella cultura. En el Museo se ven mosaicos, escritos en latín, de los que alguno se encontró al lado de Javier, en territorio aragonés. He estado en una Biblioteca Municipal, en un pueblo cercano a Pamplona y en una Guía de dicha ciudad, he leído varios posibles orígenes del euskera, pero pone textualmente que “otros unen el euskera a la cultura y las hablas ibéricas”. Falta encontrar en Huesca, Lérida o en Navarra, como ya se encontró en Alava, algún texto en vasco y escrito con letras latinas o ibéricas. En la comarca zaragozana de las Cinco Villas, se habló euskera desde los romanos  al siglo XVIII. En pueblos como Sofuentes y Sádaba, se han hallado inscripciones romanas con nombres en euskera. Se conoce también que en Sos del Rey Católico se hablaba en vasco y en vasco a Sos se le llamaba Zaure o Sausel. También en las Cinco Villas se encuentra el Pueblo de San Miguel, en cuya parroquia conservan escritas en vascuence varias oraciones, como el Credo y el Padre Nuestro, porque hasta principios del siglo XX, se rezaban esas oraciones .Yo no enseñaría el vasco en ese pueblo,  pero enseñaría a rezar dichas oraciones en público, con lo que el pueblo sentiría la participación de Aragón en épocas tan sentidas y tan nuestras en el pasado,como el euskera, dentro de la modernidad. En la iglesia de Santiago de Agüero, hay una inscripción, no muy clara, escrita en vasco. Yo no estoy preparado para ello, pero me parece que algo de esto debe ocurrir en algún mosaico de Pamplona o de Huesca. En esta comarca, concretamente en Blecua, hay un cementerio ibérico, donde sólo se ha sacado una tumba en la que había una vasija de barro y no había nada escrito en ella, pero en otras tumbas puede salir la solución del misterio. 

viernes, 10 de julio de 2026

Curas y labradores

 


Son las ocho y media de la mañana del último día de Agosto de este caluroso verano del año 2003. Aparco en la subida que está frente al jardín que hoy ocupa el solar en que se encontraba edificado el cuartel, que estaba debajo del actual Museo y frente a la pared lateral del Seminario. En ese cuartel cumplió el Servicio Militar de alférez, mi hermano Manolo, que atendió a mi amigo y paisano Cabrero, cuando le cayó un rayo en el Campamento de Igriés. Yo estuve con mi hermano, que fue a visitar a un soldado enfermo y me acuerdo del aprovechamiento de las antiguas construcciones, que hoy casi todas ellas se han derribado. Fui andando a la Catedral y al pasar por el Seminario vi a don José María, párroco de Coscullano, que por lo visto había madrugado para ir a decir misa en diversos lugares, porque ahora son escasos los sacerdotes. No me vio, pero yo miré hacia la pequeña plaza, que está al lado de la puerta del Seminario, donde se exhibe el busto de Ramón y Cajal, que parece seguir meditando. Entra por la Plaza el sol, que brilla intensamente, a pesar de haber cambiado enormemente el tiempo, porque el calor ha cedido y el sol, a estas horas parece que me llama y que me atrae, para que goce de sus rayos, mientras contemplo la ilustre cabeza de nuestro sabio y después me miro al Monasterio de Montearagón, que parece estar paralelo a nuestra ciudad, a la que mira como la miró en los años de mil noventa y cinco y noventa y seis, con deseos de poseerla, pero los tiempos avanzan y todavía mira a Huesca, en la que ya no contempla el Convento de San Bernardo ni el Cuartel ni tantos otros monumentos, pero que, sin embargo, la ve crecer. En cambio Huesca se mira a Montearagón con indiferencia porque se ha convertido en una ruina. Sigo por la puerta del Museo y entro por la calle de San Bernardo, oigo la cerradura de una puerta falsa y me parece que por ella, como otras veces, va a salir un labrador oscense, que vive en la calle del Suspiro. Sale, por fin, el esperado Claraco, saca su bicicleta y nos ponemos a hablar el uno con el otro. Tiene un año más que yo y a pesar de encontrarnos tantas veces, no hablamos de la Agricultura hasta el día de hoy, en que me dice que se va al huerto, porque ya no labra, sino que tiene la tierra dada a cultivar por algún otro. Es que se van envejeciendo los labradores que están abandonando el cultivo de la tierra y los sacerdotes al morir, no son substituidos  por otros que se dediquen al culto divino. ¡Qué dedicación la de los curas y la de los labradores al culto divino del pueblo de la vecina Sierra y al cultivo de las tierras oscenses!. Claraco conserva el apodo que,  con gran honor, llevaba su familia desde siglos atrás, como todas las casas de labranza de Huesca llevaban el suyo, ya que su auténtico apellido es el de Sauqué. Llegó, por la calle de Dormer, a la Catedral y allí observo la cultura del hombre, por ejemplo en el arte del Altar Mayor, esculpido por Damián Forment y por su hija, cuyos bustos, como el de Cajal en el Seminario, se exponen a la contemplación de los visitantes y de los fieles, que se quedan admirados por la belleza de la hija escultora. Al marchar, otra vez al lado  del Seminario,me encuentro a un anciano sacerdote,que casi siempre va solo,como meditando.Me pongo a hablar con él y me llena de frases sagradas, como la siguiente: “La naturaleza inferior de los animales se rige por las leyes de esa naturaleza, pero a los hombres  Dios nos ha hecho libres y la libertad nos hace a unos,creer en Dios, y a otros,como a Ramón y Cajal dudar de Él. El Señor nos dio la libertad.

jueves, 9 de julio de 2026

Mosaico ibero, entre Navarra y Aragón


Taurobolio procedente de Arellano (Navarra)

Escrito Ibero procedente del yacimiento de Andelos (Navarra)

Desde Logroño subía hasta Pamplona la Calzada Romana, que comunicaba la ciudad de las Musas de Arellano, con la ciudad también romana de Andelos. En esta ciudad se desviaba un corredor que conducía a Sangüesa y a Jaca. La calzada que venía de Logroño a Pamplona por Belascoain, Ibero y Echaurriz, se acercaba a Sangüesa y a Jaca, desde donde se bajaría a Osca o Huesca y a Zaragoza. De Zaragoza o Caesar Augusta se ascendía por las Cinco Villas para llegar  a Sangüesa y a Javier, cerca del cual,  al otro lado de una cabañera o tal vez una calzada romana, en el lado aragonés, se encontró un mosaico,  que está expuesto en el Museo de Pamplona. Todo aquel territorio navarro-aragonés parece ser un campo arqueológico, empezando por el nombre de Caesar Augusta que le aplicaron a Zaragoza, hasta el de Pamplona, que viene del emperador Pompeyo, aplicado a la navarra Iruña.  
Recorriendo aquel terreno se contempla un enorme parque arqueológico. Debajo de Estella se puede contemplar la Ciudad de las Musas de Arellano. En aquella Villa se rendía culto a los “lares”, protectores de la casa y de la familia, a los “penates” que protegían la elaboración de los vinos y de otros alimentos y por último a los “manes”, que buscaban el respeto a los antepasados. Se elaboraban, cada año, unos cincuenta mil litros de vinos riquísimos, que hacían perdurar la salud de los que lo bebían. ¡Cómo se ve en aquella Villa el culto a los dioses paganos, durante el siglo primero después de Cristo y tres o cuatro siglos posteriores!. Hay que ver como destaca la personalidad de Navarra con aquel “Taurobolio”. ¡Cómo destacan en Navarra, el agua , el vino, la sangre y los toros!. Aquellos toros producían la sangre,  al ser sacrificados en el Taurobolio, cayendo su sangre sobre el sacerdote pagano. En mi artículo Arellano y su villa romana, escribo: ”¡Cómo aquellos romanos de religión pagana, intuían en el vino una unión con la otra  vida, que conservarían los cristianos con el vino, bebido como la sangre de Cristo!”. Allí mismo hay dos losas de piedra en las que parecen presumir sus testas, dos toros. Más arriba, debajo de Mendigorría o Monte Rojo, del color de la sangre, que daban y dan todavía los toros en aquella tierra, se ve una profecía del agua en todos los pueblos de Navarra, porque se ven claramente unas obras, que suministraban de agua a la ciudad de Andelos, como se ve en Arellano un depósito de agua para suministrarla a esta ciudad. Eran obras proféticas porque desde aquellas antiguas obras romanas, antes que las musulmanas, se ven canales que repartirán y reparten el agua por toda Navarra y cerca de Sangüesa, el Pantano de Yesa, es un enorme depósito, que por Navarra y por la Cinco Villas, es como el depósito de agua de Caesar Augusta. Enfrente de Sangüesa se alza la ciudad de Sos del Rey Católico. Entre sus dos términos se asienta el enorme yacimiento arqueológico romano de  Campo Real- Fillau, con principalmente ruinas romanas, de las mismas características que las de Arellano y las de Andelos.  Se extiende sobre sobre una amplia llanura del Río Onsella, cercano al río Aragón. Están unidos Sos del Rey Católico con Sangüesa por la carretera comarcal A-127, pasando a través del pequeño pueblo de Campo Real, a cuyo lado  se encuentra el enorme campo arqueológico. Cerca de este pueblo pasa el Canal de las Bárdenas. La jota de V. Ordóñez cantaba así :”La Bardena está sin agua,-pero yo se la daré,-con lágrimas por tu ausencia, su llanura regaré”. La población de esta zona,  pertenecía a los vascos antiguos, que algunos tímidamente, dicen que por lo menos llegarían al Río Gállego, pero Sangüesa o Zangoza, tiene un equivalente en su nombre con el pueblo cercano a Huesca, de Angüés y en la llanura del Onsella se encuentra el pueblo de nombre vasco de  Isuarre, como en el Norte de la Sierra de Guara, a nivel de Santa Eulalia la Mayor o Santolaria, se encuentran las ruinas del desparecido pueblo de Isuarre. Y al Sur de Santolaria se alzan los Mallos de Ligüerri. Así como por Sangüesa existe el nombre de Gabarderal, en todo el Alto Aragón, aparecen los nombres de Gabarda, Gabardilla, Gabardiella, etc. No hay que defender unos límites reducidos del pueblo de origen vasco, sino inspeccionar los nombres de origen vasco,  hasta el terreno de los ilergetes, que ocupaban desde Lérida a Huesca. Hay que insistir en la arqueología de Navarra y de Aragón, desde el Ebro hasta Pamplona y desde Pamplona por Sangüesa, por Sos del Rey Católico, por el campo arqueológico de Campo Real- Fillera, hasta Zaragoza.
Estuve en una Bodega del pueblo de Ayerra, cerca de Pamplona a comprar vino y me llamó la atención una frase que decía poco más o menos: “Ayerra, lágrima navarra del toro” y me acordé del pueblo del somontano Oscense, en el que tantas veces he estado, y que se llama Ayera.
En estas tierras que suben desde Arellano, por Andelos, por Sangüesa, Sos del Rey Católico, por el espacio arqueológico de Campo Real- Fillera, bajando por el Canal de las Bárdenas, hasta Zaragoza, hay que recordar el agua, la sangre, el vino y los toros. Me he acordado del abastecimiento de agua de Arellano, del de Andelos, con su sistema de riegos, del río Onsella,  que nace en Aragón para desembocar en Sangüesa, del Pantano de Yesa, convertido en enorme Depósito de agua potable de Caesar Augusta y del Canal de las Bárdenas. La sangre, que en los “Taurobolios” se hizo derramar a los toros, pero que todavía se hace derramar en aquellas tierras y sobre todo en Pamplona, con sonido mundial, a cuyas corridas han asistido grandes escritores como  el premio Nobel Ernest Hemingway. El vino se cruzó en los tiempos paganos con la sangre de los toros y en estos momentos con la sangre de Cristo. Los toros que han formado con los caballos, la parte más importante de la zoología en España, en Navarra han triunfado siempre, siendo quizá, la Plaza de Pamplona, con el trazado de los encierros de toros, el Templo Taurino, que después de tantos siglos, sigue gozando de la admiración del mundo entero.  
En aquellas tierras habitadas por vascones, escribió el poeta calagurritano Prudencio, nacido un poco más al Sur de Arellano, sobre los Taurobolios, que proliferaban en este territorio, en pueblos como Ujué, Aibar, Artajona y en Sos del Rey Católico. En Sos se encontraron tres ejemplares y en Uncastillo y en San Miguel de las Cinco Villas, en cuya parroquia se rezó en vasco a primeros del siglo XX, se hallaron más. Aquellas zonas estaban pobladas por caballos y por toros, que influían en la producción de trabajo y en el consumo de carne. El poeta calagurritano Prudencio, escribió en el siglo IV d.c.,  lo que sigue: ”la persona que ha de recibir el taurobolio entra en una fosa cubierta, con un suelo agujereado. Se conduce a un toro sobre el suelo agujereado y se le sacrifica hundiendo un largo cuchillo en el pecho. Su sangre se cuela en la fosa cubriendo al devoto que se encuentra debajo. El iniciado sale de la fosa y se presenta ante la gente como un ser nuevo”. ¡Cómo contrastaban las escenas de esos siglos de paganismo, con las más piadosas que montaron los cristianos!. El propio poeta calagurritano Prudencio, que nació al Sur de Arellano, escribió piadosas escenas de la comunión con el pan y el vino, de sentido contrario a la   crueldad de las ceremonias de los taurobolios.
La moneda ibérica aparece en Pamplona es obra de aquel pueblo vasco-ibérico y aparece con el nombre de Barscunes y cerca de Jaca aparece la moneda de Arsaos, que aunque se esconde el lugar exacto de su producción, se creó en el siglo II a.C.,en el terreno de los Bascones acercándose a Jaca. También se elaboró la moneda de Egea. Aquel territorio desde debajo del Ebro, en Calahorra hasta Pamplona, después Sos del Rey Católico, Egea y Jaca desde el Norte hasta Zaragoza, vivió con el vino, las losas exhibiendo cabezas de toro, el dinero representado por las monedas de Barscunes y la de Arsaos, fueron el asiento de Monasterios como el de la Oliva, el de Leire y el de San Juan de la Peña. De aquella ciudad profética de Andalos, que regó los campos de Mendigorría, se ha pasado al pantano del Irati y al de Yesa.
En Huesca salió el Bolskan, que en vasco se dice Osca y donde en el siglo I, d.C., Sertorio, general romano, quiso fundar un estado independiente de Roma, cuando en Pamplona, se vivió en paz con Roma. Este convivir conservó la lengua vasca, los toros y los riegos.  Cuando este mes de Marzo de 2012, fui acompañado por mi yerno Santiago Adiego al Museo de Pamplona, nos encontramos,  con la señora Clotilde, que trabaja en dicho Museo en la Sección de Prehistoria y nos aclaró,  lo que yo había leído en el tema de Andelos (Andión, Mendigorría), que afirmaba que en las ruinas de las viviendas de Andelos, había escritos en latín y en vasco-ibérico. A mí me preocupaba esta cuestión, que ella nos la aclaró con un mosaico romano, ingresado en el Museo el año 1991, del que pone: Pavimento descubierto a la entrada de una estancia, en el que puede leerse la siguiente inscripción ibérica, cuya transcripción sería. LIKINE ABULORAUNE EKIEN BILBILIARS.
El problema de la localización de si estaba Arsaos, situado en la actual Navarra o en Aragón, de si Navarra tiene Fueros y no Huesca, no tiene importancia. La tiene el abandono en que se ha sometido al territorio aragonés de los Bascones  y lo que hay que hacer es no conformarse sólo con el ferrocarril de Canfranc, sino que se cree el Tercer Paso por el Centro de los Pirineos, que comunicará la Provincia de Osca con la Occitania del Midi Francés, que fue el origen de los Bascones.
De las regiones con las que se unen España y Francia, algunos dicen que no pertenecen a España, pero de lo que nadie duda es de El Pirineo Aragonés es España y Europa, por lo menos desde Carlomagno.

miércoles, 8 de julio de 2026

Félix de Samaniego y sus fábulas

Casa Samaniego en Laguardia (Alava)

Me han traído a Pamplona por la ciudad de Logroño, que se encuentra limitada  al Norte por la  Rioja Alavesa. Todavía dentro de esa capital, al ver entre las señales circulatorias, una que indicaba el pueblo de Laguardia,  me he acordado del fabulista Samaniego, que nació en ese encantador pueblo, que es el principal de la Rioja Alavesa.  Se llamaba Félix María de Samaniego y nació en una noble casa, el día doce de Octubre de 1745 y murió en 1801. Viajó a Francia, donde le agradó la literatura francesa, a la que el fabulista La Fontaine, utilizó y actualizó las formas de la literatura clásica, desde Esopo y Fedro. Le gustaba la crítica que entonces se hacía en Francia de la moral y de la religión. De entonces le vino, influido por la ideología de Rousseau, cultivar la moral tradicionalista, muchas veces basada en el egoísmo, la venganza, la astucia y la desconfianza. Permaneció en Francia más tiempo del que pensaba,  para volver a España, donde siguió estudiando en la Universidad de Valladolid. Es curioso ver como personas de alta alcurnia, como Samaniego que fue director del Seminario de Nobles de Vergara y que participó en la Sociedad de Amigos del Pais, se fueron a Francia y se interesaron por la modernización de la cultura y de la moral del pueblo. Y quiso estudiar a Fedro y a Esopo, como lo hacía el francés Lafontaine, para mantener la cultura eterna, que muchas veces vamos olvidando, como lo hizo Rusia y lo ha estado haciendo Grecia, que de una gran sabiduría, ha pasado de ser  La hormiga trabajadora  a ser la Cigarra cantadora. Samaniego acompañaba sus fábulas con el cultivo de la música de violín y de vihuela, pero La paz le resultó  difícil, porque con el otro gran fabulista español Iriarte, con la ironía y la sátira, chocaron fuertemente. Si, difícil porque así como el comunismo ruso mató multitudes de ciudadanos y Grecia, donde vivieron sabios como Sócrates, Aristóteles, Platón,  etc., está pasando de hormiga trabajadora a cigarra cantarina. El vio como sacando todos las costumbres antiguas para buscar el oro, no para toda la sociedad, sino para cada individuo, para sí mismo, no ha ganado la sociedad en costumbres progresistas, sino que se está creando una lucha entre los hombres. Quiso Samaniego alimentar la moral de los jóvenes, como se alimentan los cuerpos con la leche y escribió La Lechera. Dice que la Lechera “Llevaba en la cabeza-Una lechera el cántaro al mercado-con aquella presteza,-Aquel aire sencillo, aquel agrado,-Que va diciendo a todo el que lo advierte-Yo si que estoy contenta con mi suerte”. Iba caminando pensando en lo rica que se podría hacer, comprando con el dinero que le darían por la leche, una vaca con su ternero. “Enajenada, brinca de manera,-Que a su salto violento-El cántaro cayó. ¡Pobre lechera!- Adiós leche, dinero, huevos, pollos, lechón, vaca y ternero”. Y Samaniego le redacta, a continuación la moraleja, que dice así:  ”No anheles impaciente el bien futuro;-Mira que ni el presente está seguro”. Que se fijen en la lechera, los que han hecho dinero con los pisos y con los chalets y que vayan, ahora a contar sus deudas, no sus dineros.
Era Samaniego un gran escritor, pero no sólo escribió ciento cincuenta y siete fábulas en poesía, sino que dejó un libro de amor, que es muy bello, pero que La Inquisición le paró los pies. Por diversas influencias no tuvo que entrar en la prisión. Yo, al pasar por la zona donde se encuentra la Rioja Alavesa, me acordé de las fábulas, algunas de las cuales he sabido pronunciarlas de memoria y del libro erótico, que adquirí en una librería y que ya no puedo leer, porque se lo regalé al Medico de mi pueblo, que es un hombre muy culto. Se lo di porque me preocupaba que mis niños, llegaran a leer tal libro, antes de hora. De esta fábula de “El asno y el tocino”,  se de memoria la primera parte,  que así dice: “Oh jóvenes amables,-que en vuestros tiernos años-al templo de Minerva-dirigís vuestros pasos,-seguid, seguid la senda- en que marcháis guiados, - a la luz de las ciencias,-por profesores sabios-aunque el camino sea,- ya difícil, ya largo,- lo allana y facilita-el tiempo y el trabajo”. Luego sigue el asno quejándose de su suerte, “pero luego que advierte-que a la pocilga alguna gente avanza,- en guisa de matanza-armada de cuchilla y de caldera,- y que con mano fiera-dan al gordo cochino fin sangriento-dijo entre sí el jumento:-Si en esto para el ocio y los regalos,- al trabajo me atengo y a los palos”. Es una lástima que no se hayan leído las fábulas, entre otras las de Samaniego, porque se ha hablado mucho de las reformas de la sociedad, de la justicia y de los derechos humanos, pero por otro lado se han degenerado los gobiernos y estamos llegando a la ruina. Basta leer la fábula de Samaniego , que dice así: “Sin Rey vivía, libre, independiente,- El pueblo de las Ranas felizmente.-La amable libertad sola reinaba-en la inmensa laguna que habitaba;-Mas las Ranas al fin un Rey quisieron,-a Júpiter excelso lo pidieron;-Conoce el dios la súplica importuna,-Y arroja un Rey de palo a la laguna:-Debió de ser sin duda buen pedazo,- pues dio su Magestad tan gran porrazo,-Que el ruido atemoriza al reino todo,-Cada cual se zambulle en agua o lodo,-Y quedan en silencio tan profundo-Cual si no hubiese Ranas en el mundo.-Una de ellas asoma la cabeza,- y viendo a la real pieza,-Publica que el monarca es un zoquete.-Congregase la turba, y por juguete-Lo desprecian, lo ensucian en el cieno,- Y piden otro Rey, que aquel no es bueno.-Envía a un culebrón, que a diente airado- Muerde, traga, castiga,-Y a la mísera grey al punto obliga -a recurrir al dios humildemente.-“PADECED, LES RESPONDE,ETERNAMENTE;-QUE ASI CASTIGO A AQUEL QUE NO EXAMINA-SI SU SOLICITUD SERA SU RUINA.”
Nos hemos dedicado a vivir cómodamente, para llegar a nuestra ruina y muchos han buscado el oro para sí mismos, olvidándose del pueblo. ¿No es esto lo que está pasando en Grecia y si nos descuidamos puede pasar en España y en Italia, por ejemplo?

martes, 7 de julio de 2026

El vino del Monasterio de Casbas











El vino es una bebida sagrada, obtenida por la fermentación del jugo fresco de la uva. Hay que aprender a oler, a mirar y a saborear el vino, incluso no sólo a sentirlo con los sentidos, sino con el espíritu, pues como acabo de decir, con ese vino identificó Cristo su propia sangre. Para respetarnos a nosotros mismos, hemos de respetar al vino, para que su uso nos haga felices. Admiremos su color blanco, rosado, tinto y consideremos si se trata de un vino joven de crianza o un vino viejo para guardar. Pero ese ojo mirando sobre el color del vino, no se debe convertir en un ojo codicioso, un ojo con gran deseo o avidez, que conduce a la borrachera. Ya dice el Eclesiastés: “el vino es como la vida para el hombre, si se le bebiese con medida”. “Con la falta del vino, ¿qué es la vida?; pues él ha sido creado para alegría desde el principio”.”Gozo del corazón y alegría del alma es el vino bebido a su tiempo y proporcionalmente”. Y las monjas del Monasterio de Casbas, leyeron en la Biblia:”Salud es para el alma y para el cuerpo el beber sobrio” y a lo largo del año de su fundación por la Condesa catalana de Pallars, en 1172 y de su cierre, en el año 2004, han procedido las monjas cistercienses a elaborar esa bebida, que les ayudaba a alimentar sus cuerpos y sus espíritus, con la sagrada Comunión. Hace ya años que elaboraban el vino, pero no es extraño porque en Sumeria, en Mesopotamia seis mil o siete mil años antes de Cristo, ya comenzaron a obtenerlo. En Ur de Caldea, se han encontrado unas tablillas de barro, que describen la elaboración del vino, dos mil años antes de Cristo. Las monjas vivían felices consumiendo el vino convertido en la sangre de Cristo y en estimulante para sus cuerpos. Pero, el Señor, después del Diluvio, teniendo a Noé como organizador del Arca, como dice el Génesis, estableció un pacto con los hombres, en que dice “las aguas no servirán más de diluvio para destruir todo mortal; pues aparecerá el arco en las nubes (que debe ser el Arcoiris) y lo veré, recordando el pacto eterno entre Dios y todos los seres vivos, en todo lo animado que existe sobre la tierra”. Y en ese pacto entre el Señor y todos los seres vivos, podrían esos seres vivos faltar al pacto y Noé, dada la debilidad de su naturaleza humana o la ignorancia de lo que era el vino de la viña que empezó a plantar, ”bebiendo el vino se embriagó y quedose desnudo en medio de su tienda”, detalle éste que demuestra como el hombre debe empezar a conocer el vino, oliéndolo, saboreándolo y limitándose a guardar el respeto a las cantidades que se pueden tomar. Pero el Señor no lo castigó por emborracharse, pues esa borrachera fue debida al desconocimiento de Noé de los misterios del vino. No dice nada la Biblia del castigo que el Señor podría haber aplicado a Noé, pero cita la maldición de Noé contra su nieto Canaán, que parece ser no respetó a su antepasado como hicieron Sem y Jafet, que “tomaron el manto y, echándoselo sobre los hombros, caminaron hacia atrás y cubrieron las vergüenzas paternas”. La falta de respeto a la materialidad del vino y a su espiritualidad, unida al poco respeto de los hombres hacia sus cuerpos y hacia sus espíritus, ha creado el malestar de los hombres entre ellos. Noé vivió mejor que nosotros, porque “vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años y ”luego murió”.

Tucídides, historiador griego, afirmó que “los pueblos del Mediterráneo, empezaron a salir de la barbarie, cuando acudieron a cultivar la aceituna y la uva”. Hace ya unos dos mil setecientos años, los griegos traían el vino a la península ibérica, en ánforas de terracota. Pero después fueron los vinos elaborados en nuestra península y exportados a Roma, también en ánforas. En la Vía Romana, que desde Huesca llevaba a los viajeros a Alquézar, se encuentra el miliar tercero, donde se encuentra el pueblo de Tierz, luego en el Llano Quinto, se encuentran las ruinas del pueblo romano, también llamado Quinto, como el miliar en que se encuentra; en ellas encontré un trozo de ánfora romana, que no sé dónde ha ido a parar. Por esta vía se caminaba con destino a Alquézar, pasando por Siétamo, Angués, Foces, Bacuas y después por Casbas. En el Monasterio se instaló muy primitivamente un lagar, que es el cubo, donde se acumula el zumo fresco de las uvas, introducidas por una ventana y pisándolas sobre las pisaderas, a través de las cuales se filtra el mosto. En ese cubo o lagar debe fermentar ese zumo y al hacerlo, se saca por el laco, que se encuentra en la parte más baja del Lagar. Ya se murieron las viñas conventuales y el lagar se llenó de “enrruenas”, que ahora van limpiando, poco a poco. Pero Joselín Buil, sobrino de la Abadesa del Monasterio de Casbas, Madre María Jesús Buil Aniés, se acuerda de ir a preparar el lagar, a limpiarlo y a colocar las pisaderas. Esto ocurría cuando todavía Joselín era un niño. Ahora tiene unos sesenta y seis años. Ese vino era de una calidad extraordinaria y no se sabe si era por las uvas, cosechadas en sus viñas o por alguna fórmula que se aplicaba al zumo de las uvas. Joselín no se acuerda, pero algo tiene que saber, porque en la casa de la que procede, de San Román de Morrano, siempre han vivido guardas forestales, grandes conocedores de las plantas y de la elaboración de licores a partir de ellas. Yo he conocido el jugo de limón y el de las granadas o minglanas. Saben además elaborar vermuts con plantas que recogen en el monte del Somontano y sus vinos tienen un sabor sagrado. Escribo en el artículo “Señorío de Aniés en San Román de Morrano” ,”que hay otro aspecto que me hace añorar el Monasterio y es que las Madres Cistercienses, preparaban un vino de un sabor, tal vez como el que Cristo mandó preparar en uno de sus milagros. ¿En qué detalles intervendrían las Madres en la elaboración de vinos de tal categoría?. Según Alfonso, con sus ochenta y siete años, hermano de la Madre Abadesa y tío de Joselín, se llevaron el año 2004, la última monja y se perdió el misterio, que hubiera podido ayudar a los altoaragoneses dirigidos por Joaquín Costa, a conservar la sabiduría y la belleza de la Sierra, del Castillo de los señores de Aniés y del Monasterio. Así como en la misa se consume el vino o sangre de Cristo, en el pie de la Sierra de Guara, se bebería el vino de las Monjas de Casbas”. ¿ Se ha perdido el misterioso procedimiento que usaban las Monjas Cistercienses de Casbas, para elaborar ese vino que mantenía la alegría en el Monasterio y en la Comarca de Casbas?. La historia va pasando poco a poco, pues basta leer, lo que más arriba he escrito sobre Noé, que acaba así : “ luego se murió”. El misterio del vino no ha muerto todavía, aunque da tristeza ver el Monasterio abandonado y desde él, se alza sobre un tozal el pueblo donde residía el Señorío de Aniés, pero el vino sigue dando la alegría en algunos corazones de Alfonso Buil Aniés y de su sobrino Joselín Buil, que siempre sonrientes, siguen elaborando vino y licores maravillosos. ¿De dónde sacaron las fórmulas para fabricarlos? ; pensando en la historia del Monasterio, aquellas monjas fabricaban tales bebidas desde hacía siglos y en el pueblo de San Román de Morrano, en la casa donde residieron los Señores de Aniés y nacieron la Abadesa de Casbas Madre María Jesús Buil Aniés y su hermano don Alfonso Buil y también Aniés, tuvieron una vocación por las plantas del Somontano, perteneciendo varios de ellos, al Cuerpo Forestal. El padre de don Alfonso era conocido, ya hará unos cien años, como el “labrador moderno” y conversaba con Joaquín Costa sobre la cría del ganado lanar, de la que consiguió que las ovejas criaran dos corderos. Hace de esto muchos años, pues Alfonso tiene en la actualidad noventa años. Y ¡qué licores elaboran estos apellidados Buil! , pues mantienen la alegría de sus personas y de sus familiares, pues en el desaparecido pueblo de Secorún, en 1880 en la casa de López de Ara, de donde es la esposa de Joselín y de su hermana mayor , casada con el señor Gil, reinaba por la noche la alegría ante la visita de un señor francés, que se intuye traía saludos de un antiguo pariente, es decir del Conde del Bearn. Allí reinaba la alegría, cultivada con la música de guitarras, durante gran parte de la noche. El vino lo subían sobre los lomos de las caballerías, desde San Román de Morrano y desde Bierge. Aquel pueblo desapareció, pero sigue la alegría de la familia de López de Ara, unida a la de los que tienen el apellido francés de los Buil. Estos siguen produciendo sus gustosas bebidas, pues a mí, en mi última visita a la Torre de López de Secorún, me obsequiaron con un vermut, creado por Joselín, que unido a un trozo de queso de Alquézar, me inspiró para escribir estos recuerdos. No queda la vida activa del Monasterio, pero quedan los parientes de la Abadesa María Jesús Buil Aniés, El Señor de Aniés don Alfonso y Joselín , el ayudante hace ya muchos años de su tía la Abadesa, servidor de Dios, eternamente sonriente y que participa en los ritos de la Ermita de la Virgen del Viñedo, a donde a cualquier hora sube, desde Los Molinos de Sipán, incluso a colocar algunas bombillas fundidas por el uso. Alfonso con sus numerosos años, registra constantemente inventos modernos para la Industria, e incluso viaja a Francia. Es también un escritor sentimental, pues narra la despedida de su casa de un viejo matrimonio somontanés. Joselín en su casa natal de Los molinos, llamada Casa del Batán, se acuerda del enorme tamaño de los martillos que golpeaban sobre las telas, movidos por el agua. Dice que tendrían aproximadamente unos sesenta centímetros, en los lados del cubo. Se fueron Alfonso y el padre de Joselín del pie de la Sierra de Guara y su esposa con su hermana y su cuñado Gil, abandonaron obligados por el poder el pueblo de Secorún. A esta familia se le podían dedicar los versos que compuso don Alfonso, pero que no han abandonado del todo, pues han subido a él, a celebrar la beatificación de su tío mártir durante la Guerra Civil. Está ahora situada toda la familia en la Torre de López de Secorún, al lado del camino paralelo a la carretera de Jaca. Así como los hijos de la ciudad de Ur, en Caldea poseían piezas de barro relatando la obtención del vino, Joselín en la bodega de la Torre de López de Secorún, en Huesca, tiene colgado un mosáico en el que pone: ”Yo sólo bebo de este divino licor,-que da al hombre fuerza y valor.-Y ahora, repetid conmigo: “Señor mío Jesucristo, yo no soy digno de beber agua, habiendo vino”. El último día que acudí a la hermosa Torre de López, me encontré a un hermano del señor Gil, que cortó un bello ramo de flores, para su difunta madre. Pero la Gran Madre de la Historia de Casbas y de Secorún, también parece morirse.

Los Ripa de Jaca, los López de Botaya y la familia Indart

Castillo de Sietamo Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña Plaza Cataluña en la Guerra Civil de 1936 En la obra del “Pireneo  Disputada”, e...