sábado, 9 de julio de 2016

Castillos guerreros y agrícolas



La ciudad de Huesca se encuentra al pie de la Sierra de Guara, protegida por Castillos defensivos y por otros Castillos conservadores o Agrícolas. Unos y otros la han protegido, desde que tenía el nombre vascuence de Wolskan, convertido por los romanos en Osca. Pasaron los años bajo el poder romano, el visigótico, el árabe y sufrió luchas dirigidas por el emperador Carlomagno, que quiso conquistar Zaragoza, con la intención de formar el Imperio Europeo. Pasan los siglos y la Historia va lentamente buscando la Unidad de Europa, que esperemos que algún día se logre. Huesca siempre sigue esperando esa unidad y lucha, ahora y desde el reinado de Alfonso XII, unida a Francia, por lograr que funcione el ferrocarril del Centro de los Pirineos. No podemos en Aragón, olvidar al Bearn, que se sintió unido a Aragón y uno de cuyos condes, murió  por habérsele cortado su cabeza, en la Reconquista española y que está enterrado en el Pilar de Zaragoza.
Castillo de Loarre.
Huesca está rodeada de Castillos, que tienen una explicación de las distintas invasiones, que la han deseado poseer. Basta mirar la cadena montañera que nos divide del Norte y nos hace mirar hacia el Sur y observaremos el admirable aspecto del Castillo de Loarre. El Rey Sancho el Mayor de Navarra, lo mandó construir, en las alturas de Loarre, desde  donde se ve la ciudad de Huesca y la inmensa llanura de su Hoya oscense. Este Castillo es tal vez el más bello de Europa y de estilo románico. Su origen asciende a la época ibérica y romana, que ya lo comenzó a reparar y  a reformar Sancho el Mayor en el siglo XI. A finales de este siglo, fue Sancho Ramírez quien instaló la Abadía de los Canónigos de San Agustín.
  


Pero siguiendo hacia el Este, encima de Quicena y a cinco kilómetros   de Huesca capital, se alza el Castillo –Monaterio de Montearagón. En este monasterio residía una Comunidad de religiosos, que a su vez tenían un edificio en Huesca, frente a una oficina de telégrafos. Estos religiosos fueron traídos de Loarre y pertenecían a la Comunidad de Agustinianos de su Castillo- Monasterio. Después de muchos años, después de la Guerra Civil, yo asistí a dicho local, que como Colegio habían fundado los Hermanos de San Viator, ya cerca de la Catedral.
 Después viene el Castillo- Monasterio de Montearagón, creado  por el Rey Aragonés Sancho Ramírez, con el propósito de conquistar Huesca, construyéndolo en escaso tiempo, desde 1085 a 1087.Creó a unos cinco kilómetros de Huesca un privilegiado Mirador de la Hoya de Huesca, de la Sierra de Guara, del impresionante Salto de Roldán, y en el fondo nórdico se contemplan los Pirineos.
En la Desamortización de Mendizábal, se despojó a los religiosos del Convento-Castillo e incluso se decía en mi pueblo, que algunos frailes se habían descolgado por alguna ventana, para huir. Uno de estos sacerdotes, se refugió en Siétamo, en la actual Casa de Lobaco, diciendo algunos vecinos, que después de muerto, lo veían rezar por una ventana,  que se asoma al lado del huerto, que está debajo. 
 Mi familia Almudévar de Barluenga, emparentó más tarde con la familia Azara de Siétamo. Entonces todavía estaba erecto el Castillo-Monasterio de Montearagón y  Casa Almudévar de Barluenga, que aún  se conserva, con su escudo de los almudes, encima del Portal. En dicha casa nació José Almudévar Altabás, el menor de los hijos de esta familia. Tenía un hermano sacerdote, que vivía en Casa Almudévar de Barluenga. Se murió y mi antecesor cargó la burra con Calices, Copones, Cruces y Paños sagrados, propiedad del Abadiado de Montearagón y los llevó a devolver al Monasterio, que era el encargado de hacer los servicios religiosos en los pueblos del Abadiado, más o menos próximos a él. En la Infanzonía de los Almudévar, que firmó en Zaragoza Don Miguel Ramírez, a diez de Julio de mil setecientos sesenta y nueve años, sale José Almudévar Altabás, bautizado el 15 de Enero de 1716 (Folio 191).Hace hoy, mes de Julio de 2016, trescientos años, que muy aproximadamente, nació José Almudévar Altabás, antecesor en Siétamo de Casa Almudévar.  Este José Almudévar Altabás se casó con Francisca Escabosa Azara de Siétamo. Un hermano  de Francisca, fue Gonzalo, que casó en Casa Sipán y una hermana que casó en casa Bescós de Ponzano. ¿Cuándo se casaron José Almudévar Altabás e Isabel Escalona Azara… se conoce o no la fecha exacta?.
El año de 1836, ciento veinte años,  después del bautismo de José Almudévar Altabás, Montearagón fue maldecido  por la Desamortización de Mendizabal. El Estado Español no se acuerda de reconstruir el gran observatorio en la cima de un monte, a saber de Montearagón, pero el pueblo se acuerda de la maravillosa ermita de la Virgen del Viñedo, cerca de Barluenga, que era parte de los puntos piadosos del Monasterio de Montearagón. 
Ermita del Viñedo (Huesca).

Siétamo es la capital del Abadiado de Montearagón y en el pequeño jardín en la Plaza de la Iglesia del Viñedo o del aragonés Viñero, entre los pueblos devotos de la virgen, está Siétamo. Desde el mismo pueblo de Siétamo, no se ve el Castillo-Monasterio de Montearagón, pero a su entrada, donde se extiende el Monte de Loporzano por un lado y por el otro el de Ola, entre ellos se expande el Monte de Siétamo, con la visión del Monasterio, que parece vigilar  el Norte, el Sur, el Este y el Oeste. Y mi padre, que murió a los ochenta y ocho años de edad, me contaba la tradición que le contaba su abuelo Manuel Almudévar Cavero, que consistía en el pueblo sencillo de Siétamo, como observaba las llamas que se lanzaban hacia el cielo del Monasterio que ardía, y brotaban de él enormes chispas de fuego. 

Parecía en lugar de un lugar sagrado, un infierno creado por el hombre. Por la parte del huerto de Lobaco, hace poco tiempo un vecino de Siétamo, se acordaba, de ver asomado a su ventana, al Cura y fraile de Montearagón, que rezaba al Señor, pero recuerda verlo también rezando en la ventana, después de su muerte. El pueblo sentía la destrucción del Castillo de Montearagón y veía a uno de sus frailes, rezar en Siétamo, a causa del dolor que les producía la destrucción del Monasterio. Ahora todo se pierde, incluso los restos del Monasterio aragonés, como la pérdida del ferrocarril  a Francia por Canfranc.  
En nuestra casa de Almudévar, en el piso de  detrás, están labrados dos escudos. Uno el de Almudévar y otro el de Azara, que están a cubierto por la casa, que lleva grabada la fecha de 1838 es decir dos años después de la Desamortización de Mendizabal.  Luego, fue antes la boda de esta fecha de 1838, tal vez unos pocos años. El escudo de los Azara, estaba pintado en el fondo de la Capilla, que se sacó a Casa Almudévar,la creó don Juan Azara, en años pasados, y fue destruido por la Guerra Civil, en 1936.En dicha capilla estaba enterrado, según los escritos antiguos el segundo esposo de Isabel Azara.
Y siguiendo la serie de Castillos que defendieron a Huesca contra los moros, no tengo más que abrir la ventana de casa Almudévar,  que mira al Este. Veo un paisaje idílico, que cuando abro la ventana en Siétamo, asoma el sol naciente y miro hacia él, porque este maravilloso astro, desde que nace, sigue el camino hacia Siétamo. 

Contemplo toda la Sierra de Guara, empezando por su pico más alto, de 2076 m de altura y sigo observando por el Tozal del Cubilar, que casi llega a los dos mil metros. Veo la enorme roca de piedra, donde se encuentran los restos  del Castillo y los  de la Iglesia de la Virgen de Arraro. Me acuerdo de cuando visité en cierta ocasión el lugar,  de los saeteros, desde los que disparaban sus flechas, contra los moros que subían por el Sur, a echarlos de su lugar de frontera entre moros y cristianos.

El otro Castillo famoso, levantado antes de la Reconquista, es el de Monzón, que tuvo un origen musulmán en el siglo X. Pasó a las manos de los cristianos, al mando de Sancho Ramírez el año de 1089. Fue reconstruido  por los frailes y guerreros de la Orden del Temple, ya que en 1143, les fue cedido. Estos Templarios, construyeron, torres, cuadras y habitaciones de convivencia, como refectorios y dormitorios.
Es este Castillo Monumento Nacional, pues trae recuerdos históricos, que impresionan a los ciudadanos, porque, fue construido en el siglo X, por los árabes, fue conquistado por el impresionante Cid, fue Cabecera de la Orden del Temple y en su interior, fue educado el rey Jaime I de Aragón.
Huesca en su pasar del Poder árabe  al de los  estados cristianos, ocupaba un terreno, que era el de debajo de la Cordillera de la Sierra de Guara, con sus prolongaciones a ambos lados, es decir al Este y al Oeste. Los Castillos o fortalezas que he citado, de las que algunas existían desde antiguos tiempos fueron mejoradas, para hacer más grande a Aragón. Montearagón,  ¿se edificó todo como fortaleza de guerra? O se aprovechó el antiguo monasterio Visigótico,  que floreció en Asan, lugar perteneciente a Santa Eulalia la Mayor, y del que se tienen dudas de su exacto emplazamiento, para pasarlo, en sus ruinas, como Monasterio a Monte Aragón. Los reyes aragoneses gustaban de renovar la vida monástica, en aquellos lugares, donde existió en tiempos ya pasados, en tiempo de los visigodos, como en Nocito se encuentra el  convento de San Urbez. 

Al adelantar la conquista civil, de los cristianos a los moros, en ocasiones, como puede ser en el monaterio de Asan, le devolvieron a la vida monástica, continuación de los conventos o monasterios, donde previamente existió. Al quedar conquistada Huesca con el Monasterio, las fronteras del Reino, bajaron a Zaragoza, perdiendo el Castillo de Montearagón su valor estratégico.
Cuando Huesca cayó en manos de los cristianos, parecía que Huesca volvía a sus tiempos pasados, bajo el Imperio Romano, porque esta ciudad de acordó de su Hijo y Santo, San Lorenzo. San Lorenzo estaba de diácono y cuando el emperador Valeriano, ordenó arrebatar todos recurso que la Iglesia disponía para repartir entre los cristianos, pero antes de llegar a esa actiud, repartió Lorenzo todas las riquezas entre los pobres y así no pasaron a manos del Emperador. Hizo una excepción con el Santo Cáliz,enviándolo a la ciudad de Huesca,dos día antes de sufrir el martirio. Se lo entregó a un legionario romano,junto con una carta para sus padres San Orencio y Santa Paciencia, que vivían en la actual ermita de Loreto.

Aproximadamente a uno o dos kilómetros de su casa, bajaba Santa Paciencia a esperar a sus hijos Lorenzo y a su hermano, que volvían de la Escuela romana. Al lado del camino hay un monumento, con una inscripción en que dice que Santa Paciencia, esperaba a sus hijos, cuando regresaban de la Escuela. A los pies de esta monumento, se ve un amontonamiento de piedras o guijarros, que no sólo hacía el pueblo de Huesca en aquello lejanos siglos, sino actualmente. Según la creencia popular, aquel peregrino que tome una piedra al principio del camino y la deposite en aquel monumento, verá satisfecha su plegaria. Al llegar a la Torre de Farina, al otro lado del camino y a la derecha de él, subiendo a Loreto, se vuelven de espaldas al Monumento, y por encima del hombro, lanzan una piedra, como un recuerdo o una oración, para que quede al pie de la Cruz. Yo he realizado esta forma de oración y estoy muy contento con San Lorenzo. Me recuerda esta ceremonia, tiempos primitivos, en que la oración y la guerra se hacía con piedras, y el pueblo cristiano la ha transformado en una especie de rosario, rezado con piedras. Al dominar los cristianos ora vez a Huesca, no pudieron olvidar a San Lorenzo, que tuvo su cuna en Huesca y “Regalo Divino del Santo Grial, en San Juan de la Peña y en otros altares montañeses”.
Después de escribir sobre los Castillos Guerreros, desde la cadena montañosa de Guara, que tanto participaron en la Reconquista de Huesca, tengo que entrar a considerar un poco los Castillos Agrarios, que lucharon en las guerras de armas y en las guerras de alimentación del pueblo. Son numerosos los llamados Castillo Agrarios, que rodean, sobre todo por el Norte Oeste y Suroeste. Están formados muchos de ellos de una casa de labranza, construcciones auxiliares y una iglesia mayor o menor ordinariamente. La casa principal se levanta sobre un zócalo de sillares bien labrados y se adivina que está construida sobre una casa con torre. Cerca de Huesca hay un gran número de Castillos Agrícolas. 


Estuve hace unos pocos días en el Castillo de Torres Secas, cuyas tierras se han vendido a varios agricultores. Cuando yo estaba de Veterinario en Casa Escartín, tenía amistad con un Maestro Nacional, que ejercía entre los hijos de los trabajadores del Castillo y él mismo me enseñó las distintas partes del Castillo y las cuadras de caballos y de mulas. Desde el Santuario de Loreto, a unos tres y pico kilómetros de Huesca, se va a Banastás y desde éste, con facilidad llegamos, después de correr 10´26 kilómetros, al Castillo de Torres Secas. Desde Torres Secas se puede ir a Almudévar, pero introduciéndonos en un terreno hacia arriba, entre carrascales, llegamos a unos catorce kilómetros al Castillo de Cuezos y a continuación nos dirigimos al Castillo de Saso Plano. Ha mejorado el camino y luego tenemos a la vista el Castillo de Campiés y siguiendo un camino mejor, junto al río Sotón, por el que subiendo un escaso nivel,se llega al Castillo de Otura.  Esta Castillo de Campiés está enclavado en el término de Lupiñén, al Sur del mismo. Está documentado en 1145, con dos hogares en 1543 y hasta diez y seis en 1900. Su iglesia dedicada a San José, ha desaparecido.

Por la orilla del mismo río Sotón se encuentra el Castillo de Otura. Hay documentos sobre esta finca desde 1104. Es una explotación agrícola-ganadera. Tuvo un vecino en 1703 y ascendió su población a 23 habitantes en 1900. Los edificios son de relativo alzado, pero la casa reaprovecha un zócalo de sillería antiguo. Tiene un oratorio pequeño y dedicado a Nuestra Señora del Pilar. Así como Torres Secas, cuando yo estuve por allí, era una finca muy moderna, en la que se preocupaban incluso de que los hijos de sus trabajadores agrícolas, asistieran a la Escuela. Estas fincas llevaban siglos trabajadas, porque en Otura, me dieron los colonos varias teselas romanas, que me dijeron se encontraron en su monte. Esta explotación está situada junto al río Sotón, junto a la cual recorrimos un pedazo de camino junto al río Sotón.
Cruzando la carretera, que sube a Monrepós y nos encontramos con el Castillo de Castejón, al otro lado de dicha carretera. Este Castillo posee una explotación agro–ganadera en el Monte de Esquedas. La vivienda es de tamaño grande, que está separada de la bodega, por una bóveda de arista. Está en el Castillo la iglesia de San Miguel. Tal vez hacia el Sur,se encontrara el pueblo de La Torraza,con restos de algunas viviendas medievales,con cerámica e incluso se han encontrado monedas de Jaime I. Cuando yo estuve de veterinario en Bolea, vacuné su rebaño de ovejas y a sus vacas de monte. Yo conocí a la viuda del señor Sopena, que murió poco más o menos a los cien años de edad y tal vez debiera su salud a los trabajos que hacía en aquella finca, que recordaba las del oeste americano.Era una gran señora y su marido, ya entonces difunto, le dejaba su automóvil al entonces Señor Obispo, Don Lino Rodrigo Ruesca, del que recibíamos su bendición, cuando pasaba por el Coso.¡Cómo van cambiando las costumbres desde entonces, pues su hijo, ha complementado su trabajo, añadiendo al que le produce la finca, con el trabajo mecánico, que realiza en la Zona Industrial de Huesca.
Castillo de Nisano (Huesca).

Más al Norte, ya en término de Arascués, Nisano es una vieja comunidad mozárabe. Allí, debajo del monte de Gratal y  dominados por los árabes, que dejaron a sus colonos cristianos poseer un pozo de aguas dormidas y una gran balsa al poniente. Se encuentra documentación del siglo XI. La iglesia románica del siglo XII, la utilizaron como vivienda en el siglo XVI y le dieron un aspecto cerrado.
¡Cómo no iban a llamar también Castillos a todas estas fincas agrícolas, además de considera como Castillos más guerreros a los que con sus armas, hicieron posible que se formase el Reino de Aragón!.

No hay ninguna duda de la colaboración entre unos y otros Castillos. Al leer los hechos en los casillos fronterizos con los moros de la Hoya de Huesca, se ve la acción de los mozárabes de los habitantes del Castillo de Nisano.

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