miércoles, 28 de marzo de 2012

A los esposos Miguel A. Meza y Magalí Segalés

Felix de Azara

Cuando tenía unos trece o catorce años, estaba estudiando en el Colegio de San Viator de Escoriaza (Guipúzcoa) y un día llegó un músico que componía y entonaba los pianos. Estuve hablando con él y me cantó una canción compuesta por él mismo, que decía  “¡Madre!, al partir del mar al otro lado, siento latir mi pobre corazón”. El era ya, un señor mayor, que en su juventud había emigrado a las Américas y recordaba esos tiempos en los que había tenido que hacerlo y parecía que sentía,  por un lado la primera separación de su patria y por otro la separación de aquellas románticas, bellas y abandonadas muchas veces, tierras de América. Abandonar el Paraguay lleva consigo el olvido de su bella y  extraña fauna y de su flora magnífica, en las que un paisano de los altoaragoneses y pariente mío, Félix de Azara, estuvo veinte años investigando, tomando sus datos el sabio Buffon. Este pacífico militar, explorador, cartógrafo, antropólogo, humanista y naturalista español, en una palabra  investigador, tuvo al fin que volver al Altoaragón, estando enterrado en la catedral de Huesca. Don Antonio Segalés conoce su historia y es amigo suyo, si es posible que dos personas de distintas épocas se comprendan. Yo creo que Antonio lo comprende, porque es partidario de que lo entierren en su pueblo de Barbuñales, donde en un medio distinto del de Paraguay, lleno de tranquilidad, creo que soñaría feliz, con sus trabajos sobre la evolución de las especies. Por fin volvió a España en 1801, después de sufrir grandes peligros y sufrimientos. El matrimonio de Miguel A. y de Magali, hija querida por el gran catalán y colonizador del Paraguay y admirador de Félix de Azara, Don Antonio Segalés, se dio cuenta de que en el Paraguay estuvo gobernando un gobierno jesuítico, que consiguió un buen desarrollo del País, pero, como he dicho se abandonaron las intervenciones de los jesuitas y  volvió un retraso económico. Parece ser que se enteraron del progreso europeo y vinieron a España, tuvieron la ilusión de comprar una casa rústica en Arbaniés, pero han considerado que en Paraguay se podrán producir, los tan necesarios cereales para la alimentación de la humanidad, cada vez más numerosa y han decidido volver otra vez a Paraguay.
Ahora les duele abandonar España, donde han hecho amistades y han intervenido en los contactos culturales entre ésta y el Paraguay, porque tienen una gran amistad con el catedrático de la Universidad de Pilar, Don Julio Contreras, allá en el Paraguay, pero son personas activas y trabajadoras y no perderán el contacto entre dos países que tienen una cultura común. Se llevaran a sus hijos pero el mayor se quedará en España por su preocupación por la cultura, que quieren que a su edad no abandone los problemas que trae consigo la humanidad. Felix de Azara, en el Paraguay y en Europa, con su gran inteligencia, fue el primer conocedor científico moderno, como ahora el hijo mayor de Miguel y de Magalí, puede prepararse para que vuelva la prosperidad sobre Paraguay y también en estos tiempos,  sobre España.
Feli, mi esposa y yo, os deseamos un buen viaje y una estancia feliz y próspera en el Paraguay, acompañados por vuestros hijos y con la bendición de tu padre Antonio  Segalés.
Al hijo mayor que se queda en España, le recordamos que cuando tenga algún problema, que acuda a Feli y a mí, que haremos lo posible para que sea feliz. Hace poco vino a España, la culta y bella Magalí,  y me dijo que su hijo, el mayor, había vuelto al Paraguay, donde se mirará alguna antigua moneda que le regalaron en España y reflexionará sobre la cultura, perseguida de los Jesuitas en el bello País Sudamericamo.
De España recuerdan el tiempo feliz que en ella pasaron,  pero se dan cuenta de la producción enorme de trigo y de soja, que alcanzan en Paraguay, con la que contribuirán a que en Europa no se pase hambre.

lunes, 26 de marzo de 2012

La Eternidad contada por el “Gral” desde Lucifer y por el Santo Grial desde el Paraíso.-

Gral

Don Jacinto Berdaguer, como buen sacerdote, ya pensaba en la eternidad y se dio cuenta de  que “la Historia se convirtió en Leyenda y ésta en mito” y meditó e hizo poesías, en su tierra catalana, debajo de los Montes Pirineos, pues el Canigó está situado en el Rosellón, que Francia arrebató a España. Más al Oeste, en los mismos Pirineos, ahora aragoneses, se encuentra el antiguo Monasterio de San Juan de la Peña. Y  Verdaguer, en su obra La Atlántida, describe, como se va destruyendo el Pirineo, cuando escribe:” Desde donde el sol dora los bosques y los valles,- del torbellino en alas, brama el fuego feroz,-conduciendo sus ríos de lava a Roncesvalles-sin que la Sierra estorbe su galopar veloz”. Y va repasando el Pirineo, pasando por San Juan de la Peña, donde yace el Conde de Aranda, otro español de origen pirenaico, cuando dice:” El muro que separa la Francia de la España,-de nieve y fuego orlado como un brazo de Dios,- del estrellado toldo los pliegues enmaraña- y entre llamas cabalga del Pirineo en pos”.  El gran poeta Jacinto Verdaguer, describe el encuentro de un marino con Cristóbal Colón, que lo llevó a desembarcar, a la vuelta de su descubrimiento de América, en la ciudad de  Barcelona.

“Desde tan magna gesta, mi Cataluña amada- tras un nuevo Castillo de roca, se asentó;- de Francia su vecina, durmió España alejada,- pues la hermosa Sierra hasta el mar llegó”.

¡Cómo siente Jacinto Verdaguer la grandeza de la ciudad de Barcelona!, cuando dice.” A Neptuno para ella, le pide su corona-y a Júpiter, el fuego y el rayo destructor, que si dictara leyes a la mar, ¡oh Barcelona!- tus barras, cual centellas sembraran el terror!-.

Bendito fue el poeta catalán, Jacinto Verdaguer, pues al describir el paso por los Pirineos, ya sabía que las cuatro barras también pertenecían y pertenecen  ahora a Aragón. Y si dictara leyes al mar, la ciudad de Barcelona, ”no sembrarían cual centellas, el terror”. Porque ahora Madrid con Barcelona, parece que quieren imponer el terror o más bien el complejo de inferioridad a los aragoneses, buscando la unión de España con Europa,sin participación del antiguo Aragón.

 Nosotros tenemos los Pirineos, que se pueden abrir, como “por los tiempos de Alcides recorría la tierra- con su pesada clava, barriendo destructor, los gigantes bastardos que a Dios le hacían guerra,- el blanco Pirineo ardía con  fagor”.

¡Cómo veía Verdaguer los inconvenientes de los Pirineos, cuando escribe: ”Desde tan larga gesta, mi Cataluña amada- tras el nuevo Castillo de rocas se asentó, de Francia, su vecina, durmió España alejada,-pues la hermosa Sierra al mar llegó”. Y sigue la Historia de España, donde nuestro noble Aragón, se ha quedado alejado de su vecina Francia, por la elevada Montaña, que en Cataluña, al mar llegó.

Y en el  Pirineo, de San Juan de la Peña, yace Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, Marqués  de Torres de Montes, Barón de Siétamo, Conde de Aranda, poseedor de decenas de títulos nobiliarios, varios de los cuales, eran de Cataluña. El origen de sus abarcas, venía de los Pirineos. Nació en el pueblo de Siétamo y estudió en ocasiones en Italia, donde su padre luchaba al mando de tropas españolas. Fue embajador en Moscú, en Polonia y en París. Voltaire lo alaba en escritos suyos. Fue General del Ejército español en una guerra con Portugal, donde España se quedó con Olivenza. Estuvo detenido en Granada y después de liberado, se fue a vivir con su esposa, a Epila. En Epila, ya retirado, se dedicó a cabalgar por los campos, donde trabajó para obtener yerbas alimenticias,  para mejorar los ganados de la tierra aragonesa. Estuvo de embajador en París, pero él, amante de Aragón, visitaba el Midi, donde en viejos tiempos, algunos países estaban unidos a Aragón. Hacía viajes a balnearios franceses, para cuidar su salud. Estos territorios se perdieron para España, y siguió la pérdida por Cataluña del amado Canigó, al que dedicó Jacinto Verdaguer, una maravillosa obra poética.  

Jacinto Verdaguer visitó Cuba y el Conde de Aranda, quiso dar la independencia pacífica a algunos países sudamericanos, que hubieran evitado una lucha entre España y Sudamérica.

 Al Conde de Aranda, muerto el año de mil setecientos noventa y ocho, en Epila, le quitaron la idea de hacer navegable el río Ebro, rompiendo así la marcha al unísono de todo el antiguo Reino de Aragón.

¡Cómo recordaban el genio de Mossen Jacinto Verdaguer y el Conde de Aranda, Don Pedro Abarca de Bolea, la Historia, la leyenda y el Mito del Continente Perdido!. Ya hablaba Platón de aquella gran civilización, extendida por el mundo entero, donde proliferaban los hombres dioses y corrían por sus tierras los cíclopes, como dice la poesía: “Islas Cíclopes,  islas de Grecia que el mar Egeo con sus ondas baña”. El cíclope Polifemo, cuidaba sus ovejas y su único ojo fue atravesado por una lanza. ¡Como gobernaban aquellos dioses y aquellos cíclopes, llenos de avaricia y con un solo ojo!. Igual que los nuevos dictadores, gobiernan este mundo que no encuentra la paz y el progreso del GRAN CONTINENTE PERDIDO.

En Principio se contaba la historia convertida en mito por el “Gral”, desde las ambiciones de ser Dios, de Lucifer. En el Santo Grial buscaron la luz del Paraíso. Según el trovador Wolfram Eschenbach el Gral “es una piedra caída de la corona de Lucifer, donde se halla gravada la Ley de los Primeros Divinos Hiperbóreos”. Grial el calificado de Santo, tiene el mismo significado que Gral, pero quiere hacer ver que este sea más antiguo, incluso prehistórico. Dicen que el Gral es una piedra, que hace de vínculo entre el mundo espiritual de los dioses y el mundo material, pues tiene su origen en la  civilización atlante-hiperbórea, buscada por los hombres a lo largo de la Historia. El Grial es en cambio el vínculo del espíritu con la humanidad, que  sueña ser heroica y que según Rhan, es efectivamente ese espíritu que acompaña a la parte aria de la humanidad, en su paso por la historia. Por eso muchos, cuando escuchan esas músicas, les inspiran una “superación heroica de ellos mismos”. En ambas teorías del Gral y del Grial, se va convirtiendo la Historia de los hombres en una continuada lucha, que hace imposible su progreso.

Se perdió el Gran Continente y existió la oposición entre los hombres de la raza de Neandertal con la de Cromagnon. Hubo imperios persas, egipcios y romanos. Llegaron las invasiones musulmanas  y luego vino el dominio de las potencias europeas, que han luchado entre ellas para ser cada una un país con dificultades. Vieron a Rusia y pensaron en unirse por el Mercado Común.Fue una gran idea, pero ven los europeos, que están surgiendo otros Grandes Imperios, que no se han perdido y que están saltando a la lucha por el poder mundial, como Brasil,la India y sobre todo la China, que ya está prestando dinero hasta al pueblo de Norteamérica.

Europa necesita estar unida, no para ser el Estado omnipotente, pero sí para mantener una cultura y un nivel de vida, que conserven su personalidad en el mundo. Pero hace falta una unidad entre los europeos, que no es preciso que busquen unos nacionalismos exagerados que romperían la unidad. El Conde de Aranda ya buscó navegar por el Ebro hasta el Mar Mediterráneo, pero Cataluña ya se opuso. Estando en la Diputación Provincial de Huesca, le escribieron al Presidente desde un pueblo costero, pero no se les contestó. Así que no hay que echarle toda la culpa a Cataluña,  sino a nosotros mismos. Ahora, que se quiere facilitar las comunicaciones entre Marruecos y Portugal, a través de España, no se habla de la construcción del Tercer Paso Pirenaico,  a través del Pirineo. Mientras tanto, en Cataluña se está haciendo una propaganda de un “soberanismo de bandera”, que sólo mira por sus intereses en Cataluña y fuera de ella.Si no, ¿porqué se desprecia el Tercer Paso, que enriquecería a Europa, sin perjudicar a Cataluña?.

Ya escribía Verdaguer.”Por los tiempos de Alcides recorría la tierra-con su pesada clava”, apartando las piedras, que dan separación.  

Dice Verdaguer en sus versos: ”Desde tan magna gesta, mi Cataluña amada, tras un nuevo Castillo de rocas se asentó; de Francia su vecina, durmió España alejada, pues la hermosa Sierra hasta el mar llegó”.Aragón no ha dormido debajo del Pirineo, porque empezando por el Conde de Aranda, ya iba a los balnearios del Midi, pero lo que hace falta es que Europa, crezca para poder competir con el próximo Imperio Mundial.

jueves, 22 de marzo de 2012

Mosaico ibero, entre Navarra y Aragón

Taurobolio procedente de Arellano (Navarra)

Escrito Ibero procedente del yacimiento de Andelos (Navarra)

Desde Logroño subía hasta Pamplona la Calzada Romana, que comunicaba la ciudad de las Musas de Arellano, con la ciudad también romana de Andelos. En esta ciudad se desviaba un corredor que conducía a Sangüesa y a Jaca. La calzada que venía de Logroño a Pamplona por Belascoain, Ibero y Echaurriz, se acercaba a Sangüesa y a Jaca, desde donde se bajaría a Osca o Huesca y a Zaragoza. De Zaragoza o Caesar Augusta se ascendía por las Cinco Villas para llegar  a Sangüesa y a Javier, cerca del cual,  al otro lado de una cabañera o tal vez una calzada romana, en el lado aragonés, se encontró un mosaico,  que está expuesto en el Museo de Pamplona. Todo aquel territorio navarro-aragonés parece ser un campo arqueológico, empezando por el nombre de Caesar Augusta que le aplicaron a Zaragoza, hasta el de Pamplona, que viene del emperador Pompeyo, aplicado a la navarra Iruña.  
Recorriendo aquel terreno se contempla un enorme parque arqueológico. Debajo de Estella se puede contemplar la Ciudad de las Musas de Arellano. En aquella Villa se rendía culto a los “lares”, protectores de la casa y de la familia, a los “penates” que protegían la elaboración de los vinos y de otros alimentos y por último a los “manes”, que buscaban el respeto a los antepasados. Se elaboraban, cada año, unos cincuenta mil litros de vinos riquísimos, que hacían perdurar la salud de los que lo bebían. ¡Cómo se ve en aquella Villa el culto a los dioses paganos, durante el siglo primero después de Cristo y tres o cuatro siglos posteriores!. Hay que ver como destaca la personalidad de Navarra con aquel “Taurobolio”. ¡Cómo destacan en Navarra, el agua , el vino, la sangre y los toros!. Aquellos toros producían la sangre,  al ser sacrificados en el Taurobolio, cayendo su sangre sobre el sacerdote pagano. En mi artículo Arellano y su villa romana, escribo: ”¡Cómo aquellos romanos de religión pagana, intuían en el vino una unión con la otra  vida, que conservarían los cristianos con el vino, bebido como la sangre de Cristo!”. Allí mismo hay dos losas de piedra en las que parecen presumir sus testas, dos toros. Más arriba, debajo de Mendigorría o Monte Rojo, del color de la sangre, que daban y dan todavía los toros en aquella tierra, se ve una profecía del agua en todos los pueblos de Navarra, porque se ven claramente unas obras, que suministraban de agua a la ciudad de Andelos, como se ve en Arellano un depósito de agua para suministrarla a esta ciudad. Eran obras proféticas porque desde aquellas antiguas obras romanas, antes que las musulmanas, se ven canales que repartirán y reparten el agua por toda Navarra y cerca de Sangüesa, el Pantano de Yesa, es un enorme depósito, que por Navarra y por la Cinco Villas, es como el depósito de agua de Caesar Augusta. Enfrente de Sangüesa se alza la ciudad de Sos del Rey Católico. Entre sus dos términos se asienta el enorme yacimiento arqueológico romano de  Campo Real- Fillau, con principalmente ruinas romanas, de las mismas características que las de Arellano y las de Andelos.  Se extiende sobre sobre una amplia llanura del Río Onsella, cercano al río Aragón. Están unidos Sos del Rey Católico con Sangüesa por la carretera comarcal A-127, pasando a través del pequeño pueblo de Campo Real, a cuyo lado  se encuentra el enorme campo arqueológico. Cerca de este pueblo pasa el Canal de las Bárdenas. La jota de V. Ordóñez cantaba así :”La Bardena está sin agua,-pero yo se la daré,-con lágrimas por tu ausencia, su llanura regaré”. La población de esta zona,  pertenecía a los vascos antiguos, que algunos tímidamente, dicen que por lo menos llegarían al Río Gállego, pero Sangüesa o Zangoza, tiene un equivalente en su nombre con el pueblo cercano a Huesca, de Angüés y en la llanura del Onsella se encuentra el pueblo de nombre vasco de  Isuarre, como en el Norte de la Sierra de Guara, a nivel de Santa Eulalia la Mayor o Santolaria, se encuentran las ruinas del desparecido pueblo de Isuarre. Y al Sur de Santolaria se alzan los Mallos de Ligüerri. Así como por Sangüesa existe el nombre de Gabarderal, en todo el Alto Aragón, aparecen los nombres de Gabarda, Gabardilla, Gabardiella, etc. No hay que defender unos límites reducidos del pueblo de origen vasco, sino inspeccionar los nombres de origen vasco,  hasta el terreno de los ilergetes, que ocupaban desde Lérida a Huesca. Hay que insistir en la arqueología de Navarra y de Aragón, desde el Ebro hasta Pamplona y desde Pamplona por Sangüesa, por Sos del Rey Católico, por el campo arqueológico de Campo Real- Fillera, hasta Zaragoza.
Estuve en una Bodega del pueblo de Ayerra, cerca de Pamplona a comprar vino y me llamó la atención una frase que decía poco más o menos: “Ayerra, lágrima navarra del toro” y me acordé del pueblo del somontano Oscense, en el que tantas veces he estado, y que se llama Ayera.
En estas tierras que suben desde Arellano, por Andelos, por Sangüesa, Sos del Rey Católico, por el espacio arqueológico de Campo Real- Fillera, bajando por el Canal de las Bárdenas, hasta Zaragoza, hay que recordar el agua, la sangre, el vino y los toros. Me he acordado del abastecimiento de agua de Arellano, del de Andelos, con su sistema de riegos, del río Onsella,  que nace en Aragón para desembocar en Sangüesa, del Pantano de Yesa, convertido en enorme Depósito de agua potable de Caesar Augusta y del Canal de las Bárdenas. La sangre, que en los “Taurobolios” se hizo derramar a los toros, pero que todavía se hace derramar en aquellas tierras y sobre todo en Pamplona, con sonido mundial, a cuyas corridas han asistido grandes escritores como  el premio Nobel Ernest Hemingway. El vino se cruzó en los tiempos paganos con la sangre de los toros y en estos momentos con la sangre de Cristo. Los toros que han formado con los caballos, la parte más importante de la zoología en España, en Navarra han triunfado siempre, siendo quizá, la Plaza de Pamplona, con el trazado de los encierros de toros, el Templo Taurino, que después de tantos siglos, sigue gozando de la admiración del mundo entero.  
En aquellas tierras habitadas por vascones, escribió el poeta calagurritano Prudencio, nacido un poco más al Sur de Arellano, sobre los Taurobolios, que proliferaban en este territorio, en pueblos como Ujué, Aibar, Artajona y en Sos del Rey Católico. En Sos se encontraron tres ejemplares y en Uncastillo y en San Miguel de las Cinco Villas, en cuya parroquia se rezó en vasco a primeros del siglo XX, se hallaron más. Aquellas zonas estaban pobladas por caballos y por toros, que influían en la producción de trabajo y en el consumo de carne. El poeta calagurritano Prudencio, escribió en el siglo IV d.c.,  lo que sigue: ”la persona que ha de recibir el taurobolio entra en una fosa cubierta, con un suelo agujereado. Se conduce a un toro sobre el suelo agujereado y se le sacrifica hundiendo un largo cuchillo en el pecho. Su sangre se cuela en la fosa cubriendo al devoto que se encuentra debajo. El iniciado sale de la fosa y se presenta ante la gente como un ser nuevo”. ¡Cómo contrastaban las escenas de esos siglos de paganismo, con las más piadosas que montaron los cristianos!. El propio poeta calagurritano Prudencio, que nació al Sur de Arellano, escribió piadosas escenas de la comunión con el pan y el vino, de sentido contrario a la   crueldad de las ceremonias de los taurobolios.
La moneda ibérica aparece en Pamplona es obra de aquel pueblo vasco-ibérico y aparece con el nombre de Barscunes y cerca de Jaca aparece la moneda de Arsaos, que aunque se esconde el lugar exacto de su producción, se creó en el siglo II a.C.,en el terreno de los Bascones acercándose a Jaca. También se elaboró la moneda de Egea. Aquel territorio desde debajo del Ebro, en Calahorra hasta Pamplona, después Sos del Rey Católico, Egea y Jaca desde el Norte hasta Zaragoza, vivió con el vino, las losas exhibiendo cabezas de toro, el dinero representado por las monedas de Barscunes y la de Arsaos, fueron el asiento de Monasterios como el de la Oliva, el de Leire y el de San Juan de la Peña. De aquella ciudad profética de Andalos, que regó los campos de Mendigorría, se ha pasado al pantano del Irati y al de Yesa.
En Huesca salió el Bolskan, que en vasco se dice Osca y donde en el siglo I, d.C., Sertorio, general romano, quiso fundar un estado independiente de Roma, cuando en Pamplona, se vivió en paz con Roma. Este convivir conservó la lengua vasca, los toros y los riegos.  Cuando este mes de Marzo de 2012, fui acompañado por mi yerno Santiago Adiego al Museo de Pamplona, nos encontramos,  con la señora Clotilde, que trabaja en dicho Museo en la Sección de Prehistoria y nos aclaró,  lo que yo había leído en el tema de Andelos (Andión, Mendigorría), que afirmaba que en las ruinas de las viviendas de Andelos, había escritos en latín y en vasco-ibérico. A mí me preocupaba esta cuestión, que ella nos la aclaró con un mosaico romano, ingresado en el Museo el año 1991, del que pone: Pavimento descubierto a la entrada de una estancia, en el que puede leerse la siguiente inscripción ibérica, cuya transcripción sería. LIKINE ABULORAUNE EKIEN BILBILIARS.
El problema de la localización de si estaba Arsaos, situado en la actual Navarra o en Aragón, de si Navarra tiene Fueros y no Huesca, no tiene importancia. La tiene el abandono en que se ha sometido al territorio aragonés de los Bascones  y lo que hay que hacer es no conformarse sólo con el ferrocarril de Canfranc, sino que se cree el Tercer Paso por el Centro de los Pirineos, que comunicará la Provincia de Osca con la Occitania del Midi Francés, que fue el origen de los Bascones.
De las regiones con las que se unen España y Francia, algunos dicen que no pertenecen a España, pero de lo que nadie duda es de El Pirineo Aragonés es España y Europa, por lo menos desde Carlomagno.

lunes, 19 de marzo de 2012

¿Quién manda, la mujer o el hombre?



Es éste un interrogante que plantea la lucha de los sexos, no sé si antes o simultáneamente a la de clases. Los hombres afirman que ellos proponen, que Dios dispone y que la mujer descompone, en tanto que hay quienes aseguran que “si las mujeres mandaran y no mandasen los hombres, serían balsas de aceite los pueblos y las naciones”. Unos y otras se contradicen y sin embargo, los individuos de los dos sexos tienen capacidad  para mandar y ambas opciones de poder han existido: el matriarcado y el patriarcado. Al derivar las dos palabras de padre y de madre, parece que el poder tenía como fin la perpetuación o la permanencia de la especie, lo que obligaría a la mujer a entregarse a criar hijos, en tanto que el hombre se preocuparía de obtener los medios para criarlos y formarlos. Tal vez esta situación relegaba a las mujeres a considerarse más conservadoras y menos violentas. El hecho de que la mujer se relegara, estaba basado en un reflejo subconsciente, que anteponía la especie a sí misma, pero siguió mordiendo a veces grandes poderes y siempre parcelas que patentizaban su derecho y su capacidad. Hoy, los individuos, se preocupan más de sí mismos que del colectivo, gritando constantemente que se salve el que pueda o aquí, en el Alto Aragón: ”montañés  remediau,  no te conozco” y por consiguiente la mujer, cansada de estar “en casa con la pata quebrada y atada a la pata de la cama”, está desarrollando su inteligencia y ocupando los puestos de responsabilidad en la sociedad, para gozar de un poder que no sirve a los demás, sino que se sirve de ellos.
Han existido mujeres del poder de la Reina de Saba, de Catalina de Rusia, de Isabel la Católica, Cleopatra que influyó en César y Vespasiano y la Hetaira en Pericles. Hubo además, vestales, matronas, sacerdotisas, abadesas mitradas, religiosas de diversas órdenes que siempre fueron conscientes de que la mujer era tan poderosa como el hombre y descendiendo al nivel de los habitantes de nuestros pueblos, hemos tenido las  Mairalesas.
Mairala o mairalesa es la forma femenina de mairal,  que equivale a la palabra castellana mayoral. El mayoral o mairal mandaba en su parcela y la mairalesa en la suya, mejor dicho en las suyas, pues eran variadas e iban desde lo religioso hasta lo lúdico y festivo. Un antiguo documento habla de una mujer soltera que “se desvelaba por el aseo y limpieza del templo o casa de Dios, trabajaba en los ornamentos y vestiduras sagradas que sirven al culto divino”.
Cuando llegaban las Fiestas, el Alcalde, preguntaba a los mozos y mozas del pueblo: ¿estáis todos unidos? Y ellos le respondían: si, señor Alcalde. Entonces las mairalesas empezaban a sacar pastas, galletas, tortas, dobladillos, vinos, licores , tabaco, “agua güena”, gaseosas, etc.
Las mujeres moderaban el poder o lo envenenaban en alguna ocasión, y eran conscientes del menor talento de los hombres, a los que de vez en cuando se les plantaban, como dice Aristófanes, en sus comedias, que Lisistrata, hizo una huelga de “culo y cama” al frente de otras mujeres, en la que les recordaban que otra vez podrían volver a ostentar el mando en la sociedad.
Las Mairalesas  ejercían el poder el día de Santa Agueda e incluso llegaban a elegir una Alcaldesa. Llegaban a bailar bailes provocativos como El Negrito y el Morrongo, en el que le cantaban a un hombre chulo y pretencioso: ”levántate la saya, que te lo pongo”. A aquellos hombres les hacían ver las mujeres que ellas eran iguales y que si no ejercían cada día el poder, era porque lo consideraban un servicio a la humanidad.
Hoy que sólo se busca la satisfacción personal en todo, incluido el poder, la mujer no sólo es poderosa simbólicamente, siendo mairalesa, por ejemplo, sino  que “invade” el poder.
A la larga lo pagaremos todos, pues si antes se buscaba la perpetuación de la especie, ahora se busca la inmortalidad del individuo.

lunes, 12 de marzo de 2012

Mónica y la sequía



Mónica escribe en el ABC, unos mini-artículos, que hacen pensar a la mente sobre las personas que “con las prisas, las caras”, que muestran,  fijándose en ellas, se entera de que aquella persona que ha pasado a su lado, tiene que correr en la vida y aquella otra que la sigue, demuestra con su cara unas veces alegre y otras triste, la existencia en el interior de los seres humanos, unas veces de alegría y otras de tristeza. Las fachadas de los edificios, que van dejando atrás los caminantes, levantan preguntas sobre la arquitectura de los grandes edificios y otras sobre el problema de aquellos que están callejeando, en sus chabolas. Cuando vuelve al campo se encuentra “con los narcisos florecidos, sabiendo que el cielo y las palabras están en todas partes. A veces piensa en el futuro y sueña: cuando llegue la primavera, ”olerá a Mayo”.
Pero el viernes, 9 de marzo de este año de 2012, escribe con brevedad, pero con un dolor inmenso, sobre la CRISIS y comunica la frase de Joaquín, muy preocupado: Los daños son ya irreversibles en la mayor parte de los cultivos de invierno y lo más probable es que en secano no se siembren los del verano. Y acaba Mónica diciendo: ”La sequía. Pero Dios mío, ¿también el cielo?.   

CAROLUS REX Y LAS MUJERES


Estaban dos jóvenes varones al borde de la acera y a su altura, han parado su coche dos jóvenes mujeres. Entre risas de unas y entre bromas de otros, preguntaron la dirección para subir a Jaca, y observé que colgada detrás del parabrisas, bailaba salazmente una cuca, como la Cuca Roya, que se yergue allá, en la Sierra de Guara. Dieron explicaciones los muchachos, pero no entraron en cuestiones fálicas, porque en medio del falo, habían hecho un nudo. Era el nudo, tal vez una advertencia a los violadores o un “quereba y no quereba”,  como cuenta el romance, que le pasaba a la altoaragonesa Marichuana.

Hay acoso sexual a las mujeres por parte de los hombres y ese falo colgante tras el parabrisas, ¿no es un acoso a ciertos hombres, atenuado tal vez, por ese nudo o más provocativo todavía, para los que se sienten grandes machos?.

La educación sexual no se ha impartido adecuadamente, pero tampoco nos hemos preocupado del asunto. Para la convivencia y libertad actuales, ves esa educación completamente necesaria, y no ahora, pues ya los viejos pregonaban que el problema de la “yacencia”, no tiene enmienda. También, cuando alguno,  por descuido, llevaba  la bragueta descubierta, exclamaban, diciéndole: ”la sacristía abierta y el sacristán en la puerta”. Otros llamaban a ese sacristán, la escolaneta y algunos le daban otro nombre, que se canta en una jota, muchas veces escuchada y que así reza: ”cuando era chiquitito me meaba en la cocina y mi madre me decía, te cortaré la minina”

Sigo insistiendo en la educación porque como todos los hombres saben y muchas mujeres también, ese sacristán es un malmandado, porque cuando se abre la puerta de la sacristía, ya está fuera y no siempre para celebrar el rito ordinario, sino si puede el extraordinario.

Estas cosas las dice el pueblo, pero hombres de la categoría de Alberto Moravia, ¿casado ahora, con una zaragozana?, las confirma con un humor insuperable. Al,  a lo que nosotros llamamos sacristán, lo bautiza con el nombre de Carolus Rex, que es por cierto un Rey totalitario, inoportuno, molesto y comprometedor. Así como los psiquiatras hablan de la doble personalidad del esquizofrénico, Moravia habla de la dualidad conflictiva del varón, que tiene su discreción, y su autocontrol en la cabeza, pero se ve gobernado o dictado por ese CAROLUS REX, tan sinvergüenza, que cuando se pone excitado, no cree ni en el Señor. ¡Pobre Alesanco!, mira que acusarle de violador. Si es verdad que las rubias descendientes de las exuberantes mujeres de Rubens, se introducían en las habitaciones de los jugadores futbolísticos, no me digan, que no existía el acoso sexual femenino.

El sacristán estaba,  no con la puerta abierta, sino sin puerta y si además, ese sacristán es también el dictador Carolus Rex, pónganse la mano en el pecho y digan lo que hubieran hecho, a no ser que como Santo Tomás de Aquino, en caso semejante, hubiera lanzado a la descocada una tea encendida o actualmente el calentador de butano o la lámpara de la habitación.

Si añadimos a estas circunstancias,  que se trataba de un futbolista español, acostumbrado a aprovechar las oportunidades de meter goles, llevado por su furia nacional, lo comprenderemos mejor.

Al ser declarado inocente, todos nos hemos alegrado porque dicen que si ella se lo montó, bueno que fue un montaje.

A propósito de montajes, hagamos un juicio salomónico, acordándonos del “Tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando” y saquemos la conclusión de que cada uno hizo lo que pudo, aclarando que Alesanco salió peor, como Fernando y su reino aragonés, más “fornicados”.

A la robusta moza Rubeniana, si hubiera echado el cerrojo, como suele hacer la Real Sociedad,”pa días” le meten gol.

domingo, 11 de marzo de 2012

Domingo Ballarín, Maestro de Morrano en 1875


Cepren para sacar agua.

Domingo Ballarín Torres nació en el pueblo de Velillas, que se encuentra en la carretera  N-240, entre Huesca y Barbastro. Pertenece al Ayuntamiento de Angués. Tiene una ermita en la cima del monte, donde se protege el mismo pueblo del frío viento del cierzo,  y otra  sobre un cerro en el lado derecho de la carretera. Un amigo mío, nacido  en  el Somontano, comarca a la que pertenece Velillas, en una de sus correrías, encontró al lado de esta ermita, una moneda de oro, que le daba un gran mérito, unida su materia prima a la categoría de ser visigoda. Yo he visitado este pueblo y me pongo a pensar en las distintas épocas, en que han vivido los vellilenses,  unas veces como íberos, otras como celtas visigóticos, más tarde siendo musulmanes con su mezquita. He conocido varias generaciones de sus familias, como la de Bailo, tan trabajadora, tan amable y tan amante de las oraciones, que rezaba el Señor Francisco Bailo a los santos para cuidar la salud de  sus amigos y familiares. ¡Cómo se aplicaba ese señor y su familia para ganarse la vida!, porque unas veces labraba la tierra, cultivaba un huerto con un simple aparato, al que llamaban “ceprén”, de funcionamiento parecido al de una romana, para sacar agua de una balsa, en la que la recogían, para regar un pequeño huerto. Pero al mismo tempo era un comerciante de productos alimenticios, que unas veces acudía a Huesca con su carro a buscarlos y a veces, con el mismo carro llevaba uvas o vino para vender, en tanto que otras veces iba a Barbastro a realizar las mismas operaciones. Estaba más lejos esta última ciudad, pero algunas veces podía comprar en ella a precios más baratos. Hoy he visto y hablado con Antonio Ballarín, sobrino- nieto del Maestro de Morrano, que se ha lamentado de la posible falta de agua para regar los enormes frutales que cultiva en Villanueva de Sigena. También Antonio estudió la carrera de Maestro Nacional y ejerció cerca de Sabiñánigo, donde había un almacén de vino en lo alto del pueblo y lo tenían que subir a lomos de mulas, desde los camiones cisterna, parados en la carretera. A última hora del día, aparecían los mozos encargados de subir el vino, ¡bien bebidos!, pero soportando la dureza de la cuesta, agarrándose  a las colas de los animales. Luego se dedicó a cultivar manzanos de origen ruso, de un sabor exquisito y tuvo que mandar un hombre de confianza, para que aprendiera el cultivo de tales árboles frutales,  allá en la lejana Rusia. Aquel hombre, que yo conocí siendo un niño de Velillas,  sin saber ruso, se defendió maravillosamente y colaboró con Antonio Ballarín en la creación de dos fincas de regadío,  una en las Cinco Villas, en el pueblo de Puendeluna y otra, como he adelantado antes, en Villanueva de Sigena.
Pero les venía de viejos tiempos su aplicación a trabajar en la vida y triunfar en esos múltiples trabajos que emprendían, pues ya hace unos ciento treinta y siete años,  el hermano de su abuelo, Domingo Ballarín,  ya se hizo Maestro y en mil ochocientos setenta y cinco, ya estaba ejerciendo en el pueblo de Morrano, al que acudían a educarse los niños de San Román de Morrano y los de Yaso. Con la ilusión de aprender más que en Velillas, acompañados de su tío, subieron a la escuela de Morrano, el padre de Antonio y sus dos tías, una  de las cuales, llamada Petra, se hizo   Religiosa Dominica en el Colegio de Santa Rosa de Huesca, fundado por un sacerdote Llamado López de Zamora, sobrino de la Madre Berride, que había fundado las Terciarias Dominicas. El sacerdote López de Zamora y la Madre Berride, eran parientes míos por parte de mi madre, Victoria López de Zamora.
La otra niña que asistía a la Escuela de Morrano y hermana de Petra se llamaba Emilia  y se casó con un alto funcionario, que según recuerda Antonio Ballarín, estaba relacionado con la Escuela de Veterinaria de Zaragoza. Tuvieron ambos un hijo que estudio la abogacía, llamado Victorián Aragón Ballarín y una hija llamada María Pilar, que se hizo médico, ejerciendo en la Seguridad Social, en el Hospital zaragozano de Miguel Servet. Es curioso observar, en aquellos lejanos y pasados tiempos, cómo se preocupaban la familias Buil de San Román de Morrano y la de los Ballarín de Velillas, de educar a sus hijas, para que las mujeres, fuesen igual que los hombres en conocimientos y en derechos. También asistieron a la Escuela con Don Domingo Ballarín, Alfonso Calvo, que tiene noventa años de edad, sus hermanos, entre los cuales asistió una hermana que llegó a ser Abadesa del Monaterio de Casbas. Una hija de Victorián Aragón y de Emilia Ballarín está de funcionaria en Bruselas, en la Sede de la Unión Europea.  ¿Cómo se conoce el interés de aquellas familias por la igualdad de mujeres y de hombres y que amor tenían por el progreso de la humanidad!. Pero no todos los aspectos de los derechos humanos han evolucionado paralelamente, porque Alfonso Buil Aniés, con sus noventa años, siendo un sabio en religión, poesía, filosofía y en actividades industriales, cuando estudiaba con el maestro Don Domingo Ballarín,  sufrió por su tendencia a escribir con la mano izquierda. Su Maestro no se lo consentía y se crearon momentos difíciles para el profesor y para el alumno. Hoy escribe verdaderas obras de arte, con la mano derecha, pero resultaría lo mismo,  escribirlas con su mano izquierda. Cuando en el año mil  novecientos  treinta y seis  asistía yo a la Escuela de Siétamo, el Maestro, señor Bispe, examinaba las uñas de los alumnos, con una delgada caña, con la que golpeaba en la mano de aquellos que las llevaban sucias y en la Escuela de Morrano, según me ha recordado Alfonso Buil Aniés, ocurría lo mismo. Tanto es así que uno de los padres de los alumnos, se le presentó a Don Domingo Ballarín con una pequeña verita de madera, para cambiarle la costumbre de golpear con caña, que según me dijo Alfonso Buil Anies, producía mayor dolor que la de madera. Por lo visto no la cambió, pero,  recordando tiempos pasados se nota el interés del pueblo de aliviar  e incluso de eliminar las costumbres que hacían de los seres  humanos, simples animales. Pero el pueblo ya luchaba por corregir los tratamientos duros con los alumnos. Ahora, los consejeros económicos, no se sabe si van a acertar o a errar en sus pronósticos, en cambio Don Domingo Ballarín, aunque no había superado totalmente algunos puntos oscuros de la docencia, estaba seguro de que aquellos niños del “cobajo” de la Sierra de Guara, debajo de la Cueva de Chaves y de la Gruta de Solencio, saldrían adelante, como lo han hecho la médica de Aragón-Ballarín, su hermana la funcionaria de Europa y Alfonso Buil de Morrano, que ha viajado por todo el mundo, ha cultivado la amistad con un Presidente de Mejico y ha visto correr las piedras en el Valle de la Muerte de los Estados Unidos de América.
En cambio es triste viajar por aquellos pueblos tan humanos, de paisajes tan bellos, de Monaterios como el de Casbas, pero en los que ya casi no viven seres humanos  jóvenes. Se alegra uno al conversar con Antonio Ballarín de Velillas, que ha hecho resucitar miles de árboles frutales en Aragón. Cuando vaya a Velillas iré a conversar con el difunto Maestro Nacional Don Domingo Ballarín, a ver si me explica los complicados problemas de la humanidad.

jueves, 8 de marzo de 2012

A Ana Alfaro


Las torres del Pilar en las que intervino un hijo de Ana Alfaro en la construcción de las dos últimas.

En alguno de nuestros pequeños pueblos ya no queda casi nadie, y  en  otros ya desaparecieron sus últimos habitantes. En algunos, como Siétamo, donde se hacen esfuerzos para que crezca, se industrialice y se conserven viejas costumbres unidas a las que sus nuevos habitantes nos traen, ya que ellos buscan casi solamente el porvenir.  Nosotros también nos preocupamos por ese futuro, pero sin olvidar el pasado. Algunos no quieren el progreso de los pueblos y les niegan el agua de sus ríos para que crezcan  como lo pueden hacer algunos, como Siétamo, por ejemplo, en que ya hace unos cinco años se instaló la conducción de aguas del río Guatizalema a Fañanás, Ola, Pueyo de Fañanás, Alcalá del Obispo y a su Campo de Aviación, a Argavieso, a Novales y a  Sesa y todavía no nos ha llegado el agua ni a nosotros ni a los pueblos citados, tan necesaria para determinar zonas de urbanización e industriales. La gente en la Democracia vota  a nuestros gobernantes, pero nosotros ¿por qué no sabemos recordarles, pedirles y exigirles nuestros proyectos y sus promesas?.
Todavía quedan casas conocidas unas  por el apellido de sus últimos habitantes, otras por los de nombres más antiguos y que ya no se sabe cuando se ausentaron del pueblo o del mundo; algunas se conocen por oficios en los que se ejercitaron algunos o por apodos, motes o alias.
La gente habla de sus antepasados y estando un grupo de sietamenses en esta conversación, apareció paseando por la Plaza Mayor una señora de ochenta y nueve años, acompañada por una hija y por otra más joven, que estaba casada con uno de sus nietos. No la conocíamos nadie, pero una zaragozana llamada Virtudes y casada con un hijo de Siétamo, la conoció, ya que recordaba haberla saludado, en alguna ocasión, en Zaragoza. En seguida comunicó a los vecinos de Siétamo que se trataba de una paisana suya, que se había marchado del pueblo. Se trataba de Ana  Alfaro  Palomar, pariente de las hermanas Alfaro, también de Siétamo y que viven en Huesca. Se originaron encuentros familiares, como el de José María Puyuelo con su señora y yo, que estos días venía consultando unos recuerdos escritos que había tomado del famoso Antonio Bescós, alias Trabuco;  le  enseñé lo que ponía en ellos de sus familiares y ella toda emocionada me contó que al padre de su marido, que se llamaba José Palacio, que ya tenía noventa años y no sabía leer ni escribir, le pegaron un tiro de pistola en la cabeza en la puerta de su casa, en la calle Baja del número cinco al seis. Hacia  allí nos dirigió tocando ella con sus manos las paredes de las dos casas, donde en tiempos estuvo situada la suya, que como tantas otras se destruyeron para la Guerra Civil. Al marcharse se miraba con cariño el Huerto del Cura, que fue del abuelo de José.  Esta muerte ocurrió el día veinticuatro de Abril de mil novecientos treinta y ocho. Desde este punto, donde José murió, se veían las ruinas del Castillo-Palacio del Conde de Aranda; en este edificio donde dijo Ana que vivió su familia compuesta por su padre Orencio Alfaro, su madre Cristina Palomar y siete hermanos, nacidos todos en Siétamo y una de sus hermanas, a saber  Dorita había nacido en el Castillo-Palacio. Contaba Ana que “había una horca en el patio del Palacio y que la utilizaron los moros, que después de la Reconquista trabajaban para los dueños del mismo. También hablaba de las vajillas doradas y que las robaron  y destrozaron todas”.  De allí fueron a la llamada Casa Alfaro, situada en la Calle Alta. También vivieron en el Castillo-Palacio  con otras familias, entre las que se encontraban las hermanas Lucía y Josefa Lasierra, casada una de ellas con Moreno. Subimos por la Calle Alta y en casa de Alfaro, que fue la casa de su madre se emocionó tanto que besó la puerta de dicha casa. Un poco más arriba reconoció casa de Bescós, padre de Rafael de Gaspar,  al lado de la cual vivió la hermana de su marido, a saber Leoncia Palacio Mestre, que estuvo casada con José Cuello, de los que procede el Maestro de Música que tan famoso se hizo en Huesca y era hija de José Palacio, al que se conocía como el Sastre Viejo.
Fueron muchos los que la saludaron y algunos de ellos están en las fotografías, como están  José María Puyuelo y  su esposa, Miguel Arnal y su señora Luisa de casa Gaspar, Nati Arnal, casada con Ramón de casa Felipe Cavero y la autora del encuentro Virtudes, casada con Paco Soler.
ANA ALFARO PALOMAR, después de estar ausente durante muchos años de Siétamo, fue por un rato la reina del lugar, pues nos emocionó a todos con sus recuerdos de las casas y del Castillo-Palacio, donde vivió, besando y tocando las puertas y las paredes de esas casas. Se acordaba de los bailes que en aquellos viejos tiempos se echaba la gente y desde luego que también ella y quiso entrar en la Iglesia para recordar el mundo pasado y el futuro eterno. Exclamaba :”Siétamo, Siétamo que guapo que eres y qué lejos tengo que estar de Tí”.
Juan Antonio Palacio Mestre era miembro de una familia de cinco hermanos hijos de José  Palacio y de Dionisia Mestre y se casó con Ana Alfaro. Como vemos se llamaba de segundo apellido Mestre, que quiere decir Maestro y a la edad de dieciséis años y en 1917, con sus hermanos José y Perico y con Julian  Piedrafita, marchó a París, donde obtuvo el título de Maestro de Obras y  como tal hizo en su vida grandes obras, como por ejemplo el puente de Santiago de Zaragoza y las dos últimas torres del Pilar, el Hotel Corona de Aragón, La Romareda, campo de fútbol, la Base Americana y entre otras obras en Monzón edificó la Monsanto.
Juan Antonio Palacio Mestre era un trabajador infatigable y tenía un gran sentido del Arte. Cuando acababa la Guerra Civil quiso marchar a Méjico en un barco que “no consiguió salir, pues las tropas nacionales rodearon la salida del puerto. ” Junto con otros republicanos, allí se encontraba también Salvador Dalí, que por aquel entonces no lo conocía nadie y se dedicaba a pintar en las paredes de la plaza de toros de Valencia, con los carbones de las hogueras, que encendían para calentarse por las noches, unos dibujos maravillosos” y trabajaba con ilusión en las torres de la Basílica del Pilar. Le movía un resentimiento contra los que mataron a su padre José Palacio, pero rezaba por él.
La Virgen del Pilar dice que no quiere ser francesa, que quiere ser capitana de la tropa aragonesa. Entonces se cantaba la guerra, pero hoy diría que quiere ser capitana del trabajo en Aragón.
Al ver la historia de la familia de Ana Palacio, se acuerda uno del porvenir de Siétamo, que no hace falta que sea como Zaragoza, pero que necesita que se le abran las aguas del río Guatizalema para que no falten vecinos como Ana y como los suyos y que no carezcan de trabajo.