lunes, 13 de octubre de 2014

Camila Gracia, un nuevo lucero.-(8-12-88)



La ciudad parece vegetar en la tarde del domingo otoñal, está desierta.
De pronto observo cómo los hombres y mujeres en pequeños grupos o en solitario, se apresuran por las tranquilas calles. Todos confluyen en nuestra Catedral.
Se ven las caras serias, haciendo verdad la copla de que algo se muere en el alma cuando un amigo se va. Es que se ha ido Camila Gracia y los oscenses la van a  despedir. Los sacerdotes celebran el rito funeral, pero la música que asciende a las ojivas y a los ventanales no es aquella gregoriana, que acompañaba a los “De profundis” y a los “Misereres”, que con toda su belleza aterraban los espíritus; la música que acompañó a Camila era la del pueblo altoaragonés y hacía que brotaran las lágrimas de los ojos; se percibía como una comunión en las lágrimas, que resultaban dulces y no amargas, tal vez porque su origen se basaba en las jotas que Camila cantara sobre esta tierra nuestra, a la que tanto amaba, desde “la nieve fría" hasta los pardos Monegros, pasando por “el abrazo de los ríos”; tal vez porque las voces de joteras y joteros hacían oración de la jota, que fue durante su vida la jaculatoria preferida, acaso porque la “pulida magallonera” ya le estaba pidiendo al Santo Cristo de los Milagros que le cantase”la olivera”.
Si, eran dulces las lágrimas porque uno notaba que el pueblo altoaragonés se estaba manifestando en medio de un silencio impresionante, no quebrado, sino acompañado por las jotas, por una sacerdotisa de esas jotas que estaba de cuerpo presente,
Y hemos vuelto, detrás de ti, a las calles que por cierto tiempo han sido tuyas, las hemos recorrido hasta el Casino, donde se ha despedido la Escuela de Canto de tu alma y si no hemos pasado por ninguna calle dedicada a tu nombre, ese nombre histórico de Camila Gracia, se ha enseñoreado de todos los corazones y de todas las calles.

Dices que “en el cielo no hay faroles que todo son estrellitas”Me miraré por las noches y no veré ningún farol nuevo porque tu dices que no los hay; estrellicas estarán las mismas, pero en el cielo de Huesca se verá brillar un nuevo lucero.

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