sábado, 4 de octubre de 2014

Los Viatores siguen viandando por Huesca



Hace ya muchos siglos, que en el período bíblico, en el prólogo de los Proverbios, se ofrecía y se sigue ofreciendo la invitación a los jóvenes para que abandonen la sociedad del malvado y escuchen el llamamiento de la Sabiduría ya que en dicho prólogo está escrito:"El temor de Yahveh es el principio de la sabiduría; los necios desprecian la sabiduría y la enseñanza"(1-7).
El Padre Querbes, hizo suyos estos principios y leyendo los Proverbios se fijó, sobre todo en aquel pasaje, que dice:"Por eso has de andar por el camino de los buenos y las sendas de los justos guardarlas"(2-2) y por ello, pensando en los viandantes, fundó la Congregación de los Clérigos de San Viator,que la ciudad de Huesca ha convertido en viatores. Por eso el Padre Querbes invocó a San Viator como su protector y su ejemplo.
Estaba el mundo lleno de caminos, a los que los romanos pusieron por nombre vías, como la llamada Vía Apia en la misma Roma y por ellas caminaban los viandantes, en castellano o viatores en latín y en castellano. Pero los citados romanos,extendieron dichas vías o caminos por todo el Imperio, como puede verse, por ejemplo, en la carretera que de Lérida va a Huesca, pues pasando por mi pueblo natal, Siétamo, comprueba uno la existencia de los miliares, medidas como los actuales kilómetros, pero de unos diecisiete mil metros, no de diez mil, como los de ahora. Se colocaban señales, unas más lujosas de piedra esculpida, como todavía puede verse en la Vía Apia y otras, más sencillas en las que se esculpía sólo el número romano, como hoy se colocan las señales kilométricas. Después del miliar séptimo, que es Siétamo y siguiendo hacia Huesca, nos encontramos con el sexto, cerca de la carretera, al lado del cual se encuentra uno con una tumba de piedra romana y en otros tiempos, con abundantes restos imperiales. Antes de llegar al Estrecho Quinto, estaba situado un miliar auténtico, como vió el profesor del actual Colegio de San Viator, Don Adolfo Castán, extendido en nuestra geografía,en el que estaba esculpido el número romano equivalente a nuestro cinco, es decir una V mayúscula, dejando en el suelo dicho profesor un trozo de mosáico de teselas. Más adelante, en Tierz, se hallaba el miliar tercero. Esta Vía debía ser la de Osca-Tarraco, o más bien la de Huesca a Alquézar, pues desde Sietamo a Fañanás,por la que pasa para Tarragona, hay unos seis kilómetros.
De Huesca a Zaragoza todavía quedaba la Vía Lata o ancha, a la que siguen llamando Violada.­ ¡Cuántos viatores o viandantes caminaron por ella!.
En el año 1926, los viatores franceses tuvieron dificultades derivadas de la situación política (Promulgaci¢n de la ley de Combes) y en lugar de renunciar a su fe, se acordaron del Señor, cuando dice:"Yo soy el camino (vía), la verdad y la vida. Quien cree en mí, no morirá para siempre" e, inspirados por su vocación itinerante y la normativa de su fundador, cuando dice :"Sínite parvulos venire ad me", quisieron caminar, itinerar o viandar caminos que les aproximasen a los niños y quizá, recordando la Vía celestial de estrellas llamada Láctea, que indica el Camino que va a Santiago de Compostela, pensaron que para encontrarlo no tenían que hacer mas que seguir las vías romanas que atravesaban los Montes Pirineos.
Eso hicieron y llegaron a Huesca, cerca de Francia y con una vía ferroviaria propia, que pasaba por Canfranc y que nos unía a los dos paises. Desde Rodez, vino a Huesca como director el 9 de Julio del año 1926, el hermano Victor Devals.
Algunos de sus primeros alumnos fueron parientes y amigos míos, como José Antonio Llanas Almudévar y su hermano Feliciano, el primero farmacéutico, notable escritor y alcalde de la ciudad de Huesca durante algunos años, en tanto que el segundo fue‚ un hombre pacífico y de buen carácter, Don Cecilio Serena, hombre serio y justo, de virtudes antiguas y modernas,Juez jubilado y amigo íntimo de José Antonio Llanas; a éstos se unían, entre otros Vicente Domingo con su hermano Mariano, boticario el primero, que ya no podían vivir más cerca del antiguo Palacio del Duque de Villahermosa, convertido en nuevo Colegio de San Viator, porque estaban en la casa de al lado o casa de los administradores de dicho Duque y dentro de las bellas y grandes rejas, instaladas sobre una base de piedra y ladrillos de cara vista en sus paredes en la calle, que sube desde los Porches hasta la plaza del Mercado. Un muchacho muy simpático fué‚ José Tesa Ayala, pelirrojo, que era como su hermano Luis Tesa aficionado a la literatura, siendo este último buen escritor y el primero, en aquellos tiempos, según recuerda Don Cecilio Serena intervenía en un entremés cómico, donde salía cargado de libros, quejándose de su peso y lamentándolo, como ahora lo lamentan los actuales alumnos, que han tenido el recurso de comprar esos pequeños y cómodos carros, con los que llenos de cuadernos y de libros van comodamente al colegio. Pero José Tesa, tan joven y tan buen actor murió al poco tiempo. Recuerda otros compañeros Don Cecilio y me dice que Vicente Domingo tiene unas fotos de aquellos alumnos con su correspomdiente identificación, fotografía que alguno tendrá que obtener, porque cada vez van quedando menos recuerdos de los alumnos que acudían al Colegio. Todavía recuerdo a Jaime Gaspar Auría, que fué‚ con la vuelta de la Democracia, Senador en las Cortes Constituyentes, el de Eduardito Ponce,como nombra Cecilio al que fué‚ Coronel de Artillería. Recuerda también a Ena, del que no sabe en estos momentos el nombre, que era hijo de un periodista.
Dice que un hermano francés, no sé si Clemente Leygues, les enseñó a leer, durante el Curso de 1926-27,en la clase más grande del Colegio, subiendo por la noble escalera de la derecha, que deja al que por ella sube, en la única puerta que allí estaba y todavía está en el 75 aniversario de la fundación del Colegio y que no sabemos cuánto  más  ha de durar. En esa clase no sólo estudiaron, se  divirtieron  y sufrieron en los años 26-27, sino que yo mismo, más joven que los citados, me acuerdo de Don Raimundo que nos convocó a muchos alumnos y nos echó una bronca terrible, que nos lo hizo pasar mal, no como en las películas mudas, que nos proyectaban de "Los conquistadores del Oeste", en las que se disparaban cantidades inmensas de tiros y los hombres volaban por el aire con los sombreros perdidos y los caballos corrían más que ahora las motos. ­Cuantas veces, por veinte céntimos, he visto películas en el citado local!, unas veces era la película hablada y otras era muda, pero me acuerdo de ver películas de tal condición, en las que el hermano Félix, tocaba el piano, convirtiendo en un enorme placer la contemplaci¢n de la película tan bien sonorizada. Mi compañero, entonces, Antonio Saura, debió sentir en esos momentos su vocación cinematográfica.
Razón tenía Don Raimundo para echarnos la bronca, pues otro compañero y yo mismo, traíamos al colegio manzanilla, con la que, después de las clases de la tarde nos íbamos a fumar por la calle Artiga. Los Proverbios ya aconsejan separar al joven de la sociedad del malvado, pero llegamos nosotros y fumábamos manzanilla, como ahora fuman algunos drogas duras.Pasa el tiempo y los jóvenes siguen teniendo problemas.
De mi misma promoción fué‚ Sebastián Martín Retortillo, que fué subsecretario del Ministerio de Educación y Ciencia, cuando se celebraron las bodas de oro en 1977 y más tarde, cuando llegó la Democracia, formamos parte del mismo partido político, viandando juntos por algunos pueblos. Cuando, éramos niños, yo vivía en el Coso Alto y, él en la Plaza de Zaragoza y cierto día, me hizo que lo acompñara a su casa, al salir del Colegio, pero al tratar de volver yo a mi casa por el Parque, no encontraba el camino, andando mucho tiempo perdido entre los árboles. Mal viator podía ser yo. Recuerdo, en este año en que ha muerto don Federico Balaguer, como este mismo gran hombre e historiador de Aragón, en una pequeña clase a la que se accedía por la escalera de la izquierda, me hizo el examen de ingreso en el bachillerato.
La vida de los viatores era dificultosa, pues uno de ellos estaba haciendo el Servicio Militar y los demás tenían dificultades con el Bachillerato, pues los bachilleres tenían que ir al Instituto por las mañanas. En el año 1931 muere el hermano Juan Corcuera y el 24 de Diciembre de 1931, el director del Instituto mandó una carta prohibiendo terminantemente la Segunda Enseñanza en el Colegio. El 28 de Diciembre de 1932, cesó en San Viator la Segunda Enseñanza, pero quedaron 21 alumnos internos, que tenían su alojamiento en aquellas, ahora viejas, pero entonces románticas y aragonesas ventanas del último piso del Palacio de los Duques de Villahermosa. El año 1933, el periódico "La Tierra", del que mi padre era copropietario, homenajeó a los viatores,  a los que el 3O de Junio se les había clausurado el Colegio.
Así como Moisés se había encargado de sacar a Israel de Egipto, el hermano (del que tengo un piadoso recuerdo por su humildad y su bondad) Emiliano García se encargó de resucitar el camino,la vía de sus hermanos, abriendo la Academia Oscense, en Huesca. En la parroquia de San Pedro el Viejo, celebraron una misa, tradición piadosa que seguir muchos años después, pues allí íbamos los alumnos a confesarnos, con aquel viejo parroco,natural de Bolea y con el pequeño Mosen Santamaría. ­Cuántas veces corríamos los claustros, contemplando las esculturas de sus arcos y las tumbas de los reyes de Aragón, Don Alfonso el Batallador, Rey de Navarra y de Aragón y de su hermano, Don Ramiro I el Rey Monje.
Ya los tiros de las películas del oeste, a las que antes he aludido, parecían ser un anuncio de los tiros reales que causarían la catástrofe de la Guerra del año 1936. El 12 de Junio de 1937 "una bomba del 15 y medio cae en el dormitorio y otra del 7 y medio atraviesa el primer piso deteniéndose en el colchón de un zapador. El 2O de Junio, un capitán de zapadores conduce a los tres religiosos hasta Ayerbe y de allí pasan en tren a Vitoria".
¡Maldita Guerra Civil,como cualquier otra guerra!. Durante los años
1937 a 1939 eran viatores 87, quedando, en 1939, 58 religiosos.
Dicen que los duelos con pan son menos, pero aquellos duelos con poco pan, reforzaron la fe de los viatores, que acabada la Guerra, el
año de 1939 iniciaron el curso con tres años de bachillerato.

Segunda fase.-
El curso de 1943 se inició con 380 alumnos matriculados, lo que hizo ver la necesidad de adquirir nuevos locales, y lo hicieron comprando la Academia de Santo Tomás de Aquino.
Con esta adquisición comienza la segunda parte de la historia de los Clérigos de San Viator en Huesca, pues dispusieron para defender a los jóvenes contra el Malvado, además del Palacio de los Duques de Villahermosa, del que unos llamaban Colegio de Santo Tomás de Aquino; otros Colegio de las Cortes y  atendiendo a la antigua historia de Aragón lo llamaron Palacio -Residencia del Abad de Montearagón. Si el palacio de Villahermosa tenía una hermosa escalera, el del Abad de Montearagón, la tenía todavía más, con una galería superior, que daba la impresi¢n de estar en un bello y confortable Palacio. Los viatores utilizaron el edificio para sus fines humanos y espirituales y después de vendido, para edificar el Colegio Nuevo ,"por tierra derribado apareció el honor de la bella escalera y lastimosa reliquia, que, quedó solamente un recuerdo de su invencible gente". Dicen que había en sus bajos una "vía" subterránea y que conducía a Montearagón y los viatores la exploraron, pero ¿quien iba a resolver el problema más difícil de la antigua Huesca?. No era misión de los viatores caminar por debajo de la tierra, sino pisar el suelo, mirando a las alturas, como los peregrinos que iban y todavía van a Santiago de Compostela, mirando en el cielo la Vía Láctea. En esta ciudad van poco a poco desapareciendo sus viejos monumentos, pero menos mal que hoy todavía puede ser que los oscenses salvemos la arquitectura del viejo Monasterio, en el que estuvo enterrado Alfonso el Batallador, que como he dicho lo llevaron después a San Pedro el Viejo. En el subterráneo que dicen conducía a Montearagón,  no había luz y por tanto, al no encontrarla los viatores volvieron a buscarla donde se encontraba.
Me acuerdo todavía de Don Evilasio, director del Colegio de arriba y del de abajo, que le hablaba a mi padre sobre el proyecto que tenían para construir el Colegio Nuevo.
Parecen estos años del 45 al 59, unos años alegres en los que el cine mudo es substituído por el sonoro y como dice la Hojeta 1698 "el speaker y el pianista pasan a la reserva". San Viator el santo caminante viene en el Marqués de Comillas desde Nueva York, cuya imagen colocaron en la capilla de las Cortes y que más tarde se trasladó a la entrada del actual Colegio. Tomando quizá tal imagen de yeso por modelo,convendría para la mayor gloria del santo, mayor impacto en el corazón de los viatores clérigos y paisanos, que se tallase en madera o en piedra y no sólo los niños, sino los mayores, obedeceríamos con más impacto la llamada que reza: "Sinite parbulos venire ad me".
En el año 1946 se hizo la primera orla, con doce alumnos, entre los que se encuentra el sacerdote Francisco Lorenzo, hermano de mi compañero de curso Gonzalo Lorenzo.
Los Clérigos de San Viator trabajaron desde el a¤o 1945 hasta el año 1959, en el Colegio Alto buscando la excelencia académica en la enseñanza del Bachillerato, en tanto seguían dando la enseñanza primaria en el Colegio de abajo o de Villahermosa.
Pero los proyectos de que Don Evilasio hablaba a mi padre, se hicieron realidad, de tal manera que el Colegio San Viator de Huesca llegó a entrar en su tercera fase.

Tercera fase.-
En el año 1959, entramos en la tercera fase del colegio de Huesca, que se encuentra en la calle del Parque, porque los tiempos iban cambiando, ya los viatores iban proyectando una enseñanza más moderna, con más comodidad para la juventud, con mejores patios de recreo y como "las cosas de palacio van despacio", tuvieron que abandonar, no sin sentirlo los dos viejos palacios-colegios y aquí se consiguió la unión de los dos colegios,el alto y el bajo, en uno sólo, que permitía a los profesores trabajar en mejores condiciones y a los alumnos, no estar separados los hermanos mayores de los menores, tanto en los internos como en los externos.
Entre los profesores, por nombrar a alguno, hay que citar‚ a Don Juan Martín como profesor entregado a la enseñanza con entusiasmo y dedicación, durante muchos años, tanto en el Colegio viejo como en el nuevo y que ha hecho que cientos de alumnos suyos lo recuerden, porque sus enseñanzas los han hecho triunfar en la vida, por la que caminan airosos y con fe.
Este Colegio, que desde siempre había estimulado los deportes, en los que destacó, sobre todo en el Baloncesto, pues basta recordar como Don Félix

 hacía con sus manos, en aquellos viejos tiempos, los aros de las porterías y otros aditamentos, pensó en crear el Estadio del Padre Querbes y lo creó. Para ello compraron dos campos y uno de ellos era de un servidor de ustedes. El director del Colegio Don Víctor Gómez me habló y yo que fuí un mal viator, porque como he afirmado antes, no supe en mi niñez viandar o caminar por el Parque de Huesca, desde casa de Retortillo hasta mi casa del Coso Alto, vi una ocasión de reparar algún daño a los Clérigos de San Viator y sin mediar casi palabras, lo pasé a su propiedad. Los Viatores hicieron un enorme campo de deportes, llamado "Estadio Padre Querbes" y sus alumnos fueron viatores en su formaci¢n intelectual y en la física.
Me acuerdo, cuando era niño, como nos enseñaban a cantar a la Virgen del Pilar aquel himno que decía :"Virgen Santa, madre mía, luz hermosa, claro día...",igual que el padre Querbes inculcaba conmovido el amor a la Virgen de las Gracias, allá en Lyon o la devoción a Nuestra Señora de Fourviere, instalada en los altos de Marsella.
Ahora con la construcción de viviendas, los Clérigos de San Viator podrán finaciar sus buenas obras en España, en Africa y en Hispano-América, porque dijo el Señor :"Yo soy el camino, la verdad y la vida. Quien cree en mí, no morirá para siempre".
Yo creo que los Clérigos de San Viator, seguirán caminando y entre ellos algunos con apellidos aragoneses,como Gallego,Mairal,Arizón, Nestares,Rivas,Gazo,Lahoz,Rivarés,Almazán y tantos otros.

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