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| Salto de Roldan |
martes, 30 de junio de 2026
Salto de Roldán u Osca
lunes, 29 de junio de 2026
Cados
Acabo de mirar en el diccionario manual de la lengua castellana, la palabra cado. No la encuentro y si usted la pronuncia, fuera de Aragón, no sabrán lo que quiere decir. Si la miramos en otros diccionarios, la encontraremos con el significado de madriguera y en alguno especifica que cado es aragonesismo.
Nosotros llamamos cado a la madriguera de los conejos, donde acuden los huronadores con “o forín”, para hacerlos salir, esperándolos con una red que los aprisiona y enreda o con la escopeta, los mata. Yo encuentro cruel esta práctica, aunque me parece justificada cuando los conejos se convierten en plaga para el campo, como lo son los franceses para la Sierra de Guara (según dice alguno) y cuando los conejos se unen para repoblar estos lugares.
Pero con la palabra cado no se acaba nuestro léxico aragonés, relativo a los refugios cunícolas, porque tenemos la palabra doliquera. ¿Qué diferencia existe entre ambas denominaciones?. El cado es la madriguera de otros animales, como tejones o un conjunto de grietas en las rocas areniscas, que aprovecha el conejo para encadarse. La doliquera se la construye el mismo conejo en la tierra y consiste en un pasillo en cuyo término hay una zona más ancha y redonda donde pare la coneja y cría sus gazapos. El hecho de encadarse no es propio, únicamente de los conejos.
El bebedor se encada en el bar, el delincuente tiene cados que algunos llaman pisos francos y hay mujeriegos que conocen pisos francos y hay mujeriegos que conocen magníficos cados de bellas mujeres, unos más ocultos que otros. Hay cados para todos como Vds. Habrán oído de boca de los campesinos, que dicen : esa casa es un cado de ratas, aquella es un cado de alcahuetas y ¿por qué no decirlo?. Hay casas que son un cado de m…..
A mí, me dan pena las doliqueras porque al estar excavadas en tierra deleznable son atacadas por los jabalíes, que se comen a los pobres gazapos. Donde aumenta el jabalí, disminuyen los conejos.
Entre los hombres hay jabalíes, qué sin colmillos, navajas o “cartirons”, que también atacan a los niños metiéndolos en el mudo de la droga, de la que existen tantos cados.
domingo, 28 de junio de 2026
Del viejo Paseo de la Alameda
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| Iglesia de las Martires, encima de la Alameda |
Por
el sol saliente rodea a Huesca la Isuela, nombre de un río con reminiscencias
ibéricas, hoy el río pudiera ser llamado la Cloaca, que lanza emanaciones
putrefactas. La Isuela era un río; yo me acuerdo de pescar con caña en él
y tenía a sus orillas un paseo: La Alameda. Sigue la Alameda al río desde el
Puente de San Miguel y hasta el otro puente que cruza cerca de Santo Domingo.
En medio está el Puente del Diablo, pues en esta tierra nuestra, santos y
diablos se mezclan en místicas peleas, orgías y romerías, tal como Goya las
pintó en sus aguafuertes. Lame el río la Alameda por su ribera izquierda y por
la derecha se alzan las murallas romanas y moriscas. A la izquierda de la
Alameda se eleva el Pueyo de Don Sancho, la Ermita de las Santas Nunila y Alodia
y el cementerio donde reposa Manolín Abad. Alineados los álamos formaban la
Alameda, que era el Paseo elegante de Huesca. Allí, a la sombra de los pópulos
albus y tremulus, las señoritas de blancas pamelas, botines de cañas finísimas
y mirada picaresca, paseaban su porte y temblaban sus corazones de amor,
por primera vez. Florinda con sus amigas llegaba a la Alameda por el
puente de Santo Domingo, después de haberse tomado su horchata de trufas, para
iniciarse en las lides del amor. De Flora decían que si había pasado o no
el puente del Diablo a altas horas de la noche. Tal vez se la quiso “llevar al
río creyendo que era mozuela” o tal vez tuvieran que ver “las lenguas de doble
filo”, pero “nadie supo de fijo saber” si en alguna torre, Flora había comido churros
con chocolate. Tuvo lugar un duelo bajo las Murallas para aclarar el honor de
Flora y los álamos que eran los únicos que sabían la verdad, estiraban sus
copas, curiosos. Por el puente de San Miguel, cruzaba Floripondia, que bajaba
de la calle La Malena con su corte ruidosa, porque se iban a las choperas a
beber cazalla y ron. Las choperas son las Alamedas, pero en basto y en ellas no
hay que guardar etiquetas para beber en sus fuentes, ni para folgar en sus
sombras. Floripondia guisaba, Floripondia cantaba,
alcahueteaba y engordaba y los días veintinueve de cada mes, una
vela encendida le ponía a San Miguel. ¿Qué hace San Miguel a la orilla de un
río?, porque San Miguel Arcángel es más propio para un monte altivo. Pero ¡oh
paradoja!, tiene un puente alado y entrañable donde los soldados
rompen el paso marcial al pasar y debajo el puente es como una cueva, más
propia de San Martín. Allí se alojan gitanos y gitanas. Encima del puente un
azud retiene la corriente, para desviarla hacia el Almériz. En el remanso se
mira la luna blanca y en ese remanso se reflejan las caras negras de las
gitanas y las caras tordas de burros y de mulas. Pasa de noche Don Pepe,
caballero en su jaca castaña por encima del puente, ladran los perros, se
inquietan las bestias y para calmarse beben el agua de la “badina”, se mueve el
agua, riela y ríe la luna en la cara del río, la gitana se mueve, brilla el
blanco de sus ojos negros en la enramada. La jaca vuelve por el camino de las
tres cruces y tres sombras se confunden en una. Yo les he preguntado a los
peces del río, a los chopos del soto y a la luna lunera. Los ladridos del perro
se los llevó el aire, a los peces de plata se los llevó el agua, las hojas del
chopo se fueron con el Otoño, pero siempre ha existido una respuesta de
gitanillos rubios. ¡Cuántas cosas pasaban por el puente y la alameda, por el
río y el puente, por el puente y la Ermita, por la Ermita y las eras, por éstas
y la cuevas!. Se oía un silbar de sílfides en el río( hoy léase ratas),de
silfos en los chopos, de flechas de sátiros, de ságitas de Cupido y de arcos
matadores, como el que hirió a Don Sancho .¡Alameda, hoy te recuerdo, pero no
te reconozco!.
sábado, 27 de junio de 2026
Sanjuanarse
viernes, 26 de junio de 2026
Junzano

Junzano, está situado, al lado derecho, mirando al Este, de la carretera que sube de Angüés a Casbas, el pueblo donde ha estado abierto el Monasterio de Nuestra Señora de la Gloria desde el año 1170 al 2004. Su separación de esta ruta, hace que sean pocos los que paren en Junzano a conocerlo. Tiene tan sólo treinta y ocho habitantes, que han poseído las mismas viejas costumbres que los demás pueblos que se asientan por debajo de la Sierra de Guara. Se ha cerrado el Monasterio de Casbas, donde compuso sus poesías Ana Francisca Abarca de Bolea y describió la Venerable y amada Sierra. Ya se encargó el tiempo de cerrar la ermita del siglo XII, en Junzano, de Nuestra Señora de Saliellas, a la que los de Junzano, también llaman la Iglesieta de los Moros. El pueblo no conoce en que época estuvieron cohabitando con los cristianos y les atribuyen la iglesieta, que construyeron, cuando los moros fueron derrotados. Ellos seguían su historia y su vida más o menos dolorosa. No veían, los de Junzano, ningún santo en la iglesieta, pero encontraban sepulturas primitivas, prehistóricas con formas antropológicas y sacaban huesos que creían ser de moros, pero que eran mucho más antiguas. Era igual para sus vidas, porque sólo sabían que el hombre nace y muere. Como mueren también las obras arquitectónicas, lo mismo da que sean romanas o que sean iglesietas románicas. Y esta iglesuela se iba muriendo y los habitantes del pueblo tenían que vivir y diviertirse, jugando a la pelota, pues eran vasco-ibéricos. Para hacer vivir el frontón del pueblo aceleraron la muerte del templo y sacaron las piedras y las transportaron a la Plaza Mayor para levantar el frontón. Lo hicieron y jugaban con gran entusiasmo, pues me dijo ayer, uno de Mayo del 2011, que un amigo suyo llevaba sus manos hinchadas de lanzar y relanzar la pelota contra la pared del frontón. No se ha muerto el frontón, pero en el Alto Aragón se está muriendo el juego de pelota, como ha ocurrido en Junzano. Por desgracia con sus treinta y ocho habitantes está el frontón sin usar.Tienen los junzanenses otra ermita, dedicada a Nuestra Señora de Torrulluala. Aman a esa Virgen con todo su corazón y me cuenta José que en la fachada de la Ermita había un banco de piedra. En ese porche se refugiaban cuando llovía y lo llenaban de gente, además entraron en el grupo una cabra con dos cabritos, un burro y dos perros. Cayó un rayo y murieron todos los animales y ninguna persona. La señora Marieta estaba dentro de la iglesia y contempló a todos los animales muertos y a todas las personas vivas. La señora Marieta murió hace unos cuarenta años largos, pues el que me cuenta este caso, que se llama José Paul, tiene ahora setenta y dos años y decía :me recuerdo de ver a Marieta, unas veces cogiendo almendras y otras trabajar en el huerto. De la Virgen dicen que hay una fuente, a casi un kilómetro, que descubrió un pastor ya antiguo, al que se le moría el ganado de sed. El pastor le pidió de rodillas a la Virgen que le proporcionara agua y esta se le apareció, y le dijo: levanta una piedra, que te saldrá agua, la levantó pero no le salió nada, pero le dijo la Virgen, que después de levantada la tercera piedra, le saldría mucha agua. Así fue y me dijo José Paul, que se ha puesto a beber agua varias veces y nunca le ha hecho ningún daño ni a él ni a nadie. Hay gente que tiene fe y cuando van a la fuente, llenan las garrafas de agua para combatir las enfermedades en la ciudad y dicen que les va muy bien
A esta Virgen parece ser que en otros tiempos se la llevaron, desde algún otro pueblo, pero ella se las arregló para volver a la ermita de Torrolluala. Cuando se ponía a “apedregar”, acudía la gente a pedirle ayuda a la Virgen y ésta, detenía las pedreadas. Otras veces la sacaban para pedirle agua de lluvia, que siempre caía. La llevaban en sus hombros y cantaban:”Virgen de Torrolluala-esperamos que mande agua –para amparo de los trigos- de lo contrario los “agüelos” de hambre se morirían- y los niños, sin culpa lo pagarían”. Una tal Juanita escribía estos versos, los repartía y los iban cantando, en las procesiones, por la calle.
Erminio, un vecino de Siétamo, nacido en Junzano, vivió feliz en este pueblo, donde ha dejado dos hijos, uno de los cuales tiene un niño pequeño y rubio como su madre. Me dijo mi amigo José Buil, de Junzano, que Erminio prometió el regalo de su huerto, a aquel que le proporcionara una buena novia, para casarse. Lo consiguió, se casó con la buena sietamense y le dio el huerto al que le buscó la novia. Ahora, me comunicó José, que más tarde se vendió el huerto que le regaló Erminio.
martes, 23 de junio de 2026
Secorún, a orillas del río Guarga

Padre Alfonso Lopez Lopez
Yo he llegado muchas veces hasta el río Guarga, subiendo por la carretera, que ahora están convirtiendo en Autopista, desde Huesca a Sabiñánigo. Al llegar, bajando desde el Puerto de Monrepós, hasta el Valle de la Guarguera, por el que corre el río Guarga, puede uno seguir hacia Sabiñánigo o marchar hacia la derecha, a Boltaña. Se pasa por numerosos pueblos, ahora ya abandonados. A la derecha subiendo hacia Boltaña, subí en cierta ocasión, a Belarra, con Mariano Malo, pero entonces no había puente y lo hicimos por un vado, que nos permitió acceder al pueblo de nombre tan vasco-ibérico. Belarra, se encuentra al pie de la Sierra de su mismo nombre; allí conocíamos al cartero, que nos recibió muy amable. Al volver, para salir otra vez a la carretera de la Guarguera, se resbaló el coche en el vado y no pudimos cruzar el río. Tuvimos que apearnos e intentar continuar caminando hasta Sabiñánigo, pero pasó un coche, que paró al vernos tan apurados y nos condujo hasta Sabiñánigo. Ahora, que ya no queda nadie en ese pequeño pueblo, han levantado un puente. Después, a la derecha de la carretera, yendo a Boltaña, se encuentran los desvíos que suben a Arraso, Grasa y Gesera. Más adelante se encuentra el desvío que sube a Lasaosa y cerca de ella, en el Sur nace el Río Guatizalema, que pasa por Nocito, con las reliquias de San Urbez, que abrasaron para la Guerra Civil. El río Guatizalema, pasando por Vadiello, corre por el monte de mi pueblo, Siétamo. Después al lado de la carretera se alza el Molino Escartín y pasando por el mismo se llega a Aineto y a Solanilla. Ya estamos cerca de Secorún y desde éste se alcanza a poca distancia, antes del Puerto del Sarrablo, el pueblo de Matidero. Tengo recuerdos de este lugar porque de él bajó a Siétamo la familia de Losfablos, compuesta por tenaces montañeses, que conservan su amor al ganado vacuno al que siguen explotando, subiéndolo en verano a Matidero y bajándolo a Siétamo en el invierno. Con frecuencia José María transporta terneros a San Sebastián. Una vez pasado el Puerto de Sarrablo, ya quedan Boltaña y L’ Ainsa, bastante próximos. Son ambos pueblos las capitales del pacífico Sobrarbe. La familia infanzona de los Villacampa poseía muchos bienes en el Serrablo y la ribera del Fiscal.En su poder estaba la tercera llave de la urna en que se conservaba el cuerpo de San Urbez.Yo tuve amistad con el Villacampa que tenía en Huesca un almacén de piensos compuestos y lo recuerdo cada vez que voy a Nocito. En esta familia hubo un Diputado a Cortes y General, hace más de un siglo, que fue condenado a muerte, pero no lo ejecutaron por los grandes méritos de guerra que había ganado. El Valle de Nocito está adosado por el Norte con la Guarguera. El Molino de Gillué fue explotado por descendientes de la familia Villacampa. La Pardina de San Juan, en el Cuello del Sarrablo, fue propiedad del ya difunto señor Don José María de Villacampa. Hoy está arrendada y explotada por vaqueros
En tanto a la izquierda de la carretera, subiendo a Boltaña, se encuentran Ordovés, Villobas con su molino, Bescós a la altura del Molino de Escartín y frente a la subida que conduce a Aineto. Pasado Escartín, se sube a Gillué. Poco después, frente a Secorún se entra en Cañardo y pronto se llega a Laguarta. En este pueblo de Laguarta nació mi amigo Angel Allué. Dicho pueblo tiene diez o dice habitantes. Lo preside una hermosa iglesia, que tiene algo de estilo románico y está recién restaurada, al contrario que la de Secorún. Se encuentra a veintitrés kilómetros de Boltaña y a cuarenta y dos de Sabiñánigo. Jesús Allué es de casa Pablo y bajó a Huesca el año 1972, donde vive con soltura, pero conservó en él, el cariño a las ovejas, que apacienta en Laguarta y va a cuidarlas a cualquier hora. Está debajo del monte Gabardón con dos mil metros de altura y antes de llegar al Puerto de Sarrablo. Esas contantes subidas a Laguarta, le hacen vivir feliz, identificando su vida en la Guarguera, con sus actividades en la ciudad de Huesca. Aineto y Secorún están próximos y Aineto dio origen a numerosos apellidos aragoneses, como el propio de Aineto, que resuena en los oídos, pero en Secorún, también vivían nobles, aunque la vida moderna ha pretendido quitarles importancia, como el de los López, procedente de Sobás y que en el siglo XVIII, llegó a Sabiñánigo, a Secorún y a Sandiniés. Formaban Secorún veintitantas casas, era cabeza del partido y tenía abierta una Escuela. Entonces se levantaba en medio del pueblo una preciosa iglesia, que al quedar abandonada, se fue demoliendo, quedando toda revestida de yedra y ahora queda la torre y dentro de ella, se encierran unos caballos y vacas con ovejas, que dicen llegan desde Nocito. Yo conozco a la familia López de Secorún y a sus dos hijas Celia de Gil y a Elvira de Buil. Cuando tenía Celia cinco años y Elvira uno y medio, sus padres fueron requeridos a abandonar el monte de Secorún, para repoblarlo de pinos. Fueron despedidos con crueldad los habitantes de Aineto, Secorún, Artosilla, Abenilla, Bescós, Villacampa, Gillué, Espín, Fablo, etc., etc. Le decían a la gente natural de la Guarguera: “Cuidado con las cabras, que estropean los pinos y os tendremos que llevar a la cárcel”. Pero esta era una mentira, pues las cabras no perjudican a los pinos, sino que son los animales que ha creado el Señor, para guardar a los bosques de pinos. Ahora divulgan propaganda para que suelten cabras en aquellos inmensos bosques, que tienen aquella comarca invadida de madera y de leña, pero no sé si lo conseguirán. Los corazones se llenaron de tristeza, pues Celia se acuerda con gran lástima de aquel abandono y Elvira, no puede acordarse, porque tenía sólo un año y medio. Los padres tuvieron que comprar en Huesca, en la Cruz del Palmo, una torre, llamada entonces de Vicén, con sus pajares y sus cuadras y que ahora se llama Torre de López, en la que quedan el recuerdo de Secorún y de los numerosos trabajos que toda la familia realizó en dicha torre. Se murieron sus padres, uno hace treinta y siete años y su madre hace doce años, pero siguieron su vida y sus trabajos. Celia casada con José Luis Gil y Elvira con Joselín Buil, nacido en el Batán de Los Molinos de Sipán, proveniente del Castillo de San Román de Morrano. Sus costumbres eran montañesas, igual que las que habían seguido los López de Secorún, pues su padre subía las ovejas cerca de Bara, de Used y de Zamora, que tantos apellidos ha dejado a los oscenses. No están en Secorún , pero viven en un hermoso paisaje de huerta y poblado de árboles. Parece que viven solos y a muy poca distancia se encuentran envueltos en la vida de la ciudad de Huesca. En Secorún están en ruina la iglesia y el pueblo entero, pero en tiempos pasados la familia López, regaló a la parroquia alhajas y ornamentos con su escudo de armas. Ese amor y respeto al Señor, se ha conservado hasta nuestros días. Efectivamente el Padre Alfonso López López, nacido en Secorún en 1878, fue fusilado durante la Guerra Civil. Lo han proclamado Beato y después de cincuenta años, Secorún acogió la celebración de la Eucaristía para gozarse con el Beato Alfonso. Se hizo la misa en las inmediaciones de la destruída iglesia. Asistieron personas de Secorún y del Serrablo, incluso alguno que había sido bautizado con el Beato. A mí lo que me gustaría es ver lucir el escudo de los López de Secorún, presidiendo el letrero que dice Torre de López.
lunes, 22 de junio de 2026
Vivir como hermanos
domingo, 21 de junio de 2026
Señorío de Aniés, en San Román de Morrano


En una Infanzonía del apellido Almudévar, se dice que sus portadores, fueron Señores de Aniés. Pero el señor Alfonso Buil Aniés, Calvo, Calvo, Villacampa, Pablo, Azlor y Blecua ya me dijo hace dos o tres años que él procedía del Señorío de Aniés, también llamado de los Calvo. Este Señorío, según él me contó, residía en un Castillo situado en el pueblo de San Román de Morrano, al que otros llamaban de los Calvo. Entre los numerosos apellidos de los que se acuerda, figura el de los Calvo, que luce dos veces seguidas. Me confiesa Alfonso que nació en ese Castillo, en el que también vino al mundo su hermana María Jesús Buil. Esta señora debía tener su mente y su corazón unidos a la historia de la Comarca, cuyo centro es el pueblo de Casbas, con su glorioso Monasterio, de tal forma que al iniciar sus estudios con las monjas, también ella acabó haciéndose monja en dicho Monasterio y llegó a ser Abadesa del mismo. Desde San Román se ven muy próximos los pueblos de Casbas y el de Sieso, donde la familia Almudévar, que provenía de la Villa del mismo nombre, se extendió por todo el Somontano. Ese Monasterio de Nuestra Señora de la Gloria, ha estado durante siglos, dirigido por Monjas Cistercienses, que lo han abandonado el año 2004. Sólo quedaba en el convento una monja, a la que acompañaban otras venidas de fuera. Una de las últimas Abadesas del Monasterio de Casbas, fue la Madre María Jesús Buil Aniés, hermana de Alfonso. Desde las ventanas de la cara Norte del convento se veía delante de la Sierra de Guara, el pequeño pueblo de San Román de Morrano. Y la Abadesa María Jesús Buil Aniés, se lo miraba, como en sus años de juventud, contemplaba desde su castillo, el antiguo Monasterio. Pero no sólo fue ella la que se miraba a Guara, sino que en el siglo XVII, Ana Francisca Abarca de Bolea, siendo también Abadesa de Casbas, (desde el año 1672 al de 1676), e hija del Barón de Siétamo y Marqués de Torres, compuso el poema titulado a la Sierra de Guara, vista desde Casbas y que entre otros versos, utilizó los siguientes.”Desperdicias por las peñas- las perlas de mil en mil,-que en lagartos escarchados –se ven brillar y lucir.- Osténtase en su grandeza- ya el topacio, ya el rubí,- la delicada amapola,- el sufridor alhelí”. Estuve dando la vuelta al Monasterio y me di cuenta de su abandono, que se acompañaba por la soledad de aquellas tierras serranas y las de debajo de esa misma Sierra de Guara. Antes en aquella comarca se cultivaba la sabiduría de las Madres Cistercienses, que enseñaban a las niñas a leer, escribir, dibujar, a coser, a cantar y a hacer sonar instrumentos musicales y a preparar lienzos bordados. Alguna se quedaba de monja para toda su vida, pero en general se iban a casar a las casas infanzonas, donde se conservaban Árboles Genealógicos, como el que me dijo Alfonso que colgaba en el salón de su casa. En ese árbol se veían los diversos matrimonios, que se fueron sucediendo en el castillo de los Señores y los distintos herederos, que se responsabilizaban del cultivo de sus tierras y de alimentar el ganado. A éste lo subían a la Sierra de Guara y allí Alfonso se admiraba de ver y comprobar, que en ella estaban las simas de la Grallera, porque en cierta ocasión en que se refugió contra una fuerte lluvia, se encerró en una caseta de pastores y al salir de ella, no pudo contemplar ni un charco de agua, por qué toda se la había tragado el subsuelo. Con un compañero suyo se introdujo por uno de esos subtrráneos, que le hicieron contemplar las bellezas de las estalagtitas y las estalagmitas, que proliferaban en aquellas cuevas. Después Alfonso contempló cuevas parecidas a estas en Francia, pero no poseedoras de tanta belleza. Desde entonces se lamenta de la oportunidad turística que se ha perdido en la Sierra de Guara y en su pueblo natal, en cuyo Señorío él había nacido. Su padre se llamaba Ramón Buil Calvo y era conocido por el cultivador moderno. Influído, tal vez, por la sabiduría del Monasterio, llegó a ser Guarda Mayor de los Forestales de Huesca. Entonces era gran amigo de Joaquín Costa, con el que cada vez que se veían hablaban del progreso de la Agricultura y de la Ganadería en el Alto Aragón. Me dice su hijo Alfonso, que ya tiene noventa años, que a su padre y a otro altoaragonés los recibía, cada vez que lo llamaban. Joaquín Costa confiaba en aquellos hombres buenos y trabajadores, para desarrollar el progreso en Aragón y se lamentaba de que Aragón, en lugar de prosperar, llegaría a un estado de pobreza intelectual, como da la impresión de ver tantos pueblos vacíos. Acordarme del Castillo de San Román de Morrano, hace acudir a mis ojos tristes lágrimas. Este Ramón Buil Calvo, fue un adelantado en la cría de corderos por sus ovejas, a las que hacía que se quedasen preñadas en una época en que pariesen cuando hiciese buen tiempo, con lo que lograba que criasen dos corderos al año, cada una. Entonces no se les daba a estos animales cebada ni maíz, aunque en la parte alta de la Sierra, cuidaban los “fenales”, rodeados de por piedras y cortaban el heno para guardarlo en pajares para dar de comer en invierno. Alfonso aprendió de su padre a preparar unos licores extraordinarios con varias plantas aromáticas o frutos, porque todavía Alfonso elabora licor de rosas e incluso de “minglanas”. Beber es un placer, siempre que no se convierta en un vicio y un método para celebrar las fiestas de los pueblos, las bodas o para invitar a los visitantes. Por eso también preparaban licores en el Monasterio, con el que invitaban a los peregrinos a venerar a la Virgen de la Gloria. ¿De qué tiempos vendrían aquellas formas de preparar tales licores, cuando La Condesa de Pallars, fundadora del Monasterio, lo hizo en el año 1172?. Sólo se sabe que dicha actividad todavía se realiza y que sus realizadores son, uno el hermano de la Abadesa, Alfonso y su sobrino del Batán de Los Molinos, Joselín. Al ser forestales, se ha aumentado su afición y sus conocimientos de las plantas, con las que tratan de endulzar esta dura vida. Pero hay otro aspecto que me hace añorar el Monasterio y es que las Madres cistercienses, preparaban un vino de un sabor, tal vez como el que Cristo mandó preparar en uno de sus milagros. ¿En qué detalles intervendrían las Madres en la elaboración de vinos de tal categoría?. Según Alfonso se marchó la última monja y se perdió el misterio, que hubiera podido ayudar a los altoaragoneses dirigidos por Joaquín Costa, a conservar la sabiduría y la belleza de la Sierra, del Castillo y del Monasterio. Así como en la misa se consume el vino o sangre de Cristo, en el pie de la Sierra de Guara, se bebería el vino de las Monjas de Casbas. Pero en el artículo sobre el Batán, hablo de un sobrino de Alfonso Buil Aniés y de su hermana la Abadesa de Casbas, siendo su nombre Joselín Buil Bentué. Este hombre que desde niño iba al Monasterio a ayudar a sus religiosas, en sus tareas ordinarias, como por ejemplo la de preparar los “lacos y pisaderas”, utilizadas en la elaboración del vino, tiene que saber algo sobre el misterio del vino de las Madres Cistercienses. ¿Por qué pues?, sencillamente porque además de fabricar exquisitos licores, como los que fabrica Alfonso, elabora un vino, que al beberlo te llena de felicidad, trayéndote el recuerdo de la Sierra, del Castillo y del Monasterio de La Virgen de la Gloria.
viernes, 19 de junio de 2026
El ocaso en el Cerro de San Jorge de Huesca


Mi tía Luisa, Penélope para los leñadores, era amante de observar los ruiseñores en las yedras del jardín de la Torre de Casaus y aseguraba que, según opinión del gran pintor Zuloaga, las puestas del sol del Cerro de San Jorge, eran las más bellas en variedad de colorido de toda España. No tengo noticia de que llegara a conocer a tan eximio pintor; tal vez escuchara esa opinión de boca de su primo Don Manuel Bescós Almudévar (Silvio Kosti), pintor, además de escritor y rico en relaciones humanas de todo tipo.
De todas formas, no creo que se sacase la opinión de la manga, pues las mangas, por sí solas, constituían en aquellos tiempos una cuestión de moral conflictiva y que hacía que las pobres modistas unas veces tiraran de ellas para arriba, y otras para abajo. En aquellos tiempos, la moral se calibraba , se ponderaba escrupulosamente, y por tanto, el dejar al descubierto unos centímetros más o menso de tejido epitelial de las extremidades superiores, constituía materia de consulta en el confesonario.
En cuanto al tejido epitelial de las extremidades inferiores, más vale no “meneallo”, porque mi tía, se levantaría de su tumba para amenazarme como a los leñadores que talaban los corpulentos y copudos árboles de la carretera de Zaragoza. De esta anécdota le vino que su sobrino y primo mío José Antonio, la llamara Penélope por mal nombre; si se mete uno a redentor, sale crucificado.
¡Pobre tía Luisa, amante de la naturaleza y de la belleza visual y auditiva!. Tenía una borrachera de belleza ambiental cuando, a la puesta del sol refulgente, se unía la frondosidad de aquellos enormes árboles y, sobre ellos, el “triunfo de los pavos reales”, que con su rueda erótica, competían en color con el ocaso. Aquellos pavos reales fueron uno a uno, aplastados por el tráfico en aumento de los vehículos de motor; los enormes árboles, cuya tala no pudo evitar mi tía, cayeron estruendosos, víctimas de la sierra también de motor. En cambio su prima la escritor María Cruz Bescós, consiguió que se respetase el Plátano de Indias gigante, que todavía se alza frente a la puerta de su casa.
El ocaso sigue cada día teniendo lugar, y seguirá mientras exista el sol, pero su colorido espectacular y cambiante se ve oscurecido y como emborronado por el humo que vomitan las altas y negras chimeneas que por aquella zona proliferan. Me queda el consuelo que tantas veces, y en plan irónico, se aplican las gentes entre ellas: ¡ya vendrá el verano para que no se eleven esos humos negros, que velan la hermosura de nuestras puestas de sol en el Cerro de San Jorge!. Las más bellas de España.
La máquina de vapor o el malacate

miércoles, 17 de junio de 2026
Requien por un águila real

Yendo con mi amigo, un gran cazador, llamado Isidro Artero, vimos como caía un águila real, en las montañas de Nueno, desde el camino que conduce a Arguis. Cayó prisionera en un cepo y no se podía soltar. Isidro caminaba por la glera hacia la prisionera águila, por cuidar de soltarla. Las piedras que removía el animal agitando el cepo y todavía más con sus móviles alas, bajaban por la ladera y le hacían daño a Isidro en las piernas, donde le golpeaban. Aquel trofeo en lugar de ser real, al tratarse de un águila real, habría que llamarlo un trofeo vil, por atacar a un noble animal, rey de la Naturaleza. En el cepo se encepó el águila, e Isidro ya la iba a alcanzar, con la esperanza de liberarla de la prisión del cepo, cuando ya casi la tenía cerca de sus manos, pero el águila, con una pata de menos, se arrancó a volar. ¡Qué lástima, perdernos la contemplación del águila libre, viéndola volar y volar su vuelo real!. Pero la Virgen de Ordás, que se encuentra en una alta montaña, sobre la carretera, tal vez sonreiría, como casi todos nosotros hemos sonreído, al leer, como una lechuza, volando , volando a la Virgen “un ramo de olivo le traía”. Isidro y yo lamentábamos que el águila perdiera una de sus patas, pero a él se consolaba al ver que el cepo iba a quedar en su poder. Le serviría para cazar raposas y tejones, bichos astutos los primeros y torpes los segundos y luego vendería sus pieles, en aquellos tiempos en que el dinero era escaso y había que sacarlo de donde se pudiera. Además, agarrada al cepo, le quedó la garra con sus uñas aceradas y certeras y el viejo cazador, abriría sus dedos y en el pulpejo clavaría un clavo de herrar, para colocarla en la puerta de su casa. Las brujas no acudirían a su hogar, ante el temor que les inspira ese amuleto agresivo y real.
¡Qué habrá sido del águila?. Estaba un zagal de Erminio sentado bajo un olivo y observó cómo “sobre el olivar se vio un águila volar y volar” y vio como se lanzaba como una flecha sobre un conejo incauto, y en un cable de la luz, su vertiginosa velocidad la hizo golpearse, y el alambre de cobre, como un arco que se tensa, con crueldad la rechazó. Sobre el olivar, ante los ojos atónitos del zagal, quedó el cadáver del águila real. Sólo tenía una garra. El cepo de técnica rústica, se la había cercenado y el cepo de técnica elevada, le cercenó la vida.
Sobre el olivar cayó el águila. ¡Quién la pudiera resucitar!. En la tierra cayó una lágrima, una lágrima por el águila real, que a este paso se va a convertir en un ser mítico e irreal.
martes, 16 de junio de 2026
Don Quijote, antes y ahora

A Lope de Vega le mandó Violante hacer un soneto, por lo que se deduce al leer:”Un soneto me manda hacer Violante y en mi vida me he visto en tal aprieto, catorce versos dicen que es soneto, burla burlando van los tres delante”. Lope era Lope y claro, burla, burlando escribía un soneto; su fecundidad era proverbial, tanto que en menos de horas veinticuatro, no sé cuantas pasaron de las musas al Teatro. Además, en aquellos tiempos, en que el amor era el “primum movens” de aquellos caballeros, si se lo pedía Violante, lo que me extraña es que no escribiera cien sonetos en lugar de uno. A mí, no me mandan hacer un soneto, me ordenan escribir sobre el Quijote y con mayor motivo que Lope, “en mi vida me he visto en tal aprieto”. El que me manda meterme en libros de caballerías es como Don Quijote,”seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador”.El caballero tiene otras analogías con el de Cervantes; éste “se daba a leer libros de caballerías”,”y así llevó a su casa cuantos pudo haber dellos” y áquel, que me ha ordenado perorar, también tiene en su casa libros en abundancia, hasta de caballerías, ya que posee hasta el Quijote de Avellaneda. Este caballero es Don Federico Balaguer y cuando pienso que un sabio me manda escribir, me río y sólo me queda, como a Lope, pero en pequeño, tratar de burla burlando, llenar otros tres o cuatro folios, además del que ya llevo por delante. Yo creo que resultará sencillo, pues medio mundo se burla del otro medio, los cuerdos de los locos y estos de aquellos. Hay personas razonables, que como Don Federico Balaguer se dedican a “desfacer” entuertos históricos, o, como Miguel de Cervantes que dedica a su Don Quijote a deshacer los entuertos que causaban los libros de caballerías en sus tiempos. Esos libros estaban escritos por personas a las que la razón de su sinrazón, se les hacía razón. Ante tales desvaríos, no valía la fuerza de la razón; el único recurso que le queda al escritor para combatirlo es la ironía, la sátira y la burla. Unamuno nos hace ver que el Quijote es una burla de un género literario que hizo que al caballero, se le secase el cerebro,”de modo que vino a perder el juicio”. La era Gütemberg se había iniciado en el siglo XV y el invento de la Imprenta, que pudo transformar a todos los hombres en razonables y razonadores, llevó la sinrazón a Don Quijote y a otros muchos más. La misma Santa Teresa se tuvo que apartar de la lectura de los libros de caballerías, para poder llegar a hacer de la mística un esquema racional en “Las Moradas”. En la obra de Martín de Riquer, titulada “Introducción a Don Quijote” se lee que Alfonso de Fuentes, cuenta en su Summa de Filosofía Natural (1547), el caso de “un personaje que se sabía de memoria el Palmeril de Oliva y no se hallaba sin él, aunque lo sabía de cabeza”. En el Arte de Galantería de Don Pedro de Portugal, se describe como lloraba toda una familia porque se había muerto Amadís de Gaula; un gran señor italiano sé desesperaba al leer que Amadís hacía penitencia, como cuenta Lope de Vega en su novela Guzmán el Bueno. Hay quien se pregunta si Cervantes quiso en su obra afirmar que todos estamos locos. He hablado antes de personas razonables o cuerdas y de personas de la sinrazón o locos y el mismo Cervantes opone a la locura de don Quijote, el sentido común de Sancho Panza, pero la sabiduría popular afirma que de poetas, músicos y locos, todos tenemos un poco. Creo que sería tan disparatado ver por todas partes castillos encantados y sutiles Dulcineas como tener el concepto sanchopancesco de “muera Marta y muera farta” y el deseo de que todas las Martas se convirtieran en “fembras placenteras”. A lo largo de la obra se observa como Don Quijote se va haciendo más realista y como Sancho, por ejemplo, en la Insula Barataria, donde lo nombran gobernador, pronuncia frases que se apartan de lo concreto y entra en conceptos abstractos como la Justicia. Don Quijote es un insensato, no muestra sentido del humor, es un utópico y las utopías son como el onanismo y el insensato sueña en princesas y como utópico está separado del erotismo, que habitualmente ponen en acción los Caballeros andantes. Soñaban como locos, los caballeros andantes en princesas encantadas y defienden damas, que tal vez lo fueran por su posición social, pero que muy bien se pondrían a cantar la reciente y escandalosa canción que dice: ”Yo quiero ser una zorra”. Sancho Panza es excesivamente sensato y carece también del sentido del humor, haciéndole su realismo, creer solamente en aquello que tiene al alcance de la mano y se le escapa también el erotismo, para convertirse en posesión material. Los utópicos y quiméricos, en su vida particular o en la pública, si la ejercen, ven sus chifladuras desmoronadas ante la realidad, después de mostrarse violentos, ya ante los molinos de viento o ante los rebaños de ovejas, entes pacíficos por antonomasia y en los que ellos sólo ven fantasmas enemigos. Los absolutamente sensatos podrían pasar por bueyes embelesados en su ciencia. ¿Dónde está el mérito de Cervantes?. Yo creo que en la ironía con que nos conduce a la realidad de cómo debe ser la persona humana, tan alejada de Amadises y de Dulcineas como de Sancho Panza y Maritormes. No es el Don Quijote una simple sucesión de relatos chuscos, que constituirían una payasada, como ocurre en alguno de los que salen en el Avellaneda, como en el capítulo en que Don Quijote y Sancho, camino de Zaragoza, entran a expoliar un melonar y salen a palos. El payaso es un hombre alienado, no es un hombre auténtico, está enmascarado de listo o de tonto. El mérito de Cervantes es hacer ver, por la ironía, como no debe ser el hombre; es intentar apartar al hombre de la alineación; pero la grandeza de su obra es que es universal en el espacio (cientos de ediciones de sus obras en casi todas las lenguas) y en el tiempo. Si en la era Gütemberg fueron los libros de caballerías y de otros géneros alienantes, sigue habiéndolos en la era Mac Luhan. Mac Luhan era canadiense y ha muerto hace poco tiempo. Anunció el fin, quizá exagerando un poco de la letra impresa, sustituida por las computadoras, la televisión, los vídeos, etc. Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras, pero yo me pregunto: ¿no será mejor una imagen acompañada de una hermosa y precisa descripción?. Estas palabras me recuerdan que Cervantes ironizaba los libros de caballerías, no sólo en su fondo, sino también en su forma. No otra es su intención cuando escribe: “apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos y apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus arpadas lenguas habían saludado con dulce y meliflua armonía la vanidad de la rosada aurora, que, dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero Don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante y empezó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel”. Este texto, a pesar de ser una ironía contra el estilo literario de los autores de los libros de caballerías, a mí me encanta leerlo y releerlo y me gustaría acercarme en los escritos a su calidad literaria. Pero estaba hablando de la bipolarización que se plantea entre Gutemberg y Mac Luhan y yo creo que sigue siendo necesaria la lectura y que la del Don Quijote será siempre aleccionadora. La escritura hace pensar, los chinos representan con signos sus palabras monosilábicas, los fenicios sustituyeron los dibujos por consonantes y vocales, pero todavía podemos ver dibujadas las “ideas de las cosas”, en las cuevas primitivas. Con estas imágenes, si no las acompañamos de una descripción escrita, podemos volver al bisonte de Altamira. ¿Qué conclusión podemos sacar de este concurso?. Yo personalmente tengo la mía, que le agradezco a Don Federico por haberme mandado intervenir en este acto lo que me ha obligado a leer, como a los concursantes, textos del Quijote y a reflexionar sobre ellos. Estas lecturas y estas reflexiones nos han ayudado a comprender el mundo actual y a percatarnos del paralelismo entre Don Quijote con escritores actuales. La alineación que antes producían los libros de caballerías, las producen ahora el consumismo, la televisión, el cine, la masificación, los dogmatismos, los fanatismos y una vaga conciencia de inseguridad en el porvenir colectivo y en el de cada joven e incluso de cada persona mayor, como yo mismo. Se celebra estos días el aniversario de Ortega, que decía que los españoles consideraban “funesta la manía de pensar”. Algunos lo descalifican porque no pensaba como ellos, pero yo animo a los jóvenes a que piensen por sí mismos y ahora que han leído el Quijote que sigan leyendo otros libros. Kafka en su obra “El castillo”, habla de como en él se hallan hombres con poder, que tienen siempre palabras, buenas palabras, pero los hombres que están fuera, están inermes, desalentados e impotentes para alcanzar otra Dulcinea, que es un conjunto de sueños de felicidad y de libertad. José Luis Castillo Puche describe como Kafka ha sabido ”poner en alegoría no sólo el destino incierto del hombre”, ”sino que a través de sus personajes atónitos y acosados, alucinados o poéticos en medio de la grosera vulgaridad, ha dejado testimonio de la auténtica conciencia de nuestro tiempo”. A Don Quijote lo interferían gigantes, que eran molinos de viento, a los hombres, en sus sueños los interfieren también gigantes que son todopoderosos en sus torres del castillo del poder: ”burocracias de hierro, automación y la deshumanización de la maquinaria estatal, social, científica, económica y técnica, cuyo objetivo es hacer que el mundo funcione sin tener en cuenta al hombre”. El mismo Cervantes sufrió en sus carnes los vituperios del poder. Cervantes, en situación de pobreza envió al Consejo de Indias una serie de méritos que le podrían hacer merecedor de un empleo en América y aquellos méritos eran los siguientes, su pérdida del brazo en Lepanto, el cautiverio de Argel, la misión que desempeñó en Orán, los que tenía su hermano Rodrigo que había también peleado en Lepanto y el desamparo de sus hermanas. Se lo denegaron, pero su Don Quijote, como decía mucho antes Don Juan Manuel de los libros fue “melecina”, que con su bálsamo de optimismo y de ilusión ha curado muchas mentes humanas y las ha aliviado en el curso de los años.
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