martes, 29 de septiembre de 2026

El hambre que pasaron en la Guerra Civil, los de Belchite


Belchite (Zaragoza)
En la cueva tal vez ibérica, que se encuentra cerca de la Autovía, que viene de Barbastro, cerca ya de la Torre de Cavero, se refugiaban por las noches varios vecinos de Siétamo, entre los que se encontraba Estebané Bescós, ya difunto y Joaquina Bruis, viuda de Joaquín Bruis y madre de Antonio Bruis Larraz. Todavía Joaquina me repite con frecuencia durante este año de 2013, el hambre que pasaban en la cueva, por la noche, en tanto bombardeaban el Pueblo de Siétamo. A pesar de sufrir el hambre, Estebané ansiaba acudir a la cueva, para dormir tranquilo y alejado de la explosión de las bombas de la aviación. Entonces se pasaba hambre, no sólo en Madrid y en Barcelona, sino en aquellos puntos en que la guerra ardía y tenía a los ancianos y a los niños, con sus estómagos vacíos.
Belchite quedó convertido en una ruina macabra, como Siétamo, pero mucho más extensa, tanto que no se han restaurado sus viviendas, ni sus iglesias ni conventos. A penas un pequeño grupo de casas han permanecido de pie. El año de 1937, los Republicanos arrasaron el pueblo de Belchite, al que defendían los Nacionales. Fue tan terrible la lucha, acompañada por los mutuos fusilamientos entre unos y otros, que unos seis mil hombres y mujeres entre soldados y civiles murieron en pocos días. El control republicano duró escaso tiempo, pero ya no duraban las vidas de sus paisanos ni de los soldados y milicianos que en Belchite luchaban. Lo único que podían hacer era como han hecho ver los psicofonistas,  hablar y gritar en la oscuridad de la noche,  en aquellas calles muertas y silenciosas. En 1946, los más   afortunados, ocuparon nuevas viviendas  en Belchite y en 1960 se acabó la entrega de casas.
Dicen que cada año diez mil personas visitan Belchite, unos como aquellos que recuerdan un pasado tan terrible, otros como turistas que sienten curiosidad por los terribles hechos ocurridos en dicho pueblo   y muchos atraídos por las leyendas que se cuentan de las almas, de los que en esa guerra salvaje murieron, pues algunos de ellos dicen los psicofonistas que caminan todavía por sus calles.
Yo me acuerdo y he recordado siempre a mi primo José María   Narbona de Siétamo, que murió en aquellas luchas con diecisiete años de edad, cuyo cuerpo trajo al cementerio de Huesca su primo Buisán. Alguno quedó con vida, como Natalio Baquero, de los últimos habitantes de Belchite, que el mismo día en que partió del pueblo,  escribió en la Iglesia Vieja,  lo siguiente: “Pueblo viejo de Belchite, ya no rondarán zagales. Ya no se oirán las jotas, que cantaban nuestros padres”. Me acuerdo de José María, que antes de la Guerra Civil le daba clases a mi hermana mayor Mariví.  Era muy amable y sonriente, pero ya no le he oído cantar jotas ni salmos, desde que lo vi,  antes de dicha Guerra, pero mi corazón lo contempla, sonriente, a pesar de su destino cruel.
No se me ha muerto el triste recuerdo de la destrucción de Belchite, porque el día cuatro de este mes de Octubre de 2013, escuché las más repugnantes noticias, que se produjeron en dicha lucha inhumana. En un Bar de Jaca, situado próximo a la Estación de Autobuses, conversé con un hombre alegre y simpático, que tenía unos sesenta y cinco años de edad. Se llama dicho señor Eloy Bordonava y era del pueblo  de Sinués, que se encuentra al lado de Aisa, desde donde ve correr el río Estarrún, desde los campos que cultiva. Estaba comiendo un buen bocadillo, pero esa satisfacción de su apetito, le debió recordar el hambre que pasó su padre Francisco Bordonava, allá en la Guerra Civil, en Belchite. ¿Cómo se cruzaban las ideas del hambre con la satisfacción de comerse ese apetitoso bocadillo?. Me dijo Eloy que su padre casi no hablaba de aquellas desgraciadas horas pasadas entre ruinas y entre difuntos, pero en las reuniones con personas mayores, les contaba negras aventuras de esa guerra tan cruel y odiosa por parte de los dos bandos. Y en ciertas ocasiones dejaba ver a sus paisanos, aquella situación tan difícil, sin ningún grado de humanidad que pasó él y sus compañeros en aquella lucha. ¿Qué situación le produjo el peor recuerdo de Belchite?. Sencillamente, el contemplar a unas personas, abriendo las heridas de los recién caídos el suelo por las balas de fusil ,por la metralla de las bombas que  lanzaban los aviones y los cañones, y aproximar sus labios a la sangre que derramaban, para beberla , para matar el hambre, que los estaba acabando de dejarlos vivir, cruelmente, pero vivían todavía.
¡Qué comunión tan negra la que se realizó en Belchite, pues en la comunión de Cristo, es necesario que se amen los unos con los otros!.
Natalio Baquero escribió en la Iglesia Vieja: ¡Pueblo viejo de Belchite ya no rondarán zagales. Ya no se oirán las jotas que cantaban nuestros padres!. Hay que aprender de la Historia para que muchos niños actuales no vuelvan a pasar hambre, como ya la pasan en muchos lugares de España.

viernes, 25 de septiembre de 2026

Música






 Para todo hay que tener cualidades. Yo, de pequeño estudié música y fracasé. Pido perdón, ¿a quien? a mí mismo, porque pensando correctamente, yo no tenía cualidades para cantar ni para tocar armonios ni pianos. Sin embargo escuchar música me produce un gozo infinito. Ahora se escuchan muchos discos, pero de música popular, ¡qué poca!.
Me acuerdo de oír el canto llano gregoriano, que ha volado, cuando la humanidad más necesidad tiene de escucharlo, aunque sólo fuese para compensar los ruidos y "ruideras" que produce la música moderna y los artefactos industriales.
Quedan rincones monásticos a los que sería necesario ir a pasar algunos días, sobre todo a los ejecutivos para que no se les produjese el infarto y para luchar contra las agonías que lleve consigo el "mundanal ruido".¡Oh, si estuviese vivo el monasterio de Montearagón con sus antiguos frailes agustinos!.Se podría subir a escucharlos y de paso echar un traguito del licor, parecido al "benedictine" que ellos fabricaban. Conocía a unos muchachos que se compraron un "casette" de Solesmes, para escucharlo, en tanto fumaban "codetes". Hasta a los drogadictos les gusta el gregoriano. Este canto da un cambio al canto popular. Sus frailes cantaban unidos, todos igual, no subía la voz de uno de ellos más alta que otra voz: "un fraile, dos frailes, tres frailes en un coro, hacen la misma voz que un fraile sólo".
Los cantantes de los lugares, en un entierro, cantaban como diablos el "Dies irae", mejor dicho como ángeles. Parecía que estabas escuchando "radio moros", pero pensando me pareció que lo que estaba escuchando era música mozárabe. Mi hermana María escuchó en Monreal unas canciones folklóricas sefarditas y me dijo que sonaban como cuando escuchaba a los señores Andrés de Lobateras y a Mariano Cabrero, hijos de Siétamo. ¡Qué sentimiento ponían en sus cantos!.Yo me puse una vez a cantar con ellos y Marianer de Cabrero me hizo callar porque yo no daba las notas improvisadas como los negros las dan en su música de Jazz. Hoy Mariano canta en la Coral oscense y yo soy un fracasado, no tengo perdón.
¡Hoy estudiamos la música y hay gente preparada para recibir esta música!.¡Por favor, haced un disco, un casette o lo que sea, en algún pueblo donde se cante así, si es que queda!.Yo no tengo perdón, ya lo he dicho, ¡pero mira que por decreto destruir la música que durante siglos ha cantado la gente!. El pueblo no entendió este destrozo, pero no he escuchado comentarios sobre la música destruida; el pueblo no subió más al coro de la iglesia y en paz.Pero cuando a los santos (que mientras no se demuestre lo contrario, fueron muy cristianetes) los echaron de las iglesias, escuchas alguna "dijenda". Un mosen puesto al día, destruyó en la lonja de la iglesia un santo de yeso de poco valor artístico a fuerza de "mallazos". Un hombre que por ahí pasaba, dijo: ¡qué vueltas da el mundo!, mi padre las pasó canutas por hacer lo mismo. Y se marchó con su jada al hombro y con sus pensamientos.
Yo creo que aún se puede rescatar para la posteridad la música del pueblo. ¿Quien será  su salvador?. Creo que los aragoneses le deberán respeto, admiración y ¡ música celestial!.              

martes, 22 de septiembre de 2026

Del Pirineo al bosque tropical




Mi amigo Manolo nació en un pueblo de nuestra Montaña altoaragonesa, uno de esos lugares siempre verdes, de un verde fresco, tan verde que sólo deja de serlo para tornarse blanco, con la más fresca nieve invernal. Nuestros montañeses han sido grandes andarines; basta ver las largas zancadas que dan cuando caminan por nuestros cosos, típicas calles del Alto Aragón. Pareces tipos postizos, pues se nota que no se hallan en su medio ambiente habitual. Desde que dejaron de ser necesarios para repoblar otras zonas de Aragón, tuvieron que buscar otros lugares a los que emigrar. Los hijo segundones, no herederos, que no se conformaron con permanecer en sus casas natales como “tiones”, atravesaron la frontera y se establecieron en Francia, otros cruzaron el charco y aparecieron en las Américas, mientras otros se fueron a Cataluña. Hubo una época en que les dio por ir a trabajar a la Guinea, antes española; entre estos estaba mi amigo Manolo, el de la tierna sonrisa, el bonachón sempiterno. ¿Qué trabajo le  aguardaba? , eran dos y no uno. El primero el cambio de clima. De los verdes y frescos prados  que he nombrado y con nieves perpetuas en el horizonte tuvo que pasar al bosque tropical de un verde extraño y un calor húmedo y agobiante. Pero no fue este su peor trabajo, sino otro,  que dado su carácter no le podía ir  menos: el de negrero. A su rostro sonrosado, siempre rodeado de color verde ambiental, le iba mejor ver en el horizonte la blanca cara de su Montaña, que las caras negras de sus pupilos, cuando tenía sed. En su pueblo bebía leche fría y en Guinea bebía café. Por cierto que cuando así lo hacía, se acordaba de la canción que tantas veces había oído en sus fiestas patronales: ¡Ay, mama Inés, ay mama Inés, todos los negros en Cuba, tomamos café!. De tanto sudar y de tanto tomar café ya era casi un negro más. Se acordaba de las vacas de su casa y se le criaba lo mismo que a ellas, pero mala. Cuando los bubis nativos y los ibos, inmigrados de Nigeria, se lo miraban con sus ojos blanquísimos y con su odio negrísimo, se le ponía mal café, porque él no odiaba ni había odiado nunca. Y mucho menos cuando se trataba de mujeres, fueran éstas blancas, como la leche o negras como el café. Manolo se cansó de tomar  tanto café y de criar mala leche y se vino a Huesca. Lo podéis ver por el Coso dando grandes zancadas y con su recobrada sonrisa en los labios, que nuca abandona.   

sábado, 19 de septiembre de 2026

La fuente de Marcelo


Fuente de Marcelo(Km 3)



Hace un tiempo, en la antigua Plaza del Mercado, me encontré con un joven oscense de unos treinta y tantos años, y lo vi con síntomas de catarro, que le hacían entre otras cosas, presentar una nariz completamente roja. Se lo dije y él exclamó: ¡Si, igual que un payaso!. Trató de explicarme los motivos de su catarro, cuando yo le dije: ¡Ya lo habrás cogido en Jara!, porque con mucha frecuencia va a visitar esa bella ermita. Y me contestó:: “ Si, el sábado a las ocho y media de la mañana, hacía frío y yo con solo la camisa, me dirigí a la ermita que has nombrado y por la tarde, como creo que soy buen oscense, me fui a la fuente de Marcelo, debajo del Kilómetro Tres”. Se puede ir a dicha fuente por la carretera de Arguis, pero también se puede ir por el Pedregal, que está señalado con estacas, la fuente de Marcelo. Este Pedregal se puede coger por debajo del Convento de las Miguelas, cerca del huerto de Gambau. Pero él no fue por ninguno de estos dos caminos, sino que marchó caminando por la orilla del río y se entretenía en levantar algunos ladrillos del agua, les tapaba los agujeros y sacudiéndolos  salían dos o tres cangrejos, que según él,  eran “entreveraus”, es decir que ya habían perdido la antigua raza de los cangrejos autóctonos. Luego él, como no es amigo de “fartase”, los volvía a soltar, porque además tiene un gran sentido de la Ecología, que le hace respetar hasta a los cangrejos, porque se acordaba de que cuando era niño, iba con otros a soltarlos al río. Me dijo que estaba enamorado de las perdices, a las que contempla cuando hacen sus escapadas, unas veces andando, otras corriendo y alguna volando y le gusta escuchar sus cantos que le vuelven loco. Me habló de una pequeña liebre, que había cogido en un hueco que estaba en el tronco de una olivera, y al mirarme hacia él, vi que llevaba colgada de su chaqueta una pequeña figura de liebre que creí era para acordarse de aquella que cogió en sus años infantiles. Al legar a Marcelo, se mojó la cabeza con el agua tan fresca, que sale por sus caños y se echó unos tragos descomunales y cuando hubo gozado de la frescura del agua, de la belleza del paisaje, que él dice que es precioso y para confirmarlo añadió: ”Nunilo también te lo puede decir!”; allá a las siete de la tarde se volvió hacia Huesca, andando otra vez por las orillas del río. Allá a las siete y media llegó a su casa y no notó nada, pero el domingo, al levantarse, le dolía la cabeza y tosía. ¿Había cogido un catarro oscense, que por ser tal es mejor que el actual y grave catarro, que los chinos, tan viejos, han traído a este mundo?. Me dijo que él tenía la culpa de haber cogido la gripe, pues se podía caminar por la orilla del río, sin mojarse los pies, pues hay dos pequeños puentes, uno a principio del camino y otro en la misma fuente, que es una obra de ingeniería de los hijos del pueblo, como Berdié, que arregló el camino y las fuentes de Marcelo y Jara, con su dinero. El puente de Marcelo cambia su posición cuando baja una riada, pero se hace girar sobre su eje y se vuelve a la posición anterior. ¿Qué clase de puente es éste?. ¿ Por qué no es colgante, ni es fijo, sino giratorio?. Es que es un puente giratorio de Marcelo, es de Huesca. Después de contarme todas estas cosas, me llevó a ver la fuente de Marcelo, que yo había conocido de niño, pero ahora está transformada porque el río se ensucia más abajo, ya que allí tiene las aguas puras y limpias, llenas de madrillas  y de “zapateros”. Las aguas bajan por cuatro caños, tres casi juntos y otro el del “Gallo”, que está un poco más alejado. La primera fuente se llama la del Pez, la segunda la del Toro y la tercera la de Marcelo y sus aguas se van al río, donde antes iba todo Huesca a bañarse en sus badinas y a su alrededor  hay esas con sus bancos, en los que se puede merendar, comer y pasar el día; es un lugar limpio, con zonas de sol y de sombra, producida esta última por los árboles, como los chopos, y los robles o cagicos. Presidiendo el paisaje estaba levantado un cubierto, rodeado en su interior de cómodos bancos, en los que estaban sentados varios veteranos de Huesca, como el “ingeniero” Berdié, que parece que goza por allí de su vida, con numerosos otros oscenses, presididos todos por Pascual Ascaso, que igual que distrae en el periódico a los oscenses con sus artículos, lo hace en la fuente de Marcelo, con su conversación.

viernes, 18 de septiembre de 2026

EL HUMOR ALTOARAGONES




Una chispa en unos casos enciende un placentero cigarro y en otros un incendio. Pero para que haya humor tiene que saltar la chispa de ese humor. Si no hay chispa no funciona, como le pasó al alcalde de Albero, que estaba frente al Correos, dale que te pego, al pedal de la moto y no se ponía en marcha. Al preguntarle un guasón que le pasaba a la moto, le contestó el de Albero: ¡qué ha de pasar, que no "espurnia"!.
En el humor salta la chispa del roce o contraste entre lo serio y lo ridículo y el buen observador ve  saltar la chispa, simplemente, mirando el contraste. En la vida, entre el sentido común y el humor, tantas veces irracional, absurdo o ridículo, se goza del humor vital.
Una de las definiciones del humor, dice que consiste en presentar de un modo serio a alguien o a algo ridículo, como hacía aquel sacristán que de una mujer “pintarrojeada”, super acicalada y super ataviada, vestida con ropas que pretendían ser originales, cuando en realidad parecía un espantapájaros, decía : !parece una madama!.
Una madama en nuestros pueblos era una señora vestida elegantemente.
Ese fijarse, con sus redondos ojos, aparentemente ridículo de la lechuza que anidaba en La Compañía, lo cambiamos por esos ojos escrutadores de Unamuno y habremos hecho humor, como cuando a este señor lo caricaturizaron de lechuza, pero con su sentimiento y resentimiento trágico de la vida dijo: "Eso que se llama por ahí humorismo, el legítimo ni ha prendido en España apenas, ni es fácil que en ella prenda".

jueves, 17 de septiembre de 2026

Las golondrinas




Cuando iba a visitar o a vacunar algún animal doméstico por el Somontano, me fijaba  en las golondrinas, que anidaban en los cubiertos, debajo de los maderos y allí, cuando criaban, uno  podía ver y oír a las crías, que al recibir de sus padres el alimento, piaban y sacaban sus cabezas de los nidos, abriendo sus fauces para recibirlo. Es la golondrina un ave elegante que en el Otoño se marcha al Sur, pasando al Africa del Norte y al llegar la primavera, alegraba los corazones de los habitantes del Somontano, que la amaban y no las perseguían ni deshacían sus nidos. Las respetaban, ya que de niños les habían contado que cuando Cristo estaba colgado en la Cruz, ellas revoloteaban a su alrededor y le quitaban la corona de espinas, que cruelmente se clavaban en su cabeza, amargando más los ya pesados dolores, que había sufrido y estaba todavía sufriendo.
Por eso se originó el refrán que dice: ”el que mata una golondrina, mata a su madre”.Al oír sus cantos, se sentían los somontaneses  inclinados a la paz e imitaban dicho canto, diciendo: ”mosquito comí, comí, mosquito comí, comí, a otro que no a mi”, dando el sonido a estas palabras igual al  del canto de las bellas golondrinas.
Me contaba una mujer joven del Somontano que estuvieron en la cuadra de su casa, haciendo obras para transformarla en un hermoso y amplio salón de estar y se encontraron que en los nidos había “crietas de golondrina”.Estuvieron a punto de interrumpir las obras hasta el Otoño, pero al fin cogieron dichas pequeñas golondrinas y, con cuidado las depositaron en otros nidos, que se hallaban cerca de los de la cuadra. Triunfaron porque criaron muy bien aquellas golondrinas a las pequeñas, que les habían echado los dueños del salón.
Todos los años las esperan para verlas felices, cazando insectos, haciendo sus nidos de barro y lanzando al aire sus bellos sonidos, para alegrarse por haber  creado nuevas generaciones de su especie.
Este verano he observado más de lo que acostumbro, la emigración de las aves pertenecientes al género Hirudo, del que forman parte las golondrinas. Me habían dicho que el veinticinco de Agosto se marchaban de nuestra tierra, las “falcetas”, ”falciños” o vencejos y me sorprendió que marcharan en tal fecha, pero, cada año compruebo que se van volando con sus poderosas alas. En cuanto a la golondrinas clásicas, que anidan en Siétamo, se solían por ir el quince de Septiembre, todavía en verano, pero yo el día once ya no la ví; sin embargo mi afición a unas aves tan románticas y útiles por su eliminación de insectos como mosquitos, me hizo observar el cielo y hasta el día catorce seguí viendo pequeños grupos de ellas. Desde ese día ya no ví más, pero el día veintitrés de Septiembre, ya en el Otoño, a la hora del mediodía, pude observar un grupo de ellas, detrás de mi casa; se posaban en los cables de la luz unas cuantas, en tanto las otras volaban y giraban por el aire cazando insectos, luego se posaban y eran las otras las que se lanzaban a buscar su alimento.
Estas golondrinas pertenecen a la especie clásica que viene a Siétamo desde no se sabe cuantos años. Tienen el pecho blanco y el dorso azul oscuro totalmente, al contrario que otra especie muy parecida a ella, que lleva la parte posterior del dorso de color blanco. Hay quien no distingue ambas especies, pues son casi ta iguales y se bañan en las balsas y piscinas en pleno vuelo. Yo había visto a estas golondrinas que vienen a Siétamo, desde hace pocos años, en Monflorite, concretamente, haciendo sus nidos de barro, en los edificios, casi completamente cerrados, excepto un agujero que les sirve de entrada y salida en su nido. Ahora, en la calle alta de Siétamo,están sus nidos , unos al lado de otros, cuando antes para ver nidos de golondrinas, digo de las clásicas, había que mirarlos en el interior de los edificios, casas, cubiertos, etcétera, abiertos por completo por su parte superior y que nadie tocaba, porque tenían a las golondrinas como unas aves sagradas, que le quitaron a Jesús su corona de espinas. Por eso se originó un refrán, que dice así: ”El que mata una golondrina, mata a su madre”. Y es que al oir sus cantos, se siente uno inclinado a la paz. Este canto que también la gente interpreta, también cantando, poco más o menos, con estas palabras: ”Mosquito comí, a otro que no a mí” Hay personas  que tienen un gran oído e imitan, dando sonidos a estas palabras, el canto de las bellas golondrina. Aquellas que aparecieron por detrás de casa, posándose en los cables eléctricos por espacio de unas dos horas, ¿de dónde vendrían y a dónde irían?. No lo sé,  pero han dejado en mí su recuerdo y el de todo el género Hirudo. Las esperaré, para verlas felices, cazando insectos, haciendo sus nidos, en los que crían nuevas generaciones de su especie y aquí , en nuestros cubiertos o debajo de nuestros aleros, dejan de recuerdo sus nidos de barro.
Esperando que lleguen, observaré a los estorninos, que se posan en los mismos cables en que se posaban las golondrinas, aunque de vez en cuando se ven masas de ellos, que vuelan, unas veces con palomas, otras con cuervos y solos cuando van a los olivares o a dormir a las altas arboledas.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Banderillas




Yo no podré  olvidar nunca la Torre de Casaus, hoy toda ella convertida en el Barrio de San Jorge, a cuya ermita subían el día en que se celebraba su conmemoración, casi todos los oscenses. Pasaban unos por delante de la Torre, junto a su tapia, por la carretera de Zaragoza y otros por detrás, por el camino, que todavía se conserva, que cruzaba por la vía del tren, yendo después  por el Campo de Deportes y por último se pasaba por el lugar donde hoy se encuentra el moderno edificio del Baloncesto, para llegar por fin, al Cerro del Santo. Entre ambos caminos, se situaba la Torre. A nosotros los niños, en la era, mirando al Norte nos devolvía su mirada el Pico de Gratal; al Este se veía Huesca, que ha invadido después toda la Torre, sin olvidarse de la era; por el Sur en el edificio donde estaban las viviendas de mis tíos José -María y Luisa, acompañados por la casa de Laureano Ciprés, de su esposa Amanda y de sus hijos. Colocábamos unas sillas para que en ellas se sentaran las chicas, hermanas, primas y amigas nuestras, para que  presidieran  las corridas de toros que íbamos a celebrar y al oeste, nos presidía  realmente y nos bendecía durante toda la corrida, desde su elevada y próxima ermita, nuestro patrono San Jorge.

 La corrida era un juego de niños, sentándose las niñas en la presidencia, en tanto que los niños organizábamos la corrida. Para ello nos hacíamos matadores con nuestras gorras y espadas, otros se convertían en banderilleros, que tenían que clavar las banderillas encima de las espaldas del carrico  que hacía de toro empujado por un niño, ayudado por otros. Uno de nosotros, cogía las manillas del pequeño carrico, considerándolo como un toro; empujábamos acometiendo al que hacía de torero, que se esmeraba en dar pases artísticos. El hoy difunto, Pablo Ciprés, primo hermano de Gil Fernando  era el que mejor ponía las banderillas, de tal modo que en cierta ocasión, al ver al dicho Pablo tan torero, se asustaron y en lugar de hacer fuerzas para dominar al carro que hacía de toro, se echaron sobre él y a mí, el carrico, se me cayó  al suelo. San Jorge nos libró de que nos hiciéramos daño, dándole al mismo tiempo el premio al banderillero Pablo Ciprés, al convertir a su hijo, Pablito, en un notable banderillero oscense.

martes, 15 de septiembre de 2026

JUAN BACHOCAS, ALIAS CORAZON SECO


Añón de Moncayo.


Juan Bachocas "no en teneba d'enemigos", cosa rara en estos tiempos y en todo tiempo y lugar. Las cosas raras no lo son tanto, pues cada día que pasa, ocurren rarezas sin cuento. Entre los ancianos del pueblo, era famoso, pero yo nunca me enteré de la vida y aventuras de este hombre y decidí saber y transmitir algo de la misma. Al paso que vamos, me parece que lo normal será  lo anormal y se dará  raramente aquello que siempre fue rutina y cotidianeidad o ¿ es que las bachocas o vainas de las judías, habas y garbanzos, no constituyen la rutinaria repetición diaria de ser comidas por nuestros campesinos?. He tratado de analizar las causas por las que Chuan Bachocas no tenía enemigos. Al principio pensé que sería un filántropo, que amaba al hombre por el hombre mismo o tal vez un buen cristiano que amaba a su prójimo por amor de Dios. Me intrigaba este enigma, más que aquella extraña palabra que te falta para dar fin, con éxito, a un crucigrama. Subí al coche y me dirigí a la Villa de Almudévar, donde se había desenvuelto una vida tan hermosa y tan olvidada, con el fin de preguntar a las gentes sobre el héroe que me preocupaba. Preguntando, preguntando no saqué ninguna conclusión, porque todos ponían cara de extrañeza. Debía ser porque nadie había dado importancia a una vida que consideraban vulgar. Yo también debí parecerles un excéntrico y me marché, sin dar explicaciones, por donde había venido. Pero mi cabeza seguía dando vueltas al asunto y me decía: todos nacemos con agresividad, que puede llegar a ser dominada o desarrollarse hasta términos "nucleares". Si Juan Bachocas dominó tal agresividad, supongo que en tanto lo conseguía, daría a alguien oportunidad para que por lo menos le tuviera ojeriza; es fácil que tuviese algún pequeño enemigo aunque no fuese declarado. Hay quien ofrece la paz y le declaran la guerra. Pero Juan Bachocas consiguió vencer la violencia y ganar la paz, porque comía a diario las bachocas de las habas y de las judías, que poco a poco lo iban convirtiendo en un hombre que descuidaba las riñas con sus vecinos, convirtiéndose en un ser buenazo, llano, ajeno a toda consideración, que crease  violencia.             
Llegué a descubrir que Juan  Bachoca no era agresivo, porque, pensando en las bachocas, me di cuenta de que estaba identificado con el consumo de vainas de unas legumbres, como judías o alubias, habas y garbanzos. Y ese consumo era un factor que creaba en el hombre, la paz. ¿Cómo no iban a repartir la paz aquellas bachocas, que son sencillamente, las vainas de unas alubias ya granadas y maduras, que se conservan  todavía de tal forma, con un tenue verdor?. ¿Cómo iba a tener el corazón seco Juan Bachocas, con esas vainas de judías, que comía y que todavía conservaban “ un tenue verdor”. Aumentan la paz de los que consumen esas bachocas, trozos de cebolla, dientes de ajo,  tomates  maduros y pimientos. Y una copa de vino blanco alegra y da aroma a todo el que todavía consume tal guiso, al que se le añadía el sabor de los “boletos edulis”o con champiñones, que se  echaban en el plato. Desde el Moncayo, cantado en las poesías de mi paisana Doña Ana Abarca de Bolea, tía del Conde de Aranda, se consumen las bachocas por Aragón. Desde Siétamo, en días despejados, se divisa el Moncayo y en todos los pueblos se consumen las bachocas del dicho y contemplado Moncayo. Se consumen varios platos de judías, como las pochas o Bachocas. En Alberite de San Juan, todo el pueblo goza del encanto del Moncayo, que consumen, llenando sus vientres de bachocas, que a veces, les hacen disparar ventosidades, no agresivas, sino pacíficas. En Alcorcón consumen las bachocas, con la vaina húmeda, que conserva todavía el frescor de los huertos, donde se han cultivado. En numerosos pueblos guisan las pochas con codorniz, plato exquisito acompañado por el vino de Aragón. En Lecera de Zaragoza, el día de San Cosme y San Damián, consumen bachocas, cuyas propiedades sanitarias, están confirmadas por esos dos santos médicos. No me cabe el pensamiento de que las bachocas no fueran un buen medicamento, pues se ve que dulcificaban psíquicamente el temperamento de los que lo consumían. El gran escritor aragonés, Don Pedro Arnal Cavero, que fue Director de las Escuelas Públicas Joaquín Costa, en Zaragoza, escribió el Vocabulario del Alto del Alto –Aragonés de Alquezar y pueblos próximos), y otros variados títulos, como el de “Refranes, dichos y mazadas, en el Somontano y montaña oscense”. Nació Don Pedro Arnal Cavero en Belver de Cinca, pero se considera como una gran figura del pueblo de Alquezar. Nació en 1884 y murió en 1962. En su “Vocabulario del Alto Aragón-Aragonés de Alquézar y pueblos próximos”, habla de la palabra esbachocar y de las bachocas. Estas costumbres gastronómicas se conservan también en el Alto Aragón.  Yo tengo interés por Arnal Cavero y he mantenido conversaciones sobre él con su sobrino Fernando Arnal, que estudiaba conmigo Veterinaria en Zaragoza. Luego ejercimos los dos en la provincia de Huesca, siendo ambos Diputados Provinciales.  Tengo que agradecerle, que en cierta  ocasión, me  avisó  de que en Zaragoza trataban de castigarme por un escrito de protesta de los veterinarios interinos. Algunos de éstos, me pidieron que firmase con ellos un escrito de protesta a la Diputación General y así lo hice, pero los crueles y aprovechados que me pidieron mi firma, no firmaron ninguno más de ellos, con lo que me vi amenazado con un traslado a un puesto lejano. Gracias a él y al Director de Sanidad de Huesca, me liberé de tal castigo. No sé si me salvaron las bachocas a través del sobrino inteligente y recto de Don Pedro Arnal Cavero. Me he acordado de Juan Bachocas, pero, ahora, al acabar este artículo, me acuerdo de Mosen Bachocas, recuerdo lejano, pero que sin duda procede de algún párroco aragonés, que era dueño de un temperamento pacífico y agradable. Lamento no acordarme de él, pero pido a algún lector ,que haya oído algo de él, que me lo comunique, que entre los dos resucitaremos una persona aragonesa, que ya ha sido olvidada.

lunes, 14 de septiembre de 2026

Montearagón, monasterio y pantano



He sentido la dicha, al pasar por el Estrecho Quinto de ver como coronaban, con su tejado, la iglesia del Monasterio. He sentido el dolor, ya presentido, de que el pantano colateral a Montearagón, ha parado sus movimientos constructivos. A lo largo de la Historia, ésta nos ofrece hechos bellos y justos y hechos lamentables; entre los primeros está el de que a Sancho Ramírez le viniera la idea de levantar el castillo de Montearagón a una legua de Huesca, lo que logró el año 1089. Entre los hechos lamentables es que a dicho rey, se le ocurriera dar la mezquita de Huesca a su propia obra, a saber al Castillo-Monasterio de Montearagón. Esta donación hizo que el día en que se conquistó Huesca, estallase una disputa entre el Obispo Don Pedro y Simón, primer Abad del Monasterio, tardando veinte días en conseguir la Mezquita para el Obispo, a fin de convertirla en catedral, entregándole al Abad la capellanía de la Azuda. Estuvo muy bien que Sancho Ramírez construyera el Castillo y fue lamentable la lucha entre los obispos y los abades por obtener beneficios y poder.
No siempre discreparon ambos poderes, pues dice Don Antonio Durán, citando un documento del siglo XII, lo siguiente: “Sería gracias a los buenos oficios del Rey, que el Obispo Esteban y el Abad Berenguer concordaron solucionar la colisión de derechos eclesiásticos en los nuevos riegos del Guatizalema y del Alcanadre”.
Es bonito repasar la Historia de Huesca  y ver como Montearagón, en una época medieval, con el fin de repoblar las cuencas de los ríos Guatizalema y Alcandre, ponían en riego las tierras de Burjamán,de Presidena, Cachicorba y de Juvierre, que tomaron el agua de la Almunia de la Reina. Resulta más feo contemplar como en la parte alta de estos ríos, por ejemplo en La Almunia del Romeral, que hoy está debajo del pantano de Vadiello, no se prosperó en mejorar los riegos de los árabes.
En 1918 se inauguró el pantano de Belsué, precursor del que ahora se pretende hacer en Montearagón, en el río Flumen. Cuando lo estaban construyendo ya profetizaba Mairal de Belsué, labrador, el escape de sus aguas, gritando a sus trabajadores, que lo conocían, que se parasen porque se hundiría su obra. Es fácil pensar que lo mismo pudiera suceder en el pantano de Montearagón y algo han encontrado, que les lleva a robustecer los cimientos y la presa y , además, están escarmentados por lo que está sucediendo en el pantano de Calcón, que también , al parecer pierde agua( ¿será verdad?.
Algo ha tenido que ver Montraragón, en fechas anteriores a la de la construcción de dichos pantanos con los riegos, como dice Don Antonio Durán en la anterior frase, que he citado sobre el concordato entre el Obispo Estaban y el Abad Berenguer, sobre los riegos del Guatizalema y del Alcanadre. “¿Qué  otros poderes han tenido que ver en los riegos de Aragón, quienes han influido en los riegos de Zaragoza y de la pobre Huesca, y como se ha procedido a hacer  lo contrario de lo propuesto en el proyecto de Vadiello?. Son preguntas importantes porque para que una ciudad sea importante, ha de tener agua abundante para su consumo, para su industria, para el turismo y para el riego de la tierra, pero no sólo para la capital, sino para las zonas, cuanto más amplias mejor, que la rodean. Debía de haber riego desde Ayerbe  hasta Almudévar, desde Apiés hasta Sesa y desde Arguis hasta Tardienta, para formar la gran zona de la capital de Huesca. Zaragoza se aprovecha desde el Ebro y su Canal Imperial, de los ríos Aragón y Gallego de Huesca y otros ríos de su provincia, hasta el punto de que algún bromista,  la llama “Zaragón”.En cambio a Huesca que está bajo Montearagón, la llaman “Huesqueta”.
Vadiello se promocionó en 1911 y se hizo un proyecto de riegos de toda su zona de influencia, paro se inauguró en 1973, que ya no podía suministrarse, en ocasiones a su población y se rompieron los proyectos de 1911. Resolvieron el problema temporalmente, pero se quebró el progreso en el Somontano oscense hasta Angüés, con el pequeño pantano de Calcón, que,  para colmo de males, dicen que se va.
Ahora se estaba construyendo el pantano de Montearagón, pero se  pararon sus obras; ¿por qué? , por falta de dineros o por el peligro de que fallasen sus estructuras.
Hemos visto como Montearagón se arreglaba con el Obispo de Huesca y coincidían en los riegos del Gautizalema. Después se ha roto la capacidad creativa de los gobernantes civiles para la zona de Huesca y veremos, si en adelante Siétamo, como cabeza del Arciprestazgo de Montearagón, consigue verse regado.
El 24 de Julio de 1996, dice el Diario del Altoaragón que los “municipios del Pirineo constituyen una asociación para defender sus derechos”. ”Se trata de reivindicar una política específica de Montaña, desde el Pirineo Aragonés, con el apoyo de todas las fuerzas políticas”, para conseguir participar de algún modo de los beneficios que producen sus aguas, en el resto de Aragón. Si los pueblos productores de agua, que casi no pueden regar, se unen para exigir derechos, Huesca y su comarca no aprovecharán los ríos que pasan por su zona, como el Gallego, el Flumen,el Guatizalema y el Alcandre, ni los pantanos ya creados, como Vadiello o los recientemente construidos, como el de Montearagón. Aragón baja del Pirineo y sus aguas de no aprovecharse en sus tierras, se escaparán a otras o al mar, por tanto hay que aprovecharlas. Si porque por la Montaña se ha de abrir el paso desde Europa hasta Africa, y los montañeses verán enriquecidos los Pirineos, con el tráfico desde Europa a España, para abonar los campos y de los alimentos de dicho campos, que se exportarán a Europa. Así lo soñó el aragonés Joaquín Costa.
Cuando veía reponer tejados en la iglesia de Montearagón, me preguntaba si se acabaría también su pantano. No sabe el pueblo lo que pasa con las filtraciones de agua que hacen que se pierda, pero un señor  del pueblo de Fornillos, proclama que el agua de la fuente que mana debajo del pueblo, nunca la acoge el fondo del pantano, porque mientras está bajando, se va filtrando.
Ya se ha colocado el tejado en la iglesia de Montearagón y uno se pregunta ¿se terminará el pantano sin fallos?. El Monasterio y el pantano son vecinos, pero no sé, si se han dado beneficios entre ambos, en los presupuestos.

Ahora no podemos seguir el consejo del escritor Manuel Huerta Marín, que dice: ”Descúbrete ante el Monasterio de Monte-Aragón, recinto de abades sapientes, albergue del saber, sede del Consejo de los Grandes y archivo de las crónicas gloriosas y “fazañas”, pero esperemos que Huesca reaccione con un nuevo pensamiento de sus dirigentes, para que Huesca se riegue y sus comarcas, entre otras las del Guatizalema y sus zona, teniendo como tiene acabado su pantano.     

jueves, 10 de septiembre de 2026

Aún nos quedan las ranas


 La Grenota.

No sé que tiene la rana, tan verde tan simpática, que cantando su cu-cú a las orillas del agua, hacía que el caballero con su capa y su sombrero, se descubriera ante ella. También se enfadó la rana, cuando pasó una señora, que iba comiendo “esquerola”; cuando le pidió una hoja, no la quiso dar; la cogió del moño y  la  echó a rodar.La llaman “grenouille” en Frania y en nuestras tierras oscenses la llamamos la “grenota”. En Ayerbe, no hace mucho, jugaban a la “grenota”; era una rana de hierro, de hierro de fundición y la pintaban de verde, dejando abierta su boca por la que echaban distantes, unos discos metálicos, que a fuerza de entrar en ella, le despintaban el rojo de sus fauces y su lengua.Las ancas de nuestras ranas son un plato muy sabroso y prestan su agilidad a los músculos humanos y hay quien dice, por aquello de que  “a veces las ranas se vuelven peces”, son útiles al hombre político, para sus metamorfosis.No conozco de este anfibio propiedades curativas, basadas en sus órganos, ni glándulas endocrinas, pero es notorio a las gentes que influye  en la curación de golpes, roces y heridas, que se producen los niños. Invocaban a la rana, aquellas viejas de antes, cuando los niños lloraban, aquejados por sus males, con esa copla sencilla que a todos enamoraba: ”Cura, cura, mal de rana, si no te curas hoy, te curarás mañana”. El mal seguía su curso, esperando ese mañana, pero los lloros cesaban como por arte de magia.¡”Siña” Concha, ”siña” Concha, cuantas veces me cantaste esta coplilla, que reza: ”cura, cura, mal de rana!. Ha llegado ese mañana, un mañana muy lejano y aún me acuerdo de tu canto, y me sirve de consuelo y me ayuda a curar otras heridas, que no se dan en la piel, sino más bien en el alma.Las pobres ranas se acaban,  las que en las balsas saltaban, las que en el río croaban, amantes de los pobres renacuajos, “los cabezudos del agua”.El sapo canta el cro-cró y la rana su cucú. El sapo, más egoísta, está cantando ese cro, que es como un yo monótono, pero la rana amorosa, siempre está diciendo tú. Cuando llegue la calor, acude al oscurecer, bajo los cielos nocturnos, tachonados por estrellas, a escuchar en el ranero de juncos y de espadañas, el cu-cú, cu-cú de miles de verdes ranas, que es como un himno sencillo, que le canta a la esperanza.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Saber y pensar.




La noche del día veinticinco de Septiembre, viendo la Televisión, salió Stephen Hawking y entre otras muchas cosas de pensamiento profundo, dijo que habría que buscar otro lugar distinto a la Tierra, para que los hombres pudieran habitarlo. Tenía razón porque en este mundo se está masificando la población, como vemos por ejemplo, con el pueblo chino, que se extiende por el mundo y parece ser que resultará difícil que la vida de los hombres sea justa y pacífica. Eso ya lo tenía bien pensado mucha gente, como mi amigo Carlos Torres, que va también en silla de ruedas e igual que Hawking tiene el cuerpo lento,  pero la cabeza rápida y con rapidez pensó que allá arriba o allá abajo o donde quiera que estuviese el hombre, volvería a reproducirse y a masificarse otra vez. ¿Por qué el hombre, que no ha de vivir mas que un pequeño espacio de tiempo a nivel  individual, se preocupa tanto de la Humanidad en su conjunto y de la conservación de su especie ?. Si nuestra vida es tan corta, que el porvenir de toda la Humanidad futura, no parece ser que nos afectará, tiene que existir al menos una solidaridad entre todos los hombres. ¿De qué  naturaleza?, ese es un tema para pensar. Yo pensé en el Diluvio Universal, porque de la misma forma que Hawking, se daba cuenta de que el hombre tiene que cambiar de planeta o de lugar para seguir su existencia, el Señor, creador del hombre, pensó en acabar con su especie, porque no se portaban bien. Dios perdía la paciencia de aguantar el mal comportamiento de los hombres a los que había creado libres para que eligieran entre el Bien y el Mal. Y pensó en el Diluvio Universal, pero su gran bondad se dio cuenta de que había hombres buenos, como Noé y por salvarlo a  él y a su familia, le sugirió el Arca. Sobre ella se salvó, pero en tiempo posterior, se volvió a masificar la población y esta volvió a comportarse contra las normas de comportamiento divinas, pues en el Génesis, pone que “bendijo Dios a Noé y a sus hijos y les dijo: ”Procread y multiplicaros y llenad la tierra”.Se volvió a masificar la población humana sobre la tierra y decidieron sus miembros levantar la Torre de Babel, para evitar ahogarse con otro diluvio.Y el Señor, según la Sagrada Biblia, exclamó:”He aquí que forman un solo pueblo y tienen todos una misma lengua…Ea, bajemos y confundamos allí su lengua, a fin de que nadie entienda el habla de su compañero” y cesaron de construir la ciudad”.”Sem tenía cien años  cuando engendró a Arpaksad, dos años después del diluvio. Y vivió Sem después de haber engendrado a Arpaksad, quinientos años”. Un estilo bíblico parecido debe tener Hawking, pues intentó que sus días durasen cuarenta y ocho horas y quería ir a descansar cada dos días“.Hawking dijo que a él no le importaba llevar unos cuarenta años soportando la enfermedad y Carlos Torres, el oscense, sentado en su silla de ruedas afirmaba, como buen estudiante de Matemáticas, que era más importante pensar que saber. En España se sabe lo que pasó con el diluvio y con la Torre de Babel, pero no se ha pensado que la multiplicación de lenguas, todas al mismo nivel, podrían acabar con España, como acabaron con la Torre de Babel. Sabemos que en el mundo se dio el diluvio, pero ha vuelto otro de abundante dinero, que todos los hombres deseamos y buscamos Los grandes constructores y los bancos se  preguntaron : ¿Cuánto gana un trabajador en toda su vida?.Para algunos calcularon que cincuenta millones de pesetas, para otros setenta y los constructores se los pedían a los que necesitaban piso y los bancos se las dejaban en su ciento por ciento y a veces más. Sabían la máxima cantidad de dinero que podrían obtener pero no pensaron que después subirían los intereses y se arruinarían los que habían obtenido tales créditos y algunos bancos también las iban a pasar mal. Hawking por eso, entre otros motivos dice que es necesario buscar otro planeta para que la Humanidad viva en paz y Carlos Torres, autor de un magnífico libro de Matemáticas, dice que no le importa sacar dinero de él, que lo que quiere es que lo estudien los sabios, para buscar un mejor futuro para la Humanidad.

martes, 8 de septiembre de 2026

RELOJ





Le dedico este escrito al maestro de escuela, que en mi pueblo natal, me enseñó las primeras letras. Yo vivía feliz en mi pueblo, desconocedor de toda malicia. Un día, para mí, un día, no un día determinado del calendario, mi padre me cogió del brazo y me llevó a la escuela. Ese día, que para mí, era como todos, limitado por el alba y el ocaso, resulta que era la fecha, que el calendario señalaba como comienzo del curso escolar. Entonces me enteré de que el calendario era un tirano y no un cartón, en el que San Antonio sonreía a un niño gordito, y donde habían pegado un taco de hojas numeradas. Después de percatarme de esta servidumbre, empecé a notar la del reloj, que desde la torre de la vecina iglesia, me marcaba, cada día, la hora de entrar en la escuela. En ella, me enteré de que cada día tenía uno más y uno menos, en una palabra que los días estaban contados, porque el taco del calendario estaba numerado; cada día se arrojaba un papel al hogar, ardiendo presuroso y se iba tornando el taco más flaco con el paso de los días, como la abuela Juana se secaba con el paso de los años. Y volviendo al calendario, me incorporé al fin, resignado a su tiranía, llegando a colaborar en su dictadura, arrancando yo mismo las hojas y empecé a sentir curiosidad por el otro tirano que me marcaba la hora de entrar en la escuela: el reloj de la torre. Me hice amigo del sacristán, que me subía a la caseta de la maquinaria y allí  en lo alto de la torre, veía el engranaje de las ruedas, escuchaba el tic-tac sonoro y los golpes del martillo en la campana María y me admiraba que la campana se llamase así y de que una de las ruedas se llamase Catalina, como la luna y como una vecina. Me preguntaba como se movía aquel mecanismo y el sacristán me decía que las pesas, con su peso, hacían aquel milagro. El maestro en la escuela nos había explicado que no hay reloj sin relojero ni mundo sin Creador y yo amaba aquel mundo y trataba de relacionar el calendario con los días, las pesas con el peso de los años que hacían ir hacia atrás a los hombres y en cambio el peso de las pesas hacía caminar el reloj hacia adelante. Se mezclaba en mi imaginación la rueda Catalina con la Sra. María y esta con la campana María, el peso de los años de la abuela Juana con el peso de las pesas del reloj, el toque de las doce del mediodía con el paso de ese peso de las pesas del reloj y ese  toque de las doce del mediodía hacía brotar en las gentes sencillas,  el rezo del Ave-María y hacía recordar la mecánica del reloj dirigida por el relojero y el mecanismo del mundo por el Creador. Yo contaba estas cosas al maestro y él sonreía complacido y contribuía con sus palabras a hacerme ver el mundo por su lado amable y placentero.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Los pueblos se acaban



La vida de los pueblos se va acabando poco a poco, porque en el Ayuntamiento de Siétamo quedan en el núcleo de Arbaniés muy pocos habitantes, ya ancianos y muchos se han muerto, como la señora Carmen, dueña de una hermosa casa con unas rejas de forja artística. Le dio al pueblo un céntrico y hermoso lugar para construir una piscina. En Castejón de Arbaniés, que prácticamente se está acabando, pero a pesar de su terminación, van acudiendo castejonenses, a la vieja Escuela, que convirtieron en un hermoso salón, donde acuden a conversar algunos antiguos habitantes, que se marcharon a Huesca y no pueden olvidar su hermoso pueblo, Castejón, desde el que se contempla la Sierra de Guara. Allí va con mucha frecuencia la que fue buena Alcaldesa de Siétamo, Marina Viñuales. Hacia el Este de Siétamo se alza el noble pueblo de Liesa, que en siete pórticos de siete casas, se exhiben siete escudos infanzones. Dentro de una iglesia, en la que se ven hermosas pinturas, tal vez románicas y saliendo hacia Ibieca, se pasa por debajo de la Ermita de Santa María, de donde se llevaron un cuadro románico, que representaba el juico y martirio de San Vicente, a Huesca capital. He conocido en Liesa a muchos, entonces ancianos, que se fueron a otro mundo y hoy, cuando llegas al pueblo, ya no tienes con quien recordar tiempos pasados. En Siétamo, con el Castillo-Palacio desaparecido, se hicieron numerosos chalets de los que unos están poblados, pero muchos vacíos de vecinos. Son dos las partes de su población, una la antigua y otra la más moderna, que compraron sus numerosos chalets y a ellos van a dormir muchos y otros acuden a comer o a cenar y a llevar sus hijos a la Escuela. La población clásica, va como la de Arbaniés, Castejón y Liesa, desapareciendo poco a poco, en tanto la población nueva, una parte de ella, sigue viviendo en Siétamo con constancia, en tanto otra parte va desapareciendo, en algunos casos vendiendo sus recién compradas viviendas. La gente antigua se trata, conserva la amistad, pero a pesar de sus costumbres, tiene cerradas las puertas de sus casas, que antes siempre mantenían abiertas, y han hecho desaparecer las gateras, por las que entraban y salían los gatos. Los nuevos habitantes, en su mayoría, han hecho amistad con los clásicos moradores de Siétamo, en tanto bastantes no se comunican ni con los viejos ni con los nuevos. Les parece que están poblando un pueblo dormitorio. Ya van quedando menos labradores y ganaderos, que sienten que los nuevos digan que sus animales ensucian y hacen que huela mal el ambiente. Yo,  en esta tarde lluviosa y oscura, he acudido a ver a la señora Joaquina de Bruis, de apellidos Larraz y Latre. He venido a verla porque se ha caído y se ha roto un brazo. Al entrar en el patio de casa, he encontrado un gato que quería salir de casa, pero no podía por carecer de gatera para hacerlo. Los gatos necesitan entrar y salir, pero sin gatera ven su vida entristecida. He subido a la sala, donde se nota un agradable calor, producido por un hogar en el que arden tizones de carrasca, como ardían en esos hogares, ya hace siglos. Pero alrededor del hogar, que con el fuego de la leña, reparte el calor y en su alrededor, estaban mujeres y hombres con apellidos de toda la vida, a saber, Borruel Caborbaya, Lobateras Arnillas, Carmen de Gaspar y yo con el apellido Almudévar Zamora. Los viejos pobladores de Siétamo nos necesitamos los unos a los otros  y Joaquina es la mujer de Siétamo más ligada con la amistad de todos los habitantes, los antiguos y los nuevos. Es una mujer que ha trabajado toda su vida, unas veces conduciendo la “tocina” a Castejón a cubrirla con el verraco, que allí mantenían, otras veces trabajaba en el Molino Viejo, cogiendo verduras y frutas. También recogía dulces, litones, fajos de leña por el monte, cuidaba las gallinas y los pollos, que todavía conserva y cuando iba a la playa, se traía pichones blancos, que en dicha playa le regalaban los guardias municipales. Joquina ha sido aficionada a la literatura del pueblo, pues sabe un romance compuesto por su padre, de los bueyes que llevaban a “apajentar” por cerca del río. También se acuerda de las letras de numerosas jotas que cantaba su padre. Es pariente del cantor humorístico Carlos Latre, que en Barcelona cultiva lo que Joaquina ha cultivado toda su vida. El padre de Joaquina compuso y cantaba este romance: ”El oficio de boyero es un oficio muy chulo/ toda la semana labra y el domingo, lo primero./ Lo primero es ir a misa, lo segundo es almorzar/lo tercero es el pensar, dónde hay que ir a hacer mal./ allí en las huertas del Piojo, hay un alto panizar. / ¡Entra negro y entra blanco!, porque allí,  os podréis hartar./Nos sacamos la baraja, nos ponemos a jugar./Mora se jugaba un duro, Labarta sólo un real,/ Moreta el pan de la alforja, por no llevar capital. Ahora en que los pueblos van cayendo poco a poco, se podría volver a cantar la misma jota, con la que se quejaban, después de la Guerra Civil: ”Siétamo ya no es Siétamo/Siétamo de mucha fama,/ un labador sin cubierta/ y una torre sin campanas”.

domingo, 6 de septiembre de 2026

OLIVITO Y OLA



Hay personas, unas aragonesas y otras procedentes de esta zona aragonesa, que se apellidan Olivito. Todos queremos saber de donde venimos y a donde iremos a parar o a vivir eternamente. Yo soy nacido en Siétamo y siempre ( mi pequeño siempre) he conocido los campos que en otros tiempos formaban parte del desaparecido  pueblo de Olivito. Y yo observaba que en un campo, que se encuentra debajo del principio de la carretera, que baja desde Siétamo hasta Caspe, pasando por Alcalá del Obispo, Argavieso y Novales, donde se une con la carretera Huesca a Sariñena, se encontraban trozos de  mosaico, y partes de objetos de barro, destinados a utilizar en las casas de aquel entonces por las familias. En dos veces, encontramos con mi vecino y amigo Carmelo Puyuelo, ya difunto, las dos piezas de piedra, de forma redonda, de un molino de mano, que en tiempos primitivos, usaban para moler cereales, para hacerse el pan con que se mantendrían. También molieron bellotas, pero no creo que con este molino tan pequeño, se pudieran triturar. En ese campo, me parece, que  estuvo asentado el pueblo o más bien aldea de Olivito, porque está al lado  del camino o más bien cabañera, por su anchura, que baja desde Siétamo hasta el Barranco de La Ripa, para subir después a la meseta del Saso, que por el Este limita con Ola, con el Monte de Monflorite y con el monte de Tierz. Quedaba Olivito encima del Barranco, como se conoce ahora a este río poco caudaloso, que tiene otros dos nombres, uno de los cuales es río Botella. Viene de Bandaliés, cruza la Carretera General N-240, donde acababa el monte del pueblo, también desaparecido, de Quinto, baja después por el hoy monte de Siétamo,  antes de Olivito, para pasar por Ola, donde se ven dos cauces, porque en el siglo XVIII,  se desvió el barranco debido a unas enormes tormentas. Por la cabañera o camino que va de Siétamo al Saso, se ha levantado y se contemplaba, hasta hace unos seis o siete años, en el límite entre dicho camino y el solar,  un poco más elevado de Olivito,  una pared pétrea, muy bien levantada,  pero que al recibir un vecino la finca de Olivito por la Concentración Parcelaria, optó por derribarla. Era una buena tierra, llana y encima de ella todavía queda un pequeño tozal, poblado de carrascas, donde yo creo que estuvo situado Olivito. Con el arado redujo el pretendido solar, pero todavía se puede, sobre él, reflexionar de la larga historia de tan pequeño pueblo. Cuando se llega por la cabañera al fin, entonces de la pared de la finca, al lado del Barranco, he bebido varias veces agua en un manantial, que surgiendo de la pared, desaguaba en el Barranco. Aquella fuente no era fija, como tampoco el curso del Barranco,  que unas veces se desbordaba y otras en cambio se secaba. Mirando desde el valle, al Norte, se contempla el Monasterio-Castillo de Montearagón, cuyas campanas, cuando las hacían sonar, se escuchaba su sonido desde Olivito.Al Sur se encuentra Ola, al Este unos prolongados y elevados tozales, que acogen, al otro lado,   a Siétamo y al río Guatizalema y por el Oeste se eleva un Saso, del que Olivito tenía su parte. El cauce del Barranco es un tanto profundo y de sus orillas se desprende de vez en cuando algún trozo de tierra arcillosa. Se nota que no hace muchos años el cauce del agua era más elevado. Y esta visión me la confirmó mi padre, diciéndome que esto ocurrió,  cuando en Ola se hizo en dos el cauce del Barranco, por una enorme tormenta que excavó mucha tierra. Antes regaban cuando bajaba agua, pero desde que ocurrió la enorme tronada, se ha hecho difícil elevar el agua hasta los campos,  para regar. En la Historia de Aragón de Ubieto Arteta dice de OLIVITO, que es un despoblado cerca de Siétamo. Fue Lugar en 1495, perteneciente a la Sobrecullida de Huesca. ”En 1646 de encontraba en la Vereda de Huesca. En Marzo de 1099 Pedro I de Aragón dio al Monasterio de Mortearagón la iglesia de “Olevito. El 22 de febrero de 1389 era de Miguel de Gurrea”. “Fue fuego (1543); 1 fuego (1609); 1 fuego ( 1646). Después despoblado”. Se sabe que Ola estaba poblada por moros, que fueron expulsados por el año 1613. Se supone que lo mismo debió ocurrir en Olivito, donde al expulsar a los moriscos en aproximadamente los mismos años que en Ola. Estos  datos los da Ubieto  Arteta diciendo que en 1609, sólo existía en Olivito un fuego. Pero fue por aquellas fechas con ligeras diferencias, cuando fueron expulsados los moriscos de Ola. ¿Se fueron marchando de Olivito sus habitantes antes de dicho año de 1613?, o es que ya Olivito estaba casi despoblado. Encima de la vía romana, que de Huesca iba a Siétamo, se encontraba una casa de campo, en el antiguo término de Olivito y ahora en la partida del monte de Siétamo, también llamada Olivito. Se encuentra cerca del miliar sexto, antes de llegar al séptimo, que coincidía con Siétamo, cuyo nombre deriva del latín Septimus. Era de la familia de Emiliano Boira y su dueño, al acabar la Guerra Civil, vivió en Madrid, desde donde venía por Siétamo,  cada año. Cuando murió venía su elegante esposa. Fue destruida dicha casa y todavía se encuentra sus ruinas en la finca,  que compró Sebatián Grasa, que bajó de Salinas de Jaca, el antiguo, a vivir en Sietamo. Es difícil dilucidar si Olivito estaba al Sur de Siétamo, al lado del Barranco y con una fuente, como yo creo y como dice Ubieto Arteta, al lado de una vereda.  Yo creo que Olivito estaría mejor con su barranco,  con el que regaría y con su fuente, además muy cerca del pueblo de Ola, que parece ser que algo tienen que ver entre sí, la raíz de Ola y la de Olivito. En el Pirineo por el río Gallego, se encuentra Oliván, cuyo nombre también tiene que ver con los de Ola y Olivito. En la provincia de Huesca se ha hablado el vasco, el latín, lenguas visigóticas y árabe. Entre otras terminaciones de las palabras, se encuentran las de eto-eta, unas veces y en ocasiones se transforma eto en ito; y yo he experimentado en la Sierra de Guara, encima de Siétamo, que al Fragineto lo llaman también Fraxinito. Se llama antropónimo el nombre de una persona al cual se  añaden por ejemplo sus apellidos. Esto ocurre con el latín, pero no siempre las raíces de las palabras definen apellidos, por ejemplo Ola es el nombre de pila de Olit, Olite, Oliva, Oliván Y Olivito, que no corresponde a un apellido, sino que en vascón significa herrería. En el Valle de Echo se encuentra un nombre de Olidola, en que –ola en lugar de empezar la palabra, la termina, empezada por –oli, que es el comienzo de Olivito. En vasco se encuentran palabras que empiezan por Ola, como Olabarría y otras que acaban por –ola,  como Esnaola. Con Olivito parecen tener relación los nombres de Olit, Olite, Olive, Oliván. Son muchas las palabras, que en la Provincia de Huesca acaban en –ito  o en –eto, por ejemplo Nocito, Aineto, Cercito, Cheto y Echeto y Fragineto, según unos o Fraixinito,  según otros. Fraxín es una planta, pero yo ignoro los nombres adjudicados a las demás palabras. Tú,  que te llamas Olivito, busca con paciencia y constancia el significado exacto de tu apellido.

El hambre que pasaron en la Guerra Civil, los de Belchite

Belchite (Zaragoza) En la cueva tal vez ibérica, que se encuentra cerca de la Autovía, que viene de Barbastro, cerca ya de la Torre de Caver...