martes, 30 de diciembre de 2014

Cuando veo por las calles de Huesca a Don Antonio Baso…



Me siento sincronizado con sus noventa y tantos años de edad y recuerdo toda la Historia de nuestra capital y provincia y no puedo hacer más, que saludarlo. Así escucho una voz de todo el siglo pasado, a la que no hacemos caso en el siglo XXI y al escucharlo me parece oír numerosas voces, desde la de Don Manuel Camo, hablando entre otros, con mi abuelo materno Ignacio López de Zamora, diputado  provincial, con los monárquicos adheridos a Amadeo de Saboya y los republicanos, abatidos en el año de 1936.
Y me acuerdo de lo que expresaba Antonio Baso en su escrito sobre el periódico oscense Diario de Huesca. Su  primer número lo lanzó al público en día 16 de Noviembre de 1875 y dejó de publicarse en el año de la Guerra Civil de 1936. Escribe Antonio Baso que en el diario justificaba su fundación ante  la necesidad de defender a su querida y POSTERGADA provincia, que estaba huérfana de un periódico diario, que expresara una preocupación por sus intereses generales, como la apertura del ferrocarril que uniría a España y a Francia y los locales, como el riego.
El fundador del Diario de Huesca fue Don Manuel Camo Nogués. Se tiraba el periódico en la imprenta de Pérez, que estaba situada al lado de Farmacia de Llanas, Yo tuve amistad con Marieta Pérez, que hacía sonar el piano de su casa y con la madre de los hermanos Saura, uno creador de películas de cine y de su hermano , que era pintor, se divertían haciendo sonar la música. Por aquellas ventanas,  que por su parte Este, recogían el sonido, que  podían escuchar, no sé si con éxito,  los difuntos de las Claustros de San Pedro. Se trasladó, más tarde  la tarea de redacción y de talleres al Coso Bajo, a una casa que era de Claver, originario de Sieso y pariente de los Almudévar del mismo pueblo.
Cita Antonio Baso a varias personas  que hicieron posible la vida de este periódico ,como Amado Pellicer, Anselmo Gastón de Gotor, a Mur Ventura, José Cajal, Ramón Acín, que acabó su vida llena de dolor para sus hijas. Silvio Kosti fue una figura literaria y López Allué escribió “Coplas y más coplas”, que divertían al pueblo. En el año de 1923 ,escribió: “Por el Diario fue a la cena Añoto, chico formal, periodista con melenas, avanzado en el  pensar, escéptico y humanista, algo pálido de tez, y, aunque está un poco “arguellau”, tiene un “saque singular”.
Ejerció Camo el caciquismo, pero era un defecto de muchos políticos de la época y no se aprovechó de los dineros públicos,  como ha ocurrido, en esta última democracia, que dejaron a España arruinada y a sus autonomías naciones casi independientes. Su esposa Benita Baquer y Ramón,  al morir su esposo en 1911, no heredó ni un céntimo.
El Diario de Huesca, se abrió  en 1875, un año después de la Restauración Borbónica, en que se inauguraron los partidos políticos. He conocido a José María Martínez, que era dueño de la Librería de su nombre y por él me enteré de que habían conservado la colección de escritos del Diario del Alto Aragón, hecho que alaba Don Antonio Banzo, en su escrito sobre el Diario de Huesca. Vicén Do Río, conserva una gran cantidad de escritos de aquellos tiempos, en que se habla de agricultura, de transportes y de industria.
Tras de la fundación del Diario de Huesca, su lectura resultaba escasa,  porque el analfetismo era del ochenta por ciento de la población. Pero “Algunos de los que hicimos posible la vida del Diario, éramos unos  diminutos seres, que éramos nosotros,  en él aprendimos a deletrear,  al fijar nuestra vista sobre los caracteres gruesos de sus encabezamientos de noticias o llamadas de atención anunciantes”. Nos hace ver Antonio Baso la influencia positiva que tuvo el periódico en que el pueblo aprendiera a leer, pero añade que “Sobre todo el periodismo es un instrumento, un vehículo de algo que debe decirse y tiene que ser dicho con la mayor fidelidad y claridad en su comunicación”. Pone el ejemplo que con el teléfono daban los periodistas para comunicar las noticias y escribe que en algunas ocasiones tenían que emplear aquellas galenas, con las que de niños nos comunicábamos.


Fue Manuel Camo portavoz de los intereses republicanos de Emilio Castelar y que murió el citado Camo, en Huesca el año de 1911. El Diario de Huesca, por él fundado no tuvo competencia hasta el año 1919, en que se fundó La Tierra, que era conservador y defendía los intereses de una pobre profesión, a saber la de los agricultores y de los ganaderos.
He dicho,  al principio, que nos veíamos con Don Antonio Baso, por las calles de Huesca ,pero hace tres o cuatro días ,entré el San Pedro el Viejo, a preguntarle a la Licenciada en Historia, Antonia, donde se encontraban los esqueletos de dos Almudévar, cuyas esquelas, están escritas en piedra,  en unos capiteles del Claustro. Estando en la iglesia,  ha entrado Antonio Baso, que no es extraño que entrara en un templo,  que recuerda toda la historia de Huesca, que conoce toda la antigua y la moderna. Y pronto empezó a contarme la historia del Colegio de Santa Rosa y todo lo que pasó en Huesca, para la República y la Guerra Civil. Con esa maravillosa edad de más de noventa años, su cerebro le funciona con una facilidad maravillosa y me explicó lo que pasaba en los años de 1930. Al preguntarle sobre el Colegio y Convento de Santa Rosa, me llenó la cabeza de historias sobre su pasado. ¡Cómo no se ha de acordar!, si su tío Don Antonio Baso Simelio, celebró en su iglesia , las Bodas de Oro Sacerdotales, puesto que  en el año de 1904,celebró además de su sacerdocio, su primera Misa. Igualmente,  con algunos niños de Huesca, aprendió las primeras letras en el parvulario de su colegio.
El Colegio de Santa Rosa, fue anteriormente un Beaterio de monjas dominicas, en que se instalaron las compañeras de mi tía la Madre Berride. El edificio se lo compró a las monjas el sacerdote de Santolaria, que fue tío carnal de mi abuelo Ignacio López de Zamora Blasco. Más tarde se instaló en él una enseñanza gratuita, como también existió en dicho Colegio una Escuela Normal de Maestras, donde, como me dijo Antoni Baso, estuvo estudiando una tía mía, Felisa Casaus Simelio, que era prima hermana de un antepasado mío por el apellido Casaus. Esta Felisa Casaus marchó luego al Perú de Misionera Seglar y estuvo en la Misión del Perú con la madre Ascensión Mied.
Cuando llegó la Guerra Civil, las monjas de Santa Rosa, le entregaron la familia del Señor Baso, las reliquias que poseían de la Madre Berride. Cuando acabó dicha  Guerra  se las devolvieron a las monjas, pero estas, al marcharse del antiguo Colegio de Santa Rosa, se llevaron los restos de  su fundadora, con los de otra hermana que colaboró en la fundación del citado Colegio. Con los restos humanos enterraron en el nuevo Edificio o Colegio de Santa Rosa, las reliquias, que durante muchos años se veneraron en Huesca.  

Con este sabio Don Antonio Baso, se queda uno enterado incluso de la vida de su familia y te hace incrementar el deseo de verlo con más frecuencia, para que no nos olvidemos, de la historia de Huesca,  como dice el citado Baso en el pasado,  hay que abandonar ese plan de POSTERGACIÓN, con que definían a Huesca.

sábado, 27 de diciembre de 2014

El apellido aragonés, Arnal





Arnal es un apellido aragonés de origen vasco-ibérico; Arnal en aragonés es el nombre que se da a una colmena. En el escudo, de los que se exhibe uno de esos arnales, que llama la atención, en el pueblo de Los Molinos de Sipán, pues se queda uno admirado de contemplar como vuelan esculpidas en piedra muchas abejas,  alrededor de su colmena. Vienen volando de la Sierra de Guara para acarrear el polen de las flores que han estado besándolas,  para fabricar la dulce miel.
Yo tengo unos parientes del Somontano  de Santolaria y de Castejón de Arbaniés, que han tenido escudos como el de Los Molinos de Sipán, porque esos Arnales eran Infanzones, desde hace siglos. Vivieron muchos años en el pueblo de Arbaniés, nombre equivalente al del navarro Arbuniés y luego se fueron a vivir a Castejón de Arbaniés. En este pueblo levantaron una gran casa y desde la dicha casa y en los límites del monte en que se eleva el pueblo de Castejón, se contempla toda la Sierra de Guara, con pueblos en sus laderas, como Santolaria, Arbaniés,  Coscullano, Sipán, etc. etc. Por la base del monte pasaba el río Guatizalema.  Hizo don Manuel Arnal, subir el agua tan profunda a su elevada casa, situada en lo más alto del pueblo de Castejón y colocó entre la corriente del agua del río y el depósito elevado en su corral un aparato llamado ariete hidráulico, que hace unos ochenta años, con la fuerza de la corriente hidráulica del río, sin gastar energía eléctrica ni usando gasolina, hacía llegar el agua al depósito elevado. Parecía aquella elevación del agua un milagro, pues era simplemente la corriente del agua, la energía que impulsaba el agua desde lo profundo hasta la altura.

Cada vez que he contemplado el ariete de Castejón de Arbaniés, que llegó a subir agua desde el río Guatizalema, hasta el depósito de Casa Arnal, entre los cuales habría cerca de doscientos metros de diferencia de nivel. Este ariete hidráulico parece una bomba de agua milagrosa, porque no requiere ningún otro tipo de energía, que sea diferente a la energía  hidráulica, que acompaña el nombre del ariete. Este ariete es de construcción sencilla y es capaz de rendir una energía del 70 por ciento. El agua que baja por el río, al encontrar cerrada la primera válvula, es detenida de golpe, y abre con su golpe de ariete, otra nueva válvula, por la que sube, hasta que las presiones se equilibran. La válvula primera se vuelve a abrir, para volver la lucha comenzada por el ariete, a empezar otra vez. En el depósito receptor del agua,  se encuentra una cámara de aire, en la que, en cada golpe de ariete, toma algún golpe de aire, que mantiene la presión de dicha cámara.
El problema del agua ya era viejo en  Huesca y en los pueblos cercanos  del Somontano, como Castejón, desde el cual se divisa una maravillosa vista de la Sierra de Guara. Arnal de Castejón lo resolvió para su familia, porque sus vecinos no quisieron tomar parte en la solución del problema, pero este río Guatizalema del que se obtenía el agua en muchos pueblos y en la misma ciudad de Huesca, llegaba a tener su caudal de agua medio seco y en su parte baja, seco por completo. Entre tanto la familia Arnal –Santolaria, vivían en su casa, trabajaban y gozaban también,  obedeciendo el mandato de la abejas de su escudo, que les recordaban el uso de la miel.
Pero la vida no ha sido nunca demasiado feliz, porque llegó la Guerra Civil y Don Manuel,  el hermano mayor de los Arnal, marchó a Lérida, donde trajo al mundo numerosos hijos. Su hermano Antonio tuvo que ir a la Guerra de Africa. Las guerras son crueles y en ellas tuvieron que sufrir y morir muchos españoles. Cuando volvió de Africa, Antonio trabajó la tierra de Castejón y más tarde marchó al monte de Corvinos. A los hermanos Carmen y Pepe, fui a visitarlos en el Castillo, al lado de una enorme roca, antes de llegar a Albero Alto. Eran ambos la bondad personificada y allí vivían felices, pero como esa misma vida se nos va acabando a todos los humanos, murieron en Huesca, en su  casa, que poseían en la Plaza de Santa Clara.

A Castejón he subido, desde Siétamo, muchas veces y he visto  Casa Arnal ya  destruida. En cierta ocasión me encontré a un cuñado de mi hermano Luis y hermano de tu querida e inolvidable madre  María  Pilar, residente en Lérida. Le pregunté si amaba su antigua mansión de Castejón de Arbaniés, dotada de agua del río Guatizalema y me dijo, que había llegado a Castejón a llevarse un antiguo armario para reconstruirlo en Lérida, ya que  tenía un recuerdo de su “vieja colmena familiar”. Y a mí, me entraron ganas de entrar en la Parroquia de Castejón a arrodillarme en los reclinatorios de familia Aranal, delante del Altar de la misma familia
Todo pasa en la vida, pero hemos de tomar ejemplo de la familia Arnal, que logró subir el agua desde el río Guatizalema, hasta la pequeña mansión de Castejón de Arbaniés.

¡Qué ejemplo el de la hija Natalia de mi hermano Luis, que en compañía de Juanma, han hecho volver la corriente de la vida, con Teo y con Emma, igual que su abuelo, subió a su casona de Castejón, el agua de la corriente del río Guatizalema!.  

viernes, 26 de diciembre de 2014

Del hidrógeno al alma



La Física intenta dar explicaciones de todo el mundo microscópico y del macroscópico y habiéndome encontrado con un Licenciado en física, hombre sabio y conocedor d toda ciencia, le pregunté:¡oye!, ¿qué explicaciones me das sobre la materia macroscópica y sobre la  microscópica?. Me dejó admirado y absorto al escuchar sus respuestas, que hacía llover sobre mis oídos. Me dijo que los sabios físicos del mundo están intentando, según las medidas experimentales, acelerar las partículas de luz, que alcanzan los 280.000 kilómetros por segundo, por medio de los aceleradores, para que alcancen los 300.000. Yo no comprendía la grandeza de  ese experimento, pero mi amigo me dijo: cuando el hombre sea capaz de tener una tecnología, para que las partículas alcancen los 300.000 kilómetros por segundo, ¿tendrá entonces la comprobación y el conocimiento del origen del Universo?.
Me dijo que no llegaremos a conocer nunca el punto 0 (cero), es decir el tiempo primitivo en que tuvieron lugar las primeras apariciones de galaxias, pero actualmente, conocemos esa inmensidad de energía concentrada en un punto del Universo. Sabemos que están viendo, aquellos que están observando el cielo, la aparición de nuevas galaxias, pero no lo hacen a tiempo real, sino a billones de años de antigüedad. Es como si desde algún lejano Planeta nos estuviesen contemplando a los hombres, pero no nos verían a nosotros, sino a nuestros antepasados y según fuera la distancia a que se encontrara dicho planeta, serían más o menos antiguos esos antepasados.
La base de toda la Creación es la energía, que tiene una interacción con la materia, que es lo que se observa en el mundo real y todas las partículas microscópicas, que se encuentran en el mundo microscópico del Universo. En Canfranc, en el túnel viejo se puso un medidor de neutrinos, procedentes del Universo, para conocer las colisiones de dichas partículas dentro de los aceleradores del túnel. ¿Está todavía o no está?, yo no lo sé, ¿lo saben ustedes?.
En Octubre del año 2004, se ha concedido el Nobel a los americanos Gross, Politzer y Wilcze, “por sus trabajos sobre las fuerzas que unen las partículas en el interior de los núcleos de los atomos. Esta teoría se denomina Fuerza Nuclear Fuerte”.
Yo ignoro si esta si esta teoría se aplica se aplica solamente a los protones y neutrones de la materia, porque además de materia hay antimateria, que es inestable, destruyéndose engendrando energía. Por eso es imposible recoger fuerzas de antimateria.

Yo supongo que también ustedes habrán oído, ya desde niños aquella frase que dice: la Naturaleza no se crea ni se destruye, solamente se trasforma. ¿Cómo se transforma la materia en antimateria?, no lo sé, porque la variedad de vida es enorme, que va desde la materia hasta la antimateria. Nuestro cerebro es material, pero al morir, esa materia ¿se convierte en antimateria…es decir en espíritu?. El cerebro produce ideas, sentimientos, interrogantes sobre el origen y el fin de la humanidad y de toda la Naturaleza en general. ¿Son estos pensamientos hijos exclusivamente de la materia y de la energía o estas fuerzas son regidas por otra superior a ella, es decir por un espíritu superior?. Dios ha organizado la Creación de un modo superior y no creo que quiera destruir aquello que nos ha dado a los hombres, es decir el alma. Yo sigo creyendo que nada se crea en la Naturaleza ni se destruye, sino que solamente se transforma. 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Me escriben dos anónimos del pueblo de Pertusa



Al pueblo de Pertusa, lo colocaron en una profunda península, rodeada por el río Alcanadre, al que  se baja por un camino,  a uno de cuyos lados, se conservan unas tristes murallas. Preside esta pequeña península,   una iglesia,  proyectada, como el Monasterio del Escorial, por el arquitecto Herrera. En aquel lugar, se siente uno entre los Monegros y el Somontano, entre la sequía y el riego del Canal, que hace con sus aguas, reverdecer amplias extensiones de maíz. Porque el Canal de Monegros, ha cambiado el aspecto de aquellas secas tierras.  Desde el fondo del río Alcanadre, que forma una península  abrazando  a Pertusa, se oyen correr sus aguas, que hacen sonar una música primitiva, que canta al templo herreriano, con sus esculturas quietas y tranquilas, que se encuentran rodeadas, por arriba por el cielo, con la elevada y vigilante ermita, desde la que se ven llanuras de inmensos maizales y que hacen pensar que la Virgen, se está mirando al río Alcanadre, con su península que abraza a Pertusa, escucha su corriente y desde la altura, protege a sus hijos de Pertusa. 
Ahora ya no se escuchan los sonidos continuos que marcaba el viejo Molino de Pertusa, pero todavía  andan por el mundo, antiguos hijos de la historia,  que en otros tiempos hizo sonar esos cloc-cloc, de las losas del Molino,  impulsadas por el agua del río Alcanadre.
Existen algunos descendientes de los molineros de Pertusa, pues de ellos, he recibido, las siguientes observaciones, a través del aparato,  que llamamos ordenador: ”Como todos los artículos de Ignacio Almudévar Zamora, me ha encantado, pues además de dar una visión de Huesca, la Hoya, el Somontano durante el siglo XX, también incluye datos históricos de siglos anteriores. Hay otras razones que me han hecho muy agradable este artículo, pues aparecen datos sobre las familias Borruel y Azara, ya que mi abuelo se llamaba Antonio Borruel Azara, nacido en Pertusa. Hay otra circunstancia, estudié en Villaba con JESÚS ALMUDÉVAR ZAMORA, hermano de Ignacio en Siétamo”.
Gracias ANÓNIMO que te has dignado escribir este pasaje, nombrando  a  mí  hermano Jesús. Era éste un caballero amante del pueblo y de un corazón generoso. ¡Gracias,  amigo Anónimo, que espero conocerte con todos tus nombres y apellidos!.
Pero no sólo me escribió esta noticia agradable,  sino que me mandó otro día, la siguiente:”El artículo muy interesante, pues nos muestra la vida en los Molinos de Huesca. Lo que más me ha congratulado es que habla mucho del mismo Molino de Pertusa, debido a que mi abuelo Antonio Borruel Azara, nacido en Pertusa, trabajó o regentó dicho Molino, quizá con mi bisabuelo Jaime Puyol Molinos, todo esto pudo ocurrir hacia 1890. Hacia 1895 Antonio Borruel estuvo regentando el Molino de Sesa. En 1900 regentaba el Molino de Novelles. En 1914 el de Sadaba. En 1918 el de Uncastillo. Si alguien me puede dar noticias, sobre el Molino de Pertusa, estaría muy agradecido. Mi correo es abopamplona gmail,con teléfono 9482545512, en el Molino de piedra”. El amor y el entusiasmo por su antiguo pueblo de Pertusa y por sus apellidos, me han empujado a  conocer a este descendiente de los molineros de Pertusa. Me encuentro ignorante del nombre y de los apellidos del señor Anónimo, amigo de mi hermano Jesús, pero el mismo escribe que su abuelo se llamaba Antonio Borruel  Azara,  que había nacido en Pertusa. Pero el señor anónimo, ya me ha enseñado el nombre de un antepasado suyo, a saber el de Borruel AZARA.
En Linajes de Aragón, pone: ”Pedro , después que mudó el apellido de Azagra por el de Azara, trasladó su residencia al vecino pueblo de Pertusa, donde levantó casal en sus inmediaciones, que debe ser el Casal de Barbuñales, teniendo en cuenta que este pueblo , en la antigüedad fue un barrio de Pertusa, y esto parece confirmarse por no haber noticia en Pertusa de que existiese allí, la familia de Azara”. Pero “cuando empieza a vislumbrarse alguna claridad sobre este asunto es en el siblo XI.
“Azagra es una villa de Navarra, que se supone fundada o conquistada por alguno de los campeones de esta familia”.” Azara es un pueblo situado a dos leguas de Barbastro, que la tradición sostiene que fue fundado por uno de la familia de este nombre, que al conquistarlo  a los moros y poblarlo de cristianos le dio su nombre de Azara”. ¿Sería un hombre nacido en la navarra  Estella, que siendo habitante de Barbastro,  para diferenciarse de su sobrino, se quitó la letra g de su apellido?.  De tal forma quedó convertido el apellido Azagra en Azara, aunque en el mundo todavía existen unos y otros.
El Azagra, que convirtió esta palabra en Azara, se llamaba Pedro y “trasladó, tal vez de Barbastro su residencia al pueblo de Pertusa, y  en sus inmediaciones, levantó el que tal vez sea el casal de Barbuñales, teniendo en cuenta que este pueblo en la antigüedad fue un barrio de Pertusa, y esto parece confirmarse por no haber noticia en Pertusa de que existiese allí la familia Azara”. Ese Pedro completaba su nombre con el apellido Rodríguez de Azara.
A continuación, leo en los Linajes de Aragón que entre los hijos del capitán de caballos, Pedro Rodríguez de Azara, en el reinado de Don Jaime, que conquistó Valencia, conservaron el uso del apellido Azara, y entre ellos, encontramos a Don Emilio  Rodríguez de Azara. Este tomó la vecindad en Pertusa, que se encuentra a una legua de Barbuñales.
Entre otros Azara ,descendientes de Don Emilio , encontramos a otro Don Pedro, casado con Doña Ana de Monguel, también capitán de caballería y premiado por el Rey Alfonso V de Aragón, como noble Infanzón de Barbuñales. En este barrio de Pertusa nació, pero se avecinó en Sieso (Huesca), con propiedades en Pertusa y Peraltilla. En mis viajes a Sieso, al lado de Casa Almudévar, me informaron que se encuentra un huerto, en el que se asentaba la casa de Don Pedro Azara y de doña Ana de Monguel, frente a una pequeña Plaza.
De casa Almudévar de Sieso, salió hacia Barluenga una parte de la familia y allí quedó Doña Violante Almudévar. En esta casa vivió casada con su marido de la familia, que en la Edad Media, ganó la Batalla del Alcoraz en el Cerro de San Jorge. Era montañés y bajó a vivir a Sieso. Esta familia Claver tuvo un miembro, que fue San Francisco Claver, que evangelizó las Américas. Violante fue también pariente de los Abarca, a los que perteneció el Conde de Aranda.
En Sieso estaban los Azara, al lado de la casa de los Almudévar, pero ignoro qué grado de parentesco habría entre éstos y los Azara que fueron a vivir a Siétamo. Se casó Martín Azara y Alquézar el dieciséis de Septiembre del año de 1588, con María Salinas de Siétamo y aquí se volvieron a encontrar los Almudévar con los Azara.
Casa Almudévar de Sieso fue comprada a los Almudévar por el esposo de Violante Almudévar, Miguel Claver en 1540, quedando últimamente en propiedad de Violante Almudévar.
Los Azara que se fueron a vivir a Siétamo, como acabo de escribir en 1588,  debieron acudir desde el pueblo de Azara. Procedían de dicho pueblo, como se ve en el escudo de dicha población, que es igual al que fue destruido en la Parroquia de Siétamo y que todavía se exhibe en una alacena de casa Almudévar.
De las distintas generaciones de Azaras, “se asentaron algunos hijos de Don Pedro Monserrate de Azara y Anduaga, noble de Barbuñales, que contrajo matrimonio con Doña Antonia López, con la que procreó, entre otros a Pedro y Martín, que juntos probaron de nuevo su infanzonía, obteniendo su confirmación del Justicia Mayor de Aragón el trece de Junio de 1587. Uno de ellos se trasladó al pueblo de Lascellas”. Allí pude contemplar el antiguo escudo de los Azaras. En Linajes de Aragón, pone:” En Arbaniés también había un casal de infanzones del apellido Azara. En la casa no hay escudo, pero en un mosaico pone “Casa de los Azaras”. Este apellido subió a Arbaniés desde Casa Azara de Siétamo, como expongo en un artículo.
Siguen después de Pedro Monserrate de Azara y Anduaga, varios Azaras, entre los que figura Mamés de Azara, nacido en Barbuñales el 17 de Mayo de 1698, que fue sacerdote y canónigo de la Catedral de Huesca y catedrático de la Universidad de Huesca y “Como pretendiese en su tiempo el conde de Aranda, el señorío temporal de la Baronía de Pertusa, a la que pertenecía Barbuñales, se opusieron los cinco pueblos que la componían, y Don Mamés tomó a su cargo la defensa del pleito, logrando no sólo vencer al Conde en cuantos Tribunales se presentó el asunto, sino que también dejó exenta la Baronía del pago  de 50 libras a Zaragoza, por considerarse como barrio de dicha ciudad, declarándoles realengos, por lo que se le denominó el libertador de su país. Murió de cerca de setenta y cinco años en Huesca el 23 de febrero de 1773”.
Con Don Alejandro Azara y Doña María Perera viene la parte de la familia Azara, más conocida, y  que abrieron una brillante historia con su numerosos hijos y una hija. Esta nació de la citada pareja en Diciembre de 1739 y se casó con el Señor de Bardají y de Graus,  para ser más tarde madre del Cardenal Bardají.
El seis veces embajador en Europa, José Nicolás de Azara y Perera, fue hermano de la hija de Alejandro  Azara y de María Perera y que nació el 5 de Diciembre de 1730. Estudió en la Universidad de Huesca, donde también lo hicieron los Azara de Siétamo. En mi trabajo “Casa Azara convertida en Casa Almudévar”,  escribí “Ambos Azara, los de Barbuñales y los de Siétamo estudiaron en la Universidad de Huesca, por ejemplo Martín Azara de Barbuñales obtuvo el título de Graduado  en dicha Facultad, Martín Azara en 1587, José Azara y Toro de Siétamo  en 1710, Francisco Mamés Azara Loscertales y Foncillas en 1722, Pascual Azara de Siétamo en 1732. El mismo Don Pedro Abarca de Bolea, Conde de Aranda, fue investido Doctor en Leyes por la Universida de Huesca, en Siétamo, el dos de Septiembre de 1769”.
Fue un gran hombre, influyendo en la política europea, pues Napoleón “quiso hacerlo Gran Maestre de Malta, preeminencia que no aceptó”. Fue premiado por su conducta ejemplar con el título de Marques de Nibbiano. Murió en 1884.
Hemos visto como Mamés de Azara, que murió en 1773, ganó un Juicio al Conde de Aranda por el título de Barón de Pertusa. Pero a pesar de tal pequeña lucha, con Don Pedro Abarca de Bolea, mantuvo una amistad ejemplar. En mi artículo “Casa Azara convertida en Casa Almudévar”, escribo lo siguiente:”y las cartas que se escribían José Nicolás de Azara con el Conde de Aranda, que en sus altas misiones buscaban el bien de España, no sólo escribían los acontecimientos políticos en nuestro País y en Europa, sino que también comentaban el tiempo atmosférico en Aragón, en sus respectivos pueblos de Barbuñales y Siétamo, cuando perjudicaba la sequía en alguna época del año. No podían olvidar sus orígenes del secano de Aragón, se alegraban cuando la lluvia caía sobre estas secas tierras”. No podían tampoco olvidar a sus amigos de Barbuñales y de Siétamo, como a todos los Azara de aquellos pueblos del Somontano. ¡Cómo no se habían de olvidar del Juicio, que en tiempos pasados tuvieron sobre la Baronía de Pertusa!      
Destaca en la Ciencia del Mundo Félix Azara Perera ( 1742-1821), que fue militar y Naturalista de fama Universal, que estuvo en Paraguay durante veinte años y que regresó a España en 1801. Se le ofrecieron en España ocupaciones notables, pero él se refugió en Barbuñales y fue enterrado en la capilla de la Catedral de Huesca, en compañía de los sabios oscenses, los Lastanosa. En Linajes de Aragón se lee: “Su retrato obra de Goya, se conserva en la casa Azara de Barbuñales, y el que obra en la Academia de Segovia está sacado de dicho retrato y mudados los uniformes”
Estuvo como profesor de la Universidad de Huesca Don Lorenzo Azara Perera  (1744-1771) y además Dean de su Catedral. Este iba y venía a Barbuñales y mantenía la amistad con el Conde de Aranda y con los Azara de Siétamo. Todavía queda en Barbuñales una carroza de caballos,  con la que viajaba a Huesca e incluso Don José Miguel de Azara, con esa carroza se desplazaba a París. Don Eustaquio Azara Perera (1727-1757) fue Obispo de Barcelona.
Todos los hijos e hija de Alejandro Azara y de María Perera, fueron personas notables e inteligentes, destacando Don Félix de Azara, Gran Naturalista y José Nicolás de Azara, Diplomático, Embajador en Roma y Marqués de Nibbiano, que cultivó una gran correspondencia con el Conde de Aranda, que estuvo muchos años en París. El Conde de Aranda, viajaba por Europa y por España, pero no perdía la oportunidad de encontrarse en su Palacio de Siétamo con Don Lorenzo Azara Perera, Deán de la Catedral de Huesca y con los vecinos de Siétamo. El Conde de Aranda recibió el título de Doctor en Leyes, en el mismo pueblo de Siétamo. ¡Cómo se acordaba de su pueblo el Conde, que siempre viajaba por el extranjero, de su pueblo de Siétamo!.
El apellido Azara procede de Navarra, concretamente de Estella. Se asentó en Aragón y conquistaron pueblo de Azara, donde se conoce el escudo más antiguo de los Azara. Se extendieron por Italia y por la zona de Huesca, como Peraltilla, Loscertales, Barbuñales y Pertusa. Se encontraron apellidos Azara en Siétamo , Arbaniés , Coscullano y diversos pueblos más. Destacan en la Historia los Azara de Barbuñales, unos en las guerras, otros en la Iglesia y muchos desconocidos actualmente, en el trabajo. Parece ser que algunos Azara se dedicaron moler cereales en los Molinos, sintiéndose antecesores de los industriales modernos.
Cuando ya Francisca Azara era la última heredera de los de su apellido en Siétamo, se casó con Pascual Escabosa de Ola, con el que explotaron un Molino en el río Guatizalema. Esta afirmación se demuestra con los documentos que yo, como descendiente, de los Azara, poseo en Siétamo. En la Memoria que los Azara dirigieron al Conde de Aranda, dicen: Excelentísimo Señor, Pascual Escabosa y Francisca Azara  conyugues  vecinos del lugar de Siétamo y Vasallos de Vuestra Excelencia, se presentan y dicen que para la construcción de un nuevo Molino en el dicho Lugar, ha sido preciso el abrir la nueva acequia anualmente y que mucho tiempo estuvo cargada por dentro de una viña de los Suplicantes… y piden que esta gracia se ponga en anotación de los Libros de la Casa de V.E., para que conste de los motivos  porque V.E., fue servido hacerla”.
Hemos descubierto el apellido Azara entre la nobleza de Aragón, así como entre la Infanzonía de Barbuñales, en otros tiempos dependiente de Pertusa, en la de Siétamo, en Sieso y en Peraltilla, Loscertales, Coscullano y tantos otros. Hemos visto llegar al Título de Marqués de Nibbiano, y veneramos en la Catedral de Huesca al amigo de Goya y  Hombre de Ciencia,  Félix Azara. En casa Azara de Barbuáles, se expone un retrato suyo, pintado por Goya. Además se encontraban Azaras en Monflorite y en un pequeño  pueblo próximo  a Huerto.
Pero llama la atención la evolución de los Azara, que trabajaron en la industria de los Molinos en los ríos, como Francisca Azara, casada con Pascual Escabosa, que renovaron el funcionamiento del Molino, impulsado por el río Guatizalema. Las aguas de este río desembocan en el río Alcanadre, que, en Pertusa, tu antepasado abuelo, molió cereales. Tu abuelo fue Antonio Borruel AZARA y nació en Pertusa. ¡Qué cerca estaban los Azara, unos de otros!. Trabajan en las mismas aguas de ambos ríos.
Desde los Azaras pertenecientes a la nobleza, los Militares, los Obispos y otros miembros del Clero, se encontraban los agricultores, los ganaderos y aquellos como mi antepasada Francisca Azara y tu abuelo Antonio Borruel AZARA, que se dedicaron a la industria de los Molinos.
La actividad de los Molinos casi ha desaparecido, pero como escribo en mi artículo “Molinos y molineros”, algunos de ellos han conservado la molienda en grandes Fábricas o Molinos Industriales, porque “el molino es una máquina y sin embargo conserva poesía y además de dar trabajo, conlleva humanidad. El trabajo de las Fábricas de Harina, reparte trabajo, que combate el ocio, resultando sublime ante el paro”. Me acuerdo de Don José Porta, creador de la Fábrica de Harinas de Huesca, que ya trabajó de niño en el Molino de Quicena y que tuvo molineros parientes en el Molino de Pertusa, como Antonio Borruel AZARA.


Quedamos nostálgicos de los Molinos, tu y yo, que tenemos algunos genes de los Azara y otros muchos que ya no se sabe de dónde vienen. Mi abuelo Manuel Almudévar Vallés levantó con el padre de Silvio Kosti, es decir con Manuel Bescós Almudévar, la Fábrica de Harinas de Siétamo. En esta trabajó el esposo de una tía de Don José Porta y en Pertusa molió trigo, otro pariente de Porta, cuando marchó Antonio 

La joven en el Campo de Fútbol. (1980)



He acudido al Campo de Fútbol, a  seguir el juego de los futbolistas. Pero ha llegado una joven, que ha despistado mi atención de la marcha del balón, porque  mostraba hacia arriba el negro de su paraguas, por abajo, sus botas rojas y en medio un arco-iris que exhibía los distintos colores de sus ropas. Llovía sobre el campo, sobre los jugadores y sobre aquellos que estaban discutiendo, ridículamente, de si las botas eran elegantes o más bien vulgares. Uno de los que discutían tenía la razón, situación muy frecuente en sus pensamientos, porque las botas eran de materia sintética y de color rojo artificial, que nunca alcanzó la pureza roja de la amapola, como el caucho de su calzado, nunca alcanzará la vital finura de su piel.
Pero yo, abandonando el curso de la discusión, pensaba que no son los botines de París, ni los modelos de un gran sastre los que hacen a la  dama. Yo creo que es la dama la que transciende y traspasa su elegancia a lo que toca. Y tú sin  pamela,  con paraguas negro, sin enaguas, con vaqueros, afirmada, erguida  sobre tus piernas como columnas de alabastro vivo, y que se basan en tus botas rojas, reinas en el ambiente rústico, deportivo como una reina de la lluvia.
Tú tenías razón, siempre me parece que la has tenido, porque esas botas calzando pies vulgares, permanecerían en la vulgaridad o en la cochambre, en una feria de mal gusto.
Pero, ¿por qué cubriendo ciertos pies, se transforma su vulgaridad en elegancia?. Hay talismanes fríos de preciosas piedras que dan suerte; también existen piedras de alquimistas que dicen que convierten hierro en oro.  ¿Qué talismán, qué alquimia hay en tu cuerpo qué                              convierte el caucho sintético en algo vivo y bello?.

Tú tenías razón, siempre la tienes pero ¿por qué ocurría ese milagro?. ¿Por qué, por qué, POR QUÉ………………………………….?.

Cuento post-Navidad




En estos días de Navidad, me acuerdo cada año de mi hermano Luis Almudévar, Capitán de la Marina Mercante y de su esposa, María Pilar Arnal, que tuvieron a su hijo Luis Manuel y a sus hijas Marina y Natalia, a los que educaron y que son los tres felices en este mundo. Natalia continúa el espíritu de su padre, con el niño Teo, que ha tenido con Juanma, y que es inteligente y se mira al mar. Su madre le leerá el cuento de post-Navidad y él se acordará toda su vida de su abuelo.
Este cuento, que viene a continuación es el que escribió mi hermano Luis en las Navidades del año 1980, mientras navegaba desde la Guinea a España.
-Cuento post-navídad
En recuerdo de un cuentista navideño: mi padre.
Veinticuatro de diciembre. -Nochebuena de un año cualquiera,
en el Atlántico Sur. Un barco navega, rumbo a España,
con 19 hombres a bordo. Sol de justicia y cuarenta grados a la sombra.
El cocinero da los últimos toques a una sabrosa cena. Al crepúsculo,
los pilotos hacen sus cálculos de situación observando las estrellas.
Los navegantes tienen algo de Reyes Magos ,ya que después de
veinte siglos siguen las estrellas para llegar a su destino.
Todo- está a punto. El “viejo”- (irónica, cariñosa y tradicionalmente
al capitán se le llama el ’viejo’, independientemente de su edad),
preside la mesa, toma un aperitivo y se dirige al puente de mando
haciéndose ‘cargo de la navegación y dejando a sus 18 hombres
enfrentados con la cena.
El barco no debe detenerse -en su camino y el “viejo” pasará toda
la noche de guardia para que los tripulantes puedan disfrutar
tranquilos, de su fiesta.
La noche es larga y en la soledad del puente va recordando
lejanas Navidades familiares. La radio le acompaña y, según
va bajando el nivel de las botellas, va aumentando la alegría
en el comedor. Pronto llegan al puente los ecos de canciones
de casi todas las tierras de España: hay vascos, gallegos, asturianos,
andaluces, catalanes, canarios y, alguno, de secano, como el “viejo”.
Cada uno las canta como sabe y puede. Al final todos se
ponen de acuerdo y entonan el “Noche de paz”
y el “Asturias, patria querida”. A la madrugada va apagándose
el bullicio hasta que, al fin, se hace el silencio. La gente está
cansada y tienen que enfrentarse, al día siguiente, con su dura
jornada de trabajo.
Pasan los días y, en febrero, el buque llega a su destino.
El “viejo” es recibido por su familia con los brazos abiertos,
prepara un sencillo Nacimiento, adorna su casa con motivos
navideños, compra provisiones para una buena cena, villancicos,
los regalos comprados en exóticas tierras en sus envoltorios,
al pie del Belén...
A pesar de todas las tradiciones, aquel año de gracia cualquiera,
en el hogar del capitán, Jesús nació en febrero.
Luis ALMUDEVAR ZAMORA.
(En la mar, Navidad de 1980).

jueves, 18 de diciembre de 2014

Pertusa y su Ermita

Ermita de Pertusa (Huesca).


El pueblo de Pertusa es de lo más original, porque está situado encima de las orillas del río Alcanadre, que lo rodea casi totalmente, de manera, que en tiempos pasados el que quería entrar en él, tenía que pasar por una puerta de su muralla, de la que todavía quedan restos. También, al parecer quedan restos de la ermita de Santiago, porque Pertusa estuvo dotada de seis de ellas, de las que cuatro fueron hechas desaparecer por los franceses en la Guerra de la Independencia. Pero la Ermita que sigue recibiendo a los vecinos del pueblo en sus romerías y fiestas, es la que quedó victoriosa sobre la desaparición de las otras cinco, que hubo en Pertusa y está presidida por la Virgen de la Victoria, desde el retablo que le hicieron los hermanos Alvareda, después de la Guerra Civil, con restos y tallas de la madera que encontraron en la Parroquia, después de ser también destruída. Y allí preside la Virgen de la Victoria su dominio espiritual, sobre un inmenso circo geográfico en lo más alto de una corona, que llama la atención lo mismo al que pasa por las carreteras que al que desde Pertusa mira a lo alto. 
Pertusa ( Huesca).

Desde la fachada de su templo se ve por arriba la Sierra de Guara, por abajo no se llega a ver Sariñena, pero se puede observar el pueblo de Huerto en los Monegros altoaragoneses y subiendo se contempla Torres de Alcanadre, más al fondo del paisaje se contempla Berbegal subido en su mostrador geográfico, luego Laluenga, que según Don Antonio Ubieto “el tres de Junio de 1395 Juan I de Aragón vendió a Bernardo de Pinós la villa de Pertusa y sus aldeas, que eran Almunia Cuadrada, Barbuñales, La Perdiguera y Laluenga”. Más arriba se mira con la de la Virgen de la Victoria, San Román de Ponzano. Si uno se pone a observar en la parte posterior de la ermita, pasando por el verde césped y por los rosales, acacias y cipreses que adornan sus alrededores, se puede mirar una zona que acaba en Sesa y que está regada por las aguas del Canal que trae las aguas del pantano del Grado y en ella se crían inmensos maizales, verdes en esta época de verano caluroso, que contrastan con el color de los rastrojos amarillentos y con el  de las carrascas de un verde oscuro.
Allá, en lo alto del sagrado monte, donde se venera a la Virgen de la Victoria y se cuidan sus alrededores, con el agua y se plantan pinos, corre el viento que alivia el calor de este terrible mes de Junio de este año 2003 y en otras estaciones va variando el color del paisaje inmenso, pues esta primavera pasada, estaba verde todo él, que desde tal monte se domina. Allí está la Virgen presidiendo aquel enorme “circo”, donde los romanos, entre otros caminos, cuidaron el que a Osca se dirigía. Pero a Pertusa se puede uno dirigir desde el Norte y desde ella bajar al Sur, por Huerto a Sariñena, al Oriente por Berbegal a Barbastro o a Fraga y por el Poniente como he dicho está hoy, la carretera que conduce a Grañén y a Huesca capital, aunque hasta el año 1955, pertenecía la parroquia a la diócesis de Lérida. ¡Dios mío, qué conjunto de tierras, de las que unas pertenecen a la Hoya de Huesca, otras al Somontano de Guara de Barbastro y otras a los secos Monegros!.
Son varias las carreteras por las que se puede llegar a Pertusa y yo que tenía que asistir a la boda de un hijo de Pertusa, llamado Carlos con la guapa y elegante Jisela, elegí para llegar a la elevada Ermita, la de Barbastro, que pasa por mi pueblo de Siétamo y un poco más distante hay un desvío que se dirige al Sur y por ella voy bajando, poco a poco, pasando por Torres de Montes, Blecua y Antillón, porque el trayecto está lleno de curvas, ya que se trazó en aquellos años en que casi, únicamente circulaban los ya desusados carros de mulas. A los lados está todo el monte poblado de carrascas, que rodean los campos llenos de pajas amarillas de cebada.
Llegamos por fin a Pertusa, con el acueducto que a la izquierda se eleva sobre el río Alcanadre, cuyas aguas suenan en el pueblo, con las que no riegan, sino que lo hacen con las que vienen por el Canal del Pantano del Grado, pero sin embargo esas aguas de su río  hacen felices a los vecinos del pueblo, porque en ellas se bañan y mi amigo el cura Don Manuel  Bibián, que tiene su casa sobre el mismo río, escucha como le cantan las ranas, por la noche, que le hacen dormirse como un ángel.
Antes de llegar al pueblo, hay un desvío de la carretera por el que se asciende a las alturas, como la Virgen de la Asunción que preside el templo parroquial fue subida a los cielos.
Ya estamos en lo alto del monte coronado por la Virgen de la Victoria y se da uno cuenta del amor que este pueblo tiene a su Virgen, porque, como he dicho están cuidados los alrededores de su ermita, pero ésta además de ser bella, la limpian, la reparan si alguna vez tiene algún fallo, igual que antiguamente la cuidaba el santero, que allí vivía, a un lado del Altar Mayor, en una pequeña vivienda que incluso tiene su puerta para el santero y sobre la pequeña vivienda, como sobre la sacristía, colocada en el otro lado del Altar, hay unos hermosos coros, con sus barandillas y en los que tal vez  cantaran en alguna ocasión, o, en ellos se pondrían las autoridades en alguna ceremonia religiosa. Los vecinos de Pertusa los llaman los coricos.
Entrando en la iglesia se ve al fondo la hermosa Virgen en su altar, la nave cubierta por cinco arcos que acaban en punta como los arcos góticos y el suelo  está  hecho de ladrillos macizos y planos. Los fieles se sientan sobre unos cómodos bancos y cuando comienzan a cantar en el Coro, se siente uno como escuchando música, que tal vez proceda,  no de la tierra, sino del cielo. Como parece que la señora que canta, acompañada por las notas de un sonoro armonio, el Ave María, está inspirada por algo o por alguien, quizá por la Virgen de la Victoria,  a la que mirará cuando esté en su granja cuidando a sus originales animales, es decir avestruces. Esos cantos sensibilizan a los hijos de Pertusa, que cuando el sacerdote dice :orad hermanos ,todos se ponen de acuerdo y levantan su corazón a Dios.
Cuando se acabó la misa, cantaron la canción aragonesa “S’a feito de nuey” ,que despertó un patriotismo aragonés ,que rompió en aplausos al terminarla.  
Al salir sonó la campana, que está colgada de una alta espadaña de piedra, anunciando a la comarca la boda feliz de Carlos con Jisela, de lo contentos que estaban los asistentes a este acto de la familia Palacio, que se extiende desde Bilbao a Barcelona, pasando por Huesca y por todos los pueblos y otros muchos más que he nombrado antes. Me acordé de aquella canción que reza así :”campanitas de la aldea, din-don, que sonáis al amor mío, din -don, ¿por qué sonáis tan temprano?, que hace frío, mucho frío”. El que la cantaba no quería el frío para su amor, como la Virgen de la Victoria nos desterró el calor de aquella ceremonia.
Al mirar hacia abajo, desde la puerta de la ermita, se veía Pertusa con su río y con su parroquia de la Asunción y con su bella torre obra del arquitecto del Escorial, Herrera.

Pero allá arriba está, como me dijo mi amiga Maruja Palacio, tía del novio y que se quedó sin su esposo Joaquín, hace poco tiempo: “La Virgen de la Victoria-Ni es comprada ni es vendida-Es bajadita del cielo-y en Pertusa aparecida”

miércoles, 17 de diciembre de 2014

El Paseo de la Alameda, hace ya muchos años


Rio Isuela.


Por el sol saliente rodea a Huesca la Isuela, nombre de un río con reminiscencias ibéricas, hoy el río pudiera ser llamado la cloaca, que lanza emanaciones putrefactas.
La Isuela era un río; yo me acuerdo de pescar con caña en él y tenía a sus orillas un paseo: La Alameda. Sigue la Alameda al río desde el Puente de San Miguel y hasta el otro puente que cruza al otro lado de Santo Domingo. En medio está el Puente del Diablo, pues en esta tierra nuestra, santos y diablos se mezclan en místicas peleas, orgías y romerías, tal como Goya las pintó en sus aguafuertes. Lame el río la Alameda por su ribera izquierda y por la derecha se alzan las murallas romanas y moriscas. A la izquierda de la Alameda se eleva el Pueyo de Don Sancho, la Ermita de las Santas Nunila y Alodia y el cementerio donde reposa Manolín Abad. Alineados los Álamos formaban la Alameda, que era el Paseo elegante de Huesca. Allí, a la sombra de los pópulos albus y trémulus, las señoritas de blancas pamelas, botines de cañas finísimas y mirada picaresca, paseaban su porte y temblaban sus corazones de amor, por primera vez.
Florinda con sus amigas llegaba a la Alameda por el puente de Santo Domingo, después de haberse tomado su horchata de trufas, para iniciarse en las lides del amor.
De Flora decían si había pasado o no el puente del Diablo a altas horas de la noche. Tal vez se la quiso “llevar el río creyendo que era mozuela” o tal vez tuvieran que ver “las lenguas de doble filo”, pero “nadie supo de fijo saber” si en alguna torre, Flora había comido churros con chocolate. Tuvo lugar un duelo bajo las Murallas para aclarar el honor de Flora y los álamos que eran los únicos que sabían la verdad, estiraban sus copas, curiosos. Por el puente de San Miguel,  cruzaba Floripondia, que bajaba de la calle de la Malena con su corte ruidosa, porque se iban a las choperas a beber cazalla y ron. Las Choperas son las Alamedas, pero en basto y en ellas no hay que guardar etiquetas para beber en sus fuentes, ni para folgar en sus sombras.
Floripondia guisaba, Floripondia cantaba, alcahueteaba y engordaba y los días veintinueve de cada mes, una vela encendida le ponía a San Miguel. ¿Qué hace San Miguel a la orilla de un río? porque San Miguel Arcángel es más propio para un monte altivo. Pero ¡oh paradoja!, tiene un puente alado y entrañable donde los soldados rompen el paso marcial al pasar y debajo el puente es como una cueva, más propia de San Martín. Allí se alojan gitanos y gitanas. Encima del puente un azud retiene la corriente, para desviarla hacia el Almériz. En el remanso se mira la luna blanca y en ese remanso se reflejan las caras negras de las gitanas y las caras tordas de burros y mulas. Pasa de noche Don Pepe, caballero en su jaca castaña por encima del puente, ladran los perros, se inquietan las bestias y para calmarse beben el agua de la ”badina”, se mueve el agua, riela y ríe la luna en la cara del río, la gitana se mueve, brilla el blanco de sus ojos negros en la enramada. La jaca vuelve por el camino de las tres cruces y tres sombras se confunden en una. Yo les he preguntado a los peces del río, a los chopos del soto y a la luna lunera. Los ladridos del perro se los llevó el aire, a los peces de plata se los llevó el agua, las hojas del chopo se fueron con el otoño, pero siempre ha existido una respuesta de gitanillos rubios. ¡Cuántas cosas pasaban por el puente y el Ermita, por la Ermita y las eras, por éstas y las cuevas! Se oía un silbar de sílfides en el río (hoy léase ratas), de silfos en los chopos, de flechas de sátiros, de sagitas de Cupido y de arcos matadores, como el que hirió a Don Sancho.
¡Alameda, hoy te recuerdo pero no te reconozco!


martes, 16 de diciembre de 2014

Los olivos y los girasoles



¡Cuantas veces he escuchado la siguiente copla!: ”A varear la oliva- no van los amos;-a varear la oliva- van los ancianos”. No va nadie porque no quedan casi labradores que cultiven esas oliveras y de estas, tampoco queda casi ninguna. El que lo quiera comprobar, que venga a Siétamo, el pueblo donde yo nací y lo acompañaré por el monte. Quedan en mi pueblo cultivadores de cereales, pero el cultivo de las oliveras, ya ni les era rentable. Al arrancar olivos, les pagaban por su leña algún dinero, pero luego la regalaban para sacársela de delante.
Muchos olivos los compraban, aquellos que en sus chalets de la capital, los plantaban y donde adornaban los jardines. Algunos los regalaron a los industriales de Huesca, que los plantaron en sus amplias calles.
Era el olivo, el árbol de Minerva, la diosa de la Sabiduría. Sobre los olivos se posaban placenteras,  por las noches, las lechuzas y los cabrerizos, que con sus chist-chist, imponían el silencio en la oscuridad. Con sus troncos retorcidos, parecían austeros anacoretas y en sus “tozas”, que se ensanchaban en la tierra con la que contactaban, se escondía algún conejo. Y las hojas del olivo, de color verde-oliva por sus caras y de un blanco de plata por el revés, sonreían al tremolar con el soplo de un ligero viento. Daban los olivares,  al Somontano, un aspecto, que para mí, sin haber nunca viajado a Palestina, me recordaban este País Bíblico. Las oliveras, además de olivas, daban con la limpieza de sus ramas, que se suministraban de pienso a los corderos en los corrales, unas hojas que se las comían con gran placer. Después de despojadas las ramas de sus hojas, calentaban a las familias en el hogar. Las olivas se salaban unas veces y otras se adobaban y se comían unas de color negro y otras como aceitunas verdes. Como los griegos clásicos había  somontaneses que merendaban con una “zarpada” de olivas, una corteza de pan o un casco de cebolla y acompañaban su placer con un trago de buen vino.
El aceite era un licor sagrado, que producía en los Molinos de las olivas, con qué, allí se iban a moler. En la Virgen del Viñedo, entre Castilsabás y Santolaria, se conserva y se da a contemplar un molino de aceite, que fue de los vecinos de varios pueblos próximos. El aceite era sagrado, pues con su aceite, convertido en óleo, aplicaban unturas en su piel y  se purgaban ellos y a sus animales de los dolores intestinales. Como los antiguos griegos, el aceite lo usaban como bálsamo contra las quemaduras. Pero no sólo aplicaban su poder curativo en sus intestinos, sino que cuando una vaca estaba indigestada, se le daba una botella de aceite por su boca para que le eliminara aquella indigestión.
Pero no fue sólo el aceite, el medicamento que todo lo sanaba, sino que mantenía la vida de los somontaneses, a los que alimentaba. En Casa Almudévar de Siétamo, como en otros municipios del Somontano, conservamos unas pilas de piedra, algunas tan altas como un hombre y cerradas por arriba, con una tapadera de madera, en la cual se encuentra una cerraja de hierro. En esas pilas se guardaba el aceite, que era la linfa de los patrimonios como el vino era la sangre de los mismos.
¡Qué pocas oliveras  quedan en el campo!. Algunas,  porque vegetaban en una margen y su dueño, por una nostalgia ancestral, no razonada pero sí reflexionada, las dejó vivir para poder contemplar su “vista bella”. Lo peor es que al no podarlas, ni picar la tierra donde se levantaban, ni echarles estiércol, las hojas permanecían tristes y así,  como antes la vejez de las oliveras era venerable, ahora es miserable.
Quedan en alguna parte olivos en algún campo yermo,  que ya no se cultiva, porque su dueño emigró y no tiene necesidad de venderlo. Lo guarda como un viejo don de sus antepasados para  dar golpes con largas  varas, para que caigan olivas, sobre los mandiles extendidos por la tierra.  Ya no acuden los amos, pero tal vez algunas personas mayores, por no llamarlas viejas, que les duele ver como se estropean o  las olivas las devoran las aves, si  olivas, que antes eran un don de los dioses. Pero hay otros seres en la Naturaleza, más madrugadores que esas personas que acuden a cogerlas. Y esas tordas y zorcicos, a los que  les disputan las olivas las falcetas o falciños y otros pájaros,  que gracias a Dios, todavía quedan por los montes
En mi pueblo, los olivares han sido substituidos por los girasoles, por aquel dicho, que reza:    a rey muerto, rey puesto. Las oliveras han sido substituidas por los girasoles. También estos tienen su belleza, cuando por la mañana, todos ellos miran con sus cabezas inclinadas hacia el sol, con el que reparten reflejos o brillos dorados. Puede ser que las pipas de girasol, que tienen un color de oro, dejen más dinero que las olivas del olivar, que tienen un color de plata, pero en muchas zonas se están volviendo a plantar los olivos que además de bellos, producen oleos milagrosos.
Sí, plantan olivos, que vivirán  durante cientos de años y esos olivos conocerán generaciones de familias, que les darán cuidados con distintos medios, pero todos con el mismo fin.   Vivirán también en el ambiente de esos olivares cholivas o lechuzas y mincharras. De vez en cuando, una olivera más gallarda, será la capital de una comarca, en la que vivirá determinada especie animal.
El girasol relumbra, casi enlucerna o deslumbra con su brillo. Da bellos paisajes, pero no tan duraderos como los que proporcionan los olivares, porque su belleza es flor de un día. Parecen los campos de girasoles, como conjuntos o ejércitos de “mayoretes”amarillas, doradas, organizadas en perfectas filas. Acaso se presentan como un alba de oro, un renacer de la tierra. Desde luego que son amables las pipas con las abejas y con los niños, que se saturarán de escocotar pipas.

El que no se consuela es porque no quiere.