viernes, 31 de julio de 2015

La razón y la sinrazón



La razón hace funcionar los ordenadores, no su propia razón de la que carecen esos maravillosos aparatos, descendientes de las simples plumas, primero de las aves y más tarde de las plumillas metálicas, sino de la razón de los hombres a los que devuelve el Espíritu Santo, los frutos de la oración a El dirigida:   “Envía,  Señor, tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra”.
Se agotó  el continente de tinta negra, en la que se mojaban, yo no sé si mi razón no conoce cómo el automático ordenador, hacía que esas letras salieran escritas sobre un folio. ¿Cómo iba a saber tales operaciones ,que a mi corta razón le parecían obras de brujas, después de ver ,simplemente mojar las plumillas  en los tinteros, para transcribirlas al papel, durante multitud de años?.
Mi razón me movió a buscar un nuevo aparato contenedor de tinta negra y fui al Almacén y Comercio, donde, mostré al buen joven que atendía amablemente a los clientes, dicho contenedor de tinta, ya vacío. El, siguiendo los impulsos de su razón, me sacó una cajita, en la que estaba escrito el mismo número que en el aparato que yo le llevaba. Yo contento como un niño corrí a colocarlo en el lugar que le correspondía en el Ordenador. Pero la razón del mismo le impidió, que la escritura se gravase sobre el folio. No hice más experimentos, tal vez por sentirme incapaz de comprender el adelanto que han dado los hombres en escribir con ordenadores en lugar de con plumas. Pero la razón de mi sinrazón se sublevó y corrí al Almacén a pedir explicaciones,  que yo no podía comprender. El joven vendedor tan razonable, comprendió que yo no había probado los distintos mecanismos por los que  podría haber conseguido conmover la razón del Ordenador. Pero allí hubo una confusión muy humana porque la razón de la sinrazón, que a su razón,  razón se le hacía, luchaba con mi sinrazón, que también quería convertir en razón, aquella razón tan simple que no podía convencer a la razón del Ordenador. ¿Cuál fue esa sinrazón ?.  Sencillamente, el peligro que vio el vendedor en que yo le pidiera la devolución del coste del contenedor de tinta   y yo me vi con mi orgullo caído, por negar la razón comercial del vendedor, que unía a la razón de conocer el Ordenador,  su profundo conocimiento de la técnica comercial, yo no sé si más razonable, pero desde luego más práctica.
Desde luego la vida moderna complica las cosas corrientes del convivir diario, pero, desde luego el vendedor tenía razón, porque al volver a mi casa, hice lo que me dijo, el que espero que sea mi amigo, y surgió triunfante la razón del Ordenador, al escribir con claridad, obedeciendo las órdenes del vendedor. 

miércoles, 29 de julio de 2015

Judeoespañol o idioma ladino



El Edicto de Granada, expulsó de España en Julio del año 1492, a los judíos que no se convirtieran al Cristianismo. La mayor parte de aquellos judíos o sefardíes, optaron por la emigración, quedándose en España una minoría. Casi todos fueron admitidos por el sultán Bayaceto II, en el imperio otomano. Otros se fueron a Marruecos, a Holanda y a diversos países de la Europa Central. Los que se fueron a Marruecos, viajaron muchos, a través de las Islas Canarias a América. De Holanda nos ha quedado un gran recuerdo en Baruy de Spinoza, sefardita hispano- portugués, uno de los mayores racionalistas de Historia del siglo XVII. Y al leer sus pensamientos, se queda uno animado a estudiar la historia, para  “si  no quieres repetir el pasado, estúdialo”. Por todos los países árabes, europeos y asiáticos anduvieron los judíos,  pero a España, ya acudían judíos antes de la muerte de Cristo. Fueron llegando judíos, que al hablar  también en latín y sus dialectos castellano, catalán y otras lenguas, de su mismo origen, fueron llamados ladinos o latinos y sefarditas, y en la Península, llegaron a constituir una enorme población, tanto que llegó España a ser el país más poblado de judíos de todo el mundo.
¿Qué recuerdos tengo yo de los judíos?. De mi niñez, ninguno positivo, pues  se  hablaba de ellos muy poco, sólo alguna historia o cuento  de muy mal sabor.  Cuando llegaba la Semana Santa, salíamos, antes y después de la Guerra Civil de 1936, todos los niños de Siétamo,  a la calle provistos de matracas y carracas, que hacíamos sonar, al mismo tiempo que cantábamos: ¡a matar al diablo, que ha matado a Cristo!, mientras otros respondían: ¡a matar a Judas!. Judas era una figura odiada por el pueblo, que ya se va apagando y que representaba a todos los judíos a los que había que matar. Teníamos los niños la misión de alejar por medio del tenebroso ruido de las matracas y carracas y de “matar judíos”. ¡Qué recuerdo tan triste ese de por la tarde del Jueves Santo, tener que matarlos, con el ruido solidario producido por los niños con sus matracas y carracas!. Cuando el año de 1936, para la Guerra Civil, fuimos a casa de mi abuela materna, cuya parte posterior, daba al Barrio Nuevo, nombre que hacía siglos le habían adjudicado a “La Judería”. Mi tía Rosa,  hermana de mi abuela, era una persona muy amante de la lectura y conocedora de las tradiciones de la ciudad de Huesca; me contó que en aquel Barrio o Judería, quedaban dos juderías antiguas. Una de ellas la he visitado y he contemplado unos capiteles judaicos alargados y que su dueño poseedor del local, ahora dedicado a fotocopiar papeles, los ha tapado con madera o cartón, de tal modo que ya no recuerdo de qué objetos litúrgicos  se trataba, menos las cepas y uvas, que adornaban un capitel.        
Hace no mucho tiempo, un señor oscense, don Jesús Benito, dueño del Estanco que se encuentra en la entrada a la Plaza de la Catedral, me enseñó un antiquísima Aljaima o Sinagoga, en la que se encuentran columnas, capiteles, también alargados, con cepas de vid con sus ramas y sus hojas, y que yo describí, no con mucho realismo,  en el Diario del Alto Aragón, pero que pocos se han interesado por tan histórico ambiente  ya muerto, de nuestra ciudad. Nos llama la atención la curiosidad que causa en nosotros el contemplar una matraca o una carraca, pero nuestra ignorancia nos oculta que fueron tales matracas golpeadoras y productoras de ruido, utilizadas en tempos bíblicos, por los judíos. Esta es una demostración de como el judaísmo ha influido en el cristianismo, mientras nosotros recordábamos con antipatía y odio a los judíos. Muchos ciudadanos actuales, sin saberlo, llevan o tal vez llevemos sangre de aquellos ciudadanos. En una emisión de la revista judía  “Confidencial”, dice que  para Florentino Portero “es difícil entender la cultura española sin conocer antes el judaísmo”, “que es uno de sus pilares”. ”Portero recuerda también el vínculo entre el cristianismo y el judaísmo, como se reconoce en el Concilio Vaticano II, ya que comparten las mismas raíces”. “Es difícil entender el cristianismo sin conocer sus puntos comunes con el judaísmo”, sentencia Portero, profesor de Historia contemporánea y conocedor de Sefarad. 
 Nos hemos olvidado de nuestros ¿antepasados, los judíos?. Tal vez sí,  porque, como escribí en mi artículo “Sefardíes en Huesca”, “era difícil que se entendieran cristianos, judíos y musulmanes” y sin embargo, después de cientos de años, “mi padre Manuel Almudévar,  me  contaba hechos que ocurrieron en la pequeña historia. Por ejemplo, el de un aragonés, natural de un pueblo del Somontano, Berbegal y apellidado Palacio, que llegó a ser Diplomático y estando en el Líbano, se le acercó un joven muchacho, que vendía tortas de Ayerbe, nombre tan español como su origen en algún horno, en este caso de la Villa de Ayerbe”. ¡Qué tristeza sentirían los judíos al ser expulsados de Sefarad o España y qué alegría sentiría el Diplomático Palacio, al ver y escuchar a este joven sefardita, originario, con casi seguridad, de Ayerbe. Se comprueba más por el mundo que por la península el recuerdo de los judíos, porque por aquí ya casi nadie se acuerda de tal pueblo, si no es el papel de Israel por el Mundo.
Durante la Guerra Mundial, llegó al Colegio donde yo estudiaba, un auténtico señor, judío, que huyendo de los nazis alemanes, había pasado la frontera por Irún. Hablaba castellano con una gran dulzura, vestía de negro con sus cabellos canos. Yo me acerqué a él, hablamos y vi como le daban alimentos,  pero se le negaba una acogida temporal, para no dejarlo, ya mayor, correr abandonado por el mundo. Cuántas acogidas se hicieron con muchos de ellos, pero ¡cuántos judíos niños y mayores, se asesinaron y de esto me  acuerdo, porque hace unos días de este año de 2012, conocí al judío Abel Gaeguer, convertido en un ciudadano israelita ,que estaba pidiendo limosna. En mi artículo sobre este israelita, “he pasado a su lado y le he preguntado de donde procedía y me contestó que de Ucrania, pero que era de nacionalidad israelita. Me ha hablado con gran amabilidad en una lengua de muy variadas palabras,  de distinta procedencia lingüística, pues me dijo que allá, en Ucrania, donde nació en 1950, hablaban además del ucraniano, el ruso, inglés, alemán, así como el francés, hebreo y árabe. Conocía un poco el español sefardita, que hablaban los judíos expulsados de España, por los años de 1492, año del Descubrimiento de América y de España marcharon por Europa, Africa y América… Era evidente que él sentía el judaísmo, porque me dijo que había visto en Huesca, documentos hebreos, no sé si en el Museo Provincial o en el Ayuntamiento. Me hizo entender, como pudo, que cerca del Parque, había visto una sinagoga antigua. ¡Cuántos recuerdos le bullían en su mente!, porque no se acordaba de España, sino de Ucrania, en sus años de niño, en compañía de sus abuelos y de sus padres, que se dedicaban un poco al comercio y especialmente a la reparación de carros tirados por mulas y por asnos.
Nació aproximadamente el año de 1950 y ahora tiene, (Octubre de 2012) unos sesenta y uno. Antes de nacer Abel, cerca de Kiev, los habitantes judíos, tuvieron que salir de sus hogares  y caminar en fila hasta el Barranco de Bali Yar. Allí los agruparon en lotes de diez judíos y fueron obligados a desnudarse y a cavar las zanjas en que iban arrojados. Fueron los asesinos miembros ultranacionalistas de Ucrania, en colaboración con las SS y los asesinados,  una gran parte de la población judía. Abel no había nacido todavía e ignoro si era ucraniano de la zona cercana a Kiev o de otra, a la cual no llegarían esos asesinatos. Mal ambiente quedó en Ucrania para que los judíos pudieran vivir.  A los seis años, Abel fue trasladado a Israel.
¡Qué soledad tuvo que pasar el niño, sin ninguna culpa!, porque él sabe  que todavía tiene algún pariente por el Mundo, pero no puede comunicarse con él. La historia de este hombre, me recuerda la de tantos españoles que en el año de 1936, tuvimos que huir de nuestras casas, para evitar las muertes de la Guerra Civil, mientras muchos murieron asesinados. ¡Qué tristes son las guerras entre los hombres y qué difícil es conseguir una Paz Universal!”. Hay que recordar la aseveración del sabio judío sefardita y después de la expulsión de España, holandés, cuando decía: “Si no quieres repetir el pasado, estúdialo”. 
“En Israel, Abel, tuvo que luchar como soldado y como Policía Israelí, durante catorce años. No se sintió  feliz  en esa situación de guerra. Después de catorce años de ejercer de policía y de tantas situaciones que le recordaban las que pasaron en Ucrania, el año de 1999, partió para Francia, después a Inglaterra y luego a Irlanda, donde durante tres años trabajó de pastor y como él dice, con gran tranquilidad. Después de ver tantas guerras y luchas por el mundo, allí le pareció ser uno de los pastores del Israel antiguo. Y allí, en el Coso Bajo, sentado en un escalón del anterior Comercio de Rodrigo, está en Huesca, esperando que le va  a dar el Espíritu Santo, una casa, porque él tiene una fe inmensa propia de los judíos, pero el Señor no le da lo que él espera. Los judíos soñaron durante muchos tiempos en alcanzar el Templo de Jerusalén, como él pasa sentado en un escalón, esperando alcanzar una casa para pensar en Jehová. ¡Qué fe y que ilusión tiene Abel en el Creador Supremo,  pero los judíos yo creo que no se enteran de lo que le pasa a Abel, porque no hay en Huesca ningún diplomático israelita , que le socorra. Pero, cómo han sido tantos los millones de judíos perseguidos, tal vez no puedan llegar a socorrerle. Dice Abel que la gente de Huesca es muy buena y cuando lo acompaño, de vez en cuando, veo algún hombre o mujer, que le entregan un donativo. ¡Cuántos hombres y mujeres van por el mundo, buscando la felicidad, que no han podido alcanzar nunca, unas veces por ellos mismos y otras por las difíciles circunstancias  que le rodean!. La caridad es la virtud que ahora es más necesaria que nunca. Abel es judío y así como los judíos tienen un “gen” especial, que les gobierna la economía, la ciencia y los viajes por el mundo entero, igual que a los gitanos les gobierna el cante, el baile y descuida su espíritu económico, han padecido mucho por las persecuciones y asesinatos, que han influido en el cerebro de Abel, que al contemplarse muy niño, sin padres y sólo, está todavía buscando una casa, para vivir,  para convertir esas casas en el Templo del Señor, que se alzó en Jerusalén.  Al hablar con él,  te das cuenta de como sueña con su patria, pues la está siempre amando y soñando acabar en ella y uno se va dando cuenta de que la casa que está pidiendo, es la Tierra de Promisión. El judío ucraniano e israelita, parece que sueña liberarse de la antigua Diáspora, de la Expulsión de España, de la persecución de los hitlerianos y ahora teme el fuego atómico de los fanáticos persas. Siempre han estado viajando los judíos, unos a América, con Colón y otros mallorquines, que encontré en el Centro Recreativo, que se encuentra en el antiguo Matadero de Huesca. Hablé con ellos y eran también dulces y parecían buscar la felicidad, por lugares, como Huesca, que también conserva, desde luego de mala manera, sinagogas, a las que ya no va nadie, sino son el ucraniano o los mallorquines, que yo encontré. En Mallorca todavía viven muchos individuos que saben su origen hebreo, cuando en Huesca, quedan unos pocos, con escudos infanzones, pero con orígenes judíos 
Judíos y gitanos, son dos razas humanas diferentes. Los gitanos han tenido un estilo de vida nómada, recorriendo  todo el mundo, pero los judíos, coinciden con ellos, porque tampoco desconocen un sólo rincón del mundo. Cuando a una región del mundo  llegaron  la inestabilidad económica o política, se produjeron movimientos en masa de la población  la gitana o de la judía. Por ejemplo en 1749, se produjo la Gran Redada, a la que también bautizaron con el nombre de Prisión General de Gitanos, cuyo fin era el de extirpar de España a todos los  que por el Reino, fueran haciendo el nomadismo.
En el siglo XX, han sido discriminados los gitanos y a mí me relató un somontanés, como en la carretera que circula entre Los Molinos de Sipán y Loscertales, una pareja de la Guardia Civil, le arrancó las muelas a un gitano, que se había apoderado de una col en un huerto. Mi padre me contó casos similares. Desde 1499 se promulgaron en España, 280 Pragmáticas contra los gitanos.
Es un pueblo nómada, pues se encuentran sus individuos, incluso en América. Yo tengo un Cristo primitivo, que me vendió un gitano, que había vivido muchos años en la Argentina. En los gitanos se encuentran caracteres positivos, aunque también se encuentran notas peyorativas. Parece ser que llegaron a España, poco más o menos, en 1415.Cuando llegaron a gobernar España los Reyes Católicos, éstos trataron de conseguir la uniformidad cultural de todos los españoles.
Se les planteaba a los Reyes el problema de eliminar a los gitanos de la misma forma que  a los judíos.
El poder de los Reyes no era omnipotente, porque los gitanos no eran iguales a los judíos ni éstos a los moros ni a los cristianos. De ese poder real se derivó la discriminación a las distintas ideas y razas humanas.
Poco han adelantado los gitanos en cultura, pero sin embargo el gran poeta Federico García Lorca escribió: “El gitano es lo más elemental, lo más profundo, lo más aristocrático de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza universal”. Tienen un fuerte vínculo con el arte, sobre todo con la música,  con el cante, como el flamenco y con el baile.
Pero los judíos, fueron también nómadas, unas veces a la fuerza y otras voluntariamente. Pero durante toda su existencia han tenido una organización social buscando la perfección, que siempre ha sido derrotada por el racismo, proveniente de los roces en su convivencia con los individuos de otras razas, ideas y formas de vida. A ellos también se les ha acusado de racismo, cuando en Zaragoza, martirizaron a Santo Dominguito del Val. Casi todos los hombres hemos cometido algún delito, a lo largo de la Historia.
Los judíos constituían una gran parte de la población en España y llegaron a tomar parte en todos los aspectos de la vida social. El Barrio Nuevo, es el nombre que se puso a la Judería oscense, al ser expulsados los judíos. Sobre la Judería o Barrio Nuevo han escrito Don Antonio Durán Gudiol y los hermanos Antonio y Joaquín Nadal Más. La Judería estaba situada entre la muralla, que rodeaba el casco urbano por el Coso Alto y el muro de tierra que cercaba ese núcleo poblacional, desde el Colegio de Santa Ana hasta la Fuente del Angel, que manaba en el Pabellón Deportivo. En casa de los hermanos Escar, el aparejador de la obra ,cuando la estaban levantando, encontró los restos de una noria, con pucheros de barro, que se utilizó,  hace siglos en el riego de algún huerto. Parece ser propio de los judíos por hallarse en lugar próximo a la Judería o Barrio Nuevo. 
Se habla de que en Huesca existían tres sinagogas: una la mayor, otra la mediana y la menor. La existencia de tres sinagogas ha hecho pensar a algunos que existirían tres barrios o thoras, judíos. De la Sinagoga Menor, escribe magistralmente don Antonio Naval Más, afirmando que es “singular y única”. Dice que “No es un edificio de la categoría constructiva y arquitectónica de los otros edificios históricos de la ciudad, pero sus peculiaridades y los atributos de singular y único, lo hacen no menos respetable que cualquiera de ellos”. Como dicen que ocurrió con el martirio de Santo Dominguito de Val, es muy frecuente acusar a los judíos de daños personales y colectivos, como dice don Antonio Naval que pasó con la peste negra de mediados del siglo XIV. Se generalizó el acusarles de la profanación de las hostias consagradas”, pero “Por otra parte, la Historia de los judíos oscenses dio nombres sobresalientes en el saber, la ciencia y las artes”. ”Este edificio que con toda probabilidad es el edificio de la Sinagoga Menor de Huesca, es  singular y único, no sólo para la ciudad, sino, al menos, para todo Aragón”.      
La existencia de tres sinagogas,  lleva a pensar que fueron tres los Barrios Judíos, pero como el tiempo desde que llegaron los primeros judíos hasta que fueron expulsados, fue tan largo,  hace pensar que estarían la Sinagoga Mayor,  la Mediana y la Pequeña en el mismo Barrio o fuera de él, porque hay una sinagoga de la que no se encuentran muchos informes escritos, que se encuentra en la entrada a la Plaza de la Catedral.
  En el Block, en que yo escribo, en el artículo “Sefarditas en Huesca”, sale lo que yo expongo ahora, que así dice:  ”Pero en una calle que acaba en la Plaza de la Catedral, hay una casa en la que está abierto un estanco y me enteré que en los bajos de dicha casa, ha salido otra sinagoga. Le pregunté por ella a Jesús Benito y me dijo que había capiteles y otros aditamentos sagrados para los hombres talmúdicos y me prometió que me enseñaría dicho local. Me lo encontré otro día y se lo recordé y él con gran generosidad me contestó que subiera al estanco de la Catedral y que se lo dijera a la dependienta, y ésta, con gran amabilidad, preparó un foco de luz y me enseñó toda la sinagoga. A la altura de la calle se encuentra un arco de herradura y una columna con un capitel geométrico. Más adentro hay una sala con dos arcos, también de herradura y en un lado hay una pila redonda de piedra. Bajando por una escalera, colocada en un hueco de la pared, se encuentra otra pila, pero ésta montada sobre varias piedras, y tal vez situada en la entrada de la parte baja de la Sinagoga. Tal vez la pusieron para lavarse, como dice el salmo: “Lavaré mis manos entre los inocentes” o para depositar el Talmud, que se guardaba en lugares, como si fueran sagrarios, porque  los utilizaban para leer textos sagrados. Una vez abajo, contempla uno varias bóvedas con arcos ojivales, es decir como si fueran puntas de flecha. Hay cuatro pequeñas salas abovedadas y no se observan objetos  judaicos, porque los judíos fueron expulsados en 1492, es decir hace ya más de quinientos años…..Al lado Norte del Cerro de San Jorge, se encuentra los restos de un cementerio judío y otro cementerio al que llamaban “el Fosalé”, en Barrio Nuevo”.
La sociedad judía estaba muy bien organizada, porque el Infante Alfonso firmó en Zaragoza el 21 de Enero de 1323, un documento sobre la Cofradía de los “cava fuessas”. Los judíos que vivían en Huesca se obligaban a cavar las fosas para los muertos oscenses “que fincaran en la ciutat d’Osca”. En cambio los gitanos morían por los caminos y eran enterrados, como si fueran seres abandonados. Ahora, yo contemplo en el cementerio de Huesca, los nichos adornados con objetos que alegraron la vida del difunto y en ocasiones, he visto una gran asistencia de gitanos al entierro, con el esposo viudo, que está sentado en el suelo, delante del nicho y rodeado de bellas y jóvenes gitanillas.
Estoy considerando la vida de dos razas humanas perseguidas por los poderosos del Mundo. Una es la raza gitana, que siempre en España ha sido perseguida hasta llegar a sacarle las muelas, por coger verdura en un huerto. Esta raza gitana, que siempre ha sido cantada por los poetas, incluso por el español, de la generación de 1927, el gran poeta  Federico GARCÍA LORCA, que en 1929, publicó “El Romancero Gitano”. En los momentos políticos en que fue fusilado Federico, alguno le preguntó sobre su ideal político. Él contestó que se sentía a la vez católico, comunista, anarquista, libertario e incluso monárquico. Nunca discutió con ningún amigo sobre una teoría política, ni riñó con ellos por esas cuestiones. ¡Qué inteligencia tan limpia para pensar en todas las teoría políticas, sin buscar la lucha entre los hombres. Él se guiaba contemplando a los gitanos,  a los que les compuso el “Romancero Gitano”. El romance de la “Luna, luna”,  le hace ver como se entregan los gitanos a la presencia de la muerte, que como ellos durante siglos no han ocupado viviendas y siempre vieron  la Luna, para rendirse ante el poder mágico, de ese astro, que nos hace pensar en la muerte. Ya he preguntado más arriba, ¿ donde enterraban a los gitanos ?. Y Federico, al meditar los pensamientos gitanos en la muerte, se acordaba de las actividades de sus vidas, como la fragua, los collares, el yunque y las ferias. ¡Cómo discutían y recreaban juntándose gitanos de lejanas tierras y cómo preparaban las venta de alguna mula, que al acabar la feria, le salía asmática a su comprador!. También, como he dicho antes,  he visto a los niños gitanos y a las gitanillas, acompañar en el cementerio de Huesca, a sus abuelos a los que tanto  respetaron, mientras estuvieron vivos. Sin embargo, ¡qué pocos asistían a la Escuela!.
Qué diferencia con los judíos de los cuales, aún recuerdo su cementerio, en el Tozal de detrás de San Jorge, cuando subo,  paseando a la Ermita de Loreto. También se acuerda uno del “Fosalé de Barrio Nuevo”. En cambio los judíos se preocupaban de enseñar a sus hijos, de tal manera que en Huesca, en el siglo XII, en tiempos del Rey de Aragón, Alfonso el Batallador, surgió el genio del judío Pedro Alonso.
Fue este oscense judío Rabino, conocedor de las Matemáticas y estudioso de la Astronomía. Igual que los gitanos estaban siempre presentes ante la belleza y el misterio de la luna lunera, el judío astrónomo, guiado por sus pasos matemáticos, trató de aclarar la composición del Universo. Este Rabbí Moseh Sefardí de Huesca, fue médico del Rey de Aragón y de Navarra, se hicieron grandes amigos y le convenció para que se hiciera cristiano, con el nombre de Pedro Alfonso. Yo tengo un recuerdo, por un lado grato y por otro triste de un libro suyo, que le regalé a una bella joven judía, hija del Doctor Psiquiatra Mariano Almudévar, natural de Casbas, que se casó en Inglaterra, donde también vivió Pedro Alfonso. Esta judía con mi apellido, nació en Inglaterra, siendo, como he dicho, hija de Mariano Almudévar y de la hebrea Mónica Stoplemaw,que según me dijo pertenecía a la raza  judía de los asquenazi. En mi  artículo ”Plegaria por Lola Almudévar”, escribo lo siguiente:” Impresiona la visión global de Bolivia que tenía la periodista Lola, porque retrataba junto a los niños inocentes a los hombres y mujeres, que bailaban, cantaban y hacían sonar sus flautas, pero no sólo retrató, sino que fue recibida,élla como única periodista extranjera, por el presidente Evo, vestido con el indígena “traje del poder”. Por otro lado su padre Mariano Almudévar, procede como yo del Bearn  francés, del que nuestros antepasados cruzaron al Sur de los Pirineos, para conquistar la Villa de Almudévar”. No podré olvidarme nunca de cuando estuve sentado en un bar de los Porches con su padre y con ella. Le pregunté si había oído hablar del judío oscense Pedro Alfonso y me contestó que no. Entonces me dirigí a una cercana librería y compré para Lola un ejemplar de los “Libros de Cuentos de aves y animales”, para que tuviera un recuerdo cariñoso de la ciudad de Huesca. Al poco tiempo murió de accidente en Bolivia y en la Diputación Provincial, el compositor Antonio Viñuales, hizo sonar la “Plegaria por Lola Almudévar”, con el que se inauguró la Exposición de Fotografías de Bolivia, obtenidas por Lola.
Las distintas razas tienen su “Gen” distinto,( recordemos la astronomía poética y trágica de la luna para los gitanos y la astronomía científica del Judío Pedro Alfonso), pero en aquel encuentro en la Diputación Provincial de Huesca, entre la raza judía, la europea, la inglesa, la boliviana, la Evolución, ha de hacer que todas las razas se unan y se respeten. 
Volviendo a los judíos de hace más de quinientos años de Huesca, dicen los historiadores que las casas de los judíos en Huesca, no eran muy diferentes a las casas cristianas y moras. Hay que aprovechar este recuerdo a las casa moras, para recordar también a los moros, como perseguidos y perseguidores de otras razas. En la parte vieja de la Catedral de Huesca, se pude,todavía contemplar un arco árabe de herradura.
Dicen que las casas habituales de los judíos en la Judería, contaban con dos pisos y bodega y tenían como ayuda, una heredad, compuesta de bienes rústicos como campos de cereal, huertos y viñas. En la Sinagoga, en que se asienta el taller de fotocopiar, hay una gruesa columna, con tres capiteles encima, donde están tallados troncos de parra y racimos de uva. El Concejo de Huesca facilitó a la Judería la posesión de cien ovejas y cabras, pagando un canon dos veces al año.
Don Ricardo del Arco, dice que al principio del siglo XIV, los judíos de Huesca ocupaban ciento ocho viviendas, sometidos a impuestos y cuarenta y dos casas pobres. Había presión sobre los judíos, pues en el año 1391 fueron perseguidos, sufriendo presiones por su conversión al cristianismo el año 1415, con motivo de la disputa de Tortosa.
Como he hecho notar que los gitanos no podían ir a la escuela, a la escuela rabínica, acudían muchachos de todas las clases sociales y sin pagar impuestos. Se citan nombres judíos como el de la conversa Yolant Santvicién y de sus dos hijos Pedro y Domingo Santvicién. Estos nombres nos hacen pensar en la cantidad de judíos conversos,  que no sufrieron expulsión en 1492 y de los que quedaron muchos descendientes de judíos en España, pero con apellidos renovados.  Es impresionante el número de centros de asistencia de los judíos para ellos mismos, como el Hospital de la Judería. En documentos de Montearagón en 1279 habla de el “Espital de la Sanoga Mayor”, destinado al socorro de enfermos y de pobres. Así como he nombrado la Cofradía de los Cavafuessas, había otras que se dedicaban a visitar el Sábado a los enfermos. En Los artículos literarios del Alto Aragón, en uno de ellos dedicado a la Judería de mayo de 1998, dice: “Se conocen algunas actividades de las tiendas judías, a saber: médicos, cirujanos, especieros, albarderos, pelliceros, sederos, plateros, tintoreros, mercaderes y prestamistas”. Ignacio de Asso en 1798, escribió acerca de los prestamistas: “Los judíos de estos tiempos ejercían la usura con increíble rigor, y exorbitancia. La Célula de D. Jaime I, que la redujo en 1241 a cuatro dineros por libra al mes, parecerá quizás más ordenada, si se considera el desorden, que hasta entonces se había tolerado”. 
Al leer estos textos de intereses y finanzas, se da uno cuenta del espíritu económico de los judíos y te explicas como ellos son los Banqueros del Mundo. Pero, cuando uno considera la organización de los judíos medievales y cae en sus manos el libro “Cuentos judíos” del judío polaco Samuel Rovinski, se acaba uno de convencer, el espíritu de ahorro , que tienen los judíos. En uno de esos cuentos, escrito en Costa Rica, después de huir de Polonia, dice a su hijo Janche:”Esta gente no ahorra. Sólo los ricos serán ricos en este país. A ellos no les hace falta ahorrar. Nacieron ricos, Janche. Pero nosotros, ¿qué haríamos si fuéramos pobres…A los hijos hay que enseñarles el valor del trabajo. Y del dinero también. La persona que no trabaja es vaga, inútil, se llena de malos pensamientos, y codicia el dinero ahorrado por los que sí trabajan. Nuestros hijos deben aprender  que un cinco es un cinco y que el dinero no nace de los árboles. Así es, Janche”.
El judío con el que yo hablé en el Coso Bajo, se sentía de tal condición, pero según me dijo el que dirige un almacén, donde se apoya a los necesitados, este ucraniano-israelita, se convirtió en un alcohólico, lo que explica el comportamiento indiferente del poder judío, con él. Coincide este comportamiento con la explicación que un judío me dio, sobre la ayuda mutua  que se prestan entre sí. Me dijo que cuando un judío, por su emigración voluntaria o forzada, llega a un lugar donde hay otros de su misma condición, los allí presentes le ayudan para salir adelante. Pero si ven en él,  una persona “que no trabaja, es vaga, inútil, se llena de malos pensamientos y codicia el dinero ahorrado por los que sí trabajan”, dejan de ayudarle, para que sea responsable de su actitud.
Los judíos en Huesca,  hemos visto como residían en su barrio o aljama, gozando de una organización autónoma. Pero dicha organización, no sólo contaba con sus vecinos, sino que los vecinos de cada aljama, estaban en contacto con los de todas las otras ciudades de España. Esto lo escribió Simón Wiesenthal en la Operación Nuevo Mundo (La misión secreta de Cristóbal Colón) y se ve, leyendo la vida de los barrios judíos o aljamas. Continúa diciendo que “Los reyes de Castilla y Aragón les otorgaron también autonomía (a los sefarditas, también llamados marranos), por razones económicas. Los tributos percibidos de los judíos constituían la única fuente de ingresos segura y constante de las arcas reales”. 
Tanto es así que el mismo Cristóbal Colón, trabó relación con el nuevo cristiano- judío Luis Santangel, canciller de los mismos Reyes Católicos. También habló de la financiación del viaje al Occidente, con Gabriel Sánchez, tesorero real. Pero además influyó  Colón en un grupo de nuevos cristianos y del judío Isaac  Abrabanel. Fue el Escribano Real el que financió los gastos del viaje al Occidente y no los dineros de la Corona. 
Igual que en la Península se comunicaban los judíos, de distintas ciudades y pueblos, Julio Baroja dice que los judíos europeos también se comunicaron con los de las colonias españolas, incluso utilizando barcos regulares. Algunos marranos (esta palabra se interpreta como cerdo o persona maldita y excomulgada) o  criptojudíos, aprovecharon el comercio para hacer dinero, pues la Inquisición les confiscó muchos valores, como parte del castigo impuesto. La Inquisición dice el judío Bartolomé Bennasar  que la Inquisición se preocupaba más qué de la fe, de obtener riquezas personales de alguno de sus miembros. 
Están  ocurriendo ahora hechos semejantes en la Banca, donde se acaba el dinero, que se debía destinar al uso del pueblo, mientras los que lo administran, se enriquecen con ellos. El judío holandés de origen peninsular, nos aconsejaba bien, al decirnos: “Si no quieres repetir el pasado, estúdialo”.   
En la península se quedaron los convertidos al cristianismo, pero no se podía esperar una fe sincera de una conversión forzosa y muchos se casaron con gente de cierta nobleza. Otros, que eran marranos  se casaban con parejas de la misma condición, para conservar, aunque fuera escondido,  su judaísmo. 
Hace poco tiempo, un somontanés, me contaba, en unos tiempos que ya han hecho olvidar aquella conversión obligatoria y que si alguno sabe algo,  no lo cuenta, que en aquellos años en que se esperaba la expulsión de los judíos y se hablaba de la persecución de los gitanos, que en la Villa oscense de Alquézar, unos y otros hicieron una labor de colaboración. Y en un pueblo cercano, situado un poco más abajo, yo he visitado una casa Infanzona, con puertas de madera, grabadas con escudos. Y alguien del pueblo, me dijo que eran infanzones, porque esta era la forma de salir de esa época continuada de opresión y de malos tratos. Un descendiente de dicha casa, fue alcalde de la ciudad de Zaragoza. 
 Después de tantos sacrificios, expulsiones y muertes, al final del siglo XV, entró en contacto con los españoles el aventurero y científico Cristóbal Colón, que creía apoyándose en los mapas de los cartógrafos judíos mallorquines, pensaba que por los mares occidentales, llegaría a Las Indias. El navegante creía que los judíos podrían escapar de las persecuciones.
 Como pone en el Libro de  Cuentos judíos, Robinski : “A mí me gusta el trabajo y me gusta el ahorro, también…Yo cojo mi valija y me voy directamente donde los campesinos, que  en Costa Rica, me pagan las cobijas al contado. Y, me invitan a comer con ellos, Janche. ¿A dónde viste eso?. ¿En Polonia, donde los campesinos son ignorantes y antisemitas?. ¿Por qué me voy a quejar?Aquí en el campo, Janche, con ese lindo sol durante todo el año, y las montañas siempre a la vista y el aire puro, aquí, ves crecer de todo; Janche, en esta bendita tierra  todo lo que se siembra da su fruto. Es como un paraíso, Juanche; puedes creerme. No es como Polonia”.
El poeta Federico García Lorca, canta las penas de los gitanos y cultiva su amistad con el oscense “Pepín Bello, un hombre afable, ocurrente y risueño”, como lo suele ser el temperamento de los gitanos. Y Federico no podía olvidar a los gitanos, de los que escribió, como ya he resaltado en el texto de este artículo:”El gitano es lo más elemental, lo más profundo, lo más aristocrático de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza universal”. 
El poeta Federico García Lorca, antes de ser fusilado, se le preguntó sobre su ideal político. Él  contestó: ”que se sentía, a la vez católico, comunista, anarquista, libertario e incluso monárquico”. Nunca discutió con ningún amigo sobre una teoría política, ni riñó con ellos por estas cuestiones.
Es indudable que la Creación del hombre no es un hecho rotundo, en que el ser creado resulta un hombre perfecto,  sino el principio de un desarrollo humano a través de muchos siglos. Ese ser ponía en claro que era necesaria la marcha de la Evolución.
Federico García Lorca, con su inteligencia limpia  y su corazón amante de los hombres más desgraciados, no tuvo tiempo para pensar en las teorías políticas de la mente humana, pero le sobró para poetizar aquellas tristes vidas, que convirtió en tiernas poesías. Poesías que ofrecen el espectáculo del “Romancero gitano”, y que en lugar de dedicarse al estudio de la Astronomía, la contemplan en la “Luna, lunita, ea”, en la que se ve el mito de la muerte.
En cambio los judíos, estudiaron y siguen estudiando la   Astronomía,  y encontraron el Continente americano, que acogió a muchos hombres y que han conseguido volver a Jerusalén, donde se prepararán para combatir las bombas atómicas, que ensombrecen el horizonte de esta vida humana. Hace ya siglos que los judíos adoraron a Yahvé en las sinagogas de Barrio Nuevo y de al lado de la  Catedral, pero yo, cuando paso por detrás de San Jorge, a la ermita de Loreto, recuerdo el antiguo  cementerio de los judíos, después de haber dejado el “Fosalé de Barrio Nuevo”.
Yo lo que tengo presente es la frase del judío holandés, venido de España, que dijo: ”Si no quieres repetir el pasado, estúdialo”.

El centauro si sale de la Naturaleza, la añora




Para muchos, aquel que no sigue  las leyes de la Naturaleza es un monstruo, pero el Centauro no sólo la imita, sino que a veces, parece identificarse con ella, es decir parece que su figura y su comportamiento son los de un individuo humano y equino al mismo tiempo. En lugar de resultar una monstruosidad, parece un milagro el hecho de haberse convertido en un ser único con las virtudes del   hombre y del caballo. Cuando converso con el pintor Paco Giral, que plasma en los lienzos figuras arbóreas y taurinas, me llama la atención el ver su amor a los équidos, a los que retrata con admiración por su parte, y además enciende el entusiasmo del que contempla tales retratos, que unas veces “van de carrera”, en tanto en otras cultivan su amistad con los que los montan durante sus paseos; otras veces, también cabalgados por sus caballeros rejoneadores, rejonean a los toros. Además he tenido la oportunidad de contemplar a Paco visitando a su preciosa yegua europea y he comprobado el amor que se tienen mutuamente, pues basta verlos hacerse mutuas caricias, al abrir la puerta de su cuadra. Parece que se encuentran las dos partes de ese Centauro y adivino, que se van ambos unidos por el espacio al mundo clásico, pero al fin lo que ves son sus retratos del caballero Paco sobre su yegua Athena. Los clásicos, convirtieron el amor entre hombres y caballos en la figura del Centauro, en tanto Paco, convierte ese amor en figuras pictóricas. No forma Paco con su yegua un Centauro físicamente, pero constituyen un Centauro de hecho, con su arte; él como pintor y la yegua como modelo y ambos cabalgando por el monte debajo de la Sierra de Gratal. Pero no es Paco Giral sobre su yegua, el único Centauro, que vive en este mundo porque, contemplando y escuchando cierto programa televisivo, me pareció ver a un Centauro moderno, que consistía en un caballo blanco de porte distinguido, montado por un caballero español, vestido con un traje y un sombrero goyescos. Me pareció que había resucitado un Centauro clásico. Y ¿por qué?, por que  en una playa de arenas claras, habían colocado un negro piano de cola, al que un artista arrancaba bellas notas, que resonaban en el cielo, en el horizonte, en la playa y que ¡milagrosamente!, escuchaban,  al unísono, el caballo blanco y el caballero goyesco.  Estos danzaban con elegancia, con arte, con dulzura y giraban el uno sobre el otro, al mismo compás. Al gozar de este espectáculo, me pregunté: ¿quién sería el brujo o el mago que ideó la unión entre el hombre y el caballo?.No fue sólo de un hombre idealista de quien surgió la idea del Centauro, sino que fue de los pobres esclavos, que no disponían de caballos, en tiempos del Imperio Romano, en que a los desgraciados los echaban en los Circos Imperiales, con un trapo entre sus manos, que no alcanzaba siquiera la categoría de capa, para contemplar como los mataban los toros bravos. Allí profiriendo gritos salvajes, como bramidos, la gente los veía defenderse con sus falsas capas, para acabar muriendo. En cambio aquellos que montaban sus caballos, se salvaban de tales atropellos. En la Edad Media el ser caballero era el ideal del pueblo, pues en España en las plazas públicas, se celebraban festivales taurinos, en que intervenían esos caballeros, que alanceaban a los toros, en tanto el pueblo sencillo, tuvo que aprender a torearlos con sus capas, creando la profesión  de torero, que triunfa en las Plazas de Toros. Los caballeros siguen apareciendo en dichas plazas sobre sus caballos,  como si fueran Centauros. Fueron estos un ideal creado por el pueblo sencillo, que veía en los caballos la salvación de sus vidas. Paco Giral es un miembro del pueblo sencillo y participa en la creación clásica, ya pasada, del Centauro, haciéndolo surgir como símbolo.  Lo hace con el arte pintando caballos y caballeros unidos en conseguir el bien del pueblo. El es el artista y los caballos sus modelos. Siempre sonríe y se ríe cuando habla con alguno de los mil conocidos que tiene y siempre sueña con pintar caballos, que son como los redentores del hombre Paco no es un centauro físico,  pero lo parece cuando miras alguno de sus cuadros, como el del salto con  su yegua, con el pico de Gratal al fondo.  

lunes, 27 de julio de 2015

Quevedo habla de la vida y engrandece la muerte

Francisco de Quevedo

Luis de Gongora.

Bécquer escribió la poesía siguiente: “Del salón en el ángulo obscuro-de su dueño tal vez olvidada- silenciosa y cubierta de polvo- veíase  el arpa.-Cuanta nota dormía en su seno- como el pájaro duerme en las ramas-esperando  la mano de nieve-que sabe arrancarla. ¡Ay!, pensé, ¡cuántas veces el genio – así duerme en el fondo del alma,-y una voz, cómo Lázaro espera- que le diga: ”levántate y anda”!. Bécquer, poeta del siglo XIX, era amante de la belleza poética, de la pintura y de la música. Por eso al contemplar el arpa, abandonada, “durmiendo en el fondo de su alma”, soñó con hacerla sonar. Así como Quevedo, escritor satírico, insultaba a sus enemigos, por medio de la poesía, Bécquer se lamentaba con sus rimas, de la traición que le hizo su esposa, quejándose con sus poesías llenas de belleza. No insulta Bécquer a su esposa, con su poesía pura, como lo hace Quevedo con sus palabras rebuscadas. Veamos esta rima, en la que se lamenta de la traición amorosa, de su esposa, que  así dice: “La gota de rocío que en el cáliz-duerme de la blanquísima azucena, -es el palacio de cristal en donde,-vive el genio feliz de la pureza. Él, le da su misterio y poesía;-él,  su aroma balsámico le presta.- ¡Ay de la flor, si de la luz al beso-se evapora esa perla!”.
Los escritos de Quevedo son complicados, pero no hay que temer la lectura de sus obras, porque, además de obligarte a pensar, te hace unas veces reír y otras llorar, con sus obras satíricas y burlonas, porque no sólo  escribió la sátira, sino también poesía amorosa. A este amor corresponde su  soneto: “Amor constante más allá de la muerte”, que es famoso en la literatura universal, pues hay quien afirma que no se ha escrito nunca una obra de amor, tan real y tan sentida, en la lengua castellana.  Sí, es real su pensamiento, pero más difícil de comprender, en su primera lectura. 
He aquí el soneto “Amor constante más allá de la muerte”: “Cerrar podrá mis ojos la postrera,- Sombra que me llevare el blanco día,- Y podrá desatar esta alma mía-Hora a su afán ansioso lisonjera;-Mas no, de esotra parte, en la ribera,- Dejará la memoria, en donde ardía-Nadar sabe mi llama el agua fría,-Y perder el respeto a ley severa. Alma a quien todo un dios prisión ha sido,-Venas que humor a tanto fuego han dado.-Medulas que han gloriosamente ardido:-Su cuerpo dejará no su cuidado;-serán ceniza, mas tendrá sentido;-Polvo serán, mas polvo enamorado”. Si,  es real el significado del amor a la vida, a pesar de haber muerto, pero, para comprenderlo, hay que pensar en el significado de las palabras, que escribe.  Se acuerda de cuando la sombra de la muerte, cerró a sus ojos la blancura del día. Y trata de definir el viaje de su alma, para pasar de la Tierra al Cielo.  
Ramón del Valle Inclan

Gustavo Adolfo Becquer


Se queda uno, después de la lectura de este soneto, admirado ante sus cuartetos y tercetos en el número de once sílabas cada uno,  que componen su integridad de catorce versos, terminado cada uno con su sonora rima. Pero uno encuentra su sentido, que resultaba difícil de entender, y que a mi cerebro le ha aclarado la consulta  del más allá, en la mitología griega. Los griegos, al observar la separación del alma del cuerpo, se dan cuenta de que el alma tiene que circular por espacios, que ellos identifican con la Laguna Estigia, por la que el difunto navega, sobre la Barca de Caronte.
Al abandonar la ribera de la vida, parece que tendremos que olvidar cuantos recuerdos, hemos gozado o sufrido en ella. Pero Quevedo se subleva contra esa ley de los infiernos, que le obligan a abandonar totalmente, incluso el amor del que gozó en la vida. Y proclama que el cuerpo será ceniza, mas tendrá sentido y las médulas que llegaban a lo más profundo del cuerpo “polvo serán, mas polvo enamorado”. 
Quevedo escribió pasajes festivos y burlescos, con gracia satírica, para recordar al pueblo la realidad humana. Y con esa poesía satírica y burlesca acusó a Góngora de exceso de sensibilidad, de vejez y de chochez, dedicándole el siguiente soneto:  
“Erase un hombre a su nariz pegado- érase una nariz superlativa- érase  su nariz sayón y escriba,-érase un peje espada, muy barbado,-era su reloy de sol, mal entonado,- érase una alquitara pensativa,-érase un elefante boca arriba,- era Ovidio Nasón más narizado.-Erase un espolón de una galera,-érase una pirámide de Egipto- los doce tubos de narices era.-Erase un naricísimo infinito,- mucha nariz, nariz tan fiera-que en la cara de Anás, fuera delito”. A Góngora, Quevedo lo maltrata como judío, que es corriente que tengan algún rasgo en su nariz, de la raza judía.
Se dirigía al pueblo, del que quería que fuese feliz, diciéndole: “¡Oyente, si tú me ayudas, con tu malicia y con tu risa, verdades diré en camisa, pero menos que desnudas”.
El estilo de Bécquer es más claro, en su poesía “Dios mío, qué solos se quedan los muertos”, pues así se explica:” La luz, que en un vaso,- ardía en el suelo,-al muro arrojaba- la sombra del lecho.- y entre aquella sombra- -veíase a intervalos- dibujarse rígida- la forma del cuerpo”. Después de esa visión, Gustavo se pregunta.”¿Vuelve el polvo al polvo?-¿vuela el alma al cielo?-¡Todo es vil materia,- podredumbre y cieno?. ¡No sé! Pero hay algo- que explicar no puedo,- que al par nos infunde-repugnancia y duelo,- al dejar tan tristes, -tan solos los muertos. La poesía de Bécquer es delicadísima, reflexiva, que se pregunta los mimos misterios que se plantea Bécquer.
Quevedo( 1580-1645), se acuerda de cuando la sombra de la muerte, cerró a sus ojos la blancura del día y Gustavo, escribe : “la luz que en un vaso- ardía en el suelo- al muro arrojaba- la sombra del cuerpo”. Pero Quevedo, como Bécquer “explicar no puede que vuelva el polvo al polvo  y se pregunta ¿vuela el alma al cielo?. En este tema de la muerte del ser humano, se ve la descripción totalmente poética y delicada de Gustavo Adolfo Bécquer. También se nota la virtud poética de Quevedo, cuando dice: ”Cuando la sombra de la muerte, cerró a sus ojos la blancura del día”, pero se subleva contra el abandono del cuerpo humano, poniendo patente su mal genio, con el que insulta al judío Góngora. Pero acaba su soneto, con una bella y potente poesía, al  decir: “Su cuerpo dejará no su cuidado-Serán ceniza, mas tendrá sentido; POLVO SERÁN,  MAS POLVO ENAMORADO”.
La sátira, que no aclaró el problema de la vida y de la muerte, a la que Quevedo, con genio vivo, no vio resuelta con su poesía:  “Amor constante, más allá de la muerte”, ya se cultivaba en la literatura antigua de Grecia y de Roma. Reinó en el ambiente en el siglo XVII, con Quevedo, pero no dejó de practicarla, Valle Inclán, muerto en 1936. La sátira de Quevedo y la comedia burlesca son muy semejantes al esperpento de este gran Valle Inclán, que parece ser que él mismo creó. Significa tal palabra color, olor, sabor, entre otros de almendra ideal, zurriaga y caricias. A pesar del paso de siglos entre el Siglo de Oro  con Quevedo  como autor del soneto “Amor constante, más allá de la muerte”, con la comedia burlesca y el siglo XX con Valle Inclán, que cultivó el teatro esperpéntico, no se despide el mundo de la sátira. 
En el siglo XX, Valle Inclán reaviva las obras esperpénticas,  con sátiras sin la crueldad de las de Quevedo, que escribió:  “Yo te untaré mis obras con tocino-porque no me las muerdas, Gongorilla-pero de los ingenios de Castilla-docto en pulla, cual mozo de camino”. Acusa al mismo tiempo a Góngora de judaizante, además de plagiario. Y sale Valle Inclán,  que al tiempo que escribía sus esperpentos, hace a los lectores que se recreen con la poesía de su “Sonata de Otoño” y la de Invierno.
Valle Inclán reaviva la sátira , en forma esperpéntica, en el siglo XIX y XX, y me hace pensar en el fenómeno que yo en mi niñez, observé en las Ferias de los pueblos, cuando no había cines ni otras distracciones más modernas. Tal fenómeno, del que no recuerdo bien sus detalles, iban por las ferias a recrear al  público con obras de Quevedo, Las explicaban y leían a los espectadores y con voces de comediantes hacían ver el interés que ofrecían aquellos hombres y mujeres, unos cojos, otros mancos, otros ciegos o tuertos. No me enteré si Quevedo los exponía ante el público por ayudar a tan desgraciados seres humanos o era una especie de petición de justicia al cielo, para que no permitiera que se diesen esos casos de miseria en unos hombres, en tanto otros gozaban y gozaban y atesoraban los dineros escondidos de la vida,  como los avaros. No sé si Quevedo veía la conciencia de Góngora, viciada con la avaricia o era una  acusación racial, que en aquellos tiempos inquisitoriales, las razas eran perseguidas.
Yo en pleno siglo XX, recuerdo un caso de que un comediante de la feria,  relataba una pequeña anécdota, diciendo que un campesino, gritaba :¿Qué vedo, qué vedo?, que lo identificaba con la expresión :¡Qué veo que veo!.  Quevedo estaba haciendo sus necesidades y al escuchar como el campesino, gritaba ¡Quevedo, Quevedo!, éste  contestó : hasta por el culo me conocen.  ¡Lástima, que cuando era todavía un niño durara la moda de Quevedo de corregir vicios y que ahora ya estemos admirados de contemplar tanto negocio!.  
No puedo admirar el cuento relatado en mi niñez en una feria, pero ya estoy harto de ver, después de haber escuchado a los mariachis:”con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley”. Porque en todas las organizaciones de la Nación, se van acumulando el dinero, que no creo que el judaizado Góngora, lo amontonara de tal forma, desde los altos cargos hasta las organizaciones de los obreros, no de los obreros que trabajan, sino de los “chupópteros”.
Ahora haría falta un satírico como Quevedo que corrigiera al País de tanta corrupción. 

¡Mambrú se fue a la Guerra!, y siempre tendremos más guerras



Yo nací antes de la Guerra Civil, y tal vez los niños de Siétamo, tuviésemos un aviso profético  de que no faltarían nunca guerras en este Mundo. Cantábamos la canción que así se expresa: “Mambrú se fue a la Guerra, Mambrú se fue a la guerra, no sé cuando vendrá”. No he podido desde 1930 hasta el año actual de 2015, olvidar ni la letra ni la música de esta canción infantil. ¿Cómo iba despreciar la realidad de las guerras, escuchando la canción   de la Guerra de Mambrú, cada vez que me daba cuenta de que explotaban la Guerra de 1936, la Europea ,la Mundial y las que todavía no han acabado?. Teniendo en cuenta de que casi cada día estallan otras, no nuevas, sino envejecedoras  de la vida humana   Yo inocente niño con mis cinco años, estando sentado en el hogar  de Siétamo, escuchaba las conversaciones de mi tío José María, que acompañaba sus palabras, con gestos airados, imitando la cara airada de Musolini, como las que  exhiben los fundadores de  las guerras. En la Escuela Nacional cantaba con otros niños y niñas aquella canción guerrera que se expresaba  así: ”Mambrú se fue a la guerra, qué dolor,  qué dolor, qué pena. Mambrú se fue a la guerra, no sé cuando vendrá, ay, ay, ay, qué dolor qué pena, no sé cuando vendrá. Vendrá para la Pascua, qué dolor,  qué dolor,  qué pena, si vendrá para la Pascua o por la Trinidad.  La Trinidad se pasa, ¡qué dolor, qué dolor,  qué pena!, la Trinidad se pasa, Mambrú no vuelve más”.
Estaba la gente esperando noticias de nuevas guerras y por el camino vieron llegar a un paje y le preguntaron qué  noticias traía y él con su dolor,  siguió cantando el romance, en el que decía:  “Que Mambrú ya se ha muerto, que dolor,  que dolor, que pena, que Mambrú ya se ha muerto y lo llevan a enterrar, que do-re- mi, que do-re- fa, lo llevan a enterrar”.
A Mambrú, el querido Mambrú, ya “lo llevan a enterrar, que do –re-mi, do-re fa, ya lo llevan a enterrar”, ”en caja de terciopelo, y tapa de cristal. Que do-re-mi.que do-re- fa, y tapa de cristal”. 
En mi pueblo los niños estaban alegres, cantando tan triste canción y comenzaban a morir los niños y los mayores, al estallar la Guerra Civil. Y son muchos los muertos, de los que unos treinta,  tienen sus nombres esculpidos en una lámina de mármol, en el pórtico de la iglesia. Faltan otros tantos en el mismo portal, pensando todos, a su manera, en un mundo justo,  pero todos haciendo la guerra. Cientos de cadáveres quedaron repartidos por los campos.
“En Huesca conozco a un enterrador, que amaba,  con locura,  a un nieto suyo y por eso, al darse la fecha de que el niño hubiera cumplido cuatro años, fue al cementerio y le llevó un pájaro de colores, que compró en una juguetería. Al llegar, con la comitiva familiar al frente del nicho y  mostrarle el pajarico, otro pajarico vivo, se puso a cantar sobre una rama próxima. Mi amigo, el enterrador de las manos duras, sintió reblandecerse su corazón al escuchar cantar al verderol y de sus ojos salieron lágrimas de felicidad”.
¡Qué bien representa “Mambrú se fue a la guerra” la vida alegre de los políticos, que entristece  la triste de los guerreros,  y que necesitan los niños cantar la gloria guerrera de los que como Mambrú, van a la guerra!. Sí, porque con la música, lloran y se alegran al mismo tiempo, cantando la diaria historia de los hombres. Tenemos como los pajaricos del cementerio en que trabajaba mi amigo, el enterrador del cementerio de Huesca, una sensibilidad, que nos hace cantar la muerte de los vivos. Al escuchar al verderol, se reblandeció su corazón, hasta derramar lágrimas por sus ojos.
¡Qué sensibilidad tenía el corazón del que creó cantando “Mambrú se fue a la guerra”, porque los  pajaritos del cementerio, como el verderol de Huesca, “detrás de la tumba, ¡qué dolor ,qué pena!, y detrás de la tumba, tres pajaritos van. Do-re- mi-do-re-fa, tres pajaritos van. Cantando el pío-pío, ¡qué dolor, qué dolor, qué trío!, cantando el pío. Pío, cantando el pío–pa. Qué do-re- mi, qué do-re-fa, cantando el pío –pa.
LA PAZ, el sueño de la paz, ha tratado de calmar los ardientes deseos de odio y de guerra en el Mundo. Por eso el romance de “Mambrú se fue a la Guerra”, sigue conmoviendo sobre todo a los niños, que no quieren guerra. Es un romance, que se compuso después de la batalla de Malplaquet (1709), que se llevó a cabo, durante la Guerra de Sucesión española, entre ingleses y franceses. Murió el inglés  John Churchill, duque de MARLBOROUGH, que equivale al nombre de Mambrú, en español. “La música de Mambrú se fue a la guerra”, parece ser antiquísima ya que dicen que proviene de la música árabe, que trajeron los Cruzados. Dicen que del pueblo llegan las canciones a los nobles y en este caso, que a una nodriza de un delfín de Luis XVI, la escucharon éstos y pasó luego a oírse por todo el Pais. Se empezó a cantar en Francia,  Inglaterra y España y luego  se cantó  en América, desde Méjico, pasando por Centroamérica, por la República Dominicana, por Colombia, llegando a propagarse por la Argentina.
En el Uruguay, en el año de 2003, los artistas de ese Pais Rubén Rada y Horacio Buscaglia, buscando la Paz, como siempre la había buscado el “Mambrú se fue a la guerra”, escribieron lo siguiente: “Mambrú no fue a la guerra”. ( ¡Oye Mambrú!-No vaya a la guerra.- ¿pa qué  va a ir allá? , ¡y quédate aquí con nosotros de fiesta!”. Y entre otros deseos, manifiestan, que:  “Mambrú no fue a la guerra-porque no quieren odiar….a mambruces, mambrucitos, -porque sean diferentes y no piensen igual.La Paz es como un beso de mamá y de papá.Es un juguete nuevo, un gol de media cancha, en las vacaciones y la Navidad. La paz es una casa, que vas a estrenar. La paz es tu sonrisa y la de los demás. ¡¡¡La Paz somos nosotros que vamos a cantar!!!.”
Y en un estribillo, van cantando: “¡¡¡ Mambrú, Mambrú no fue a la guerra!!!. ¡¡¡Mambrú quiere la Paz!!!.
( Oye,Mambrú!.Tú si que lo sabes todo,¡eh!.
¡Suéltame la paloma!) “. 

domingo, 26 de julio de 2015

No hacen pie



Siempre, es decir a lo largo de nuestra vida, han existido jubilados, pero no tantos como ahora, pues es raro que alguien, al llegar a la edad próxima a la vejez, no perciba la jubilación. Hace poco, se encontraron  dos de éstos, más o menos felices señores, según la cantidad de retiro que les quedara, y hablando de lo bien que lo pasaban, uno  de ellos exclamó:”¡ Sí que vivimos bien, pero esto debía durar , por lo menos, veinticinco años!”. La jubilación tiene lugar, normalmente a los sesenta y cinco o setenta años, a los que añadiendo veinticinco, resultaría que  tendríamos que vivir de noventa a noventa y cinco años.
Estos casos que ocurren todos los días y , al parecer, desde hace siglos, ponen de manifiesto que el hombre quiere vivir bien y mucho tiempo y aunque algunos lo alcanzan, a otros en la vida  “los llevan como trapos, que no hacen pie”, según una expresión manifestada por una señora de Angüés. ¿Qué quería decir  la buena señora?. Pues sencillamente , que hay personas  que recuerdan a los trapos, porque ni ellas ni ésta tienen peso, ni tienen vigor, ni energía, ni pueden actuar por su cuenta, pues como añade en su frase “no hacen pie”, no pueden tenerse en pie, ni andar ni desplazarse por donde les apetezca, ni crear algo en su vida.
Es decir,  que podemos vivir mucho  o poco tiempo y podemos vivir bien o sufrir mucho y después de una clase de vida a otra, moriremos. Ya nos lo recuerdan el Miércoles de Ceniza cuando nos dicen “memento homo quia pulvis es et in pulverim reverteris”.
Pero si miramos el cuadro de nuestras vidas, veremos los bueno ratos pasados, de los que a veces nos acordamos, casi de repente, como si se abriera en nuestra conciencia un telón, que nos impedía verlos. Si,  aquello ha pasado, pero igual que otros recuerdos tristes o creativos entraron  a formar parte de nuestra historia. En casos creativos que hacen que hacen evidente nuestra historia. En actos creativos que hacen evidente nuestra historia, como son nuestros hijos y nuestras obras, nuestro trabajo, concretado en  edificios, plazas,  carreteras, parques , etcétera, la labor  visible, dice algo al ciudadano. Los años que hemos vivido,  podemos recordarlos y juzgarlos, por ejemplo, pensando en la ausencia de la ciudad de Huesca al otro lado de la vía del tren y juzgando que ahora que la ciudad se asienta allí, ¿cómo sigue la vía férrea separando  la ciudad en dos partes?.( ahora ya se ha desalojado la vía férrea por el centro de la ciudad).
Pero a nuestras memorias particulares se suman las de todos nuestros antepasados, cuyo conjunto forma la memoria histórica, a la que tenemos que ser fieles, tratando de conservar y crear los proyectos de dicha memoria, como conservaron la Universidad de Quinto Sertorio, que nos fue arrebatada, pero siendo fieles a ella, debemos reconstruir, porque si somos infieles  a la Historia, caeremos en el suicidio colectivo. Y es que el tiempo pasado existe, como un recuerdo, en el presente y si tratamos de olvidar ese pasado, perderemos lo que ahora, en el presente, ha de hacer que Huesca sea Ciudad Vencedora: Urbs Victrix. No debemos olvidar el pasado, pero debemos  hacer que llegue  la comunicación con Francia, que ya Carlomagno apeteció.
Y existen grandes altoaragoneses, unos alumnos de nuestra Universidad, como los Azara, y otros que estudiaron en Huesca, como Ramón y Cajal, como Costa, que se murieron pero han impregnado nuestra Historia,  nuestras vidas, de una ideas y de unos ideales que permanecerán entre nosotros, de los que muchos altoaragoneses son parientes, aunque no lo puedan demostrar, de esos hombres famosos y de otros que también han contribuido a formar nuestra memoria histórica. Unos vivieron largo tiempo, otros murieron jóvenes, a veces con sus cuerpos  como  ”trapos que no hacían pie”, como por ejemplo Costa, pero colaboraron en la formación de nuestra historia.
Los hombres fueron los que realizaron los acontecimientos históricos y crearon Montearagón, el Temple y su barrio y en Montearagón se hacían rogativas, bajo el patronazgo de San Victorián, para regar los campos y cada vez que uno pasa por la carreteraN-240, se lamenta de su fin, pro la memoria histórica nos lleva a crear algo que siga haciendo Montearagón  lo que hacía hace siglos, que es riego y por eso Huesca pide su pantano.
Montearagón se quemó y las palas excavadoras tiraron los restos del  temple y ahora en él  y en su zona se ven los “trapos  que no hacen pie” de su construcción, que se juntan con los “trapos” que formamos muchos de los hombres viejos y es necesario que se arreglen esas situaciones para confirmar que el tiempo ha pasado, pero creando otros edificios nobles que sustituyan a aquellos que lo fueron. Así demostraremos los oscenses que,  además de dejar al tiempo futuro obras visibles y tangibles y que fomenten la memoria histórica de nuestra ciudad.

Los amigos



¡Cómo ama mi amigo la Naturaleza!, porque ha pasado a vivir cada día de su vida junto a ella, ya que a su lado cultiva un huerto y al otro observa como algunos dependientes,  en una gran nave almacén, atienden comercialmente a todos los clientes que por allí llegan. Es decir que alterna con sus amigos y clientes en  su comercio muy cerca de un medio natural pues ha conseguido que todos ellos sean no sólo sus clientes sino también sus eternos amigos.  Esta cualidad de amar y ser amado, la adquirió ya desde niño, porque le impresionó tanto rezar   el Padre Nuestro, que siempre se acordó de aquella frase, que dice ”el pan nuestro de cada día ,dánosle hoy”.Y tanto agradecía la  llegada de sus amigos, que si coincidían en la hora en que él almorzaba, les hacía sentar,   dándoles también ,no sólo el pan nuestro de cada día, sino haciéndolos partícipes de lo  que él comía, como por ejemplo, se recreaba con ensalada de tomate con cebolla del huerto, regadas con aceite de los Monegros, y acompañada con atún y olivas del Somontano. Seguía apareciendo en los almuerzos, queso ansotano y jamón casero. Después, unas veces les daba panceta frita, otras costillas de cordero y siempre cada uno podía tomar algunos embutidos o cogerse del “reposte”, tortetas o morcillas. Y además pueden regar estos manjares, unas veces con vino aragonés de Barbastro o, según su preferencia con  sidra de manzana, para que a aquellos que conducen automóviles, no les suba el nivel de alcohol a sus cabezas.
Y allí se conversa y se cuentan chistes y anécdotas del viejo Aragón,  ya sean de la Montaña, del Somontano o de los Monegros. Allí se critica la vida, sin malas  intenciones, sino con un gran sentido de la realidad y  en un ambiente de humor. Yo no sé si aquellos hombres, muchos de ellos ya jubilados de diversas profesiones, habrán leído alguna vez al gran escritor catalán Plá , que en su libro sobre el inicio de la República, criticaba el caciquismo de algunos gobernantes, que afeaban la democracia del pueblo; los amigos igualmente criticaban el “caciquismo” que se impone en algunos políticos, que estropea el bienestar y la felicidad del pueblo. Pero la emoción se apoderaba de los corazones de aquellos hombres,  al escuchar a José María Puyuelo Sorribas, natural de Ibieca, entonar  aquella jota que dice así:”En los altos Pirineos soñé que la nieve ardía – y por soñar imposibles soñé que tú me querías”. Estaban comiendo llenos  de satisfacción, pero al escuchar esa canción sus corazones se llenaban, igual que se habían llenado sus estómagos de gloria y de placer. Yo le pregunté si había grabado su voz en alguna ocasión y me contestó que no,  porque la reservaba para ocasiones en que se juntara con sus amigos. Estaba con nosotros el gran jotero Rafael Carrera y allí habló de la enorme cantidad de veces le había propuesto, hacer oír su voz al público. Todos aplaudimos a Sorribas cuando acabó de cantar y le animamos a que hiciera caso a Rafael. Sería maravilloso escuchar una voz espontánea y natural, sin habar recibido más enseñanzas que las de la Sierra de Guara, encima de Ibieca y la emoción de contemplar la Virgen en la Ermita de Foces.

viernes, 24 de julio de 2015

Dos niños Claudia y Dani, gozando de sus vacaciones



Esta mañana me he encontrado en la Lonja o Pórtico de la Iglesia de Siétamo, a la jovencísima Claudia y a su también joven amigo  Daniel, que más bien quiere que lo llamen Dani.
Legaron a la Lonja, hace un corto espacio de tiempo, montados en sus bicicletas de color negro,  ambas, pero que a pesar de su color estaba nuevas y con diversos adornos, que  las hacían atractivas. Pero  Dani no ha tratado de engañarme, manifestándome que su bici era nueva, sino que inmediatamente me ha aclarado que su bicicleta tenía veintiún años. Y yo quedé admirado al contemplar tan antigua y tan nueva bicicleta, preguntándole que como la habían transformado. Sencillamente,  me dijo que un tío suyo, tiene un arte mecánico maravilloso, que hace posible convertir una bicicleta antigua en una nueva bici,  alegre, coqueta, que circula por las calles de Siétamo, con una velocidad notable.
Pero su encantadora amiga Claudia, posee otra bicicleta, con su marca pintada en  su estructura, que dice Rockider, que por su nombre parece alemana.
Han parado los dos ciclistas a descansar de las pedaladas ,que han dado por las diversa calles , unas llanas y otras pendientes como duras cuestas. Su descanso en la Lonja ha durado poco, porque  he encontrado a la pareja de amigos, escalando  por los perpendiculares muros  de la iglesia. Parece mentira,  pero no lo es, que estos muchachos, hicieran  la gimnasia,  subiendo por esas paredes seculares. Y la niña,  que ya está empezando  con sus doce años, a ser mayor, desaparecía por aquellos muros y apareció de pie, levantando su mano derecha, como triunfante de un acto gimnástico.
Su bicicleta está comprada, hará unos dos años, pero con ella compite, con honor,  la joven amiga de Dani.
Están de vacaciones y van observando la Naturaleza de las piedras sillares que levantan la Iglesia, que según Dani está creadas por el Creador de sílice o arena.
Después de parar  sus bicis, acuden a la Biblioteca, en la que se recrean y se instruyen con distintos libros.

Pero no han terminado su tarea vacacional, porque han afirmado que esta tarde irán a nadar a la Piscina Municipal, donde juegan con el agua, que conserva frescos sus cuerpos y sus mentes.  

domingo, 12 de julio de 2015

A Estebané de Siétamo



Hoy, día 25 de Marzo,de hace varios años, se  celebró en el Psiquiátrico de Huesca, un acto consistente en los funerales por Estebané Bescós, que señalaba el declinar de los vecinos antiguos de Siétamo y el comienzo de una época, en la que en este pueblo vivirán sus nuevos habitantes.
Es que se  murió Estebané a los 81 años de edad, el hombre más inocente de la Villa y el que más simpatías gozaba  por parte de sus escasos y antiguos habitantes. Cuando yo me marchaba al entierro, mi esposa me dijo: “ponte el abrigo nuevo y límpiate los zapatos”, porque ella quería que yo asistiera a acompañarlo con la mayor dignidad posible. Nació en Siétamo en 1923 y fue su madre la señora Dorotea Ramón y su padre el señor Esteban Bescós, siendo su hermano mayor el conocido en Siétamo y en Huesca, Antonio Bescós, por el apodo de “Trabuco”.
En la Historia hay un antes y un después y en la de Siétamo, el antes consistía en ver a Estebané recorriendo todas las casas del pueblo, que tenían sus puertas continuamente abiertas durante el día. En aquellos tiempos no asistían a la escuela los niños que sufrían algún retraso en su mente y por otro lado gozaba de una memoria fantástica, ya que ha recordado siempre  todos los nombres y apellidos de los habitantes de esas casas. Cuando entraba en alguna de ellas, decía: ”Joaquín Bruis y Joaquina Latre, ¡pastas y galletas!” y  la gente se las daba con la mayor satisfacción. Cuando hace ya unos años lo llevaron al Psiquiátrico, iban algunos a llevarle una torta y él exclamaba: ”Pascual Mas me da torta!,  y  cuando veía a mi hijo, decía .”Ignacio Almudévar, ¡pastas, pastas!”.
En dicho Psiquiátrico  era el encanto de enfermos y enfermeras, paseaba por los jardines del centro e iba hasta la ermita de Santa Lucía, donde  yo mismo lo vi, una vez que fui a visitarlo. Desde que él se fue de Siétamo, empezó a decrecer la población y cerraron las Escuelas y ahora se está repoblando otra vez de buenas gentes, pero que no conocían a Estebané. Consecuencia de este movimiento poblacional, a su entierro hemos ido los viejos habitantes, que desde siglos habitaban sus antepasados en él y nos ha recordado la historia de Siétamo, la para nosotros antigua y hemos fijado la vista en los nuevos pobladores, que verán con la nueva autopista la industrialización de la Villa de Siétamo. Si Estebané hubiera nacido en estos años, se le hubiera formado y hubiera llegado a ganarse la vida, haciendo trabajos manuales.
Se ha celebrado la misa en la capilla del Psiquiátrico y hemos visto el amor que le tenían desde el cura que celebraba, las enfermeras y un enfermo que durante la misa le dijo al sacerdote.”mala cara, mala cara pone Manuel!”, como aquel que le recordaba el dolor que sentía. Efectivamente el cura habló de la frecuencia con que Estebané iba a visitar la capilla.
Los de Siétamo, aunque estaban lejos de su tierra, cantaban :”Juntos como hermanos, hijos de la Iglesia, vamos caminando el encuentro del Señor!”, ¡como  Estebané!.

sábado, 11 de julio de 2015

Casa Funes y las “magdalenas o malenas”, en la Calle Pero IV



En el Evangelio se lee la amistad que tuvo Jesús con María Magdalena, mujer que estuvo en tiempos, embargada en el pecado amoroso. Este es un caso que ha ocurrido en todo el Mundo y concretamente en  la Calle Pedro IV de la ciudad de Huesca.
María Magdalena tuvo el acierto de amar a Jesús, en tanto las “malenas” de la Calle Pedro IV, eran amigas de Funes,  dueño de un Bar, en el que se juntaban con los camareros libres de su servicio, con los guardias y policías, que acudían a vigilar a las magdalenas, a los solterones viudos y los casados soñadores del amor.
El dueño del Bar Funes tenía muy bien organizado el servicio de su Bar, atendido por su hijo Fernando,  por la tarde y por la noche y por su madre, que trabajaba toda la noche en la cocina. Pero igualmente, durante toda la noche su camarero  principal,  al que llamaban Maxi, diciéndole: ¡oye Maxi, échanos unos bolsos de “ayuda colorada”, tal vez fuera pimienta,para acompañar su consumo con  unos espárragos muy caros y muy buenos. Unos eran consumidos por los clientes por la boca y otros, que le dieron una gran fama a su dueño Funes, porque se los pedían las “malenas” para consumirlos con sus clientes y el dueño se sentía satisfecho de sus ingresos, casi siempre nocturnos, que le daban felicidad, que le duró bastante tiempo, pero que se acabó igual, que se acaban los placeres de la vida.
Pero los niños, ¡qué educación recibían de aquella extraña forma de vida!. Miguelito “Tagatani”, me lo explicó porque él iba por las noches al local de Funes, donde veía a las mujeres buenas para unos y “malenas” para otros y quiso saber con sus amigos el secreto de todas aquellas actividades. Una noche se metió con otro amigo en la casa del Rincón  y lo hizo sin  que se dieran cuenta, en una habitación. A esta habitación llegó una pareja, que no era una pareja de la Guardia Civil.  El niño estaba metido debajo de la cama, para ocultar su presencia y allí aguantaría alrededor de una hora, escuchando el sonido metálico de los muelles del jergón, acompañados por un “Chiquichí, chiquichí,chiquichí”. Lo pasarían bien aquella pareja, pero el niño “Tagatani”, lo pasó muy mal. 

miércoles, 8 de julio de 2015

La boliviana Claudia



En el enorme edificio cultural que se encuentra en Huesca, al lado del camino por el que se hace el Vía Crucis a la Ermita de Salas, entré a tomar un café y me atendió una simpática mujer, llamada Claudia. No nació por el Norte de Bolivia, a una altura enorme, donde viven los indios y mestizos. Estos se ponen unos pantalones de todos los colores y cubren su tórax, con camisas con aguacayos, que son de tejidos hechos con el pelo de las llamas, cubriendo sus cabezas, con sombreros, que en viejos tiempos procedían de otros sombreros, de los que eran portadores los conquistadores o colonos españoles. Ahora, en España, no se ven sombreros de este estilo, pero en Bolivia los lucen los mestizos con orgullo y como buscando el calor, que en aquellas mesetas que se alzan a más de mil metros, calientan sus vidas y les ayudan a pensar en organizar unos bailes, que a veces recuerdan romerías y alabanzas a Cristo, a la Virgen o a algún Santo. En ocasiones danzan con palos que golpean o con espadas,  con las que simulan sus luchas; todo aquello va acompañado con música que hacen sonar con zampoñas, que son como flautas, acompañadas por golpes que golpean en los tambores.
Viven de la agricultura, que es pobre, pero les dan mucha utilidad los chuños, que son una especie de patatas, que las congela el hielo, pero que las recogen y las conservan secas y duras y que tienen un sabor delicioso, y las mezclan con todos sus alimentos en distintos guisos. Son un poco oscuras, pero dan un claro sabor a esos guisos. También se valen de las vicuñas, de las alpacas y de las llamas, que todas ellas producen una especie de lana para tejer sus ropas y consumen su carne, que es sabrosísima. Pero Claudia no es de la Meseta, sino que nació en el Valle de la Tierra de los Ríos y del Amazonas, en el Centro del País. Nació en Cochabamba, que la conocen como la Ciudad Jardín, en cuyos campos se producen rosas  de todo tipo, las frutas de todas clases, más las tropicales y se elevan ante los ojos del visitante,  elevados árboles. Se dedican a la agricultura y la ganadería, donde no nieva nunca y no sufren el frío ni las quema el calor sus rostros. Allí hay  escuelas a las que acuden todos los niños. Pero dentro de la enorme extensión de su País, resultan diferentes todas las zonas, porque en ella se recuerda haber aprendido las diversas características de Bolivia, en la televisión y en las escuelas, que en Cochabamba no faltan. Coinciden sus relatos en cada zona, porque dicen que en la Andina, son indios, aymarás, quechúas y de otras razas y visten con ropas originales, de las que he escrito, que además están elaboradas para guardarse del frío. Llevan, lo mismo las mujeres que los hombres e incluso los niños, unos sombreros, heredada su forma, de los antiguos colonos españoles, cubren su cuerpo y encima de todas sus ropas, se colocan unas  mantas, con una apertura por la que introducen sus cabezas y las mujeres llevan multitud de sayas para evitar el frío. Como he dicho, viven de la agricultura y de la ganadería y sacan de la primera una especie de patatas, a las que llaman los chuños, de color oscuro, que se congelan, pero los recogen y los guardan, como aquí guardamos las patatas. Tienen un sabor delicioso, me dice Claudia y los mezclan con toda clase de guisos. De la ganadería obtienen vicuñas, alpacas y llamas, que todas ellas producen una especie de lana, con las que fabrican telas, aprovechadas para combatir el frío. Comen carne de las llamas, que como me dijo la chica, es deliciosa. Como me ha explicado viven indios en los Andes, mestizos en Cochabamba, como ella misma, porque al preguntarle por sus apellidos, me dijo que son Salvatierra y Pérez. En la zona de los Valles del río Paraguay, dice que habitan algunos individuos de raza morena, que los trajeron en otros tiempos como esclavos.
El Conde de Aranda, nacido como yo, en Siétamo, pero en el siglo XVIII, al lado de la ciudad de Huesca, pidió al gobierno que les diera la independencia a estos países, pero se les negó. Si España hubiera intervenido en una independencia pacífica de estos países, en lugar de revolucionaria, hubieran podido darle a Bolivia, un trozo de mar, para poder hacer sus importaciones y exportaciones, que hubieran causado un mayor desarrollo en el País.
Claudia se diferencia de los españoles actuales por su color aceitunado con unos bellos ojos, pero su lengua es igual que la nuestra, quizá más sonora y sueña ir con sus padres a Cochabamba a visitar a la Virgen de Oscupina, que se apareció en una roca, igual que a mí me entran ganas de ir a ver a la virgen del Pilar, cuando voy a Zaragoza.    
Como he dicho, al hacer aquellos países su independencia revolucionaria, se quedó Bolivia sin puerto. Al no tener puerto, se creó  el Estado Plurinacional de Bolivia, que es un país mediterráneo, situado en el centro-oeste del  Sur de América con capitales como Sucre, la Paz, Santa Cruz de la Sierra, etc. Son tres las lenguas americanas principales, que se hablan, el aimará, el guaraní y el quechua y el castellano es el idioma oficial del País. Pero en su historia española,  llaman la atención, entre otras, las Misiones Jesuíticas, que se construyeron entre los años de 1691 y 1720.
En aquel País, se construyeron misiones o poblaciones, con una plaza en el centro, y a sus alrededores se alzaban las iglesias, las escuelas,  los talleres, las viviendas y el cementerio. Se cuidó la arquitectura y se hizo sonar la música con un estilo barroco mestizo. En cuanto arquitectura se usó la madera para levantar columnas labradas, se empleó el yeso para imitar decorados barrocos como revoques planos y  ondulados. Se hizo uso de la piedra volcánica para destacar algunos espacios.
Se cultivó la música barroca, pues se han encontrado seis mil partituras de música de los siglos XVII y XVIII, en varios lugares, llegando en San Xavier a alcanzar diez mil partituras.

Es Bolivia un País maravilloso donde se admira el pasado primitivo y el de los colonos españoles, impulsado por los Jesuitas y otras órdenes religiosas. Yo he hablado con bolivianos, que vinieron a España a buscar un porvenir y uno de ellos, me dio un dibujo, que ahora no encuentro. El decía que si no encontraba porvenir, volvería a Bolivia y yo espero,volver á encontrar el dibujo boliviano, que me regaló.