lunes, 30 de noviembre de 2015

Creer en el Futuro

Michel Eyquem de Montaigne.


“Unamuno decía,  las manos son grandes fraguadoras de inteligencia, las manos crean espíritu”. No se conformaban los monjes con el estudio de los textos sagrados, sino que el trabajo manual constituía otra base de la vida monástica. Se daban cuenta de que las manos son fraguadoras de la inteligencia, ya que ellas crean espíritu, porque el diálogo mano-cerebro, ha tomado desde siempre parte en el proceso de la formación del hombre. El marxismo veía en el hombre una fuerza del trabajo y quería que el hombre trabajara más y más, pero los antropólogos han visto la grandeza del diálogo mano-cerebro. Los capitalistas tampoco se han fijado en la fuerza intelectual del trabajo, sino que  se han fijado únicamente en el dinero resultante del que quieren aprovecharse ellos mismos. En cambio al monje,  como dice Pilar Moreno Rodríguez,  “le une en solidaria armonía el trabajo de todos los humanos, y le permite compartir el pan con huéspedes y peregrinos”. Luego han sido muchos los hombres los que han creído ver la felicidad en el escaso trabajo y en el dinero  y este comportamiento nos ha conducido, como dice Jean Claude Trinchet, presidente del Banco Central Europeo a “tiempos verdaderamente dramáticos” para la economía, dejándola situada en “la más difícil” situación desde la primera Guerra Mundial.

He estado en una nave industrial a repasar el coche y en ella he encontrado un folleto en el que la Federación de Empresarios de los Polígonos Industriales de Huesca va a organizar  una conferencia de un Licenciado en Filosofía y Técnico Superior por el ISCEUM de la Universidad Complutense. Son muchos los objetivos, pero uno de los más importantes es “proporcionar a los asistentes, informaciones,  datos que permitan hacer un  autochequeo  de sus empresas y de su posicionamiento de cara al futuro inmediato”. Me ha causado este hallazgo una gran satisfacción el darme cuenta de que en estos momentos “qué son verdaderamente dramáticos”, la Federación de Empresarios de Polígonos Industriales de Huesca, no se entregan  al abandono del trabajo y de la producción, sino que filosofan sobre el pasado , el presente y el futuro. Lo que les importa en primer lugar es el futuro, pues dice el folleto esta frase de Victor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Se alegra uno al comprobar cómo  entre nuestros empresarios los hay valientes y no se desaniman en seguir su trabajo, que da alegría a los trabajadores. Esos empresarios quieren lo mismo que los  alemanes, después de la Guerra Mundial, que levantaron la casi anulada economía de su país. Añaden el pensamiento de Michel Eyquem de Montaigne: ”No existe el presente: lo que así llamamos no es otra cosa que el punto de unión del futuro con el pasado”. Nadie mejor que el conferenciante para alcanzar ese punto de unión, porque además de Técnico Superior, es Licenciado en Filosofía. Se ha dado tal vez en su cerebro el fenómeno que se daba en los cerebros de aquellos monásticos, que al desarrollar su trabajo, se elevaba su nivel intelectual.  

domingo, 29 de noviembre de 2015

Don Jerónimo Borao, autor del “Diccionario de Voces aragonesas”, en 1884.






Este libro, que es parte de la Biblioteca de mi abuelo materno, que fue Diputado Provincial, hace unos cien años, Don Ignacio (López de) Zamora, lo he conservado muy cerca de mí, pues la Fabla Aragonesa ha formado también, parte de la cultura de mi padre Don Manuel Almudévar, que escribió en Jaca, donde habíamos huido desde Siétamo en Diciembre de 1936, al estallar la Guerra Civil. Nos dedicó con amor y con dolor, estos versos, dedicados a su esposa y a sus seis hijos: “Mi santa niña de ayer-que hoy es trasunto y modelo- de la perfecta mujer- Dios bendijo nuestra unión-regalando a nuestro hogar-seis frutos de bendición. Quise llegar a lograr,-con cariño y sumisión-seguir el recto camino- de los que fueron y son,-de este humilde peregrino- ser su orgullo y su blasón. –Mi cuento de Navidad-que estos años he contado-muy lejos de esta ciudad- en el lugar sacrosanto de nuestros antepasados (Siétamo)-hoy envuelto en luto y llanto- por unos seres malvados-que siembran duelo y quebranto – en los campos asolados”.
Y mi padre, para acabar esta poesía, se expresó así : “Contento me ha dado a mí- el poder tender las alas- y estar esta noche aquí”.
Y dos años después, en la Navidad de 1941, nos dedicó a nosotros, sus seis hijos, una historia en  Fabla Aragonesa, diciéndonos: “Quiero esta noche, tratando con todo el respeto, cariño y veneración que merece, hacer mi cuento de Navidad, valiéndome del lenguaje vulgar, que se hablaba y todavía se habla, cada vez con menos extensión, en los pueblos de este Alto-Aragón; y al mismo tiempo que rendir tributo de devoción y recuerdo al Niño Jesús, introducidos de este modo, con éste y otros casos, al conocimiento de algo sobre las costumbres, carácter  y hasta modalidades del lenguaje de los Andes, del Congo o del Himalaya, valga por ejemplo y no conozca nada de lo que un erudito llamaría Folkclore Local o características de su País.”
Ya han pasado años desde la publicación del “Diccionario de voces aragonesas” de Don Jerónimo Borao, en 1884, hasta que mi padre escribió en Navidad de 1941, el Cuento de Navidad en Fabla Aragonesa. Pero ha sido mucho  el tiempo en que se ha olvidado el cultivo de la Fabla Aragonesa, hasta que Francho Nagore, emprendió una fuerte investigación de la misma. Esperemos que la obra de Francho no desaparezca, como ocurrió con la de Don Jerónimo Borao, que casi fue olvidada, en Aragón. Este gran aragonés, escribió:”El éxito literario que tuvo la obra, (su obra), fue lisonjero por todo extremo; pero no seré yo quien indique siquiera las numerosas pruebas que de ello ello  tengo en mi poder …. De suerte que los gastos de mis viajes científicos y los de la modesta edición que hice, no fueron compensados ni aun aproximadamente. Pero, acostumbrado como escritor a vivir en pleno patriotismo, me di por contento con que la obra corriera, muy bien recibida por España y Francia, con que antes de su aparición tuviera en Zaragoza un número muy selecto de  suscriptores y con que cada día, me hayan solicitado ejemplares personas distinguidísimas, a quienes en mí era punto de honra, al regalarles un libro, que honraban con desearlo”.  
“Otra de las más copiosas fuentes de donde el idioma español ha tomado un gran número de palabras, es la lengua árabe, que correspondiendo a una civilización muy adelantada sobre todas las de Europa, hubo de forzarnos a admitir, con sus raros conocimientos en las ciencias y en las artes, las voces que servían a desarrollarlos. No se habló en Aragón aquel idioma como en otras provincias, y es que tampoco no fue tan larga la dominación árabe, reconquistada Zaragoza en 1118 y Valencia (por Don Jaime) en 1238, pero fué todavía lo bastante para imprimirnos su influencia; y sobre todo nos impusieron los árabes en adelante, aún después de sometidos, ese suave yugo que, por lo mismo de no ser impuesto a la violencia sino en el seno de la paz, es, no sólo más duradero, pero aún tan honroso a los conquistados y a los conquistadores”.”Todavía subsiste, sobre todo en Valencia, pero también en Aragón y aún en Navarra (en la Plaza del Catillo de Pamplona, se construyó un enorme aparcamiento y en él salieron enterrados varios moros), y claro es que en muchos otros puntos de España aún sin contar la Andalucía, prácticas agrícolas, costumbres indelebles, restos del traje, calles y barrios, y principalmente muchos vocablos de la lengua árabe con que la nuestra ha venido a enriquecerse”.  Los árabes transmitieron unas mil quinientas palabras a Aragón, unas que eran tales pero otras procedentes del griego, como albarán, alcohol, alfarda, algorín, almenara, almud o medida de áridos, que se emplea en el escudo de los Almudévar, almudí, rafe, sirga y zafrán”. En Siétamo, se han encontrado al lado del cementerio, otro árabe, con sus tumbas mirando al sol saliente.
Al observar el apellido Almudévar, no extraña que los conquistadores de tal Villa, conservaran su nombre árabe, y unos individuos del Bearn, lo adoptaran por su apellido. En la Catedral de Olorón, en su pórtico principal, hay dos fuertes imágenes de piedra, que representan a dos moros  y los bearneses al conquistar Almudévar y mirarse al tozal donde se alza una hermosa iglesia, veían la redondez de aquel tozal, al que rebautizaron en árabe. Almudévar en árabe quiere decir Tozal Redondo, como el tozal que existe en Siétamo o aquel más grande, sobre el que se asienta Berbegal.
“El idioma lemosín, del Midi Francés, formado en el siglo X por el borgoñés y el latín corrupto, modificado por la casa aragonesa  del siglo XII, decaído y transfigurado en el  siglo XIII, no hay duda  que se difundió por toda la corona aragonesa casi al mismo tiempo en que nacía verdaderamente el castellano,  viniendo a formar en cierto modo los dialectos y romances (que ya se hicieron idiomas auténticos) catalán y valenciano”. El catalán y el valenciano tienen su origen en el limosín, pero “el lemosín puro fue modificado por el catalán…que tuvo cierto aire castellano (sin duda influido por Aragón), que le quitó cierto carácter lemosino”. “ Se atribuye a Alfonso V de Aragón y a Fernando el Católico, la influencia castellana sobre Nápoles que llegó (según dicen) hasta el punto  de hacer allí vulgar la lengua castellana. Ya sabemos que un hombre ilustre de raza aragonesa, Antonio Pérez, hizo familiar el idioma español entre las personas cultas de la Corte de Francia, con provecho de dicha literatura”. Los reyes de Aragón, ocupados por sus conquistas de Baleares, Sicilia y Nápoles, se preocuparon más de vivir alejados constantemente de Zaragoza, porque en ésta, que fue la principal capital del Reino,  conservaba más puras las libertades de Sobrarbe. La zona de Barcelona y Valencia, frente a las Baleares les hicieron más agradable su estancia en ella, que llegaron a despreciar su residencia en Zaragoza, además de por su clima y posibles conquistas de nuevas tierras, pues siendo la capital del Reino, conservaba más puras las  libertades del Sobrarbe, que con frecuencia humillaban a los más altivos monarcas”. Los Reyes de Aragón casi no se desplazaban de las orillas del Mar Mediterráneo a Zaragoza.
La influencia provenzal fue en Aragón extraordinaria y es raro que de esta circunstancia no saliese un “dialecto” como el catalán o el valenciano. Los versos de mi padre son restos de la Fabla aragonesa, que recuerdan la belleza de aquella lengua lemosína.  El autor del libro “Pedro Saputo”, D. Braulio Foz, escribió que en la parte oriental de Aragón, concretamente en Tamarite, se escribía ya en catalán literario. Este Braulio Foz, cuando escribe de la conquista de Valencia por el gran Rey D. Jaime, dice que éste dio fueros en lemosín, creyendo que esta lengua sería mejor entendida que otras lenguas españolas. Los aragoneses creyeron que sería mejor el aragonés.
Jerónimo Borau, dice que habiéndose perdido el aragonés en las riberas del Ebro, bueno sería que el castellano utilizara  en beneficio común, la lengua aragonesa. No todos los aragoneses están  de acuerdo con la caída de la Fabla y luchan por conservar dicha lengua.
Respecto al valenciano hay diversas teorías, pero es evidente que existía el valenciano derivado del latín durante el período de la invasión árabe. Este hablar valenciano, se vio enriquecido por el catalán, el aragonés, el lemosín y el castellano. Pero el valenciano es independiente del catalán y es totalmente original. Esta originalidad ¿no la recibiría el valenciano de la lengua lemosina, unida a la lengua románica, que persistió en Valencia, bajo el dominio árabe?
Uno de los escritores más ilustres del valenciano fue mi pariente Onofre Almodóvar o Almudévar y que también firmaba con el apellido Almudéver. Este venía del Bearn, que se unió en Ayerbe  en 1118 al mando de Alfonso I de Aragón, para conquistar Zaragoza, pasando antes por Almudévar. Mi antepasado después de la conquista de Almudévar, fue nombrado Bayle o Alcalde, del que descendemos todos los Almudévar de Loporzano, Abiego, Sieso, Casbas, Barluenga, Siétamo , etc., etc. En la Iglesia de San Pedro el Viejo, está enterrado  un  Almudévar en el Claustro, al lado de su esposa. Otros guerreros del Bearn, entre los que se encontraban los Buil, el mismo noble que dirigía el Bearn, Gastón IV  y quedándose algunos en Zaragoza, como dice en la Biblioteca del autor Gregorio Mayans que un hermano de Onofre Almudévar, que era Arquitecto o Maestro de Obras, estaba en Zaragoza en los años 1759 y 1782 y siguiendo otros a Valencia, unos llamados Almudévar, otros Almodóvar y otros Almudéver, procedentes de la pronunciación lemosina o valenciana. El apellido Almudévar se cambia muchas veces en Valencia por Almudéver.
Hay una poesía en Fabla Aragonesa, muy antigua que dice: “De ros altos Perineos, m`en baixé en ta tierra plana, pa corteixar a una nina,  que Marichuana la claman. En as pochas d’o gambeto,  le trayeba unas manzanas, de güenas  que li sapeban, se le cayeban as babas, como a ro güey cuando llabra”. Si, bajaron los bearneses “de ros altos Perineos” a Almudévar, a Zaragoza y al Reino de Valencia, hablando en su lengua lemosina. Por el Pirineo y el Somontano todavía quedan dialectos influidos por esa lengua lemosina, se perdió por Zaragoza y en Valencia, le dieron vida a la antigua lengua valenciana de los cristianos.
Un bearnés se quedó en Almudévar, donde lo hicieron, después de su conquista, Bayle o Alcalde, del que salieron descendientes en Huesca y en el Somontano. Otro, del que se sabe que era Maestro de Obras, se sabe que vivió en Zaragoza desde 1759 hasta 1782.
Y Onofre Almudévar, Almudéver o Almodóvar, cuyo origen se encontraba en el Bearn, corre kilómetros y kilómetros, bajando por el Pirineo, por Ayerbe, por Almudévar, por Zaragoza y alcanza el Levante español y lo inmortaliza con la lengua lemosina. En mi artículo “La Lengua del Midi, por Almudévar, bajó a Valencia”. Pero no sólo llegó a Valencia la lengua lemosina, sino que por el camino que baja de los Pirineos, fue dejando su belleza en el pueblo de Almudévar, en la Montaña Aragonesa y el Somontano. Mi padre Don Manuel Almudévar Casaus, cuando ya no se acordaba Aragón del lemosín, escribió el año de 1941, un Cuento de Navidad en la fabla aragonesa, que yo creo pertenece a la lengua lemosina, a la que buscaba en su pasado.
Presentaba el Cuento de Navidad con las siguientes palabras: ”Los pastores del abuelo, narraban bellas leyendas, y hoy Noche de Navidad os referiré una de ellas. Era por derecho y costumbre, el sitio del Mayoral, un puesto junto a la lumbre, a la entrada del hogar. Y desde allí, con  decires  de cadencias ancestrales nos narraba efemérides y cuentos de Navidades. Quiero emplear el lenguaje que el Mayoral empleaba en recuerdo y homenaje a la tradición pasada. Dejemos pues que se oiga en esta noche su voz, para cantar las leyendas que en otros tiempos narró:
María y José marchan de camino
Van con esperanza de que un ser divino,
Que mora  n’antraña, de ra Virgen Pura,
Alcuentre un asilo, palacio u cabaña
Que haga menos dura, ra triste chornada,
De ro viello esposo y ra esposa amada.
Ra Virgen teneba frío
Y San José, se chelaba,
Caminando  caminando,
A burreta resollaba.
Llegaron en ta Belén
Un lugar mu chiquirín
De ros qu’ay en os Belens,
Feitos de zurio y serrín.
Iban pidiendo posada,
Trucando de puerta en puerta
Y nenguno les ne daba.
Ra Virgen qu’era mu güena
Mu santeta y conformada
Le deciba a San José,
Que no mirara ya, nada,
Que aunque  estara en un rincón,
De pajar u de tinada
 Se pararían a nuey
Pa guardasen d’a chelada,
Se’n fueron ta ras afueras,
Que sirvía de cubijo,
A ros bajes do lugar.
En as pallas d’un  pesebre,   Ascape s’acomodaron, Y una muleta y un güey,
Al inte calor le daron.
Y dando gracias a Dios  Se quedaron adormidos, Pues de tanto caminar, S’alcontraron mu rendidos.
Pero a ixo de media nuey  
Sintieron una mosica 
Y d’encima d’o Portal,
Se posaba una estrellica,
Pregunté que qué sería  
San José todo asombrau
Y le respondió María:
Es qu’o tiempo ya a llegau  
De cumplise a profecía  
De que todo un Rai d’ós Cielos, 
A’ste suelo bajaría, 
Pa redimirnos a toz,  
D’os pecaus y as herejías.
Mientras isto iba dijendo  
Como si fuera un milagro  
Un zagaler mu bonico, 
Se refirmaba n’os brazos; 
Este era el Niño Jesús, 
Qu’en cuanto abrió ros ojetes, 
Desanchando ros bracetes, 
Fizo a fegura de Cruz, 
Y  golviéndose a sus padres 
Con cariño y con amor, 
Levantando ra maneta a ros dos los bendició.
Ra  Virgen y San José 
Al inte s’arrodillaron, 
Lo besaron como a fillo 
Y como Dios l’adoraron, 
María lo cogió ambrazos 
Y con gran veneración, 
L’en  ofreció a Nuestro Dios 
Para nuestra redención. 
Un angelico de Dios 
Con os güellos como soles, 
Les avisó a ros pastores, 
Qu’abía puos alredoles; 
Y ascape fueron  llegando  
Repatanes y mairales,
Craberizos, vaciveros, 
Yeguas, erizos y duleros,
Boyateros y zagales 
Mocetas d’íxas que cudian 
Os pavetes y os verracos 
Y mientras filan estambre,apacientan os rezagos. 
Todos veneban contentos y todos trayeban algo, pa ofrecelené a Jesús 
Y al mesmo tiempos adóralo. 
Trayeba figos de Fraga,Orejones d’Estadilla Y pansas d’ixas qu’escaldan 
En Lacellas y Velillas, 
Vino de Castilsabás 
Y corderetes d’Albero,  
Bellotas de Banastás y conejos de Pebredo,Tortas  d’aceite d’Ayerbe 
Turrón guirlache de Jaca, 
Castañas de Mazapán 
D’a zucrería Lasala. 
Tortadas de Berbegal 
Y pan moreno d’Angüés, 
Pedos d’as monjas de Casbas, 
Juguetes de Bandaliés. 
Entre gente tan humilde 
Tan humilde como güena, 
Quiso’l Redentor do Mundo presentarse aquí, en a Tierra. Era pa danos ejemplo
 Que toda su vida dio 
D’humildad y de pacencia. 
De mansedumbre y amor.
Y aquí termina o relato, 
Venida del Hombre-Dios 
Que Nuestro Señor del 
Cielo Por padre nos envió. 
Y si Cristo es nuestro Padre, 
San José,  si semos güenos  
Nos tratará como a nietos 
Y nos llevará t’al cielo.

En esta lengua usada por mi padre Don Manuel Almudévar Casaus, se nota su semejanza con la que Ana María Abarca de Bolea, sobrina del Conde de Aranda, usó en un escrito del siglo XVII.”Ista yera, no más y nada menos que Ana Abarca de Bolea.¡Qué goyo fa tener nada más y nada menos os escritos de Fabla Aragonesa!. “Parixe que veyes a prozesión d’o Corpus de Zaragoza, como si estase agora. Antiparti tien ixe humor y alegría qu’en tien, u en teneba, o pueblo d’Aragón”.
En la Biblioteca Virtual de Cervantes, se leen tres sonetos en castellano, uno de Ana María  Abarca de Bolea, Abadesa del Monasterio de Casbas y tía del Conde de Aranda, otro de Luis Abarca de Bolea y Castro, que fue poeta, Marqués de Torres, Conde de Las Almunias y Caballero del Hábito de Santiago. De Valencia en el mismo siglo XVII, el poeta  Onofre.
José Almudévar se casó en Siétamo con una Escabosa Azara y administró su ganado lanar encima de Sieso, en el Valle de Rodellar, en propiedades del Conde de Aranda.
El soneto de Onofre Almudévar es el siguiente. “Armas, hechos, linajes y edificios-de muchos bullicios.
Los grados, dignidades, los oficios-como cuando y porque fueron fundados-los tiempos, las mudanzas recostados - veréis sin que verdad salga de quicios.
Denle pues la lección victoria vana- frecuenten los lectores tal victoria y alaben nuestra patria valenciana.
Laureen al amor de fama y gloria-pues la verdad desenterró Viciana- de cosas tantas dignas de memoria.”
En el siglo XVII ,Ana Abarca de Bolea perteneciente a la familia Abarca de Bolea, all´por el año de 1623,escribió esta soneto m dedicado a la muerte del príncipe Baltasar:

“Lapidario  sagaz,duro diamante
labra, resiste firme al golpe fiero,
tíñelo en sangre y pierde aquel primero
rigor a la labor menos constante.
Contra Carlos el mal no era bastante,
Que queda al golpe cual diamante entero,
tíñelo en sangre amor, y el mal severo,
sujeta con amor a un hijo amante.
El mal lo agrava y el amor lo aflige,
Aquel pide remedio, este no tiene,
Y quien conoce aquel, a este no alcanza.
No rige el mal, que amor de madre rige,
Y Carlos por amor a perder viene
La vida en flor, y España la esperanza”.

Don Luis Abarca de Bolea y Castro, Marqués de Torres de Montes, Conde de Las Almunias y Caballero del Hábito de Santiago, fue un poeta del siglo XVII, nacido en Siétamo( Huesca),de la misma familia que Ana Abarca de Bolea y del Marqués de Torres de Montes, predecesor del Conde de Aranda, escribió un soneto que figura en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Los tres sonetos de los poetas, fueron publicados en dicha Biblioteca. En la obra de los tres poetas figuraban obras en limosín o influenciadas por él.
El lemosín que bajaba del Midi francés, lo conservaron Ana María Abarca de Bolea, en diversas obras, una sobre una romería en el Moncayo y otra en la procesión del Corpus en Zaragoza. La obra de Onofre, el valenciano fue escrita en castellano y en el “valenciá” impregnado por el lemosín. En el año de 1941, mi padre Manuel Almudévar Casaus, escribió la Navidad, inspirada  tal vez por Luis Abarca de Bolea, nacido en Siétamo, y recogiendo las palabras lemosinas del pueblo del Somontano oscense.
Valencia no podrá nunca olvidar la influencia lemosina del Bearn en la formación de su lengua, como no puede olvidar su comunicación ferroviaria y automovilística, con sus orígenes en el Midi. Los separatistas catalanes es preciso que se olviden de sus teorías económicas de comunicar España por sus costas del Mediterráneo a Francia, porque ahora, el tren podrá pasar por Canfranc, desde Marruecos, Murcia, Andalucía, Extremadura, las dos Castillas y el Centro de España, la capital de Madrid. 

En la buena relación entre Aragón y Valencia se encuentra Onofre Almudévar, Almudéver y Almodóvar. Este escritor en castellano y en Valenciano, merece un estudio especial, que tengo que emprender, porque tenemos el mismo origen bearnés, almudevano y cultivador del valenciano influído por el lemosín,en el que escribieron los altoaragoneses.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Minotauro y los centauros




Los atenienses introdujeron la palabra democracia, con la que pretendían definir un pensamiento de libertad, como el que soñaron griegos y romanos. No sólo buscaron la libertad, sino que trataron de encontrar a Dios, pero aquella imaginación fantástica de los griegos, no lo encontró y creó multitud de dioses, diosas, héroes  y animales muchas veces monstruosos. Hubo, sin embargo, hombres como Esopo, que con el conejo y la tortuga, trató de moralizar a la juventud, con animales sencillos, de comportamiento lejano al de los  monstruos. El genio poético y racional de Rubén Darío escribe “que cada hoja de cada árbol canta un propio cantar y hay un alma en cada una de las gotas del mar”. Si cada hoja de árbol canta su propio cantar, en cada sencillo conejo hay “un enigma” y en cada tortuga “hay un alma”, de la misma forma, que también “hay un alma en cada una de las gotas del mar”. Este poeta nicaragüense, al que  han llegado a llamar “el príncipe de las letras castellanas”, escribe no ya con claridad, sino con una luminosidad inmensa, como cuando dice: ”Yo sé de la hembra humana la original infamia-Venus anima entera sus máquinas fatales;- tras sus radiantes ojos ríen traidores males; de su floral perfume se exhala sutil daño,-su cráneo extraño obscuro alberga brutalidad y engaño”. De la misma forma que Esopo se abre lleno de moralidad en sus cuentos, mientras que otros escritores  proclaman amores no naturales, ahora es el mismo verso de Rubén Darío, el que escribe: “mejores son el águila, la yegua y la leona”. Rubén Darío habla de la recién citada fauna mansa y buena, pero insiste en sus versos, en los que Venus repite  que “antiguos ritos paganos-se renovaron. La estrella- de Venus brilló más brillante- y diamantina. Las fresas –del bosque dieron su sangre”. Sangre abundante derramó el Toro de Creta, atravesando la Argólide, llegando a matar al héroe ateniense Teseo cerca de Atenas. Teseo, según la mitología griega,  fue el mayor héroe de Atenas  y quiso liberar a los jóvenes atenienses de ser el alimento, que el rey Minos de la Isla, había impuesto para dar de comer al Minotauro. Este era un monstruo con la cabeza de toro y el cuerpo de hombre. Era un auténtico monstruo, que era hijo de Parsifae, reina de Creta y de un toro blanco, dicen que como la nieve. ¡Cómo se mezclan, en esa mitología griega, los buenos sentimientos de Teseo, que quiso liberar de la muerte a los jóvenes atenienses y la monstruosidad de los orígenes del Minotauro, hijo de la reina de Creta y de un toro blanco!. Corren por el cerebro y el corazón de Rubén Darío los relatos míticos de Grecia,  de Roma y de Egipto, igual que de los dioses de los Andes, de  la mítica de España, en que coinciden el Minotauro con el toro bravo y los caballos con los Centauros. Y ante estos relatos, escribe: “Yo comprendo el secreto de la bestia. Malignos-  seres hay y benignos. Entre ellos se hacen signos- de Bien y Mal, de odio o de amor, o de pena- o gozo: el  cuervo es malo y la torcaz es buena”. Rubén Darío comprendía el secreto de la bestia y así como en el mundo de la cultura griega no se comprendía el secreto del Minotauro,  tampoco, en el mudo de los toros de lidia, se comprende el misterio de haber convertido su vidas, en un mundo de arte y de amor,  por un lado y de odio por otro. Y si en Grecia se pasaba desde ese punto de amor a otro de odio, como causaba el Toro de Creta o Minotauro, en el ambiente ibérico, ocurre lo mismo. El rey de la isla de Creta era Minos, hijo de Zeus y de Europa y el Minotauro fue el fruto del amor de Parsifae.. En cada novilunio, le daban de comer un hombre para saciar su hambre, como cada año en las fiestas de los pueblos y ciudades de España, comen carne de toro y los toros se comen las vidas de toreros, pastores  y aficionados. ¡Cuántos caballos murieron montados por los picadores?. Si el Minotauro no recibía su alimento maldito, producía la muerte y el desastre por la comarca, igual que en Huesca, cuando bajaban los novillos bravos de la Sierra de Guara a la estación de ferrocarril. Se lanzaban un año por la Plaza de San Lorenzo, atacando a los oscenses, metiéndose, rompiendo con sus astas las lunas de cristal, en los comercios. Minos, Rey de Creta mandó construir al arquitecto Dédalo, un laberinto, del que fuera imposible salir de él,  para encerrar al Minotauro.  De esta forma el que fuera arrojado al laberinto para alimentarlo, jamás podría escapar del mismo. El Rey de Atenas Teseo, quiso evitar la muerte de los jóvenes arrojados al Minotauro.  Su amante Ariadna le dio un ovillo, del que al entrar en el laberinto clavó un extremo en la puerta. Anduvo hasta que encontró al Minotauro, y lo mató. Después rebobinó el hilo y salió. En España han creado un laberinto para acabar con la lucha entre el hombre y el toro, pero en él no pueden entrar los Minotauros, sino las dos partes que lo componen, que son cuerpos humanos y cabezas de toros  astados. ¿Cómo saldrán los taurinos del laberinto?. No se sabe pero Dédalo con su hijo Icaro, una vez encerrados en el Laberinto de Creta, compusieron unas alas de cera y volando escaparon de él. Si entonces tenían imaginación para volar, hoy puede ser que los taurinos salgan del Laberinto. ¿Cómo?, ¿volando o apuntándose al paro? …En España, escribo,  que para salvarse del ataque de los toros: “profiriendo gritos salvajes, como bramidos, la gente los veía defenderse con sus falsas capas, para acabar muriendo” y así el pueblo sencillo tuvo que aprender a torearlos con sus capas, creando la profesión artística de  torero. En las mismas, siguen apareciendo figuras que recuerdan a los Centauros, que para Rubén Darío “son cuadrúpedos divinos”, y son los rejoneadores, centauros. El rejoneador montado en su caballo, despierta como el Centauro-monstruo “un ansia del corazón del orbe”, pues en medio de la Plaza de los toros, parece cuando cabalga el rejoneador que “en el Centauro, el bruto la vida humana absorbe…. Y cuando tiende al hombre la gran Naturaleza,-el monstruo,  siendo el símbolo, se viste de belleza”. Tiene el Centauro un aspecto, por un lado de animalidad de la naturaleza y otro de humanidad, que busca la cultura. Y esta es la obra de unas estudiantes de un colegio americano, dedicado a   San Juan Bosco. Escribieron “El elfo y  la centauro”, en que las jóvenes introducen en la Mitología a los elfos, de la cultura nórdica y  germánica, de aspecto de hombres y mujeres jóvenes y de gran belleza, que se encuentran al lado de los bosques, cuevas y fuentes. Es como el cultivo de Rubén Darío del toro bravo, representante del Toro de Creta y del Minotauro o  del caballo con su jinete, que no pueden ser más semejantes al Centauro. Proclaman las alumnas del Colegio San Juan Bosco, que “el amor era el sentimiento más extraordinario que existía, aquel que derrumbaba los muros más estables, aquel que atravesaba  las cortinas de humo más espesas, aquel que todo lo podía, aquel que alegraba al más triste, aquel que hacía creer al más incrédulo, aquel que desorientaba al más orientado, aquel por el cual los unicornios rendían grandes cultos y eran considerados elegantes y bellos y además era la causa de su alegría y su ternura”. Rubén Darío pone en la boca de Quirón,  los siguientes versos: “la virgen de las vírgenes es inviolable y pura.-nadie su cuerpo tendrá en la alcoba obscura,-ni beberá en sus labios el grito de la victoria,-ni arrancará a su frente las rosas de su gloria…”. Pensaba Darío en la Suprema fuerza del Universo, pues decía.”¡Padre y Maestro excelso!. Eres la fuente sana-de la verdad que busca la triste raza humana”. Y Rubén Darío en su poesía dedicada a los Reyes Magos, parece aprobar la teoría de Theillard de Chardin sobre Cristo el Evolucionador, cuando escribe: ”Yo soy Gaspar. Aquí traigo el incienso.-Vengo a decir la Vida es pura y bella.- Existe Dios. El amor es inmenso.- ¡Todo lo sé por la divina Estrella!.-…..Gaspar, Melchor y Baltasar, callaron.- Triunfó el amor, y a su fiesta os convida.- ¡Cristo resurge, hace la luz de caos- y tiene la corona de la Vida”.

martes, 24 de noviembre de 2015

El hijo de una catalana, que vive en Huesca

Monasterio de Sigena (Huesca ).


Me he encontrado con un  oscense, que vive en Huesca, donde se jubiló de un cargo que dependía de la Hacienda Pública. Empezamos nuestra conversación y sus primeros comentarios, fueron aquellos que recordaba, de cuando iba a cazar a los Monegros.  Pero yo, que esperaba detalles divertidos y agradables, me sentí como avergonzado de lo que me contó, que: “le causaba dolor, vergüenza y una impresión que  atacaba su personalidad, cuando recordaba las visitas que hacía a Pallaruelo de Monegros o a Alcubierre, Villanueva de Sigena o a Sena, para comprar una tarjeta de caza menor, es decir de conejos, de liebres y de perdices”. Cuando llegaba a una de esas oficinas, por no llamarla guarida, salía  un aragonés  monegrino, que parecía  sentir tentaciones de hacerse catalán o “poseedor del dinero”, porque al ver llegar a un individuo del Alto Aragón, parecía que se le hinchaba el pecho y salía de la oficina, impulsando sus manos hacia el monte, como haciendo huir al cliente y le interrogaba, diciéndole: ¿a qué vienes tú aquí?, ¿no te das cuenta de que no posees el dinero que tienen los barceloníes?.”
El vendedor aragonés de tarjetas de caza, estaba perdiendo la generosidad de su condición aragonesa, pues se estaba apoderando de él, uno de los siete pecados capitales, es decir el vicio capital de la avaricia. No es que la avaricia sea un vicio particular de los catalanes, pues hay ejemplos de generosidad entre ellos, igual que ahora se ven catalanes a los que gustan mucho los intereses económicos del tres por ciento, en capitales no comprometidos, pues no debiéndoles nada a ellos, tienen que  cobrar, constantemente, intereses, intereses del 3%.
Pero existen catalanes de una generosidad inmensa, que en lugar de ser esclavos de la avaricia, son practicantes de la virtud de la generosidad. Pertenece Pau Gasol al Comité español de la Unicef. Ayuda a Haití, el País más pobre de la Tierra, protegiendo a sus niños. Pero su amor al prójimo se extiende por 150 países. Pau Gasol está inspirando un mundo mejor para los niños, con la grabación de una versión de una canción para los mismos.
 Los encargados aragoneses de los Cotos de Caza, se sentían mimados, como niños, por aquellos ricos catalanes, incluyendo entre ellos, a algún jugador del Club más importante de Barcelona, en aquellos tiempos. En aquellos lejanos años, había una buena amistad entre Cataluña y Aragón, porque aquellos catalanes eran ricos de verdad y los españoles de algunos de aquellos pueblos, no tenían ni agua corriente. Vivían algunos monegrinos de una “amistad limosnaria”. Entonces, también los catalanes se llevaron muchas obras artísticas del Monasterio de Sigena.  Entonces los pobres habitantes de pueblos como Pallaruelo, no pasaban vergüenza por tratar bien a los catalanes y de despreciar a los aragoneses, como el oscense licenciado de un Ministerio. Aquellos catalanes eran ricos y los monegrinos eran pobres, pero  se hacían felices unos a otros.
Pero, más tarde, aquellos catalanes, que venían a cazar, no eran todos “unos auténticos catalanes”, sino “Charnegos”, como  llamaban a los auténticos individuos nacidos en Cataluña y originarios de todas las regiones españolas. Los primeros “charnegos” de aquellos tiempos, no tenían dinero para ser los conquistadores de los Monegros. Tenían vergüenza, pero ahora que sus hijos, que ya han nacido en Cataluña, orientados por políticos, que tienen su origen en un “terreno dinerario” y están bien provistos de dinero, se declaran auténticos separatistas.  Antes les daba vergüenza ser llamados “charnegos”, pero ahora que ya tienen dinero”, se declaran auténticos separatistas”, olvidándose de que Colón, desembarcó en uno de sus viajes a América, en Barcelona, unida  en la Corona de Aragón.
Yo conozco  amigos, que conocen aquellas tierras  monegrinas, que  aman el arte, pues alguno ha estudiado  música en Barcelona y ha  practicado  estudios de pintura en esta ciudad.
Muchos de ellos aman a Cataluña, porque su madre era catalana y llevan sangre en sus venas. Yo creo que tienen motivos claros para sentir que son hermanos  de los catalanes, aragoneses y de todos los españoles. Yo creo que hay que amarse con todos los ciudadanos del mundo y entrar en la convivencia pacífica, con los moros del Norte de Africa y de Asia, para no romper su hermandad con el resto de los españoles.
 En estos momentos, muchos catalanes se sentirán además europeos, cuando se ha producido una auténtica guerra entre los europeos y los asiáticos, como casi ha ocurrido lo mismo entre cierto número de catalanes y el resto de los españoles. Los africanos del Norte,  muchos de ellos, ya se han hecho europeos, pero a los catalanes, dicen los europeos que no los admiten como tales, si no se reconocen españoles seculares.
Ahora que el Mundo busca el gobierno de países mayores, algunos catalanes, se introducen en la pequeñez de un País, que de una gran economía, está pasando a no tener dinero para pagar los medicamentos al pueblo llano.

 ¡Qué respeten el ferrocarril de Canfrán, que unirá a Marruecos y a España con toda Europa!.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Siempre han existido los pobres



En aquel pueblo o pequeña ciudad del Bajo Aragón, se levanta la Torre de la Iglesia hacia el cielo y sus habitantes, unos al ver la dirección celeste que marca dicha Torre, conmovidos por el camino que marcaba hacia el cielo, se echaban mano a su bolsillo para sacar una limosna, para aquel vecino,  que escasamente, podía comer.
Pero los habitantes de esa pequeña ciudad, no siempre se acordaban de la eternidad que marcaba  aquella Torre, porque la vida corriente les mostraba las copas de vino en aquellos Bares o aquellos cuerpos femeninos, que contemplaban  fotografiados en colores y a veces en tamaño natural  de mujeres, en las fachadas del Cine, que les parecían divinas y se olvidaban del cielo.
 En tiempos pasados todos los recursos que usaba el pueblo para arreglar sus problemas, intentaban sacarlos por medio de la oración. Claro que no todos formaban parte de una parroquia, donde recibieran los sacramentos ni se les enseñaran oraciones, ni  a leer ni a  escribir. Basta acordarse de aquella brutalidad  primitiva que se practicó en el camino de Sipán, donde  al lado de él, que hacía las veces de  carretera, unos gitanos cogieron unas coles para poder comer y los guardianes del monte, les quisieron castigar  su delito, dándoles una buena paliza y arrancándoles muelas y dientes. Esto hace ya muchos años, pero el  gitanico  del pueblo del Bajo Aragón, que carecía de cultura, como los viejos , que habían pasado por Sipán, estaba  más sólo que aquellos, pues vino al Mundo en el pueblo, donde se alzaba la Iglesia, que con su Torre señalaba el camino del cielo. Si,  pero en la iglesia no tenía entrada, porque sus padres lo abandonaron sólo y convivió,  como una rata, al lado de otros infelices gitanos. Pero algún vecino del pueblo, se conmovió ante aquel miserable espectáculo de desprecio total, ante un niño, al que nadie quería. No lo amaban, pues dormía en una era abandonada, debajo de las tablas de un viejo carro abandonado y un vecino, no pudo aguantar la soledad y el abandono de aquella criatura y de sus acompañantes. Y así como a Cristo le dieron posada en varias casas de Palestina, ese vecino fue al Notario y al  gitanico le hizo donación de una casa, en la que todavía vive su familia. Me contó esta historia, que parece un cuento, un turolense que contempló estos hechos,  pero fue el mismo el que me hizo ver el corazón tan agradecido de aquel gitanico,  que sin haber gozado de la compañía de unos padres y sin saber leer ni escribir, su corazón se sintió empujado a pagarle, cuando ya habían pasado algunos años de haber estrenado vivienda, y le fue rechazado dicho pago. 
Había en el pueblo otro individuo, que caminando, caminando, había venido desde Galicia, desde donde siempre han emigrado muchos de sus habitantes, pero éste, algo encontró allí, pues allí se quedó a vivir, haciendo de limpiabotas. Comía todos los días, pero dormía en algún pajar, medio abandonado. Mi amigo,  el turolense, para que no pasara hambre, le daba una cantidad notable de dinero, como aquel que se “iguala” en el servicio de limpiarse los zapatos. Este, con el adelanto de dinero, no quería que el  galleguiño, tuviera necesidades y se dedicara a trabajar, sin sufrir sus buenos sentimientos, con las necesidades humanas de su vecino.
El gitanico, que todavía vive, gracias al Señor, acompañado por su esposa y por sus hijos, cuando estaba sólo, no se olvidó de la vida  del galleguiño,  pues me contó la pobre vida de éste. Como a todos los seres humanos le llegó la muerte, pues encontraron su cadáver en un pajar abandonado. Las autoridades enseguida lo cubrieron con una manta y lo querían llevar a ponerlo bajo tierra en el cementerio. Pero el turolense  fue a ver a esas crueles autoridades y lo pusieron en un ataúd sencillo y lo enterraron en el Cementerio, al que todos llegaremos a ir.
Quiero volver a ver en alguna ocasión al turolense, porque no se olvida de las necesidades de sus hermanos los hombres y así, mientras viva, será feliz.

Estos hechos pasados no los hemos podido olvidar, porque en este año de dos mil quince, están huyendo del mal trato y de la muerte, miles de habitantes de Siria y de otros países orientales. Igual que el gitanico y el galleguiño, fueron respetados por el turolense, ¡qué estos seres humanos sean bien tratados por sus hermanos, hijos del Señor!.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Amor desinteresado



“Por el mes era de Mayo, cuando hace la calor, cuando los enamorados van en busca de su amor”. Como corría el mes  de Mayo y hacía calor, Mosen Marcelino creyó que aquella hermosa mujer, que preguntaba  por su difunto marido, acudía a la llamada del amor.
Pensó que se trataba de un amor puro, sin ningún interés, seguramente querría enterrar a su esposo en tierra sagrada, pues la señora le habría advertido que el cadáver estaba enterrado en el monte, debajo de una carrasca.
El cura estaba contento, además de por ser Mayo, porque se le ofrecía la oportunidad de complacer a una hermosa mujer, a cuyos encantos no es fácil ser inmune, aún siendo sacerdote y porque como corrían tiempos de penuria, tendría ocasión de cobrar un duro para él, una peseta para el sacristán y calderilla para los escolanos. Estos, por mandato del  sacristán, fueron corriendo a buscar al señor Joaquín Puyuelo, que por su profesión de podador y “leñacero”, conocía todas las carrascas del monte.
El mosen había recibido a sus visitantes en la “solanera” que tenía en su casa, pues en la sala tenía instalada una capilla y en el balcón colgaba una llanta de camión, que al golpearla con un martillo, sonaba como una campana. La iglesia parecía una venta robada pues, durante la Guerra, había sido usada como garaje e incluso había un foso para reparar vehículos.
He hablado de los visitantes y es que la señora venía acompañada por un caballero.
El señor Joaquín no tardó en llegar, se le explicó que se trataba de localizar el cadáver del  esposo de la hermosa y el cortejo fúnebre se puso en marcha hacia la carrasca. El podador, limpiador lo llamamos aquí, entró en su casa, que le venía de paso, a cogerse la “jada”. Parecía un entierro sin muerto, pero se trataba en realidad de un desentierro. Y poco le costó al señor Joaquín desenterrar al difunto, pues en las guerras se pierde poco tiempo en cavar, si no hay un negrero, que a fuerza de culatazos, te hace trabajar. Un gitano de Barbastro decía que lo pasó muy mal durante la Guerra, porque lo hicieron palear para enterrar muertos. El cadáver quedó patente, no tenía ni caja. El cura habló de la necesidad de ir a buscar unas parihuelas, para llevarlo al cementerio.
Aún no había acabado de hablar el cura, cuando el caballero acompañante, se lanzó sobre el muerto y se puso a buscar algo en el pequeño bolsillo del pantalón, bajo la cintura, en el que antes se llevaban los relojes, y en el que ahora al haber perdido su objetivo, algunos hombres esconden aquello que no quieren que vean sus mujeres, y sacó lo que buscaba: un hermoso reloj de plata repujada. Se lo entregó a la señora, que lo metió en su bolso al tiempo que, dirigiéndose a mosen Marcelino Playán, le decía:"es que sabe, este hombre es ahora mi marido”. Este, cogiendo del brazo a la bella y sin decir gracias ni adiós, se  fueron, como se iría cualquier bestia con su bella hembra.
Al desenterrador,  a pesar de ser un hombre endurecido por haber comido pan de mil hornos, le entraron ganas de llorar,  pero reaccionó y todavía me parece oír por las noches su mezcla de juramentos y de risas. Después echó tierra encima y “s’en fue”. El cura se quedó sin duro. El pobre ya murió. El sacristán,  a pesar de todo, siguió siendo feliz, pero con la pequeña frustación de que después de haber aprendido latín, el siguiente cura se puso a decir la misa en castellano. Los escolanos viven en la emigración, pero yo, a pesar de lo anteriormente narrado, no pierdo la fe en el amor. Y es que el primer amor, no se olvida nunca y siempre nos conmueve. El segundo marido o la bestia, como ustedes lo quieran llamar, también murió.
La doble viuda cobraba su pensión, pero descubrió que renunciando a la del segundo marido, podría cobrar la del primero, que iba a ser más sustanciosa y además los ¡larguísimos atrasos!.   Y dicen que ha hecho los  trámites para volver a su primer amor, que mientras no se demuestre lo contrario, es el verdadero.

Al menos, así lo cantan los poetas.  

viernes, 13 de noviembre de 2015

El mundo es redondo




Son múltiples las formas que se dan en la Naturaleza. Unas se adaptan a los aires, como las aves que vuelan, que suben y que bajan, por la necesidad que sienten de conseguir sus alimentos. Otras formas que se dan en el aire son las de los insectos, de los que se alimentan las golondrinas, aves que con sus picos abiertos y en veloces vuelos, los hacen entrar en su interior. Otras aves, las gaviotas, se lanzan a las aguas del mar, bañando sus plumas en sus saladas aguas, y emprenden rápidamente un vuelo hacia lo alto, con un pez aprisionado con su pico. Pero, al mirar el vuelo de los insectos y el de las aves, se contempla el Universo, lleno de astros y de planetas, que todos ellos son de forma redonda. Y ahora los hombres lanzan al espacio, satélites, que muchas veces son redondos y que en ocasiones impulsados por cilindros, que imitan la redondez, sin alcanzarla, de los astros y de los planetas, y se comportan en el espacio girando y girando, trazando círculos que corren espacios redondos. 
Los hombres que  crean esos cilindros impulsores y que impulsan las esferas de los satélites, tienen absorbidos sus cerebros, por las formas redondas de los planetas y por sus rutas voladoras. Es que sus cabezas, que encierran sus sesos o cerebros, son también redondas. Pero no,  todas las cabezas de los hombres son redondas, si no muchas veces, dolicocéfalas y son precisas esas cabezas redondas, para organizar los vuelos estratosféricos. Si, esas  cabezas redondas, que piensan en un universo de astros y de satélites, que son también redondos, se dan cuenta de la primacía en el cielo de la redondez total y de la redondez superficial, de los límites de los circuitos, de forma,  que respetan las curvas de las circunferencias y de las elipses.
 La redondez en el Universo, tiende a la esfera universal o redondez total, porque las circunferencias tienden a formar, con sus deslizamientos por el universo,  una visión única de la existencia eterna y todopoderosa.
Pero mi amigo, que es completamente redondo, desde niño ha ido avanzando hacia esa forma esférica, llena de sabiduría. Pero  para darle sabiduría a esa sabia esfera, ha ido formándola con las curvas.
Ya digo en mi artículo “La rueda de los molinos”, que “representó, muchos años antes, la conservación de la vida humana por aquellos molineros, que acompañaban a las pétreas ruedas de sus molinos, para que el hombre consiguiera obtener “El Pan Nuestro de cada día”. Esas ruedas no eran esféricas pero eran circulares, es decir, en parte redondas y de piedra y movidas por el agua del río, unas veces del Alcanadre y otras, como en Aratorés, del río Aragón, convertían el trigo en harina. ¡Cuántos siglos hacen falta para que el hombre alcance la sabiduría!.
Mi amigo y su familia vivieron en el molino de Uncastillo. El día 6 de marzo de 2015, el señor Beñat Larrañaga, escribió en mi ordenador, lo siguiente: “El pueblo que mencionas sobre los rezos en euskera, es  Uncastillo, en las Cinco Villas aragonesas. Todavía en 1927 se enseñaba la catequesis a los niños  (no sé si a alguno de ellos), en euskera. Prueba veraz es que hace unos años un estudioso del euskera conoció a una persona, ya muy mayor, que todavía era capaz de rezar “Aita, gurea Zerutan Zarama…( Padre nuestro que estás en los cielos). Increíble, pero cierto”
En aquellos molinos montañeses, aparecían “lauburus”, cruces que habían perdido su forma geométrica de ángulos rectos, para convertirse en cruces, que buscaban la redondez de su forma.
En aquellos molinos, se vivía en plena Naturaleza. Se veían los astros, la luna observaba los peces en el agua del río y el ruido de la piedra del molino, rimaba con el cantar de las ranas y el molinero entre la luz escasa de la luna, el ruido de la aguas y de las piedras del Molino, se miraba al cielo para ver si volaban las nubes o más allá,  en el cielo brillaban las estrellas. El molinero se preguntaba si aquel aspecto de la vida de la rueda, tenía algo que ver con el centro de la vida en nuestra Tierra o era el sol el que gobernaba, aquel trabajo que producía el rodar de la rueda, impulsada por el agua del río. El molinero consideraba a la Tierra y al Sol, los causantes de aquel trabajo, que proporcionaba el pan a los humanos.
Por eso, durante muchas épocas pasadas, se ha considerado a la Tierra, como el centro del Universo, en tanto que en otras ha sido el Sol, el que se ha creído ser ese centro, de la Geología del Universo.
Mi amigo, que es esférico como el Universo, me comenta que cuando  estaba en los Molinos, observando el sol, la luna y las estrellas, soñaba, con descubrir en ellos cualidades que aumentaran los conocimientos de la vida. Y murieron generaciones enteras de molineros sin observar adelantos en sus conocimientos y ahora, que él ha marchado de los Molinos, como un sacerdote que buscaba el pan para sus hermanos, han descubierto una partícula “consistente” en el bosón de Higs. Esta partícula explica como la materia obtiene su masa en el Universo.
Yo creo que cuando se estudie totalmente la participación del bosón de Higs en la formación de materia, se podrá, por medio de esta “Partícula de Dios”, ver si el hombre tiene alma inmortal.

Yo creo que mi amigo, busca esta oportunidad, porque le vi, en cierta ocasión, un hermoso Cristo metálico, detrás de los papeles de su despacho.  

domingo, 8 de noviembre de 2015

Don Jerónimo Borao, autor del “Diccionario de Voces aragonesas”, en 1884.





Este libro, que es parte de la Biblioteca de mi abuelo materno, que fue Diputado Provincial, hace unos cien años, Don Ignacio (López de) Zamora, lo he conservado muy cerca de mí, pues la Fabla Aragonesa ha formado también, parte de la cultura de mi padre Don Manuel Almudévar, que escribió en Jaca, donde habíamos huido desde Siétamo en Diciembre de 1936, al estallar la Guerra Civil. Nos dedicó con amor y con dolor, estos versos, dedicados a su esposa y a sus seis hijos: “Mi santa niña de ayer-que hoy es trasunto y modelo- de la perfecta mujer- Dios bendijo nuestra unión-regalando a nuestro hogar-seis frutos de bendición. Quise llegar a lograr,-con cariño y sumisión-seguir el recto camino- de los que fueron y son,-de este humilde peregrino- ser su orgullo y su blasón. –Mi cuento de Navidad-que estos años he contado-muy lejos de esta ciudad- en el lugar sacrosanto de nuestros antepasados (Siétamo)-hoy envuelto en luto y llanto- por unos seres malvados-que siembran duelo y quebranto – en los campos asolados”.
Y mi padre, para acabar esta poesía, se expresó así : “Contento me ha dado a mí- el poder tender las alas- y estar esta noche aquí”.
Y dos años después, en la Navidad de 1941, nos dedicó a nosotros, sus seis hijos, una historia en  Fabla Aragonesa, diciéndonos: “Quiero esta noche, tratando con todo el respeto, cariño y veneración que merece, hacer mi cuento de Navidad, valiéndome del lenguaje vulgar, que se hablaba y todavía se habla, cada vez con menos extensión, en los pueblos de este Alto-Aragón; y al mismo tiempo que rendir tributo de devoción y recuerdo al Niño Jesús, introducidos de este modo, con éste y otros casos, al conocimiento de algo sobre las costumbres, carácter  y hasta modalidades del lenguaje de los Andes, del Congo o del Himalaya, valga por ejemplo y no conozca nada de lo que un erudito llamaría Folkclore Local o características de su País.”
Ya han pasado años desde la publicación del “Diccionario de voces aragonesas” de Don Jerónimo Borao, en 1884, hasta que mi padre escribió en Navidad de 1941, el Cuento de Navidad en Fabla Aragonesa. Pero ha sido mucho  el tiempo en que se ha olvidado el cultivo de la Fabla Aragonesa, hasta que Francho Nagore, emprendió una fuerte investigación de la misma. Esperemos que la obra de Francho no desaparezca, como ocurrió con la de Don Jerónimo Borao, que casi fue olvidada, en Aragón. Este gran aragonés, escribió:”El éxito literario que tuvo la obra, (su obra), fue lisonjero por todo extremo; pero no seré yo quien indique siquiera las numerosas pruebas que de ello ello  tengo en mi poder …. De suerte que los gastos de mis viajes científicos y los de la modesta edición que hice, no fueron compensados ni aun aproximadamente. Pero, acostumbrado como escritor a vivir en pleno patriotismo, me di por contento con que la obra corriera, muy bien recibida por España y Francia, con que antes de su aparición tuviera en Zaragoza un número muy selecto de  suscriptores y con que cada día, me hayan solicitado ejemplares personas distinguidísimas, a quienes en mí era punto de honra, al regalarles un libro, que honraban con desearlo”.  
“Otra de las más copiosas fuentes de donde el idioma español ha tomado un gran número de palabras, es la lengua árabe, que correspondiendo a una civilización muy adelantada sobre todas las de Europa, hubo de forzarnos a admitir, con sus raros conocimientos en las ciencias y en las artes, las voces que servían a desarrollarlos. No se habló en Aragón aquel idioma como en otras provincias, y es que tampoco no fue tan larga la dominación árabe, reconquistada Zaragoza en 1118 y Valencia (por Don Jaime) en 1238, pero fué todavía lo bastante para imprimirnos su influencia; y sobre todo nos impusieron los árabes en adelante, aún después de sometidos, ese suave yugo que, por lo mismo de no ser impuesto a la violencia sino en el seno de la paz, es, no sólo más duradero, pero aún tan honroso a los conquistados y a los conquistadores”.”Todavía subsiste, sobre todo en Valencia, pero también en Aragón y aún en Navarra (en la Plaza del Catillo de Pamplona, se construyó un enorme aparcamiento y en él salieron enterrados varios moros), y claro es que en muchos otros puntos de España aún sin contar la Andalucía, prácticas agrícolas, costumbres indelebles, restos del traje, calles y barrios, y principalmente muchos vocablos de la lengua árabe con que la nuestra ha venido a enriquecerse”.  Los árabes transmitieron unas mil quinientas palabras a Aragón, unas que eran tales pero otras procedentes del griego, como albarán, alcohol, alfarda, algorín, almenara, almud o medida de áridos, que se emplea en el escudo de los Almudévar, almudí, rafe, sirga y zafrán”. En Siétamo, se han encontrado al lado del cementerio, otro árabe, con sus tumbas mirando al sol saliente.
Al observar el apellido Almudévar, no extraña que los conquistadores de tal Villa, conservaran su nombre árabe, y unos individuos del Bearn, lo adoptaran por su apellido. En la Catedral de Olorón, en su pórtico principal, hay dos fuertes imágenes de piedra, que representan a dos moros  y los bearneses al conquistar Almudévar y mirarse al tozal donde se alza una hermosa iglesia, veían la redondez de aquel tozal, al que rebautizaron en árabe. Almudévar en árabe quiere decir Tozal Redondo, como el tozal que existe en Siétamo o aquel más grande, sobre el que se asienta Berbegal.
“El idioma lemosín, del Midi Francés, formado en el siglo X por el borgoñés y el latín corrupto, modificado por la casa aragonesa  del siglo XII, decaído y transfigurado en el  siglo XIII, no hay duda  que se difundió por toda la corona aragonesa casi al mismo tiempo en que nacía verdaderamente el castellano,  viniendo a formar en cierto modo los dialectos y romances (que ya se hicieron idiomas auténticos) catalán y valenciano”. El catalán y el valenciano tienen su origen en el limosín, pero “el lemosín puro fue modificado por el catalán…que tuvo cierto aire castellano (sin duda influido por Aragón), que le quitó cierto carácter lemosino”. “ Se atribuye a Alfonso V de Aragón y a Fernando el Católico, la influencia castellana sobre Nápoles que llegó (según dicen) hasta el punto  de hacer allí vulgar la lengua castellana. Ya sabemos que un hombre ilustre de raza aragonesa, Antonio Pérez, hizo familiar el idioma español entre las personas cultas de la Corte de Francia, con provecho de dicha literatura”. Los reyes de Aragón, ocupados por sus conquistas de Baleares, Sicilia y Nápoles, se preocuparon más de vivir alejados constantemente de Zaragoza, porque en ésta, que fue la principal capital del Reino,  conservaba más puras las libertades de Sobrarbe. La zona de Barcelona y Valencia, frente a las Baleares les hicieron más agradable su estancia en ella, que llegaron a despreciar su residencia en Zaragoza, además de por su clima y posibles conquistas de nuevas tierras, pues siendo la capital del Reino, conservaba más puras las  libertades del Sobrarbe, que con frecuencia humillaban a los más altivos monarcas”. Los Reyes de Aragón casi no se desplazaban de las orillas del Mar Mediterráneo a Zaragoza.
La influencia provenzal fue en Aragón extraordinaria y es raro que de esta circunstancia no saliese un “dialecto” como el catalán o el valenciano. Los versos de mi padre son restos de la Fabla aragonesa, que recuerdan la belleza de aquella lengua lemosína.  El autor del libro “Pedro Saputo”, D. Braulio Foz, escribió que en la parte oriental de Aragón, concretamente en Tamarite, se escribía ya en catalán literario. Este Braulio Foz, cuando escribe de la conquista de Valencia por el gran Rey D. Jaime, dice que éste dio fueros en lemosín, creyendo que esta lengua sería mejor entendida que otras lenguas españolas. Los aragoneses creyeron que sería mejor el aragonés.
Jerónimo Borau, dice que habiéndose perdido el aragonés en las riberas del Ebro, bueno sería que el castellano utilizara  en beneficio común, la lengua aragonesa. No todos los aragoneses están  de acuerdo con la caída de la Fabla y luchan por conservar dicha lengua.
Respecto al valenciano hay diversas teorías, pero es evidente que existía el valenciano derivado del latín durante el período de la invasión árabe. Este hablar valenciano, se vio enriquecido por el catalán, el aragonés, el lemosín y el castellano. Pero el valenciano es independiente del catalán y es totalmente original. Esta originalidad ¿no la recibiría el valenciano de la lengua lemosina, unida a la lengua románica, que persistió en Valencia, bajo el dominio árabe?
Uno de los escritores más ilustres del valenciano fue mi pariente Onofre Almodóvar o Almudévar y que también firmaba con el apellido Almudéver. Este venía del Bearn, que se unió en Ayerbe  en 1118 al mando de Alfonso I de Aragón, para conquistar Zaragoza, pasando antes por Almudévar. Mi antepasado después de la conquista de Almudévar, fue nombrado Bayle o Alcalde, del que descendemos todos los Almudévar de Loporzano, Abiego, Sieso, Casbas, Barluenga, Siétamo , etc., etc. En la Iglesia de San Pedro el Viejo, está enterrado  un  Almudévar en el Claustro, al lado de su esposa. Otros guerreros del Bearn, entre los que se encontraban los Buil, el mismo noble que dirigía el Bearn, Gastón IV  y quedándose algunos en Zaragoza, como dice en la Biblioteca del autor Gregorio Mayans que un hermano de Onofre Almudévar, que era Arquitecto o Maestro de Obras, estaba en Zaragoza en los años 1759 y 1782 y siguiendo otros a Valencia, unos llamados Almudévar, otros Almodóvar y otros Almudéver, procedentes de la pronunciación lemosina o valenciana. El apellido Almudévar se cambia muchas veces en Valencia por Almudéver.
Hay una poesía en Fabla Aragonesa, muy antigua que dice: “De ros altos Perineos, m`en baixé en ta tierra plana, pa corteixar a una nina,  que Marichuana la claman. En as pochas d’o gambeto,  le trayeba unas manzanas, de güenas  que li sapeban, se le cayeban as babas, como a ro güey cuando llabra”. Si, bajaron los bearneses “de ros altos Perineos” a Almudévar, a Zaragoza y al Reino de Valencia, hablando en su lengua lemosina. Por el Pirineo y el Somontano todavía quedan dialectos influidos por esa lengua lemosina, se perdió por Zaragoza y en Valencia, le dieron vida a la antigua lengua valenciana de los cristianos.
Un bearnés se quedó en Almudévar, donde lo hicieron, después de su conquista, Bayle o Alcalde, del que salieron descendientes en Huesca y en el Somontano. Otro, del que se sabe que era Maestro de Obras, se sabe que vivió en Zaragoza desde 1759 hasta 1782.
Y Onofre Almudévar, Almudéver o Almodóvar, cuyo origen se encontraba en el Bearn, corre kilómetros y kilómetros, bajando por el Pirineo, por Ayerbe, por Almudévar, por Zaragoza y alcanza el Levante español y lo inmortaliza con la lengua lemosina. En mi artículo “La Lengua del Midi, por Almudévar, bajó a Valencia”. Pero no sólo llegó a Valencia la lengua lemosina, sino que por el camino que baja de los Pirineos, fue dejando su belleza en el pueblo de Almudévar, en la Montaña Aragonesa y el Somontano. Mi padre Don Manuel Almudévar Casaus, cuando ya no se acordaba Aragón del lemosín, escribió el año de 1941, un Cuento de Navidad en la fabla aragonesa, que yo creo pertenece a la lengua lemosina, a la que buscaba en su pasado.
Presentaba el Cuento de Navidad con las siguientes palabras: ”Los pastores del abuelo, narraban bellas leyendas, y hoy Noche de Navidad os referiré una de ellas. Era por derecho y costumbre, el sitio del Mayoral, un puesto junto a la lumbre, a la entrada del hogar. Y desde allí, con  decires  de cadencias ancestrales nos narraba efemérides y cuentos de Navidades. Quiero emplear el lenguaje que el Mayoral empleaba en recuerdo y homenaje a la tradición pasada. Dejemos pues que se oiga en esta noche su voz, para cantar las leyendas que en otros tiempos narró:
María y José marchan de camino
Van con esperanza de que un ser divino,
Que mora  n’antraña, de ra Virgen Pura,
Alcuentre un asilo, palacio u cabaña
Que haga menos dura, ra triste chornada,
De ro viello esposo y ra esposa amada.
Ra Virgen teneba frío
Y San José, se chelaba,
Caminando  caminando,
A burreta resollaba.
Llegaron en ta Belén
Un lugar mu chiquirín
De ros qu’ay en os Belens,
Feitos de zurio y serrín.
Iban pidiendo posada,
Trucando de puerta en puerta
Y nenguno les ne daba.
Ra Virgen qu’era mu güena
Mu santeta y conformada
Le deciba a San José,
Que no mirara ya, nada,
Que aunque  estara en un rincón,
De pajar u de tinada
 Se pararían a nuey
Pa guardasen d’a chelada,
Se’n fueron ta ras afueras,
Que sirvía de cubijo,
A ros bajes do lugar.
En as pallas d’un  pesebre,   Ascape s’acomodaron, Y una muleta y un güey,
Al inte calor le daron.
Y dando gracias a Dios  Se quedaron adormidos, Pues de tanto caminar, S’alcontraron mu rendidos.
Pero a ixo de media nuey  
Sintieron una mosica 
Y d’encima d’o Portal,
Se posaba una estrellica,
Pregunté que qué sería  
San José todo asombrau
Y le respondió María:
Es qu’o tiempo ya a llegau  
De cumplise a profecía  
De que todo un Rai d’ós Cielos, 
A’ste suelo bajaría, 
Pa redimirnos a toz,  
D’os pecaus y as herejías.
Mientras isto iba dijendo  
Como si fuera un milagro  
Un zagaler mu bonico, 
Se refirmaba n’os brazos; 
Este era el Niño Jesús, 
Qu’en cuanto abrió ros ojetes, 
Desanchando ros bracetes, 
Fizo a fegura de Cruz, 
Y  golviéndose a sus padres 
Con cariño y con amor, 
Levantando ra maneta a ros dos los bendició.
Ra  Virgen y San José 
Al inte s’arrodillaron, 
Lo besaron como a fillo 
Y como Dios l’adoraron, 
María lo cogió ambrazos 
Y con gran veneración, 
L’en  ofreció a Nuestro Dios 
Para nuestra redención. 
Un angelico de Dios 
Con os güellos como soles, 
Les avisó a ros pastores, 
Qu’abía puos alredoles; 
Y ascape fueron  llegando  
Repatanes y mairales,
Craberizos, vaciveros, 
Yeguas, erizos y duleros,
Boyateros y zagales 
Mocetas d’íxas que cudian 
Os pavetes y os verracos 
Y mientras filan estambre,apacientan os rezagos. 
Todos veneban contentos y todos trayeban algo, pa ofrecelené a Jesús 
Y al mesmo tiempos adóralo. 
Trayeba figos de Fraga,Orejones d’Estadilla Y pansas d’ixas qu’escaldan 
En Lacellas y Velillas, 
Vino de Castilsabás 
Y corderetes d’Albero,  
Bellotas de Banastás y conejos de Pebredo,Tortas  d’aceite d’Ayerbe 
Turrón guirlache de Jaca, 
Castañas de Mazapán 
D’a zucrería Lasala. 
Tortadas de Berbegal 
Y pan moreno d’Angüés, 
Pedos d’as monjas de Casbas, 
Juguetes de Bandaliés. 
Entre gente tan humilde 
Tan humilde como güena, 
Quiso’l Redentor do Mundo presentarse aquí, en a Tierra. Era pa danos ejemplo
 Que toda su vida dio 
D’humildad y de pacencia. 
De mansedumbre y amor.
Y aquí termina o relato, 
Venida del Hombre-Dios 
Que Nuestro Señor del 
Cielo Por padre nos envió. 
Y si Cristo es nuestro Padre, 
San José,  si semos güenos  
Nos tratará como a nietos 
Y nos llevará t’al cielo.

En esta lengua usada por mi padre Don Manuel Almudévar Casaus, se nota su semejanza con la que Ana María Abarca de Bolea, sobrina del Conde de Aranda, usó en un escrito del siglo XVII.”Ista yera, no más y nada menos que Ana Abarca de Bolea.¡Qué goyo fa tener nada más y nada menos os escritos de Fabla Aragonesa!. “Parixe que veyes a prozesión d’o Corpus de Zaragoza, como si estase agora. Antiparti tien ixe humor y alegría qu’en tien, u en teneba, o pueblo d’Aragón”.
En la Biblioteca Virtual de Cervantes, se leen tres sonetos en castellano, uno de Ana María  Abarca de Bolea, Abadesa del Monasterio de Casbas y tía del Conde de Aranda, otro de Luis Abarca de Bolea y Castro, que fue poeta, Marqués de Torres, Conde de Las Almunias y Caballero del Hábito de Santiago. De Valencia en el mismo siglo XVII, el poeta  Onofre.
José Almudévar se casó en Siétamo con una Escabosa Azara y administró su ganado lanar encima de Sieso, en el Valle de Rodellar, en propiedades del Conde de Aranda.
El soneto de Onofre Almudévar es el siguiente. “Armas, hechos, linajes y edificios-de muchos bullicios.
Los grados, dignidades, los oficios-como cuando y porque fueron fundados-los tiempos, las mudanzas recostados - veréis sin que verdad salga de quicios.
Denle pues la lección victoria vana- frecuenten los lectores tal victoria y alaben nuestra patria valenciana.
Laureen al amor de fama y gloria-pues la verdad desenterró Viciana- de cosas tantas dignas de memoria.”
En el siglo XVII ,Ana Abarca de Bolea perteneciente a la familia Abarca de Bolea, all´por el año de 1623,escribió esta soneto m dedicado a la muerte del príncipe Baltasar:

“Lapidario  sagaz,duro diamante
labra, resiste firme al golpe fiero,
tíñelo en sangre y pierde aquel primero
rigor a la labor menos constante.
Contra Carlos el mal no era bastante,
Que queda al golpe cual diamante entero,
tíñelo en sangre amor, y el mal severo,
sujeta con amor a un hijo amante.
El mal lo agrava y el amor lo aflige,
Aquel pide remedio, este no tiene,
Y quien conoce aquel, a este no alcanza.
No rige el mal, que amor de madre rige,
Y Carlos por amor a perder viene
La vida en flor, y España la esperanza”.

Don Luis Abarca de Bolea y Castro, Marqués de Torres de Montes, Conde de Las Almunias y Caballero del Hábito de Santiago, fue un poeta del siglo XVII, nacido en Siétamo( Huesca),de la misma familia que Ana Abarca de Bolea y del Marqués de Torres de Montes, predecesor del Conde de Aranda, escribió un soneto que figura en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Los tres sonetos de los poetas, fueron publicados en dicha Biblioteca. En la obra de los tres poetas figuraban obras en limosín o influenciadas por él.
El lemosín que bajaba del Midi francés, lo conservaron Ana María Abarca de Bolea, en diversas obras, una sobre una romería en el Moncayo y otra en la procesión del Corpus en Zaragoza. La obra de Onofre, el valenciano fue escrita en castellano y en el “valenciá” impregnado por el lemosín. En el año de 1941, mi padre Manuel Almudévar Casaus, escribió la Navidad, inspirada  tal vez por Luis Abarca de Bolea, nacido en Siétamo, y recogiendo las palabras lemosinas del pueblo del Somontano oscense.
Valencia no podrá nunca olvidar la influencia lemosina del Bearn en la formación de su lengua, como no puede olvidar su comunicación ferroviaria y automovilística, con sus orígenes en el Midi. Los separatistas catalanes es preciso que se olviden de sus teorías económicas de comunicar España por sus costas del Mediterráneo a Francia, porque ahora, el tren podrá pasar por Canfranc, desde Marruecos, Murcia, Andalucía, Extremadura, las dos Castillas y el Centro de España, la capital de Madrid. 

En la buena relación entre Aragón y Valencia se encuentra Onofre Almudévar, Almudéver y Almodóvar. Este escritor en castellano y en Valenciano, merece un estudio especial, que tengo que emprender, porque tenemos el mismo origen bearnés, almudevano y cultivador del valenciano influído por el lemosín,en el que escribieron los altoaragoneses.